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Redes sociales, nuevas fuentes de información e investigación periodística

Fernández Barrero, María Ángeles; Guirado Borrego, Víctor

Abstract

Las redes sociales adquieren popularidad a partir de 2003, con la llegada de sitios como MySpace o Xing, En estas comunidades, un número inicial de participantes envían mensajes a miembros de su propia red social invitándoles a unirse al sitio; los nuevos participantes repiten el proceso, y así crece el número total de miembros y los enlaces de la red. Hoy por hoy, las redes que cuentan con mayor éxito en España son Facebook, My Space y Tuenti. Aunque todas estas redes cuentan con distintos grados de privacidad entre los que el usuario puede optar, ninguno de ellos garantiza la protección integral de la privacidad e identidad digital del usuario. Los agujeros negros de las redes sociales son una fuente de información muy golosa y esta indiscreción no es sólo asunto de delincuentes, sino también de periodistas, que buscan en estas nuevas fuentes datos con los que enriquecer sus informaciones. El objetivo de esta comunicación es analizar las distintas implicaciones que entraña el uso de las redes sociales como nuevas fuentes de información e investigación periodística. Las redes sociales constituyen nuevos yacimientos de material noticioso no exentos de riesgos. Las fotos privadas que la joven asesinada Marta del Castillo mostraba en su perfil en Tuenti, por ejemplo, acabaron publicadas en diarios y televisiones, con la consiguiente orden de la Fiscalía para eliminar esta información. A raíz de este caso se intensificó el debate en torno a la responsabilidad periodística que debe existir de forma complementaria a la responsabilidad individual del usuario o de las propias redes, especialmente cuando se abordan informaciones que implican a menores de edad. Otros requerimientos éticos apuntan al deber del periodista de contrastar y verificar las informaciones en un espacio en el que las informaciones conviven con rumores y falsedades.

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II Congreso de la Asociación Española de Investigación en Comunicación (AEIC) Málaga, del 3 al 5 de febrero de 2010 COMUNICACIÓN Y DESARROLLO EN LA ERA DIGITAL Redes sociales, nuevas fuentes de información e investigación periodística Autor Dra. Ángeles Fernández Barrero, Profesora Asociada de Redacción Periodística en la Facultad de Comunicación de la Universidad de Sevilla (España). Otros autores Víctor Guirado Borrego Palabras clave Redes sociales, fuentes informativas, investigación periodística, privacidad Abstract Las redes sociales adquieren popularidad a partir de 2003, con la llegada de sitios como MySpace o Xing, En estas comunidades, un número inicial de participantes envían mensajes a miembros de su propia red social invitándoles a unirse al sitio; los nuevos participantes repiten el proceso, y así crece el número total de miembros y los enlaces de la red. Hoy por hoy, las redes que cuentan con mayor éxito en España son Facebook, My Space y Tuenti. Aunque todas estas redes cuentan con distintos grados de privacidad entre los que el usuario puede optar, ninguno de ellos garantiza la protección integral de la privacidad e identidad digital del usuario. Los agujeros negros de las redes sociales son una fuente de información muy golosa y esta indiscreción no es sólo asunto de delincuentes, sino también de periodistas, que buscan en estas nuevas fuentes datos con los que enriquecer sus informaciones. El objetivo de esta comunicación es analizar las distintas implicaciones que entraña el uso de las redes sociales como nuevas fuentes de información e investigación periodística. Las redes sociales constituyen nuevos yacimientos de material noticioso no exentos de riesgos. Las fotos privadas que la joven asesinada Marta del Castillo mostraba en su perfil en Tuenti, por ejemplo, acabaron publicadas en diarios y televisiones, con la consiguiente orden de la Fiscalía para eliminar esta información. A raíz de este caso se intensificó el debate en torno a la responsabilidad periodística que debe existir de forma complementaria a la responsabilidad individual del usuario o de las propias redes, especialmente cuando se abordan informaciones que implican a menores de edad. Otros requerimientos éticos apuntan al deber del periodista de contrastar y verificar las informaciones en un espacio en el que las informaciones conviven con rumores y falsedades. Comunicación El gran desarrollo experimentado por Internet en la última década ha tenido su impacto en el ejercicio del periodismo y en la modificación de las rutinas profesionales. La investigación desarrollada en este sentido por el profesor Pere Masip (2003) demuestra que Internet se ha convertido en un medio de uso habitual en las redacciones en Cataluña, en las que más del 85% de los periodistas utilizan la Red diariamente. La encuesta realizada en el marco de esta investigación revelaba que el correo electrónico, principalmente para el contacto con fuentes, es el servicio de Internet más extendido entre los periodistas, seguido de otras aplicaciones como la lectura de periódicos y la búsqueda de información concreta y la identificación de nuevas fuentes para completar las noticias. Pese a las evidentes ventajas de Internet como nueva fuente de información, los periodistas entrevistados destacaban, entre los principales problemas asociados al uso de la Red, la escasa calidad de la información disponible, la dificultad de verificación de la autoría y, en definitiva, la falta de credibilidad, que obliga o bien a dedicar más tiempo al proceso de autentificación de las fuentes y a duplicar el proceso de verificación cuando la información original procede de una fuente digital, o bien a optar por la consulta de sitios conocidos merecedores de confianza y de prestigio, un prestigio construido habitualmente fuera de la red, como puntualiza el profesor Masip. Los periodistas saben bien que el uso de Internet y, más en concreto, de las redes sociales como fuente de información periodística requiere cautela, pero la red ofrece un espacio casi ilimitado de posibilidades para la búsqueda de información al margen de las fuentes institucionales, y en un momento en el que el periodismo de declaraciones comienza a ser visto con ojos críticos, las redes sociales se alzan como nuevos yacimientos de información, como ya lo es la blogosfera. Redes sociales El origen de las redes sociales se remonta a 1995, con la creación del sitio web classmates.com para recuperar o mantener el contacto con antiguos compañeros del colegio, instituto, universidad, etcétera, aunque no permitía a los usuarios construir perfiles o listas de amigos. Sixdegrees.com, en 1998, fue la primera red que agregó esta característica. No es, sin embargo, hasta 2003, con la llegada de sitios como MySpace o Xing, cuando adquieren popularidad. En estas comunidades, un número inicial de participantes envían mensajes a miembros de su propia red social invitándoles a unirse al sitio; los nuevos participantes repiten el proceso, y así crece el número total de miembros y los enlaces de la red, siguiendo la teoría de los seis grados de separación. En virtud de esta teoría, propuesta en 1929 por el escritor húngaro Frigyes Karinthy en una corta historia llamada Chains, cualquier persona puede estar conectada a cualquier otra mediante una cadena de conocidos que no tiene más de cinco intermediarios (es decir, conectando ambas personas con sólo seis enlaces). Danah M. Boyd, desde la School of Information de la Universidad d California-Berkeley y Nicole B. Ellison (2007), profesor del Departamento de Telecommunication, Information Studies and Media de la Universidad de Michigan definen en este sentido las redes sociales como servicios web que permiten a los usuarios (1) construir un perfil público o semipúblico en un sistema delimitado (2) articular una lista de otros usuarios con quienes comparten una conexión y (3) traspasar y engarzar su lista de contactos y aquellas hechas por otros usuarios dentro del sistema. En el contexto de la Web 2.0, que reúne un conjunto de aplicaciones de software social, emerge un amplio espectro de redes sociales. La mayor parte de los estudios diferencian entre redes sociales verticales (concebidas sobre la base de un eje temático aglutinador, como Flickr, en torno a la fotografía, o YouTube, sobre vídeo) y horizontales (dirigidas a todo tipo de usuario y sin una temática definida, como las redes de contacto, Facebook, Tuenti). Pese a las diferencias técnicas entre unas y otras, todas ellas tienen un punto en común: la voluntad de compartir información. Las redes sociales se han expandido por Internet a gran velocidad. Facebook (2009), por ejemplo, afirma tener registrados a más de 300 millones de usuarios en el mundo, a noviembre de 2009, que cada día emplean en esta red social más de ocho billones de minutos. El Informe Anual de la Sociedad de la Información en España que realiza la Secretaría de Estado de Telecomunicaciones y para la Sociedad de la Información (2009, pp. 139-140) destaca especialmente el auge de las redes sociales entre la población española como variación interanual. Es más, este informe, que analiza las estimaciones de comScore World Metrix, sitúa a España como segundo país de Europa con mayor porcentaje de internautas que han visitado alguna red social (73,7% de internautas españoles), tras Reino Unido (79,8%). Hoy por hoy, las redes que cuentan con mayor éxito en España son Facebook, My Space y Tuenti, que significa “tu entidad”, la red social española que inició su andadura en el 2006. Salvando las diferencias técnicas, todas ellas tienen un funcionamiento afín basado en la construcción de perfiles públicos que despliegan una lista de contactos que a su vez son usuarios del sistema. La visiblidad de los perfiles varía de una red a otra y de un usuario a otro, dependiendo, por ejemplo, de su discreción. MySpace permite a los usuarios elegir si quieren un perfil público o sólo visible para los amigos. En Facebook, por el contrario, los perfiles son por defecto públicos, a excepción de las restricciones que establezca el usuario. Pero la visibilidad es un elemento crucial en las redes sociales, porque es lo que permite que un usuario conecte con otros usuarios que a su vez son contactos de integrantes de su propia lista de amigos, creando así un entramado en el que todos los usuarios están conectados. Si bien la información que albergan las redes sociales es muy heterogénea, en las redes generalistas y horizontales prima la información personal y las experiencias vitales de los usuarios. Así lo demuestra un reciente estudio sobre redes sociales en Internet realizado por Elogia Ipsofacto para el Interactive Advertising Bureau (2009, p. 10), que revela que el 82% de los usuarios utiliza las redes con fines personales. Nunca como hasta ahora la privacidad había estado tan expuesta al dominio público. La privacidad, en el punto de mira Aunque todas estas redes cuentan con distintos grados de privacidad entre los que el usuario puede optar, ninguno de ellos garantiza la protección integral de la privacidad e identidad digital del usuario. En Facebook, por ejemplo, hay tres opciones de privacidad básicas para la información que publican los usuarios: Amigos, Amigos de amigos y Todos (información que es visible para todos puede ser vista por cualquier internauta). A la hora de construir el perfil, el usuario también puede cumplimentar los descriptores que le interesen, como la edad, organización, intereses…En Tuenti, una red que funciona exclusivamente por invitación, los perfiles quedan abiertos por defecto para los amigos de los amigos, aunque existe la posibilidad de dejarlos abiertos a otros usuarios de la red o cerrarlos sólo para los amigos directos. Como puntualiza Andy Ramos Gil de la Haza (2008), es el propio individuo el que de forma consciente debe diseñar el marco de privacidad que quiere para sí, en consonancia con la Ley Orgánica 1/1982 de Protección Civil del Derecho al Honor, a la Intimidad Personal y Familiar y a la Propia Imagen, que establece que la protección de un individuo quedará delimitada por las leyes y por los usos sociales, para lo que se atenderá al ámbito que, según los propios actos del sujeto, mantenga para sí o para su familia. En cualquier caso, aunque los usuarios que no estén interesados en que sus datos sean publicados en los buscadores pueden abstenerse o bien limitar qué datos quieren que figuren, existen una serie de datos que son públicos y que permiten localizar a los usuarios, como el nombre, la foto de perfil, la ciudad, el sexo, las redes a las que el usuario pertenece, su lista de amigos y en Facebook, las páginas de las que es fan. La voz de alarma saltó cuando Facebook comenzó a publicar en los buscadores on line como Google o Yahoo las fichas personales de sus miembros, como si se tratara de páginas amarillas on line. Entrar en una red social implica, sin duda, perder el anonimato. Al margen de las posibilidades para la comunicación, el ocio y el entretenimiento que albergan las redes sociales, numerosas aplicaciones han encontrado utilidades en la información acumulada en estos sitios y la vulnerabilidad de los perfiles de los usuarios. Maruxa Ruiz describía en el País desde usos delictivos, como las investigaciones de secuestradores entre las fotos y datos de sus víctimas para conocer sus direcciones y números de teléfono, hasta los más cercanos al mundo legal. “Un letrado australiano comunicó a través de Facebook la apertura de un proceso judicial por no pagar una hipoteca. Un tribunal australiano lo consideró como una vía válida al no localizar a la pareja de acusados en su domicilio. Y hay más. La Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) ha constatado que los responsables de personal de algunas empresas investigan en algunas redes sociales los perfiles de candidatos a un puesto de trabajo para comprobar o completar detalles” (Ruiz, 2009). Recientemente, una joven canadiense perdía la pensión que cobraba por darse de baja por depresión tras descubrir la aseguradora las fotos que colgó en Facebook en las que aparecía sonriente en unas vacaciones. La Agencia Española de Protección de Datos (AEPD, pp. 2-3) publicaba este año un informe que alertaba de la existencia de tres momentos críticos para la privacidad y protección de los datos personales de los usuarios: el momento de registrarse, cuando desarrolla su actividad en la red y cuando pretende darse de baja del servicio. Entre los riesgos asociados a la fase inicial, la AEPD destaca la existencia de formularios muy amplios que demandan información y, aunque rellenar muchos de estos campos tiene carácter voluntario, en ocasiones el desvelar datos relativos a su ideología política, orientación sexual y preferencia religiosa puede suponer un peligro para la intimidad de los usuarios. Según la Agencia, se ha constatado que habitualmente está activado por defecto el grado más alto de publicidad del perfil. Como consecuencia, el 43 por ciento de los usuarios de redes sociales tiene configurado su perfil de forma que puede ser visto por cualquier persona de la red; esto –que sin duda favorece las posibilidades de relación– conlleva riesgos para la privacidad que no siempre son suficientemente valorados. En la fase de participación, en ocasiones se produce una publicación de información personal y de terceros excesiva, aunque ya se sanciona la captación y publicación de imágenes de terceros en plataformas de Internet sin su consentimiento. Además, la mayor parte de las redes permiten la indexación de los perfiles por parte de los buscadores, pudiendo llegar a exponerse públicamente sus datos básicos y los de algunos de sus contactos. Existen otros riesgos para el usuario en esta fase como: la suplantación de identidad, la instalación y uso de cookies sin conocimiento del usuario (lo que permite almacenar información sobre el mismo y sus hábitos de navegación); y la generación de spam dirigido al resto de los usuarios de la red gracias a la recopilación de sus direcciones. Las redes son también objeto de ataques para la propagación de “software maligno” como los programas espía, que se infiltran para recopilar información sobre las actividades llevadas a cabo en el ordenador de los usuarios y la obtención de datos de los mismos para su utilización ilegítima. El tercer momento de riesgo para la protección de datos se produce a la hora de darse de baja de estos servicios. La polémica sobre la dificultad para dar de baja los perfiles de fallecidos es significativa en este sentido. En noviembre de 2009, Facebook anunciaba la iniciativa de mantener los perfiles de usuarios fallecidos como cuentas conmemorativas, al tiempo que se comprometía a retirar la información personal del difunto disponible en el portal para evitar a sus seres queridos el mal trago de ver regularmente su foto o sus antiguos mensajes. En ocasiones, es difícil conseguir la baja efectiva, porque parte de sus datos pueden seguir publicados en los perfiles de otros usuarios de la red. Además, las redes sociales no se han pronunciado sobre los plazos que conservan la información de sus usuarios, una vez que estos se dan de baja del servicio. La privacidad en las redes sociales se torna en un asunto especialmente sensible cuando nos referimos a los menores de edad, un público que en pocos años está creciendo en algunas redes como Tuenti, como demuestra el estudio sobre redes sociales en Internet realizado por el IAB (2009, p. 50). Los mayores de 14 años pueden prestar su consentimiento para que terceras personas traten sus datos personales. La advertencia de Facebook para los menores de 14 años es significativa: “Si tienes menos de 13 años, no intentes registrarte en Facebook ni nos facilites ningún dato personal. Si descubrimos que hemos recibido información de un niño menor de 13 años, borraremos esa información lo más rápido posible”. Y añade: “Si crees que podría obrar en nuestro poder información procedente de un niño menor de 13 años, ponte en contacto con nosotros a través de esta página de ayuda” (Facebook, 2009). En febrero de 2009, diecisiete sitios de redes sociales activos en Europa, incluyendo Facebook y MySpace, firmaron un acuerdo europeo destinado a limitar actividades de riesgo para los niños, entre las que incluyen el acoso y las solicitudes de los adultos con fines sexuales, pero también la divulgación inadvertida de información personal. Pero como acertadamente puntualiza Andy Ramos Gil de la Haza (2008), a la hora de registrarse en una red social cualquier limitación por razón de la edad es tan fácilmente eludible como mentir a la hora de registrarse en el servicio. Por eso, no sólo los usuarios, sino también los administradores deben ser especialmente cautelosos. Los agujeros negros de las redes sociales son una fuente de información muy golosa y esta indiscreción no es sólo asunto de delincuentes, sino también de periodistas. El conflicto de la credibilidad en la blogosfera El uso de otros productos del universo 2.0 más consolidados, como es el caso de la blogosfera, como fuente de información periodística tampoco ha reforzado la credibilidad de la información suministrada por estos espacios. Para construir una información con atribución directa, el periodista tendría que desechar las fuentes secundarias (interpreta, pone en contacto y analiza las fuentes primarias) y terciarias (interpreta, pone en contacto y analiza las fuentes secundarias) para rescatar los testimonios directos y valorar la calidad informativa de los datos. Los contenidos en la blogosfera son tan heterogéneos que así presentados, sin filtro, como producto en bruto, pierden su credibilidad como producto informativo, y paradójicamente ese es su valor. David de Ugarte escribe al respecto: “Los bloggers representan lo contrario del periodista. Como los hackers de Himanen, rara vez se especializan, escriben por igual sobre los avatares de su vida personal que sobre temas de actualidad internacional o local. El autor es a veces fuente directa, muchas veces analista de otros bloggers y fuentes y casi siempre seleccionador de terceras fuentes para sus lectores. En los blogs, la vida personal del autor no está separada de la información general y la opinión. Y esa no separación entre vida, trabajo e ideas es una traducción directa de la ética hacker, una negación práctica de la división del trabajo propia de las redes jerárquicas descentralizadas” (De Ugarte, 2007, p. 44). Más adelante, este autor afirma que el periodismo tradicional mantiene suspicacias respecto al valor informativo de la blogosfera amparado por los viejos parámetros gremiales de la estructura descentralizada periodística y por la idea del ejercicio del periodismo como actividad, como una habilidad específica que precisaba de unos conocimientos propios y que nace con la industria de la información. “Y es que el blogger es la continuación, en la esfera informativa, del hacker (el bricoleur). Un «antiprofesional»” (p. 45), escribe De Ugarte. No obstante, el autor reconoce que en este nuevo ecosistema mediático en el que se rompe la división entre emisores y receptores y en el que la nueva estructura de la información acaba con el rol tradicional del periodista como técnico especializado en la construcción de noticias, adquieren un valor señalado las fuentes, que aparecen de forma hipertextrual y prácticamente en tiempo real. “Por eso en la nueva estructura reticular de la información el centro del periodismo ya no está en la redacción, en la conversión de la información de hecho a noticia, sino en la selección de fuentes que están, de todas formas, inmediata y directamente disponibles para el lector. Esto es lo que hacen la mayor parte de las bitácoras y, por definición, los press clippings” (p. 47). Efectivamente, las fuentes adquieren un valor extraordinario en la blogosfera, aunque olvida David de Ugarte el peso de la cabecera y el prestigio de la marca en un espacio infinitamente poblado, como es Internet. Por el momento, el periodismo cuenta con dos ventajas en un universo digital: la visibilidad y, aunque tantas veces cuestionada y herida, la credibilidad. Los medios de comunicación tienen, además, el reto de integrar y aprovechar las ventajas de la tecnología 2.0. Pese a que la tecnología 2.0 y la aparición de la blogosfera mermaron el poder de las puntocom para erigir a los usuarios en productores de contenidos, el debate no apunta a cuestiones apocalípticas y funerarias sobre los medios de comunicación, sino más bien sobre la convivencia de éstos con los nuevos productos nacidos al amparo de de la web 2.0, como el periodismo ciudadano, que permite ofrecer testimonios directos de acontecimientos a los que muchos veces no llegan los medios de comunicación o llegan, pero a las versiones oficiales, como ocurrió con la guerra de Irak, el huracán Katrina, los atentados de Londres y de Madrid, etc. José Luis Orihuela es tajante al respecto: “Los weblogs no son periodismo por el hecho de ser weblogs. La inmensa mayoría de los bloguers no son periodistas ni tienen intención de hacer periodismo. Esto tiene un efecto sobre la opinión pública. Hay un efecto indirecto sobre el periodismo, un efecto de control. La blogosfera como red se ha convertido en el quinto poder, un poder que controla al poder político y al poder mediático. El periodismo tiene que estar muy tranquilo con los blogs. Son dos realidades que van en paralelo, que tienen influencias mutuas pero que ninguna sustituye a la otra, y que además se aportan mutuamente desde su perfil profesional riqueza a las personas que buscan información en la Red” (Arribas, 2006). Pero también se trata de aprovechar al máximo el potencial de Internet e incorporar sus indiscutibles ventajas a las rutinas de trabajo, y es en este contexto en el que los periodistas han encontrado en la blogosfera nuevas vías para la búsqueda de información concreta y la identificación de nuevas fuentes para completar las noticias. Eso sí, con la cautela necesaria del buen periodismo, que implica la tarea de verificar y contrastar las informaciones. Redes sociales, al servicio de los periodistas Al margen de la blogosfera, las redes sociales y las infinitas vivencias personales que albergan representan un nuevo yacimiento de información, aunque hasta el momento este recurso no ha estado exento de polémica. El pasado año, la Agencia France Press prohibió a sus periodistas usar Facebook y Wikipedia como fuentes de información periodística. El responsable de esta agencia en Londres, Pierre Lesourd, aseguraba en algunos medios (Luft, 2008) que los reporteros disponen de una norma interna que les prohíbe recoger información de estos sitios para redactar sus noticias sin verificar los datos y contrastarlos con otras fuentes de información más fiables. En lo que se refiere a Facebook, la causa de la prohibición partió del incidente con la información sobre Bilawal Bhutto, hijo de Benazir Bhutto. Algunos periódicos recogieron imágenes de Bhutto de Facebook que resultaron ser falsas. En este sentido, Steve Butty (2009), editor de Gazette Communications, recomienda usar las redes sociales como punto departida para la investigación periodística, siempre con la cautela de verificar los datos. De hecho, recuerda que en las redes sociales hay tanta información valiosa como rumores, mentiras, malicias y desinformaciones, no siempre fáciles de distinguir. Si para los medios de comunicación la credibilidad de los datos almacenados en las redes sociales representa un escollo para la utilización de estos sitios como fuentes para la información y la investigación periodística, para los usuarios de las redes la presencia de medios de comunicación no siempre es cómoda. Recientemente, la Press Complaints Commission (PCC, 2008) analizaba el papel de los medios de comunicación ante las nuevas fuentes virtuales de información y atendía a este aspecto. Un estudio realizado por Ipsos-Mori para esta organización revelaba que un 49% de los usuarios de redes sociales encuestados pedía ser preguntado por los medios si querían hacer uso de su información, al tiempo que pedían mayor claridad sobre el tipo de información que podía ser publicada por los medios. Las redes sociales han sido utilizadas como fuentes para la investigación periodística con distintos matices y consecuencias: para recoger testimonios curiosos o imágenes que ilustren y enriquezcan la información que elabora el periodista; para cubrir con material noticioso acontecimientos a los que no llega el corresponsal; como periodismo de investigación, para revelar datos cuya publicación altera el rumbo de los acontecimientos; para elaborar consultas entre los lectores, etc. En el conflicto de Irán, las redes sociales han desempeñado igualmente un papel clave. Así lo asegura Ángeles Espinosa, corresponsal del diario El País en Teherán, que ha explicado el reto que suponen estas redes como nuevas fuentes periodísticas en países con censura informativa, en los que el acceso a las fuentes está sujeto a un sistema de permisos desesperante. Espinosa, Ángeles (2009): “Informar desde Irán nuca ha sido fácil”. Periodistas, nº 18, Otoño 2009, p. 34. Facebook (2009). Estadísticas. [http://www.facebook.com/press/info.php?statistics, consultado el 19/11/09] Política de privacidad. [http://www.facebook.com/policy.php, consultado el 19/11/09] IAB Spain Research y Elogia Ipsofacto (2009): Estudio sobre redes sociales en Internet. Noviembre. [http://www.iabspain.biz/General/Informe_Redes_Sociales_IAB_nov_09.pdf, consultado el 21/10/09] Luft, Oliver (2008): AFP reporters barred from using Wikipedia and Facebook as source“. Journalism.co.uk, posted 17/01/08. 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[http://www.elmundo.es/elmundo/2009/10/05/andalucia_sevilla/1254742060.html, consultado el 02/12/09] 46 DOMINGO, 1 DE FEBRERO DE 2009 ● EuropaSur Andalucía Tamara Velázquez / SEVILLA La desaparición de la adolescente sevillana Marta del Castillo consternó a su círculo más cercano que, inmediatamente, pidió ayuda para buscarla difundiendo su fotografíayalgunosdatossobrela última vez que fue vista en un evento (cita) de Tuenti, una de las redes sociales más exitosas del momento en España. El comunicado dio la vuelta a la web más de un millón de veces en sólo cuatro días. “Este fenómeno solidario ha sido un sorpresón, aunque no es la primera vez que se organiza, con Mariluz ocurrió lo mismo”, afirma Ícaro Moyano, responsable de comunicacióndeTuenti. Lasformas de interactuar de los jóvenes se renuevan constantemente.Delbocaabocasepasóala telefonía, en sus versiones fija y mástardemóvil;delteléfonoalos chats y blogs pero, desde hace apenas tres años, contactan a través de comunidades virtuales comoFacebook,MyspaceoFotolog. Manuel Marín, catedrático de Psicología Social de la Universidad de Sevilla (US), comenta que estos espacios “constituyen un cauce de comunicación para jóvenes que no encuentran satisfacción en su grupo social, por timidez u otro motivo; su atractivo principal esquelesproporcionael anonimato que necesitan”. El uso de estas herramientas se hace en detrimento de la práctica de otras actividades otrora habituales, comopasarel tiempolibreen pandilla. “Estos grupos sociales no desaparecen pero sí se reduce su volumen porque los jóvenes con menos capacidad para relacionarse encuentran una salida de socializacióneninternet”,añadeMarín. Las virtudes de estas redes saltanalavista(acercaraamistades que viven en otra ciudad, conocer gente nueva o compartir fotografías con familiares), de ahí su apabullanteéxito.Susdesventajas,en cambio,nosontanevidentes. Los usuarios de estas comunidades no son conscientes del riesgo que entraña publicar sus datos en los perfiles (dirección postal, número de teléfono, centro en el quese cursan estudios o área donde se sale). Según Artemi Rayo, directordelaAgenciaEspañolade Protección de Datos (AEPD), “las redes sociales plantean dudas sobre cómo se trata la información personal de sus usuarios”. “Cuando se ofrece facilitar la información a amigos,amigos de mis amigosoatodos nosepercibeelalcance que pueden tener, sobre todo, en las dos últimas opciones –añade–; además, muchas permiten que los perfiles sean recuperables por motores de búsqueda como Google, así cualquiera acceder a información sensible como la afiliaciónpolítica,laopciónreligiosa oeltipoderelaciónbuscada”. Estos datos se emplean “en operaciones de marketing, para financiar estas comunidades; por patronos, para conocer el comportamiento de sus empleados fuera del puesto de trabajo, e incluso, en México, ha sido el vehículo para planear la comisión de secuestros”,apunta. Aesteproblemaselesumaque los menores también usan internet y, por tanto, las redes sociales. La legislación española prohíbe obtener información personal de menores de 14 años sin autorización de sus padres aunque Artemi Rayo insiste en que “su presencia en estas comunidades es una realidad” y su desconocimiento los convierteen“víctimaspotenciales de cualquier desaprensivo con las peorespretensiones”.ÍcaroMoyano asegura que en Tuenti no permiten el registro de los más pequeños pero confiesa que “consiguen colarse” falseando la fecha de nacimiento, por ejemplo. De cualquiermodo, insisteen quecolaboran de forma “muy activa” con asociaciones de protección al menor y ofrecen a sus usuarios la posibilidad de comunicarles si un perfil parece falso o denunciar contenidos que estimen inadecuados. Controlarelmanejoquelosmás jóvenes hacen de la web es difícil y más aún alejarlos de las redes sociales. Moyano, Marín y Rayo coincidenenqueelsecretoestáen la educación. El responsable de comunicación de Tuenti propone que “al igual que nuestros padres tuvieron curiosidad por la televisión y controlaron cómo y cuándo laveíamos,losdeahoradebenhacer lo mismo con internet”. El catedrático de la US apuesta, además, por la concienciación, “se les debe enseñar que las redes pueden ser perjudiciales, al igual que selesaleccionasobrenoconsumir alcohol o no cometer excesos con el café”. El director de la AEPD añade que “lo ideal es que los padres adquieran las capacidades tecnológicas suficientes para asesorar a sus hijos en el uso de internet y, si es necesario, recurrir a filtros que prohiban su entrada en páginasinapropiadas”. D. S. Captura de la imagen de un evento de tuenti en el que se pedía ayuda en la búsqueda de la menor sevillana desaparecida. El boca a boca salta a internet La desaparición de la sevillana Marta del Castillo muestra la doble cara de las comunidades de la red: potentes instrumentos de comunicación y también de riesgo LAS REDES SOCIALES CIBERNÉTICAS Una alternativa a la timidez a cambio de perder la privacidad RIESGOS 1La protección de datos a veces es dudosa Redes como Facebook permiten que los perfiles sean recuperados por motores de búsqueda 2Usos desconocidos de las redes Hay jefes que las utilizan para controlar la conducta de sus empleados fuera desuspuestosdetrabajo 3Existen casos de falsa identidad Algunos miembros crean perfiles con personalidades ficticias y los emplean con intenciones deshonestas Elalcalde de Cumbres de Enmediodedica la partida a unaobrayemplea a 10vecinos F. Cabanillas (Efe) / HUELVA CumbresdeEnmedio,elpueblo con Ayuntamiento propio más pequeño de Andalucía, con 56 habitantes,dejarádetenervecinos inscritos en el Servicio Andaluz de Empleo (SAE) mediante el buen uso que este municipio de Huelva hará de los 8.800 euros que el Fondo EstataldelGobiernolehaenviado. La escasa cantidad de habitanteshizoquefueraigualmen- te pequeña la cantidad de dinero recibida, aunque el alcalde, Eulogio Páez (PSOE), tenía claro que “había que hacer algo que implicase poco material y mucha mano de obra”, por lo que se decidió a arreglar parte delcaminoruralqueantañoera utilizado para acceder a la localidadextremeñadeFregenal. Así, con sólo un 10% del presupuesto para material, Páez contactará con los 10 parados delmunicipioparaqueserepartan los turnos de trabajo y el dinero del fondo, y llevar a cabo esa dinámica al menos durante unos tres meses, el tiempo estimado de obra, que comenzará este mes y adecentará unos tres kilómetros de calzada rural. El muncipio tan sólo cuenta con trescalles. EP / SEVILLA El secretario general de la Federación Agroalimentaria de UGTenAndalucía,PedroMarcos, estimó ayer que alrededor de 80.000 trabajadores registrados en el Régimen General de la Seguridad Social, en su mayoría dedicadas a la construcción, retornarán al Régimen Especial Agrario durante 2009enlaregión. Según Marcos, el retorno, a la inversa, se produjo a mediados de 1990. Sólo en el último trimestre de 2008, 24.000 trabajadores se incorporaron al Régimen Especial Agraria, tendencia que, según puntualizó,“seguirálatente”.Lasprovincias de Sevilla, Jaén y Córdobayanotanelretorno. El Fondo Estatal deja sin paro al pueblo más pequeño de Andalucía Unos 80.000 trabajadores de la construcción volverán al campo El trasvase, que se produjo a la inversa en los 90, se nota ya en Sevilla, Jaén y Córdoba