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Almacenaje de metales arqueológicos. Estudio de caso: El almacén del Museo Arqueológico de Sevilla

Iglesias Orta, Patricia

Abstract

En la primera parte plantearemos las necesidades de conservación específicas del patrimonio metálico arqueológico y conoceremos el marco normativo existente y los criterios establecidos por la profesión para afrontar su conservación. En la segunda parte analizaremos el caso concreto del Almacén de Metales del Museo Arqueológico de Sevilla, examinando el contexto y valiéndonos del método plantaeado por Stefan Michalsky3 para evaluar riesgos. Por último, en la tercera parte, en base a los resultados obtenidos en el apartado anterior, propondremos una serie de mejoras prácticas para el Almacén de Metales del museo.

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Trabajo Fin de Grado GRADO EN CONSERVACIÓN Y RESTAURACIÓN DE BIENES CULTURALES  UNIVERSIDAD DE SEVILLA  Curso 2016/17 ALMACENAJE DE METALES ARQUEOLÓGICOS . ESTUDIO DE CASO: EL ALMACÉN DEL MUSEO ARQUEOLÓGICO DE SEVILLA Alumna: Patricia Iglesias Orta Tutora: Prof. Dra. Beatriz Prado Campos —1— Trabajo Fin de Grado GRADO EN CONSERVACIÓN Y RESTAURACIÓN DE BIENES CULTURALES  UNIVERSIDAD DE SEVILLA  Curso 2016/17 ALMACENAJE DE METALES ARQUEOLÓGICOS. ESTUDIO DE CASO: EL ALMACÉN DEL MUSEO ARQUEOLÓGICO DE SEVILLA Alumna: Patricia Iglesias Orta Tutora: Prof. Dra. Beatriz Prado Campos Firma de la tutora (Vº. Bº.): —2— NOTA Los espacios y los fondos estudiados en este trabajo pertenecen al Museo Arqueológico de Sevilla. Consejería de Cultura. Junta de Andalucía. —3— Índice Introducción ............................................................................................................................. 4 Objetivos ............................................................................................................................. 5 Metodología ........................................................................................................................ 6 1 PRIMERA PARTE: ALMACENAJE DE METALES ARQUEOLÓGICOS EN MUSEOS ............... 7 1.1 Los bienes culturales arqueológicos de tipología metálica ......................................... 7 1.2 Características materiales de los metales arqueológicos ........................................... 8 1.3 Necesidades particulares de conservación en el contexto del almacén. Marco normativo y criterios de conservación. Proyecto Coremans .................................... 10 1.4 La experiencia de los museos .................................................................................... 14 2 SEGUNDA PARTE: ESTUDIO DE CASO DEL MUSEO ARQUEOLÓGICO DE SEVILLA .......... 17 2.1 Aproximación al MASE. Historia y colección ............................................................. 17 2.2 Patrimonio metal ...................................................................................................... 20 2.3 Contexto exterior: Jardines del Parque María Luisa. Factores de deterioro ............ 21 2.4 Almacenes del MASE. El Almacén de Metales. Factores de deterioro ..................... 23 2.4.1 Los almacenes .............................................................................................. 23 2.4.2 Almacén de metales ..................................................................................... 25 2.4.3 Capacidad de almacenaje y mobiliario. ........................................................ 26 2.4.4 Factores de deterioro. Evaluación de riesgos .............................................. 29 3 TERCERA PARTE: PROPUESTA DE INTEGRACIÓN PROFESIONAL .................................... 45 3.1 Propuesta de mejora: Hacia un sistema y protocolo de almacenaje estandarizado 45 3.2 Optimización del espacio del almacén de metales del MASE. Presupuesto. ............ 50 4 Conclusiones ..................................................................................................................... 56 5 Índice de ilustraciones y tablas ......................................................................................... 57 6 Bibliografía ........................................................................................................................ 60 7 Documentación electrónica .............................................................................................. 64 8 Anexos ............................................................................................................................... 67 —4— Introducción Este Trabajo Fin de Grado nace de la oportunidad de la autora de realizar las prácticas curriculares de marzo a junio de 2017 en el Museo Arqueológico de Sevilla 1 , y concretamente en el Almacén de Metales. Paralelamente a los propósitos de las prácticas ─revisar un conjunto concreto de piezas para mejorar su almacenamiento ─, surge la idea de evaluar el almacén, con enfoque teórico, conforme a los criterios de conservación preventiva de bienes culturales, para detectar necesidades particulares y elaborar una propuesta de mejora. Esta combinación de lo práctico con lo teórico nos ha proporcionado una visión más amplia, entendiendo que, en la realidad de nuestros museos, las tareas de conservación y almacenaje pasan desapercibidas para el gran público, ajeno a las enormes dificultades que estas presentan. A esto se suman los habituales problemas de espacio de los museos asentados sobre edificios históricos, como el caso aquí tratado. Se buscan soluciones en almacenes externos 2 , complicando de otra parte los trabajos de documentación e investigación de los fondos. Dadas las circunstancias, hemos querido hacer una aportación ─muy discreta─ a las necesidades del Museo, aún sabiendo que esta es una propuesta teórica y que la reforma del MASE se encuentra ya próxima en el tiempo (aunque no se ha publicado el alcance de la misma). Estaremos pendientes de su evolución, deseando que en todo caso disfrutemos de una mejora notable para nuestro patrimonio. Exponemos a continuación la estructura de nuestro trabajo: en la primera parte plantearemos las necesidades de conservación específicas del patrimonio metálico arqueológico y conoceremos el marco normativo existente y los criterios establecidos por la profesión para afrontar su conservación. En la segunda parte analizaremos el caso concreto del Almacén de Metales del MASE, examinando el contexto y valiéndonos del método planteado por Stefan Michalsky 3 para evaluar riesgos. Por último, en la tercera parte, en base a los resultados obtenidos en el apartado anterior, propondremos una serie de mejoras prácticas para el Almacén de Metales. 1 En adelante MASE. 2 En concreto el MASE dispone de almacenaje externo en el Centro de Depósito de la Junta de Andalucía en San José de la Rinconada (Sevilla). 3 Conservador científico del Instituto Canadiense de Conservación, con gran influencia y numerosas publicaciones en el área de la conservación preventiva. —5— Objetivos Exponemos los objetivos mínimos perseguidos con el trabajo: 1. Conocer la legislación vigente en materia de almacenaje de bienes culturales de tipología metálica, así como los criterios adoptados por nuestra profesión para el tratamiento de estos, como punto de partida para la siguiente evaluación de necesidades del Almacén de Metales del MASE. 2. Describir el Almacén de Metales: estancia, acondicionamiento y capacidad. 3. Describir el contexto donde se inserta dicho almacén: localización geográfica, condiciones ambientales, características del edificio y factores de deterioro. 4. Evaluar el riesgo a que se expone la colección metálica almacenada. 5. Diseñar una propuesta de mejora del sistema de almacenaje, conforme a los criterios establecidos, en base a las necesidades detectadas y ajustada a la realidad concreta del Museo, así como proponer una optimización del espacio utilizado (proyección laboral). —6— Metodología Para alcanzar los anteriores objetivos hemos recorrido los siguientes ítems: − Consulta de la legislación vigente y los textos profesionales con recomendaciones específicas para el patrimonio metálico. − Estudio de la zona, edificio, almacén y sistemas de almacenaje del MASE, mediante observación directa, fotografías, mapas (Google Maps) consulta de datos ambientales (registros propios del Museo) y sísmicos (IGN), todo ello para identificar factores de alteración. − Evaluación de riesgos sobre la colección a partir de los factores de deterioro detectados, tomando como referencia las tablas de Stefan Michalsky. − Búsqueda de materiales comerciales apropiados para el almacenaje del patrimonio metálico, bien a través de tiendas online especializadas o de la bibliografía de referencia. − Elaboración de una propuesta de mejora. − Elaboración de una propuesta de optimización del espacio (con presupuesto). − Diseño de material complementario sugerido para ayudar a la estandarización de la conservación preventiva (Véase anexos). —7— 1 PRIMERA PARTE: ALMACENAJE DE METALES ARQUEOLÓGICOS EN MUSEOS 1.1 Los bienes culturales arqueológicos de tipología metálica Llamamos metales (del latín metallum 'mina', 'metal', y este del griego μέταλλον métallon) a los elementos químicos puros, o a sus aleaciones que, según la RAE, son: Buenos conductores del calor y de la electricidad, con un brillo característico, sólidos a temperatura ordinaria, salvo el mercurio, y que en sus sales en disolución forman iones electropositivos o cationes. En el campo de los metales arqueológicos 4 son comunes el oro, la plata, el cobre, el hierro, el plomo y la aleación de bronce. Los metales han sido utilizados por el ser humano desde el Calcolítico dada su maleabilidad. Al principio eran trabajados en frío, batidos para conseguir láminas que trabajar... Lentamente se desarrolló la industria metalúrgica, incorporando procesos de reducción de mineral, copelación, aglomeración, forja, fusión, aleación o fundición con moldes. Las posibilidades se multiplicaban para construir todo tipo de artefactos. El patrimonio metálico, por tanto, está presente como soporte, elemento estructural, revestimiento o decoración en prácticamente todas las tipologías de bienes culturales. Así, puede, por un lado, formar parte del patrimonio cultural inmueble en monumentos, arquitecturas y patrimonio industrial, y, por otro, dentro del patrimonio cultural mueble, se puede presentar como material arqueológico (subacuático o terrestre), antropológico, etnográfico o artístico. De toda esta diversidad se conservan ejemplares en nuestros museos. 4 El término arqueológico alude a aquellos metales contextualizados desde la Prehistoria hasta la Edad Media. —8— 1.2 Características materiales de los metales arqueológicos Las características físicas de los metales dependen de las variables derivadas de su proceso de fabricación 5 , a saber, su composición química (proporción de componentes en una aleación, aditivos no metales 6 , impurezas...) y su tratamiento térmico (características del horno, velocidad de enfriamiento, temple...). La constitución material adquirida influirá sobre el modo en que envejezcan o resistan el uso. Además de los procesos de deterioro físicos posibles (fracturas, deformaciones, abrasión, pérdidas de volumen o de elementos constitutivos, etc.) los metales ostentan su propia forma de autodestrucción: la corrosión (factor de deterioro intrínseco) 7 . En la naturaleza, los metales aparecen combinados de forma estable con otros elementos, requiriendo menos energía que en su estado metálico puro. Para su procesado se invierte energía en separar ciertos componentes, y luego en un entorno de intercambio tenderán a conformar esa combinación original. La corrosión es un proceso electroquímico por el cual los metales, en presencia de oxígeno, agua y sales ─electrolitos─, inician un proceso de degradación. A veces se favorece por contacto directo entre metales distintos (par galvánico 8 ) En este proceso se genera la pátina, es decir, productos químicos en su superficie, como por ejemplo el óxido de hierro. Cuando cubre el objeto uniformemente, esta actúa como protección natural, aislando el núcleo de los agentes catalizadores de la corrosión. Es lo que llamamos pátina inactiva. Por el contrario la pátina activa comienza como picaduras irregulares en la superficie y continúa ahondando hacia el núcleo. El material se encuentra entonces tan debilitado estructuralmente que no soporta vibraciones o golpes terminando por destruir completamente el objeto. La superficie es además la parte más vulnerable de una obra de arte o bien cultural cualquiera, pues contiene el grueso de la información (intención simbólica, iconográfica, decorativa, información textual, etc.). Los yacimientos arqueológicos, subacuáticos o soterrados, son entornos hostiles para los metales, ya que aquí se da un contacto directo con agua y sales, si bien muchas veces son 5 LE THOMAS, P. J. La metalurgia. Barcelona: Ed. Martínez Roca, 1969, p. 65. 6 Algunos aditivos se utilizan para favorecer procesos, por ejemplo, la adición de carbono al hierro reduce su temperatura de fusión y también puede hacerlo más duro, pero menos plástico. LE THOMAS, op. cit., p.76. 7 Ahora bien, todos los metales no se deterioran por igual (el oro permanece estable, la plata sulfura…). En este trabajo nos centramos en los metales no preciosos. 8 LE THOMAS, op. cit., pp.149-151. —15— en 1994 25 , mientras que en España disponemos del reciente ejemplo del Museo de la Aduana de Málaga 26 . Pero al margen de tipologías prescindibles, podemos darnos por satisfechos si nuestros almacenes cumplen con esta función básica propuesta por Herrero Delavenay: proporcionar un "entorno óptimo para los bienes culturales, logrando que se convierta (el almacén) en un verdadero centro de gestión de las colecciones" 27 . Algunas recomendaciones pueden ayudar a conseguir este espacio óptimo para la conservación y útil para la gestión (Tabla 4). RECOMENDACIONES Capacidad Planificar volumen actual y próximos depósitos. Espacio Debe ser accesible. Organización y localización de piezas Ordenar e identificar sistemáticamente. Embalajes Fácilmente manipulables. Seguridad Proteger del vandalismo y robo, fuego, inundaciones u otras catástrofes o accidentes. Conservación Proveer a los bienes según su tipología de condiciones adecuadas para su conservación a generaciones futuras. Sistema de almacenamiento Adecuarlo a los bienes utilizando materiales estables. Diseñar el mobiliario y embalajes para proteger de las vibraciones. Tabla 4 – Recomendaciones para el almacén. En España la reciente reforma integral del Museo Arqueológico Nacional 28 representa el mejor ejemplo de experiencia práctica en la mejora del almacenaje. Durante cinco años 29 han efectuado la inmensa tarea de desmontar salas y de vaciar y trasladar almacenes. Diseñaron ex profeso los nuevos almacenes, mejorando las condiciones de conservación de cada tipología material con respecto a la situación anterior. El MAN ha publicado su experiencia en interesante artículos dentro de su Boletín que pueden ayudar en la planificación de almacenes en aspectos como espacio, mobiliario, seguridad o accesibilidad 30 . 25 Ibídem. 26 MECD. “Inauguración Museo de Málaga”. En: Mecd.gob.es [en línea] MECD, 2017 [consulta: 20 de abril de 2017] Disponible: https://www.mecd.gob.es/cultura-mecd/areascultura/museos/destacados/2016/inauguracion-malaga.html 27 HERRERO DELAVENAY, A., op. cit., p. 11. 28 En adelante MAN. 29 Entre 2008 y 2013. MUSEO Arqueológico Nacional. “El nuevo Museo”. En: Man.es [en línea] MECD, 2017 [consulta: 23 de marzo de 2017] Disponible: http://www.man.es/man/museo/elnuevomuseo.html 30 RODRIGO DEL BLANCO, J. “Los nuevos almacenes del Museo Arqueológico Nacional”. Boletín del Museo Arqueológico Nacional [en línea] 2014, Nº 32, pp. 281-294 [consulta: 20 de marzo de 2017]. —16— Sin embargo, lamentablemente dentro de este gran proyecto no pudo culminarse, específicamente, el almacén de metales; el espacio destinado para ello cambió de uso provisionalmente. Por otra parte, aunque la experiencia de los museos se ha ido incrementando, la problemática se instala en la ausencia de un documento específico consensuado profesionalmente sobre la conservación de metales arqueológicos almacenados, y la falta de recursos económicos, normalmente insuficientes para proteger a las nutridas colecciones. La solución al almacenaje de metales arqueológicos en museos ha de venir por la protección colectiva de las piezas y por la adopción de un método consensuado capaz de detener el factor intrínseco de deterioro del metal, esto es, la corrosión. Disponible: http://www.man.es/man/dms/man/estudio/publicaciones/boletin-man/MAN-Bol- 2014/MAN-Bol-2014-32-Rodrigo.pdf —17— 2 SEGUNDA PARTE: ESTUDIO DE CASO DEL MUSEO ARQUEOLÓGICO DE SEVILLA 2.1 Aproximación al MASE. Historia y colección Fig. 1. El Museo Arqueológico de Sevilla en el Parque María Luisa. En el MASE confluyen una serie de colecciones privadas e históricas con otras nacidas ya en la reciente concepción del patrimonio cultural, con carácter estatal y, por ende, público. Se reúnen en un edificio que cuenta también con su propia trayectoria, arrastrando la problemática típica de los museos ubicados en edificios históricos y una promesa de reforma integral que se ha congelado en los últimos años. Haremos un breve recorrido cronológico para entender la formación de su identidad y el carácter de sus fondos (Tabla 5). La colección hoy acoge más de 60.000 piezas, tanto propias como depositadas 31 . Las más icónicas son las esculturas marmóreas representativas de la romanización de la Bética, en especial las procedentes de Itálica, así como las piezas de oro del Tesoro del Carambolo, atribuido al periodo fenicio-orientalizante (o Tartessos). 31 PORTAL de Museos de Andalucía. “Museo Arqueológico de Sevilla/Colecciones”. En: Museosdeandalucia.es [en línea] Junta de Andalucía, 2017 [consulta: 31 de marzo de 2017] Disponible: http://www.museosdeandalucia.es/cultura/museos/MASE/index.jsp?redirect=S2_3.jsp. Dato radicalmente distinto a las 400.000 piezas que figuraban en los libros de registro en 2005. ANDRÉS TORRALBA, I. y otros. Proyecto de rehabilitación integral del Museo Arqueológico de Sevilla (TFM) [en línea], 2007, p. 61 [consulta: 15 de junio de 2017]. Disponible: http://digibug.ugr.es/handle/10481/524 —18— ANTECEDENTES Siglos XVI, XVII y XVIII Destacan algunos coleccionistas sevillanos de influencias humanistas e ilustradas 32 : • Don Fabrique Enríquez e hijo (Colección de la Casa Pilatos 33 ) • Rodrigo Caro • Juan de Córdoba • Gonzalo Argote de Molina • Francisco de Bruna 34 . Adquirió para los Reales Alcázares la colección de Juan de Córdoba, ampliándola con piezas de Itálica a partir de 1781. Esta colección se definió ya como pública. Siglo XIX 1835 Se crea la Junta de Museos para preservar piezas desamortizadas (R.D. de Supresión de Monasterios y Casas Religiosas). El exconvento de La Merced 35 se destina a Museo Provincial. La Junta reclama colecciones arqueológicas como la de Bruna o el Gobierno Político 36 , procedente de excavaciones ya oficiales en Itálica. El Museo Arqueológico y el Provincial nacen unidos. Años siguientes La Comisión de Monumentos Históricos y Artísticos de la Provincia de Sevilla conforma con todo ello el Museo de Pintura y Antigüedades. A partir de 1862 Demetrio de los Ríos continúa excavando Itálica 37 . Década de 1870 La Comisión solicita el uso del edificio completo, que no posee. Hay falta de espacio: las piezas se acumulan por el suelo. 1879 Una Real Orden separa el Museo Arqueológico del de Bellas Artes aunque siguen compartiendo edificio. El Arqueológico ocupa el "Claustro Grande" 38 . 1892 Los herederos de Mateos Gago, canónigo de la Catedral, venden al Ayuntamiento su colección arqueológica para el Museo Arqueológico Municipal (no Provincial) instalado en la Torre de Don Fadrique. 39 CONFORMACIÓN ACTUAL Siglo XX 1940 Se aprueba traslado al Palacio Mudéjar de Plaza de América, que no se realizó 40 . 32 SAN MARTÍN MONTILLA, C. “Un largo camino rico en experiencias. La gestación del Museo Arqueológico de Sevilla: un valor por actualizar”. Mus-A: Revista de los museos de Andalucía [en línea], 2006, Nº 7, pp. 67-73 [consulta: 27 de marzo de 2017]. Disponible: http://www.juntadeandalucia.es/cultura/museos/media/docs/PORTAL_musa_n7.pdf. 33 Sus descendientes donaron piezas al Museo en 1953. LORENZO MORILLA, J. “La creación del Museo Arqueológico de Sevilla”. Atrio [en línea], 1992, Nº4, pp. 139-145 [consulta: 30 de marzo de 2017]. Disponible: https://www.upo.es/depa/webdhuma/areas/arte/atrio4/13.pdf 34 SAN MARTÍN MONTILLA, C., op. cit. 35 TORRUBIA FERNÁNDEZ, Y. “El Museo Arqueológico de Sevilla en el Convento de la Merced”. Laboratorio de Arte: Revista Del Departamento de Historia Del Arte [en línea], 2006, Nº 19, pp. 503–515 [consulta: 14 de marzo de 2017]. Disponible: institucional.us.es/revistasarte/19/ 028%20torrubia.pdf 36 LORENZO MORILLA, J., op. cit. 37 SAN MARTÍN MONTILLA, C., op. cit. 38 TORRUBIA FERNÁNDEZ, Y., op. cit. 39 LORENZO MORILLA, J., op. cit. 40 TORRUBIA FERNÁNDEZ, Y., op. cit. —19— 1946 Depósito de las colecciones del Museo de Antigüedades (Provincial) y Museo Arqueológico Municipal en el edificio actual (Pabellón del Renacimiento durante la Exposición Iberoamericana de 1929 41 ) denominándose ya Museo Arqueológico Provincial de Sevilla. Años 70 Descubrimientos arqueológicos de trascendencia (Tesoro del Carambolo) dan lugar a ampliaciones en el edificio, adaptándose espacios para biblioteca, sala de investigadores, despachos para conservadores, administración, dirección, salón de actos, salas de exposiciones temporales y talleres de restauración 42 , dando cuenta de la consideración que se tenía hacia el Museo entonces. 1970-2000 El Museo se adapta a las necesidades con criterios dispares 43 , resultando en un aspecto obsoleto y desigual. 2009 El arquitecto Vázquez Consuegra gana el Proyecto de Adecuación Integral del MASE 44 pero no se realiza debido a la crisis económica sufrida. 2017 El Ministerio propone adaptar el proyecto de Vázquez Consuegra 45 , pero no ha trascendido fecha de ejecución ni profundidad de la actuación. Tabla 5 – Evolución cronológica del edificio y su colección. 41 El edificio es BIC. IAPH. "Patrimonio Inmueble de Andalucía". En: Iaph.es [en línea]. Junta de Andalucía, 2017 [consulta: 17 de marzo de 2017]. Disponible: http://www.iaph.es/patrimonio-inmueble- andalucia/resumen.do?id=i21893 42 SAN MARTÍN MONTILLA, C., op. cit. 43 Ibídem. 44 MINISTERIO de Educación, Cultura y Deporte. “Adecuación del Museo Arqueológico de Sevilla. Memoria del proyecto”. En: Mecd.gob.es [en línea]. MECD, 2017 [consulta: 11 de marzo de 2017]. Disponible: http://www.mecd.gob.es/giec/Obras/proyectos/museos/Arqueologico_Sevilla.html 45 ABCdesevilla. "El Ministerio de Cultura revisará a la baja la reforma (...)". En: Sevilla.abc.es [en línea] Diario ABC S.L., 2017 [consulta: ]http://sevilla.abc.es/sevilla/sevi-ministerio-cultura-revisara-baja- reforma-museo-arqueologico-sevilla-201703172343_noticia.html —20— 2.2 Patrimonio metal Sin contar las piezas de oro tartesias (Carambolo, Évora...) o la numismática romana ─ambos conjuntos fuera del almacén—, el patrimonio metálico es secundario dentro de la colección. Metales como cobre, hierro y plomo, o aleaciones como bronce, constituyen el soporte de sencillos objetos utilitarios. En esta categoría hay muestras de pequeñas estatuillas y exvotos devocionales, ajuar médico, doméstico y estético, piezas de armamento, defensa o caza y pesca, herramientas y útiles, o los más humildes; elementos estructurales (clavos, vástagos, grapas...). Se conservan piezas a partir del Calcolítico 46 , pasando por Tartessos, las colonias fenicias y griegas, el Imperio Romano, los periodos paleocristiano, celta, visigodo y árabe. Destacan en la colección expuesta algunas piezas de bronce fenicio-tartesio como el Bronce Carriazo o la Astarté sedente. Recientemente se ha inaugurado la Sala de Epigrafía, que muestra al público leyes romanas, inscritas en cartelas fundidas en bronce, que solían colocarse en zonas prominentes de edificios públicos. Evidentemente estas piezas expuestas se encuentran todas restauradas y en continua vigilancia de su estado de conservación. En la zona no visitable, es decir, en los almacenes, se guardan numerosas muestras de piezas como las descritas anteriormente, de la vida ordinaria, en muy distintos estados de conservación y de diversas calidades. En su mayoría carecen de relevancia museográfica. Sin poseer datos estadísticos fiables 47 , sólo con una observación directa 48 , estimamos que al menos la mitad de las piezas metálicas almacenadas se encuentran en mal estado de conservación, problemática que ocupará el centro de atención de este trabajo. 46 Segundo milenio antes de Cristo. Periodo de la Prehistoria caracterizado por el uso del cobre. Posteriormente siguen la Edad del Bronce y la Edad del Hierro. 47 Los restauradores del museo cuantificaban en 2004 el estado de conservación de las colecciones (sin especificar expuestas/almacenadas) así: bueno 70%, regular 20/25%, malo "nº no significativo". ANDRÉS TORRALBA, I. y otros., op. cit., pp. 120-121. Deducimos como malo un 5/10%, más que significativo. En nuestra opinión, si nos centramos en el almacén de metales, con sus problemas específicos, este porcentaje aumentaría sensiblemente. 48 Durante nuestras prácticas realizadas en el MASE (marzo-junio de 2017). —21— 2.3 Contexto exterior: Jardines del Parque María Luisa. Factores de deterioro El inmueble se enmarca en un jardín urbano histórico, el Parque de María Luisa. En él se contienen masas vegetales (árboles y arbustos) y fuentes de agua o estanques de pequeña o mediana envergadura. Los jardines se organizan alrededor de calles anchas asfaltadas, plazas con solería tradicional de cerámica o piedra y calles o senderos de albero. El mobiliario cerámico y de forja completa los servicios del parque (farolas, bancos, maceteros, barandillas, papeleras...). Se encuentra rodeado por vías urbanas con tráfico rodado constante y a 354 metros 49 del tramo desviado del río Guadalquivir. En él habitan variadas especies animales: pavos reales, comunidades de palomas, tórtolas o cotorras argentinas, mirlos, gorriones, gatos, reptiles, roedores y todo tipo de insectos autóctonos. Tiene gran afluencia de público, tanto turista como local, que suele hacer parada en él para tomar un tentempié, ejercitarse o descansar. En este contexto, los siguientes agentes de deterioro pueden afectar al edificio (Tabla 6), a saber: FACTORES DE DETERIORO EXTERNOS (PARQUE) Tª Durante el periodo anual 01/06/2016-30/05/2017 osciló entre los 2,3 o C de mínima (enero) y los 45 o C de máxima (septiembre) 50 . La Tª media anual fue de 20 o C. HR Durante el mismo periodo osciló entre la mínima, del 10% (junio) y la máxima, del 100% (octubre a mayo) 51 . La HR media anual fue del 64%. Humedad del subsuelo Por la retención que mantiene la vegetación así como por presencia de aguas subterráneas. Partículas aéreas y contaminación Polvo, sílice, nitratos, polución, sales... Residuos de la actividad animal y vegetal Acumulación en cubiertas, terrazas y galerías: hojarasca, plumas, presencia de nidos de aves o de insectos. Los restos de alimentos generados por el público así como alimentación directa a ciertas especies (gatos, palomas…) avivan el crecimiento de la fauna y en consecuencia, el surgimiento de sus residuos. Tabla 6 – Factores de deterioro externos. 49 Herramienta “Medir la distancia”. GOOGLE Maps. Google.es [en línea]. Google, 2017 [consulta: 15 de junio de 2017]. Disponible: https://www.google.es/maps/@37.3737912,- 5.984077,1866m/data=!3m1!1e3 50 Datos registrados por el Sensor nº 15 del MASE. 51 Ibídem. —22— Fig. 2. Aproximación al Río Guadalquivir. Fig. 3 Gráfico de HR y Tª en el entorno del Parque María Luisa. Estos agentes afectan de forma diferente a las distintas zonas del edificio: • Planta alta: expuesta al golpeo solar sufre la mayor oscilación de Tª (noche-día). • Primera planta: aislada por los módulos de la planta alta sufre menor oscilación térmica. Los cierres defectuosos pueden dejar penetrar contaminación, partículas o animales. • Planta baja: no hay fácil acceso a animales y se mantiene mejor aislada de los contrastes térmicos. Son los visitantes quienes aportan contaminantes (en las suelas, fibras de la ropa), ácidos (sudoración, respiración) y oscilaciones en Tª y HR en las visitas grupales aunque la afluencia de público no es masiva. • Sótano: afectado por el movimiento de las sales, en ascenso por la humedad de capilaridad. Como contrapartida, mantiene una temperatura más estable todo el año ─las plantas superiores lo aíslan de la acción solar─. Los cierres defectuosos lo exponen a la penetración de suciedad, partículas o pequeños mamíferos e insectos. —23— 2.4 Almacenes del MASE. El Almacén de Metales. Factores de deterioro 2.4.1 Los almacenes Los fondos se conservan repartidos en varios almacenes a lo largo de los cuatro niveles del Museo (Tabla 7 y Fig. 5) además del depósito externo de San José de la Rinconada. La conservación de estos materiales depende del Departamento de Investigación y Conservación, compuesto actualmente por una directora, dos restauradores y dos conservadores. DENOMINACIÓN TIPOLOGÍA GENERAL UBICACIÓN M 2 General Piedra y cerámica Sótano 52 1808,53 m 2 Orgánicos Madera, marfiles... Materiales delicados no orgánicos (como vidrios) Planta baja 86,01 m 2 Metales Metales Primera planta 7,4 m 2 Depósitos judiciales Depósitos judiciales, metales preciosos No se especifica por seguridad 44,31 m 2 Reserva del Taller de Restauración Piezas restauradas o en espera Primera planta 24,5 m 2 Archivo Documentación generada por el Museo Planta alta 53 -- Tabla 7 – Almacenes internos del MASE. Fig. 4. Gráfico de espacio dedicado a los distintos almacenes. 52 Habilitado en los años 70. ANDRÉS TORRALBA, I. y otros., op. cit., p. 210. 53 No lo consideraremos a efectos de estadísticas dentro de los espacios de almacenaje. —24— Fig. 5. Distribución de almacenes en el edificio. —31— 2.1.2. Luz − Luz natural: no hay ventanas. Mínima entrada de luz indirecta cuando el personal accede, al abrir la puerta. − Luz artificial: dos puntos; un tubo fluorescente y una bombilla halógena (Fig. 9) que permanecen apagadas salvo en los accesos del personal. No muy frecuentes. 2.1.3. Contaminación − COV: no se realizan mediciones pero hay presencia de materiales emisores como madera, cartón y papel ácido. Aunque no se ha identificado el material del revestimiento mural su aspecto remite a algún derivado compacto de corcho, probablemente aglutinado con resina. Emite un olor fuertemente aromático. Casi con total seguridad este material emite COV. Aunque en los últimos años se vienen proponiendo estándares de concentración máxima de COV en museos, aún no hay acuerdo sobre los valores aceptables 59 . − Partículas de polvo: se depositan lentamente al ser un sitio bastante estanco. No obstante, se realizan pocas limpiezas de mantenimiento en este almacén por lo que llegan a apreciarse sobre las cajas. − Oxígeno: aunque no ha sido clasificado como contaminante importante (por la complejidad de adaptar espacios anaeróbicos y la poca utilidad de su monitorización 60 ), combinado con la humedad, activa la corrosión. No hay gran renovación de oxígeno en el almacén, pero este elemento combinado con las fluctuaciones de Tª y HR es altamente agresivo con los metales arqueológicos (véase punto 1.2.). 59 LAFUENTE FERNÁNDEZ, D. “Conservación preventiva del patrimonio cultural metálico en museos. Estudio de la presencia de ácidos orgánicos mediante captadores pasivos”. Estrat Crític: Revista d'Arqueologia [en línea] 2011, Nº 5, Vol. 3, pp. 69-81 [consulta: 10 de mayo de 2017]. Disponible: https://dialnet.unirioja.es/descarga/artículo/5010190.pdf 60 TÉTREAULT, J. Contaminantes [en línea]. Roma: ICCROM, 2009 [consulta: 22 de julio de 2017]. Disponible: http://www.cncr.cl/611/articles-56474_recurso_7.pdf —32— − Dióxido de azufre (SO 2 ): proviene principalmente del tráfico rodado próximo al parque 61 . Puede participar en la corrosión de los metales o la acidificación del papel. 2.2. DESASTRES NATURALES No son frecuentes en Sevilla. Los terremotos más graves (>7,0 escala Richter) se producen a nivel nacional una vez cada 150-175 años 62 . No obstante, el edificio se encuentra en mal estado y apuntalado en varios sitios. 2.3. VIBRACIONES Eventualmente se efectúan movimientos de las cajas, con motivos de investigación o de reorganización-revisión de las piezas. Las piezas almacenadas son frágiles y muchas veces inconsistentes. Gran parte de ellas no se encuentran inmovilizadas o separadas entre sí dentro de sus cajas o sub-envases. 2.4. FUEGO No existe detector de humos dentro del almacén. Sí hay un extintor junto a la puerta de acceso, fuera del almacén (Fig. 14). 2.5. FACTOR HUMANO (AGENTES ANTRÓPICOS) 2.5.1. Registro e identificación de piezas − Se detecta ausencia de identificación en algunas piezas o envases, conllevando riesgo de pérdida o descontextualización. La descontextualización —de yacimiento y unidad estratigráfica— es un problema grave para el material arqueológico pudiendo perderse totalmente su significado. − Se observan sistemas heterogéneos de identificación. • Variedad de forma: El Museo ha utilizado diversos formatos de nº de registro según cada época (Tabla 9). Además podemos encontrar números de registro previos 61 El valor máximo medio registrado en Sevilla en un periodo de 24h fue de 9 µg/m 3 en la primera mitad de 2017. CONSERJERÍA de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio. “Informe de calidad del Aire Ambiente/Junio 2017”. En: Juntadeandalucia.es [en línea] Junta de Andalucía, 2017 [consulta: 24 de agosto de 2017]. Disponible: http://www.juntadeandalucia.es/medioambiente/ atmosfera/informes_siva/meses17/IMA1706.pdf 62 INSTITUTO Geográfico Nacional. “Tabla de estadísticas sísmicas de la Península Ibérica”. En: Ign.es [en línea]. IGN, 2017 [consulta: 12 de julio de 2017]. Disponible: http://www.ign.es/web/resources/ docs/IGNCnig/SIS-Tablas_estadisticas_PIberica.pdf —33— realizados por el arqueólogo (inventario de excavación). El nº de registro suele estar escrito a mano (lápiz, rotulador o bolígrafo) en etiquetas de papel o de plástico y/o escrito sobre el sub-envase (bolsa o sobre que contiene la pieza). Las etiquetas pueden unirse a la pieza con un cordón de algodón, estar sueltas dentro del sub-envase o "pinchadas" en el material de amortiguación. También puede verse escrito directamente sobre la pieza (sobre una pincelada blanca o transparente). • Variedad en la información: En el exterior de las cajas se suele leer: topónimo del yacimiento, localidad y/o provincia del mismo. A veces se incluye año de excavación, área del yacimiento y unidad estratigráfica. En ocasiones aparece alguna descripción material (ej. Bronce, Fíbulas) o una relación de los números de registro contenidos. Otro dato posible es el número de cajas con respecto al total de un conjunto (ej.1/5). Algunas cajas —pocas— presentan etiquetas adhesivas en el exterior, a veces con fotografía. SISTEMA ACTUAL SISTEMA ANTICUADO PERSISTENTE DENOMINACIÓN 1 DENOMINACIÓN 2 DENOMINACIÓN 3 COLECCIÓN PERMANENTE CE Año entrada/Nº currens (Ej: CE2017/102) Siglas CE= Colección Estable RE Año entrada/Nº currens (Ej: RE1995/382) Siglas RE= Registro de Entrada REP Año entrada/Nº currens (Ej: REP1983/159) Siglas REP= Registro de entrada en Propiedad DEPÓSITOS DJ Año entrada/Nº currens (Ej: DJ2006/243) Siglas DJ= Depósito de la Junta de Andalucía ROD Año entrada/Nº currens (Ej: ROD1993/29) Siglas ROD= Registro de Objetos en Depósito -- DONACIONES A veces aparece nota manuscrita junto a la pieza. Origen: colección privada y de antiguas recolecciones hoy ilegales -- -- SIN REGISTRO SN Siglas= Sin número -- -- OTROS CACCE Nº currens (Ej: CACCE1304) Pertenecientes a la Colección Estable del Conjunto Arqueológico de Carmona. Número de inventario ajeno a este museo. CAR Nº currens (Ej: CAR1304) Pertenecientes a la Colección Estable del Centro Arqueológico de Carmona. Número de inventario ajeno a este museo. -- Nº currens (Ej: 455) Inventario de excavación -- -- Tabla 9 - Diversos sistemas de registro conviviendo en la identificación de fondos. —34— 2.5.2. Acceso a la información Se detecta falta de conclusión, en alto porcentaje, de la incorporación de la documentación al sistema informático DOMUS 63 . El acceso a la información a veces se deriva a fuentes documentales en desuso (Tabla 10). ORDEN A SEGUIR EN LAS CONSULTAS CARACTERÍSTICAS DE CADA SISTEMA DOCUMENTAL 1. DOMUS Consulta informática. Volcado de la información incompleto. 2. Fichas Navascués 64 Fichas en papel utilizadas en la 2ª mitad del siglo XX. Se conservan para consulta de los antiguos registros. Acceso: Dpto. de Investigación y Conservación. 3. Fichas Museo de Carmona Copia en papel de fichas de registro originales del Conjunto Arqueológico de Carmona. Útiles sólo para un conjunto de Carmona conservado en el MASE. 4. Libro de registros Documentación en papel con información básica de ingreso en el Museo. 5. Memoria de la excavación Documentación en papel entregada por los arqueólogos. Para información más amplia y específica no expresada en las fichas o registros. Tabla 10 – Diversas fuentes documentales utilizadas en el Museo. 2.5.3. Localización de piezas Existe un inventario topográfico por almacén (documento digital). Con este es posible localizar cualquier pieza a partir de su nº de registro. Indica la sala de almacén en que se encuentra (en el caso del almacén de metales sólo hay una), la estantería, el cuerpo de estantería, la balda, y la caja (según rótulo). O en su caso la cajonera y número de cajón o posición en suelo. A veces se da incluso una descripción física del envase, cuando este no es estándar. A medida que se homogeniza el sistema de almacenaje, este campo pierde utilidad. Sin embargo se detectan faltas de actualización en el documento, provocando ciertos problemas de localización. También se observa una problemática particular: las piezas que salen del almacén para ser restauradas suelen depositarse permanentemente en la Sala de Reserva del Taller de Restauración, sin actualizar el topográfico. 63 Asumido en junio de 2003. En 2006 se había inventariado en DOMUS el 10% de la colección permanente. ANDRÉS TORRALBA, I. y otros., op. cit., p. 87 y 105. Los usuarios manifiestan dificultad en el aprendizaje y manejo de la aplicación. 64 Joaquín María de Navascués fue Director del Museo Arqueológico Nacional. En 1942 redactó las “Instrucciones para la redacción del inventario general, catálogos y registros en los museos servidos por el Cuerpo Facultativo de Archiveros, Bibliotecarios y Arqueólogos” conocidas como "Fichas de Navascués". MUSEO Arqueológico Nacional. “Biografías/ Joaquín María de Navascués y de Juan”. En: Man.es [en línea] MECD, 2017 [consulta: 14 de abril de 2017] Disponible: http://www.man.es/man/museo/historia/personal/biografias/navascues.html —35— 2.5.4. Manipulación − Traslados de cajas: una parte del trayecto exige portarlas a mano en lugar de en carros (Fig. 13), corriendo riesgo de vibraciones o caídas. − Manipulación individual de piezas: se utilizan guantes de látex, pero el personal debe recordar llevarlos al almacén; allí no se dispone de estos. 2.6. FUNCIÓN DEL OBJETO La función original de las piezas ya no supone un factor de deterioro activo, si bien presentan daños derivados de su historia material. La función actual como objetos de investigación nos remite a todos los demás factores analizados. 2.7. ESPACIO DE ALMACENAJE 2.7.1. Control de acceso Existe personal en custodia de la llave a quien debe ser solicitada y devuelta. Se detecta falta de registro de los accesos y movimientos: personas, motivos (investigación, restauración, préstamos...) y movimientos producidos. A tal efecto existe un formulario de registro de movimientos que se cumplimenta cuando el personal que lo efectúa lo considera oportuno (falta de un protocolo). 2.7.2. Seguridad A la puerta del almacén se llega subiendo sólo unas escaleras desde la recepción o errando la selección de planta en el ascensor. Un descuido del personal de vigilancia puede facilitar a extraños llegar hasta ella. Cuando el Salón de Actos se utiliza no se puede operar en el almacén o bien disminuye altamente la seguridad frente al público. La puerta es vulnerable (hueca y con cerrojo FAC). La llave se custodia por personal del museo (ver punto 2.7.1.). 2.7.3. Espacio de paso y trabajo El espacio de paso ─0,89 metros─ (Fig. 23) impide introducir un carro o manipular cajas de las estanterías con comodidad y seguridad. Carece de superficie de trabajo donde poder depositar piezas/cajas para una inspección rápida, remitiendo a los riesgos por manipulación (punto 2.5.4.). —36— 2.7.4. Materiales de embalaje Además de aportar COV (punto 2.1.3.), las cajas utilizadas, en particular las de cartón, generan riesgos sobre la colección derivados de su propia degradación (Fig. 12). Fig. 12. Daños en los envases causantes de riesgos para la colección. A) Borrado de escritura: pérdida de información. B) Rotos: pérdida de información. C) Deformación: aplastamiento o fractura de piezas. D) Presencia de sales (quizás movilizadas por inundación o procedente de las piezas húmedas): corrosión. E) Adhesión de suciedad en superficie (por limpieza en húmedo): aporte de humedad, suciedad, corrosión, moho. F) Deterioro de elementos de cierre (grapas, cintas adhesivas): pérdida estructural del envase, caída de piezas, migración de productos químicos. G) Apilado pesado: aplastamiento o fractura de piezas. 2.7.5. Guerras, agresiones, terrorismo y vandalismo No se aprecia riesgo de este tipo. Escasa vinculación político-religiosa de esta institución con los conflictos de actualidad (terrorismo islámico, conflictos sociales...). —37— Fig. 13 (Izquierda) Movimiento de piezas. El almacén y la Sala de Investigación se encuentran en la misma planta separados por un pasillo con dos cambios de nivel. Para salvar los escalones se requiere mover las cajas en peso, conllevando riesgo de tropiezo o caída del personal que las porta. Fig. 14 (Derecha) Puerta de acceso al almacén desde el Salón de Actos. Extintor junto a ella. Fig. 15 (Izquierda) Radiologger Hanwell (Sensor nº9) y termohigrógrafo detrás. Fig. 16 (Derecha) Deshumidificador Oasis D165HG. —38— 3. AGENTES INTRÍNSECOS 3.1. DETERIORO Y ENVEJECIMIENTO NATURAL DE MATERIALES CONSTITUTIVOS Se detectan numerosas piezas con presencia de corrosión en diversos grados; desde corrosión inicial hasta corrosión total (Fig. 17). 3.2. INCOMPATIBILIDADES TÉCNICAS DE MATERIALES EMPLEADOS EN LA EJECUCIÓN DEL BIEN Algunas piezas están constituidas por distintos metales (núcleo y superficie) lo que propicia la corrosión por par galvánico (Fig. 18). Fig. 17 (Izquierda) Tintinabulum romano. Pieza de hierro deteriorada íntegramente por la corrosión. Fig. 18 (Derecha) Fragmento de distintos metales en núcleo y superficie, con corrosión inicial en forma de picadura. —39— 2.4.4.2 (B) Valoración de riesgos según el método de Stefan Michalsky Evaluamos a continuación los riesgos mediante la tabla de agentes de deterioro propuesta por Michalsky (Tabla 11), que recoge casi toda la clasificación general de factores de deterioro analizadas en el punto (A) salvo los agentes intrínsecos del objeto (Tabla 12). Excluimos de nuestra evaluación el factor función del objeto (véase punto 2.6). EVALUACIÓN DE RIESGOS Patrimonio metálico (Almacén de metales MASE) Agentes de deterioro Consecuencias sobre la colección Fuentes de riesgo Evaluación de riesgo 65 Frecuencia 66 Recursos humanos implicados Puntuación ABC 67 Fuerzas físicas directas (choques, vibraciones, abrasión y gravedad) Fracturas Disgregación Desintegración Manipulación incorrecta Colocación deficiente en los envases Envases inestables Falta de espacio de trabajo Movimientos fuera y dentro del museo 4 Proceso continuo Responsables conservación preventiva Investigadores Personas en prácticas 3,5 + 4 + 3,5 = 11 Seísmos (moderado a fuerte 68 ) Guerra 5 Evento raro Personal museo Bomberos Ejército 3 + 3 + 3,5=9,5 Robo, vandalismo, pérdida involuntaria (acceso no Pérdida involuntaria Descontextualización Pequeño tamaño de los objetos Envases 3 Proceso continuo Responsables planificación y recursos económicos 65 (1) Despreciable (2) Bajo (3) Medio (4) Elevado (5) Catastrófico. 66 Evento raro: <1 en 100 años. Evento esporádico: >1 en 100 años. Procesos continuos: acción acumulativa. 67 Puntuación propuesta por Michalsky en sus tablas de evaluación. MICHALSKY, S. Los niveles ABC para la valuación de riesgos en las colecciones museísticas e información para interpretar los riesgos derivados de una incorrecta Humedad Relativa y Temperatura [en línea]. Madrid: Instituto Canadiense de Conservación (borrador, edición en español), 2009b [consulta: 23 de julio de 2017]. Disponible: http://ge-iic.com/files/grupoconservacionpre/Michalski_Madrid.pdf 68 Consideraremos >6,1 (escala Richter). —40— autorizado y desplazamiento) 1 Intencional 2 Involuntario Robo inestables Falta de identificación de algunos Dificultad de acceso a la información (sistemas heterogéneos de identificación, fuente DOMUS incompleta) Dificultades de localización (actualización topográfico, falta de protocolo) Carencias en seguridad (instalaciones, control de acceso) 4,5 + 4 + 0,5 = 9 Responsables conservación preventiva Investigadores Personas en prácticas Fuego Carbonización Disgregación Depósitos de hollín y residuos fundidos Incendio fortuito (fallo eléctrico) Incendio voluntario (seguridad) Materiales combustibles Ausencia de detector de humo 3 Evento raro Responsables conservación preventiva Personal del museo Bomberos 0,5 +3 + 4 = 7,5 Agua Corrosión Eflorescencias Aumento de tamaño Tempestades Defectos del edificio Fugas de agua Envases inadecuados 1 Evento raro Responsables conservación preventiva Personal del museo Servicios de mantenimiento 1 + 1,5 + 1 = 3,5 —47— NOTA: Para ayudar al personal a establecer prioridades de actuación sugerimos una ficha de evaluación de las cajas (Anexo 1) que asiste en una evaluación rápida del estado de conservación (envejecimiento natural) y de la calidad del embalaje (riesgo de fuerzas físicas). PRIORIDAD MEDIA 5. VANDALISMO / ROBO / PÉRDIDA Aconsejamos sustituir la puerta del almacén por una más segura y en lo posible establecer un control de acceso 82 que registre: hora de entrada-salida, nombre de la persona que accede y motivo. A ser posible sustituir la cerradura tradicional por un sistema con clave de acceso. Sugerimos caminar hacia un futuro protocolo de uso del almacén. Para ello comenzar por facilitar al personal la tarea de registrar movimientos de piezas en TODAS las ocasiones. Para ello se puede disponer en el mismo almacén de fichas modelo, que se rellenan y depositan en el hueco vacío dejado tras retirar las cajas o las piezas (Anexo 2). Simultáneamente habría que priorizar la total catalogación en DOMUS, no dejar ninguna pieza sin nº de registro y estandarizar todos los números de registro. 6. TEMPERATURA INCORRECTA En lo posible se debería conectar el almacén al sistema de climatización del edificio para evitar las temperaturas más altas. En los meses calurosos se puede refrescar el almacén ventilando por la mañana. 1. FUEGO Sería fundamental colocar un detector de humos y eliminar materiales altamente combustibles, como el revestimiento mural. 82 Si es inviable hacerlo automatizado, puede hacerse analógico, instando al custodio de la llave a cumplimentarlo. —48— PRIORIDAD BAJA 7. PLAGAS Aconsejamos simplemente establecer la rutina de limpieza mencionada anteriormente. 8. RADIACIONES Para mejorar, sustituir la iluminación actual por LED. 9. AGUA Simplemente comprobar si hay instalaciones de agua pasando por el techo del almacén. —49— SÍNTESIS: RIESGOS Y SOLUCIONES Nivel Agente Prioridad 83 Problemática Posibles medidas Elevado Envejecimiento natural Incompatibilidades técnicas Extrema (12) Corrosión intrínseca Corrosión acelerada por contraste yacimiento/museo Planificar conservación curativa: priorizar estados de conservación más graves Sistematizar freno a la corrosión HR incorrecta Alta (11) Climatización manual Procedencia de yacimiento Automatizar climatización o establecer controles periódicos del deshumidificador Fuerzas físicas directas Alta (11) Alta (9,5) Envases inadecuados Colocación deficiente en los envases Edificio en mal estado Sustituir progresivamente envases Inmovilizar objetos Reformar el edificio Contaminantes Alta (10,5) Excesivos materiales emisores Edificio sin filtrado del aire exterior Presencia humana Eliminar/sustituir materiales emisores Filtrar la ventilación Instalar rutina de limpieza en almacén. Generalizar uso de batas y guantes Medio Vandalismo Robo Pérdida Media (9) Documentación incompleta y no estándar Carencias en registros de accesos/movimientos Débil seguridad Estandarizar números de registro Completar DOMUS Implementar control de acceso/movimientos Aumentar seguridad (puerta) Tª incorrecta Media (8,5) Ausencia de climatización Incorporar climatización Fuego Media (7,5) Ausencia detector de humo Materiales combustibles Incorporar detector de humo Sustituir por materiales ignífugos Bajo Plagas Baja (6) Ausencia de rutina de limpieza Establecer rutina mensual de limpieza Radiaciones UV/IR Baja (5) Luminarias emisoras Instalar LED Agua Baja (3,5) Sin proximidad clara a fuentes de agua Revisar posibles instalaciones (planta alta) Tabla 13 - Síntesis: resultados y posibles soluciones. 83 Conforme a los resultados de la puntuación ABC obtenida en las Tablas 11-12. —50— 3.2 Optimización del espacio del almacén de metales del MASE. Presupuesto. Aunque no se trata de un riesgo, la carencia de espacio de almacenaje es un problema habitual de los museos establecidos en edificios históricos. Ante ello el MASE viene adoptando las siguientes soluciones: a. Derivación de material al Centro de Depósito de la Rinconada. b. Envío provisional de cajas al Depósito Judicial. c. Trabajo progresivo de ordenación, mejora y compactación. En este apartado ofrecemos una modesta propuesta de optimización del espacio para el almacén de metales, acompañada de presupuesto. Comenzaremos analizando la capacidad actual de las estanterías del almacén 84 (véase punto 2.4.3.) considerando el uso de dos formatos de caja (Fig. 22): − Tipo A: 20L. − Tipo B: 16L. − CAPACIDAD DE UN CUERPO DE ESTANTERÍA TIPO A: Con su disposición actual de baldas, la capacidad máxima es 18 cajas tipo A y 9 cajas tipo B, es decir, 504 L. Modificando la altura de las baldas la capacidad asciende a 6 cajas tipo A y 27 cajas tipo B consiguiendo un volumen de 552 L de almacenaje (Fig. 19). − CAPACIDAD DE UN CUERPO DE ESTANTERÍA TIPO B: Con su disposición actual de baldas la capacidad máxima es menor que la estantería Tipo A; 15 cajas tipo A y 12 cajas tipo B, es decir, 492 L. Modificando la altura de las baldas podemos igualar a la estantería A colocando hasta 6 cajas tipo A y 27 tipo B, con 552 L de almacenaje (Fig. 20). − CAPACIDAD ACTUAL DE LAS CINCO ESTANTERÍAS A: 2.484 L. − CAPACIDAD POTENCIAL DE LAS CINCO ESTANTERÍAS B: 2.760 L. 84 Para nuestros cálculos hemos limitado a dos los niveles de apilado sobre la balda superior. En el museo hemos observado hasta cinco. —51— • PROPUESTA 1 Sustituir los tres cuerpos de estantería tipo B por tres tipo A. Ya que la B tiene 9,5 cm de fondo innecesarios para las cajas. Las estanterías retiradas se utilizarían para otros almacenes. Se cambiaría la disposición siguiendo el plano de la Propuesta 2 (Fig. 23). La capacidad total de cajas sería: 30 tipo A y 135 tipo B. Descontando aquellas ya disponibles en el almacén (24 tipo A y 42 tipo B), sólo restaría adquirir 6 cajas tipo A y 93 tipo B. Ventajas adquiridas: 1. 12 cm más de espacio de paso (1,01 cm frente a 0,89 cm). Mayor comodidad en la manipulación de cajas. 2. 276 L más de capacidad pasando a 2.760 L, equivalente a 17 cajas tipo B. 3. 82 cm liberados para posibles usos: a. Incluir una mesa de trabajo (para depositar cajas, cumplimentar documentación…). b. Incluir mobiliario para almacenar las piezas en suelo. • PROPUESTA 2 Sustituir las actuales estanterías por unas nuevas Esmelux de siete baldas. Medidas: 105 x 250 x 40 cm (Fig. 21). Las estanterías retiradas se utilizarían para otros almacenes. Se cambiaría la disposición como en el plano (Fig. 23). La capacidad total de cajas sería: 75 cajas A y 105 B. Descontando las existentes restaría adquirir 51 cajas A y 63 B. El peso máximo por balda (205 Kg) cubre sobradamente las necesidades. Ventajas adquiridas (iguales que la Propuesta 1, pero con alguna variante). 1. Aprovechamiento de la altura con más baldas, facilitando y haciendo más segura la manipulación de las cajas altas. 2. 696 L más de capacidad pasando a 3180 L (ó 43 cajas B). 3. 85 cm liberados para los mismos usos planteados en la Propuesta 1. —52— Fig. 19. Capacidad máxima actual (izquierda) y potencial (derecha). Fig. 20. Capacidad máxima actual (izquierda) y potencial (derecha). CUERPO DE ESTANTERÍA TIPO B CUERPO DE ESTANTERÍA TIPO A —53— Fig. 21. Capacidad máxima de un cuerpo Esmelux: 636 L. Fig. 22. Cajas euroformato utilizadas en las propuestas. CAJA TIPO A CAJA TIPO B —54— Fig. 23. Plano del almacén. Arriba: configuración actual. Abajo: Propuesta 2. —55— PRESUPUESTO S PROPUESTA 1 3 cuerpos de estantería LK211040 (170,49 €/ud 85 ) ............................................. 511,47 € (IVA y envío incluido). 6 cajas tipo A (Ref. 8703.005.502) (7,64 €/ud 86 ) .................................................... 45,84 € 93 cajas tipo B (Ref. 9232000) (6,39 €/ud) ........................................................... 594,27 € 49 tapas 87 (Ref. 8705.820.502) (3,68 €/ud) .......................................................... 180,32 € (IVA y envío incluido). TOTAL ................................ ................................ ................................ ..................... 1. 331 ,9 € PROPUESTA 2 5 cuerpos de estantería Esmelux 88 (2 módulos iniciales + 3 adicionales) ............ 839,23 € Envío ....................................................................................................................... 67,14 € IVA ........................................................................................................................ 190,34 € 51 cajas tipo A (7,64 €/ud) ................................................................................... 389,64 € 63 cajas tipo B (6,39 €/ud) ................................................................................... 402,57 € 57 tapas (3,68 €/ud) ............................................................................................. 209,76 € (IVA y envío incluido). T OTAL ................................ ................................ ................................ ................... 2. 098 ,6 8 € 85 Catálogo de Bienes Homologados de la Junta de Andalucía. Mobiliario 2001/2004. Sin referencias bibliográficas (facilitado por el MASE). 86 Precios de presupuestos reales ofrecidos al Museo por Schoeller Allibert. Fuente válida para propuestas 1 y 2. 87 Válidas para ambos formatos de caja. 88 ESMELUX. “Estantería metálica modular 2.500 mm altura”. En: Esmelux.com [en línea] Esmelux, 2017 [consuta:20 de agosto de 2017]. Disponible: https://www.esmelux.com/estanter%C3%ADamet%C3%A1lica-modular-2.500-mm-altura —56— 4 Conclusiones La gran problemática en la conservación de metales arqueológicos es su factor de deterioro intrínseco: la corrosión. Cuando tras la extracción del yacimiento estos son almacenados sin haber sido sometidos a un tratamiento curativo previo continúan e incluso aceleran su proceso de destrucción natural. Tras nuestro acercamiento a la legislación y criterios establecidos por la disciplina, en materia de almacenaje de bienes culturales metálicos, hemos visto que no hay un documento que concrete suficientemente las condiciones en que dicho almacenaje debe efectuarse para detener este proceso. Aunque los museos vienen desde hace años mejorando sus almacenes y estableciendo controles colectivos, esto no detiene la corrosión, y dado el volumen de fondos resulta imposible intervenir individualmente las piezas. Ante esta realidad aparentemente inabarcable será necesario, por parte del personal implicado, conocer bien los procesos intrínsecos de deterioro del metal y buscar soluciones a la medida de cada museo persiguiendo lograr un entorno de almacenaje adecuado. Como aproximación al tema hemos estudiado el caso del Almacén de Metales del MASE, analizando sus propios factores de deterioro, tanto desde una clasificación general como desde la propuesta por Stefan Michalsky. A partir de aquí hemos realizado una evaluación de riesgos para las piezas de este almacén. Como resultado al estudio, hemos diseñado una propuesta de mejora del sistema de almacenaje en función de las necesidades detectadas. Por último, y en atención al problema de la falta de espacio, se ha propuesto una optimización del mismo. —63— 503–515 [consulta: 14 de marzo de 2017]. Disponible: institucional.us.es/revistasarte/19/ 028%20torrubia.pdf UNESCO. Museum Internacional - Las Reservas [en línea], 1995, Vol. 47, Nº 4 [consulta: 15 de julio de 2017]. Disponible: http://unesdoc.unesco.org/images/0010/001030/103041so.pdf VERNER JOHNSON, E. y C. HORGAN, J. Museum collection storage. Protection of the cultural heritage. Technical handbooks for museums and monuments, nº 2 [en línea]. París: UNESCO, 1979 [consulta: 23 de julio de 2017]. Disponible: http://unesdoc.unesco.org/images/0004/000423/042316eo.pdf —64— 7 Documentación electrónica ABCdesevilla. 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EVALUACIÓN RÁPIDA DE CONSERVACIÓN TOTAL DE PUNTOS EMBALAJE ESTABILIDAD ESTRUCTU RAL DE LA PIEZA ESTADO DE LA SUPERFI CIE ¿Las piezas están sujetas o pueden moverse por la caja? A B C Sujetas Medianamente sujetas Sueltas ¿Se mantienen de una sola pieza? A Enter as C B Fragmentadas Disgregadas ¿Observas focos de corrosión activos? No Levemente Claramente A B C 0 1 2 0 8 4 0 15 20 Puntos Puntos Puntos Almacenaje correcto: puedes concentrarte en el control ambiental. Puedes mejorar el almacenaje. Prueba a fijar la posici ón de las piezas. Podrías perder información de la pieza. Planifica con el conservador-restaurador un tratamiento de consolidación. 0 1 - 6 8 - 10 Las piezas está n en peligro. Prioriza un tratamiento urgente de conservación curativa. Probablemente hemos perdido la información de estas piezas. Consulta con el conservador-restaurador si es posible salvarlas. 15-21 22 - 30 RESULTADOS —68— MUSEO ARQUEOLÓGICO DE SEVILLA ETIQUETA DE IDENTIFICACIÓN DE MOVIMIENTO DE PIEZAS FECHA: MOTIVO: RESPONSABLE: MOVIMIENTO DE □ CAJAS □ ENVASES □ PIEZAS Nº DE CAJAS: ---------------------- Nº DE ENVASES: ---------------------- Nº DE PIEZAS: ---------------------- IDENTIFICACIÓN NÚMEROS DE REGISTRO: DENOMINACIÓN DE CAJA O ENVASE: Anexo 2: Sugerencia de ficha de movimientos, Patricia Iglesias, 2017. —69—