scieee AI-readable full text Open interactive document viewer

Literatura de tradición oral en Canarias: pervivencia actual

Monroy Caballero, Andrés

Abstract

767

Full text

A. MONROY CABALLERO, «LITERATURA DE TRADICIÓN…» BLO, VOL. EXTR. N.º 1 (2017), PP. 751-767 ISSN: 2173-0695 DOI: 10.17561/blo.vextrai1.35 ~ 751 ~ Literatura de tradición oral en Canarias: pervivencia actual Andrés MONROY CABALLERO (Universidad de Las Palmas de Gran Canaria) [email protected] ORCID ID: 0000-0002-8944-485X ABSTRACT: This article offers a review of the main contributions to fieldwork, documentation and other related topics on the Canarias’s (Spain) oral literature, from the earliest attested examples to the present. KEYWORDS: oral tradition, oral literature from Canarias (Spain) RESUMEN: Este artículo ofrece una aproximación crítica a las principales labores de documentación y estudios sobre la literatura oral de Canarias (España) desde los primeros trabajos de campo hasta la actualidad. PALABRAS-CLAVE: literatura oral de Canarias (España) 1. LA TRADICIÓN ORAL EN CANARIAS: PERVIVENCIAS Y PRINCIPALES GÉNEROS Canarias, como zona marginal del mundo hispánico, mantenía hasta hace pocas décadas una rica tradición oral cumpliendo la teoría de la geografía lingüística aplicada a la literatura de tradición oral de que las zonas marginales eran más conservadoras que las centrales. Los conquistadores y posteriores colonizadores de las islas trajeron, junto con su equipaje y sus costumbres europeas, la cultura del área geográfica de la que partían de tal forma que la tradición oral que aprendieron de niños continuaron legándolas a sus descendientes y vecinos en las Islas Canarias, desde la propia época de la Conquista y en la posterior colonización, continuando la llegada de nuevos textos en siglos posteriores y la trasmisión oral hasta nuestros días. Pero la tradición de cada isla no es idéntica a la de las demás, cada isla tiene sus propias singularidades y sus concordancias lógicas en el mundo hispánico. Por tanto, nuestro objetivo en este artículo es dar a conocer los distintos géneros de la tradición oral de Canarias, comparando sus diferencias y singularidades y haciendo una puesta en común de cada género oral para todo el archipiélago. Además, veremos qué géneros siguen vivos, cuáles desgraciadamente han desaparecido, cuáles han sido mejor investigados y recolectados y cuáles están pendiente de una recolección más exhaustiva. Esta última tarea se nos antoja casi imposible, puesto que la época de la recolección idónea fue hace varias décadas y lo que nos ha llegado es una mínima parte de lo que existió en su momento, tan ínfima en algunos casos que no representan en sí la realidad que se vivió antes de finales del siglo XX. La paulatina pérdida de la tradición oral, mal que afecta a todas las tradiciones del mundo hispánico, también ha alcanzado a la fuerte tradición canaria hasta el punto de que muchos son los géneros que prácticamente ya han desaparecido de todos los territorios insulares de las Islas Canarias. 1.1. El romancero de Canarias Uno de los géneros mejor estudiados de la tradición oral de Canarias, y posiblemente del mundo hispánico, es el del romancero tradicional. Muchas de las A. MONROY CABALLERO, «LITERATURA DE TRADICIÓN…» BLO, VOL. EXTR. N.º 1 (2017), PP. 751-767 ISSN: 2173-0695 DOI: 10.17561/blo.vextrai1.35 ~ 752 ~ investigaciones y recolecciones que se habían realizado estaban enfocadas principalmente a buscar romances antiguos a través de recolecciones muy tempranas, a principios del siglo XX. Pero será La flor de la marañuela (1969), editada por Diego Catalán, la primera recolección de romances de Canarias, que incluye a todas las islas, aunque de forma muy desigual. Muchos serán los recolectores de romances en Canarias, entre ellos: José Pérez Vidal para la isla de La Palma, Pedro Cullen del Castillo para Fuerteventura, García Godoy para Lanzarote, etc. Pero la figura más determinante en cuanto a la recolección en Canarias es Maximiano Trapero, Catedrático de Filología de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria. Ha publicado romanceros de todas las islas: Romancero de Gran Canaria I y II (1982a, 1990a), Romancero de El Hierro (1985a, 2006), Romancero de Fuerteventura (1991a), Romancero General de La Gomera (2000a), Romancero General de La Palma (2000b), Romancero General de Lanzarote (2003), además de numerosos artículos sobre el romancero. Recientemente, ha publicado el Romancero General de Tenerife junto con Benigno León Felipe y Andrés Monroy Caballero. Poco queda por recoger en Canarias sobre el romancero, ya en vías de desaparición. La gran labor realizada por Maximiano Trapero, gracias a sus encuestas exhaustivas y al momento idóneo en que encuestó, no puede ser superada. Al gran trabajo realizado se une ahora la imposibilidad de encontrar nuevos textos y nuevos temas, los informantes han fallecido y la tradición está casi periclitada. Un esquema simple de los temas y subgéneros que podemos encontrar en la tradición oral de Canarias es el siguiente: A. Romances tradicionales o tradicionalizados: De la antigüedad clásica, De la Materia de Bretaña, del Ciclo carolingio, De referencia histórica nacional, De la conquista amorosa, El amor fiel, El amor desgraciado, De cautivos, De intervenciones milagrosas y los Festivos y picarescos. B. Romances infantiles. C. Romances religiosos: Ciclo del Nacimiento e Infancia de Cristo, Presagios de la muerte, Ciclo de la Pasión y Rezados y romances devotos. D. Romances de pliego dieciochescos: De referencia histórica antigua, De asunto amoroso, De cautivos, De bandidos, valientes y guapos, De asunto religioso e intervenciones milagrosas, etc. E. Canciones narrativas popularizadas: La conquista amorosa, Amores estorbados, malogrados y desgraciados, etc. F. Romances de pliego modernos: Sucesos históricos famosos, Sucesos locales, Romances devotos y de intervenciones milagrosas, etc. G. Romances insulares canarios. 1.2. Los estribillos romancescos canarios Los estribillos romancescos canarios, composiciones breves que pertenecen a la lírica oral de tipo tradicional, viven en la tradición junto con los romances. El solista que canta el romance propone un estribillo, que puede ser improvisado o tomado del repertorio memorístico que posee, que el coro va repitiendo a manera responsorial a cada verso largo del romance. Pero el estribillo temáticamente, aunque se actualice y sólo exista en el canto del romancero, la mayor parte de las veces nada tiene que ver con el romance al que acompaña ya que suele hablar de cuestiones circunstanciales al momento del canto. Porque cuando se utilizan estribillos se hacen para ser cantados y no recitados, eso era lo habitual. Maximiano Trapero, en su obra Lírica tradicional canaria nos dice que «los estribillos romancescos tienen una vida propia e independiente» (1990d: 46) y los define como «suspiros brevísimos que encierran una quintaesencia poética, comparables, sin duda, a las endechas y a la más alta lírica popular del Siglo de Oro de la A. MONROY CABALLERO, «LITERATURA DE TRADICIÓN…» BLO, VOL. EXTR. N.º 1 (2017), PP. 751-767 ISSN: 2173-0695 DOI: 10.17561/blo.vextrai1.35 ~ 753 ~ literatura española» (1990d: 46). La carga semántica y lírica de estas pequeñas composiciones las convierte en verdaderas obras de arte en miniatura. Margit Frenk, en su artículo «El romancero y la antigua lírica popular» (2001), nos reencamina hacia el entendimiento en esta «íntima convivencia de la épica y la lírica» que se da entre los estribillos y los romances, particularmente al hablar de los «romancesvillancico», donde incluye ejemplos canarios: Los romances-villancico nos están hablando igualmente de otra especie poética medieval casi desaparecida, que también combinaba, de manera diferente, los romances y las canciones líricas, a saber, los romances con los estribillos (Frenk, 2001: 43). Los estribillos han existido en todas las canciones populares de todas las culturas, en todas las lenguas, desde la Antigüedad. Desde que el hombre convierte la facultad humana de hablar en arte sonoro y se convierte en una forma común de canto en la Edad Media y principios del Renacimiento, momento en que nace el romancero. Paul Zumthor desvela la función original de los estribillos en el mundo occidental: Históricamente se puede dar por seguro que el uso del estribillo constituye un rasgo específico de la oralidad; las formas poéticas escritas que lo adoptaron lo tomaron de algún género oral. Está comprobado en lo que se refiere a la Edad Media europea. El estribillo oral manifiesta, de la manera más explícita, la necesidad de participación colectiva que fundamenta socialmente la poesía oral (1991: 105). Este fenómeno del canto de los romances con estribillos no se da en todas las islas, ya que hay islas en donde el canto responsorial ha desaparecido (Gran Canaria, Tenerife, Lanzarote) y otras en donde ha continuado hasta las recolecciones actuales (La Gomera, La Palma, El Hierro, Fuerteventura). Por ello, Trapero enumera los nombres que reciben los estribillos en estas últimas islas: responderes (en La Palma y en El Hierro) o pies de romance (en La Gomera y en Fuerteventura), aunque nos consta que existieron en el resto de las islas. Maximiano Trapero nos ejemplifica el canto del romancero con estribillos a través del romance El caballero burlado: Solista: El lucero trae el día, el sol que por él se guía. Coro: El lucero trae el día, el sol que por él se guía. Solista: A cazar salió don Jorge, a cazar como él solía, Coro: El lucero trae el día, el sol que por él se guía. Solista: Lleva su perro cansado, el jurón perdido iba, Coro: El lucero trae el día, el sol que por él se guía. Solista: donde lo agarró la noche en una oscura montiña (Trapero, 2003c: 251). Formalmente, los estribillos romancescos canarios se constituyen en forma de un pareado monorrimo ―formado por dos octosílabos en rima gemela y asonante― que se reitera a cada verso dieciseisílabo del romance y cuyo principal requisito es que rime con los versos del texto romancístico al que acompañan. No existe estribillo sin romance, pero la vinculación temática entre estribillo y romance no se cumple casi nunca, puesto que el estribillo extrae su carga semántica de la realidad circundante o de las circunstancias externas o emotivas del romanceador. Pérez Vidal habla de la capacidad combinatoria de los estribillos romancescos canarios con los romances en los que se insertan, debido fundamentalmente a «la A. MONROY CABALLERO, «LITERATURA DE TRADICIÓN…» BLO, VOL. EXTR. N.º 1 (2017), PP. 751-767 ISSN: 2173-0695 DOI: 10.17561/blo.vextrai1.35 ~ 754 ~ vaguedad e imprecisión de su tema y sentido» (1968: 13-14), razón por la cual cuanto más vago e impreciso sea su significado más valor poético y simbólico posee, como se resalta en estos dísticos de gran plasticidad lírica: Hice una raya en la arena por ver el mar dónde llega (Trapero, 2000b: 205). En la palma de mi mano traigo un corazón pintado (Trapero, 1985a: 54-55). Bajó el pintor de oriente a pintar el sol naciente (Trapero, 2000a: 518). Es de capital importancia, para que el estribillo se pueda combinar con el romance, que tengan la misma rima. De lo contrario, el canto responsorial no se puede ejecutar. Uno de los últimos vestigios del canto responsorial con estribillos es el que pervive en Canarias, como también el que se ha mantenido en Asturias (en Pérez Vidal, 1968: 2728), aunque prácticamente hayan desaparecido en la Península Ibérica. De hecho, el tema de los estribillos suele relacionarse más que con el del romance, con la ocasión en que éste se canta. Y en Asturias, lo mismo que en Canarias, las ocasiones que mueven más al canto son las de las fiestas, y las fiestas en los campos, tanto en los asturianos como en los canarios, son casi todas religiosas (Pérez Vidal, 1968: 42). Tanto Maximiano Trapero como José Pérez Vidal han establecido sendas clasificaciones del romancero, los únicos dos autores que han estudiado los estribillos de forma más profunda. La división temática que realiza José Pérez Vidal en El romancero en la isla de La Palma (1987: 393-418) es la siguiente: De elementos geográficos, Religiosos, De damas y galanes, De canto y de baile, De bandidos y valentones, De penas, Sentenciosos y De temas diversos. Además, incluye un repertorio de estribillos al final de esta obra que suman un total de 312 textos (Pérez Vidal, 1987: 393-418). Posteriormente, Maximiano Trapero realiza otra clasificación muy similar en su obra Lírica Tradicional Canaria (1990d: 48-56) siguiendo la siguiente estructura: Elementos de la naturaleza, De tema amoroso, De penas, Sentenciosos, De cantos y de bailes, Sentimiento por la ausencia de la patria y Religiosos. Clasificación que amplía en el artículo «Los estribillos romancescos de La Gomera: su naturaleza y funcionalidad» (1992: 140-145), para la isla de La Gomera: Elementos de la naturaleza, De tema amoroso, De damas y galanes, De penas, Sentenciosos, Festivos, Sentimiento patriótico y localista, Religiosos y Varios. Se pueden realizar otras posibles clasificaciones en función del eje temático que elijamos: el erotismo en los estribillos, el sentimiento, la sentenciosidad, etc. En cuanto a los principales rasgos de los estribillos romancescos canarios, los podemos enumerar de la siguiente forma: autonomía, arcaísmo, brevedad y condensación, originalidad, liricidad, erotismo, improvisación junto a tradición, sentenciosidad y sentimiento. Finalmente, sobre los estribillos romancescos canarios podemos decir que han sido intensamente encuestados y que el repertorio recogido hasta el momento es bastante elevado, como se verá cuando publique mi obra Estribillos romancescos canarios (inédita). Aún así, el corpus del romancero gomero, que aún vive con mucha fuerza, sigue constantemente creando nuevos estribillos, por lo que el repertorio completo de los mismos es inabarcable y no se puede fijar porque está continuamente creciendo. 1.3. La décima: poesía narrativa y lírica En cuanto a la décima o punto cubano, también conocida en Cuba como punto guajiro, presenta en Canarias un volumen de bibliografía bastante considerable. En su A. MONROY CABALLERO, «LITERATURA DE TRADICIÓN…» BLO, VOL. EXTR. N.º 1 (2017), PP. 751-767 ISSN: 2173-0695 DOI: 10.17561/blo.vextrai1.35 ~ 755 ~ mayor parte son publicaciones de un autor o compilador de décimas que las publica, o colecciones de repentistas o recitadores memorísticos de textos procedentes en su mayoría de Cuba. Por citar unos ejemplos Yo soy la tal espinela… La décima y la improvisación en el mundo hispánico (2014) de Maximiano Trapero, La décima guajira de Domingo Marrero (2012) y Décimas y coplas de Francisco García (2014), ambas de Andrés Monroy Caballero. Se desconoce el origen de la décima como modelo de improvisación, pero se sabe que nace en América a imitación de la que se componía en la poesía culta de los siglos XV y XVI. Llevada a América por los conquistadores, de ahí evolucionó a la improvisación como alarde poético al ser esta una de las estructuras más complicadas de la métrica española. Se dice en las composiciones muchas veces que la décima la crea Vicente Espinel, de ahí que se conozca también como décima espinela. Pero en realidad no fue este autor sevillano el que creó la décima, sino quien fijó el modelo definitivo y de mayor éxito de entre los que ya existían en la Edad Media. Dentro de la décima, la primera división que debemos realizar es entre la décima improvisada, creada en el momento de la recitación, y la décima memorística, mera repetición de lo memorizado por el recitador. A los que improvisan se les conoce como repentistas o improvisadores. Por su temática, en décimas líricas y décimas narrativas. Las líricas hablan del sentimiento del poeta, mientras que las narrativas cuentan historias como la que narra el trágico hundimiento del Valbanera, muy conocidas en Canarias. No en vano, el romancero y la décima sirvieron en Canarias como medio de transmisión de noticias a falta de la prensa escrita, la radio o los modernos medios de comunicación y muchos textos hablan de asesinatos reales, de hundimientos, de tragedias personales, etc. Para no abarcar mucho este apartado, presentamos dos décimas con temática clásica: la primera, el mito de Pigmalión escondido en una composición popular; la segunda, la del poder igualatorio de la muerte, tan propio de la poesía del Siglo de Oro español (Monroy, 2012: 69 y 76). Al carpintero Narciso se le murió la mujer. y como era su querer otra de madera hizo. Fue tanto lo que la quiso, que la metió en una alacena, y ella sin culpa y sin pena al carpintero mató. Por eso digo yo: ―¡Que las mujeres ni de palo son buenas! Muere el pobre, muere el rico; y el infame y el valiente; y también muere un inocente o el caballero que es noble. Y aunque la plata le sobre y tenga su ideología, se muere el que más sabía, se va pa la eternidad. Y no hay quien paquí no vuelve más. ¡Con la muerte no hay tutía! A. MONROY CABALLERO, «LITERATURA DE TRADICIÓN…» BLO, VOL. EXTR. N.º 1 (2017), PP. 751-767 ISSN: 2173-0695 DOI: 10.17561/blo.vextrai1.35 ~ 756 ~ 1.4. El cancionero: canciones de arada, de molienda, de coger higos, Aires de Lima, etc. En Canarias, como en el resto del mundo hispánico, existían cantos que se realizaban en determinadas tareas: arando, moliendo, cogiendo higo, tejiendo, etc. En estos cantos se mencionaba expresamente la acción que se estaba desarrollando, de ahí el nombre que se le ha dado a cada subgénero. A continuación, mostramos ejemplos de estos cantares de trabajo (Lorenzo Perera, 1981: 98, 111 y 131): Arando Estoy labrando la tierra y llevo el arado en la mano. ¡Ay, porque de la tierra vive el hombre y todo ser humano! Segando Yo siego cebada y trigo, yo siego trigo y cebada, en lo que haya que segar no tengo falta de nada. Cogiendo higos Sola estoy en la higuera, y sola cojo mis higos, y en el tiempo de comerlos se me ajuntan los amigos. Una tradición única en Canarias es la de los Aires de Lima, posiblemente este nombre derive del río Limia y su origen sea portugués. En los Aires de Lima generalmente se cantan coplas o quintillas, la mayoría de las veces improvisadas en forma de controversia entre hombre y mujer, en el que se alternan las respuestas con una función lúdica, cómica e, incluso, de emparejamiento de los jóvenes ya que muchos matrimonios surgieron de las disputas, medio en broma y medio en serio, que tenían los jóvenes canarios en los Aires de Lima. Ejemplo característico sería el siguiente (Trapero, 1990d: 103): ―Mi niña, no te enamores de hombre de poca barba, que es como la olla chica que rebosa con poco agua. ―En el cajón de mi mesa tengo unas tijeras finas, para cortarte la lengua: pedazo de jablantina. Numerosas son las obras en las que se incorporan estos cantos: El folklore de la isla de El Hierro (Lorenzo Perera, 1981), la Lírica Tradicional Canaria (Trapero, 1990d), El folklore infantil y otros estudios etnográficos (Cuscoy, 1991), etc. 1.5. La poesía religiosa: romances, rezados, Ranchos de Ánimas y de Pascua, Los divinos A. MONROY CABALLERO, «LITERATURA DE TRADICIÓN…» BLO, VOL. EXTR. N.º 1 (2017), PP. 751-767 ISSN: 2173-0695 DOI: 10.17561/blo.vextrai1.35 ~ 757 ~ y los Años Nuevos Dentro del apartado del cancionero popular, entrarían los romances religiosos ya mencionados en el apartado del romancero. Junto a ellos tendríamos los rezados y santiguados, poemas entre lo pagano y lo religioso con finalidad de curación o protección, como puede extraerse de sus letras (Cuscoy, 1991: 247): San Silvestre Montemayor, cuida la casa toda alrededor, de la mujer hechicera y del hombre malhechor. Pero más interés antropológico tienen los Ranchos de Ánimas en Gran Canaria y Fuerteventura, y los de Pascua en Lanzarote. Los ranchos de ánimas son manifestaciones muy arcaicas, casi tanto como la de los romances, que se han mantenido de forma más o menos continuada en algunas localidades de Gran Canaria (Arbejales-Teror, Valsequillo y La Aldea), de Fuerteventura (Tiscamanita y Tetir) y de Lanzarote (Teguise, Tías, Tinajo, San Bartolomé, etc.). La tradición comenzaba para los de ánimas el día de todos los santos y acababa el 2 de febrero, día de la Candelaria; mientras que para los de Pascuas comenzaban en torno al día de Santa Lucía y englobaba toda la Navidad, Fin de Año y el Día de Reyes. Los primeros cantan por las ánimas, de forma petitoria; los segundos, giran en torno al Nacimiento de Jesús y a su infancia. La religiosidad y la fe dan la nota característica de estas composiciones, con una temática extraída de la Biblia y de los principales textos religiosos, incluidos los apócrifos en muchos casos. Sobre los textos y la música de los ranchos, numerosas son las ediciones de cintas, discos de vinilo y discos compactos con las grabaciones de cada uno de ellos: Teguise ha sacado varias publicaciones musicales, San Bartolomé, Tías, etc. El más estudiado es, sin lugar a dudas, el rancho de ánimas de Arbejales, con artículos de Maximiano Trapero y con la edición de una obra monográfica Rancho de Ánimas de Arbejales-Teror. Guardianes de una tradición (VV. AA., 2008). Por otro lado, lo Divino se canta también en Navidad. Principalmente en Tenerife y las islas occidentales y se ha constituido como el villancico por excelencia de toda Canarias. La letra fue creada a principios de la Primera Guerra Mundial en la casa del artista Néstor de la Torre en Tenerife, a partir de la inspiración de poetas canarios como Ramón Gil Roldán. Pero será Fermín Cedrés el que haga la versión más conocida de Lo Divino, al añadirle las tres estrofas finales que fueron escritas por Santiago Beyro, párroco de la Concepción, según recoge Elfidio Alonso en sus Estudios sobre Folklore Canario (1985). Aquí presentamos un fragmento del texto (Trapero, 1990d: 178-179): Anuncia nuestro cantar que ha nacido el Redentor. La tierra, el cielo y el mar palpitan llenos de amor. Las trompas y los clarines, la tambora y el timbal anuncian el nacimiento de nuestro Dios Celestial. Madre del alma, cesen tus penas, calma tu angustia, por Dios no llores. A. MONROY CABALLERO, «LITERATURA DE TRADICIÓN…» BLO, VOL. EXTR. N.º 1 (2017), PP. 751-767 ISSN: 2173-0695 DOI: 10.17561/blo.vextrai1.35 ~ 758 ~ Que ella bendice la Nochebuena, los Reyes Magos y los pastores… Y, finalmente, los Años Nuevos, tradición también de las islas occidentales, se cantan al final de año y comienzo del año entrante para celebrar la venida de un nuevo año. 1.6. El cancionero infantil: juegos, retahílas y canciones Multitud son los subgéneros que presenta el cancionero infantil en Canarias, como en el resto del mundo hispánico, desde juegos, retahílas, hasta canciones de todo tipo. Ya hemos hablado del romancero, y dentro del romancero encontramos el apartado de los romances infantiles, en muchos casos de tema impropio para los niños y, muchas veces, como advertencia a la niña-mujer del peligro que supone su condición de mujer frente a la tiranía del hombre que la seduce, la fuerza y, en muchos casos, la mata: «Santa Iria», «Santa Catalina», «Monja a la fuerza», etc. Emblemáticas son las obras El folklore infantil y otros estudios etnográficos (1991) de Luis Diego Cuscoy y Folclore infantil canario (1986) de José Pérez Vidal. Mencionar todo este repertorio, en sus distintas divisiones, es tarea más que imposible en un artículo como este, por lo que enumeramos los distintos géneros que contiene: canciones de cuna (el famoso «Arrorró» canario), monerías («Tortitas, tortitas»), oraciones y rezados («Cuatro esquinitas»), juegos de todo tipo, canciones infantiles sean en cantos individuales o de corro («Dónde están las llaves», «Baile de las caraqueñas»…), formulillas, retahílas, cuentos y leyendas infantiles, adivinanzas, etc. 1.7. La leyenda de tradición oral: Cuentos de gigantes y de brujas Las leyendas en Canarias presentan una triple perspectiva desde la que se puede estudiar y en la que claramente se puede clasificar: las leyendas aborígenes, que incluyen las que tienen como tema central la lucha contra los europeos (p.e. Gara y Jonay, El árbol Garoé); las leyendas canarias creadas con posterioridad a la Conquista (La Luz de Mafasca, leyendas de gigantes); y las leyendas introducidas desde Europa en el repertorio legendario canario (San Borondón, leyendas de brujas). Numerosas son las obras en las que se recogen leyendas: Leyendas canarias (1981) de Félix Duarte y los Ritos y leyendas guanches (1985) de Sabas Martín, La Rosa del Taro (1984) de Pedro Cullen del Castillo, entre otras obras. Lo que debemos matizar en cuanto a las leyendas es que unas fueron recogidas de forma muy temprana y desaparecieron de la tradición oral, como ocurre en gran parte de las leyendas de temática aborigen, pero recreadas constantemente desde la literatura culta; otras, en cambio, se mantuvieron vivas en la tradición oral (el árbol Garoé, San Borondón) y fueron descubiertas recientemente a pesar de llevar en la oralidad desde muy antiguo (Gara y Jonay). Lo que quiere decir que muchas leyendas ya no son orales en la actualidad, pero lo fueron en un primer momento; o que viven en la oralidad y en la escritura simultáneamente, variando constantemente en ambos medios. Una dificultad que encontramos en la leyenda oral es diferenciarla del cuento de tradición oral, como ocurre con los cuentos de brujas que se conservan en Canarias, y con las historias de gigantes, que existen en exclusividad en Gran Canaria. Son más leyendas que cuentos, por lo que podríamos mencionarlos en ambos géneros. La obra La flor del oroval (1993: 61-73) de Maximiano Trapero habla de los cuentos de gigantes recogidos en Gran Canaria. Sorprende también, por tanto, la gran afición que se tiene por los cuentos de brujas en Canarias, en especial en la isla de Fuerteventura, isla en la que se han A. MONROY CABALLERO, «LITERATURA DE TRADICIÓN…» BLO, VOL. EXTR. N.º 1 (2017), PP. 751-767 ISSN: 2173-0695 DOI: 10.17561/blo.vextrai1.35 ~ 759 ~ recogido numerosas versiones de la boca de transmisores como Eulalio Marrero Ávila de Tuineje y Ana Guerra Gutiérrez de Villaverde, entre otros. Posiblemente porque sea la isla donde mejor y con más profundidad se haya encuestado, como lo demuestra la obra Cuentos de bruja de Fuerteventura (1983) de Domingo Báez Montero. En realidad, se trata de historias muy bondadosas en que las brujas no son seres terroríficos y malignos, sino sólo espíritus traviesos que aparecen y desaparecen con gracia cuando así les conviene. Pero la obra más significativa sobre la leyenda tradicional de pervivencia oral la representa el disco compacto Relatos Orales de Canarias (Romances, historias, cuentos y leyendas) (2000c), editado por Maximiano Trapero con la ayuda de otros colaboradores como suplemento para el Canarias 7. En este CD-Rom se incluyen además de los textos (cuentos, leyendas, romances, décimas…), las grabaciones sonoras en las que se pueden escuchar directamente al transmisor de la leyenda tal y como se solía contar en la tradición canaria. Se trata de una edición en la que incluye no sólo textos recogidos por el autor, sino muchos de los publicados por otros recolectores con anterioridad. Maximiano Trapero clasifica la leyenda en los siguientes apartados: - Prehispánicas: Beñesmén, la fiesta de la recolección; Cómo eran los guanches; Conjuros de la lluvia; Coronación del Mencey; El gánigo de la paz; Las Harimaguadas; Las islas en el dominio de la mitología; El largo tiempo de silencio en que las islas vivieron; La leyenda de Gara y Jonay; La leyenda de las lenguas cortadas; El mito de la Atlántida; Los nombres antiguos de las islas; Principales ejercicios de los guanches; Ritos de los palmeros en torno al roque Idafe; La Selva de Doramas; Sobre el nombre de Canarias; El Tagoror; Vacaguaré: me quiero morir. - De la época de la conquista: Atis, Tirma; El salto de las mujeres; El salto del guanche. - Posteriores a la conquista: La isla de San Borondón, Leyendas de Gigantes. Interesante y enigmático es el interés de los canarios por los gigantes y su presencia legendaria en las islas. Muchos topónimos remiten a ellos: Los Gigantes en Tenerife; La Sepultura del Gigante, La Degollada del Gigante y el Morro de los Gigantes en Gran Canaria, etc. (Trapero, 1993: 66-71). Pero, ¿el origen del mito proviene de la propia cultura canaria prehispánica o procede la literatura occidental de los atlantes ―los fabulosos habitantes de la Atlántida― de la mitología griega o de los famosos gigantes de las novelas de caballería? Es una cuestión de muy difícil respuesta, pero sí de gran interés para el estudio del género tradicional de la leyenda en Canarias que aquí no podemos tratar ni resolver. 1.8. El cuento tradicional Las obras canarias donde se recogen cuentos tradicionales suelen ser misceláneas de textos con diversos géneros y orígenes cuya clasificación es muy difícil de establecer por la mezcolanza que representan estas colecciones, pero cuya mayor virtud es la riqueza de sus recolecciones. Es el caso de La Rosa del Taro (1984) de Pedro Cullen del Castillo, de José Pérez Vidal en su Folclore infantil canario (1986: 127-130) que incluye varios cuentos entre su repertorio infantil, entre los que resaltan los cuatro «Cuentos de nunca acabar» (Pérez Vidal, 1986: 129), del tipo de: «Érase una vez un rey, que tenía tres hijas; las metió en tres botijas y las tapó con pez. ¿Quieres que te lo cuente otra vez?» (Pérez Vidal, 1986: 128); o Luis Diego Cuscoy con su obra El folklore infantil y otros estudios etnográficos (1991: 117-137) en la sección de «Cuentos tradicionales». Asimismo, Maximiano Trapero recoge algunos cuentos y leyendas locales del municipio de San A. MONROY CABALLERO, «LITERATURA DE TRADICIÓN…» BLO, VOL. EXTR. N.º 1 (2017), PP. 751-767 ISSN: 2173-0695 DOI: 10.17561/blo.vextrai1.35 ~ 766 ~ Gomera», Revista de Musicología, IX, 1, enero-junio, pp. 205-250. DOI: https://doi.org/10.2307/20795012 TRAPERO, Maximiano (1987): Romancero de la Isla de La Gomera, con la colaboración de Helena Hernández Casañas y el estudio sobre la música de Lothar Siemens Hernández, Madrid, Cabildo Insular de La Gomera. TRAPERO, Maximiano (1989): Romancero Tradicional Canario, Madrid, Viceconsejería de Cultura y Deportes del Gobierno de Canarias. TRAPERO, Maximiano (1990a): Romancero de Gran Canaria II, transcripción y estudio de la música de Lothar Siemens Hernández, Las Palmas de Gran Canaria, Cabildo Insular de Gran Canaria. TRAPERO, Maximiano (1990b): Los romances religiosos en la tradición oral de Canarias, Madrid, Ediciones Nieva. TRAPERO, Maximiano (1990c): «Funciones que cumplió el romancero en Canarias», en Actes del Col-loqui sobre cançó tradicional, Barcelona, Publicaciones de L’Abadía de Montserrat, pp. 195-209. TRAPERO, Maximiano (1990d): Lírita Tradicional Canarial, Islas Canarias, Viceconsejería de Cultura y Deportes del Gobierno de Canarias. TRAPERO, Maximiano (1991a): Romancero de Fuerteventura, transcripción y estudio de la música de Lothar Siemens Hernández, Las Palmas de Gran Canaria, La Caja de Ahorros de Canarias. TRAPERO, Maximiano (1991b): «Los autos religiosos en Canarias», en El Auto Religioso en España (1991), Comunidad de Madrid, Consejería de Cultura, pp. 69-76. TRAPERO, Maximiano (1992): «Los estribillos romancescos de La Gomera: su naturaleza y funcionalidad», en Estudios de Folklore y Literatura dedicados a Mercedes Díaz Roig, México, El Colegio de México, pp. 127-145. TRAPERO, Maximiano (1993): La flor del Oroval (romances, cuentos y leyendas de San Bartolomé de Tirajana), Las Palmas, Ayuntamiento de San Bartolomé de Tirajana. TRAPERO, Maximiano (2000a): Romancero General de La Gomera, tradición y estudio de la música de Lothar Siemens Hernández, La Gomera, Cabildo Insular de La Gomera [2.ª edición revisada y muy ampliada]. TRAPERO, Maximiano (2000b): Romancero General de La Palma, con la colaboración de Cecilia Hernández Hernández y transcripciones musicales de Lothar Siemens Hernández, Madrid, Cabildo Insular de La Palma. TRAPERO, Maximiano (2000c): «Relatos Orales de Canarias», en Cultura tradicional canaria [documento electrónico], CD II, Las Palmas de Gran Canaria, Canarias 7. TRAPERO, Maximiano (2001): «El romancero en Canarias a finales del siglo XX», en La eterna agonía del romancero. Homenaje a Paul Bénichou. Actas del Encuentro Internacional sobre el Romancero (Sevilla, 25-27 de octubre de 1999), P. M. Piñero Ramírez (ed.), Sevilla, Fundación Machado, pp. 423-442. TRAPERO, Maximiano (2003a): Romancero General de Lanzarote, Madrid, Fundación César Manrique. TRAPERO, Maximiano (ed.) (2003b): El romancero de La Gomera y el romancero general a comienzos del tercer milenio, Actas del Coloquio Internacional sobre el Romancero celebrado en la isla de La Gomera (Islas Canarias), del 20 al 24 de julio de 2001, Tenerife, Cabildo Insular de La Gomera. TRAPERO, Maximiano (2003c): «Los estribillos romancescos de Canarias», en El romancero de La Gomera y el romancero general a comienzos del tercer milenio, M. Trapero (ed.), Actas del Coloquio Internacional sobre el Romancero celebrado A. MONROY CABALLERO, «LITERATURA DE TRADICIÓN…» BLO, VOL. EXTR. N.º 1 (2017), PP. 751-767 ISSN: 2173-0695 DOI: 10.17561/blo.vextrai1.35 ~ 767 ~ en la isla de La Gomera (Islas Canarias), del 20 al 24 de julio de 2001, Tenerife, Cabildo Insular de La Gomera, pp. 247-408. TRAPERO, Maximiano (2006): Romancero general de la isla de El Hierro, con un estudio de la música de Lothar Siemens Hernández, Madrid, Cabildo Insular de El Hierro [2.ª edición corregida y muy aumentada]. TRAPERO, Maximiano (2008): Archivo Sonoro de Literatura Oral de Canarias, Servicio de Digitalización de la Biblioteca General de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria. URL: <http://contentdm.ulpgc.es/portal/maximiano/?id=33>. TRAPERO, Maximiano (ed.) (2014): Yo soy la tal espinela… La décima y la poesía improvisada en el mundo hispánico, Las Palmas, Mercurio Editorial. TRAPERO, Maximiano, LEÓN FELIPE, Benigno y MONROY CABALLERO, Andrés (eds.) (2016): Romancero de Tenerife, Santa Cruz de Tenerife, Ediciones Idea. VV. AA.: Rancho de Ánimas de Arbejales-Teror. Guardianes de una tradición, Las Palmas de Gran Canaria, Anroart Ediciones. ZUMTHOR, Paul (1991): Introducción a la poesía oral, Madrid, Taurus. Fecha de recepción: 25 de abril de 2017 Fecha de aceptación: 28 de abril de 2017