Heller, Anne C. (2021). Hannah Arendt. Una vida en tiempos de oscuridad. Trad. A. Nuño, Madrid: Alfabeto, 186 pps. [Reseña]
Abstract
Biografía de una de las grandes pensadoras del siglo XX. A través de los acontecimientos fundamentales de la vida de Arendt, Anne C. Heller nos muestra los pilares del pensamiento profundamente valiente de Hanna Arendt. Desentraña la razón de su identificación con el término "paria consciente" y transmite el poder y la vigencia actual de su análisis de la banalidad del mal.
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Differenz Revista internacional de estudios heideggerianos y sus derivas contemporáneas 199 AÑO 9, NÚMERO 8: JULIO DE 2022. ISSN 2695-9011 - e-ISSN: 2386-4877 - Doi: 10.12795/Differenz.2022.i08.15 [pp. 199-203] Recibido: 20/01/2022 Aceptado: 08/03/2022 Heller, Anne C. (2021). Hannah Arendt. Una vida en tiempos de oscuridad. Trad. A. Nuño, Madrid: Alfabeto, 186 pps. Sacramento Merino Córdoba UNED Los diccionarios definen oscuridad como falta o escasez de luz para percibir una cosa. Partiendo de esa definición no es de extrañar que Anne C. Heller haya titulado así su libro, dado que la época que le tocó vivir a Hannah Arendt es de difícil comprensión. Tampoco es extraño que su pensamiento político se esté convirtiendo en un clásico, nutrido notablemente de griegos manantiales. La autora de este libro nos advierte de que Arendt fue una persona con “una larga vida de conscientes rebeldías” (p. 40). Arendt se definía a sí misma como una paria consciente y a lo largo de este libro queda revelado el porqué. Extraña y extranjera son dos de las palabras que irían moldeando su identidad humana en un mundo poco abierto a las extrañezas de la extranjería. Según la que fue su mejor amiga, Mary McCarthy, Arendt era “la única persona que (…) había visto pensar” (p. 163). Esta biografía no comienza con un orden cronológico de los hechos que relata, sino con el acontecimiento que más fama le ha dado a la filósofa del siglo XX a la que la cineasta alemana Margarethe von Trotta le dedicara una película. En el primer capítulo, “Eichmann en Jerusalén 1961-1963”, la autora nos muestra cómo se desarrolló el juicio a Eichmann y nos va acercando a la personalidad de Arendt y su compromiso vital con la dignidad que acompaña a la verdad; asimismo recuerda que, para Arendt, Eichmann
200 SACRAMENTO MERINO CÓRDOBA HELLER, A. C. (2021). HANNAH ARENDT. UNA VIDA EN TIEMPOS DE OSCURIDAD. TR. A. NUÑO, MADRID... representa al hombre-masa de la sociedad posindustrial. Se advierte cómo en sus análisis la conceptualización de los hechos se va transfigurando: “Con la banalidad del mal quise decir que el mal no es radical, que no tiene profundidad (…) Puede extenderse por todo el mundo porque no echa raíces en ninguna parte” (p. 35). En este capítulo también podemos observar las consecuencias que tuvo que sufrir Arendt como pensadora comprometida con el ejercicio del pensar. Las crónicas del juicio que publicó en la revista The New Yorker desataron un aluvión de críticas contra ella. Intentaron vetarla y condenarla al ostracismo acusándola de antisemitismo. Arendt diría al respecto: “Quienes custodian los hechos no son los agentes de grupos de interés sino los reporteros, los historiadores y, finalmente, los poetas” (p. 49). En el segundo capítulo, “Muerte del padre. Königsberg, 1906-1923” se explica cómo la temprana orfandad perfila su condición de lo que más tarde la propia Arendt denominará paria consciente. Con la pérdida del padre también pierde un estatus que obliga a su madre a conformar un nuevo modelo familiar del que la pequeña Arendt no sale indemne. Tales experiencias han sido conocidas por un ensayo autobiográfico titulado “Sombras”, encontrado en la correspondencia con Martin Heidegger. Señalaremos que Arendt en su infancia, cuando vivía en Königsberg, vio con sus propios ojos los problemas de acoso que vivían otras niñas judías orientales, que vestían con otra indumentaria y que no dominaban el alemán. Cuando llegó a estudiar a Berlín, donde “descubrió su amor por Kierkegaard” y estudió con el teólogo existencialista católico Romano Guardini, Arendt llevaba en su mochila un cúmulo de conocimientos que había adquirido por transmisión oral, entre los cuales señalaremos las discusiones en torno a la lucha “por el establecimiento de una patria judía en Palestina” (p. 64). En el capítulo tercero, “Primer Amor. Heidegger en Marburgo, 1924-1932”, se aborda cuando comienza sus estudios de teología, filosofía y clásicas en la Universidad de Marburgo, a finales del otoño de 1924, y conoce a Heidegger: un ciclo de conferencias, “Conceptos básicos de la filosofía aristotélica”, y un reducido seminario en el que se hacía una lectura en griego de El Sofista de Platón, permitieron que el nuevo profesor que sustituyó a otro destacado filósofo existencialista, Edmund Husserl, se fijara en Arendt. Allí coincide con Gadamer, Hans Jonas, Marcuse…, y a su primer marido: el activista antinuclear Günther Anders. Las primeras manifestaciones de antisemitismo de Heidegger, la relación amorosa con Arendt, la preparación de la tesis doctoral sobre Agustín de Hipona bajo la dirección de Jaspers y su publicación en 1929 y su primer acercamiento a la cuestión judía a través de Rahel Varnhagen son los temas de este periodo. En el capítulo cuarto, “Nosotros los refugiados. Berlín y París en los años treinta” nos cuenta el comienzo de la política represiva de los nazis, el arresto de Arendt durante
201 DIFFERENZ. AÑO 9, NÚMERO 8: JULIO DE 2022. ISSN 2695-9011 - E-ISSN 2386-4877 - DOI: 10.12795/DIFFERENZ.2022.I08.15 pp. 199-203 ocho días y su salida de Alemania, en compañía de su madre, huyendo de la que era una persecución a judíos que iba creciendo exponencialmente. Tras pasar por Ginebra llegó a París, “hervidero de judíos alemanes y refugiados centroeuropeos a mediados de la década de 1930” (p. 100). Aquí conoce a su segundo marido, Heinrich Blücher, que había pertenecido a la Liga Espartaquista de Rosa Luxemburgo. En París llegó a ser parte de “una nueva clase de seres humanos: la clase de los que son confinados en campos de concentración por sus enemigos y en campos de internamiento por sus amigos” (pp. 110-111). Asumió su condición de judía sin condiciones: “Si uno es atacado como judío, debe defenderse como judío. No como alemán, no como ciudadano del mundo, no como defensor de los derechos del hombre” (p. 101). La experiencia de vivir sin patria, sin asideros nacionales, casi a la intemperie y solo cobijada por el afecto de los amigos, agudizó su mirada sobre la condición humana: “Las ponderadas cualidades judías -el corazón judío, la humanidad, el humor, la inteligencia desinteresadason cualidades de parias. Todos los defectos judíos -la falta de tacto, la estulticia política, los complejos de inferioridad y la mezquindad con el dineroson características de los advenedizos” (p. 95). En el capítulo quinto, “Seguridad y Fama. Los orígenes del totalitarismo y el Círculo de Nueva York, 1941-1961”, Anne C. Heller valora que su escrito “Nosotros, los refugiados” (1943) es el mejor ensayo de la autora de Los orígenes del totalitarismo: “describe la discreta desesperación de los apátridas perseguidos y sin estado en un mundo de estados” (p. 120). Instalada en Nueva York, junto con su marido y su madre, que había llegado poco después, comienza a trabajar escribiendo en varios periódicos, único sustento familiar. Aprende inglés por absoluta necesidad de supervivencia. Traduce las obras de Kafka. Analiza minuciosamente las condiciones sociales y políticas que conllevan el surgimiento de los estados totalitarios y sus chivos expiatorios. Comienza a ser una firme defensora de la causa judía y sus críticas se centran contra la apatía política o “carencia de mundo (…) de cualquier grupo de personas que esperase que sus derechos le fueran otorgados o defendidos por otros y no por él mismo” (p. 127). También es la época en que comienza a enseñar como profesora contratada, al tiempo que desata sus discrepancias con el sionismo. Arendt era contraria a la creación de un estado exclusivamente judío en Palestina y así lo expresa en sus artículos. “Un hogar que mi vecino no reconoce y respeta no es un hogar, escribe una Arendt que todavía era apátrida” (p. 131). Comenzó a destacar por sus ideas y el tono de voz que empleaba para exponerlas, ya que no cumplía los cánones de amabilidad que la sociedad exige a una mujer, costándole sus primeros vetos. La claridad en las ideas y en la argumentación fue una constante en su vida, así como la lucidez de señalar cuáles son las principales condiciones para la aparición del
202 SACRAMENTO MERINO CÓRDOBA HELLER, A. C. (2021). HANNAH ARENDT. UNA VIDA EN TIEMPOS DE OSCURIDAD. TR. A. NUÑO, MADRID... germen totalitario y la anulación de lo humano. “Se basa en la soledad, en la experiencia de no pertenecer en absoluto al mundo, que es una de las experiencias más radicales y desesperadas del hombre” (p. 136). Conseguida ya cierta seguridad y fama viaja a esa Alemania, madre y madrastra, que tanto significó en su vida y obra. Observa con enfado y perplejidad la falta de entendimiento y profundidad de la ciudadanía alemana respecto al Holocausto: “El alemán de a pie soltaba un torrente de historias sobre lo mucho que habían sufrido los alemanes y hacían comparaciones entre el sufrimiento de los alemanes y de los demás, con la insinuación de que los dos se anulan. Sintió asco” (p. 140). Se reencontró con Jaspers, a quien visitó en Basilea; y también fue al encuentro de Heidegger, contribuyendo notablemente al restablecimiento de su reputación como filósofo y promoviendo la edición de sus libros en Estados Unidos. En su diario diría de él que “carecía de toda protección natural contra las inclemencias de la vida zorruna” (p. 144). En el sexto y último capítulo, “Después de Eichmann. Nueva York, 1963-1975” se rememoran las enemistades ocasionadas por sus posiciones públicas e influyentes sobre el juicio a Eichmann, y por la recuperación de la amistad con Heidegger. Recordemos que la última etapa de su pensamiento la pasó convencida de que para el pleno desarrollo del alma humana, de la autenticidad humana era necesario el escenario público y no el retiro y el escondite abstracto. Eso sí, la actuación en ese escenario público siempre debería estar guiada por la necesaria distancia de la reflexión. La irreflexión, el no pensar, conducían directamente al callejón oscuro de la banalidad del mal. La primera forma de pensar racional es el acuerdo con una misma, y es más importante que si los demás lo aprueban o desaprueban. Es el pensamiento “dos en uno” (p. 154). La segunda forma de pensar que supone para ella el buen juicio se basa en el pensar de común acuerdo con otras personas. Poco a poco fue aumentando su predilección por las amistades íntimas y por su privacidad. Y con los años de la vejez fueron llegando las ausencias de esas amistades. “La relación con un muerto, esto es algo que nos falta por aprender” (p.159), diría en el funeral de Jaspers. Y llega la noche en que el corazón de Hannah Arendt falla en una velada nocturna con amigos. “Arendt se hundió en el sillón del cuarto de estar donde se había instalado para servir el café, refiere su amiga y ex-alumna Elisabeth Young-Bruehl” (p. 162). Hannah Arendt, judía con pensamiento universal, que asumía su condición como algo accidental; como una identidad no elegida pero reivindicada como identidad y como condición fundante cuando era atacada por ello, nos sirve de ejemplo en una época en
203 DIFFERENZ. AÑO 9, NÚMERO 8: JULIO DE 2022. ISSN 2695-9011 - E-ISSN 2386-4877 - DOI: 10.12795/DIFFERENZ.2022.I08.15 pp. 199-203 auge de identidades a la carta. En este libro encontramos en su experiencia -en su hacerse en el mundolas claves de su pensamiento político, y las pistas necesarias para poder identificar las condiciones de las sociedades totalitarias. Su “todo era posible y nada era cierto” nos dirige la mirada a identificar en el ahora esos escenarios donde se reproduce el virus de la banalidad del mal y se cercena la condición más humana: el pensamiento en común acuerdo, la acción en el escenario público y la dignidad humana.