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La vivienda rural del campo de Elche

Pérez Sánchez, Juan Carlos; Ferri Cortés, Jaime; Pérez Sánchez, Vicente Raúl; López Davó, Joaquín; Rodríguez Valenzuela, Leoncio; García Aznar, José Antonio; Jiménez Delgado, Antonio

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La vivienda rural del Campo de Elche ORÍGENES. LA CASA RlJRAL ILlCITANA Elche, situada al sur del País Valenciano, en la comarca del Baix Vinalopó, está rodeada en el noroeste por las sierras de Crevillente y en el sur por los carrisales que aparecen cuando el río Vinalopó se pierde en la antigua albufera (figuras l y 2). El río Vinalopó, más conocido en esta zona por La Rambla, apenas lleva un hilo de agua durante casi todo el año, excepto en temporada de lluvia. En épocas anteriores dividía estas tierras en zonas de regadío y de secano según su proximidad a él. Después, el riego se extendió al resto del campo, gracias a las elevaciones del Segura realizadas por las compañías Nuevos Riegos el Progreso yRiegos de Levante a principios del sigloXX. El origen de las casas rurales del campo de Elche se remonta a la época de los romanos, cuando, alrededor de la ciudad romana de Illici, se instauraron aproximadamente 225 centurias. Una centuria era una extensión de terreno cultivable de unas 500 tahulIas con forma de cuadrado o rectángulo, construyéndose en ella la villa rural romana para el cuidado de los cultivos. En los límites de estas centurias se trazaron los caminos y cauces de riego, perdurando algunos de ellos hasta nuestros días. Después, con la reconquista de Elche a los árabes por parte de Jaime 1, se formaron grandes fincas donadas a caballeros cristianos que acompañaban al monarca, situadas en el margen izquierdo del río Vinalopó libres de impuestos, llamado también franco Juan Carlos Pérez Sánchez Jaime Ferri Cortés Vicente Raúl Pérez Sánchez Joaquín López Davó Leoncio Rodríguez Valenzuela José Antonio García Aznar Antonio Jiménez Delgado Figura I Vista general de Elche En el margen derecho se formó la huerta de los moros o también llamado magram, no estando éstos libres de impuestos. Las fincas cristianas se regaban del agua proveniente de la acequia Mayor del Pantano y las huertas de los moros se repartían el agua de la acequia de Marchena, siendo ésta una bifurcación de la acequia Mayor. Este germen hizo que, con el paso de los años, aparecieran grandes casas señoriales y después, al ir fraccionándose la tierra, se originaran distintos tipos de casas rurales. La llegada del agua a este campo azotado con frecuencia por la sequía supuso un gran impulso económico para la zona, impulso reflejado en el aumento de las construcciones existentes. Actas del Tercer Congreso Nacional de Historia de la Construcción, Sevilla, 26-28 octubre 2000, eds. A. Graciani, S. Huerta, E. Rabasa, M. Tabales, Madrid: I. Juan de Herrera, SEdHC, U. Sevilla, Junta Andalucía, COAAT Granada, CEHOPU, 2000. 796 J. C. Pérez, J. Ferri, V. R. Pérez, J. López, L. Rodrígucz, J. A. García, A. Jiménez Figura 2 Río Vinalopó En los alrededores de la ciudad de Elche se pueden divisar todavía los caseríos y casas de campo construidos en el siglo XIX y principios del siglo XX. El origen de sus formas puede remontarse a los siglos XVI o XVII, cuando las tierras ilicitanas estaban habitadas mayoritariamente por población morisca, una huella árabe que, por ejemplo, encontramos en La Alcudia. Se trata de una huella difusa y poco determinante, según explica Miguel de Rey Aynats, cuando afirma que: «La falta de conocimientos sobre la casa Morisca o sus tipos de referencia, la ausencia total de datos documentales y la uniformidad de técnicas y fábricas en la construcción de la casa a lo largo del tiempo ha hacen muy difícil asegurar si un asentamiento tiene o no un determinado origen». La ubicación geográfica sí se constituyó como determinante en las edificaciones de la zona por su proximidad a] mar, un mar lleno de peligros, como enemigos de la Corona, bucaneros, o simples ladronzuelos de cosechas. Para estar prevenidos ante tales acechos, los señores erigían torres vigía que se comunicaban entre sí la llegada de cualquier ataque pirata. Todavía se pueden encontrar algunas y junto a ellas viviendas rurales de los propietarios de la torre. Muestra de ello son, la Torre vigía del GailÓn con caserío anexo, la casa de campo con torre almenada también llamada Casa ROlar oTorre de Juhalcoy, la Torre de la Calzada, etc. Se deduce así que la torre era un elemento muy significativo de esta zona (figura 3). En un principio, se alzaban como torres vigía y después se siguieron construyendo las casas con torre para divisar las grandes extensiones de terreno que Figura 3 Torre de la Cañada poseían los propietarios adinerados como en e] Palacio del Marques de Asprillas (figura 4). Figura 4 Palacio del Marqués de Asprillas Estas construcciones, en muchos casos declaradas patrimonio artístico, reflejan con fidelidad la forma de vida del momento y su adaptación a las necesidades del campo y ]'1explotación de las tierras. Son una muestra de nuestra historia más reciente. TIPOLOGíA El auge de las viviendas rurales se produce en el siglo XVIII. La casa típica de esta zona era la propia del modesto labrador: vivienda de planta baja, estructura rectangular, cubierta a dos aguas con una La vivienda rural del Campo de Elche 797 gran porxa en la fachada principal y construcciones posteriores para los animales. Disponía de las dimensiones necesarias para las labores propias de la agricultura, según la extensión de la propiedad y la modestia propia de los labradores. Casa de campo con tejado plano En un principio, las viviendas de ]a franja mediterránea (zona árida) eran casas formadas por varios volúmenes cúbicos de tejado plano, el llamado terral (figura 5). Hoy quedan muy pocos ejemplares de estos tejados en el campo de Elche. E] tejado era utilizado como secadero de frutos y mirador. En palabras de Caro Baroja: «Las casas con terrado, como las que se ven en Elche, casas que, unidas a un paisaje de palmeras dan a aquella población fisonomía netamente africana, que también vuelve a repetirse en Orihuela y otras ciudades de cierta importancia». Fifura 5 Casa con tejado plano Lo normal era que las viviendas fuesen de una sola planta aunque tuvieran un altillo, denominado cambra, con ]a función de secadero de embutido, ventilado por una única ventana de pequeñas dimensiones en la fachada Este de la vivienda. La casa en sí estaba dividida en dos crujías. En ]a exterior, existía una habitación y una gran cocina; la otra crujía, a la que se accedía por una gran arcada, estaba dividida en tres cuerpos, el zaguán y dos habitaciones, una a cada lado del mismo. Sólo había una puerta, la principal, y por ella transitaban tanto las personas como los animales, evitando así el hurto de ]a caballería y animales domésticos de los corrales. Casa de campo con cubierta a dos aguas La aparición en el mercado de la teja alicantina contribuyó a sustituir e] tejado plano (que con elevada frecuencia padecía goteras) por tejados a dos aguas con teja plana (figura 6), al tiempo que se elevó ]a a]- tura de la montera. Figura 6 Casa con cubierta a dos aguas En las viviendas con cubierta a dos aguas, la cambra se situaba en e] centro de las dos vertientes, en el lugar más alto de la construcción, ocupando la parte superior de una de las habitaciones de] ala este de ]a casa. La casa era de dos crujías por tratarse de la misma tipología anterior. La distribución interior podía ser la misma o variar ligeramente; en la primera crujía se encontraban las dos habitaciones, dando al zaguán de entrada, y en la segunda se situaba otra habitación y la cocina, habilitada con una gran puerta de acceso a los corrales. Ésta era la vivienda tipo o patrón de la zona, av alada por la tradición, tanto constructiva como funcionalmente, cubriendo con sencillez las necesidades propias del lugar. Por ello, e] patrón nunca cambiaba, se repetían elementos adosándolos a la vivienda principal sin un plan previo (figuras 7 y 8). 798 J. C. Pérez, J. Ferri, V. R. Pérez, J. López, L. Rodríguez, J. A. García, A. Jiménez G!\lUNE.RQ COllf~ :::::::c:::r:::::: :::::::c:::r:::::: PA'" (U¡I()RAS OORIII1DRIO PORXA CJ CJ N el? PlANTA PRIMERA Figura 7 Casa con tejado plano Casas de dos plantas Existen dos tipos de casas de dos plantas: aquellas en las que el segundo piso se utilizaba como cambra (figura 9), que era la propia del campesino medio, y las alquerías. -En la primera, la planta baja se seguía destinando a vivienda de los propietarios; detrás estaban los corrales y establos. La planta superior funciona como una gran cambra, a la que se accedía por una escalera interior de obra y se utilizaba como granero para almacenamiento de cosechas y secadero. El porche cambiaba con respecto a la ti- CORPAJ.fS :::::::::::::::0:: PA!1O DESPENSA DORIr1ITOJIO PO'" N ~PLANTA PRIMERA Figura 8 Casa con cubierta a dos aguas pología anterior; servía de terraza a la planta superior y se sustentaba sobre columnas cuadrangulares talladas en piedra. Muchas de estas casas en un principio, fueron de una sola planta, elevándose la superior cuando el propietario aumentaba sus riquezas. Este era un tipo de construcción habitual en la franja mediterránea, del que sólo quedan algunos ejemplares en la zona de Elche. - Las alquerías, casas de huertofaenetes odefores, eran las grandes casas rurales. Pertenecientes a la mediana y alta Burguesía de mediados del siglo XX, estas casas, habitualmente situadas entre huertos de palmeras, eran habitadas por sus due- La vivienda rural del Campo de Elche 799 Figura 9 La «cambra» ños sólo como casas de recreo, aún habiendo sido construidas con fines lucrativos. Durante todo el año eran los caseros los que residían en la casa, cuidaban de las grandes extensiones de tierra de la propiedad, y contrataban jornaleros cuando era necesario. Las alquerías se caracterizaban por sus grandes dimensiones, geometría poco definida, y por tener dos o incluso hasta tres alturas. Además, tenían una gran torre, porche y una cerca de mampostería que seguía la línea de la partición entre propiedades. La planta inferior de la casa se destinaba a la vivienda de los caseros. La superior era la residencia temporal de los propietarios. En ella se encontraban las denominadas habitaciones-alcoba, grandes habitaciones divididas por un tabique que separaba la zona de descanso de la pequeña sala de estar independiente para cada habitación. En estas casas se conservaban los rasgos característicos de la zona, como la porxa, la torre, el aljup (siempre con brocales ornamentales a media altura), el horno, las grandes campanas de la cocina, así como las cuadras y corrales en la zona posterior a la vivienda. Otros tipos Por otro lado, mencionar la existencia de casas y viviendas que no seguían en absoluto este tipo de arquitectura popular, sino que destacaban por copiar tipos arquitectónicos más urbanos. Un ejemplo de ello es la casa de Dos Cuerpos Gemelos (figura 10). Figura 10 Casa de «Dos Cuerpos Gemelos ESTRUCTURA Los materiales en los que se basaban las construcciones rurales de esta zona eran ]a piedra, el barro, ]a cal, el yeso, los cañizos, la madera y la teja. Cimientos Para ]a realización de la fábrica era fundamental ]a ejecución de los cimientos. La cimentación era corrida de mampostería evitando así asientos diferenciales. Se empezaba por abrir una zanja en el suelo; el fundamento o suelo debía quedar a] mismo nivel para que el peso de los muros se repartiese por igual a ]0 largo de toda la base, impidiendo e] hundimiento de alguna zona. La cimentación se llevaba a cabo con la misma piedra, y como mortero se usaba la argamasa; solía tener unos 80 cm de ancho y profundidad. Las piedras de mayor tamaño se colocaban en el fondo de la zanja en seco o uniéndolas con argamasa, que rellenaba los huecos entre ellas, ayudándose también de pequeñas piedras que ahorraban aglomerante, colocadas a la vez que se ejecutaba la fábrica por hiladas hasta enrasar con el terreno. 800 J. C. Pércz, J. Feni, V. R. Pércz, J. Lópcz, L. Rodríguez, J. A. García, A. Jiméncz Fábricas Después de los cimientos se construían las paredes fijando primero su espesor (solían tener unos 40-50 cm). Para su levantamiento eran necesarias dos miras colocadas en los extremos del muro, el espesor se marcaba con dos tablas sobre los cimientos. Luego, se atirantaban de una a otra tabla las cuerdas sobre las señales, marcando el espesor del muro, sirviendo así de guía para los paramentos de la pared. Esta cuerda se subía por las miras según se iban completando hiladas del muro. Las hiladas de piedra se realizaban por capas más o menos horizontales, asentando bien los mampuestos sobre la capa de mortero puesta previamente, y rellenando los huecos con pequeños trozos de ripio (piedra pequeña). Los constructores procuraban colocar en las esquinas los mampuestos mayores, y, de vez en cuando, piedras que trabaran el muro de un paramento a otro a modo de tizones. El mortero utilizado para el asiento de los mampuestos y relleno de los huecos podía ser de cal (argamasa) o mortero simple de yeso. En la zona rural de Elche se utilizó con asiduidad el mortero de yeso, de igual manera que se empleaba para revestir las fábricas. Sin embargo, hay algunas construcciones con muros de mampostería y cal, como en la Casa de Campo Modernista más conocida como la Torre del Gall o en la Torre de Carrús. Cubiertas La cubierta era el elemento principal de toda vivienda, ya que servía como protección de la lluvia, el frío, el calor, el sol, etc. Siguiendo la costumbre de utilizar los materiales que proporcionaba la zona, la cubierta estaba formada por vigas de madera, en la mayoría de los casos al descubierto. Frecuentemente, se empleaba tronco de palmera, olivo o pino importado. En muchos casos se pueden encontrar vigas de palmera sólo serradas por la mitad, formando éste el apoyo del cañizo, dejándose a la vista en la parte inferior la corteza del tronco, y en otros casos se encuentran toscamente encuadradas. La madera de palmera, debido a su estructura fibrosa, se deshace con la humedad, no aconsejándose para fines estructurales. A pesar de ello, se utilizó mucho en estas construcciones, por la necesidad de aprovechar aquellos materiales que estaban más al alcance. En la zona rural del campo Ilicitano se puede encontrar el llamado terrat (tejado plano muy bajo). El terrat era de trespol, cal viva que se recogía de la rambla; se calcinaba en el horno y se dejaba secar hasta que se deshacía, haciéndose harina. Sobre las vigas que formaban el forjado de la casa, incluso de la porxa, se colocaba el cañizo, que servía de soporte para la rasilla cerámica. Por encima de ella, se extendía la cal y se removía hasta conseguir una superficie nivelada. Como cobertura, en principio se colocaban tejas árabes, también sobre soporte de cañizo; posteriormente, ya en el siglo XX, apareció la teja plana de encaje o alicantina. Tanto las viviendas de nueva planta como las existentes elevaron la cota de la cubierta, con lo que se consiguió mayor habitabilidad y un aumento en el tamaño de los paños, haciendo cubiertas a dos aguas al disminuir su peso. Forjados intermedios En las casas de dos o más plantas los forjados se denominaban pisos y daban lugar a las camhras de las antiguas casas de campo y a los primeros pisos de las típicas faenetes. Habitualmente estaban constituidos por entramados de viguetas de madera empotradas en los muros de carga o sobre vigas maestras. Eran de unos 22 centímetros de alto por 10 o 15 centímetros de ancho; el yeso rellenaba el entrevigado a modo de bovedillas, realizado con un encofrado conocido como galápago (figuras II y 12). El color El color fue al igual que la construcción, de influencia musulmana, mezclada con arquetipos italianos muy válidos para esta zona por la similitud geográfica y climática. Se difundió a través del comercio por el mar Mediterráneo. El color se empleaba como principal elemento ornamental. Desde el siglo XVIII la técnica del revoco en color, se extendió sobre todo en la zona de Rojales y huerta próxima a Orihuela. En Elche su uso fue muy peculiar: colores primarios (rojo, amarillo y azul), con gran cromatismo. Éstos se aplicaban en La vivienda rural del Campo de Elche 801 Figura 1l Cañizo visto Figura 12 Vigas de tronco de palmera y olivo toda la superficie, dejando tan sólo unas zonas blancas, alrededor de las puertas y ventanas, que las resaltan notoriamente, al igual que las molduras y zócalo. Los tonos verde o gris oscuro de la carpintería destacaba sobre las blancas molduras o contornos de las ventanas. Cuando la vivienda tenía dos plantas, la planta baja era de un color y la superior de otro; ambas se separaban por molduras (que simulaban el forjado en laterales) y por el porche en fachada. Este caso, combinado en tonos rojizos y anaranjados, se puede ver en la Alquería de San José (figura 13) datada del 1906, situada en la carretera de Elche a Santa Pala, y en la Alquería de San Jaime (figura 14), situada muy cerca de la anterior, con tonos azules, (la planta baja de un color azul oscuro, incluso los pilares, y la superior azul claro, dejándose en b Figura 13 Alquería de San Jos;e Figura 14 Alquería de San Jaime La porxa El carácter emblemático de estas viviendas se concentra en la fachada y sobre todo en la porxa. Construida para preservar del viento y el calor del verano a la entrada principal, ésta era la zona más importante de la casa, donde se guardaba el carro, aperos de labranza, se secaban algunas cosechas resguardándolas de la lluvia cuando la casa era de una sola planta. También era un lugar de comida, convivencia, donde se lavaba, se cosía y se contaban, como nos dicen los más ancianos del lugar, las historias y enseñanzas propias del campo. Dadas las altas temperaturas de esta zona casi durante todo el año era el lugar donde más se convivía, por lo que se adecentaba como si de otra habitación se tratase. Posteriormente, en el porche pasó a dejarse el coche en lugar del carro. La 802 J. C. Pérez, J. Ferri, V. R. Pérez, J. López, L. Rodríguez, J. A. García, A. Jiménez porxa se solía orientar al mediodía y se situaba en la fachada del edificio. Se cerraba en el ala Oeste, para evitar que el viento de poniente entrase en ella, prolongándose hasta un tercio de la fachada principal. A la vez, se permitía una pequeña corriente de aire a través de dos aperturas rectangulares, una más grande en el frontal y otra pequeña en el ala Oeste, que en invierno se cubría con palmas. La porxa se sostenía por recios pilares de obra que se prolongaban por encima del forjado para sujetar la barandilla de hierro de la terraza superior como se puede ver en la Casa del Hort de Canals. LA DECADENCIA DE LAS VIVIENDAS RURALES La inevitable modernización de los medios de producción, la mecanización progresiva de la agricultura y la industrialización de la zona dibujan desde mediados de siglo un nuevo panorama en el término ilicitano. La vida en el campo deja de ser rentable. La ciudad crece a pasos agigantados como reflejo de la nueva situación económica, recibiendo en su regazo a toda clase de gente, principalmente emigrantes y campesinos de la zona. Estas grandes casas han dejado de ser motor y corazón para convertirse en símbolos orgullosos de nuestro más reciente pasado. VIVIENDA EJEMPLO: LA VILLA MARÍA-ANA A modo de ejemplo, se ha tomado la Villa María- Ana (figura 15), cuyo nombre hace referencia al nombre de la antigua propietaria. Actualmente está deshabitada. Figura 15 Fachada principal Época yestilo La fecha del origen de esta vivienda es incierta, aunque por la documentación gráfica se puede afirmar que en principio existieron dos casas independientes y con una geometría y volumetría distintas. Las principales características diferenciales entre ellas consistieron en que una tenía porche y una terraza protegida por una barandilla de hierro (elementos ambos característicos de una alquería clásica) y la otra estaba compuesta por fachada con balcones, altura de ventanas y techos muy altos (elementos clásicos de una casa señorial). Estas dos construcciones podrían datarse a finales del siglo XIX o principios del siglo XX; su diseño y construcción siguen las pautas de las casas típicas del campo de Elche (figura 16). Figura 16 Estado anterior de la casa La casa rural que actualmente se nos presenta actualmente es descendiente directa de dichas construcciones, cuando a mediados del siglo XX, a partir del aprovechamiento de la estructura anterior, se dio origen a la edificación que ha llegado hasta nuestros días. Nivel de protección Su nivel de protección es ambiental. Sus elementos principales son su volumen exterior, porche, patio, fachadas con su composición, elementos y materiales y el esquema organizativo de la vivienda. La vivienda rural del Campo de Elche 803 Tipología arquitectónica Esta casa rural es un ejemplo típico de finca con caseros, destinada, no como en otro tiempo a vivir de la producción agraria, sino que entra en la faceta recreativa, venida principalmente de la emigración al campo de la burguesía media-alta de Elche desde principios de siglo, existiendo además otras casas rurales más modestas dependientes de la misma finca, destinadas a la gente que cultiva la tierra. La planta de la casa es casi cuadrada y está formada por dos plantas habitables y una planta de cubiertas, de la que sobresale una torreta toda acristalada, a modo de observatorio, a través del cual se observa gran parte del campo y ciudad de Elche (figuras 17 y 18). Figura 17 Planta primera Algo que llama la atención es la escasez de aseos o baños para la cantidad de dormitorios que existen. Las entradas a las viviendas están en la fachada Sur, y las destinadas a garaje, bodega y corral se encuentran en la fachada Norte (figuras 19-22). La primera planta está destinada a los caseros y a los trabajos dependientes de la vida de la casa, como por ejemplo el garaje, corral, caldera, bodega, granero, despensa, horno y despacho. La vivienda de los Figura 18 Planta segunda Figura 19 Alzado Sur Figura 20 Alzado Norte