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UNIVERSIDAD DE SEVILLA Grado en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte Trabajo Fin de Grado Opción B: investigación en el ámbito de la educación y/o formación Promoción del ejercicio físico y el deporte para pacientes trasplantados de corazón: Importancia de la actividad física como tratamiento no farmacológico. Autor: Jesús Rengel Mora Tutor: Óscar del Castillo Andrés
2 ÍNDICE 1. RESUMEN .........................................................................................................................3 2. JUSTIFICACIÓN ...............................................................................................................3 3. INTRODUCCIÓN ..............................................................................................................4 4. MARCO TEÓRICO ...........................................................................................................5 5. OBJETIVOS DEL TFG .................................................................................................... 12 6. METODOLOGÍA DE LA INVESTIGACIÓN.................................................................. 13 7. RESULTADOS ................................................................................................................ 14 8. DISCUSIÓN .................................................................................................................... 22 9. CONCLUSIONES ............................................................................................................ 29 10. REFERENCIAS ............................................................................................................. 31
3 RESUMEN La Organización Mundial de la Salud estableció una serie de recomendaciones dirigidas a la práctica de actividad física. No obstante, estas no tienen en cuenta a todos aquellos que han pasado por un trasplante de órganos. El hecho de ser trasplantado conlleva numerosos factores que afectan a nivel fisiológico, psicológico y emocional. El objetivo principal de este estudio es determinar qué factores facilitan la práctica de actividad física en trasplantados y cuáles actúan como barreras para la misma. El objetivo específico se centra en establecer evidencias que respalden los beneficios que aporta la práctica de actividad física regular en trasplantados. Se realizaron dos cuestionarios online ad hoc mediante Google Forms a 51 personas trasplantadas en total de distintas asociaciones españolas. Los cuestionarios se enfocaron en determinar subjetivamente cuáles factores son facilitadores y barreras para la práctica de actividad física en trasplantados. Los resultados reflejan como la actividad física aumenta la autoconfianza, la sensación de felicidad, la satisfacción personal, una mayor sensación de actividad y menores niveles de estrés y depresión. Se concluye que la práctica regular de actividad física como tratamiento no farmacológico aporta múltiples beneficios que mejoran la calidad de vida y salud, además del bienestar psicológico en personas trasplantadas. Palabras clave: actividad física, trasplante, efecto de los fármacos, calidad de vida, salud mental, ABSTRACT The World Health Organisation has established a series of recommendations for physical activity. However, these do not take into account all those who have undergone organ transplantation. The fact of being transplanted involves numerous factors that affect the physiological, psychological and emotional level. The main objective of this study is to determine which factors facilitate the practice of physical activity in transplant recipients and which act as barriers to it. The specific objective focuses on establishing evidence to support the benefits of regular physical activity in transplant recipients. Two online questionnaires were carried out using Google Forms with 51 transplant recipients from different Spanish associations. The questionnaires focused on subjectively determining which factors are facilitators and barriers to the practice of physical activity in transplant recipients. The results show that physical activity increases self-confidence, feelings of happiness, personal satisfaction, a greater sense of activity and lower levels of stress and depression. Therefore, the regular practice of physical activity as a non-pharmacological treatment provides multiple benefits that improve the quality of life and health, as well as psychological well-being in transplant recipients. Key words: physical activity, trasplantation, drug effects, quality of life, mental health, JUSTIFICACIÓN Este trabajo de investigación nace por el interés que me generó una noticia que vi en un informativo de Canal Sur y me dejó francamente impactado. Se trataba de una chica que había estado a las puertas de la muerte por la necesidad de un órgano. No podía ni tan siquiera
4 respirar, ni hacer nada de vida normal, pero gracias a un trasplante y volcarse en el deporte, le ha cambiado radicalmente la vida y le ha devuelto las ganas de vivir. Ahora que tengo la oportunidad de realizar este trabajo, quería enfocarlo de tal manera que pudiera aportar algo más que una nota o calificación, y pensé en que tal vez podría colaborar en esta cadena de solidaridad de la donación y el trasplante a través de lo que tanto me apasiona, que es el deporte, y así contribuir para salvar vidas o mejorar la calidad de vida de este colectivo. De esta manera, contando con varias historias de vida y relatos personales, para que además de concienciar en la importancia de donar y poder tocar corazones para que si en algún momento tienen que decidir ser donantes o no, con mi investigación también se pueda contribuir a cerca de los beneficios que puede ejercer la práctica deportiva en personas que tienen alguna enfermedad, o han sido trasplantadas. Para ello podré contar con distintos colectivos de Andalucía y fuera de ella. Así como casos concretos de trasplantados que hoy tienen el deporte como una parte fundamental en su día a día para así cuidarse y cuidar ese órgano regalado que les ha devuelto la vida. INTRODUCCIÓN La Organización Mundial de la Salud (2010) estipuló una serie de recomendaciones enfocadas a la práctica de actividad física (AF), quedando reflejada una clasificación del tiempo destinado a esta en función de la edad. Para los grupos de edad entre 5-17 años, la OMS sugiere al menos 60 minutos al día de actividad física, habiendo beneficios en la salud adicionales si dicha actividad superaba los 60 minutos, y que la mayoría de las actividades deberían ser aeróbicas y ser realizadas, al menos, 3 veces por semana. Por otro lado, adultos entre 18-64 años deberían de realizar, al menos, 150 minutos de actividad física aeróbica a intensidad moderada durante la semana (o por el contrario 75 minutos a intensidad vigorosa), y realizar 2 o más días a la semana actividades de fortalecimiento muscular. De acuerdo con Van Adrichem et al. (2016), la problemática de estas recomendaciones es que no tienen en cuenta a sujetos que han pasado por un trasplante de órganos. Tal y como comenta este autor, la actividad física es muy importante para las personas trasplantadas, y
5 aún así, son desconocedores de los múltiples beneficios que aporta al organismo la práctica de actividad física de forma habitual y constante como tratamiento no farmacológico. El tratamiento farmacológico es aquel que se refiere al uso de medicamentos, el punto opuesto al tratamiento no farmacológico, el cual está conformado por técnicas independientes a la necesidad de recurrir al uso de medicamentos. Además, se ha demostrado que a mayor nivel de actividad física, menor será el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares y el riesgo de mortalidad en aquellos pacientes de trasplante renal, incluso ayuda a que la recuperación sea más rápida en caso de estar en el hospital y aumentar la supervivencia del paciente a corto plazo. No obstante, el nivel de actividad física en los pacientes de trasplante es definitivamente inferior con respecto al resto de población (Van Adrichem et al, 2016) derivando así en estilos de vida donde predomina la inactividad y el sedentarismo. Según Palareti et al. (2016), la actividad física supone un gran número de facilitadores para aquellos que la practican, como son la sensación de salud y bienestar, la motivación, el apoyo por parte de otros practicantes, el conocimiento y la seguridad que se adquiere sobre los ejercicios y actividades a través de la práctica de estos. MARCO TEÓRICO Tal y como muestra el Servicio Informativo de Salud MedlinePlus (2021), los riesgos más comunes a los que se expone una persona tras ser trasplantada de corazón son; coágulos de sangre, ataques cardíacos o accidentes cerebrovasculares, problemas en el ritmo cardíaco, insuficiencia pulmonar y renal, arteriopatía coronaria grave, fallos en el funcionamiento del nuevo corazón o incluso rechazo al propio. Cabe destacar que daños en los riñones, hígado u otros órganos, aumento de los niveles de colesterol, diabetes, adelgazamiento de los huesos, o incluso un aumento del riesgo de infección son consecuencias debidas a la ingesta de la medicación anti rechazo o inmunosupresora. Además, tras ser trasplantado el paciente, deberá de ser expuesto a estos medicamentos previamente subrayados, ya que combatir el rechazo es un proceso continuo. Eso se debe a que el sistema inmunitario del cuerpo considera al órgano trasplantado (en este caso el corazón), como un cuerpo extraño, de ahí que lo combata. Es por ello que los medicamentos inmunosupresores o anti rechazo deben de ser consumidos continuamente por el paciente para poder inhibir la respuesta inmunitaria del organismo. Estos fármacos se deberán de consumir por el resto de la vida del paciente, es por ello que continuamente producirán efectos secundarios en el organismo. También se expone que, una
6 vez pasados 3 meses del trasplante, y mientras el paciente se encuentre lo suficientemente bien, podrá volver a sus actividades cotidianas, siempre y cuando su profesional médico lo dicte así. Este será el encargado de dar el visto bueno a la práctica de actividad física vigorosa o de mayor intensidad. En resumen, MedlinePlus asegura que el principal problema al que se enfrenta un paciente trasplantado es al rechazo del propio órgano, el cual puede ser evitado con la ingesta de por vida de medicamentos anti rechazo o inmunosupresores. Comenta Lindenfeld et al. (2004) en su estudio que los corticosteroides se encuentran situados entre los principales fármacos inmunosupresores utilizados en el proceso de trasplante clínico, teniendo un papel muy importante en los regímenes de inducción, mantenimiento y rechazo del órgano trasplantado, dando lugar a que grandes dosis de estos esteroides sean normalmente administrados intraoperatoriamente y postoperatoriamente, y con el paso de los meses, estas cantidades se disminuyen de forma gradual. No obstante, los autores estiman que aproximadamente del 80 al 85% de los episodios de rechazo por los que pasa el trasplantado surgen del propio régimen de corticosteriodes. Además, se ha encontrado que los esteroides se asocian con una serie de efectos adversos que afectan el usuario en términos de largo plazo (Lindenfeld et al, 2004). Hablamos de efectos cosméticos, muy preocupantes para algunos pacientes, tales como son la hipertensión, labilidad emocional, cataratas, úlceras gástricas, mala cicatrización de las heridas, miopatías, hirsutismo, acné, hematomas, piel frágil, aumento de peso, y obesidad entre otros. Los corticosteroides reducen en gran medida el sistema inmunológico, además de aumentar las posibilidades de aparición con respecto a enfermedades tales como la hiperlipidemia, la diabetes, e incluso la obesidad. No solo incide en nuestro organismo a nivel fisiológico. El uso de corticosteroides también puede producir efectos negativos a nivel psicológico. Tal y como se comenta en el artículo científico de Zaydfudim et al. (2012), la terapia basada en estos fármacos produce efectos tales como son el insomnio o dificultad para conciliar el sueño, además de perturbaciones respecto al comportamiento del propio sujeto o alteraciones en su estado anímico. Además, algunos autores como Lindenfeld et al. (2004) también exponen que, en cuanto a los principales efectos a nivel metabólico, encontramos: hiperlipidemia, retención de sal y agua, diabetes, osteopenia y, en ocasiones, un retraso del crecimiento en cuanto a pacientes en edad
7 infantil. Además, una administración de esteroides a largo plazo puede provocar una supresión suprarrenal crónica, que a su vez, puede conllevar a una disminución de los esteroides. Por otro lado, de forma habitual, la persona tras ser trasplantada podrá encontrarse en situación requerir el consumo de una serie de agentes antiproliferativos, como son la azatioprina (AZA) y el micofenolato (MMF), los cuales también pueden conllevar una serie de efectos adversos en el organismo. El mayor efecto de la azatioprina es la mielosupresión, incluyendo a su vez leucopenia, anemia y trombocitopenia, mientras que, a pesar de la buena tolerancia que tiene el organismo frente al consumo de micofenolato, los principales efectos adversos originados por dicho agente antiproliferativo incluyen nauseas, vómitos y diarrea. Cabe destacar que en función del nivel general de inmunosupresión de la persona trasplantada, podría darse lugar la aparición de cánceres de piel. En resumen, los principales efectos adversos que se dan lugar de forma común y en ocasiones sobre los pacientes debido al consumo de fármacos inmunosupresores son hipertensión, diabetes, obesidad, hiperlipidemia e insuficiencia renal, seguidos por otro efectos más puntuales como pueden ser osteoporosis, parestesia, problemas gastrointestinales, hipomagnesemia, hipercalemia, hiperuricemia, anemia, trombocitopenia y neutropenia, entre otros. En función de la evidencia científica, los efectos adversos que se dan lugar de forma más habitual y recurrente son la diabetes, la obesidad, la hipertensión, la insuficiencia renal y la hiperlipidemia. No obstante, diversos factores actúan a la par sobre la persona paciente. Tras una conversación personal con el reconocido Doctor José Pérez Bernal, director de trasplantes del Colegio de Médicos de Sevilla, una vez el paciente sea conocedor de su situación y necesidad de ser trasplantado deberá de enfrentarse a un tiempo de espera determinado. Una proporción directa en la que, a mayor tiempo de espera hasta que sea trasplantado el paciente, mayor nivel de degradación reflejará su organismo, y este hecho condicionará el estado de salud post-operatorio y el proceso de recuperación. De igual manera, un paciente en “urgencia 0” (prioridad absoluta en todo territorio nacional), tendrá un tiempo de espera pre trasplante muy reducido, por lo que su organismo no se deteriorará en gran medida hasta el momento de la operación. Por otro lado, se debe tener en cuenta la procedencia del órgano que va a ser implantado al paciente. Son situaciones distintas: el paciente joven que requiere ser trasplantado de riñón y dicho órgano procede de un paciente cadáver 20 años mayor en edad, que aquel paciente
8 joven cuyo nuevo riñón trasplantado proviene de su hermano gemelo. El sistema inmunológico tendrá una actuación completamente distinta en ambos casos debido al carácter genético y al grado de compatibilidad. En el caso de trasplantes cardíacos, los donantes serán fallecidos, obviamente. Según el artículo propuesto por González-Vílchez et al. (2018), entre las características de los donantes de corazón, según el Registro Español de Trasplante Cardiaco entre los años 2008-2017, encontramos a sujetos que fallecieron debido a traumatismo, accidente cerebrovascular u otros, con una edad media superior a los 45 años. Es por ello que, los receptores del órgano cardíaco, posiblemente tendrán dificultades con respecto a episodios de rechazo por parte del organismo, lo que conllevará a un tratamiento inmunosupresor más acentuado y de mayor carga. La alta sensibilización del paciente, ya sea por embarazo, por transfusiones de sangre o por haber sido trasplantado previamente en otras ocasiones, es otro factor que incide de forma directa. Aquellos pacientes cuyo sistema inmunológico se haya reforzado en gran medida (debido a la exposición a antígenos leucocitarios), serán más difíciles de trasplantar, por lo que el tiempo de espera hasta el momento del trasplante será mucho mayor hasta que se le asigné un órgano lo suficientemente compatible, llegando a casos en los que nunca se llegan a trasplantar por dicha problemática. Este hecho se podría relacionar de forma directa con el consumo necesario de fármacos anti rechazo, ya que a menor sistema inmunológico, menor cantidad de medicamento inmunosupresor se requerirá, y viceversa. A nivel psicológico, existen diversas variables que repercuten sobre el paciente. Así lo muestran en su estudio Pérez et al. (2005), donde las dificultades psicológicas más importantes en trasplantados son el delirium, trastornos sexuales, trastornos de estados de ánimo y de ansiedad, además de aquellas ideas y pensamientos que invadan al paciente sobre el donante, e incluso puede llegar a aparecer un sensación de insatisfacción con respecto a su propia imagen corporal. La propia imagen corporal que cada individuo tiene sobre sí mismo es un factor relevante que jugará un papel determinante en cuanto al estado anímico de la propia persona, es decir, determinará de forma indirecta qué expectativas se tendrá de futuro con respecto al trasplante. Pérez y Martín (2002) comentan cómo, en algunas personas, algunos cambios corporales tales como pérdida de pelo, arrugas y demás pueden provocar sensaciones de ansiedad. También se debe de tener en cuenta si la persona que va a ser trasplantada ha tenido tiempo para asimilar el proceso quirúrgico y el posterior proceso de recuperación y cambio de estilo de vida, ya
15 Nota: Valoraciones realizadas por parte de los encuestados en relación al estado de autoconfianza y felicidad percibida tras la aplicación de AF. Fuente de elaboración propia. Se puede observar cómo un alto porcentaje de los encuestados ha notado una mejora de la autoconfianza y de la autoestima como resultado de practicar actividad física de forma habitual, además de provocar en ellos una mayor sensación de felicidad (Gráficos 1 y 2). Gráficos 3 y 4 Resultados sobre la fuerza y la influencia de la medicación sobre la práctica de AF.
16 Nota: Valoraciones realizadas por parte de los encuestados en relación a la capacidad de fuerza y la influencia de la medicación inmunosupresora en la práctica de AF. Fuente de elaboración propia. Por otro lado, gran parte de los encuestados no considera que haya disminuido su capacidad de producir fuerza ni siente dificultades a la hora de realizar ejercicio físico debido a la medicación anti rechazo, en su lugar afirman que dicha capacidad se ha visto aumentada, por lo que podría concluirse que dichos efectos adversos no suponen un impedimento en la mayoría de casos para la práctica de A.F. ni la mejora de las capacidades físicas (Gráficos 3 y 4). Gráficos 5 y 6 Resultados sobre el coste del centro fitness y la motivación. Nota: Valoraciones realizadas por parte de los encuestados en relación a la dificultad de costear los centros de fitness y el estado de la motivación tras la práctica de AF. Fuente de elaboración propia. Más de la mitad de los encuestados no supone el coste de los centros fitness como una barrera frente a la A.F. Un bajo porcentaje de los encuestados afirma haber perdido motivación frente a una mayoría que siente un aumento considerable en dicha sensación (Gráficos 5 y 6).
17 Gráfico 7 Resultados sobre la práctica de AF lejos de casa. Nota: Valoraciones realizadas por parte de los encuestados en relación a la posibilidad de realizar AF lejos o fuera de casa. Fuente de elaboración propia. Un gran porcentaje de los encuestados respondió tener suficiente libertad y capacidad para realizar actividad física lejos o fuera de su propio hogar (Gráfico 7). Gráfico 8 Resultados sobre el entrenamiento individualizado. Nota: Valoraciones realizadas por parte de los encuestados en relación a la realización de AF mediante un programa de entrenamiento individualizado. Fuente de elaboración propia. Se puede observar como un alto porcentaje de los encuestados niega disponer de un programa de entrenamiento individualizado según sus características (Gráfico 8), lo que refleja la necesidad de concienciar sobre la importancia de realizar un entrenamiento estructurado y programado en función de las necesidades y características individuales de cada sujeto frente a programas y entrenamientos estandarizados para evitar posibles y futuras lesiones.
18 Gráfico 9 Resultados sobre la disponibilidad de tiempo. Nota: Valoraciones realizadas por parte de los encuestados en relación a la falta de tiempo para poder practicar AF. Fuente de elaboración propia. Un alto porcentaje de los encuestados niega no disponer de tiempo suficiente para poder realizar A.F, mientras la minoría afirma tener dificultades en la administración de su tiempo para posibilitar la práctica de ejercicio físico (Gráfico 9). A continuación se expondrán los resultados obtenidos en las encuestas realizadas a aquellas personas trasplantadas de corazón que practiquen de forma habitual y regular actividad física, ejercicio físico o alguna modalidad deportiva (Tabla 2). Tabla 2 Factores implicados en la práctica de AF en personas trasplantadas de corazón. Nota: Factores determinados como barreras y facilitadores de la práctica de AF en personas trasplantadas de corazón. Fuente de elaboración propia.
19 Gráficos 10 y 11 Resultados sobre la disponibilidad de tiempo. Nota: Valoraciones realizadas por parte de los encuestados en relación a los niveles de satisfacción personal y densidad ósea tras la realización de AF. Fuente de elaboración propia. Los datos muestran cómo todos los encuestados afirman sentir una mayor sensación de satisfacción personal, concluyendo que dicho factor es un facilitador de la práctica de A.F de gran relevancia. No obstante, un alto porcentaje niega mejoras en la densidad ósea gracias a la A.F (Gráficos 10 y 11). Gráfico 12 Resultados sobre el tiempo de recuperación tras la AF. Nota: Valoraciones realizadas por parte de los encuestados en relación al tiempo de recuperación necesario tras la realización de AF. Fuente de elaboración propia.
20 Con respecto a un aumento del tiempo total necesario para la recuperación completa del organismo después de practicar ejercicio físico (Gráfico 12), no hay resultados concluyentes. Gráficos 13, 14 y 15 Resultados sobre el cansancio, el estado de actividad percibida, y el estrés. Nota: Valoraciones realizadas por parte de los encuestados en relación a los niveles de cansancio, estrés y actividad percibidos tras la práctica de AF. Fuente de elaboración propia. Se puede observar como un alto porcentaje de los encuestados afirma tener una menor sensación de cansancio, y a su vez, una mayor sensación de actividad y estrés disminuido con respecto al periodo previo al comienzo de la práctica de A.F., lo que afirman el efecto anti estrés de la práctica de ejercicio físico (Gráficos 13, 14 y 15).
21 Gráfico 16 Resultados sobre la calidad del sueño. Nota: Valoraciones realizadas por parte de los encuestados en relación a la calidad del sueño percibida tras la realización de AF. Fuente de elaboración propia. Por otro lado, se concluye la no mejora de la calidad del sueño debido a la A.F (Gráfico 16), tal y como muestra un gran porcentaje de los encuestados, presentando mayores dificultades para conciliar el sueño. Gráficos 17 y 18 Resultados sobre la capacidad pulmonar y el cansancio. Nota: Valoraciones realizadas por parte de los encuestados en relación al estado de la capacidad pulmonar y los niveles de cansancio percibidos tras la práctica de AF. Fuente de elaboración propia.
22 Más de la mitad de los encuestados afirma no haber experimentado mejoras notables sobre su capacidad pulmonar. No obstante, no se presentan resultados concluyentes en relación a un aumento de la sensación de cansancio durante la práctica de actividad física (Gráficos 17 y 18). DISCUSIÓN Teniendo en cuenta los resultados obtenidos en las encuestas, se puede observar el papel fundamental que mantiene la práctica de actividad física sobre el plano psicológico, afectivo y emocional. Estos datos son coherentes con los estudios de Schuch y Vancampfort (2021), y es que la realización de ejercicio físico de forma habitual y como hábito de vida puede actuar de forma directa y como medio de prevención sobre los posibles trastornos mentales que puedan aparecer con el paso del tiempo. Trastornos tales como la ansiedad o la depresión pueden ver reducida su tasa de aparición de forma considerable, y en el caso de padecerlo, tener unos efectos menos nocivos y catastróficos sobre la salud mental del afectado. En acuerdo con las investigaciones por parte de Smith y Merwin (2021) que así lo sugieren, las pruebas en su gran mayoría reflejan que el entrenamiento aeróbico en particular ofrece mayores mejoras en relación a dichos trastornos. Además se observan evidencias sobre el efecto positivo de la A.F. sobre la capacidad de tolerar los efectos adversos propios de la ansiedad, debido a que, en situaciones de alta intensidad, el ejercicio genera una excitación que de cierta forma imita a dicho trastorno, por lo que una exposición continuada del sujeto a situaciones que impliquen alta intensidad, aumentará en el sujeto de forma considerable la capacidad para tolerar la ansiedad. De acuerdo con las aportaciones de Biddle y Fox (1989) en su estudio, la práctica de actividad física de forma regular aporta numerosos beneficios a nivel psicológico y salud mental. Al igual que su relación directa con la reducción de ansiedad, también repercute de forma positiva sobre la depresión. Por otro lado, se obtuvieron resultados acerca de la incidencia directa del ejercicio aeróbico realizado con respecto a la reducción de la respuesta de estrés psicológico. Un punto a añadir es la relevancia del ejercicio físico con respecto a las capacidades cognitivas de aquellos que lo realizan de forma continua, en acuerdo con las investigaciones propuestas por Elsayed et al. (1980). Gran número de autores llegaron a conclusiones tales como la posible mejora a corto plazo de la memoria gracias a la actividad física, o incluso resultados que muestran una relación directa y proporcional entre la aptitud física y la inteligencia fluida (Powell y Pohndorf, 1971), entendiéndose inteligencia fluida como aquella que aumenta hasta llegar a su pico de
23 maduración a nivel neural en la adolescencia y, a partir de entonces, disminuye de forma continua. Además, existen diversos motivos para comenzar con la práctica de actividad, desde la mejora de la salud y calidad de vida, pasando por simples motivos afectivos y propios de relaciones sociales o integración en grupos sociales, o incluso para mejorar la imagen personal. Haciendo incidencia sobre este último, Gillen y Markey (2015) hacen incapié sobre la relevancia que tiene la propia visión de la persona acerca de su propio cuerpo y cómo esta influye sobre la salud mental, aportaciones que se encuentran en total sintonía con los resultados obtenidos. Se ha comprobado cómo la insatisfacción respecto al cuerpo puede provocar trastornos psicológicos como la depresión. La práctica de actividad física ayuda a conseguir un mejor estado físico, con lo cual se obtiene una mejor opinión y visión personal sobre el propio cuerpo, incidiendo de forma directa sobre la salud mental, evitando la aparición de posibles trastornos psicológicos, y permitiendo la presencia de pensamiento y emociones positivas que ayudan a preservar dicho bienestar psicológico. Por otro lado, la actividad física ofrece efectos positivos y mejoras considerables respecto al descanso y la calidad del sueño. En acuerdo con los datos obtenidos, Aguilar-Parra et al. (2015) demuestra en su estudio que la exposición a realizar programas de actividad física ayuda a la obtención de reducciones considerables con respecto a trastornos tales como insomnio o hipersomnio, además de una satisfacción respecto a la calidad del sueño mucho mayor que la que obtuvo el grupo control. En otras palabras, Aguilar-Parra et al. (2015) afirma en relación a otros autores que “el ejercicio físico regular, de carácter aeróbico, activa las principales estructuras cognoscitivas de los individuos, lo que puede actuar como elemento de prevención de trastornos relacionados con el sueño” (p. 293), por lo tanto, la AF es un medio no farmacológico muy interesante para la mejora del sueño y descanso. Tras la búsqueda de información y evidencias científicas en las diferentes fuentes de datos, y una revisión y análisis comprensivo de toda la documentación expuesta, los datos reflejan que la práctica de actividad física de forma regular, habitual y consciente por parte del sujeto, pasando a formar parte como hábito en la vida para la búsqueda de una mejor calidad de vida y salud, tiene un papel fundamental y muy beneficioso, ya que numerosos estudios reflejan efectos en el organismo tales como el control y regulación de la presión arterial en pacientes hipertensos (Martínez López, 2000; Vargas y Rosa, 2019), la reducción en gran medida de
24 padecer riesgos cardiovasculares en personas con sobrepeso u obesidad (Swift et al, 2018), el incremento de la capacidad de sensibilidad a la insulina para ayudar al organismo a mantener el control sobre la diabetes (Lampman et al, 1985; Wake, 2020), la regulación metabólica de los lípidos (Muscella et al, 2020), y la reducción de posibles efectos adversos sobre el sistema renal (Masajtis-Zagajewska et al, 2018), entre muchos otros. Todas estas evidencias se encuentran en total acuerdo con los resultados obtenidos, y es que apuntan y hacen alusión a la importancia de la actividad física y deportiva como tratamiento no farmacológico complementario al tratamiento farmacológico, en este caso, la medicación inmunosupresora. Cabe destacar que no hubo dificultades a la hora de encontrar evidencias e información científica relevante que verifique y afirme los resultados obtenidos en los cuestionarios realizados. De igual manera, la búsqueda de evidencias científicas en relación a una mejor salud mental y psicológica, gracias a la intervención de programas de actividad física y deportiva, no supuso una dificultad notable. Los resultados obtenidos en los cuestionarios realizados coinciden con los resultados obtenidos en diversos estudios sobre el papel protector y preventivo a nivel psicológico y emocional que ejerce la práctica deportiva sobre las personas, afirmándose la reducción de sensaciones negativas como el estrés elevado o la depresión, permitiendo una mejor salud mental para el individuo, mejorando así su calidad de vida (Biddle y Fox, 1989; Gillen y Markey, 2015; Schuch y Vancampfort, 2021; Smith y Merwin, 2021). Los datos obtenidos en los cuestionarios reflejan un aumento de la autoconfianza percibida por el propio trasplantado gracias al deporte, de igual manera respecto a su autoestima, y felicidad. Autores como Barbosa-Granados y Urrea-Cuellar (2018) lo afirman, ya que se ha demostrado en sus investigaciones que la práctica de actividad física aumenta los niveles de confianza en uno mismo e incrementa los valores de autoestima y felicidad. De igual forma, es un medio que ayuda a la relajación y a la disminución de sensaciones y emociones negativas, tales como la depresión, la ansiedad o el estrés. Respecto al efecto positivo de la AF como agente regulador del sueño, No hubo dificultad a la hora de encontrar información y resultados que evidencien dicha conclusión. Los resultados obtenidos en las encuestas reflejan que la gran mayoría de los encuestados se sienten menos cansados en su día a día, no obstante, la calidad del sueño no se vio mejorada. El estudio realizado por Aguilar-Parra et al (2015) refleja la notable mejora de dicha calidad de sueño
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