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Una síntesis de la emoción y el pensamiento: Chuflerías, de Miguel Ángel Villar

Mancinas-Chávez, Rosalba

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171 Una síntesis de la emoción y el pensamiento: Chuflerías, de Miguel Ángel Villar Rosalba Mancinas-Chávez Dra. en Periodismo, profesora de la Universidad de Sevilla y de EUSA Gallo de Vidrio ¡Qué serio estoy en ese retrato! Me bajo y me río un rato. M.A. Villar 1. Introducción. En muchas culturas existe la tradición de escribir poemas cortos o sentencias breves de contenido profundo. Lo más conocido son los haikus de Japón. En Andalucía el arte de decir mucho en pocas palabras está bien presente en diversas formas del flamenco. Fernando Rodríguez Izquierdo, uno de los mejores traductores del japonés al español y experto en haikus afirma que “el haiku es muy parecido a la fuga de la seguidilla: algo breve e impactante. Consiste en decir mucho en pocas palabras”90. Miguel Ángel Villar, que gusta de escribir coplas y soleares, cuando tenía 8 años se sentó a pensar su primera chuflería. Desde entonces ha seguido escribiendo chuflerías que ha ido publicando en diversas revistas y periódicos hasta que, en 1998, tuvo la oportunidad de reunirlas en el libro titulado, como no podría ser de otro modo, Chuflerías. 90 Fernando Rodríguez Izquierdo, entrevista para el Diario de Sevilla, http://www.diariodesevilla.es/article/sevilla/1502297/haiku/es/muy/parecido/la/seguidill a/algo/breve/e/impactante.html, publicado el 14/04/2013. 172 Portada de Chuflerías (1998). El dibujo y el diseño son de Amalio. En este breve estudio hacemos un repaso por las Chuflerías de Miguel Ángel Villar y las situamos para el análisis en su contexto social y cultural. 2. Miguel Ángel Villar Jesús Troncoso en el prólogo de Chuflerías afirma: “No estamos ante un chufla que escribe poesías, sino más bien ante un poeta que nos deleita con sus chuflerías”. Miguel Ángel Villar es un hombre callado, de mirada profunda. Es un hombre tranquilo y reflexivo, puede parecer incluso introvertido. Escribe poemas igual que cocina un buen plato andaluz. Sin duda, sus chuflerías se derivan de su personalidad: una chispa en su mente se refleja en tres o cuatro versos, un plato literario frugal pero nutritivo. Villar encierra una virtud especial: su empatía. Algunos de sus compañeros en Gallo de Vidrio han declarado que es el más psicólogo del grupo, el que ha sabido calmar las “tempestades” cuando han estallado aunque eso no ha sido obstáculo para que él mismo levante polémicas cuando ha estimado que Gallo dejaba de ser grupo por excesivo afán de protagonismo de alguien. El autor ha visto trascurrir su vida de la mano del colectivo cultural Gallo de Vidrio, partícipe de una generación que creía en la poesía como “arma cargada de futuro”, en 173 expresión de Gabriel Celaya. Pertenece al colectivo desde su fundación en febrero del 72. Ha participado en todas las antologías que publica el colectivo: Azulejos (1973), La granada (1974), Aljibe (1975), Cántaro (1976), Al aire el canto del gallo (1977), Nuba para una aurora andalusí (1980), Altozano ( edición cibernética, 1977). Ha sido incluido en Antología de poetas andaluces (1982), y en Poetas del sur (1983), con motivo del centenario de Juan Ramón Jiménez, y en la publicación mexicana Nueve poetas de Andalucía. Muñecos de barro, su primer libro en solitario, fue publicado en 1981. Es un texto de búsqueda no sólo personal sino que persigue hallar el grado de independencia que pueda poseer el ser humano En la introducción, Ramón Reig afirma que, en la primera de las dos partes de que consta la obra, “El hombre “se despereza” a fuerza de sentir el sol, va tomando contacto con la naturaleza y empieza a poseerla”. En la segunda parte, el humano intenta descender sobre su propia existencia y comprenderla. En 1985, junto con los poetas Ramón Reig y Benito Mostaza (luego se sumaría el novelista, poeta y profesor Juan Rey), crea el grupo La Guillotina del Aire cuya principal aportación va a ser la colección de libros Aldaba, llamada así en homenaje al poeta Juan Manuel Vilches, uno de los fundadores de Gallo de Vidrio, que murió a los 29 años y cuyo único libro de poemas editado se tituló Aldaba de minutos en la puerta de todos y de nadie (1975, colección Algo Nuestro, Gallo de Vidrio). El “guiño” de amistad y admiración hacia Vilches lo continuó el colectivo bautizando el primer número de la colección Aldaba con el nombre En la puerta de todos (1985), libro firmado por Villar, Mostaza y Reig. En 1998 además de Chuflerías publicó Junto a los Luceros y en el 2001 Lebasí. Su más reciente publicación es Luna, en 2009. Todos han visto la luz en las colecciones de Gallo de Vidrio. Si Chuflerías, como el autor del vocablo y del libro afirma, son “poemillas, letrillas o pensamientos”, las otras obras han seguido el camino del verso amplio y la monotemática. En Junto a los luceros está implícita la memoria del padre del poeta; en Lebasí (una especie de acróstico de Isabel, su esposa, porque no es más que ese nombre pronunciado al revés) flotan las vivencias y las emociones vividas y sentidas con la compañera de casi toda la vida. Por su parte, Luna es hasta el momento 174 el libro más ambicioso de Villar, donde el intimismo y el compromiso social de conjugan en una síntesis notable. Miguel Ángel Villar es un hombre generoso, le gusta contribuir a que otros desarrollen su talento literario. En el 2005 funda la Asociación Cultural Poesía en la Red, para dar oportunidad de publicación a poetas jóvenes. También en el siglo XXI toma las riendas de Gallo de Vidrio y se encarga de mantener con vida al histórico colectivo. La que se supone que será última etapa del grupo es iniciativa suya, igual que la web oficial que permitirá al gallo cacarear cualquiera sabe hasta cuándo. Villar no ha dudado en tirarse a la piscina y ha cometido la chuflería de adaptarse a los tiempos como un web master autodidacta. Su poesía ha sido incluida en diversas antologías –además de las citadas más arribacomo por ejemplo: Hojas de otoño (2005), Te mandaré mi aliento (2006), El párpado de la serpiente (2007), Certamen de poetas solidarios (2006), Más allá del cristal (2008), Nos los levantó la nada (2008), Destila amor por cada herida (2009). Se trata de antologías derivadas de una actividad nacional e internacional de poetas que se han encontrado a través de la Red, es algo así como la ciberpoesía que estaba en continuo contacto y que luego se ha plasmado en papel como si la Red fueran la tierra y el agua y el papel el árbol y las hojas. El “éter” conviviendo con la “materia”. Es autor de prólogos y columnas de prensa, así como de colaboraciones en revistas tanto en papel como en Internet, utilizando con frecuencia, sobre todo cuando escribe prosa, el seudónimo de Gil Torres Navarro. En lo que al periodismo se refiere, una alianza con los poetas Carmen Arjona y Benito Mostaza permitió que el desaparecido diario Sevilla Información pudiera contar con una sesión dedicada a reflexionar sobre el mundo cultural y su contexto. 3. El poeta y su obra: Chuflerías Chuflerías, de Miguel Ángel Villar, es el número 35 de la Serie Torre de la Plata, Colección Algo Nuestro, de Gallo de Vidrio. Es una pequeña obra que reúne una gran labor dispersa en libros y revistas a lo largo de años dedicados al activismo cultural. Ha sido el trabajo de toda una vida, como indica la contraportada del libro, Villar, “en 1960, con la edad de 8 años se sentó a pensar su primera Chuflería”. Nuestro poeta, “a 175 partir de ese momento hizo cosas vulgares como estudiar, viajar, pensar en títulos, casarse, tener hijos, hacer amigos, escribir y olvidar de tiempo en tiempo que todo es una gran Chuflería”. Cuando se busca en el Diccionario de la Real Academia Española (DRAE) el significado de chuflerías, después de decir que la palabra no existe, nos sugiere que veamos cuchufleta que quiere decir “dicho de chanza”, “puya”, “broma”. Las Chuflerías de Miguel Ángel Villar pueden parecer escritos de broma o de chanza, como si de cuchufletas se tratara, sin embargo nos remiten a un significado profundo y nos invitan a la reflexión, a la risa o a la sonrisa socarrona que arranca el buen sentido del humor. Jesús Troncoso define las chuflerías de Miguel Ángel Villar como: … poesía urgente en su amplia temática que va de lo puramente anecdóticopersonal a los arcanos conceptos de amor y libertad, pasando por una imprescindible denuncia de los típicos tópicos que aún tenemos que soportar los andaluces. Es una poesía breve, ideal para los tiempos de prisas que nos ha traído el siglo XXI, cuando una de las máximas plataformas de expresión –la red social Twitternos obliga a escribir sentencias filosóficas o grandes elocuencias en 140 caracteres. La brevedad obliga a la certeza de expresar importantes cuestiones con pocas palabras. Miguel Ángel Villar lo consigue, sin caer en la tentación del vértigo que nos han traído los vientos cibernéticos, sino con la sabiduría del hombre pausado que vive la vida sin prisa, dando tiempo a la contemplación del devenir histórico, de los pequeños detalles y de las grandes causas. El DRAE define chuflar como sinónimo de silbar. Nosotros nos tomamos la atribución de dar un nuevo significado al verbo, lo podríamos definir como el arte de decir chuflerías. Yo chuflo, tú chuflas, él chufla, nosotros chuflamos, ellos chuflan, vosotros chufláis. 176 4. Variedad temática No se observa en Chuflerías una recurrencia especial a un tema en concreto. Ni siquiera podemos hablar de un orden o un esquema determinado. Las chuflerías surgen espontáneas y se van situando en el orden que el autor les asigna. Si bien es cierto que no hay una temática dominante, sí podemos afirmar que se observa a lo largo de la obra una actitud dominante, una forma de ser ante la vida que se dibuja con claridad a pesar de la divergencia temática del libro. Sólo hay una división clara en el libro, en la parte final el autor nos señala unas cuantas chuflerías aflamencadas que a su vez encierran diversas temáticas. 4.1 El autor y su contexto No es lo mismo ser andaluz que ser andalucista. Andaluz es una situación, condición o estado inevitable, derivados de la circunstancia de nacimiento o parentesco; andalucista es una actitud política de compromiso ante la problemática del territorio andaluz. De acuerdo con el lema que promoviera Radio Sevilla en los años setenta, en la búsqueda de la autonomía y que se atribuye a Manuel Barrios, “Andalucía es una tierra grande, hermosa, vieja y sabia. Siéntase orgulloso de ser andaluz” (Reig, 2009: 230), un andaluz es, un andalucista se sabe andaluz y se siente orgulloso de los miles de años de historia, del paso de civilizaciones que tras de sí han dejado vestigios y mestizajes. Un andalucista sabe el valor que tiene el tronco añejo de un olivo, conoce la belleza de las paredes encaladas en la ruta de los pueblos blancos y el devenir histórico como forjador de un pueblo sabio. Yo percibo en los andaluces la mirada honda y resignada de quien ha descubierto que la vida no tiene sentido y debe ser vivida intensa, apasionada y serenamente. Todo a la vez. Percibo en Miguel ángel Villar la mirada sabia del hombre que ve pasar el tiempo y sabe disfrutar cada pequeño momento. Hombre tranquilo, de mirada serena. ¿Es andalucista Miguel Ángel Villar? Eso parece. En diversas chuflerías, recurre a su tierra en forma descriptiva: Ocho provincias, todas muy parecidas, con sus vinos, sus guitarras, 177 sus sangres y sus coplillas: ¡qué graciosa Andalucía! Algunas veces, con un tono más reivindicativo, fruto inequívoco de un tiempo convulso y de transición que vivió de forma intensa como activista cultural dentro del colectivo Gallo de Vidrio, nos dice: España limita al sur con una esperanza. Sitúa a España y a Andalucía en su contexto geográfico y su percepción política: Muchas son las Españas ¿cuántas las Andalucías? Los tópicos son inevitables en la construcción de nuestro universo simbólico, sin embargo hay algunas regiones que padecen mucho más que otras esta simplificación de su cultura. La concepción de Andalucía, desde los viajeros románticos del siglo XIX, se ha ido construyendo con una serie de figuras literarias que identifican a la tierra y a sus habitantes, los andaluces. Una de las chuflerías más populares del libro, con repercusión en diversas publicaciones, denuncia esos tópicos que reducen la concepción de los andaluces: Y reprimió su grito por temor a que al instante le trajeran la guitarra y la copa de vinito. La utilización del diminutivo –vinitono debe tomarse como eso que tantas veces se ha denominado forzar la rima. El andaluz usa mucho el diminutivo en sus charlas cotidianas pero puede hacerlo con una intención cariñosa o, como sucede más a menudo, con un sentido de chanza, crítica, ironía, sarcasmo. Lo que hace Villar es, 178 sencillamente, cultivar una de sus señas de identidad. Elena Barroso Villar (1984) considera que Miguel Ángel Villar censura los tópicos consagrados: Que para ser gitano no hay que llamarse Camborio ni tener verde la piel, sino gitano nacer. 4.2 Poesía reivindicativa El compromiso social es un tema recurrente en las chuflerías de Villar, denota claramente la influencia del colectivo Gallo de Vidrio que practicaba la poesía como una forma de militancia y de reivindicación política y social. El poeta vinculado a su entorno, dedicado a la belleza pero alejado de los temas yoístas que abundan en la historia de la poesía y entregado a la causa social. No en vano, los miembros de Gallo de Vidrio organizaban recitales de poesía social en barrios y pueblos, con un claro intento de “irradiar cultura” en palabras de Elena Barroso (1984), quizá con la creencia y la esperanza de que la cultura fuera una herramienta de lucha y de cambio social. Miguel Ángel Villar pertenece a una generación que creció luchando por tener voz, Callar la voz del poeta es callar la voz del pueblo. No olvida en sus chuflerías la reivindicación de los que no han podido expresar su sentir o han sido sepultados en el olvido: ¡Cuántas plumas olvidadas! ¡Cuántas plumas reprimidas! ¡Cuántos muertos hay con vida! También habla de la sinceridad del poeta que escribe desde su sentir más profundo y se atreve a cumplir el compromiso con la verdad: Que el grito salga de dentro que nunca se quede en la garganta 179 que nunca la pena ahogue el grito de la verdad. El sentido social está presente también cuando acude a poetas clásicos para clamar el olvido de sus sabias enseñanzas. Dos son las chuflerías que hemos seleccionado como más representativas en este sentido: “Tanto penar…” Dijo el poeta. Tanto penar Miguel, para seguir penando esta España. *** ¡Y pensar que el españolito de Machado empieza a morir y a morir en esta tierra! 4.3 Sabiduría popular La parte que más aporta en la obra de Villar es la que recoge la sabiduría popular, esos pequeños dichos que lo reflejan todo, las enseñanzas milenarias que pululan en el ambiente hasta que llega un poeta y tiene la sensibilidad necesaria para percibirlas y llevarlas a la inmortalidad a través de la escritura. En Andalucía abundan los refranes populares para expresar saberes de siempre. En este sentido, el autor acude a temas trascendentales que han sido preocupación perenne en el ser humano. Y lo hace “adornado con un elegante toque de senequismo andalusí” (Troncoso, 1998). Es un morir a diario este incesante vivir ***