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Contribución al estudio lingüístico del español del siglo XVII

Gil Arrando, Mª Consuelo

Abstract

Este trabajo pretende ser un estudio lingüístico sobre documentos del Archivo General de Indias del siglo XVII. La investigación abarca la descripción del corpus documental, los criterios de transcripción y el estudio lingüístico propiamente dicho, que se divide en varios apartados: cuestiones diversas de ortografía, cambios fonéticos, fonológicos, morfosintaxis y léxico.

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CAUCE, Revista de Filología y su Didáctica, n.°9, 19861págs. 39 - 60 CONTRIBUCIÓN AL ESTUDIO LINGÜÍSTICO DEL ESPAÑOL DEL SIGLO XVII MARÍA CONSUELO GIL ARRANDO' RESUMEN Este trabajo pretende ser un estudio lingüístico sobre documentos del Archivo General de Indias del siglo XVII. La investigación abarca la descripción del corpus documental, los criterios de transcripción y el estudio lingüístico propiamente dicho, que se divide en varios apartados: cuestiones diversas de ortografía, cambios fonéticos, fonológicos, morfosintaxis y léxico. PALABRAS CLAVE Estudio lingüístico. Textos no literarios. Material de archivo. Siglo XVII. 0. INTRODUCCIÓN El periodo histórico en el cual se enmarcan los documentos estudiados corresponde a los últimos años del siglo XVII. Los siglos de los Austrias españoles en América fueron de acción y de construcción, si bien el dinamismo y la intensidad del siglo XVI dejaron paso a una segunda fase de cierta tranquilidad, como fue el siglo XVII. Por ello es comprensible * Licenciada en Filología Hispánica y Diplomada Universitaria. 39 CAUCE. Núm. 9. GIL ARRANDO, María Consuelo. Contribución al estudio lingüístico del ... que la mayor parte de los trabajos de investigación se centren en el siglo XVI, cuya actividad e importancia se comprueban por la abundancia de descubrimientos, conquistas y asentamientos realizados en esta época, mientras que el siglo que nos ocupa ha sido relegado por corresponder al periodo de la decadencia española, sin tener en cuenta que las Indias estaban en su momento de máximo esplendor: aunque la penosa situación de España tuvo sus repercusiones en las posesiones americanas, no puede establecerse un paralelismo entre la metrópoli y el Nuevo Mundo. El corpus en el cual me he basado para realizar este estudio pertenece a los ingentes fondos que guarda el Archivo General de Indias, cuyos documentos se cifran en 38.903 legajos que corresponden a todos los territorios de ultramar, con una cronología que abarca desde el Descubrimiento hasta la Independencia y, en ocasiones, hasta fechas posteriores a su emancipación. Toda esta variedad y riqueza documental ha sido utilizada, en gran medida, para la búsqueda de datos históricos, geográficos, antropológicos, demográficos y otros. Escasos han sido, por el contrario, los estudios lingüísticos que se han efectuado sobre sus fondos. La diversidad de escritos que existen en dicho archivo aumenta su interés para el investigador. La mayoría son textos jurídicos, como es el caso del corpus elegido, compuesto por una serie de memoriales y peticiones realizados por diferentes escribanos en los últimos quince años del siglo XVII. Su estilo es culto y, por su carácter jurídico, formulario y reiterativo, pero ello no es óbice para dejar traslucir un conjunto de rasgos, producto del sistema lingüístico utilizado en la época. 0.1. Descripción del corpus documental Los textos que se han utilizado se encuentran en el legajo correspondiente a Guadalajara, signatura 4, ramos secular y eclesiástico. Aparecen numerados en su margen superior derecho y están comprendidos entre el Fol. 227 hasta el Fol. 270, perteneciendo a los años 1685-1700. Los folios se encuentran desdoblados, pero en su momento, como podemos apreciar por las marcas, estaban doblados por la mitad y, en algunas ocasiones, llevaban en su interior otros folios sin doblar, con documentos relativos al asunto que se estuviera tratando. Están escritos de forma apaisada, situándose los textos tanto en la parte derecha como en la izquierda. Éstos fueron realizados por distintas manos, pero todos aquéllos que aparecen en un mismo folio hacen referencia al mismo asunto, llegándose, incluso, a encontrar en un mismo documento tres o cuatro escritos diferentes, cada uno de ellos con letra distinta. 40 CAUCE. Núm. 9. GIL ARRANDO, María Consuelo. Contribución al estudio lingüístico del ... Esta variedad caligráfica se debe a que a partir de 1630, para dar mayor agilidad a la tramitación de los asuntos que llegaban hasta el Consejo de Indias, órgano supremo asesor del monarca en los asuntos indianos, se dispone que todas las consultas lleven al dorso un resumen «breve y preciso» del negocio consultado. De la exactitud de tal resumen se hacía responsable el secretario del Consejo por lo que debía rubricarlo y firmarlo, aunque la firma o rúbrica no siempre aparece1. En la parte izquierda de nuestros documentos (el dorso en la época, ya que se encontraban doblados) aparece dicho resumen, y por ello con una letra distinta al texto de la derecha. Estos resúmenes, dirigidos al organismo competente —que bien podía ser el Consejo de Indias o la Cámara de Indias—2 aparecen en la parte superior del escrito. A continuación se registra el día, mes y año en que fue redactado tal informe, apareciendo subrayadas tanto la fecha como la institución a la que se dirige. 0.1.1. El papel sellado Todos los folios que forman el corpus se encuentran en papel sellado, tipo de impuesto indirecto con el que la Corona pretendía abrir una nueva vía de ingresos, aunque para disimular su fin se presentó como un nuevo procedimiento de dar autenticidad y validez a los documentos. Exitían cuatro clases de papel sellado, vendidas por la Real Hacienda a precios distintos, según la categoría de escrito que se fuera a redactar. Su uso era totalmente obligatorio, tanto para documentos públicos como privados3. El papel de los textos estudiados corresponde al sello quarto y con fecha 1640. Como, para evitar las posibles falsificaciones, los sellos se renovaban cada dos años, sobraba papel en gran cantidad autorizándose para su aprovechamiento el resellado: «unos papeles con el ressello de la Nueua España» (doc. 64, L7). 0.1.2. Tipo de documentos La mayor parte de los escritos corresponden al tipo de los denominados memoriales o peticiones que se caracterizan porque en ellos se solicita una gracia o 1. Ernesto Scháfer, Las Rúbricas del Consejo Real y Supremo de las Indias, Universidad de Sevilla, Centro de Estudios de Historia de América, 1934. Las rúbricas de los documentos que corresponden a los secretarios del Consejo de Indias son ilegibles, pero gracias a la labor de investigación realizada por el profesor Schafer, digna de todo elogio y admiración debido a las dificultades que presenta, he podido indentificar los nombres de aquellos que con su firma autorizaron dicho escrito. 2. José J. Real Díaz, Estudio Diplomático del Documento Indiano, Sevilla, Escuela de Estudios Hispano Americanos, pág. 87, nota 4. 3. Ibídem, pág. 148-149. 41 CAUCE. Núm. 9. GIL ARRANDO, María Consuelo. Contribución al estudio lingüístico del ... merced, alegando los méritos y motivos en los cuales se funda. Tan sólo existe un texto que pertenece a los llamados fórmula de obedecimiento (doc. 8), que es una de las que existen para contestar la Provisión Real, que es el más importante de todos los documentos. El asunto podía estar redactado por el interesado o por una persona —procurador— en la que él delegaba para que lo hiciera, en cuyo caso debía poseer una carta en la que se le otorgaba el poder, por parte del peticionario. En el corpus elegido el asunto ha sido redactado, las más de las veces, por un procurador, distinto en cada caso. La presentación del memorial debía ser clara, con una letra legible, no procesal y sin tachaduras ni enmiendas. Caso de no cumplirse estas normas podía ser desechado o ser considerado como una falsificación. La letra que se suele emplear en el siglo XVII, y también en estos textos, es la humanística. 0.1.3. Normas establecidas para la presentación del documento. Cualquier signo, marca o fórmula que se halle en el memorial está totalmente regulada por unas leyes precisas de obligado cumplimiento en su totalidad, so pena de quedar invalidado por falta de forma. Estas reglas, que se dictaban para erradicar las posibles falsificaciones, muy frecuentes en la época, eran muy estrictas: todo estaba marcado y estipulado, nada se colocaba arbitrariamente, ya que el Consejo y la Cámara de Indias ejercían una fuerte presión en la redacción de los textos que a ellos iban dirigidos. 0.2. Criterios de transcripción El corpus utilizado para este trabajo presenta una serie de características, a saber: estar comprendido en un periodo de tiempo que abarca quince años, incluir diferentes escritos en un mismo folio, pertenecer cada texto a un peticionario distinto con la consiguiente variedad de letras, etc. La transcripción de los escritos se ha realizado manteniendo las grafías que en ellos se registran, pero regularizando y actualizando los signos diacríticos, acentuación y mayúsculas, para conseguir una mayor comprensión de los mismos que, a causa de su lenguaje jurídico, no son siempre fáciles de entender. 42 CAUCE. Núm. 9. GIL ARRANDO, María Consuelo. Contribución al estudio lingüístico del ... 1. ESTUDIO LINGÜÍSTICO El descubrimiento, conquista y colonización de América hizo que el español se extendiera por un inmenso continente. La lengua que llevaron los españoles se encontraba en un periodo de transformación que culminaría en los primeros años del siglo XVII con el triunfo de la moderna fonética en toda la comunidad hispano hablante. A finales del siglo XVII, fecha a la que pertenece el corpus, el reajuste fonológico ya se ha cumplido, pero aún se observan reminiscencias del viejo sistema. En los distintos apartados en los que se ha dividido este trabajo, a saber: acentuación y puntuación, cuestiones de ortografía, cambios fonéticos, análisis fonológico, morfosintaxis y léxico, pretendo analizar la situación lingüística que existía en este periodo. Para ello he registrado aquellos fenómenos que por sus especiales características, nos permitan conocer mejor la evolución que ha sufrido la lengua para conseguir adaptarse a las necesidades de los hablantes. Los estudios diacrónicos sobre el español de América no son muy abundantes y, en su mayor parte, se basan en fuentes literarias, tipo de lengua escrita que tiende a excluir modos lingüísticos de connotación vulgar. Por ello el estudio de fuentes no literarias, como es el caso del corpus que nos ocupa, es de gran importancia para observar cualquier clase de cambio, ya que éstos aparecerán con más facilidad en un texto no literario debido a que los condicionantes culturales a los que puede estar sometidos son menores. En ocasiones se ha querido achacar al bajo nivel cultural de aquellos que redactaban los escritos los posibles fenómenos que en ellos se registrasen, pero no es éste el caso. Los documentos analizados corresponden a personas de considerable cultura y, a pesar de ello, se observan cambios fonéticos, grafémicos, léxicos, ..., que no son más que el producto de su arraigada conciencia diferenciadora y responden a la situación lingüística real del momento. 1.1. Acentuación y puntuación Los signos de puntuación y acentuación merecen una atención especial. Su importancia es tal que cuando en un texto no aparecen o están mal colocados, su lectura resulta difícil y el sentido del mismo puede llegar a ser ambiguo. 1.1.1. Signos diacríticos. En el siglo XVII no estaban regularizados dichos signos, por ello encontramos la tilde con poca frecuencia y su empleo no siempre corresponde al uso actual. Lo 43 CAUCE. Núm. 9. GIL ARRANDO, María Consuelo. Contribución al estudio lingüístico del ... mismo ocurre con la utilización del punto sobre la i, el signo de palatalización de la ñ o la diéresis. Todos ellos sufren alternancias debido a una falta de sistematización. En el corpus la tilde se halla tanto sobre vocales como sobre consonantes: én (docs. 13, 42 bis y 46), éxecución (doc. 13, L10), riesgos (doc. 13, L18) yá (doc. 59, L.9), no pudiéndose ser consideradas como acentos en el sentido actual. No obstante, existen otros textos en los cuales la tilde está colocada correctamente y es utilizada para diferenciar unos términos de otros: esté (doc. 13 bis. A, L24), dé (docs. 49 bis. 53 bis, 57, 57 bis, 58 bis, 59, Ls. 17,11,11,15,15 y 14). En tales casos se ha empleado la tilde para distinguir los verbos estar y dar del pronomobre y de la preposición. Los docs. 53 bis, 57, 57 bis y 65 registran varios términos acentuados correctamente: está (doc. 53 bis, L13), entró (doc. 57, L.5), pasó (doc. 57 bis, L8), acordó (doc. 65, L.17). La numeración de los textos permite comprobar que se trata tanto de escritos realizados por el propio interesado, —numeración simple—, como por un funcionario, —numeración seguida de bis—, lo que demuestra que la tilde era conocida, aunque su uso no estaba generalizado, pues mientras existen escritos —los menos— en los que se halla con relativa frecuencia, hay otros en los que no se observa ni una sola vez. Una situación muy distinta presenta el punto sobre la i y el signo de palatalización de la ñ. La regularidad es casi total y su aparición sistemática, prácticamente igual al uso actual. No pueden ser considerados relevantes aquellos casos en los cuales no están colocados dichos signos, debidos sin duda a un lapsus calami del escribano, ya que ni siguen regla preestablecida alguna ni obedecen a una razón determinada, además de que los ejemplos son escasos. Referente a la ausencia del signo de palatalización de la ñ, solamente hemos constatado dos casos: companeros (doc. 71 L.14), ano (doc. 71, L.16). Cuando la i es grafiada como j, la alternancia en el empleo del punto es mayor; no obstante, tan sólo se observa su desaparición en las siguientes abreviaturas: prouj" (doc. 56 bis, L.7), expedjtes (doc. 64 bis, L.8), llljma (doc. 64 bis, L.13). 1.1.2. Signos de puntuación El estudio de los signos de puntuación y su utilización en los textos no han acaparado el interés de los investigadores. Nos encontramos en un terreno que es prácticamente desconocido y las publicaciones que existen sobre el tema son es- 44 CAUCE. Núm. 9. GIL ARRANDO, María Consuelo. Contribución al estudio lingüístico del ... casas, debiendo destacarse a los profesores Blecua4 y Frago5, aunque últimamente han aparecido otros estudios. La utilización de los signos de puntuación en el corpus es abundante y la forma de representarlos suele ser, en ocasiones, bastante original. Los que más frecuentemente aparecen son los siguientes: el punto (.), la coma (,), el punto y coma (;), los dos puntos (:), dos guiones (=), la raya (—) y el paréntesis (). No obstante existen otros de aparición menos frecuente, debido al amplio número de funcionarios y escribanos que intervienen en el corpus. Ello hace que cada uno de éstos utilice signos propios para indicar unos determinados fenómenos. Así, los términos abreviados que se observan en los escritos suelen llevar unas marcas que indican esta situación. Entre todas ellas la más frecuente es (/\). Otras señales son las que usaban los funcionarios para llamar la atención sobre un determinado párrafo o bien para indicar que el texto continúa en el folio siguiente. Estos poseen una mayor uniformidad y sólo se emplean en aquellos documentos redactados por funcionarios del Consejo de Indias. Entre ellos podemos destacar los siguientes: (X)...(X), (>5¿X-)...(>¿Sc), que suelen colocarse al final de la última línea y se repiten al reanudar el escrito en el folio siguiente. Así mismo, encontramos: (-©-), (°//°), (-1-) y otros. 1.2. Uso de las mayúsculas La utilización de este tipo de grafía no se regularizó hasta el siglo pasado, por ello en el corpus el empleo de las mismas es un tanto asistemático. No obstante los textos presentan una cierta tendencia a usar las mayúsculas en nombres propios de persona y lugar. En otro tipo de términos las vacilaciones se observan con mayor frecuencia. Los nombres de persona suelen aparecer con mayúscula, ya sean simples o compuestos, incluso, cuando están abreviados: Ju° Bapta (doc. 3 bis, L.26), Juan Isidro (doc. 13 bis, L.18), Ju° Antt0 (doc. 58, L.27). Ya Alfonso X ordenó que se escribiesen con mayúscula y completos los nombres propios para evitar cualquier error, aunque, según hemos podido comprobar, se seguía utilizando la abreviatura para el nombre propio. Los apellidos, en cambio, presentan una mayor alteman- 4. José Manuel Blecua, «Notas sobre la puntuación española hasta el renacimiento». Homenaje a Julián Mana, (consultado en separata), págs. 121-130. 5. Juan A. Frago, «Observaciones filológicas sobre una carta notarial del año 1243». Analecla Malacitana, Universidad de Málaga, MI/2, 1980, págs. 401-414. 45 CAUCE. Núm. 9. GIL ARRANDO, María Consuelo. Contribución al estudio lingüístico del ... cia en el uso de la mayúscula: Gerónimo de luna (doc. 3 bis, L7), Antonio de sntiago (doc. 20, L.2). En los topónimos, cargos públicos y organismos tanto civiles como eclesiásticos y militares hallamos una menor sistematización en su empleo: Seuilla (doc. 1, L4), Mexco (doc. 13, L.8), Guadalax" (doc. 18 bis, L.4), nueva Vizcaya (doc. 51 L7), sto. euangelio (doc. 72, L.3), nueua Spaña (doc. 49, L.5), escribano Público (doc. 1, L11), Juezes (doc. 6, L.12), Alcaldía mayor (doc. 61, L.3). Así mismo, el uso de esta grafía en el corpus es general al principio de un escrito y después de punto. En ocasiones las mayúsculas eran empleadas para indicar un tipo de pronunciación determinada, como sucede, por ejemplo, en las palabras que comienzan por r, que van escritas con mayúscula como signo de una pronunciación vibrante múltiple. La preocupación de la Academia por la asistemática utilización de las mayúsculas hizo que dictara, en 1726, una serie de normas para su correcto empleo6. 1.3. Cuestiones de ortografía Cumplido el reajuste fonológico, la relación existente entre los fonemas y la representación gráfica de los mismos que provenía del sistema anterior, desaparece. Esto da lugar a no pocas vacilaciones que se harán patentes en los usos ortográficos. En ortografía no podemos hablar de una forma de escribir antigua o moderna, ésta ha procurado mantenerse fiel a la forma de pronunciación. Ya cuando Alfonso X intentó regularizar la ortografía se basó para ello en la pronunciación popular. Esta regla ha sido seguida por todos aquellos autores que han escrito sobre el tema. Así pues, los usos ortográficos han intentado seguir unos criterios fonéticos y de ese modo aparecieron las grafías que representaban los sonidos desconocidos en latín. En nuestro corpus, que pertenece a los quince últimos años del XVII, hallaremos una gran alternancia en las normas ortográficas, pues al haber concluido el reajuste fonológico, los grafemas utilizados para representar un determinado fonema ya no se corresponden con su forma de pronunciarlo, con lo cual se producirá una confusión de grafías. Así mismo, los documentos no literarios, como es el 6. Real Academia Española, Diccionario de Autoridades, Madrid, Gredos, 1963, Tomo I, pág. UXV (citado Aut.). Para la Academia los errores que se cometían provenían: «De que en las escuelas sólo se atiende a enseñar a los muchachos la formación o figuración de buenas letras o caracteres sin advertir cuándo y en qué ocasiones se debe usar la mayúscula». 46 CAUCE. Núm. 9. GIL ARRANDO, María Consuelo. Contribución al estudio lingüístico del ... caso que nos ocupa, aportan unas formas y modos que en un texto literario no se recogerían por estar sometidos a un mayor número de restricciones de tipo tradicional. 1.3.1. Sobre los grafemas consonanticos Desaparecidas las antiguas distinciones consonanticas en la pronunciación, las grafías que representan dichos sonidos permanecían todavía vigentes y siguieron manteniendo unas diferencias que en la práctica ya no se realizaban. a) Al eliminarse la distinción entre los fonemas Ib, v/, las grafías para representarlos se confunden. En este corpus los encontramos grafiados con v, b y u, indistintamente, ya se trate de las medievales Ibl o NI: habiendo (doc. 1, L.3), Hauiendo (doc. 1 bis, L.5), aviendo (doc. 71, L8). No existe ninguna sistematización en el uso de estas grafías, tan sólo podemos hallar una intención normativa en el empleo de la grafía u, que suele ocupar una posición intervocálica: caualleros (doc. 8, L.9), gouernador (doc. 13, L.3), Hauana (doc. 38, L.3). b) La pareja de sibilantes /s, z/ se simplificó en el fonema ápico alveolar fricativo /s/, que aparece grafiado en el texto con s y ss, sin responder a ningún tipo de regla: necesidad (doc. 1, L.5), necessidad (doc. 1 bis, L7), desea (doc. 3, L.10), desseando (doc. 13 bis, L.12). c) Los fonemas dentoalveolares africados /§, z/ originan el fonema interdental fricativo sordo / & I, cuya representación gráfica es la siguiente: c, c y z. Las confusiones ortográficas en estas grafías son muy abundantes, y al igual que ocurre en los apartados anteriores, intentan mantener una distinción que en la pronunciación ya había desaparecido. Cada una de estas tres grafías se confunden entre sí y cualquiera de ellas puede ocupar el lugar de las otras dos: ciudad (doc. 1, L.3), áudad (doc. 14 bis, L.7), giudad (doc. 15, L.12). d) Los fonemas prepalatales fricativos /s, z/ pasan al fonema velar fricativo sordo /x/. En el corpus tenemos diversas formas de representarlo: x, g y j7. Estas alternancias, que se producen ya en siglos anteriores, se siguen manteniendo en 7. Juan A. Frago, «El reajuste fonológico del español moderno en su preciso contexto histórico: sobre la evolución /s,z/> /x/». Serta Philplógica Homenaje a Lázaro Carreter, Madrid, Cátedra, 1983, pág. 220: Muy amplio es, en efecto, el periodo en que tiene lugar la generalización social del cambio, cuya culminación centra Lapesa entre los años 1450 y 1620, y con mayor énfasis en la segunda mitad del siglo XVI y la primera del siglo XVII. Estas fechas son aceptables tomadas como meras referencias aproximativas, quizá la inicial deba retrotraerse bastante, no sólo por el hecho de que las confusiones fonéticas de /b,v/, /s,z/, /s,2/ y /s,zV abundan mucho en decenios anteriores, sino también a tenor de los tempranos ejemplos de velarización qaue aduciré en este trabajo. 47 CAUCE. Núm. 9. GIL ARRANDO, María Consuelo. Contribución al estudio lingüístico del ... En el corpus se observan los siguientes casos: tubiere (cíoc. 1, L.25), vacare (doc. 3, L16), presentare (doc. 4 A, L.7) pareciere (doc. 13 bis, L.16) y pássim. Otros tiempos del subjuntivo que igualmente se encuentran son el pretérito imperfecto y el futuro perfecto: hubiere vacado (doc. 3, L.16), pudiera (doc. 13, L.8), solicitase (doc. 13, 1.9), asistiese (doc. 13, L9). Si bien en el siglo XVII la lengua se encuentra totalmente formada y en plena madurez, como lo demuestran los textos analizados, existen algunas variaciones con respecto a los usos actuales, en cuanto a la utilización de artículos, pronombres, fórmulas de tratamiento, etc. Aunque estas diferencias son mínimas si las comparamos con las formas actuales, su evolución respecto a los siglos anteriores es mucho mayor. 1.6. Léxico A la vez que los españoles conquistaron América fueron conquistados por ella. Desde el primer momento observaron que su lengua carecía de términos para designar la flora, la fauna, los utensilios que allí existían y que eran tan distintos de los que ellos conocían. Los primeros colonizadores necesitaban identificar y nombrar aquella naturaleza, pero en la vieja Europa faltaban los términos que pudieran describir la realidad del continente recién descubierto. Por ello, unas veces, utilizan palabras indígenas y otras, adaptan su léxico patrimonial para poder nombrar los nuevos aspectos de las tierras americanas. El léxico es, junto a la fonética, uno de los aspectos que más han atraído y preocupado a los investigadores, no en vano el mundo de las ideas tiene su asien- to en el mundo de las palabras, por esto es de especial interés su estudio y, sobre todo, en un siglo como el XVII en el cual lo que más cambia del español es su léxico. El estudio del léxico hispanoamericano se basa con gran frecuencia en investigaciones sincrónicas, mientras que los trabajos de tipo diacrónico se centran, en gran medida, en los primeros momentos de la conquista, utilizando como fuentes de documentación las crónicas que nos legaron los descubridores y conquistadores. Si bien el estudio léxico de esta primera época es de gran importancia, no debemos olvidar el posterior periodo d3 asentamiento. Los textos no literarios aportan datos interesantes para el estudio lexicológico, pues los españoles implantaron en el Nuevo Mundo no sólo su lengua y con ella su cultura, sino también su administración y su forma de gobierno, adaptándolos a las necesidades americanas. 54 CAUCE. Núm. 9. GIL ARRANDO, María Consuelo. Contribución al estudio lingüístico del ... 1.6.1. Organismos Numerosos organismos que se registran en el corpus fueron creados para la gobernación y el control de los asuntos de Indias, otros adquieren un nuevo significado en el Nuevo Mundo o bien mantienen la misma función que desempeñaban en la Península. Entre los primeros cabe destacar: el Consejo Real y Supremo de Indias, citado habitualmente en los textos como Consejo (doc. 1 bis, L4) 1685 / DECH n.r. / LH Nicaragua 1529 / Aut. Recopilación 1500-160022. La Cámara de Indias (doc. 3 bis, L.5) 1685, que aparece como Cámara 5 DECH n.r. / LH n.r. / Aut. Palomino 1700. La Casa de la Contratación (doc. 70, L.11) 1697 / DECH n.r. / LH s.v. casa, Nicaragua 1527 / Aut. Recopilación 1500-1600. La Escribanía de Cámara del Consejo (doc. 21, L.8) 1687 / DRAE, DECH, LH n.r. / Aut. Recopilación 1500-1600. Otras formas de gobierno fueron creadas ex profeso para la administración en las Indias y algunas adoptan un sentido especial: Conversiones (doc. 44, L22) 1690 / DRAE, DECH, LH, Aut. n.r. Doctrinas (doc. 28, L13) 1687 / DRAE 'en América pueblo de indios recién convertidos cuando todavía no se había establecido parroquialidad o curato' / DECH n.r. / LH Yucatán 1556 / Aut. 1726. Juzgado General de Bienes de Difuntos (doc. 58, L.4) 1693, organismo que se preocupa por las herencias de los españoles muertos en América y se encarga de buscar a los posibles herederos para entregarles la herencia; en caso contrario la herencia pasaría a la Administración. / DRAE, DECH, LH, Aut. n.r. Secretaría (doc. 14, L.9) 1687 / DRAE 'en América ministerio' / DECH s.v. cerner, n.d. / LH n.r. / Aut. n.r. Las instituciones religiosas, las que administran justicia y las referentes a la hacienda pública mantienen en el Nuevo Mundo las mismas denominaciones y funciones para las que fueron creadas en España: Arcedianato (doc. 23, L.4), arzobispado (doc. 28, L.14), chantría (doc. 33, L.3), alcaldía (doc. 39, L.7), cajas (doc. 3, L15), Consejo de Hacienda (doc. 24, L.10), Santa Hermandad (doc. 11, L.10). 1.6.2. Cargos y oficios Según se ha dicho anteriormente, la mayor parte de los escritos estudiados tenían como fin solicitar algún tipo de gracia o merced atendiendo a los méritos que poseía el peticionario. Los cargos y oficios que se registran en ellos son abundantes: 22. Real Academia Española, Diccionario de la Lengua Española, Madrid, Espasa Calpe, 1984, 20 edición, (citado DRAE). Joan Carominas y J. Pascual, Diccionario Crítico Etimológico Castellano e Hispánico, Madrid, Gredos, 1980 y ss. (citado DECH). Peter Boyd-Bowman, Léxico Hiapanoamericano, London, Tamesis Books, 1972 (citado LH). 55 CAUCE. Núm. 9. GIL ARRANDO, María Consuelo. Contribución al estudio lingüístico del ... Oficial Real (doc. 3, L.15) 1685 / DRAE 'cierto ministro de capa y espada en diferentes lugares de las Indias, el cual formaba tribunal y era su cuidado mantener a la cuenta y razón de los caudales del rey' / DECH, LH n.r. / Aut. Alonso de Ovalle 1600-1700. Podatario (doc. 4 A, L.4) 1685 / DRAE 'el que tiene poder para representar a otra persona' / DECH s.v. poder, n.d. / LH n.r. / Aut. 1737. Comisario General de Indias (doc. 20, L.10) 1687 / DRAE 'en la orden de San Francisco, religioso a cuyo cargo estaba el gobierno de sus provincias de Indias' / DECH, LH n.r. / Aut. Recopilación de Indias 1500-1600. Definidor (doc. 20, L2) 1687 / DRAE 'en algunas órdenes religiosas cada uno de los religiosos que con el prelado principal forman el definitorio para gobernar la religión y resolver los asuntos más graves' / DECH n.d. / LH n.r. / Aut. 1732. Capitán a guerra (doc. 11, L.4) .1686 / DRAE'autoridad civil habilitada para entender en asuntos de guerra, en lo antiguo eran los corregidores, gobernadores y alcaldes mayores' / DECH n.r. / LH s.v. capitán, Ciudad de México 1557 / Aut. Recopilación de Indias 1500-1600. Reformado (doc. 27, L.8) 1687 / DRAE 'decíase del militar que no estaba en actual ejercicio de su empleo' / DECH, LH n.r. / Aut. 1737. Interino (doc. 53 bis, L9) 1692 / DECH s.v. entre [Aut. 1726-1739] / LH n.r. Supernumeraria (doc. 38, L.4) 1689 / DECH numerario s.v. número [Aut. 1726- 1739], supernumerario n.r. / LH, Aut. n.r. 1.6.3. Léxico jurídico-administrativo Este tipo de léxico es el que se registra con mayor frecuencia debido al carácter de los documentos: Expediente (doc. 28, L.3) 1687 / DECH s.v. impedir, n.d. / LH Perú 1570 / Aut. Navarrete 1600-1700. Pedimento (doc. 28, L35) 1687 / DRAE 'escrito que se presenta ante un juez' / DECH s.v. pedir, n.d. / LH Darién 1514 / Aut. Recopilación de Indias 1500-1600. Mesada (doc. 23, L7) 1687 / DRAE 'derecho o regalía que la corona cobraba en las Indias cada vez que presentaba eclesiásticos para un beneficio, calculando los ingresos' / DECH s.v. mes, n.dv. / LH n.r. / Aut. Recopilación de Indias 1500-1600. Espolios (doc. 70, L.20) 1697 / DECH s.v. despojar [1686, N. de Cepeda] / LH Panamá 1542. 56 CAUCE. Núm. 9. GIL ARRANDO, María Consuelo. Contribución al estudio lingüístico del ... Suplicación (doc. 6, L.5) 1686 / DECH s.v. plegar, n.d. / LH Nicaragua 1526 / Aut. 1737. Vista (doc. 6, L5) 1686 / DECH s.v. ver, n.d. / LH Panamá 1543 / Aut. Padre Ribadenerira 1500-1600. 1.6.4. Toponimia La toponimia es uno de los aspectos más atrayentes dentro del estudio léxico, ya que al ser términos usados por todas las capas de la población reflejan las alternancias y vacilaciones propias de este siglo. Los topónimos son, en definitiva, fieles testigos de la historia de la lengua. Son muchos los documentos que hacen referencia a ciudades y provincias españolas: Alcalá (doc. 70, L.5), Cádiz (doc. 43, L.10), Granada (doc. 70, L.5), Sevilla (doc. 1, L.4), Toledo (doc. 15, L.12) y otras. También encontramos ciudades con nombre español cuando se refieren a los asentamientos que allí crearon los primeros pobladores: Durango (doc. 23, L.5), Guadalaxara (doc. 3, L.5), Puebla de los Angeles (doc. 3, L.2), Sonora Real (doc. 63, L.9). Pero los españoles también hallaron muchas ciudades y poblaciones indígenas cuyos nombres mantuvieron adaptando su especial forma de pronunciación a la fonética española. Tales topónimos constituyen los únicos ejemplos de léxico indigenista que existe en el corpus. Por ejemplo Haltenango (doc. 36 L.7) es una acomodación de la forma correcta Tlaltenango23, debido a la dificultad que suponía el pronunciar para los españoles los sonidos aztecas del tipo /JJ/ palatal sordo24. Otras soluciones que presenta este topónimo son: Telaitenango25, Taltenango26. La ausencia de indigenismos, o mejor, el estar reducidos a la toponimia, está motivada por la naturaleza de los escritos: el corpus documental es de tipo jurídico y en este terreno fueron mínimos los préstamos que los españoles tomaron de las lenguas indígenas. 23. Domingo Lázaro de Arregui, Descripción de la Nueva Galicia, Jalisco, Unidad Editorial, 1980, 2.a edición, pág. 112, mapa de Nueva Galicia en 1621. 24. Peter Boyd-Bowman, «Observaciones sobre el español hablado en México en el siglo XVI». Actas del III Congreso Internacional de Hispanistas, México, Colegio de México, 1970, pág. 141. 25. Antonio Vázquez de Espinosa, Descripción de la Nueva España en el siglo XVII y otros documentos del siglo XVII, México D.F., Ed. Patria 1944, pág. 158. 26. Juan López de Velasco, Geografía y descripción universal de las Indias, Ed. Marcos Jiménez de la Espada, Madrid, Atlas, BAE, 1971, pág. 135: «Los caminos de esta provincia son más seguros desde que se pasa el valle Taltenango hasta los Zacatecas». 57 CAUCE. Núm. 9. GIL ARRANDO, María Consuelo. Contribución al estudio lingüístico del ... 1.6.5. Prefijación y sufijación La aparición de prefijos y sufijos en la documentación no es muy abundante. Los prefijos que se observan en el corpus son escasos y los ejemplos que se registran se pueden considerar, en muchos casos, lexicalizados: supernumeraria, remover, reparo, pretexto, exdefinidor,... Existen otros términos en los que el uso del prefijo es desconocido en la actualidad: Proministro (doc. 31 bis, L.3) 1689 / DRAE, DECH, LH y Aut. n.r. Prominorados (doc. 6, L.6) 1686 / DRAE, DECH, LH, Aut. n.r. Entre los sufijos el único que se recoge en los textos es —illo, apareciendo tres veces en un mismo documento: mulatillo (docs. 33, 33 bis, 33 bis A, Ls. 8, 12 y 17). Hay autores, como Emilio Náñez, que opinan que en el siglo XVIII el sufijo —illo tenía un matiz despectivo27. Ahora bien, no tenemos noticias de que dicho matiz se registre en el siglo XVII y, aunque en el escrito en que se halla se le ponen impedimentos para realizar el viaje, ellos no están motivados por su raza, sino por su procedencia. Fontanella de Weinberg afirma que la utilización del sufijo diminutivo —illo es muy abundante, sobre todo, en el término mulatillo. Y si bien se podría aceptar el matiz despectivo del sufijo en este término concreto, no puede generalizarse a otras ocasiones; por lo que, para ella, la explicación más adecuada se basa en razones de tipo fonético, ya que al terminar el lexema de la palabra en t, se intenta evitar la utilización del sufijo —ito que también la incluye28. 2. CONCLUSIONES Este trabajo pretende ser una breve aportación para el estudio y conocimiento del español de América. No se trata de un estudio exhaustivo, pues la documentación sobre la que me he basado aporta tal cantidad de datos que, sin duda, una posterior revisión revelaría nuevos aspectos. No obstante, a pesar de que he intentado reflejar todo aquello que he considerado relevante o de interés para la historia del español atlántico, soy consciente de que existirán fenómenos cuya importancia no habré sabido vislumbrar o calibrar. En cuanto al aspecto puramente formal, los documentos reflejan las importantes modificaciones que se producen, durante el siglo XVII, en la diplomática del documento indiano, a saber: 27. Emilio Náñez, El diminutivo, Historia y función en el español clásico y moderno, Madrid, Gredos, 1973, pág. 326. 28. M.a Beatriz Fontanella de Weinberg, El español bonaerense en el siglo XVII, Bahía Blanca, Universidad Nacional del Sur, 1984, págs. 60 y ss. 58 CAUCE. Núm. 9. GIL ARRANDO, María Consuelo. Contribución al estudio lingüístico del ... a) La creación de la Cámara de Indias. b) La obligatoriedad de usar el papel sellado. c) La necesidad de realizar un resumen del asunto que contenía el memorial. El conocimiento de estos hechos es de gran ayuda para comprender la estructura y distribución de los textos en el corpus, por ello no podemos dejar de lado la valiosa colaboración que la historia ofrece. En el terreno lingüístico, objetivo fundamental de este estudio, encontramos una lengua totalmente formada cuya producción literaria ha conseguido elevadas cotas de expresión artística, —no en vano, estamos en el Siglo de Oro— y, aunque nuestros documentos no son literarios, en ellos se refleja una norma culta que viene dada tanto por el carácter jurídico de los textos como por las personas que los redactaron. La observación de los distintos apartados analizados en este trabajo revela la situación lingüística del momento. 1) La utilización de los signos de puntuación en el corpus es abundante, aunque éstos no siempre se corresponden con los actuales ni en su forma ni en su empleo. 2) Existe una cierta tendencia al uso de las mayúsculas en los nombres propios de persona y lugar. 3) Alternancia en las normas ortográficas, pues al haber concluido el reajuste fonológico, los grafemas utilizados para representar un determinado fonema ya no se corresponden con su forma de pronunciarlo. 4) El análisis fonológico revela casos de seseo y aspiración de la I—si implosiva: difidensia (doc. 15, L.31), salvasión (doc. 15, L.34), Beatris (doc. 36, L.21), Prouiáón (doc. 11, L.24). El número de estas cacografías es reducido y se centra en los docs. 9, 10, 11, 15, 36 y 72. 5) El fenómeno más destacado en el apartado de cambios fonéticos es la aparición de religuioso, religuión (doc. 9, Ls. 2 y 6), religuioso (doc. 10, L.3). La grafía gu representa al fonema velar fricativo sordo /x/, por tanto su pronunciación es velar, ya que en el siglo XVII la velarización se había producido totalmente. Se trata de una confusión ortográfica. 6) La morfosintaxis nos muestra pocas variaciones con respecto al uso actual y representa las formas habituales en la época. El empleo del subjuntivo y especialmente del futuro se encuentra con gran frecuencia en los documentos y su utilización es habitual en este periodo en corpus de similares características. 59 CAUCE. Núm. 9. GIL ARRANDO, María Consuelo. Contribución al estudio lingüístico del ... 7) El estudio léxico es, junto al fonológico, uno de los apartados que revisten mayor interés en este trabajo. El léxico indigenista se reduce a la toponimia debido al carácter jurídico de los documentos, pues la administración española, al estar más desarrollada que la indígena, no necesita tomar préstamos de otras lenguas. El estudio de fuentes no literarias es de gran importancia para historiar nuestra lengua, por la abundancia de datos que ofrecen estos documentos. De ahí que las conclusiones extraídas son una pequeña muestra de lo que se lograría utilizando material de archivo. 60 CAUCE. Núm. 9. GIL ARRANDO, María Consuelo. Contribución al estudio lingüístico del ...