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Aranda Bustamante, Gilberto y López Zapico, Misael Arturo (eds): Resonancias de un golpe: Chile 50 años, Catarata, Madrid, 2023, 192 pp. [Reseña]

Morales Aguilera, Francisco Javier

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Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 27, nº 58. Primer cuatrimestre de 2025. Pp. 551-556. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2025.i58.26 Aranda Bustamante, Gilberto y López Zapico, Misael Arturo (eds): Resonancias de un golpe: Chile 50 años, Catarata, Madrid, 2023, 192 pp. Francisco Javier Morales Aguilera Universidad Autónoma de Madrid (España) ORCID: https://orcid.org/0000-0002-3158-4948 A lo largo de 2023, las conmemoraciones del cincuentenario del golpe militar en Chile se desarrollaron no solo en un ámbito estrictamente local, sino que también en diversas partes del mundo. Esta situación, volvía a resaltar el impacto global que tuvo esa crítica coyuntura, así como los tres años del gobierno de Salvador Allende que le precedieron. Ello era ciertamente significativo en virtud de la distancia geográfica, y aún cultural, del país sudamericano respecto a los grandes centros internacionales. Y es que la Unidad Popular (UP), al intentar desarrollar una revolución dentro de los marcos institucionales, concitó en poco tiempo la atención de numerosos actores y gobiernos. Se trataba, en efecto, de una experiencia política audaz que, de resultar exitosa, podía transformarse en un nuevo modelo de transición al socialismo para distintos países y coaliciones políticas. Sin embargo, las esperanzas con que fue recibida la llegada de la UP al gobierno terminaron opacadas por el violento golpe militar que le derrocó en septiembre de 1973. En cuestión de semanas, la solidaridad internacional con los perseguidos en Chile y el rescate de la figura del presidente Allende como un líder consecuente con sus principios mantendrían a este país en la primera línea de la política mundial. Dentro de estas coordenadas se sitúa el libro editado por los académicos Gilberto Aranda Bustamante y Misael Arturo López Zapico. Resonancias de un golpe: Chile 50 años es un proyecto que tiene por objetivo indagar en las particularidades del proyecto socialista chileno, pero sobre todo en las repercusiones que se produjeron tras el golpe de Estado de 1973. Bajo este ángulo, el texto apuesta por una lectura en clave transnacional de los conflictos y vicisitudes en torno a esta coyuntura y su proyección política, cultural y social en las décadas siguientes. En este sentido, el presente libro dialoga muy bien con aquellas investigaciones que desde hace algunos años vienen explorando, sobre todo en términos de conocimiento histórico, la dimensión internacional de la vía chilena al socialismo y su posterior derrocamiento. La estructura interna del texto está dividida en seis capítulos temáticos, además de un apartado final a cargo de los editores donde se hace un balance general sobre el derrocamiento de la Unidad Popular y su significado para Chile, 552 Francisco Javier Morales Aguilera Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 27, nº 58. Primer cuatrimestre de 2025. Pp. 551-556. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2025.i58.26 España y Estados Unidos. La elección de estos dos últimos países a efecto de cerrar el análisis no es una cuestión fortuita, pues a lo largo del libro algunos autores abordaron precisamente estos casos para mostrar las conexiones que hubo con la experiencia socialista y el impacto que causó su derrocamiento en estos territorios. El primer capítulo, a cargo de Ricardo Pérez Haristoy, aborda el tema de la defensa del gobierno de la UP a partir del denominado Plan Santiago; un proyecto elaborado por el aparato militar del Partido Socialista y diseñado para operacionalizar una estrategia defensiva ante un eventual golpe de Estado. A primera vista, el tema no pareciera tener mayor conexión a una dimensión transnacional, pues se trataría de una problemática esencialmente doméstica, que involucraba sobre todo a actores nacionales como los partidos oficialistas y las fuerzas armadas. Sin embargo, no se debe olvidar que la ausencia de una defensa armada del proyecto revolucionario chileno fue una cuestión discutida en varios círculos internacionales. Por de pronto, numerosos dirigentes de la izquierda chilena han contado como ya antes del golpe de Estado algunos líderes mundiales les hicieron ver la necesidad de contar con un plan defensivo del gobierno, situación que pasaba por la articulación de una estrategia armada. Luego del derrocamiento, aquella advertencia se transformaría en un solapado reproche a esos mismos dirigentes que en precarias condiciones lograron partir al exilio. Mirado en su conjunto, este capítulo describe lo que fueron los últimos días de la UP, pero al mismo tiempo pone sobre la mesa las limitaciones teóricas y prácticas de la izquierda chilena a la hora de defender la revolución que estaba protagonizando. A partir de este punto, los siguientes capítulos indagan en el impacto y repercusiones que el derrocamiento del gobierno de Allende tuvo entre distintos actores, instituciones y países del orbe. No se trata, en realidad, de un énfasis solo centrado en las consecuencias del golpe, pues algunos autores abordan la etapa previa entendiendo así la coyuntura del 11 de septiembre de 1973 como un punto de inflexión más que como un cierre abrupto. Este es el caso del capítulo de Luciana Fazio sobre la Internacional Socialista (IS) y su relación con Chile. Según la autora, el propio gobierno de Allende captó la atención casi inmediata de los socialdemócratas europeos, desarrollándose a partir de entonces una relación de solidaridad hacia dicho país y América Latina en general. Este interés de la IS se explicaba, a juicio de Fazio, porque la Unidad Popular fue vista, aún con todas sus particularidades y objetivos estratégicos, como un experimento socialdemócrata que lograba alcanzar el poder respetando los marcos y mecanismos institucionales. Tras el golpe militar de 1973, la IS tomó nota respecto a los errores y debilidades del proceso chileno para viabilizar un socialismo democrático, reflexión que como se sabe también se daría en otras corrientes ideológicas. Con la llegada de la dictadura, dicho organismo orientó 553 Resonancias de un golpe: Chile 50 años Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 27, nº 58. Primer cuatrimestre de 2025. Pp. 551-556. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2025.i58.26 su accionar en dos direcciones: por un lado, condenar enfáticamente a la Junta Militar en el ámbito internacional, y por otro, reafirmar, a partir de los años ochenta, su compromiso con la oposición democrática que buscaba una salida institucional al régimen de Pinochet. En línea con lo que fue el impacto de la UP en el espacio europeo, Francisco Erice desarrolla un estudio sobre las influencias de la experiencia chilena en el comunismo español. A su juicio, los tres años de socialismo en Chile constituyeron un verdadero parteaguas para la izquierda española dada su singularidad y enseñanzas. De hecho, no fueron pocas las analogías que se hicieron entre el caso chileno y la España de 1936, sobre todo a propósito de las estrategias rupturistas de la oposición que culminaron en el golpe militar de 1973. En este punto, Erice constata con rigor como este “juego de espejos” también implicaba cuestionamientos y silencios entre las izquierdas de ambos países. Así, por ejemplo, muchas de las críticas del comunismo español con su homólogo chileno (en virtud de los fuertes lazos de éste con Moscú) debían ser suavizadas en función de las tareas de solidaridad que se estaban desarrollando. Inclusive, el autor destaca que el trágico fin de la UP, entendible desde el punto de vista “sentimental”, resultaba embarazoso en el plano político, pues se trataba de un proyecto fracasado y que en no pocas ocasiones pecó de radicalidad. El cuarto capítulo, a cargo de los profesores Itziar Vañó de Urquijo y Joan del Alcázar, realiza una lectura de conjunto sobre el impacto del golpe en Europa considerando las dimensiones política y cultural. En relación a esta última, los autores recalcan cómo la rica producción artística, literaria y cinematográfica previa al 11 de septiembre quedó truncada por efecto de esa coyuntura. Se trató de un verdadero “golpe estético-cultural” que junto con las prácticas de represión y autocensura que le fueron consustanciales, contribuyó a diseminar por el mundo la cultura chilena a partir del exilio de numerosos artistas. Fueron estos actores quienes atesoraron lo que Vañó de Urquijo y del Alcázar denominan “capital simbólico” de la experiencia popular, es decir, un conjunto de materiales y saberes culturales que iban más allá de los entresijos de la política partidista del periodo. Desde luego que el golpe militar también tuvo una influencia política en el ámbito internacional, dimensión que es trabajada en la segunda parte del capítulo que estamos refiriendo. En ella se destacan las numerosas vertientes que adoptó el debate político en las izquierdas a propósito del caso chileno. En Moscú, por ejemplo, la discusión se centró en torno a las posibilidades de transición pacífica al socialismo, lo cual, considerando el fracaso de la UP, parecía reforzar aquellos postulados en favor de la vía armada. Pero sin duda que el debate intelectual más relevante, como afirman los autores, fue el que se dio en Europa occidental, especialmente entre los comunistas italianos. En efecto, las reflexiones surgidas bajo la conducción de Enrico Berlinguer dieron forma 554 Francisco Javier Morales Aguilera Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 27, nº 58. Primer cuatrimestre de 2025. Pp. 551-556. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2025.i58.26 a lo que se conocería como “compromiso histórico”; una nueva interpretación del concepto de democracia en donde resultaba vital establecer un consenso amplio con otras fuerzas políticas a objeto de consolidar los avances sociales. Así se reforzaría, de paso, a la propia institucionalidad italiana ante la amenaza de los extremismos de derecha. Como se sabe, esta visión fue asumida también por otros partidos comunistas del espacio occidental, en particular por los de España y Francia, dando forma a lo que se conocería como eurocomunismo. La importancia del caso chileno en esta reflexión fue sin duda relevante ya que puso sobre la mesa de análisis un experimento que además de su llamativa estrategia para alcanzar el poder estuvo llena de contradicciones, vacíos y limitaciones sobre los cuales se hacía necesario pensar. Esta dimensión abre un aspecto que en general ha sido abordado con poca sistematicidad y que se refiere al rol específico que los dirigentes de la izquierda chilena tuvieron en el desarrollo de estas estrategias en el viejo continente. Quizás la pregunta sobre este punto podría articularse del siguiente modo: ¿Hubo alguna aportación relevante de carácter intelectual realizada por dirigentes chilenos que haya incidido en estos debates? El tema del exilio, que en el caso anterior constituía un tópico transversal pero que no era en estricto rigor el objeto de estudio principal, adquiere mayor relevancia en el capítulo de Fernando Camacho Padilla. Este autor indaga en las características y experiencias del exilio chileno a lo largo de los 17 años de dictadura militar. Aunque podría pensarse que este exilio tuvo solo motivaciones políticas, el autor aclara que también existieron otro tipo de factores. Uno de ellos fue el económico, incentivado por la crisis de 1982 y los altos índices de pobreza y precariedad. A diferencia de otros exilios que se concentraron en lugares específicos del planeta, la diáspora chilena se extendió por diversos rincones del mundo caracterizándose desde muy temprano por su movilidad y circulación. En la materialización de esta dinámica, la solidaridad global tras el 11 de septiembre de 1973 fue ciertamente un elemento clave. El principal mérito de este capítulo es proveer una mirada de conjunto sobre el fenómeno del exilio, extendiéndose incluso más allá del término de la dictadura. En esta etapa, de hecho, habría nuevos desafíos para los chilenos que desearon volver al país con el objetivo de radicarse definitivamente en él. En virtud de problemas tanto domésticos como políticos la anhelada reinserción en suelo patrio sería, pues, una cuestión difícil de alcanzar. Arturo López-Levy indaga en el siguiente capítulo el tema de las relaciones entre Estados Unidos y el Chile de la Unidad Popular. A diferencia de los tópicos habituales con que se le suele abordar, el autor opta por un enfoque novedoso para adentrarse en esta materia, refiriendo lo que, a su juicio, fue una victoria póstuma de Allende. Se trata del proceso de institucionalización de los derechos humanos en la política exterior norteamericana, en donde los sucesos 555 Resonancias de un golpe: Chile 50 años Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 27, nº 58. Primer cuatrimestre de 2025. Pp. 551-556. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2025.i58.26 del 11 de septiembre de 1973 habrían tenido una importancia considerable. A decir verdad, esta situación no puede atribuirse exclusivamente al caso chileno, pues, según López-Levy, en dicha institucionalización concurrieron al menos tres elementos: la guerra de Vietnam, las operaciones encubiertas y el derrocamiento de gobiernos democráticos, que es donde cabría ubicar con voz propia el caso de la Unidad Popular. En concreto, la entrada del tema de los derechos humanos en las esferas de poder de Washington se observaría en dos grandes espacios; a nivel legislativo y en el poder ejecutivo, siendo relevante en este último caso la creación de una secretaría adjunta para los derechos humanos bajo la presidencia de Jimmy Carter. Con todo, no se trató de un proceso sencillo. Como bien reconstruye el autor, el tema de los derechos humanos debió cruzar un largo camino al interior de la diplomacia estadounidense, cohabitando en muchos casos con estrategias de confrontación -y abierta desestabilizaciónhacia gobiernos de izquierda, como quedó en evidencia con la actuación de la dupla Nixon-Kissinger. Si se hace una evaluación de los resultados de esta institucionalización, sobre todo en lo que concierne a Chile, parece claro que Washington dio un giro a partir de la segunda mitad de los setenta y, de modo más explícito, a lo largo de los años ochenta. De hecho, el apoyo que se brindó a la oposición democrática a la dictadura de Pinochet, quien antaño había sido respaldado por la Casa Blanca, podría anotarse como un triunfo de largo plazo. Sin embargo, si se consideran eventos como la guerra de Irak y las denuncias por torturas en contra de cientos de detenidos, la sombra de las violaciones a los derechos humanos por parte de Estados Unidos ha vuelto a sobrevolar la política mundial. Tal parece que la mentada institucionalización de los derechos humanos solo fue coyuntural y enfocada en ciertos países. El libro se cierra con una reflexión a cargo de los editores. Luego de describir algunos lineamientos generales sobre el proceso político abierto por la Unidad Popular en 1970, el análisis se concentra en el significado del golpe militar a nivel internacional. En este sentido, el concepto que guiará esta reflexión es el de solidaridad, el cual, a juicio de los autores, debe entenderse desde una doble dimensión: primero, como parte de una ayuda global al exilio chileno y, en segundo término, en relación a los intentos y propósitos que diversos gobiernos hicieron para que Chile recuperara la democracia. Por esta vía transitaron, precisamente, algunas de las iniciativas que España y Estados Unidos pusieron en práctica durante aquellos años. Ello se hizo a pesar de las divergencias que podían existir entre los actores involucrados, pues había un objetivo mayor que, al despuntar los años ochenta, estaba ya instalado en la discusión internacional. Transcurridos más de 50 años de los sucesos que aborda este libro, la reflexión en torno al impacto del golpe militar que se propone en este epílogo podría ser útil para abrir, más adelante, otra vía de análisis respecto a cómo se ha mirado, desde el exterior, la redemocratización en Chile a más de 30 años de su inicio. 556 Francisco Javier Morales Aguilera Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 27, nº 58. Primer cuatrimestre de 2025. Pp. 551-556. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2025.i58.26 Ello es particularmente relevante considerando que, no obstante la ausencia de muchos de los actores de esta larga historia -partiendo por el propio Pinochet-, ciertos énfasis, directrices o problemas de naturaleza política siguen directa o indirectamente conectados a la coyuntura crítica de 1973. En lo que concierne a este libro, su amplitud temática y el esfuerzo de los autores por sintetizar un conjunto muy diverso de temas no siempre comprensibles, lo convierten en una aportación relevante y orientada hacia un público amplio y no solo para especialistas en la materia. Se trata de una obra que puede ser muy útil como una lectura inicial al tema de la vía chilena al socialismo y su posterior derrocamiento en clave transnacional.