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El discurso postelectoral: análisis de discursos políticos pronunciados en las noches electorales desde 2004 a 2012 : de Moncloa a San Telmo

Albarrán Orte, Eduardo; Camacho Marente, Julio

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UNIVERSIDAD DE SEVILLA FACULTAD DE COMUNICACIÓN El discurso postelectoral (Análisis de discursos políticos pronunciados en las noches electorales desde 2004 a 2012. De Moncloa a San Telmo) Eduardo Albarrán Orte / Julio Camacho Marente Tutora: Profa. Dra. María del Mar García Gordillo Máster Universitario en Comunicación Política e Institucional Curso 2013/2014 Sevilla, septiembre de 2014 Por la libertad de sentido académico que se cultiva en la Universidad pública y por la convicción de que el trabajo siempre da sus frutos. A mis padres que apostaron de forma decidida en todo momento por mi formación y a todos aquellos que me han acompañado y ayudado en el transcurso de esta etapa. Eduardo Albarrán Orte A mi familia: En especial a mis padres, a Aurora y a mis hermanas, que me comprendieron y apoyaron en el camino de la voluntad. Julio Camacho Marente ÍNDICE CAPÍTULO I : INTRODUCCIÓN 1.1. Objeto de estudio 1 1.2. Justificación y delimitación temática 3 1.3. Objetivo general 6 1.3.1. Objetivos específicos 6 1.4. Hipótesis 7 1.5. Metodología 7 1.5.1. Estructura de la investigación 12 1.5.2. Organización de la investigación 12 CAPÍTULO II : MARCO TEÓRICO 2.1. La comunicación política. Definición 15 2.2.Dinámicas y tendencias de la política española 16 2.3. El sistema electoral español 29 2.4.La naturaleza del discurso postelectoral 31 2.5. Los aspectos textuales del discurso y su importancia 41 2.5.1. La expresión 44 2.5.2. La relación con el público 46 2.5.3. El vestido del discurso 52 2.6. La interpretación del discurso y las claves del texto 54 2.6.1. Las claves del texto 60 2.6.2. La introducción 66 2.6.3. El final del discurso 68 CAPÍTULO III : ANÁLISIS CUALITATIVO DE LOS DISCURSOS POSTELECTORALES 3.1 Introducción al análisis del objeto de estudio 70 3.2 Elecciones generales de 2004 73 3.2.1 Discurso de Mariano Rajoy (PP) 73 3.2.2 Discurso de José Luis Rodríguez Zapatero (PSOE) 87 3.3 Elecciones generales de 2008 100 3.3.1 Discurso de José Luis Rodríguez Zapatero (PSOE) 100 3.3.2 Discurso de Mariano Rajoy (PP) 114 3.4 Elecciones municipales y autonómicas de 2011 129 3.4.1 Discurso de José Luis Rodríguez Zapatero (PSOE) 129 3.4.2 Discurso de Mariano Rajoy (PP) 142 3.5 Elecciones generales de 2011 154 3.5.1 Discurso de Alfredo Pérez Rubalcaba (PSOE) 154 3.5.2 Discurso de Mariano Rajoy (PP) 168 3.6 Elecciones autonómicas en Andalucía de 2012 184 3.6.1 Discurso de José Antonio Griñán (PSOE) 184 3.6.2 Discurso de Javier Arenas (PP) 196 3.7. Conclusiones de los análisis del discurso postelectoral 208 CAPÍTULO IV : ANÁLISIS CUANTITATIVO DE LOS DISCURSOS POSTELECTORALES 4.1. Introducción 212 4.2. Campos de investigación y variables 212 4.3.Transformación en datos tabulados 224 4.4.Comentario de resultados 224 4.4.1. El uso del espacio 225 4.4.2. Personas que acompañan al líder y su disposición 225 4.4.3. Indumentaria según partido o ideología 226 4.4.4. Alusiones a los temas de campaña 226 4.4.5. Interrupciones al discurso postelectoral 227 CAPÍTULO V : CONCLUSIONES 5.1. Verificación de hipótesis y valoración de objetivos 229 CAPÍTULO VI : RESULTADO DE LA INVESTIGACIÓN 6.1. Decálogo del discurso postelectoral 232 BIBLIOGRAFÍA 236 1 CAPÍTULO I INTRODUCCIÓN 1.1.Objeto de estudio El terreno político comprende multitud de formas de persuasión y conquista del ciudadano, un sinfín de estrategias para apelar a distintas emociones y un buen número de recursos y herramientas para desarrollarlas. El arte de la representación comunicativa de la política se enmarca en el campo de la Comunicación Política. En una de esas artes de representación política se detiene el presente trabajo: el discurso político. Tal y como afirma van Dijk (1997, citado por Van Dijk, 2009, p. 278): El discurso político no se define en primer lugar por el tema ni por el estilo, sino más bien por quién habla y a quién se dirige, en carácter de qué, en qué ocasión y con qué objetivos. En otras palabras, el discurso político es especialmente político a causa de las funciones que cumple en el proceso político. Estas palabras del holandés revelan que el discurso político no se define tanto por qué trata sino por todo lo demás que le da vida y lo rodea: el contexto, como él también indica: “los múltiples géneros del discurso político en gran medida se definen más por el contexto que por el texto mismo” (p.278). En ese amplio abanico de discursos políticos que se dan –siguiendo a van Dijk, tantos como contextos diferentes hayael presente trabajo se detiene en las primeras palabras después del punto y aparte que llega tras, posiblemente, el periodo más estudiado en el ámbito de la Comunicación Política: la campaña electoral. En España, la campaña electoral comienza el trigésimo octavo día después de la convocatoria de elecciones, dura quince días y termina a las 0,00 horas del día anterior a las votaciones, para dar lugar a la conocida como jornada de reflexión. Son más de dos semanas dedicadas única y exclusivamente a la búsqueda persuasiva del voto, del favor electoral de la ciudadanía. Los políticos recorren la geografía nacional –o autonómica, según qué se vote-, sus partidos organizan mítines, actos, ruedas de prensa, debates con otros candidatos y encuentros distendidos, entre otros actos que permiten a través del 2 discurso político dotar de contenido la campaña electoral. Todo ese esfuerzo se hace por un mismo fin: ostentar el poder político, y su logro se dirime en unas elecciones –“fiesta de la democracia” en el mundo de los tópicos- en la que la ciudadanía vota lo que le parece según los criterios que se imponga. Se ofrecen muchos discursos políticos en las campañas electorales. Todos ellos están encaminados a la consecución de unos determinados objetivos electorales a corto plazo. Sea el candidato que sea, y pertenezca al partido político que pertenezca, los discursos interpretados en campaña electoral están sometidos a la cercanía de los comicios, marcados por las expectativas de cara a ellos. El presente trabajo se sitúa tras el telón democrático de las elecciones. El objeto de estudio no es otro que el discurso postelectoral, entendido como el discurso político que interpreta un candidato que se ha presentado a las elecciones la misma noche en la que conoce los resultados electorales, en la que sabe si ha logrado su objetivo, si ostenta o no el poder para los próximos cuatro años. Esto es, frente al discurso sometido y marcado por la cercanía de la celebración de las elecciones, por la ilusión del proceso democrático, se trata de analizar el discurso político supeditado a los resultados electorales. Lo que se plantea con el estudio del discurso postelectoral es qué reacción provocan los resultados electorales en los candidatos que han concurrido a las elecciones, cómo se postula el protagonista político de la noche en la derrota y en la victoria, cómo articula su mensaje, qué dice en lo que habla y qué cuenta en lo que no se dice. De cara al objeto de estudio, las reflexiones antes citadas de van Dijk (2009) permiten estructurar el camino teórico que sustenta la aproximación al discurso postelectoral en dos vertientes: por un lado, para no proseguir en un intento de encontrar nichos de mayor especificación de análisis del discurso político en relación a la acción política en concreto; por otro, para reafirmar la necesidad de atender la importancia que tiene el contexto del discurso postelectoral y lo que se erige en torno al texto. Asimismo, se advierte a raíz de las palabras de van Dijk (2009) la especificidad del discurso postelectoral, pues se trata de una clase de discurso político que está 3 determinado en primer lugar por el tema, al contrario de lo que afirma el holandés. Si bien es cierto que también está definido por quién habla, a quién se dirige, en carácter de qué, por la ocasión y los objetivos –todos políticos-, no lo es menos el sometimiento temático del discurso a los resultados de las elecciones que se han llevado a cabo el mismo día en el que se articula el discurso. Es más, el tema determina, si no todo el contexto, sí a parte de él. En concreto, los resultados electorales definen en carácter de qué habla el político –si de presidente del Gobierno o de líder de la oposición--; en qué ocasión –siempre lo hace tras conocer los resultados, pero depende de ellos el cariz de derrota o victoria, que puede estar presente a su vez en las derrotas y en las victorias, que tome la comparecencia, que tome la ocasión--; y sobre todo con qué objetivos –que cambian y pueden ser reformulados en virtud de los resultados electorales obtenidos--. El proceso engulle la autonomía de parte del contexto o, viéndolo desde otra perspectiva, sirve esta autonomía de manera precipitada y tardía, de forma que se vuelve contraria a la necesidad de planificación textual que requieren los asesores políticos e, incluso, de la pertinencia de preparación mental del político para digerir los resultados sin que la reacción al respecto pueda emborronar el nuevo papel que le toque jugar. El análisis del discurso pronunciado en ese momento postelectoral en el que la planificación de la política no lo es tanta y está obligada por la inmediatez del conocimiento de los resultados, en el marco de ese desenlace tan potente que puede arrastrar al político a los márgenes de la imagen que se ha querido construir de él, es el objeto de estudio de este trabajo. 1.2. Justificación y delimitación temática Tras el trabajo de observación y consulta de documentos que hablan sobre el discurso político y el discurso político ligado a los procesos electorales, en este Trabajo de Fin de Máster (TFM) se van a analizar discursos postelectorales pronunciados entre los años 2004 y 2012 en el contexto político español. 10 Se estima conveniente adoptar una perspectiva contextual en el análisis del discurso, sin dejar de prestar atención a los rasgos textuales pero más pendientes de ese espacio abierto en el que entra en juego la propia personalidad del político, la batalla que libra con la imagen creada de él, el espacio involuntario que recorre y la cercana reacción del público que lo escucha. Todo ese campo se manifiesta más en el ámbito no textual mucho más que en el ámbito textual, por lo que sobre un análisis cualitativo abordado desde la lingüística del texto acostándonos en los estudios del discurso de van Dijk (2009) pero sin incidir demasiado en él, ha de efectuarse otro análisis de la misma condición de los elementos no verbales que se desarrollan en la interpretación discursiva. El estudio textual no se hará a fondo en relación a la lógica estructural del texto, sino que más bien se centrará en las palabras, expresiones o pequeñas construcciones textuales que resalten y apunten en una determinada dirección de sentido, que lo sustenten e incluso realcen la pretensión persuasiva del texto y el papel que desee desempeñar el actor político. El análisis de elementos no textuales cobra mayor importancia en el discurso postelectoral que en otras acciones políticas concretas, que en otras arenas de Gosselin (1998), pues la cercanía temporal del resultado de un proceso que marca la vida política del partido, del país y del propio candidato hasta en su vertiente más personal en ocasiones, convierten al discurso postelectoral en la primera parada pública de las emociones del candidato, ya elevado a nuevo presidente del Gobierno de facto o descendido a líder de la oposición. Los elementos no textuales concentran la mayor parte de la atención analítica del presente trabajo, dado que se entiende siguiendo la línea marcada por algunos autores que en la comunicación no verbal –y elementos no textuales—radica el verdadero interés del discurso postelectoral; es la arista que permite desgranar la verdadera naturaleza de la auténtica situación, sin más filtro que las propias personas –falibles-, en un momento de distensión significativo, derivado de la tensión, expectativas y recursos puestos en el logro de un objetivo cuyo resultado se ha conocido recientemente. 11 En el caso de los políticos, el discurso postelectoral encuentra a las personas que hay bajo la imagen que de ellos la industria política ha creado; en el caso del público, actúa como el juez más directo con el que puede toparse un político en los cuatro años de legislatura, pues ni siquiera en el Congreso se da, ya que la representación popular no deja de ser indirecta y, al fin y al cabo, una representación La aplicada es una perspectiva integradora que, sin embargo y como se ha referido antes, no presta la misma atención a todos los elementos que componen el discurso postelectoral, y cuya profundidad se revela limitada espacial y temporalmente. En el objeto de estudio comprende varios aspectos que merecen ser detalladamente analizados por su incidencia en el desarrollo discursivo, pero que se pueden reducir en dos grandes columnas. En primer lugar, la relación del orador con el público: sobre qué base se fragua, qué recursos se utilizan de forma pretendida para sustentarla, en qué se basa la propuesta del candidato y qué elementos no textuales inciden en la percepción del público sobre el político y el político emplea involuntariamente. En segundo lugar, cabe reseñar la relación a la inversa, es decir, la del público con el orador: si el auditorio acepta la propuesta realizada por el orador y sucumbe ante los recursos empleados para ello, o si por el contrario discute la relación ante una equivocada ejecución de los mismos y qué intenciones presenta con respecto al político en virtud de sus intervenciones. Y todo ello, ligado a la historia contemporánea del pensamiento político como base que sustenta, condiciona y determina las tendencias que toma el texto político, que ve cómo sufre con la reducción del margen de diferenciación ideológica de los partidos mayoritarios al tiempo que se abre el abanico de potenciación de la imagen de los candidatos, pues ésta se convierte en el elemento principal de los que pueden significar, expresar y sugerir contenidos prohibidos para la política. El estudio del discurso postelectoral que nos ocupa se desarrolla siguiendo una perspectiva interdisciplinar, en tanto se nutre de las Humanidades, con los aportes de la Retórica, la Lingüística y la Historiografía; y por otro lado de las Ciencias Sociales con las Ciencias Políticas, la Sociología y la Comunicación. Se trata de un estudio que ha de 12 combinar varias disciplinas, ya que hay que tener presente que el discurso postelectoral resulta una especie de captura del pulso social y político del momento a través de un texto en cuya interpretación intervienen factores del plano político, psicológico, sociológico y, en conjunto, comunicacionales. La no inclusión de un enfoque integrador de las distintas disciplinas que se concretan y cristalizan en el discurso postelectoral conllevaría un análisis parcial, totalmente incompleto, nada global de una experiencia comunicativa que, por el contrario, sí lo es. 1.5.1. Estructura de la investigación Este trabajo se ha dividido en cinco partes. La primera parte corresponde al Objeto de estudio. Aquí se encuentra una introducción al tema que se va a investigar, la justificación y la delimitación del tema, los objetivos que se han propuesto dividiéndolos en uno general y varios específicos. También se incluye en esta parte la hipótesis y la metodología que se ha seguido. Dentro de este último apartado se incluye la estructura de la investigación, que es lo que se explica en estas líneas, y la organización de la investigación. Acto seguido se explicará la ficha que servirá como recipiente de los datos extraídos del análisis de contenido. Esta ficha facilitará extraer de cada muestra los parámetros que se estiman más pertinentes para la investigación. La segunda parte corresponde al marco teórico en el que se incluyen otros epígrafes para explicar de una forma ordenada todo el material que se ha encontrado sobre la comunicación política, las tendencias políticas actuales en las que se desarrolla el discurso político, el sistema electoral español, la naturaleza del discurso postelectoral y los elementos no textuales que forman parte de él, así como las claves textuales de su desarrollo. La tercera parte del trabajo está dedicada al desarrollo del análisis en su vertiente práctica, con una revisión pormenorizada de los discursos postelectorales seleccionados, transcritos y divididos en varias partes para una presentación más cómoda, lógica y 13 coherente. Aquí se ofrecerán los resultados que se han extraído de las tablas de análisis y el cruce de distintas variables recogidas pertinentemente en ellas. Por último, en el cuarto apartado se detallan las conclusiones de este TFM y en el quinto se expone la bibliografía utilizada y consultada en el proceso de elaboración del trabajo. 1.5.2. Organización de la investigación Este TFM se ha organizado en dos partes, la primera consiste en una revisión bibliográfica, así como la búsqueda de artículos, informes, tesinas, tesis o trabajos, tanto en revistas especializadas y científicas, como en blogs o páginas web que complementen la bibliografía encontrada. La segunda parte consiste en la observación de videos de discursos postelectorales seleccionados, que van desde el año 2004 hasta el año 2012. Para la primera parte se realizó una búsqueda exhaustiva de documentos que hablaran sobre la comunicación política y, dentro de ella, el discurso político, así como los elementos que confluyen en el objeto de estudio. Debido a la numerosa cantidad y diversidad de la información encontrada, y a fin de acotar y condensar el trabajo, hubo que realizar una selección de las mismas. Asimismo, el trabajo se apoya en las crónicas de las noches electorales de distintos periódicos para contextualizar la comparecencia y advertir detalles que en el vídeo no pueden apreciarse. Aunque desde el principio se había definido como objetivo en el análisis del discurso electoral, no es hasta una extensa búsqueda de material para el análisis práctico cuando se decide que el trabajo se centre en los discursos postelectorales de determinados procesos electorales que van del año 2004 a 2012. Elegir ese lapso de tiempo, como se ha referido, responde a las excepcionales circunstancias en las que se desarrollan los procesos que marcan ese límite temporal (elecciones generales de 2004 y elecciones generales de 2012), siendo un periodo que abarca además los últimos comicios generales y autonómicos, cumpliendo así un criterio de actualidad que se estima obligado. Ha condicionado mucho la selección de discursos la disponibilidad de material audiovisual sobre el objeto de estudio. 14 Tras la clasificación de toda la información y observación del material audiovisual se ha procedido al análisis de contenido de los documentos encontrados en esta segunda parte del trabajo. El análisis del mismo se ha realizado en dos direcciones: cualitativo y cuantitativo. En el primer de los mismos se procedió a realizar, mediante una estructura de análisis textual, un pormenorizado desarrollo de cada uno de los aspectos que conciernen específicamente al texto y la forma de interpretar el mismo. En el ámbito cualitativo se procedió a organizar en datos tabulados una clasificación por temáticas para poder llegar a resultados comparados de variables que generen una mayor información a la que se puede obtener del análisis cuantitativo. Por último se llevó a cabo el desarrollo de las conclusiones que parten de la verificación o no de las hipótesis y los objetivos generales que se plantearon en el comienzo del estudio así como la realización de otras conclusiones que salen a raíz del análisis de los distintos discursos postelectorales. Además de estas conclusiones el trabajo aporta un resultado propio de la investigación a modo de decálogo que quiere sintetizar en una obra propia y que podrá ser ampliada los resultados que este trabajo de investigación ha generado durante su desarrollo. 15 CAPÍTULO II MARCO TEÓRICO 2.1. La comunicación política. Definición La comunicación es, según la RAE, la acción y efecto de comunicar, que a su vez se define como descubrir, manifestar o hacer saber a alguien algo. La comunicación es la base de las relaciones humanas, el hilo a veces involuntario que ha tejido las representaciones que se muestran en el mundo actual, su organización, su historia y su sentido. Nada evoluciona sin comunicación, pues la comunicación se encuentra en el ser, en el estar y hasta en el parecer, siendo motor de cambio, río por el que transcurre la vida. La comunicación se traduce en el lenguaje, que para Charadeau (2003) es: El lenguaje es simultáneamente lo que permite que se establezcan intercambios entre los miembros de un grupo social dado, que se construya la identidad de estos miembros como sujetos hablantes y que, en dichos intercambios, se construya, por medio de la palabra proferida, sentido simbólico puesto que no hay sentido más que en la simbolización (p.37). Claro que, matizando las palabras de Charadeau, no siempre la identidad de los miembros se construye por medio de la palabra proferida. En este punto cabe resaltar el lenguaje no verbal, la comunicación en la ausencia de palabras que se nutre de diversas señales, numerosos rasgos y diferentes imágenes. Como exponen José Antonio Hernández Guerrero y María del Carmen García Tejera (2004): Se suele decir que la cara es el espejo del alma. Nosotros pensamos que la cara es mucho más: la cara es el alma. Con la expresión de la cara decimos muchas cosas y más verdaderas que con las palabras articuladas. Algunas sensaciones, emociones y sentimientos –la atención, el miedo, los celos, la sorpresa, la simpatía, el asco, la indiferencia, el sufrimiento, la tristeza, el placer o el gusto – no se pueden traducir de manera adecuada con palabras, pero las decimos con la mirada, con la boca y con todos los músculos de la cara. Esta convicción la ponen de manifiesto algunas expresiones del lenguaje ordinario muy repetidas” (p.48) Siguiendo a Hernández Guerrero y García Tejera, la comunicación puede considerarse tan humana como la propia existencia, inherente al ser, pues se comunica desde la involuntariedad y desde el rictus. 16 Y si la comunicación es tan humana como la propia existencia, la política es tan natural como la comunicación. Para que exista la acción de comunicar y su efecto ha de comparecer un emisor, un receptor y constituirse un mensaje, siempre enmarcado en unas características contextuales definidas y articulado bajo un código común. No cambia el modelo en la política, aunque la importancia de la figura del emisor define, según se comprueba por la tendencia actual, la del mensaje. El receptor, además, es sobre todo un votante potencial, y como tal también define al mensaje en tanto que lo vincula inevitablemente a estrategias de persuasión. Tal y como dice la tercera acepción de la RAE sobre comunicación, las señales transmitidas en un mensaje tienen que ser conocidas por ambas partes. La condición sine qua non de la comunicación es adaptar la comunicación al receptor en cuanto a signos; se podría añadir que la condición indispensable de la comunicación política es adaptar el mensaje no sólo respecto a los signos, sino también respecto al sentido, a las claves y a los valores del receptor (o, al menos, de una representación lo más amplia posible de éste). La vinculación entre comunicación y política experimentó un notable auge con la llegada del televisor como medio de comunicación de masas, ya que la aparición de un canal comunicativo tan potente sacudió los pilares sobre los que se asentaba la comunicación referente a la política hasta el momento. El nuevo medio se convirtió en la principal fuente, y las dinámicas de comunicación dieron un salto importante tanto en la emisión como en la recepción. Algo similar ha ocurrido recientemente con el desarrollo de la cultura 2.0 y su extensión al electorado, circunstancias por las que la simple comunicación – independientemente del actor discursivo que la articule-- adquiere rasgos parcialmente políticos en tanto los mensajes se dirigen a una multitud y su intencionalidad concretada encuentra una respuesta. Los nuevos canales comunicativos aumentan la eficacia de la transmisión de mensajes, multiplican su difusión de manera extraordinaria. Esa circunstancia, de la que se benefician todos los usuarios de internet, es aprovechada especialmente por los actores políticos. Se hace entonces la comunicación mucho más política en cuanto a difusión y repercusión. Precisamente esa cultura 2.0 la que ha favorecido que la comunicación política se conciba más que nunca como un proceso interactivo de ida y vuelta. Así lo reseña Norris (2002, citado por García, D´Adamo y Slavinsky, 2006). 17 Asimismo, David L. Swanson (1995, citado por Paniagua, 2003, p.133-134), explica la relación entre Comunicación y Política, partiendo de Aristóteles, que forma para él una tradición intelectual que sigue influyendo en el pensamiento actual sobre este tema. Swanson incide en que la Comunicación Política moderna tiene sus orígenes en los años cincuenta, a raíz de una serie de acontecimientos que modificaría dramáticamente las relaciones entre comunicación y política. Los cambios más significativos que se han desarrollado en la actualidad al respecto son para Swanson: - La aparición de la televisión como medio de comunicación de masas, que se ha convertido en la principal fuente de noticias sobre política y gobierno para el público - La rivalidad que existe entre los medios de comunicación y entre estos y los políticos por controlar y marcar el orden la información política. - La confianza que depositan los partidos políticos, los candidatos y los gobiernos en los sondeos, debido al interés existente por conocer las posturas y preocupaciones de los votantes, para formular estrategias encaminadas a conseguir el apoyo del público - El uso de la publicidad en televisión para buscar el apoyo del público - La necesidad de líderes, candidatos y de convertirse en “empaquetadores” de sus ideas y personalidades para el consumo de los medios. A ello habría que unir, actualizando su punto de vista, la aparición de las redes sociales y la cultura 2.0 que, como ya se ha referido, ha supuesto un estímulo y un campo de esparcimiento muy significativo de la comunicación política. La comunicación casa de manera casi involuntaria en este tipo de herramientas con la política. En palabras de González Vila (1997, citado por Canel, 2006, p.17), la política se trata de: Un conjunto de supuestos, principios, medios y actividades con que se organiza y dirige un grupo humano para la consecución de determinados objetivos; es el actuar prudencial de quien posee dotes especiales, más naturales que adquiridas, para la dirección, gobierno o pastoreo de las personas en colectividad. (p.962). El poder y su coordinación, por tanto, respecto al colectivo, a un determinado grupo de personas, sometido a una acción de gobierno enfocada al logro de unas metas concretas. 18 La política se vale de la comunicación para existir, para erigirse, para legitimarse, para ser. Gomis (1991) expone el interés que tiene el sistema político en comunicarse: El sistema político está muy interesado en aparecer a los ojos de los ciudadanos, de los funcionarios de los militantes, de las potencias exteriores y en general del universo mundo como extremadamente capacitado para plantear correctamente los problemas y resolverlos con eficacia. Se proponen leyes, se discuten, se votan, se pronuncian discursos, se convocan conferencias de prensa, se inauguran obras. Los políticos, pertenezcan al gobierno o a la oposición son la principal fuente interesada en demostrar que la gestión social marcha adecuadamente o por el contrario en criticar que no se lleva como es debido (p. 72-73). El discurso postelectoral es el postre del menú político por excelencia: la campaña electoral, definida Muñoz Alonso (1989) como “antes que nada, un fenómeno de comunicación y, en concreto, de comunicación política” (p.130) y “el momento en el que los gobernantes en ejercicio comparecen ante ese tribunal de la opinión pública, en el que la oposición hace el papel de fiscal, postulándose a la vez como un nuevo gobierno, y los ciudadanos son el jurado que emite su veredicto” (p.130). Un veredicto éste que el jurado emite sintiéndose cliente, percibiendo cómo en la campaña electoral los partidos han tratado de esquivar la reflexión activando los resortes emocionales, informativos y persuasivos para lograr el voto. Crespo (2004), ofrece un dato que avala tal afirmación. El estudio cualitativo desarrollado por el CIS con motivo de las elecciones de marzo de 2000 puso de manifiesto que los ciudadanos perciben las campañas electorales como algo negativo, casi como un intento “ilegítimo”, “mercantilista”, “engañoso” y “manipulador” de los partidos por hacerse con el voto de los ciudadanos (p. 17). Sánchez Agesta (1970, citado por Canel, 2006, p.18) y Hariou (1970, citado por Canel, 2006, p.18) entienden que, aunque la meta marcada resulta un bien público, las medidas políticas a adoptar para su consecución parten y se encuentran en torno a diferentes posturas y posiciones habitualmente enfrentadas. Así, afirman que las medidas políticas: - hacen referencia a un fin por el que se gobierna, que es la consecución del bien público. - se apoyan en el poder, es decir, en que quien adopta las decisiones está legitimado para ello por unas instituciones y unas leyes. - implican conflicto, en el sentido de que en torno a ellas caben diferentes posturas y posiciones, no siempre coincidentes sino más bien, con frecuencia, enfrentadas. La política necesita de la comunicación para transmitir a la comunidad los objetivos, el camino emprendido para lograrlos y los hitos alcanzados desde esa perspectiva; es decir, 19 para legitimar su acción de poder. Canel (2006) enuncia el punto de intersección entre la comunicación y la política, la incidencia de la primera en la segunda. Esta autora expone que “todos los procesos de toma de decisiones requieren de la comunicación, de una concatenación de intercambio de signos, señales y símbolos” (p.18), que la comunicación “es esencial para que las medidas adoptadas sean vinculantes, es decir, tengan fuerza sobre aquellos a quienes van dirigidas” (p.18-19) y que también es esencial para la organización de la comunidad, en tanto “sirve para orientar por medio de la identificación de objetivos y problemas, para conseguir consenso porque facilita la comprensión de las distintas posturas y percepciones de valores y tradiciones, y para resolver conflictos, razonando la elección y trascendiendo las diferencias” (p.19). Esta misma interdependencia de la comunicación y la política es expuesta por Peña (2008), que se pronuncia en los siguientes términos: Por la relación que tienen la comunicación y la política, así como por la influencia de la una en la otra, se puede decir que son interdependientes en el momento en que la comunicación o la política necesite una de la otra para someter o tomar el poder. La comunicación, además de emitir públicamente asuntos de Estado y mediatizar la política, crea espacios para el enfrentamiento del discurso político, donde intervienen los políticos, la opinión pública y quienes operan los medios. (p.16) Canel (2006) resalta que para muchos autores la política es comunicación en cuanto que el orden social al que aquella aspira se consigue únicamente por transacción de símbolos entre los miembros de la comunidad y que, por tanto, “para llegar al poder, para influir en los ciudadanos, para conseguir autoridad, o para negociar con otros miembros de la sociedad es preciso que haya comunicación” (p.20). Las características de la comunicación política dependen, además, del entorno y el contexto en el que se desarrolle. En ello incide Rospir (citado por Berrocal, 2003), que añade que el inicio del estudio de esta área se sitúa a mediados del siglo XX, empujada con el fuerte auge que tiene gracias al nacimiento, evolución y consolidación de la televisión. justificando este cambio en “la alta visibilidad que la política ocupa en nuestros días gracias al imperialismo de la televisión, imperialismo que se convierte en punto de atracción y de encuentro para numerosos académicos” (p. 23). Un aumento de la visibilidad que, como 26 Así lo resalta también la profesora Canel (2006), en la que repasa los cambios en la política para detenerse en la profesionalización: Uno de los argumentos que preside algunos juicios sobre el estado de la comunicación política a comienzos del XXI es el de su exagerada profesionalización. Es un concepto ampliamente tratado (…). La esencia de este argumento es, básicamente, como sigue: las instancias políticas (más específicamente, las instituciones tales como la presidencia, parlamento o justicia), ante las exigencias de los medios, han profesionalizado su comunicación en detrimento del contenido político de las medidas y de las políticas. La tecnificación de la comunicación profesionaliza la política vaciándola de contenido. De manera más elaborada, esto significa que la política se ha hecho más dependiente de la profesionalización de la comunicación, pues ciertamente un político que hoy no sabe comunicarse tiene escasas posibilidades de éxito. Los medios exgiena a los políticos que conozcan el ciclo de las noticias, los ritmos informativos, planificar la comunicación con estrategia, hacerse con reacciones rápidas a los sucesos cotidianos, realizar un seguimiento de las tendencias de opinión mediante focus groups y adecuarse a los enfoques que los periodistas utilizan para enmarcar su discurso. (p.234) Prosiguiendo en esta línea, Canel (2006) detalla las consecuencias que tiene el referido proceso de profesionalización de la política para quienes sustentan ese argumento: 1- Los partidos se transforman en estructuras más técnicas en detrimento de los contenidos políticos. Al introducirse en la maquinaria de la comunicación, dejan de ser partidos de masas para pasar a convertirse en partidos-electorales. (p.237) Para Mancini (1999, citado por Canel, 2006, p.237), al que se llega a través de la obra de Canel, gracias a la profesionalización, la política se realiza siempre con un sentido electoralista y atendiendo más a los réditos electorales que al verdadero sentido de la misma; el bienestar social. La representación política de la ciudadanía puede pasar, por tanto, a ser considerada un botín privado de los partidos que la ostentan, pues no es sino una razón privada la que orienta, en esta dinámica de profesionalización de la política, las actuaciones y los movimientos de los mismos, estén o no en el poder público, con el fin de lograrlo. Canel (2006) prosigue detallando las consecuencias de la profesionalización: 2- Se produce una redefinición de los candidatos, en la que el criterio predominante es la posesión de habilidades comunicativas. Así, los nuevos políticos profesionales son los expertos mediáticos, los publirrelacionistas, los consultores y los expertos en sondeos. Los partidos necesita además recurrir a productores, creativos, compradores de medios y agentes de prensa”. (p.237) Como ya se ha advertido anteriormente, la forma prevalece al fondo, y para ello hace falta no sólo la elección de un candidato que sepa expresar y exprimir el mensaje, por 27 simple que sea, sino también contar con un equipo que realice lo más parecido a una campaña de marketing. La tercera de las consecuencias detalladas por Canel (2006) es: 3- El consultor político adquiere prioridad sobre el resto del personal. Son los consultores los que definen la estrategia, función que antes ejercía el partido como organismo después de una compleja deliberación en la que participaban todos los niveles de la organización. Así, los consultores no se limitan a funciones ejecutivas o técnicas, sino que han llegado a ocupar el puesto de quienes antes eran la verdadera esencia del partido. (p.237) La discusión del rumbo ha sido simplificada por la agilidad que ofrece que sea un grupo muy reducido o incluso una sola persona la que adopte y tome las decisiones. La simplificación de una naturaleza tan diversa como el terreno de las ideas, por más que estén relativamente acotadas, supone un riesgo excesivo que puede conllevar errores - además, ilegítimos- y la inestabilidad constante de la formación ante ellos. Otra de estas consecuencias que apunta Canel (2006) es: 4- La comunicación estratégica electoral traspasa el día a día de las elecciones, traduciéndose en una campaña permanente. Una vez que el partido llega al poder, necesita mantener de manera permanente las mismas técnicas y cálculo de comunicación electoral que empleó para lograr los votos que le dieron la victoria. Se diseña la comunicación política única y exclusivamente para mantener el poder. Por lo que la comunicación de instituciones públicas se hace comunicación rival, comunicación de ataque (o defensa) de la oposición, con un cariz eminentemente adversarial. (p.237) Y privado, habría que añadir. La utilización de la comunicación institucional con un cariz partidista guarda relación con la primera de las consecuencias de la profesionalización de la política avanzadas por Canel (2006). El partido no deja de serlo en el poder; las instituciones pierden su verdadero sentido (al menos comunicativo) en pro del interés privado de quien las ocupa. Canel (2006) señala una última consecuencia: 5- Se modifica, también, el papel de los think tanks. Si antes se dedicaban a ofrecer la reflexión propia del experto en cuestiones políticas, hoy su principal función es gestionar el consenso entre las personas del Gobierno, los grupos de ciudadanos, las agencias… Así como lograr influir en la agenda de la política y de los medios. (P.237- 238) En definitiva, lenguaje político y lenguaje publicitario persiguen el mismo objetivo: la persuasión, la adhesión del receptor. La técnica de comunicación que emplea el político 28 tiene muchas concomitancias con la del publicista: el canal es el mismo. Ambos conocen la respuesta cognitiva del receptor ante los estímulos visuales porque conocen su psicología, los principios sociológicos por los que se rige. La autoridad que provoca ese canal es indiscutible, así como la posición social de los protagonistas del discurso, su imagen, y, finalmente, el uso de un lenguaje técnico y neológico, con el que, entendido como fórmula de prestigio, el publicista y el político pretenden conquistar a compradores y electores, que reaccionan emotivamente. Autoridad, palabra y emoción. Esa similitud entre el lenguaje político y el lenguaje publicitario que se observa en las reflexiones de los autores arriba repasados, también aparece en Berrocal (2003), que se detiene en una de las tendencias de la política en los últimos tiempos: la personalización. Para esta autora, el principal problema de la personalización es la separación de la forma de su contenido: La política se convierte en comunicación; es más importante la propaganda que se hace del producto que el propio contenido. Los programas políticos disminuyen su eficacia, mientras que la gana el líder. La ideología pierde peso en los partidos que ahora optan por medidas mucho más pragmáticas. (p.79) Las formas sobre el contenido y el producto independientemente de su sustancia. La dinámica del mercantilismo enraizada en la política. Alejar al público de la razón ofreciéndole estímulos que llamen a los sentimientos, al inconsciente muchas veces, a ese estadio tan lejano de la reflexión a la que llamaban los filósofos griegos, en la que se sustenta la política en sus orígenes. La oratoria es hoy sólo un vehículo para seducir sin argumentos, para olvidar la reflexión y maquillar la ausencia de diferencias ante los grandes asuntos de los partidos políticos que se disputan el poder representado, que no el fáctico. Blumler y Gurevitch (2001, citados por Canel, 2006, p.238) enlazan esa tendencia que recorre la comunicación política y la política en sí misma con el papel de los medios, al afirmar que: Los medios, en definitiva, son la comparsa d los políticos y se centran en la construcción de la imagen más que en los contenidos de las políticas públicas, y más que en la toma de decisiones. Y de ahí, la conversión de la política en una competición, en un juego estratégico o en un talk show. 29 La política se ha convertido en un producto que la comunicación política se vuelca en vender para, así, disimular que ya está comprado. Para ello se utilizan características del mundo publicitario, y se resume lo diverso hasta el átomo político: el candidato. La agilidad que ofrecen las estrategias que se ciñen sobre un elemento tan moldeable como la imagen de una persona (ni siquiera la persona en sí, pues no llega a los “clientes”), no es comparable al pesado reto de intentar sintentizar la pluralidad de puntos de vista que deben tener cabida en un partido político, las múltiples repercusiones y consecuencias de una medida política o el futuro que se propone lograr en un determinado espacio de tiempo. Una realidad política la actual envuelta en atajos, maquillada hasta la raíz y desnaturalizada en sus entrañas. Quizás la política esté donde no se vea, transcurra con la tranquilidad de saberse tras unos cristales opacos y de ella, en la esfera pública, sólo quede el nombre avivado por un teatro cuyo guion está escrito por los expertos en comunicación política. 2.3. El sistema electoral español El sistema electoral es el procedimiento a través del cual los votos se traducen en representantes en las cámaras. El sistema electoral español comprende elecciones cada cuatro años en los ámbitos local, regional (por comunidades autónomas) y nacional. Se rige bajo la ley D´Hont, un sistema de cálculo proporcional creado a finales del siglo XIX por el jurista belga Victor D'Hondt. El Congreso se compone de 350 diputados que representan a las 52 circunscripciones. La Ley Orgánica del Régimen Electoral General es la que marca el reparto de diputados por circunscripción, y ésta se hace en proporción a la población de cada, si bien Ceuta y Melilla tienen un diputado cada una, y el resto de circunscripciones dos como mínimo. Madrid y Barcelona son las circunscripciones a las que corresponden más diputados y Soria a la que menos, pues el reparto de representantes se hace en función de la población de cada circunscripción. Hasta el momento no es un sistema de elección directa como puede ocurrir en otros países de nuestro entorno aunque el actual partido en el gobierno de la nación, Partido Popular, pretende una reforma en este sentido. 30 No tienen validez las candidaturas que no alcancen al menos el 5% de los votos válidos emitidos. El número de votos obtenidos por las candidaturas válidas se divide sucesivamente por 1,2,3 etc. hasta el número de representantes correspondientes a la circunscripción en la que se hayan producido. La concesión de los escaños se produce a las candidaturas que mayores cocientes obtengan, atendiendo a un orden decreciente. La normas definitivas que orientan el actual sistema electoral se recogen en la Ley Orgánica 5/1985, de 19 de junio, del Régimen Electoral General (LOREG), que dota al sistema político de una ley electoral única, reguladora y comprensiva de todas las elecciones excepto, en su caso, de las elecciones de las Asambleas de las Comunidades Autónomas, en que la ley electoral general actúa con carácter supletorio. Esta LOREG ha sido revisada en diversas ocasiones para dar respuesta a distintos cambios jurídicos, políticos y sociales. Las disposiciones comunes a todas las elecciones contempladas en el sistema políticos español, están reguladas en la LOREG. Por ejemplo, en ella está recogido que el derecho de sufragio activo se limita a los españoles mayores de 18 años en posesión de sus derechos políticos. De este derecho quedan excluidos los declarados incapaces en virtud de sentencia judicial firme, siempre que la misma declare expresamente la incapacidad para el ejercicio del derecho de sufragio, así como los internados en un hospital psiquiátrico con autorización judicial, durante el período que dure su internamiento si el juez lo declara expresamente, y los condenados por sentencia judicial firme a la pena principal o accesoria de privación del derecho de sufragio durante el tiempo de su cumplimiento. El proceso electoral es el conjunto de operaciones necesarias a fin de garantizar que se celebren elecciones democráticas efectivas, libres y competitivas. El proceso comprende la convocatoria de elecciones, la presentación y proclamación de candidatos, pasa por la campaña electoral, la jornada de reflexión y la propia jornada electoral, y continúa hasta la presentación de reclamaciones y su posterior canalización a través del recurso contencioso electoral. Por tanto, puede afirmarse que el discurso postelectoral se integra en el transcurso del proceso electoral aunque no forma parte de la campaña electoral. 31 Los beneficiados de este sistema son los partidos mayoritarios, y los perjudicados los más pequeños. Se entiende que los pilotos de la transición española optaran por este método para favorecer gobiernos fuertes y estables, posibilitando la creación de partidos mayoritarios a la vez que se reducía el arco electoral. Y es que en las elecciones generales no se tiene en cuenta tanto los votos obtenidos como la concentración de esos votos en circunscripciones. Esto favorece la sensibilidad nacionalista en el caso de los territorios en las que la hubiere, pero perjudica a las fuerzas políticas que se sitúan inmediatamente detrás de las dos mayoritarias: PSOE y PP. Además, el discutido sistema de división por circunscripciones otorga como mínimo dos escaños del arco parlamentario a cada provincia, hecho que conlleva que las circunscripciones menos pobladas estén sobrerrepresentadas. El sistema proporcional que se presume D´Hont se revela a la inversa: por ejemplo, en las grandes capitales el voto vale menos que en las pequeñas poblaciones. Las elecciones generales se deben convocar con un transcurso de tiempo máximo entre una y otra de cuatro años, tiempo en el que se entiende que se ha agotado la legislatura. El Congreso de los Diputados o el Parlamento correspondiente (en el caso de las autonómicas) puede decidir convocar elecciones sin esperar a que se agote la legislatura. Los gobiernos en España desde el año 2000 han estado monopolizados por PP y PSOE. En el ámbito andaluz esta circunstancia se da con el PSOE, presente en todos sus gobiernos autonómicos desde entonces, siendo en este último en el que se ha visto obligado a coaligar (con IU) para conservarlo al igual que esto dos partidos (PSOE e IU) estuvieron en la llamada pinza a mediados de la década de los noventa. 2.4. La naturaleza del discurso postelectoral El presente trabajo se refiere al discurso postelectoral como el discurso que se celebra la misma noche en la que se conocen los resultados electorales por los candidatos de los diferentes partidos políticos que se han presentado a las elecciones. El discurso 32 postelectoral puede ser más o menos general en sus formas, pero su concreción y especificidad vienen dadas por las circunstancias en las que se desarrolla. El discurso postelectoral no deja de ser un discurso político, si bien se produce en un momento muy determinado, bastante determinante y poco frecuente que lo hace específico, singular. El discurso postelectoral es un objeto de estudio muy específico que no ha sido abordado como tal por ningún autor de los consultados. Su relevancia, eclipsada por otras acciones políticas del proceso electoral como los mítines y los debates electorales, que suscitan mayor atracción para los teóricos, no parece haber sido considerada tal en el universo teórico y práctico de la Comunicación Política. Así, ante la ausencia de referentes claros, precisos y concretos en el estudio y análisis práctico del discurso postelectoral, el acercamiento y cercamiento teórico de su naturaleza ha convenido en ser desarrollado por acotación de los diferentes campos que confluyen en él, atendiendo en un grado mayor de profundidad al contexto, al texto y a la interpretación verbal y no verbal de éste último. Siguiendo a Charaudeau (2003), el discurso es una manera de decir (hablar, escribir) más o menos prevista, codificada o improvisada según un conjunto de condiciones intencionales que rigen dicha manera de decir. Ese conjunto de condiciones intencionales es particularmente acusado en el discurso postelectoral, pues se entrelaza la necesidad inmediata del actor político de situarse en un nuevo escenario y describirlo a su audiencia en un momento en el que ese público al que se dirige interpreta el mensaje con los sentimientos políticos –y no políticos en la mayoría de las ocasionespolarizados. Los resultados están recientes, y el factor temporal influye en la temperatura de las reacciones. Charaudeau (2003) destaca esta relación de fuerzas que definen el discurso: El discurso siempre se dirige hacia algo más que las reglas de uso de la lengua. El discurso es lo que enlaza las circunstancias en las que se habla o escribe con lo que se dice. Las circunstancias no son sólo el lugar o el momento en el que se habla; también incluyen la identidad de quien habla y de su interlocutor, la relación de intencionalidad que los vincula y las condiciones físicas del intercambio. Por ello, el sentido de lo que se dice sólo puede descubrirlo (el interlocutor o el analista) tomando como referencia todos estos datos. (…) Por lo tanto, existen al mismo tiempo condiciones extradiscursivas y realizaciones intradiscursivas cuyas intrincadas relaciones 33 producen el sentido del discurso. Entonces, describir el sentido del discurso consiste siempre en poner en correlación esos dos polos. (p.49) El actor político ha de calibrar en el discurso postelectoral un ramillete amplio de variables en el que sobresale un sujeto colectivo, voluble y no del todo previsible, e incluso a veces desacorde con los objetivos del mensaje propicio: el público. La filóloga argentina Graciela Reyes (1998, citada por Núñez y Guerrero, 2002) apunta lo siguente: En política, el contexto sociocultural adquiere, según nuestra opinión, una gran relevancia, ya que dicho contexto conforma los condicionamientos sociales y culturales sobre el comportamiento verbal y su adecuación a las diferentes circunstancias. Es evidente que los políticos adaptan su discurso según la situación y, de este modo, la forma de hablar es, por ejemplo, radicalmente distinta según el político esté en un mitin ante sus simpatizantes o en una sesión de control de una comisión parlamentaria. (p.25) Por su parte, Van Dijk (2009) defiende que los contextos deberían definirse desde el punto de vista de los modelos mentales que tienen los participantes de los eventos comunicativos. Es decir, son representaciones subjetivas y evaluativas de uno mismo y de los demás participantes y de otras categorías de las situaciones comunicativas, importantes para el discurso, tales como la esfera general (por ejemplo, la política); la acción general de la organización social (la legislación): el escenario o marco del momento (el tiempo, el lugar); las circunstancias del momento (proyecto de ley que debe discutirse); la interacción del momento (el debate político); el género del discurso del momento (exposición ante el Parlamento); los diversos tipos de roles de los participantes (orador, miembro del Parlamento, miembro del partido conservador, blanco, hombre, de cierta edad); y las cogniciones de los participantes (objetivos, conocimiento, creencias). Van Dijk (1997, citado por Van Dijk, 2009, p.278) explica la determinación de los géneros del discurso político: Los múltiples géneros del discurso político en gran medida se definen más por el contexto que por el texto mismo. El discurso político no se define en primer lugar por el tema ni por el estilo, sino más bien por quién habla y a quién se dirige, en carácter de qué, en qué ocasión y con qué objetivos. En otras palabras, el discurso político es especialmente <<político>> a causa de las funciones que cumple en el proceso político. Sería posible aplicar esta reflexión al discurso electoral que, efectivamente, es un discurso político. Si cabe, uno de los más políticos en tanto se define especialmente por en carácter de qué habla el principal actor discursivo, la ocasión en la que lo hace y los objetivos que se marca. 34 Alcoba (2003) también se refiere al contexto, al que define como “información no explícita y necesaria para la interpretación de los enunciados” (glosario). En el sentido de contexto situacional se corresponde con “aquella información que se deriva directamente del entorno inmediato en el que se produce un enunciado (tiempo, lugar, interlocutores, intención … etc)”, (glosario) mientras que en el de contexto sociocultural resulta: Aquella información derivada del conjunto de conocimientos y convenciones socioculturales que se supone compartido por los participantes en un acto comunicativo (creencias, según sus variedades dialectales y sus preferencias individuales), de unas marcas lingüísticas que tienen una correlación directa con los factores determinantes de la situación comunicativa: el canal, el tema, la intención y los interlocutores. (glosario). Ambos contextos, situacional y sociocultural, se erigen en jueces, sólo aparentemente pasivos, de la intervención discursiva. Martín y Montolío (1998) se detienen en la Teoría de la relevancia de Sperber y Wilson, que conciben el contexto, no sólo en su plano físico y textual, sino también como un conjunto de premisas o suposiciones instaladas en la memoria o accesibles deductivamente que también participan en la interpretación de un enunciado. Estas suposiciones están sustentadas en creencias, saberes culturales, competencia sociolingüística, la experiencia de la vida cotidiana, el conocimiento enciclopédico del mundo, los recuerdos personales, las emociones… Por ello, el actor político –y, evidentemente, discursivodebe tener en cuenta la reacción de su público, porque el público encarna el contexto sociocultural y participa de forma relevante en el acto de comunicación que se desarrolla en el discurso postelectoral. Un acto de comunicación dado que, de hecho, cumple los cuatro principios en los que se apoya un acto de intercambio para Charaudeau (2003): (…)un principio de alteridad que establece la existencia de dos “sujetos” del acto de comunicación (locutor e interlocutor), en una relación de reciprocidad no simétrica; un principio de influencia que establece la existencia de un “propósito comunicativo” del sujeto que produce el acto de lenguaje y por lo tanto define la “finalidad” del acto en torno a una cuestión de sentido; un principio de pertinencia que establece el “universo de discurso” (construido mediante el proceso de transformación) que habrá de constituir el objeto del intercambio que los sujetos deben reconocer y compartir (compartir no quiere decir que estén de acuerdo o que lo suscriban, sino que lo reconocen como algo que les es común en el acto de comunicación); un principio de regulación que estabiliza los datos anteriores y distribuye los roles de los participantes de modo tal que cada uno de ellos los acepte. (p.50) 35 El discurso postelectoral establece la existencia de dos sujetos en una relación de reciprocidad no simétrica, de un marcado propósito comunicativo ante un pertinente universo del discurso, y en el que los roles de los participantes están muy definidos. El público que está presente en el discurso postelectoral lo hace como el “blanco afectivo” del principal sujeto emisor, el político. Ateniéndonos a los tres tipos de flujos de la comunicación política que Luque (1996) ofrece, que son los siguientes: - Flujos de información desde los individuos o grupos sociales a las diferentes opciones políticas. - Flujos de información o mensajes emitidos por las diferentes entidades políticas hacia el público en general, para dar a conocer su gestión, propuestas y ofrecimientos o críticas hacia los rivales. - La respuesta social a esos mensajes, a los posicionamientos que se sostienen y a las ofertas que se realizan. Es menester afirmar que en el discurso postelectoral se encuentran fundamentalmente el segundo y el tercero de ellos. Además, cabe interpretar que el discurso que es objeto de estudio es propagandístico, toda vez que se centra en la seducción y persuasión del destinatario, y sigue un proceso de veridicción del orden de la promesa, en el caso del discurso político el bienestar social, configurándose como un modelo de deseo. Sí, como afirma Charaudeau (2003) “la organización del discurso depende de las hipótesis elaboradas acerca de los imaginarios en los que se mueve el receptor y, por lo tanto, la verdad del mundo comentado está filtrada por esas hipótesis” (p.69), y el receptor condiciona el mensaje, pero por esa misma retroalimentación inferida con antelación, entre otras significaciones como la obligación realización de una apuesta comunicativa, la necesidad de interpretar en directo los estímulos del público y de 42 comunicación no textual ocupa más protagonismo en las cualidades requeridas, por los autores, al buen orador, que la comunicación verbal. En esa preponderancia de los aspectos no textuales en la concepción de un buen orador incide Martín (2002) que cita el carácter, la credibilidad, el dinamismo, carisma, liderazgo, poder comunicativo (sobre todo el no textual) y su vida personal como elementos clave en la composición de la imagen del candidato, al tiempo que considera que el candidato de un partido es un factor decisivo en el voto. Volviendo a Ballenato (2006) sobre los gestos y el lenguaje corporal, el psicólogo considera que ambos desempeñan un papel fundamental, ya que Expresan diversos estados de ánimo. Pueden ser voluntarios e involuntarios, y pueden apoyar, complementar, sustituir, matizar, enfatizar o contradecir el contenido expresado verbalmente. Al gesticular, se aporta información visual sobre el contenido del lenguaje verbal y su significado, sobre el ponente y su grado de compromiso, su actitud y motivación, su seguridad. Revelamos también a través de los gestos nuestro grado de control sobre las emociones. (p.161) El cuerpo goza de un lenguaje propio, y el orador se desarrolla, se expresa y se pronuncia haciendo uso del mismo, y evocando a través de ese lenguaje distintas sensaciones. Además, complementa esas sensaciones que irradia con su voz, inflexiones y giros que hace con ésta, los movimientos corporales y los gestos, que pueden desde dar énfasis a su discurso hasta sumirlo en la incoherencia si no se corresponden con el texto interpretado o con lo que la ocasión precisa. Como advierte Ballenato (2006), “la posible disonancia entre el pensamiento, el sentimiento, la palabra y la conducta no tarda en ponerse de manifiesto delante del público” (p.159), y si un mensaje resulta contradictorio al comparar el plano textual con el no textual, la balanza suele decantarse en el lado de la verdad por el plano no textual de manera automática. Evidentemente, esa disfunción del mensaje por incoherencia entre las esferas textual y no textual no se produciría por voluntad del actor discursivo, así como seguramente tampoco partiría de un error en el texto, sino que encontrará su razón en el componente involuntario de la comunicación verbal, tan peligroso para los que la ensayan como fiable para los que estudian al emisor a través de ella. 43 Hernández y García (2004) entienden que la primera y principal función oratoria es la expresiva, y que el primer y más importante mensaje que transmite el orador es su propia persona, definiéndose con su sola presencia. Lo primero que el orador dice es quién es, quién quiere ser y quién no quiere ser; qué quiere ser o que no quiere ser. Y lo dice con su sola presencia. Los mensajes más importantes de un discurso oratorio son aquellos que el orador transmite con su figura, con toda su persona: con sus movimientos, con sus gestos, con sus atuendos, con el tono de su voz (p.47). Al mismo tiempo, ambos autores consideran que estos mensajes transmitidos son los más importantes porque conforman la base sobre la que se edifica la credibilidad del político, y por tanto la de los mensajes y reflexiones que ofrezca a continuación. Sin la creación de una base sólida, de un contrato fiduciario consistente, el político podrá avanzar en su mensaje, pero no alcanzará las cuotas de penetración que pretendía en el auditorio. El texto que lee un político en cualquier discurso en la esfera de la alta política está trabajado, pulido, limpiado y pasado por el filtro social al que se pretende seducir, y es precisamente ese proceso de adecuación y producción tan estudiado y ejercitado que sufren los textos políticos el que hace que los errores formales –no referentes a la puesta en escena, sino sólo al texto-- desde hace tiempo duerman en los extremos de la excepción en vez de en el lado de la regla. Quizás sea precisamente ese peso que tradicionalmente ha ganado la lingüística el que lleve a muchos políticos a descuidar los aspectos no textuales en su intervención, y sea precisamente por eso por lo que se tornen más importantes –por ser más verdad, menos estudiolos gestos, miradas y reacciones físicas ante una determinada situación, ya que pueden decirnos mucho más que lo que su protagonista pretende. O lo que es lo mismo, tal y como precisan Burgué, Díaz y Pato (2009), “por muy estudiados que sean los movimientos, éstos pueden revelar los pensamientos auténticos ya que el discurso verbal y las palabras que lo conforman pueden falsearse con mayor facilidad” (p.34). En la raíz de esa afirmación se desemboca en la cinésica, la disciplina que estudia el significado expresivo de los gestos y de los movimientos corporales que acompañan los actos lingüísticos. Ya a finales del siglo XIX, Darwin esbozó lo que hoy se conoce como 44 la cinésica. Como expone García O´Kean (2012), Darwin explicó ya en su día la importancia que los movimientos expresivos del rostro y el cuerpo tienen para nuestro bienestar, ya que ambas expresiones son las primeras formas de comunicación que emplean los humanos. 2.5.1. La expresión El rictus de un político, la expresión de su sonrisa o la tensión de su mirada son un foco de comunicación poco ensayado por él y casi inevitable en el marco de un discurso postelectoral, poco después de que la estrategia seguida durante tanto tiempo se define tras la consecución o no del objetivo marcado. Hernández y García (2004) llegan a manifestar que la cara, más que el espejo del alma –como indica el dicho—es el alma, dado que: Con la expresión de la cara decimos muchas cosas y más verdaderas que con las palabras articuladas. Algunas sensaciones, emociones y sentimientos –la atención, el miedo, los celos, la sorpresa, la simpatía, el asco, la indiferencia, el sufrimiento, la tristeza, el placer o el gusto – no se pueden traducir de manera adecuada con palabras, pero las decimos con la mirada, con la boca y con todos los músculos de la cara. (p.48) Más aún lo es en un contexto político como el presente, en el que toda comunicación política resulta electoral, y en el que hasta el ejercicio de poder parece sometido no al bien común sino al objetivo electoral, esto es, a renovar el ejercicio de poder. Estos dos autores consideran que los signos musculares del rostro “tienen un valor expresivo tan grande, y que ese valor expresivo sustituye a veces –cuando no eclipsa, se añade-- con éxito, a la palabra”. Existe una variedad de signos expresivos vinculados a las formas de comunicación no lingüística, como el gesto o el tono. Continuando con Hernández y García (2004), ambos sostienen que: El rostro transparenta, refleja e ilumina el alma en todos los casos: los oyentes leen la mirada serena, tranquila, confiada, inquieta, angustiada o crispada; los labios relajados, por ejemplo, manifiestan generosidad, alegría o paz. Los oyentes, en otras palabras, perciben cuando el rostro está abierto como las ventanas de una casa para recibir la luz del día o cuando contraen los músculos y manifiestan con su rigidez un malestar íntimo o una voluntad de ocultar los verdaderos pensamientos o afectos. El rostro nos dice si el que nos habla es sincero o un farsante. (p.243) 45 Así, atribuyen a la expresión del rostro una importancia determinante en la percepción del público, en la visión que del político se extiende en las personas que tienen en su voto otorgarle o no el poder. Es decir, la consecución del objetivo del político pasa indirectamente por su expresión, por su rostro, por lo que digan de él sus músculos. Ante esta realidad se presentan dos alternativas: o sucumbir ante una especie de determinismo expresionista del rostro o trabajar la propia expresión a fin de controlarla, moldearla y, con naturalidad, servirla. Estas expresiones del rostro cuentan con un marcado componente cultural y, por ello, suelen estar reguladas por esquemas propios de cada grupo cultural. Estos esquemas, señalan Hernández y García (2004), fijan especiales tensiones y relajaciones que afectan a los músculos faciales, que son singularmente delicados y movibles. La expresión facial alcanza tales cotas de importancia por la visibilidad de la que goza el rostro y, además, porque se trata de la parte de una persona a la que más atención se le presta –quizá porque, inconscientemente, se sienta como la parte que más información ofrece--. No obstante, también forman parte de la expresión corporal de una persona sus gestos, y las características que definen su movimiento. García (2012) explica la cinésica de los mítines, que son una fórmula muy parecida bajo la que se produce el discurso electoral. Esta autora indica que en la cinésica de los mítines se da una circunstancia espacial repetida: Generalmente hay un atril que tapa gran parte del cuerpo del candidato, por lo que la atención principal de las cámaras y el público estará concentrada en la posición del candidato respecto al atril, los gestos de los brazos y la expresión del rostro. (p.51) Asimismo, enfatiza la importancia de la mirada, así como de los puntos estratégicos a los que debe dirigirse el orador para que el público sienta y perciba que el político les está hablando a ellos, pese a que realmente sea un mensaje dirigido a muchas más personas. Hay que hacerle sentir a los asistentes que son los elegidos, lo que contribuirá a su entrega y al fomento de un clima de empatía beneficioso para los objetivos del orador. 46 Respecto a los gestos, la misma autora destaca una de las funciones de los gestos que cobra especial relevancia en el discurso postelectoral: Ocultar determinadas sensaciones incómodas, es decir, pueden reflejar la intención de esconder o contener emociones como cuando alguien manipula un objeto en plena intervención para calmar su nerviosismo. De mismo modo que sirven para contener sensaciones, los gestos muestran aspectos emocionales del individuo con respecto al discurso o a su entorno personal, por ejemplo, mostrar las palmas de las manos indica sinceridad, cerrar los puños puede ser indicativo de enfado y cubrirse la nariz con la mano muestra la existencia de miedo. (p.81) Además, los gestos también pueden no complementar, sino también representar en sí mismos de manera intencionada, buscada, pretendida –valiéndose de recursos gestuales socialmente compartidos- un lenguaje. Ballenato (2006) incide en que conviene evitar especialmente los gestos que indican nerviosismo, enfado, inseguridad, desagrado o incomodidad, y en referencia a los movimientos corporales, resalta lo siguiente: El movimiento excesivo del cuerpo o de los brazos y piernas suele entorpecer el discurso. Por el contrario, la economía de movimientos suele beneficiar al discurso. Si nos movemos demasiado podemos desviar la atención de la audiencia del contenido. Hay que mover el cerebro y las cuerdas vocales más que los brazos, las piernas o el cuerpo. (p.163) No obstante, dentro de ese movimiento corporal que Ballenato (2006) llama a desarrollar en un segundo plano, relegado a la percepción cognitiva y la articulación verbal del discurso, Barnés (2006) hace hincapié en las manos, que “son, junto con el rostro, los elementos más visibles, más móviles , sin duda, más expresivos que tiene el cuerpo humano” (p.114-115). 2.5.2. La relación con el público Arenas y Porras (2005) advierten que el auditorio a menudo se muestra y se proyecta en el orador, y que si éste se muestra triste, alegre o poco interesado, lo transmitirá aunque no se percate a su público, quien sentirá tristeza, alegría o poco interés. “Lo mejor es adoptar convicción, sentir lo que decimos, y si a esto le unimos espontaneidad el resultado es de sobresaliente. La audiencia se contagiará de ese espíritu” (p.48), afirman estos autores para destacar que la espontaneidad rompe la monotonía del discurso haciéndolo más atractivo. 47 En su discurso, los oradores políticos buscan el resultado de combinar una buena comunicación no verbal con una buena lectura de las señales no textuales de los otros, lo que para Morgan (2004) es “una presentación dinámica que trata a la audiencia con respeto, deteniéndose cuando tiene que detenerse y avanzando cuando tiene que avanzar”. (p.147-150) Milian (2010) hace hincapié en que los políticos no se enfrentan siempre a auditorios entregados, y que por ello hay que estudiar con atención al público asistente para no incurrir en contradicciones con el pensamiento del mismo. En cualquier caso, se tope o no el orador con un auditorio entregado, el político deberá comenzar siempre por conceder al público la razón o por el punto en el que compartan más aspectos, pues si hay que contradecir al oyente es preferible hacerlo conforme avance el discurso tras un proceso por el que gradualmente se le intente convencer de nuestro punto de vista. El respeto a la audiencia se erige en obligación para el orador que pretenda lograr el favor de la misma. Adaptándonos a la teoría más empresarial de la comunicación, como se halla tras la reflexión de Jurado (El País, 1995, 30 de abril, citado por Hernández y García, 2004, p.86)), que reseña que “los oyentes constituyen el factor más importante del proceso comunicativo. Son los destinatarios del discurso y la razón determinante de su contenido y de su forma: son los clientes”. Y aunque el cliente del proceso comunicativo no siempre lleva la razón, por su razón pasa el objetivo del político, que deberá estudiar a los oyentes para acomodar los razonamientos, imágenes, giros corporales, maneras de interactuar y lenguaje a los intereses y las expectativas de éstos. Claro que pese a que Hernández y García (2004) aseveren que el orador ha de “intentar ver el mundo con los ojos de los otros y dejarnos invadir por las esperanzas y por los temores ajenos” (p.86), se entiende que el emisor del mensaje en primera instancia no debe sumirse completamente en la dinámica de su audiencia, sino que sólo debe acomodar la suya propia a la cadencia del público, ya que de lo contrario incurriría en una negativa –para la percepción del propio público—falta de naturalidad. 48 García (2012) destaca el valor de la naturalidad, ligado y vinculado, según defiende, a la confianza. La naturalidad es un actor clave que es percibido como autenticidad de una determinada persona si un departamento de asesoramiento de imagen de un candidato consigue hacer que su producto parezca natural (lo sea o no el político) al público le resultará más creíble. (p.34) Evidentemente, la percepción de naturalidad en los gestos contribuye a dotarlos de credibilidad. Ese será uno de los mayores escollos del ensayo de la expresión corporal, en una de las metas también ansiadas por el texto político en innumerables ocasiones: lograr que parezca lo que no es, revestir la artificialidad ensayada de naturalidad fluida. La propia García (2012) resalta este obstáculo al que se enfrentan los asesores de las principales figuras políticas que ansían desnaturalizar y controlar el potente vector comunicativo de los aspectos no textuales. Muchos asesores apuestan por la naturalidad del candidato en sus formas de expresión, porque modificar estas reacciones espontáneas es una ardua tarea y, además, resta autenticidad al representante político. Si es cierto que hay gestos que están previamente estudiados por el equipo de imagen del candidato y que existen técnicas que ayudan a los políticos a controlar y prevenir las expresiones que reflejen nerviosismo o inquietud ante las cámaras de televisión, con las que el candidato debe aprender a lidiar, pero es muy difícil controlar todos y cada uno de los gestos faciales en todo momento. (p.36) Hernández y García (2004) inciden, en cambio, en que la naturalidad y la espontaneidad son dos cualidades diferentes. La naturalidad es la adaptación del comportamiento a la manera de ser, a la condición y al papel que ejerce el orador, a la disposición y a la índole de los interlocutores (oyentes o espectadores), a la situación en la que se pronuncia el discurso. (p.243) Y entienden por naturales las actitudes o los comportamientos que son conformes a la propia naturaleza: a las cualidades personales, a las limitaciones, a la condición y a las circunstancias que concurren en un determinado acto. Se entiende preciso discernir de esa concepción de naturalidad de Hernández y García (2004), pues si en la naturalidad media cualquier tipo de adaptación reflexionada ésta se convierte en artificial irremediablemente. Además, para estos autores “la naturalidad no 49 es el punto de partida sino, todo lo contrario, el resultado de un largo y laborioso proceso de autodisciplina y de aprendizaje” (p.244). Aunque se comparte que la naturalidad lo es en un determinado contexto, y que por ello está sujeta a unas circunstancias y convenciones concretas, como defienden, resulta pertinente realizar una matización sobre ese proceso de autodisciplina y aprendizaje al que apuntan: se trata de un proceso de autodisciplina y aprendizaje que se desarrolla en la esfera personal y nunca en la de la comunicación política, pues de lo contrario se volvería a hablar de una cualidad estudiada en exceso por el sujeto --conscientemente--, demasiado como para poder entenderla como una cualidad natural. La naturalidad se conforma como una cualidad pertinente en las formas de un político porque se sitúa en el polo opuesto a la falsedad –también traducida como ensayo frustrado de la naturalidad--, y ésta inspira desconfianza; mientras que la petulancia provoca desprecio; el servilismo, lástima; y la falsa modestia, empacho. Por el contrario, la sinceridad genera confianza; la competencia, seguridad; la sencillez, simpatía; y el respeto, respeto. Como indican López y De Santiago (2000), el lenguaje de los políticos “no es sólo un lenguaje oral; no se limita sólo al texto de la declaración y el discurso” (p.106). Ambos interpretan al político como un actor que se vale de resortes comunicativos no sólo lingüísticos, sino extralingüísticos, para lograr la eficacia en el mensaje al más puro estilo publicitario. Autores como Laraña (1982, citado por López y De Santiago, 2000, p.106) señalan que, incluso, las cualidades de actor de ciertas figuras discursivas lo ayudaron más en sus objetivos que las propias ideas expuestas, esto es: el envoltorio del bombón sobre el sabor del chocolate, el cómo sobre el qué, la articulación sobre lo articulado. Juega aquí también un papel reseñable la vestimenta, aquello inerte pero simbólico que puede evocar en un determinado sentido. En López y De Santiago (2000), se encuentra el valioso ejemplo del famoso jersey del sindicalista Marcelino Camacho. Este tipo de jersey (…) le identificaba con los trabajadores a los que representaba. Se vestía como ellos, era como ellos, luego seguro que los representaba mejor. También evocaba el 50 abrigado jersey los fríos pasados por un sindicalista antifranquista en la cárcel de Carabanchel. (p.106) En ese ejemplo Marcelino Camacho simpatizaba, sintonizaba y sincronizaba con su público porque reinaba en su vestimenta la naturalidad; los valores que transmitía para su público esa prenda ayudaban a impregnar de realidad la personalidad pública de Camacho, sustentada por un mensaje de clase obrera. En cualquier caso, la percepción de naturalidad en el sindicalista se sustentaba en ambas patas: en las formas y en el contenido de su mensaje, pero podía esfumarse si cualquiera de aquellas dos no se correspondía con la otra. Esto es, si en las comparecencias públicas de Camacho se le hubiera visto enchaquetado, con un traje caro e impoluto y corbata, su legitimidad para representar a los obreros hubiera sufrido un golpe del que su imagen pública no podría recuperarse, e igualmente ocurriría si conservara los rasgos de su vestimenta pero el mensaje se situara en las antípodas del sindicalismo. Camacho tenía en cuenta que su público, en una división de clases como la que practicaba el sindicalismo, era el de la clase obrera. Como Hernández y García (2004) recomiendan, si se va a hablar de un tema han de emplearse palabras, razonamientos e imágenes distintas dependiendo de la división a la que se atengan los oyentes, ya sea de edad, de credo, de profesión, de clase, de condición sexual, de sexo etc. Ambos exponen que: Durante todo el proceso de preparación del discurso hemos de tener presente a los oyentes y sus coordenadas sociológicas como si se tratara de los márgenes y de las pautas del papel sobre el que anotamos las ideas que vamos a exponer y las palabras que vamos a emplear. Los principales datos que hemos de tener en cuenta son los siguientes: el sexo, la edad, la cultura, el lugar de residencia y la profesión. Todos estos datos deben usarse como criterios de selección de los contenidos y de los procedimientos del discurso y, sobre todo, como claves para identificar las expectativas de los oyentes. (p.86) Ballenato (2006) se pronuncia en el mismo sentido, apuntando que “conocer a la audiencia nos permite adaptar nuestro discurso a sus características. Siempre que sea posible debemos solicitar información para conocer su perfil, características y peculiaridades” (p.61. El conocimiento del terreno, de esos datos que dibujan la naturaleza grupal de la audiencia en el discurso postelectoral, por ejemplo, puede servir al político para 51 predisponer al público en su favor, para activar el interés del discurso a través de las inquietudes e inevitables preocupaciones del auditorio. Por contraria que sea al discurso del político la actitud del público, si el primero resulta capaz de llamar a la puerta de las claves reflexivas del segundo lograra un camino despejado para la penetración del sentido de sus mensajes. Sostienen Hernández y García (2004) que el momento más adecuado para lograr esta postura receptora es la introducción pero que, a veces, será conveniente insistir en ello a lo largo de toda la disertación. También existen, como López y De Santiago (2000) desgranan, señales fáticas para asegurarse la atención, la escucha y el interés de los oyentes. Estas señales (…) se dan en todo acto de habla y pueden ser verbales, paraverbales (entonación, ruidos vocales, onomatopeyas, etc.) y no textuales (miradas, gestos, movimientos corporales, etc.), y encuentran su réplica exacta en las llamadas señales reguladoras que emiten los oyentes y que asimismo son verbales, paraverbales y no textuales. (p.90) No obstante, el político no debe marcarse únicamente la meta de lograr esa predisposición favorable y actitud propicia del público, sino que ha de centrarse en mantenerla e interpretando cualquier estímulo que llegue de la audiencia para acomodar así en lo posible su mensaje al sentido marcado por dichas pistas, ya sean acústicas o gestuales. Como afirman los dos autores, “la mayoría de los líderes suele torear de oído: repite las suertes que el tendido aplaude y cambia las faenas que desatan la bronca” (p.140). En la misma línea, Ballenato (2006) señala que el control de la audiencia es: Una gran responsabilidad para cualquier orador. La actividad de control implica realizar un seguimiento continuo, obteniendo información e interviniendo en consecuencia, permitiéndonos así levar las riendas de la presentación. No se trata de adoptar una postura de dominio autoritario, sino más bien de poner en práctica el ejercicio legítimo de dirigir la presentación de un modo adecuado. (p.139) Éste mismo autor indica que el control del público requiere que, a la vez que se está desarrollando la exposición del orador, éste vaya recabando una información fluida y constante de la audiencia. Esa información de retorno conocida como feedback, se obtiene principalmente, como se ha referido antes, a través de la observación e interpretación de los estímulos recibidos cuando se les formulan determinadas preguntas o cuando intervienen de forma espontánea. El reconocimiento de las intenciones, junto con los datos recabados y la interpretación de los diferentes estímulos que ofrecen pistas 58 siempre está asustado; el bromista, que todo lo interpreta en clave de humor; el paternalista, para quien todos los oyentes son sus pequeños hijos; el inseguro, que no se atreve a afirmar nada y su discurso es una pura duda; el jactancioso, que todo lo pronuncia solemnemente; y el infantil, para quien la vida es un juego: que todo lo simplifica. Ballenato (2006) expone que resulta necesario y pertinente que un orador sepa manejar las emociones en la oratoria –y más, se añade, en el discurso postelectoral, en el que los resultados marcan mucho el ánimo del candidato, pues determinan la consecución o no de un objetivo omnipresente en su vida personal y política-. En este sentido, cita entre otras capacidades de la que debe hacer gala un orador el autocontrol: Controlar las respuestas emocionales, y dirigir adecuadamente su expresión. Calmar los nervios o la excitación, reducir la ansiedad, dominar el entusiasmo o la ira, contener la tristeza o la alegría. Nuestros actos y conductas, nuestros gestos y movimientos, no deben contradecir el contenido de nuestras palabras; y la empatía: ser sensible y estar receptivo para poder observar, reconocer y entender las emociones ajenas. Es necesario para ello aprender a leer los indicadores que desvelan el estado de ánimo y las emociones de la audiencia –gestos, movimientos, palabras- (p.115). En una tónica semejante a la de Ballenato (2006), Grijemo (2000) realza la importancia del control de la voz a partir del poder evocador de ésta: La voz nos da el tacto de las frases, y con sus sensaciones vivimos la parte más irracional del lenguaje porque su registro nos permitiría incluso prescindir de los significados. Ahí reside su poder de seducción. El lenguaje, pues constituye en primer lugar un hecho sensorial, que recibimos con el oído o la vista. (p.37) Lo que se ha convenido en este trabajo en llamar la interpretación del discurso es para Hernández y García (2004) la acción, que supone la representación y la transmisión del discurso a un público. Al respecto, y efectuando un repaso por las características más importantes descritas por las retóricas clásicas, ambos autores las resumen en cuatro puntos: 1- La actio posee decisiva importancia para lograr los diferentes fines en los distintos géneros retóricos. Su valor deriva de la constatación de que en el oyente influye cómo actúa y cómo habla el orador más que lo que dice con sus palabras. No olvidemos que el soporte o el significante de la oratoria es la persona entera: el hombre o la mujer se convierten en lenguaje. 2- Por eso se repite que la oratoria participa de las características del teatro y, como ocurre con éste, el orador, de igual manera que los actores, se retrata y sirve de pantalla en la que se 59 proyecta el público. El orador actúa y, en su figura, en la imagen que ofrece al público, condensa la vida vivida y no vivida. Algunos autores llegan a afirmar que la oratoria se constituye en el resumen o en la suma de todas las artes. Cuando hablamos en público, hemos de ser conscientes de que somos contemplados con los ojos de los que miran un cuadro, una escultura e, incluso, una obra arquitectónica; con los oídos de los que escuchan una obra musical y con la sensibilidad de los que se deleitan con un poema. 3- Tras esta descripción hemos de concluir que la actio, no sólo es la expresión externa o la envoltura material del discurso, sino que constituye un lenguaje intensamente expresivo, dotado, por lo tanto, de significante y de significado. 4- La presencia física transmite un mensaje global, condensa el concepto que el orador posee de la vida, del hombre y de la sociedad, y sus palabras se interpretan contextualizándolas en el horizonte de la imagen que proyecta su figura.(p.235) Vuelve el trabajo aquí a toparse con la comunicación de las formas, cuya repercusión y efectos las convierten en contenido. Se llama interpretación a lo que García (2012) se refiere, en parte, como paralenguaje de los mítines, esos recursos que dotan de sentido a un texto. Especial relevancia cobran estas herramientas en el caso de los discursos políticos, que son estudiados, preparados y filtrados por los asesores políticos. Esas inflexiones que connotan y esa relevancia que sugiere la voz indican un camino en el que, si acaso conquista el contenido, es siempre por el sendero de las formas, que ponen en bandeja las claves que resumen el mensaje que brota de la articulación discursiva. Es, como definen López y De Santiago (2000), el “mágico poder de la palabra” (p.109). La importancia de la interpretación de un discurso se basa, en gran parte, en lo que estos dos autores señalan: Desde un punto de vista estrictamente lingüístico, es tan verdad que la palabra puede ser mágica que en innumerables ocasiones no importa su significado. Nos quedamos con la melodía de su sonido, con el recuerdo de su connotación, con su evocación, con el tono de quien la articula. No sabemos lo que significa la palabra, pero nos convence, nos envuelve, nos encanta, nos evoca. (p.109) En definitiva, puede concluirse que, como afirma Reyes (1987, citado por López y De Santiago, 2000, p.109) “es más importante muchas veces el recipiente que el contenido, lo que se ve o se oye que el contenido que transmite; lo externo, el significante, que lo interno, el significado; (…) pronunciar la palabra adecuada en el momento oportuno”, ya que nuestro sistema social y cultural nos induce y condiciona para, tal y como aseveran López y De Santiago (2000) “respetar a un señor con traje y desconfiar de un desaliñado. El significado, lo que hay dentro del traje, importa menos, es más impreciso” (p.109). 60 2.6.1. Las claves del texto El lenguaje escogido induce, evoca y contribuye a impregnar de un determinado sentido el resto del discurso. Pero no todo es lo que se dice. Núñez y Del Teso (1996) ponen el foco recorriendo la teoría pragmática en las inferencias: los contenidos no dichos en el mensaje pero que el receptor infiere por mecanismos pragmáticos. Así, enfatizan que estas inferencias: Se asumen precisamente porque el receptor descarta que el ejercicio lingüístico del emisor haya sido prácticamente anómalo. El receptor tiende a suponer que es verdad todo lo que haga del ejercicio lingüístico del emisor un acto normal, y esas verdades que acepta sin estar dichas para que los mensajes sean actos normales son las inferencias pragmáticas. (p.80) Las inferencias pragmáticas se erigen en los raíles sobre el que pasa el tren del discurso, la verdad siquiera detallada que se conforma como el marco que encuadra las palabras del orador político. Núñez y Del Teso (1996) explican que: El contenido de una presuposición, al no formar parte de lo afirmado o negado por la secuencia, tiende a ser aceptado sin reflexión ni crítica. El receptor concentra su interés en lo que se afirma, niega o pregunta, no en el fondo que se presupone.(p.82) Ambos autores, no obstante, matizan que lo normal es que esos contenidos presupuestos sean de bajo interés informativo, pues se trata de una realidad compartida que se mueve en la categoría de lo admitido, consagrado y establecido, sin posibilidad de ser discutido porque se asienta como un pilar de la concepción política de las cosas. Siguiendo esta línea, la simple aparición de inferencias pragmáticas en el texto se antoja insuficiente para la captación del electorado, que exige una puesta en marcha de distintos recursos. López y De Santiago (2000) estiman que la captación del electorado implica la adecuación del léxico a la realidad del entorno, y que por tanto hay que conocer la realidad, el pulso de la sociedad y la sociología de los electores, actuando de acuerdo con la respuesta social del electorado. Es decir, que el texto ha de adaptarse a su receptor, adecuándose a las inquietudes y preocupaciones de éste. Así logrará persuadir como más fácil resulta; desde la cercanía, desde una visión del mundo similar y aproximada. 61 López y De Santiago (2000) defienden la utilización de estereotipos tanto para ensalzar una propuesta propia como para denigrar al oponente. “Nada más retórico que el uso del tópico” (p.115-116), afirman ambos autores, al tiempo que apuntan que la estrategia política aconseja incidir en el ataque político más que realzar las propias virtudes, pues es más eficaz y más práctico, por lo que reporta mayores beneficios electorales. Asimismo, resaltan que: Los estereotipos traducen una determinada clase de valores. Los estereotipos ofrecen, desde el punto de vista sociológico, una concepción simplificada y comúnmente aceptada por un grupo social sobre un personaje, un aspecto de la estructura social, un determinado programa social, un concepto, una idea. Los estereotipos sociales que fijan cierta imagen de los partidos de izquierda o de derecha, por ejemplo, son capaces de guiar los comportamientos entre el electorado y se van a expresar en juicios de simpatía, hostilidad, indiferencia (p.115-116). López y De Santiago (2000) interpretan que el maniqueísmo existente en la actividad política es la mayor demostración del triunfo de los estereotipos. Ortega (1995, citado por De Santiago y López, 2000, p.106) apunta las claves para conocer las virtudes del buen lenguaje político. Una de ellas es el casticismo, entendido como el menor uso posible de vocablos extranjeros, limitando su uso a la comprensión del oyente; otra, la claridad, evitando palabras y expresiones de relleno, con sinónimos que no entrañen interés alguno; la conveniencia interna, que implica una relación armónica entre las partes, estilo y léxico del discurso; y medios estilísticos: el uso de figuras del lenguaje que simplifiquen la comprensión, alegando a la sensibilidad y llamando al terreno de la perfección para elevar la comprensión y, por tanto, el efecto de la idea expresada. Frente a este buen lenguaje político de Ortega (1995), Núñez y Guerrero (2002) describen las características del lenguaje político en España. Así, y según el análisis de ambos autores, el lenguaje político actual se caracteriza por:  La repetición, entendida como la sucesión de términos que engloban a otros.  El alargamiento de las expresiones  El uso de un lenguaje autorreferencial, en el que constantemente el orador señala a la esfera política, bien a discursos anteriores o al propio hablante. 62  La deshumanización parcial, pues el orador se esconde en las declaraciones en el nombre de su partido o su gobierno, obviando manifestarse en primera persona y utilizando formas impersonales para ello. No obstante, y repasando la obra de De Miguel (1989), Núñez y Guerrero (2002) concluyen que en el lenguaje político actual se da tanto el uso del yo como la deshumanización simultáneamente, señalando que la utilización de la primera persona es efectiva en juicios apodícticos, en momentos de mayor emoción y en un lenguaje de ataque. Justo las características del uso del posesivo nuestro por parte de la actual presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, en sus intervenciones, por ejemplo, en las elecciones europeas de 2014. En ellas, Díaz trataba con sus “nuestros mayores” o “nuestros jóvenes” de lograr que el auditorio se identificase con ella, garantizando el matiz emotivo y común de su exposición. Otro ejemplo del uso de ese posesivo, éste aportado por Núñez y Guerrero (2002), es cuando se acompaña del sustantivo país.  El lenguaje connotativo, que parece emplearse para dirigirse a los sentimientos más que a la razón.  Producción de léxico en relación directa con los grandes temas políticos. Para Núñez y Guerrero (2002), los problemas importantes del mundo político fabrican un vocabulario propio. Un extremo también sostenido por De Santiago Guervós (1992, p.16-17), en el que expone que los cuatro grandes temas políticos de la Transición española pusieron de moda palabras relacionadas con ellos. En este sentido, detalla que con la reforma política se pusieron de moda términos como consenso, consensual y consensuar; la Constitución trajo consigo voces como constitucionalismo, constitucionalizar y otras similares; las autonomías conllevaron que se hablara de la autodeterminación, del autogobierno, de la autoidentidad, del centralismo o del afán centralizador; y al albor de un tema como el cambio de ideología surgieron expresiones relacionadas como chaquetero o chaquetear. Núñez y Guerrero (2002) añaden, en una revisión de los temas candentes, que unidos al tema del desempleo han 63 nacido términos como marco laboral, mercado laboral, flexibilización, recolocación, subsidio y precarización, entre otros; al tratar el terrorismo se utilizan términos como guerra sucia, hecho violento y lucha armada; y al hacer referencia a la Unión Europea surgen palabras como convergencia, comunitario, espacio europeo y toda la familia de euro-, como euroescépticos. Añade este trabajo la familia de palabras y expresiones que crece en torno al proceso electoral: fiesta de la democracia, hablar en las urnas, adelanto electoral, electoralista, etc.  Homogeneidad del lenguaje político. Los términos políticos no se utilizan en función de la ideología, sino que las tendencias lingüísticas y expresivas confluyen en la creación de un único lenguaje político ante la profesionalización de la comunicación política y la cada vez menor diferencia de las opciones políticas en lo concerniente a las formas de organización social, al sistema rector. Se impone en ese embudo ideológico al que acuden las principales fuerzas políticas, como detallan Núñez y Guerrero (2002), el discurso perifrástico, altisonante y con aire pseudotécnico, sobre todo cuando se está en el Gobierno. Una estrategia ésta última, se añade, con el preciso interés de dificultar la comprensión de la explicación a cualquier problema, aprovechando que ante esa dificultad cognitiva que requiere de gran competencia técnica y junto con la percepción de sapiencia que arrastra el lenguaje técnico, el público acepte la respuesta sólo por la forma sin entrar a valorar realmente el contenido. Además, Núñez y Guerrero (2002) añaden tres propiedades del discurso político que consideran esenciales, tales como el doble lenguaje; el carácter polémico, o la necesidad de que exista un adversario contra el que enarbolar un discurso, ganando así sentido y efectividad el propio; y el carácter agitativo del lenguaje político, con la intención de conseguir una reacción positiva en el emisor. Una de las grandes estrategias políticas para contar la realidad a su manera es el eufemismo. Hernando (1990, citado por Núñez y Guerrero, 2002, p.48) expone que el eufemismo se utiliza para disfrazar lo feo de bonito o neutro, lo fácil de complicado, la vacuidad de palabrería y lo concreto de vaguedades. Para ello, defiende, el eufemismo 64 recurre a técnicas como el lenguaje amortiguado, en la que Hernando (1990, citado por Núñez y Guerrero, 2002, p.48) incluye el recurso de negar lo contrario de lo que se quiere afirmar; y la redundancia: utilizar muchas palabras pero ofrecer pocos datos. Por su parte, Marina (1998, citado por Grijelmo, 200, p.199) sostiene que “las palabras no son representantes de las cosas. Son afirmaciones que se refieren a las cosas”, y que las personas “interpretamos las palabras sin darnos cuenta de que estamos interpretándolas”, siendo ahí, defiende, donde reside el gran poder, y la causa por la que se refugian tantos mensajes en el eufemismo, porque “la ocultación de la realidad mediante la palabra suplantadora obtiene réditos magníficos”. También sobre el eufemismo reflexiona Rodríguez (1991), donde distingue la naturaleza de los eufemismos lingüísticos de la política. En concreto, divide en los eufemismos de naturaleza léxica, gramatical y de presuposiciones y sugerencias. Los eufemismos gramaticales pueden ser bien nominalizaciones para disimular los agentes de la frase, bien construcciones pasivas para de distanciar la acción además de disimular el agente. Por su parte, Guiraud (1972) interpreta que es preciso que las palabras contengan la menor información posible, pues su objetivo consiste básicamente en reunir a los receptores del mensaje alrededor de un jefe o de un ideal común. Una tesis apoyada por Grijelmo (2000), que incide en que: En efecto, cuanto más vagas se exponen la convención y las palabras generales, cuanto más grandes son los campos semánticos, el valor del signo varía con mayor ductilidad para acomodarse a la interpretación de cada oyente. Cuanto más generales las expresiones, más adaptable su percepción por el usuario. (p.145) Núñez y Guerrero (2002) señalan asimismo como un mecanismo lingüístico “que favorece el escapismo y la ambigüedad” (p.50) las nominalizaciones verbales por los sufijos existentes en español para tal función, una técnica que permite difuminar los rasgos asociados normalmente al verbo, sostienen, aumentando la indeterminación de la expresión en cuestión. Ambos autores establecen además una clasificación, detallada a continuación, de técnicas empleadas para disimular o atenuar un hecho adverso o fracaso político: 65 1. Restar importancia al hecho, aunque se admite. 2. Aceptación de un hecho negativo, disculpable con el fin de conseguir un bien mayor (se recurre, por tanto, al mal menor). 3. Utilización directa de un eufemismo. 4. El adversario político nunca obtiene éxitos por sí mismo, solamente saca partido de los errores ajenos. 5. Las adversidades políticas que son consecuencia de contradicciones políticas pueden explicarse, o por la división del objeto o una división en el tiempo. 6. La utilización de las estadísticas. Teniendo en cuenta que todo lo que es técnico o científico goza de gran prestigio y objetividad, los políticos no dejan pasar la oportunidad de usar convenientemente las estadísticas, sobre todo para los asuntos económicos. Como se ha referido, el político no busca explicar sus ideas, ni centra sus discursos en la articulación de razonamientos con los que convencer al público, sino que busca captar a la audiencia por cualquier atajo, valiéndose de estrategias y recursos que le permitan conseguir el favor de la audiencia sin desvelar, en la medida de lo posible, la realidad de sus intenciones y propuestas. Es ahí donde entra en juego la seducción de las palabras o la pretensión por alcanzar la máxima persuasión desde una unidad de significado limitada para tejer reflexiones, pero potente para evocar. Tal y como asevera Grijelmo (2000), “las palabras tienen, pues, un poder oculto por cuanto evocan. Su historia forma parte de su significado pero queda escondido a menudo para la inteligencia. Y por eso seducen” (p.29). 66 Grijelmo (2000) diferencia entre persuasión, disuasión y seducción de las palabras, resaltando que, al contrario que las otras dos: La seducción parte de un intelecto, sí, pero no se dirige a la zona racional de quien recibe el enunciado, sino a sus emociones. Y sitúa en una posición de ventaja al emisor, porque éste conoce el valor completo de los términos que utiliza, sabe de su perfume y de su historia, y, sobre todo, guarda en su mente los vocablos equivalentes que ha rechazado para dejar paso a las palabras de la seducción. (p.31-32). Una de las ventajas que ofrece al político la seducción de las palabras es que: La seducción de las palabras no necesita de la construcción de unos argumentos que se dirijan a los resortes de la razón, sino que busca lo expresivo, aquellas expresiones que se adornan con aromas distinguibles. Convence una demostración matemática pero seduce un perfume. No reside la seducción en las convenciones humanas, sino en la sorpresa que se opone a ellas (p.32). En el repaso que hace de las palabras, Grijelmo (2000) repara en el futuro, que seduce en tanto lleva consigo el poder religioso de la profecía. Igualmente, expone que las personalidades que gozan de más poder en la sociedad emplean las palabras que más fascinan a los pueblos, como libertad, justicia, democracia, seguridad, avanzar, impulsar…palabras “que contienen sólo elementos abstractos y que transmiten una fuerte carga afectiva universal” (p.138). En esa misma línea, recalca que: Los conceptos de paz, libertad o justicia se convierten aquí en referentes globales de lenguaje político, como el Sol o el horizonte en el lenguaje poético y después en el publicitario. Son palabras grandes porque todos los seres humanos pueden identificarse con una idea general de la libertad como pueden identificar al unísono el satélite terrestre en la palabra Luna. La inadecuación con la realidad se apreciará después, tal vez cuando ya no exista remedio.(p.138) Esas palabras grandes seducen porque es el receptor el que completa su significado, que a menudo no coincide con el de los políticos, que emplean esas palabras como un anzuelo en el que pica el público. 2.6.2. La introducción La introducción del texto supone la primera toma de contacto con el público en cualquier tipo de discurso. Se trata de una parte muy importante del discurso, porque se centra en captar la atención y el interés del público por primera vez, y marca la línea que debe seguir el resto de la intervención. Por ello, como indican Arenas y Porras (2005), la introducción debe empezarse siempre con entusiasmo, con energía, intentando trasladar esa entrega al público en su labor de escucha activa. El objetivo de esta parte 67 es hacer creer a la audiencia que está ante un mensaje que le aportará algo nuevo, de interés y distinto a los que ya ha escuchado, que encontrará en las palabras del orador un mensaje con carga sustancial, fruto de una reflexión que aportará un camino que seguir en el ámbito político. Para Hernández y García (2004) las funciones que cumple la introducción son las siguientes: saludar a los oyentes; propiciar la aceptación personal del orador; favorecer la disposición de escucha –de atención y de interésdel oyente; y facilitar que los oyentes se apropien del contenido del discurso. Saludar a los oyentes resulta obligado, además de por la relación de cordialidad que establece, para romper el hielo de silencio, y también parece pertinente como primer estímulo ante el que el auditorio comience a guardar el debido silencio ante el discurso, si es que así no sucede. En el saludo el público obtiene la primera percepción del actor político; su inseguridad, su tensión, su respeto, su confianza, su temor, su sinceridad, etc. Es en la introducción donde el político comienza a propiciar la aceptación personal del orador, en tanto se muestra ante el auditorio de una determinada forma que se adapta a lo que se espera de él. Asimismo, con una buena introducción se favorece la disposición de escucha del oyente, atrayendo su atención con frases que resuman y condensen el sentido del discurso. Esa mezcla empática, de resumen atractivo y de cordialidad conllevará que los oyentes se apropien poco a poco del contenido del discurso a medida que éste avance. Volviendo a Arenas y Porras (2005, esa parte inicial del discurso es en la que el político se juega el todo por el todo, pues “un buen comienzo es sinónimo de interés para el resto del discurso, es la parte en que despertaremos el interés de la siguiente parte, el desarrollo” (p.51). Para concentrar ese interés del público se requiere el establecimiento de un contacto visual con el mismo, de manera que se afiance la sensación en el auditorio de que el contacto que se produce es personal, dirigido especialmente a cada uno de los que lo conforman. 74 TVE –la escogida para este análisis- en fila de uno por todo el espacio principal de esta sala de comparecencia se colocaron el resto de vicepresidentes así como los ministros de las carteras más representativas en el momento como Ángel Acebes –Interior-, Francisco Álvarez Cascos –Fomento- y Javier Arenas –Vicepresidente segundo y ministro de Presidencia-. El ambiente es de clara derrota, de unas elecciones que se creían ganadas y que han dado un vuelco total en los últimos días de la campaña así como los rostros serios quieren dejar ver también el hondo pesar por el acontecimiento que tan solo tres días antes había sucedido en la propia capital española. Se utiliza el fondo corporativo del Partido Popular en tonos azules con remarcada predominancia de las letras que invocan al propio partido –PP-. Todas las personas que comparecen, incluido el candidato Mariano Rajoy, lo hacen de pie, con este como elemento central junto a un atril de marcada línea cubista con el logotipo del partido. Ante Rajoy algo más de un centenar de periodistas que no tienen turno de preguntas, es una comparecencia establecida para dar un mensaje y para realizar las oportunas fotografías. Esta intervención vino precedida horas antes por la del portavoz del Gobierno en la que se ofrecieron datos sobre la jornada electoral. Rajoy viste con traje azul marino, camisa blanca y corbata celeste haciendo un guiño a los colores del partido y manteniendo de esta forma también un toque clásico, sin alteración alguna con respecto a intervenciones anteriores. Junto a él, Aznar viste traje gris marengo con camisa blanca y corbata azul oscura así como luce un crespón negro en el ojal de su chaqueta. Rodrigo Rato viste con traje azul marino, camisa blanca y corbata en tonos rojizos. Ninguno de los tres rompe con la clásica imagen de político de centro-derecha y destaca por encima de todo ese complemento en el traje del hasta entonces presidente del Gobierno, José María Aznar, en referencia a los días de luto por el atentado terrorista del 11M. 75 No hubo elementos sonoros de ningún tipo: ni sintonía del partido, ni música de fondo anterior o posterior a la comparecencia. Nada, todo muy en la línea del sentido de dolor y luto que imperaba en la calle Génova aunque sin elementos –salvo el duelo en la chaqueta del todavía presidente del Gobiernoque pudieran denotar este estado dentro del marco en el que se situaba Mariano Rajoy y el resto de políticos del Partido Popular. Todos los comparecientes se situaban ligeramente por encima de los periodistas, sin ningún elemento destacado salvo el fondo antes mencionado. Alusiones Mariano Rajoy hace una única alusión al ganador de las elecciones, José Luis Rodríguez Zapatero. Pero lo hace como primer punto de su discurso, algo que le da mayor importancia si cabe. Es la alusión a la felicitación que se ha realizado minutos antes desde el propio Mariano Rajoy al secretario general del Partido Socialista Obrero Español por la victoria electoral. En el resto de la comparecencia no se refiere en ningún momento ni al candidato ni al partido ganador de las elecciones, y se centra como se verá más adelante en su propia formación. Tres serían el resto de temáticas a las que alude Mariano Rajoy en su discurso: el Partido Popular, José María Aznar y los españoles, España y la Corona que se podría englobar como un tercer bloque puesto que su mensaje se refiere a ellos con un mismo mensaje. Además de estos temas, también se ve con alusiones por dos veces el tema secundario de la campaña: el terrorismo. Del terrorismo Rajoy acentúa su mensaje en el 11M y dice ser el elemento que ha vertebrado la campaña electoral y realiza en su discurso un homenaje a las víctimas mortales de este atentado terrorista. A raíz de este comentario también indica que se ha dado una “participación elocuente” aunque no queda claro si lo hace en referencia directa al atentado o como simple punto de análisis de datos de la jornada electoral. Así 76 mismo se hace referencia a que la derrota del terrorismo será una prioridad nacional para el partido en la legislatura que en ese momento daba comienzo. El primero de los bloques antes referidos es el del propio Partido Popular. Hasta en seis ocasiones se refiere Mariano Rajoy a su formación política. Habla de la aceptación del veredicto de las urnas por parte del PP, agradece la confianza depositada en el proyecto que se presentaba y realizaba un reconocimiento a las personas que habían hecho posible la campaña electoral para su partido. De igual manera, con vistas al futuro, asegura el papel del Partido Popular como de “leal oposición” y hace referencias al pasado confirmando y agradeciendo el impulso político de estabilidad realizado en los anteriores ocho años por el gobierno de los populares. De igual modo, en otra referencia de pasado aunque con vistas al presente y futuro de la gobernabilidad del país, aclara que “nos vamos con las manos limpias y las cuentas claras y en orden” en referencia al cambio de gobierno y como, seguro, un paralelismo con la salida del gobierno del PSOE en el año 1996. También se dan citas de número de empleos generados y crecimiento económico en referencia a los principales países europeos. El segundo de los temas: el hasta entonces presidente José María Aznar. Situado a la derecha de Mariano Rajoy –izquierda para los televidentesescucha atentamente sin inmutarse las dos veces que expresamente el candidato del Partido Popular lo nombre. En primer lugar para alabar su trabajo de gobierno que generó, según Rajoy, una situación de “prosperidad económica”. De igual manera agradece al propio Aznar el poder haber participado “a sus órdenes” en los dos gobiernos del país. El último de los grandes temas, España, la Corona y los españoles, resume varias citas en el discurso de Rajoy. Agradece a los españoles la confianza en el proyecto presentado y define al país como una “gran nación” bajo los “valores y principios de la Constitución”. En la recta final de su discurso Rajoy no quiere concluir sin hacer 77 pública su “lealtad al Rey y a la Corona como símbolo de unidad y permanencia”. Toda una declaración de intenciones que no podía dejarse a un lado en un discurso de esta formación política. Gestos No es momentos de gestos. Tanto las circunstancias del atentado terrorista tan reciente como lo adverso de la derrota electoral marcan el semblante de los políticos del Partido Popular que comparecen ante los medios. Tampoco son de un excesivo sentimiento de derrota –salvo Rodrigo Rato-. Las caras de los populares quieren reflejar tranquilidad, aceptación de los resultados y confianza en sus postulados de campaña. Pero en el fondo acaban de sufrir un varapalo que ni las encuestas ni sus propios asesores pronosticaban. En cualquier caso la felicidad no se expresa en ningún momento. Quizás una leve sonrisa de Mariano Rajoy al terminar su discurso y acercarse con un gesto cariñoso sobre la espalda de José María Aznar en actitud de complacencia y agradecimiento, nada más. Durante la intervención los rostros de Aznar y Rato son serios, el de Rajoy intenta ser indiferente, neutro, para que sean las palabras y el contenido de su mensaje lo que llegue a los espectadores. Entonación El tono del discurso es neutro. No va a más conforme pasan los minutos sino que se mantiene en esa sensación de tranquilidad que se quiere mostrar. Salvo pequeños momentos en los que solo el énfasis de la voz hace que suba la atención del espectador, el resto del discurso suele darse en el mismo tono, sosegado. 78 Interrupciones Durante la intervención de Mariano Rajoy no se produce ni una sola interrupción. El lugar elegido, sala de prensa, a diferencia de otros discursos de la noche electoral situados en balcones hacia la calle o en lugares rodeado de militantes hacen que cualquier tipo de interrupción se minimice hasta llegar a desvanecerse por completo. Los únicos aplausos –brevesse producen a la finalización del discurso por parte –es de suponerde los propios miembros del partido, los más cercanos, que han intervenido en las labores de campaña y que acompañan a los líderes del Partido Popular en el momento en el que se finaliza todo el trabajo realizado en los últimos meses a favor de promover el voto para su formación. Análisis del texto Discurso. Parte 1 Señoras y señores muy buenas noches y muchas gracias por su presencia. Quiero decirles que acabo de llamar al secretario general del partido socialista obrero español, José Luis Rodríguez Zapatero, para felicitarle por su victoria electoral del día electoral, felicitación que quiero hacer pública ante todos los españoles. Los resultados muestran que ha sabido hacerse acreedor de la confianza de una mayoría de los ciudadanos españoles y el partido popular reconoce y acepta el veredicto de las urnas. Desde el comienzo Mariano Rajoy acepta la derrota en las urnas. Para ello nombra sin ningún tipo de reparos a su principal contrincante, Rodríguez Zapatero. Habla de la victoria electoral de los socialistas y de la felicitación que ha proferido al mismo algo muy destacado para ser el primer mensaje que lanza en su intervención. Además esta felicitación la hace pública al resto de los españoles. Este gesto remarca aún más el sentido de derrota, o por decirlo de otra manera, la sensación de victoria del oponente que no es más, al final, que una derrota algo más suavizada. Aunque ni en este comienzo del discurso ni en el resto de la intervención se hace referencia a una derrota. 79 Uno de los puntos fundamentales es ese “hacerse acreedor de la confianza de una mayoría de los ciudadanos españoles”. Otra forma de escenificar una derrota electoral pero sin reconocerse como un partido derrotado. Las encuestas y vaticinios previos no marcaban en ningún momento una victoria socialista, y menos aún con los datos que se lograron al final de la noche. Era un varapalo serio para un Partido Popular que se veía ganador antes incluso de comenzar la campaña electoral. Aún así finaliza esta primera parte asegurando que “el Partido Popular reconoce y acepta el veredicto de las urnas”. Es el juego de la democracia, no queda más que aceptar los resultados y aunque con la cabeza algo agachada dan por válidos los votos obtenidos por una y otra formación política. Discurso. Parte 2 En unas elecciones generales inexorablemente marcadas por la conmoción ante las trágicas consecuencias del atroz atentado la participación del pueblo español ha sido democráticamente elocuente. El ejemplar civismo de la conducta de la gran mayoría de los electores ha representado un expresivo homenaje a la memoria de las víctimas y una serena respuesta ciudadana a la bárbara agresión de que España ha sido objeto. Es el momento de plantear uno de los principales temas de la campaña electoral y que con el atentado del 11M se ha remarcado aún más: el terrorismo. Destaca ese “inexorablemente marcadas” para hacer un guiño a la teoría que los resultados de las urnas se han modificado debido al brutal atentado acontecido tres días antes en la capital de España. Igualmente destaca la elocuencia del pueblo español en su participación democrática pese a los acontecimientos de los últimos días. Da una de cal y una de arena. No deja de un lado de condenar ese revés en forma de atenta que da un vuelco a las urnas pero se alegra de la participación de los españoles. 80 Sigue su texto afirmando el “ejemplar civismo” de la gran mayoría de los electores. Esta frase se refiere a los incidentes que durante la jornada electoral se provocaron –la mayoría en el comienzo de la misma- en ciertas poblaciones de zonas concretas del país, principalmente en el País Vasco, aunque como nos citan las crónicas de los distintos medios fueron anecdóticos, aunque el líder de los populares no quiere dejar de lado estas circunstancias a tenor del comentario sobre el terrorismo. Finaliza esta parte con una vuelta de tuerca más al tema del terrorismo. Se habla del recuerdo a las víctimas apelando a las emociones aunque, por otro lado, igual que en el anterior comentario se contrapesa con la “serena respuesta ciudadana”. Esta parte es un intento de compensación de la balanza. Por un lado se deja caer el hecho del atentado terrorista, se vincula aunque sutilmente con los acontecimientos del comienzo de la jornada electoral en el País Vasco y de paso se habla de víctimas y conducta ciudadana serena. En el fondo de todo lo que existe es una forma tenue de vincular 11M con el terrorismo de ETA aunque, como se puede ver, no se nombra de ninguna de las maneras. Discurso. Parte 3 Quiero agradecer también a la confianza otorgada por los millones de españoles que han expresado en las urnas su respaldo al proyecto político del partido popular. A ellos, a los candidatos, a los militantes y simpatizantes de nuestro partido quiero ofrecerles la seguridad de que no verán esta confianza defraudada y quiero asimismo expresarles mi especial reconocimiento por su trabajo tan ejemplar en esta campaña electoral abrupta y trágicamente interrumpida. Rajoy ya se centra en su partido, en los resultados propios y deja a un lado la visión generalista y de los resultados del partido socialista. Para ello repasa en forma de agradecimiento a todas las personas que están detrás de los ocho millones de votos que esa noche ha cosechado el PP en las urnas. 81 A todos ellos les agradece la ayuda y les manda el primer mensaje de futuro “no verán esta confianza defraudada”. Es la primera declaración de intenciones para la nueva legislatura que comienza con estos comicios, una preparación al resto del discurso que más adelante va dirigido a los electores del partido y que han visto como sus opciones de gobierno han sido anuladas en las urnas. Discurso. Parte 4 El resultado electoral nos obliga a los grandes partidos nacionales a hacer un ejercicio de responsabilidad. El Partido Popular desde luego la va a ejercer desde su situación de leal oposición teniendo siempre presente el servicio al interés general de España en el marco de nuestro ordenamiento constitucional. En este aspecto da una doble visión: individual y global. Para ello primero lanza la visión global que acepta a los grandes partidos, realmente quiere referirse al PSOE y al PP, debido al aumento de los partidos minoritarios nacionalistas en estos resultados. El ejercicio de responsabilidad queda como un ente abstracto ¿a qué se refiere? Evidentemente está dirigido hacia el lado del terrorismo, es el principal tema y sus indicaciones van en el sentido del pacto de estado a favor de la lucha antiterrorista que se produciría años después. Pero para esto deja clara la visión individual del partido: “situación de leal oposición”. Mariano Rajoy deja claro que va a realizar concesiones en esta materia para el buen funcionamiento de las políticas antiterroristas dentro del panorama constitucional. Pero aunque no se haya comentado también deja de soslayo otro tema en sus palabras: el del separatismo catalán y vasco. Quizás en el caso del País Vasco va íntimamente unido al terrorismo pero con la mención a los partidos nacionales también quiere hacer mella en el auge de los partidos nacionalistas catalanes en esta jornada electoral. Tiende la mano al PSOE desde una oposición leal y quiere que en estos dos ámbitos gobierno y principal partido opositor vayan de la mano. 82 Discurso. Parte 5 Las complejas circunstancias políticas a que nos enfrentamos exigen la estabilidad institucional y un gobierno con capacidad de decisión. Más que nunca la prioridad nacional debe ser la derrota del terrorismo desde la unidad y la fortaleza de nuestro sistema democrático y en este empeño el Partido Popular mostrará su plena disposición. Esta parte del discurso podría ser analizada por los mismos parámetros que la anterior. Aquí ya se le pone nombre y apellidos a los temas que antes se mantenían un poco en el aire. Esas complejas circunstancias políticas a las que se refiere Rajoy son directamente una referencia al separatismo catalán y vasco y para ello exige “estabilidad institucional y un gobierno con capacidad de decisión”, que es lo mismo que pedía antes, un gobierno y una oposición que al mismo son luchen con políticas comunes contra “la derrota del terrorismo” y desde “la unidad y fortaleza del sistema democrático”. De nuevo vuelve a tender esos puentes de política común al partido ganador en un recuerdo –momentos antes de que compareciera José Luis Rodríguez Zapaterode los dos puntos más importantes de la campaña del Partido Popular. Discurso. Parte 6 España es una gran nación. Quiero en estos momentos manifestar a todos los españoles mi convicción en las posibilidades que tiene nuestro país para afrontar todos los retos que se presentan ante nosotros manteniendo la unidad en torno a los valores y principios de la Constitución. Rajoy cambia diametralmente el tono para pasar a esta parte del discurso, aunque realmente sigue en los mismos contenidos que en las partes anteriormente analizadas. La frase “España es una gran nación” viene a ser un mensaje al interior y al exterior. Al interior como convencimiento de los propios españoles de la importancia de su país y al exterior por la entonces difícil situación en relación con las políticas belicistas que 83 tuvieron enfrentados al Gobierno de Aznar con oposición y buena parte del pueblo español. El resto del discurso en esta parte es únicamente para reforzar esa primera idea, para desarrollarla. Eso sí, no falta la siempre útil conexión con la Constitución que legitima cualquier alegato que se haga en referencia a las posibilidades de realizar unas políticas u otras. Discurso. Parte 7 Al servicio de la sociedad española el Partido Popular se ha presentado a los electores para impulsar un proyecto político con el que España en estos años ha gozado de estabilidad política. Bajo la presidencia de José María Aznar ha habido prosperidad económica, se han creado cuatro millones y medio de empleos y nos hemos acercado en renta y en bienestar a los países más avanzados de la Unión Europea. Salimos del Gobierno con las manos limpias y dejando las cuentas claras y en orden. Quiero decirles a todos ustedes que como español estoy orgulloso de haber estado a las órdenes de José María Aznar y de haber gozado de su confianza. Muy orgulloso. Toca hablar de uno mismo, sin fisuras. En esta parte del discurso Rajoy va a hacer un repaso de los últimos años del gobierno de José María Aznar. Para ello reafirma el principal alegato que se presentó en la campaña: la mejora de la situación económica y de niveles de desempleo que ha acontecido en España desde que en 1996 Aznar se hace cargo del gobierno del país. La comparación con los principales países de la Unión Europea tampoco podía faltar. Es uno de los grandes logros del último gobierno y evidentemente es momento ahora – último desde el lado del gobierno- en el que se pueden valorar de forma positiva los lugares que ocupa España de cara al exterior. El final de esta parte del discurso viene a ser un recuerdo a 1996 momento en el que se cambia el signo político del gobierno tras las graves acusaciones de malversación de fondos y con una situación económica preocupante. Ese “salimos del Gobierno con las 90 contención que continuamente hace al público José Luis Rodríguez Zapatero con su mano. El cambio de plano del pesar a la alegría por la victoria resulta el talón de Aquiles del discurso del elegido presidente del Gobierno. Y es que son varias las ocasiones en las que en el socialista se observan expresiones gestuales de satisfacción al referirse a la victoria: así se observa tras enunciar que los españoles “quieren un Gobierno de cambio”, o cuando manifiesta dirigiéndose a los militantes del partido “enhorabuena, lo habéis conseguido”. Entonación El tono solemne del discurso está determinado por la entonación predominante en el mismo, que es descendente. Con el minuto de silencio incluido, ya que forma parte de la intervención de Zapatero, el discurso del socialista se extiende más allá de los cinco minutos de duración, aunque no se prolonga por encima de los diez. Interrupciones A lo largo de todo ese tiempo se producen 10 interrupciones por aplausos, y una por cánticos de apoyo. El cántico de apoyo es “¡Presidente, presidente!”, y en él el candidato socialista no se regodea, sino que parece más centrado en proseguir su discurso manteniendo el tono apagado y nada alegre que caracteriza su intervención. El recuerdo al pasado no está presente en el discurso de Zapatero de manera explícita, pero sí en una interpelación del público congregado para presenciar su comparecencia que, además, enuncia un cántico con evidente carga de sentido en un momento clave de la intervención. Es al finalizar el minuto de silencio en honor a las víctimas del atentado terrorista cuando el público comienza a cantar “no a la guerra”, en una clara intención 91 relacional entre dos realidades: la participación de España en la guerra de Irak y el atentado terrorista del 11 de marzo. Análisis del texto Discurso. Parte 1 Buenas noches. Me dirijo no sólo a quienes os habéis desplazado hasta aquí, sino a los millones de ciudadanos que nos están siguiendo desde sus hogares y en especial a los cientos de familias que aguardan noticias de sus seres queridos en las salas de espera de los hospitales y a quienes (APLAUSOS) Y a quienes lloran a los suyos todavía. Ya desde el comienzo del discurso José Luis Rodríguez Zapatero marca los dos pilares sobre los que se va a asentar su intervención: por un lado, el recuerdo presente al atentado cometido en diversos puntos de Madrid tres días antes, y por otro, un enfoque integrador que comienza desde el plano físico para virar poco a poco hacia un cariz político. El “no sólo a quienes os habéis desplazado hasta aquí, sino a los millones de ciudadanos…” ahonda en ese enfoque desde un punto de partida meramente físico, geográfico, si bien es sólo el inicio de una intención que se evidenciará en distintas partes del discurso. Los aplausos realzan la emoción del momento, que lleva asimismo a potenciar la unidad. Discurso. Parte 2 En este momento pienso en las vidas rotas el jueves por el terror, pienso en todos ellos y pido que guardemos aquí y también cada cual en su hogar, un minuto de silencio y de recuerdo para no olvidar nunca. (MINUTO DE SILENCIO). Gracias. (APLAUSOS). Gracias por favor gracias. (CÁNTICOS NO A LA GUERRA). Gracias. El candidato socialista da un paso más en el recuerdo y señala a la parte más dura, más cruda, más dolorosa de la tragedia. Así lo hace cuando enuncia que “en este momento pienso en las vidas rotas el jueves por el terror, pienso en todos ellos”, y pide un minuto de silencio y de recuerdo “para no olvidar nunca”. 92 ¿Qué no hay que olvidar nunca? Esa frase, en el subconsciente de gran parte de los españoles, llama a reflexionar sobre la masacre y a intentar determinar las motivaciones de los terroristas para llevar a cabo la masacre, apuntando en la mayoría de ocasiones a la participación de España en la guerra de Irak. Zapatero sólo llama al inicio de esta reflexión, extendida en el potencial electorado socialista, y su desarrollo desemboca en la responsabilidad del anterior partido de Gobierno en esas motivaciones por fomentar un estado de crispación contra España al entrar en la guerra. De hecho, el cántico que sucede al minuto de silencio es el de “no a la guerra”, que representa bien esa asociación de ideas que busca Zapatero con ese recuerdo “para no olvidar nunca” en vez de, por ejemplo, un “recuerdo a las víctimas”. Los cánticos sellan la pretensión de Zapatero y redondean un inicio del discurso que mezcla un enfoque integrador, un recuerdo sentido a las víctimas y una sutil invocación a una asociación de ideas que, al menos en el auditorio, se desarrolla. Discurso. Parte 3 Quiero también expresar mi agradecimiento a todos los Gobiernos y pueblos del mundo que nos han acompañado en nuestro dolor, en nombre de todos los españoles, gracias. Hoy. (APLAUSOS). Hoy han hablado los españoles con una participación masiva y lo primero que debemos de celebrar es esa victoria del pueblo español, es esa victoria de la democracia. Hoy han hablado los españoles y han dicho que quieren un Gobierno de cambio. (APLAUSOS). Zapatero pasa aquí del enfoque integrador a hablar desde una posición de representante de todos los españoles, con el talante de un presidente del Gobierno y de un hombre de Estado, al dirigirse a “todos los gobiernos y pueblos del mundo”. Esa frase de tal proyección internacional sólo suena dimensionada si se articula desde una posición institucional relevante. Zapatero, al pronunciarla, se dibuja como un presidente del Gobierno de facto, un representante de mucho más que su partido. 93 Lo confirma, además, cuando textualmente reseña que lo hace “en nombre de todos los españoles”, evidenciando así que ha aprehendido ya la legitimidad que las urnas le han otorgado hace muy pocas horas, utilizándola para dirigirse en nombre de todo el país. También realza el carácter democrático de su elección, incidiendo en la “participación masiva” de los ciudadanos y definiendo las elecciones que le han dado la victoria al PSOE como una “victoria de la democracia” por el nivel de participación. En ese fragmento, al identificar la democracia con una victoria del partido, pretende afianzar la legitimidad de los resultados, de la elección. Asimismo, manifiesta que los españoles han votado “un Gobierno de cambio”, y que, por tanto, con el resultado cosechado en las urnas se cierra una etapa. De esta forma ofrece una salida a la esperanza en unos momentos duros como son los instantes posteriores a un atentado terrorista. Discurso. Parte 4 Gracias por esa confianza, gracias a todos los votantes, a mis compañeros del PSOE, a los militantes, a los simpatizantes, a los socialistas de corazón os quiero expresar mi gratitud más sincera, más profunda. He sentido vuestro apoyo constante durante estos cuatro años. Hace cuatro años os convoqué a la esperanza; enhorabuena, lo habéis conseguido. (APLAUSOS). El leonés vira en este punto hacia un enfoque más centrado en clave partidista. Esa progresión la hace en una cascada de referencias: en primer lugar agradece la confianza a todos los votantes, pasando después a los compañeros del PSOE y mostrándole su gratitud. Zapatero cierra progresivamente el círculo diferenciando de todos los españoles a los compañeros de partido, abandonando el enfoque integrador que anunciaba su primera fase del discurso. Ofrece la victoria como un logro coral del partido y utiliza para ello el plural, cuando afirma “hace cuatro años os convoqué a la esperanza; enhorabuena, lo habéis conseguido”. El socialista se esfuerza en integrar a todas las sensibilidades en su victoria, tanto en clave del partido como en clave general. Se trata de una estrategia precisa y certera a la hora de aglutinar a todo el partido en torno a una victoria. Mateo y 94 Valdano (1999, citado por Grijelmo, 2000, p170) exponen que un buen líder no debe hablar en primera persona. “No hable en primera persona, utilice siempre el ‘nosotros’. Nosotros hemos perdido, nosotros hemos ganado”. (…)”. Grijelmo incide en que “la palabra mágica que debe emplear cualquier jefe de negociado que desee agrupar a su equipo, cualquier director de periódico, cualquier gerente de empresa... El líder que desee fascinar a su gente ha de aprender este valor simbólico de las palabras”. Así, Zapatero logra fascinar al partido ofreciendo el mérito del proceso que ha desembocado en la victoria electoral a todo el grupo de personas que ha ayudado al proyecto de partido que encabezaba a crecer. Gana el leonés de esa manera una sensación de unidad, de integración, de generosidad y de reconocimiento al grupo, a la comunidad, que se erige por encima de los méritos individuales. Discurso. Parte 5 Sé la alegría contenida que sentís en este momento, os pido que la expreséis como sabemos hacer los socialistas, quiero que el cambio de talante comience esta misma noche, por eso manifiesto mi respeto y consideración a Mariano Rajoy, ha sido un digno rival. Le tiendo (APLAUSOS). Le tiendo la mano desde ahora mismo para cooperar en los asuntos de Estado, os pido que convirtamos esta victoria en una victoria de todos. El secretario general del partido ganador de las elecciones pide a su electorado que exprese la alegría con respeto y consideración al principal partido de la oposición mediante la figura de su líder. Esto contrasta con la asociación de ideas invocada en la fase inicial del discurso con las connotaciones políticas de la frase “para no olvidar nunca”. Claro que la forma en la que expresa su respeto y consideración al rival político y en que le tiende la mano es mucho más explícita y menos sutil, logrando así realzar el enfoque integrador de su discurso, que vuelve a hacerse presente tras unos compases de palabras en tono más de partido. Antes, no obstante, expone que quiere que comience esa noche “el cambio de talante”, en una crítica velada al talante mostrado por el 95 anterior ejecutivo. De hecho, Zapatero recalca que “por eso”, en una expresión verbal que enlaza una causa con una consecuencia, él manifiesta su “respeto y consideración” a Rajoy. Afirma, por la enunciación del cambio, que lo instaurado era la falta de respeto y la desconsideración por parte del Gobierno del PP con los contrincantes políticos. Zapatero infiere sutilmente que el anterior Gobierno, el presidido por José María Aznar, no tuvo ni respeto ni consideración, ni tendió la mano a la oposición para cooperar. Es una crítica por omisión y por enunciación de la virtud propia como nuevo valor a introducir en la realidad política del país. Para reafirmar y consolidar ese pretendido contraste entre el nuevo Gobierno que él encabezará y el saliente, se refiere al propio como el Gobierno “del cambio”. Discurso. Parte 6 Estoy preparado para asumir la responsabilidad de formar el nuevo Gobierno del cambio, me propongo fortalecer el prestigio de las instituciones democráticas, impulsar la España social, situar a España en primera línea de la construcción europea y guiarme en todo momento por la Constitución. El Gobierno del cambio. (APLAUSOS). El Gobierno del cambio actuará desde el diálogo, la responsabilidad y la transparencia. Será un Gobierno que trabajará por la cohesión, por la concordia y por la paz. (LEVES APLAUSOS). Zapatero, tras ofrecer anteriormente la victoria como un logro coral de su partido, se dirige a la audiencia enarbolando un papel activo y articulando el mensaje en primera persona para crear, con ello, la sensación de que es un líder con personalidad y fuerza como para liderar el destino país. Asegura que está preparado y enlaza con algunos objetivos relativamente concretos de su próximo Gobierno. Da así una sensación de seguridad en su próximo mandato que consigue con la asunción de esa responsabilidad de detallar ciertas líneas del mismo. Todas estas metas encuentran su eje textual en verbos que implican un papel activo del Gobierno, como fortalecer, impulsar o situar en primera línea. 96 De estos objetivos que cita Zapatero, sólo se desmarca hacia un papel pasivo en el último, destacando a la Constitución Española como un camino marcado al que se someterá. En esa idea de que la Constitución Española se encuentra por encima de la política del Gobierno Zapatero se define como un garante del Estado de Derecho y vuelve a dejar una frase en la que se sitúa, respecto al mensaje que articula, como hombre de Estado. Tras recordar nuevamente que será un Gobierno de cambio, conecta esa frase con los valores y las virtudes bajo los que trabajará el nuevo ejecutivo: el diálogo, el respeto, la transparencia, por la cohesión, la concordia y la paz. Otra vez Zapatero identifica el presente, definiendo el futuro que describe como un cambio, con una realidad negativa. Así, realzando el futuro en clave positiva agudiza una crítica elíptica a lo que ha sido el Gobierno del que toma el testigo: lo dibuja como un Gobierno que desdeña el diálogo, que no respeta, no es transparente, ha provocado la ruptura en muchos ámbitos y ha apostado por la guerra. Discurso. Parte 7 Mi prioridad más inmediata, mi prioridad más inmediata es combatir toda forma de terrorismo, y mi primera iniciativa mañana lunes será buscar la unidad de las fuerzas políticas para concentrar todos los esfuerzos en esa lucha. (APLAUSOS). El terror debe saber que nos encontrará a todos enfrente, y que unidos, le derrotaremos. A esa crítica por contraste al Gobierno anterior le sucede, como se comprueba, la enunciación de Zapatero en primera persona de la prioridad más inmediata, que es “combatir toda forma de terrorismo”. Utiliza esa iniciativa política para conectar su intención de trabajar “por la paz” con el ataque terrorista sufrido, poniendo en práctica otra vez un enfoque integrador después de haber dejado entrever que el anterior Gobierno provocó la ruptura. Ese contraste fortalece aún más su mensaje de unidad, y eleva a la cohesión social y política a un objetivo superior a las medidas políticas. 97 Esa llamada inminente a “la unidad de las fuerzas políticas” para concentrar esfuerzos contra el terrorismo cumple también la función de situar a Zapatero como líder político del país, como hombre de Estado que aúna las voluntades en torno a una empresa común. La frase tras los aplausos vuelve a remarcar la unión que propone frente al mal común que identifica en esos instantes a los ciudadanos españoles: el terrorismo, y la convicción de la victoria frente a él. Discurso. Parte 8 Esta noche me comprometo a encabezar un cambio tranquilo, me comprometo a gobernar para todos, con humildad, y os aseguro que el poder no me va a cambiar. Gracias. (CÁNTICOS PRESIDENTE Y APLAUSOS). Gracias, muchas gracias. En la recta final de su intervención, Zapatero habla en primera persona y apoya su mensaje en dos palabras que podrían resumirlo por la fuerza que tienen en el contexto: tranquilo y todos. En un momento de hondo dolor, de agitación social por lo ocurrido y de sentimientos encontrados, el líder, que ya actúa como presidente del Gobierno en su discurso pese a que aún no haya sido nombrado tal, recalca que se va a producir el cambio demandado por la ciudadanía en las urnas aunque de forma tranquila. Dado que en algunas fases de su discurso Zapatero ha criticado veladamente las formas del anterior Gobierno, en la recta final pretende trasladar a la sociedad española que el cambio que él encabeza se producirá sin ruptura, comprometiéndose a “gobernar para todos, con humildad”. La última frase, sin embargo, sitúa de forma repentina al discurso en un plano de intenciones y repercusiones personales de los resultados electorales. El líder socialista asegura que el poder no lo va a cambiar, desplazándose hacia un enfoque de personalización de la política, al estilo de lo que sucede en los Estados Unidos. El cabeza de lista de la candidatura ganadora de las elecciones sitúa en él todos los focos como si fuera el principal motor de cambio, arrojándose un papel mucho más 98 trascendental de lo que el electorado le confiere. Todas las referencias a que el triunfo ha sido coral se diluyen en parte con una afirmación en la que se pone muy por encima del nivel de carisma del que goza en la ciudadanía española. No parece tan relevante que el poder cambie o no al próximo presidente del Gobierno como que el próximo presidente del Gobierno sea capaz de cambiar el rumbo del país con sus políticas. Tras una dinámica de referencias al nuevo Gobierno como un Gobierno de cambio, negar aunque sea en otros términos la acción de cambio resulta contraproducente sobre todo si es al final del discurso, una de las partes con más poder del mismo. Valoración final El discurso de José Luis Rodríguez Zapatero adopta la forma, por momentos, de un discurso de un presidente del Gobierno aunque no haya sido nombrado como tal aún. Es lo que la ocasión requería: que España encontrara en el ganador de las elecciones la figura de un líder que se muestra convencido de poder guiar al país en medio del sufrimiento y los sentimientos encontrados de la nación tras el atentado. Zapatero asume ese rol en el discurso y lo hace en ocasiones en primera persona, contribuyendo desde su alocución a la personalización de la política. La nota predominante es el respeto institucional propio de una situación excepcional, enlazando esas formas con la mirada a un futuro que dibuja menos abrupto, más amable, cercano y asociado a valores blandos que llaman a la tranquilidad, a la calma. No obstante, se alternan fases en las que el enfoque del discurso es más integrador y Zapatero interviene como representante de todos los españoles, y otras en las que se acerca más a un plano de análisis en clave de partido. 99 Tras un inicio con un tono más presidencial que partidista y un desarrollo más partidista que presidencial, en la recta final de su intervención vuelve a virar hacia un talante más integrador. Ese vaivén, ese constante cambio de raíl puede restar credibilidad al mensaje. Quizás un guiño al electorado que lo ha aupado a la Presidencia del Gobierno sea obligado, pero más de uno parece excesivo en las circunstancias en las que se desarrolla la intervención. Resalta la capacidad mostrada por José Luis Rodríguez Zapatero para controlar los impulsos del público, para calmar la alegría que amaga con desatarse en ciertos momentos del discurso y para mantener un tono calmado dentro de la satisfacción. El líder socialista se refiere a la legislatura agotada pero nunca explícitamente. Para ello utiliza el recurso de una suerte de crítica elíptica: describe el cambio que propugna con valores positivos y, así, dibuja el pasado en los términos opuestos. Identifica el cambio de talante con muestras de respeto y consideración; conecta la idea de Gobierno de cambio con la de un ejecutivo que trabaja por la paz, la concordia y la cohesión. Con esa estrategia discursiva Zapatero guarda la apariencia elegante de su alocución y al mismo tiempo critica dura aunque veladamente a la oposición. Soterra, que no elimina, los mensajes críticos a la oposición y pone los focos explícitos sobre la unidad, la cooperación entre fuerzas y el gobierno para todos que él encabezará. El líder del PSOE cumple varios de los objetivos que el momento marcaba: la llamada a la unidad unida al recuerdo a las víctimas, la sutil conexión del atentado con la legislatura anterior, la crítica al Gobierno saliente vinculada a la ilusión del cambio futuro que encabeza la formación socialista y el agradecimiento al propio partido, ofreciendo la victoria a todos los componentes del mismo y reconociendo la labor de éstos. 106 Armando Estacio. También recordó a Raúl Centeno o Fernando Trapero, ambos guardiaciviles, que también habían sido asesinados por la banda terrorista ETA. Antes que todos ellos nombró a Isaías –por Isaías Carrasco- un concejal por el Partido Socialista de Euskadi en Mondragón que fue asesinado por la banda terrorista ETA el 7 de marzo de 2008, a solo dos días de que se celebraran estas elecciones generales. A raíz de la muerte de Isaías Carrasc la campaña electoral correspondiente a dichos comicios fue suspendida por todos los grupos políticos. Por tanto Zapatero trae en primer lugar a una víctima del terrorismo etarra de la propia formación socialista y tras esto resume las víctimas de esta banda terrorista en los últimos cuatro años de su gobierno. La referencia al militante socialista era casi obligatoria pero, para que no quede como un signo oportunista por fechas ni centrado únicamente en su formación, extiende su consternación y recuerdo por el resto de víctimas de ETA desde el 2004 a 2008. Rodríguez Zapatero logra lo que pretende. El terrorismo, aunque en menor medida, seguía siendo uno de los problemas que más le importaban a los españoles en aquel momento y por ello comenzar su discurso con este recuerdo y asegurar que siempre estarán en la memoria es una forma de asegurar que en sus políticas estará siempre presente la lucha antiterrorista. Discurso. Parte 2 Amigas y amigos la jornada electoral de hoy ha contado con una alta participación que es un motivo de alegría para todos. Gracias a todos los ciudadanos que han participado y gracias de corazón a los ciudadanos que con su voto han dado una victoria clara al Partido Socialista. (Aplausos) (Gritos de “Presidente, presidente”) El dato de la alta participación cuando es un discurso de candidato ganador es siempre importante. Como en otras ocasiones lo que lleva es a legitimar aún más la victoria conseguida. A mayor número de votos totales el porcentaje de votos tendrá una traducción en mayor apoyo social y es precisamente ese el objetivo de cualquier político 107 en campaña electoral de cara a unas elecciones como las que se celebraban ese día en España. Evidentemente además de a los ciudadanos que han participado el agradecimiento, por formal que sea, no puede dejar de lado a los que han votado a su opción política. Aquí Zapatero habla de “victoria clara” sin paliativos. No se esconde en mostrarse como el vencedor único de estos comicios y para ello saca pecho ante los suyos. Ha vuelto a ganar –aunque nadie lo dudaba- y ha ampliado los márgenes que se le presumían en las encuestas. Quizás la única rémora del día es quedarse a pocos puntos de una mayoría absoluta que hubiera sido la guinda de un pastel cocinado durante cuatro años. Discurso. Parte 3 También esta victoria se ha producido en las victorias autonómicas andaluzas, enhorabuena a los compañeros de Andalucía y a Manolo Chaves. (Aplausos) En la misma jornada que España elegía sus representantes en el Congreso de los Diputados y en el Senado los andaluces votaban para elegir a sus órganos ejecutivos. La victoria fue para el socialista Manuel Chaves y Zapatero no quiere dejar pasar la oportunidad de felicitar por sus resultaos. Este agradecimiento no es solo por la victoria que Chaves logra en Andalucía sino que también esconde un agradecimiento a la militancia andaluza por el apoyo mostrado en las elecciones generales y volver a convertirse en uno de los bastiones fundamentales para la victoria del PSOE en las elecciones generales. El granero de votos de Andalucía se convertía esa noche en el mayor apoyo que recibe Zapatero en toda la geografía nacional y por ello no podía pasar la oportunidad de felicitar a Chaves y a toda la familia socialista andaluza artífice en parte también de la victoria de Rodríguez Zapatero en las generales nacionales. 108 Discurso. Parte 4 Hace cuatro años me dijisteis aquí mismo que no os fallara. No lo he olvidado. No lo he olvidado un solo día y me he esforzado por estar a la altura de vuestra exigencia. (Aplausos) (Gritos de “Zapatero, Zapatero”) Gracias, gracias. He sentido vuestro apoyo en todo momento, aún más durante esta campaña y en especial en esta jornada. Habéis trabajado duro, hemos trabajado duro, ha merecido la pena. (Aplausos) En esa nueva parte del discurso Zapatero habla de pasado, de sus últimos cuatro años de gobierno, se retrotrae al mismo momento en el que compareció aquella noche tras las elecciones de 2004. Retoma esa comparecencia para recordar que no ha olvidado su mensaje y que ha trabajado durante el mandato para no fallar a su electorado. Sin duda una de los grandes objetivos en política es la de cumplir las promesas que se hacen a los votantes, y Zapatero y su gabinete lo sabe, y por eso tiene un momento para el recuerdo de las promesas electorales. Aunque como suele ser habitual también no se concreta en ninguna medida, se hace desde un plano general. Tras esto toca felicitar a sus más cercanos, a los que han trabajado duro durante la campaña y hoy celebran junto al líder de los socialistas la victoria. Y lo hace implicándose. Con ese “habéis trabajado duro, hemos trabajado duro”, reconoce el esfuerzo de todos los que han colaborado con su campaña pero también da la impresión de líder implicado, que se ha manchado las manos y ha sido parte de ese equipo. El “ha merecido la pena” final sin duda es la recompensa ante el esfuerzo de sus votantes y los que han configurado su campaña y estrategia política. Discurso. Parte 5 Acabo de recibir la felicitación de Mariano Rajoy. (Abucheos) Quiero agradecérsela públicamente y expresarle mi respeto. A los otros candidatos de todos los partidos quiero expresarles también mi reconocimiento. A todos los candidatos. (Aplausos y abucheos) 109 El apartado de la mención al rival en las elecciones llega casi en la mitad del discurso. Quiere romper así Zapatero en dos la línea que llevaba en su discurso. Ha marcado que es el ganador, ha felicitado a sus más cercanos y ahora toca, aunque sea de pasada, nombrar a los perdedores. En este caso lo hace aludiendo a la felicitación de Mariano Rajoy, a él le agradece públicamente el gesto que ha tenido con esta felicitación y le expresa su respeto. El término respeto quizás es el más correcto, el que menos puede marcar una relación que por entonces era nefasta entre los dos líderes de los partidos con más votantes en España. Con respeto quizás gana más Zapatero que lo que podría hacerlo con el resto de sustantivos. Para finalizar este apartado generaliza al resto de formaciones políticas con sus respectivos candidatos el reconocimiento. Estos partidos minoritarios han perdido fuelle en representación parlamentaria y salvo escasos pactos de gobierno el PSOE de Rodríguez Zapatero podrá gobernar con la tranquilidad de una mayoría holgada. Si necesitara más fuerza de estos apoyos para su gobierno seguramente en este apartado el líder socialista hubiera ampliado su discurso, pero no lo necesita. Discurso. Parte 6 Los españoles han hablado con claridad y han decidido abrir una nueva etapa. Una nueva etapa sin crispación, una etapa que excluya la confrontación, una etapa que busque los acuerdos en los asuntos de estado. Aquí Rodríguez Zapatero ya habla desde el presente de las elecciones con las vistas puestas en el futuro de los próximos cuatro años de gobierno. Habla de una etapa sin crispación, puesto que la primera legislatura del gobierno del leonés había estado marcada por los constantes enfrentamientos con el principal partido de la oposición principalmente a raíz de marcarse como no legítima su victoria en las urnas condicionada por el atentado terrorista del 11M. 110 Zapatero aquí quiere hacer ver que su victoria se repite y que aún marcha con mejores resultados, por ello avisa que no quiere esa confrontación y que va a buscar los acuerdos de estado. En acuerdos de estado se refiere a los principales asuntos que deben comprometer a los dos partidos mayoritarios y en especial su indicación va destinado a llegar un acuerdo para un pacto por la lucha antiterrorista que sume las fuerzas de PP y PSOE. Este acuerdo llegaría posteriormente y con él el cese de la lucha terrorista de ETA. Discurso. Parte 7 Gobernaré profundizando en las cosas que hemos hecho bien y corrigiendo los errores. Gobernaré este nuevo tiempo con el diálogo social y con el diálogo político y no ahorraré esfuerzos para lograr siempre el apoyo social y político más amplio que sea posible y para asegurar la colaboración entre todas las administraciones. Gobernaré, gobernaré para todos pero pensando antes que nadie en los que no tienen de todo. (Aplausos) Para mirar al futuro también debe hacer referencia a la legislatura anterior. Por ello dice Zapatero que seguirán haciendo bien todo lo que ya hacían bien y corregirán los errores. Es esta la consigna básica de un partido que está en el gobierno y quiere seguir manteniendo el apoyo de los ciudadanos. Seguir progresando en los aspectos en los que se ha trabajado correctamente y corregir los pocos errores que se hayan podido cometer. Habla Zapatero del diálogo social y el político y los diferencia claramente, así como también lo hace con el apoyo de cada uno de estos dos entes. Quiere reunir en torno a sí a todos, quiere sumar voluntades como político que es. La diferenciación entre lo social y lo político es sin duda por el ya creciente desapego que la sociedad comienza a mostrar con la clase política. Quiere referirse Zapatero a que su política de gobierno va a ir encaminada no solo a ser político y moverse en términos políticos sino que bajará a los problemas y la realidad social. Y dentro de esa realidad quiere mostrar que su principal objetivo serán aquellos que menos tienen antes de los que tienen de todo en referencia quizás a las políticas asumibles al Partido Popular y como forma de diferenciarse de las mismas. 111 Discurso. Parte 8 Gobernaré para hacer realidad las aspiraciones de las mujeres. (Aplausos) Gobernaré para que se cumplan las esperanzas de los jóvenes. (Aplausos) Gobernaré para que los mayores encuentren el apoyo y la asistencia que se han ganado a lo largo de toda una vida. (Aplausos) Gobernaré para asegurar que España mantiene su compromiso con Europa, con la paz y con la cooperación al desarrollo. (Aplausos) Gobernaré con mano firme y con la mano tendida. (Aplausos) Llega el momento de llegar a cuanto más público posible. Para ello Rodríguez Zapatero se dirigirá a los distintos target de su audiencia: mujeres, jóvenes y ancianos. Son sin duda tres de los grandes focos de atención del gobierno socialista que ha estado gobernando los cuatro años atrás. Al voto de los dos primeros grupos se le achaca la victoria de 2004 y por ello no se puede dejar de tender la mano en un momento crucial como este a los que han sido sustento de votos para una ampliada mayoría. A esto se le suma la visión europeísta que Zapatero no puede ni debe abandonar en su discurso. Sabe que ha estrechado lazos con algunos países de la Unión y eso debe quedar reflejado en su discurso. Aunque hable de Europa no deja a un lado uno de los principales aspectos de su campaña “la cooperación al desarrollo”. Sin duda es este uno de los frentes abiertos por el gobierno de Zapatero y que no iba a faltar en su alocución de la jornada que le da vía libre para seguir desarrollando esa política específica. Para finalizar estas alusiones a un gobierno de futuro Rodríguez Zapatero habla de gobernar con mano firme y mano tendida. Mano tendida a los partidos políticos para que se sumen a las políticas que ofrece el Partido Socialista y mano firme en referencia específica a la lucha antiterrorista. Discurso. Parte 9 Defenderé con energía los valores constitucionales, los valores de la convivencia. Hoy más que nunca creo en una España unida y diversa. Una España que vive en libertad y convive con tolerancia. Juntos los españoles podemos alcanzar un futuro tan alto como nuestra voluntad y tan 112 fecundo como nuestra ambición. Quiero recorrer este camino, quiero alcanzar ese futuro al frente de todos y en compañía de todos. Buenas noches y buena suerte. (Aplausos) En la última fase del discurso, Zapatero sigue con las miras hacia el futuro de gobierno en su segunda legislatura. Nada mejor que aludir a conceptos como la Constitución o la convivencia para reafirmar su apuesta por una democracia plural, y en España de la que habla de ser una nación unida y diversa, es decir, aparta los miedos por exclusión. Una de las frases más destacadas de su discurso viene aquí “un futuro tan alto como nuestra voluntad y tan fecundo como nuestra ambición”. Con esta frase el presidente del Gobierno sigue sumando, quiere verse respaldado también por ese más del cincuenta por ciento de los españoles que lo han votado. Sabe que existen sensibilidades que de una forma u otra no entran dentro de la política que ha llevado a cabo pero a ellos quiere mandar el mensaje de que no están fuera de su idea de nación. Para ello lo más gráfico para sumar a estas personas que no han votado a la formación política propia es hacerles partícipe de ese futuro, por eso la frase “al frente de todos y en compañía de todos” en la que remarca que será él con su gobierno los que lideren al país pero que no quiere dejar ninguna sensibilidad apartada de sus acciones. Curioso al menos el final. “Buenas noches y buena suerte” parece más bien una despedida de un programa de espectáculos y no la de un político seguro de su futuro. Quizás ese buena suerte sobraba en el texto que leyó Rodríguez Zapatero. Dejar algo a la suerte es igualarlo a no tener controlado el tema en cuestión. Tras afrontar en su discurso los retos del país, hablar de futuro con total franqueza y seguridad la última frase deja desacreditado al líder socialista y por tanto da una impresión totalmente contraria a la que se ha manifestado en el resto del discurso. 113 Valoración final En definitiva, la comparecencia de Zapatero se enmarca en el discurso lógico de un presidente de gobierno que reedita una mayoría simple pero ampliada con respecto a los últimos comicios. Para ello utiliza recursos lógicos como alabar los logros conseguidos y marcar objetivos de futuro así como la mirada, aunque de pasada, del resto del panorama político que rodea al Partido Socialista. Es un discurso claramente evocador de sentimientos y para muestra el comienzo del mismo. Muy políticamente correcto intenta no mancharse en ningún aspecto y que todo el texto vaya girando en el apoyo de todos al proyecto que presenta y que va a hacer realidad en los próximos cuatro años de gobierno. Es, por tanto, el discurso de un líder que se sabe más ganador aún. Que no debe prometer nada puesto que con la ampliada mayoría obtenida en las urnas podrá tener facilidad en su trabajo diario y que tampoco tiene la necesidad de ahondar en acuerdos con otros partidos por la misma razón. Zapatero vuelve a ganar en unas elecciones y marca con claridad su hoja de ruta. A su lado gran parte de los artífices de las políticas sociales de su gobierno y miembros del partido que aluden a aspectos sociales muy concretos. Es la imagen de un PSOE menos agazapado que el que ganó cuatro años atrás, un PSOE que puede celebrar ampliamente su victoria sin miedo a otros temas secundarios. En definitiva un PSOE y un Rodríguez Zapatero vencedores y sabedores de ello. 114 3.3.2 Discurso de Mariano Rajoy (PP) En las elecciones generales del 9 de marzo de 2008 el candidato del PP, Mariano Rajoy, compareció minutos más tarde de las 23,00 horas. Junto a un grupo reducido de personas de su equipo de campaña, el gallego comenzó a interpretar un discurso que acabaría por parecer todo lo contrario a lo que el momento requería. Rajoy se asomó a al balcón del edificio de la calle Génova, un edificio que lucía un aspecto descompasado con la burbuja inmobiliaria –ya empezando a desinflarseque reinaba en 2008 en España. El edificio aparentaba haber sido construido décadas antes, y en él primaban los colores oscuros, cerrados. El líder del PP aparecía con una vestimenta formal que añadía seriedad a su imagen, al momento, a la situación. Con chaqueta y corbata. Rajoy confirmaba con su ropa la apariencia de hombre serio, de leyes, introvertido, tímido y correcto que se habían encargado de trabajar en el imaginario colectivo y en la opinión pública sus asesores de imagen. El fondo elegido para la comparecencia no era tan serio como la imagen de Rajoy. Unos militantes congregados en el interior de un edificio tiene poco sentido, más allá de alimentar la idea de una suerte de clases de militantes: los que están dentro y los que están abajo. Sin música introductoria alguna y ante más de 1.000 personas congregadas bajo el balcón de Génova, Rajoy se mostró esquivo a la hora de felicitar abiertamente al ganador de las elecciones. A esa postura lo empujó también el público, que frenó al gallego con pitos en su intento por comenzar de una manera elegante felicitando al PSOE por su victoria. 115 Alusiones Rajoy sólo hace una alusión al ganador de las elecciones, y además no es explícita. Contrasta este reparo que muestra el candidato ‘popular’ en referirse a la candidatura ganadora del otro partido mayoritario con las ocho alusiones que hace a los resultados su propio partido, al PP. Hasta en ocho ocasiones a lo largo del discurso el líder del PP se refiere a ellos, indicando en una de ellas que ha obtenido en las elecciones “más votos que nunca”, realzando los datos más positivos de los negativos, la victoria entre la derrota. Así, en ese constante realce de las cualidades del perdedor, al candidato se le escapa un defecto. En concreto, dice: “todo el mundo sabe que somos previsibles”. No articula tal afirmación en tono de autocrítica, aunque más allá de la forma el fondo pueda ser interpretado como tal. Realmente, la previsibilidad tiene connotaciones negativas en la sociedad actual en la que, por la velocidad de comunicación, la capacidad de sorpresa es un punto a favor. El líder gallego del PP se topa, en el reconocimiento de los valores que supuestamente defiende, con una marca negativa que, además, se ve alimentada por su imagen. El partido es previsible; poco ágil, lento, no adaptado a los tiempos, algo cansino, fácil de atacar. Gestos Tanto es así que se produce un gesto evidente de victoria. El candidato del PP vota a petición del público congregado en señal de festejo de no se sabe qué, en una alegría impostada que lo desborda y que evidencia la pérdida de control de la situación. A ello contribuye la irrupción espontánea de su mujer, Elvira Fernández, que se muestra abatida en los primeros instantes de su apariencia público y convoca, casi sin quererlo, a reafirmarse en su orgullo a la muchedumbre allí ubicada. 122 secretario general del partido, el apoyo recibido en una legislatura del PP en la oposición que ha sido “difícil”, una confesión que realza el valor del apoyo del partido. En cascada, desciende jerárquicamente de forma muy general por el partido: agradece a la cúpula que ha estado junto a él, posteriormente a todos los dirigentes y después a los militantes, para finalizar por los candidatos que iban en la lista que él encabezaba como candidato a presidente del Gobierno. Se trata de un agradecimiento en cascada jerárquica que ofrece la sensación de una organización piramidal. Que Rajoy se dirija en primer lugar al equipo de campaña y luego descienda progresivamente hasta la militancia de base puede interpretarse como un orden desacertado, ya que bien se efectúe por cercanía o bien por importancia, la militancia –el sector más numeroso, la basees la última a la que se dirige. Discurso. Parte 6 Os diré una cosa: CÁNTICOS QUE BOTE RAJOY. Y si se cae, y si se cae BOTE DE RAJOY Y APLAUSOS. Amigas y amigos, os diré otra cosa, os diré otra cosa, hemos sacado más votos que nunca. GRITOS Y PITOS. CÁNTICOS SOCIALISTA EL QUE NO VOTE ES. Cuidado no se vaya a caer esto (en bajito). Bueno. Amigas y amigos, somos el partido político de España que más hemos subido en votos, en escaños y en porcentaje de votos, el que más ha subido de toda España. APLAUSOS. Y ahora quiero deciros algo, quiero deciros algo. CÁNTICOS LEVES. Otra vez, esto se puede caer eh ALGARABÍA. Vuelve a enunciar el acto de habla como introducción a una nueva parte del discurso en la que trata de hacer un pequeño análisis de los resultados más positivos dentro de la derrota electoral. Ese análisis se reduce a dos oraciones, aunque el mensaje se difumina en una serie de interrupciones del público a las que reacciona –y se somete- Rajoy. El candidato cede a la presión del público, que le pide que haga un gesto de complicidad que está asociado a la celebración: botar. Rajoy muestra su inseguridad incluso en la frase anterior al bote que pronuncia para congraciarse con el público. ¿Y si se cae?, pregunta. Después de ello, vuelve a enunciar el acto de habla para reincorporarse a un enfoque del discurso más serio. Es, posiblemente, la parte del discurso que más análisis contenga y que se sustente más en los datos, pero a la que menos atención se le presta 123 porque está rodeada de interrupciones del público y reacciones de Rajoy que hacen que el continente termine por engullir el contenido. La primera de las frases en las que ofrece el análisis positivo de los resultados la efectúa el primera persona, englobando en el logro a todo el partido y fomentando la apariencia de unidad, de empresa común. Tras una nueva interrupción del público y un amago de bote de su esposa, Rajoy vuelve a mostrarse como un hombre precavido, cauteloso, inseguro e incluso miedoso, al pedir “cuidado” a las personas que se encontraban a su lado en una forma, consciente o inconsciente, de advertir para que no cedan a la provocación del público para que boten. El auditorio articula en esos instantes un cántico de reafirmación en las convicciones políticas en contraposición a la opción política que ha ganado las elecciones. De nuevo marca el inicio de una nueva oración, la segunda del análisis en clave positiva del resultado electoral y que es pronunciada en primera persona, como la anterior en la que ofrecía un mensaje similar. Por último, y tras intentar volver a arrebatarle la gestión temporal del discurso al público, cede a la pretensión de que bote evidenciando otra vez su inseguridad con la misma apreciación que anteriormente realizó a las personas que se encontraban a su alrededor. Discurso. Parte 7 Amigas y amigos, todo el mundo sabe que somos previsibles, todo el mundo sabe lo que defendemos, todo el mundo sabe en lo que yo creo, y yo VIVAS. CÁNTICOS A POR ELLOS. Amigas y amigos, todo el mundo sabe lo que es el PP, todo el mundo sabe lo que yo pienso, y mis convicciones, mis valores y mis principios es lo que este partido político va defender. Quiero decírselo a todos los que nos han dado su voto y su apoyo, estaremos a la altura de las circunstancias. APLAUSOS Y CÁNTICOS MARIANO QUÉDATE. Quiero deciros más, no voy a defender en mi vida, porque no lo he hecho nunca y por tanto a estas alturas menos, más que los intereses generales de los españoles y mi país, una gran nación que se llama España. APLAUSOS. Adiós, gracias. MÚSICA PP 124 En la última fase del discurso, Rajoy esboza una descripción del partido en la que, en primera persona, señala que el partido es “previsible”, una característica con connotaciones negativas. La reflexión ahonda, guiada de un “todo el mundo sabe”, en la idea de previsibilidad que Rajoy ofrece como una cualidad alejándose de la concepción de cambio, de dinamismo. Pasa de referirse en primera persona al propio partido a personalizar utilizando el pronombre yo y el abuso del posesivo. Así, Rajoy apunta, de nuevo con el “todo el mundo sabe” por delante, que sus convicciones, valores y principios es “lo que el partido va a defender”, en un mensaje que suena demasiado personalista para un candidato de su carisma. Además, ofrece una sensación de autoritarismo que no se corresponde con la actitud mostrada por el propio Rajoy durante todo el discurso. Esa idea de previsibilidad no concluye con siquiera un pequeño matiz autocrítico, sino con una reafirmación. Vuelve a repetir que el PP estará a la altura de las circunstancias. Asimismo, el candidato del PP intenta identificar el pasaje anterior sobre la previsibilidad y las convicciones con los intereses generales de los españoles, y lo hace justo después de de decir que no va a defender más que esos intereses porque no lo ha hecho “nunca” y “a estas alturas menos”, afianzando nuevamente la idea de inmovilismo. Todo el fragmento es desarrollado por Rajoy en primera persona, que como indica Arce (2006, p. 229) se trata de un mecanismo que adquiere gran relevancia pues persigue, bien que su discurso sea solemne o ceremonioso, bien asignarse logros o éxitos como méritos propios y únicos. Como ya se ha referido, quizás lo que Rajoy persiga en esta ocasión sea asignarse logros o éxitos que son tales para un auditorio de carácter más tradicional que valora los principios y convicciones, así como la idea de nación española. De esta forma, y a partir de la autoasignación de unos puntos de vista compartidos por el público al que se dirige, el gallego se asegura el aplauso y el favor del público. 125 Finaliza definiendo como “gran nación” a España, si bien pierde fuerza que no termine con una palabra como nación y si con una explicación que tal vez se perciba innecesaria, pero bastante certera en un contexto con un público que valora la aparición del término España entendida como una nación, en lo que puede interpretarse como una referencia indirecta a las sensibilidades nacionalistas que se dan en territorio español. Valoración final En definitiva, la comparecencia de Rajoy es excesiva en lo que no debe ser el discurso de la noche electoral del principal perdedor de las elecciones y exigua en cuanto a los elementos que podrían sustentar la afirmación de que la intervención del perdedor es correcta, idónea y adecuada. Como señalan Hernández y García (2004): El hablante, para abrirse y para dejar que fluya el discurso, necesita un clima cálido en el que respire comprensión y aprecio. A veces, el ambiente favorable es palpable y existe antes del comienzo del discurso: el orador y el público se conocen y se estiman mutuamente; pero, en otras ocasiones, el orador es desconocido, se siente un extraño y, quizás, rechazado. (p.52) Rajoy se sitúa en el segundo caso; el orador se siente rechazado, percibe una cierta distancia con su público y se evidencia que no existe ‘feeling’ con el auditorio en determinadas fases del discurso, así como en general. El candidato del PP a la Presidencia del Gobierno juega con un público distante y en ocasiones algo hostil tras el inicio en el que felicita al ganador de las elecciones, el PSOE. Da la sensación de que el candidato del PP no sabe a dónde quiere llegar ni qué mensaje de calado –por encima del realce vacío de las cifras que reflejan, se miren por dónde se miren, una derrota electoralquiere transmitir a su público. En esa misma línea se encuentra la omisión de la derrota: Rajoy no la reconoce abiertamente y tampoco reflexiona sobre la omisión, que ya puede interpretarse el primer de los muchos gestos de inseguridad que regala en su discurso. Por otro lado, parece durante toda la intervención que Mariano Rajoy hace una victoria de la derrota empujado, como ya se ha insistido, por el sentido que imprime el público 126 congregado en sus cánticos e interrupciones, en su actitud. No es descabellado afirmar que el gallego sucumbe ante la dinámica de sus seguidores, que lo imbuyen en una constante huida feliz hacia delante, haciéndolo perder la perspectiva y la dimensión del momento y de la propia derrota electoral. El discurso del candidato del PP sigue la dinámica de sacar pecho de una derrota, un camino algo peligroso si discurre por él ante una muchedumbre poco respetuosa con la victoria rival. Ni alusiones a los temas principales de campaña, ni a legislaturas anteriores, ni al futuro: alejado de la autocrítica, Rajoy se instala en la rueda del orgullo del perdedor, del despecho del derrocado y el análisis se le escapa entre ello. A esta corriente no se ve abocado tanto Mariano Rajoy como su falta de empatía, que lo lleva a protagonizar situaciones forzadas como la del bote encorsetado, infantil y carente de más sentido que el de congraciarse con el público, y a escenas en las que la incomodidad del candidato del PP desencadena reacciones impropias de un político que está en el cénit de su carrera política. Las relaciones con la multitud a la que debe representar parecen nada entrenadas, poco ensayadas, naturales hasta el punto de lograr la desnudez de pudor del inseguro Rajoy ante tantos simpatizantes. Y es que para una persona que demuestra no dominar la escena pública ante sus seguidores como Rajoy, una comparecencia de derrota alentada por un numeroso grupo de personas que no acepta el resultado, lo que el momento requiere ni las consecuencias, desemboca en un pulso entre su inseguridad y toda la certeza que le marca su público. Rajoy cede. La frase con la que comienza, una frase que denota inseguridad en la reacción del público y en sí mismo, y prueba de ello es precisamente ese intento de piropear de antemano al público para que no se enfade tras la posterior afirmación. La reacción de las personas congregadas bajo el balcón del a calle Génova es un zarpazo en la seguridad con la que Rajoy, posiblemente, afrontaba el discurso. 127 La primera barrera, que suele estar establecida de antemano y es una muestra de cortesía, respeto y educación entre candidatos, no es superada. No es superada debido a la reacción del público, que reprueba la acción de su candidato. Desde ese preciso instante, y tal vez invitado por las dudas en torno a su carisma y al peso de su personalidad, Rajoy cede el control de los acontecimientos a su público. Hay una circunstancia repetida en el discurso del candidato del PP a la Presidencia del Gobierno en las elecciones de 2008: se muestra dubitativo al empezar la frases después de una parada –en la gran mayoría de ocasiones, obligada por la interpelación del público en el acto- y sucumbe ante la animosidad de los seguidores allí congregados, concediéndoles el don del manejo de los tiempos del discurso. Asimismo, Rajoy cambia con cierta frecuencia su tono de voz y la cercanía de sus expresiones según el grupo de personas al que se dirige, diferenciando entre los compañeros del equipo de campaña que lo acompañan y el público general asistente. Así, comenta en varias ocasiones a las personas con las que comparte comparecencia frases como “no hay manera”, o “cuidado no se vaya a caer” para alertar del peligro que podría sufrir la estructura si todos los subidos en ella votaran como les reclama el público, en unas palabras prudentes cuando sin embargo fue él el encargado de dar pábulo a una suerte de peticiones más propias de una victoria electoral. Además, esas manifestaciones de Rajoy contribuyen a apuntalar la una imagen conservadora, de cierto temor, alejada de la decisión con la que se manifiesta en sus interpelaciones el público asistente. Hay gestos que denotan y evidencian ese nerviosismo que impera en la alocución de Rajoy, y uno de los que dejan más patente este extremo es el de tocar varias veces el fino soporte que conduce al micrófono. El gallego no sabe dónde colocar las manos y encontrar la seguridad a través de la posición de las mismas; su inquietud es manifiesta 128 y esos gestos desgastan su autoridad, reduciendo a lo que debe ser un líder a una persona presa de los nervios ante un auditorio nada hostil a él. Rajoy duda antes de articular cualquier inicio de frase, y es en esos momentos en los que un actor discursivo debe asentar su confianza y transmitirla al auditorio cuando el entonces candidato del PP no supera con decisión la interpelación del público congregado. El líder se detiene en exceso, por lo que el contenido del mensaje se enfría en esa discontinuidad. Mariano Rajoy colma su intervención con una frase final interpretada sin fuerza, sin decisión, con lentitud y sin apariencia sonora de convicción. En medio de una algarabía que barrunta el final del discurso, el gallego pronuncia una frase con bastante carga emocional y de sentido para su electorado pero con una cadencia dubitativa, nada acorde con la naturaleza del mensaje que desea transmitir (“Y mi país, una gran nación que se llama España”). Cierra así una intervención desafortunada en todas sus aristas, carente de la autocrítica y solemnidad pertinente en este tipo de discursos. En definitiva, el candidato ‘popular’ firma una nueva derrota en su comparecencia pública tras la ya cosechada en las urnas, precisamente por no saber controlar el cauce por el que debe discurrir un discurso de aceptación y reconocimiento de derrota, facilitando por momentos que pareciera una reacción infantil de orgullo en respuesta a la frustración provocada por los resultados. 129 3.4 Elecciones municipales y autonómicas de 2011 3.4.1 Discurso de José Luis Rodríguez Zapatero (PSOE) El 6 de mayo de 2011 se celebraban en España las elecciones municipales y autonómicas en un marco temporal que las situaban como un adelanto a las elecciones generales que seis meses después se celebrarían con el consabido cambio de gobierno y la mayoría absoluta conseguida por el Partido Popular de Mariano Rajoy en unas generales adelantadas. Pero, en los comicios que nos ocupan, el PSOE de José Luis Rodríguez Zapatero gobernaba en su segunda legislatura tras conseguir una mayoría ampliada en el año 2008 con respecto a los comicios de 2004. La situación de crisis económica que ya se hacía notar de forma palpable en la sociedad española marcó de claramente la campaña electoral de estas elecciones siendo el tema estrella de los discursos previos de todos los candidatos. En sus mensajes de campaña no faltaron las referencias a esta situación y la comparación con el resto de países de la Unión Europea como uno de los temas primordiales aunque se trataran de elecciones a municipios y comunidades autónomas. Zapatero comparecía en la sede nacional del Partido Socialista Obrero Español de la calle Ferraz de Madrid en su sala de prensa junto a los líderes más destacados de su gobierno en aquel momento. Un fondo de tonalidad blanca con formas de cuadrados encajados y en el que sobresale como único motivo el logotipo del Partido Socialista fue el elegido para que el presidente del gobierno compareciera ante los medios de comunicación tras saberse los resultados en más de un 95% de los votos escrutados. Lo hace minutos después de las once de la noche antes de la comparecencia de Mariano Rajoy en la sede del PP en la calle Génova. Y lo hace –aunque en el plano de cámara no se pueda verjunto a los más importantes representantes del gobierno español en ese 130 momento: Alfredo Pérez Rubalcaba –Vicepresidente primer y Ministro del Interior y Portavoz del Gobierno-, José Blanco –Ministro de Fomento-, Francisco Caamaño – Ministro de Justicia-, Carme Chacón –Ministra de Defensa-, Manuel Chaves – Vicepresidente tercero y Ministro de Política Territorial y Administración Pública- y Trinidad Jiménez –Ministra de Exteriores-. En un estado de consternación por los resultados negativos obtenidos por la formación socialista José Luis Rodríguez Zapatero comparecía ante los medios de comunicación que esperaban además del análisis de los resultados globales de estas elecciones respondiendo a las cuestiones planteadas posteriormente por los distintos profesionales de los medios, algo insólito en este tipo de comparecencia en la noche electoral. Rodríguez Zapatero se presentaba con traje azul marino, camisa blanca y corbata morada con pequeños lunares blancos. Un toque algo más serio que en el resto de comparecencias en las noches electorales del 2004 y 2008 cuando ganó la presidencia del gobierno. Sobre un fondo, como ya se ha referido antes, institucional y ante más de un centenar de periodistas –redactores, fotógrafos y cámaras de televisión-, en una sala habilitada para prensa en la sede de la calle Ferraz. No existe ningún tipo de sintonía que aparezca al principio ni al final de la comparecencia que realza más si cabe el tono de decepción por los resultados en el lado socialista. El semblante del entonces presidente del gobierno es serio, nada que ver con las anteriores intervenciones en noches electorales que le ha tocado como máximo representante de los socialistas españoles en los últimos siete años. Comparten el mismo semblante el resto de líderes socialistas que acompañan al leonés en su discurso. Incluso, en fotografías publicadas el día siguiente en los distintos periódicos, se puede ver a primeros espadas de su gobierno como Manuel Chaves con la mirada hacia el suelo en señal de clara derrota. 131 Alusiones En el comienzo del discurso Rodríguez Zapatero ya habla directamente de vencedores y vencidos y para ello alude al Partido Popular como principal fuerza política que ha vencido en municipios y Comunidades Autónomas. Aunque antes que ello felicita a los políticos que han sido elegidos en los dos ámbitos “sean del partido que sean”. De la generalidad pasa a lo particular, y concreta entonces en el Partido Popular. El ritmo es constante, con pausas leves, y tras hablar del resto de partidos hace una alusión clara a su propia formación política: “Nosotros hemos ganado muchas veces y hemos sabido ganar, también sabemos perder” en referencia a la actitud que deben tomar los socialistas ante estos resultados pero también como un mensaje a los ganadores de las elecciones para que sepan moderar su discurso. Quizás es una advertencia a Mariano Rajoy que comparecería posteriormente. Zapatero si se refiere al tema principal de la campaña en España: la crisis económica. Lo hace directamente, sin buscar otras maneras de referirse al problema. Lo hace desde la visión de un presidente de gobierno que achaca a la misma los resultados obtenidos en municipios y comunidades debido a la situación de su partido en esta coyuntura social. Por su parte no alude en ningún momento al tema secundario de la campaña, la corrupción política, ya que se centra principalmente en tomar el principal problema como punta de lanza de su discurso. En su alocución el líder socialista habla obviamente de la legislatura en la que está inmersa el país pero no dibuja un panorama de futuro en el ámbito local ni autonómico. En su discurso habla en un plano general, con visión nacional, sin entrar a pormenorizar aspectos destacados de alguna región u otra. Quizás tampoco le interesaba desgranar más los datos que por zonas tomaban tintes drásticos para su partido. 138 un momento difícil en el que su partido lucha por el sistema del bienestar como prioridad política. Para ello, y de nuevo con vistas a futuro, plantea un escenario en el que el PSOE gobernará o estará en la oposición en las distintas administraciones pero, y vuelve a hacer referencia a su programa político y una de las bazas de su discurso anterior a las elecciones, la mayor convicción en el respeto al mantenimiento de las bases que sostienen el estado del bienestar. Con esta parte finaliza el discurso preparado ex profeso para los medios y que se ha desarrollado sin ningún tipo de interrupciones. A diferencia de lo que suele ocurrir en este tipo de momentos posteriores a las elecciones se abre un turno de preguntas concertado y por consenso de los propios medios que plantearán sus dudas al líder socialista. Discurso. Parte 8 P.- ¿Dice usted, o he entendido, que no va a haber adelanto electoral? R. Antes había respondido a esta pregunta en más de una ocasión y el respeto de los tiempos, de los mandatos políticos es un principio que me parece bueno para nuestro sistema democrático. Además, he comentado en alguna ocasión, estamos en un momento trascendente para culminar reformas que están en el Parlamento, que han de llegar al Parlamento, y por tanto el objetivo fundamental de España en este momento es garantizar la recuperación económica y abrir el escenario que nos permita consolidar el proceso de recuperación, y por tanto de creación de empleo. La primera pregunta era la cuestión que más se había comentado en el caso de una amplia derrota de los socialistas en municipios y principalmente en Comunidades Autónomas que habían sido feudos históricos del PSOE. El periodista recalca su pregunta con la expresión “o no he entendido” que sirve para que en este caso Zapatero muestre más información sobre el tema en cuestión. 139 En su respuesta Rodríguez Zapatero no responde tajantemente como sí lo hace en su discurso. Alude a comentarios anteriores realizados por él mismo que dan a entender que no se realizará ese adelanto electoral por las cuestiones que plantea que en resumen son dos: respeto a los tiempos del sistema democrático y reformas pendientes en el Parlamento. De nuevo cita el principal tema de campaña para argumentar la necesidad de continuar con los proyectos legislativos que en este caso el ejecutivo plantea en las Cámaras. Discurso. Parte 9 P.- ¿Cree usted que va a tener suficientes fuerza para aguantar la presión del PP en estas circunstancias y mantiene usted que va a agotar completamente la legislatura y que las elecciones van a ser en marzo? R. Ese es mi objetivo, como saben la tarea de la responsabilidad política tiene, como es natural, una vinculación directa del Gobierno con el Parlamento, y por supuesto desde ese objetivo político vamos a trabajar por seguir consiguiendo las mayorías parlamentarias que nos permitan culminar la legislatura, no por culminarla, sino por culminar las reformas imprescindibles que necesita España para asentar la recuperación económica. Ese es mi objetivo. Por lo tanto, para esa tarea, como es natural, vamos a pedir el apoyo de los grupos parlamentarios con los que habitualmente hemos venido obteniendo el respaldo para las principales iniciativas parlamentarias, leyes, presupuestos, etc. Aunque pregunta distinta, pues el periodista le cita directamente al Partido Popular, su presión y su papel dentro del nuevo panorama fijado por las urnas, Rodríguez Zapatero casi como un autómata responde –aunque algo más extensolo mismo que ha contestado en la primera de las preguntas. En ningún momento se refiere –como si lo hace en el principio del discursoal Partido Popular y vuelve la mirada hacia su partido, su condición de gobierno a nivel nacional y el trabajo que al mismo le queda por realizar hasta la convocatoria de unas nuevas elecciones generales. Discurso. Parte 10 P.- Sí, bueno, da usted por hecho, ya no le voy a preguntar más si va a convocar usted elecciones anticipadas, porque damos por hecho que en su ánimo no está, pero sí quería preguntarle qué va a pasar con el PSOE después de este revés electoral, el PSOE del que usted es Secretario General ¿Está en condiciones de enfrentar un proceso de primarias o más bien cree que sería necesario un congreso extraordinario? 140 R.- El PSOE ya tomó, ya conoce la decisión que tomé el 2 de abril y anuncié que ese proceso se abriría, el de la nominación a la candidatura a la Presidencia del Gobierno. Mañana tenemos reunión de la Ejecutiva, el próximo sábado Comité Federal y los ámbitos del partido serán los que decidan el calendario del proceso para nominación de la candidatura a la Presidencia del Gobierno. La última de las preguntas, a tenor de su visión hacia su partido tan remarcada, va referida al futuro organizativo del PSOE. De nuevo hace referencia a actos de habla del pasado, a momentos anteriores a su comparecencia en los que había anunciado como se realizaría el cambio de mando al frente del partido. Aún así anuncia las fechas próximas en las que se celebrarán los distintos órganos de gobierno que dictaminarán el calendario para la elección de un nuevo líder socialista. Es, al menos curioso, la referencia al pasado para hablar de futuro, en todo caso originado por una situación presente y con la que Rodríguez Zapatero da por finalizada este discurso post electoral. Valoración final Zapatero se muestra como un líder derrotado que busca mantener su visión nacional por encima del marco municipal o autonómico definido en las elecciones de esta jornada. Para ello no duda en sacar a relucir en casi todas las partes de su discurso la crisis económica como principal fuente de la derrota de su partido. Acepta desde el primer momento la victoria de sus máximos competidores y plantea un sistema de comparecencia con preguntas de los periodistas aunque con límite en las mismas. Una aparición muy distinta al resto de las que como secretario general del PSOE y presidente del gobierno español ha debido enfrentarse en noches electorales. Esta vez se muestra un tono mucho más apagado, finalizando en descendente frases que son rotundas y con un uso del lengua no textual que remarca aún más lo que dicen sus palabras. 141 En definitiva un líder que ve su ocaso político cercano y al que en dos de las tres preguntas le hacen referencia a un adelanto de elecciones, sin duda uno de los mayores índices de fracaso en un gobierno que había sido respaldado tres años atrás por una amplia mayoría que rozó la absoluta. Zapatero deja dudas en sus respuestas y solo enseña una visión parcial muy repetitiva con el único hilo argumental de la crisis económica. Un discurso pobre o quizás el discurso fijado para no focalizar en otros temas y dejar, estos resultados, como otro cadáver más de los que la situación económica deja a su paso. 142 3.4.2 Discurso de Mariano Rajoy (PP) Las elecciones municipales y autonómicas celebradas en España el 22 de mayo de 2011 supusieron la antesala de las elecciones generales que tendrían seis meses más tarde. El resultado cosechado aquel 22 de mayo de 2011 era extrapolable a los comicios que se desarrollarían en un año –finalmente Zapatero convocó elecciones anticipadas y ese periodo se redujo en seis meses--, y así afrontaban la cita en las urnas la mayoría de partidos que concurrían a la misma. Rajoy comparecía en el balcón de la sede del PP, sita en la calle Génova. Ante un fondo con colores corporativos y en el que predomina una textura lisa, con mensajes de la campaña y una gran pancarta que se despliega desde el balcón hasta la calle en la que reza la palabra “gracias”. El líder del PP salió al balcón a articular su discurso minutos más tarde de las 0,00 horas, tres horas después de que cerrara el último colegio electoral. Junto a él comparecía un grupo reducido, formada por menos de seis personas que se situaba en la misma línea que el candidato gallego del PP a la Presidencia del Gobierno. El presidente del PP se presentaba con chaqueta pero sin corbata y una camisa blanca que realzaba su moreno, intenso para la época del año en la que se celebraban las elecciones. Sobre un fondo, como ya se ha referido antes, institucional y ante más de 1.000 personas congregadas bajo el balcón de la calle Génova, al inicio de la comparecencia se coloca la sintonía del partido, que realza más si cabe el sentimiento de victoria y algarabía por los resultados obtenidos. 143 Alusiones Una vez iniciado el discurso, con un ritmo constante y picado que fomenta la apariencia de decisión del principal actor discursivo, el líder del PP comienza realizando la primera de las 12 alusiones al ganador de las mismas, que es el propio PP. En cambio, no se refiere en ninguna ocasión al PSOE, principal perdedor de las elecciones en la gran mayoría de ciudades y comunidades autónomas. Rajoy tampoco realiza alusiones a otras formaciones políticas. No obstante, sí se refiere al tema que prácticamente monopoliza la campaña en una España inmersa en plena crisis económica: hasta en cinco momentos reflexiona sobre la economía. Por el contrario, no alude a la corrupción política, el tema secundario de campaña. Rajoy obvia la legislatura en la que está inmersa el Gobierno de España y la que, en el ámbito municipal y autonómico, precede a la que se inicia desde ese día. No obstante, sí dibuja un futuro al que alude en clave positiva hasta en tres ocasiones. En cuanto a las promesas electorales propias, en unas circunstancias favorables como a las que se enfrenta, Rajoy realiza un total de tres. Además de las alusiones al ganador de las elecciones, que era su propio partido, el candidato gallego del PP se refiere hasta en ocho veces de forma positiva a la formación ‘popular’ y ninguna en clave negativa. Ni se cita el eslogan de la campaña, aunque está presente en el discurso por su aparición en el cartel que hace las veces de fondo. Gestos El presidente del PP y líder del partido sí hace tres gestos de victoria: un aplauso y un gesto de mano arriba y abajo. En la clasificación de los gestos ilustradores de Ekman y Friesen recogida por García (2012, p.83-84) se encuentran los gestos batuta, que son los que desarrolla Rajoy en su intervención. Los gestos batuta son los gestos que marcan con las manos o los dedos el ritmo y la intensidad del discurso, en los que el político 144 mueve las manos para enfatizar alguna frase o palabra su mensaje. El candidato del PP a la Presidencia del Gobierno los utiliza en diferentes fases del discurso para apuntillar el ritmo que alcanza su alocución, funcionando como una especie de metrónomo que lo ayuda a lograr un ritmo constante y directo, así como a liberar tensión. Entonación La entonación predominante en el discurso es descendente, un hecho que refleja la alegría y la dinámica de celebración de los resultados que preside la intervención. La duración total del discurso es breve y contrasta con la tardanza en comparecer de Rajoy. Es un discurso ágil, directo y con ritmo, acorde con el pulso de su público y con una victoria que colocaba al PP en la lanzadera para lograr la victoria en las elecciones generales del año siguiente. Interrupciones En el transcurso temporal de la intervención, Rajoy es interrumpido en un total de tres ocasiones por un público que se muestra animoso. El y no se emociona en ningún momento de la alocución, que se detiene en cinco ocasiones por cánticos de apoyo y en una más por un grito apoyo. Por otro tipo de cánticos, el discurso se ve interrumpido en un total de cuatro veces, y enuncian “Zapatero dimisión”, “Esto es democracia y no lo del PSOE” y “Yo soy del PP” en dos ocasiones. El cántico que se produce en el inicio del discurso, “Zapatero dimisión”, marca el sentido de la intención de la intervención de Rajoy y del discurso global que todos los actores ayudan a crear con su actitud: las elecciones municipales y autonómicas eran una especie de plebiscito cuyo resultado marcaban el devenir de los acontecimientos políticos del país. De hecho, precipitaron la convocatoria del principal hito electoral que seguía en el tiempo a las elecciones municipales y autonómicas. 145 Análisis textual Discurso. Parte 1 CÁNTICOS ZAPATERO DIMISIÓN. Buenas noches, buenas noches a todos. CÁNTICOS PRESIDENTE. Muchas gracias. Muchas gracias. Queridas amigas y amigos, quiero empezar diciéndoos muchas cosas, hoy es un día muy hermoso para nuestro partido, hemos conseguido el mejor resultado en la historia de nuestro partido en unas elecciones municipales y autonómicas, el mejor. Y por tanto… Mariano Rajoy comienza agradeciendo los cánticos que lo llaman presidente, y se dirige al auditorio como “amigas y amigos” antes de definir el día como “muy hermoso para el partido”, esto es, la primera aseveración la hace en clave de partido. Esta dinámica se asienta en las siguientes reflexiones, en las que en primera persona del plural resalta la consecución del “mejor resultado” en la historia del partido, recalcando “el mejor” al final de la frase para apostillar el adjetivo que aporta fuerza a la aseveración, al contenido. Discurso. Parte 2 CÁNTICO YO SOY DEL PP DEL PP DEL PP. Aquí todos somos del PP y es justo que lo celebréis, y os digo muchas gracias por estar aquí y por lo que nos habéis ayudao, apoyao y animao en esta campaña electoral. Muchísimas gracias porque sin vuestro apoyo, sin vuestro esfuerzo y sin el de mucha gente como vosotros esto no se hubiera producido. CÁNTICOS. En esta segunda parte del discurso, Rajoy intenta reenganchar el discurso tras los cánticos tomando como referencia el contenido de los mismos, pero lo hace con una solución que suena forzada, porque se asienta en una afirmación muy obvia que hace en primera persona del plural, incluyéndose, y lo conecta con otra en la que considera justo que se celebre la victoria, aunque articula ésta en segunda persona del plural. Así, señala que la celebración de los resultados es justa, si bien no se incluye entre los que los celebran. 146 Enuncia la acción del habla para agradecer posteriormente la presencia del público congregado bajo el balcón de la calle Génova y el apoyo, los ánimos y la ayuda en la campaña electoral de éste. Claro que lo hace con una dicción que aspira las “d”, y convierte ayudado, apoyado y animado en “ayudao, apoyao y animao”, unas formas vulgares con las que el candidato del PP pretende acercarse al público. Remata es fragmento de agradecimiento al público congregado para escuchar su intervención con un reconocimiento al apoyo y esfuerzo que hace extensivo a “mucha gente” como la que se encuentra allí. De hecho, cuando las palabras de una persona no coinciden con el mensaje que nos transmite su tono de voz, sus gestos u otros canales, se suele dar más crédito a las formas expresivas que al significado semántico de su discurso. Discurso. Parte 3 Bueno, quisiera deciros dos o tres cosas a todos vosotros y si me lo permitís, también al conjunto de la sociedad española. Yo quiero dar las gracias hoy a mucha gente, en primer lugar, luego, yo también le voy a dar las gracias a Ana pero…no hay manera… risas Rajoy… Bueno CÁNTICOS Bueno, quiero quiero quiero, utilizando muy poquito tiempo deciros algunas cosas a todos, a los que estáis aquí y a todos los españoles que quieran escucharnos en este momento El líder del PP enuncia el acto del habla para recuperar la articulación del discurso. La expresión “si me lo permitís” que dirige al auditorio ahonda en una sensación de sometimiento a su público que menoscaba su autoridad frente a él, dibujándose como actor pasivo. Máxime cuando esa autorización la solicita a sus partidarios para dirigirse “al conjunto de la sociedad española”, pues antepone a sus seguidores a la sociedad española, otorgándole al auditorio en esa expresión una especie de derecho a veto. En cualquier caso, parece que Rajoy afronta una parte de su discurso en clave integradora y en el papel de presidente del Gobierno de facto tras los resultados obtenidos. No obstante, prosigue dando las gracias a “mucha gente”, en un mensaje general que pierde la fuerza de la concreción, y empieza a perder la perspectiva del discurso por las interacciones del público. Rajoy, entre risas, espeta un “no hay manera” mientras ríe por las interrupciones, que culminan en un cántico que detiene el discurso. Intenta el gallego recuperar con un bueno esa parte de su alocución que parecía embocarse a un análisis en clave de figura de representación de todos los españoles. 147 Repite hasta en tres ocasiones el verbo en primera persona del singular con el que comienza la frase, y vuelve a dirigirse a todo el auditorio y al público que también sigue su intervención por los medios de comunicación asegurando que va a utilizar “muy poquito tiempo”, un reclamo para el silencio de los allí presentes. Discurso. Parte 4 GRITO PRESIDENTE Ahí ya…Bien, quiero en primer lugar dar las gracias a todos los españoles que han ido hoy a votar, porque la democracia entre otras cosas es votar y muchas más cosas. Gracias a todos los españoles que han ido a votar y a opinar sobre el futuro de sus Ayuntamientos, de sus Diputaciones, de sus Conseils, de sus cabildos y de las comunidades autónomas. A todos muchísimas gracias porque cuando se vota como se suele decir es la gran fiesta de la democracia y hoy los españoles han elegido libremente lo que han estimado oportuno y conveniente y lo que creían que era bueno para su país. A todos los españoles que han ido a votar muchas gracias. CÁNTICOS ESTO ES DEMOCRACIA Y NO LO DEL PSOE. Resulta significativo que al grito de presidente Rajoy responda con un “ahí, ya”, en una asunción del sentido del cántico del público. Tras ello, marca con un “bien” el inicio de la articulación del discurso, en el que da las gracias “a todos los españoles que han ido a votar”, ensalzando el valor de la victoria propia a través de la participación. Con un enfoque integrador, se repite y vuelve a agradecer a los españoles que hayan ido a votar, repasando las distintas administraciones y, en ello, nombrando a los Conseils y a los cabildos, en un guiño a la sensibilidad regional de ciertas zonas del país. Reitera el argumento del valor democrático del voto resaltando la victoria en la libertad de elección de los votantes. Discurso. Parte 5 Quiero, quiero, quiero, quiero, quiero felicitar, quiero felicitar a todos los candidatos del PP en los más de 8.000 aytos españoles y en todas las ccaa. APLAUSOS. A todos queremos agradecerles su compromiso, su esfuerzo, su trabajo y su fidelidad a unas ideas, hayan tenido los resultados que hayan tenido, hayan ganado o no hayan ganado. A todos, muchísimas gracias. APLAUSOS Y CÁNTICOS YO SOY EL PP.