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El poblado prehispánico costero de Playa de El Burreroy su entorno arqueológico (Ingenio, Gran Canaria)

Mireles Betancor, Francisco Modesto,Olmo Canales,Sergio,Rodríguez Rodríguez, Amelia

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I EL POBLADO PREHISPANICO COSTERO DE PLAYA DE EL BURRERO Y I SU ENTORNO ARQUEOLOGICO (INGENIO, GRAN CANARIA) FRANCISCO M. MIRELES BETANCOR SERGIO OLMO CANALES AMELIA C. RODRÍGUEZ RODRÍGUEZ l. INTRODUCCIÓN Este artículo pretende presentar una serie de actuaciones de intervención patrimonial, que se llevaron a cabo ·durante el año 1999 a instancias de una administración municipal, y que con el tiempo han trascendido los objetivos iniciales para constituir una contribución interesante al conocimiento de la prehistoria de una zona de la isla de Gran Canaria 1• Así, el ayuntamiento de Ingenio solicitó la 1 Proyecto de prospección y topografía de los yacimientos arqueológicos del entorno de la playa de El Burrero (Ingenio, Gran Canaria). Esta intervención arqueológica alcanzaba, además de la prospección, la excavación y la recuperación de los sitios en los que se 32 FRANCISCO MIRELES, SERGIO OLMO, AMELIA RODRÍGUEZ elaboración de un proyecto con el objeto de solucionar una serie de problemas en el litoral de Playa de El Burrero. Se trataba de documentar y proteger toda una serie de vestigios de origen diverso que estarían afectados por las obras de infraestructura acometidas para el acondicionamiento del lugar. Como existían referencias previas a la naturaleza prehispánica de alguna de las estructuras que afloraban, se requirió la colaboración de arqueólogos en el proyecto. Este equipo elaboró una propuesta de trabajo, que comenzó por la excavación de un pequeño poblado situado en el promontorio que limita el sector oeste de la playa, para extenderse posteriormente a la zona que engloba desde las cuevas anexas hasta las estructuras arqueológicas localizadas en ambas márgenes del barranco de Los Aromeros. También se incluían actuaciones para la recuperación, gestión y uso social de este espacio cultural y medioambiental. Para llevar a cabo estas tareas se dispuso de la financiación aportada por este ayuntamiento del sureste de Gran Canaria 2• Sin embargo, esos propósitos iniciales se vieron truncados parcialmente por la exigüidad de medios y el proyecto se restringió a la prospección, al trabajo en el poblado y a una posterior limpieza y documentación topográfica de las cuevas del cantil costero. Los trabajos de campo pusieron de manifiesto que este sitio arqueológico había sufrido múltiples agresiones, por lo que a priori no parecía que pudiera proporcionar información relevante sobre las formaciones sociales que lo habitaron, aunque posteriormente esta previsión se vio sustancialmente modificada. En las siguientes líneas queremos presentar el resultado de un esfuerzo colectivo que ha trascendido las aspiraciones iniciales para centrarse en el conocimiento de las poblaciones que ocuparon esta zona costera. presuponía la existencia de restos prehispánicos (RODRíGUEZ, MIRELES Y OLMO, 1999; RODRíGUEZ, MIRELES Y OLMO, 2000; MIRELES, OLMO Y RODRíGUEZ, 2001). 2 La prospección y excavación fue autorizada por la Dirección General de Patrimonio Histórico del Gobierno de Canarias (Viceconsejería de Cultura y Deportes). Asimismo, tuvimos la fortuna de poder contar con una serie de licenciados y estudiantes de arqueología en calidad de becarios, junto a un nutrido grupo de colaboradores especialistas, tanto en las labores de gabinete como en las de campo. EL POBLADO PREHISPÁNICO DE PLAYA DE EL BURRERO... 33 11. LOS ASPECTOS GEOGRÁFICOS3 La playa de El Burrero se encuentra situada al este de la isla de Gran Canaria, dentro del término municipal de Ingenio. Enclave costero, típico de esta zona del litoral, que aprovecha la pequeña cala existente para el establecimiento de un reducido asentamiento pesquero y de veraneo, que ha evolucionado hasta convertirse en un barrio de mayores dimensiones y población. El relieve es fundamentalmente llano, salpicado por algunas pequeñas elevaciones de origen volcánico como Montaña Los Vélez, Montaña Cercada, Montaña Vista Alegre, etc., y las depresiones de escasa profundidad originadas por los cauces de los barrancos en la parte final del recorrido hacia su desembocadura, principalmente el barranco de Guayadeque y el barranco de Los Aromeros. La costa es muy lineal, con playas de arena y cantos, destacando la presencia del Roque de El Burrero, modelado por el mar a partir de un cono volcánico (Mapa topográfico ... , 1984 ). Desde el punto de vista geológico, la zona alterna materiales de tipo sedimentario y volcánico. Los primeros se dividen en dos clases: los sedimentos conglomeráticos y arenas que se extienden por la costa del sureste de la isla, y los sedimentos holocénicos y depósitos de barranco, asociados a sus cauces. Los materiales volcánicos son lavas basanítico-nefeliníticas emitidas durante el ciclo post-Roque Nublo (Mapa geológico ... , 1990). El clima está definido por unos rasgos comunes a toda la costa sureste de la isla de Gran Canaria: temperaturas altas y estables durante todo el año, escasas precipitaciones, alta insolación y poca influencia del "mar de nubes". El fenómeno más relevante es el viento, que sopla con bastante intensidad durante los meses de verano. La "aceleración de los alisios" se debe a la unión entre las masas de aire que pasan sobre estas costas y las que son obligadas a desviarse por la orografía de la isla, cuya consecuencia más inmediata es la intensificación de la fuerza del viento en la costa este, desde Telde hasta Santa Lucía de Tirajana, con especial intensidad sobre la zona de Gando, Playa de El Burrero, Playa de Vargas y Arinaga. 3 Quisiéramos agradecer la colaboración de Gustavo Santana Goes por sus interesantes aportaciones en lo que respecta a este análisis geográfico. 34 FRANCISCO MIRELES, SERGIO OLMO, AMELIA RODRÍGUEZ La vegetación viene definida por varios factores: altitud, influencia marina, tipos de suelo, escasez de lluvias, viento y antropización. Destacan las especies del cinturón halófilo costero adaptadas a las condiciones de salinidad por la cercanía del mar, como la uvilla de mar (Zigophyllum fontanesii). En segundo término aparece una vegetación de sustitución, preferentemente nitrófila, como la aulaga (Launaea arborescens) que ocupa las zonas degradadas por los cultivos de tomateros. En los fondos de los barrancos se ubican otras dos especies: el balo (Plocama pendula) y la introducida tunera india (Opuntia dillenii). Por último, quedan algunos restos de vegetación del piso basal, como el verode (Kleinia neriifolia) y la tabaiba dulce (Euphorbia balsamífera) (cf. Bramwell y Bramwell, 1990). El uso más significativo del suelo ha estado ligado a la actividad agrícola, principalmente la de los cultivos de tomate en invernadero, que aún mantienen una gran ocupación de la superficie útil, si bien en los últimos años, y siguiendo la tendencia insular de este cultivo, dicha extensión se ha visto reducida dando paso a tierras abando- . nadas que presentan suelos con signos de degradación a causa de la salinización de los mismos. 111. ANTECEDENTES HISTÓRICOS Las primeras noticias de tipo arqueológico que encontramos de la costa del municipio de Ingenio se encuentran en el diario de excavación de Sebastián Jiménez Sánchez. Éste, en el año 1945 y siendo comisario de excavaciones arqueológicas para la zona oriental de Canarias, relata la visita y excavación de lo que definió como un túmulo múltiple con triple muralla circular. También mencionaba una serie de fragmentos cerámicos, junto a otros restos malacológicos (Jiménez Sánchez, 1946). Pero tienen que pasar más de cuarenta años hasta que volvamos a encontrar documentación de índole científica acerca de la potencialidad arqueológica de la zona de El Burrero. El arqueólogo Francisco A. Domínguez Naranjo realizó una inspección de este sitio en 1987, constatando la presencia de una vivienda aborigen parcialmente arrasada desde hacía varios años como consecuencia del desmonte de una calle en obras (Domínguez, 1987). Este documento aporta datos muy interesantes sobre el estado de los yacimientos del EL POBLADO PREHISPÁNICO DE PLAYA DE EL BURRERO... 35 entorno de la playa de El Burrero para poder compararlos con la actualidad. Un claro ejemplo sería el perfil estratigráfico que se observaba en el cantil costero, que ahora se encuentra totalmente oculto bajo el cúmulo de sedimentos de arena que soporta. O también la disposición de piedras de basalto semienterradas en lo que semejaba un nivel de ocupación humana, dispuestas artificialmente sobre la cima o parte prominente de la zona del roque, que bien pudieran haber configurado la base de una estructura de "tipo atalaya". Como consecuencia de la actuación realizada, los técnicos del Servicio de Arqueología de El Museo Canario de Las Palmas solicitaron la ampliación de los límites del yacimiento y la catalogación de "zona arqueológica" de todas las cuevas y terrazas existentes, protegiéndose el área que va desde la línea de pleamar de la playa hasta la parte superior de las cuevas, sobrepasando el acantilado en no menos de cinco metros. Las restantes reseñas que se conocen sobre otros restos arqueológicos de la zona se refieren en exclusiva a la localización de un grupo de cañones sumergidos cerca de la costa. La primera de estas piezas de artillería fue extraída el 4 de septiembre de 1962 por el maestro D. Tomás Cruz Alemán, y las restantes en el año 1968 por Vicente Sánchez Araña (Rodríguez del Pino, 1968; Vera Suárez, 1968a, 1968b, 1968c; Jiménez Sánchez, 1962). Más recientemente, en 1995, se realizó un proyecto de prospección y sondeo subacuático que documentó los restos de un pecio sumergido en las proximidades de la costa, junto al que se localizó una serie de artefactos dispersos (Escribano, Mederos y Chinea, 1999). Por último habría que destacar que tras la intervención arqueológica que ha llevado a cabo nuestro equipo, las iniciativas de las administraciones públicas decayeron drásticamente. Así, aunque se retomó en 2001 la segunda fase del proyecto, consistente en el control arqueológico de las obras que se desarrollaban en las cuevas del cantil costero y la propuesta de intervención para la conservación y protección de las estructuras habitacionales exhumadas, lo cierto es que tan sólo se ejecutaron parcialmente, y debido a las exigencias del Servicio de Arqueología del Cabildo de Gran Canaria (Mireles y Olmo, 2001). En consecuencia, la desidia de los diferentes organismos y autoridades ha puesto de manifiesto una alarmante situación cuyo panorama no sólo queda marcado por la degradación que su- 36 FRANCISCO MIRELES, SERGIO OLMO, AMELIA RODRÍGUEZ fre el entorno arqueológico, sino también por la ausencia de los controles científicos necesarios para el desarrollo de algunas de las actividades realizadas ulteriormente. IV. EL ENTORNO ARQUEOLÓGICO Como ya se ha señalado con antelación, el área objeto de estudio no se circunscribía solamente al promontorio que albergaba el poblado prehispánico, sino que abarcaba un espacio mucho más amplio que se extendía desde las cuevas limítrofes hasta las estructuras arqueológicas localizadas en la zona, muchas de las cuales han desaparecido ya debido a la fuerte presión urbanística que la localidad ha sufrido en las últimas décadas. A continuación pasaremos a describir de manera somera las diferentes unidades que conforman el entorno arqueológico. A) Poblado costero prehispánico: Se encuentra situado en el citado promontorio. Tr~s la excavación arqueológica quedó al descubierto una serie de viviendas de factura prehispánica, como más tarde explicaremos de forma exhaustiva. B) Complejo troglodita del cantil costero: Ubicado en el extremo septentrional de la playa de El Burrero se encuentra este conjunto del que tan sólo está descubierta una decena de cuevas y pequeñas cavidades, ya que el resto se halla totalmente fosilizado por una enorme duna que ocupa todo este espacio colindante con la playa. C) Conjunto de cuevas de San Agustín: Cantil rocoso costero formado por un grupo de cavidades y covachas contiguas a la playa de El Burrero en dirección norte, que ha presentado evidencias de sucesivas utilizaciones temporales, desde época aborigen. D) Estructura circular de La Jurada: Ubicado en las proximidades de la desembocadura del barranco de Los Aromeros, en su margen izquierda y a unos veinticinco metros sobre el nivel del mar, se encuentra un pequeño grupo de construcciones tradicionales para albergar ganado, la mayor parte de ellas arruinadas parcialmente y cubiertas de vegetación. La estructura mejor conservada es un recinto formado por dos dependencias adosadas, una situada a poniente, de forma pseudocircular, y otra a naciente, más elíptica. La más pequeña, mejor aparejada y de clara factura prehispánica, está EL POBLADO PREHISPÁNICO DE PLAYA DE EL BURRERO... 37. levantada con rodados de basalto que diseñan un muro de piedra seca de doble paramento, que se abre al suroeste a través de un pequeño corredor de acceso. El interior, con un diámetro aproximado de unos ocho metros, tiene ciento sesenta centímetros de altura y conserva hasta un máximo de siete hiladas, mientras que el exterior presenta un paramento circular que rodea la totalidad de la estructura, contando además con un relleno de cascajo. Asimismo, se ha certificado una serie de muretes y alineaciones cubiertos de sedimento, que parecen esconder elementos materiales en el subsuelo, supuestamente relacionados con la ocupación prehispánica de la zona, en torno a las que se ha certificado la existencia de diversos restos arqueológicos. E) El Roque. En la cima del Roque, situado en el extremo nororiental de la playa, se observó la existencia de un numeroso conjunto de oquedades practicadas sobre la propia roca soporte. Aunque alguno se encuentre algo alterado, en su mayoría presentan un buen estado de conservación. Pensamos que podría tratarse de una pequeña salina. F) Pecio. Este navío hundido se localizó en las proximidades de la playa, más exactamente en la plataforma litoral costera situada a 27º 50' 06" de latitud norte y 15º 23' 00" de longitud oeste. Muestra una amplia distribución de sus restos, reconociéndose cla~amente parte de la estructura del armazón del navío, con superposición de tablones en varios puntos y con un amplio repertorio de restos arqueológicos materiales (Escribano, Mederos y Chinea, 1999). V. ACTUACIÓN ARQUEOLÓGICA EN EL COMPLEJO TROGLODITA Ubicado en el extremo septentrional de la playa, se trata de un conjunto troglodita formado por cuevas artificiales, excavadas sobre la propia pared tobácea del acantilado, que aparecen alineadas. en dirección SO-NE y abiertas hacia la playa. Este conjunto sufrió un progresivo proceso de relleno y sedimentación que concluyó con la definitiva colmatación de las diferentes cavidades, a raíz de las obras de drenado artificial que sufrió la plataforma litoral-costera. Este acontecimiento fue el que condujo a las autoridades municipales a procécier a la retirada mecánica de la arena de la playa 38 FRANCISCO MIRELES, SERGIO OLMO, AMELIA RODRÍGUEZ mediante el uso de maquinaria pesada. Ello implicó la necesidad de efectuar un seguimiento arqueológico de las labores de desmonte. Por eso, además de la supervisión técnica, se documentaron los trabajos mediante un amplio dossier fotográfico y la elaboración de un informe en el que quedaron registrados todos los pormenores de las operaciones extractivas desempeñadas. Esto permitió certificar la presencia de algún fragmento cerámico junto a una limitada muestra de industria lítica y de otros elementos faunísticos y malacológicos fácilmente identificables, por lo que se tuvo que proceder al desmonte manual del interior de las cavidades. Los recintos fueron sometidos a una intensa limpieza, que permitió constatar la inexistencia de restos arqueológicos. Tras este episodio se elaboró un completo levantamiento topográfico y planimétrico de todo el conjunto por medio de croquis y dibujos de plantas, secciones y alzados a escala. Éste consiste en ocho cavidades de diferentes tamaños y morfologías, cuya descripción sería la siguiente: -Cavidad 1. Es la más meridional del grupo. Cuenta con una pequeña cámara rehundida de poca profundidad, que se abre a oriente a través de una amplia entrada. Al igual que el resto del conjunto, su tipología es marcadamente irregular, no presentando en ningún caso una planta claramente identificada. -Cavidad 2. Se trata de la cueva más grande de todo el complejo y posiblemente la que ha sufrido una mayor alteración, conservándose aún la pared levantada en la entrada de la misma. La habitación, cuyo suelo está rebajado con respecto al exterior, presenta una planta central de la que sobresalen hacia su extremo norte dos nichos de forma casi cuadrangular, alcanzando aproximadamente los dos metros de altura. También se observa una serie de pequeñas hornacinas excavadas sobre las propias paredes interiores. Como en el abrigo contiguo, la entrada se abre hacia el naciente. -Cavidad 3. Presenta el acceso orientado hacia el sur. Cuenta con un amplio abrigo en la entrada que da paso a una dependencia interior que se abre hacia la derecha, de planta tendente a la forma rectangular. Existe una serie de pequeños nichos y oquedades que han sido abiertos, verticalmente, en las paredes de los extremos oriental y occidental. EL POBLADO PREHISPÁNICO DE PLAYA DE EL BURRERO... 39 -Cavidad 4. Habitación de gran tamaño con una planta de diseño irregular que tiene en la pared del fondo un nicho que se abre hacia poniente. La entrada, que se descubre en dirección sureste, presenta los restos de un lienzo de tapia subactual que debió de hacer las veces de muro de cierre. -Cavidad 5. Adosada por su lateral izquierdo a la anteriormente descrita, este recinto de dimensiones similares a aquella exhibe una bóveda de entrada con planta centralizada que precede a la cámara del fondo, de :diseño eminentemente ultracircular. El acceso, situado en dirección SE, se encuentra escalonado de forma ascendente hasta llegar al interior de la sala de entrada. - C~vidad 6. Se trata de un pequeño abrigo rocoso abierto al SE, de reducidas dimensiones. Presenta una planta de diseño bastante irregular. -Cavidad 7. Recinto de poca altura, con planta claramente irregular. Está constituido por dos habitaciones adosadas, separadas entre sí por la propia roca soporte. La entrada, que comparte la misma comisa para ambas cámaras, está abierta a oriente. -Cavidad 8. Es un pequeño recoveco practicado en la roca, situado en la esquina NE del conjunto. Su reducido espacio se compartimenta en dos minúsculas cámaras, donde la de la derecha se abre al exterior a través de una entrada que se orienta hacia el SE. Tras las labores de documentación no disponemos de datos certeros que nos permitan adelantar de manera congruente la funcionalidad original de estas cuevas, aunque todos los indicios hacen suponer que probablemente puedan remontarse hasta época i)rehispánica. De todas formas, las primeras noticias que se tienen de este conjunto datan de hace dos siglos, cuando estas cavidades fueron ocupadas de forma estacional por familias del municipio que las usaban para pasar los meses de estío y aprovechar ciertos recursos del entorno (Sánchez, 1987 y 1995). A mediados de la pasada centuria fueron utilizadas permanentemente por la comunidad de pescadores que había sido desalojada previamente por la ocupación militar de la Bahía de Gando. Desde entonces éstas han sido usadas como base y almacén de sus actividades pesqueras. 46 FRANCISCO MIRELES, SERGIO OLMO, AMELIA RODRíGUEZ El nivel 1 está formado por un sedimento arenoso de fina textura, depositado aquí desde la cercana playa como consecuencia directa de la permanente acción eólica que se produce en esta zona del litoral grancanario. Con diferente potencia cubría la totalidad del área objeto de estudio, y por debajo de él se situaba el resto de los paquetes sedimentológicos. Prácticamente estéril desde el punto de vista arqueológico a excepción de algún fragmento lítico y malacológico que se recogió de la estructura 2. El nivel 2 es un relleno, zonalmente muy potente, que aparece en la totalidad del yacimiento. Presenta un tono más pardo y más compacto que el lecho anterior. En su interior se alojan restos de costras calcáreas o caliches, que se alternan con diversos "lentejones" de arena y de guijarrillos de basalto. Tenía abundantes restos arqueológicos, todos ellos en posición secundaria, junto a escasas evidencias subactuales. Existe un nivel 2B, con un sedimento de color similar al anterior, pero una textura de grano bastante más fino, con muchos más guijarros de basalto. También aparece asociado al mismo tipo de materiales definidos para el nivel precedente. El nivel 3 consiste en un sedimento compuesto por una arena fina de playa bastante compacta, que tan sólo se ha individualizado en parte del interior de la estructura 2 y es estéril. Le sigue un nivel 3B que tiene una textura fina y compacta, similar a la del nivel 2B. En este caso se le asocian restos malacológicos y diversos fragmentos de cerámica prehispánica decorada. El estrato ll corresponde a los diferentes pavimentos del interior de las estructuras arqueológicas mejor conservadas y tiene dos niveles. El nivel 1 es un fino enlucido de tierra muy compacta que tan sólo se ha documentado, parcialmente, en el testero de la casa prehispánica denominada como estructura 1 y en gran parte del interior de la estructura 2. Este pavimento, que funcionaría como piso de ocupación, se encuentra muy lavado, y por tanto, con un escaso material arqueológico asociado, del que destacan ciertos restos malacológicos y de cerámica decorada, así como de pequeños carbones. Parte de estos restos antracológicos fueron reservados para realizar una datación absoluta mediante el procedimiento del C14. La muestra (muestra 2) se recuperó en la zona de la entrada de la estructura arqueológica 2. En el cuadro adjunto se expresan los datos obtenidos en edades convencionales BP y calibradas, tras haber efectuado la EL POBLADO PREHISPÁNICO DE PLAYA DE EL BURRERO... 4 7 corrección del fraccionamiento biológico y en años "verdaderos" de calendario (tabla 1 )6• El nivel 2 también se ha identificado en las estructuras 1 y 2. Se trata de un sedimento fino existente bajo el pavimento que forma el nivel 1 y se documentó en la totalidad de la primera habitación y únicamente en la zona de la entrada de la segunda. Las evidencias exhumadas son muy variadas. En este caso, se recuperaron para su datación restos de carbón procedentes de una mancha de ceniza localizada en el interior de la estructura 1 (muestra 1). En la tabla 1 se observa que la datación de esta muestra ofrece dos lecturas, por lo que suponemos que el laboratorio discriminó entre los fragmentos antracológicos que la integraban, los cuales pertenecen a especies diferentes. Bajo estos niveles de origen antrópico se encuentra el substrato rocoso, conformado por la toba volcánica que aparece dispuesta de manera un tanto irregular, encalichada y zonalmente muy alterada. Presenta un marcado buzamiento con sentido N-S allí donde no ha sido explanada artificialmente, como es el caso de la zona más meridional del promontorio y del interior de las estructuras. Además, ha sido practicada una serie de perforaciones a modo de agujeros de poste, perfectamente documentadas en la estructura 1. Tabla 1: Dataciones C 14 Ref.: muesTipo muest. Especie Ref. Edad In terFecha calitra labora t. con venval o brada d.C. cional confianza Muestra nº Carbón Salix c., PiBeta 1010 ± 40 95% 980/1050 y 1 nus c., gim157276 B.P. (28)7 1100/1140 nospm. d.C. Muestranº Carbón Pinus canaBeta 1560 ± 80 95% 340/650 d.C. 2 riensis 157277 B.P. (2s)8 6 Todas las muestras fueron enviadas al laboratorio Beta Analytic Inc. de Miami (Florida, EE.UU.) para ser analizadas. 7 Variables: C13/C12 = -22'7 o/oo: lab. Mult = l. 8 Variables: C13/C12 = -25'0 o/oo: lab. Mult = l. 48 FRANCISCO MIRELES, SERGIO OLMO, AMELIA RODRÍGUEZ Vl.4. LA EXPLOTACIÓN DE LOS RECURSOS ABIÓTICOS A pesar de la importancia que debió de tener la explotación de los recursos abióticos en la organización de las relaciones sociales de producción de las comunidades preeuropeas de la isla de Gran Canaria, no existen hasta el momento estudios pormenorizados sobre ellos. Sin embargo, comienzan a realizarse aproximaciones parciales que, con el tiempo, contribuirán a la mejor comprensión del modo de vida de los antiguos canarios. En estas líneas intentaremos abordar aspectos ligados a la captación de recursos como el barro para modelar o las rocas para tallar o abrasionar. También se indagará· en la complejidad de los procesos tecnológicos que los convierten en objetos de trabajo, así como en la posibilidad de explorar las redes de distribución en las que se insertan, atendiendo a su valor de uso y de cambio. Este yacimiento arqueológico es un buen ejemplo de pequeño enclave costero en el que se establece una comunidad local que, al abrigo de un promontorio, despliega una serie de estrategias encaminadas a su reproducción biológica y social, aprovechando unos recursos cercanos y accediendo a otros bienes por medio de una compleja red de relaciones que la integran en estructuras superiores que por el momento deben comenzar a definirse. Por ello, los resultados que aquí se obtengan contribuirán a mejorar la base empírica disponible que permita contrastar hipótesis emitidas sobre el conjunto del territorio insular. En El Burrero se ha recuperado una importante cantidad de materiales procedentes de los distintos sectores del propio yacimiento 9• Todos fueron convenientemente tratados, en especial aquéllos que ofrecían un estado de conservación más problemático. Además han sido sometidos a toda una serie de trabajos de inventariado y estudio, con los resultados que se expondrán a continuación. Sin embargo, dado que en su mayoría fueron recuperados al margen de los suelos de ocupación intactos que hemos podido documentar y datar, las posibilidades de explorar una evolución diacrónica de los modos 9 Las labores de limpieza, catalogación, siglado e inventariado del material fueron llevadas a cabo en el Laboratorio de Arqueología de la U.L.P.G.C., en tanto que el almacenaje y depósito del mismo se hizo en El Museo Canario de Las Palmas. EL POBLADO PREHISPÁNICO DE PLAYA DE EL BURRERO... 49 de vida de la comunidad local de este poblado son reducidas, si bien los autores de este trabajo no queremos soslayar esta opción. VI.4.1. Los restos cerámicos VI.4.1.1. La cerámica prehispánica En primer lugar hay que indicar la significativa escasez y fragmentación del repertorio prehispánico, con apenas ochenta y cuatro fragmentos. El análisis del material certificó la baja proporción de elementos reconocibles (bordes, fondos y asas), frente a los no determinables. Tabla 2: Cerámica prehispánica Estrato Nivel Asas Bordes Carenas Fondos No determinables Total I 1 1 2 1 3 12 19 I 2 2 5 1 21 29 I 2b 2 3 9 14 I 3b 1 9 10 II 1 10 10 II 2 2 2 Los restos por estratos resaltan la predominancia del estrato /, con setenta y dos fragmentos, 85'71 %, frente a los doce vestigios del estrato II, 14'29 %, con lo cual se pueden hacer escasas matizaciones sobre el material contextualizado. Se han reconocido dos grupos en el repertorio ergológico. El primero está formado por algunos fragmentos de cerámica de cocina cuyas paredes exteriores están quemadas y no alisadas, mientras que sus caras internas están cuidadas y bruñidas. El segundo grupo está compuesto por elementos con paredes finas y superficies externas bruñidas y pintadas. Los restos que presentan composiciones ornamentales son dos elementos no determinables con motivos de bandas y líneas oblicuas. De cualquier forma, las predominantes del conjunto son las carentes de decoración. 50 FRANCISCO MIRELES, SERGIO OLMO, AMELIA RODRÍGUEZ Los pocos fragmentos reconocibles corresponden al estrato I y se componen de dos asas, una de ellas trapezoidal y otra tipo "pico de loro", un pitorro y cuatro fondos con arranque de galbo, pertenecientes a recipientes troncocónicos. Los bordes tienen bandas almagradas en el interior y el exterior. Entre las posibles causas que pueden explicar la baja presencia de cerámica prehispánica en el yacimiento están, entre otras, los fenómenos postdeposicionales y las alteraciones a que se ha visto sometido este espacio arqueológico. VI.4.1.2. La cerámica colonial A pesar de tratarse de un conjunto descontextualizado en su fotalidad 10, tiene una gran similitud con otras colecciones de este tipo documentadas en diversos yacimientos arqueológicos de Canarias (Onrubia et al., 1998; Tejera y Sosa, 1998; etc.). Todo apunta a que la procedencia de estos lotes se sitúa en Andalucía y el Levante español desde finales del siglo XV y a lo largo de todo el XVI. Es de destacar la gran homogeneidad de la muestra y su procedencia de los talleres de Paterna y Manises en Valencia, así como los de Triana en Sevilla. Los fragmentos cerámicos fabricados a torno que se recuperaron son dieciocho, diferenciándose tres grupos, dependiendo del tratamiento que hayan soportado sus pastas. El primero y más numeroso de los individualizados está formado por. las c'erámicas bizcochadas, entre las que destacan diversos fragmentos de galbo, algunos de los cuales es posible que tuvieran un fino vidrio que no se ha mantenido. · El segundo está compuesto por ejemplares de loza con cubierta esmaltada estannífera, concretamente dos fragmentos mayólicos de la serie azul-azul. La siguiente y última categoría está constituida por el grupo de barnices plumbíferos, siendo varios los fragmentos de cerámica vidriada melada que se han diferenciado. La pieza más singular de toda la colección es, sin duda, un fragmento de 11na forma cerrada, !O Estas piezas fueron recuperadas en la superficie del yacimiento por el profesor D. Sánchez en la década de los años sesenta, en momentos anteriores al desmantelamiento del mismo. EL POBLADO PREHISPÁNICO DE PLAYA DE EL BURRERO... 51 que bien pudiera tratarse de una redoma o un jarrito. En su labio se observa un reiterado motivo impreso de difícil interpretación, que bien pudiera corresponderse con la marca del alfarero. Vl.4.2. Las industrias líticas 11 En este asentamiento se han identificado industrias líticas talladas, pulimentadas, abrasionadas, piqueteadas y machacadas (Rodríguez y Galindo, 2005). La mayor parte proviene, como se ha comentado, de los niveles de arrastre o del relleno posterior al abandono de las casas del poblado. También hemos constatado que en ocasiones los antiguos canarios reamortizaron elementos tallados o labrados para aprovecharlos en las labores de construcción de los muros de sus casas. Por ello no está de más el recordar que no vamos a poder realizar un estudio con implicaciones espaciales, ya que el material está enajenado de sus contextos originales, por lo que nos vamos a centrar en el análisis de otras cuestiones relacionadas con los sistemas técnicos que sirvieron para crearlos y las pautas que se utilizaron para seleccionarlos. Ésta es también la razón para presentar un análisis global del material, con lo que las conclusiones serán fundamentalmente cualitativas y no cuantitativas. Posteriormente se analizarán ~e forma individual aquellas evidencias recuperadas en los pisos de ocupación del estrato // y de esa manera se podrán comparar con todo el conjunto. Los elementos líticos estudiados se clasificaron teniendo. en cuenta fundamentalmente criterios morfotécnicos. Con ello se estableció una primera división entre industrias líticas talladas e industrias líticas con evidencias de abrasión, piqueteado, machacado o pulimento. Por ello, la metodología empleada en el estudio ha debido adaptarse a esa variabilidad, lo que ha motivado la selección de distintos sistemas de análisis. Por lo que respecta a la identificación de las materias primas empleadas para confeccionar los instrumentos de piedra, se ha realizado una clasificación de visu de las distintas rocas que se selec11 Estudio realizado por Abe! GALINDO RODRíGUEZ y Amelia RODRíGUEZ RODRíGUEZ. 52 FRANCISCO MIRELES, SERGIO OLMO, AMELIA RODRÍGUEZ donaron. Por ello no se ha procedido a distinguir la composición geoquímica de esas rocas, sino que se ha preferido agruparlas según criterios de granulometría y textura de las superficies de fractura. Para el caso de los soportes líticos tallados, hemos utilizado la propuesta metodológica adaptada a las industrias líticas de Canarias que se avanzó a finales de la década de los años ochenta (Galván et al., 1987a, 1987b y 1992), con las modificaciones de años posteriores (Rodríguez Rodríguez, 1993). En ella se sintetizan los modelos de la tipología analítica de La place (197 4 y 197 6) y las revisiones del sistema lógico analítico (Carbonell et al., 1983, 1984 y 1992). En cuanto al resto de los elementos, hemos preferido una descripción en la que después de identificar el tipo de soporte empleado se localizan y describen las trazas de naturaleza antrópica que hemos localizado en ellos. Con este proceder se ha intentado evitar una clasificación apriorística de ciertas piezas, como los cantos rodados con estigmas, cuya verdadera función es difícil de establecer sin un análisis de huellas de uso. De acuerdo a los criterios expuestos, hemos constatado que los habitantes de El Burrero se decantaron preferentemente por rocas eruptivas que seleccionaban en su mayoría entre los componentes detríticos de barrancos y playas. Pero también se acudió a fuentes primarias, entre las que destacan los vidrios volcánicos y alguna toba. Así, se han individualizado las siguientes categorías: rocas volcánicas de grano grueso (RVGG); rocas volcánicas de grano grueso vacuolares (RVGG ve); rocas volcánicas de grano fino (RVGF); vidrios volcánicos (VV) y rocas silíceas (RS). Tabla 3: El Burrero. Materias primas RVGG RVGGvc RVGF w RS Otros Total 373 30 4 52 1 2 462 En la tabla 3 puede apreciarse el predominio de las rocas volcánicas de grano grueso. Éstas se seleccionan para ser talladas y también para ser empleadas sin transformar previamente. Les siguen en número, aunque no en masa y volumen, los vidrios volcánicos, que son de muy pequeño tamaño. Luego vienen las rocas vacuolares, que se emplean en la confección de instrumentos de trabajo muy EL POBLADO PREHISPÁNICO DE PLAYA DE EL BURRERO... 53 específicos, destinados a labores de molturación. El resto de las categorías tiene una representación ínfima. En aquellos casos en que la reserva cortical lo permite, se ha podido plantear una hipótesis sobre la ubicación potencial de los afloramientos primarios y secundarios de las rocas seleccionadas para servir como soportes de los distintos útiles líticos. Por ello hemos prestado especial atención a los vidrios volcánicos, ya que tenemos en marcha un proyecto de estudio específico para este tema. Así, hemos constatado que en el poblado existen al menos dos clases de estas obsidianas. Una de ellas procede con claridad de las minas radicadas en la Montaña de Hogarzales (La Aldea de San Nicolás de Tolentino), lo que supone una considerable distancia respecto al yacimiento que estamos analizando 12 (Martín Rodríguez et al., 2001 y 2003). La otra, que tiene como características un color más oscuro y menos inclusiones, todavía no ha podido ser identificada con claridad en sus contextos primarios. Por lo que respecta a las rocas volcánicas de grano grueso, van a ser los cantos rodados los que proporcionen más información. La situación del poblado, en la misma orilla del mar y junto a la desembocadura de un barranco, facilita enormemente la captación de estos elementos detríticos. Tabla 4: El Burrero. Tipos de bases naturales seleccionadas Canto rodado Bloque Irreconocible 311 9 142 La tabla 4 presenta la clasificación de las bases seleccionadas para ser empleadas directamente o para ser transformadas en otros instrumentos. En ella se muestra claramente cómo el 67 % de todos los soportes primarios son cantos rodados. Por el contrario, los bloques muy angulosos suponen un ínfimo 2 %. Es muy significativo que sólo en un 31 % de los casos no hayamos podido establecer la 12 En el programa que se lleva a cabo, dentro del proyecto de investigación BHA 200303930 del Ministerio de Ciencia y Tecnología, ya se han realizado varios estudios geoquímicos de obsidianas procedentes de varios enclaves arqueológicos de Gran Canaria. Hasta el momento, hemos podido comprobar que los criterios de visu que se han establecido para distinguir los vidrios volcánicos que proceden de la zona de Hogarzales son correctos, pues su contrastación con los análisis ha sido ratificada al cien por cien. 54 FRANCISCO MIRELES, SERGIO OLMO, AMELIA RODRÍGUEZ forma primaria de las rocas seleccionadas, es decir, que sólo esa proporción no tenga reserva cortical suficiente para poder determinar la forma de su estado original. Ello indica que las industrias líticas de El Burrero se confeccionaron con rocas muy cercanas al yacimiento y a las que se aplicó por lo general un bajo nivel de transformación. VI.4.2.1. Las industrias líticas talladas Los procesos de talla no presentan un alto grado de complejidad, sino que más bien se adaptan a la materia prima disponible, que como hemos visto está constituida mayoritariamente por cantos rodados. Estos elementos detríticos han sido explotados según distintos sistemas técnicos, pero en general el grado de amortización de cada base natural no es muy elevado. Es decir, la mayor parte de los cantos rodados tiene un bajo número de negativos de lascado, lo que ha permitido por otra parte el que podamos identificarlos como tales. Seguramente, alguno de los soportes clasificados como irreconocibles también procede de elementos detríticos que sí sufrieron una explotación más exhaustiva. En el análisis de los soportes obtenidos mediante talla destacan los productos de lascado: lascas (L) y lascas retocadas (L-R), que se han creado mediante sistemas de explotación diferentes, pero también hay unos pocos soportes que sirvieron como núcleos o fueron configurados para servir como instrumentos a partir de la propia base natural: cantos rodados retocados (CR-R), bloques retocados (Bl-R), irreconocibles (1), irreconocibles retocados (I-R) y fragmentos (F). Tabla 5: El Burrero. Clases de soportes tallados L L-R CR-R Bl-R F 1 1-R Total 127 15 63 1 59 1 9 275 En la tabla 5 puede observarse que las lascas (L) son los soportes mayoritarios, pues suponen el 52 % del totaL Sin embargo, hay que destacar la abundancia de cantos transformados (CR), que por sí EL POBLADO PREHISPÁNICO DE PLAYA DE EL BURRERO.:. 55 solos suponen el 23 % de las industrias talladas. Pensamos que esta proporción entre cantos trabajados y lascas obedece a esa cercanía al litoral, con lo que la abundancia de los primeros implica que no se transformen en demasía, bastando la obtención de filos útiles con la forma adecuada, que puedan desecharse tras una explotación somera y ser sustituidos por otros de forma rápida. Para conocer cuáles fueron los sistemas técnicos puestos en obra para explotar esas bases naturales debemos recurrir al análisis de las caras dorsales y las plataformas de percusión de las lascas, por una parte, y al de los otros soportes tallados por otra. En el primer caso, las categorías que hemos usado son: lasca centrípeta, lasca unidireccional, lasca cortical y lasca indeterminada. Tabla 6: El Burrero. Tipos de lascas L centr. L unid. L cort. L indet. Total 13 13 72 44 142 Predominan una vez más las lascas corticales, lo que viene a confirmar el bajo nivel de explotación que han experimentado las bases naturales. A éstas les siguen las irreconocibles, y sólo hay una pequeña proporción donde se ha establecido claramente que provienen de sistemas de explotación centrípetos o direccionales. Es necesario aclarar aquí que los vidrios volcánicos recuperados en el poblado eran en su mayoría pequeños desechos de talla, pero también ~e. han identificado dos núcleos bipolares, una lasca y varios desechos que provienen claramente de la puesta en obra de este tipo de sistema de explotación. Tabla 7: El Burrero. Tipos de talones Plano Cortical Lineal/puntif or. Facetado Eliminado Fractura Total 72 41 13 4 1 11 142 En la tabla 7, que muestra la frecuencia de los restos de plataforma de percusión que han quedado en las lascas, se ve la predominancia de los talones poco o nada preparados, ya que los planos o 62 FRANCISCO MIRELES, SERGIO OLMO, AMELIA RODRÍGUEZ ciones deposicionales del yacimiento no nos permiten concluir que ello sea debido a la primacía de la ganadería o la explotación de los recursos marinos. En este apartado se examinarán, en primer lugar, los datos obtenidos del análisis de los restos de carbón vegetal para reconocer los diferentes biotopos frecuentados por los recolectores de madera y leña. A continuación se incluirá un breve comentario sobre los resultados del análisis carpológico, y por último, se ofrecerá el estudio de los restos de fauna del yacimiento. Vl.5.1. El aprovechamiento de recursos vegetales. Análisis antracológicos y carpológicos 13 Entre los objetivos del proyecto figuraba el interés por abordar un estudio arqueobotánico, para lo cual durante las labores de excavación se procedió a muestrear de forma sistemática todo el yacimiento. Este primer paso es fundamental para la obtención de resultados positivos, pues dependiendo de los lugares sondeados las conclusiones y las interpretaciones van a variar. En el caso de El Burrero nuestro objetivo era descubrir algunos restos de plantas cultivadas, como trigo o cebada, que proporcionaran un testimonio directo sobre la práctica de la agricultura por parte de sus habitantes, y también los restos carbonizados de otras especies vegetales, leñosas o no, que hubieran sido recolectadas para diversos fines. Para ello se decidió la recogida de sedimentos de todo el yacimiento, pero haciendo especial hincapié en zonas donde se observaran concentraciones de cenizas, pues los restos carpológicos se conservan sobre todo cuando están carbonizados. Igualmente, también se recuperaron sedimentos del interior de lo que se había identificado como agujeros de poste, pues está contrastado que en estos lugares tienden a depositarse los desechos de un hábitat. A la hora de recuperar los elementos arqueológicos procedentes de las muestras de sedimentos nos decantamos por el cribado en seco debido sobre todo a las condiciones de la matriz y a que no eran muy numerosas 14 . · 13 Estudio realizado por Mª del Carmen MACHADO YÁNEZ y Jacob MORALES MATEOS. 14 El tamaño de las cribas empleadas fue de 2 mm., 1 mm. y 0'5 mm., descartando utilizar el tamiz de 0'25 mm. debido a la escasa concentración de restos y a que su recogida hubiera sido improductiva y muy costosa. EL POBLADO PREHISPÁNICO DE PLAYA DE EL BURRERO... 63 Además de este método, en dos muestras correspondientes a cenizas se empleó la flotación manual de la criba de 0'5 mm., ya que se ofrecía una cantidad excepcionalmente alta de restos carbonizados. Como resultado de este proceso se encontró la única semilla en condiciones óptimas hallada en el yacimiento y un importante lote de fragmentos de carbón. La antracología es la disciplina científica que estudia los carbones arqueológicos o procedentes de contextos naturales, mientras que el análisis antracológico consiste en la determinación o identificación botánica de las especies. Este análisis se realiza mediante la observación de cada fragmento de carbón en un microscopio óptico de reflexión de fondo oscuro y con una capacidad de cien a ochocientos aumentos. Para ello el antracólogo rompe el fragmento de carbón en busca de los tres planos anatómicos que caracterizan las especies (transversal, longitudinal-tangencial y longitudinal-radial), y en cada uno de ellos observa los caracteres claves para su determinación. En esta fase del análisis la colección de referencia de madera actual y los atlas de anatomía de madera son los útiles esenciales para identificar las especies. Aún así, este método no supone ningún riesgo de contaminación para las muestras, que posteriormente se pueden enviar a datar (Machado, 1994 y 1996). Este método aporta datos orientados a la reconstrucción paleoecológica de un determinado lugar (Machado et al., 1997 y Machado, 1999). Para poder efectuarla, el antracólogo necesita estudiar como mínimo doscientos cincuenta fragmentos de carbón por nivel arqueológico. En general, a partir de esa cantidad no se suelen identificar más especies, pues las curvas taxonómicas se estabilizan. Del poblado de Playa de El Burrero hemos analizado doscientos ochenta y dos carbones, tratándose de fragmentos que aparecieron dispersos formando parte del estrato JI, en el interior de las estructuras 1 y 2. Estos carbones podrían ser el resultado del vaciado y limpieza de las estructuras de combustión, pero también pueden ser los restos de diferentes elementos constructivos, como vigas, puertas, techumbre, etc. Su estudio nos ha permitido identificar cuatro especies arbóreas, Pinus canariensis, Salix canariensis, Picconia excelsa y cf. Rhamnus glandulosa, además de una de carácter arbustivo, Viburnum tinus. También hemos reconocido algunos carbones pertenecientes a la familia de las Rosaceae y otros como Angiospermas o Gimnospermas (tabla 10). 64 FRANCISCO MIRELES, SERGIO OLMO, AMELIA RODRÍGUEZ Tabla 10: Análisis antracológico Estructura 1 E. II, N. 1 E. II, N. 2 Total % Angiosperma indeterminada 1 1 1 Gimnosperma Olea tipo Picconia excelsa 1 1 1 Pinus canariensis 83 83 83 Rhamnus glandulosa 1 1 1 Salix canariensis 7 7 7 Salicaceae 3 3 3 Viburnum tinus 4 4 4 Total 100 100 100 Estructura 2 Angiosperma indeterminada 23 2 25 13,73 Gimnosperma 2 2 1,09 Olea tipo Picconia excelsa 3 3 1,64 Pinus canariensis 46 46 25,27 Rosaceae 2 2 1,9 Salix canariensis 49 46 95 52,19 Salicaceae 2 2 1,09 Viburnum tinus 7 7 3,84 Total 84 98 182 100 Las ochenta y cuatro muestras analizadas en la estructura 1 procedentes del interior de la alcoba derecha de la habitación 15 nos han permitido confirmar cuarenta y nueve fragmentos de Salix canariensis, dos Rosaceae que no hemos podido identificar a nivel de la especie, y veintitrés angiospermas. En cuanto a los restantes 16 , de un total de noventa y ocho fragmentos, cuarenta y seis han sido reconocidos como Pinus canariensis y otros tantos como Salix canariensis. 15 Dichas muestras fueron recuperadas del sector 6, cuadrícula El, estrato Il, nivel l. 16 Estos ejemplares se exhumaron en el sector 2, cuadrícula A9, estrato Il, nivel 2. EL POBLADO PREHISPÁNICO DE PLAYA DE EL BURRERO... 65 Por lo que respecta a los carbones de la estructura 2, se ha analizado una serie de diez fragmentos 17 identificados como Pinus canariensis, setenta y tres han sido determinados como Pinus canariensis y siete como Salix canariensis 18• Los resultados del análisis antracológico nos muestran una imagen de la vegetación muy distinta de la que existe en la actualidad. Pinus canariensis y Salix canariensís ~on las especies más frecuentes, además de algunos fragmentos de follao (Viburnum tinus), sanguino (Rhamnus glandulosa) y palo blanco (Picconia excelsa). Todas ellas han desaparecido del paisaje local, pero pudieron formar parte de él en un período cronológico no muy lejano al de la Conquista. El pinar se pudo localizar a partir de los mil doscientos metros de altitud, aunque también en una cota inferior. El Salix canariensis pudo localizarse en las partes bajas de los barrancos de Guayadeque y Los Aromeros, cerca de los cursos de agua; mientras que el follao, que es una especie que requiere humedad y sombra, también podía ser frecuente siguiendo el curso de estos barrancos, entre los seiscientos y los mil metros de altitud. A esta misma cota se localizan el palo blanco y el sanguino, pero mientras que Pícconia excelsa prefiere las zonas no muy húmedas de la laurisilva y del fayal-brezal, Rhamnus aparece en paredones frescos y en fondos de barrancos húmedos y cálidos. Asimismo, estas especies también pueden formar parte del pinar mixto. Todo esto sugiere la existencia de un amplio territorio de explotación en el que se reconocen distintos medios ecológicos; por lo que es posible que los habitantes del poblado de El Burrero recorrieran el litoral, pero también las zonas de medianías y la cumbre. Otro aspecto que resulta revelador en este análisis son las diferencias que se establecen entre las dos estructuras habitacionales. En el primer caso, tenemos que señalar que mientras en la estructura 1 el porcentaje de Pinus canariensís es del 25 %, en la estructura 2 su porcentaje asciende a un 83 %. En cambio, el Salix canariensís de la primera estructura alcanza el 52 %, mientras que en la otra es de un 7 %. Estas diferencias podrían estar señalándonos una función 17 Los mismos procedían del sector 6, cuadrículas CIH-9, JO, estrato 11, nivel J; y sector JO, cuadrículas C/H-J, 2, 3, estrato 11, nivel J. 18 En último término, estos restos se individualizaron en el sector JO, cuadrícula F3, estrato 11, nivel J. 66 FRANCISCO MIRELES, SERGIO OLMO, AMELIA RODRÍGUEZ distinta para cada vivienda, o bien ponerse en relación con la diferencia cronológica que existe entre ellas. Del mismo modo, también se observan diferencias en el interior de la estructura 1 (tabla 10), quedando bien definidas las dos partes del habitáculo. La presencia de cuarenta y seis fragmentos de Pinus canariensis en la entrada y de ninguno en la alcoba derecha podría explicarse porque en la zona del acceso existiera algún elemento constructivo, como por ejemplo una viga o una puerta. En cambio, la aparición masiva de angiospermas en la alcoba, entre ellas cuarenta y nueve fragmentos de Salix canariensis y siete de Viburnum tinus, puede estar indicándonos la existencia de un entramado de ramas como parte de la techumbre. La talla de los fragmentos (inferiores a cinco milímetros) y las numerosas alteraciones del tejido anatómico (rupturas y vitrificación) no nos permiten observar las huellas que, en ocasiones, presentan los carbones que proceden de los elementos de carpintería, aunque tampoco pueden excluirse otros usos, como el de un lecho realizado a base de elementos vegetales o algunos objetos de madera. Precisamente, puede contrastarse claramente que las ramas de follao se han utilizado habitualmente en la confección de cestos. Por supuesto, estos carbones también podrían ser el resultado de las acciones de vaciado y limpieza de las estructuras de combustión, que supuestamente debieron de realizarse en estos espacios habitacionales. Por lo que respecta al estudio de las semillas, debemos destacar en primer lugar la total ausencia de restos carpológicos carbonizados dentro del yacimiento, salvo la presencia de una pequeña semilla de un milímetro de largo, aún por determinar, y que posiblemente llegó a carbonizarse por azar. La presencia más o menos regular y constante de carbones en todas las muestras, y el hecho de presentarse algunos fragmentos con un tamaño importante, implicarían que las condiciones edáficas no han sido las responsables de la ausencia de carporrestos. Ante esta situación deben plantearse hipótesis que intenten explicar esta ausencia. Por un lado, se puede reivindicar la postura de que los habitantes del poblado no consumían alimentos vegetales, lo que motivaría su no aparición dentro del análisis practicado. Sin embargo, la presencia de varios morteros y restos de molino, junto con los últimos resultados de los análisis dietéticos practicados, los cuales indican una clara preeminencia de los cereales en la base nu- EL POBLADO PREHISPÁNICO DE PLAYA DE EL BURRERO... 67 tricional aborigen (Velasco et al., 1997), parece descartar esta posibilidad. La otra explicación verosímil que podemos dar a las circunstancias planteadas se centra en las prácticas culturales como creadoras de un registro arqueológico único. Así, costumbres culinarias en las que no entren los granos en contacto con el fuego, prácticas higiénicas que promulguen una limpieza constante de la vivienda u otras de distinta índole pueden justificar el hecho de que no encontremos ningún testimonio carpológico en El Burrero. Vl.5.2. El aprovechamiento de los recursos terrestres19 Las evidencias osteológicas recuperadas en el poblado corresponden principalmente a los restos consumidos de animales domésticos, así como a los capturados o recolectados en el cercano medio marino. También se ha detectado la presencia de microfauna asociada a la acción humana pero que no parece reflejar actividades voluntarias para su captación. El buen estado de los hallazgos de fauna es vital para la obtención de datos en el análisis osteológico. Sin embargo, los restos del yacimiento muestran un estado de conservación más bien deficiente debido fundamentalmente a dos factores: por un lado, el alto índice de fragmentación de los huesos, de manera que aquéllos que presentan un tamaño apreciable son una absoluta minoría; y por otra parte, citaremos la gran abrasión que han sufrido dichos restos. Hay que recordar que este yacimiento se sitúa en un lugar muy próximo al medio marino, con abundante presencia de arena, cuya acción erosiva se acentúa con un constante viento. Todo ello ha afectado a los materiales procedentes de esta excavación, pero aún mucho más, si cabe, a los elementos orgánicos óseos. A ello podemos sumar el lógico deterioro que soportan debido al tiempo transcurrido desde su deposición. Para acometer este estudio se ha efectuado en primer lugar un meticuloso trabajo de identificación anatómica del hueso. Ello 19 Estudio realizado por Félix Mendoza Medina. 68 FRANCISCO MIRELES, SERGIO OLMO, AMELIA RODRÍGUEZ comprende la determinación del elemento óseo, su lateralización, la clasificación específica y la estimación de edades y sexo. En el yacimiento arqueológico constatamos la presencia de trescientos cuarenta y dos registros de fauna que podemos distribuir de la siguiente forma: Tabla 11 . Determinación de la fauna de El Burrero Especie Ovicáprido Sus Canis Gallo tia Micro fauna Indeter. domest. fa. sp. Total 147 10 2 8 81 93 VI.5.2.1. La fauna doméstica Los estudios sobre la fauna doméstica constituyen una estrategia imprescindible en la reconstrucción del modo de vida de esta comunidad local. La ganadería desempeñaba un papel fundamental en el aporte de proteínas, como complemento a las actividades agrícolas y al resto de los procesos de trabajo relacionados con la depredación del medio marino. Además, existen evidencias de su protagonismo en las relaciones sociales de producción, que va más allá de un mero papel proveedor de recursos alimenticios destinados a asegurar la reproducción biológica del grupo, y que por contra se inserta en las estrategias que vehiculan la legitimación superestructura! del sistema clasista imperante en la isla en época prehispánica. Este análisis pretende contribuir de manera modesta al necesario estudio de esas circunstancias, añadiendo datos a la base empírica ya disponible. Es conocida la complejidad que entraña distinguir entre cabra (Capra hircus) y oveja (Ovis aries) debido a la gran similitud anatómica de sus esqueletos, algo que se complica aún más si tenemos en cuenta el estado de conservación de estos restos. Por ello se las engloba usualmente en el término genérico de ovicápridos. Pues bien, los ciento cuarenta y siete restos óseos atribuibles a ese grupo suponen el 42'9 % del total de la fauna representada. Sin embargo, si sólo se tiene en cuenta los animales domésticos, el porcentaje asciende al 92'4 %, indicando la importancia de ambas especies en las estrategias de producción de la comunidad local. EL POBLADO PREHISPÁNICO DE PLAYA DE EL BURRERO... 69 En este conjunto de animales se documenta la presencia de bandas de edad integradas tanto por individuos jóvenes como por adultos. La muestra en la que se puede determinar claramente este parámetro es demasiado pequeña para poder establecer patrones de explotación de los ganados domésticos que hagan referencia a la edad o el sexo de los individuos sacrificados. Por lo que respecta al cerdo (Sus domesticus), se han identificado tan sólo diez restos, que corresponden a un 6'3 % del total de los animales domésticos. Este dato refleja que se trata de un animal minoritario en relación a los ovicápridos, aunque su. biomasa lo convierte en un recurso de primera magnitud. En cuanto al perro (Canis familiaris), aparece ínfimamente representado en este yacimiento, con sólo dos unidades, lo que supone un 1'3 % del total. Aun así, teniendo en cuenta el lugar donde se recuperaron estos restos así como su aspecto, podemos aventurar que no ha pasado excesivo tiempo desde su deposición. Por otra parte, no es el perro el animal más representativo de los repertorios faunísticos, ya que no parecía tener, ni mucho menos, la misma función que las dos especies anteriormente citadas. Vl.5.2.2. La fauna de aporte no antrópico Los restos de lagarto recuperados en el yacimiento son· ocho, es decir, un 3' 4 % del total. En este caso los identificamos como Gallotia sp., a la espera de que un análisis más pormenorizado permita atribuirles la especie. Ya está perfectamente documentado para la prehistoria de Canarias el uso de estos animales para el consumo humano, pues hay que tener en cuenta que los grandes lagartos pueden aportar, aunque sea esporádicamente, un suplemento Gámico nada despreciable. Con todo, en el caso que nos ocupa, el tamaño que presenta gran parte de estos restos nos hace suponer que no serían aprovechables como alimento, por lo que se puede presumir que su presencia no se debe a la acción antrópica, sino que llegarían a los depósitos sedimentarios del asentamiento por otras circunstancias. Otro tanto habría que asumir del resto de la microfauna, que en el yacimiento está representada fundamentalmente por el ratón común (Mus musculus), especie que se cree introducida tras la con- 70 FRANCISCO MIRELES, SERGIO OLMO, AMELIA RODRÍGUEZ quista. El número total de restos correspondientes a esta categoría es de ochenta y uno, lo que representaría un 23'6 % de la fauna. Asimismo, también se recuperó un hueso de ave fracturado correspondiente a una especie indeterminada. Ello supone tan sólo un 0'2 % del conjunto. Aunque está demostrado el consumo de aves por parte de los aborígenes, éstas no supondrían desde luego una base del sustento, pero sí un recurso accesible para completar la dieta. Tampoco hay que rechazar su papel como fuente de otras materias primas, tales como las plumas o los huesos, empleados ambos como soporte para confeccionar elementos de adorno o instrumentos de trabajo. VI.5.3. La captación de recursos marinos 20 VI.5.3.1. Los restos ictiológicos Dentro de la reconstrucción de las actividades de subsistencia de los grupos humanos que ocuparon este hábitat no se puede dejar de lado aquéllas que hacen referencia a la actividad pesquera y que quedan atestiguadas a través de los hallazgos documentados. Estos aspectos adquieren aún más relevancia cuando se aborda el análisis de un enclave costero, ya que está probada la importancia del factor distancia en el acceso a este tipo de consumos (Velasco, 1999). La recuperación de la ictiofauna presente en cualquier yacimiento arqueológico se hace harto complicada debido a varios factores, entre los que cabe destacar la extrema fragilidad de los restos óseos de peces y su reducido tamaño en la mayoría de las ocasiones (Rodríguez Santana, 1996). Por ello, gran parte de las evidencias se recupera durante la fase de cribado, aportando en este yacimiento un 71'6 % en lo que a los restos ícticos se refiere. Si bien es cierto que este material no ha sido objeto de un análisis pormenorizado, al menos se ha procedido a la identificación anatómica de las unidades. 20 Estudio realizado por Carolina Batista y Félix Mendoza Medina. EL POBLADO PREHISPÁNICO DE PLAYA DE EL BURRERO... 71 Tabla 12. Unidades anatómicas determinadas Vértebras Faringes Indeterminado Total 64 8 59 131 Sólo el estudio de las ocho faringes ha permitido una identificación específica, perteneciendo en su totalidad a la especie Sparisoma cretense. No obstante, es muy probable que con un estudio exhaustivo de los restos se incrementaran los índices de este género, ya que es el más representado en los yacimientos estudiados, pues entre otros factores destaca por la fortaleza de su esqueleto. Vl.5.3.2. Los restos malacológicos La pesca no es la única actividad depredadora del medio marino que aquí se ha detectado, siendo muy significativos los restos malacológicos. La recolección de moluscos debió de ser un recurso económico importante para las poblaciones costeras, aunque su aporte energético fuera menos apreciable que el de otros productos. El fácil acceso a los biotopos que acogen las distintas especies explotadas debió de desempeñar un papel notable en la elección de esta actividad. Así, la frecuencia de estas acciones depredadoras ha quedado reflejada en la aparición de concheros en muchos lugares de las islas, formados por la deposición sucesiva de dichos restos malacológicos. Por otra parte, la malacofauna también desempeña un importante papel como materia prima con la que elaborar elementos ornamentales o de función simbólica, así como para fabricar instrumentos de uso cotidiano, aunque en nuestro caso no se haya detectado evidencia alguna al respecto. Del mismo modo, hay que resaltar la recuperación de sesenta y seis especímenes de caracoles terrestres, cuya presencia en el yacimiento debe achacarse a factores no antrópicos. 78 FRANCISCO MIRELES, SERGIO OLMO, ~MELIA RODRÍGUEZ IX. BIBLIOGRAFÍA -BARROSO CRUZ, V. y MARRERO QUEVEDO, C. Excavación arqueológica en el yacimiento del Llano de las Brujas (Telde, Gran Canaria). Memoria Final. Las Palmas de Gran Canaria: Arqueocanaria, S.L.; Dirección General de Patrimonio Histórico del Gobierno de Canarias, 1994. -BRAMWELL, D. y BRAMWELL, Z. Flores silvestres de las islas Canarias. Madrid: Rueda, 1990. -CARBONELL, E.; GUILBAUD, M. y MORA, R. 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A YU Pn'AMlt.NTO DE L4 ff lll te:~ • e&ut C4l!AlfA t ..-u c. ~ .......a YUU DE l l" C~IO E.L E JI: 1:30 3 tn l""" .,, o l;J:l ~ o ~ ¡; Vl .,, ~ (') o o t'tl .,, ¡; -< > o (TI tn l""" l;J:l e ~ ~ 9 00 Vl 86 FRANCISCO MIRELES, SERGIO OLMO, AMELIA RODR1GUEZ JICJltfC~ 1' 1 CO Levantamiento topográfico del complejo troglocüta del cantil costero. EL POBLADO PREHISPÁNICO DE PLAYA DE EL BURRERO... 87 Vista general de la unidad de acogida del poblado costero Vista general de la playa con el complejo troglodita al fondo