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Romance nuevo, que declara un horroroso asesinato en un honrado labrador por su misma esposa y el querido de esta, en la ciudad de Cazorla, provincia de Jaén, el día 4 de Noviembre de 1866

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:ROMANCE que declara un horroroso asesinato en un honrado labrador por so misma esposa yeP'querido de esta, en la ciudad de Cazorla, provincia de Jaén, el dia 4de Noviembre de 1866. ¡Oh gran Reina de los cielos Madre de Dios soberana refugio de pecadores yamparo de nuestras almas, dame tu gracia señora para escribir la desgracia mas fatal que ha sucedido en generación humana, atención que ya principio: En la Andalucía alta, Íprovincia de Jaén, ay un pueblo que se llama Cazorla, junto áuna sierra muy estensa yelevada, yun cortijo se vé on ella •uyo término labraba in honrado campesino que Baltasar le llamaban, su esposa se llama Rosa, desenvuelta ydesíarada: estos tenian dos hijos, el mayor de ellos contaba unos veinte años escasos, yuna niña que se hallaba eti la edad de ocho años: pues vamos ála sustancia. El demonio rival nuestro por catequizar las almas, tendió sus redes malignas yoriginó una desgracia. Es el caso que allí cerca otro cortijo se hallaba, que labraba un Víctorin* d« condición reprobada: ../i este hubo de enamorarse de la Rosa mencionada, yella paga con lo mismo porque ciegamente lo ama, disfrutaban sus amores cuando ocasión encontraban, pero Rosa en su marido como el obstáculo hallaba áVictorino disuade con razones mal fundadas, para quitarle la vida / que tanto les estorbaba. Ypor fin condescendió por darle gusto ásu amada, ypuso en ejecución la traición mas inhumana que cabe en pecho cristiano- Virgen pura inmaculada dadme discurso yaliento para escribir lo que falta. Es el caso que una noche que el hijo varón se hal'aba distante en otros trabajos yla niña está acostada, llega el falso Vitorino yse introduce en la casa de Rosita yBaltasar, el cual receloso estaba de estos impuro-: amores álos que disimulaba; pues aunque hay correspondencia de maldad no ha visto nada, mas el falso amigo infiel áBaltasar se llegaba, le dijo: dame tabaco que el mioba quedado en casa: Baltasar sin detenerse echa mano ála petaca yVitorino ánn cuchillo que de esprofeso llevaba; el primero vuelve el cuerpo pero recibió en la espalda áun brinco de su contrario tan terrible puñalada que angustiado cayó al suelo, Tcon humildad les habla: dejadme yno me matéis que os empeño mi palabra de no estorbar vuestro trato ni incomodaros en nada, adolécete muger por aquellas cinco llagas de Jesucristo Dios nuestro Redentor de nuestras almas: su rival arrepentido állosa le suplicaba lo dejase, pues creia que la herida no era nada: pero la infame alevosa . del demonio apoderada le decia ásu querido: hombre muerto nunca habla. Ysi tu eres tan cobarde aliento ámi no me falla, áeste tiempo que atigustiado Baltasar en tierra estaba, temerosa que con sangre aquel local se manchara, trajo un lebrillo al momento ysobre el aseguraban la cabeza ylo degüellan, !quien vió acción tan inhumana! Hecha esta operación ambos las manos se jaban, yaviaron de cenar unos huevos yunas magras; yeslándoselos comiendo dice la vil desalmada, tengo una cierta sospecha la que creo no me engaña; pienso que se ha levantado la niña que está acostada ypara qie nc nos descubra lo mejor será matarla; el querido la disuado diciéndola Rosa, calla, conténtale con el crimen que de ejecutar acabas, ymira que esa criatura es hija de tus entrañas, Por fin quedó convencida: áeste tiempo la Zagala estuvo oyendo palpable lo que su madre trataba, ydel vil asesinato también estaba enterada, pero temiendo la muerte al punto se acuesta ycalla, mientras los dos asesinos unánimes ideaban donde enterr.ir el cadáver, ypor último lo sacan ylo llevaron áun risco que una hendidura formaba H3UT capáz para ocnllarlo; allí lo meten ytapan, con una porción de piedra, envuelto con unas mantas, yse vuelven al cortijo contentos como unas pascuas, ádisfrutar sus amores, ^el resto de madrugada. Dejemos áestos verdugos que muy contentos pensaban que nadie iba ádescubrir el envuelto de la infamia; yvamos al hijo mozo que regresaba ásu casa álos tres ócu )tro dias, por la noche preguntaba que donde estaba su padre ysu madre contestaba que salió sin saber donde la antecedente mañana. Coje el joven la escopeta sin hablar una palabra marcha ábuscar ósu padre yyendo álarga distancia -I siente voces muy quedilas yobserva que era su hermana yesta le dice llorosa; Yo me voy donde tu vayas, ——madre ha querido matarme yyo estoy muy asustada. Aeste tiempo se sintió ruido Iras unas matas, yaunque es de noche conoce que quien signe sus pisadas es Victorino ysu niadr/3 que en la niña sospecbabaff,,. éiban en sn seguimiento temiendo que declarara. El joven que la escopeta se la echó al punto ála cara les disparó yla alevosa corriendo ásu casa marcha yel so arroja al agresor, valeroso lo desarma de aquel infame cuchillo cuya muerte el ignoraba. El tiro le ofendió en poco porque no llevaba bala, pero se vengó con darle unas cuantas bofetadas, lo deja que se retire yvolviendo óla Zagala, el hermano la condujo áotra campesina casa ypudo allí conseguir que la joven declarara que Victorino ysu madre • en la cocina de casa degollaron ásu padre, yque su madre trataba de matarla áella también. . Aquí el joven pateaba ydijo que en el instante iba átomar venganza, Inasno le dejan salir los que en la casa se hallaban. Le aconsejan que de cuenta en la siguiente mañana, ypor fin condescendió aunque de muy mala gana. SEGUNDA PARTE. Aotro día se raafehó áCazorla yfue ácasa de la iubiridad mayor óJuez de primera instancia, le dió cuenta del suceso yel Juez al momento llama al jefe de los civiles yáeste le encarga que vaya en busca del delincuente, yefectivamente marchan al mencionado cortijo sitio de Arroyos de Plaza / donde hallaron álos dos ylos llevaron sin tardanza ála presencia del Juez, el que en el instante manda que en compañía de la niña ydos parejas de guardias vayan al sitio en que tienen ásn victima enterrada. Llegaron ádicho sitio ycuando el cadáver sacan todos se llenan de horror, avista de la desgracia dutrAsado todo e! cuer¡m 4e!osvichos qoeafií se hallan. ILlevan los reos ála cárcel yel cadáverseptilUban, fes toman declaración jla picara negaba. ^ro el reo declaró ydijo que noagrabiaran Ánadie porque él ii< sido Jin que nadie le obligara, ysostenido en lo mismo sentenciaron en la sala ei hombre ágarrote vi! yla mujer confinada Iper veinte años que fuese ásu presidio áGranada, Meten al reo en capilla 7con ansia suplicaba ^ne sus hijos ysu esposa te lleven para abrazarla, yconseguir su perdón ^y•^quo Dios le perdonara. En la cárcel se presentan ^ae álas piedras quebrantaban. (Qué dolor de pobres niños! jyné lágrimas tan amargasi .jqué gritos de aquella esposa SBB poder ser consolada! El reo abrazado áella le decía en voces altas perdóname amada esposa les injurias dislocadas de este esposo desgraciado y«ra que úla gloria vaya, educa con todo esmero áestos hijos de mi aiinn. Les Btños llorando ágritos yla madre se desmaya. Los qqjlan de su presencia yásu cortijo ios mandan, llorando por el camino amargos como retama. Llega la hora de marchar yde la cárcel lo sacan con tanta disposición como si fuera ásu casa. Pero aquel grande concursa que no cabia en la plaza hofiibres, mejeres yniños amargamente lloraban. Subió con resolución donde el verdugo lo aguarda:’ se despidió de un amigó que en el piquete se hallaba, porque ambos se estimaron en el servicio de las armas, ypor último el verdugo le colocó en la garganta el corbatín homicida ya! resorte vuelta daba ydando el posli1?ro aliento áDios entregó su alma. ¡O piadosa Virgen pura de la güStáa antorcha clara: Ruega átn piadoso hijo que reciba <nsu morada por su santísimo amor esta obeja deaparri^a, que arrepentida seócoje ásu pastor que la llama yperdone los epror^ de esta, vida de desgeaaias. Madre mia hacerlo aáí' no olvidéis esta demanda. r Autorizado según la ley vigente. REIMPRESO EN QülNTANAR, 1867. Imp. de Vicente Fernandez Mayor