Las inscripciones de Cales (Calvi, Italia) que el marqués de Salamanca dejó en Nápoles y algunas notas sobre esculturas de esa procedencia en su colección arqueológica
Abstract
La colección arqueológica del marqués de Salamanca fue conformada en el tercer cuarto del siglo xix y comprada por el Museo Arqueológico Nacional (MAN), de Madrid, en 1874. Casi la totalidad de los materiales son de procedencia de la península Itálica, como de Paestum y Cales, donde Salamanca tuvo concesiones oficiales para llevar a cabo excavaciones. De Cales (Calvi) procedían cinco inscripciones que donó al Museo Arqueológico Nacional de Nápoles, así como otras esculturas que se conservan hoy en día en el Museo Arqueológico Nacional de Madrid.
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245 Boletín del Museo Arqueológico Nacional 36/2017 | Págs. 245-260 Resumen: La colección arqueológica del marqués de Salamanca fue conformada en el tercer cuarto del siglo xix y comprada por el Museo Arqueológico Nacional (MAN), de Madrid, en 1874. Casi la totalidad de los materiales son de procedencia de la península Itálica, como de Paestum y Cales, donde Salamanca tuvo concesiones oficiales para llevar a cabo excavaciones. De Cales (Calvi) procedían cinco inscripciones que donó al Museo Arqueológico Nacional de Nápoles, así como otras esculturas que se conservan hoy en día en el Museo Arqueológico Nacional de Madrid. Palabras clave: Arqueología. Epigrafía. Escultura. Museos. Cales. Abstract: The archaeological collection of the marquis of Salamanca was made up in the third quarter of the nineteenth century and acquired by the MAN of Madrid in 1874. Almost all of the pieces are from the Italian peninsula, like Paestum and Cales, where Salamanca had some official permission in order to carry out excavations. Five inscriptions came from Cales (Calvi), which he donated to the National Archaeological Museum of Naples, as well as other sculptures, that today are preserved in the MAN of Madrid. Keywords: Archaeology. Epigraphy. Sculpture. Museums. Cales. 1. Introducción José de Salamanca y Mayol (Málaga, 1811-Madrid, 1883) conformó la más importante colección arqueológica española de carácter particular del siglo xix, que, afortunadamente en 1874, mediante Orden de 10 de mayo, fue adquirida por el Estado para engrosar los fondos del Recibido: 20-12-2016 | Aceptado: 07-05-2017 Las inscripciones de Cales (Calvi, Italia) que el marqués de Salamanca dejó en Nápoles y algunas notas sobre esculturas de esa procedencia en su colección arqueológica The inscriptions of Cales (Calvi, Italy) that the marquis of Salamanca left in Naples and some notes on sculptures of that origin in his archaeological collection José Beltrán Fortes ([email protected]) Universidad de Sevilla
246 Boletín del Museo Arqueológico Nacional 36/2017 | Págs. 245-260 José Beltrán Fortes Museo Arqueológico Nacional (MAN), donde actualmente se conserva y se exponen algunas piezas. El largo proceso de la adquisición por parte del Estado, que comenzó en 1868, se recoge en el expediente 1873/29 del Archivo del MAN (Flores, 2002). A esa adquisición se refirió ya Alberto Balil (1975) para recordar el primer centenario de la compra. Aunque casi en su totalidad estaba formada por materiales arqueológicos de procedencia italiana, la calidad de aquellos suplía ese hecho y se incorporaron de manera plena a las salas expositivas del museo madrileño, recién inaugurado pocos años antes, en 1871 (Chinchilla, 1993). Por otro lado, ese era el concepto de los grandes museos arqueológicos nacionales de la Europa decimonónica, como exponente no tanto de la arqueología patria, cuanto de la proyección sobre los territorios coloniales y el sobresaliente referente grecorromano, según testimonian, por ejemplo, el British Museum, el Louvre, o, tras la unificación germana, el Pergamonmuseum de Berlín. España había quedado ajena a la «arqueología colonialista» o «imperialista» desarrollada por las potencias europeas, sobre todo, durante la segunda mitad del siglo xix y que servía de base a aquellos museos «supranacionales» (Trigger, 1992), pero con la incorporación de la colección Salamanca el museo madrileño –muy tardíamente creado con respecto al British Museum y al Louvre– completaba su exposición con exponentes de la arqueología griega (especialmente los 944 vasos griegos, pero de procedencia italiana) (VV. AA., 2004), itálica y romana (como los varios miles de exvotos anatómicos de Calvi, otros exvotos y figurillas broncíneas y la importante serie de esculturas), amén de otras piezas similares que se fueron incorporando con la compra o donación de otras colecciones menos importantes durante los últimos decenios del xix y primeros del xx (Marcos, 1993; además, por ejemplo, Cabrera, 1993: 88-91; VV. AA., op. cit.: 123-135; Martelli, 2006; Palma, 2006; Beltrán, 2006a). También había que unir la colección numismática y de medallas del marqués de Salamanca, aunque no era sobresaliente y contenía 2191 ejemplares, de los que destacaban sobre todo las medallas (Mora, 2006). Desde la creación del MAN, en 1867, mediante Real Decreto de 20 de marzo, su director José Amador de los Ríos estuvo interesado por la adquisición de la colección Salamanca. En la primera mitad de ese decenio de 1860, José de Salamanca, promovido por la reina Isabel II como marqués en 1863 y como conde de los Llanos al año siguiente, con Grandeza de España, había hermoseado sus dos palacios malagueños, el de Recoletos (en el barrio de Salamanca) (VV. AA., 1994) y el de Vista-Alegre (en Carabanchel Bajo), con miles de piezas arqueológicas griegas, itálicas y romanas, que despertaron el interés público y promovieron la constitución de una comisión de expertos para su tasación y compra. No debe olvidarse que en poco tiempo desde aquellos años de grandeza y culmen, el marqués comenzó a tener de nuevo graves dificultades económicas –inmerso en el proyecto de construcción del barrio de Salamanca en Madrid– que explican que, en 1867, se subastara en Paris una parte de su espléndida colección pictórica, que alcanzó la cifra de 1 600 000 francos, mientras la segunda parte lo fue en 1875, y que también la singular biblioteca fuera vendida en Londres. Formaban parte de la comisión creada al efecto de tasar la colección arqueológica de Salamanca el propio director del MAN, José Amador de los Ríos, junto a Aureliano Fernández-Guerra, Pedro Madrazo, Cayetano Rossell, Aníbal Álvarez, Valentín Cabrera y el que será egregio artífice de la Restauración, el también malagueño Antonio Cánovas del Castillo, añadiéndose posteriormente Juan de Dios de la Rada Delgado, Manuel Assas, Antonio Rodríguez Vela y Francisco Bermúdez. Salamanca consideró que la tasación
247 Boletín del Museo Arqueológico Nacional 36/2017 | Págs. 245-260 Las inscripciones de Cales (Calvi, italia) que el marqués de Salamanca dejó en Nápoles y algunas notas … era muy baja. No será hasta más de un quinquenio después, apurado el marqués por los problemas financieros, cuando una nueva comisión creada en 1873 (compuesta esta vez por Emilio Castelar, Manuel Silvela, Cipriano Segundo Montesinos, Santiago Madrazo, Antonio García Gutiérrez, Juan Hartzenbusch y José Moreno Nieto) y que ya trata con el hijo mayor, Fernando, concluye felizmente la compra por el precio de 250 000 pesetas (Chinchilla, op. cit.: 348). Precisamente dos miembros de la primera comisión, que eran conservadores del Museo Arqueológico Nacional, Juan de Dios de la Rada Delgado y Francisco Bermúdez, fueron los encargados de llevar a cabo el inventario de las colecciones del marqués expuestas en el palacio de Vista Alegre (ya que en el del paseo de Recoletos sólo se encontraba una selección de vasos griegos), y que se titula Catálogo de las antigüedades del Museo de Vista-Alegre, conservado manuscrito en el Archivo del MAN (Rada, y Bermúdez, 1874). Lamentablemente y teniendo en cuenta las circunstancias en las que se haría, no se indica la procedencia de buena parte de las piezas, siendo clara excepción la amplia serie de exvotos anatómicos de Calvi, constituida por unas 3500 piezas (Beltrán, op. cit.: 46, con referencias). Posteriormente el primero de los citados fue el autor, en 1883, del Catálogo del Museo Arqueológico Nacional (Rada, 1883), aunque introduce algunos errores en relación con la adscripción a la colección Salamanca de algunas piezas que no lo son, como se dirá al final. 2. José de Salamanca. Breves notas sobre su vida y la formación de su colección arqueológica Aquel «Edmundo Dantes español»1 tuvo una azarosa vida, desde su nacimiento en Málaga en 1811 hasta su muerte en su palacio madrileño de Vista-Alegre en 1883, arruinado y –como se ha dicho– privado de sus preciadas colecciones, la pictórica, la bibliográfica, la arqueológica o la numismática. Podemos referirnos a las diversas biografías que han propiciado el interés de su figura, pero siempre más desde un punto de vista político (fue durante breve tiempo ministro de Hacienda y jefe de Gobierno, en 1847) y, sobre todo, económico (por su inmensa fortuna y la forma de conseguirla, mediante la especulación en bolsa o los grandes proyectos internacionales), o en función de los avatares de su vida, sin prestar atención a sus colecciones (Romanones, 1931; Martínez, 1929; Torrente, 1969). Nacido en el seno de una familia de la burguesía media (su padre era médico), estudió derecho en Granada y, de nuevo en Málaga, ejerció como abogado, teniendo la fortuna de casarse en 1835, cuando contaba 24 años, con Petronila Livermore Salas, hija del adinerado comerciante inglés Thomas Livermore, que era padre a su vez de otras cinco jóvenes. Una de ellas, Isabel Livermore, estaba casada con el rico industrial y empresario malagueño Manuel Agustín Heredia (García, 1976 y 1978), que lo tuteló en un primer momento en el mundo 1 Como «Montecristo Español» lo denomina en su biografía F. Hernández (1963). Precisamente Alejandro Dumas lamentaba no haberlo conocido antes de escribir esa obra, pues sus avatares le habrían podido servir de inspiración (cit. en Beltrán, op. cit.: 39).
248 Boletín del Museo Arqueológico Nacional 36/2017 | Págs. 245-260 José Beltrán Fortes de los negocios y favoreció su traslado a Madrid. También tenía Heredia algunas piezas arqueológicas en su finca de recreo de San José, en las afueras de Málaga, pero no podía considerarse una verdadera colección a la manera clásica, al menos según la escasez de lo conservado, ya que se trataría sólo de cuatro capiteles romanos, procedentes de Almería (Baena, 1988). Otro de sus cuñados fue el escritor y político Serafín Estébanez Calderón2, que fue jefe político de la provincia de Sevilla en los años 1837-1838, propiciando alguna intervención arqueológica en Itálica (Luzón, 1999: 72 y ss.), que precedió a los importantes trabajos de excavación de Ivo de la Cortina en el yacimiento italicense, en 1839-1840 (Beltrán, y Rodríguez, 2012 a y b). Estébanez Calderón, «el Solitario», asimismo se trasladó a Madrid, asesorando a su cuñado en la compra de raros libros para su creciente biblioteca, junto a su amigo Pascual Gayangos. Aposentado ya en Madrid, Salamanca labró su fortuna por su vinculación a la Casa Real (la regente María Cristina fue su primera favorecedora), por los negocios que emprendió y por las inversiones en la bolsa. También tuvo reveses que le llevaron a la ruina por dos veces, aunque en ambas se recuperó: en 1848, cuando tuvo que estar un año exiliado en París, y en 1854, en el marco de la llamada «Vicalvarada», cuando su casa fue asaltada y tuvo de nuevo que pasar casi dos años en el extranjero. En esta segunda ocasión su biógrafo Hernández Girbal (op. cit.: 407) refiere que se destruyeron «[…] las valiosas esculturas que le llegaron de Italia y Francia», pero no explica la cuestión y debemos de pensar –en principio– que no eran esculturas antiguas, sino modernas, o que se trata de una confusión en relación con la esculturas romanas incorporadas más tarde. Desde 1845 se dedicó al negocio de la construcción de ferrocarriles (la primera línea española de Aranjuez al Palacio Real de Madrid fue inaugurada en 1851), con una importante proyección internacional, tanto por Europa, donde destacó la construcción de ferrocarriles en los Estados Pontificios y en el Reino de Nápoles (Romanones, op. cit.: 51), como asimismo por los Estados Unidos de Norteamérica. En la década de 1860 fue beneficiario de un contrato de construcción de ferrocarriles entre Roma y Civittavechia y hasta Ancona y Nápoles (Falanga, 1989: 144 y nota 32), que propició su intervención directa en Paestum y Cales, así como la compra de piezas aparecidas con anterioridad o en otras localidades próximas como Santa María de Capua Vetere o Teano y del mercado de antigüedades en la misma Nápoles, como ha testimoniado en un documentado y lúcido trabajo Italo Iasello (2011: esp. 113-163), mediante el análisis de las referencias publicadas por Michele Ruggiero (1888), de los informes de los inspectores de antigüedades entre 1743 y 1876, y de otras fuentes documentales de la época. Así concluye Iasello que José de Salamanca desarrolló directamente su actividad arqueológica y coleccionista mediante concesiones oficiales en Paestum y Cales, en sociedad –en el primer caso– con Giuseppe Santorelli y quizás también con Giuseppe Novi, así como –en el segundo caso– con Giacomo de Martino y con el mismo Santorelli. De una manera general lo recordaba el hijo, Fernando de Salamanca, en una carta, de 10 de junio de 1783, al referir que parte de los materiales arqueológicos de la colección eran «[…] procedentes de las escavaciones costeadas por él 2 Este era tío segundo de Antonio Cánovas del Castillo pero «[…] para cuando Cánovas llega al poder la estrella política de Salamanca (vinculada al período isabelino) se había apagado y no parece que tuviera una especial influencia en el gran político malagueño» (Beltrán, op. cit.: 41, nota 18).
249 Boletín del Museo Arqueológico Nacional 36/2017 | Págs. 245-260 Las inscripciones de Cales (Calvi, italia) que el marqués de Salamanca dejó en Nápoles y algunas notas … mismo [su padre] en Italia, con permisos especiales de aquellos gobiernos» (Archivo General de la Administración [AGA], E.C., 6722). Por el contrario, queda sin refrendo la afirmación realizada por José Amador de los Ríos en otra carta, de 27 de abril de 1868, de que las piezas eran «[…] procedentes, sin embargo, en su mayor parte de Herculano» (AGA, E.C., 6722). Asimismo el marqués de Salamanca relata en otra carta dirigida al anterior, el 3 de septiembre de 1868: «En mi concesión para hacer escavaciones el Gobierno [italiano] se reservó el derecho sobre las estatuas griegas de poderlas retener para el Museo Borbónico, pagándome la tasación, y que si al contrario yo insistía en retirarlas, debía yo abonar la mitad de la tasación. Por hacerme favor las tasaron en 40.000 francos», destacando «el pequeño Baco, estatua griega; cuando la saqué de Nápoles pagué cuatro mil duros» (Archivo MAN, exp. 1873/29). No obstante, esa estatua de «pequeño Baco», actualmente expuesta en el MAN, corresponde a época romana y es de carácter decorativo, siendo una estatuafuente de un sátiro ebrio que llena el skyphos con el vino de un odre (MAN, n.º inv 2714) (fig. 1). También sabemos que procede con certeza de Cales3, ya que apareció en el mes de agosto de 1864 en una intervención llevada a cabo por G. Santorelli en asociación con Salamanca en la excavación de una estructura pavimentada con mosaico, según refiere en su informe el inspector Antonio Ausiello: «[…] una statuetta nuda in marmo di un piccolo Sileno o dell‘infante Bacco ma con la testa spezzata dal busto. Essa è alta cent. 70 ed in atto di versare del vino da un otre che osservasi sotto al braccio sinistro in una tazza che tiene nella mano dritta» (Ruggiero, op. cit.: 278-279, cit. en Iasello, op. cit.: 159). En efecto, la escultura tiene rota la cabeza, aunque une perfectamente, y mide 68 cm de altura. 3 Debe desecharse, pues, nuestra hipótesis anterior de que quizás la escultura procedía de Paestum, donde también disponía Salamanca de una concesión de excavaciones (Beltrán, op. cit.: 45, nota 40 y 2006b: 293, fig. 2). Para los trabajos de Salamanca en Paestum, vid., Iasello, op. cit.: 130-145. Fig. 1. Estatua de sátiro ebrio, de Cales, de la antigua colección Salamanca. Museo Arqueológico Nacional, Madrid. Foto: DAI Madrid, P. Witte.
250 Boletín del Museo Arqueológico Nacional 36/2017 | Págs. 245-260 José Beltrán Fortes 3. Las inscripciones romanas de Cales que José de Salamanca cedió al Museo de Nápoles En Cales, Giacomo De Martino había comenzado trabajos de excavación a finales de febrero de 1862, quizás ya asociado con José de Salamanca, mediante una concesión oficial en Pignataro de Calvi (Ruggiero, op. cit.: 274; cit. en Iasello, op. cit.: 155), mientras que desde abril del mismo año se comenzó a excavar en el terreno de Marco Zona, donde se situaba la favissa de un santuario salutífero extraurbano de la que se extrajeron como principal descubrimiento los miles de exvotos anatómicos y de animales elaborados en terracota (Beltrán, op. cit.: 46, con bibliografía). Las excavaciones continuaban y en otro de los informes de Ausiello se informa de la visita de Salamanca en el mes de septiembre de 1862, aunque el preparativo del descubrimiento espectacular en una zona de necrópolis acabó en fiasco: «[...] il sig. de Salamanca era sul punto di giungere a Napoli e che sarebbe venuto sullo scavo, laonde tutte le tombe che da quel momento si sarebbero trovate dovevansi scovrire alla sua presenza. In effetti vi giunse il giorno 29, ed otto si trovavano preparate, ma il caso volle che in esse non si rinvenne altro che una piccola patera nera e due ristiche urnette di nessun conto» (Ruggiero, op. cit.: 277; cit. en Iasello, op. cit.: 156). Se interrumpieron los trabajos y se reanudaron entre junio y agosto de 1863 y desde enero de 1864, momento en que en uno de los informes se refiere textualmente la «Società di Salamanca» (Ruggiero, op. cit.: 277; cit. en Iasello, op. cit.: 157). Por otro lado, a comienzos de julio de 1864 comenzaron en la propia Cales las excavaciones del mismo Giuseppe Santorelli, en asociación con Salamanca, en el terreno de Agostino Ferrara, en un sector de necrópolis, pero donde se recuperó -como se ha dichola escultura de sátiro ebrio (Ruggiero, op. cit.: 270-279; cit. en Iasello, op. cit.: 159- 160), quizás en una villa suburbana. En los trabajos promocionados por José de Salamanca en Cales se recuperaron también una serie de inscripciones que no se trasladaron a las colecciones madrileñas, sino que se entregaron en el Museo Arqueológico Nacional de Nápoles: dono Salamanca in museo, según se indica en CIL X (Beltrán, 2006a: 64), lo que es interpretado como que, “[...] anche il marchese di Salamanca volle adeguarsi alla pratica legittimante del dono nei confronti del Museo Nazionale di Napoli” (Iasello, op. cit.: 160). En efecto, de la misma Cales, el militar Giuseppe Novi, importante excavador en estos territorios durante la segunda mitad del siglo xix (Iasello, op. cit.: 163-171), donó también diverso material epigráfico al museo napolitano, en concreto obtenido en el Vicus Palatius calense (Novi, 1858-1859 y 1861), aunque se reservó otras piezas de mayor consideración para su disfrute o venta, como las esculturas que le venderá al marqués de Salamanca. Los epígrafes cedidos por Salamanca al Museo de Nápoles corresponden a cinco inscripciones romanas, escritas en latín, tres de ellas de carácter funerario, una honorífica y otra monumental / votiva4. Una de las funerarias se dice que ingresó en el Museo en 1863 (CIL X, 4697), por lo que procedería de los trabajos conjuntos con De Martino, pero las 4 Nuestro agradecimiento a la dirección del Museo Arqueológico Nacional de Nápoles por haber permitido la realización de las fotografías que ilustran este trabajo y el acceso directo a las piezas.
251 Boletín del Museo Arqueológico Nacional 36/2017 | Págs. 245-260 Las inscripciones de Cales (Calvi, italia) que el marqués de Salamanca dejó en Nápoles y algunas notas … otras cuatro lo fueron en 1865, por lo que podrían proceder de los desarrollados junto a Santorelli, aunque no hay constancia de ello y el hecho de que en principio éstas lo fueran en ambiente de necrópolis va en contra del carácter de las dos últimas referidas. La que hemos citado como ingresada en 1863 (n.º inv. 3932) corresponde a una placa rectangular, de 38 × 49,5 × 5,5 cm, que dispone el campo epigráfico delimitado por un rehundimiento simple y con la superficie deteriorada en la parte derecha, lo que crea alguna duda en la lectura del texto, sobre todo en la parte inferior (fig. 2). El epígrafe ha sido elaborado en seis líneas, en letras capitales cuadradas de mediana ejecución (entre 3,5 y 5 cm de altura), que hace referencia a la tumba familiar de un liberto a la que se agregan otras dos libertas y otro liberto: M(arcus) · Vrbanius / Cinnamus / sibi · et · suis · et / Satriae · Seiliae / et · Mariae · Seilidi / praeter · Nymphio l(iberto) (CIL X, 4697), que se ha datado en el siglo i d. C. (EDR135851), seguramente en la primera mitad. Otra de las inscripciones sepulcrales (Museo de Nápoles, n.º inv 3931) (fig. 3) asimismo se ha grabado en una placa, pero de mármol, de 22,5 × 30,5 × 4 cm, con el campo epigráfico simplemente alisado, sin moldura, disponiéndose la inscripción en tres líneas en letras capitales cuadradas (de 4-5 cm), referida a una liberta difunta: D(is) · M(anibus) · s(acrum) · / Caleniae / Theophile (CIL X, 4675); se data en el siglo ii d. C. (EDR123869). La tercera inscripción funeraria (n.º inv. 3933) (fig. 4) se ha grabado asimismo en un placa marmórea, de 24,5 × 38,5 × 4,5 cm, sin delimitación del campo epigráfico y en seis líneas, de letras capitales librarias y puntuación triangular, con excepción de la l. 1, que presenta hederae distinguentes: D(is) · M(anibus) · s(acrum) · / Sex(to) · Pompeio · Pris- / co· qui · uix(it) · ann(is) · L · m(ensibus) · V / Sex(tus) · Pompeius · Prisc- / us · fil(ius) · Fig. 2. Epígrafe de Cales (CIL X, 4697), de la antigua colección Salamanca. Museo Arqueológico Nacional de Nápoles. Foto: J. Beltrán. Fig. 3. Epígrafe de Cales (CIL X, 4675), de la antigua colección Salamanca. Museo Arqueológico Nacional de Nápoles. Foto: J. Beltrán. Fig. 4. Epígrafe de Cales (CIL X, 4686), de la antigua colección Salamanca. Museo Arqueológico Nacional de Nápoles. Foto: J. Beltrán.
252 Boletín del Museo Arqueológico Nacional 36/2017 | Págs. 245-260 José Beltrán Fortes patri · dulciss(imo) / b(ene) . m(erenti). f(ecit) (CIL X, 4686), y se data entre la segunda mitad del s. ii d. C.-primera mitad del s. iii d. C. (EDR134962). Mayor interés presentan las otras dos inscripciones. Una de ellas corresponde a un epistylium marmóreo (fig. 5), que debió tener función de dintel, pues en la parte baja tiene una decoración en relieve consistente en sendos frisos, rehundidos, con una sucesión de dos volutas contrapuestas, y afrontados en el centro, estando completo el derecho; las dimensiones conservadas son de 11,5 × (92) × 10 cm, y pudo ser quizás el dintel de una pequeña edícula. En el frente, bajo una moldura decorada con un friso de hojas con acanaladura central se dispone la inscripción en letras capitales cuadradas, de buena ejecución (de 5,5 cm de altura): Lar(ibus) · Aug(usti) · sac(rum) · (CIL X, 4635), que se datan en el siglo i d. C. y se relaciona con el culto a los Lares Augusti, desarrollado por Augusto. Finalmente, la última de las inscripciones es de carácter honorífico y se ha grabado en el frente de otro bloque marmóreo (fig. 6), de 8,5 × 53 × 46,5 cm, que presenta la superficie superior alisada con excepción de un realce no uniforme en la parte trasera y con una pérdida en la zona posterior derecha; debió constituir la base para la estatua del personaje homenajeado, según recoge la inscripción en letras capitales cuadradas con tendencia libraria (de entre 2 y 3,5 cm de altura), dispuesta en dos líneas: L(ucio) · Rubrio · L(ucii) · f(ilio) · Galeoni / IIII · vir(o) ·i(ure) · d(icundo) · q(uaestori) · leg(ato) · s(enatus) · c(onsulto) (CIL X, 4658), que se data en época julio-claudia5. Fig. 5. Epígrafe de Cales (CIL X, 4635), de la antigua colección Salamanca. Museo Arqueológico Nacional de Nápoles. Foto: J. Beltrán. Fig. 6. Epígrafe de Cales (CIL X, 4658), de la antigua colección Salamanca. Museo Arqueológico Nacional de Nápoles. Foto: J. Beltrán. 5 EDR135877. Por otro lado, un bloque del frontal exterior de una tumba familiar, con pilastras en relieve, que se conserva reutilizado en los muros de la iglesia de San Andrés Apóstol, de la cercana Francolise, con parte de la inscripción: [---] o · L(uci) · f(ilio) · (pilastra) Galeon[i] [---] / Vinicia [---] / ------? (cf., CIL X, 4733), presenta la similitud del cognomen y del praenomen en la filiación, aunque se data en la segunda mitad del siglo i a. C. (Zannini, 2004: 79).
253 Boletín del Museo Arqueológico Nacional 36/2017 | Págs. 245-260 Las inscripciones de Cales (Calvi, italia) que el marqués de Salamanca dejó en Nápoles y algunas notas … 5. Referencia a otras piezas de Cales de la colección Salamanca Con anterioridad al comienzo de las excavaciones de José de Salamanca y Giacomo De Martino en Cales, en febrero del año 1862, el entonces capitán de artillería Giuseppe Novi había llevado a cabo importantes intervenciones en el yacimiento. Así, en 1858 exhumó una inscripción que identificaba el lugar –el terreno propiedad de Agostino Ferrara– como el Vicus Palatius (Novi, 1858-1859 y 1861) y que fue donada por Novi al Museo Arqueológico Nacional de Nápoles en 1861 (CIL X, 4641). De un edificio interpretado allí como unas termas, se sacó a la luz en mayo de 1859 una estatua de mármol que representaba a Baco -sin cabeza- y con la pantera a sus pies: «Una statua senza testa di marmo finissimo che rappresenta un Bacco colossale» (Ruggiero, op. cit.: 272; cit. en Iasello, op. cit.: 150), que fue comprada posteriormente por Salamanca. Es la que se encuentra hoy en el Museo Arqueológico Nacional, en Madrid (n.º inv. 2707. Flores, op. cit.; Beltrán, 2006a: 50-54) (fig. 7), según certifica el dibujo de Giulio Minervini en un estudio publicado en los mismos años, que la describe como «[…] statua di proporzioni alquanto maggiori del naturale, che diamo incisa nella nostra tavola XIV fig. 1. Sventuratamente è essa mancante della testa e delle mani, come pure di altre parti negli accessorii... fosse in quella statua rappresentato un Bacco [...] ed a’ piedi vedesi accovacciata la pantera» (Minervini, 1858-1859: 186, tav. XIV, fig. 1) (fig. 8). Poco después, en el mes de abril de 1862, en las excavaciones de G. Novi «negli Scavi di Calvi presso al teatro si rinvennero alcuni frammenti di marmo in basso rilievo», según se refiere en el informe del inspector Antonio Ausiello, junto a «una bella e maestosa testa marmorea di una statua colossale, il di cui corpo quas’intero era stato in più pezzi trovato ne’ giorni antecedenti. Essa può essere di Marc’Aurelio o Lucio Vero. Legessi in belle lettere palmari su due gran pezzi di architrave lunghi pal. 12 ½ scoverti ancora presso del Teatro la seguente iscrizione IMP · VERO AVG. E su di un altro pezzo di marmo la sola voce ISTITVIT. Altre lettere e parole monche veggonsi su diversi pezzi, le quali hanno bisogno di studio per poterne intendere il senso» (Ruggiero, op. cit.: 274-275). Los relieves referidos correspondían a cuatro placas con escenas dionisíacas (MAN, n.ºs inv. 2705, 2706, 2710 y 2746), de la vida de Baco y escenas de culto báquico, de las que sólo una se conserva completa (fig. 9). Aunque fueron consideradas como obras de época tardoantonina o severiana de los talleres afrodisios (Squarciapino, 1969: 44-46, tav. H;), el análisis del mármol indica que fueron elaboradas en mármol de Luni y no en mármol afrodisio y la datación podría llevarse al siglo I d. C. (Beltrán, 2006a: 58-63; Beltrán, 2008), quizás en consonancia con el altar cilíndrico6, asimismo de tema báquico, que apareció junto a los relieves. Si bien ello no se refiere en el texto de Ausiello que hemos citado, así lo indican otras fuentes, entre las cuales especialmente el arqueólogo alemán Wolfgang Helbig, que llevó a cabo el primer estudio de esos materiales (Helbig, 1864 y 1865): «[…] alcuni oggetti scoperti a Calvi in uno scavo fatto operare dal ch. sig. colonnello Novi […] 6 N.º inv. 2708. Frente a otras dataciones posteriores, O. Dräger (1994: 202-203) lo fechó en época augustea.
260 Boletín del Museo Arqueológico Nacional 36/2017 | Págs. 245-260 José Beltrán Fortes luzón nogué, J. M.ª (1999): Sevilla la Vieja. Un paseo histórico por las ruinas de Itálica. Sevilla: Fundación Focus-Abengoa. Marcos Pous, A. (coord.) (1993): De Gabinete a Museo. Tres siglos de historia. Museo Arqueológico Nacional. Madrid: Ministerio de Cultura. Martelli, M. (2006): «Antichità etrusche e italiche di collezioni ottocentesche nel Museo Archeologico Nazionale di Madrid», Arqueología, coleccionismo y antigüedad. España e Italica en el siglo xix. Edición de J. Beltrán, B. Cacciotti y B. Palma Venetucci. Sevilla: Universidad de Sevilla, pp. 351-394. Martínez olMedilla, A. (1929): Don José de Salamanca. Madrid: Compañía Iberoamericana de Comunicaciones. Minervini, G. (1858-1859): «Poche osservazioni su’varii monumenti del Vicus Palatius», Bullettino Archeologico Napolitano, vol. VII, pp. 186-188. Mora serrano, B. (2006): «Relaciones entre España e Italia en el campo de la Numismática del xix», Arqueología, coleccionismo y antigüedad. España e Italica en el siglo xix. Edición de J. Beltrán, B. Cacciotti y B. Palma Venetucci. Sevilla: Universidad de Sevilla, pp. 459-478. novi, G. (1858-1859): «Notizie sul Vicus Palatius», Bullettino Archeologico Napolitano, vol. VII, pp. 185-186. — (1861): Iscrizioni, monumenti e vico scoperti da Giuseppe Novi, con nuove notizie sul tempio di Diana Tifatina, di Casilino, dell’Appia, della Latina e di Pesto, sullo encausto, lo svolgimento dei papiri, il bronzo delgi antichi ed il modo di forbirlo e conservarlo. Napoli: Alberto Dekten. PalMa venetucci, B. (2006): «Nuovi aspetti del collezionismo in Italia e Spagna attraverso le esportazioni di antichità», Arqueología, coleccionismo y antigüedad. España e Italica en el siglo xix. Edición de J. Beltrán, B. Cacciotti y B. Palma Venetucci. Sevilla: Universidad de Sevilla, pp. 503-526. Pascual gonzález, J. (2008): «Cinco días en Atenas: la estancia de los expedicionarios de la fragata blindada Arapiles en Grecia en julio de 1871», Erytheia. Revista de estudios bizantinos y neogriegos, vol. 29, pp. 135-168. rada y delgado, J. de d. de la (1876-1882): El Viaje a Oriente de la fragata de guerra Arapiles y de la Comisión Científica que llevó a su bordo. Barcelona: Emilio Oliver y compañía. — (1883): Catálogo del Museo Arqueológico Nacional. Sección I, Tomo I. Madrid: Fortanet. rada y delgado, J. de d. de la, y BerMúdez, F. (1874): Catálogo de las antigüedades del Museo de Vistalegre, Madrid: Ms. 1873/29, leg. 13-9. Archivo del Museo Arqueológico Nacional. roManones, Conde de (1931): Salamanca, conquistador de riquezas. Gran Señor. Madrid: Espasa-Calpe. ruggiero, M. (1888): Degli scavi di antichità nelle Provincia di Terraferma dell’antico Regno di Napoli dal 1743 al 1876. Napoli: Morano. sear, F. (2006): Roman Theatres. An Architectural Study. Oxford: Oxford University Press. squarciaPino, M. (1969): La Scuola di Afrodisias. Studi e materiali dell’Impero romano, 3, Roma: Governatorato di Roma. torrente Fortuno, M. (1945): Salamanca, bolsista romántico. Madrid: Taurus. trigger, B. (1992): Historia del pensamiento arqueológico. Barcelona: Crítica. vv. aa. (1994): El Palacio del Marqués de Salamanca. Madrid: Fundación Argentaria. vv. aa. (2004): El vaso griego y sus destinos. Museo Arqueológico Nacional, diciembre 2004-febrero 2005. Madrid: Ministerio de Cultura. zannini, U. (2004): La scoperta di Urbana. Indagini storico-archeologiche nel territorio di Francolise. Napoli: Istituto Grafico Editoriale Italiano.