Cesarán las palabras: la lengua de los diálogos en un texto cuatrocentista
Abstract
Resumen En este artículo se describen los principales rasgos lingüísticos de las escenas dialógicas insertas en la obra castellana Virtuosas e claras mugeres (1446) de Álvaro de Luna. Se atiende a cuestiones sintácticas y discursivas como los verba dicendi, las relaciones entre la cita y el contexto de reproducción y la organización interna de los enunciados; se ofrece, a partir de los parámetros de inmediatez y distancia comunicativa, una caracterización del tipo de interacción que se refleja en ellos. El trabajo parte de una reflexión sobre la dificultad metodológica de buscar en los diálogos literarios muestras históricas de la oralidad.
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Cahiers d'études hispaniques médiévales Cesarán las palabras : la lengua de los diálogos en un texto cuatrocentista Lola Pons Rodríguez Resumen Resumen En este artículo se describen los principales rasgos lingüísticos de las escenas dialógicas insertas en la obra castellana Virtuosas e claras mugeres (1446) de Álvaro de Luna. Se atiende a cuestiones sintácticas y discursivas como los verba dicendi, las relaciones entre la cita y el contexto de reproducción y la organización interna de los enunciados; se ofrece, a partir de los parámetros de inmediatez y distancia comunicativa, una caracterización del tipo de interacción que se refleja en ellos. El trabajo parte de una reflexión sobre la dificultad metodológica de buscar en los diálogos literarios muestras históricas de la oralidad. Résumé Résumé Dans cet article sont décrits les principaux traits linguistiques des scènes dialogiques comprises dans l’oeuvre castillane Virtuosas e claras mugeres (1446) d’Álvaro de Luna. Y sont analysées des questions syntaxiques et discursives comme les verba dicendi, les rapports entre la citation et son contexte de reproduction ainsi que l’organisation interne des énoncés; on offre à partir des paramètres de l’immédiat communicatif et de la distance communicative une caractérisation du type d’interaction reflétée dans ces énoncés. Le travail s’appuie sur une réflexion à propos de la difficulté méthodologique de chercher dans les dialogues littéraires des marques historiques d’oralité. Citer ce document / Cite this document : Pons Rodríguez Lola. Cesarán las palabras : la lengua de los diálogos en un texto cuatrocentista. In: Cahiers d'études hispaniques médiévales. N°30, 2007. pp. 289-320. doi : 10.3406/cehm.2007.1811 http://www.persee.fr/doc/cehm_0396-9045_2007_num_30_1_1811 Document généré le 05/01/2016
Cesarán las palabras : la lengua de los diálogos en un texto cuatrocentista Lola Po n s ro d r í g u e z Universidad de Sevilla Resumen En este artículo se describen los principales rasgos lingüísticos de las escenas dialógicas insertas en la obra castellana Virtuosas e claras mugeres (1446) de Álvaro de Luna. Se atiende a cuestiones sintácticas y discursivas como los verba dicendi, las relaciones entre la cita y el contexto de reproducción y la organización interna de los enunciados; se ofrece, a partir de los parámetros de inmediatez y distancia comunicativa, una caracterización del tipo de interacción quesereflejaenellos.Eltrabajopartedeunareflexiónsobreladificultad metodológica de buscar en los diálogos literarios muestras históricas de la oralidad. Ré s u m é Dans cet article sont décrits les principaux traits linguistiques des scènes dialogiques comprises dans l’œuvre castillane Virtuosas e claras mugeres (1446) d’Álvaro de Luna. Y sont analysées des questions syntaxiques et discursives comme les verba dicendi, les rapports entre la citation et son contexte de reproduction ainsi que l’organisation interne des énoncés ; on offre à partir des paramètres de l’immédiat communicatif et de la distance communicative une caractérisation du type d’interaction reflétée dans ces énoncés. Le travail s’appuie sur une réflexion à propos de la difficulté méthodologique de chercher dans les dialogues littéraires des marques historiques d’oralité. 0. Una de las líneas de trabajo con mayor éxito dentro de las actuales investi gaciones sobre sintaxis diacrónica y discurso histórico en español es, sin duda alguna, la búsqueda de posibles rasgos de la oralidad en los textos del español antiguo. El interés por estos elementos se ubica dentro de un ámbito de estudios más amplio: el de la variación, un fenómeno que —particularmente en el terreno de la Sintaxis— está recibiendo una cehm, n° 30, 2007, p. 289-320
290 LoLA PoNS RoDRíGUEZ significativaatencióncríticaenlaLingüísticaHistóricaespañoladelos últimos años1. Las indagaciones sobre diacronía y oralidad parten, con todo, de una constricción metodológica en su base, y es la imposibilidad empírica de reconstruir la historia de la lengua oral a partir de textos: La actitud de los historiadores de la lengua al discutir teóricamente la oralidad y al imbricarla en la evolución idiomática puede ir del desconcierto al solapamiento del problema o a la búsqueda desesperada de una solución que se siente imposible. Conscientes de que el cambio lingüístico se da en el hablar, sólo tienen, sin embargo, a su disposición un sector reducido de la producciónlingüística,laquesefijaenlaescritura(yaúnéstasuelellegarlesincompleta), a la que han de recurrir para encontrar en ella las huellas de lo hablado, o mejor dicho, del modo en que se habló en tiempos pasados […] paradójicamente, lo que la Historia de la lengua hace normalmente es historia de la lengua general a través de la lengua de la escritura: en suma, el historiador de la lengua hace historia de la lengua escrita como si ésta fuera representante sin más de la lengua total2. En gran parte de los trabajos sobre lengua hablada en diacronía, no se habla propiamente tanto de oralidad como de inmediatez comunicativa, término que remite al aparato teórico de la nueva lingüística de las variedades alemana3 y que concibe como dos planos distintos el medio o canal en que se realiza la comunicación —donde se efectúa una separación dicotómicaentreuncanalgráficoouncanalfónico—ylaconcepción o formalingüísticaenqueseconfiguralacomunicación—dondecabe separar en un eje gradual lo hablado y lo escrito, polos que se pueden hacer corresponder con los parámetros variacionales de inmediatez comunicativa y distan cia comunicativa: Tenemos que buscar en textos,esdecir,enmanifestacionesgráficas—ynohay otra solución—, evidencias de las formas y variantes lingüísticas que normalmente no se escriben, puesto que se emplean sólo en el dominio de la inmediatez comunicativa4. 1. Vid. Álvaro S. oc t av i o d e toledo y hu e r t a , «Varia lectio y variación morfosintáctica: el caso del Crotalón», in: L. Po n s ro d r í g u e z (ed.): Historia de la lengua y crítica textual, Madrid-Frankfurt: Vervuert-Iberoamericana, 2006, nota 1. 2. Rafael C ano a guilar , «Sintaxis histórica, discurso oral y discurso escrito», in: José Jesús d e b u s t o s t o v a r (ed.), Textualización y oralidad, Madrid: Instituto universitario Menéndez Pidal - Visor Libros, 2003, p. 27-48. 3. Peter ko c h , wulf oes te rreiche r, Lengua hablada en la Romania: español, francés, italiano. Madrid: Gredos (Biblioteca románica hispánica), 2006, trad. esp. de Araceli Ló p e z ser ena de Gesprochene Sprache in der Romania: Französisch, Italienisch, Spanisch, Tubinga: Max Niemeyer (Romanistische Arbeitshefte, 31), 1990. 4. wulf oes terreic he r,«Lohabladoenloescrito.Reflexionesmetodológicasyaproximación a una tipología», in: Thomas ko t s c h i et al. (ed.), El español hablado y la cultura oral en España e Hispanoamérica, Madrid-Frankfurt: Vervuert-Iberoamericana, 1996, p. 318-337, p. 323.
CESARÁN LAS PALABRAS 291 El rastreo de los rasgos de la oralidad en diacronía se ha llevado a cabo tanto en aquellos textos donde la expresión del discurso referido puede estarfiltrandorasgoslingüísticospropiosdeunaoralidadreal,efectivamenteproducida,comoenobrasdondedemaneraficcionalpareceestar recreándose lo hablado, es decir, en obras donde se produce el fenómeno conocido como mímesis de la oralidad. Al primer ámbito pertenecen trabajos como los de Eberenz y Eberenz y De la Torre sobre los fragmentos de discurso reproducido en las actas de la Inquisición, el estudio de wesch sobre la oralidad en pareceres bajomedievales, los análisis de los documentos emitidos por semicultos —campo en el que destaca la interesante documentación epistolar y memorial surgida de la migración a Indias5— y otros escritos como los epistolarios amorosos6. La búsqueda de estos fenómenos de impronta oral en textos literarios es especialmente complicada, pues la recreación de escenas habladas, de interacciones, está inevitablemente «adulterada» por un revestimiento de estilización literaria. La forzosa presencia de valores paramétricos de la distancia comunicativa que se da en todo discurso llevadoalplanográficosesubrayaenestoscasos,enlosque,másque recrear la oralidad real, los autores se sienten compelidos a escenificarunaoralidad literaria, que limita la introducción o a la adaptación de elementos conversacionales. En este segundo ámbito contamos con trabajos que estudian la formas de enunciación en textos primitivos 7 , en 5. Rolf e be re nz , «Huellas de la oralidad en textos de los siglos x v y x v i », in: José Jesús d e bu s t o s to v a r , ibid., p. 63-83; Rolf ebere nz , Mariela d e la to r r e , Conversaciones estrechamente vigiladas: interacción coloquial y español oral en las actas inquisitoriales de los siglos x v a x v i i , Zaragoza: Libros Pórtico - Hispania Helvetica, 14, 2003; Andreas W e s c h , «Cambio medial y huellas de lo oral en Pareceres protocolizados de los siglos x v y x v i », in: José Jesús d e bu s t o s t o v a r , José Luis G i r ó n a l c o n c h e l (ed.), Actas del VI Congreso internacional de historia de la lengua española: Madrid, 29 de septiembre - 3 de octubre 2003, vol. 3, 2006, p. 2949-2962; Rafael Ca n o a g u i l a r , «Lenguaje “espontáneo” y retórica epistolar en cartas de emigrantes españoles a Indias», in: wulf oester re icher et al. (ed.), Competencia escrita, tradiciones discursivas y variedades lingüísticas. Aspectos del español europeo y americano en los siglos x v i y x v i i , Tubinga: Gunter Narr, 1998, p. 374-404; Konstanze ju n g b lu t h , «El carácter de los textos semiorales y el junctor que», in: w. oeste rr eicher et al., ibíd., p. 339-358; w. oesterr ei cher, ibíd.; Roland Sc h m i d t -ri ese, Relatando México. Cinco textos del período fundacional de la colonia en tierra firme. Madrid-Frankfurt: Vervuert-Iberoamericana (Textos y documentos españoles y americanos), vol. 3, 2003; Eva sto l l , La memoria de Juan Ruiz de Arce. Conquista del Perú, saberes secretos de caballería y defensa del mayorazgo. Madrid-Frankfurt: Iberoamericana (Textos y documentos españoles y americanos), vol. 2, 2002. 6. Carmela p ér ez -s ala z ar , «Manifestaciones del habla coloquial en un tipo de escrito: las cartas de amor (siglos x v i - xviii )», in: M ª T. E c h e n i q u e e l i z o n d o et al. (ed.), Actas del V Congreso internacional de historia de la lengua española, Madrid: Gredos, 2002, vol. I, p. 877-890. 7. José Jesús d e bu s t o s to v a r , «Algunos aspectos de las formas de enunciación en textos medievales», in: M. ar i z a et al. (ed.): Actas del II Congreso internacional de historia de la lengua española. Madrid: Pabellón de España, 1992, p. 569-577; íd., «L’oralité dans les anciens textes castillans», in: Maria sel ig et al. (ed.), Le passage à l’écrit des langues romanes, Tubinga: Gunter Narr,
292 LoLA PoNS RoDRíGUEZ textos líricos 8 , la representación de lo hablado en fragmentos dialógicos cervantinos9, en los pasajes dialógicos de un corpus de obras medievales castellanas10, en el grupo de obras canónicamente consagradas como representativas de la oralidad en español antiguo11 o en textos del Renacimiento español perte necientes propiamente al género expositivo del «diálogo»12. La atención concedida a las formas de diálogo en textos históricos13 nos ha permitido conocer un amplio repertorio de recursos de modalización utilizados en diacronía14, si bien se admite que el hallazgo de elementos de lo hablado en tales fragmentos textuales quedará más en el dominio de la hipótesis que de lo comprobado. Ello se 1993, p. 247-262; íd., «De la oralidad a la escritura», in: Actas del I Simposio sobre análisis del discurso. Almería: Universidad, 1995, p. 11-28; íd., «La construcción del diálogo en los entremeses cervantinos», in: En torno al teatro del Siglo de oro, Almería: Instituto de Estudios Almerienses, 1996, p. 275-290; íd., «Algunos tipos de diálogo en el español del siglo x v i », in: José Jesús d e bu s t o s to v a r et al. (ed.), Lengua, discurso, texto, I Simposio internacional de análisis del discurso. Madrid: Visor, 2000, p. 1515-1530; íd., «De la oralidad a la escritura en la transición de la Edad Media al Renacimiento: la textualización del diálogo conversacional», El criticón, 81-82, 2001, p. 191-206. 8. Silvia Ig l e s i a s rec uero, Oralidad, diálogo y contexto en la lírica tradicional, Madrid: Visor Libros, 2002. 9. J. J. d e bu s t o s to v a r , «Elementos conversacionales en el diálogo renacentista», in: w. o es te rreich er et al. (ed.), loc. cit, p. 385-319; Antonio N a r b o n a j im én ez , «Sintaxis de lo oral y sintaxis de la escritura de lo oral en los diálogos del Quijote», ponencia leída en el Seminario de historia de la lengua española «Lengua y lingüística en la época del Quijote» (Soria, Fundación Duques de Soria, 5 al 9 de julio de 2005). 10. Elena Lea l Ab a d , La sintaxis del diálogo en la Edad Media castellana, tesis doctoral inédita, dirigida por Rafael Ca n o Ag u i l a r (Universidad de Sevilla, 2005). 11. J. J. d e b ustos t o v a r , «De la oralidad a la escritura en la transición de la Edad Media al Renacimiento: la textualización del diálogo conversacional», El criticón, 81-82, 2001, p. 191-206. Ana Vi an he r r e ro ,«Laficciónconversacionaleneldiálogorenacentista»,Edad de oro, 7, 1988, p. 173-186. 12. J. J. d e bu s to s to v a r et al. (ed.), Lengua, discurso, texto, I Simposio internacional de análisis del discurso, op. cit.; S. Ig l e s i a s recu ero, Oralidad, diálogo y contexto en la lírica tradicional, op. cit.; Ana V ian h e r r e ro ,«Laficciónconversacionaleneldiálogorenacentista»,Edad de oro, 7, 1988, p. 173-186. 13. Para otras lenguas, ver Andreas ju c k e r , Gerd fr i t z , Franz le b s a n t , «Historical Dialogue Analysis: Roots and Traditions in the Study of the Romance Languages, German and English», in: Historical Dialogue Analysis, Amsterdam-Philadelphia: John Benjamins, 1999, p. 1- 33. Vid.tambiénalrespectoalgunasreflexionesenLolaPo n s ro d r í g u e z , «Reseña a Teresa Langle de Paz (2004): ¿Cuerpo o intelecto? Una respuesta femenina al debate sobre la mujer en la España del siglo x v i i . Málaga: Universidad de Málaga « Philologia Hispalensis, xviii (2004), p. 251-255. Es recomendable también el trabajo de Michael zappa l a sobre el uso de la voz diálogo en los siglos x v y x v i y el acercamiento que a ella hacen prehumanistas y humanistas: «Fablemos latino: diálogo, Latin Roots and Vernacular Landscape in Fifteenth Century Castille», Ibero romania, 29,1989, p. 43-64. 14. Acerca de la modalización como fenómeno enunciativo —discursivo que busca las manifestaciones de la subjetividad lingüística, resulta muy útil el panorama que brinda: Alicia Ló p e z ló p e z «Hacia un estudio de la subjetividad lingüística en la historia de la lengua», in: José Jesús d e bu s t o s to v a r , José Luis Gi r ó n al c o n c h e l (ed.), Actas del VI Congreso internacional de historia de la lengua española, Madrid: Arco-Libros, 2006: p. 2797-2806.
CESARÁN LAS PALABRAS 293 acentúa en los textos de «género diálogo» que se multiplican en el xvi, en los que se textualiza una interacción15 entre dos o más personas (de las cuales una de ellas suele poseer el papel de maestro, lo que condiciona notablemente la toma de turnos) que imita una disputa dialéctica con una fuerte presencia de elementos argumentativos, pero apenas deja pasar rasgos del diálogo conversacional tales como la falta de planificaciónolaposibilidaddedigresión16. En este trabajo se presentan y describen los principales rasgos lingüísticos de las escenas dialógicas que se hallan en la obra de don Álvaro de Luna Virtuosas e claras mugeres (1446). Escrita para defender la virtud de la mujerenunaépocaenquearreciaenlaliteraturaeldebatefiloginia/misoginia, esta obra recopila las biografías de más de cien mujeres virtuosas de tres épocas: la de la ley divinal, donde se incluye a mujeres bíblicas como Esther, Sara, Judith, Susana…; la de la ley natural, que agrupa a mujeres de la tradición grecorromana como Casandra, Lucrecia, Tanaquil, Sempronia…ofigurasdivinascomoCeres,Diana,Minerva…;y,porúltimo, la de la ley de gracia,dondefigurandiversosrelatosdemujeressantastransmitidasporlatradiciónhagiográficarománica.Partiendodelosantecedentesbibliográficosyacomentados,yconociendoeltipodeobraante la cual nos situamos, en este trabajo no se pretenderá tanto buscar rasgos de la inmediatez comunicativa en los enunciados dialogados de Virtuosas e claras mugeres como,másbien,describirycaracterizarlosrasgosdelreflejo deldiscursoreferidoenloescrito,reflejoqueobligaalusodeunaseriede procedimientos sintácticos que vale la pena detenerse a analizar. En primer lugar, se expondrá una caracterización de los tipos de enunciados de discurso referido que encontramos en el tratado de don Álvaro y se precisará en qué punto del continuo concepcional distancia/ 15. Noidentificableconunaconversación.ParaCarmenBo b e s nav e s , «El diálogo es un proceso de interacción en el que la actividad de los interlocutores es complementaria para la creación de un sentido único a lo largo del proceso y mientras éste dura. La convergencia de las intervenciones hacia la unidad de sentido es el rasgo que diferencia al diálogo de otros procesos interactivos, como puede ser la conversación, que es abierta en cuanto al sentido», vid. Carmen Bo b e s na v e s , El diálogo. Estudio pragmático, lingüístico y literario. Madrid: Gredos, 1992, p. 38. Vid. al respecto de la caracterización que luego desarrolla Bo b e s na v e s sobre los ingredientes del diálogo la crítica de J. J. Bu s t o s to v a r , «De la oralidad...». 16. Sobre los distintos tipos de diálogo en español en el siglo x v i , vid. J. J. bu s t o s to v a r , «Algunos tipos de diálogo...» y Jesús Gó m e z , El diálogo en el Renacimiento español, Madrid: Cátedra, 1988. Para los estudios sobre diálogo, la importancia del siglo x v i radica en que a partir de ese momento se desarrollan en grado creciente (sobre todo a partir de 1525) los textos escritos por completo en forma dialógica, los llamados diálogos discursivos. Con todo, hay que recordar la existencia de antecedentes cuatrocentistas de obras en género dialogado, como el Diálogo e razonamiento en la muerte del marqués de Santillana (¿1464?) de Pe r o díe z d e to l e d o y el Libro de vida beata de Juan de Lucena (1463), ambos carentes aún de un estudio lingüístico. Los diálogos de controversia como la Razón de amor, la Disputa entre un cristiano y un judío... son más antiguos y no pueden, por razones diversas, adscribirse a este género del diálogo discursivo.
294 LoLA PoNS RoDRíGUEZ inmediatez comunicativa se pueden ubicar los diálogos que se encuentran en la obra (§ 1); sigue un intento de caracterización exhaustiva de la sintaxis de tales diálogos atendiendo a aspectos como su contexto de reproducción y los tipos de verbos introductores utilizados (§ 2) y, por último, se considera el tipo de enunciados que se emplean dentro de estas escenas, el contenido del discurso directo en el que se sondeará si hubo algún intento porpartedelautordereflejarrasgosdelohablado(§3). 1. Los enunciados de diálogo literario suponen la reproducción del discurso ajeno en el propio, es decir, explicitan la deuda contraída con la enunciación ajena, muestran la heterogeneidad17. No son, naturalmente, los únicos tipos de enunciado en que hay una mostración explícita de esa heterogeneidad discursiva. En frases de Virtuosas e claras mugeres no pertenecientes a diálogo como: (1) Muy público es por actoridad de los nuestros mayores que la noble virgen CamilafuefijadeMetabo,reydelosvolscosmuyviejo,edeCasmilasumuger, la qual dizen que quando nació fue causa que su madre morió (fol. 143rº-vº); (2) El dicho profeta Daniel a grandes bozes dixo que aquella muerte se fazía contra justicia e que él non era en ella. Estonce el pueblo le preguntaron qué cosa era aquella que dizía, él les dixo: —Esta muger es condepnada a muerte falsamente contra toda verdad (fol. 43vº)18. hay también, efectivamente, procedimientos de introducción del discurso ajeno en el propio, manifestación de discurso referido: en (1) vemos cómo don Álvaro utiliza evidenciales citativos para incorporar una instancia enunciativa a su texto a la que se cede la responsabilidad de la enunciación (muy público es por auctoridad de los antiguos… dizen que…). En (2) las palabras ajenas se introducen a modo de discurso indirecto (dixo que aquella muerte se fazía), o directo (les dixo: —Esta muger…), procedimientos sintácticos bien conocidos que permiten poner en contacto un discurso con otro y que, como han expuesto Girón Alconchel (1988, 1989, 2000, en prensa) y Méndez (1999) entre otros19, distan de ser los dos únicos posibles modos de citar. Sí 17. Vid. Graciela rey es, Polifonía textual. la citación en el relato literario, Madrid: Gredos, 1984; íd., Los procedimientos de cita: estilo directo y estilo indirecto, Madrid: Arco-Libros: 1993; Jacqueline Au t h i e r -ré v u z , «Hétérogénéité montrée et hétérogénéité constitutive : éléments pour une approche de l’autre dans les discours», DRLAV, 26, 1982, p. 91-151; Catherine Kerbrat- or e c c h i o n i , La enunciación. De la subjetividad en el lenguaje, Buenos Aires: Hachette, 1986. 18. Álvaro de Luna, Virtuosas e claras mugeres. Edición, estudio preliminar y notas de L. Po n s ro d r í g u e z . Burgos: Instituto Castellano y Leonés de la Lengua. 19. Vid. José Luis Gi r ó n alc o n c h e l , «Sobre la lengua poética de Berceo (y II): el estilo indirecto libre en los Milagros y sus fuentes latinas», Epos, 4, 1988, p. 145-162; íd., Las formas del discurso referido en el Cantar de Mio Cid, Madrid: anejo 44 del BRAE, 1989; íd., «Sintaxis y discurso en el español del Siglo de oro (contribución a la historia del discurso indirecto libre)»,
CESARÁN LAS PALABRAS 295 son los más llamativos, los mejor tratados normativamente, y los más claramente delimitables en función de sus rasgos sintácticos, caracte rizados por las gramáticas y retóricas como oratio recta (estilo directo) y oratio obliqua (estilo indirecto), pero no son los únicos: Aunque las Gramáticas suelen estudiar el discurso directo y el discurso indirecto dentro de la oración compleja (yuxtaposición y subordinación de oraciones, respectivamente), la realidad muestra que una de las características del enunciado de discurso referido es que trasciende los límites de la sintaxis oracional y se instala en la sintaxis del discurso (la única que puede dar cuenta de la interrelación dinámica entre lo propio y lo ajeno) […] Esto hace […] que las formas de referir el discurso ajeno deban verse como integrantes de un continuum en el que no siempre hay formas «puras» (entendiendo como tales los canónicos discurso indirecto y discurso directo que describen las gramáticas) sino que se pasa insensiblemente de unas formas a otras20. Lo que se sale de estos dos estilos es válido y posible, y no únicamente propio (como se quiso pensar en su momento) de la literatura moderna, por eso no es aceptable que se condenen formas de reproducción de discurso como el llamado «discurso indirecto mimético»21, caracterizado por presentar estilo directo pero con marcas que recuerdan al indirecto, ya que está introducido por un verbo de decir y una oración completiva22. Tal fenómeno no se advierte en el tratado de don Álvaro de Luna, que, no obstante, sí muestra algunos casos interesantes de procedimientos citativos no agrupables bajo los clásicos marbetes de estilo directo e indirecto; tal es, por ejemplo, el caso de las siguientes muestras: Voz y Letra, 11/1, 1989, p. 93-113; íd., «Tradiciones discursivas y gramaticalización del discurso referido en el Rimado de Palacio y las Crónicas del Canciller Ayala», in: Actas del Coloquio internacional sobre tradiciones discursivas (Tubinga, diciembre 2005), en prensa; Elena Mé ndez ga r c í a d e par ed es, «Análisis de la reproducción del discurso ajeno en los textos periodísticos», Pragmalingüística, 7, 1999, p. 99-128; íd., «Análisis de las formas de introducir el discurso ajeno en los textos periodísticos: el contexto reproductor», in: J. J. d e bu s to s to v a r et al. (ed.), Lengua, discurso, texto..., p. 2081-2098. 20. E. mén dez, «Análisis...», p. 106-107. 21. La terminología es de Brian Ma c hal le, «Free Indirect Discourse : A Survey of Recent Account», PTL: A Journal for Descriptive Poetics and Theory of Literature, 3, 1978, p. 249-287, y ha sido posteriormente revisada por otros autores. 22. Edición de Lewis J. hu t t o n : Arboleda de los enfermos. Admiraçión operum dey, Madrid: BRAE,1967,p.37-109,p.88.Lacondenanormativaaestemododereferir(manifiesta,por ejemplo, en la mayoría de los libros de estilo de la prensa española) ha provocado que, cuando en alguna ocasión se ha detectado este tipo de reproducción en textos antiguos, se haya malinterpretado su función. Así, ante la frase: «Juan de Ayala respondio que a los reyes yo los sirvo» en un documento murciano bajomedieval, Diez de Revenga —Igualada se muestran reacias a admitir que estemos ante una manera más de referir discurso y lo interpretan como un lapsus calami que hizo aparecer un que superfluo(tambiénconsideranlaposibilidaddequeseaunrasgo típico de la lengua hablada, aunque ven esta hipótesis como menos probable). Vid. Pilar dí ez d e rev en ga to r r e s ; Dolores A. Ig ua l ada be l c h í , «El texto jurídico medieval: discursos directo e indirecto», Cahiers de linguistique hispanique médiévale, 17, 1992, p. 127-152, p. 137.
296 LoLA PoNS RoDRíGUEZ (2) Entonce le dixo el profeta e sacerdote Helí [a Ana, madre de Samuel] que se fuese en paz ca Dios conplirá las sus peticiones, ella respondió: —Plega a Dios que ello sea así (fol. 32rº). (3) [Historia de María Egipciaca, diálogo entre la santa y Zósimo —Gozinias—] Eafincándolaél,dixo: —yo fui nascida en Egipto, e a los doze años de mi edad fui a Alixandría, e dime diez e seis años a pública luxuria que non me negué a ninguno. ¡o umilldad grande!, aunque prevalescía entonces por mucha santidad, pero nonovoverguençadeconfesarlafealdaddesuflorescienteedad.¡Grandcosa, o santo Dios, de dentro e de fuera bien e santamente bevir, e qué grandes cosas estas! Aviendo onbres de aquella partida acordado de navegar a Jerusalén por adorar la cruz, dixo que avía rogado a los marineros que la llevasen consigo, e ellosdemandándoleflete,dixo:«Yononposeocosaquevosdéporfletesinon mi cuerpo, aquel aved». —E esto dicho rescibiéronme en la nao. E desque llegó a Jerusalén e vino a la puerta de la iglesia en uno con los otros diz que la echaron, e que luego […] (fol. 179vº). En ambos casos se observa una evidente permeabilidad en lo citado de elementos de la cita original. En (2), las palabras del sacerdote Helí son narradas en pasado y se introducen en una frase en estilo indirecto en la que el segundo verbo (le dixo que se fuese en paz ca Dios conplirá las sus peticiones) corres ponde al eje deíctico del discurso original frente al «futuro del pasado» condicional que cabría esperar (cumpliría). En (3) estamos ante un fenómeno más complejo: el locutor reproduce en discurso directo el relato de santa Maria Egipciaca, y lo reproduce con las señales demarcativas pertinentes, con verbo introductor dixo cuyo sujeto elíptico es ella. Tras ese discurso directo, vuelve a tomar la palabra el locutor, que glosa argumentativamente la enunciación anterior y hace progresar el relato introduciendo en discurso directo, y de nuevo con contexto de reproducción, las palabras de María Egipciaca a los marineros. Pero entonces —siempre que se coincida con la puntuación que se ha dado al fragmento— aparece un discursodirectodelasantaqueremitealverbodedecirquefiguraantes del paréntesis elogioso del autor —e afincándola él, dixo—,loquejustificala ausencia de contexto de reproducción. Tal discurso directo asume como contenido temático la enunciación previa en discurso directo introducida por el locutor. De esta forma, al reutilizarse la misma marca introductora del discurso primero, el autor renuncia a ser él el que narre la resolución de la escena, que encomienda a las propias palabras de la santa. De esta forma, parece que la santa está viva y presente en el momento de compilación de su vida, «codo con codo» con el que el que la cuenta, hablando de ella misma (rescibiéronme) en el pasado del mundo narrado. Sólo podemos
CESARÁN LAS PALABRAS 303 de Cristo y errada de los dioses— ya ligados a ella, cuando las palabras secentranenelsiguientecastigoqueseráinfligidoalamártiroenla reacción de ésta ante el martirio. El apoyo contextual es nulo y, además, son diálogos apenas contextualizados. No sólo faltan datos sobre situación y entorno, además, el propio diálogo se ofrece reducido a los intercambios de mayor peso para la trama. No se presentan nunca las secuencias de cierre ni de apertura32. Hay, obviamente, copresencia espacio —temporal entre los interlocutores, pues estamos hablando de diálogo in praesentia, cara a cara; con todo, no hay un marco discursivo familiar en los casos de interrogatorios y sólo en algunos casos en el otro tipo de diálogos. La inexistencia de este marco discursivo familiar y el tipo de acto de habla —interrogatorio hostil— ante el que nos encontramos explica que el grado de cooperación no sea alto ni equilibrado entre los interlocutores. Si en este sentido es constantemente el martirizador el que tiene mayor libertad para intervenir en la producción discursiva, en el sentido más griceano de cooperación la cuestión esjustamenteopuesta.Elmartirizadorrealizaafirmacionesopreguntas y dirige estímulos comunicativos que dan con la poca colaboración de las mártires. Por eso se pasa primero por una fase suasiva y después se llega a la amenaza, al aviso de que «cesarán las palabras»33. Resultan indisociables para nuestro análisis los parámetros restantes de cooperación, dialogicidad y grado de espontaneidad de la comunicación. observamos que en estos diálogos la toma de turno está predeterminada y su funcionamiento es automático, casi mecánico. La comunicación está algo preparada de antemano, pero las réplicas, espontáneas, orientan su desarrollo. No se da, pues, ese rasgo de ausencia de planificación propio de los registros coloquiales, tampoco aparecen referencias accesorias e inespe radas que se desvíen del núcleo común del diálogo, segmenten el acto comunicativo o atenúen el nivel de cohesión de los enunciados. Los interro gatorios no son progresivos, en su desarrollo la santa no quiere crear ni aclarar sentidos, no se progresa hacia un acuerdo, se reincide constantemente en los puntos ideológicos que dan lugar al enfrentamiento. La escena se termina convirtiendo, en algunos casos, en un diálogo erístico, una mera disputa. En ella, no hay libertad temática: se habla siempre de la posible condición cristiana de las víctimas. Dejando a un lado los diálogos entre las santas y personajes benévolos (como familiares o rescatadores), estamos ante diálogos que reproducen interacciones hostiles, una clase de intercambio comunicativo que 32. En los diálogos renacentistas sí las hay, aunque a veces sea una «excusa formal sobreimpuesta», según S. Ig l e s i a s recuero , «Elementos conversacionales...», p. 392. 33. AveceslafasesuasivaesabreviadapordonÁlvaro,quesóloreflejaenformadirecta las escenas más violentas, que lo son tanto de un lado como de otro.
304 LoLA PoNS RoDRíGUEZ se encuentra muy poco representado en la literatura y, en general, en la prosa medieval castellana. Cierto es que se cuenta con el antecedente de los debates poéticos34, pero no consideramos que se deba aplicar la denominación de interacción hostil con justeza a esa clase de debates poéticos: en ellos hay un proceso de alternancia verbal entre dos oponentes, pero se trata de una interacción verbal hostil convencionalizada en género literario. En el caso de los debates poéticos de los cancioneros, estamos más bien ante juegos lingüísticos que no creemos tengan parangón con el tipo de interacción discrepante que pintan nuestras vidas de santas35. 2. En la caracterización de la construcción discursiva de estos pasajes de discurso referido, atenderemos36, en primer lugar, al contexto (o marco) reproductor que se utiliza para introducir la cita. Seguimos a José LuisGirónAlconchelensudefinicióndeestoselementos:«elenunciado de discurso referido es, desde un punto de vista formal, la integración de un discurso reproducido en un marco reproductor»37. Los elementos que pueden diferenciarse en este marco reproductor son dos: las señales demarcativas, precisas en todo discurso referido, constituidas por el sujeto —personaje, el verbo de comunicación y la relación sintáctica que establecen la cita y su contexto, y los indicios externos de reproducción, que aparecen facultativamente para ordenar y orientar lo dicho. Los contextos reproductores que encontramos en Virtuosas e claras mugeres son bien escuetos. Suelen estar limitados a las señales demarcativas de sujeto—personaje y verbo de comunicación, éste contiguo al discurso reproducido o, en algún caso aislado, separado por aditamento que introduce indicio modalizador. En cuanto a los indicios externos de reproducción, sólo se encuentra alguna muestra ocasionalmente: 34. Manuel Ar i z a vi g u e r a , «La lengua de los debates medievales (género y lengua literarios)», in: Serta Philologica F. Lázaro Carreter, I., Madrid: Castalia, 1983, p. 59-66. 35. Son casos comparables, en cuanto a la tipología del «diálogo» los que estudia Marcel b ax , «Ritual Levelling. The Balance between the Eristic and the Contractual Motive in Hostile Verbal encounters in Medieval romance and Early Modern Drama», in: Historical Dialogue Analysis, Amsterdam-Philadelphia: John Benjamins, 1999, p. 35-80, entre ellos, el diálogo que los caballeros medievales en la épica carolingia entablaban antes lanzarse a jugar armas. En los cancioneros se pone a prueba la capacidad verbal y el ingenio para construir un mensaje en que se retome la selección léxica y se dé la vuelta a los insultos del contrario. En el debate cancioneril, y en el juego de armas, hay un aspecto que creemos fundamental: lo colaborativo, parte del género en ambos casos. Cada uno de los participantes colabora (si bien competitivamente)eneljuego.Losdiálogosdevidasdesantas,encambio,pretendennoreflejar ese carácter colaborativo. 36. Como material de estudio no nos reduciremos a los diálogos, emplearemos todas las intervenciones en estilo directo que hay en el libro dedicado a las santas, no sólo aquellas que producen intervenciones reactivas en estilo directo. 37. J. L. Gi r ó n alc o n c h e l , Las formas del discurso..., p. 72.
CESARÁN LAS PALABRAS 305 (6) Ella le dixo con grand coraçon e esforçado:—Ninsacrificaréalosaborrescibles dioses, nin me enmanzillaré… (fol. 162vº); (7) ¡o muy santa umildad! Dizen que los ojos puestos en tierra respondió (fol. 198vº); (8) Al qual él respondió a bozes: (fol. 204rº); (9) Dixo con grande firmeza al mensagero que traxo las nuevas: —Non me dizes cosa nueva nin que yo non aya esperado (fol. 47vº). En algún caso, la aparición de indicios modalizadores parece estar destinada a resituar al lector en el diálogo después de un inciso. Así ocurre en el interrogatorio del adelantado Almaquio a santa Cecilia (fol. 205r-vº), un largo cuestionario donde el contexto de reproducción se limita en todas las intervenciones a locutor y verbo de comunicación. Cuando ese interrogatorio es interrumpido por el autor, Álvaro de Luna, con un inciso argumentativo, y reanudado luego con un nuevo parlamento del adelantado Almaquio, se acompañan indicios externos modalizadores: (10)¡Ocosamuymagníficadignadenotableegrandmugerquemuestraque la honrosa muerte es de anteponer a la vida fea!, la qual muchos buenos e de muy resplandescientes juizios muchas vezes escogieron por non pecar contra la ley natural. Entonces el adelantado movido con ira dixo: —¿Por qué fablas así tan soberviamente? Sicilia respondió… (fol. 205vº). Lasseñalesdemarcativassuelenpresentar,pues,unaconfiguración básica con los componentes constantes de <personaje que habla + verbo de comunicación que introduce el parlamento en estilo directo>: (11)Alfindespuésdemuchascosasdichasdecadacabo,el viejo dixo: —yo soy apostol de Dios… (fol. 172rº); (12) El juez le dixo: —Entendía que eras tornada en tu primero buen seso, e alegrávame porque te avías acordado de tu dignidad maguer tarde (fol. 200rº). Perohayalgunospasajesenqueesaconfiguraciónestándarsealtera.En dos fragmentos de las vidas de Mª Egipciaca y Juliana, las señales demarcativas se reducen a la explicitación del sujeto locutor, sin verbo de comunicación, presentado el discurso referido como si fuese teatro que se lee escrito. En el manuscrito base de la edición de la obra (BU Salamanca 207)aparecenlasfrasesyuxtapuestas,sinmarcasgráficasosóloconpunto bajo antes y después del sujeto locutor; la regulación editorial de la puntuación separa claramente locutor y enunciado:
306 LoLA PoNS RoDRíGUEZ (13) Al qual dizen que el adelantado dixo: —Muy dulce Juliana mía, ¿por qué burlas así de mí? Juliana dixo: —Si al mi Dios bien e derechamente adorares faré a tu guisa; en otra manera yo no sosegaré contigo. El adelantado: —Estoyononlopuedofazer,casilofizieseelenperadormecastigaríapor pena de muerte. Juliana: —Si tanto miedo has del enperador que sabes que es mortal, ¿cómo quieres que yo non aya miedo de Dios inmortal? Por tanto, faz lo que podrás que a mí non podrás engañar (fol. 177rº). (14) Él, en oyendo su nonbre, maravillose e diole el manto e echado en tierra rogola que lo bendixiese. Ella dixo: —Ati,padremuybueno,essabidoquepertenesceeloficiodelbendezir,que eres honrado por dignidad sacerdotal. Edespuésqueélvioqueelsunonbreeoficioeraaellaconoscido,movidopor mayormaravilla,rogolaafincadoquelobendixiese: María: —Bendígate Dios redemptor de nuestras ánimas. E en quanto ella orava con las palmas tendidas, vídola cerca de un codo levantada del suelo, e estonces aquel grande abad començó a dubdar que por venturanonfueseespírituqueinfinitosamentedavaobraaoraciones: María: —Perdónete el muy alto príncipe de todas las cosas si entendiste que yo era espíritu suzio acostunbrada a pecados. Entonces Gozinias la començó a conjurar por el Señor que le manifestase quién era. María: —Padre, perdona, que si mis costunbres e vida te contare, espantado como de serpiente echarás a fuir, tus orejas se enojarán con mis palabras e el aire se dañará con mis suziedades de pecados. Eafincándolaél,dixo: —yo fui nascida en Egipto, e a los doze años de mi edad fui a Alixandría, e dime diez e seis años a pública luxuria que non me negué a ninguno (fol. 179rº-vº). El fragmento transcrito en (14) es interesante también porque en él aparece sistemáticamente en discurso directo la enunciación de María y en discurso indirecto los intercambios de Gozinias —Zósimo—rogola que, començó a dubdar, la començó a conjurar, afincándola el… — Se consigue así el efecto de ceder el protagonismo de la escena a María, limitando y abreviando las intervenciones de Zósimo. En alguna ocasión, las señales demarcativas desaparecen y no encontramos marco reproductor. Así ocurre en este diálogo entre santa Lucía y el cónsul Pascual, donde, después de varias intervenciones avisadas por la
CESARÁN LAS PALABRAS 307 presencia de señales demarcativas, aparece una intervención de la santa sin anuncio alguno: (15)Eellaestandodelanted’éleseyendoconbidadaalossacrificiosdelos ídolos respondió: —ElsacrificioagradableaDiosesvisitaralospobreseacorrerleseneltienpo de su nescesidad, e porque non tengo ál que ofrescer pueda, a mí mesma le do tanbién para ofrescer. Pascual le dixo: —Estas cosas puedes tú contar a qualquier loco cristiano tu igual, mas tales cosas non cunple fablarlas a mí que guardo las ordenanças de los príncipes. —Mas yo curaré de guardar la ley de Dios: tú has temor de los príncipes del mundo, yo temo a Dios inmortal; tú te guardas de los enojar, yo trabajo de me desviar de ofender a Dios; tú piensas cómo fazerles cosa agradable, yo cobdicio sobre todas cosas a plazer a Jesucristo. Pues faz tú lo que entiendas que es tu pro, ca yo faré lo que entendiere que es provecho mío (fol. 175rº). Hoylapresentacióndediálogosconconfiguracionescomoéstaesla habitual en los textos escritos, en ellos se da una fusión consciente de la voz del autor que narra y la voz interlocutiva de los personajes. Pero en talesdiálogosseañadenmarcastipográficasinequívocas—espaciado de párrafo, guion inicial— que señalan el cambio de interlocutor. En el manuscrito original, ese parlamento de Lucía no está acompañado de ninguna de esas marcas, sólo del punto bajo que se emplea para separar frases simples y algunas compuestas, por lo que sin intervención editorial alguna resultaría un fragmento de ardua comprensión. Hay que recordar, como información curiosa sobre la difusión y consideración que tenía la adjunción de avisos sobre tomas de palabras en diálogos, el testimonio de Alfonso de Cartagena en su carta de respuesta a Pier Cándido Decembrio sobre el encargo que el humanista italiano le había hecho de leer y repasar la traducción al latín que había realizado Decembrio del primer diálogo de La República de Platón. Tras comentarle Cartagena algunos puntos relativos a la traducción de algunos pasajes, le aconseja que en los diálogos introduzca siempre aviso de quien habla (parecequeDecembriofinalmentesiguióeseconsejo): Sic ergo ministerium per te mihi iniunctum expleui, sed hoc sic expleto paucula quaedam tibi amicabili mente dicere non incongruum putaui, quorum unum hoc est: Cum Plato per dialogi modum procedat, utillimum reor ut breuibus litteris quis loquitur annotetur, quod nedum Vbertus genitor tuus bene obseruauit, sed et alii famosissimi scriptores hoc in dialogis semper obseruant; sic Gregorius, sic Anselmus et alii paene innumeri, qui aliquos libros dialogizando scripserunt,hocdiligenterattenderecuraerunt.Alioquinsuperuacuadifficultas ex quadam ambiguitate oriretur, cum necessarium foret quod ex ipsa qualitate materiae, quae fuerint uerba Socratis, quae Glauconis, quae Trasimachi, semoto
308 LoLA PoNS RoDRíGUEZ omni signo inquiramus, quae inquisitio profecto laboriosa legentibus plurimum erit. Consulerem ergo ut antequam libellus hic oculis subiciatur extraneis, in capite cuiuslibet orationis qui loquatur annotes. Así pues, he cumplido la tarea que me encomendaste, pero, una vez así cumplida, he considerado conveniente decirte con propósito amigable algunos porme nores, de los cuales uno es éste: Cuando Platón se expresa por medio del diálogo, considero muy útil que se indique con abreviaturas quién habla, cosa que Uberto, tu padre, no sólo distinguió bien, sino que también otros escritores muy notorios lo observan siempre en los diálogos: así, Gregorio, Anselmo, y otros, casi innumerables, que escribieron algunos libros en diálogos, se preocuparon de advertirlo diligentemente. De no ser así, podría originarse una complicación gratuita a raíz de alguna ambigüedad, puesto que sería necesario que por la naturaleza misma de la materia y sin que medie ninguna señal averiguáramos qué palabras corresponden a Sócrates, cuáles a Glauco o cuáles a Trasímaco, averiguación sin duda extremadamente laboriosa para los lectores. Por tanto aconsejaría que antes de que el libro llegue a ojos extraños, anotes al comienzo de cada discurso quién habla38. otro asunto de interés es el repertorio de verba dicendi —verbos de decir o cualquier otro que discursivamente funcione como tal introduciendo y continuando el discurso— empleados en la inserción de estos pasajes de discurso referido. Fijándonos exclusivamente en los pasajes de estilo directo, observamos que la presencia obligada (o casi obligada, si consideramos los anteriores ejemplos 14, 15 y 16) de verbo de comunicación no es aprovechada por el autor para imprimir notas modalizadoras al contenido de lo referido. Se selecciona siempre un único verbo de comunicación, no aparecen los casos de dicendi coordinados como introductores de discurso directo que fueron comunes en la épica medieval (fabló e dixo) y que se dan también hoy (saltó y dijo, cogió y dijo…)39. Además, el elenco de verbos de comunicación es muy limitado. En el Libro Tercero, encontramos este panorama: 38. Texto latino y traducción de Tomás Go n z á l e z ro l á n , A. Mo r e n o he r n á n d e z , Pilar S a q u e r o s u á r e z -s o m o n t e , «Controversia alphonsiana (correspondencia de Alfonso de Cartagena con Leonardo Bruni y Pier Candido Decembrio [1436-1439])», in: Humanismo y teoría de la traducción en España e Italia en la primera mitad del siglo x v , Madrid: Ediciones Clásicas, 2000. 39. Anne He r ly n , «So he says to her, he says, “Well” he says...: Multiple Dialogue Introducers from a Historical Perspective», in: Historical Dialogue Analysis, Amsterdam-Philadelphia: John Benjamins, 1999, p. 313-330.
CESARÁN LAS PALABRAS 309 Verbo ocurrencias decir 151 responder 29 oír 2 dar voces 3 amonestar 1 rogar 1 observamos que decir es el más frecuente ——ocupa un 80,3 % de las ocurrencias, seguido muy de lejos por el 15,4 % con responder——, dato que consuena con su situación de dominio en la introducción del discurso referido a lo largo de la historia del español40. La distribución relativa de decir y responder no es complementaria. Decir puede aparecer introduciendo discurso directo de todo tipo, en tanto que responder está ligado exclusivamente a intervenciones posteriores a una interrogación. El verbo responder aparece para dar pie a respuestas a preguntas, tipo de acto de habla que aquí practican más las santas (las interrogadas) pero que no está ligado exclusivamente a ellas, como se puede ver en este otro ejemplo, donde la santa es la que pregunta: (16) Juliana le dixo: —¿Quién es tu padre? Respondió el diablo: —Belzebuc, que a todos los males nos enbía (fol. 177vº). Puede también abrir un turno reactivo ante un ruego, como en: (17) E como los guardas espantados por la grand lunbre se arredrasen e dexasen la cárcel abierta, algunos dizen que la rogaron que se fuese, a los quales ella respondió: —Non quiera Dios que yo me vaya e pierda la corona de la paciencia señalada e con ella dé angustias a mis carceleros (fol. 172rº-vº). El capítulo de santa Ágata es muy interesante, pues en el interrogatorio que se establece entre el gobernador Quinciniano y Ágata cada personaje 40. Dámaso al o n s o («El anuncio del estilo directo en el Poema del Cid y en la épica francesa», in: Mélanges offerts à Rita Lejeune, vol. 1., Gembloux, 1969, p. 379-393) constata la repetición de decir como verbo introductor en el Quijote; P. Dí ez d e rev enga y D. igua lada , loc. cit., lo encuentran en un 76,33 % de las ocurrencias de verba dicendi (introductores de DD o DI) en un documento murciano bajomedieval. Sobre la distribución medieval y clásica de decir y fablar en la introducción de estilo directo, vid. Elisa benave nt («Límites entre la oralidad y la escritura: formas de “decir” el discurso directo en los relatos de ayer y hoy», Res Diachronicae, 1, p. 70-81) quedefiendequefablar está en la historia del español más ligado al pretérito y aparece mucho enfórmulasretóricasfijadasporlatradición;decir, en cambio, goza de más libertad.
310 LoLA PoNS RoDRíGUEZ tiene asignado constantemente un mismo verbo de comunicación: decir para Quinciniano y responder para Ágata, en distribución complementaria: (18) Luego Quinciniano la mandó traer delante sí, e ella traída desque vino le dixo: —¿Qué condición es la tuya? Ágata respondió: —Soy clara e de noble linage, segund dizen todos mis mayores. Quinciniano dixo: —Si tú eres noble, ¿por qué tus costunbres muestran que eres sierva? Ágata respondió: —Porque soy esclava de mi Señor Jesucristo, por eso me do por sierva. Dixo Quinciniano: —Sidenoblelinagedizesqueeresnascida,¿porquéafirmasqueeres esclava? Respondió Ágata: —Muy alta nobleza es la que bive so el suave yugo de Jesucristo. Dixo Quinciniano: —Escoge destas dos la que mejor te parescerá: o llega tus manos a las santas manos de los dioses, o gemirás so diversas maneras de tormento. Respondio Ágata: —Tal querría yo que fuese tu muger como tu deesa e tu Jupiter. Entonces Quinciniano encendido en saña mandola ferir de bofetadas, e díxole: —Non sobervies a Júpiter con tu atrevida boca. Respondiole Agata: —Maravillome de ti, varón prudente, venir a tan poco sentido que dizes que son tus dioses aquellos cuya vida tu nin tu muger non querrías seguir, e dizes que te es injuria si bivieres por la manera d’ellos. Si segund tú dizes son dioses, buena cosa te deseé, e si aborresces sus acostunbres eso mesmo sientes que yo. Dixo Quinciniano: —¿Quémenestermefazeamítanluengafabladepalabras?:odasacrificios a los dioses o por diversos e crueles tormentos te faré sallir el alma. Respondiole Agata: —Simeamenazasconlasfierasanimaliassinpiadad,enechándolaselnonbrede Cristo desechada la braveza se amansarán; si con fuego… (fol. 170vº-171rº). La asignación de cada verbo no parece corresponder al tipo de acto de habla que realiza cada uno sino a la posición más o menos protagónica que se quiere asignar a las interlocuciones de cada personaje: el gobernador pregunta, insulta y amenaza, pero se le da el verbo decir, más neutro. Santa Ágata responde a los actos de habla del gobernador mostrando su valentía y fe en Dios. Se le concede más protagonismo asignándole un verbo que declara a cada momento su carácter contestatario. Pero ese reparto entre Quinciniano y la santa no se repite siempre: después hay un nuevo interro gatorio en que el personaje masculino utiliza tres veces decir y una responder, y la santa dos veces responder y una vez decir.
CESARÁN LAS PALABRAS 311 Muy escasos son los otros verbos introductores: amonestar, rogar, dar voces, oír: (19) A los quales diz que ella amonestó: —Non fagades llanto por mí como muerta, ca soy gozosa en estar asentada con estos en las mesmas sillas (fol. 164rº); (20) Ella llamava en pos de sí al diablo atado, el qual la iva rogando así: —Señora mía, non quieras, mas si a ti plaze, fazer de mí escarnio, ca non podría de aquí adelante vencer a ninguno (fol. 178rº); (21) El diablo fuyendo dio bozes: « ¡Ay de mí mesquino, prenderme quiere e atar!» (fol. 178vº). (22)Entoncesafirmanqueeldio bozes en esta guisa: —¡o bienaventurada Magdalena!¡Confiésomeservencido!»(fol.189rº). (23) E despues aviendo mucho esperado e dando bozes que era burlado, es cierto que oyó vna boz: Aquel que ayer te dixo saludes era tu muger» (fol. 186rº)41. Sólo seis verbos funcionan como verbos de comunicación: escaso repertorio, pero nutrido si lo comparamos con el que ofrecen los libros primero y segundo, donde, si descartamos el que aparece en citas de obras42, encontramos muy pocos parlamentos en discurso directo, y en ellos, un reparto de verba dicendi con predominio casi total de decir y presencia anecdótica de responder y fablar: Verbo Libro Primero Libro Segundo decir 16 35 fablar 1 0 responder 2 2 Respecto a la posición, es indiferente el lugar en que se coloque el verbo, si antes o después del sujeto locutor. También podemos ver en alguna ocasión la intercalación del verbo dicendi, a veces duplicado (25): 41. En un ejemplo paralelo a éste se hace explícito el verbo de decir: «E oyó una boz que dizía: “Aquí estavas, Teodoro, que falsamente te aponían pecado del niño”» (fol. 187rº). 42. Del tipo «Aristoteles dijo: “No puede ser [...]”». Los discursos citativos suman veinticinco muestras en el Libro Primero, y en ellas abunda decir, aunque encontramos también comenzar, escribir... Dividimos discurso directo «de personajes» y «citativo de obras» porque en el discurso directo de personajes se reproduce una situación de comunicación y un discurso, mientras que en el discurso directo citativo se reproduce un discurso y lo que interesa es el contenido, no la situación de comunicación. En este sentido, se acerca más en cuanto a función discursiva al discurso indirecto.
312 LoLA PoNS RoDRíGUEZ (24) Lo qual oído, el marido movido por maravilla le dixo: —¿Eres biva, amada muger mía? —Biva —dixo— por cierto, e aun agora llego aquí de mi perenigración donde tú agora buelves (fol. 193rº); (25) Estando con él ayuntados los discípulos le dixo: —Maravíllome en que a todos curas con la sola palabra, ¿por qué a Petronila dexasestartrabajadadefiebre? Sant Pedro dixo: —Porque así cunple que se faga, mas porque non pienses que la yo non puedo curar ayudándome Dios —dixo —¡levántate, Petronila, e sírvenos prestamente! (fol. 181vº). En (25) la posición intercalada responde muy probablemente a la motivación de deslindar dos actos de habla en la enunciación de san Pedro: unodeclarativoalosdiscípulos,justificativodelaenunciaciónsiguiente (causal de la enunciación lo hago porque así cumple que se faga), y otro perlocutivo, dirigido a Petronila para que se levante. Los dos verbos separan ambosactos,comosicadaunodeellosfijaseunascoordenadasdeespacio distintas. La deíxis, de hecho, cambia: pienses → tú, discípulo levántate → tú, Petronila (aquí, explícita esa coordenada con un vocativo). Esa posición intercalada del dicendi43 en medio de un discurso directo no es exclusiva del Libro Tercero, deja nueve muestras en total en toda la obra, en algún caso con una clara función desambiguadora, como en este fragmento de la vida de la romana Avia (Libro Segundo): (26) E ella queriendo guardar su castidad e onestad como muger notable romana dixo así: —Ciertamente yo esto non lo faré en alguna manera, ca si el segundo marido fuere bueno segund que ove el primero non quiero yo estar nin bevir con temor de lo poder perder cada día segund que perdí el primero marido que avía, e si acaeciere que este segundo sea malo, pregunto yo —dizía ella— ¿qué nescesidat es después de bueno e virtuoso marido sofrir e sostener mal marido? (fol. 83vº). Por último, se integran dentro del contexto de reproducción los ejemplos de deíctico catafórico acompañando al verbo de decir. Funcionan como deícticos aditamentos como así (27) o en esta guisa (28), y también elementos nominales como estas palabras (29): 43. Para Jaime ol i v e r asín (Iniciación al estudio de la historia de la lengua española. Zaragoza: Heraldo de Aragón, 1939, p. 65-73) en los siglos x i i y xiii el verbo dicendi aparecía al principio del discurso y en el x i v yasedesplazaalinterior;enloprimero,segúnél,influíalaprosaárabe.
CESARÁN LAS PALABRAS 319 cativa o explicativa, se solicita al interlocutor que aclare y repita una parte desuenunciadoprevio,aquíporserunaideaquejustificaelmartirio:la defensa de que Dios es el padre. Con quáles en (39) se solicita una precisión de un concepto vago referencialmente. Son intervenciones reactivas, de protesta y sorpresa. El constituyente interrogativo eco es el inicial (c u á l , q u i é n ) que debe de estar dotado de un acento prosódico fuerte para que se ligue anafóricamente a lo recién dicho. De esta forma se restituye «el status [sic] de información nueva (o sea, de foco informativo) a un constituyente erróneamente asumido por el interlocutor como información compartida por ambos participantes»54. Tras las preguntas de los martirizadores, llegan las respuestas de las santas. Los enunciados que adquieren el valor discursivo de respuesta son en el libro tercero de Virtuosas e claras mugeres actos ilocutivos de todo tipo. ya hemos visto que no hay ningún interés cooperativo de las santas con sus martirizadores, pero en todos los casos sus preguntas y sus amenazas son contestadas. A veces son contestadas con respuestas que efectivamente satisfacen la petición de información pero otras veces no estamos ante respuestas sino ante réplicas 55 . Así, en la vida de santa Cecilia, la santa arguye al martirizador con tres réplicas: una que cuestiona la propia aptitud de la interrogativa como pregunta; otra que niega la presuposición en que se funda la interrogación, y una tercera que niega la información y rechaza la expectativa contenidas en las pregunta: (40) Escriven que el malvado onbre Almaquio mandó llamar a Secilia e le preguntó de qué condicion era. Secilia respondió: —Por cierto yo soy noble de linage. El adelantado dixo: —De la religion te pregunto. Secilia dixo: —Esta pregunta tiene el comienço desvariado porque paresce conprehender dos respuestas. […] Entonces el adelantado movido con ira dixo: —¿Por qué fablas así tan soberviamente? Sicilia respondió: —Non fablo sobervio como piensas, mas firme […] El adelantado dixo: —¿Non sabes, desaventurada, que me es dado poderío de dar la vida? 54. D. du m i t r e s c u , ibid., p. 63. 55. Llamamos así (a partir de «L’acte de question et l’acte d’assertion:opposition discrète ou continuum», in: Catherine K e r b r at -o r e c c h i o n i [ed.], La question, Lyon: Université Lyon II, 1991, p. 109-123) a las intervenciones reactivas a una pregunta que no tratan de proporcionar información al que pregunta sino que cuestionan la pertinencia del enunciado interroga tivo, el presupuesto pragmático o topos en que se apoya o su adecuación al contexto.
320 LoLA PoNS RoDRíGUEZ Sicilia le respondió: —Quiero provar que mentiste agora contra verdad, ca puedes quitar la vida a los que biven, mas darla a los muertos non puedes. Pues, si bien acatares, eres fazedor de muerte e non de vida (fol. 205vº). 4. Nuestro estudio ha explorado los mecanismos de construcción lingüística que subyacen a los diálogos de Virtuosas e claras mugeres, a partir del inventario, descripción y caracterización de sus elementos constituyentes, pertenezcan al nivel del enunciado o al de la enunciación de ese discurso referido. Una vez más, se muestra que la gramática formal no puede ser suficienteparadescribirloselementosdeunactocomunicativo,yquees necesario para explicar exhaustivamente los rasgos lingüísticos de un texto tener en cuenta factores como sus condiciones de enunciación, la intención del acto comunicativo, la tradición discursiva, las restricciones de género, lascondicionesdeinformatividadycoherencia…Elanálisisdelaficcionalización de lo medialmente oral en las escenas dialógicas de este libro sufre la limitación de base de estar interferido por la intención notablemente estilizadora del autor, pero, con todo, ofrece resultados de interés en asuntos como la expresión del modus, la distribución y señalamiento de la toma de turnos, los tipos de verbos introductores empleados y sus implicaciones… Nuestra intención ha sido mostrar algunas de las características lingüísticas de un pequeño corpus de diálogos cuatrocentistas. Esperemos que sucesivos análisis permitan contar con conclusiones más amplias.