1 POSTMATERIALISMO Y ESPÍRITU EMPRENDEDOR EN LAS COMUNIDADES AUTÓNOMAS ESPAÑOLAS Mª José Pinillos Costa,
[email protected], Universidad Rey Juan Carlos RESUMEN El objetivo de este trabajo es estudiar cómo el postmaterialismo puede explicar las diferencias en la actividad emprendedora de las Comunidades Autónomas españolas. Basándonos en el trabajo de Uhlaner y Thurik (2007) distinguimos entre empresarios potenciales, empresas nacientes y nuevas empresas, así como una combinación de éstas dos últimas denominada actividad emprendedora total (total entrepreneurial activity, TEA) tal como se define en el Global Entrepreneurship Monitor (GEM). El modelo también analiza la tasa de empresas establecidas. Medimos el nivel de postmaterialismo a partir del modelo de postmaterialismo de Inglehart para cuatro ítems. También se incluye, para investigar el papel independiente del postmaterialismo en la predicción de los niveles de actividad emprendedora, un conjunto de medidas económicas, demográficas y sociales. En concreto, se utilizan la renta per capita y la tasa de desempleo para controlar los efectos económicos. Los niveles de educación secundaria y superior se utilizan como variables demográficas. Por último, se incluye el nivel de satisfacción con la vida para controlar los efectos sociales. Para probar la hipótesis se emplean datos procedentes del GEM, de la Encuesta de Valor Mundiales y del Instituto Nacional de Estadística. Los resultados confirman la importancia de postmaterialismo en la predicción de la actividad emprendedora total y, más concretamente, en la predicción de los porcentajes de empresarios potenciales y de las tasas de formación de nuevas empresas. PALABRAS CLAVE Espíritu emprendedor, postmaterialismo, análisis comparativo de las regiones, nuevas empresas, empresarios potenciales ABSTRACT The objective of this paper is to explore how postmaterialism may explain the differences in the entrepreneurial activity of Spanish Autonomous Communities. Based in Uhlaner and Thurik (2007) a distinction is made between potential entrepreneurs, nascent entrepreneurship, new business formation and a combination of the two, referred to as total entrepreneurial activity, as defined within the Global Entrepreneurship Monitor (GEM). The model is also tested for the rate of established businesses. The measure for postmaterialism is based upon Inglehart’s four-item postmaterialism index. A set of economic, demographic and social factors is included to investigate the independent role postmaterialism plays in predicting entrepreneurial activity levels. In particular, per capita income and unemployed rate are used to control for economic effects. Education rates at both secondary and tertiary
2 levels are used as demographic variables. Finally, life satisfaction is included to control for social effects. Data from 17 Spanish Autonomous Communities (GEM, World Values Survey and National Statistics Institute) are used to test the hypothesis. Findings confirm the significance of postmaterialism in predicting total entrepreneurial activity and more particularly, potentials entrepreneurs and new business formation rates. KEY WORDS Entrepreneurship, postmaterialism, comparative analysis of regions, new firms, potential entrepreneurs 1. INTRODUCCIÓN El objetivo de este artículo es analizar si el postmaterialismo explica las diferencias en los ratios de actividad emprendedora total de las distintas comunidades autónomas españolas (CCAA). El término postmaterialismo fue acuñado por Inglehart y describe el grado en que una sociedad valora objetivos, tales como el desarrollo personal y la autoestima sobre la seguridad material. La actividad emprendedora total (total entrepreneurial activity. TEA) se define como el porcentaje de adultos de una población (personas entre 18 y 64 años) que está activamente involucrada en la creación de una nueva empresa con menos de tres meses de vida (empresas nacientes) o es director/propietario de una empresa de 42 meses de vida (nuevas empresas) (Reynolds et al. 2005). Mucha de la investigación realizada hasta la fecha se ha orientado al análisis de las diferencias comparativas a nivel de país o a nivel regional y se ha centrado en aspectos económicos (Uhlaner y Thurik, 2007). Se ha podido observar que una elevada cantidad del nivel de actividad emprendedora queda sin explicar cuando sólo se tienen en cuenta variables de naturaleza económica. Por lo que, más recientemente, los investigadores han incorporado variables culturales para tratar de explicar estas diferencias. Por otra parte, la mayoría de los trabajos publicados hasta la fecha han empleado las medidas de la cultura propuestas por Hofstede a nivel de país: individualismo, masculinidad, aversión a la incertidumbre y distancia al poder (Wennekers et al. 2002; Hofstede et al 2004; Noorderhaven et al. 2004), aunque más recientemente se han utilizado otras medidas culturales. Uhlaner y Thurik (2007) emplean el nivel de postmaterialismo de Inglehart para describir la cultura de los países y constatan que las diferencias en los valores culturales postmaterialistas explican las diferencias en la actividad emprendedora de los países. Basándonos en el modelo desarrollado por Uhlaner y Thurik (2007), nuestro trabajo pretende examinar detalladamente el supuesto papel del postmaterialismo en la actividad emprendedora total de las diversas comunidades autónomas españolas, diferenciando entre empresas nacientes, nuevas empresas, así como se distingue entre los principales motivos de la TEA: haber detectado una oportunidad o ser fruto de la necesidad. Entender la influencia de los valores culturales en el comportamiento emprendedor es importante porque las características culturales están enraizadas en la población y cambian más lentamente que lo hacen las
3 condiciones económicas, lo que puede proporcionar una explicación de los diferentes efectos que similares políticas económicas podrían tener dependiendo de la cultura. La investigación desarrollada por Inglehart (1990) ha hecho evidente que el postmaterialismo está correlacionado fuerte y positivamente con el nivel de bienestar económico de los ciudadanos, que cambia más lentamente que la situación económica, y por eso puede reflejar un aspecto de los valores culturales más enraizados en la sociedad. Los hallazgos de Uhlaner y Thurik (2007) confirman la importancia del postmaterialismo para predecir la actividad emprendedora total y especialmente en el establecimiento de nuevos negocios. El objetivo de este trabajo es analizar si las motivaciones, y más concretamente los valores (que expresan las más profundas convicciones de la cultura), explican las diferencias de actividad emprendedora total (TEA) de las CCAA. Empleamos medidas agregadas del nivel de desarrollo, de formación, desempleo, y nivel de satisfacción, que han sido consideradas relevantes a la hora de explicar el comportamiento emprendedor de las sociedades. Específicamente, el nivel de renta per capita y las tasas de desempleo se emplean para controlar los factores económicos, y el nivel de formación y la satisfacción con la vida para controlar los efectos sociales. En este trabajo tratamos de comprobar la existencia de diferencias en el nivel de postmaterialismo de las diversas CCAA y que esa diferencia explica el porqué unas CCAA son más emprendedoras que otras. Algunas implicaciones, que se derivan de nuestro estudio y que lo justifican, son las que siguen. En primer lugar, que la efectividad de las medidas políticas que intenten favorecer la actividad emprendedora estarán condicionadas por factores culturales. Y, en segundo lugar, si lo anterior es cierto, las medidas que intenten impulsar la actividad emprendedora de las diferentes CCAA deberán ajustarse a los rasgos culturales de éstas. El resto del trabajo se estructura del siguiente modo. En la segunda sección se revisan los conceptos de cultura y postmaterialismo. En la tercera sección se explica la razón del vínculo entre postmaterialismo y actividad emprendedora y se formula la hipótesis del trabajo. En la sección posterior se recoge la metodología para, a continuación, presentar los resultados del trabajo. Seguidamente se discuten los resultados y, finalmente, se recogen las conclusiones, limitaciones y las principales implicaciones prácticas. 2. CULTURA Y POSTMATERIALISMO. En esta sección revisamos la terminología básica usada con respecto al concepto de cultura. También se revisan algunos antecedentes, correlaciones, y consecuencias del postmaterialismo. 2.1. Definición de cultura. La cultura se ha definido de diferentes formas. Una que ha recibido un gran consenso es la que la define como el conjunto de valores compartidos, creencias, y comportamientos esperados (Hayton et al, 2002). Se trata de que
4 aquellos que hablan un mismo idioma en una región geográfica específica, durante un determinado período histórico comparten actitudes, creencias, normas y valores, y, como señala Triandis (1994), la cultura y el comportamiento social están estrechamente relacionados entre sí. La cultura está profundamente enraizada, opera de modo inconsciente, y está impregnada por los valores de las instituciones políticas así como también por los sistemas técnicos, todo lo cual simultáneamente refuerza los valores y las creencias. La noción de patrones de valores que configuran el comportamiento humano es común a las diferentes definiciones de cultura (Triandis, 1994; Hofstede, 1980; Muller y Thomas, 2000; Uhlaner y Thurik, 2007). Los valores típicamente culturales se configuran en los primeros años de vida de las personas y tienden a estar “programados” en los individuos, resultando en patrones de comportamiento consistentes con su entorno cultural y que permanecen a lo largo del tiempo. 2.2. Postmaterialismo El trabajo de Inglehart (1977, 1990, 1997, 2003) sobre postmaterialismo, aunque utilizado con menor frecuencia en la investigación macroeconómica como predictor de la actividad emprendedora que los índices culturales desarrollados por Hofstede (1980), resulta ser una característica cultural bien establecida. Inglehart usa el concepto de postmaterialismo para explicar los cambios en los valores de las sociedades modernas. Más específicamente, la hipótesis de postmaterialismo describe el grado en que una sociedad persigue objetivos de vida inmateriales, tales como el desarrollo personal y la autoestima, sobre la seguridad material. La hipótesis del postmaterialismo refleja la transformación de las sociedades, desde una cultura dominada por una orientación materialista de los individuos a una sociedad en que se produce un incremento en la proporción de la población que persigue objetivos de vida no materialistas. La hipótesis de postmaterialismo está basada en dos subhipótesis: la hipótesis de socialización y la hipótesis de escasez. La hipótesis de socialización asume que la relación entre el entorno socioeconómico y las prioridades valorativas no es una relación de ajuste inmediato: se produce un lapso temporal considerable entre el primero y las segundas porque, en buena medida, nuestros valores básicos reflejan las condiciones que predominaron antes de llegar a ser adultos. La hipótesis de escasez asume que las prioridades de un individuo reflejan el entorno socioeconómico: damos mayor valor subjetivo a las cosas de las que existe una oferta relativamente escasa. Tomadas juntas estas dos hipótesis se nos muestra que, como consecuencia de la prosperidad, se ha producido un cambio intergeneracional de los valores materialistas a los posmaterialistas. Los jóvenes dan mucha más importancia a las metas posmaterialistas que los viejos, y el análisis de cohortes indica que esto refleja más un cambio que un mero efecto de la edad (Inglehart, 2000). Esto es así porque no hay una relación directa entre el nivel económico y el predominio de los valores posmaterialistas, porque estos valores reflejan el sentimiento de seguridad subjetivo que las personas, no su nivel económico per se. Si bien las personas y las naciones ricas tienden a sentir mayor seguridad que las pobres, estos sentimientos reciben también la influencia del entorno cultural y de las instituciones del bienestar social en las que el individuo se desarrolla. Así, la hipótesis escasez debe interpretarse en conexión con hipótesis de socialización.
5 El término “posmaterialista” denota un conjunto de metas a las que la gente da importancia después de haber alcanzado una seguridad material, y porque han alcanzado esa seguridad material. La seguridad económica alcanzada por algunas sociedades (postindustriales y postmaterialistas) conduce a que se dé una mayor prioridad a los objetivos no materiales, tales como la estima, la autorrealización y la calidad de vida -valores posmaterialistas, a menudo, denominados en la literatura psicológica de Maslow como "necesidades de orden superior" (Maslow, 1954)-. La jerarquía de las necesidades de Maslow establece una distinción básica entre las necesidades “materiales” de sustento y seguridad fisiológica y las necesidades no fisiológicas tales como la estima, la autoexpresión y la satisfacción estética. En las sociedades en las que prevalece el clima posmaterialista, el énfasis en los resultados económicos es menor que en las sociedades materialistas; apoyando la descripción de Inglehart de las culturas posmaterialistas como de "bajo logro económico". El posmaterialismo, como señala Inglehart (2000), refleja un cambio de prioridades: los posmaterialistas no valoran negativamente la seguridad económica y física, la valoran positivamente, como todo el mundo, pero a diferencia de los materialistas, dan prioridad a la autoexpresión y la calidad de vida. Sin entrar a considerar el sentido de la relación, la mayoría de las investigaciones muestran que los valores culturales cambian muy lentamente dentro de culturas concretas. Además, como hemos señalado en la introducción, la investigación de Inglehart apoya la visión de que el postmaterialismo está sólo parcialmente influido por el clima económico. 3. POSTMATERIALISMO Y ACTIVIDAD EMPRENDEDORA: HIPÓTESIS DE TRABAJO Como hemos señalado previamente, la cultura y el comportamiento social están íntimamente relacionados. Varios de los estudios que se han realizado en el pasado han analizado la relación entre distintos aspectos de la cultura y el comportamiento emprendedor de los países o de las regiones (Davidsson, 1995; Tiessen, 1997; Busenitz et al., 2000, Lee y Peterson, 2000; McGrant y MacMillan, 1992; Mueller y Thomas 2000; Wennekers et al., 2002). Se ha defendido y encontrado soporte empírico para la hipótesis de que los empresarios están motivados, principalmente, por objetivos materiales (Brockhaus y Horowitz, 1986; Gartner, 1988, McGrath et al. 1992; Blais y Toulouse 1990; Robichaud et al., 2001), y por ello cabe esperar que en sociedades de culturas materialistas el espíritu emprendedor sea mayor que en sociedades de culturas postmaterialistas. Uhlaner y Thurik (2007) han encontrado evidencia empírica para esta relación: cuanto más postmaterialista es la cultura más bajo es el nivel de actividad emprendedora total. Una de las premisas principales de la teoría de la postmodernización es, según señalan Inglehart y Welzel (2005), que el desarrollo socioeconómico influye profundamente en lo que la gente quiere y hace, de tal forma que cuando las sociedades alcanzan un cierto nivel de desarrollo económico los valores de las sociedades
6 deberían converger (planteamiento de la denominada escuela de la convergencia); si bien otros han defendido que los valores distintivos de las sociedades persisten incluso cuando se controlan los efectos del desarrollo económico (planteamiento defendido por la escuela de la persistencia). De acuerdo con este último planteamiento las zonas culturales son robustas. Aunque los sistemas de valores de diferentes sociedades se muevan en la misma dirección impulsados por las poderosas fuerzas modernizadoras, sus sistemas de valores no han convergido, como sugieren las nociones simplistas de la globalización cultural (Meyer et al., 1997; Stevenson, 1997). Esto, como señalan Inglehart y Welzel (2005), puede parecer paradójico, pero no lo es. Si las sociedades se están moviendo en la misma dirección y al mismo ritmo, las diferencias entre ellas seguirán siendo tan grandes como lo fueron y nunca convergirán. Indudablemte, la realidad no es tan simple pero esto ilustra un importante principio: las sociedades postindustriales están cambiando y se mueven en la misma dirección, pero las diferencias entre ellas permanecen. Aunque el desarrollo económico tiende a producir cambios sistemáticos en lo que las personas creen y quieren en la vida, la influencia de las tradiciones culturales no desaparece. Los sistemas de creencias tienen una notable durabilidad y resistencia. Por ello esperamos que las diferencias culturales entre las diversas CCAA permanezcan y expliquen las diferencias de espíritu emprendedor de las CCAA. Este argumento nos lleva a formular la siguiente hipótesis: Hipótesis: Cuanto más postmaterialista sea la cultura más reducido será el ratio de actividad emprendedora total. La hipótesis básica de este trabajo es que las diferencias culturales, entendidas como las diferencias existentes en actitudes y valores de las CCAA, son un factor determinante de la variación en la actividad emprendedora. Sin embargo la relación no es tan simple ya que otros factores de naturaleza estructural afectan al comportamiento emprendedor y deben ser tenidos en cuenta. Seguidamente pasamos a describirlos. Renta per capita y actividad emprendedora Hemos señalado que la hipótesis de escasez sola no predice un cambio de valores. Entonces, para entender el impacto separado del postmaterialismo en el ratio de actividad emprendedora total, es importante controlar los factores económicos. La investigación de Wennekers et al. (2002) considera la renta per cápita como un predictor económico de las empresas nacientes, y Uhlaner y Thurik (2007) también encuentran que la renta per capita es determinante de las distintas medidas de actividad emprendedora. Esta variable es por lo tanto elegida como una variable de control en el estudio actual. Nivel de satisfacción con la vida y actividad emprendedora Otra variable que ha sido considerada relevante en su influencia sobre la actividad emprendedora es el nivel de insatisfacción. (Noorderhaven et al. 2004, Verheul et al. 2006; Uhlaner y Thurik, 2007). La investigación sobre la insatisfacción con la vida y la actividad emprendedora, hasta la fecha, ha llevado a conclusiones contradictorias (Noorderhaven et al. 2004, Verheul et al. 2006). Una corriente de investigación encuentra apoyo
7 empírico al hecho de que en países desarrollados (véase Noorderhaven et al. 2004) una mayor satisfacción con la vida está asociada con una menor actividad emprendedora. Un explicación de esta relación la ofrece Vroom (1982, p. 161) quien cita varios trabajos empíricos que muestran que aquellos que se sienten insatisfechos con su trabajo se encuentran a menudo insatisfechos con la vida. Y, así, la insatisfacción en el trabajo empujará al autoempleo o a la creación de una empresa propia. Consideramos, pues, la satisfacción con la vida como otra variable a considerar en el análisis del modelo de postmaterialismo y la actividad emprendedora. Tasa de desempleo y actividad emprendedora Otro factor relacionado con la actividad emprendedora es el nivel de desempleo (Davidsson, 1995; Noorderhaven et al. 2004; Uhlaner y Thurik, 2007), aunque la relación no es directa. El desempleo (o la amenaza de éste) actúa básicamente como un factor que nueve el autoempleo (Evans y Leighton, 1990; Acs et al., 1994). En comparación con las personas que tienen un trabajo, los costes de oportunidad para las personas desempleadas son relativamente bajos, lo que favorece la elección del autoempleo o la creación de una empresa propia; aunque otros factores como la existencia de oportunidades de mercado o disponer de las capacidades necesarias también influirán; determinando que sólo una pequeña proporción de las personas desempleadas crearán su propia empresa o se convertirán en autónomos. Por otra parte, un nivel elevado de paro puede conectarse a una situación de depresión económica que hace poco atractiva la idea de crear una nueva empresa o autoemplearse. Sin embargo, en esta última circunstancia, aún pueden existir desempleados que se sienten empujados a elegir el empleo por cuenta propia, aunque sea de forma “marginal”. Es difícil decir algo más de que habrá un nivel crítico de desempleo para el cual el efecto es lo suficientemente fuerte como para invertir el signo de la variable de desempleo en relación con la creación de una empresa propia (Uhlaner y Thurik, 2007). Nivel de formación y postmaterialismo Investigaciones recientes a un nivel de análisis individual sugieren que tanto las empresas nacientes como el autoempleo están influenciados positivamente por el nivel de educación. Sin embargo, la investigación a nivel macro tiende a mostrar el efecto opuesto. Así, en un estudio a nivel macro, Uhlaner et al. (2002) señalan que el mayor nivel de educación de un país está acompañado por un nivel reducido de ratios de autoempleo. Puesto que un nivel de educación alto está altamente correlacionado con indicadores económicos, tal como la renta per capita, en los países más ricos, las personas con un nivel superior de educación tienen mayores oportunidades para lograr un estatus social igual o mayor que cuando están empleados para otros. Por lo que, la actividad emprendedora no es la única forma de mejorar de estatus social. Otras investigaciones también apoyan la idea de que la educación puede estar unida indirectamente con niveles más reducidos de actividad emprendedora debido a su relación inversa con el autoempleo. En otros trabajos se ha mostrado una relación fuertemente positiva entre los niveles de educación y postmaterialismo (Inglehart 1977). El aumento en los niveles de educación conducen a elevar los niveles de
8 valores posmaterialistas. Estos hallazgos, junto con aquellos que vinculan (negativamente) educación y la propiedad de negocios, nos llevan a sugerir que los valores postmaterialistas pueden mediar la relación entre educación y actividad emprendedora. Uhlaner y Thurik (2007) encuentran una relación positiva entre nivel de educación y postmaterialismo. Sin embargo cuando controlan por otros factores, incluyendo el postmaterialismo y la satisfacción con la vida, la educación secundaria y la superior parecen tener un efecto opuesto en el TEA (la educación secundaria muestra un efecto negativo y la superior con un efecto positivo). Los niveles de educación secundaria y superior han sido considerados en nuestro análisis. 4. METODOLOGÍA En esta sección se presentan los datos empleados y el modelo de análisis. 4.1. Fuentes de datos Con el fin de contrastar nuestra hipótesis acerca de la influencia del postmaterialismo en actividad emprendedora, hemos usado diferentes fuentes de datos, que incluyen el Global Entrepreneurship Monitor (GEM) (Reynolds et al, 2002), la Encuesta Mundial de Valores (World Values Survey, WVS) e indicadores económicos procedentes del Instituto Nacional de Estadística (INE). Se han incluido en el análisis las 17 CCAA españolas, al no disponer datos de WVS para Ceuta y Melilla. 4.2. Variables 4.2.1. Variables dependientes: Espíritu emprendedor de las CCAA 2007 El proyecto GEM proporciona distintos indicadores del perfil emprendedor de las distintas CCAA varios de los cuales se han empleado en este análisis y se describen a continuación. • Actividad emprendedora Total 2007 El índice TEA (Total Entrepreneurial Activity), calculado a partir de la encuesta a la población de 18 a 64 años de las distintas CCAA, registra el porcentaje de iniciativas emprendedoras llevadas a cabo en el periodo de un año. El TEA representa el porcentaje de la población adulta de una CCAA que está activamente involucrada en la puesta en la creación de una nueva empresa o es propietario/directivo de un negocio que tiene menos de 42 meses de vida (Reynolds, et al., 2002). La variable TEA recoge el valor de los índices totales de actividad emprendedora de cada una de las 17 CCAA que participaron en la elaboración del GEM en 2007. • Empresas nacientes 2007
9 El ratio de empresas de nacientes se define como el número de personas que están activamente involucradas en el nacimiento de una nueva empresa, como porcentaje de la población adulta (18-64 años). Una persona puede ser considerada como un empresario naciente si cumple las tres condiciones siguientes: si ha tomado las medidas para crear nuevo negocio durante 2007, si participa de la propiedad de la nueva empresa y si la empresa no ha pagado salarios durante más de tres meses. • Empresas nuevas 2007 Las nuevas empresas se miden como el porcentaje de personas de 18 a 64 años que están dirigiendo un negocio con una vida inferior a 42 meses en 2007. Una empresa se define como un "nueva empresa" si la empresa ha pagado los sueldos y salarios durante más de 3 meses, pero menos de 42 meses. • Empresarios potenciales 2007 El empresario potencial hace referencia al número de personas comprendidas entre 18 y 64 años que están considerando emprender un negocio en los próximos tres años. • TEA oportunidad 2007 y TEA necesidad GEM distingue dos tipos de motivos principales en el comportamiento de las personas a la hora de crear una empresa: - Aquellos que llevan a cabo la creación de una nueva empresa para explotar una oportunidad de negocio (empresarios por oportunidad) (TEA oportunidad). - Aquellos que se ven abocados a la creación empresarial por la falta de otras alternativas mejores para salir de situaciones de marginalidad o desarrollar una carrera profesional (empresarios por necesidad) (TEA necesidad). 4.2.2. Variables independientes y de control • Postmaterialismo Los datos de postmaterialismo, considerada como variable independiente, han sido obtenidos de la Encuesta Mundial de Valores. Las puntuaciones de los entrevistados individuales han sido obtenidas en base a su clasificación para determinados ítems. Para los valores postmaterialistas medidos por 4 items se pregunto a los entrevistados que eligieran el primer objetivo más importante de un país o el segundo más importante de los siguientes cuatro ítems: a) mantener el orden en la nación, b) comprobar que la gente tiene mas participación en cómo se hacen las cosas en su trabajo y en su comunidad, c) combatir el alza de los precios, y d) proteger la libertad de expresión. Las puntuaciones de este índice varían de 1 a 3: 1= Materialistas: cuando a y c se eligen como primera o segunda elección.
16 Centrándonos en las distintas fases por las que pasan las empresas hasta alcanzar la madurez, lo que hemos podido observar es que la importancia de los factores culturales, económicos y sociales varía en cada una de estas etapas. En lo que se refiere a los empresarios potenciales el nivel de postmaterialismo, de desempleo, educación superior y bienestar subjetivo tienen un significativo poder prescriptivo. Cuando las empresas nacen (durante sus tres primeros meses de vida) se observa una falta de poder prescriptivo para todas las variables sea cual sea su naturaleza (económica, socioeconómica y cultural). Pero transcurrido este periodo, el postmaterialismo recobra su poder prescriptivo del nivel de empresas nuevas, y las restantes variables continúan sin tener poder explicativo. Finalmente, para las empresas establecidas (al menos 42 meses de existencia) los factores culturales dejan de ser importantes y el nivel de formación superior y el bienestar subjetivo se vuelven relevantes a la hora de predecir la supervivencia de las empresas. Creemos apropiado hacer aquí una advertencia. Nuestro estudio está limitado a un período de tiempo concreto (el año 2007), y las conclusiones recogidas en este estudio podrían verse sólo como una tentativa, en el mejor de los casos. Sin embargo, la fuerza y el tamaño de los hallazgos, con respecto a sus niveles de significación y cantidad de varianza explicada, sugieren que estos resultados no deberían ser despreciados. No cabe duda de que hubiéramos preferido un análisis longitudinal en lugar de transversal. Pero no disponemos de series temporales suficientemente amplias para utilizar esta metodología. Además, dos factores adicionales apoyan la validez de este diseño: (1) las tasas de creación de empresas son relativamente estables en el tiempo, por eso los hallazgos en un momento del tiempo es probable que se mantengan en otro momento, (2) las diferencias culturales en un momento del tiempo pueden explicar también porqué una región es más emprendedora que otra en un momento del tiempo. En resumen, creemos que no se debería ignorar la principal conclusión de este estudio, que muestra que, para las CCAA, al menos uno de los aspectos de su cultura -los valores postmaterialistaspueden tener un poderoso efecto en el espíritu emprendedor de las CCAA; especialmente en la tasa de empresarios potenciales y en la tasa de formación de nuevos negocios. Nuestros resultados confirman claramente una relación negativa entre postmaterialismo y la actividad empresarial, marcada por la comprobación de que las regiones menos materialistas tienden a presentar valores más reducidos de actividad emprendedora total. Los resultados de este trabajo sugieren que merece la pena el esfuerzo de seguir investigando los efectos y el modo en que interactúan entre sí variables económicas, sociales y actividad emprendedora; así como plantear modelos diferenciados para predecir el porcentaje de empresarios potenciales, empresas nacientes, empresas nuevas y tasas de supervivencia de las empresas. Las diferencias en las políticas impositivas, la densidad de población, la inversión en infraestructura (carreteras, escuelas, etc) son otros factores que han demostrado que ayudan a explicar las diferencias regionales en las tasas de nacimientos de empresas (Hendrickson y Woodland 1985), lo que podría ser considerado e incorporado al análisis; así como también deberían ser contempladas otras dimensiones de la cultura (no sólo el postmaterialismo sino otros valores).
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