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Obtención, producción y uso de rocas silíceas en el Mesolítico Geométrico, fase A, de la fachada oriental de la Península Ibérica: el yacimiento de Benàmer (Muro, Alicante)

Jover Maestre, Francisco Javier,Rodríguez Rodríguez, Amelia,Molina Hernández, Francisco Javier

Abstract

Se presenta el estudio de la producción lítica tallada de la ocupación mesolítica del yacimiento al aire libre de Benàmer (Muro, Alicante). Se pretende abordar el conjunto de procesos laborales vinculados a la producción, uso y consumo de soportes líticos, hasta su definitivo abandono. En definitiva, a su historia integral como medio de acercamiento al objeto real de estudio, que no es otro que las sociedades concretas que los elaboraron y usaron.

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MUNIBE (Antropologia-Arkeologia) nº 63 105-135 SAN SEBASTIÁN 2012 ISSN 1132-2217 Recibido: 2012-03-14 Aceptado: 2012-12-13 Obtención, producción y uso de rocas silíceas en el Mesolítico Geométrico, fase A, de la fachada oriental de la Península Ibérica: el yacimiento de Benàmer (Muro, Alicante) Acquisition, production and use of siliceous rock in Phase A of the Geometric Mesolithic, on the eastern facade of the Iberian Peninsula: The Benàmer site (Muro, Alicante) RESUMEN Se presenta el estudio de la producción lítica tallada de la ocupación mesolítica del yacimiento al aire libre de Benàmer (Muro, Alicante). Se pretende abordar el conjunto de procesos laborales vinculados a la producción, uso y consumo de soportes líticos, hasta su definitivo abandono. En definitiva, a su historia integral como medio de acercamiento al objeto real de estudio, que no es otro que las sociedades concretas que los elaboraron y usaron. ABSTRACT In this paper we present the study of lithic production of the Mesolithic occupation of the site of Benàmer (Muro, Alicante, Spain). It is intended to address the set of work processes related to the production, use and consumption of lithic artefacts, until their final abandonment. Through the study of lithic production and its cultural properties we try to approach the specific societies that elaborated and used these items. LABURPENA Benàmerren (Muro, Alacant) aire zabalean dagoen aztarnategiko okupazio mesolitikoko landutako ekoizpen litikoaren azterketa aurkezten da. Euskarri litikoen ekoizpen, erabilera eta kontsumoari lotutako lan-prozesuei heldu nahi zaie, haien hasieratik behin betiko baztertu ziren arte. Hitz batean, haien historia osoari heldu nahi zaio, benetako aztergaira hurbiltzeko bitarteko gisa, aztergaia euskarri horiek egin eta erabili zituzten gizarte zehatzak baino ez baitira. PALABRAS CLAVES: Mesolítico reciente. Fachada oriental de la Península Ibérica. Abastecimiento silíceo. Producción lítica. Traceología. KEY WORDS: Recent Mesolithic. Mediterranean face of Iberian Peninsula. Lithic resources. Lithic production. Traceology. GAKO-HITZAK: Azken Mesolitoa. Iberiar penintsulako ekialdea. Hornikuntza silizeoa. Ekoizpen litikoa. Trazeologia. (1) Departamento de Prehistoria, Arqueología, Historia Antigua, Filología Griega y Filología Latina. Universidad de Alicante. Campus de Sant Vicent del Raspeig, Ap. 99, 03080 Alicante. Correo-e: javier[email protected] (2) Grupo de Investigación Tarha. Departamento de Ciencias Históricas, Universidad de Las Palmas de Gran Canaria. Correo-e: arodri- [email protected] (3) Arqueólogo. Correo-e: [email protected] Francisco Javier JOVER MAESTRE(1), Amelia del Carmen RODRÍGUEZ RODRÍGUEZ(2) y Francisco Javier MOLINA HERNÁNDEZ(3) 1.- INTRODUCCIÓN La secuencia cultural de los grupos mesolíticos en la fachada oriental de la península Ibérica, vigente en la actualidad aunque con importantes matizaciones (JUAN CABANILLES, 1992; JUAN CABANILLES y MARTÍ, 2007/2008; GARCÍA PUCHOL, 2005), tiene como base estratigráfica fundamental la propuesta elaborada por J. Fortea (1971; 1973; 1985) a partir de la cueva de Cocina, a la que posteriormente se han ido añadiendo otras (BARANDIARÁN, 1978; BARANDIARÁN y CAVA, 2002; UTRILLA y MAZO, 1997; UTRILLA et alii , 2009). De hecho, las diferencias materiales –entre otras de tecnología y tipología lítica (FORTEA, 1973, 1985; JUAN CABANILLES, 1984, 1985, 1990, 1992; FORTEA, MARTÍ y JUAN CABANILLES, 1987)– observadas entre Cocina y Cova de l’Or –básicamente– han constituido uno de los argumentos sobre los que establecer la dualidad cultural entre los últimos cazadores recolectores locales y los primeros grupos agropecuarios. Asimismo, han servido para formular la hipótesis sobre la progresiva neolitización de los últimos mesolíticos. Sin embargo, la revisión y evaluación de colecciones líticas mesolíticas y neolíticas (GARCÍA PUCHOL, 2005; JUAN CABANILLES, 2008; JUAN CABANILLES y MARTÍ, 2007/08), la ampliación de la base empírica y analítica y, en Munibe Antropologia-Arkeologia 63, 2012 pp.105-135 S. C. Aranzadi. Z. E. Donostia/San Sebastián ISSN 1132-2217 especial, la multiplicación del número de dataciones absolutas (BERNABEU, 2006; UTRILLA y MONTES, 2009; GARCÍA ATIÉNZAR, 2009) ha empezado a mostrar más rupturas y discontinuidades que continuidades en la ocupación de los yacimientos mesolíticos considerados como fundamentales en la validación de la hipótesis sobre el progresivo proceso de neolitización (AURA et al., 2006; JUAN CABANILLES y MARTÍ, 2007/08; CARVALHO, 2008). La cuestión de fondo que comienza a evidenciarse es la necesidad mejorar las secuencias estratigráficas y cronológicas de los últimos cazadores recolectores elaboradas a partir de contextos en cueva, teniendo presentes los procesos de formación y transformación de los contextos arqueológicos. La labor crítica ya iniciada por diversos investigadores en relación con este tipo de contextos (BERNABEU, PÉREZ y MARTÍNEZ, 1999; GARCÍA PUCHOL, 2005; JUAN y MARTÍ, 2007/08; MARTÍ et alii , 2009; BERNABEU y MOLINA, 2009) empieza a evidenciar los grandes problemas de interpretación que suelen presentar, dado el alto grado de alteración. Es el caso de muchos de los yacimientos –Cocina, Botiqueria, Costalena, etcque constituyen las bases referenciales y secuenciales del proceso en estudio en la fachada oriental de la península Ibérica (ALDAY, 2006a, 2007; BARANDIARÁN, 1978; BARANDIARÁN y CAVA, 2002; UTRILLA et alii , 2009). Por otro lado, en los últimos años y como consecuencia de la actividad arqueológica de urgencia, se empiezan a documentar yacimientos al aire libre con ocupaciones mesolíticas y neolíticas, sobre los que las futuras investigaciones deberían centrar su atención. No creemos estar alejados de la realidad al considerar que se trata de los asentamientos más relevantes en el patrón locacional de los grupos cazadores recolectores y también de los primeros agricultores. En este sentido, Benàmer (Muro, Alicante) (Figura 1) constituye un yacimiento de especial relevancia para el estudio de los grupos mesolíticos documentado gracias a la actividad arqueológica de salvamento efectuada por la empresa Alebus Patrimonio Histórico S.L., bajo la dirección de E. López Seguí (TORREGROSA, JOVER y LÓPEZ, 2011). El interés del presente texto reside en presentar de forma concatenada el estudio de la producción lítica tallada de este yacimiento en su primer momento de ocupación, correspondiente al Mesolítico geométrico en su fase A, intentando abordar el conjunto de procesos laborales vinculados a la producción, uso y consumo, hasta su definitivo abandono (JOVER, 1999). En definitiva, se trata de realizar una representación de la (su) historia como medio de acercamiento a la realidad en estudio, que no es otro que las sociedades concretas que los elaboraron y usaron bajo unas condiciones materiales históricamente determinadas. 2. EL YACIMIENTO DE BENÀMER Benàmer es un yacimiento al aire libre con diversas fases de ocupación discontinuas –Mesolítico reciente fase A, Neolítico cardial, Neolítico postcardial, ibérico–, documentado gracias a la arqueología de salvamento o urgencia (TORREGROSA, JOVER y LÓPEZ, 2011). Está situado en el interfluvio del río de Agres con el Serpis, justo en las terrazas del fondo del valle (Figura 2). Es el paso obligado desde la cuenca media del Serpis hacia la cabecera del río Vinalopó o hacia la Vall d’Albaida, a través de la Valleta d’Agres. Desde el mismo se visualiza perfectamente el discurrir del río Serpis en su tramo medio, así como el yacimiento neolítico de la Cova de l’Or, ubicada en las estribaciones de la sierra del Benicadell. El yacimiento fue excavado en 2009 en área abierta, definiendo dos sectores en una superficie muy amplia –superior a los 2.000 m²–. La ocupación mesolítica se localizaba exclusivamente en el área 4 del sector 2, ocupando un espacio inferior a los 200 m² (Figura 3). 106 FRANCISCO JAVIER JOVER MAESTRE, AMELIA DEL CARMEN RODRÍGUEZ RODRÍGUEZ Y FRANCISCO JAVIER MOLINA HERNÁNDEZ Fig. 1. Ubicación de Benàmer en el contexto de la península Ibérica. Fig. 2. Ubicación del yacimiento de Benàmer en el curso medio del rio Serpis y Agres (imagen de J. M. Ruiz Pérez). Se trata de un depósito sedimentario conservado gracias a su localización en una pequeña vaguada de la terraza, integrado por un gran encachado con varias capas superpuestas de cantos calizos termoalterados asociados a un gran volumen de desechos de trabajo y consumo. Este gran conjunto estructural, con una compleja distribución espacial y amplia superposición estratigráfica –36 unidades estratigráficas superpuestas y/o equivalentes–, está compuesto por una acumulación intencional y, en muchos casos, de disposición organizada de cantos. La superposición, en algunos puntos de hasta 4 capas, conforma una posible estructura de empedrado o encachado generada de forma recurrente e intermitente, delineando una morfología rectangular alargada, de la que se pudieron excavar unos 19 m de longitud y una anchura, de no más de 3 m. En total unos 57 m². No se ha reconocido la presencia de huellas de poste o estructuras negativas similares. Tampoco podemos determinar sus dimensiones reales como consecuencia de la acción de una cantera de extracción de áridos que durante años ha transformado la zona y destruido parte del yacimiento. A su vez, el espacio documentado se ha visto afectado por la práctica de un número importante de estructuras negativas de tipo cubeta o silo durante la fase neolítica postcardial –finales del V-principios del IV milenio cal BC–, que perturbaron varias de las unidades estratigráficas de la ocupación mesolítica, obligando a realizar su aislamiento y exclusión del presente estudio (Figura 4). Este conjunto colmataba parte de un canal incidido que integraba una vaguada sobre la terraza en la que se concentraban los flujos hídricos procedentes de los piedemontes de la sierra de Mariola. Se trataba de un sector deprimido que fue rellenándose en varios momentos durante la ocupación mesolítica, cubriendo el nivel de arenas finas que culminaba la terraza. Los momentos finales de la ocupación mesolítica se desarrollarían de forma coetánea al evento climático 8,2 Ka Cal BP (CNA-680: 7490 ±50 BP; Beta-287331: 7480 ±40 BP) si atendemos a las dataciones absolutas obtenidas y a los estudios palinológicos realizados (LÓPEZ, PÉREZ y ALBA, 2011), siendo al parecer el responsable de los rellenos sedimentarios – UUEE 2211 y 2213 fundamentalmente– que cubren al conjunto de la estructura pétrea y al resto de unidades sedimentarias ubicadas entre el encachado. Éstos, de unos 50 cm de potencia máxima, son fundamentalmente de carácter antrópico, con alteraciones por las ocupaciones y la acción humana posterior, aunque, como en el estudio sedimentológico realizado por C. Ferrer (2011: 107 OBTENCIÓN, PRODUCCIÓN Y USO DE ROCAS SILÍCEAS EN EL MESOLÍTICO GEOMÉTRICO, FASE A, DE LA FACHADA ORIENTAL DE LA PENINSULA IBÉRICA: EL YACIMIENTO DE BENÀMER (MURO, ALICANTE, ESPAÑA) Munibe Antropologia-Arkeologia 63, 2012 pp.105-135 S. C. Aranzadi. Z. E. Donostia/San Sebastián ISSN 1132-2217 1 Las dataciones se presentan calibradas a 2σ, utilizando el programa OxCal 4.1, curva INTcal09. Fig. 3. Planta del encachado mesolítico documentado en el área 4 del sector 2 de Benàmer. Munibe Antropologia-Arkeologia 63, 2012 pp.105-135 S. C. Aranzadi. Z. E. Donostia/San Sebastián ISSN 1132-2217 72-79), también se ha evidenciado la presencia de ciertas características asociadas a flujos hídricos –arroyadas– y procesos eólicos. Entre el cúmulo de cantos existía un sedimento ceniciento de tono grisáceo oscuro, con algunos carbones de muy pequeño tamaño (MACHADO, 2011: 98-104), una enorme cantidad de restos de talla y productos retocados en sílex –más de 10.000 soportes–, algunas placas no modificadas y astillas óseas pertenecientes a mamíferos salvajes, muy corroídos por procesos químicos y quemados (TORMO, 2011: 113-120). La morfología de tendencia rectangular que describe el encachado y el depósito permite plantear que pudiera tratarse de un cúmulo recurrente de áreas de producción, consumo y desecho, generadas como consecuencia de la instalación de cabañas o espacios de vivienda. El homogéneo grado de alteración térmica de los cantos y bloques calizos en todo su conjunto, así como la amplia distribución de tierras cenicientas y de materiales arqueológicos sin concentraciones significativas, vendría a apoyar esta hipótesis (TORREGROSA, JOVER y LÓPEZ, 2011). Por tanto, Benàmer, en su fase I, podría haber sido un pequeño campamento de fondo de valle de un grupo cazador recolector. Se ubicaría en la misma margen izquierda del río, en un momento en el que ya se había iniciado el proceso de incisión fluvial (Figura 5). La diferencia de altura con respecto al lecho ya superaría los 3 m. Un paisaje diferente del actual, ya que la cota actual de la terraza con respecto al curso del río supera los 20 m, en un lugar donde la acción meandrizante ha creado un cauce muy amplio. El espacio ocupado del área 4 del sector 2 de Benàmer sería abandonado por los grupos mesolíticos hacia finales del VII milenio cal BC. Para datar este depósito fueron seleccionadas tres muestras sobre restos óseos de distintas especies silvestres – Cervus elaphus, Bos sp. y Capra – cuyo resultados fueron negativos por falta de colágeno, según nos informó el laboratorio Beta Analytic. De hecho, solamente se han podido obtener dos dataciones de distintos tipos de muestras. Proceden de una unidad sedimentaria infrapuesta al primero de los encachados – UE 2578y de la UE 2213 que cubre inmediatamente a ese mismo encachado. La UE 2211, no datada, cubre a la UE 2213 y constituye el techo de la ocupación. Las muestras proceden, por tanto, de unidades cercanas al techo de la ocupación mesolítica y sitúan ese momento en torno al 108 FRANCISCO JAVIER JOVER MAESTRE, AMELIA DEL CARMEN RODRÍGUEZ RODRÍGUEZ Y FRANCISCO JAVIER MOLINA HERNÁNDEZ Fig. 4. Detalle del proceso de excavación del encachado mesolítico y de las estructuras negativas del neolítico postcardial practicadas sobre el mismo. Un total de 25 estructuras negativas de adscripción neolítica afectaban al depósito mesolítico. 6300 cal BC (UE 2578, Beta-287331: 7480±40 BP/64306240 cal BC1y UE 2213, CNA-680: 7490±50 BP/64396245 cal BC) (TORREGROSA, JOVER y LÓPEZ, 2011). El hecho de tratarse de una muestra singular de vida larga – arbutus unedo – en el primer caso y de agregados de polen en el segundo, nos lleva a plantear que sean un poco elevadas, pudiendo situarse el final de la ocupación hacia finales del VII milenio cal BC. En definitiva, a pesar de todas las limitaciones que han alterado y afectado a la formación y conservación del yacimiento –arroyadas, acción eólica, acción antrópica neolítica, extracción de áridos–, es un documento con una extensa información, que puede servir para afianzar determinadas propuestas y abrir nuevas perspectivas en el estudio de las últimas sociedades cazadoras recolectoras en la fachada oriental de la península Ibérica. 3. SOBRE LOS PROCESOS DE CLASIFICACIÓN Y ESTUDIO DEL REGISTRO LÍTICO En la fachada oriental de la península Ibérica, la tradición de estudios sobre colecciones líticas es muy amplia y extensa, tanto para el análisis de contextos mesolíticos (PERICOT, 1946; FORTEA, 1971; 1973; JUAN CABANILLES, 1985, 1990; AURA, 2001; GARCÍA PUCHOL, 2005; CASABÓ, 2004), como neolíticos (JUAN CABANILLES, 1984, 2008; FORTEA, MARTÍ y JUAN, 1987; GARCÍA PUCHOL, 2005). Éstos se han centrado en cuestiones tipológicas (JUAN CABANILLES, 1984; 2008), pero también en aspectos tecnológicos (FERNÁNDEZ, 1999; GARCÍA PUCHOL, 2005), de abastecimiento de materias primas (CACHO et alii , 1995; FERNÁNDEZ, 1999; GARCÍA PUCHOL; 2005; 2006) y traceológicos (GARCÍA PUCHOL y JARDÓN, 1999; GIBAJA, 2006) que han tenido como marcos de referencia las propuestas de análisis efectuadas principalmente en diversas regiones francesas y europeas (BINDER, 1984, 1987; BRIOIS, 2005; DEMARS, 1982; GENESTE, 1988; TIXIER et alii , 1980; 1984; PELEGRIN, 1984; PERLES, 1990) y también del ámbito peninsular (ALDAY, 2006a, 2006b, 2007; CARRIÓN, GARCÍA y LOZANO, 2006; CARVALHO, 2008; CAVA, 1994; 2000; MANGADO, 1998, 2002, 2006; MARTÍNEZ y MORGADO, 2005, TARRIÑO, 2006; TARRIÑO et alii , 2007). En nuestro caso, partimos de la perspectiva de considerar que la producción lítica es el resultado de la planificación y desarrollo de un conjunto de procesos laborales socialmente organizados que arrancarían con la búsqueda y selección de las materias primas en los territorios frecuentados, su distribución –y posible intercambio– en el seno de las comunidades, pasando por los procesos de elaboración, uso y mantenimiento del instrumental hasta su abandono y alteración en los depósitos arqueologicos (JOVER, 1999). Así para el presente estudio hemos considerado abordar de forma concatenada los siguientes objetivos: - Determinación de las fuentes de abastecimiento del sílex empleado en Benàmer. La presencia de nódulos y una amplia gama de productos de talla ha permitido efectuar un estudio inicial comparativo de carácter macroscópico con una litoteca generada como resultado de un programa de prospecciones geo-arqueológicas desarrollado por un equipo intedisciplinar del cual forma parte uno de nosotros (MOLINA et alii , 2010; 2011). Del mismo modo, se ha realizado un importante esfuerzo de correlación de las características cromáticas –junto a otras como transparencia, grano y atributos del córtex– de los sílex existentes en las posibles áreas de captación consideradas y el registro arqueológico. - Caracterización tecnológica de las producciones líticas mesolíticas. Para el tratamiento de estos aspectos, además de clasificar y describir las diferentes evidencias materiales relacionadas con los procesos de talla y configuración de soportes retocados (BERNARDO DE QUIRÓS et alii , 1981; TIXIER, INIZAN y ROCHE, 1980; 109 OBTENCIÓN, PRODUCCIÓN Y USO DE ROCAS SILÍCEAS EN EL MESOLÍTICO GEOMÉTRICO, FASE A, DE LA FACHADA ORIENTAL DE LA PENINSULA IBÉRICA: EL YACIMIENTO DE BENÀMER (MURO, ALICANTE, ESPAÑA) Munibe Antropologia-Arkeologia 63, 2012 pp.105-135 S. C. Aranzadi. Z. E. Donostia/San Sebastián ISSN 1132-2217 Fig. 5. Representación hipotética del asentamiento mesolítico. Ilustración de J. A. López Padilla. Munibe Antropologia-Arkeologia 63, 2012 pp.105-135 S. C. Aranzadi. Z. E. Donostia/San Sebastián ISSN 1132-2217 1984), hemos seguido los criterios utilizados por O. García Puchol (2005) en el análisis de la información tecnológica. A falta de la posibilidad de realizar remontajes en algunos conjuntos, la información tecnológica recabada procede de la observación y registro de las características morfológicas generadas como consecuencia de la aplicación de determinadas técnicas en los diversos tipos de soportes conservados en el registro. Siguiendo a esta autora (GARCÍA PUCHOL, 2005: 39) tampoco hemos considerado oportuna la distinción entre láminas y laminitas, ya que su agrupación por módulos de anchura y longitud sirve mejor para su caracterización. - Clasificación tipológica de los productos retocados y/o con melladuras macroscópicamente visibles. Para este análisis también se ha seguido la propuesta realizada por O. García Puchol (2005: 43), ya que servirá para comparar los resultados obtenidos en Benàmer con los realizados de los principales yacimientos excavados en el ámbito regional. - Análisis de los procesos de uso, mantenimiento y reciclado del utillaje lítico de Benàmer. El cumplimiento de este objetivo se ha realizado a partir de un programa traceológico que, por el momento, se ha iniciado con un conjunto reducido pero significativo de piezas. En el presente estudio se presentarán los primeros resultados encaminados a caracterizar el uso al que estuvo destinado buena parte del utillaje manufacturado. 4. LA MATERIA PRIMA: LA BÚSQUEDA, SELECCIÓN Y ABASTECIMIENTO DE SÍLEX El sílex fue prácticamente la única materia prima empleada en las labores de talla. Esta roca silícea es abundante en la secuencia geológica de las estribaciones montañosas alicantinas y en depósitos derivados en la cuenca del Serpis. Una de las características más destacables del conjunto es que cada fuente potencial de abastecimiento está constituida por una amplia variedad cromática (MOLINA et alii , 2010; 2011). En efecto, nuestro estudio pone de manifiesto la amplia variedad en cuanto a la coloración y otros aspectos como la calidad y las características del córtex existente en un mismo depósito o fuente potencial de obtención de sílex del entorno o área de captación de Benàmer (Tabla 1). El tono cromático de los sílex presentes en un mismo afloramiento como, por ejemplo el formado en las calizas ilerdenses, al que hemos denominado tipo Serreta (MOLINA et alii , 2010), puede oscilar desde tonos grises blanquecinos, marrones grisáceos o claros, marrones, marrones oscuros y marrones amarillentos o melados, y córtex calizos espesos o rodados de tono blanquecino (Figura 6). El sílex tipo Serreta ha sufrido una evolución postgenética muy compleja, constatándose hasta la fecha dos episodios de resedimentación, el primero de ellos durante el Oligoceno y el segundo en el Cuaternario. Por lo general, debido al proceso de erosión, arrastre y resedimentación en un ambiente marino transgresivo –conglomerados oligocénicos– o de carácter climatológico –depósitos cuaternarios–, los nódulos aparecen frecuentemente con formación de neocórtex, siendo a su vez habitual la existencia de estigmas como los pulidos por abrasión o los impactos (Figura 7). La abundancia de sílex tipo Serreta en los depósitos cuaternarios se debe al elevado grado de erosión al que han estado sometidos los depósitos conglomeráticos oligocénicos, favoreciendo su liberación y reubicándose de nuevo en depósitos de laderas o incluso en terrazas en el fondo del valle. Esto ha posibilitado, por un lado, la selección de la materia prima, ya que sólo los nódulos compactos han podido soportar las sucesivas resedimentaciones, y por otro lado, su amplia dispersión y fácil obtención mediante laboreos superficiales fuera de las matrices originales de formación, con lo que el lugar concreto de captación pudo ser múltiple dentro del área de dispersión de un mismo tipo de sílex. 110 FRANCISCO JAVIER JOVER MAESTRE, AMELIA DEL CARMEN RODRÍGUEZ RODRÍGUEZ Y FRANCISCO JAVIER MOLINA HERNÁNDEZ Fig. 6. Selección de variedades frecuentes de sílex tipo Serreta procedentes de diversos niveles estratigráficos del Mesolítico. 111 OBTENCIÓN, PRODUCCIÓN Y USO DE ROCAS SILÍCEAS EN EL MESOLÍTICO GEOMÉTRICO, FASE A, DE LA FACHADA ORIENTAL DE LA PENINSULA IBÉRICA: EL YACIMIENTO DE BENÀMER (MURO, ALICANTE, ESPAÑA) Munibe Antropologia-Arkeologia 63, 2012 pp.105-135 S. C. Aranzadi. Z. E. Donostia/San Sebastián ISSN 1132-2217 Grupo I II III IV V VI VII VIII IX X XI XII Color (Munsell) Blanco/ gris luminoso M10YR 8/1 M10YR 7/1 con tendencia a M10YR 8/2 M10YR 7/2 En zonas interiores Gris marronáceo luminoso o marrón grisáceo M10YR 6/1 M10YR 6/2 M10YR 5/1 Marrón grisáceo y marrón grisáceo oscuro M10YR 5/2 M10YR 4/2 Marrón Marrón oscuro M10YR 4/3 M10YR 5/3 M10YR 4/4 Marrón muy oscuro/ marrón grisáceo muy oscuro M10YR 3/2 M10YR 2/2 Marrón amarillento vítreo/marrón amarillento oscuro (melado) M10YR5/6 M10YR5/8 M10YR6/6 M10YR6/8 Blanco Grisáceo M10YR8/2 M10YR7/2 Marrón muy pálido, con franjas tendentes a tonos cremas o rojizos M10YR8/3 M10YR7/4 Gris oscuro M.2.5YR 3/1 Negro M2.5YR 2.5/0 M5YR 2.5/1 Marrones o marrones amarillentos rojizos M5YR5/4 M5YR6/4 Gris luminoso rosáceo M5YR7/1 M5YR6/2 Patinados y desilificados Opacidad Opaco tendente a traslúcido Opaco Opaco Opaco. Algún producto de tendencia traslúcida. Opaco Tendente a traslúcido Opaco Traslúcida Opaco Opaco Opaco o Traslúcidos _________ Textura Mediana tendente a fina Mediana tendente a fina Tendente a fina Fina de aspecto arenoso Fina Fina tendente a muy fina Grosera de aspecto calizo Fina Muy fino Fino, tendente a muy fino Fina __________ Inclusiones Escasos bioclastos más claros en la escala señalada. Bioclastos de tono más claro. Bioclastos de tono más claro. Con bioclastos casi inapreciables Sin inclusiones Sin inclusiones Sin inclusiones Sin inclusiones Con bioclastos blanquecinos alargados y algunos. Con ópalo Alteraciones térmicas Alteraciones naturales Córtex Calizo blanquecino, rugoso y variable en espesor. Neocórtex Blanquecino, calizo, poco espeso. Tanto rugoso como rodado. También puede presentar neocórtex. Blanquecino, calizo, poco espeso. Tanto rugoso como rodado. También puede presentarneocórtex. Neocórtex principalmente. Córtex calizo rugosos de tono blanquecino. Córtex espeso o rodado de tono blanquecino. Nódulo de pequeño tamaño, con córtex rodado o rugoso espeso Nódulos de tamaño considerable con córtex calizo rugoso Córtex blanquecino rugoso poco espeso Neocórtex Blanquecino Córtex calizo blanquecino rugoso o liso. Neocórtex Córtex calizo Nivel geológico Conglomerados del Serravalliense Conglomerados del Oligoceno Conglomerados del Oligoceno Conglomerados del Oligoceno Conglomerados del Oligoceno Conglomerados del Oligoceno Depósitos lacustres del Mioceno superior-Plioceno Conglomerados del Serravalliense ¿? ¿? Tipo de sílex Tipo Beniaia? (Variedad local). Localizaciones próximas: Barranc de les Roxes, La Criola (Beniaia); Vall d’Alcalà. Tipo Serreta resedimentado Localizaciones próximas: Cantera de Baix (Cocentaina); La Serreta, Barranc de les Roxes (Alcoi); Serreta de Gorga (Gorga). Tipo Serreta resedimentado Localizaciones próximas: Cantera de Baix (Cocentaina); La Serreta, Barranc de les Roxes (Alcoi); Serreta de Gorga (Gorga). Tipo Serreta resedimenado Localizaciones próximas: Cantera de Baix (Cocentaina); La Serreta, Barranc de les Roxes (Alcoi); Serreta de Gorga (Gorga). Tipo Serreta resedimenado Localizaciones próximas: Cantera de Baix (Cocentaina); La Serreta, Barranc de les Roxes (Alcoi); Serreta de Gorga (Gorga). Tipo Serreta resedimentado Localizaciones próximas: Cantera de Baix (Cocentaina); La Serreta, Barranc de les Roxes (Alcoi); Serreta de Gorga (Gorga). Tipo Catamarruch. Localizaciones próximas: Barranc de les Calderes (Catamarruch). Tipo Beniaia? (Variedad local) Localizaciones próximas: Barranc de les Roxes, La Criola (Beniaia); Vall d’Alcalà. ¿? ¿? Grupos II, III, IV, V, VI y VIII termoalterados Tabla 1: Grupos de sílex diferenciados en el estudio litológico del yacimiento de Benàmer. Munibe Antropologia-Arkeologia 63, 2012 pp.105-135 S. C. Aranzadi. Z. E. Donostia/San Sebastián ISSN 1132-2217 En cualquier caso, y con todas las limitaciones que plantean los estudios de caracterización macroscópica para determinar la procedencia de la materia prima, se propone, como punto de partida, agrupar la variedad de sílex presente en Benàmer y correlacionarla con los tipos de sílex geológico existente en la zona. Esta opción sirve para la elaboracion de una primera propuesta de procedencia y mostrar la dificultad que presentan los estudios de determinación de los lugares de captación de materias primas y, en concreto, de rocas silíceas como el sílex. En la tabla 1 se presenta un resumen de las principales agrupaciones de sílex establecidas en función de las características macroscópicas que han sido señaladas anteriormente, intentando correlacionarlas con las probables áreas de captación cuyos materiales presentan similares características macroscópicas. Los sílex de tipo Serreta, resedimentados en bandas de conglomerados en buena parte de las laderas de las sierras de la Serreta, Serreta de Gorga y Almudaina, así como en otros parajes como la Cantera de Baix en Cocentaina, que pueden ser recolectados a escasa distancia de Benàmer, son los más abundantes en el yacimiento, en porcentajes superiores al 80 % en todas las unidades estratigráficas y fases de ocupación. Sus características óptimas para la talla y su fácil obtención mediante laboreos superficiales poco intensivos debieron favorecer su selección para la elaboración de todo tipo de soportes e instrumentos. El resto de tipos están poco representados –I, VII y VIII– , en porcentajes que no superan el 10 %, coincidiendo también con localizaciones que se encuentran algo más alejadas del sitio. No obstante, también han sido documentadas algunas variedades de sílex como son los grupos IX y X, cuya presencia es testimonial, en porcentajes que no superan el 1-2%, siendo algo más frecuentes en las fases neolíticas posteriores. Estas variedades no se pueden poner en relación con ninguno de los tipos de sílex geológicos conocidos por el momento en la zona, lo que en principio, plantea la posibilidad de un origen externo al ámbito local. Por otro lado, el porcentaje de uso del sílex melado – grupo VI– oscila por unidades estratigráficas desde el 4 hasta el 16%. Este mismo sílex melado fue empleado a partir de la fase cardial en porcentajes algo superiores, pero sin grandes cambios. En definitiva, los grupos humanos de la ocupación mesolítica realizaban frecuentemente labores de talla empleando sílex, de los depósitos más cercanos al sitio (Figura 8), en las terrazas del río Serpis, y ramblas o laderas y piedemontes de algunas de las sierras próximas, cuyo origen geológico primario se localiza, principalmente, en las calizas ilerdenses. Mediante laboreos superficiales y sin gran inversión de esfuerzo, se podían obtener nódulos de sílex que claramente se transportaban al asentamiento, con independencia de que pudieran planificar talleres o áreas de talla dedicadas al catado, preconfiguración o talla plena en lugares próximos a las áreas de captación (GARCÍA PUCHOL et alii , 2001). No obstante, la presencia de nódulos, bloques de sílex sin tallar o catados y especialmente de núcleos en diversos estadios de talla muestra que su traslado al asentamiento fue una tarea habitual y cotidiana. Por último, es importante señalar que ninguna de las agrupaciones de sílex diferenciados estuvo destinada en exclusividad a la manufactura de un tipo concreto de soportes. Todas las variedades cromáticas de calidades diversas fueron empleadas para la obtención de matrices lascares y laminares con los que elaborar el utillaje. Y la 112 FRANCISCO JAVIER JOVER MAESTRE, AMELIA DEL CARMEN RODRÍGUEZ RODRÍGUEZ Y FRANCISCO JAVIER MOLINA HERNÁNDEZ Fig. 7. Muestra de alteraciones frecuentes observadas en las superficies naturales: 1.- Lasca mesolítica con señales de choque y pulido sobre la superficie natural (UE. 2580). 2.- Lasca mesolítica con aristas erosionadas (UE. 2580). 3 - Fragmento de núcleo mesolítico con superficie natural abrasionada y pulida (UE. 2235). 4.- Fragmento de núcleo mesolítico con superficie natural abrasionada y pulida con formación de neocórtex y marcas de óxidos superficiales formados en un paleocauce (UE. 2578). Fig. 8. Indicación de los afloramientos geológicos con sílex identificados en la cuenca alta y media del Riu d´Alcoi. Las flechas de trazo más grueso señalan los afloramientos geológicos del sílex tipo Serreta (sílex originado en las calizas ilerdiense en posición primaria y posteriormente resedimentado en los conglomerados oligocénicos), el cual es el predominante en el yacimiento de Benàmer. misma representatividad en la variedad cromática y calidad de sílex comentada está presente en los productos de talla y productos retocados. 5. CARACTERIZACIÓN TECNOLÓGICA Y TIPOLÓGICA En la tabla 2 se detalla el conjunto de evidencias líticas registradas que asciende a 10.415 soportes tallados, a los que debemos añadir 10 placas. El reparto por unidades estratigráficas –UUEE a partir de ahora– es muy dispar, presentando algunas unidades solamente 3 ó 4 ítems y otras cifras superiores a los 1.000 restos. Las que contienen mayor número de evidencias son la UE 2213 con 1.903 –18,25 %– y la 2567 con 1.568 –15,29 %–. Con independencia de estas importantes asimetrías en cuanto al número de efectivos entre unidades, para el presente estudio hemos considerado oportuno integrarlos en un análisis global, ya que no parecen existir diferencias cualitativas, ni siquiera en relación con la posición estratigráfica. Al menos la comparación que podemos realizar entre ellos, muestra la presencia de los mismos tipos de soportes y técnicas, así como similar representatividad de los retocados. En bastantes de las UUEE, al menos más de la mitad, se documenta toda la gama de soportes líticos relacionados con los procesos de talla, configuración de útiles mediante retoque y también, como evidencian los estudios traceológicos, de mantenimiento y sustitución de herramientas, especialmente de puntas de proyectil. En este conjunto destaca el amplio número de núcleos –lascares, laminares, agotados y fracturados, fondos de núcleo– que suponen el 3,51 % del total. Por su parte, los productos de talla – lascas y láminas– alcanzan el 76,49 % del registro y los soportes retocados únicamente el 4,19 %. A continuación vamos a detallar algunos datos de los principales tipos de soportes diferenciados con el objeto de valorar las estrategias tecnológicas del conjunto. 5.1. Bloques de materia prima: nódulos y núcleos La elevada presencia de nódulos y núcleos se debe poner en relación, no sólo con el hecho de que las labores de talla se realizasen en este mismo lugar, dado que están presentes todos los tipos de soportes y en diferentes estados de talla, sino también con la posibilidad de que aquellos grupos contaran con materia prima en reserva. Los nódulos de sílex están completos o fragmentados, presentando córtex calizo de diferente espesor, algunos también con neocórtex. Las dimensiones de los completos, y en algunos casos los catados mediante la realización de un primer lascado, se sitúa por encima de los 70 x 45 x 40 mm. Es muy frecuente la presencia de bloques que alcanzan una longitud de 70 mm, una anchura entre 40 y 48 mm y un espesor entre 35 y 46 mm. Los 360 núcleos, sumando los 9 fondos de núcleos laminaresse distribuyen de forma amplia y dispar en las diferentes UUEE reconocidas, permitiendo interpretar que debió tratarse de un espacio empleado como zona de talla de forma recurrente a lo largo del tiempo que estuvo ocupado. Presentan una gama cromática amplia aunque dominan los grupos III y IV al igual que los productos de talla y soportes retocados. A los sílex de tipo Serreta debemos añadir el empleo del tipo Beniaia en su variedad cromática con calidad inferior al presentar grano más grueso y mayor tenacidad. En cuanto a sus características, es evidente la práctica de un doble sistema de talla destinado a la obtención de soportes lascares por un lado y laminares por otro. Los núcleos lascares (Figuras 9 y 10) son, por lo general, de mayor o similar tamaño que los laminares –algunos alcanzan los 69 x 72 x 34 mm–. Presentan múltiples negativos de lascado, en algunos casos a partir de un sólo plano, desarrollando una talla de orientación unidireccional, aunque lo habitual, es que presenten estrategias de talla multidireccionales en las que las concavidades proximales de los negativos de lascado son empleadas como planos para las siguientes extracciones. También se constata la presencia de núcleos de talla centrípeta (Figura 9.1). Por otro lado, muchos de los núcleos lascares se encuentran muy agotados, lo que no permite determinar si previamente algunos de ellos pudieron haber sido utilizados en la obtención de láminas. Las dimensiones de los negativos de lascado son también bastante amplias, pero en general, muestran la extracción de soportes de variado tamaño, aunque de tendencia ancha o muy ancha. Los núcleos laminares (Figuras 11 y 12), por su parte, evidencian una talla mucho más sistemática y recurrente a partir de un único plano de percusión claramente inclinado o en ángulo cerrado con respecto a la zona de extracción que, probablemente, se va corrigiendo a medida que se desarrolla el proceso de explotación. Responden claramente a núcleos con frente de talla unidireccional, definido como estilo frontal rectilíneo por O. García Puchol (2005: 269). En cuanto a sus características métricas y morfológicas cabe indicar que se trata de bloques de pequeñas dimensiones, que no suelen superar los 5 cm. El mayor 113 OBTENCIÓN, PRODUCCIÓN Y USO DE ROCAS SILÍCEAS EN EL MESOLÍTICO GEOMÉTRICO, FASE A, DE LA FACHADA ORIENTAL DE LA PENINSULA IBÉRICA: EL YACIMIENTO DE BENÀMER (MURO, ALICANTE, ESPAÑA) Munibe Antropologia-Arkeologia 63, 2012 pp.105-135 S. C. Aranzadi. Z. E. Donostia/San Sebastián ISSN 1132-2217 Soportes /UUEE Nódulos Núcleos lascares Núcleos laminares Núcleos informes Fondos de núcleo Tabletas/semitabletas Flancos de núcleos Crestas Lascas Fragmentos de lascas Láminas Fragmentos de láminas Debris Indeterminados Cantos usados Placas Soportes retocados Total Totales 53 79 213 59 9 8 11 5 3382 1.511 1.075 1.875 277 1.418 3 10 437 10.425 % 0,5 0,75 2,04 0,56 0,08 0,07 0,1 0,04 32,44 14,49 10,31 17,98 2,65 13,6 0,02 0,09 4,19 100 Tabla 2: Relación general de tipos de soportes identificados en la ocupación mesolítica de Benàmer. Munibe Antropologia-Arkeologia 63, 2012 pp.105-135 S. C. Aranzadi. Z. E. Donostia/San Sebastián ISSN 1132-2217 120 FRANCISCO JAVIER JOVER MAESTRE, AMELIA DEL CARMEN RODRÍGUEZ RODRÍGUEZ Y FRANCISCO JAVIER MOLINA HERNÁNDEZ Fig. 14. Soportes retocados. 1 y 4. Trapecios; 2-5-6. Láminas con muesca; 3-7-8-9-11. Láminas estranguladas; 10. Lasca con muesca; 12. Lámina con retoque muy marginal. 121 OBTENCIÓN, PRODUCCIÓN Y USO DE ROCAS SILÍCEAS EN EL MESOLÍTICO GEOMÉTRICO, FASE A, DE LA FACHADA ORIENTAL DE LA PENINSULA IBÉRICA: EL YACIMIENTO DE BENÀMER (MURO, ALICANTE, ESPAÑA) Munibe Antropologia-Arkeologia 63, 2012 pp.105-135 S. C. Aranzadi. Z. E. Donostia/San Sebastián ISSN 1132-2217 Fig. 15. Soportes retocados. 1-2. Truncaduras sobre lámina; 3-4. Láminas con muesca; 5-8. Láminas retocadas; 9. Raspador con muesca; 10. Perforador sobre lasca; 11. Lasca denticulada; 12-13. Lascas con muesca. Munibe Antropologia-Arkeologia 63, 2012 pp.105-135 S. C. Aranzadi. Z. E. Donostia/San Sebastián ISSN 1132-2217 Láminas estranguladas En Benàmer, su número no es tan elevado como el de las láminas con muesca, pero su representatividad es muy significativa (Figura 13.11, Figura 14.3, 8, 7 y 9; Figura 17). Los soportes en los que se aplica las muescas enfrentadas son, tanto láminas completas o casi completas –53–, como fragmentos de láminas –36–. El orden de extracción muestra la selección de soportes de 1º orden, 2º –33– y 3º –45– . El talón es del tipo facetado –11– y especialmente liso. Los patrones modulares de longitud y anchura muestran una amplitud muy considerable, de 18 a 61 mm de longitud y entre 7 y 20 mm de anchura, aunque existe una intención de seleccionar soportes de 10 a 13 mm de anchura. Lascas y láminas con denticulación Se trata de un conjunto minoritario de soportes de 2º y 3º orden, talones lisos y con retoques abruptos directos o inversos profundos en uno de los bordes o en los dos. La variedad cromática es muy amplia para el escaso número de soportes documentados. 5.3.5. Geométricos El conjunto de armaduras geométricas está integrado fundamentalmente por trapecios y por la presencia testimonial de triángulos. Los primeros suponen el 23,82 % del total de retocados, de los que los tipos con un lado cóncavo y dos lados cóncavos suponen respectivamente el 13,04 % y el 5,72 %. También se han constatado 6 soportes cuyo grado de fragmentación impide determinar con seguridad a qué tipo corresponden. Aunque las características de los trapecios son muy similares, en el presente estudio presentamos de forma desglosada su análisis, atendiendo a su tipología. Trapecios simétricos y asimétricos Los trapecios simétricos -4y asimétricos -10son escasos. Todos están elaborados sobre soportes laminares, presentando una sección triangular (Figura 18.10 y 12). Uno de ellos conserva córtex. La aplicación del retoque es claramente abrupta. Las dimensiones muestran una longitud entre 13 y 16 mm y una anchura entre 10 y 11 mm, respondiendo claramente a las características métricas que se intentan conseguir en el proceso de elaboración de los trapecios, con independencia del tipo. Trapecios con un lado cóncavo y con dos lados cóncavos Son los tipos dominantes, ampliamente repartidos por diversas unidades, tanto superiores como en las basales. Se trata de fragmentos de láminas de secciones triangu122 FRANCISCO JAVIER JOVER MAESTRE, AMELIA DEL CARMEN RODRÍGUEZ RODRÍGUEZ Y FRANCISCO JAVIER MOLINA HERNÁNDEZ Fig. 16. Soportes retocados. 1-9. Láminas con muesca; 10. Lasca denticulada. lares o trapezoidales, de 3º orden en todos los casos, con retoque abrupto, con la excepción de un soporte de la UE 2551 en el que se observa la aplicación de la técnica de microburil. La variedad cromática empleada en su elaboración es más amplia que en las categorías anteriores siendo dominantes los tipos III y IV, frente al I, II, VI, VII, IX. Sus dimensiones son clarificadoras de la normalización que adquiere su manufactura. La longitud es bastante variable al documentar desde una pieza con 11 mm a otra con 31 mm de longitud. No obstante, el grueso de las mismas se sitúa entre los 15 y 19 mm, al igual que ocurría con los trapecios asimétricos. En lo que respecta a la anchura, los módulos son más concretos, al contar con soportes de 7 a 13 mm, aunque la mayor parte se sitúa entre 8 y 11 mm. En definitiva, se están elaborando armaduras con morfología trapecial empleando todo tipo de soportes laminares de diferentes secciones y gamas cromáticas, cuya longitud una vez acabado su proceso de manufactura rondaría los 15-19 mm y su anchura los 8-11 mm. Se trata pues de soportes técnica y morfológicamente normalizados en relación con sus dimensiones, preferentemente sobre láminas sin córtex, primando el uso de sílex locales y de fácil obtención aunque sin importar la gama cromática o el grano, ni tampoco las secciones de los soportes. 123 OBTENCIÓN, PRODUCCIÓN Y USO DE ROCAS SILÍCEAS EN EL MESOLÍTICO GEOMÉTRICO, FASE A, DE LA FACHADA ORIENTAL DE LA PENINSULA IBÉRICA: EL YACIMIENTO DE BENÀMER (MURO, ALICANTE, ESPAÑA) Munibe Antropologia-Arkeologia 63, 2012 pp.105-135 S. C. Aranzadi. Z. E. Donostia/San Sebastián ISSN 1132-2217 Fig. 17. Detalle de una lámina estrangulada. Fig. 18. 1-10 y 12-15. Trapecios. 11. Triángulo tipo Cocina. 16-18. Truncaduras oblicua sobre lámina. Munibe Antropologia-Arkeologia 63, 2012 pp.105-135 S. C. Aranzadi. Z. E. Donostia/San Sebastián ISSN 1132-2217 Triángulos isósceles El número de triángulos isósceles se limita a dos piezas –una con ciertas dificultades clasificatorias–, localizadas en las UUEE 2567 y 2589, que corresponden a los momentos finales de la ocupación mesolítica, aunque asociadas todavía claramente al encachado. Se trata de dos soportes laminares, de sección triangular, uno de ellos rubefactado, aunque ambos correspondientes a la variante cromática del tipo IX, para el que no tenemos un posible origen determinado. Son de 3º orden de extracción y los patrones métricos muestran una anchura mayor, aunque poco significativa –12 y 14 mm–. Triángulos de dos lados cóncavos tipo Cocina Solamente se ha reconocido una armadura fracturada que responde a estas características procedente de la UE 2551, una de las correspondientes a los momentos cercanos al final de la ocupación mesolítica (Figura 18.11). Se trata de un soporte laminar con más del 30 % de córtex, de un sílex gris de origen indeterminado, al igual que el resto de triángulos. La concavidad que presenta no está tan marcada como en los ejemplares de tipo Cocina. 5.3.6. Truncaduras El número de truncaduras, todas ellas sobre láminas, es también escaso, no superando el 5,26 % del total de soportes retocados. Dentro de este grupo, las truncaduras simples oblicuas son las dominantes con más de un 3 %. También hemos añadido un cuarto grupo, el de truncaduras simples cóncavas, de las que se ha constatado al menos dos ejemplares. Truncadura simple oblicua Se trata de un conjunto de 17 piezas sobre fragmentos de láminas de sección tanto triangular como trapezoidal, de 2º y 3º orden, que presentan un retoque abrupto, directo, profundo, distal o proximal indistintamente (Figura 18.16, 17 y 18). Los grupos cromáticos diferenciados muestran un amplio reparto de los tipos I, II, III, IV y VI. La longitud oscila entre 10 y 26 mm, pero preferentemente se sitúan entre 14 y 17 mm. Por su parte, la anchura también muestra un variabilidad entre 8 y 14 mm, aunque dominan ampliamente los soportes entre 10 y 11 mm. 6. ESTUDIO TRACEOLÓGICO: UNA APROXIMACIÓN A LA FUNCIONALIDAD DE UN AMPLIO CONJUNTO Los estudios traceológicos sobre conjuntos mesolíticos en la zona de estudio no son muy abundantes por el momento, centrándose en algunos grupos tipológicos (GARCÍA PUCHOL y JARDÓN, 1999) o en registros de escasa entidad (GIBAJA, 2006). El método de análisis ha seguido los protocolos habituales, con una inspección de visu de las piezas antes de someterlas al tratamiento de limpieza, seguida de la observación con lupa binocular –Nikon SMZ-2T con un rango de aumentos de 10X a 63X– y, tras la limpieza con agua y jabón en cubeta de ultrasonidos, del uso microscopio metálográfico –Nikon Labophot-2 con aumentos de 50X a 400X–. El análisis funcional se ha efectuado sobre una selección no aleatoria de soportes retocados y no retocados, aunque se ha primado la primera categoría pues, a priori , su conformación tipológica evoca que se escogieron explícitamente para servir como útiles de trabajo. Así, se han analizado 45 elementos retocados y 14 no retocados. Los 45 soportes retocados suponen el 10,3% de todo el conjunto y se ha procurado incluir todas las categorías individualizadas en el análisis morfotécnico, prestando una atención particular a los dos grupos más numerosos: geométricos y piezas con muescas o estranguladas. Los elementos sin retocar son 4 láminas completas y 10 lascas, y aunque no constituyen un porcentaje significativo de los productos de talla de este periodo, sí que pueden ayudar a complementar ciertos datos sobre el aprovechamiento de toda la producción lítica. El material tiene un buen estado de conservación, aunque existen 7 soportes con alteraciones muy acusadas, a los que hemos considerado como no analizables (Tabla 6). Otras 20 piezas también presentan alteraciones postdeposicionales en su superficie, aunque no tan desarrolladas, lo que ha permitido efectuar un diagnóstico sobre su uso, si bien en ocasiones no se ha podido establecer con claridad los materiales de contacto o el tipo de movimiento que realizaron. Las alteraciones más comunes son presencia de superficies blanquecinas, cuya topografía está más suavizada que las no afectadas, provocando un efecto más reflectante al microscopio. Existen también algunos filos ligeramente redondeados y asimismo se observan microcráteres y estrías erráticas. Se trata, por tanto, de un conjunto adecuado para el análisis traceológico, al proporcionar un porcentaje de elementos usados bastante elevado, incluso entre los no retocados. Así, 44 piezas presentan huellas de uso, lo que supone un 74,5% del total. Este porcentaje sube en el caso de las piezas retocadas (80%) y baja entre los soportes brutos –57%–. Este último dato es muy importante y revaloriza el papel de los productos de lascado sin retocar 124 FRANCISCO JAVIER JOVER MAESTRE, AMELIA DEL CARMEN RODRÍGUEZ RODRÍGUEZ Y FRANCISCO JAVIER MOLINA HERNÁNDEZ Categoría tipológica Nº Analizables Usadas Láminas con muesca y estranguladas 15 15 15 Geométricos 14 14 10 Raspadores 4 4 4 Láminas con retoques marginales 5 4 4 Truncaduras 3 2 1 Lascas retocadas 3 1 1 Perforadores 1 1 1 Láminas sin retoque 4 3 3 Lascas sin retoque 10 8 5 Total 59 52 44 Tabla 6: Categorías tipológicas de los soportes analizados a nivel funcional. como instrumentos de trabajo, más aún si consideramos que se trata de una selección no aleatoria, en especial, de los soportes retocados. De hecho, en esta muestra se seleccionaron piezas con una morfología que potencialmente podría usarse, esto es, con segmentos de filo de ángulos variados y con delineaciones rectilíneas o describiendo suaves curvas, cóncavas o convexas. Se trata, por tanto, de soportes muy aptos para ser usados, lo que no es una circunstancia común a todos los productos de talla. El conjunto procede de cuatro UUEE. De las UUEE 2235 y 2580 se seleccionó la totalidad del material retocado –12 y 24 piezas respectivamente–; de la UE 2551 se escogieron 9 piezas retocadas de las 56 que se contabilizan; por último, la UE 2567 que contiene un número de efectivos muy alto, es la que proporcionó los 14 soportes no retocados. Todas estas unidades han sido interpretadas como suelos de ocupación que reflejan un área habitual de trabajo relacionada con la producción y mantenimiento de instrumentos, así como con el consumo y el desecho. Por ello, y dada la unidad de composición morfotécnica del registro, los resultados del análisis funcional se ofrecerán de manera conjunta, prestando especial atención a las diferentes categorías tipológicas individualizadas. 6.1. Las láminas con muescas y estranguladas Este es el grupo más numeroso entre los soportes retocados, ya que alcanzan por sí solo el 40% del total de efectivos de esta fase en el yacimiento. Por ello también tienen gran importancia en la muestra que se ha analizado, alcanzando 15 efectivos (Figura 19). Todos ellos presentan huellas de uso que parecen responder a unos procesos de trabajo muy concretos. La incidencia de alteraciones en 9 piezas, así como la extrema marginalidad de alguna de las huellas de uso detectadas, ha dificultado en ocasiones la determinación precisa de la o las materias de contacto, sin embargo, todas tienen unas características comunes, que responden a una actividad reiterada, la cual se manifiesta en ocasiones con la incidencia de más de una muesca por soporte, generalmente en lados opuestos, aunque también se registran dos retoques cóncavos consecutivos en el mismo filo. El retoque de muesca se corresponde siempre con la zona activa, documentándose asimismo que en todos los casos se ha realizado un movimiento de trabajo transversal, con la excepción de una lámina muy alterada donde no pudo establecerse la cinemática de trabajo. En diez ocasiones esta pauta se repite en los dos lados de cada pieza, afectando a láminas tipificadas como estranguladas cuando ostentan retoques bien desarrollados, pero también a otras que presentan en uno de sus lados retoques con una delineación cóncava menos evidente. La suma de todos los segmentos de filo con muescas o escotaduras que han servido para raspar asciende a 24. Como las huellas de uso suelen restringirse a los segmentos de filo con muescas, es bastante probable que la materia de contacto tuviera un diámetro reducido. Su desarrollo es en general muy marginal, sugiriendo un ángulo de trabajo bastante obtuso. En dos ocasiones se distingue una distribución asimétrica de los pulidos que refleja unos ángulos de trabajo mucho más bajos, con la cara ventral de las láminas siguiendo una trayectoria secante a la superficie trabajada. En el lado del filo opuesto al retoque, que corresponde a las caras ventrales de las piezas, se observan escasas melladuras, mientras que las estrías tampoco son abundantes y cuando aparecen son muy cortas y perpendiculares al filo. Los pulidos son marginales y reflectantes, distribuyéndose de forma continua sobre los biseles, aunque en ocasiones presentan un aspecto de planos superpuestos, pero discontinuos, con algunas microfracturas, lo que es típico del contacto con materias animales duras. Más ocasionalmente son un poco más invasores y tienen una distribución de la trama irregular y ondulada, así como un nivel de reflectividad que evoca el trabajo de la madera. Sin embargo, en muchas ocasiones no se ha podido establecer de forma inequívoca la naturaleza de la materia de contacto, y ello por dos razones: la presencia de alteraciones postdeposicionales y el carácter marginal de los rastros de uso. Teniendo en cuenta estas premisas, y dejando aparte el ejemplar con huellas cuya cinemática no pudo establecerse, de las 24 muescas analizadas, en 6 casos sólo se ha podido diagnosticar que se trata de una materia indeterminada, y en 11 más se detecta de forma clara que se trata de una materia dura. En dos ocasiones se ha identificado el trabajo de la madera y en tres se puede afirmar sin dudas que se trata de trabajo de materia animal dura. En todo caso, el conjunto parece bastante especializado y en sólo dos ocasiones se ha observado un empleo complementario al ya descrito. Se trata de una lámina con muesca cuyo lado opuesto al retoque se usó para cortar una materia blanda y abrasiva, seguramente carne, y de una lámina estrangulada en la que uno de sus filos presenta dos usos consecutivos. En primer lugar sirvió para cortar una materia blanda y abrasiva, presumiblemente carne, y luego se le practicó el retoque de muesca que se empleó en el raspado de una materia dura. Estos dos ejemplos apuntan al empleo de filos rectilíneos de láminas para las labores de carnicería, lo que también se verá corroborado más adelante, cuando se presenten los datos funcionales de los soportes brutos. En resumen, las huellas de uso sugieren que las láminas debieron usarse en un trabajo delicado de raspado, útil para la regularización y el afilado de la superficie de elementos duros y estrechos, lo que puede asociarse a la fabricación o reparación de los fustes de madera de las flechas y a la preparación o reparación de puntas de hueso. La estrecha asociación espacial de estos elementos con los geométricos viene a corroborar la hipótesis de que forman parte de los procesos de trabajo encaminados a preparar y reparar el utillaje dedicado a las actividades cinegéticas. Aunque se trata de un morfotipo muy típico de este periodo, no existen en la región otros estudios funcionales que aporten resultados con los que comparar el caso de la de Benàmer. En La Falguera sólo se analizó una pieza de estas características, que sirvió para trabajar la madera 125 OBTENCIÓN, PRODUCCIÓN Y USO DE ROCAS SILÍCEAS EN EL MESOLÍTICO GEOMÉTRICO, FASE A, DE LA FACHADA ORIENTAL DE LA PENINSULA IBÉRICA: EL YACIMIENTO DE BENÀMER (MURO, ALICANTE, ESPAÑA) Munibe Antropologia-Arkeologia 63, 2012 pp.105-135 S. C. Aranzadi. Z. E. Donostia/San Sebastián ISSN 1132-2217 Munibe Antropologia-Arkeologia 63, 2012 pp.105-135 S. C. Aranzadi. Z. E. Donostia/San Sebastián ISSN 1132-2217 126 FRANCISCO JAVIER JOVER MAESTRE, AMELIA DEL CARMEN RODRÍGUEZ RODRÍGUEZ Y FRANCISCO JAVIER MOLINA HERNÁNDEZ Fig. 19. Láminas con muesca y estranguladas con fotografías de las huellas de uso. Del 1 al 11 (raspado de materia dura –madera o hueso–) todas de la cara ventral; 12 (corte de materia blanda abrasiva, posiblemente carne) de la cara dorsal. y también se ha vinculado con el mantenimiento de los astiles (GIBAJA, 2006). Donde sí existe un interés más exhaustivo por las láminas con muesca y estranguladas es entre los investigadores franceses. Gassin et alii (en prensa) han presentado recientemente un trabajo sobre el tema, donde se discuten los resultados traceológicos de diez yacimientos franceses mesolíticos, datados en el VI y VII milenios cal BC y que presentan una producción de láminas retocadas de estas características. Las conclusiones coinciden con las observaciones realizadas en Benàmer. Por una parte, se deja fuera de toda duda la intencionalidad de los retoques. Es decir, las muescas detectadas en las láminas se elaboraron ex profeso y no son el resultado exclusivo del uso continuado de los filos. Además, como en Benàmer, todas ellas han efectuado trabajos de raspado sobre objetos de pequeño diámetro, generalmente con ángulos de trabajo bastante abiertos. Lo que varía es la materia de contacto, pues al tratarse de un conjunto más amplio se documentan más variantes. En unos casos se trata de madera y el trabajo se vincula a la fabricación o reparación de los astiles de las flechas. En otros se ha identificado el hueso, relacionándolo con la preparación de puntas. Por último, también se ha detectado el raspado de plantas no leñosas de naturaleza silícea que quizá pueda asociarse con las labores de cestería o preparado de cordelería. 6.2. Los geométricos En este periodo los geométricos suman casi el 24% de los elementos retocados del yacimiento. Por ello también se han seleccionado 14 piezas para analizar (Figura 20). Se trata fundamentalmente de diversos tipos de trapecios, cuya morfología se configura mediante retoques abruptos que crean filos rectilíneos o cóncavos. Estudios preliminares sobre asentamientos mesolíticos de la región ya han establecido que los geométricos fueron empleados fundamentalmente como elementos de proyectil (GARCÍA PUCHOL y JARDÓN, 1999; GIBAJA, 2006). En el análisis traceológico es difícil detectar pulidos, pues es bien sabido que debido a que su empleo se produce en lapsos de tiempo muy breves es difícil que se produzcan. Sin embargo, las fracturas que se generan cuando hierran la trayectoria o chocan con elementos duros, tienen en bastantes ocasiones una morfología específica que permite identificarlos. Otros tipos de fracturas tienen menor valor diagnóstico y no pueden servir como evidencia de uso. En el caso que nos ocupa diez soportes ostentan fracturas que pueden vincularse a su uso como elementos de proyectil. Las fracturas se asocian siempre al lado más largo del trapecio. En su mayoría corresponden a melladuras de tipo burinoide, o con terminaciones en escalón o charnela. Su ubicación y orientación en el filo puede indicar cómo se enmangaron en el fuste. Así, seis trapecios se usaron como flechas de filo transversal, tres se insertaron de forma paralela u oblicua, sirviendo como puntas o barbas, mientras que en el décimo caso la orientación de la inserción es menos clara. Estos datos coinciden con los obtenidos en la covacha de Llatas, donde también predominan las flechas transversales. Allí estas armaduras se complementan con otras de diversa morfología, pero este tipo de enmangue transversal suele estar vinculado con la captura de presas de pequeño tamaño, como aves o lagomorfos. En el estudio preliminar del Abric de La Falguera se analizaron cuatro trapecios del Mesolítico reciente, sin embargo, la propuesta de su enmangue es paralelo al astil, como puntas o barbas (GIBAJA, 2006). Al tratarse de un conjunto tan reducido no puede descartarse que en ese asentamiento también se usaran flechas transversales. En todo caso el conjunto de Benàmer presenta las dos estrategias, como sucede en Llatas (GARCÏA PUCHOL y JARDÓN, 1999), aunque dominan las flechas transversales. 6.3. El resto de soportes retocados En la muestra seleccionada también se analizaron otros 16 soportes retocados, cuya incidencia tipológica en el conjunto es mucho menor. Se estudiaron 5 láminas retocadas, de las cuales cuatro tienen huellas de uso, mientras que la quinta tuvo que clasificarse como no analizable debido al desarrollo que tenían sobre ella las alteraciones postdeposicionales. Estos estigmas también se detectaron en otras tres piezas, pero en ese caso sí que se pudo realizar una determinación fiable. Su clasificación tipológica las sitúa como láminas con retoques marginales y una de dorso abatido. Se trata de soportes intensamente usados, pues tienen siete filos con estigmas. Es decir, tres de ellas fueron empleadas por dos lados. La materia de contacto más común es la piel, presente en cinco filos que pertenecen a tres piezas. Estos soportes se usaron principalmente para raspar piel seca, y en una ocasión para cortarla. La cuarta lámina se usó para cortar por los dos filos (uno sin retocar y el otro con retoque marginal) aunque sólo en un caso se pudo determinar que la materia de contacto es blanda y abrasiva, posiblemente carne. Por lo tanto todos estos elementos se vinculan al procesado de materias animales, ya para consumo, ya para transformar la piel en cuero (Figura 20). Los 4 raspadores analizados también se usaron para el tratamiento de la piel. Sus huellas de uso proporcionan además información complementaria sobre los procesos de trabajo vinculados a la industria corioplástica. Así, en dos casos la abundancia de estrías y el aspecto mate del pulido, así como la presencia de restos de ocre, indican el uso intencional de abrasivos. Por otra parte, dos de las piezas presentan claras evidencias de reavivado de los filos. En nuestro trabajo experimental y etnoarqueológico (RODRÍGUEZ, 1999) hemos observado que ésta es una labor que debe practicarse frecuentemente cuando las pieles que se están trabajando se resecan, sobre todo si se trata de piezas con dermis no muy espesa, como los cérvidos o los cápridos. Aunque en esta selección es pequeño el número de láminas truncadas –3–, lo que está en consonancia con su escasez en el registro lítico, los resultados del estudio son interesantes porque muestran dos situaciones opuestas. 127 OBTENCIÓN, PRODUCCIÓN Y USO DE ROCAS SILÍCEAS EN EL MESOLÍTICO GEOMÉTRICO, FASE A, DE LA FACHADA ORIENTAL DE LA PENINSULA IBÉRICA: EL YACIMIENTO DE BENÀMER (MURO, ALICANTE, ESPAÑA) Munibe Antropologia-Arkeologia 63, 2012 pp.105-135 S. C. Aranzadi. Z. E. Donostia/San Sebastián ISSN 1132-2217 Munibe Antropologia-Arkeologia 63, 2012 pp.105-135 S. C. Aranzadi. Z. E. Donostia/San Sebastián ISSN 1132-2217 128 FRANCISCO JAVIER JOVER MAESTRE, AMELIA DEL CARMEN RODRÍGUEZ RODRÍGUEZ Y FRANCISCO JAVIER MOLINA HERNÁNDEZ Fig. 20. Trapecios usados como proyectil con fracturas en la cara dorsal (1,2,3,4 y 6) y ventral (5). Raspado de piel con láminas retocadas (7 y 8) y raspador sobre lasca (9), todas por la cara ventral. 10 raspado de materia dura –madera o hueso– (cara ventral). Corte de materia blanda abrasiva, posiblemente carne, en la cara ventral (11) y dorsal (12) de las láminas sin retoque. Una de ellas sirvió para el procesado de materias cárnicas, con un filo no retocado como parte activa. La otra no presenta huellas de uso, mientras que la tercera no pudo analizarse debido a la incidencia de alteraciones postdeposicionales severas. En ocasiones se ha sugerido que algunas piezas truncadas podrían ser elementos de proyectil en proceso de fabricación o desechos de esa labor. Estos datos no pueden apoyar o descartar esta hipótesis, ya que es incluso posible que la truncadura usada hubiera sido concebida en principio como elemento de proyectil y luego fuera amortizada en otra labor que, por otra parte, estaría también estrechamente ligada al procesado de lo obtenido mediante las actividades cinegéticas. En este conjunto se han incluido también 3 lascas con retoque. Dos de ellas presentaban alteraciones severas que nos hizo clasificarlas como no analizables. La única con huellas de uso tiene un retoque de muesca con unas huellas de uso similares a las descritas para las láminas con este mismo tipo de retoque. Por tanto habría que incluirla también en ese conjunto de actividades vinculadas a la creación o reparación de los elementos de proyectil, sean fustes o puntas. Por último, una lámina retocada como perforador sirvió para horadar una materia dura. 6.4. Los soportes no retocados Aunque no se ha efectuado un estudio traceológico exhaustivo sobre este tipo de piezas, ha resultado un conjunto muy interesante y con una tasa de uso bastante importante. De las cuatro láminas completas revisadas, una se descartó por la incidencia de alteraciones postdeposicionales, pero las otras tres presentaban huellas analizables, si bien también tenían alteraciones menos importantes (Figura 20.11-12). Todas ellas fueron usadas en actividades de corte. Dos de los soportes lo hicieron sobre una materia no determinable, empleándose un único lado, mientras que el tercero fue usado por los dos lados para cortar materia blanda y abrasiva, seguramente carne. También fueron empleadas con bastante asiduidad las lascas, pues aunque hubo que descartar dos como no analizables, de las ocho restantes, cinco tienen huellas de uso. Todas ellas, al contrario que las láminas, realizaron trabajos transversales de raspado con un único filo implicado en cada soporte. Las materias de contacto han sido difíciles de determinar, pero se trata por lo general de elementos duros. En un caso se identificó claramente la madera. Estos datos vienen a reforzar las observaciones realizadas sobre el conjunto retocado y vinculan los filos rectilíneos de las láminas con el corte de carne y otras materias, mientras que las lascas se emplearon preferentemente para trabajos transversales sobre materias duras, como lo fue también la lasca con muesca. Del análisis del conjunto, se puede concluir que el estudio funcional apunta a que las distintas unidades de las que procede el material estaban estrechamente vinculadas al procesado de biomasa animal –láminas retocadas y sin retocar, raspadores…– o bien a la preparación de las herramientas necesarias para su captura –láminas de muesca y estranguladas, lascas, geométricos–. El perforador podría formar parte de diversas acciones técnicas cuya finalidad no se puede precisar en este contexto. Todo ello coincide con las hipótesis de interpretación del yacimiento propuestas a partir del resto de evidencias recuperadas. La Falguera (GIBAJA, 2006), es el único yacimiento coetáneo que proporciona datos para comparar y, aunque existe un número limitado de piezas con huellas de uso, también se observa un patrón similar, pues a los proyectiles y la lámina que trabajó la madera sólo se suman soportes que trabajaron la piel y la carne. 7. LA PRODUCCIÓN LÍTICA TALLADA DE LA OCUPACIÓN MESOLÍTICA DE BENÀMER Y SU RELACIÓN CON EL CONTEXTO REGIONAL La consideración del conjunto de evidencias líticas como Mesolítico geométrico en su fase A, es más que evidente a tenor de las dataciones absolutas disponibles y de las características tecnológicas y tipológicas expuestas. Su similitud a otros conjuntos líticos de varios yacimientos del ámbito regional –especialmente Cocina y Falguera– y europeos, lo vinculan al estilo Montbani (ROZOY, 1978; MARTÍ et alii , 2009). Recientemente, Perrin y otros (2009) han considerado que se trata de la segunda de las fases mesolíticas, de amplia extensión en la Europa occidental, caracterizada por la aparición durante el VII milenio BC de producciones laminares orientadas a la manufactura de láminas con muesca y trapecios. Aunque la ocupación mesolítica de Benàmer responde plenamente a esta caracterización tecnológica y tipológica, el estudio de las producciones líticas talladas permite inferir una serie de proposiciones en relación con su contexto regional que a continuación pasamos a exponer. En primer lugar, es importante analizar las estrategias seguidas en cuanto a la selección de los recursos litológicos disponibles. Mientras en otros yacimientos del ámbito regional se ha señalado el empleo de otras rocas no silíceas especialmente calcáreas con las que elaborar instrumentos macrolíticos, como es el caso de Cocina (PERICOT, 1946) o el nivel 3/s de Santa Maira, donde casi el 12 % corresponde a otras litologías (MIRET, 2007), en Benàmer el sílex fue la única materia prima seleccionada, con la excepción de tres cantos con estrías y desconchados de uso en uno de sus extremos. Una estrategia similar se documenta en el yacimiento de El Collado (APARICIO, 2008). El estudio de las características macroscópicas del sílex muestra una selección sistemática de nódulos de sílex local del tipo Serreta. Este tipo presenta una amplia dispersión territorial dentro del valle, dentro en un radio de 5-7 km, y una variada gama cromática ampliamente utilizada. Dominan claramente los sílex de tonos marrones con bioclastos más claros y con neocórtex o córtex calizo blanquecino, aunque también están bien representados los de tendencia grisácea. El sílex melado, de grano fino y aspecto cristalino, 129 OBTENCIÓN, PRODUCCIÓN Y USO DE ROCAS SILÍCEAS EN EL MESOLÍTICO GEOMÉTRICO, FASE A, DE LA FACHADA ORIENTAL DE LA PENINSULA IBÉRICA: EL YACIMIENTO DE BENÀMER (MURO, ALICANTE, ESPAÑA) Munibe Antropologia-Arkeologia 63, 2012 pp.105-135 S. C. Aranzadi. Z. E. Donostia/San Sebastián ISSN 1132-2217