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Las brujas y otros seres fantásticos en la obra de William Shakespeare

Castilla Gómez, Manuel

Abstract

El mundo de la fantasía y lo sobrenatural han estado siempre muy presentes en la literatura y este artículo presenta cómo desde la Prehistoria hasta nuestros días el ser humano se ha sentido atraído por todo lo que ofrece ese mundo oculto y que podemos vislumbrar a través de la lectura de un libro. Pasaremos a reflexionar sobre la época que le toco vivir a William Shakespeare y como la creencia en la brujería estaba muy extendida por aquellos tiempos. La brujería fue también una excusa para la opresión del pueblo y se centró especialmente de la figura de la mujer. La opresión fue utilizada por los poderosos y muchos inocentes pagaron por ello. El artículo pasa a continuación a mostrarnos cómo en algunas obras de Shakespeare aparecen seres sobrenaturales que son muy importantes para la historia que nos narra el autor y termina hablando de la presencia de la magia, el misterio y las brujas en el cine y la televisión.

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Comunicación nº 5, 2007 (pp. 347 - 360) LAS BRUJAS Y OTROS SERES FANTÁSTICOS EN LA OBRA DE WILLIAM SHAKESPEARE Manuel CASTILLA GÓMEZ Universidad de Sevilla Resumen: El mundo de la fantasía y lo sobrenatural han estado siempre muy presentes en la literatura y este artículo presenta cómo desde la Prehistoria hasta nuestros días el ser humano se ha sentido atraído por todo lo que ofrece ese mundo oculto y que podemos vislumbrar a través de la lectura de un libro. Pasaremos a reflexionar sobre la época que le toco vivir a William Shakespeare y como la creencia en la brujería estaba muy extendida por aquellos tiempos. La brujería fue también una excusa para la opresión del pueblo y se centró especialmente de la figura de la mujer. La opresión fue utilizada por los poderosos y muchos inocentes pagaron por ello. El artículo pasa a continuación a mostrarnos cómo en algunas obras de Shakespeare aparecen seres sobrenaturales que son muy importantes para la historia que nos narra el autor y termina hablando de la presencia de la magia, el misterio y las brujas en el cine y la televisión. Palabras claves: Fantasía, brujería, Shakespeare, literatura. Abstract: The worlds of the fantasy and the supernatural thing have been always very present in literature. This article presents as from Prehistory to the present time people has been fascinated by everything what offers that hidden world and that we can glimpse through the reading of a book . We will happen to reflect on the time in which William Shakespeare lived and how the belief in the witchcraft was very extended then. Witchcraft was used for the oppression of the people and especially the women suffer more than men. Oppression was used by the powerful ones and many innocents died. The text continues speaking of the appearance of supernatural beings in some plays of William Shakespeare and ends up speaking on the presence of the magic, the mystery and the witches in the cinema and the television. Keywords: Fantasy, witchcraft, Shakespeare, literature. La fascinación por lo extraño y lo misterioso ha sido una característica propia del ser humano desde el principio de los tiempos. No es difícil imaginar a un grupo de personas escuchando a un chamán contando fabulosas historias sobre guerreros llenos de valor, sobre dioses y demonios. No hay tanta diferencia con 348 Comunicación nº 5, 2007 (pp. 347 - 360) ManU e l caStilla gÓMeZ los miles de seguidores que tiene hoy en día un fenómeno literario como es el joven mago Harry Potter o la veneración que suscita entre el aficionado al género fantástico una obra como es El Señor de los Anillos. Desde siempre han existido personas con talento que han estimulado la imaginación de hombres, mujeres y niños. La fantasía es, por lo tanto, esencial para el ser humano y surge de la necesidad de vislumbrar ese mundo oculto lleno de misterio que existe más allá de la realidad. Esto quiere decir que desde siempre el ser humano ha necesitado de los relatos fantásticos, la prueba es que los relatos que nos han llegado desde la antigüedad son tremendamente fantasiosos. El hombre sabía muy poco del mundo y de su lugar en él. Para ello tuvo que recurrir a la imaginación para poder interpretar lo que no comprendía. Nos referimos a un mundo plano con unos límites que se imaginaban como unas inmensas cascadas que podían arrastrar al hombre a un abismo sin fin. En aquella época el hombre convivía con gran número de dioses, semi-dioses y fantasmas que eran para él tan reales como la propia naturaleza. No es de extrañar que la imaginación humana inventara una serie de criaturas fantásticas destinadas a provocar el terror en el corazón humano. El primer relato fantástico conocido más antiguo es el Poema de Gilgamesh y fue encontrado como parte de la biblioteca privada del Rey Assurbanipal de Asiria. La épica griega que empieza con Homero creó una gran tradición que es la de crear historias con una serie de características comunes como son la aparición de seres fantásticos, lugares imaginarios y héroes capaces de cualquier proeza. Con el paso del tiempo la épica pasó de Grecia a Roma con Virgilio. La épica fantástica pierde su fuerza hasta su resurrección en la Europa postcarolingia. En la Europa de la Edad Media encontramos la aparición de poemas como el Beowulf, que es un poema que narra las aventuras de un guerrero llamado como el título de la obra y que lucha contra numerosos peligros como son el monstruo Grendel y un sanguinario dragón. Beowulf ha sido la fuente de inspiración de autores como J.R.R. Tolkien. Otro gran personaje que surge durante esta época es el rey Arturo, que es una perfecta mezcla entre mito y realidad. Más tarde aparecerán los cantares de gesta como El cantar de Roldán, escrito en Francia y el cantar de gesta español Poema del Mío Cid. Con el tiempo los cantares de gesta se convertirán en perfectos ejemplos de cómo ha de comportarse un caballero amante de su patria y de la defensa del honor de ésta. La fantasía está muy presente en los libros de caballerías. El primer lugar entre ellos lo ocupa el Amadís de Gaula, uno de los mejores libros de fantasía escritos y un libro muy influyente en la historia de la literatura, lleno de belleza y misterio, de bosques y palacios, de héroes y villanos, con un caballero que lucha contra el mago Arcalaus. El romanticismo literario tiene una serie de características esenciales como son la emoción sobre lo racional, la religiosidad, el misterio, la melancolía, la evasión a través del sueño, la aventura y el desarrollo pleno de la imaginación. 349 Comunicación nº 5, 2007 (pp. 347 - 360) Las brujas y otros seres fantásticos en la obra de William Shakespeare La evocación de un pasado mejor será uno de los objetivos de los románticos que verán en épocas pretéritas como la Edad Media el marco ideal para ambientar sus historias. En Gran Bretaña el romanticismo es especialmente brillante y en el destacar autores como Wordsworth, Coleridge, Southey, Byron, Shelley y Keats. En Alemania destacan escritores como H. Von Kleist o E.T.A. Hoffmann. En Francia el Romanticismo nos presenta a autores como Musset, Stendhal, Balzac o Gautier y en España M.J. de Larra o José Zorrilla serán algunos de los escritores más reconocidos. Los románticos encontrarán una gran fascinación por lo extraño, lo horripilante y tendrá como ejemplos de su esplendor estético a Milton o al mismísimo Lord Byron. La fantasía encontrará nuevas vías de renovación en autores como William Morris o Lord Dunsany, que algunos autores citan como referente de H.P. Lovecraft y de Robert E. Howard. El siglo XX está marcado por el renacimiento a nivel popular de la ciencia ficción con escritores tan populares como Isaac Asimov, Robert. A Heinlein y Aldous Huxley. C.S. Lewis y J.R.R.Tolkien crean los mundos de Narnia y la Tierra Media respectivamente. Otras creaciones son las de Úrsula Le Guin y su serie sobre Terramar, Robert Jordan y La rueda del tiempo, Terry GoodKind y sus relatos sobre La espada de la verdad o George R. R. Martin y La canción de hielo y fuego. Hay autores cuyas obras alcanzan una inmortalidad que las hacen indispensables en la historia de la literatura mundial y Shakespeare es uno de ellos. Si se ha dicho que la esencia de todo autor es la búsqueda de la belleza a través de la creación artística, Wiliam Shakespeare consigue eso y mucho más. La maestría, la complejidad y la profundidad de muchas de sus obras han conmovido al ser humano durante siglos. Shakespeare conocía como nadie el corazón humano. A la hora de afrontar un estudio sobre un personaje como Wiliam Shakespeare se han adoptado muchas perspectivas y una de ellas puede centrarse en la aparición de seres fantásticos en la obra del autor inglés. Obras como Hamlet, Macbeth, Ricardo III o El sueño de una noche de verano nos presentan una galería de fantasmas, brujas, hadas y otros seres misteriosos. La sociedad europea de los siglos XVI y XVII y el mundo sobrenatural La sociedad europea de los siglos XVI y XVII pasa por una etapa convulsa y llena de conflictos bélicos, sociales y religiosos. En 1485 Enrique VII de Inglaterra, heredero de la Casa de Láncaster resulta vencedor contra el cruel rey Ricardo III. El nuevo rey de los ingleses se dedica a consolidar su poder y con su esfuerzo y sabiduría logrará una Inglaterra más fuerte y preparada frente a rivales como España y Francia. Su hijo, Enrique VIII de Inglaterra se concentró en continuar la obra iniciada por su padre, pero sus problemas con sus sucesivas esposas y su enfrentamiento con la Iglesia Católica lo llevaron a crear su propia iglesia, la Anglicana. Es esta una sociedad, la europea, que es altamente 350 Comunicación nº 5, 2007 (pp. 347 - 360) ManU e l caStilla gÓMeZ conflictiva y con una clase dominante formada por la aristocracia y la burguesía. Por otra parte tenemos al pueblo llano, que sufría todo tipo de abusos y calamidades. Los siglos XVI y XVII convirtieron a Europa en un gran campo de batalla. Las guerras de religión o por la ampliación de territorios caracterizan estos dos siglos. Nos encontramos pues, con una sociedad oscura, violenta y llena de supersticiones. Los conflictos religiosos son muy importantes durante esta época. En 1517 se produce la rebelión de Lutero y el protestantismo se propaga por Europa frente a un catolicismo que no sabe cómo reaccionar. El protestantismo, aparte de Lutero, tiene entre sus personajes más importantes a Calvino en Ginebra, Zuinglio en Zurich y Martín Bucero en Estrasburgo, y el catolicismo encontrará en órdenes religiosas como la Compañía de Jesús su mejor defensa. Se cuenta, que en el otoño de 1538, llegaron a Roma un grupo de sacerdotes a hablar con el papa Paulo III y decirle su disponibilidad para trabajar por el bien de la iglesia. La intención de estos nueve religiosos era peregrinar a Jerusalén, pero el papa les convenció para que se quedaran en Roma y ellos, con la dirección de su guía, Ignacio de Loyola, crearon la Compañía de Jesús y en 1540 el papa los reconoció cómo orden religiosa. La Compañía de Jesús es uno de los valores de la Contrarreforma. No es extraño que en esta sociedad tan dominada por lo religioso se presentara como el marco adecuado para la creencia en la magia y la superstición. Con una población ignorante y con unos niveles de vida muy bajos, lo corriente era que las supersticiones, el miedo a las brujas, demonios, bebedores de sangre, hombres lobo y otros seres fantásticos fueran elementos tan aceptados como la enfermedad y la muerte. La superstición es la tendencia a atribuir una causa sobrenatural a acontecimientos completamente naturales. En esta época una tormenta podía ser una señal de algo peor o el nacimiento de un bebé con alguna enfermedad era el resultado de una maldición. John Beattie nos dice que en todo tipo de sociedades “se cree que la enfermedad, que naturalmente puede ser fuente de grave inquietud para el paciente y su parentela, se debe a la cólera de un espíritu o fantasma, o quizás a la cólera de un brujo o hechicero vivo. Cualquiera de estas alternativas, una u otra de las cuales puede ser probablemente diagnósticada por adivinación, no sólo explica adecuadamente la enfermedad, sino que también proporciona una receta para la acción. La víctima o sus parientes pueden tratar de propiciar al fantasma o espíritu mediante la invocación y el sacrificio; o también pueden buscar al brujo o hechicero y suplicarle que retire su mala influencia o tratar de entregarlo a la justicia” (Beattie: 271). En este clima tan supersticioso otro tipo de reacción es la venganza contra ese hechicero o esa bruja que causaba el daño. Beattie habla de un tipo de “venganza mágica” que “en todos estos casos y en otros muchos parecidos, las creencias y las técnicas mágicas no sólo implican una teoría de la causalidad, sino también una manera de actuar. Se cree que poniendo en juego la 351 Comunicación nº 5, 2007 (pp. 347 - 360) Las brujas y otros seres fantásticos en la obra de William Shakespeare acción adecuada, puede apartarse la desgracia que amenaza producirse y puede mitigarse la desgracia real” (Beattie: 271). Era esta una época en la que muchos hombres y mujeres murieron por culpa de tanta ignorancia. La acusación de practicar la brujería mandó a la hoguera a muchas personas inocentes, especialmente mujeres, y también era una excusa para cumplir las más terribles venganzas contra una persona inocente a la que el acusador odiaba. La superstición unida al odio y la ignorancia causaron mucho sufrimiento durante estos siglos. Desde la misma Iglesia se alentaba a la gente para que denunciara a las personas sospechosas de haber practicado brujería. La Inquisición mandó a la hoguera a miles de personas baja la acusación de herejía o brujería. En 1484, el papa Inocencio VIII decretó una bula, que inició la persecución, tortura y muerte bajo la acusación de brujería. Las frases del papa no pueden ser más siniestras. Carl Sagan en su libro El Mundo y sus demonios comenta que “Inocencio ensalzaba a nuestros queridos hijos Henry Kramer y James Sprenger que, mediante Cartas Apostólicas han sido delegados como inquisidores de esas depravaciones heréticas: Si las abominaciones y atrocidades en cuestión se mantienen sin castigo, las almas de las multitudes se enfrentan a la condena eterna” (Sagan: 139). Esta bula dio carta libre para cometer todo tipo de atrocidades. Esta supuesta búsqueda del mal se convirtió en un provechoso negocio ya que los gastos de juicio o la investigación tenía que pagarlos el acusado a su familia. Los miembros de cada tribunal cobraban por cada bruja quemada y las propiedades de la víctima se repartían entre Iglesia y estado. En Gran Bretaña se contrataba a los “punzadores” o buscadores de brujas, que solían punzar a muchachas para demostrar que practicaban la hechicería. El caso es que solían no apretar demasiado para que la muchacha no sangrara y fuera acusada de ser una bruja. Toda esta superstición provocó la muerte de muchas mujeres inocentes que sufrían por la maldad y la ambición de personas sin escrúpulos que no dudaban en acusarlas de brujería por motivos muy diferentes. No se sabe con exactitud el número de mujeres fallecidas por culpa de la ignorancia y la maldad, pero se supone que es muy alto porque en toda Europa se dieron casos parecidos. Es esta una época dura y cruel donde la vida humana no vale nada, un tiempo de guerras y enfermedades donde la muerte golpeaba al ser humano sin piedad. La falta de higiene y la pobreza provocaban que cualquier enfermedad por pequeña que fuese se convirtiera en un peligro de muerte. El ser humano se encontraba aterrorizado por acontecimientos que no entendía y buscaba la culpabilidad en las fuerzas ocultas y sobrenaturales, ayudado por una iglesia a la que le convenía ese miedo así cómo a otros poderes fácticos cómo los reyes y los grandes señores que dominaban a ese pueblo atemorizado. El comportamiento de la Iglesia de la época no puede ser más interesado y más alejado de la piedad cristiana. En vez de ayudar al pueblo que tanto la adoraba lo que hacía era explotarlo y sumirlo en un mundo de 352 Comunicación nº 5, 2007 (pp. 347 - 360) ManU e l caStilla gÓMeZ miedo y sufrimiento. Sólo había salvación en el Mas Allá porque en este mundo no había justicia para los más desfavorecidos. Volviendo a la bula de Inocencio VIII, el papa nombró a Kramer y Sprenger para que escribieran un cruel estudio contra la brujería a finales del siglo XV y su influencia llenó de dolor y muerte la Europa de los siglos XVI y XVII. Carl Sagan nos comenta que se produce el Maellus Maleficarum, también conocido como Martillo de brujas, descrito como uno de los libros más perversos jamás escritos en la historia humana. Era este un tratado para provocar el terror en el corazón humano y el se volcó todo el odio y la incultura de toda una época. Con la excusa de proteger al pueblo de la brujería, la Iglesia produjo un instrumento para oprimirlo. Carl Sagan comenta que “lo que el Maellus venía a decir, prácticamente, era que, si a una mujer la acusan de brujería, es que es bruja. La tortura es un medio infalible para demostrar la validez de la acusación. El acusado no tiene derechos. No tiene oportunidad de enfrentarse a los acusadores. Se presta poca atención a la posibilidad de que las acusaciones puedan hacerse con propósitos impíos: celos, por ejemplo, o venganza, o la avaricia de los inquisidores que rutinariamente cogían las propiedades de los acusados para su propio uso y disfrute. Su manual técnico para torturadores también incluye métodos de castigo diseñados para liberar los demonios del cuerpo de la víctima antes de que el proceso la mate. Con el Maellus en mano, con la garantía del aliento del papa empezaron a surgir inquisidores por toda Europa” (Sagan: 140). La obsesión con el Demonio y la brujería era muy grande. Se pensaba que el Demonio o demonios podían seducir a las mujeres que practicaban la brujería a la que convertían en sus amantes. Esto, en una época de gran represión sexual, contribuía a crear más morbo en todo lo referente a la caza de brujas. Por otra parte, las acusadas de brujería no podían presentar pruebas sólidas en su defensa porque los inquisidores alegaban que estas pruebas estaban manipuladas por el diablo. La opinión de la iglesia no podía ser negada porque tenía la razón siempre y se consideraba que el veredicto de un inquisidor estaba dictado por Dios mismo. La maldad humana puede tener muchas caras y en estos casos se trataba de justificar el abuso, la tortura y la muerte a través de un supuesto afán de justicia, que escondía todas las debilidades humanas. El cinismo y la maldad de estos inquisidores no tenía límites y como muestra, cito una crónica de las personas que fueron quemadas en la ciudad de Wurzburgo en el año 1598 y entre las que se encontraban “el administrador del senado llamado Gering; la anciana señora Kanzler; la Rolliza esposa del sastre; la cocinera del señor Mengerdorf; una extranjera; una mujer extraña; Baunach, un senador, el ciudadano más gordo de Wurzburgo; el antiguo herrero de la corte; una vieja;una ñiña pequeña, de nueve o diez años; su hermana pequeña; la madre de las dos niñas pequeñas antes mencionadas; la hija de Liebler; la hija de Goebel, la chica más guapa de Wurzburgo; un estudiante que sabía muchos idiomas; dos niños de la iglesia, de doce años de edad cada uno; la 353 Comunicación nº 5, 2007 (pp. 347 - 360) Las brujas y otros seres fantásticos en la obra de William Shakespeare hija pequeña de Stepper; la mujer que vigilaba la puerta del puente; una anciana; el hijo pequeño del aguacil del ayuntamiento; la esposa de Knertz,el carnicero; la hija pequeña del doctor Schultz; una chica ciega; Schwartz, canónigo de Hach…” (Sagan: 142). Uno de los rasgos dominantes de la Inglaterra que vive William Shakespeare es la coexistencia de la brutalidad de las costumbres con el refinamiento de la cultura. Shakespeare vive durante el reinado de Isabel I de Inglaterra, que se vería azotado por guerras, intrigas, asesinatos, revueltas etc… La población inglesa de la época era brutal y sanguinaria, disfrutaba de espectáculos como las luchas entre animales hasta la muerte y al mismo tiempo se emocionaba con las obras de William Shakespeare. Una época gloriosa para Inglaterra, que se reveló como una de las grandes potencias europeas. Brujas y otros seres fantásticos en la obra de Shakespeare Hamlet es una de las obras más importantes de la literatura y trata temas como la locura, la corrupción, la venganza o la muerte, pero también trata el tema de la duda. En esta obra, Hamlet desconfía de todo el mundo y esto parece llevarlo a una locura aparente o puede que no sea tan aparente y a lo mejor éste tiene la mente trastornada. Al fin y al cabo, Hamlet ha visto el fantasma de su padre y es su aparición la que ha servido de catalizador para su venganza, pero un fantasma es algo muy extraño y difuso y puede ser fruto de nuestra imaginación. Creer en la palabra de un fantasma requiere de una gran fe y sólo una mente preparada puede enfrentarse a lo sobrenatural. Los fantasmas son supuestos espíritus o almas desencarnadas que se manifiestan entre los vivos. La creencia en fantasmas es muy antigua y ya se encuentran referencias en textos sumerios y egipcios. Los fantasmas se conciben muchas veces como almas en pena que se quedan atrapadas entre el mundo de los vivos y el de los muertos. Seres que se nos aparecen por motivos muy diferentes. Unas veces por venganza, por ira, por pena de no haber hecho algo en vida o por su deseo de volver a ver a sus seres queridos. John Beattie opina que “en la mayoría de las culturas no se considera que los fantasmas son personas; más bien son algo que las personas pueden dejar al morir. El nyoro que desee amenazar a alguien con una venganza fantasmal, no dirá “¡te espantaré después de mi muerte!”. Dirá literalmente: “¡te dejaré un fantasma!”. Pero se cree que los fantasmas, a diferencia de otros espíritus, fueron alguna vez personas, cosa que confiere al mundo de los fantasmas una especie de continuidad con los vivos. Algo de lo que ha sido la vida de la persona caracteriza a su fantasma después de muerta, pero en la mayoría de las culturas se cree que se pierden las cualidades más delicadas, más “humanas” de su personalidad. “Generalmente, aunque no siempre, los fantasma son hostiles” (Beattie: 291). Evidentemente el fantasma del padre de Hamlet clama venganza y su hijo será 354 Comunicación nº 5, 2007 (pp. 347 - 360) ManU e l caStilla gÓMeZ el instrumento que utilizará para llevarla a cabo. Los lazos de sangre cobran aquí una importancia que no es casual ya que el fantasma utiliza y se aprovecha del amor de su hijo. John Beattie opina que: “Es de esperarse que así sea, puesto que, como otros agentes sobrenaturales, suelen tener vigencia social sólo en casos de enfermedad u otra desgracia. Se piensa por lo regular que lo que queda de una persona después de su muerte es el poder que tenía en vida, transmutado a otro plano. Así, en muchas culturas, los fantasmas de las personas poderosas, ricas e importantes, son los más temidos; los de los niños o de los pobres generalmente se pasan por alto y se olvidan pronto. Asimismo, se considera especialmente poderoso al fantasma de un pariente cercano, o el de una persona, como el de un hermano de sangre con quien ha estado estrechamente vinculado. En muchas culturas, si un hombre ofende a su hermano de sangre, en caso de que este muera, es muy probable que si el culpable enferma o le sucede otra desgracia se atribuya al fantasma del hombre al que ofendió” (Beattie: 291-292). Nos encontramos pues con el fantasma de un hombre inocente asesinado injustamente por su propio hermano y vengado por su propio hijo. Hamlet, como obra de teatro, es una gran tragedia con la venganza y la muerte como temas principales, pero también nos habla de otros temas como son el honor, la honestidad o la duda. La corrupción impregna a muchos de sus personajes, pero Hamlet se convertirá en el ángel vengador y purificador, que al final sacrificará su vida cuando la justicia haya triunfado. Aunque Shakespeare no se considere un autor de literatura fantástica, podemos decir que Hamlet es un relato de fantasmas así como Macbeth es un relato de terror con sus apariciones y sus brujas. Macbeth nos cuenta la historia de cómo el personaje al que da título la obra recibe del rey en nuevo título nobiliario. Ahora ya es Señor de Glamis y Señor de Cawdor. Eso es algo que ya le habían vaticinado las tres brujas con las que se habían encontrado Macbeth y su amigo Banquo. Esa no fue la única predicción de las brujas sino que le dijeron a Macbeth que él sería rey también. Macbeth es ante todo una historia sobre la ambición humana y de cómo esta nos hace llegar a límites que nunca pensaremos que pudiésemos sobrepasar. La ambición de Macbeth es el poder y no se para ante nada para conseguirlo. Marcado por las profecías de unas brujas y manipulado por su perversa esposa, Macbeth se nos presenta como un personaje dominado por las fuerzas misteriosas del destino. Las tres brujas vaticinan a Macbeth la obtención de un gran poder, el hecho de ser el rey de Escocia, y más tarde le contarán su caída en desgracia a manos de un hombre “nonato”, que se revelará como una auténtica pirueta del destino, como una broma macabra cuando descubramos la forma en la que MacDuff fue sacado del vientre de su madre. Las brujas y los fantasmas son parte importante en la obra. Las brujas se nos presentan como seres perversos y malignos. Conocedores de nuestro futuro y 355 Comunicación nº 5, 2007 (pp. 347 - 360) Las brujas y otros seres fantásticos en la obra de William Shakespeare poseedoras de un gran poder. Los fantasmas que aparecen en la obra, como en el caso de Banquo, lo hacen para remover la conciencia de sus asesinos. Macbeth se nos presenta como un hombre débil que es manipulado por una perversa Lady Macbeth, que lo llevará a su perdición, pereciendo ella también siendo víctima de su propia maldad. Mucho se ha dicho sobre que Lady Macbeth sea uno de los personajes más malvados de la literatura. Un ser despiadado y cruel que no teme nada, que no siente nada, excepto el odio que es un reflejo de su propia perversidad. Es de destacar el proceso de autodestrucción que sufren Macbeth y su esposa, provocados por una mezcla de sentimientos como son la ambición, la culpa, el miedo, etc…, que son el aliento de un fin desgraciado. Los elementos sobrenaturales de la obra como las brujas indican mediante enigmas el futuro de Macbeth y esos misterios se irán revelando como cartas que se van mostrando, y todas ellas conducen a la muerte, que se erige en la única solución para los personajes como Macbeth y su esposa. La maldad se vuelve siempre contra sí misma. Desde siempre el destino y lo que tienen reservado al hombre ha sido motivo de inquietud y de preocupación. En la época de los griegos existía ya ese miedo a lo que la vida nos deparará. Los griegos tenían a las figuras de Clotho, Lachesis y Atropos, que eran las tres personificaciones del destino. Estos seres controlaban el hilo de la vida de los mortales y se encargaban de romperlo cuando la vida de ese ser humano llegara a su fin. Todo intento del hombre por evitar su destino era peor para él. Todos los hechos de la vida de un hombre o de una mujer estaban en ese hilo que nadie podía alterar. Los cometas y otros fenómenos naturales se interpretaban como señales de que algo importante iba a ocurrir. Se supone que los cometas anunciaron la caída de Jerusalén y la muerte de Julio César. Era normal que en épocas de gran incultura se asociaran los fenómenos naturales como anunciadores de catástrofes o de algún hecho extraordinario. De la misma manera se pensaba que las fatalidades estaban provocadas por alguna entidad superior, que castigaba de esta manera a los mortales. De esta forma, el hombre poco podía hacer ante lo que le deparara el destino. Nos podríamos preguntar si el encuentro con las brujas cambia el futuro de Macbeth y si ese encuentro no se hubiese producido su ambición por ser rey no habría sido un anhelo cruel y oscuro o tal vez Macbeth estaba ya maldito pasara lo que pasara. Según los escritores Martín Plimmer y Brian King autores de un curioso libro del destino, las predicciones y las coincidencias nos hablan de estos personajes malditos desde su nacimiento y nos ponen el ejemplo de Edipo: En los tiempos de Sófocles, las gentes creían a pies juntillas en el oráculo, y muchas de las predicciones sobre el destino estaban basadas en el movimiento de los cometas y de otros cuerpos celestes. El peligro de confiar en ese sistema se pone de manifiesto en muchas de las historias del oráculo de Delfos, en particular la del pobre Edipo. Si tal como Sófocles afirma, el destino de Edipo ya estaba prefijado, entonces