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La utilización de lebrillos de cerámica popular como pilas benditeras y bautismales en iglesias coloniales hispanoamericanas

Girelli, Francisco; Zorzi, Flavia; Schávelzon, Daniel

Abstract

Se presenta el caso de los lebrillos de cerámica popular, que incorporados como rasgos arquitectónicos, han sido utilizados como pilas benditeras o bautismales en iglesias coloniales hispanoamericanas. Se propone que esta forma de uso constituyó una práctica frecuente derivada de la situación particular de abastecimiento del mercado en estas zonas hasta principios del siglo XIX. El estudio de distintos casos relevados en Argentina, Uruguay y Venezuela nos permiten reflexionar sobre el carácter ambiguo de la cultura material y advertir sobre los peligros que puede implicar el asociar a priori un determinado tipo de objeto con un uso, contexto de uso, o significado específico.

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17 Número 39, diciembre 2017, pp.17-36 Francisco Girelli, Flavia Zorzi y Daniel Schávelzon La utilización de lebrillos de cerámica popular como pilas benditeras y bautismales en iglesias coloniales hispanoamericanas LA UTILIZACIÓN DE LEBRILLOS DE CERÁMICA POPULAR COMO PILAS BENDITERAS Y BAUTISMALES EN IGLESIAS COLONIALES HISPANOAMERICANAS THE USE OF POPULAR CERAMIC BOWLS AS HOLY WATER AND BAPTISMAL FONTS IN SPANISH AMERICAN COLONIAL CHURCHES Francisco Girelli Flavia Zorzi Daniel Schávelzon Centro de Arqueología Urbana Universidad de Buenos Aires Resumen: Se presenta el caso de los lebrillos de cerámica popular, que incorporados como rasgos arquitectónicos, han sido utilizados como pilas benditeras o bautismales en iglesias coloniales hispanoamericanas. Se propone que esta forma de uso constituyó una práctica frecuente derivada de la situación particular de abastecimiento del mercado en estas zonas hasta principios del siglo XIX. El estudio de distintos casos relevados en Argentina, Uruguay y Venezuela nos permiten reflexionar sobre el carácter ambiguo de la cultura material y advertir sobre los peligros que puede implicar el asociar a priori un determinado tipo de objeto con un uso, contexto de uso, o significado específico. Palabras Clave: Lebrillos - Contextos religiosos - América colonial. ABSTRACT: This paper discloses the case of popular ceramic bowls that, whether or not incorporated as architectural features, have been used as holy water or baptismal fonts in colonial churches in Argentina, Uruguay and Venezuela. It is proposed here that this form of use was a common practice because of the special situation of supply and market in which these areas were involved until the early Nineteenth century. The study of these cases will allow us to reflect on the ambiguous character of the material culture and warn of the dangers that may involve associating in an aprioristic and out of context way a particular type of object with an specific use, context of use, or meaning. Key Words: Ceramic bowls - Religious contexts - Colonial America. Fecha de recepción: 04/01/2016 Fecha de aceptación: 31/05/2017 18 Número 39, diciembre 2017, pp.17-36 Francisco Girelli, Flavia Zorzi y Daniel Schávelzon La utilización de lebrillos de cerámica popular como pilas benditeras y bautismales en iglesias coloniales hispanoamericanas Introducción Si bien los objetos se hacen con propósitos determinados, la realidad muestra que desde siempre y aún hoy los usuarios les otorgan funciones nuevas según las necesidades del momento y lugar. Ejemplos hay infinitos si se quisiera citar, pero estudios hay menos, porque no siempre es sencillo conocer el contexto o los contextos precisos de uso de los artefactos. Los ejemplos de reúso son visibles a través de los documentos escritos, la arqueología 1 o la misma observación actual de la materialidad de edificios antiguos. En uno de nuestros trabajos, por ejemplo, hemos analizado el caso de los platos de loza británicos que decoran hasta el día de hoy la fachada de la Iglesia de San Carlos, Uruguay. 2 En esta ocasión presentaremos una serie de ejemplos que dan cuenta de una práctica reiterada: la falta de otros recursos llevó a que simples lebrillos se transformasen, pese a lo poco litúrgico que podría juzgarse, en pilas bautismales y benditeras. Esta costumbre al parecer fue común en varias regiones de América, no así en España, donde las pilas bautismales y benditeras de cerámica existen pero se trata de piezas realizadas desde un principio para cumplir esa función. Como hipótesis se plantea que la práctica de utilizar lebrillos como pilas tiene vinculación con la rapidez con la que se debieron erigir las iglesias en América, sumada las dificultades de abastecimiento y traslado de algunos productos y a la escasez de mano de obra especializada y de ciertos recursos específicos. En la América de los siglos XVIII y XIX (que vive los procesos pre y pos Independencia, las guerras, los conflictos de apertura y clausura de importaciones, el contrabando y diversas dificultades económicas), al parecer estas pilas bautismales algo improvisadas contaron con el beneplácito local. Algunas de ellas siguen en su emplazamiento primitivo, otras fueron removidas pero quedó evidencia escrita de su existencia, y no sería raro que haya habido muchas otras de las que el tiempo borró toda noticia. 1 Daniel Schávelzon, “Lo que nunca vimos: reusos de objetos cerámicos históricos”, Estudios de Arqueología histórica: investigaciones argentinas pluridisciplinarias. Rio Grande: Museo de la Ciudad de Río Grande, 2006, pp. 137-146. 2 Daniel Schávelzon y Francisco Girelli, “China-ware in the skies: overlapping identities in the ornamental use of plates in Uruguay”, Post-Medieval Archaeology, vol. 49, nº 1 (Londres 2015), pp. 57-71. 19 Número 39, diciembre 2017, pp.17-36 Francisco Girelli, Flavia Zorzi y Daniel Schávelzon La utilización de lebrillos de cerámica popular como pilas benditeras y bautismales en iglesias coloniales hispanoamericanas No es nuestro objetivo en este trabajo identificar con precisión el área de procedencia de los lebrillos en cuestión (que sería imposible de hacer sin referencias documentales o estudios arqueométricos), ni discutir en profundidad su asignación tipológica, pero sí nos interesa destacar que todos los casos relevados se tratan de piezas populares, de hechura expeditiva y estandarizadas, y no de objetos refinados ni elaborados por encargo. Consideramos que este compendio de casos documentados nos permite abrir algunas cuestiones a problematizar que resultan de notorio interés para la arqueología histórica y los estudios de cultura material, particularmente en contextos coloniales. Los lebrillos cerámicos en la cultura material del Río de la Plata colonial Los lebrillos –recipientes abiertos de base plana y paredes evertidas que se elaboraban en cobre, madera, cerámica esmaltada o terracotaconstituyen uno de los elementos más comúnmente registrados en los inventarios, colecciones y sitios arqueológicos del mundo hispano colonial. De acuerdo con los documentos escritos, el valor de los lebrillos en uso en la Buenos Aires virreinal variaba entre los 2 rs. Y los 6 ps., según su material (cobre, metal amarillo, loza de Sevilla, loza piedra...), tamaño (grande, chico, lebrillito...), proveniencia (de Mendoza, de Sevilla, de Málaga...), calidad, estado de conservación, etc. 3 En términos comparativos, puede decirse que se trataba en general de piezas económicas, teniendo en cuenta, por ejemplo, que los juegos de café de loza de doce piezas más baratos costaban entre 8 y 10 ps. 4 Son recipientes muy versátiles que eran utilizados para funciones principalmente relacionadas con la higiene personal y del hogar, la preparación de alimentos y el servicio de la mesa. Dada esa versatilidad, en algunas ocasiones era preciso agregar a la pieza una inscripción que instruyera sobre el uso específico al que debía destinarse. Es el caso del famoso lebrillo de mayólica de Puebla de los Ángeles que se conserva en la colección del 3 Nelly Raquel Porro, Juana Eloisa Astiz y María Margarita Rospide. Aspectos de la Vida Cotidiana en el Buenos Aires virreinal. Buenos Aires: Universidad de Buenos Aires, 1982, p. 83. 4 Ibídem, p. 185. 20 Número 39, diciembre 2017, pp.17-36 Francisco Girelli, Flavia Zorzi y Daniel Schávelzon La utilización de lebrillos de cerámica popular como pilas benditeras y bautismales en iglesias coloniales hispanoamericanas Metropolitan Museum of Art de Nueva York, 5 en cuyo labio puede leerse: “Soy para labar los puryficadores y nomas” (el subrayado es nuestro). Teniendo en cuenta la importante carga simbólica de muchas de las actividades realizadas en contextos religiosos, no sorprende que se haya deseado separar las piezas utilizadas para las actividades más mundanas de aquellas que participaban directa o indirectamente en la liturgia. Esta práctica de inscribir en las piezas indicaciones sobre el uso a que debían destinarse no es exclusiva de los lebrillos, sino que puede verse también en otras piezas altamente versátiles, como las tinajas. Un ejemplo de ello lo observamos en una tinaja colonial de fabricación regional, conservada en una colección privada en Buenos Aires, en la que se lee: “Del uso de doña Montilla de poner vino carlon”. En la arqueología del Río de la Plata, hallamos registros de lebrillos en contextos de distinto tipo, tanto domésticos como religiosos. Aquellos recuperados en las excavaciones suelen estar fabricados en cerámica esmaltada o vidriada, y comúnmente provienen de la Península Ibérica e Inglaterra. En general se trata de piezas de paredes gruesas y resistentes, aunque de terminación expeditiva, con numerosas imperfecciones en la cubierta y en la aplicación de la decoración. De acuerdo con la información arqueológica, los lebrillos cerámicos más habituales durante los siglos XVIII y XIX en nuestra región están elaborados en cerámica con esmalte a base de estaño (mayólica) procedente de España. La tecnología del esmaltado estannífero fue empleada en distintas áreas de Europa y América principalmente entre los siglos XV y XIX. La cubierta a base de óxido de estaño que caracteriza a la mayólica permite contar con un "lienzo" sobre el que aplicar pinturas para realizar decoraciones, por lo que la variedad de estilos desarrollados en este tipo de cerámica es muy grande. En lo que respecta a formas y funciones, en mayólica se elaboraron productos utilitarios y ornamentales tales como vajilla de comedor, menaje higiénico, tinteros, candelabros, figurinas, contenedores de todo tipo, objetos vinculados con labores artesanales, piezas de uso farmacéutico, azulejos, entre muchas otras categorías que suelen integrar el registro arqueológico de contextos de distinto tipo y cronología. 5 Margaret Connors McQuade, Talavera Poblana: four centuries of a mexican ceramic tradition. New York: Americas Society, 1999, p. 28. 21 Número 39, diciembre 2017, pp.17-36 Francisco Girelli, Flavia Zorzi y Daniel Schávelzon La utilización de lebrillos de cerámica popular como pilas benditeras y bautismales en iglesias coloniales hispanoamericanas En España, si bien fue recién a partir del siglo XV que comenzaron a producirse mayólicas en abundancia, la técnica de esmaltado a base de estaño fue introducida por los moros antes del siglo XI. Desde ese momento, y a lo largo de varios siglos, la mayólica española se desarrolló en varios centros productores (tales como Teruel, Paterna, Manises, Granada, Córdoba, Talavera de la Reina, Puente del Arzobispo, Sevilla y Barcelona, entre otros), como una síntesis de las tradiciones Romana-Visigótica, Medieval, Musulmana, Renacentista y Oriental. 6 Varios procesos confluyeron para hacer de que la mayólica española pasara de ser una tradición predominantemente islámica a una internacional: la expulsión de los moros, las actividad de los artesanos y comerciantes italianos en territorio español, la difusión del arte renacentista, el comercio con Oriente y el gusto popular por la porcelana china, entre otras causas. 7 El período que tratamos en este trabajo (Siglos XVIII-XIX) fue frecuentemente visto como una época de pérdida de calidad y de autenticidad en la mayólica española. Esta decadencia puede en realidad ser interpretada como un cambio en los gustos, a favor de los estilos barrocos franceses, sumado a las consecuencias de la producción masiva en contextos de mecanización incipiente y al deseo de abaratar los costos para poder competir con las lozas industriales que ya a fines del período estaban empezando a reemplazar a las mayólicas. 8 Luego de haber perdido peso frente a Talavera durante gran parte del siglo anterior, el barrio sevillano de Triana se posicionó como uno de los centros productores de mayor importancia durante el siglo XVIII. Este incremento en la producción de mayólicas en Sevilla representa claramente la intensificación del comercio y el aumento en la escala de la producción de bienes de consumo generalizado. Tanto en Sevilla como en Talavera, en esta nueva etapa se privilegió la producción de series populares. 9 Las mayólicas constituyen una categoría artefactual altamente informativa a los fines de la investigación en Arqueología Colonial Iberoamericana, dado su carácter 6 Manuel González Martí, Cerámica Española. Barcelona: Labor, 1933, pp.184. 7 Robin Farwell Gavin, Introduction. Cerámica y cultura. The story of Spanish and Mexican Mayólica. Albuquerque: University of Mexico Press, 2003, pp. 5-6. 8 Natacha Seseña, La cerámica popular en Castilla la Nueva. Madrid, Editora Nacional, 1975. P. 152. 9 Balbina Martínez Caviró, Cerámica de Talavera. Madrid: Instituto Diego Velázquez, 1969, p. 29. Anthony Ray, “La loza sevillana del siglo XVIII. Piezas inéditas en el Museo de Londres”, Laboratorio de Arte 11, Sevilla, 1998, pp. 215-232, Natacha Seseña, 1975: 152. 22 Número 39, diciembre 2017, pp.17-36 Francisco Girelli, Flavia Zorzi y Daniel Schávelzon La utilización de lebrillos de cerámica popular como pilas benditeras y bautismales en iglesias coloniales hispanoamericanas diagnóstico, su abundancia, y su amplia distribución a lo largo de los territorios imperiales españoles y lusitanos. Sin embargo, a la hora de realizar la determinación de su procedencia surgen algunos problemas derivados de la imitación, la difusión de estilos y la circulación de artesanos a través de los distintos talleres y localidades ceramistas. En los últimos tiempos, son numerosas las investigaciones que han explorado la utilidad de los métodos arqueométricos para identificar las áreas de producción de las piezas. Volviendo al tema específico que nos ocupa, los lebrillos de mayólica más comunes en la arqueología de nuestra región son aquellos que pueden inscribirse en la categoría "Bacín Azul-Verde" 10 o mayólica "Triana Azul/Verde sobre Blanco", 11 que seguramente se solapa con las piezas que se consignan habitualmente en los autos de bienes de difuntos como sevillanos y malagueños decorados en azul y verde. 12 Este tipo de cerámica -al que Goggin 13 ya se había referido como una variedad presente en contextos arqueológicos de los siglos XVIII y XIX en el Caribeestá representada exclusivamente por lebrillos y bacines. Se caracteriza por las paredes gruesas, las claras marcas de torno, la pasta color crema, y la cubierta de esmalte blancuzco decorada en azul oscuro, verde, y a veces también negro. Algunos diseños representativos de este tipo de mayólica son los guiones (ubicados en los labios, las asas y/o las alas), los elementos fitomorfos (tales como flores, palmetas y hojas), las líneas, las cadenillas y las aves, entre otros. Si bien habitualmente se asume que la proveniencia de las piezas de esta categoría es Sevilla, también se han producido piezas similares en Málaga, Granada y posiblemente en otras zonas ceramistas de España. No existen demasiados registros de este tipo de mayólica en las colecciones de museos, pero son frecuentes en contextos arqueológicos del siglo XVIII de Uruguay y 10 Kathleen Deagan, Artifacts of the Spanish colonies of Florida and the Caribbean. 1500-1800. Washington: Smithsonian Institution Press, 1987, pp. 93-95. 11 Daniel Schávelzon, Arqueología Histórica de Buenos Aires. La cultura material porteña de los siglos XVIII y XIX. Buenos Aires: Corregidor, 1991, pp. 86-90; Daniel Schávelzon, Catálogo de cerámicas históricas de Buenos Aires (siglos XVI-XX). Con notas sobre la región del Río de la Plata. Buenos Aires: edición del autor (publicación en CD), 2001; Flavia Zorzi, Mayólica colonial en Buenos Aires. Trayectoria social de un conjunto cerámico de los siglos XVII y XVIII (Tesis de Licenciatura en Antropología, con orientación en Arqueología). Buenos Aires: Universidad de Buenos Aires, Facultad de Filosofía y Letras, 2012, pp.153-155. 12 Porro et al., 1982: 83. 13 John Goggin, Spanish Majolica in the New World: Types of the Sixteenth to Eighteenth Centuries. New Haven: Yale University Publications in Anthropology, 1968, p. 201. 23 Número 39, diciembre 2017, pp.17-36 Francisco Girelli, Flavia Zorzi y Daniel Schávelzon La utilización de lebrillos de cerámica popular como pilas benditeras y bautismales en iglesias coloniales hispanoamericanas Buenos Aires. 14 También sabemos de hallazgos de piezas similares en Sevilla, 15 San Juan de Puerto Rico, 16 República Dominicana, Venezuela, Florida y Cuba. 17 Por el carácter estandarizado y expeditivo de su decoración, así como por los múltiples defectos que este tipo de piezas suele exhibir en sus superficies (chorreaduras, diferencias de espesor y faltantes en el esmalte, marcas del apoyo de los recipientes durante la cocción, etc.), los lebrillos y bacines asignables a la categoría Triana Azul/Verde sobre Blanco pueden ser caracterizados como productos populares, de bajo costo, destinados a un público vasto. No se trata de piezas ornamentales ni lujosas, tampoco de piezas específicamente relacionadas con la liturgia cristiana, sino de objetos destinados a distintos usos cotidianos. Además de aquellos de mayólica, en el registro arqueológico de nuestra área de estudio suelen hallarse lebrillos de terracota con vidriado a base de plomo de varios tipos. Entre las más habituales podemos mencionar las variantes “verde sobre amarillo de pasta roja” y “Rey”. Los lebrillos del tipo “Verde sobre Amarillo de Pasta Roja” son piezas de paredes espesas, de unos 40 cm de diámetro, levantadas mediante el uso de torno alfarero, poseen pasta anaranjada compacta de grano fino y presentan una gruesa cubierta amarilla sobre la que se aplican manchas difusas en color verde y/o café claro. Por lo general el vidriado cubre solo la superficie interior. Este tipo de cerámica suele verse representada en contextos del siglo XVIII y principios del XIX en nuestra región y su proveniencia es con toda probabilidad Inglaterra. 18 Los lebrillos “Rey”, por su parte, son similares a los anteriores en dimensiones y aspecto general de la pasta, pero se distinguen por poseer un vidriado grueso y muy brillante de color anaranjado oscuro, marrón o negro. Cronológicamente se asignan también al siglos XVIII-XIX y con toda probabilidad sean de origen no Ibérico, sino inglés o francés. 19 14 Schávelzon, Catalogo de cerámicas..., s/p; Zorzi, op. cit., pp. 153-155. 15 Rosario Huarte Cambra y Pilar Somé Muñóz, "La cerámica contemporánea en el Cuartel del Carmen (Sevilla)", Revista de Prehistoria y Arqueología de la Universidad de Sevilla, nº 4 (Sevilla, 1995), p. 232. 16 Solís Magaña, C., Los géneros más comunes, Spanish colonial commerce during the late 18th and 19th centuries. Domestic ceramics from San Juan de Puerto Rico [Manuscrito], 1995, p.18. 17 Goggin, op. cit., p. 201. 18 Schávelzon, op. cit. 19 Deagan, 1987: 51-52 24 Número 39, diciembre 2017, pp.17-36 Francisco Girelli, Flavia Zorzi y Daniel Schávelzon La utilización de lebrillos de cerámica popular como pilas benditeras y bautismales en iglesias coloniales hispanoamericanas Las pilas bautismales y benditeras en la tradición cerámica española Entre las distintas piezas cerámicas utilizadas en la liturgia católica en el mundo hispano, las benditeras y las pilas bautismales destacan por su especificidad. Las primeras en general son piezas que se colocan sobre la pared y que consisten en un respaldo en forma de placa (frecuentemente decorado con motivos religiosos) que termina en su parte inferior en un recipiente semiesférico o troncocónico en el que se coloca el agua bendita para santiguarse. Estas piezas no son exclusivas de contextos religiosos, sino que también son utilizadas en las residencias particulares, donde se las coloca en la entrada de la casa o junto al respaldo de la cama, para realizar el rito en el ámbito privado. Las pilas bautismales cerámicas, por su parte, pueden ser de diversos tipos y pueden estar enteramente realizadas en ese material o combinadas con otro material de soporte como un pilar de piedra, madera o mampostería. Básicamente, se trata de recipientes cóncavos (semiesféricos o troncocónicos), a veces dotados de asas y tapa, sobre los que se inclina la persona para recibir sobre su cabeza el agua bendita del bautismo. Las pilas bautismales cerámicas resultaban más económicas que aquellas elaboradas en piedra, material que siempre fue el preferido y recomendado para dicho uso por sus connotaciones ligadas a lo perenne e incorruptible, pero que representaba un lujo al que muchas veces no podía accederse. En España, gran cantidad de localidades ceramistas, talleres y fábricas elaboraban benditeras y pilas bautismales, por encargo o como parte de su producción habitual para el mercado en general. Es el caso de los talleres de Sevilla, por ejemplo, en los que desde épocas muy tempranas se fabricaron pilas, con motivos de inspiración morisca, primero, 20 y luego a partir del siglo XVI con estilo renacentista y sucesivos. También en Aragón (en los alfares de Teruel, Mel, Villafeliche y Morata de Jaón) se produjeron numerosas pilas bautismales cerámicas hechas para iglesias parroquiales, donde se colocaban dentro de una pila de piedra de mayor dimensión. 21 20 Luis M. Llubiá, Cerámica medieval española. Barcelona: Labor, 1967, p. 127, 157, 168. 21 María Isabel Álvaro Zamora, “Pilas bautismales en las Iglesias parroquiales de la ribera alta del Ebro”, Comarca de Ribera Alta del Ebro (Diputación General de Aragón, Departamento de Presidencia y Relaciones Institucionales, 2005), pp. 171-176. 25 Número 39, diciembre 2017, pp.17-36 Francisco Girelli, Flavia Zorzi y Daniel Schávelzon La utilización de lebrillos de cerámica popular como pilas benditeras y bautismales en iglesias coloniales hispanoamericanas Una gran proporción de las benditeras y pilas cerámicas españolas del siglo XVIII y anteriores está elaborada en cerámica con esmalte estannífero. Este tipo de cerámica encontró terreno fértil en los contextos religiosos de España y sus colonias, donde se lo utilizaba tanto para funciones de la vida cotidiana (como vajilla en el refectorio, para el aseo personal y de los ambientes, en las boticas, etc.) como para funciones litúrgicas. En muchas ocasiones, las piezas de mayólica utilizadas en contextos religiosos españoles -tanto para funciones cotidianas como litúrgicasexhibían los emblemas correspondientes a la orden religiosa, el nombre del párroco al que estaban destinadas y/o motivos vinculados con la iconografía cristiana, tales como las siglas IHS, imágenes de santos y escenas de la Biblia, entre otros. Es el caso, por ejemplo, de la benditera talaverana de estilo alcoreño presente en la colección del Monasterio del Escorial, 22 decorada con el escudo del la orden jerónima, o la pila bautismal talaverana de la Parroquia de Velada (Toledo), elaborada hacia el siglo XVII y todavía en uso al menos hasta los años ´70 del siglo XX, decorada con el monograma de la Virgen y los tres clavos y las tenazas alusivas a la Pasión. 23 Lebrillos cómo pilas benditeras y bautismales en Hispanoamérica: casos relevados Las pilas de la iglesia San Carlos, Uruguay La iglesia de San Carlos Borromeo, ubicada en la ciudad de San Carlos (departamento de Maldonado, República Oriental del Uruguay) es una de las mejor conservadas del periodo colonial en ese país. Fue inaugurada en 1801 tras nueve años de construcción, aunque varios sectores, como la fachada y las torres, quedaron sin terminar hasta 1824. 24 A cada lado de la puerta de acceso se encuentran dos pilas de agua bendita consistentes en lebrillos empotrados en el muro hasta su mitad (fig. 1-3). La primera mención de estas piezas la encontramos en un inventario realizado en 1781 - correspondiente a la capilla primitiva, anterior a la edificación de fines del siglo XVIII- en 22 Balbina Martínez Caviró, Cerámica de Talavera. Madrid: Instituto Diego Velázquez del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, 1969, lám. 43 A. 23 Ibidem, láms. 11A y 11B. 24 Carlos Seijo, La iglesia colonial de San Carlos. Montevideo: El Siglo Ilustrado, 1951, p. 31. 32 Número 39, diciembre 2017, pp.17-36 Francisco Girelli, Flavia Zorzi y Daniel Schávelzon La utilización de lebrillos de cerámica popular como pilas benditeras y bautismales en iglesias coloniales hispanoamericanas Fig.7. Vista superior del lebrillo de Santa Ana de Paraguaná (Foto: cortesía de Carlos F. Duarte) Además de las mencionadas en los inventarios de Martí, existen otras iglesias venezolanas en las que se utilizaron lebrillos a modo de pilas, aunque muy pocas conservan las piezas en su posición original: las benditeras de la iglesia de Jadacaquiva, Estado Falcón, todavía se encuentran sobre sus bases de mampostería, en la misma posición en que habrían sido colocadas a fines del siglo XVIII o principios del XIX. Se trata de dos lebrillos que hacen juego, de mayólica policromada posiblemente proveniente de Puebla de los Ángeles, México. 38 Su decoración, realizada tanto a pincel como mediante la aplicación de sellos, es de estilo popular, de inspiración neoclásica francesa, y combina motivos en negro, rosado, celeste y verde; otros dos lebrillos mexicanos del siglo XVIII, también colocados de este modo, estuvieron en la iglesia de Santo Domingo en San Carlos de Austria hasta 1961, fecha en la que fueron removidos, desconociéndose actualmente su paradero; 39 otro lebrillo que conserva desde el siglo XVIII su posición y su función como pila bautismal es el de la iglesia de Nuestra Señora del Rosario de Buenavista. 40 Esa pieza, colocada sobre un pilar de mampostería, está elaborada en mayólica y proviene con toda probabilidad 38 Ibídem, p. 147. 39 Ibídem, p. 147. 40 Ibidem, pp. 80-81. 33 Número 39, diciembre 2017, pp.17-36 Francisco Girelli, Flavia Zorzi y Daniel Schávelzon La utilización de lebrillos de cerámica popular como pilas benditeras y bautismales en iglesias coloniales hispanoamericanas de España. Presenta un defecto de manufactura que le confiere cierta irregularidad a su forma. La superficie interna está decorada en azul y amarillo y consiste en un motivo central -un toro corriendorodeado por motivos fitomorfos y guiones. Conservados en colecciones privadas, encontramos también varios otros lebrillos españoles procedentes de distintas iglesias coloniales de Venezuela, donde eran utilizados como pilas. Es el caso del lebrillo removido de una iglesia del Estado Barinas, 41 de aquel correspondiente a una iglesia del pueblo de Ospino, 42 aquel procedente de la sacristía de la iglesia de Pueblo Llano, 43 y del que fuera recuperado por José María Cruxent empotrado en un muro durante la excavación de una iglesia del pueblo de El Tocuyo. 44 Todos estos ejemplos, de distintas tipologías y proveniencias, corresponden a series de mayólica populares, con manufactura y decoraciones caracterizadas por la expeditividad y la espontaneidad. Por último, queremos mencionar el caso de otra pieza que, sin ser un lebrillo, constituye también un ejemplo del uso como pila benditera de un objeto elaborado para cumplir una función diferente. Se trata de una tapa (posiblemente de sopera) de mayólica catalana de estilo alcoreño, que fue hallada empotrada en un pilar de mampostería en una iglesia de Caraballeda. 45 Discusión Los casos relevados nos permiten concluir que en al menos algunas zonas de la América Hispana, el uso de lebrillos cerámicos a modo de pilas benditeras y bautismales fue frecuente durante el siglo XVIII e inicios del XIX. Esto resulta interesante si se tiene en consideración que para dicho período existían varios centros de manufactura españoles y americanos que producían piezas cerámicas específicamente destinadas a los actos litúrgicos de la santiguación y el bautismo. 41 Ibidem, pp. 62-63. 42 Ibidem, pp. 64-65. 43 Ibídem, p. 79. 44 Ibídem, p. 68. 45 Ibídem, p. 73. 34 Número 39, diciembre 2017, pp.17-36 Francisco Girelli, Flavia Zorzi y Daniel Schávelzon La utilización de lebrillos de cerámica popular como pilas benditeras y bautismales en iglesias coloniales hispanoamericanas Consideramos que la práctica en cuestión se debió a la necesidad de sortear dificultades de abastecimiento. Es decir, que mientras las benditeras y pilas -tanto de piedra como cerámicascon toda probabilidad deberían obtenerse por encargo, los lebrillos relevados estarían comúnmente disponibles en el mercado formal e informal debido a su utilidad como objetos de higiene y preparación de alimentos, tal como lo demuestra el hallazgo de piezas de las mismas tipologías en contextos arqueológicos correspondientes a unidades domésticas. Esta adquisición de productos no específicos para su uso en las iglesias se vincula con la ausencia de iconografía religiosa y de inscripciones que denoten propiedad en los lebrillos relevados, motivos que son frecuentes, en cambio, en las benditeras y pilas elaboradas ex profeso. Adicionalmente, puede decirse que los lebrillos relevados corresponden a producciones de precio módico, de carácter popular, que frecuentemente exhiben imperfecciones en sus formas y decoraciones, por lo que es de suponer que también hubiera una motivación de carácter económico que hiciera que se privilegiara el uso de dichos lebrillos en lugar de benditeras y pilas bautismales. Los estudios de tipo interpretativo que tuvieron a las mayólicas como protagonistas por lo general concluyeron que estos objetos eran consumidos en las colonias como bienes de lujo, para ser exhibidos como símbolo de identidad étnica y de estatus, lo que en muchas ocasiones implica una resignificación de estos productos, que en su Europa natal habían sido producidos con otros objetivos y actuaban como transmisores de otros significados. Cabe destacar que en la región del Río de la Plata son muy pocos los casos de benditeras y pilas bautismales cerámicas. En el caso de las benditeras, la única que conocemos aún en su posición original puede observarse en la ante sacristía de la Iglesia de San Miguel Arcángel en Buenos Aires, en la que además se lee su año en bajorrelieve: 1721. Por otro lado, en las excavaciones realizadas en el sitio Banco Central, en el centro de la misma ciudad, se recuperó un fragmento de lo que podría ser la placa de una pila bautismal elaborada en cerámica de esmalte estannífero, que presenta en relieve las siglas 35 Número 39, diciembre 2017, pp.17-36 Francisco Girelli, Flavia Zorzi y Daniel Schávelzon La utilización de lebrillos de cerámica popular como pilas benditeras y bautismales en iglesias coloniales hispanoamericanas IHS, correspondientes a la Compañía de Jesús. 46 En lo que respecta a las pilas bautismales, no tenemos conocimiento en la región de ninguna pieza cerámica elaborada para ese propósito específico, ya sea en iglesias o recuperada en contextos arqueológicos. A estos respectos es necesario recordar que tanto la zona del Río de la Plata como lo que hoy es Venezuela representaban, durante el siglo XVIII y la transición al XIX, espacios periféricos en el naciente sistema-mundo capitalista, con implicaciones particulares respecto de su situación en el mercado. En tanto colonias, su abastecimiento de manufacturas importadas se vio afectado por repetidas fluctuaciones derivadas de los eventos de crisis económica y los conflictos bélicos protagonizados por el imperio español. En resumen, lo que proponemos aquí es que el uso de lebrillos y otros objetos a modo de pilas en algunas zonas de la América Hispana colonial se debió a la necesidad de resolver un "problema" con los recursos disponibles en el mercado y accesibles por su precio. Los lebrillos de mayólica y, en menor medida, los de cerámica vidriada, resultaban opciones de consumo ideales para este propósito debido a que combinaban funcionalidad, disponibilidad, bajo precio, durabilidad y estética agradable. Consideraciones finales De acuerdo con la información presentada, es difícil estar de acuerdo con la estimación del padre Furlong sobre el carácter antilitúrgico de la utilización de piezas utilitarias a modo de pilas en las iglesias. Como puede verse por las observaciones hechas por el obispo Martí en Venezuela, y por su misma recomendación de que se adquiriera un lebrillo para su uso como pila en una iglesia, esta práctica no era algo que debía ser ocultado de la vista ante la presencia de autoridades eclesiásticas. Consideramos que la interpretación hecha por Furlong deriva de su desconocimiento de la frecuencia con la que se manifestó esta usanza en la América colonial, y sobre todo de su propia subjetividad, relacionada, entre otras cosas, con su carácter de religioso. 46 Marcelo Weissel (ed.), Arqueología de rescate en el Banco Central de la República Argentina. Buenos Aires: Comisión para la Preservación del Patrimonio Histórico Cultural de la Ciudad de Buenos Aires, 2000, p. 25. 36 Número 39, diciembre 2017, pp.17-36 Francisco Girelli, Flavia Zorzi y Daniel Schávelzon La utilización de lebrillos de cerámica popular como pilas benditeras y bautismales en iglesias coloniales hispanoamericanas Los casos relevados ponen en evidencia la capacidad creativa de los usuarios en las colonias hispanas americanas que -contrariamente a lo que suelen aseverar muchos arqueólogosno siempre buscaban emular las prácticas y usanzas de la Metrópoli a través del consumo de determinadas manufacturas. La identificación de la práctica aquí tratada también pone en el tintero la problemática de la elaboración de tipologías. En la práctica profesional de los arqueólogos, es frecuente la clasificación de los objetos en categorías estancas, muchas veces vinculadas más a nuestra propia interpretación que al modo en el que la sociedad o grupo estudiados los concebían. Creemos que categorías del tipo "higiene", "utilitario", "vida privada", "suntuario", entre otras, no deben ser asignadas a los objetos a priori, como si fueran una característica esencial y constitutiva de los mismos, sino que deben ser cuestiones a problematizar en cada caso, haciendo dialogar las distintas evidencias y sus contextos para intentar reconstruir los modos en que los objetos fueron utilizados y concebidos en cada caso. Esto es especialmente relevante en el caso de la América colonial Hispana, donde tenemos conocimiento de múltiples prácticas de reúso de objetos, especialmente cerámicos 47 . En resumen, la presentación de estos casos nos advierte sobre el peligro que representa la extrapolación hacia el pasado de nuestras propias apreciaciones y valoraciones relativas a la materialidad. Como investigadores de la cultura material, creemos que es necesario no perder de vista el carácter ambiguo y polisémico de los objetos, y la capacidad creativa de los consumidores y usuarios, que los reinterpretan en sus prácticas cotidianas, asignándoles nuevos usos, contextos y significados. Agradecimientos Al Arq. Daniel M. de la Torre del Museo Estancia Santa Catalina de Córdoba por los datos aportados y las fotos. A Carlos F. Duarte, director del Museo de Arte Colonial de Caracas por su colaboración y permitirnos reproducir la foto del lebrillo de Santa Ana de Paraguaná. Agradecemos su aporte a Santiago Aguirre Saravia y Eduardo Janeir. 47 Schávelzon, op. cit.