La Necepsis : tragedia nueva en cinco actos
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( tti. TRAGEDIA NUEVA. LA NECEPSIS. EN CINCO ACTOS. I CORREGIDA T ÉN MENDÁDA EN ESTA SEGUNDA IMPRESION. A C TOE E S. Tetmosis , Rey del baxo Egipto. Necepsis su hijo Amante , y desti¬ nada Esposa dé ' ^ ¿ímenofi i, Príncipe heredero , y des¬ poseído (fe ¡as tres partes de Epífi¬ to , á saber: Tebus, Menfis / y Tbis , Amante , y destinado Espo¬ so de Neceosf?. Rampse, Sobria a de Tetmosis, Aman¬ te de Apriesy de la Sangre Real de Alen- ' fis , Amigo de Amenofis. Sistosis . Confidiente de Tetmosis. Coro de Damas de Necepsis . Comparsa de Pueblo levantado. Comparsa de Soldados. ACTO i. Aparece en al teatro el Palacio de Tettnosit, en un Gabinete adornado , y salen Necepsis , y Rampse y el Coro de Damas. Rdmp. fin se movió el cielo, y de tus votos el objeto aprobó ; ya del gallardo, ya dél noble Amenosis la esperanza cumplir con gusto tuyo han decretado^ de tan. ilustre junta el feliz dia es el que nos alumbra i alborozados traen ios corazones y los rostros el dia de tus dichas , tus Vasallos. Quantos felices años pronostica al Egipto este dia deseado! Nec. ¡Ah Rampse mia! ¡Ah Rampse! Mis fortunas, todas de golpe hoy me kan asaltado, y ya son tantas, que no acostumbrada, quasi quasi ma causan sobresalto'. Amenofis, el v Principe Amenofis, apoyo del Egipto, y sus Soldados, hoy ha de ser mi Esposo J yá tu sabes que quando dexó á Tebas , congojado afligido y sin causa perseguido 4el Rey , que ser debiera su Vasallo, tan sin. poder y con tan poca gente, nada seguro y mai acompañado, de Ciudad en Ciudad vagó el Egipto, sus socorros pidiendo, pero en vano. Mi padre que no teme vanas sombras: de la mentida voz de los presagios, ínterin no declaranjus misterios, ó no hacen mas patentes sus arcanos::- poco atento á la voz, que dé él corría, le dió seguro asilo en su Palacio. En él me vio , en él le vi , y a! punto d& un mismo dulce amor ardimos atn- • bos. Este asilo móvió al Egipto todo, A LO-
t todos guerra á mi padre declararon; mas Amenofís con las gentes nuestras* dexo al Egipto todo castigado. Quardo en la guerra estaba ; quando ausente de él, buscaba noticias raí cuydado, cada noticia era una victoria, ganada por su industria y por su mano. A Sais recobró , yá la gran Menfis con breve sirio la ganó de asalto; hizo temer á This , y las cien puertas de Thebas aun cerradas le temblaron. Sucedió en fin la paz al susto mió, y á sus nobles peligros sus aplausos, tanta razón se conjuró á vencerme, porque le amase mas , como le amo, y en fin autorizada de mi padre, hoy le debe premiar mi amante mano. Mira, tu Rarnpse, si entre ios morrales, habrá quien mayor gusto haya logrado. Rctmp. ¡ Ah , si de igual fortuna á mis afectos les tocase la suerte ! ¡Ah, si mis hados á los 'del joven Apries los juntase nuestra fortuna ! Yá como le amo sabes , y.:- Nec. De que logres esa dicha, dexa todo el trabajo á mi cuydado, yo rogaré á mi padre ; e* este dia nada me negará. Ramp. ¿Con qué pagaros podré tan generoso ofrecimiento? Nec. Tu no sabes el gusto deseado} que siente un alma que hace á otra fe¬ lice. Ramp. Guarden los cielos , y los dioses santos tanta virtud, y dén dichas á una alma, que de ellos mismos es vivo retrato. Nec. ¿Aun no viene Amenofís? ¿Quién Je ocupa? •' Ya del Campo debiera haber llegado; así, si me amas, haz que me le busquen, en dia de mis dichas y mis lauros, júntese á mi contento su alegría, que bastante hasta aquí hemos penado. Ramp.. Habéis penado , pero ya, Señora* presentes bienes son males pasados; si así me ha de premiar amor las penas* dulce es el suspirar , el dolor grato. Nec. Buscar quiero á mi padre: de na a sepa la gratitud , mi mismo labio le informe. Cero. Aquí Tetmosis ya se acerca: pareceme que viene algo turbado, aparte. Sale Tetfnosis. Nec. Padre y Señor * el bien que hoy habéis hecho, el de esta vida mía hace mas grato. Hoy conozco su precio, y hoy conozco quanto de vos::— Tetm. Vosotras retiraos. Retirase el Coro. Nec. ¿Porqué, Señor? Escuche todo el mundo; Si es necedad haberos confesado mi tierno amor , no me avergüenzo d* ello, vos lo aprobáis, yo sigo vuestros pasos: Haced, SeSor::- Tetm. Yo quiero hablarte á solas: escucha , y calla. Nec. Ley es tu mandato. Tetm. Que mi tranquilidad hoy se ase¬ gure, mis dominios y vida::- está en tu mano} ¿podré fiar de ti una grande empresa? Nec. Vos me ofendéis, Señor: podéis d«i" darlo? Tetm. ¿Tendrás fidelidad y atrevimiento? Nec. Quanto debe una hija á un padre amado. Tetm. Toma aqueste puñal , cauta 1* oculta, y quanto Mas parece se asomaron,. Nec. Nadie escucha. Tetm. De solo este secreto, peade mi Vida, y todos mis estados, ao hay precaución , que ser superflu* pueda. Nec. Explicaos, Señor. Tetm. Hoy decretado ( como sabes ) está para tu dicha, de Amenofi* el tierpo estrecho lazot quaa-. .
guando paaadas tantas ceremonias, «jue h-cen molestos tan amables cases. en ¡o profundo de la nociie oustma, entregado á tu lecho , y á tus brazos Amenofis descanse >nn dulce sueño, rómpele el pecho, sí;:- ¡O ciel® santo! «porque , Señor? *etni. Por un terrible sueño, gue amenazó hace dias mis cansados, **is tristes dias. Consulté de' Apis e l Oráculo cierto y soberano, y se me respondió ( quando me acuerdo, renuevo mi temblor y sobresalto) que á los pies de Amenofis me vería cubierto de vergüenza , rodeado de rebeldes que siguen su partido, y anegado en mi sangre , si alternando la prudencia y rigor no lo evitaban, a sabes que no creo los presagios: as Iri * Propio interes me hizo dudase^ y aunque como escuchaste fue tan claro, n ° ^ a r*dc>me aun , consulté á otro, y él hallé mi susto confirmado, y resolví so muerte $ pero viendo que de su devoción son los Solda¬ dos, que es resuelto y valiente, temí el modo, y el amor que le tienes recordando, busqué , como por paga á sus conquis¬ tas, tm don que de mis iras es el rayo. Afeo» Cielos, ¿este pesar me preparabais? Pensad , ó padre! ^etm. Todo lo he pensado, qualquier resolución tiene mas riesgo, y solo vivir puedo por tu mano. Dadme constancia , dioses , que fa- ^ Hezco! fía ti este gran secreto está encer¬ rado; c uyda bien de encubrirle : tu sem¬ blante V palabras desmientan tu cuydado, y quando llegue el tiempo de la ira, ar ma en la execycion el fuerte brazo; brevete , obedece , y piensa , hija, que soy tu padre y Rey : que amena¬ zado. estoy: que tu te pierdes , y me pier¬ des sjt uiw< v ivla di conservarle la vida ; por que entonces el morirá mas presto, y tu á su lado. Fase. Nec, ¡Ah triste! ¿qué escuché? sueño , ó deliro ? Yo por el pecho.de mi Esposo amado , ■ de mi Esposo inocente;:- antes me acabe que lo pueda pensar , piadoso un ray*: ántes baxo mis plantas se abra el Sueio; arroja el puñal. pero triste de mí, que haré? si hablo, de Amenofis excito los enojos contra mi padre ; y si resuelta callo, de mi Esposo la vida está en peligro. ¡O padre ! O Esposo, ó cruel maacia- ' t0 • Y quando venga el Príncipe á mi ojos ¿como podre encubrir pesares tantos? ¿Como he de desmentir á mis miradas? con qué semblante::- ¡ó cielos! de pensarlo se me eriza el cabello! Sale Coro. Coro. Ya hemos visto venir á vuestro Príncipe adorado. Nec. Huyamos compañeras ; á su vista se encubra mi dolor y sobresalto. Sale Awnofis. Ame. Adorada Princesa: Nec. ¡O Dios, fallezco! Ame. Llegó ya aquel momento desead», aq«el feliz momento que á mis ansias sabéis vos que costó suspiros tantos. Ya os puedo liauiar mia ; ya no temo las iras vengadoras de mis hados. Néc. Ni á partir, ni á quedarme ( hay Dios ) no acierto; las palabras huyeron de mis labios. Ame. Mas que es esto , Princesa? En vos no encuentro aquel dulce contento deseado. A otra parte volvéis los bellos ojos? inquieta os miro ; ¿que funesto acaso os agita ? decid.
Nec. Socorre , clioses! Ame. Princesa , no anelabades vos tanto »£.*«, 7 \T. - por qué llegase, ai cielo no rolaron? ¿ Pues cómo en el instante que ama¬ nece mi fortuna, estáis triste? Se ha mu¬ dado vuestro afecto, Señora? Vuestras ansias del amor de Amenofis se cansaron? iWc. No mas, de amor me hables, Amenolis, sabe que por desdicha::- mas que hago? Ah , si me amas huye de mi vista, teme , y no me ames ya , mi bien amado, . yo soy quien mas ay Dios ¡ en tu presencia - no se io que me digo, ni lo que hago. y ase. Ame. Qué es lo 'que por mi pasa ? este hymenéo era aquel bien que tanto deseaba? á mi valor invicto , y venturoso aqueste acoginjiento se guardaba? de donde nace llanto tan confuso? de donde aquel tormento, que la afana? alómenos no es de culpa miaj si algún fiero ribal con doble trama contra mi la indispone? mas que necio se atreviera ? esta fuerte ardiente es¬ pada sobre sus torp;s venas::-, mas ó vano, ó que inútil furor! vos que informadas de qual es el motivo riguroso que esto mueve estaréis, decid la causa de aquesta mutación tan repentina. Toro. Yo solo sé , o Príncipe 1 estrañarla, las mismas dudas tengo que tu rienes, yó no se desmentirlas , ó engañarlas. Ame. Toda el alm^ me parte aquesa pena, y muero sin que sepa quien me mata. Sale Rampse. Ram. Venturoso Amenofis , vuestras di¬ chas • vos sabéis que me ocupan toda el alma: vuestros contentos Ame. Ah! Callad Princesa, que me atravie? a n todo tus palaW* 8 ' -i ,i 14S infeliz de los mortales, no me llamés dichoso. Ram. Voz estraña! Sale Apriés . Apri. Este abrazo te sea fiel testigo del júbilo sincero que mi alma siente de los contentes que disfruté Ame. Amigo, por piedad basta ; f basta, no me atormentes mas. Apri. Cómo, que es esto? Ame. Estoy desesperado. Ram. Pues tu amada Princesa no ha de ser Esposa tuya en este dia? Ame. Ah cielos 1 lo pensaba 5 7 mas no hablarla de amor manda Ne' cepsis: yo no entiendo porque de si roe aparta: no me llama su bien 5 ya no es aquella* Necepsis, es muy otra, está mudada. Ram. Qué decis? Ame. La verdad : si acaso sabes quien me ha indispuesto tanto , quien me agravia, quien me ha usurpado un corazón tan mío, no io calles ; m¡ e^ojo Ram. Tu te engañas. solo Amenofis dueño es de Necepsis, , solo es á quien espera , y á quien ama* Ame. Pues porqué * di, me aparta , por' qué huye, ó porqué me recibe tan turbada? Apri. Y la habéis visto vos? Ame. Ahora mjsmo s un instante no ha, de aquí se aparta. Ram. Y tan turbada visteis á ella misma? Ame. Ah 1 muriese yo ántes de mirarla*, mas pues nada sabéis , yo me retiro los pesares que me acaban, vuestra presencia misma los aumenta* y no puedo sufrir tan duras ansias* V ase. Ram. Apriés, qué será esto ? en un inO"' . mentó, \ pudo verse Necepsis tan mudada? Apri-
4pn. Yo no entiendo que es esto: no'lo > alcanzo. n i ?e que imaginar. Solo falcaba aqueste nuevo estorbo á nuestras di¬ chas: turbada de Amenofis la esperanza s i tarda el himeneo de Necepsis también nuestras fortunas se retardan, Cruel fatalidad ! qué astro enerhigo P r eside á mis fortunas y desgracias? . tan nueva tempestad me aflige quando .ya segura en el puerto me juzgaba? **pri. Perdona , Rampse , si consuelo llamo de mi amor esa grata intolerancia: ella me es i*r.q bien isegura prueba de tu constante amor, esta desgracia Rte priva de tu mano algunas horas; mas me asegura el alma, y esto basta. ^ an dolor ° sas Pruebas no quisiera * darte de aqueste afecto que me acaba, que si se consideran sus afanes aún tu te cansarás de tolerarlas ^pfi. No hay pena tan cruel q u s en es¬ te pecho dulce no sea por tan digna causa Ramp. Yo sé que fino eres ; mas no ig¬ noro que he nacido en extremo desgraciada. dpyi. Desesperar, Señora , no conviene tan'presto : en vos reviva la esperanza: tiempo queda á la quexa : de este susto procuremos saber ántes la causa. ” atx P Es verdad ; corre , busca tu Ame¬ nofis; á hablar á la Princesa van mis ansias; favorezca el amor nuestros deseos. Tu me inspiras valor: tu me acobardas ( o Apriés ! ) á tu arbitrio; en pa¬ siones sé que fuerza tienes soberana. Antes por tí temía al cielo mismo ver que su rigor te amenazaba lrj s te , obscuro y confuso ; mas ahora ^ He esperar mandas , ■ tengo yo espe- . ranza: el cielo favorable nos la cumpla y eternice en los dos tan noble llama. 4 . Fose. Si procuro quitar al dueño mió el bárbaro temor qtie le acobarda, A muchas razones, unas sobre otras Pie sugiere el amor para alentarla. Mas contenta y segura viva Rampse, y no temo las penas que me afanan, temo su pena , amor , no rnis tor¬ mentes,' J que en ella, maí que en mi, vive mi alma. Fase. ACTO II. La scetia representa una parte interior del Palacio con vista al campo , y en él varías pirámides muy grandes y suntuosas con geroglificos a la egypcja, y salen per distintos lados Tet- • t mosis y Sis t o sis. Sist. Ah , Señor , perdido» somos! Amenofis há sabido todo el secreto. Tetm. Necepsis no es posible lo haya dicho. ¿Donde nace tu temor? ¿Viste al Príncipe? Sist. Le he visto. Tetm. Té habló? Sist. Quería, Señor: pero todo confundido mil cosas intentó , y solo acertó con los principios; y aunque tapia turbación, de amor tiene muchos visos, descubro en ella venganzas y sospechas y artificios: vos , Señor , discurriréis, , yo he cumplido con .decirlo. TeTñi , ¿No lo dixe yo, Sisto’sis? v Mas seguro hubiera sido fiarme de RampSe, quizá cumpliera mgjor. Sist. Lo mismo me parece á mi , Señor: pero quiqn no hubiera dicho que era para obedecerte ( viendo tu vida en peligro ) mas á proposito el brazo de una hija , que el mas fino esfuerzo de una sobrina? Tetrn,
Tetm. Ahora que hice muy mal miro en fiarme de una hija amante : ei arcano mió ha descubierto ; mas ella pagará: Sist. Templaos suplico, suspended ahora las iras, cuidad solo de vos mismo y vuestra seguridad. Arnenofis es querido del Exército, y pudiera::- Tetm. Es verdad : corre te pido que temo que su partido::- ' hazle prender , pero no, mejor seráno ; ah! que en todo encuentro mayor peligro: aconséjame , Sistosis, que yo dudo en quanto digo. Sist. Yo haré que en toda, la Corte, de Soldados escogidos se aumente la guardia : al Príncipe observarán mis amigos de todos sus movimientos, y hasta sus mas escondidos pensamientos , é informados vendrán á darme el aviso, descubriendo quanto iutenta de sus acciones y dichos. Tetm. Ah! dices muy bien. O sabio unieo le3l amigo, apoyo de mis estados, tu eres mi seguro asilo y columna de mi Reyno; corre , de ti solo fio mi couservacien. Sist. Vereis, con quanto cuidado os sirvo. Fose. Tetm. Llegó Arnenofis del campos, y hasta ahora no me ha visto; aún no se me ha presentado; «ielos, ¿qué mas claro indicio de que la cruel Necepsis todo el secreto le ha dicho? Mas ella hácia aquí se acerca, compongo al semblante mió, y no la enseñe el temor para callar el camino. Sale Necepsis y Cero. Nec. Puedo , Señor , esperar que mis ruegos y suspiros obtengan de vos que un solo momento me deis oídos? Tetm. Pties quando me negué a oirte? Mal culpas el amor mió; tan riguroso desden jamás he usado contigo: habla , dime quanto quieras. Neo. Asistidme , dioses píos. ap. Tetm. Viene á pedirme perdón: ap. seguro es el susto mío. Ñec. Disteme, Señor , la vida, y aún que es don tan exquisito y apreciabic, es el menor de todos tus beneficios. Tan fuertes obligaciones jamás , ó Señor ! olvido; pero con ellas acuerdo otras que os debo á vos mismo: vos me diste un corazón á la virtud tan asido que no es capaz::- Tetm. Calía ahora, que venir tu esposo he visto* Nec. Pues perdóname: Señor: de tu vista me retiro. Tetm. No : ya te vió, y el huirle sospechoso es en tal sitio; detente , y miéntras yo hablo, ve tu con lo que yo digo. Nec. Dadme , cielos, resistencia ó acabe el dolor conmigo. Sale Arnenofis. Tetm. Al deseoso himeneo tan lentamente camina Arnenofis ? Qué es aquesto? por merecer esta dicha no se apresura el afán tampoco de conseguirla? Amen. Mis sudores , mis trabados y la servidumbre mia, toda mi sangre á la sombra de tus banderas vertida, de la merced que me hacéis son , Señor , materia indigna, y jamás podré pagar este bien con que me brindas, dadiva taa grande que solo de quien la di es digna.
A Ze' oÜ ayd ° r ,e "? ua g e! °P‘ ¿ • Uh tormento! Tet**' N ecepsis! ni aún me mira, m ‘ ^ üf esas propias razones <lue con tal misterio pintas, í>ensé verte mas alegre ¿y mas contento en tal dia. Ven. Ah í yo también lo esperaba; y después:: - etrn > De qué suspiras? ¿ fs acomete algún tormento e u medio de tanta dicha? toen. Sí , Sefior. Qual es? p'en. No sé; et »i. No sabes ? Fuerza es le digas; descúbrenos el afán Uue tu corazón fatiga. Le ignoro ; si le queréis ^saber , Necepsis le diga. S ® fior > Permitid me ausente. -sa b resK 8 ^or tÍerapo > h i Í a ¿qué duda no conocida es esta ? de aqueste susto danos , Necepsis , noticia. Vec ’ Pero yo::- dejadme, padre porque me hacéis que lo dig a: > y está mi muerte en decirlo „y está en decirlo mi vida. * Veo quan poco te debo* que en vano esperar quería* de una hija en quien consiste fri seguridad y dicha; conozco , iúgrata:;- ***• Señor; Viplad suplico la ira; por mi , tan grave enojo 0,1 quien sabéis que es mi vida, no merece Araenofis . dolor de vuestra hija: <¡ j m e > Señor, de sí, ^ s deñe el afecto mío: PtZ 3 de mí > me aborr ezca: y enc * a «ii precipicio, t 0 j fuerte ; todo de ella ¡j er erar puedo rendido, ÍSo ° 9 U e por mi la ultragen V. p° puedo sufrirlo» ara qué, dioses , le hicisteis uesdichado y tan fino? Tetm. Príncipe , solo el dudar que desden haya cabido ap. en ella hacia vuestro afecto no puede ser. Amen. Ah Rey mío! mas es que verdad. Tetm. Pues ella, Príncipe , nada me ha dicho, y yo no encuentro razón. Amen. Yo tampoco la averiguo: mas que se ha mudado es cierto. Tetm. Y ha dado en ese capricho sin que sepas tu la causa? Amen. Pluguiese al cielo divino que la supiese ; me dexa sin que sepa yo el motivo: ve mi dolor, y me huye; este es el tormento mío, y esta es la funesta causa perqué yo gimo y suspiro. Nec. Lastima me dá su pena. a Tetm. Albricias que R 2 da ha diche \ Amen. Princesa amada, si á quien vos sabéis que tanto os quiso no queréis precipitar á darse Ja muerte el mismo, decid para que le enmiende, ¿qual ha sido r i delito? Nec. Que .no ‘ptíedá , ni aun en esto consolarle! a p % Tetm. A su amor fino temo. a p t Amen. Escúchame Señora: juro por todos los pios, por los vengadores dioses que defienden el Egipto, y por vos misma que sois la prenda que mas estimo, que ni la mas leve culpa, contra vos he cometido. Si he sido reo, Señora, de involuntario delito, en vuestra presencia , aquí con aqueste acero mismo mi misma mano atraviese éste corazón que os rindo. Nec. Príncipe. Tetm. Necepsis. Amen. Habla. Tetm. Haz , hija , Jo que es debido. Nec. O qué crueldad í Dejadme que
6 Vue muera con mi martirio: - 'no puedo hablar, ni callar. Amen. ¿Pues es posible , bien mío, que de tan raras mudanzas no he de saber los motivos? JNec. ¿Adonde está la constancia para dolor tan -i-tnpio? no es mi corazón de piedra, y aun sí lo fuera, al continuo tesón de tantos tormentos, de tan crueles martirios aún un corazón de mármol ya ,‘ya, se hubiera rompido. En que os he ofendido, ó dioses! ¿Por qué para daño 1 mió quiere inventar vuestro enojo tan nunca usados martirios? ¿Porque nunca á oidas penas término tiene prescrito el poder de los mortales? Astros tiranos , é impíos, ú dadme más fuerza , ú dadme la pronta muerte que os pido. Tetm. Que intempestivo furor! Amen. Que dolor no conocido! Nec. Qué queréis? en paz desadrae, que si-fallezco al pedirlo. Jos que objecos de ternura para todo el mundo han sido, para mi lo son de rabia pesar , furor y martirio: los dos causáis mi tormento por diferentes.caminos, yo muero , y segunda vez *iuero cada vez que os miro. Fy se. Amen. Yo estoy muerto, ó Rey amado, aquellos obscuros dichos, aquel'llanto, aquel dolor::- Tetm. Vos perderéis vuestro juicio si al llanto de una muger os entregáis tan sin tino: ellas siu razón mil veces se entristecen por capricho, y vuelven á serenarse otra vez sin mas motivo, Amen. No :.muy profundas raíces de mal'en Necepsis miro; y no §e cura tan presto un daño no conocido. Tetm, Yo del remedio me encargo; descuidar podéis conmigo, que ya á mi cuidado queda remediarlo y descubrirlo. Fase con Guardias. Amen. Yo; yo no puedo esperar que tan presto esté conmigo sereno el cielo que amo. Coro. No , Señor , no tan rendido á este dolor:;— Fase. Amen. Es muy grande este fiero dolor mió: yo no pretendo Volver á todo el contento antiguo, bastará/para mi dicha 4 e mi bién algún resquicio. Fase, acto nr. Representa ¡a scena una galería ador ni' da de estatuas y pinturas ; iluminada para la boda, y salen Te tmesis y Sisiosis. Tetm. Con que en fin , Amenofis ya s° s pecha de mi? Sist. Pues qué, Señor , que os ruara vil ^ El busca la razón de ia mudanza de Necepsis; cabiia, y mas-católa; piensa mil causas, y sospécha en tod^ á todos teme : Vos, Señor, queriaí 5 , no ser blanco también de sussospeché j Tetm. Ah ¡ cómo temo serlo de sus Ai primer pensamiento que yo tub** . abren camino estas sospechas mis y Rampse cumplirá con los, designio que con tanto tardar nos martiriza^ Stst. No siií necesidad aumentéis rie^T tal vez el bien seguro que tenia y pierde quien lo mejor con duda b» 5 Tetm. No sabrá él designio mi Abri | lí sin que sc.aforzoso : mas sóbrale 'y quando mas que esperar no haya hija; entre tanto es forzoso d is pone ría
esto íe toca á ti: vé, eorre , dila ^ Ue yo estoy enojado con Necepsis; y que el amor ríe padre á la sobrina Se va ya trasladando; que pudiera as pirar á ser dueño de mi silla, ^ que de ella depende el merecerla se sabe ayudar á conseguirla, deseosa la harás , hazla ambiciosa, r ,y yo haré lo demás. Yo creeria::- etrn • Calla , que aquí á Necepsis venir veo: Sistosis busca á Rampse, corre aprisa, ^sa de tu destreza , y quando adviertas cstár sus esperanzas encendidas, haz que á mi venga. *i*t. Obdeceros trato, Pero , Señor, en esto os va la vida: ntnV? \ ue tu real vida depende P loarla bien primero de decirla. f^ase. Sale Necepsis. j¡fec. Podré una vez aún al padre mio 1 * - Tetm - Sí ven ; que aplaudir quiero'* tu constancia} á la verdad tan rígida entereza con tu An^enofis yo no la esperaba. Nec. Señor , sime pedís toda mi sangre pronta me encontrareis á derramarla:* si tu pueblo y mi patria está en peli¬ gro, yo moriré si puedo así salvarla, mas si un delito pides me extremezco. e tn¡. Ah! no cruel, di que á Amenofis amas. ^ec. No lo niego, Señor, pero qué mucho si el es digno , y tu amarle me manda¬ bas? ■ Ahora si rcuso obedeceros n ° su amor, vuestro amor es de ello causa. A Amenofis , si yo le doy la muerte, todo tormento con la vida acaba; ¿ rúas cómo viviréis', Señor , si él muere? k-e»a d e tal delito vuestra alma de los remordimientos perseguida 9 ú todos temerá siempré alterada. Los hombres y los dioses, enemigos juzgará siempre: una desnuda espada soñareis que atraviesa vuestro pecho, y el dolor sentiréis de la amenaza al despertar del susto poseído. Si una pequeña nube se levanta, ya temereis que en ella viene el ray* que ha de acabar tu vida desgraciada. A vuestros alterados tristes dias solo sucederán noches opacas; del odio universal serás objeto, y en ninguno tendrás ya confianza; con odio mirarás á tus vasallos; aún aborrecerás por ésta causa la misma luz: aún á tu mismo.padre; ah ! falte tal persagio ! esta cansada tu mano de reynar? Ser como ha sido? ¿De tus vasallos el amor te cansa? ¿Ser el honor del trono , ser asilo de la infeliz y de la desgraciada, ser el justo terror del delinqüente te cansa ya, Señor ? Ah ! no, ya basta, por este llanto que por vos derramo, mudad resolución que así os infama. Tetm. Necepsis, he escuchado tus razo¬ nes, y siento movimientos en el alma, mas vence todos estos movimientos este temor y susto que me arana. Yo veo en Amenofis mi homicida, no puedo sosegar mientras no acaba.' Nec. Vano temor , vana sospecha. Tetra. Debes librarme tu de esa sospecha vana. Nec. Mas, Sefior::- Tetm. Yo lo quiero; yo lo mando. Nec. Y yo no puedo acción, tan teme¬ rán a; Tetm. Así de un padre se respeta et orden? • Nec. Así respeto vuestro honor y fama. Tetm. ¿Y de tu Rey no temes el enojo? Nec. Temo el crimen, venero la amenaza. Tetra. Obedece, y no cuydes de otra cosa. Nec. En la ocasión aliento me faltará. Tetra. ¿ Así en el mayor riesgo me aban¬ donas? Nec. En qualquiera otra cosa::- Tetra. Ah , hija ingrata, ya te conozco bien; ya veo quanto
16 Ah ! si victima -sangrienta quiere el enojo de i hado no cayga en él la elección, en mi que tanto no valgo recayga } en aqueste pecho pueden herir su retrato, que no temeré la muerte si así la vida le salvo. Coro. Princesa , tanta fineza digna hija es de amor tanto, Fase el Coro y sale Sistosis. Sist. ¿Sabéis á donde está el Rey? Ramp. No: mas tu tair alterado? Sist. Princesa , adiós : confusiones es todo aqueste palacio, todo es armas, todo grita, al Rey busco y no le hallo} quedad con Dios que no puedo dexar de estar á su lado. Fase. Ram. Ayi que ya en armase han puesto aumentando mi cuydadó} quedad á Dios , que la duda acrecienta mi quebranto, y no puedo tolerar estar muriendo y dudando. Dioses , ó liorad á Apries, ó muera Rampse á su lado. Fase. ACTO V. Xa scena representa un magnifico pórtico adornado de arcos , estatuas y pinturas con grande iluminación exterior , todo pre¬ venido para las bodas de la Princesa } y salen Tetmosis y Sistosis apresurados. Si'st. Donde corréis, ó'Señor! Tetm. A buscar algún asilo fuera de aqueste palacio. Sist. Y entre el pueblo conmovido, sublevado , alborotado, que pide tu muerte á gritos} ¿quién te podrá defender? Cada instante mas amigos con Amenofis , y Apries ' tiene el contrario partido. ¿Te quieres ir á entregar en manos del enemigo? Xos que te guardan, Señor, iodos los que C 2 seguimos en campo raso , uo somos bastantes á resistirlos} ai el palacio Os hace fuerte será en vano combatirnos, que con nuestra poca gente está inas que defendido} pocas son, Señor , tus guardias, mas son hombres escogidos, y sobre todo leales} fia en ellos y en el sitio, miéntras numero mayor en defensa tuya alisto. T$tm. Mas podrás salir de aquí con los pasos ya cogidos? y quando salgas, podrás volver tan presto en mi auxilio con la gente que recojas? Sist. Tpdo lo tengo ya visto: quedpd con Dios , que en t3rdar ' . es en lo que está el peligro. r* Tetm. Ah! santos dioses , ya veo que queréis que sea cumplido vuestro oráculo : mi muerte en el hado habíais escrito, y con el mismo evitarla me arrastráis á mi destino. Sale Coro. i. Señor, si salvarte qui?^ hasta lo mas escondido de Ja casa te retira: haga la guardia su oficio: Tetm. Pues qué nuevo susto traes?- Coro. Señor , que tus enemigos ya en lá Ciudad deshicieron el resto de tu partido: nadie resiste á su brazo, á su ardiente enojó altivo y á su acero vengador} ya con número crecido se dirigen á palacio. Tetm. Sistosis , donde te has i lo? Que he de hacer sin concejo* Core. Pensad en vuestro peligro y huid. t Tetm. JBien : si me presiguen . decid quarr.o me habéis visto. ^> Sale Ramp, Sabéis, piadosas. la suerte del duefto mió? Cero. Princesa , nada sabemos} al Rey heincs persuadido £ W la fuga , con ella á .todos se disminuye el peligro. (f
ñ m P' Que disminuir , si solo s ®oye de la muerte el grito? Princesa , al Príncipe veo, * an> p. Adonde ? mas ya le he visto, 9 u é alborotado y confuso::- ¿adonde , Principe mió? Atended vuestra Princesa... Sale Aprtes y Soldador. A-'Amenofis he perdido y con la espada en la mano lo fuerte del conflicto. Piarme á hablaros , Señora, 110 era decente } los mios *0 se empeñarán por quien ahora se parase á oiros: Perdonad que á buscar voy á mi Amenofis: amigos, Valor , y mueía quien es cruel coa nuestro caudillo. Nase. Cielos , valedme! amparadle, S**a<30Sos dioses benignos: e n el dia del terror vuestra clemencia suplico. Coro. Ah! perezca el triste dia en que acá Amenofis vino tan galan y valeroso á turbar el baxo Egipto! Ramp. Todos nuestros infortunios . nos vienen de aquel principio. Sale Necepsis. ftec. Raropse, y vosotras Egipcias que de mi mal sois testigos, decidme que es de mi padre, y que es del Príncipe mió? Coto. Por mi consejo ya el Rey no sé donde se ha escondido} su guardia el paso defiende miéntras le viene otro auxilio. Afee. Gracias al cielo j y mi esposo? Ratnp. Ahora Apries aquí vino, y con confusión bastante haberle perdido dixo, ' tnas á buscarle corrió, y sacarle del peligro. ■ *v?c. Oh , esposo! oh, dioses crueles, ¿qué á mi dolor.ha servido tanta constancia en el duro tesón de tantos martirios? Ah! sin duda murió ya, el Príncipe !{el pecho mió tan sobresaltado;; - pero, é cielos! que es lo que miro? Solé Tetmosis herido y sin espada. Tetm. ¿Adonde encontraré amparo contra tantos enemigos? Nec. En mis brazos , padre amado. Tetra. Cielos crueles , qué miro? ¿estás contenta , Necepsis? Ya los hados han cumplido su presagio } ya a las plantas de tu Amenofis , me he visto* de mi sangre rociado: en medio de tal conflicto perdí la espada , y aunque la confusión me ha podido dexar escapar estando dentro de mi quatro mismo, de quien las entradas sé mejor que mis enemigos, y aunque con tan leve herida padezco, mas no peligro} ¿qué me importa , si no puedo huir el riesgo vecino? Nec. Ah ! no padre , descansad seguro estaréis conmigo. Tetm. Sí , seguro , hija cruel, sin duda estaré contigo, que á tu amante sacrificas á tu Rey, tu padre mismo} triunfa de la grande obra, ama á tu Amenofis fino, que te dá esta nueva prueba de su amor : ello sin juicio pisas de naturaleza las leyes : tu padre mismo va á prdecer dura muerte por tu bárbaro capricho, perO que importa , si logras á costa del dolor mió el timbre de buena amante en los venideros siglos. Nec. Padre, te engañas , yo nada he descubierto ni dicho. Tetm. ¿Aún pretendes eludirme? Di, ¿no te he vistó yo mismo con Amenofis? Nec. No otstante::- Tetm. Calla , calla , no he de oírlo. Nec K Y crees:: Tetm. Creo que anhelas mi muerte. ¡Qué haya perdido mi espada ¡ y no pueda 1 ahora aca-
18 acabarte con sus filos» ■ A 7ce. A tus pies:i- • Tetra. Alza tirana, Voces ■ tiraba, pues , ■ tus fingirlos filiales rendimientos no tienen otro motivo qu^ detenerme , porque no huyá. de mis enemigos. Tu me aborreces, y solo se dirigen tas suspiros á ver mi vertida sangre anegar a todo Egipto, y no puedes tolerar que yo viva aun como vivo. JVec. Ah .» Señor. De»t. voc. Muera el tirano. Tei. Ya tu gusto se ha cumplido. «5 ale s.ímenofis , Apries y Soldados. -Amen. Amigos, muera el tirano. Apr. Muera el tirano. JVec. Tened. Dexa que este golpe acabe nuestros males de una vez. Nec : Sí , mas de aquel corazón mi pecho muralla es, no hallareis otro cansino si queréis llegar á él. Tetm. Qué escucho? ■ Apr. Es justo que muera. iVer?. ¿ Quien os hizo á vos su juez? Afílen. E' obstinado silencioj con éi ia muerte cruel pudo darme , no te basta? a p. ¿Vengarme no he de poder? Afee. Entonces cumplir contigo, , ahora cumplo con él. Amen. Es un cruel. JVec. Es mi padre. Amen. Es un tirano. JVec. Es .mi Rey. Simen. Te aborrece. JVec. Yo le amo. Amen. ¿Tu le defiendes? Nee. Es ley. Amen. Puede quitarte ia vida. JVec.- E l me la ha dado también. Ame. Quiso a mi darme la muerte. N’C. Ya que huyéras te mandé. Amen. Su muerte pide el Egipto. JVec. Tropa de rebeldes es. Amen. Keyna serás. Qaxa Parte. JVec. Caro Reyno á costa de ser infiel. Tetm. Dioses , es esto verdad? ■ Amen. Y has de permitir mi bien* JVec.- C on-el acero en la mano, ese nombre no me deis.' Amen. Esposa. JVec. Soy tu enemiga. Apr. Mirad que el tiempo perdéis, 1 ríncipe , y miro á lo lexos gran tropa de la del Rey. Amen. Ven alómenos, Necepsis, ven conmigo, sígueme. JVec. Al lado estoy de mi padre, no me he de separar de él. Ame». Si quedas, quedas expuesta a mi rigor y desden. JVec. Si huyo, de tu delito cómplice pareceré. Amen. Tu vida. Neo. Disponga el hado, ron renta la perderé, nadie la pierde mejor que en defensa de su Rey. Tetm. Si no me anegára en llanto, tuera de piedra esta vez. Toca cax pr. Principe , huyamos que todos nos abandonan al ver á Sistosis con su gente. Ramp. Nuevo tormento cruel! Amen. H liye • yo donde Necepsi$ muera , moriré también. Salen Sato sis y Soldador. JJcnt. Átst. Cercad , soldados , cercac todo el atrio , no dexeis alguuo ascapar. ■ Apr. Señor, en aqueste arrojo infiel para castigar la culpa, al reo no equivoquéis. Yo á Amenofis he inducido, yo contra vos le engañé, no padezca él. Rump. No, Señor, yo el secreto revelé... yo soy la rea d, estado: en mi tu enojo.,. Néc. Tened, - padre , una piadosa hija hasta aquí oído habéis, ya que gracias á los cielos }
y 2 mis oficios también estais en seguridad, Gld una esposa, fiel es posa , y no, no teníais 9 u e del nombre no use bien. Yo no defiendo á Amenofis, pero á mi me acusaré: yo supe (y no me arrepiento) sacrificarle á tus pies, á tan triste sacrificio sobrevivir no podré: Señor , su delito es grande, no lo niego, verdad es: nías si los méritos suyos, si su antigua buena fé, si un ciego amor que le fuerza, vuestra clemencia , y también mis lagrimas no bastasen para el perdón obtener... Amenofis muera pero muera Necepsis con él$ la muerte á mi 'como frágil será castigo cruel, y como desventurada, será piedad , será bien} y supuesto, gran Señor, que no sobreviviré á su muerte y mi desgracia, como es justicia y es ley, ó r¡o le quitéis la vida, ó quitádmela también, 9 ue pues ya libre la vuestra T ya no la ha de menester. etnj. N 0 mas , hija , no me hagas ademas de enternecer, avergonzar} ¿como puedo, di, hija , á nadie querer dar castigo , si ninguno mas reo que yo aquí es? Vive' feIí -2 con tu esposo, y ya que á tu proceder debo este resto de vida, debate el honor, también. Pase , pase mi corona á ennoblecer en tu sien, y ella, hija mia, la vuelra el lustre que yo la ajé} ojala, que á tu virtud pudiese el orbe peder que aun no estubiera premiada con tocia su redondéz. JVec. Permite, Señor... sdmen. Permite, - que postrado á vuestros pies... Tetm. Alzad que parecen mal, así mi Reyna y mi Rey. Sist. Señora mia... Nec. Sistosis, yo tu lealtad premiaré: á ti Rampse una palabra di, cumplirla es menester. Tuyo es Apries. ¿4pr. y Riiffip. Oh , Necepsis! Nce. Nada en esto me debeis. Entremos , que nuestras do* bodas juntas han de ser. Todos y Música , Cercados de pasiones y violentos males la virtud os dirija y vuestros corazones Aprendan como fué, necios mortales, Necepsis buena Esposa y mejor Hija. FIN. Barcelona : Por Juan Francisco Piferrer, Impresor de S. R. M. j véndese en su Librería administrada por Juan Sellent.
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