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Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 24, nº 50. Segundo cuatrimestre de 2022. Pp. 333-355. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2022.i50.14 La suerte de los voluntarios yihadistas del estado islámico en la serie The State (TV, 2017) The Luck of the Islamic State Jihadist Volunteers in the Series The State (TV, 2017) Igor Barrenetxea Marañón1 Universidad Internacional de La Rioja (España) ORCID: https://orcid.org/0000-0003-1044-5276 Recibido: 10-09-2021 Aceptado: 16-04-2022 Resumen La constitución del Estado Islámico (Dáesh o ISIS) se erigió como una realidad muy peligrosa, que iba a aprovecharse de la debilidad de Siria e Irak para convertirse en una seria amenaza para el equilibrio en Oriente Medio (entre 2014- 2019). Su llamada a la yihad seduciría a miles de musulmanes de todo el mundo que acudieron a luchar por su consolidación y expansión, y ello preocuparía a los países occidentales que vieron como también acudían sus propios ciudadanos. La preocupación por este fenómeno dio lugar a la realización de la miniserie británica The State (TV, 2017), donde se trata y describe la vida y suerte de varios voluntarios europeos en los territorios bajo el dominio del Estado Islámico. Este artículo aborda, desde la perspectiva de la historia visual, las claves ideológicas y discursivas que plantea esta ficción televisiva. Palabras-clave: televisión, historia visual, yihadismo, Estado Islámico, voluntarios. 1 ([email protected]). Diplomado en Magisterio, Licenciado y Doctor en Historia Contemporánea por la Universidad del País Vasco. Miembro de la Asociación de Historia Contemporánea, la Asociación de Historia Actual y editor de la revista Film-Historia, especializado en las relaciones entre cine e historia. Actualmente, profesor de la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR) e integrante del Grupo de Investigación Relaciones Transatlánticas en la Contemporaneidad. Entre sus publicaciones recientes se puede destacar: “Víctima y verdugo frente a frente en el cine español e italiano”, en Diálogos e influencias: cine y televisión en Italia y en España, 2020, junto a Santiago de Pablo; “El cine sobre ETA para una educación. Llorar, reír y aprender en las aulas”, Revista Sancho el Sabio, núm. 43, 2020; y “Valentía, feminismo y resiliencia. La (in)visibilidad de las mujeres musulmanas en el cine actual”, El futuro del pasado, núm. 11, 2020.
334 Igor Barrenetxea Marañón Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 24, nº 50. Segundo cuatrimestre de 2022. Pp. 333-355. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2022.i50.14 Abstract The constitution of the Islamic State (Daesh or ISIS) emerged as a very dangerous reality, that it was going take advantage of the weakness of Syria and Iraq to become a serious threat to the balance in the Middle East (between 2014-2019). His call to jihad would seduce thousands of Muslims around the world to came to fight for its consolidation and expansion, and this would worry western countries that saw their own citizens also come. Concern for this phenomenon led to the making of the British miniseries The State (TV, 2017), where it is about and describes the life and fate of several European volunteers in the territories under the rule of the Islamic State. This article addresses, from the perspective of visual history, the ideological and discursive keys posed by of this television fiction. Keywords: TV, visual history, Islamic State, jihadism, volunteers. Esta nación ideal [Estado islámico], de hecho, no solo promete a los musulmanes la liberación de siglos de humillación, sino que representa en sí misma la utopía suní del siglo XXI (…)2 Introducción No hay duda de que el surgimiento del Estado Islámico (Dáesh o ISIS)3 se ha convertido en una de las páginas más relevantes y oscuras de la historia, cuyo reciente y crudo desenlace, en el desierto sirio-iraquí, todavía está por asumirse y evaluarse. De ahí que la producción de una miniserie televisiva británica, The State (TV, 2017), sobre este fenómeno, surgida al calor de dichos acontecimientos, cobra un marcado interés. Este artículo examinará la forma en la que la televisión (desde la óptica de su realismo y credibilidad) se ha acercado a recrear este fenómeno, cómo representa la vida en su territorio (en su momento de mayor auge) y, también, qué nuevos horizontes se abrirían para las personas (tanto hombres como mujeres) que fueron seducidas por el autoproclamado Califato y que formaron parte del mismo, como voluntarios. Claro que el surgimiento del Estado Islámico no puede considerarse un fenómeno aislado, pues toda una serie de factores socio-políticos (desde el 11- S, pasando por la invasión de Afganistán e Irak, hasta la primavera árabe) se fueron configurando hasta constituirse y lograr que se convirtiera en una realidad territorial tan inesperada como difícil de exorcizar. Asimismo, un 2 Napoleoni 2015:79. 3 Este artículo ha optado por la de Estado Islámico.
335 La suerte de los voluntarios yihadistas del estado islámico en la serie The State (TV, 2017) Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 24, nº 50. Segundo cuatrimestre de 2022. Pp. 333-355. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2022.i50.14 elemento muy relevante va a constituir el éxito de su propaganda en forma de la captación de voluntarios extranjeros. Pues, a pesar de su lectura arcaísta de la sociedad, en su aspiración de volver a un Islam primitivo, es llamativo cómo supo reivindicar un imaginario idealizado (y falso), y utilizar el mundo global y digital para convencer de la posibilidad de su utopía4. Por consiguiente, desde la metodología de las relaciones de historia y cine5 (la imagen como fuente), en primer lugar, se establecerá el marco histórico de la serie para a continuación, analizando la imagen como documento, evaluar los elementos de su discurso, para finalmente acabar de entender sus intenciones, y establecer de qué manera la televisión contribuye a acercar al espectador al presente histórico y servir de alerta contra los fanatismos del signo que sean. La Guerra Fría, Al Qaeda y la primavera árabe Si hubiera que poner una fecha exacta de cuándo empezaría a fraguarse el Estado Islámico, seguramente sería el 11-S, cuando Al-Qaeda lograría su éxito más sonado a nivel internacional: la destrucción de las Torres Gemelas. Aquel fatídico 11 de septiembre de 2001 iniciaría un nuevo contexto internacional, con EEUU hasta ese momento desdeñando la cuestión integrista6, lanzándose en pos de una política de reparación moral, justicia y venganza que le acabaría llevando a la intervención en Afganistán contra el régimen talibán (2001) y a la invasión de Irak (2003)7. La organización responsable del atentado, Al-Qaeda (La base), había surgido en las postrimerías de la Guerra Fría, durante la guerra de Afganistán contra el ocupante soviético. Liderada por Osama Bin Laden, proveniente de una rica e influyente familia saudí, se convirtió en el símbolo de la lucha contra los cruzados occidentales, en este caso, representados por la URSS, que intentó en vano someter a las tribus afganas y que aceptasen un régimen comunista. Los musulmanes lo percibieron como un ataque al Islam lo que facilitó la llamada a la yihad militar, o lo que es lo mismo, a la convocatoria de todo creyente musulmán a contribuir a la expulsión de los enemigos de la fe. Ayudados por EEUU lograron empantanar a los soviéticos en un conflicto de desgaste, contra las aguerridas tribus afganas, lo que propiciaría su fracaso y ulterior retirada. La guerra asimétrica había sido todo un éxito, pero la lectura equívoca que se extrajo fue más relevante en los siguientes acontecimientos para Al-Qaeda. Se 4 Moubayed 2016: pp. 213-224. Ya fueran europeos, árabes o de otros lugares. Cf. Cebrián 2021; Wright 2017. 5 Ferro 1995; Rosenstone 1997; Mee & Walter 2014; Treacey 2016; Thanouli 2018; Utterson 2020. 6 Aspectos que se tratan de una forma muy interesante en otra serie The Looming Tower (TV, USA, 2018) 7 Veiga 2015: 313-321.
336 Igor Barrenetxea Marañón Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 24, nº 50. Segundo cuatrimestre de 2022. Pp. 333-355. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2022.i50.14 había vencido a una potencia occidental de primer nivel gracias a la unidad musulmana8. Con la disolución de la URSS, el 31 de diciembre de 1991, se abriría un panorama incierto, que hacía pensar que el mundo entraría en una nueva fase de la historia. EEUU había logrado vencer y quedaba expedito un camino hacia la paz y la prosperidad (con la consabida proclamación del fin de la historia). Lejos de ello, con el viejo rival derrotado y sumido en una profunda crisis interna, se harían visibles otras problemáticas ocultas. Entre tales nuevas perspectivas iban a surgir un “islam popular” y un “redescubrimiento del islam”9, cuya importancia cobraría unos tintes poco halagüeños. Paradójicamente, en EEUU el fin de la Guerra Fría provocó un cambio de estrategias; sin ir más lejos, en 1992, hasta se llegó a abordar la posibilidad de cerrar el departamento de la CIA dedicado al terrorismo10. Los distintos actos terroristas que Al-Qaeda protagonizaría y, sobre todo, su declaración de intenciones, en la carta publicada en el diario Al Quds al Arabi, anunciando la creación del Frente Islámico Mundial contra Judíos y Cruzados (el 23 de febrero de 1998), considerada como el origen del terrorismo global, disuadiría a los estadounidenses, aunque había quedado bien claro el significativo menosprecio de su amenaza11. Finalmente, el 11-S lo cambiaría todo. En los años posteriores a la retirada soviética, Afganistán fue abandonada a su suerte. Eso permitiría a los talibanes, un grupo integrista surgido en las madrazas de Pakistán, tomar Kabul, e imponer un régimen teocrático, liderado por el mulá Omar, quien no dudó en recibir con los brazos abiertos a Bin Laden. Allí, Al Qaeda encontraría su santuario. Ante la negativa de su entrega, EEUU apoyaría a la Alianza del Norte, enemigos de los talibanes, y con la asistencia de unidades especiales, lograría expulsar a los talibanes12 (hasta agosto de 2021). El siguiente acto que se relaciona directamente con el nacimiento del futuro Estado Islámico se produjo con la invasión de Irak (2003). Aunque Sadam Hussein había constituido una autocracia de carácter laico, sus políticas agresivas en Oriente Medio lo convirtieron en un factor de riesgo que EEUU quería eliminar (guerra con Irán y, más tarde, invasión de Kuwait, reprimiendo además a los chiíes, kurdos y la disidencia interna). Se proyectó una campaña publicitaria, con pruebas falsas, para demostrar que poseía armas de destrucción masiva13. 8 Macías 2014: pp. 7-18; Veiga 2015: 328-335. 9 Segura 2013: .67. 10 Segura 2013: 107. 11 Reinares 2008: 7. 12 Rashid 2002; Cooley 2002; Gomà 2011; Castien Maestro y Herruzo 2017. Cf. Si bien, hasta una década más tarde, el 2 de mayo de 2011, EEUU no pudo encontrar y abatir a Bin Laden, escondido en Pakistán. 13 Segura 2013: 128-136.
337 La suerte de los voluntarios yihadistas del estado islámico en la serie The State (TV, 2017) Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 24, nº 50. Segundo cuatrimestre de 2022. Pp. 333-355. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2022.i50.14 En suma, se afirmó, sin ningún género de dudas, que era una amenaza mundial. Tales graves acusaciones justificaron que, en 2003, EEUU y sus aliados procedieran a la invasión del país. Sin muchas dificultades, el ejército iraquí, bastante desmoralizado, no opuso una excesiva resistencia y el régimen de Sadam se desintegró. Finalmente, este, tras huir y pretender esconderse, fue encontrado, ajusticiado y ejecutado14. Sin embargo, la posguerra iraquí fue pésimamente gestionada por los EEUU. Se tomaron malas decisiones, queriendo erradicar de raíz la dictadura, y sin entender las idiosincrasias nacionales, lo cual favoreció la fragua de una fuerte resistencia interior. Los aliados no fueron vistos como libertadores de un cruel régimen sino como invasores. La mayoría chií, arrinconada por Sadam, se vio favorecida por las autoridades ocupantes, y eso provocó el malestar entre las élites sunníes. Comenzó un enfrentamiento sectario que debilitó el proyecto democrático de país, que en tal convulsión abrió las puertas de par en par a la entrada de Al-Qaeda. Finalmente, tras miles de muertos civiles y la imposibilidad de acallar a la insurgencia de forma definitiva, las últimas unidades de EEUU fueron invitadas a irse (31 de agosto de 2010). Para entonces, habían abonado el campo para lo que iba a suceder y generado el huevo de la serpiente: Al Bagdadi15. No obstante, otro acontecimiento singular iba a alterar el panorama en la región. En 2011, se produciría la llamada primavera árabe. Lo que se inició como una ola de protesta social en Túnez, contra la dictadura de Ben Ali, se fue extendiendo como un reguero de pólvora por Libia, Egipto, Yemen, Siria y otros muchos países16. El escenario que más interesa para este estudio es Siria, cuya frontera colinda directamente con la de Irak. Así, mientras Irak sufría los efectos de la invasión, brotando distintos grupos yihadistas que perpetraban atentados aquí y allá, Siria se descomponía y sus efectos se harían sentir de forma irremediable17. En primer lugar, se produjeron una serie de manifestaciones espontáneas y pacíficas que fueron sangrientamente reprimidas por el régimen de El Asad. En segundo lugar, aquella violencia solo provocaría más malestar, y, entonces, otros focos de descontento configuraron lo que acabaría por convertirse en una guerra civil entre las fuerzas ligadas al régimen, alauíes, drusos y cristianos, y diversas organizaciones suníes, unas democráticas y otras de carácter integrista que protagonizaron una amplia y generalizada rebelión. El régimen sirio tuvo que movilizar todos sus recursos para enfrentarse a unas fuerzas opositoras 14 Veiga 2015: 337-353; Ballesteros 2016: 91-93. 15 Napoleoni 2015: 33-34; Moubayed 2016: pp. 134-141; Núñez Villaverde 2018: 23-24. El futuro califa se había unido a Al Zarkawi, tras la invasión norteamericana, ayudando a pasar ilegalmente combatientes extranjeros. Pero donde acumuló un mayor prestigio fue al ejercer de presidente del tribunal de la sharía. Sus sentencias se caracterizaron por duras y brutales 16 Veiga 2015: 510-521. 17 Segura 2013: 137.
338 Igor Barrenetxea Marañón Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 24, nº 50. Segundo cuatrimestre de 2022. Pp. 333-355. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2022.i50.14 que no reconocía como tales, insistiendo en que eran terroristas que buscaban destruir Siria18. La ayuda de Rusia e Irán permitió sostener el régimen en sus peores momentos de crisis y, finalmente, ir recuperando aquellas zonas más expuestas. Su gran triunfo fue la reconquista de la ciudad de Alepo, capital económica del país. El precio que se ha pagado por todo ello ha sido tremendo, cientos de miles de muertos y millones de desplazados. En la actualidad, todavía queda en manos rebeldes la provincia de Idlib. A medida que la guerra civil siria se iba recrudeciendo, la frontera este del país se fue debilitando. El Estado islámico de Irak, aún ligado a Al Qaeda, y ya bajo el mando de Al Bagdadi, y que hasta la fecha había operado solo en Irak, cruzó la difusa frontera en 2013. En 2014 rompió como filial de Al-Qaeda y configuró su propia organización: El Estado islámico de Irak y del Levante (EI). En junio de ese mismo año, Al Bagdadi daba su golpe de efecto autoproclamando en la gran mezquita de Mosul la restauración del mítico Califato, nombrándose a sí mismo califa Ibrahim19. Un estado surgido de la “nada” El 14 de enero de 2014, se informaba que las milicias yihadistas del Estado Islámico habían expulsado a Al Qaeda y ocupado la ciudad siria de Raqqa. Estaba claro que había surgido un grupo que rivalizaba con la más notoria organización terrorista islámica. Su perfil era muy semejante, pero su objetivo diferente. Su sueño no era constituir un Califato universal, sino un Califato en Oriente Medio. Unos meses más tarde, el 29 de junio, primer día del Ramadán, Al Bagdadi, su carismático líder, lo proclamaba y su mensaje era retrasmitido por las televisiones locales. Empezaron a confluir miles de voluntarios. En su popularidad, otras organizaciones terroristas le juraron lealtad como Boko Haram (Nigeria), la egipcia Ansar Beit Al Maqdis y el grupo libio Ansar al Sharía20. El Estado Islámico se presentaba, en su simbolismo, como la encarnación del pasado, “una sociedad perfecta gobernada por mandato divino”21. Y para estos integristas Ibrahim era el último Imagen, el Mahdi, o lo que es lo mismo el enviado de Allah22. 18 Ballesteros 2016: 80-85. 19 Napoleoni 2015: 31; Ballesteros 2016: 96-104; Moubayed 2016: p. 12. 20 Moubayed 2016: pp. 166-168; Núñez Villaverde 2018: 40. En total se dieron 30 adhesiones de organizaciones yihadistas de muy diversas partes desde Argelia, Egipto, Libia y Túnez, pasando por Yemen, Afganistán, Pakistán, Rusia, India, hasta llegar a Tailandia, Malasia y Filipinas. 21 Napoleoni 2015: 12. 22 Ballesteros 2016: 109.
339 La suerte de los voluntarios yihadistas del estado islámico en la serie The State (TV, 2017) Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 24, nº 50. Segundo cuatrimestre de 2022. Pp. 333-355. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2022.i50.14 La debilidad interna de Irak y Siria (enfrascado en plena guerra civil) trajo consigo una rápida y espectacular expansión por parte de las móviles milicias yihadistas que iban abasteciéndose sobre el terreno, con muchos arsenales que cayeron intactos en sus manos, ganando así prestigio y facilitando su propaganda de fuerza invencible. En el momento en que encontraban algún signo de resistencia organizada, no dudaban en utilizar la brutalidad más absoluta, empleando furgonetas suicidas. El raudo avance sobre Bagdad provocó un compromiso de chiíes y suníes para aunar fuerzas, además de una petición de ayuda que trajo consigo la posterior reacción internacional, que permitió contenerlo23. Con un entramado institucional muy jerarquizado, a cuya cabeza estaba el Califa, se constituyeron ministerios y consejerías para administrar y gestionar el vasto territorio que cayó en sus manos. Y para imponer la estricta observación de la Sharía, se hallaba el Diwan al Hisba, la policía política, que vigila celosamente que se cumpla estrictamente la ley islámica, como la obligatoriedad de ir a rezar a la mezquita, la prohibición de fumar, el consumo de alcohol, los juegos, etc.24. Ofreció orden, donde antes había inestabilidad, a cambio de una fría dictadura en todos los ámbitos que no dudó en acabar con la vida de sus enemigos y, asimismo, utilizar a parte de la población como rehenes o escudos humanos en el momento de los ataques aéreos aliados25. A cambio, se impulsaban campañas de vacunación y beneficencia, subrayando un carácter populista, incluso se emprendieron algunas obras públicas como el mercado de Raqqa, lo cual les granjeaba si no cierto apoyo, sí una cierta consideración positiva de la población y de las tribus suníes, al compartir, además, con ellas los beneficios del petróleo. Como estado creó un sistema judicial, disponía de un ejército y una policía, contaba con un himno y una bandera, la negra de Al-Qaeda26. Y funcionaba, además, gracias a una administración que se autofinanciaba cobrando impuestos directos e indirectos, así como el pago de rescates de personas secuestradas, la confiscación de bienes, expropiaciones, venta ilegal de arte, confiscación y subasta de mercancías de contrabando, de esclavas (yaziríes), tráfico de armas o de crudo, etc. Todo ello le permitía pagar un sueldo a sus muyahidines. Aunque la mayoría acudía a la llamada de la yihad, otros lo hicieron como mercenarios aprovechando las prebendas que el EI les ofrecía, casa, comida, ropa, armas, lo cual hacía que su moral fuese muy alta27. 23 Moubayed 2016: pp. 163-164; Ballesteros 2016: 105-107. 24 Moubayed 2016: pp. 174-176. Así como otras labores de vigilancia y control religioso. 25 Núñez Villaverde 2018: 35-37. Martín de Pozuelo 2018. Se calcula que hay en fosas comunes unas 12.000 personas. 26 Moubayed 2016: pp. 169-171. Los himnos (nashid) es la única forma de música permitida. El negro es el color oficial por haber sido la primera bandera de Mahoma. 27 Napoleoni 2015: 48-55; Ballesteros, 2016: 133-145; Núñez Villaverde 2018: 57-59.
340 Igor Barrenetxea Marañón Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 24, nº 50. Segundo cuatrimestre de 2022. Pp. 333-355. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2022.i50.14 Así, para octubre de 2017, se estimó que el EI aún contaba con un ejército de 30.000 efectivos extranjeros integrado por un sinfín de nacionalidades, rusos, unos 8.000, de Oriente Medio, unos 7.000, de la Unión Europea, casi 6.000, el Magreb, unos 5.000, del sudoeste asiático, unos 1.500, y de Norteamérica, unos 500. En rasgos generales, el mito yihadista se convirtió en un crisol de voluntades muy distintas28. Ya no progresarían más (salvo la breve toma de Palmira), quedándose lejos de tomar Bagdad o ya Damasco, y se iría produciendo un lento y paulatino retroceso, gracias a la presión propiciada por la coalición de distintos países (bombardeo selectivo de objetivos militares y reconstrucción del ejército iraquí), en la que sus milicias poco podían hacer ante el avance de kurdos, sirios e iraquíes. Aunque un año más tarde el EI vería su final (quedan grupos diseminados por los desiertos de Irak y Siria), con la toma de sus ciudades más emblemáticas de Mosul y Raqqa (julio y octubre de 2017), en el marco de la realización televisiva, cuando todavía no se había producido su colapso definitivo, había un claro temor a que nuevos miles de voluntarios confluyeran en el Califato29. La televisión se acerca a una nueva realidad: The State (TV, 2017, Reino Unido) La miniserie, escrita y dirigida por Peter Kosminsky, está compuesta de cuatro capítulos y buscaba mostrar la vida dentro del Califato en su momento de mayor auge. Su producción fue aprobada en julio de 2016, y originalmente sería emitida por Channel 4, entre el 20 y 23 de agosto de 2017. Más tarde, llegaría a Australia, Estados Unidos, Francia y España. Como es obvio, el rodaje no tuvo localizaciones en los lugares y áreas (aún en conflicto) donde se desarrollan los hechos (sino en España)30. La trama gira en torno a cuatro voluntarios británicos. Jalal Hossein (Sam Otto) joven londinense, de origen árabe, hermano de un conocido yihadista, que muestra unos marcados conocimientos teológicos; Ziyad Kader (Ryan Mcken), amigo de Jalal y hombre de acción y aventurero, Shakira Boothe (Ony Uhjara), una médica británica, madre soltera que viaja con su hijo de 9 años, Isaak; y Ushna Kaleel (Shavani Cameron) una joven de buena familia que se 28 Núñez Villaverde 2018: 54-55; Marrero Rocha 2020: 34-35. A partir de 2017, empezó a declinar la afluencia de voluntarios a través de la frontera turca coincidiendo con una menor incidencia de la propaganda yihadista, la acción de los gobiernos y, según la autora, por la contra-narrativa, como esta serie. 29 Moubayed 2016: 205-206. Cuando se anunció la primera llegada de voluntarios europeos en 2011, nadie dio mucho valor a la noticia. A partir de 2014, la preocupación por su número y entidad fue máxima, así como el temor a los retornados y su influencia perniciosa en los países de origen. 30 Barraclough 2016; Morris: 2016.
341 La suerte de los voluntarios yihadistas del estado islámico en la serie The State (TV, 2017) Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 24, nº 50. Segundo cuatrimestre de 2022. Pp. 333-355. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2022.i50.14 ha ido para demostrarse a sí misma su valor. Aparte de esto, hay un amplio elenco de voluntarios también de interés procedentes de otros países como Abu Lut Al-Almani (Sebastian Griegel), alemán, Abu Abbas Al-Hollandi (Yannick de Waal), holandés, y Abu Ayoub Al-Brittani (Charles Menne), británico, que son compañeros de armas de los dos protagonistas. Así como Abu Akram (Karim Kasem), líder yihadista que gestiona el hospital, el doctor Rabia (Haaz Sleiman), médico homosexual, Abu Omar (Alí Suliman), comandante yihadista, antiguo oficial de Sadam, y Sayed (Amir El-Masry), farmacéutico, encarna a un joven que padece la opresión del Estado Islámico. Además de dos personajes de enorme relevancia como van a ser Umm Walid (Jessica Gunning) instructora occidental y que regenta la casa de las mujeres, y Umm Salamah (Hiam Abbass), líder yihadista. The State: una utopía emergente fabulosa y puramente islámica Como se ha comentado, en el momento de mayor auge, el Estado Islámico llegó a ocupar prácticamente la extensión total de Gran Bretaña. Pero más allá de sus dimensiones geográficas vino a encarnar una entidad que acogía a todos los hombres y mujeres que querían vivir en la gracia de Alá sin importar su procedencia. Esa imagen tan glamurosa e idealizada, publicitada en las redes sociales e Internet, va a ser la bandera de enganche para miles de musulmanes. Así, nada más empezar, la serie muestra a los cuatro protagonistas principales huyendo de sus casas en plena noche. Si bien no se analizan, en primera instancia, sus motivos para dejar sus vidas y emprender este difícil viaje, luego se irán desgranando algunos de estos factores. Lo único que se pone en solfa es que su traslado y marcha se hace de forma clandestina, sin que nadie lo sepa, insinuando el rechazo de sus familias a tal decisión. Una vez en el Califato, lo que va a quedar claro es que el recibimiento va a ser muy caluroso, porque entienden que han venido a integrarse en la gran casa del Islam. Este rasgo se reflejará cuando los cuatros protagonistas logran pasar una noche la frontera con Turquía y son recibidos por los miembros del EI con efusividad, sin preguntarles de dónde vienen, sin importar tampoco la nacionalidad, raza ni su procedencia (a diferencia de Al Qaeda que son más selectivos) estableciendo con ello una afiliación trasnacional31. De hecho, Ziyad, Jalal, Shakira y Ushna son británicos, y se van a encontrar con hombres y mujeres procedentes de muchos otros países europeos. Han venido motivados por el hecho de que creen que el nuevo Estado es una oportunidad de vivir 31 Marrero Rocha 2020:41-42.
348 Igor Barrenetxea Marañón Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 24, nº 50. Segundo cuatrimestre de 2022. Pp. 333-355. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2022.i50.14 aspecto, a pesar de la aparente contradicción de su lucha contra la modernidad occidental, el EI no dudaría en utilizar de una forma intensa e instrumental las redes sociales e Internet para que el eco de la yihad fuese lo más visible y atractivo posible, lo que vino a calificarse como Califato virtual. En su momento de mayor auge, el EI ha contado con más de setenta mil cuentas en Twitter y Facebook47. Núñez Villaverde indica que los publicistas yihadistas son los mejor remunerados, destacando, de este modo, la importancia que se les daba a la hora de captar voluntades, pero también, cómo no, de impulsar una propaganda del miedo para intimidar a sus enemigos. En 2014, creó el Centro de Comunicación al Hayat, la agencia de noticias al Almaq e, incluso, su propicio canal de televisión, al Hayat. Asimismo, no hay que olvidar la relevancia de la revista del EI, Dabiq48, que publicitaba los avances militares y la perfecta vida en el Califato, editada en varias lenguas. Más adelante, pasó a denominarse Rumiyah (Roma, como se ha rebautizado la ciudad de Dabiq), centrada en reclutar a nuevos yihadistas y a enseñar técnicas terroristas a futuros lobos solitarios49. Mayormente, la orientación de la propaganda está consagrada a la captación de nuevos voluntarios, enfatizar el llamamiento permanente a la yihad, difundir cualquier éxito logrado (mediante el terror, se entiende), homenajear a sus mártires, así como idealizar el Califato y, como no podía ser menos, lanzar un mensaje negativo contra sus enemigos. La serie destaca algunos de tales aspectos y la importancia de tales estrategias propagandísticas, ya sea con el rodaje de vídeos para promocionar la causa, mostrando el modo en el que castigan a los infieles, gestionar páginas Webs y foros que publicitan los éxitos obtenidos o, ya, tristemente, favorecer una moda que impulsaría Al- Qaeda, las ejecuciones en directo50. Sin ir más lejos, Zihad y Jalal son entrevistados en plena calle mientras se les graba con una cámara, como si fuesen estrellas de cine, y donde expresan su firme convencimiento militante. Por su parte, Zihad mantiene abierto el diálogo en un chat con una amiga occidental a la que intenta convencer de que la vida en el Califato es ideal. Y a la misma Shakira, a pesar de su cada vez más amargor e impotencia por no poder actuar y ayudar como médica, se la encomendará atraer a otras jóvenes. Hay datos contrastados que muestran que ese espacio virtual ha sido muy relevante y crucial para captar voluntarias51. 47 Napoleoni 2015: 60-62. 48 Significa el lugar donde se producirá la última batalla entre el Islam y los cruzados, lo que dará la victoria definitiva para proclamar el Califato Universal. 49 Ballesteros 2016: 126-129; Moubayed 2016: 196-199; Núñez Villaverde 2018: 60-62. 50 Núñez Villaverde 2018: 63-64; Napoleoni 2015: 26. La primera decapitación pública de un occidental fue impulsada por Al Qaeda, en 2002, con el periodista Daniel Pearl. 51 Moubayed 2016: 236-241; Marrero Rocha 2020: p. 55.
349 La suerte de los voluntarios yihadistas del estado islámico en la serie The State (TV, 2017) Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 24, nº 50. Segundo cuatrimestre de 2022. Pp. 333-355. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2022.i50.14 Queda claro que la propaganda ayuda a falsificar de una forma ostensible la realidad, siendo un elemento tremendamente seductor para los que no están viviendo y padeciendo la cruda realidad en el Califato. Pero, en este sentido, en la serie, el modo en el que se presentan estas imágenes sirve, precisamente, para ilustrar el engaño y ser un alegato de contrapropaganda, porque a medida que avanza desnudando sus idiosincrasias y desmintiendo sus glorias, es más evidente que el discurso triunfal esconde oscuridades y fantasías. Como cuando Jalal es informado por boca de su oficial superior, Abu Omar, antiguo oficial de Sadam (y que representa la nefasta gestión de la posguerra tras la invasión de 2003)52, de que la toma de Mosul no fue ni tan heroica ni tan gloriosa como se cuenta. Esta solo fue posible porque las tropas iraquíes, muy superiores en número, se desintegraron ante su avance53. E, incluso, el tan alabado martirio esconde otra verdad más perversa, como cuando Jalal descubre que su hermano declarado mártir, al que todos utilizan como modelo y ejemplo a seguir, fue, en el fondo, un cobarde. Crímenes de guerra, sadismo y crueldad Aunque muchos de los aspectos sórdidos ya se han ido dejando caer, como las ejecuciones o la esclavitud femenina, a medida que la historia se adentra cada vez más en mostrarnos la faz de la batalla que sostuvo el Califato contra sus enemigos, más se aclara su fiereza y crueldad. La batalla para vencer a los enemigos del Islam va a traer consigo el asesinato sectario contra otros musulmanes. Se muestra así que se justifica la barbarie (aunque las otras fuerzas son las tropas de El Asad, igual de crueles). Por ejemplo, en la lucha por la toma de la ciudad de Deir er-Zour, se mataría y violaría por ambas partes. Pero, en general, el EI provocaría muchas más matanzas étnico-religiosas54. En la serie, para el grupo de voluntarios europeos la visión de las muertes es horrible. Incluso Jalal, conmocionado, le dice a Abu Omar que creía que se combatía contra los infieles no contra otros musulmanes. Sin embargo, aunque este no es un fanático rigorista, le explica que el mundo solo se divide entre buenos creyentes o enemigos, los amigos son los yihadistas y los enemigos todos los demás, incluidos los musulmanes de otras confesiones (especialmente, los chiís). Incluso cuando cree que su unidad no está lo suficientemente endurecida 52 Moubayed 2016: 145-147. La disolución de los ejércitos de Sadam trajo consigo que muchos antiguos oficiales, aunque sin ser integristas, acabaran integrando los cuadros del ISIS, y muchos de sus éxitos organizativos tanto logísticos como militares. 53 Núñez Valverde 2018: 88. 4.000 yihadistas tomaron Mosul sin resistencia frente a un contingente de tropas regulares de 35.000 soldados que se retiraron desordenadamente sin luchar. 54 Ibidem: 182-183. El número de asesinatos de diversas minorías u otros grupos es tremendo, como ha denunciado Amnistía Internacional.
350 Igor Barrenetxea Marañón Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 24, nº 50. Segundo cuatrimestre de 2022. Pp. 333-355. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2022.i50.14 les lleva a un lugar aparte, en donde se han acumulado los cuerpos de cientos de asesinados y mujeres violadas. Dan por supuesto que son las víctimas de los horrores de su enemigo (pero sin confirmar)55. Aun así, el gesto de Jalal y sus compañeros es de consternación, sin darse cuenta de que ellos configuran parte de otra maquinaria asesina (viendo que la yihad tiene una faz mucho más despiadada). Del mismo modo, en el hospital, Shakira se debe enfrentar a su propio código deontológico como médica cuando el infame Abu Akram le pide que extraiga los órganos de un enemigo todavía vivo. Y como no podía ser menos, se describe también el universo carcelario que creó el Estado Islámico, en el que miles de reos sin ninguna clase de derechos padecen tortura tanto física como psicológica. Esto queda muy bien reflejado en el personaje de Sayed que, finalmente, es detenido y conducido a una de esas infaustas celdas para ser torturado. Incluso, en la muerte, no dudan en utilizar a los reos como una parte más de su macabro espectáculo propagandístico en el momento de las ejecuciones; cuando escenifican que van a degollar (aunque es un acto teatrero) al farmacéutico. El historiador Moubayed explica como los yihadistas utilizaron fraudulentamente para apoyar tales actos un hadiz del propio Mahoma dispuesto en el Corán, que se refiere a que si han de matar han de hacerlo bien y señala “que cada uno afile su cuchillo”56. Si bien, como indica, omiten que la referencia utilizada no está completa, ya que era en relación al sacrificio animal no humano. Ejemplifica así la perversidad (aunque utilizan otros métodos como la quema, la lapidación o ya la decapitación) con la que hacen sus propias lecturas de los textos sagrados islámicos y las palabras del profeta. Fanatismo e inhumanidad A medida que los protagonistas van conociendo, viviendo e interiorizando las realidades del Califato, su carácter cambia por completo. El joven Isaak se ve apartado del cuidado de su madre y es llevado a la madraza para ser educado como un futuro muyahidín. Su relación, antes cercana y cariñosa, se vuelve más fría y cáustica. No solo eso, muestra como Isaak y los otros chicos son aleccionados para arrebatarles su inocencia, endurecerlos y extirpar toda piedad o conciencia que pueda albergarse en ellos. Porque no solo se les enseña el camino de la fe, donde se adentra poco, sino en convertirlos en una nueva hornada de fanáticos57. 55 Napoleoni 2015: 97. Tal y como puntualiza esta autora, hasta la fecha el concepto de takfir (excomulgadores) venía vinculado a la exclusión de herejes de la comunidad religiosa (umma), no adquiría un carácter homicida como sí se daría en la posguerra iraquí. 56 Moubayed 2016: 179. 57 Ibidem: 188-189.
351 La suerte de los voluntarios yihadistas del estado islámico en la serie The State (TV, 2017) Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 24, nº 50. Segundo cuatrimestre de 2022. Pp. 333-355. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2022.i50.14 Así, cuando Shakira acude al centro de internamiento de Isaak, comprueba con sus propios ojos cómo se les prepara para ser futuros asesinos. Y mira con estupor cómo varios chicos entrenan con cadáveres de verdad en el uso del cuchillo o, incluso, les ve jugar con una cabeza humana como si fuese un balón. Pero este lavado de cerebro y fanatización no afecta solo a los niños, también, cómo no, a los adultos. El proceso es sistemático hasta que, finalmente, el militante decide poner su vida al servicio de la causa inmolándose como terrorista suicida. Eso queda claro cuando Zihad sigue este camino para auténtica consternación de Jalal. Lo mismo sucede con Ushna que de ser una chica melindrosa (a la hora de compartir baño) y tierna (cuando quiere llamar a su familia), pasa a convertirse en una auténtica fanática, como cuando Shakira le revela su temor por Isaak, y ella opina que es su camino, el del yihadista (sacrificio, desprecio por la vida y fanatismo a ultranza sin pensar en las consecuencias)58. Claro que esta evolución psicológica de cada uno de ellos deriva en que la conducta de los cuatro voluntarios protagonistas dé un giro completo. Jalal y Shakira, que parecían ser los más conscientes de su misión (saben árabe y tienen una idea clara del Islam), se van distanciando cada vez más del proyecto amargo y fanático del Estado Islámico. Jalal descubre verdades que le hacen quitarse la venda de los ojos como la falsa suerte martirial de su hermano, la glorificación equívoca de la toma de Mosul o la persecución, brutalidad e intolerancia; y Shakira descubrirá una intransigencia machista que la limita por entero, así como ve con estupor el cambio producido en Isaak. Zihad y Ushma, en cambio, con menos carácter, acaban seducidos por completo, perdiendo su identidad. El primero se sacrifica por la causa, como mártir, y la segunda acaba convenciéndose de la necesidad de entregarse abnegadamente. La brutalidad y la autocracia sustituyen cualquier razón. Por eso, el temible Abu Akram no dudará en mandar a Rabia a una muerte segura, a pesar de que no abundan los médicos cualificados, y así despejar el camino para poder casarse con Shakira. Consecuencias de la yihad y de los retornados Otro aspecto que se destaca, sobre todo al final de la serie, es el efecto desolador que provoca la marcha de los voluntarios en sus familias, que no entienden su decisión y tampoco la comparten. Esto queda patente cuando llega el padre de Jalal y le insta a que regrese a Gran Bretaña. Le exhorta revelándole 58 Ibidem: 152. El EI conjugó aspectos tanto de la guerra convencional como de la guerra asimétrica, algo que le vino muy bien para desconcertar al ejército iraquí y causar pavor en sus filas.
352 Igor Barrenetxea Marañón Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 24, nº 50. Segundo cuatrimestre de 2022. Pp. 333-355. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2022.i50.14 las lágrimas diarias de su desvelada madre, incluso le confiesa que prefiere a un hijo en la cárcel que muerto59. A diferencia de lo que pudiera pensarse, muchos de esos incautos voluntarios, como se ha comprobado al principio, lo hicieron por un impulso personal (seducidos por la propaganda y el supuesto gran ideal perseguido), y no por encontrar comprensión en unos progenitores mucho más conscientes de dónde se metían. No indaga en exceso para no cargar las tintas, se limita la trama a ser sutil, a escenificar y presentar ese efecto tan doloroso. Y al presentarlo al cierre, refuerza más las intenciones, por otro lado, nada veladas, de la miniserie para servir de advertencia contra un Estado islámico cuyo proyecto no solo es nocivo sino desgarrador para las personas queridas. Aunque no queda claro si Jalal no acepta acompañar a su padre, por empecinamiento, o por salvarle la vida (ya que el lugar donde se encuentran es en una prisión), se permite que sea el espectador el que saque sus propias conclusiones. Frente a Jalal, Shakira encarna a aquellos pocos que sí lograron volver (porque no era fácil salir de allí). Totalmente desengañada, decide retornar con Isaak, antes de que este se convierta en un fanático o un mártir. Su regreso refleja con claridad que su vuelta no es tan sencilla como su marcha. Se ha convertido en una mujer marcada. A pesar de todo, está dispuesta a colaborar con las autoridades desanimando a futuras mujeres yihadistas. Lo cierto es que le encomiendan una labor más desagradable, como es contactar y delatar a otros futuros voluntarios yihadistas. En ese sentido, la ficción supera a la realidad, puesto que ser una confidente es tanto como ser una traidora60. Y ahí está presente otro elemento subsidiario de este fenómeno tras la caída del Califato. En algunos casos, algunos países europeos han retirado la nacionalidad a muchos yihadistas internados en campos de prisioneros y se resisten a repatriar a otras muchas mujeres, con hijos, por el temor a las ideas que portan. Por su parte, Jalal, en un acto de contrición y humanidad (lo cual reforzará la idea de que rechaza a su padre, por temor a las represalias de sus compañeros), decidirá poner a salvo a Ibtisam y Narin, a las que ha tratado siempre con respeto y corrección. Pero, descubierto el plan, ve como allí la vida humana no vale nada y las matan sin contemplaciones ante sus ojos, tan solo para castigarle a él. A Jalal, pese a todo, todavía le darán una segunda oportunidad, y como prueba de lealtad le exigirán degollar a Sayed (esta vez no hay teatralización). A pesar de todo se negará. Y no se sabrá que será de él. En todo caso, refleja como el sadismo y la crueldad son las señas de identidad del EI. 59 Ibidem: 207. En la Operación Maná varios padres viajaron al EI para instar a sus hijos a que regresaran (logrando un éxito muy parcial). 60 Marrero Rocha 2020: 49. En lo tocante a los retornados británicos unos fueron sancionados por faltas y otros condenados. En otras palabras, todos fueron procesados.
353 La suerte de los voluntarios yihadistas del estado islámico en la serie The State (TV, 2017) Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 24, nº 50. Segundo cuatrimestre de 2022. Pp. 333-355. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2022.i50.14 En suma, por un lado, el convertirse en yihadista es un estigma que no se puede borrar ya nunca, exige una ruptura total de las raíces familiares y el jurar lealtad al EI impide cualquier vía para regresar, salvo la huida o la muerte61. A modo de conclusión La serie, con sus virtudes y defectos narrativos, no pretende ser una radiografía exacta y completa de la vida bajo el Estado Islámico, pero sí ser un acercamiento a ese particular universo mostrando sin paños calientes su áspera y cruda realidad, desromantizando y desmitificando su semblante. Su intención manifiesta no es otra que facilitar una perspectiva que, desde la ficción, ofrezca una interpretación desnuda y áspera de tal escenario, en un marco muy preocupante en donde los voluntarios extranjeros que partían hacia el EI estaban autoconvencidos de que iban a constituir el ideal Califato añorado. Así, la recreación de aspectos conocidos de la vida en el mismo viene marcada de una forma sostenida y hábil por la evolución emocional de los personajes, partiendo de la ilusión y la simpatía hasta llegar a la decepción y el desengaño (Shakira y Jalal) o el más febril fanatismo (Ushna y Ziyab). Y con suma habilidad, se establece un proceso de bifurcación de caminos nítidamente trazados para los hombres y las mujeres. Por un lado, se presentan los atractivos manipuladores del integrismo yihadista y, por otro, la falsedad inhumana que hay detrás de los mismos (con el fin de disuadir a futuros voluntarios). El mito del Califato es representado de manera creíble y descarnada, donde predominan unas fuertes dosis de engaño e hipocresía que lejos están de traer la felicidad o de representar ningún paraíso terrenal para el buen musulmán, solo conduce a la inexorable senda del sacrificio y la obediencia abnegada, la crueldad y/o la tragedia. La serie perfila muy bien el lado oscuro de una utopía cuyo ilusorio fin (en apariencia religioso) no sólo es inalcanzable, ya que es más mítico que real, sino inhumano ante su violencia y su sádica actitud contra aquellos a los que considera los enemigos de la fe islámica (tal y como la entiendan ellos). La presunta aventura no es un viaje solo de ida y muy difícil vuelta, sino una marca que no se puede borrar, incluso, a pesar de producirse un arrepentimiento y que solo provoca dolor y sufrimiento tanto para la población local como para la propia familia dejada atrás. Por todo ello, el valor de la realización radica en ser uno de los primeros acercamientos de entidad crítica y veraz sobre un marco del que, hasta la fecha, se tenían conocimientos inconexos y, prácticamente, ninguna imagen general. Y ayuda a saber y comprender sobre un fenómeno que, no hay que olvidar, sigue dándose 61 Moubayed 2016: 211.
354 Igor Barrenetxea Marañón Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 24, nº 50. Segundo cuatrimestre de 2022. Pp. 333-355. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2022.i50.14 Referencias bibliográficas: Ballesteros 2016: M. A. Ballesteros, Yihadismo (Madrid, 2016). Barraclough 2016: L. Barraclough, “National Geographic, Canal 4 Greenlight ISIS drama”, en Variety, 20 july (New York, 2016). Castien Maestro y Herruzo Madrid 2017: J. I. Castien Maestro, Juan Ignacio y L. Herruzo Madrid (eds.), Afganistán. Pasado y perspectivas de futuro (Bilbao, 2017). Cebrián 2021: P. Cebrián, El infiel que habita en mí. Los europeos que viajaron al califato del Estado Islámico (Barcelona, 2021). Cooley 2002: J. K. Cooley, Guerras profanas. Afganistán, Estados Unidos y el terrorismo internacional, (Madrid, 2002) Elorza 2008: A. Elorza, Umma: el integrismo islámico (Madrid, 2008). Ferro 1995: M. Ferro, Historia contemporánea y cine (Barcelona, 1995). Gomà 2011: D. Gomà, Historia de Afganistán (Barcelona, 2011). Macías 2014: D. Macías Fernández, “La asimetría en clave bélica”, en D. Macías Fernández y F. Puell de la Villa (eds.). David contra Goliat: guerra asimétrica en la Edad Contemporánea (Madrid, 2014), pp. 7-18. Martín de Pozuelo 2018: E. Martín de Pozuelo, “Proceso al Estado Islámico por genocidio”, La Vanguardia, 28 de diciembre 2018 [consultado el 30 de abril de 2020]. Marrero Rocha 2020: I. Marrero Rocha, Soldados del terrorismo global (Madrid, 2020). Mee & Walter 2014: L. Mee & J. Walter (eds.), Cinema, Televisión and History, New Approaches. Newcastle upon Tyne (Cambridge, 2014). Morris: 2016: L. Morris, “Channel 4 toca a Peter Kosminsky de Wolf Hall para escribir un nuevo drama con guion de ISIS”, en Digital Spy, 20 july (London, 2016). Moubayed 2016: S. Moubayed, Bajo la bandera del terror. Un viaje a las entrañas del Dáesh (Barcelona, 2016). Napoleoni 2015: L. Napoleoni, El fénix islamista. El Estado Islámico y el rediseño de Oriente Próximo (Barcelona, 2015). Núñez Villaverde 2018: J. A. Núñez Villaverde, Dáesh. El porvenir de la amenaza islámica (Madrid, 2018) Rashid 2002: A. Rashis, Los talibán (Barcelona, 2002). Reinares 2008: F. Reinares, “El terrorismo global: un fenómeno polimorfo”, Boletín Elcano, 2008, núm. 105, pp. 1-7. Rosenstone 1997: R. A. Rosenstone, El pasado en imágenes (Barcelona, 1997). Segura 2013: A., Segura, Estados Unidos, El Islam y el nuevo orden mundial (Madrid, 2013).
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