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Revista internacional de Historia de la Comunicación, Nº 5, Vol. 1, año 2015, PP. 35-51 35 EL SENSACIONALISMO DE LOS RIESGOS Y LAS CATÁSTROFES: UN SIGLO EN LOS RELATOS PERIODÍSTICOS Carlos Lozano Ascencio Universidad Rey Juan Carlos [email protected] Recibido: 29-12-2015 Aceptado: 9-2-2016 Resumen: El impulso industrial de la prensa norteamericana y europea de finales del siglo XIX estuvo acompañado necesariamente de una estrategia editorial que tenía como finalidad que los receptores de las principales cabeceras comenzaran a sentirse mucho más implicados con los temas de actualidad. Al principio Pulitzer involucró a sus lectores con temas que conmovieron, después Hearst, con base en la provocación, consiguió que el amarillismo informativo consiguiera la implicación a distancia. Así, se fue expandiendo el perímetro de afectaciones físicas y psicológicas procurando que los receptores estuvieran más conmovidos y gratificados que informados. Este estilo narrativo, tan rentable para los periodistas y tan llamativo para las audiencias, no ha desaparecido, sino que, más bien, ha evolucionado y se ha hecho cada vez más sofisticado y complejo, a tal grado que, hoy en día, los riesgos más acuciantes y las catástrofes más devastadoras del orbe no se pueden llegar a entender sin apelar al sensacionalismo.
Carlos Lozano Ascencio Revista internacional de Historia de la Comunicación, Nº 5, Vol. 1, año 2015, PP. 35-51 36 Palabras clave: Catástrofes, Comunicación, Sensacionalismo, Sociedad del Riesgo. Abstract: The industrial boom of the American and European press of the late nineteenth century was necessarily accompanied by an editorial strategy that was intended that receivers of the major newspapers will begin to feel more involved with current issues. At first Pulitzer readers involved with issues that touched. After Hearst, based on provocation, he got the news sensationalism was the beginning of the distance involved. Thus it was expanding the scope of physical and psychological effects ensuring that recipients were more moved and gratified that informed. So, as profitable for journalists and so engaging for the audience, narrative style has not disappeared but rather has evolved and become increasingly sophisticated and complex, so much so that, today, the risks most pressing and the most devastating catastrophes of the world cannot come to understand without resorting to sensationalism. Keywords: Catastrophe, Communication, Sensationalism, Risk Society. Introducción En este artículo se comenta que los riesgos más acuciantes y las catástrofes más devastadoras del orbe no se pueden llegar a entender sin apelar al sensacionalismo periodístico. Lo anterior sería tanto como afirmar que la opinión pública se ha ido acostumbrando a requerir edulcorantes extra-informativos (imágenes, montajes, bandas sonoras, retóricas, etc.) que faciliten la atención y comprensión de las quiebras del acontecer 1 , anteponiendo la implicación a sus propias reflexiones. Partimos de la premisa de que para que los sujetos asuman el rol de receptores de la comunicación (personal y/o social) no sólo deben saber percibir y saber interpretar los datos transmitidos, sino, sobre todo, deben sentirse aludidos e interesados por el contenido de la información. Se puede decir que dicha implicación de los receptores es una condición necesaria para que cualquier comunicación pueda tener éxito. Ahora bien, el emisor, desde tiempos inmemoriales, ha aprendido a “seducir” al receptor para conseguir metas por la vía comunicativa, es decir, el emisor no solo ha sabido hacerle llegar los datos necesarios al receptor para conseguir algún objetivo determinado, sino que también ha sabido distinguir el momento más propicio para dar a conocer (comunicar) las cosas y alcanzar determinados cometidos. El 1 Las quiebras del acontecer remiten a la percepción que tienen los sujetos sobre una ruptura que sucede en el transcurso del devenir previsible. La percepción les afecta en el control (cognitivo y práctico) sobre su entorno, llevándoles a una representación de desorden espacial y temporal, es decir, a una sensación de inseguridad. Cfr. Piñuel, Gaitán, Lozano, 2013.
El sensacionalismo de los riesgos y las catástrofes: un siglo consolidándose en los relatos periodísticos Revista internacional de Historia de la Comunicación, Nº 5, Vol. 1, año 2015, PP. 35-51 37 sensacionalismo periodístico es, en este sentido, un edulcorante que pretende seducir a los receptores para que se sientan más aludidos e implicados en los mensajes transmitidos aunque dichas informaciones no justifiquen por sí solas el gusto, la atracción y la aceptación por parte de las audiencias. Así pues, el sensacionalismo fue, al mismo tiempo, causa y consecuencia de la mayor amplitud en la difusión de la prensa industrial de finales del siglo XIX y principios del siglo XX. Esas cabeceras que cada vez llegaban más lejos y a más lectores propiciaron que la implicación se manifestara a distancia, es decir, que los temas y los acontecimientos de lugares más remotos y ajenos comenzaran a tener el mismo interés y atracción que los temas más cercanos y propios. Las narrativas sensacionalistas protagonizaron el estilo y el éxito periodístico de una época que sobrevive hasta nuestros días 2 . Ha calado tanto en las formas sociales e individuales en el acceso a la información que, sin estos recursos artificiosos en el lenguaje, en la estética y en la tecnología, los receptores podrían llegar a tener la sensación de no estar informados. En otras palabras: sin aspectos llamativos la información no informa, o mejor: sin sensacionalismo las audiencias tienen la sensación de no estar informadas. 1 Los recursos sensacionalistas para conseguir involucrar a distancia a los lectores de periódicos La implicación de los receptores es un requisito imprescindible para que cualquier comunicación pueda tener éxito. Ahora bien, la función de cualquier emisor (desde épocas muy antiguas) ha consistido en “seducir” al receptor para conseguir metas por la vía comunicativa, esto es, el que intenta informar no solo ha sabido hacerle llegar los datos necesarios a quien busca informar, sino que también ha sabido distinguir “la forma y el momento más idóneos” para comunicar su mensaje. El receptor, por su parte, al querer estar o sentirse informado siempre ha buscado los mensajes más atractivos al dejarse llevar o seducir por quienes le informan de esa manera. Ahora bien, no es hasta finales del siglo XIX y principios del XX, en pleno apogeo de la prensa 2 Jesús Timoteo Álvarez fundamenta esta idea afirmando que “grandes diarios, contando ya con la radio y la televisión, mantuvieron a sus seguidores o lectores (audiencias) en torno a muy diferentes temas, relacionados siempre con la expectación, el sensacionalismo, el escándalo, las pasiones, la demagogia, todo aquello con que, desde siempre, se ha conseguido atraer y mantener el interés de las multitudes. (2004: 34-35).
Carlos Lozano Ascencio Revista internacional de Historia de la Comunicación, Nº 5, Vol. 1, año 2015, PP. 35-51 38 industrial, cuándo se consolida el sensacionalismo como un edulcorante informativo para seducir a los lectores que pudieron sentirse aludidos e implicados con esos temas. Al tiempo que a dichos lectores, por su parte, también les gustaba leer, dejarse llevar e involucrarse emotivamente con esa clase de noticias. Los antecedentes más directos son los periódicos denominados Penny Papers en los Estados Unidos, que desde los años treinta del siglo diecinueve van “adulterando emotivamente” la información periodística: Hasta ese momento las “noticias”, generalmente, se limitaban a notas sobre hechos sociales o políticas de genuina importancia, o de ciertos sucesos que tuvieran significado para un público amplio. Sin embargo Benjamin Day llenó su periódico (el Sun) con noticias de otro carácter –relatos de delitos, historias de pecado, catástrofe o desastre– que la gente de la calle consideraba excitantes, entretenidas o divertidas (De Fleur y Ball-Rokeach, 1993:60) No sería inadecuado afirmar que existe una relación muy cercana e inter-dependiente entre la prensa de masas y el sensacionalismo, ya que ninguno de los dos se explica sin la existencia del otro. Miquel Rodrigo (1989: 88) lo comenta de la siguiente manera: La prensa (de masas) se ha convertido para los ciudadanos en la principal fuente de transmisión de acontecimientos. Además, frente a los acontecimientos sociales, la prensa adopta una postura más activa; ya no se trata de recibir la información y comentarla, sino que hay que descubrir el acontecimiento (…). Frente a la democratización de las sociedades hay una politización del acontecimiento. La explicación del acontecimiento se hará en función de una ideología explícita. Aunque frente al periodo anterior, en el que el comentario era el que dominaba el acontecimiento, con la gran prensa de masas, este último es el elemento central de la mercancía informativa. Esta demanda de acontecimientos hace que sea frecuente la exageración o incluso falsificación del acontecimiento. Estamos en la época del nacimiento del periodismo sensacionalista. Los periódicos de finales del siglo xix se convierten en los principales agentes de la socialización, del orden social y de la construcción del acontecer público, al tiempo que se convierten en empresas muy lucrativas. Es la nueva concepción del periódico como empresa y no sólo como instrumento político al servicio de un partido, manifestación más habitual hasta entonces. El compendio es manifiesto, se están poniendo los nuevos lenguajes y presentaciones, los mecanismos de influencia social y las fuentes de ingresos gracias a la información, concebida como medio de enriquecimiento (Bordería, E. et. al. 1998-321).
El sensacionalismo de los riesgos y las catástrofes: un siglo consolidándose en los relatos periodísticos Revista internacional de Historia de la Comunicación, Nº 5, Vol. 1, año 2015, PP. 35-51 39 Los recursos sensacionalistas del periodismo tratan de: conmover al lector y a ese fin se le sirven a diario relatos convenientemente aderezados con grandes titulares e ilustraciones –las primeras fotografías– sobre asuntos de la más variada temática: irrumpen con fuerza los temas sociales, los escándalos –el escándalo sexual o el crimen se convierten en las grandes estrellas del momento– y junto a ellos el tema político, que no desaparece, sin que se adapta a los nuevos tiempos elevando la nación a categoría de sujeto periodístico (Gloria García González, 1999). Por su parte, Belén Alonso comenta que El resultado principal (de la prensa de masas) fue que las noticias se convirtieron en un objeto de consumo masivo. Si el final del siglo diecinueve señala el triunfo de la nueva prensa, el comienzo del veinte observa su consolidación. En el período previo y durante la primera gran guerra la curiosidad actuó como estimulante y los diarios populares de masas se vieron ampliamente beneficiados (2007: 91). Esta particularidad en la que se encontraba la prensa de masas (hegemónicamente dominada por la narrativa sensacionalista) marcó un determinante punto de partida para delimitar una tendencia en las coberturas periodísticas de la Primera Guerra Mundial y también una marcada predisposición por parte de las audiencias para atender, informarse e interpretar el conflicto bélico según los estilos narrativos imperantes en la prensa de entonces. No cabe duda, que después de ese gran conflicto mundial, al quedar al descubierto la gran distancia que había entre el “acontecer” y los “relatos periodísticos del acontecer” tanto los periodistas como los lectores experimentaron un desajuste (engaño, exageración, manipulación) que propiciaron considerables cambios en la forma de hacer periodismo en las etapas subsiguientes, cambios que no dejaron atrás la narrativa sensacionalista, sino que, más bien, la perfeccionaron. Es justo en esta época (antes de que se desencadene la Primera Guerra Mundial) cuando se dan las condiciones necesarias para que se consoliden las narrativas periodísticas sensacionalistas en un modelo de comunicación imperante que llega a nuestros días con mucho vigor.
Carlos Lozano Ascencio Revista internacional de Historia de la Comunicación, Nº 5, Vol. 1, año 2015, PP. 35-51 40 2 Consolidación de las narrativas periodísticas sensacionalistas La apuesta decidida por el sensacionalismo no solo era una cuestión de recursos narrativos, sino también de saber mostrar con más énfasis una quiebra relevante del acontecer. Enfatizar la información significaba darle a determinado acontecimiento una mayor importancia y dejar constancia de que no solo se utilizaba más tiempo y más espacio en los periódicos, sino que las coberturas técnicas y narrativas se adecuaban al hecho, tanto que terminaban dándole al acontecimiento una historia única con identidad y nombre propios. Héctor Borrat (2005) sostiene que “Cada periódico de calidad busca por esta nueva vía llegar a nuevos lectores, predominantemente jóvenes, mediante un precio más bajo, textos más cortos, contenidos actualizados y ─acercándose con cautela a la referencia sensacionalista─ titulares y fotos de mayor impacto”. Cuando un periódico importante de la época decidía hacer una cobertura de una destacada quiebra del acontecer se exponía a que sus rutinas de trabajo se alteraran y pudiesen incrementarse, por ejemplo, el número habitual de reporteros y el número habitual de páginas. Al volcar más información, al destacar diferentes enfoques y testimonios, las narrativas periodísticas también cambiaban, se perfeccionaban, se agilizaban, se adaptaban, describían y explicaban con más celeridad y claridad el desorden ocurrido en algún desastre. Tales relatos informativos no solo eran muy pertinentes y atractivos sino que, a la postre, se hicieron muy lucrativos para el negocio de la prensa de masas. Hasta aquí hemos hablado de la relación cercana y muy intensa entre la prensa de masas y el sensacionalismo, en tanto que esa clase de periodismo se ha convertido para las audiencias en la principal fuente de transmisión de quiebras del acontecer. Sin embargo, faltaría una tercera pata que es el acontecer de riesgos y catástrofes como tema principal de este formato comunicativo que se consolida en esta época y llega hasta nuestros días. El esquema resultante que relaciona los cuatro componentes básicos del modelo resultante de comunicación hegemónico se pueden apreciar en el Cuadro 1. Cuadro 1. Modelo de comunicación hegemónico con recursos sensacionalistas Actores (emisor y receptor) Periodistas y Audiencias Instrumentos Prensa de masas (principales cabeceras) Expresiones Acontecer de riesgos y catástrofes Representaciones Sensacionalismo como código de entendimiento
El sensacionalismo de los riesgos y las catástrofes: un siglo consolidándose en los relatos periodísticos Revista internacional de Historia de la Comunicación, Nº 5, Vol. 1, año 2015, PP. 35-51 41 El modelo de comunicación hegemónico con recursos sensacionalistas es un formato que se va consolidando y también se va imponiendo a la hora de hacer coberturas periodísticas a propósito del acontecer de riesgos y catástrofes mediante narrativas y recursos técnicos que buscan conmover a los receptores. Es obvio que la presencia de los cuatro elementos son necesarios para que existan coberturas de grandes desastres tal y como las conocemos hoy en día. Pensemos en un caso en el que no estén en pleno funcionamiento todavía los cuatro componentes del modelo. Así, por ejemplo, una catástrofe de gran alcance como la erupción del volcán Krakatoa el 27 de agosto de 1883 3 , cuando ya existía la prensa de masas pero el sensacionalismo no se había consolidado como técnica narrativa. El informe que realizó el ingeniero de Minas M. Verbeek y que fue publicado (nueve meses más tarde) por el periódico La Vanguardia en la edición del martes, 10 junio 1884, págs. 3 y 4 aborda lo sucedido con rigurosos datos, pero por el sólo hecho de no apelar a la conmoción, da la sensación de que no ha ocurrido una catástrofe: Las erupciones más fuertes fueron en número de cuatro y tuvieron efecto el 27 de agosto. La más violenta de todas fue la explosión de las diez y cinco minutos (tiempo de Batavia). Partió entonces del Krakatoa una onda aérea que, alrededor de este punto como polo, se extendió anularmente por la superficie del globo, cuya circunferencia entera recorrió tres veces y cuarto (…). Un último é importante fenómeno á que ha dado origen la erupción, es la producción de enormes olas que, cubriendo las costas bajas del estrecho de la Sonda, destruyeron multitud de campoengs y costaron la vida á más de 35.000 personas. La ola mayor subió hasta una altura comprendida entre 15 y 35 metros, según los lugares, su distancia al Krakatoa y el escape de la costa, propagándose hasta las mismas costas de Francia. Aunque la narración detallada de Verbeek es contundente en cuanto al alcance de la destrucción y el número de personas muertas, nadie podría afirmar que se trata de un relato sensacionalista. Es cierto que la erupción del volcán Krakatoa tuvo su 3 Se ha registrado como la práctica destrucción de una isla cuya explosión desató una energía de 200 megatones (según los entendidos, diez mil veces más poderosa que la bomba de Hiroshima). Se cuenta que la explosión se escuchó en un perímetro de casi tres mil quinientos kilómetros, es decir, el estruendo pudo oírse perfectamente en Madagascar y en Australia. Los maremotos subsiguientes a la explosión alcanzaron los cuarenta metros de altura y destruyeron 163 aldeas a lo largo de la costa de Java y Sumatra, ahogando a un total de 36 mil personas. También se cuenta que la ceniza de la explosión alcanzó los ochenta kilómetros de altitud. Después de tres años de la erupción, los observadores de todo el mundo describían el crepúsculo y el alba de brillante colorido, producido por la refracción de los rayos solares en esas partículas minúsculas.
Carlos Lozano Ascencio Revista internacional de Historia de la Comunicación, Nº 5, Vol. 1, año 2015, PP. 35-51 42 repercusión informativa en la prensa de entonces, pero nada parecido con las “repercusiones” con las que estamos acostumbrados actualmente 4 . La quiebra del acontecer que marca un antes y un después en las coberturas periodísticas de grandes catástrofes y que pone en juego los componentes básicos del modelo de comunicación hegemónico comentado, es el naufragio del trasatlántico Titanic. Carr Vattel Van Anda, redactor del New York Times, dirigió la cobertura del inesperado hundimiento de aquel barco. Con mucha visión e inteligencia periodística (porque se preparó para lo peor) llevó a cabo lo que podría definirse como la primera cobertura de un desastre tal y como los conocemos hoy en día. Dicho en otras palabras: ni se trató de la primera catástrofe ocurrida en la historia, ni tampoco fue la primera cobertura periodística de una catástrofe, pero sí podríamos afirmar que fue la primera vez que se utilizaron todos los recursos técnicos y narrativos del sensacionalismo para hacer una cobertura de estas características. Imagen 1. Portada New York Times 4 Jacinto Antón cuenta que “ la erupción del volcán de Krakatoa (fue) la primera gran catástrofe natural percibida como un suceso mundial, gracias a la entonces recién nacida red de comunicaciones de largo alcance [el cable telegráfico submarino], impactó en el imaginario colectivo como no lo había hecho antes ningún otro acontecimiento similar y despertó una conciencia global. El mundo se reveló como un lugar en el que un suceso podía tener consecuencias a escala planetaria” (El País, 16-01-05. Domingo, p. 9).
El sensacionalismo de los riesgos y las catástrofes: un siglo consolidándose en los relatos periodísticos Revista internacional de Historia de la Comunicación, Nº 5, Vol. 1, año 2015, PP. 35-51 43 A diferencia de los directores de otros diarios, Carr Vattel Van Anda movilizó todos los recursos económicos y profesionales disponibles, sabía que solo disponía de poco tiempo para armar la primera edición de ese día y que se la dedicaría casi en su totalidad al suceso (de las 24 páginas del New York Times de ese día, 15 fueron dedicadas al Titanic. Véase Imagen 1). Su plan fue más o menos el siguiente: alquiló toda una planta en un hotel cercano al puerto de Nueva York donde atracó el buque Carpathia, que trasladó a los supervivientes; instaló cuatro teléfonos en el hotel que estaban conectados a la redacción del periódico; envió a dieciséis reporteros al puerto, a pesar de tener solo cuatro pases. Los reporteros que no tenían permiso para entrar en el barco trabajaron en el muelle y se acercaron lo más posible a los supervivientes; asignó las piezas principales del periódico a los cuatro reporteros con pases de prensa; ordenó que todos los periodistas regresaran rápidamente al hotel para transmitir sus informes vía telefónica. De esta manera organizó un completo paquete informativo (muchas historias derivadas del mismo acontecer) para la primera edición con fotografías del barco atracado, su capitán, una lista de personajes famosos a bordo, relatos sobre las últimas colisiones con icebergs. La cobertura informativa se completaba con una historia sobre la llegada del Carpathia, un relato sobre los preparativos de la llegada de los supervivientes, había testimonios de los supervivientes alojados en los hoteles cercanos y crónicas sobre la multitud agrupada en el puerto y la actividad de los policías. Meyer Berger (1951) describió que si bien lo publicado en ese primer día era impresionante para la época, la historia recordará a Van Anda por lo que sucedió después, es decir por convertirse en el primero en hacer una cobertura noticiosa de desastres que marcará un estilo o tendencia. En definitiva, la cobertura periodística del hundimiento del Titanic estableció las bases de una clase excepcional de tratamiento informativo con llamativas movilizaciones por parte de los periodistas y fuertes dosis de implicaciones emotivas por parte de las audiencias. 3 Implicaciones y no reflexiones: los medios de comunicación en la sociedad del riesgo Ya hemos comentado que la prensa de masas a principios del siglo XX estaba altamente influenciada por la narrativa sensacionalista. Esta estilística fue utilizada para realizar las coberturas periodísticas durante la Primera Guerra Mundial y también se creó una alta predisposición por parte de los lectores de los periódicos para atender, informarse
Carlos Lozano Ascencio Revista internacional de Historia de la Comunicación, Nº 5, Vol. 1, año 2015, PP. 35-51 50 - (2009c). “Periodismo de catástrofes: La actualidad informativa como fuente de incertidumbres” en Moreno Castro, Carolina (Ed.) Comunicar los riesgos. Ciencia y tecnología en la sociedad de la información. Madrid. Biblioteca Nueva. Organización de Estados Iberoamericanos. Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo. 231-248 pp. - (2008). “La tele-damnificación: victimismo frente a la incertidumbre social” en Perez-Amat, Ricardo, Núñez Puente, Sonia y García Jiménez, Antonio (Coords.) Comunicación, Identidad y Género. Volumen I. Madrid, Fragua, 155-168 pp. - (2006) “Medios de comunicación y catástrofes: ¿tratantes de información?”. En Vara, A. Virgil, J. R. Giménez, E. Días, M. (editores) La comunicación en situaciones de crisis: del 11M al 14M. Pamplona, Eunsa, 2006. 563- 573 pp. LOZANO ASCENCIO, C. PIÑUEL RAIGADA, J. L. Y GAITÁN MOYA, J. A. (2007) “Incertidumbre y comunicación. Dominios de supervivencia y estructuración del acontecer”. Diálogos de la Comunicación Nº 75 Septiembre-Diciembre. LOZANO ASCENCIO, C. Y GAITÁN MOYA, J. A. (2008). “Construcción social del acontecer (epistemología y práctica del periodismo)”. Actas y memoria final Congreso Internacional Fundacional I+C Investigar la Comunicación. AE-IC. Santiago de Compostela. MORALES, E., SÁNCHEZ M, LOZANO, C. (2015) “La construcción de los discursos sobre catástrofes de origen natural en los informativos de las televisiones en España”, en Lozano Ascencio, Carlos (coord.) La construcción del acontecer de riesgos y de catástrofes. Cuadernos Artesanos de Comunicación / 82. U. de la Laguna, Tenerife. 15-32 pp. PIÑUEL RAIGADA, J. L. Y LOZANO ASCENCIO, C. (2006). Ensayo general sobre la comunicación. Paidós, Barcelona. - (2008). “Autopoiesis y periodismo: reflexiones para un estudio de las construcciones del ‘acontecer’ y del ‘dominio histórico de existencia’ ligados a la actualidad”. Espaciotiempo. Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades. Año 1. Número 2. Universidad Autónoma de San Luis Potosí. San Luis Potosí, México. PIÑUEL, J. L., GAITÁN, J. A. Y LOZANO C. (2013). Confiar en la prensa o no. Un método para el estudio de la construcción mediática de la realidad. Salamanca, Ed. Comunicación Social, 206 pp. RAMENTOL, S. (2004). Teorías del desconcierto. Viaje al fondo de la incertidumbre: los pensadores que diseñan un futuro global. Barcelona, Tendencias.
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