Una alternativa actual al dualismo en Psicología: la Ciencia Conductual Contextual
Abstract
El artículo busca constatar el carácter dualista que aún invade la Psicología, y cómo los problemas pragmáticos y filosóficos de la misma tienen como solución más socorrida el acudir a un monismo materialista, encarnado en la figura del reduccionismo cerebrocentrista. Así mismo, se presentan las características, filosofía y aplicaciones de la CBS (Ciencia Conductual Contextual) en vistas a ofrecer una alternativa dentro de la propia Psicología que supere el dualismo imperante y preserve la independencia de la Psicología como campo autónomo en la ciencia, entre la biología y la sociología.
Full text
35 Una alternativa actual al dualismo en Psicología: la Ciencia Conductual Contextual Nuria VÁZQUEZ LÓPEZ Cruz Roja de Asturias (España) Alejandro BASCOY GONZÁLEZ Centro Terapéutico R.E.D. de Mieres (España) Resumen El artículo busca constatar el carácter dualista que aún invade la Psicología, y cómo los problemas pragmáticos y filosóficos de la misma tienen como solución más socorrida el acudir a un monismo materialista, encarnado en la figura del reduccionismo cerebrocentrista. Así mismo, se presentan las características, filosofía y aplicaciones de la CBS (Ciencia Conductual Contextual) en vistas a ofrecer una alternativa dentro de la propia Psicología que supere el dualismo imperante y preserve la independencia de la Psicología como campo autónomo en la ciencia, entre la biología y la sociología. Abstract The article tries to verify the dualist character that still invades psychology, and how the pragmatic and philosophical problems of it have as a most useful solution to resort to a materialist monism, embodied in the figure of brain-centered reductionism. Likewise, the characteristics, philosophy and applications of the CBS (Contextual Behavioral Science) are presented in order to offer an alternative within the psychology that overcomes the prevailing dualism and preserves the independence of psychology as an autonomous field in science, among biology and sociology. Dirección de los autores: Centro Terapéutico R.E.D. de Mieres C/Manuel Llaneza. nº 25 2º y 3º Mieres, 33600 Asturias Correo electrónico: nuriavazquezló[email protected] Recibido: diciembre 2017. Aceptado: marzo 2018. La diversidad de escuelas y de filosofías, paradigmas o modelos, ha sido clásicamente una de las características de la Psicología. Como consecuencia, sus metodologías, sus términos y su manera de proceder para con los asuntos psicológicos son así mismo bien diferentes (Zilio, 2016). Dicha diversidad supone un inconveniente para el avance de la Psicología, teniendo en cuenta que muchas de estas filosofías son incompatibles entre sí (Pérez, Gutiérrez, García y Gómez, 2010). Si situamos el foco en la psicología clínica, nos encontramos, además, con que casi todas las escuelas y sus metodologías correspondientes funcionan, en el sentido más pragmático, y cuentan con una eficacia similar (González y Pérez-Álvarez, 2007). Tal hecho nos invita a pensar que el problema de tal pluralidad no sea tanto empírico como filosófico-conceptual. Aprovechando la diversidad existente, ciertas ciencias ya consolidadas invaden el campo de estudio propio de la Psicología -el comportamiento humano- intentando dar cuenta del mismo desde sus propias concepciones. El presente artículo se divide en dos partes bien diferenciadas, pero que guardan relación entre sí. En la primera, se ofrece un breve repaso histórico de cómo y por qué el dualismo sigue siendo protagonista en la Psicología; y de cómo intentar superar dicho problema filosófico ha derivado en una concepción reduccionista fisicalista, desencadenando una lucha entre el cerebro y el “fantasma de la máquina”, en vistas a determinar quién es el que domina y controla al ser humano. En la segunda, se presentan las características de la Ciencia Conductual Contextual (CBS) y su filosofía, ofreciéndola como una alternativa más pragmática que filosófica al dualismo, y por tanto al reduccionismo neurocéntrico que Apuntes de Psicología Colegio Oficial de Psicología de Andalucía Occidental, 2018, Vol. 36, número 1-2, págs. 35-40. Universidad de Cádiz, Universidad de Córdoba, ISSN 0213-3334 Universidad de Huelva, Universidad de Sevilla
36 Apuntes de Psicología, 2018, Vol. 36, número 1-2, págs. 35-40.36 le sigue, considerando al ser humano y su comportamiento como un todo indivisible en cualquiera de sus partes, así como de su contexto o circunstancias, en sentido orteguiano. Dualismo en Psicología: el talón de Aquiles de una ciencia en busca de su lugar Si la filosofía supone el paso del “mito” al “logos”, algo parecido podríamos decir del paso que tuvo el alma de lo metafísico a lo científico cuando Brentano (1874) decidió bautizar a la psicología como “ciencia del alma”. El alma, o mente en nuestros tiempos, se situó a la altura de los astros y de las plantas en lo que a su estudio se refiere; pero con una diferencia: todos sabemos bien lo que es una planta, o un planeta, pero la cosa no está tan clara respecto a eso que conocemos por “mente” (De Brigard, 2003). La concepción y problemática dualista ha sido una constante en la Psicología y en las materias científicas encargadas del estudio de los seres humanos (Novoa, 2002), y los intentos por superarlo no han sido precisamente escasos. Aún a día de hoy la Psicología sigue invadida por la temática mente-cuerpo, y la forma en que ambos aspectos podrían interrelacionarse. En ese sentido, aún seguimos buscando nuestra glándula pineal. Pese a que la distinción filosófica mente-cuerpo puede rastrearse hasta los griegos, poca duda cabe de que es con Descartes cuando el dualismo alcanza su punto álgido (Novoa, 2002). Con la división cartesiana toma fuerza la hipótesis de la existencia de un cuerpo (extenso y material) y un alma, o mente (inextensa, inmaterial, espiritualista), que juntas conformarían el ser humano. De la misma forma, Descartes establecería una equivalencia entre “alma” y “yo-sujeto” (que piensa, siente y razona), opuesta a los objetos materiales (las cosas a conocer mediante la ciencia). Esta dualidad sujeto-objeto constata los dos tipos de realidades: res cogitans y res extensa; que ponen de manifiesto uno de los problemas científicos y filosóficos de la dualidad en Psicología, al ser el propio sujeto quien conoce un objeto (a sí mismo) quien estaría constituido por una realidad no material; por lo que de facto no podría ser asumido como objeto de conocimiento científico, al no estar esta realidad inmaterial sometida a las leyes naturales de la matemática, la física y la geometría. Otra de las críticas más sólidas al paradigma dualista de la Psicología de hoy, encarnada en el modelo cognitivo, tiene que ver con el mito del “fantasma en la máquina”, definido por Ryle. Este hace referencia a la concepción actual de que el cuerpo humano es una especie de máquina biológica conducida o bajo las órdenes de un fantasma (el alma, la mente) del que poco o nada se sabe, al tener un carácter privado que solo sería accesible mediante metáforas, como la del ordenador, y que sería el responsable último del comportamiento (De Brigard, 2003). En ese sentido, algo podemos agradecerle al reduccionismo biologicista, y es haber encontrado, o dar la ilusión de haberlo hecho, la mansión del fantasma (el cerebro) y hacer visibles sus correrías nocturnas gracias a tecnologías como la imagen por resonancia magnética funcional (fMRI). En pos de superar el dualismo, la Psicología como ciencia se aferró el método científico positivista, si bien este no parece haber solucionado el problema filosófico del dualismo, como ya advirtió Wundt (Lamiell, 2013). Más bien al contrario, lejos de ser la tabla de salvación de la Psicología, esta no ha sabido adaptarse debidamente a los moldes de la ciencia natural (Pérez-Álvarez, 2018). Es cierto que el adoptar el método científico ha contribuido a mejorar el prestigio de la Psicología, pero a cambio de aceptar una serie de limitaciones. Ante esta encrucijada filosófica, y tratando de zafarse de ese dualismo inherente, la Psicología ha decidido entregarse a los brazos de la neurociencia, que parece ser la encargada hoy día de dar cuenta y explicación de los asuntos humanos (Pérez-Álvarez, 2011). Sin embargo, el tapar la herida del dualismo cartesiano con un parche de monismo materialista no parece ser la solución más acertada, teniendo en cuenta que este monismo no deja de ser parte de ese bucle dualista, en el sentido en que acepta la existencia de la mente, y trata de darle un lugar: el cerebro. Nos encontramos sin duda en la era del cerebro. Las explicaciones del comportamiento humano se caracterizan por un “cerebrocentrismo” que ya explicaría Pérez-Álva- rez (2012): “Llamo cerebrocentrismo a la tendencia […], reduccionista, consistente en explicar los asuntos humanos como cosa del cerebro, entre cuyos asuntos no faltan los problemas psicológicos. Esta tendencia se encuentra […] en toda esa proliferación de neuro-X, donde X es cualquier disciplina de las ciencias sociales y de las humanidades así como cualquier tema que se tercie.” (Pérez-Álvarez, 2012, pp. 8). Sin embargo, en el intento de cambiar una realidad psicológica por una psicoquímica se cae en otro problema filosófico de plena actualidad: el reduccionismo cerebrocentrista, suponiendo esto una falacia mereológica al trata de explicar el todo (la persona) a través de una de sus partes (el cerebro) (Pérez-Álvarez, 2011; López y Costa, 2014). Defenderemos que la solución a tal encrucijada filosófica pasa por proponer una alternativa que no caiga rápidamente en reducir la res cogitans (mente) a una parte de la res extensa (cerebro), por seguir en el mundo cartesiano; toda vez aclarado que tal monismo fisicalista no dejaría de ser un producto que acepta la concepción dualista. En este sentido, parece que la única manera de escapar del dualismo y del problema mente-cuerpo sería ignorar tal cuestión, en tanto en cuanto carecería de sentido para el estudio del comportamiento humano (Ribes, 2004). Pasaríamos entonces a considerar el ser humano y su comportamiento como un todo irreductible a cualquiera N. Vázquez López y A. Bascoy González Una alternativa actual al dualismo en Psicología: la Ciencia Conductual Contextual
Apuntes de Psicología, 2018, Vol. 36, número 1-2, págs. 27-34. 37 37 de sus partes, e inseparable así mismo, y a sí mismo, del mundo en el que vive y de su contexto. En el sentido más orteguiano “la persona es la persona, y sus circunstancias”, que no “con” ellas. El conductismo radical ha sido clásicamente una de las corrientes más predispuestas a hacer frente a los problemas filosóficos que atañen al estudio del comportamiento humano como un saber científico, considerándose como una suerte de fenomenología pragmática en post de la superación del dualismo (Pérez- Álvarez, 2004); como así lo son otros enfoques que comparten la filosofía monista del conductismo radical, sirva como ejemplo el contextualismo funcional (Biglan y Hayes, 2015). Dentro de la filosofía del contextualismo funcional, muy similar en sus bases al conductismo radical skinneriano, la CBS (Contextual Behavioral Science) se postula como una de las ciencias más capaces de hacer frente al problema dualista dentro de la disciplina de la Psicología, y que, siguiendo la recomendación de Ribes (2004), adopta una posición monista por una cuestión meramente pragmática, más que filosófica. La Ciencia Conductual Contextual (CBS) y el contextualismo funcional La Ciencia Conductual Contextual (CBS por sus siglas en inglés, Contextual Behavioral Science, se trata de una estrategia de desarrollo científico y práctico que reúne un conjunto de asunciones filosóficas, asentadas en el contextualismo funcional, donde el fin último es cambiar el mundo de manera positiva e intencional (Hayes, Barnes-Holmes y Wilson, 2012). De forma más amplia la definición que se recoge en la inauguración de The Journal of Contextual Science: “Contextual Behavioral Science (CBS) es una estrategia comunitaria centrada en principios de desarrollo científico y práctico reticulado. Basado en suposiciones filosóficas contextualizadas, y anidado dentro de la ciencia de la evolución multidimensional y multinivel como una visión contextual de la vida, busca el desarrollo de conceptos y métodos científicos básicos y aplicados que sean útiles para predecir e influir en las acciones contextualmente integradas de organismos completos, individualmente y en grupos, con precisión, alcance y profundidad; y extiende ese enfoque al propio desarrollo del conocimiento para crear una ciencia del comportamiento más adecuada a los desafíos de la condición humana.” (Hayes et al., 2012, p.2) La intención inicial de la CBS era la aplicación del análisis del comportamiento a la conducta humana compleja y a sus contextos en psicología clínica. Esta mantiene una serie de puntos comunes con el ala más contextual del análisis funcional pero también múltiples diferencias. Como señala Wilson (2016) cabe remarcar la influencia, en teoría y filosofía, del conductismo radical de Skinner, de donde se toman supuestos básicos, sin olvidar sus diferencias y matices. Y es que, a grandes rasgos, mientras que el análisis conductual básico continúa centrándose principalmente en el aprendizaje animal, la CBS se otorga mayor importancia al lenguaje, la cognición, entre otras cuestiones particulares (Levin, Twohig y Smith, 2016; Dymond y Critchfield, 2001). Se precisa de una filosofía para poder responsabilizar y explicar una ciencia y, en el caso de la CBS, esta es el contextualismo funcional. Hayes (1993) lo sitúa en la tradición post-darwiniana funcional del pragmatismo americano así como en el papel que tuvo posteriormente en el análisis la conducta de Skinner. Para comprender el contextualismo funcional cabe separar y ver el significado del contextualismo en sí mismo. Pepper (1942) definió cuatro cosmovisiones básicas con sus asunciones ontológicas y espistemológicas particulares: formismo, mecanicismo, organicismo y contextualismo. Cabe destacar el papel del mecanicismo y el contextualismo para entender la situación actual en la Psicología científica. Por un lado, el mecanicismo comprende al mundo como compuesto por partes fundamentales que se pueden analizar independientemente del todo que conforman, y de la fuerza que los mueve. Así es que su metáfora-raíz es la máquina, como base ontológica, y su criterio de verdad la correspondencia entre el modelo del mundo y el mundo real. Por otro lado, desde el contextualismo se entiende el organismo como un todo, que se encuentra dentro e inseparable de un contexto histórico y situacional (Hayes et al., 1998). Esta cuestión se representa en su metáfora-raíz de acto-en-con- texto. Mientras que desde el mecanicismo se podría explicar una parte como la autoeficacia que se mueve mediante la motivación, desde el contextualismo las partes son interdependientes del contexto; como ocurre con la contingencia de tres términos de Skinner, no podría entenderse la consecuencia sin la relación lo demás (Biglan y Hayes, 2015). En particular, los principios filosóficos del contextualismo funcional podrían resumirse en: análisis del evento como un todo indivisible, la asunción de una filosofía epistemológica evolutiva, un criterio de verdad pragmático y la asunción de una posición monista, por criterios meramente prácticos. Como señala Hayes (2012) la unidad de análisis es el acto-en-contexto, entendiendo que el acto de una forma amplia y el contexto en un sentido situacional e histórico. Dado que se trata de una perspectiva contextual funcional, los comportamientos se entienden y analizan “en” y “con” un contexto; no se desconectan. Bajo este principio, nos es más sencillo asumir una perspectiva holística de la persona y su comportamiento, sin entender cada uno de los factores que contribuyen al mismo por separado. Por ello, es desde la Psicología, y no otras disciplinas, desde la que se ofrece un campo de análisis más amplio. En cuanto al criterio de verdad, se trata de un criterio pragmático: la verdad es lo que funciona (Biglan y Hayes, 2015), es decir, las acciones del mundo serán verdaderas si permiten acciones más efectivas que otras. En el caso de la CBS esta tiene como meta N. Vázquez López y A. Bascoy González Una alternativa actual al dualismo en Psicología: la Ciencia Conductual Contextual
38 Apuntes de Psicología, 2018, Vol. 36, número 1-2, págs. 35-40.38 predecir-e-influir en el comportamiento, además de una más amplia: “creación de una ciencia conductual más adecuada para el reto de comprender la condición humana”. En último lugar, se parte de una posición monista al considerar que desde el análisis científico solo se trabaja con elementos que son de alguna forma observables, también en Psicología (Biglan y Hayes, 2015). En el caso de la CBS la posición monista tiene una intención estratégica, pragmática, más que un supuesto ontológico (Hayes et al., 2012), evitando así enfrentarse filosóficamente al problema dualismo-mo- nismo. Desde una perspectiva contextual, como sucede en el conductismo radical de Skinner, los eventos internos y los externos no son diferentes porque todas las acciones hacen a un organismo completo (Levin et al., 2016). Como señala Hayes (2012) “el comportamiento es una y todas las acciones del mundo entero”. Predecir-e-influir con precisión, alcance y profundidad La meta distintiva de la CBS es la de predecir-e-influir, con precisión, alcance y profundidad (Hayes et al., 2012; Levin et al., 2016; Wilson, 2016). El hecho de utilizar guiones en predicción-e-influencia aúna los términos y aporta uniformidad a la meta del análisis funcional; por esa razón el análisis causal en un enfoque contextual funcional debe de extenderse al contexto manipulable de la acción (Hayes y Brownstein, 1986). Cada teoría que se esfuerce en predecir pero no en influir no cumpliría el criterio de verdad. Biglan y Hayes (1996) señalan que Skinner habla de predicción y control mientras que desde el contextualismo, en lugar de control se habla de influencia, por tres razones principales: el control sugiere una forma de influencia exclusiva y no probabilística, el control a veces en la teoría del comportamiento significa falta de variabilidad y la palabra control puede connotar control coercitivo. A pesar de que la intención predictiva es compartida tanto por el mecanicismo como por el contextualismo, el mecanicismo no se asegura que se pueda influir en el comportamiento. Si se produce esta desconexión entre predicción e influencia en el mecanicismo es porque las variables independientes no pueden modificarse, cambiarse o probarse de alguna forma (Biglan y Hayes, 2015). Así pues, desde la perspectiva contextual que sustenta la CBS, las variables que desde otras perspectivas se consideran independientes (cogniciones, emociones, procesos cerebrales) son en realidad variables dependientes y al tratar de modificarlas no se podrá realizar correctamente. Las variables que se tienen en cuenta como dependientes en otras teorías no es, per se, que no tengan importancia para la explicación de un fenómeno, sino que no son útiles o pragmáticas para referirse a las causas y poder actuar sobre ellas. Tampoco quiere decir que se rechacen los eventos privados ni que los organismos sean pasivos, simplemente no cumplen la meta de influir en el comportamiento. Desde la CBS es necesario que se cumplan ambos criterios de predicción-e-influencia para que funcionen los métodos y las teorías (Hayes et al., 2012). Además, para lograr esta meta, se tiene en cuenta entre otros factores como es la utilización del lenguaje. Términos técnicos y términos de nivel medio Hay que tener en cuenta que se trata de una ciencia, y que el lenguaje científico requiere de mayor precisión que, por ejemplo, el lenguaje ordinario. También requiere un mayor alcance y profundidad en las palabras utilizadas, para generar principios y no solamente describir eventos (Wilson, 2016). Las características que conforman dicho lenguaje científico son la precisión, entendida como el grado en que los conceptos que utilizamos se relacionan más fielmente a los eventos que describe; el alcance, que lo que analizamos tiene una utilidad para un rango considerable de fenómenos; y la profundidad, en el que tendrá que haber consistencia con otros niveles de análisis, debe de darse una coherencia y una utilidad (Biglan y Hayes, 2015). Un ejemplo de estos términos son los utilizados por el análisis del comportamiento, como reforzamiento, el cual tiene una considerable precisión y alcance (Wilson, 2016). En la CBS se han desarrollado conceptos científicos, técnicos, que tienen una alta precisión, alcance y profundidad, tal es el caso de la teoría de los marcos relacionales (RFT por sus siglas en inglés, Relational Frame Theory), formada por un conjunto de análisis funcionales en una teoría analítico-abstractiva. Mientras que desde modelos de corte hipotético-deductivo se explica desde constructos de tipo causal, mediante enfoque mecanicista, en la teoría analítico-abstractiva los principios emergen de conjuntos de análisis funcionales, es decir, de tipo inductivo. El núcleo de la RFT es el lenguaje y la cognición, centrándose en la capacidad humana de formar relaciones entre eventos, combinarlos en redes y cambiar las funciones de los eventos (Biglan y Hayes, 2015; Hayes et al., 2012). A pesar de la importancia que tienen los conceptos de tipo técnico para la elaboración de principios y conformar la teoría, la CBS también hace un uso pragmático del lenguaje, debido a las limitaciones en, por ejemplo, difusión y divulgación que tiene el lenguaje puramente científico (Biglan y Hayes, 2015). Para ello se elaboran y utilizan los denominados términos medios, es decir, términos no técnicos que sirven para orientar sobre cómo aplicar conceptos técnicos. El fin último es, en consonancia con las bases de la CBS, explicar el comportamiento humano complejo. Un ejemplo de términos de nivel medio es la flexibilidad psicológica o la aceptación correspondientes a la terapia de aceptación de aceptación y compromiso (ACT por sus siglas en inglés, Acceptance and Commitment Therapy), el enfoque más extendido de las terapias de tercera generación. N. Vázquez López y A. Bascoy González Una alternativa actual al dualismo en Psicología: la Ciencia Conductual Contextual
Apuntes de Psicología, 2018, Vol. 36, número 1-2, págs. 27-34. 39 39 Discusión Clásicamente la Psicología ha estado invadida por una serie de problemas pragmáticos y filosóficos que han impedido que esta disciplina avance más rápido de lo que pudiera haberlo hecho. Esto ha estado motivado, en parte, por una suerte de encrucijadas filosóficas que han hecho de la Psicología la disciplina del “eterno retorno” (retorno a posiciones dualistas, a viejos debates aparentemente cerrados, a viejas corrientes que, superadas hace años, retornan en forma de modas), dando el aspecto de ser vino nuevo en odres viejos. Dentro de esta serie de problemas ontológicos, uno de los más destacados ha sido y sigue siendo el dualismo, alcanzando su máximo esplendor con los escritos de Descartes. La imposibilidad de estudiar un ente no material, bien llamado res cogitans o mente, sigue suponiendo una barrera científica a día de hoy. La alternativa que se ha consolidado como más relevante a la cuestión dualista es el ya citado monismo fisicalista que, intentando explicar el comportamiento humano desde su cerebro y su química, adopta una posición filosófica reduccionista al reducir una parte (la mente) a la otra (el cuerpo). Esto podría no ser realmente una solución, ya que retroalimenta al propio dualismo: el monismo fisicalista es el último eslabón de la cadena dualista. Además de los problemas de corte filosófico nos encontramos con múltiples problemas pragmáticos que se traducen, en último término, en una falta de resultados y una incapacidad para operativizar variables que hagan del comportamiento humano una realidad susceptible de ser predicha e influenciable, objetivo último de enfoques contextuales como la Ciencia Conductual Contextual (CBS). La CBS podría representar una alternativa al problema dualista. Los autores plantean esta ciencia desde una base filosófica monista; a diferencia del monismo fisicalista este se trata de una opción meramente pragmática. De esta forma asumir que la realidad material solo tiene una entidad ofrece beneficios prácticos si nuestro objetivo es predecir e influir la conducta humana. En su principio base de acto-en-contexto se marca la principal diferencia con el reduccionismo biologicista, porque aun siendo ambos enfoques monistas, la CBS no cae en un reduccionismo sino que explica la conducta como un todo: el acto “en” un contexto y “con” un contexto. Es necesario aclarar que aunque la CBS sí ofrece una alternativa pragmática, no resuelve del todo la cuestión filosófica del dualismo. Por un lado no es uno de sus objetivos, y por otro, mantiene una posición monista. Una alternativa filosófica al debate dualismo-monismo podría encontrarse en el pluralismo o materialismo filosófico, si bien cabría repensar como esto pudiera combinarse con la visión monista de la ciencia. El materialismo filosófico considera tres tipos de materialidades: la corpórea o M1, la psicológica o M2 y la supraindividual o M3; cada una de ellas con sus niveles de influencia. Este sitúa al sujeto en el mundo y como sujeto operante del mismo, al ser la única materialidad capaz de mantener relaciones directas con M1 y M3. Pese a que son entidades materiales distintas, ninguna de las tres es menos real que otra. En definitiva, la Ciencia Conductual Contextual (CBS) se plantea como alternativa al dualismo imperante en Psicología, pero con limitaciones sobre todo en el plano filosófico, cuya importancia no debiera ser olvidada ni desde la Psicología en particular ni desde la ciencia en general. Referencias Brentano, F. (1874/1973). Psychologie vom empirischen Standpunkte (O. Kraus Ed.). Edición en ingles de L. McAlister, Psychology from an empirical standpoint. Londres/NuevaYork: Routledge. Biglan, A. y Hayes, S.C. (1996). Should the behavioral sciences become more pragmatic? The case for functional contextualism in research on human behavior. Applied and Preventive Psychology, 5 (1), 47-57 [DOI: 10.1016/ S0962-1849(96)80026-6]. Biglan, A. y Hayes, S. (2015). Functional contextualism and Contextual Behavioral Science. En R. Zettle, S.C. Hayes, D. Barnes-Holmes y A. Biglan (Eds.), The Wiley Handbook of Contextual Behavioral Science (pp. 37-61). Londres: Wiley Blackwell [DOI: 10.1002/9781118489857.ch4]. De Brigard, F. (2003). Eliminando al fantasma de la máquina (del alma al software - 1). Revista Colombiana De Psiquiatría, 32 (2), 175-192. Dymond, S. y Critchfield, T.S. (2001). Neither Dark Age nor Renaissance: Research and Authorship trends in the Experimental Analysis of Human Behavior (1980- 1999). The Behavior Analyst, 24 (2), 241-253 [DOI: 10.1007/BF03392034]. Gónzalez Pardo, H. y Pérez-Alvarez, M. (2007). La invención de trastornos mentales. Madrid: Alianza Editorial. Hayes, S.C. y Brownstein, A.J. (1986). Mentalism, behavior-behavior relations, and a behavior-analytic view of the purposes of science. The Behavior Analyst, 9 (2), 175-190 [DOI: 10.1007/BF03391944]. Hayes, S.C., Hayes, L.J. y Reese, H.W. (1988). Finding the philosophical core: A review of Stephen C. Pepper’s World Hypotheses: A Study in Evidence. Journal of the Experimental Analysis of Behavior, 50 (1), 97-111 [DOI: 10.1901/jeab.1988.50-97]. Hayes, S.C. (1993). Analytic goals and the varieties of scientific contextualism. En S.C. Hayes, L.J. Hayes, H.W. Reese y T.R. Sarbin (Eds.), Varieties of Scientific Contextualism (pp. 11-27). Reno, NV: Context Press. Hayes, S.C., Barnes-Holmes, D. y Wilson, K. (2012). Contextual Behavioral Science: Creating a science more adequate to the challenge of the human condi- N. Vázquez López y A. Bascoy González Una alternativa actual al dualismo en Psicología: la Ciencia Conductual Contextual
40 Apuntes de Psicología, 2018, Vol. 36, número 1-2, págs. 35-40.40 tion. Journal of Contextual Behavioral Science, 1 (1-2), 1-16 [DOI: 10.1016/j.jcbs.2012.09.004]. Lamiell, J.T. (2013). On psychology’s struggle for existence: Some reflections on Wundt’s 1913 essay a century on. Journal of Theoretical and Philosophical Psychology, 33 (4), 205-215 [DOI: 10.1037/a0033460]. Levin, M., Twohig, M. y Smith, B. (2015). Contextual Behavioral Science: An overview. En R. Zettle, S. Hayes, D. Barnes-Holmes y A. Biglan (Eds.), The Wiley Handbook of Contextual Behavioral Science (pp. 17-36). Londres: Wiley Blackwell [DOI: 10.1002/9781118489857.ch3]. López, E. y Costa, M. (2014). Los problemas psicológicos no son enfermedades. Madrid: Pirámide. Novoa, M.M. (2002). Algunas consideraciones sobre el dualismo en psicología. Universitas Psychologica, 1 (2), 71-80. Pérez-Álvarez, M. (2004). El conductismo como filosofía. En M. Pérez-Álvarez (Ed.), Contingencia y drama. La psicología según el conductismo (pp. 43-68). Madrid: Minerva Ediciones. Pérez-Álvarez, M. (2011). El magnetismo de las neuroimágenes: moda, mito e ideología del cerebro. Papeles del Psicólogo, 32 (2), 98-112. Pérez-Álvarez, M. (2012). Frente al cerebrocentrismo, psicología sin complejos. InfoCOP, 57, 8-12. Pérez-Álvarez, M. (2018). Psychology as a science of subject and comportment, beyond the mind and behavior. Integrative Psychological and Behavioral Science, 52 (1), 25-51 [DOI: 10.1007/s12124-017-9408-4]. Pérez, V., Gutiérrez, M.T., García, A. y Gómez, J. (2010). El estudio científico de los procesos psicológicos básicos. En V. Pérez, M.T. Gutiérrez, A. García y J. Gómez (Eds.), Procesos Psicológicos Básicos. Un análisis funcional (pp. 21-58). Madrid: UNED. Ribes, E. (2004). La psicología cognoscitiva y el conocimiento de otras mentes. Acta Comportamentalia, 12 (3), 7-21. Wilson, K. (2015). Contextual behavioral science: Holding terms lightly. En R. Zettle, S. Hayes, D. Barnes-Holmes y A. Biglan (Eds.), The Wiley Handbook of Contextual Behavioral Science (pp. 62-80). Wiley Blackwell. Zilio, D. (2016). On the autonomy of psychology from neuroscience: A case study of Skinner’s radical behaviorism and behavior analysis. Review of General Psychology, 20 (2), 155-170 [DOI: 10.1037/ gpr0000067]. N. Vázquez López y A. Bascoy González Una alternativa actual al dualismo en Psicología: la Ciencia Conductual Contextual