Santos Márquez, Antonio Joaquín. José Alexandre y Ezquerra y el triunfo de la rocalla en la platería sevillana. Sevilla: Diputación de Sevilla, 2018, col. Arte Hispalense, nº 115, 208 pp. ISBN: 978-84-7798-430-6 [Reseña]
Abstract
Monografía dedicada al orfebre zaragozano José Alexandre y Ezquerra (1722-1781), afincado en Sevilla desde finales de la década de 1740, donde se nos revela como una figura fundamental de la platería del período rococó en Andalucía Occidental. Platero de la dignidad arzobispal hispalense durante los pontificados de los cardenales Francisco de Solís y Folch de Cardona y Francisco Javier Delgado y Venegas, de su producción, extendida por toda la jurisdicción del antiguo reino de Sevilla, se han logrado documentar casi ciento cincuenta conjuntos y/o piezas individuales, de gran calidad de diseño y ejecución
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255 Cuad. Art. Gr., 50 , 2019, 255-257 RESEÑA DE | A REVIEW OF Santos Márquez, Antonio Joaquín. José Alexandre y Ezquerra y el triunfo de la rocalla en la platería sevillana. Sevilla: Diputación de Sevilla, 2018, col. Arte Hispalense, nº 115, 208 pp. ISBN: 978-84-7798-430-6. José Roda Peña [email protected] Universidad de Sevilla Monografía dedicada al orfebre zaragozano José Alexandre y Ezquerra (1722-1781), afincado en Sevilla desde finales de la década de 1740, donde se nos revela como una figura fundamental de la platería del período rococó en Andalucía Occidental. Platero de la dignidad arzobispal hispalense durante los pontificados de los cardenales Francisco de Solís y Folch de Cardona y Francisco Javier Delgado y Venegas, de su producción, extendida por toda la jurisdicción del antiguo reino de Sevilla, se han logrado documentar casi ciento cincuenta conjuntos y/o piezas individuales, de gran calidad de diseño y ejecución. El zaragozano José Alexandre y Ezquerra (1722-1781) es el tercero de los maestros plateros que, junto a Juan de Arfe y Juan Laureano de Pina, ha merecido un estudio monográfico en la prestigiosa colección Arte Hispalense que viene editando la Diputación Provincial desde el año 1972. Su autor, Antonio Joaquín Santos Márquez, es uno de los máximos especialistas en este campo de la orfebrería con que cuenta la Universidad de Sevilla, donde ejerce sus labores docentes e investigadoras como profesor titular del departamento de Historia del Arte. La elección de Alexandre entre la pléyade de plateros que trabajaron en la ciudad de la Giralda durante la segunda mitad del siglo XVIII no resulta baladí, por cuanto se trata de uno de los orfebres más representativos del período rococó, coincidente plenamente con los años de su actividad profesional, cuando la rocalla triunfa como principal motivo ornamental entre los objetos de plata labrada. Junto a Blas Amat y Juan Bautista Zuloaga, José Alexandre y Ezquerra cierra el triángulo de los maestros que protagonizaron la entrada de la rocaille en la platería sevillana, pero quizá sea Alexandre, por la creatividad de sus diseños y la calidad de ejecución de sus obras, quien se erige como el más sobresaliente de entre todos ellos.
256 Cuad. Art. Gr., 50 , 2019, 255-257 reseñas · Roda Peña, J. El texto que nos ofrece el profesor Santos Márquez se caracteriza por una prosa cuidada, rica en adjetivaciones precisas y didácticas, que ayuda al lector a familiarizarse con la terminología específica de los estudios de platería. Ello se manifiesta desde la inicial introducción, donde se aborda la génesis y caracterización de la rocalla como elemento decorativo propio de la estética rococó, así como las diferentes vías de su difusión por tierras españolas, tratando de manera particular el caso de Sevilla, al esbozar las principales causas que propiciaron su rápida aclimatación, desde mediados de la centuria dieciochesca, en el ambiente artístico local. El descubrimiento del expediente matrimonial de José Alexandre y Ezquerra en el Archivo General del Arzobispado de Sevilla y de un variado repertorio documental procedente de los fondos del gremio de plateros –depositado en el mencionado repositorio diocesano– y de la sección de protocolos notariales del Archivo Histórico Provincial de Sevilla, ha permitido al autor trazar un ajustado perfil biográfico de este platero, bautizado en la basílica de Nuestra Señora del Pilar de Zaragoza el 27 de noviembre de 1722. En la capital aragonesa aprendería el oficio de platero, y con unos 25 años, se trasladó a Sevilla, donde permanecería hasta su muerte en 1781, desarrollando una exitosa carrera desde su obrador de la calle de Tundidores, en la collación del Sagrario de la Catedral, donde se formarían como discípulos su sobrino Vicente Gargallo y Alexandre y algún que otro futuro orfebre de relevancia, como José Guzmán. Hombre de profundas convicciones religiosas, Alexandre fue cofrade de la Sacramental del Sagrario, de la de las Ánimas Benditas del Purgatorio de ese mismo templo parroquial y de la de Nuestra Señora del Pilar de la iglesia de San Pedro. Desde 1755 aparece comprometido, durante más de dos décadas, con las tareas de gestión y dirección del gremio de plateros sevillanos y de su cofradía de San Eloy, buena prueba del ascendiente y reconocimiento obtenidos entre sus compañeros de profesión. Ese mismo grado de confianza se extendió entre una amplia y selecta clientela, tanto eclesiástica como civil, que le confiaron multitud de encargos que le procuraron un holgado nivel de vida, como se comprueba por el inventario post mortem de sus bienes, dispuesto por su viuda Beatriz Rendón, con la que se había casado en 1754. El hecho de ocupar el cargo de maestro platero de la dignidad arzobispal hispalense durante el episcopado del cardenal Francisco Javier Delgado y Venegas (1776-1781), y posiblemente durante el de su antecesor el también purpurado Francisco de Solís y Folch de Cardona (1755-1776), contribuyó sin duda a cimentar dicho prestigio. La producción documentada de su taller que ha llegado hasta nuestros días, debidamente marcada casi toda ella –por su punzón y mayoritariamente por el del contraste Nicolás de Cárdenas–, es abrumadora, y se extiende por todo el amplio territorio del antiguo reino de Sevilla, más algunos ejemplos que ahora se hallan en el Museo Cerralbo de Madrid, en una colección particular de Madrid, en la colección Hernández-Mora Zapata de Murcia, en la catedral de Tuy (Pontevedra), en la parroquia de Montánchez (Cáceres), en la parroquia de Berlanga (Badajoz), en el convento de Santa Clara de Zafra (Badajoz) y en la parroquia de San Mateo de Lucena (Córdoba), en un lapso cronológico
257 Cuad. Art. Gr., 50 , 2019, 255-257 José Alexandre y Ezquerra y el triunfo de la rocalla en la platería sevillana de treinta años que van entre 1751 y 1781, y alcanzando la cifra de 145 conjuntos y/o piezas individuales. Antonio J. Santos estudia en una meditada aproximación académica la obra de José Alexandre y Ezquerra en su doble condición de platero de mazonería y platero de oro, en función de sus creaciones más significativas (la desaparecida custodia de asiento de la parroquia de San Miguel de Morón de la Frontera, el frontal para la credencia de la capilla de la Virgen de la Antigua de la catedral de Sevilla o la reforma del trono de octavas del mismo templo metropolitano) y de las diversas tipologías que emprende su extraordinario talento creativo, clasificadas en: ostensorios y otras piezas para la reserva eucarística (arcas del Monumento del Jueves Santo, portaviáticos, puertas de sagrario), cruces parroquiales, piezas para el servicio del altar y otras funciones litúrgicas (atriles, sacras, candelabros, palmatorias, lámparas votivas, cálices, copones, vinajeras, aguamaniles, acetres, conchas bautismales, incensarios, ciriales, pértigas y pectorales para el muñidor), aderezos para las imágenes marianas y los santos (ráfagas, coronas, diademas, medias lunas, puñales para dolorosas, peanas procesionales) y piezas civiles y de joyería (bacías, mazas y escudos capitulares, bandejas, tembladeras, cuberterías, escribanías, joyas femeninas y masculinas). En definitiva, nos encontramos ante un trabajo de referencia que indudablemente redundará en un mejor y más profundo conocimiento de la platería sevillana del siglo XVIII, y que hace justicia con José Alexandre y Ezquerra, uno de los intérpretes más cualificados del nuevo signo formal de la rocalla en el occidente andaluz.