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JANUS 13 (2024) 54-87 ISSN 2254-7290 El recién hallado Antifaristarco (1644) de Angulo y Pulgar, un eslabón fundamental en la polémica gongorina. Primeros desbroces Begoña López Bueno <ORCID: https://orcid.org/0000-0002-6616-2489> Universidad de Sevilla (España) [email protected] JANUS 13 (2024) Fecha recepción: 10/01/24, Fecha de publicación: 11/03/24 <URL: https://www.janusdigital.es/articulo.htm?id=277> <DOI: https://doi.org/10.17979/janus.2024.0.13.10514> Resumen El Antifaristarco (1644), obra del conocido gongorista Martín de Angulo y Pulgar, es una defensa de Góngora escrita en diatriba contra las censuras a dicho poeta por parte del crítico portugués Manuel de Faría y Sousa. Esta obra no alcanzó las prensas, como era voluntad de su autor, por lo que se conserva manuscrita; y aunque se tenían muchas noticias de su existencia, hasta este momento estaba ilocalizada. Se trata de una obra densa, compleja y extensa, en la que los argumentos a favor de Góngora recorren las cuestiones más candentes de la polémica gongorina (oscuridad, verba peregrina, tropos, trasposiciones e hipérbatos, etc.), con la peculiaridad de hacerlo a partir de los juicios negativos de Faría y contra su pretensión de entronizar a Camoens en la cúspide del canon poético en detrimento de Góngora. Como primer abordaje que es del Antifaristarco, el presente trabajo se orienta al esclarecimiento de los aspectos prioritarios de contenido y estructura, propósitos, fechas de realización y terminación, y emplazamiento contextual, tanto en la trayectoria de Angulo y Pulgar, como en la más amplia de la polémica gongorina. Palabras clave Antifaristarco; Angulo y Pulgar; Góngora; polémica gongorina; Faría y Sousa; Camoens, Ustarroz; Espinosa Medrano; “listas” de defensores de Góngora. Title The recently discovered Antifaristarco (1644) de Angulo y Pulgar, a fundamental chain link in the Góngora controversy. Some initial remarks
55 Begoña López Bueno JANUS 13 (2024) Abstract The Antifaristarco (1644), a work by the well-known Gongorist Martín de Angulo y Pulgar, contains a defence of Góngora in the form of diatribe against the censures levelled at the poet by the Portuguese critic Manuel de Faría y Sousa. This work did not make it to the presses, as the author intended, and has therefore remained in manuscript; and although there were many reports of its existence, until now it was unlocalised. This is a dense and extensive work, in which the arguments in favour of Góngora cover the most burning issues of the Góngora controversy (obscurity, verba peregrina, tropes, transpositions and hyperbatos, etc.), with the peculiarity of doing so on the basis of Faría’s negative judgements and against his attempt to enthroning Camoens at the top of the poetic canon at the expense of Góngora. As the first approach to the Antifaristarco, this work is aimed at clarifying the main aspects of content and structure, purposes, dates of production and conclusion, and contextual framing, both in Angulo y Pulgar's trajectory and in the wider context of the Góngora controversy. Keywords Antifaristarco; Angulo y Pulgar; Góngora; Góngora controversy; Faría y Sousa; Camoens, Ustarroz; Espinosa Medrano; "lists" of Góngora defenders Ya he concluido con Manuel Faría, pero no con hallar un señor a quien dedicar mi trabajo, que solicite su impresión; y así morirá, como otros, a oscuras y aún sin copiar en limpio, para que falta en Loja sujeto, que es en todo corto lugar. En tan melancólico tono se manifestaba el erudito lojeño Martín de Angulo y Pulgar en carta de 9 de julio de 1647 dirigida al también erudito, historiador, anticuario y poeta aragonés Juan Francisco Andrés de Ustarroz, refiriéndose a una obra que él mismo denomina como «mi Antifaristarco» en otra misiva dirigida al mismo destinatario (BNE, ms. 8391, fols. 339 y 318). Ahora sabemos con precisión —según se explicará más abajo— que Angulo terminó esta obra en 1644, tras cinco años de trabajo, proceso del que fue dando cuenta a Andrés de Ustarroz: andaba en la tarea en 1641 («en otro que he comenzado por don Luis de Góngora, por lo que Manuel Faría Sousa se dilató contra sus poemas en sus comentarios a las Lusíadas del Camoens», le decía a 28 de mayo de ese año, ibíd., fol. 305), tarea a la que se entregó con enorme empeño, para finalmente caer en el desánimo al ver imposible su propósito de verla difundida por el impreso. Por ello, para don Martín, que
El recién hallado Antifaristarco (1644) de Angulo y Pulgar, un eslabón fundamental en la polémica gongorina. Primeros desbroces 56 JANUS 13 (2024) dedicó tantos afanes a la defensa de la causa gongorina, traducidos en años de dedicación apasionada a la escritura de varias obras vindicativas del poeta cordobés, hubiera supuesto toda una emoción saber que, casi cuatro siglos después, el borrador manuscrito de su Antifaristarco poético saldría a luz1; y que con su hallazgo quedaría saldada la deuda que con él había contraído la historia del gongorismo, aunque la justa atención que la obra merece —y que se sustanciará a partir de ahora— no podrá reparar la frustración de quien tanto luchó por su difusión contemporánea mediante las prensas. Ante una pieza, tan importante en sí misma como en su relación con la polémica gongorina, se puede decir, de entrada y sin lugar a dudas, que su aparición supone añadir un eslabón de máximo nivel a la cadena de testimonios que, a lo largo de seis o siete décadas, a partir de 1613, van dando cuenta de una discusión en diferido a propósito de los textos poéticos de Góngora. Discusión que se erige en el centro de gravedad de la teoría, la poética y la preceptiva del tiempo, puesto que en ella se dirimieron las bases del conflicto surgido entre la herencia clasicista de modelos poéticos asegurados en la tradición (clásica y renacentista) y la apuesta por una nueva estética, encarnada en los poemas mayores de Góngora, que puso en entredicho aquella tradición en pro de valores justificativos del placer estético. En esta apuesta innovadora y vanguardista, en línea con teóricos y comentaristas de alta competencia que le habían precedido, casi todos procedentes de círculos andaluces, está el lojeño don Martín de Angulo y Pulgar, quien ya en obras anteriores dedicadas a Góngora, y en especial en sus Epístolas satisfactorias de 1635 había ofrecido un sustancioso adelanto de lo que reunirá una década después en el Antifaristarco. Dada la extensión y complejidad de esta obra, para que su estudio y edición se realicen con la exhaustividad y rigor debidos, precisará de sucesivas investigaciones individuales y colectivas. Por ello, el propósito de este trabajo es el de un primer abordaje que dé cuenta de la dimensión del hallazgo, ofreciendo primero un acercamiento descriptivo y conceptual de su contenido e intenciones, para pasar a contextualizarlo después, tanto en la trayectoria de su autor como en la más amplia de la polémica gongorina. Lo 1 A finales de enero de 2023 tuve noticias de la existencia del Antifaristarco en manos particulares. Realizadas las oportunas verificaciones de la autenticidad del manuscrito, preparé un informe con propuesta de adquisición a la Biblioteca de la Universidad de Sevilla. La excelente y pronta acogida por parte de su directora, Rosario Gil García, propició que el manuscrito entrase rápidamente a formar parte del Fondo Antiguo, sign. A 331/265 La digitalización (<https://archive.org/details/A331265/page/n13/mode/2up>) ha tenido que enfrentarse a las dificultades derivadas de la complejidad del manuscrito, debida a los muchos papeles intercalados y en especial a la gran cantidad de banderillas superpuestas y pegadas al texto que presenta.
57 Begoña López Bueno JANUS 13 (2024) analizado en estas páginas adelanta y preludia muchas noticias y sorpresas que el estudio minucioso de la obra nos deparará. CONTENIDOS Y DISPOSICIÓN Se trata de un manuscrito de considerable extensión, escrito en letra apretada, por más de una mano, con abundantes correcciones y añadidos autógrafos de desigual extensión. Con un tamaño de 315 x 215 mm y dispuesto en doble columna, suma un total de 512 columnas según numeración antigua (con algunos saltos y errores), que comienza en el Prohemio (col. 1). Antes van ocho hojas, numeradas a lápiz en las caras rectas; las tres primeras están en blanco, en la cuarta y la quinta aparecen listas de Autores por D. Luis y en el resto diversos borradores: de portada, de la tabla de los Discursos que componen la obra y otras anotaciones y listas (citas latinas, términos lusitanos, abreviaturas, erratas y autores citados), apenas comenzadas. Al final del cuerpo de la obra van catorce hojas, también numeradas a lápiz en las caras rectas, que recogen, entre la una y la diez, una «Tabla de casi todas las cosas dignas de advertir…», ordenada alfabéticamente y dispuesta en tres columnas, con minuciosos registros; y en la once y la doce otra de Textos de autores en esta obra citados, inacabada; el resto de las hojas está en blanco. El manuscrito tiene toda la apariencia de tratarse de un borrador muy avanzado, sobre el que las intervenciones autógrafas son frecuentísimas (escritas con un ductus cursivo y apresurado, lo que dificulta a veces su lectura). Deja ocasionalmente espacios en blanco como para ser cumplimentados posteriormente, a veces con indicaciones expresas de ello2. Presenta numerosos trazos en oblicuo (sobre líneas, párrafos y columnas enteras), cuyo sentido habrá que dilucidar, pues no parecen tachaduras. Tampoco parecen confirmaciones de que lo “tachado” se vaya registrando en otro lugar, como si se fuera pasando a limpio, puesto que la aparente arbitrariedad de lo marcado con esos trazos o rayas no conduce a ninguna conclusión. Dichos trazos, aunque figuran desde el principio del manuscrito, parecen irse adensando en el tercio final del mismo. Además, en la parte última, a partir de la col. 463, se han formado frecuentes borrones de tinta que dificultan extraordinariamente la lectura. A ello hay que unir el que acaso constituye el mayor impedimento para una lectura seguida: la cantidad de papeles de mediano y pequeño tamaño, o banderillas, superpuestos y pegados al texto, que 2 Del estilo de «Aquí Conclusión Sec. 44» (col. 72); o dejar pautadas las catorce líneas de un soneto que se anuncia de Cristóbal de Mesa (col. 419); o indicaciones como: «D. Joseph Pellicer aquí; está entre los Poetas y es prosa del Fénix, 433 está» (col. 416); etc.
El recién hallado Antifaristarco (1644) de Angulo y Pulgar, un eslabón fundamental en la polémica gongorina. Primeros desbroces 58 JANUS 13 (2024) en ocasiones llegan a una acumulación abrumadoramente excesiva (como, por caso, en las cols. de 477 a 480) (figs. 1 y 2). Figs. 1 y 2. Cols. 477 a 480, con el verso y el reverso de las banderillas añadidas sobre el texto.
59 Begoña López Bueno JANUS 13 (2024) Todo lo dicho evidencia un extraordinario esfuerzo del autor y un celo erudito que no se para en barras a la hora de corregir, añadir detalles, referencias y otros complementos; además de las continuas y precisas referencias marginales. Como resultado de semejante proceso, que parece no terminar, resulta un borrador imposible de presentarse como un original para la imprenta. No sabemos, desde luego, si hubo otro u otros borradores en limpio después de este, aunque todo induce a pensar que no. En todo caso, por el que ahora conocemos, aunque Angulo y Pulgar hubiera encontrado mecenas que sufragase la impresión, hubiese sido una obra extraordinariamente compleja y difícil, prácticamente imposible, para entrar en las prensas. Fig. 3. Borrador de portada, hoja 7 de las iniciales numeradas a lápiz
El recién hallado Antifaristarco (1644) de Angulo y Pulgar, un eslabón fundamental en la polémica gongorina. Primeros desbroces 60 JANUS 13 (2024) El borrador de portada (fig. 3), que figura en la hoja 7 (en la hoja anterior hay un borrador más inicial de la misma), contiene una próvida información que recoge prácticamente todos los elementos fundamentales del contenido de la obra en un larguísimo y circunstanciado título, al que se añade la referencia numerada de los Discursos que la componen, así como la información sobre el autor y el año. Dice así: AntiFArisTarco Poético. En apoyo de los quatro mayores poemas de Don Luis de Góngora. Fábula de Polifemo. Panegírico. Soledad primera i segunda. Desengaño de que en ellos (i los demás) se halla la verdaderamente alta poesía, sustancial i grave i de profesión; quál y cómo debe ser la que aspira a serlo i a imitarlos. Si lo es la Lvsíada de Luis de Camoes. Si necesitó de comento. Si contiene la Alegoría que discurre el3 que salió. Año 1639. Donde se manifiestan intolerables descuidos de su Autor En diez i seis Discursos 1 Censura 9 Defetos i Alavanças 2 Afectos i virtudes 10 Ruido i Seso 3 Términos esquisitos 12 Ypérbatos 4 Locuciones [estilos] 13 Resoluciones i Relaciones 14 5 Causas de lo esquisito 13 Argumentos 6 Metáforas 14 Autores por D. L[uis] de G[óngora] 7 Afectos 15 Grado de G[óngora] i L[uis] de C[amoens] 8 Martirio 16 Alegoría común Por Don Martín de Angulo y Pulgar. Año CIↃ.IↃC.XL.IV. 4. 3 Debe interpretarse «el [comento] que salió». Esta parte del título se rehace con el apunte autógrafo que Angulo escribió al final de la hoja 6v.
61 Begoña López Bueno JANUS 13 (2024) Como puede observarse, en esta portada la numeración de los Discursos 12 y 13 es errónea, porque están corregidos, sin justificación, sobre 11 y 12, además del añadido deslocalizado del número 14. Pero, para la relación y los títulos los Discursos contamos afortunadamente con dos borradores más, que aparecen en las hojas 6v. y 8v., y que tienen la ventaja de remitir, a modo de índice, a las columnas correspondientes donde comienza cada Discurso en el cuerpo del texto. Ambos borradores son prácticamente iguales, pues en los dos se ha añadido, con letra autógrafa de Angulo el Discurso 13. Argumentos, lo que ha obligado a corregir los siguientes, 14, 15 y 16, rectificados sobre 13, 14 y 15 respectivamente. De esos dos borradores el más adelantado parece el de fol. 8v. que dice así: Nombres i número de los Discursos del AntiFAristarco poético Prohemio 1. Censura……………………………………….. 11 2 Virtudes5………………………………………. 17 3 Términos esquisitos…………………………… 73 4 Locuciones6 …………………………………… 97 5 Causas de lo esquisito ……………………….. 123 6 Metáforas perpetuas7 ……………………….... 211 7 Afectos …………………………………….….. 241 8 Martirio …………………………………….… 303 9 Defetos i Alavanças ………………………….. 307 10 Ruido i seso …………………………………. 325 11 Ypérbatos ………………………………….... 331 12 Resoluciones. Relaciones …………………… 373 13 Argumentos …………………………………. 395 14 Autores por Góngora ……………………….. 399 15 Grado de Camoes i Góngora ……………….. 463 16 Alegoría común ………………………………481 4 Esta forma de representar el millar y las centenas en números romanos corresponde al sistema llamado apostrophus (de orígenes etruscos). Figura también así en el borrador de portada de la hoja 6, donde además consta en arábigos, 1644, y en la forma convencional de la numeración romana, M.DC.XL.IV. 5 Se ha eliminado Afectos a la vista de que es asunto que se trata en el Discurso 7; corrección que no se hace, en cambio, en el encabezamiento del Discurso (col. 17). 6 Se ha eliminado Estilos, como también se hace en el encabezamiento del Discurso (col. 97). 7 El calificativo perpetuas no consta en el encabezamiento del Discurso (col. 211).
El recién hallado Antifaristarco (1644) de Angulo y Pulgar, un eslabón fundamental en la polémica gongorina. Primeros desbroces 62 JANUS 13 (2024) Es de reseñar que el envío a las columnas correspondientes de comienzo de los Discursos es rigurosamente exacto en todos los casos. En cambio, en el cuerpo de la obra se aprecia un error incomprensible, por injustificado, en la numeración de los Discursos, pues en el que debería ser Discurso 5. Causas de lo esquisito, se ha escrito 6 sobre un 5 previo, lo que modifica a partir de ese momento la numeración de todos los Discursos siguientes, que van corrigiéndose con un número adelantado sobre el original, con lo cual el último Discurso figura como 17. Pero es que, además, al haberse extraviado la hoja en la que comenzaba el dedicado a Autores por Góngora (hoja que contenía las cols. 399 a 402)8, no se tuvo en cuenta inicialmente este Discurso para la numeración correlativa de los dos siguientes, y últimos, 15 y 16. Más tarde se rectificaría el salto, por lo que tuvo que modificarse el número en los siguientes, que llevan por ello una doble corrección en el encabezamiento: el 16. Grado de C. y G., sobre los números 14 y 15, tachados ambos, y el 17. Alegoría común, sobre 15 y 16. Nótese que, a pesar de este cómputo de 17 Discursos en el cuerpo del texto, son en realidad 16, por el injustificado salto señalado entre el 4 y el 6. Con ello se ratifica el número de los 16 Discursos indicado en la portada y en los borradores de las hojas iniciales. Y por eso, a pesar del error en la numeración corrida de los Discursos en el cuerpo del texto, las referencias al número de columna del comienzo de cada Discurso que constan en los borradores de hojas 6v. y 8v. son correctas. A esta clasificación en Discursos se añade la división en Secciones dentro de cada uno (excepto en el último, donde se llaman Divisiones), generalmente breves y de número muy variable, dependiendo de la extensión de los Discursos. Así, los hay que llegan o sobrepasan la sesentena de Secciones, como los dedicados a Locuciones y Causas de lo esquisito, y otros, en cambio, tienen una sección única, como los denominados Martirio o Grado de C. y G. Las Secciones carecen de título propio. No se divide, sin embargo, en Secciones, porque tiene características muy diferenciadas del resto de los Discursos, el dedicado a Autores por Góngora. Angulo no argumenta en él contra de las censuras de Faria, sino que lo dedica íntegro a ofrecer una larga relación, cercana al centenar, de defensores e imitadores de Góngora, con noticias precisas de las obras y circunstancias donde aparecen las defensas o imitaciones. Este Discurso se encuentra entre las cols. 403 a 462, aunque su comienzo arrancaría antes si no se hubiera extraviado —como ya se ha señalado— la hoja que contenía las cols. 399-402. Pero a esa numeración, que corresponde a la general del manuscrito, se ha superpuesto otra, que va de la col. 5 (con la falta de las 4 8 Por eso, es la col. 399 la que aparece como referencia de inicio del Discurso en los mencionados borradores de hojas 6v. y 8v.
69 Begoña López Bueno JANUS 13 (2024) manera, Angulo aprovecha para homenajear en la última frase del Antifaristarco a su idolatrado Góngora, al mismo tiempo que se muestra hijo dilecto del conceptismo al jugar con la chocante relación entre «ángulos» y «Angulo». En todo caso, y para lo que aquí nos importa, aunque la frase de Angulo debe interpretarse inequívocamente en la tópica contemporánea de la vanitas, parece ir más allá y trasmitir un sentimiento personal de vacío y desamparo tras un lustro de afanoso trabajo. Y eso antes de saber que no lograría su propósito de verlo impreso… De que el Antifaristarco se terminó en el año de 1644 tenemos otro testimonio del propio Angulo y Pulgar. En la Dedicatoria a don Fernando de Vergara, escrita a 22 de abril de 1644, de sus Epitafios. Oda Centón Anagramma, para las Exequias a […] Doña Isabel de Borbón… (Madrid: Imprenta del Reino, 1645), dice «estar bregando con el fin» del Antifaristarco23. Además, la fecha de terminación en 1644 se corrobora con otro dato temporal que desliza Angulo en el curso del mismo Antifaristarco, tiempo, y el salón que fue con tantas luces balcón de la aurora, quedó tan solo que apenas parecía un rincón del palacio; y todo fue ejemplo a los mortales para que no precien grandezas, y así le fabrica al desengaño un templo de los mármoles que destruye la edad, cuando consumiéndolos restituye al aire tanto espacio como ocupaban de redondez en la tierra» (fol. 177v.). Al parecer Angulo siguió muy de cerca las Lecciones solemnes (1630) de Pellicer. Para estas cuestiones resulta fundamental el estudio sobre el Panegírico de Martos Carrasco (1997: passim y en particular pp. 45-46). Además de la inclusión del Panegírico en las Varias poesías, Angulo manifiesta también su alta valoración del poema en las Epístolas satisfactorias («La segunda mayor obra que D. Luis compuso», a la que considera «material heroico», fol. 46r.). 23 Como explicó D. Alonso en un trabajo específico (1978b), Angulo había enviado dos composiciones (un epitafio-centón de versos de Góngora y un anagrama) dedicadas al fallecimiento de la reina Isabel de Borbón para ser incluidas en el volumen reunido por Andrés Sánchez Espejo Relación historial de las exequias… (Granada: por Baltasar Bolívar y Francisco Sánchez,1645). Pero quedó muy disgustado por el tratamiento, con omisión de explicaciones relevantes, que Sánchez Espejo había dado a estas composiciones, motivo por el cual las publicó aparte en el pequeño folleto que son los mencionados Epitafios. La referencia al fin del Antifaristarco va en la Dedicatoria, a don Fernando de Vergara, en la que arremete de manera feroz contra Sánchez Espejo, a quien espeta «no cortar la pluma más delgada para mondarle las cáscaras a su Relación historial. Sea por agora, y nunca los agradezca su asilo, como pide su Prólogo, el grave asunto a que se abrazó, sino el estar yo bregando con el fin de otro más dilatado. En cuyo Discurso 16 se hallará con diferencia correspondido, porque soy inclinado a no […] negar a alguno lo que merece». En efecto, en el Discurso dedicado a Autores por Góngora en el Antifaristarco recoge la referencia de Sánchez Espejo. Otra cosa es en los términos que lo hace, pero ese es asunto que trataremos en otra ocasión. Sobre la disputa de Angulo y Pulgar con Sánchez Espejo se vuelve en el último epígrafe de este trabajo.
El recién hallado Antifaristarco (1644) de Angulo y Pulgar, un eslabón fundamental en la polémica gongorina. Primeros desbroces 70 JANUS 13 (2024) al referirse a «el año pasado de 42», cuando va aproximadamente por el tercio final (col. 405, correspondiente a 7 en una nueva numeración)24. Todo ello viene a completar y confirmar ahora la cronología ya conocida de elaboración de la obra por la correspondencia mantenida entre Angulo y Juan Francisco Andrés de Ustarroz (Ms. BNE 8391)25, quien, desde su reconocida autoridad de hombre versado en letras26, y de su amplia dedicación a la causa gongorina27, colaboró de una manera muy efectiva con Angulo facilitándole textos y noticias. Por su parte, este fue dando cuenta al polígrafo aragonés de sus progresos en la redacción y de sus intenciones, fallidas, de publicación: un proceso del que le informa que en 1641 ya estaba en ello (a 28 de mayo: «en otro que he comenzado por D. Luis de Góngora por lo que Manuel de Faría Sousa se dilató contra sus poemas, en sus comentarios a las Lusíadas del Camoens», fol. 305); que en 1642 va por «la mitad limpio de la mano penúltima» (fol. 308); que en 1643 estaba terminándose (a 6 de octubre: «mi trabajo, no con poco, estoy sacando en limpio para darlo a la lima de algunos críticos, no fiando de la mía, que es gruesa; ojalá pudiera alcanzar la sutil de Vm., que ella sola me deja sosegado, y mi obra con todo pulimento», fols. 310-310v.); que en 1645 ya está listo para su impresión (a 1 de agosto: «los que le han visto dicen poderse imprimir; si tiene suerte sacará 50 pliegos. ¡Oh, si Vm. pudiera corregirlos! Hácelo un amigo entendido leyéndolo yo, para sacarlo en limpio y remitirlo a Madrid», fol. 317). Las dificultades para conseguir su propósito de encontrar mecenas que sufragase la impresión desaniman a don Martín, que en julio de 1647 se pronuncia con las palabras de claudicación que recogimos en cabecera de este trabajo. No obstante, su tesón le lleva a seguir intentándolo en 1648 (a 25 de febrero: «allá [en Granada] me convoca un 24 Lo dice en el Discurso dedicado a Autores por Góngora, a propósito de Ramírez de Prado (comentarios a Marcial y el Luitprando). La doble numeración de columnas que lleva ese Discurso quedó explicada más arriba (final del epígrafe «Contenidos y disposición»). 25 Cartas literarias dirigidas a Juan Francisco Andrés de Uztarroz, cronista de Aragón. Años 1634 a 1656, Ms. BNE 8391, fols. 305-311, 313 y 316-349. El manuscrito está digitalizado: <http://bdh-rd.bne.es/viewer.vm?id=0000064309>. Las noticias de y sobre Angulo se completan con el intercambio epistolar mantenido también entre Cristóbal Salazar Mardones y Ustarroz, fols, 418-453 del mismo manuscrito. Salazar Mardones ejerció de mediador en un principio entre Angulo y Ustarroz (como bien explicó D. Alonso, 1978a: 644- 645), de tal manera que el conjunto de las informaciones sobre Angulo procede de las cartas cruzadas entre ese trío de corresponsales. Estas cartas han sido utilizadas por Arco y Garay (1950: I, passim), Alonso (1978a: 644-651), Daza Somoano (2019: 52-61) y Lazure (2019). 26 Lazure (2019) traza un atractivo perfil de este sabio personaje, modelo de buenas prácticas eruditas en la primera mitad del XVII. Sin salir de su tierra aragonesa, fue centro de una tupida red de corresponsales (Rodrigo Caro, Tamayo de Vargas, Salazar Mardones, Pedro Porter), sobre la que siempre planeó la problemática sombra de Pellicer. 27 Véase al respecto más abajo, nota 45.
71 Begoña López Bueno JANUS 13 (2024) impresor con ánimo de imprimirme mi Antifaristarco. Si me concierto, lo copiaré o haré copiar en limpio, que por no estarlo no ha buscado la lima de Vm.», fol. 318). Pero finalmente no pudo ser… «Inútil tanto anhelar —exclamaba Dámaso Alonso—, tanto sudor de siete años: no hay noticia de que la réplica a Faría se llegara a imprimir» (1978a: 647). La cuenta de los siete años que hace Alonso va de acuerdo a las fechas comunicadas por Angulo a Ustarroz entre 1641 y 1648, como acabamos de ver. Pero, por lo que ahora sabemos, la elaboración se realizó entre 1639 y 1644, amén de que, tras esta segunda fecha, Angulo fuera haciendo correcciones y añadiendo retoques y apuntes diversos, al mismo tiempo que buscaba afanosamente un mecenas que sufragara los gastos de impresión, lo que nos lleva a 1648. Por tanto, remedando a don Dámaso, podríamos hablar de ¡tanto sudor de nueve años! El resultado fue una obra de envergadura, cuyo alcance Daza Somoano acertó a ver muy bien al proyectar unas expectativas que ahora se cumplen en todos sus extremos: Fue, por tanto, el Antifaristarco otro de los proyectos gongorinos de Angulo que sólo se culminó parcialmente […]. A tenor de los documentos a los que Angulo tuvo acceso como corpus de consulta, el tiempo que invirtió en su ejecución y el bagaje crítico y dialéctico que habría llegado a atesorar el lojeño a la altura de la década de los años cuarenta, después de haberse embarcado anteriormente en tres menesteres progongorinos, nos está permitido imaginar el Antifaristarco como un texto de madurez, sólido y atractivo, pero naturalmente nos movemos en el terreno de las suposiciones, porque por el momento ninguna de las copias manuscritas que pudieron llegar a existir ha sido localizada (2019: 56). CONTEXTOS En este desbroce del complejo manuscrito, resulta obligado referirse a las circunstancias contextuales de su elaboración, empezando por el celo gongorino que movió a Angulo a dedicar muchos años y al menos cuatro obras al poeta de Córdoba. Fue don Martín de Angulo y Pulgar (Loja, Granada, 1594) un auténtico vocacional de las letras, muy en línea con la erudición de su tiempo, que encontró en la defensa y exégesis de los versos de Góngora una vía preferente de aplicación. Descendiente por vía materna del ilustre linaje de los Pérez del Pulgar (a cuyo perfil histórico dedicó, junto con su hermano Jerónimo, una Historia apologética o Cronicón póstumo, al parecer acabada, pero no impresa y hoy perdida), Angulo y Pulgar vivió la mayor parte de su vida en la localidad granadina de donde era oriundo y algunos años en la
El recién hallado Antifaristarco (1644) de Angulo y Pulgar, un eslabón fundamental en la polémica gongorina. Primeros desbroces 72 JANUS 13 (2024) sevillana de Osuna. Algún breve viaje a Madrid y otros más frecuentes a la capital de su provincia dibujan una geografía limitada, aunque abierta al mundo por una correspondencia epistolar que le puso en los circuitos más conspicuos del gongorismo imperante28. A lo largo de dos décadas, las de 1630 y 1640, se enfrascó en al menos cuatro grandes proyectos encaminados a la vindicación de Góngora desde distintos ángulos. La intención de homenaje póstumo parece estar en la base de su Égloga fúnebre (Sevilla: Simón Fajardo, 1638), un centón taraceado con versos gongorinos, que posiblemente se ideó en competencia con la Fama póstuma (1636) de Lope de Vega capitaneada por Pérez de Montalbán29. Ofrecer un texto depurado y con intención de totalidad, tras los descuidos editoriales de Vicuña (1627) y Hoces (1633), fue la pretensión de otro gran proyecto de Angulo, cuyo título merece reproducirse para comprender la ambición que lo sustenta: Varias poesías y casi todas las que compuso […] don Luis de Góngora […]. Recogidas y restituidas a su más cierto original con mucho trabajo, solicitud y cuidado; de muchos, copiosos y buenos papeles, y verdaderas noticias de varios muy curiosos y entendidos sujetos de Córdoba, Granada y otras partes, deudos, amigos y contemporáneos de su autor; y en este volumen comentadas y de su mano escritas por don Martín de Angulo y Pulgar, natural de la ciudad de Loja, año MDCXXXIX30. La empresa de recoger la obra gongorina acompañada de comentarios (al estilo de los realizados por Salcedo Coronel, Pellicer y Salazar Mardones) proyectaba unas expectativas tan grandes que, aunque finalmente quedaron inacabadas, dejaron suficiente muestra de su gran empeño31. No obstante, las buenas intenciones y el enorme y meritorio 28 La mayor parte de sus datos biográficos (de los que se desconocen muchos, entre ellos la fecha de su fallecimiento) proceden de su correspondencia, y fueron trazados por Alonso (1978a: 639-651) y Daza Somoano (2019: 21-25). 29 Cf. Cruz Casado (2007: 117). Claro indicio de esa competencia de la Égloga fúnebre con la Fama póstuma de Lope es el apelativo «Fénix», e incluso «único Fénix», comúnmente asociado a Lope, que Angulo aplica con frecuencia a Góngora (Daza Somoano: 2019: 48). Además de en la Égloga fúnebre, Angulo practicó la técnica del centón a partir de versos de Góngora en un epitafio dedicado al fallecimiento de Isabel de Borbón. Véase lo dicho en nota 23. 30 Manuscrito de la Biblioteca de la Fundación Bartolomé Mach, de Palma de Mallorca, sign. B87-V3-10. 31 La recopilación recoge la obra de Góngora (excepto letrillas, décimas, Soledades y el Doctor Carlino), además de veintinueve cartas. La disposición en columnas, reservándose la derecha, que quedó mayormente vacía, para «Notas», indica el modelo de edición con comentario (que solo llegó a completar en los quince primeros sonetos heroicos), propia de los grandes comentaristas. Puede verse una detallada descripción del códice en Daza Somoano (2016: 289-301). Por su parte, Escobar (2019) desvela al polemista Angulo que aflora en esta colección.
73 Begoña López Bueno JANUS 13 (2024) trabajo que Angulo desplegó en esta obra quedaron en parte deslucidos porque, llevado por su afán de reunir el mayor número posible de obras de Góngora, no extremó el cuidado en sus atribuciones. Así lo demostró Dámaso Alonso, apercibiendo al lector, con toda la razón, pero quizás con excesiva severidad, «contra una acogida demasiado crédula de cualquier noticia transmitida por Angulo» (1978a: 630). Parece indudable que la confección de una obra tan compleja y extensa como las Varias poesías debió de llevarle a su autor varios años de trabajo, lo que certifica la intensísima labor gongorina de Angulo y Pulgar durante la década de 1630, en la que simultaneó la escritura de las Epístolas satisfactorias y de la Égloga fúnebre, publicadas respectivamente en 1635 y 1638, con la recopilación comentada en las Varias poesías, que lleva la antedicha fecha de 1639 (y en una portada interior la de 1640). La dificultad intrínseca de esta última (reunir los textos, revisarlos, comentarlos haciéndose eco de la tradición exegética con la que ya contaban…) explicaría por sí sola que la tarea no llegara a término. Pero, además, abundaría en ese inacabamiento el hecho de que el autor se viera desbordado por la tarea simultánea de tres obras. Con todo, ninguna tregua dio Angulo a sus afanes gongorinos, pues, como ahora sabemos, comenzó su Antifaristarco el mismo año en que se publicaron los comentarios de Faría y Sousa a las Lusíadas de Camoens: 1639. Si la Égloga fúnebre era un homenaje póstumo a Góngora de la forma más fidedigna, al servirse de sus propios versos, y si la recopilación de las Varias poesías suponía una vindicación por la mejor vía de los hechos, pretendiendo ofrecer un texto depurado y comentado, las otras dos obras progongorinas de Angulo, Epístolas satisfactorias y Antifaristarco, se enmarcan plenamente en el recorrido de lo que denominamos la polémica gongorina. Forman conjunto así con los casi setenta escritos (que pueden ser muchos más si se consideran también otros secundarios o indirectos32) producidos a lo largo del siglo XVII, a favor y en contra de la nueva poesía inaugurada por los poemas mayores de Góngora en 1613. Escritos que fueron de muy distintos calados, desde misivas de marcado cariz satírico, que se sucedieron en la inmediatez, hasta gruesos volúmenes de comentarios eruditos cada vez más ajenos a pretensiones polémicas, según fueron pasando los años y se fue asentando una herencia que ya era incuestionable. Los dos escritos de defensa gongorina de Angulo, las impresas Epístolas satisfactorias de 1635 y especialmente el manuscrito 32 Al Catálogo clásico de Jammes, que reúne 66 testimonios, datados entre 1613 y 1666 (1994: 606- 719) hay que añadir ahora la muy documentada Propuesta de catalogación, que referencia hasta un total de 222 textos entre 1612 y 1692, realizada por Blanco, Elvira y Plagnard (2021: 557-645).
El recién hallado Antifaristarco (1644) de Angulo y Pulgar, un eslabón fundamental en la polémica gongorina. Primeros desbroces 74 JANUS 13 (2024) Antifaristarco fechado en 164433, se sitúan en el segundo momento, al estar confeccionados desde la perspectiva de una amplia y ya consolidada secuencia de pronunciamientos estéticos y comentarios exegéticos a favor de Góngora en las décadas anteriores. Incluso el carácter combativo que los alienta, por el tono respetuoso que adopta frente a los contrincantes, queda lejos de las pullas satíricas y sarcásticas de los primeros enfrentamientos34. Sin embargo, es preciso reconocer a la vez que la actitud de mesura y comedimiento de Angulo no resta un ápice el aplomo de sus argumentaciones, que se inscriben en la línea de los defensores frente a atacantes previos, característica del principio de la polémica. En ella toma el relevo con particular empeño el lojeno Martin de Angulo y Pulgar dos décadas después para reparar los agravios al lenguaje gongorino presentes en la Cartas filológicas (1634) de Cascales, y para rebatir, otra década más tarde, de manera mucho más extensa y contundente, al portugués Faría y Sousa que en 1639 había pretendido apear a Góngora del estatus canónico que disfrutaba para emplazar en él a su compatriota Camoens. De este modo, las apologías gongorinas de Angulo, ahora con la distancia de su perspectiva cronológica, en su estrategia de defender refutando35, engarzan con la línea más genuina de la polémica desde sus inicios. Ya los más tempranos comentaristas de las Soledades, Andrés de 33 A estas obras de defensa gongorina habría que añadir su anunciado proyecto de otra al estilo de la realizada por Ustarroz, hoy ilocalizada, la Defensa de los errores que introduce en las obras de D. Luis de Góngora D. García de Salcedo Coronel, su comentador, 1636. Así consta en dos cartas de Angulo a Ustarroz de 5 de febrero de 1642 y de 1 de mayo de 1646 (fols. 306 y 326 respectivamente del Ms. BNE 8391). 34 Como dice Vázquez Siruela en la Aprobación de la Epístolas satisfactorias: «Parece obra digna de dar a la estampa, tanto por lo dicho como por la mesura y urbanidad que guarda su autor, pues en asunto apologético, donde los más escrupulosos dejan correr la pluma con libertad, él le pone leyes y la hace ir siempre recogida dentro de los márgenes de la modestia, renunciando el derecho de estilo licencioso que se podía tomar y le daban las leyes de la apología». 35 Tal era el sentido cabal que en aquel momento, y en el contexto de polémicas literarias, tenía el término «apología», que incorporaba un sentido de ‘confrontación’ y ‘diatriba’ frente a ataques previos. Se acredita este uso en la controversia herreriana o el Discurso sobre la nueva poesía de Lope de Vega (López Bueno 2022b: 397-399). A los casos allí aducidos, se puede añadir alguno más; por ejemplo, al final de la copia del Antídoto de Jáuregui contenida en el ms. 2006 de la Biblioteca Universitaria de Salamanca se lee esta nota: «La Apología contra este Antídoto se trasladará luego que me la traigan, que el Dotor Amaya dicen está en Antequera» (Rico García, 2002: LXXIII); dicha Apología, conocida como Antiantídoto (o Apología por las Soledades) está hoy perdida (Jammes, 1994: 634-637). Otro ejemplo es el hecho de que Almansa y Mendoza llame a su escrito «defensa» y no «apología» porque no quiere entrar en diatriba sobre el asunto de las traducciones (López Bueno, 2018: 153).
75 Begoña López Bueno JANUS 13 (2024) Almansa y Mendoza y Manuel Ponce36, coinciden en su intención de neutralizar un ambiente hostil de recepción del poema, materializado en un runrún imparable de censuras: «el torrente de los doctos, agudos y curiosos», que dice Ponce (Silva, fol. 34v.) o «un torbellino de pareceres […] que la ventolera de algunos con título de doctos, curiosos y valientes ingenios han levantado», según Almansa (Advertencias, fol. 148r.). A partir de ahí, las intervenciones a favor y en contra de Góngora se van encadenando en una dinámica acción-reacción, que convierte la sucesión de testimonios en un diálogo en diferido, clave para comprender el puzle resultante. Así, las mencionadas Advertencias de Almansa y Mendoza suscitaron la reacción de un “anónimo” Lope de Vega en una Carta escrita a don Luis de Góngora en razón de las Soledades de 13 de septiembre de 1615, con una alta dosis de mordacidad, ante la que reaccionó a su vez el propio Góngora pocos días después defendiendo su propuesta estética en la conocida Respuesta de 30 de septiembre de 1615, misivas que fueron seguida de otras ya en polémica declarada37. Pero fue el llamado Antídoto contra la pestilente poesía de las Soledades (1614-1615) de Juan de Jáuregui, un alegato en toda regla, en el que se sumaba una censura sistemática con un fino e irónico sentido del humor, el que provocó la cascada de reacciones a favor del estilo de Góngora que conforman ya el caudal de las teorías y pronunciamientos que se convertirán, mutatis mutandis, en el cuerpo de doctrina consolidado durante décadas. Estamos hablando ya de respuestas contundentes y extensas (si no surgidas con el único fin de combatir el escrito de Jáuregui, sí 36 Para las Advertencias de Andrés de Almansa y Mendoza para inteligencia de las Soledades de don Luis de Góngora, cf. López Bueno (2018), y para la Silva a las Soledades de don Luis de Góngora. Con anotaciones y declaración por Manuel Ponce, y un discurso en defensa de la novedad y términos de su estilo, cf. Azaustre (2021). Salvando las enormes diferencias que hay entre un comentario hecho con los precarios conocimientos de Almansa y Mendoza y otro con la solvencia erudita y argumentativa de Ponce, son llamativas las muchas coincidencias entre ellos, que nos hablan de que responden al mismo “momento” de la polémica. Una comparativa entre las coincidencias y las diferencia entre ambos en López Bueno (2018: 44-48). Ambos, además, ponen énfasis en el término «inteligencia» para referirse a la exégesis y comprensión de las Soledades (Ibíd.:15-16). 37 Las cartas que constituyen esa minipolémica epistolar (según se recogen en el Ms. B106-V 1-36 de la Fundación Bartolomé March en Palma de Mallorca, conocido como ms. Gor en la tradición textual gongorina) son, con sus encabezamientos y fechas, las siguientes: 1/ Carta escrita a don Luis de Góngora en razón de las Soledades, 13 de septiembre de 1615; 2/ Respuesta de don Luis de Góngora, 30 de septiembre de 1615; 3/ Carta de don Antonio de las Infantas y Mendoza respondiendo a la que se escribió a don Luis de Góngora en razón de las Soledades, 15 de octubre de 1615; y 4/ Respuesta a las cartas de don Luis de Góngora y de don Antonio de las Infantas, 16 de enero de 1616. En un trabajo específico me decanté por la autoría de Lope de Vega de la cartas primera y cuarta, así como por las fechas de 1614- 1615, frente a las defendidas por Carreira y Jammes de 1613-1614 (López Bueno, 2022a ).
El recién hallado Antifaristarco (1644) de Angulo y Pulgar, un eslabón fundamental en la polémica gongorina. Primeros desbroces 76 JANUS 13 (2024) intensificadas por él), confeccionadas por hombres de sólida formación humanística y erudita, como lo son las Anotaciones y defensas y los Discursos apologéticos (1615-1624) de Pedro Díaz de Rivas, el Examen del Antídoto (1616-1617) de Francisco Fernández de Córdoba, Abad de Rute, o La Soledad primera ilustrada y defendida (h. 1620) de un anónimo antequerano (¿Francisco de Cabrera?), todas ellas manuscritas y de cronología solo basada en conjeturas38. Y lo que es importante: todas ellas escritas por andaluces de círculos cordobeses y antequeranos, e identificadas con propuestas estéticas a favor del nuevo lenguaje en su defensa de la oscuridad y de los procedimientos para llevarla a cabo. Pues bien, Angulo estaba muy bien informado de esta sucesión de escritos polémicos. Sabía del Antídoto de Jáuregui, porque lo menciona más de una vez en el Antifaristarco (fols. 13 y 414 [15 de una nueva numeración]) Queda cumplida constancia de que conocía la famosa Carta en respuesta de Góngora, porque se sirvió reiteradamente de ella. También queda testimonio de que era seguidor convencido de los argumentarios contra Jáuregui esgrimidos por Díaz de Rivas, por el Abad de Rute y por el anónimo antequerano. Lo podemos certificar porque de todos ellos se hace eco en sus Epístolas satisfactorias, donde además de multitud de opiniones coincidentes, se puede rastrear, como lo hizo eficazmente Daza Somoano (2019: 167-179), la reiteración literal de determinados loci críticos coincidentes con otros de la Carta en respuesta de Góngora, del Examen del Antídoto de Rute, de las Lecciones solemnes de Pellicer, de la anónima Soledad primera ilustrada y defendida, y de las Anotaciones y defensas de Díaz de Rivas. Como todos ellos, y en la línea de los primeros comentadores, Ponce y Almansa, Angulo se sumará a una defensa vertebrada colectivamente del llamado lenguaje oscuro. Si eso ocurría en 1635, en la década que corre hasta la terminación del Antifaristarco en 1644, Angulo y Pulgar fue atesorando más conocimientos y datos en la medida en que el gongorismo militante ganaba terreno y 38 Para el Antídoto contamos con la edición de Rico García (2002); en cambio, de las Anotaciones y defensas solo hay edición actual de las referidas a la Soledad segunda por Romanos y Festini (2017), y para los Discursos apologéticos hay que seguir acudiendo a la veterana de Gates (1960); de La Soledad primera ilustrada y defendida tenemos la edición de Osuna Cabeza (2009); en ellas pueden verse las razones que justifican las fechas señaladas. Sin duda, la mayor imprecisión cronológica se proyecta sobre las Anotaciones y defensas (al Polifemo, a las Soledades y a la Oda a la toma de Larache) y a los Discursos apologéticos de Díaz de Rivas: para las primeras se estima un dilatado arco temporal entre 1615 y 1624, en tanto los Discursos se fijan con más concreción entre 1616-1617. Sin embargo, un esclarecedor trabajo de Elvira (2017), basado en informaciones procedentes de medio centenar de cartas autógrafas de Fernández de Córdoba, abad de Rute, a Díaz de Rivas, establece que los trabajos gongorinos de este han de situarse entre 1618 y 1620.
77 Begoña López Bueno JANUS 13 (2024) prestigio, y en la medida también en que él iba ampliando su círculo de contactos con quienes lo hacían posible. Son años de un gongorismo ya consolidado, manifiesto especialmente en grandes comentarios exegéticos a cargo de García de Salcedo Coronel (Polifemo comentado, 1629, Soledades comentadas, 1636, Sonetos, 1644), y de José Pellicer (Lecciones solemnes, 1630); ámbito en el que se inscribe asimismo la Ilustración y defensa de la Fabula de Píramo y Tisbe, 1636, del amigo de Angulo, Cristóbal de Salazar Mardones. Al final de la década señalada se sitúa también la considerada más brillante y audaz defensa teórica del lenguaje gongorino y de la oscuridad inspirada que lo alienta, el Discurso sobre el estilo de don Luis de Góngora y carácter legítimo de la Poética, de Martín Vázquez Siruela39. Considerando que su fecha más probable sea la de 1644-1645, como cree con buenas razones Blanco 40 , la cronología favorece que Angulo, al hilo de la terminación del Antifaristarco, pudiera conocer el Discurso, con el que sintoniza en los planteamientos acerca de la oscuridad poética (si bien es de recibo marcar la distancia irremediable que lo separa de los brillantes vuelos argumentativos del canónigo granadino). Aparte de la sintonía teórica, hay datos que acercan a Angulo a la figura de Vázquez Siruela, ambos granadinos e integrados en círculos letrados afines al gongorismo 41 . Testimonio de esa relación es la elogiosa Aprobación que Vázquez Siruela redactó para las Epístolas satisfactorias. A ese respecto, es importante la coincidencia, en muchos casos identidad, entre las listas de partidarios de Góngora elaboradas por ambos42. Y desde luego fundamental la frecuente aparición del nombre de Vázquez Siruela en la correspondencia cruzada de Angulo y Salazar Mardones con Ustarroz; en ella se aprecia la perspectiva que adopta Angulo ante la superioridad de Siruela, sea solicitando su opinión 39 Sobre la figura Vázquez Siruela y los trabajos suyos contenidos en el Ms. BNE 3893, versa un dossier dirigido por Mercedes Blanco (2019a), que reúne trabajos fundamentales, entre ellos uno de la propia Blanco dedicado a las notas del erudito a la Soledad segunda (2019b). 40 El Discurso está dirigido Salcedo Coronel, a quien Vázquez Siruela agradece haberle enviado unos «pliegos de los comentarios a don Luis de Góngora antes de su publicación», que serían los comentarios a los sonetos aparecidos en 1644-1645 (Obras de Don Luis de Góngora comentadas… Tomo Segundo, Primera Parte, Madrid: Pedro Laso). Cf. Blanco (2019b). 41 Puede verse una síntesis actualizada de la trayectoria biográfica del importante erudito y anticuario, además de gongorista, que fue Vázquez Siruela, en Ponce Cárdenas (2019). 42 Vázquez Siruela parece ser el autor, de toda o de parte de ella, de la relación de Autores ilustres y célebres que han comentado, apoyado, loado y citado las Poesías de D. Luis de Góngora, contenida en el Ms BNE 3893, fols. 18r.-19v. Sobre su relación con las listas de filogongorinos incluidas en el Antifaristarco, me ocuparé en un próximo trabajo.
El recién hallado Antifaristarco (1644) de Angulo y Pulgar, un eslabón fundamental en la polémica gongorina. Primeros desbroces 78 JANUS 13 (2024) docta o su apoyo a fin de conseguir mecenas para la impresión del Antifaristarco43. A ciencia cierta consta la gran amistad que unía a Angulo con Cristóbal de Salazar Mardones, quien le menciona como «grandísimo amigo mío» en carta a Ustarroz44. De hecho, la mediación de Salazar Mardones entre Angulo y el erudito aragonés y reconocido gongorista que fue Ustarroz45, resultó fundamental para la ayuda imprescindible que este le prestó en la elaboración de las listas de filogongorinos contenidas en el Antifaristarco. De esa sinfonía de voces defensoras del gongorismo formaba parte Angulo y Pulgar, cuyo autorreconocimiento queda constatado en las referencias que hace de sí mismo en la Égloga fúnebre en 1638 («y yo entre tanto sujeto, no entre su número, le defendí en mis Epístolas satisfactorias…», fols. 254v-255), y más explícitamente en 1644 en el Antifaristarco, donde se incluye en último lugar entre los escritores por Don Luis»: D. Martín de Angulo y Pulgar contra el Ldo. Francisco de Cascales y otro docto sujeto imprimió dos Epístolas satisfactorias, concluyendo ser el estilo de G[óngora] el que se debe al más sublime. Y después le compuso el 43 Ms. BNE 8391, fols. 317 y 330. 44 Para la correspondencia entre Salazar Mardones y Andrés de Ustarroz, véase nota 25. 45 A pesar de la gran dedicación al gongorismo del sabio aragonés, sus aportaciones son solo conocidas por las menciones que hizo él mismo en su solicitud al cargo de cronista de Aragón (relación recogida en el Ensayo… de Gallardo, II, cols. 1071-1075); a saber: una Defensa de la poesía española, respondiendo… [al prólogo de Quevedo a las poesías de fray Luis], 1632; un Antídoto contra la «Aguja de navegar cultos», 1633; y una Defensa de los errores que introduce en las obras de D. Luis de Góngora D. García de Salcedo Coronel, su comentador, 1636. De esta última también tenemos constancia porque Angulo solicita al propio Ustarroz en más de una ocasión que se la remita (cartas de 5 de febrero de 1642 y de 1 de mayo de 1646, fols. 306 y 326 respectivamente del ms. BNE 8391). Además, Ustarroz, en su obra Defensa de la patria del invencible mártir san Laurencio (Zaragoza, 1638) incluye una relación de partidarios de Góngora, que Angulo asume en su integridad en sus listas de Autores por Góngora del Antifaristarco; por cierto que, entre esos partidarios, Ustarroz incluye a Angulo por sus Epístolas satisfactorias, lo que hace antes de cartearse con él. De la entrega a la causa gongorina por parte de Ustarroz, aparte de las obras antes mencionadas, hay que considerar el que debía de ser un abultado cartapacio de papeles suyos que circulaba entre gongorinos. «Libro entero» lo llama Salazar Mardones en cartas al propio Ustarroz de 17 de octubre y de 19 de diciembre de 1643, en las que cuenta que, tras mucha solicitud, el cartapacio había llegado a sus manos por préstamo de Pellicer, quien lo «retenía» haciendo «usurpación» de una obra que era de Ustarroz; y aunque Salazar hubiera querido devolvérselo a su dueño, la continua insistencia de Pellicer le hizo desistir y entregárselo» Ms. BNE 8391, fols. 440 y 441). Incide también en este asunto el trabajo de Lazure sobre Ustarroz y sus corresponsales (2019).
85 Begoña López Bueno JANUS 13 (2024) Sousa, caballero portugués, Lima, Imprenta de Juan de Quevedo y Zárate, 1662. Escobar, Francisco J., «En los “márgenes” de la controversia literaria: Góngora vindicado por Angulo y Pulgar», en Controversias y poesía (de Garcilaso a Góngora), Mercedes Blanco y Juan Montero (eds.), Sevilla, Editorial Universidad de Sevilla, 2019, pp. 343-367. Faría y Sousa, Manuel de, Lusíadas de Luis de Camoens, Príncipe de los poetas de España. Al Rey N. Señor Felipe Quarto el Grande. Comentadas por Manuel de Faria i Sousa, Cavallero de la Orden de Christo, i de la Casa Real, Madrid, Juan Sánchez, a costa de Pedro Coello, mercader de libros, 1639. 4 tomos en 2 vols. (vol. 1: primero y segundo tomo [1639a]; vol. 2: tomos tercero y cuarto [1639b]). García Berrio, Antonio, Introducción a la poética clasicista. Las «Tablas poéticas» de Cascales, Madrid, Catedra, 2006 Gates, Eunice J. (ed.), Documentos gongorinos. Los «Discursos apologéticos» de Pedro Díaz de Rivas. El «Antídoto» de Juan de Jáuregui, México, El Colegio de México, 1960. (Entre pp. 144-151 «Una apología del Sr. Don Francisco [Fernández de Córdoba, Abad de Rute] por una décima del autor de las Soledades»). Jammes, Robert (ed.), Luis de Góngora, Soledades, Madrid, Castalia, 1994. (Entre pp. 607-719 recoge un Catálogo de testimonios sobre la polémica gongorina.) Lazure, Guy, «“Las fineças de buscar sienpre occasiones para que los ingenios de aca soliçiten su amistad y doctrina”. Juan Francisco Andrés de Uztarroz, José Pellicer y la construcción de una reputación en los círculos letrados españoles de los años 1640», e- Spania. Revue interdisciplinaire d'études hispaniques médiévales et modernes, 32 (2019), <https://journals.openedition.org/espania/29497>. López Bueno, Begoña, Advertencias de Andrés de Almansa y Mendoza para inteligencia de las Soledades de don Luis de Góngora. Estudio y edición, edición digital, Janus [en línea], Anexo 8 (2018), <https://www.janusdigital.es/anexo.htm?id=12>. Se cita por aquí. Esta edición tiene pequeñas variaciones respecto a la publicada en el mismo año en <https://obvil.sorbonneuniversite.fr/corpus/gongora/1614_advertencias>. López Bueno, Begoña, «El cruce epistolar entre Lope y Góngora de 1615-1616. Revisión de fechas», en La letra y la idea. Labores filológicas en torno al Siglo de Oro, Editorial Universidad de Sevilla, 2022a, pp. pp. 295-327.
El recién hallado Antifaristarco (1644) de Angulo y Pulgar, un eslabón fundamental en la polémica gongorina. Primeros desbroces 86 JANUS 13 (2024) López Bueno, Begoña, «Góngora apologizado. A propósito de las décimas “Por la estafeta he sabido”», en La letra y la idea. Labores filológicas en torno al Siglo de Oro, Editorial Universidad de Sevilla, 2022b, pp. pp. 381-400. Manuscrito BNE 3893. Códice facticio que reúne documentos gongorinos pertenecientes a Vázquez Siruela, la mayoría de su propia autoría, como el Discurso sobre el estilo de don Luis de Góngora y carácter legítimo de la Poética (fols. 1r.-17v.) y varios comentarios a las Soledades en la segunda parte del manuscrito. <http://bdhrd.bne.es/viewer.vm?id=0000170889&page=1>. Manuscrito BNE 8391. Véase Cartas literarias […] a Ustarroz. <http://bdhrd.bne.es/viewer.vm?id=0000064309&page=1>. Manuscrito Gor, Biblioteca de la Fundación Bartolomé March, Palma de Mallorca, B106-V 1-36. Contiene importantes escritos de la polémica gongorina, entre ellos, en copia única, las Advertencias de Almansa y Mendoza [véase Almansa] y el Parecer de don Francisco de Córdoba acerca de las Soledades a instancias de su autor (fols. 131r.-145v.). Martos Carrasco, José Manuel, El «Panegírico al Duque de Lerma» de Luis de Góngora: estudio y edición crítica», Tesis doctoral, Barcelona, Universitat Pompeu Fabra, 1997, <http://hdl.handle.net/10803/7446>. Núñez Cáceres, Javier, «Las anotaciones bilingües de Manuel de Faria e Sousa», Boletín de la Real Academia Española, 60 (1980), pp. 261- 298. Núñez Cáceres, Javier, «Propósito y originalidad del Apologético de Juan de Espinosa Medrano», Nueva Revista de Filología Hispánica, 32 (1983), pp. 170-175. Núñez Rivera, Valentín, Escrituras del yo y carrera literaria. Las biografías de Faria y Sousa, Huelva, Servicio de Publicaciones Universidad de Huelva, 2020. Osuna Cabezas, María José, Góngora vindicado: «Soledad primera, ilustrada y defendida». Estudio y edición, Zaragoza, Prensas Universitarias, 2009. Pellicer de Salas y Tovar, José de, Lecciones solemnes a las obras de don Luis de Góngora y Argote, Píndaro andaluz, Príncipe de los poetas liricos de España, Madrid, Imprenta del Reino, 1630. Plagnard, Aude, «A conversão de Manuel de Faria e Sousa ao antigongorismo na constitução de um campo literário lusocastelhano», en Literatura áurea ibérica. La construcción de un campo literario peninsular en los siglos XVI y XVII, Aude Plagnard y Jaime Galbarro (eds.), e-Spania. Revue interdisciplinaire d'études
87 Begoña López Bueno JANUS 13 (2024) hispaniques médiévales et modernes, 27 (2017), <https://journals.openedition.org/e-spania/26742>. Plagnard, Aude, «Os Lusiadas comentados e o tempo longo da história manuscrita», en Séminaire LEMH, Stratégies d’un polygraphe dans les lettres luso-espagnoles: Manuel de Faria e Sousa (1590-1649), Aude Plagnard y Joseph Roussiés (coords.)., Paris, Institut d'Études Hispaniques, 2019a. Plagnard, Aude (ed.), Manuel de Faria e Sousa, Noches claras [fragmento], 1624, 2019b, <https://obvil.sorbonne-universite.fr/corpus/gongora/ 1624_nochesclaras>. Ponce Cárdenas, Jesús, «Perfil biográfico de un historiador y comentarista in schedis», e-Spania. Revue interdisciplinaire d'études hispaniques médiévales et modernes, 32 (2019), <https://journals.openedition.org /e-spania/29902>. Rico García, José Manuel, Antídoto contra la pestilente poesía de las Soledades por Juan de Jáuregui. Estudio y edición crítica, Sevilla, Publicaciones de la Universidad de Sevilla, 2002. Romanos, Melchora, y Patricia Festini (eds.), Pedro Díaz de Rivas, Anotaciones a la Segunda Soledad, 2017, <https://obvil.sorbonneuniversite.fr/corpus/gongora/1617_soledad-segunda-diaz>. Ruiz, Héctor (ed.), Juan de Espinosa Medrano, Apologético en favor de don Luis de Góngora, príncipe de los poetas líricos de España, contra Manuel de Faría y Sousa, caballero portugués, 2017, <https://obvil.sorbonne-universite.fr/corpus/gongora/1662_apologetico>. Ryan, Hewson A., «Una bibliografía gongorina del siglo XVII», Boletín de la Real Academia Española, 33 (1953), pp. 427-467. Salazar Mardones, Cristóbal de, Ilustración y defensa de la «Fabula de Píramo y Tisbe», Madrid, Imprenta Real, 1636. Salcedo Coronel, García de, Las «Soledades» de don Luis de Góngora, comentadas. El «Polifemo» de don Luis de Góngora, comentado, Madrid, Imprenta del Reino, a costa de Domingo González, 1636. Salcedo Coronel, García de: Segundo tomo de las obras de don Luis de Góngora, comentadas. Primera parte, Madrid, Diego Diaz de la Carrera, a costa de Pedro Laso, 1644. Sánchez Espejo Andrés, Relación historial de las exequias, túmulos y pompa funeral […] que se hicieron en las honras de la Reina Nuestra Señora Doña Isabel de Borbón…, Granada, por Baltasar Bolívar y Francisco Sánchez, 1645. Ustarroz: Véase Andrés de Ustarroz, Juan Francisco Vázquez Siruela, Martín: Véase Manuscrito BNE 3893.