Hannah Arendt: vida y mundo de Rosa Luxemburgo y Sócrates
Abstract
El artículo se acerca a la pensadora Hannah Arendt a través de dos figuras presentes en su vida y en su obra: Rosa Luxemburgo y Sócrates. La infancia y adolescencia de Arendt transcurren en un ambiente de implicación política cuyo eje central era la admiración por la figura de Rosa Luxemburgo. Martha Arendt, madre de Hannah, fue la primera fuente de transmisión de los ideales de Rosa Luxemburgo a su hija, y dentro de estos ideales la libertad ocupaba un lugar central. Sócrates, por su parte, constituye para la autora el paradigma de la persona que piensa, que dialoga tanto consigo mismo como con los otros.
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Differenz Revista internacional de estudios heideggerianos y sus derivas contemporáneas 87 AÑO 9, NÚMERO 8: JULIO DE 2022. ISSN 2695-9011 - e-ISSN: 2386-4877 - Doi: 10.12795/Differenz.2022.i08.06 [pp. 87-105] Recibido: 01/02/2022 Aceptado: 08/03/2022 Hannah Arendt: vida y mundo de Rosa Luxemburgo y Sócrates Hannah Arendt: life and world of Rosa Luxemburg and Socrates Amalia González Suárez Universidad Complutense de Madrid Resumen: El artículo se acerca a la pensadora Hannah Arendt a través de dos figuras presentes en su vida y en su obra: Rosa Luxemburgo y Sócrates. La infancia y adolescencia de Arendt transcurren en un ambiente de implicación política cuyo eje central era la admiración por la figura de Rosa Luxemburgo. Martha Arendt, madre de Hannah, fue la primera fuente de transmisión de los ideales de Rosa Luxemburgo a su hija, y dentro de estos ideales la libertad ocupaba un lugar central. Sócrates, por su parte, constituye para la autora el paradigma de la persona que piensa, que dialoga tanto consigo mismo como con los otros. Palabras Clave: Arendt; Rosa Luxemburgo; Sócrates; Socialdemocracia; Pensar.
88 AMALIA GONZÁLEZ SUÁREZ HANNAH ARENDT: VIDA Y MUNDO DE ROSA LUXEMBURGO Y SÓCRATES Abstract: The article approaches the thinker of Hannah Arendt through two figures present in her life and in her work: Rosa Luxemburg and Socrates. Arendt’s childhood and adolescence take place in an environment of political involvement whose central axis was admiration for the figure of Rosa Luxemburg. Marta Arendt, Hannah’s mother, was the first source of transmisión of Rosa Luxemburg’s ideals to her daughter, and within these ideals, freedom occupied a central place. Socrates, for his part, constitutes for the author the paradigm of the person who thinks, who dialogues both with himself and with others. Keywords: Arendt; Rosa Luxemburg; Socrates; Socialdemocracy; Think. ¿La historia se verá de diferente manera si la miramos a través del prisma de su (Rosa Luxemburgo) vida y de su trabajo? Hannah Arendt Los últimos tiempos han llamado conciencia a aquel que espera a Sócrates en casa Hannah Arendt 1. Introducción Abordaremos en este texto la figura de Arendt a través de las relaciones teóricas que ella misma estableció con Rosa Luxemburgo y Sócrates. Las razones de esta elección, podemos condensarlas en tres aspectos. En primer lugar, una y otro guían en muchos casos las reflexiones de Arendt; en segundo lugar, cabe establecer similitudes biográficas entre ambos, a pesar de que sus vidas estuvieron separadas por veinticinco siglos; en tercer lugar, el gusto que Arendt tenía por figuras que no estaban integradas socialmente1. Luxemburgo y Sócrates constituyen vigas maestras en la elaboración del pensamiento arendtiano. Así, la idea de libertad de Rosa Luxemburgo va a ser determinante en la obra de Arendt. El dialogante incansable que es Sócrates, especialmente cuando lo hace consigo mismo, le servirá a Arendt para construir la persona moral, la persona que piensa, que dialoga consigo misma. Las afinidades biográficas referidas en segundo lugar quedan condensadas en las trágicas circunstancias que rodearon la muerte de una y de otro. Sócrates fue ejecutado después de juicio condenatorio y Luxemburgo después de detención y sin condena formal. Tan funestos finales tuvieron las vidas de incómodos tábanos que hostigaron sin descanso en sus respectivas sociedades: la Atenas del siglo V a. de C., en el caso de Sócrates, y la 1 Young Bruehl, E. Hannah Arendt. Una biografía. Barcelona: Paidós, 2006, p. 50.
89 DIFFERENZ. AÑO 9, NÚMERO 8: JULIO DE 2022 ISSN 2695-9011 - E-ISSN 2386-4877 - DOI: 10.12795/DIFFERENZ.2018.I08.06 pp. 87-105 Europa de los primeros años del siglo XX en el de Luxemburgo. En tercer lugar, el gusto de Arendt por las personas no integradas referido por Elisabeth Young-Bruehl, biógrafa, alumna y discípula de Arendt. A este respecto nos dice lo siguiente: Los amigos de todo tipo y también las figuras históricas con las que Hannah Arendt se sentía especialmente afín, como Rosa Luxemburgo y Rahel Varnhagen, tenían una característica común: todos ellos fueron, cada uno a su modo, outsiders2. En el vocabulario personal de Arendt, las personas auténticas, wikliche Menschen, eran en verdad “parias”, a veces por elección, a veces por destino. En el sentido más amplio, eran gente no asimilada. “‘El inconformismo social’ –dijo abiertamente una vez– es la condición sine qua non del logro intelectual”. De las situaciones en donde prevalecía el conformismo social se retiraba presurosa, con frecuencia valiéndose de otra de sus frases hechas “este lugar int nicht für meiner Mutters Tochter (no es para la hija de mi madre)”. “Tengo alergia a las relaciones públicas”. “Aquí solo hay barullo”3. “Sus amigos no eran proscritos, sino extraños, a veces por elección, a veces por destino”4. Sócrates y Rosa Luxemburgo murieron ejecutados. Sócrates cumpliendo una condena a muerte en el período democrático de Atenas. Luxemburgo sin condena a muerte y con la complicidad de la socialdemocracia alemana. Las ejecuciones de ambos pueden ser calificadas de patricidio y matricidio simbólicos, en cuanto que Sócrates fue juzgado y ejecutado en democracia, siendo él, según lectura de Arendt, un demócrata al exponer sus puntos de vista ante sus conciudadanos en plazas, mercados, banquetes y lugares similares, propicios para contrastar públicamente opiniones de manera libre con el fin de construir un mundo común. A su vez, Rosa Luxemburgo fue asesinada cuando el partido al que había pertenecido durante veinte años, la socialdemocracia alemana (SPD), formaba parte del gobierno que había iniciado una ofensiva contra el Partido Comunista Alemán (KPD), heredero de la Liga Espartaquista, constituida meses antes por Luxemburgo y otros tres antiguos dirigentes del SPD. Eva Palomo nos recuerda que Se creó una Liga Antibolchevique –financiada con fondos gubernamentales– que desató una campaña brutal contra los espartaquistas acusándoles de todo tipo de delitos cometidos en las ciudades (…) Se creó un piquete 2 Id. 3 Id. Alocución inédita y sin título de Hannah Arendt en Rand School, 1948, Library of Congress. 4 Id.
90 AMALIA GONZÁLEZ SUÁREZ HANNAH ARENDT: VIDA Y MUNDO DE ROSA LUXEMBURGO Y SÓCRATES especial para hostigar día y noche a los dirigentes más significados. Ya no había ningún lugar seguro para ellos5. Tanto Sócrates como Rosa Luxemburgo pasaron a la Historia como personas de inusual valentía y humanidad en situaciones difíciles, hasta el extremo de rehusar cualquier subterfugio o escondite, si ello implicaba dejar de hacer o decir lo debido. Rosa Luxemburgo no atendió el consejo de abandonar Berlín una semana antes de haber sido detenida y asesinada pocas horas después, cuando la violencia que se estaba desatando contra los espartaquistas de los que formaba parte hacía temer lo peor sin paliativos6. Por su parte, Sócrates argumenta de diferentes modos7 su aceptación de la pena de muerte frente a la huida, rehusando evitar, tanto la condena8 como la ejecución9. Pudo sobornar al tribunal llevando ante éste a su esposa e hijos y así provocar la compasión de los jueces por el desamparo en el que quedaría su familia si era condenado. Y, una vez condenado a muerte, también pudo huir y evitar la ejecución. Sin embargo, nada de eso hizo. No quedaba atrás en el arrojo Rosa Luxemburgo cuando en 1914 se dirige al fiscal, que sospechaba del “riesgo de fuga” de ella, en los siguientes términos: Un socialdemócrata no huye. Se enfrenta a sus hechos y ríe sobre sus castigos. ¡Proceda, pues, a condenarme! (…) Le aseguro que tampoco me daría a la fuga aunque me amenazara el patíbulo. Y ello por la sencilla razón de que considero absolutamente necesario acostumbrar a nuestro partido al hecho de que los sacrificios forman parte del oficio del socialista, y son algo natural. Usted tiene razón: !Viva la lucha!10. La huida no es propia ni de una socialdemócrata como lo era Rosa Luxemburgo en 1914, ni de un filósofo como Sócrates. La humanidad de ambos en situaciones en las que cualquier persona se hubiera dejado llevar por la desesperación, queda reflejada en las estampas como presos modelo transmitidas por sus carceleros. Tanto cuando abandona 5 Palomo Cermeño, E. Rosa Luxemburgo (1871-1919). Madrid: Ediciones del Orto, 2003, pp. 64-66. 6 Muiña, A. Rosa Luxemburg en la tormenta. Madrid: La linterna sorda, 2019, pp. 43-44. 7 González Suárez, A. La conceptualización de lo femenino en la filosofía de Platón. Madrid: Clásicas, 1999, p. 12 y ss. 8 Platón. Apología 21a, 37e-38a 9 Platón. Critón 53d-54b 10 Carta de Rosa Luxemburgo a Walter Stoecker, 11 de marzo de 1914. https://www.rosalux.de/ fileadmin/rls_uploads/pdfs/Themen/Rosa_Luxemburg/rls_ausstellung_span.pdf(Consultado 09/10/2019)
91 DIFFERENZ. AÑO 9, NÚMERO 8: JULIO DE 2022 ISSN 2695-9011 - E-ISSN 2386-4877 - DOI: 10.12795/DIFFERENZ.2018.I08.06 pp. 87-105 la cárcel, en el caso de Luxemburgo, como cuando se va a cumplir la ejecución, en el caso de Sócrates, los carceleros lloran. 2. Pinceladas biográficas de Hannah Arendt Nacida en una familia judía, queda huérfana de padre siendo niña y es educada principalmente por su madre, Martha Arendt, quien “no tiene ningún interés por la religión, ni siquiera por la hebrea. Le interesan la música, las ideas socialistas y el movimiento de liberación de la mujer”11. Se suma a manifestaciones populares como las que exigen la puesta en libertad de los prisioneros de guerra alemanes al final de la I Guerra Mundial, si bien “los intereses de Martha no son estrictamente políticos, más bien reflejan su fascinación por la figura de Rosa Luxemburgo a quien considera una leyenda viva”12. Hannah Arendt acompaña a Edith Stein en el libro de Moreno Sanz Edith en compañía. Vidas filosóficas entrecruzadas de María Zambrano, Hannah Arendt y Simone Weil13. El cortejo de filósofas del que Arendt forma parte arropa a Edith “frente a su significativo y trágico destino”14 a la vez que “pone el contrapunto ‘laico’ a una cierta espiritualidad religiosa enraizada y abismada en la mística de Edith Stein, María Zambrano y Simone Weil”15. Comparten esencialmente estas figuras “la constante presencia de la amistad y una permanente actividad teórica, siempre en respuesta a problemas vitales concretos, prácticos, y en general, políticos”16. Siguiendo a Young-Bruehl, Moreno Sanz divide la biografía intelectual de Arendt en varias etapas, a saber: – Desde 1906 hasta 1933: infancia, juventud, años universitarios y primeros pasos políticos. – Entre 1933 y 1951: etapa de paria o apátrida hasta conseguir la nacionalidad americana en 1951. Moreno Sanz subdivide esta etapa entre su estancia en París 11 Prinz, A. La filosofía como profesión o el amor al mundo. Barcelona, Herder, 2001, p. 32. 12 Ib., p. 40. 13 Moreno Sanz, J. Edith Stein en compañía. Vidas filosóficas entrecruzadas de María Zambrano, Hannah Arendt y Simone Weil. Murcia: Plaza y Valdés, 2014. 14 Edith Stein fue asesinada en agosto de 1942 en Auschwitz, días después de su detención en un convento en el que había ingresado después de su conversión al catolicismo. 15 Moreno Sanz, J. Op. cit., p. 80 16 Id.
92 AMALIA GONZÁLEZ SUÁREZ HANNAH ARENDT: VIDA Y MUNDO DE ROSA LUXEMBURGO Y SÓCRATES desde 1933 hasta 1941 y su estancia en Estados Unidos desde 1941 hasta 1951, fecha en la que obtiene la nacionalidad americana. – De 1951 hasta la muerte de su segundo marido, Heinrich Blücher, en 1965. – Desde 1965 hasta 1975, año de su muerte, repentina, apacible, acompañada de amistades y dejando inconclusa su última obra filosófica La vida del espíritu. En su máquina de escribir dejó una hoja en blanco con el título de la tercera parte “la fuerza del juicio” y dos citas, una de Goethe y la otra de Cicerón. En la adolescencia de Arendt, las discusiones sobre los sucesos políticos del momento formaban parte de la atmósfera familiar, pues “su casa se convirtió en lugar de encuentro de socialdemócratas durante los dos últimos años de la guerra y el año de la revolución (1918-1919)”17, y a pesar de que los socialdemócratas se oponían al recién fundado grupo espartaquista, Martha Arendt, su madre, apoyó a los espartaquistas y en la primera semana de enero de 1919, días antes del asesinato de Rosa Luxemburgo, Hannah Arendt corría por las calles de Könisberg con su madre que le gritaba: “presta atención, este es un momento histórico”18. Martha Arendt pertenecía al círculo político de Könisberg que apoyaba las movilizaciones obreras de aquellos días. Y cuando esto ocurría, quien sería marido de Arendt, Heinrich Blücher, era un veinteañero espartaquista que luchaba por las calles de Berlín apoyando la revolución de finales del 1918. De modo que ambos por separado habían compartido ideales políticos en su juventud: los ideales de Rosa Luxemburgo. Años más tarde, Arendt se pregunta si la Historia sería diferente si se la enfocase desde la vida de Rosa Luxemburgo, pues su asesinato, que tuvo lugar el 15 de enero de 1919, simboliza el fracaso de la revolución en el siglo XX19. El interés por la política constituyó el centro de las reflexiones de Arendt hasta el punto de que ella se define como teórica política, en vez de filósofa. Hans Jonas20, filósofo y amigo personal de Arendt, encuadra la mayor parte de su obra dentro de la “antropología filosófica”, pero “con la añadidura de que su objeto no es la ‘naturaleza’ del ser humano, sino su ‘acción’”21. Y por “acción” Arendt entiende la vida política. Retoma la filosofía en los últimos años de su vida. “He puesto mi parte en teoría política (…) a partir de 17 Young-Bruehl, E. Op. cit., p. 89. 18 Ib., p. 90 19 ArenDt, H. Hombres en tiempos de oscuridad. Barcelona: Gedisa, 1990, p. 44. 20 Jonas, H. “Actuar, conocer, pensar. La obra filosófica de Hannah Arendt”. En Birulés, F. (Comp.). El orgullo de pensar La obra filosófica de Hannah Arendt. Barcelona: Gedisa, 2000, pp. 23-40. 21 Young-Bruehl, E. Op. cit., p. 412.
93 DIFFERENZ. AÑO 9, NÚMERO 8: JULIO DE 2022 ISSN 2695-9011 - E-ISSN 2386-4877 - DOI: 10.12795/DIFFERENZ.2018.I08.06 pp. 87-105 ahora y por lo que aún me queda, solo quiero dedicarme a asuntos transpolíticos”. Jonas nos aclara que por “transpolíticos” quiere decir “filosofía”. Volvía así Arendt a “su primer amor”22, a la Filosofía, pues en su época de estudiante había sido discípula de Heidegger y de Jaspers. Con este último había hecho la tesis doctoral sobre El concepto de amor en san Agustín. La vida del espíritu es definida por Young-Bruehl “como un tratado del buen gobierno mental”23. Quedó inconclusa debido a su repentina muerte a los sesenta y nueve años, después de una de las acostumbradas veladas con amistades y de discutir cuestiones editoriales. En su máquina de escribir quedó el silencio de una cuartilla en blanco con el título “El juicio” y dos citas, tal como hemos dicho antes, una de Goethe y otra de Cicerón. En dicha obra, en palabras de Young-Bruehl, Intentó presentar una imagen de las tres facultades mentales [pensamiento, voluntad y juicio] controlándose y equilibrándose unas a otras como las tres divisiones de un gobierno. Ninguna de las tres facultades debería dominar a las otras dos (…) Cada una tiene su propia autorrealización, una dualidad interior que no debe convertirse en una relación de dominio24. Aunque para Arendt no existe jerarquía entre las tres facultades, sí que están sujetas a un orden temporal: pensar es anterior al juicio y a la voluntad, y pensar es una especie de desdoblamiento en orden a dialogar consigo mismo. Arendt fue en muchas ocasiones “la primera mujer” que participaba en determinados actos o recibía importantes premios. Y lejos de mostrarse halagada por ello, rechazaba que en las presentaciones o crónicas se aludiese a tal circunstancia, llegando a amenazar con no asistir si ello ocurría. Se tiene constancia de varios episodios de este tipo. En dos ocasiones replicó por este motivo en la universidad de Princeton. La primera, en 1953, con motivo del reconocimiento a la publicación de Los orígenes del totalitarismo, y, la segunda, cuando años más tarde fue invitada y en el informe de prensa se hablaba de “la primera mujer” con rango de catedrático. Parecida fue su actitud ante la conferencia organizada en Harvard con ocasión del quincuagésimo aniversario de la revolución rusa de 1917, en el que se analizó la continuidad–discontinuidad entre Lenin y Stalin que para Arendt era 22 Ib. En La vida del espíritu aún se muestra recelosa del calificativo de filósofa: “No pretendo ni ambiciono ser un ‘filósofo’”. ArenDt, H. La vida del espíritu. Tr. C. del Corral. Barcelona y F. Birulés, Paidós, 2002, p. 29. 23 Young-Bruehl, E. Op. cit., p. 559. 24 Id.
94 AMALIA GONZÁLEZ SUÁREZ HANNAH ARENDT: VIDA Y MUNDO DE ROSA LUXEMBURGO Y SÓCRATES discontinuidad: “solo el régimen de Stalin fue totalitario propiamente hablando”, tal como sintetiza Young-Bruehl25 la postura de Arendt. En 1975, año de su muerte, Arendt recoge el premio Sonning otorgado por el gobierno danés como reconocimiento a su contribución a la cultura europea. En este caso, además de primera mujer era la primera persona americana que lo recibía. Los anteriores premiados habían sido Winston Churchill, Albert Schweitzer, Bertrand Russell, Karl Barth, Arthur Koelster, Niels Bohr y Laurence Oliver, todos ellos varones europeos26. ¿Cómo interpretar este rechazo de Hannah Arendt a mencionar la excepcionalidad de su presencia en los ambientes intelectuales? ¿Por una negación transitoria o epojé de su condición de mujer al considerar que en ella tal condición no existía en el sentido de que no estaba determinada por ello?, ya que ella siendo mujer siempre había hecho lo que le apetecía27, esto es, siempre había actuado con libertad y fuera de la necesidad impuesta por el hogar. Su existencia era humana, libre, fuera del hogar, como la de muchos varones y, en este sentido, recordarle su condición de mujer carecería de sentido. Dicho de otro modo, señalar que su presencia era excepcional en determinados lugares de la élite intelectual era remarcar, de modo inconveniente a su parecer, su diferencia con los varones en el campo intelectual en el que ella se sentía igual. Young-Bruhel28 explica este rechazo a ser “la primera mujer” por analogía con ser “judío de excepción”, como negativa a sentirse fuera y aparte de las mujeres corrientes, de ser “mujer excepcional”29. Lo que inquietaba a Arendt era que “el problema de la mujer” generaba bien un movimiento político separado de otros o bien se centraba en problemas psicológicos. Sin embargo, su reacción a su referencia como excepción no fue política protestando por la injusticia pasada de no invitar a mujeres, sino psicológica “no me molesta en absoluto ser una mujer profesor”, porque “estoy muy acostumbrada a ser una mujer”30. 25 Young-Bruehl, E. Op. cit., p. 508. 26 Ib., p. 561 27 ArenDt, H. “¿Qué queda? Queda la lengua materna. Entrevista televisiva con Günter Gauss”. En Jaume, A. (Ed.). Hannah Arendt. La pluralidad del mundo. Antología. Madrid: Penguin-Random House, 2019, pp. 53-80. 28 Young-Bruehl, E. Op. cit., pp. 353-354. 29 Amaris Duarte, O. en Una poética del exilio. Hannah Arendt y María Zambrano (Barcelona: Herder, 2021, pp. 59 y ss.) analiza estas afirmaciones de Arendt enlazándolas con la postura de Zambrano ante el tema del feminismo. 30 Según apareció en su obituario en el New York Times del 5 de diciembre de 1984, citado por Young-Bruehl, E. Op. cit., p. 354.
95 DIFFERENZ. AÑO 9, NÚMERO 8: JULIO DE 2022 ISSN 2695-9011 - E-ISSN 2386-4877 - DOI: 10.12795/DIFFERENZ.2018.I08.06 pp. 87-105 Su malestar al ser señalada como primera mujer se conjuga con su renuencia al feminismo31, asunto que no abordó teóricamente y sobre el que manifiesta ignorancia, fruto del desinterés a buen seguro, en la entrevista con Günter Gauss publicada por primera vez en 196432. A la pregunta de Gauss de si el problema de la emancipación de la mujer ha existido para ella, responde que El problema como tal siempre existe. Pero la verdad que yo he sido un poco chapada a la antigua. Siempre he pensado que hay ciertas ocupaciones que no son adecuadas para las mujeres, que no les pegan, si se me permite decirlo así. Una mujer dando órdenes es algo que no acaba de verse bien. Si le importa conservar las cualidades femeninas, la mujer debería evitar ese tipo de posiciones. No sé si tengo razón o no. Yo misma me he guiado por ese principio, de forma más o menos inconsciente –o mejor dicho, de forma más o menos consciente– Para mí, personalmente, el problema no ha tenido ninguna importancia. La verdad que yo siempre he hecho lo que me apetece33. De todas formas, resulta extraño que Arendt, teórica política atenta a los acontecimientos del momento en el que vive, responda de una manera tan distante sobre las reivindicaciones de las mujeres, y más teniendo en cuenta que ella se ocupó de estudiar la vida de mujeres excepcionales como Rahel Varnhagen, Rosa Luxemburgo e Isak Dinesen. Tal parece que analizar la vida de mujeres viendo cómo a través de ellas se refractaba la luz de una época, como dice a propósito de Rosa Luxemburgo, fue lo que podríamos llamar su contribución inconsciente o consciente al feminismo. Hemos de añadir que insistía a sus alumnas en la necesidad de llevar una vida independiente, pero siempre con el matiz de conservar la pequeña diferencia. Su alumna, discípula y biógrafa ya mencionada, Young-Bruehl nos dice que Se mostraba escéptica acerca de si las mujeres tendrían que ser líderes políticos y se opuso inquebrantablemente a las dimensiones sociales del movimiento de liberación de la mujer. (…) (a las mujeres más jóvenes) las 31 Para un análisis de feminismo de Hannah Arendt, v. Sánchez Muñoz, C. “La ciudadanía de las mujeres: las hijas espúreas de Hannah Arendt”. En Valcárcel, A. y Romero, R. (Eds.). Pensadoras del siglo XX. Sevilla: Instituto Andaluz de la Mujer, 2001, pp. 45-59. También Posada Kubissa, L. “El feminismo (o la ausencia del mismo) en el pensamiento político de Hannah Arendt”. En Revista internacional de pensamiento político 13, 2018, pp. 383-397. 32 ArenDt, H. “¿Qué queda? Queda la lengua materna. Entrevista con Günter Gauss“. Op. cit. 33 Id.
102 AMALIA GONZÁLEZ SUÁREZ HANNAH ARENDT: VIDA Y MUNDO DE ROSA LUXEMBURGO Y SÓCRATES sí debe preparar los particulares dados a los sentidos para que el espíritu pueda operar con ellos cuando no estén; en suma, los debe desensorizar65. De modo que cuando Sócrates vuelve a casa no descansa del diálogo que transcurre en libertad, en las afueras del hogar, en la polis, antes bien, sigue como si estuviese en la calle o peor, pues su otro-yo es fastidioso66 y menos amable que sus amigos con los que dialoga por plazas, calles, banquetes, talleres y cualquier otro lugar concurrido de la ciudad. Además de este otro-yo no es posible despedirse como se despide a un amigo. Sócrates, si se nos permite el anacronismo, tiene una doble jornada política, pues está en el hogar, lugar de la labor y de la necesidad para Arendt, como si estuviese en la calle confrontando sus opiniones, lugar de la libertad y la acción y, por otro lado, lugar verdaderamente humano. Podemos arriesgar el anacronismo de que para Sócrates lo político es personal, todo es política, pues, aunque esté físicamente en el hogar, puede huir de la esclavitud de la necesidad a la que obligan las necesidades corporales. Sócrates sabe desprenderse del cuerpo67 y, por ende, de la labor que éste nos exige. Se olvida de toda preocupación, siempre molesta en el camino de búsqueda de la verdad68. La labor es lo más privado pues “nada es más privado que las acciones corporales, sin excluir la fertilidad” nos dice Arendt. El cuerpo es la quintaesencia de la propiedad, viene a decir Arendt, pues es “la única cosa que no se puede compartir, aunque se desee hacerlo”69. Y, continúa Arendt, “nada arroja a uno de manera más radical del mundo que la exclusiva concentración en la vida del cuerpo, concentración obligada por la esclavitud o el dolor insoportable”70. Para Arendt, el mejor ejemplo de hombre con conciencia dentro de la tradición europea es Sócrates, preocupado por si sería capaz de vivir consigo mismo en el caso de haber cometido un acto deplorable. Recoge la enseñanza socrática de que el mayor desacuerdo es el que tiene lugar consigo mismo y esto tiene gran relevancia para la vida política si entendemos la polis tal como la entendían los griegos, esto es, el lugar en el que aparecen los hombres exponiendo su doxa, opinión, ejerciendo su libertad, que significa el alcance de su humanidad plena, 65 ArenDt, H. La vida del espíritu. Op. cit., pp. 98-99 66 Ib., p. 261. 67 Ib., p. 106. 68 Platón. Fedón. 66d 69 Cabe preguntarse si con las tecnologías de la medicina de trasplantes y reproductiva estemos en el umbral de compartir el cuerpo. 70 ArenDt, H. La condición humana. Barcelona: Seix Barral, 1974, p. 153.
103 DIFFERENZ. AÑO 9, NÚMERO 8: JULIO DE 2022 ISSN 2695-9011 - E-ISSN 2386-4877 - DOI: 10.12795/DIFFERENZ.2018.I08.06 pp. 87-105 “no solo por lo que son (como ocurre en la privacidad del hogar), sino también porque aparecen”. La consigna socrática sería “sé tal como te gustaría aparecer ante los demás”71. En el hogar no se puede alcanzar la humanidad plena, pues en él solo se es sin aparecer, sin confrontar opiniones. Antes bien, en el hogar reina la necesidad y no la libertad, no se puede aparecer. Y aparecer es ser visto y oído por los demás, esto es, fuera del hogar, es ser alguien plenamente humano. Pero el caso es que ser plenamente humano va ligado en la mayoría de los casos a la injusticia. “La vida de un explotador de la esclavitud y la de un parásito pueden ser injustas, pero son humanas”, nos dice Arendt72. Ante estas palabras de Arendt quedaríamos frente al reto de articular la humanidad con la justicia. 5. A modo de conclusión Hemos recorrido con Hannah Arendt tramos de su pensamiento a través de dos figuras que fueron importantes en su teoría por cuanto refractaron la luz de sus respectivas épocas: Rosa Luxemburgo y Sócrates. Sirvan las reflexiones expuestas para mostrar la extensión y complejidad del pensamiento de esta filósofa a través de su visión de Rosa Luxemburgo, mujer singular del siglo XX, y Sócrates, varón, también singular, del siglo V antes de Cristo. El eje de la libertad en su teoría política, así como la estricta separación que establece entre hogar como reino de la necesidad, de la autoridad y de la labor frente a la política como reino de la libertad, de la igualdad y de la acción, nos lleva a la pregunta ¿cómo no se percató Arendt de que esta división se plasma entre quienes engendran y paren, por utilizar el lenguaje de Platón? O ¿se percató pero no se detuvo en la reflexión acuciada por otras urgencias teóricas? Sin embargo, sí dedicó reflexión a la vida y la teoría de mujeres importantes como fue el caso de Rosa Luxemburgo. Ahora bien, Arendt teorizó sobre la relación entre hogar y vida política separando las tareas, mantenimiento del cuerpo y elaboración de un mundo común respectivamente, y las condiciones de cada uno de ellos: necesidad frente a libertad. Labor y necesidad en el hogar, y acción y libertad en política. Y es el caso de que aún estamos en el camino de resolver lo relativo a la labor y la necesidad sin que mayoritariamente recaiga sobre las mujeres. La esfera de la libertad, ámbito que nos hace humanos, exige desprenderse de la labor, encargársela a otros, más exactamente, a otras, y quienes descargan estas labores en otros no serán justos, pero son humanos nos dice Arendt. Así, la autora nos 71 ArenDt, H. “Sócrates” en Jaume, A. (Ed.) Op. cit., pp. 255-256. 72 ArenDt, H. La condición humana. Op. cit., p. 234.
104 AMALIA GONZÁLEZ SUÁREZ HANNAH ARENDT: VIDA Y MUNDO DE ROSA LUXEMBURGO Y SÓCRATES pone ante el reto de cómo resolver el mantenimiento del cuerpo y de la vida sin recurrir a que determinadas personas carezcan de libertad y, por ende, de humanidad, por estar atadas a la labor. Dicho de otro modo, que los Sócrates cuando lleguen a casa, además de encontrarse con su otro-yo, sin dejar de ser humanos, se encuentren con la necesidad y con la labor: con Jantipa y los niños. Referencias bibliográficas Amaris Duarte, O. Una poética del exilio. Hannah Arendt y María Zambrano. Barcelona: Herder, 2021. ArenDt, H. Hombres en tiempos de oscuridad. Tr. C. Ferrari y A. Serrano de Haro. Barcelona: Gedisa, 1990. ArenDt, H. La condición humana. Tr. R. Gil Novales. Barcelona: Seix Barral, 1974. ArenDt, H. La vida del espíritu. Tr. C. del Corral y F. Birulés. Barcelona: Paidós, 2002. ArenDt, H. Los orígenes del totalitarismo. Tr. G. Solana. Madrid: Taurus, 2001. ArenDt, H. Responsabilidad y juicio. Tr. M. Candel y F. Birulés. Barcelona: Paidós, 2007. Birulés, F. (Comp.). El orgullo de pensar. La obra filosófica de Hannah Arendt. Barcelona: Gedisa, 2000. Bättler, S.; Marti, I. M. “Rosa Luxemburg and Hannah Arendt: Against the Destruction of Political Spheres of Freedom”. Tr. S. Saner. En Hypatia 20 (2), 2005, pp. 88-101. Frönlich, P. Rosa Luxemburgo. Vida y Obra. Tr. F. Montes de Santiago. Madrid: Fundamentos, 1976. González Suárez, A. La conceptualización de lo femenino en la filosofía de Platón. Madrid: Clásicas, 1999. Hermsen, J. J. Un cambio de rumbo. Rosa Luxemburgo y Hannah Arendt. Tr. G. Fernández Gómez. Madrid, Siruela, 2021. Jaume, A. (Ed). Hannah Arendt. La pluralidad del mundo. Antología. Madrid: Penguin- Random House, 2019. Moreno Sanz, J. Edith Stein en compañía. Vidas filosóficas entrecruzadas de María Zambrano, Hannah Arendt y Simone Weil. Murcia: Plaza y Valdés, 2014. Muiña, A. Rosa Luxemburg en la tormenta. Madrid: La Linterna Sorda, 2019.
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