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territorio, ciudad y protección urbanística la implantación conventual en el contexto andaluz F. Javier Ostos Prieto Tutores: Mª Teresa Pérez Cano; José Manuel Aladro Prieto Máster en Urbanismo, Planeamiento y Diseño Urbano (MUPDU 11) la implantación conventual en el contexto andaluz. territorio, ciudad y protección urbanística.
Portada: Tamaños de circunferencias según número de fundaciones conventuales a finales del siglo XVIII en ciudades andaluzas declaradas Conjunto Histórico, junto al trazado del río Guadalquivir. Elaborado por el autor. Portada interior: Tamaños de circunferencias según número de fundaciones conventuales en el año 2020 en ciudades andaluzas declaradas Conjunto Histórico, junto al trazado del río Guadalquivir. Elaborado por el autor. Índice: Dibujo de la ciudad de Osuna realizado por Joris Hoefnagel, 1567.
la implantación conventual en el contexto andaluz territorio, ciudad y protección urbanística
The monastic institution plays an essential role in Europe through the conventual foundations that have developed over centuries. Within the continental framework, the current Andalusia stands out in the Iberian Peninsula as a reference in the conventual production of the mendicant orders, from the end of the Middle Ages to the present day. The conventual building constitutes a very characteristic typology, which its implantation is not developed as an isolated or unique fact in the city. The urban and territorial components dictate the ideal position for the establishment of religious communities, which in turn establish networks among themselves that can come to form a conventual system on a territorial level. In the case of Andalusia, there are more than 550 foundations of convent houses scattered throughout its territory. Although these predominate above all in those municipalities that are protected by the Historical Ensemble. Andalusia’s territory was a focus of attraction for more than 40 religious orders from various geographical locations, where Franciscans and Dominicans, both in their male and female branches, take on a greater role. In addition to the relationships established at a territorial level, the urban links designate the character of the convent in the urban area. Both the number of foundations and their position in a municipality establish keys to its territorial position and importance in the city. In spite of the disentailments and the disappearance of most of the monastic heritage, monasticism is still currently in Andalusia. The conventual phenomenon continues to be active through the continuity of its houses as well as the foundation of new ones during the last century. However, the protection of the buildings and the permanence of the convents are subject to urban planning. The continuity of the convent in the city must be guaranteed through urban planning tools, which do not always consider heritage as a fundamental part or are not enough updated. Keywords: Andalusian territory; conventual foundations; convent-city connections; monastic system; urban planning. abstract
La institución monástica desempeña un papel fundamental en Europa a través de las fundaciones conventuales que se han desarrollado durante siglos. Dentro del marco continental sobresale en la península ibérica la actual Andalucía como referente en la producción conventual de las órdenes mendicantes, desde finales del medievo hasta nuestros días. La pieza conventual constituye una tipología muy característica, la cual su implantación no se desarrolla como un hecho aislado o único en la ciudad. Las componentes urbana y territorial dictaminan la posición idónea para el establecimiento de las comunidades religiosas, que a su vez establecen redes entre sí que pueden llegar a conformar un sistema conventual a nivel territorial. El caso del contexto andaluz, este albergó más de 550 fundaciones de casas conventuales diseminadas por todo su territorio, aunque estas predominan sobre todo en aquellos municipios protegidos patrimonialmente con la figura de Conjunto Histórico. El ámbito territorial de Andalucía fue un foco atractor para más de 40 órdenes religiosas procedentes de diversos puntos geográficos, donde franciscanos y dominicos, tanto en sus ramas masculina como femenina, adquieren un mayor protagonismo. Además de las relaciones establecidas a nivel territorial, los vínculos urbanos designan el carácter del convento en la trama urbana. Tanto el número de fundaciones, como su posición en un municipio establecen claves sobre su posición territorial e importancia de la urbe. A pesar de las desamortizaciones y de la desaparición de la mayor parte del patrimonio monástico, aún hoy día continúa muy presente el monacato en Andalucía. El fenómeno conventual continúa en activo a través de la continuidad de sus casas como por la fundación de otras nuevas durante el siglo pasado. Sin embargo, la protección de los edificios y permanencias conventuales quedan sujetas al planeamiento urbano. La continuidad del convento en la ciudad debe garantizarse mediante las herramientas urbanísticas, que no siempre contemplan el patrimonio como parte fundamental o no se encuentran lo suficientemente actualizadas. Palabras clave: fundaciones conventuales; planeamiento urbano; relaciones convento-ciudad; sistema monástico; territorio andaluz. resumen
1.1 - Antecedentes 1.2 - Preguntas de la investigación 1.3 - Objetivos 1.4 - Metodología 1.5 - Estado de la cuestión 10 12 13 14 16 23 27 60 68 36 47 54 2.1 - Asentamientos monacales en Europa 2.2 - El monacato en la España peninsular 3.1 - Evolución histórico-territorial 3.2 - Procesos de implantación monástica 3.3 - Estado actual del sistema conventual 4.1 - Relaciones convento-ciudad 4.2 - Protección desde el planeamiento 09 21 33 59 81 91 98 104 106 1| introducción 2| instituciones monásticas 3| ciudades conventuales en el territorio andaluz 4| reconocimiento patrimonial 5| Hacia una nueva lectura del territorio 6| conclusiones 7| Fuentes documentales 8| nomenclátor 9| anexos Índice
introducción
| La impLantación conventuaL en eL contexto andaLuz. 16 La institución monástica junto a su producción arquitectónica son claros referentes del patrimonio derivado en monasterios y conventos diseminados en la esfera terrestre católica. Comúnmente han sido estudiados desde prácticamente todas las áreas del conocimiento. Entre ellas abunda una extensa producción en lo referente a la historia del arte, tomando además los bienes muebles que albergan estos enclaves. Por el contrario, investigaciones que estudian los espacios conventuales como un sistema dentro de una ciudad no son tan frecuentes. Así, desde ramas como la arquitectura y el urbanismo son campo de estudio ciudades conventuales tan relevantes como Sevilla, la cual supone un auténtico referente. Del mismo modo, en un grado menor, pueden hallarse destacados estudios sobre ciudades de menor tamaño como Baeza, Sanlúcar de Barrameda o Écija. Por tanto, se observa una base fundamentada en las producciones conventuales urbanas. No obstante, sobre el ámbito de estudio, como se ha comentado al inicio, la visión desde áreas como el urbanismo no es tan usual, lo cual ofrece nuevos puntos de vistas en lo referente a la investigación realizada. El estado de la cuestión del presente trabajo se divide fundamentalmente en tres bloques ordenados por: contexto general, ámbito local y marco legislativo. La intención es poder localizar y organizar según el ámbito de trabajo las diferentes fuentes consultadas. En este apartado se procuran subrayar aquellas fuentes que puedan ser más relevantes, aunque al inicio de la investigación fueron consideradas muchas más, quedando estas incluidas en la bibliografía. Inicialmente se establecen referencias con las cuales se pueda identificar bibliografía general sobre el propio monacato. El libro Abendländische Klosterbaukunst (Figura 03) publicado en 1974 refleja de un modo determinante el panorama europeo de las órdenes religiosas junto a ciudades, monasterios y las propias comunidades religiosas. Incluso podría considerarse a Wolfgang Braunfels como uno de los primeros estudiosos del monacato en el occidente. Continuando con la autoría germana, Kristina Kruger muestra, casi al igual que lo hiciera Braunfels pero de un modo más ilustrativo, la implantación conventual en Europa en Orden und klöster 2000 Jahre christliche Kunst und kultur publicado en 2007. Así, ambas fuentes destacan por su enorme relevancia para el estudio del monacato en Europa. Atendiendo a la escala de la Península Ibérica en el ámbito monástico debe mencionarse el trabajo y estudio de Ángela Atienza López con Tiempo de conventos, una historia social de las fundaciones de la España Moderna, donde aborda la producción conventual en Castilla y Aragón en el siglo XVIII. Del mismo modo, y acudiendo a una de las fuentes de la época, el Diccionario Geográfico-Estadístico-Histórico de España y sus posesiones de ultramar (Figura 04) de Pascual Madoz en 1847, sin duda arroja datos esenciales para poder determinar el número 1.5 estado de la cuestión
IntroduccIón | 17 total de fundaciones conventuales, población y heterogéneos datos estadísticos sobre las poblaciones. A su vez, registros y catálogos como el ofrecido por el Portal de Archivos Españoles (PARES) del Ministerio de Cultura y Deporte aportan datos complementarios a los de Madoz que sin duda ayudan a mejorar la configuración de la implantación conventual. Cambiando a la escala andaluza, entre numerosas publicaciones sobre la misma pueden destacarse entre otras la del fraile dominico Álvaro Huerga Teruelo sobre Los dominicos en Andalucía o artículos como el de José María Miura Andrades sobre Ciudades y conventos franciscanos en la Andalucía bajomedieval. Jerarquías urbanas y procesos de expansión del poblamiento. Para poder analizar una contextualización en Andalucía es indispensable acudir al Atlas de la Historia del Territorio de Andalucía, el cual ofrece datos: históricos, demográficos, territoriales, económicos, infraestructura, patrimonio,… lo cual supone una fuente de gran apoyo para el análisis territorial. Además, el Instituto de Estadísitica y Cartografía de Andalucía, también ofrece datos censales, descargas y diversos planos útiles para su estudio. De hecho, es el Plan de Ordenación del Territorio de Andalucía el que configura otra base fundamental de apoyo tanto en el inicio como desarrollo de la investigación, concretamente en lo relativo al sistema de ciudades que plantea. Al tratarse de ciudades medias de Andalucía otra de las fuentes principales deriva del proyecto I+D HAR2016-79788-P del grupo de investigación HUM 700 titulado “Caracterización Urbano Patrimonial y Modelo Turístico Cultural en Ciudades Medias. Potencialidades y Retos Para su Internacionalización: Bética Interior.” En el catálogo de la Exposición IMPACT. Ciudades Medias de la Bética Interior, derivado del proyecto, pueden observarse interesantes resultados sobre las ciudades medias andaluzas abarcando desde su caracterización urbano-territorial al turismo. A la escala menor de ciudad se encuentran relevantes publicaciones sobre la ciudad conventual de Sevilla como la de María Teresa Pérez Cano con título Patrimonio y Ciudad. El sistema de los conventos de clausura en el centro histórico de Sevilla, en el que se estudian con detalle los espacios conventuales en la capital hispalense. Por otro lado, autores como Francisco José Rodríguez Marín estudian la ciudad de Málaga en Málaga Conventual, María Cruz García Torralbo con Baeza Conventual o el propio trabajo fin de máster previo desarrollado en el Máster de Arquitectura y Patrimonio Histórico sobre la ciudad de Écija titulado La estructura conventual en Écija. Génesis, influencias, transformaciones y continuidades en ciudades medias. Efectivamente se configura un listado mucho más extenso sobre bibliografía de carácter local, hecho que no queda relegado a publicaciones puntuales. Además, debe mencionarse parte del trabajo propio realizado sobre Écija que, junto al citado TFM, se ha desarrollado en congresos y artículos como Identity construction of the European medium sized city through the monasticism repercussions in Écija. Por último, además de las fuentes bibliográficas mencionadas, es esencial la consideración de la normativa patrimonial y urbanística. Figura 03. Portada del libro de Wolfgang Braunfels. Figura 04. Portada del diccionario de Madoz.
| La impLantación conventuaL en eL contexto andaLuz. 18 Figura 06. Vista de Arcos de la Frontera. Ciudad declarada Conjunto Histórico. Fotografía de Guillermo Plaza Bermejo. 2018. Previamente, se ha mencionado el Plan de Ordenación del Territorio de Andalucía (POTA) (Figura 05) como documento de ordenación de Andalucía fundamental para la comprensión actual del territorio. Unido a este, según las diferentes escalas en las que se esté trabajando, habría que considerar los múltiples planes generales de ordenación urbana, así como los planes especiales de protección de los Conjuntos Históricos y posibles normas subsidiarias que continúen hoy día vigente. Ligado a ello, hay que mencionar y tener presente los instrumentos legislativos patrimoniales como la Ley 16/1985 del Patrimonio Histórico Español en la que se incluye la figura de Conjunto Histórico como protección de las ciudades (Figura 06) o la de Bien de Interés Cultural en la protección de inmuebles. Además debe añadirse la propia ley autonómica, la Ley 16/2007 del Patrimonio Histórico de Andalucía, junto al catálogo general del patrimonio histórico de Andalucía. Todos estos instrumentos y herramientas del planeamiento, junto a las fuentes mencionadas configuran una base de partida necesaria para el desarrollo de la investigación de este trabajo. Figura 05. Portada del Plan de Ordenación del Territorio de Andalucía.
IntroduccIón | 19
instituciones monásticas
| La impLantación conventuaL en eL contexto andaLuz. 22 2. instituciones monásticas El monacato o institución monástica es comúnmente conocida por un modelo de vida que adoptan los componentes de las diferentes órdenes religiosas. Aunque la vida monástica tiene lugar en diferentes religiones, ya sea hinduismo, taoísmo, cristianismo, budismo,… El estudio se centrará en el monacato cristiano, ya que este ha desempeñado un rol fundamental en la configuración del territorio y la ciudad en el ámbito de la iglesia católica. Aunque su irrupción en la escena europea destaca por su periodo medieval y moderno, sus orígenes se remontan a Egipto, durante el gobierno romano en el inicio del cristianismo como religión. El monacato surge como forma de vida eremítica y de retiro espiritual individual (Krüger, 2007, p. 12-13). Poco a poco, comienzan a conformarse grupos de personas que siguen este mismo estilo de vida, los cuales acabarán constituyéndose en comunidades y construyendo monasterios para poder ejercer la práctica espiritual. Tras la división del Imperio Romano en Oriente y Occidente, unido a la caída de su mitad occidental, el cristianismo adquiere un papel cada vez más importante en la nueva configuración política del territorio. Las discrepancias y disputas entre cristianos surgidas a partir de diferentes ramas se materializan en uno de los primeros hitos relevantes en la historia cristiana, el conocido Cisma de Oriente, en el siglo XI. Hecho que supondrá la división entre Católicos y Ortodoxos (Orlandis Rovira, 2017, p. 187-200). Aunque el monacato tiene lugar en el mundo cristiano, la nueva fragmentación en Occidente y Oriente supuso la diferenciación del mismo en ambas esferas. En el mismo periodo medieval, el monacato en el occidente católico comienza a adquirir auge y solidez, donde la orden del Císter compone un notable ejemplo. La numerosa aparición de órdenes y nuevas disputas en el papado darán como resultado un segundo cisma, el llamado Cisma de Aviñón (1), que repercutirá en la configuración de nuevas órdenes mendicantes, así como la reforma de otras existentes (Cantera Montenegro, 1996, p. 9-18). El siglo XVI supone una nueva división en el cristianismo, en esta ocasión producida por la Reforma Protestante de Lutero (Coffin, 2012, p. 566-593). Su firme oposición al papado y estructura católica repercutirá negativamente en la producción monástica en las áreas protestantes, donde en muchos casos supondrá además una supresión de edificios monásticos existentes. No obstante, en el ámbito católico la producción monástica seguirá produciéndose con gran auge durante la Edad Moderna logrando expandirse fuera de los límites del continente europeo. La configuración de nuevas órdenes religiosas es un fenómeno que continúa produciéndose en la actualidad, así como la continuación de la vida monástica. Aunque su número ha disminuido considerablemente, comparado con el alcanzado en su máximo apogeo, sigue siendo considerable la influencia y tareas desempeñadas por dicha institución. (1) El papado se dividió en dos, uno en Roma y otro en Aviñón. Además, los papas Urbano y Clemente se excomulgaron el uno al otro, quedando así toda la cristiandad excomulgada.
InstItucIones monástIcas 23 Europa occidental, cuna del desarrollo del monacato, alberga una producción conventual sin igual diseminada por todo el continente. La Edad Media supuso una etapa incierta, repleta de conflictos y dificultades sociales, políticas y económicas. Europa se encontraba fragmentada en dispersos reinos que pugnaban continuamente entre sí, sumado a los escasos avances tecnológicos y una abismal diferencia estamental. Este largo período tiene sus inicios a medida que el poder del Imperio Romano decrece paulatinamente hasta la total desaparición de la presencia romana con la caída de Constantinopla. A medida que transcurren los siglos comienza el germen de las comunidades religiosas en los territorios europeos occidentales, donde a pesar de tener una fundación en un punto geográfico determinado, la expansión de las órdenes se produce de manera vertiginosa por todo el continente. Entre las primeras grandes órdenes monásticas en alcanzar un primer desarrollo a nivel europeo puede encontrarse la orden de Cluny y el Císter durante el siglo XII, como reformas de la orden benedictina. Entre ellas, los cistercienses aparecieron en el ámbito continental en el siglo XI con un 0,8% de influencia, aunque tras un siglo después abarcarían el 42% de Europa (Ostos Prieto, Costa Rosado, Aladro Prieto y Pérez Cano, 2019, p. 3). Con origen francés, sus reglas y estilos monásticos se transportan radialmente en todos los ejes desde su epicentro galo (Masoliver, 1994, p. 33-45). En el plano de su expansión (Figura 07) puede detectarse dicho crecimiento, el cual responde a monasterios cistercienses los cuales obedecen, además de reglas propias del estilo de vida monástico, reglas arquitectónicas relativas a la construcción de los edificios. Así “todos los cenobios cistercienses están situados junto a pequeños riachuelos en los valles, pero nunca en la montaña, nunca a orillas de lagos o grandes ríos, ni junto al mar o en una isla” (Braunfels, 1974, p. 131). Por tanto, se trata de una tipología única que responde a una determinada orden, lo cual la caracteriza aún más, pudiendo reconocerse los enclaves fundacionales de dicha u otra comunidad. Determinaciones tan esenciales como 2.1 asentamientos monacales en europa Figura 07. Expansión de los Cisterienses en Europa (S.XII). Elaboración propia mediante plano base de Europa e información obtenida de Krüger, K.
| La impLantación conventuaL en eL contexto andaLuz. 24 la existencia de un compás o la localización de la iglesia en el centro o lateral del inmueble, si posee espadaña o torre se basan en una misma regla según el tipo de casa religiosa. El aspecto tipológico relativo a la materialización de los edificios conventuales se combina con la aparición de los estilos arquitectónicos como el románico y posteriormente el gótico. Así, según el período histórico y la adopción estilística de cada orden, la influencia monacal ejerce de transmisor de las corrientes arquitectónicas que comenzaban a tener en una determinada región, extrapolándolas a todas las áreas conocidas. Uno de los ejemplos más conocidos en Francia es la construcción del primer edificio gótico en el siglo XII, la basílica de Saint-Denis (Figura 08) de la orden de San Benito (Gómez y González de la Buelga, 2006, p. 21-23). Su importancia recae en ser el lugar de enterramiento de la realeza francesa, así como monasterio de El Escorial en España. Junto a la mencionada orden del Císter aparecen dos de las órdenes mendicantes que han desempeñado un papel crucial por su importancia e influencia en el desarrollo de la institución monástica en Europa: Frailes Menores (Franciscanos) y Padres Predicadores (Dominicos) (Figuras 09 y 10). En el siglo XIV estos ocuparán gran Figura 09. Monasterios de la orden de franciscanos en Europa, S.XIV. Elaboración propia mediante plano base de Europa e información obtenida de Krüger, K. Figura 10. Monasterios de la orden de dominicos en Europa, S.XIV. Elaboración propia mediante plano base de Europa e información obtenida de Krüger, K. Figura 08. Abadía de St. Denis, Paris. Fotografía de Javier Ostos Prieto. 2018.
InstItucIones monástIcas 25 Figura 11. Claustro del convento de dominicos en Cracovia, Polonia. Fotografía de Javier Ostos Prieto. 2019. parte de la Europa cristiana, aproximadamente el 53% tras un siglo desde su fundación (Krüger, 2007, p. 298), centrando su visión cada vez más en las nuevas conquistas de la península Ibérica. Se observa nuevamente una rápida expansión como muestra de la relevancia de una orden en el contexto continental, donde, más allá de ser el convento un edificio, constituía una identidad europea común. Así la regla dominica en el Reino de Francia era la misma que en el Reino de Inglaterra, Castilla o Polonia (Figura 11), por lo que a pesar de las diferencias políticas se compartían lazos y una misma identidad generada a través del monacato. En esta línea, tanto dominicos como franciscanos componen la punta de lanza de las nuevas fundaciones mendicantes. Las nuevas implantaciones en el plano geográfico no deben entenderse como algo casual o que siempre estén relacionadas a un núcleo urbano. Inicialmente, muchas de las órdenes al seguir un estilo de vida monástico deseaban el retiro y la búsqueda de aislamiento. Este hecho motivó en los monasterios al aprovechamiento de la situación geográfica derivando en lugares de montaña, valles, ríos o islas. Por ello es común tener la visión del edificio monástico inserto en la profundidad del bosque o bien en altas cimas desde la que se divisan amplios paisajes. En este sentido desempeñan una evidente componente paisajística ligada al territorio en el que se asientan. Esta sería la primera de las tres disposiciones conventuales mencionadas por Braunfels en las que la pieza conventual se separa de la entidad urbana relacionándose con el recogimiento y aislamiento en el medio natural. No obstante, con la aparición de las órdenes mendicantes, la posición del enclave conventual se modifica también desempeñando un papel tanto religioso como político en la configuración urbana de una ciudad. En este sentido, para la segunda disposición sería más frecuente encontrar urbes en las que se insertan piezas monásticas y estas a su vez son transformadas por los conventos. Por último, como tercera, aparecen ejemplos en los que un enclave monástico genera y construye ciudad. Esto es, a partir de la construcción conventual se configuran en torno a ella edificaciones que adquirirán proporciones urbanas. Como ejemplo representativo de esta implantación destaca la ciudad francesa del Mont-Saint Michel. Esta fue iniciada con un monasterio en su parte central y más elevada, alcanzando finalmente a ocupar la urbe toda el área terrestre. Se consideraba que la importancia de una ciudad estaba dada por sus monasterios, conventos y parroquias (Braunfels, 1974, p. 214-216), tanto así, como en el citado ejemplo en el que el convento alcanza a configurar y, posteriormente, gobernar la ciudad. Más allá del espacio dedicado a la convivencia y rezo, la componente territorial queda patente en las fundaciones monásticas. Estas adquieren una gran importancia en la articulación del territorio al situarse en los caminos entre ciudades, permitiendo la asistencia a viajeros y comerciantes. Como bien es sabido, la Edad Media es un período muy inestable, plagado de conflictos, en los que sin duda se
ciudades conventuales en el territorio andaluz
| La impLantación conventuaL en eL contexto andaLuz. 34 3. ciudades conventuales en el territorio andaluz Uno de los mayores escenarios en lo referente a la producción conventual en España tiene lugar en la actual Andalucía. Como se ha podido comprobar en la península Ibérica se produce un amplio desarrollo del fenómeno monástico, donde áreas como la andaluza sobresalen por su elevado número de espacios conventuales. Entre los tipos de comunidades monásticas y mendicantes, serán los segundos la que tome el relevo en la implantación del sur peninsular, ya que la ciudad ofrece un escenario más beneficioso para el desarrollo de la propia orden. “Esta es la época de las órdenes mendicantes, la mayoría de reciente creación, que van a encontrar en estas tierras andaluzas el marco apropiado para su rápida difusión […] se diferenciarán también, de las del norte por su carácter, eminentemente, urbano, frente al predominio de los establecimientos monásticos rurales del norte peninsular.” (López Martínez, 1992, p. 33-34). Cuando en el norte abundan monasterios como piezas en el medio rural y natural, bien aisladas o bien junto a caminos, en el sur se produce el fenómeno contrario. Aunque también emergen inmuebles monásticos en el entorno agrario, tan solo suponen un pequeño porcentaje comparado con las fundaciones urbanas. El convento en Andalucía adquiere una posición muy relevante que en muchos casos puede equipararse a la propia nobleza en relación a su producción palatina. Las ciudades, al carecer de equipamientos propios junto a la disminución de “las órdenes monásticas por su disfuncionalidad en la sociedad donde se reclamaban otros servicios, el clero materializado en las órdenes mendicantes apareció en el escenario religioso como fenómeno urbano” (García Torralbo, 1998, p. 362). La mayor parte de los núcleos urbanos andaluces incorporarán en su estructura urbana el convento como nueva pieza tipológica. Dicho proceso requiere del estudio y análisis de componentes no solo de carácter urbano, sino relativas al territorio en el que se inserta como la evolución demográfica o histórica del territorio andaluz. La geografía y los límites de los mapas políticos también suponen nuevos factores que influyen en las relaciones monásticas y urbanas. En el panorama andaluz se desarrollan múltiples tipologías de ciudades agrupadas desde el asentamiento rural hasta las aglomeraciones urbanas. Con el fin de determinar la ordenación de los municipios, así como de las infraestructuras y el territorio, en 2006 se elaboró el Plan de Ordenación del Territorio de Andalucía (4) (POTA). El presente plan tiene objeto la ordenación de todo el territorio que compone la Comunidad Autónoma de Andalucía. Entre la información planimétrica que ofrece el documento destaca el plano del sistema regional de ciudades, el cual agrupa en sistemas a los asentamientos urbanos estableciendo: Ciudad Principal, Ciudad Media y Pequeña Ciudad (Figura 20). Si bien el sistema urbano de grandes ciudades lo conforman las capitales provinciales (5), junto a las áreas metropolitanas, llama la atención la cantidad de puntos que componen el sistema de ciudades medias. Finalmente quedando en un tercer plano los asentamientos rurales. El plan detecta una serie de características entre este segundo Figura 20. Leyenda del plano del Sistema Regional de Ciudades del POTA. Sistema Polinuclear de Centros Regionales Redes de Ciudades Medias Redes de Asentamientos en Áreas Rurales Relaciones de continuidad entre redes (4) Plan de Ordenación del Territorio de Andalucía (POTA). Decreto 206/2006, de 28 de noviembre de 2006. Publicado en BOJA nº 250, de 29 de diciembre de 2006. Consejería de Obras Públicas y Transportes. (5) Además de las capitales provinciales, el POTA establece la ciudad de Algeciras como núcleo principal y por ende, lo incluye entre las grandes aglomeraciones urbanas.
Ciudades Conventuales en el territorio andaluz 35 nivel de ciudades, las cuales prácticamente se distribuyen casi de manera homogénea por el territorio andaluz. Además de un número similar de habitantes entre sí, la peculiaridad e importancia de estos asentamientos de grado medio ha quedado reflejada durante siglos por su capacidad política, económica y religiosa, situando a muchos sobre capitales de provincia actuales. La inmensa mayoría de redes y nodos que configuran los sistemas urbanos establecidos por el POTA son fruto de procesos territoriales ocurridos desde el pasado hasta tiempos contemporáneos. Las múltiples capas superpuestas durante siglos de historia generan como resultados conjuntos urbanos con prominentes valores patrimoniales. La figura de protección patrimonial para las ciudades españolas es la de Conjunto Histórico (6). El valor y grado de protección patrimonial de estos asentamientos sugiere que en ellos debe encontrarse la mayor parte, y con mayor relevancia, de la producción conventual en Andalucía. En este sentido, se detectan los 124 conjuntos declarados hasta 2020 (Figura 21). En el plano resultante se detecta que no todos los asentamientos urbanos han tenido fundaciones monásticas. Por tanto, se diferencian las ciudades entre las marcadas en rojo, que sí tienen o tuvieron presencia conventual, y en azul, aquellas que no albergaron espacios monásticos. El número de ciudades en rojo es muy superior, aunque la ausencia en el resto de ciudades de ciudades conventuales puede hallarse en motivos patrimoniales. La declaración patrimonial de un conjunto urbano no solo atañe a su patrimonio arquitectónico, sino que también debe considerarse su patrimonio etnológico, paisajístico, inmaterial,… etc. que haga que la presencia conventual no sea determinante. En otros casos, el número y riqueza de los edificios conventuales sí supone parte de Figura 21. Conjuntos Históricos de Andalucía con conventos (rojo) y sin conventos (azul). Elaboración propia. (6) Artículo 15.3, Ley 16/1985, de 25 de junio, del Patrimonio Histórico Español. CH con conventos CH sin conventos
| La impLantación conventuaL en eL contexto andaLuz. 36 3.1 evolución Histórico-territorial El territorio que compone la actual Andalucía ha sido durante toda su historia un lugar de confluencia de culturas, civilizaciones, conflictos y cambios. Al sur de la península Ibérica se sitúa en una privilegiada localización bañada por las aguas del mar Mediterráneo y el océano Atlántico convergiendo en las columnas de Hércules (7). Al norte, Sierra Morena establece el límite natural con el del territorio norte peninsular, mientras que el cauce del Guadalquivir vertebra junto a sus afluentes, de este a oeste, el valle central. Entre los primeros pobladores locales de esta región se mencionan los pueblos tartésicos y turdetanos, con posteriores colonizaciones de origen fenicio como Gadir o griego como Mainake (Lara y Lara, 2018, p. 45-66). A partir del siglo II a.C., la llegada de Roma estableció una primera ordenación del territorio basada en una eficiente organización territorial en sus dominios. La reforma del emperador Augusto estableció la división en provincias, divididas a su vez en conventus, en Hispania fraccionándola en tres regiones: Tarraconensis, Lusitania y Bética (Ozcáriz Gil, 2012, p. 566). Esta última ocupaba de hecho una mayor extensión que el territorio andaluz actual compuesto por la Comunidad Autónoma de Andalucía (Figura 22). Aunque sus límites iniciales eran aún más extensos, ocupando parte de la actual Almería, estos se redujeron en el siglo I d.C. La superposición entre los límites provincial romano y actual andaluz permite advertir las diferencias comentadas. En el mismo plano se han destacado las capitales de cada conventus: Gades, Astigi y Corduba (8) (Ozcáriz Gil, 2012, p. 566). El plano divide por tamaños a las ciudades capitales de las demás, sin tener en cuenta datos censales pues no se conocen con exactitud. No obstante, se calcula que el número de habitantes por hectárea podría ser en una ciudad romana sobre los 225-250 hab/ ha (Gozalbes Cravioto, 2007, p. 186), por lo que variaría en función del tamaño de cada urbe. La romanización, como fenómeno globalizador, propició la creación de una estructura viaria de calzadas con una gran extensión por (7) Esta denominación era referida en la antigüedad al estrecho de Gibraltar. (8) Actualmente son las ciudades de Cádiz, Sevilla, Écija y Córdoba. (9) En la actualidad, río Guadalquivir. (10) Nombre romano del río Genil. (11) Para los romanos una mansio era considerado un punto de parada en el camino o ruta. la motivación por la declaración de una ciudad bajo la mencionada protección de bien cultural. En el estudio para la implantación conventual en el contexto andaluz se seleccionan aquellos enclaves urbanos que son Conjunto histórico (CH) y poseen presencia conventual. Así pues al superponerse los planos de CH y del sistema de ciudades del POTA, se observa una gran relación entre los municipios que son ciudad media y con presencia conventual. No obstante, también hay que destacar otro amplio número en aquellos establecidos por el POTA como asentamientos rurales, pues tanto en la Sierra Norte de Sevilla, como en la de Grazalema de Cádiz, abundan estos núcleos urbanos. Por el contrario, aunque en Huelva y Jaén aparece un destacado número de CH, estos carecen de presencia monástica.
Ciudades Conventuales en el territorio andaluz 37 Figura 22. Provincia romana de la Bética, siglo I d.C. Elaboración propia tomando datos del Atlas de la Historia del Territorio de Andalucía. todo el Imperio (Figura 23). Los núcleos urbanos romanos basan su morfología en el viario, donde cardo y decumano componen los ejes principales del área urbana. Estos a su vez conectan con la red del sistema viario, enlazando ciudades y conexiones en el territorio. Ejemplos muy característicos son la vía de la Plata, conectando el norte con el sur de Hispania, y la vía Augusta, uniendo las ciudades de Gades y Roma (Blázquez Martínez, 2006, p. 7-8). Además de la red viaria representada, se une el transporte fluvial, principalmente realizado por el río Betis (9). La navegabilidad llegaba incluso hasta el Singilis (10), afluente del Betis (Cortés y López, 1835, p. 169), alcanzando la capital astigitana, en la que el río era empleado para la exportación de aceite de oliva. La importancia del período romano no sólo recae en su etapa histórica, sino que además de componer una primera ordenación del territorio, anticipa los futuros desarrollos de los núcleos urbanos. En el marco territorial bético-romano, muchas de las civitas destacadas cumplían la función de mansio (11) (Instituto de Estadística y Cartografía de Andalucía, 2009, p. 156). Dicha función no solo tenía lugar en la Bética sino por todo el Imperio, hecho que más tarde retomarían los edificios conventuales como componentes de las grandes infraestructuras viarias. Así como se ha detectado en los caminos de peregrinación, los conventos suponen un punto de parada y hospicio para viajero al igual que las mansio romanas. Este marco urbano, incluso las antiguas capitales de los conventus heredarán en los siglos venideros la importancia adquirida durante los tiempos de Roma. A pesar de la caída del Imperio en occidente, la estructura territorial Figura 23. Calzada romana de Ostia antica. Fotografía de Javier Ostos Prieto. 2018. Principales calzadas Capitales de Conventus Ciudades
| La impLantación conventuaL en eL contexto andaLuz. 38 romana continuará empleándose como soporte del escenario medieval durante siglos. En Hispania se instalará el pueblo visigodo pero en el año 711, tras la derrota visigoda en la batalla del río Guadalete, las tropas califales ocuparán toda la antigua Hispania, surgiendo la nueva región de Al-Andalus. Los musulmanes aprovecharán gran parte de los primitivos caminos romanos, implementando otros y generando una nueva configuración territorial. Córdoba será designada la capital del califato, lo que propiciará un gran desarrollo en la región andaluza. Lentamente, tras la entrada de los musulmanes en la Península Ibérica, los reinos cristianos adquirirán fuerza y protagonismo. Al estar centrados en el contexto andaluz, es importante remarcar el hito histórico de la batalla de las Navas de Tolosa en el año 1212, ya que supone el inicio de la conquista cristiana del territorio andaluz (Orlandis Rovira, 2017, p. 270) y la aparición de las órdenes religiosas en su panorama. A través del paso de Despeñaperros, los reyes cristianos impulsarán numerosas campañas de conquista sobre el dominio musulmán. Según las fechas en la toma de las plazas señaladas, pueden dividirse la conquista de Andalucía en seis fases. No obstante hay que señalar que las seis etapas en las que se ha dividido la conquista andaluza responden a criterios propios del autor. Es decir, en lugar de atender a representar desde un punto de vista histórico las campañas bélicas realizadas por los reyes cristianos, como Fernando III o Alfonso X, se ha establecido cada etapa en función de la fecha de conquista. Según el año de la ocupación del enclave urbano en cada región por parte de los cristianos, se observa que existen diferentes períodos o fases dentro de un mismo reinado, por lo que podría a responder a diferentes campañas dentro del conflicto bélico general entre reinos cristianos y musulmanes. Es por ello, que se precisa de este análisis, previo a la lectura de las etapas en la guerra en la región andaluza que han quedado caracterizadas en seis apartados. La primera fase abarcaría desde el año 1212 al 1236 (Figura 24), la cual fue comandada por el rey castellano Fernando III ocupando gran parte de la actual provincia de Jaén y dirigiéndose directamente por la cuenca del valle del Guadalquivir con el objetivo de poder capturar la antigua capital del Califato de Córdoba (12) (Lara y Lara, 2018, p. 147-150). Este modo de proceder en la estrategia bélica se debe principalmente a la topografía andaluza. En la zona sur se encuentran las cordilleras subbéticas y penibéticas que ofrecen una difícil accesibilidad para el ejército. Por el contrario, la horizontalidad de la vega del Guadalquivir y la prosperidad de las ciudades que en él se encuentran favorece la dirección de conquista en el mismo sentido del cauce fluvial, sumado a que entre ellas se encontraba la mencionada capital cordobesa. Como puede observarse en el segundo período establecido (Figura 25), de 1236 a 1255, el rey culmina la ocupación del valle del antiguo Betis, tomando sus principales plazas como Écija, Carmona o Sevilla, deteniéndose en el arco territorial de Aracena, Moguer y Lebrija. En esta fase, en concreto, se puede observar cómo (12) Tras la conformación del Califato de Córdoba, se suceden numerosos conflictos y períodos de crisis que modifican el mapa político de la península. Así, la capital pasará a Sevilla y posteriormente a Granada. Figuras 24 a 30. Fases de la conquista cristiana de Andalucía. (Ver en páginas 40-43). Elaboración propia según datos del Atlas Histórico de Andalucía y Chamocho Cantudo, 9-18. Ciudad 1489-1492 1350-1489 1284-1350 1255-1284 1236-1255 1212-1236 Períodos de conquista en años Fundación cristiana
Ciudades Conventuales en el territorio andaluz 39 entre los años de 1240 y 1241 el monarca ocupa un elevado número de ciudades, fruto del impulso cristiano y el debilitamiento del reino islámico. En esta fase, “tanto Murcia como el valle del Guadalquivir alcanzaron sus dimensiones regionales y comenzaron a tener identidad dentro de la Corona de Castilla desde la repoblación, contribuyendo a ello la frontera con el reino Nazarí” (De Tomás Medina, 2015, p. 131) En la fase 3 (Figura 26), entre 1255 y 1284, se observa cómo Alfonso X consigue conquistar los restantes territorios occidentales, nuevamente detenido por la abrupta topografía que al sur ofrece la Sierra de Grazalema. Es interesante señalar que en prácticamente 50 años se ha conseguido ocupar la mitad de la actual Andalucía. Una campaña que por su rapidez parecía que culminaría con el fin de la influencia musulmana, sin embargo este hecho demorará su llegada aún dos siglos más. Desde 1284 a 1350 se establece el cuarto período de conquistas (Figura 27). Esta pierde el ritmo iniciado durante las primeras fases, finalizando con la ocupación de algunas nuevas plazas que modificarán levemente la frontera entre reinos, marcada por la orografía andaluza. Siglos de sucesivas treguas y tratados entre castellanos y granadinos darán forma al contorno fronterizo, que establecerá una constante tensión entre ambos reinos (Chamocho Cantudo, 2017, p. 140). En este contexto fueron numerosas ciudades las que adquirieron el sobrenombre “de la frontera” como herederas de su localización geográfica en el límite con el reino nazarí. Una quinta fase (Figura 28) se desarrolla entre 1350 y 1489, aunque tiene lugar especialmente a partir de 1480. Tras casi un siglo de consolidación de fronteras, los cristianos se deciden a finales del siglo XV culminar la ocupación islámica con una rápida campaña que les otorga casi totalidad del Reino de Granada. Finalmente, entre 1489 y 1492 se encuentra el último período de conquista (Figura 29) principalmente conocido por la toma de la ciudad de Granada por Isabel de Castilla y Fernando de Aragón, concluyendo así la presencia islámica en el territorio peninsular ibérico. Además de las conquista de ciudades, durante el desarrollo de la campaña militar (Figura 30) sse realizaron numerosas fundaciones que tienen lugar a lo largo de diversos siglos, como la de Chiclana de la Frontera en 1303 o Puerto Real en 1483. Una de las más conocidas es la de Santa Fe en 1491, campamento militar durante el asedio de la ciudad de Granada, “cuyo esquema provenía de la castellana Briviesca, con trazado cuadricular y tejido urbano generado a partir de una plaza central que dialoga en perfecta armonía con la iglesia” (De Tomás Medina, 2015, p. 411). Posteriormente, durante el siglo XVIII tiene lugar la fundación de un elevado número de municipios, los cuales configuran parte de los asentamientos urbanos seleccionados como La Carolina, San Fernando o San Roque. Por tanto, en el ámbito andaluz, los espacios conventuales encuentran tanto núcleos urbanos existentes, ocupados a los musulmanes, y otros de nueva planta, los cuales suponen una nueva oportunidad de desarrollo urbano.
| La impLantación conventuaL en eL contexto andaLuz. 40 1255-1284 1236-1255 1212-1236 Figura 26 Figura 24 Figura 25
Ciudades Conventuales en el territorio andaluz 41 1489-1492 1350-1489 1284-1350 Figura 28 Figura 27 Figura 29
| La impLantación conventuaL en eL contexto andaLuz. 48 De hecho, una de las claves fundamentales para la comprensión de la implantación conventual en Andalucía es la propia conquista. Al tratarse de territorio musulmán carente de una abundante producción en la tipología religiosa cristiana como iglesias, conventos,… etc. se precisa de una renovación de las ciudades donde se incorporen estas arquitecturas. A ello hay que añadir que este hecho se ve reforzado al tratarse de una lucha contra el Islam, donde se hace necesaria la reconversión de lugares sagrados e incorporación de otros nuevos para poder cristianizar los nuevos territorios ocupados (Figura 36). Así, “los reyes de Castilla emplean las fundaciones monásticas y conventuales como elementos […] en el proceso de conquista y repoblación del Valle del Guadalquivir. […] Estos son de un alto valor […] utilizados para cristianizar y castellanizar los espacios recuperados al Islam. Por tanto, las fundaciones reales se hacen con un claro fin político, que, sin lugar a dudas, se une al valor religioso de las mismas.” (Miura Andrades, 1992, p. 16). Este fenómeno favorece en suma instancia a las comunidades religiosas, las cuales encontrarán más que propicias las localizaciones urbanas andaluzas sin precedentes de otras órdenes. Las pugnas en las ciudades por el poder, limosnas,… etc. se trasladarán a conflictos en el amplio abanico de las órdenes religiosas, que a su vez también aparecen disputas en una misma rama (18) (Figura 37). Estos factores propician a su vez una mayor rapidez en las fundaciones, así como una diseminación en el territorio buscando nuevos enclaves en los cuales puedan ejercer su labor sin objeciones. En el mismo plano de fundación de conventos y monasterios, no lo serán menos los castillos y fortificaciones necesarios para la defensa de la frontera. Estas edificaciones pueden encontrarse comúnmente erigidas sobre elevados riscos u ocupando antiguas alcazabas de las ciudades cristianas limítrofes con el reino nazarí. Las infraestructuras bélicas forman una parte fundamental para la defensa del territorio, en las cuales, además de soldados, estaban ocupadas o construidas por comunidades religiosas militares. Estas órdenes tienen su aparición especialmente para la lucha contra el hereje y ayudando en la liberación de cautivos cristianos. La guerra santa promulgada por los Papas y reyes castellanos contra el Islam en Tierra Santa, también se traslada a la Península Ibérica favoreciendo la implantación monástica en territorios fronterizos de órdenes militares españolas como la de Santiago o Calatrava. De hecho, aunque participaban activamente en guerras, estas no componían ejércitos en sí, sino que acompañaban a los ejércitos, lo que les valió en la cesión en los repartimientos, o inmediatamente después, de manzanas de casas en las ciudades conquistadas donde fundar sus conventos…” (López Martínez, 1992, p. 33). Además de las propiamente militares, las comunidades mendicantes también viajaban junto a los ejércitos para el apoyo moral y espiritual, lo que propició en muchas ocasiones del favor real y nobiliario ocupando propiedades muy privilegiadas en las nuevas plazas conquistadas. Si bien el papel de las órdenes militares no debe olvidarse, el proceso fundacional en las tierras andaluzas lo marcarán las órdenes mendicantes produciendo más de 500 fundaciones. Figura 36. Iglesia de Santa María de la Encarnación en Constantina. Fotografía de Javier Ostos Prieto. 2020. Figura 37. Convento de Santa Ana de Écija. Fotografía de Javier Ostos Prieto. 2019. (18) Un ejemplo de las luchas de poder entre las comunidades mendicantes se aprecia en la oposición de cuatro conventos establecidos en Écija a una nueva fundación por parte de Padres Terceros, sometiendo el caso incluso al Real Consejo (Hernández Díaz, Sancho Corbacho, Collantes de Terán, 1951, p. 179-180)
Ciudades Conventuales en el territorio andaluz 49 Para el estudio de la implantación conventual en un territorio tan extenso como el andaluz, se han seleccionado aquellas ciudades declaradas Conjunto Histórico en la actualidad, donde se haya detectado presencia conventual. Así pues, tomando como datos los ofrecidos por Madoz en las provincias andaluzas, junto a la base documental del Portal de Archivos Españoles (PARES), se ha desarrollado una tabla en la que se sitúan los diferentes municipios con el total de órdenes monásticas tanto masculinas como femeninas, su población, localización,… etc. (Ver Tabla 01 en Anexos). El plano conventual reflejado en la figura 38, representa la totalidad del número de conventos en cada ciudad, el cual genera una aproximación del auge de la producción conventual a finales del siglo XVIII (19). El plano se encuentra superpuesto con la capa política de las provincias eclesiásticas del mismo período, ya que estas rigen el control en los aspectos religiosos, como podía observarse en la división general eclesiástica en la España peninsular. Se puede detectar una clara diferenciación entre los núcleos pertenecientes a la provincia de Sevilla, que son más numerosos que los situados en el resto al ser esta una de las últimas provincias generadas y dependiente directamente de la capital hispalense a diferencia de otras que tienen su sede en Toledo u otras capitales fuera del ámbito andaluz. A su vez, la ciudad sevillana destaca por su elevada producción seguida de las principales ciudades como Córdoba, Granada, Málaga, Jerez o Écija, las cuales a su vez, son los grandes núcleos poblacionales y de importancia en la fecha. También se superponen las diferentes vías de comunicación terrestre, que muy casualmente se sitúan sobre ellas las ciudades con mayor número de conventos. Como es lógico, las principales rutas propician las nuevas implantaciones monásticas, que además se encuentran Figura 38. Plano de ciudades CH y conventos a finales del siglo XVIII. Elaboración propia a partir de datos censales de Madoz y fechas de declaración de CH. 70 > 30 - 50 20 - 30 12 - 20 8 - 12 2 - 8 < 2 Número de conventos por ciudad (19) Aunque los procesos desamortizadores no han afectado aún al gran número de conventos, no hay que olvidar que los Jesuitas fueron expulsados en 1767. Sin embargo, se han incluido los espacios de la Compañía de Jesús en el análisis realizado con el fin de tener un número más exacto de la influencia monástica.
| La impLantación conventuaL en eL contexto andaLuz. 50 estrechamente ligadas al propio desarrollo urbano que experimentan los municipios. Del mismo modo hay una notable ausencia en las áreas de Sierra Morena y de la actual Almería, muy probablemente debido a una escasa comunicación y desarrollos urbanos. Como es bien sabido, los conventos se dividen en masculinos y femeninos (Figuras 39 y 40). La figura anterior mostraba el número total de las fundaciones conventuales, aunque estas se dividen su vez en las casas masculinas (en rojo) y las femeninas (en azul) tomando igual base y referencias. Al establecerse una comparativa entre ambos, la principal diferencia que puede observarse es el elevado número de la presencia de religiosos en el territorio respecto a la rama análoga de religiosas que no poseen fundaciones en todos y cada uno de los municipios. Ello es debido a que la presencia masculina era mucho más representativa y activa, por lo que a priori su número es mayor y se encuentran más diseminados por el territorio. Por el contrario aparece un único ejemplo a la inversa, en Dos Torres, donde tan solo hubo presencia de las religiosas concepcionistas siendo algo bastante singular. En lo que respecta al número total entre unas comunidades y otras, es prácticamente proporcional al de fundaciones totales. Figura 40. Plano de ciudades CH y conventos femeninos (Azul) a finales del siglo XVIII. Elaboración propia a partir de datos censales de Madoz y fechas de declaración de CH. Figura 39. Plano de ciudades CH y conventos masculinos (Rojo) a finales del siglo XVIII. Elaboración propia a partir de datos censales de Madoz y fechas de declaración de CH. 40 > 40 > 18 - 25 18 - 25 10 - 18 10 - 18 6 - 12 6 - 12 2 - 6 2 - 6 < 2 < 2 Número de conventos por ciudad Número de conventos por ciudad
Ciudades Conventuales en el territorio andaluz 51 El proceso fundacional visualizado en los planos anteriores no está compuesto por una única etapa. Independientemente del origen o característica de la orden, las implantaciones se suceden de un modo diferente en el eje cronológico existiendo una mayor o menor cantidad de las mismas en función del siglo que se observe. En el gráfico de la figura 41, puede observarse la evolución de las fundaciones iniciadas en el contexto andaluz en el siglo XIII que abarcan hasta el siglo XX. En el primer siglo aparecen casi 40 fundaciones, decayendo cien años después, aunque posteriormente con un aumento exponencial focalizado en el siglo XVI con más de 250, aproximadamente el 47% de la totalidad. No es casual que dicho período coincida con un gran auge en España en la esfera global conocido como el Siglo de Oro. El extenso crecimiento propició que en muchos municipios pudiera haber incluso dos o más espacios conventuales de la misma orden, que en multitud de ocasiones pugnaban entre sí. Parte del crecimiento conventual colmatando ciudades, constantes crisis económicas en España, procesos desamortizadores, y el declive de la utilidad de la tipología de la pieza conventual, favoreció la decadencia del sistema descendiendo notablemente el número de fundaciones en los siglos XVIII, XIX y XX, prevaleciendo en la actualidad una mínima parte de lo que años ha, pudo llegar a ser. Figura 41. Fundaciones conventuales en CH del territorio andaluz. Elaboración propia a partir de datos censales de Madoz y Floridablanca. El escenario conventual andaluz lo construyen más de 50 órdenes: Dominicos, franciscanos, agustinos, carmelitas, mercedarios, trinitarios,… correspondientes en sus ambas ramas, masculina y femenina. Estas realizan fundaciones en un gran número de municipios andaluces entre los cuales, “los conventos o casas grandes se situaban en capitales o pueblos importantes, alternando con otros pequeños que podían ser incluso rurales” (Pérez Cano, 1996, p. 45). El hecho de suponer un número muy extenso en cantidad de órdenes hace que el estudio se centre en aquellas dos más relevantes a nivel español y andaluz, las cuales desempeñan un desarrollo inicial en su llegada al territorio andaluz, estas son la orden de predicadores, conocida como dominicos, y la orden franciscana. La primera fue fundada por Domingo de Guzmán en 1216 en Touluse, donde en 1218 ya viajan a tierras castellanas con el fin de propagar su Orden (Huerga, 1992,
| La impLantación conventuaL en eL contexto andaLuz. 52 p. 33-39). Para poder comprender el proceso fundacional de la orden de predicadores en Andalucía, se ha realizado dos planos donde se observan tanto las fundaciones masculinas como femeninas en los diversos siglos. Ligado al proceso de conquista, la toma de Córdoba en 1236 supone el inicio de la presencia dominica (Figura 42) en tierras andaluzas estableciendo la primera fundación en dicha ciudad en 1241 (Ibid., 32), seguida de Sevilla en 1248 (Pérez Cano, 1996, p. 121-122) y Jerez de la Frontera en 1264 (20). Como puede observarse, siguen el orden del proceso de conquista del valle del Guadalquivir, así como la elección de las ciudades con mayor importancia. Del mismo modo, la primera fundación femenina se realizará en la ciudad de Jerez de la Frontera siguiendo, al igual que en la rama masculina, su implantación en el resto de núcleos urbanos más destacados en los siglos posteriores. Otro dato a destacar es la aparición de un convento de religiosos y religiosas, salvo excepciones como el caso hispalense o el granadino donde la presencia femenina es mucho mayor. Continuando con la presencia de la orden franciscana (Figura 43) se observa una mayor dispersión de los enclaves mendicantes en el territorio. Mientras que “los franciscanos franceses prefirieron las pequeñas poblaciones. Los andaluces se extendieron por todas las poblaciones, especialmente las grandes, ignorando las áreas más deprimidas y de más baja densidad” (López Martínez, 1992, p. 42). La decisión de implantación es fundamental. Ambas órdenes apuestan por las grandes ciudades ya que es necesariamente requerida una presencia del nuevo orden cristiano así como la posibilidad de una obtención de mayores recursos económicos, pues ambas comunidades son mendicantes. Aunque franciscanos tienen fundaciones en las mismas tres ciudades que los dominicos, se adelantan a estos a través de su presencia en las plazas de Baeza y Úbeda, 1227 (García Torralbo, 1998, p. 29-34) y 1233 respectivamente (Serrano Estrella, 2008, p. 72-73). Al ser conquistadas ambas antes que Córdoba, estos aprovechan para establecer su fundación en la mayor brevedad (21). Del mismo modo, las fundaciones de religiosos irán acompañada a posteriori de religiosas en la misma ciudad. En este caso, tan solo Córdoba destaca por una importante presencia de Clarisas frente a las demás urbes. La muestra de dos de las órdenes religiosas más relevantes junto a los planos de la totalidad de la implantación monástica unido a las ramas masculinas y femeninas de los mismos pone de manifiesto la importancia y trascendencia conventual en Andalucía. Dominicos y franciscanos se instalan en aquellas ciudades más próximas a los viarios de comunicación terrestre y principales rutas comerciales, así como estableciendo implantaciones en las grandes urbes con la motivación principal de obtener limosnas y el máximo dominio territorial. La influencia de la conquista cristiana, unida las infraestructura de comunicaciones en el territorio y vinculado con el crecimiento demográfico suponen factores que determinan el lugar fundacional establecido en su momento por las órdenes religiosas. Figura 42. Fundaciones conventuales dominicas (azul) en CH. Elaboración propia a partir de datos censales de Madoz. Figura 43. Fundaciones conventuales franciscanas (verde) en CH. Elaboración propia a partir de datos censales de Madoz. Siglo XV Siglo XV Siglo XVIII Siglo XVIII Siglo XIV Siglo XIV Siglo XVII Siglo XVII Siglo XIII Siglo XIII Siglo XVI Siglo XVI Siglo de fundación en la ciudad Siglo de fundación en la ciudad *Cuando al nombre de la ciudad le sigue un paréntesis: (2) ciudad, hace referencia al número total de fundaciones de la misma orden en esa ciudad. *Cuando al nombre de la ciudad le sigue un paréntesis: (2) ciudad, hace referencia al número total de fundaciones de la misma orden en esa ciudad. (20) Año de la fundación del convento de Santo Domingo de Jerez de la Frontera (Ministerio de Cultura y Deporte, 2020, consultado el 31 de mayo de 2020. http:// pares.mcu.es/ParesBusquedas20/catalogo/ autoridad/7213).
Ciudades Conventuales en el territorio andaluz 53
| La impLantación conventuaL en eL contexto andaLuz. 54 3.3 estado actual del sistema conventual Si previamente se han abordado procesos de la implantación conventual, no debe olvidarse la continuidad de la institución monástica hoy día. Como se ha comentado, los espacios conventuales se suceden desde el medievo a lo largo de los siglos perviviendo en la actualidad. Para nada se trata de un fenómeno extinto, porque “para la Iglesia, este género de vida no solo tiene una gran tradición sino también un valor permanente” (Pérez Cano, 1996, p. 33). Se trata de una institución viva pero en constante cambio y adaptación a los nuevos tiempos. Al hablar del monacato se suele pensar y abordar el tema desde un punto de vista histórico, acudiendo a su pasado, pero no puede dejarse atrás su continuidad temporal. El panorama que presenta la institución monástica en Andalucía en el siglo XXI difiere mucho del representado en siglos anteriores. Una de las principales diferencia del número de enclaves conventuales en su sistema urbano, habiendo desaparecido su influencia por completo en muchos municipios. A día de hoy el fenómeno conventual ha trascendido todos los límites políticos y geográficos pudiéndose encontrar en cualquier parte del mundo cristiano. Sin embargo, su número y persistencias han descendido notablemente en el continente europeo. En España, concretamente, los procesos desamortizadores sucedidos en la mitad del siglo XIX tuvieron una directa repercusión en la desaparición, demolición y transformación de la mayor parte del patrimonio conventual (Lazo Díaz, 1970, p. 115-127). Todo ello, unido a la disminución de nuevos miembros en las órdenes, hizo que muchas de ellas desaparecieran con el tiempo. A pesar del descenso de muchas de las comunidades religiosas, también se ha producido el ascenso y creación de otras como la conocida orden andaluza de la Compañía de la Cruz. Fundada en 1875 en Sevilla, por sor Ángela de la Cruz (Hermanas de la Cruz, consultado el 31 de mayo de 2020, https:// www.hermanasdelacruz.org/p/biografias.html), actualmente cuenta con más de 50 implantaciones durante el siglo XX y XXI en países como España, Italia o Argentina. En Andalucía existen un total de 39 nuevas fundaciones (Ros Carballar, 2009, p. 135-138) (Gómez, 1982, p. 22), distribuidas principalmente en las provincias de Sevilla y Huelva, quedando en un segundo plano Jaén junto a Cádiz y Málaga, manteniendo una leve presencia en la capital cordobesa y sin nuevas implantaciones en los territorios de Granada y Almería. Aunque en la historia del monacato el número de nuevas fundaciones se ha reducido notablemente, estas no han cesado. De hecho, al igual que ocurre con las implantaciones de las Hermanas de la Cruz en Andalucía pueden hallarse diversos ejemplos de nuevos conventos en el siglo XX como muestras de la continuidad del fenómeno monástico en la actualidad. En la ciudad de Córdoba, en 1959, fue fundado el monasterio de la Visitación de Nuestra Señora (Figura 44), de la orden de las hermanas salesas, realizado por el arquitecto (21) Puede afirmarse la existencia de una “competición” entre franciscanos y dominicos. Ejemplo de ello es la fundación dominica en Sevilla en 1248 y justo un año después en 1249, aparece la fundación franciscana (Pérez Cano, 1996, p. 121-122)
Ciudades Conventuales en el territorio andaluz 55 Rafael de La-Hoz Arderius (Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico, 2020, consultado el 31 de mayo de 2020. https://guiadigital.iaph.es/ bien/inmueble/20429/cordoba/cordoba/monasterio-de-las-salesas). También es posible hallar nuevas implantaciones en localidades menores a las capitales provinciales como en la localidad de la Palma del Condado, Huelva. A mediados del siglo XX se fundó un convento para la mencionada orden de las Hermanas de la Cruz, realizado por el arquitecto Carlos Martínez Cano. (Ayuntamiento de La Palma del Condado-Catálogo del PGOU, 2007, p. 10). Entre los procesos actuales en la implantación monástica es muy común la reutilización de antiguas edificaciones conventuales en lugar de crear otras nuevas. Son pocas las comunidades religiosas que continúan en el lugar original desde su fundación. Aun así existen órdenes que tienen dicha continuidad como la comunidad de dominicas del convento de Santa Florentina en Écija, que han residen en el convento desde su fundación en 1460 hasta la actualidad (Ostos Prieto, 2018, p. 104) o en el convento de Arcos de la Frontera que desde 1650 lo han habitado las mercedarias descalzas (Figura 45) (Ministerio de Cultura y Deporte, 2020, consultado el 31 de mayo de 2020, http://pares.mcu.es/ParesBusquedas20/ catalogo/autoridad/7580). Ejemplos entre muchos de los conventos andaluces que manifiestan la persistencia del monacato a través de nuevas fundaciones, reocupación de antiguos conventos e incluso subsistencia de una misma orden en su casa fundacional. Para conocer el alcance de la vida monástica en el territorio andaluz (Figura 46), se han consultado las guías diocesanas pertenecientes a cada diócesis, en las que se contabilizan las órdenes existentes en cada territorio. En ellas aparecen datos de la denominación del convento, características de la orden, sede de gobierno e incluso las actividades propias de la comunidad entre las que pueden destacarse: vida contemplativa, atención a enfermos, hospedería o elaboración de repostería. Esta última es bastante popular, donde además compone parte del patrimonio inmaterial de la orden. Un ejemplo de ello son Figura 44. Monasterio de la Visitación de Nuestra Señora, Córdoba. Fotografía de Juan Andrés Rodríguez Lora. 2019. Figura 45. Interior del convento de mercedarias descalzas, Arcos de la Frontera. Fotografía de Guillermo Plaza Berjemjo. 2019. Figura 46. Claustro del convento de mercedarias descalzas, Arcos de la Frontera. Fotografía de Guillermo Plaza Berjemjo. 2019.
| La impLantación conventuaL en eL contexto andaLuz. 56 los bizcochos marroquíes del citado convento de Santa Florentina de Écija (Figura 47) (Ostos Prieto, 2018, p. 85-86). La gastronomía conventual sobresale de los límites espaciales de la clausura, llegando a constituir conocidas ferias relativas a los dulces de conventos como la organizada anualmente en el Alcázar de Sevilla, en la cual puede hallarse repostería conventual de la capital y la provincia hispalense. Del mismo modo, de toda Andalucía se congrega la gastronomía conventual de las 8 provincias, en la feria celebrada en Málaga. Estos ejemplos suponen una muestra de la actividad tanto culinaria como una derivación en la atracción turística en la que desempeñan un relevante papel en el siglo XXI las comunidades religiosas. En las guías diocesanas mencionadas se recoge el número de comunidades actuales, lo que permite la elaboración de un plano contemporáneo (Figura 48), al igual que el realizado previamente de la implantación conventual en Andalucía. Se han tomado las provincias eclesiásticas actuales como base, las cuales vuelven a no coincidir con la delimitación política, de provincias en este caso. Del mismo modo que se representaban los caminos en el siglo XVI, en esta ocasión se superpone el viario de autovías y autopistas establecido por el planeamiento territorial (POTA). Por último se destaca el número total de comunidades religiosas que se encuentren en conventos de manera activa (22), con el fin de poder equiparar al plano de finales del siglo XVIII. Aunque la cuantía de edificios conventuales es mayor al reflejado por el plano, lo que aquí se pone de manifiesto es el valor de continuidad del uso. Ciudades como Sevilla, Córdoba y Granada vuelven a destacar en el plano como las de mayor carga monástica, desapareciendo el uso en gran cantidad de municipios. El hecho de que también fueran las urbes de mayor producción, las dota en una escala de probabilidad de mayores posibilidades en la continuidad de la vida monástica. Aunque sigue existiendo una elevada presencia en la comunidad andaluza, el número total ha descendido en dos siglos, un 75%. En este sentido, otro aspecto que llama la atención es la cantidad de religiosos y religiosas. Si bien el plano femenino se asemeja al total de los conventos actuales, el plano masculino (Figura 49) supone todo lo contrario con escasamente 12 municipios frente a los 39 femeninos (Figura 50). Nada que ver con las implantaciones realizadas en el pasado donde la influencia masculina era mucho mayor que la de la rama de religiosas. Incluso puede anticiparse un posible declive de la rama masculina en la vida monástica dando paso a su homónima, basándose en una observación en la evolución histórica de las comunidades. Hoy día los integrantes de las órdenes religiosas están muy presentes en la vida urbana, donde aún se les continúa viendo transitando las calles. Todavía persiste el monacato con un fuerte arraigo distribuido por todo el territorio andaluz, el cual ha abarcado otras actividades ampliando su oferta a las conocidas ferias de dulces, que suponen un gran atractivo y elemento publicitario para la institución monástica en Andalucía. (22) Se ha suprimido del análisis todas las comunidades que desarrollen su actividad en otros edificios, que no sean conventos, así como no se han considerado conventos que no estén en uso. Figura 47. Elaboración de repostería en el convento de Santa Florentina, Écija. Fotografía de Turismo de Écija. 2018.
Ciudades Conventuales en el territorio andaluz 57 Figura 48. Plano de ciudades CH y conventos en 2020. Elaboración propia a partir de las guías diocesanas. Figura 50. Plano de ciudades CH y conventos femeninos (Azul) en 2020. Elaboración propia a partir de las guías diocesanas. Figura 49. Plano de ciudades CH y conventos masculinos (Rojo) en 2020. Elaboración propia a partir de las guías diocesanas. 20 - 30 12 - 20 10 - 18 8 - 12 6 - 12 6 - 12 2 - 8 2 - 6 2 - 6 < 2 < 2 < 2 Número de conventos por ciudad Número de conventos por ciudad Número de conventos por ciudad
| La impLantación conventuaL en eL contexto andaLuz. 64 Niebla (1579) Casares (1630) Dos Torres (1517) Santisteban del Puerto (1406) Santa Fe (1617) Sabiote (1584) La Guardia de Jaén (1530) Almuñécar (1582) Ubrique (1660) Palos de la Frontera (1412)
Reconocimiento PatRimonial 65 Iznatoraf (1540) Conil de la Frontera (1567) Rota (1604) Grazalema (1604) Mijas (1682) Montoro (1682) Montefrío (1774) La Carolina (1573) Vélez Blanco (1602)
| La impLantación conventuaL en eL contexto andaLuz. 66 este sentido, el convento primitivo ha dado origen a la ciudad, ya que parte de la elección para el nuevo asentamiento fue la existencia de la pieza conventual. Retomando los casos restantes, suponen un número de 17 en los que se desarrolla un comportamiento similar en la implantación monástica. Se encuentran cuatro situaciones en las que se clasifica la implantación monástica: intramuros, extramuros, en el límite urbano exterior o interior. Realizada una clasificación, se distribuyen los municipios en función de esta en la siguiente tabla (Figura 57): En primer lugar, se destaca el caso de Dos Torres como elemento extramuros y ajeno a las vías terrestres del municipio. Supone un caso común en la mayoría de conventos, en una posición de aislamiento, alejándose del núcleo urbano (Pérez Cano, 1996, p. 185). Las posiciones intramuros requieren de suelo urbano, que parece ser que logran adquirir las comunidades en las cuatro localidades señaladas. Que existan más establecimientos fuera que dentro de las murallas responde a la fecha de erección, cuando las ciudades tenían ya una configuración urbana muy definida (Sobrino González, 2013, 498). Ante esta falta de grandes superficies en el centro de una ciudad lo común es la existencia de espacios en los bordes urbanos, ya fuera intramuros o extramuros, en el caso de que el municipio estuviera fortificado. La diferenciación del límite urbano exterior e interior, simplemente se basa en si pudiera encontrarse fuera o dentro del recinto amurallado. Algunos conventos de las órdenes mendicantes también estaban situados fuera del núcleo urbano y cerca de las murallas de la ciudad, lugar de terrenos baratos y con facilidad de expansión (Pérez Cano, 1996, p. 186). En estos casos, se suele aprovechar además la cercanía de los principales caminos y puntos de acceso a la ciudad como lugar estratégico. Con el paso de los años, algunos de estos edificios se han mantenido por completo, otros parcialmente o bien han desaparecido. Lo que sí se observa es el crecimiento urbano de las ciudades que ha sobrepasado en muchos casos la situación de la pieza conventual dotándola de una centralidad en el municipio. Por último, tras un análisis sobre la implantación monástica en los municipios seleccionados, se ha comprobado cuántos de estos conventos continúan presentes hoy día. Lo cierto es, que tan solo dos de ellos perviven en integridad y uso. Estos son, el monasterio de La Rábida que continúa perteneciendo a la rama masculina y, por otro lado, el convento de San Luis de Vélez-Blanco de fundación masculina Figura 57. Tabla con la situación de la pieza conventual en los municipios seleccionados. Elaboración propia.
Reconocimiento PatRimonial 67 que ha pasado a una orden religiosa femenina. En los demás municipios se suceden multitud de casos de conservación, desaparición parcial o íntegra que se expondrán en el siguiente punto. No obstante, la continuidad de 2 piezas (Figura 58) entre 19 cuando es el único convento en el municipio que existe, apunta claros signos de que la crisis conventual del siglo XIX afectó a todos los inmuebles por igual, independientemente de si un municipio tenía más o menos. Así pues es llamativo que de todas las ciudades señaladas, las dos persistencias se encuentran en los puntos más alejados entre sí, en situaciones de borde, uno marítimo y otro provincial. La posición geográfica de la ciudad y su relación con la estructura viaria a nivel territorial determina en gran medida los futuros desarrollos urbanos de la misma, reflejados en su producción conventual. Los siglos XVI y XVII suponen el auge de las fundaciones monásticas abarcando todo tipo de municipios, intentando llegar a todas las áreas de la región andaluza. Los municipios con una única fundación conventual serán fruto de dicha extensión en el territorio y la búsqueda por abarcar cada región de la actual Andalucía. La explosión demográfica en los últimos siglos y la aparición del turismo costero modifica la realidad urbana que conocieron las órdenes religiosas en su expansión, encontrando entre estos municipios algunos con un elevado nivel de población y otros con apenas unos miles de habitantes. El estudio urbano de los conventos cuando existe una sola implantación urbana permite conocer datos de la ciudad histórica, así como discernir la posibilidad de que puedan transformarse en espacios de oportunidad Figura 58. Plano de ciudades CH con 1 fundación conventual en el año 2020. Elaboración propia a partir de datos de las guías diocesanas. Femeninos Masculinos
| La impLantación conventuaL en eL contexto andaLuz. 68 4.2 protección desde el planeamiento El análisis de la implantación conventual en los municipios seleccionados obedece tan solo a la fase fundacional en lo referente a la evolución urbana del inmueble conventual. Como se ha comentado anteriormente, la permanencia de estos edificios deriva con el paso del tiempo en su persistencia con carácter completo o parcial, o su desaparición total de la esfera urbana. En este sentido, tanto el planeamiento como la legislación patrimonial configuran los instrumentos de regulación y garantía para una conservación e integración del patrimonio conventual en la ciudad. Retomando los enclaves urbanos que configuran 19 ejemplos de ciudad declarados Conjunto Histórico con una única fundación conventual puede pensarse que esta se mantendrá inalterada durante siglos o con transformación del uso. Sin embargo, tras el análisis y estudio sobre los datos tomados se ofrece un panorama que difiere del pensado en un inicio. Según los datos que se observan en la figura 60 (Ver Tabla 02 en Anexos), las persistencias monásticas existentes se han dividido en dos columnas. Se distinguen por separado las dependencias conventuales de la estructura del templo, ya que este segundo suele ser un elemento que es reconvertido en parroquia y mantiene un uso conventual. Por otro lado, las estructuras que configuran las casas de religiosos en las ciudades suponen grandes superficies que suelen ser reaprovechadas por otros usos o edificaciones en caso de abandono o desaparición. En lo que respecta una conservación del en los futuros desarrollos urbanos. Su situación, dentro o fuera del conjunto urbano determina el grado de colmatación o disponibilidad de suelo en el área urbana, desplazando a las piezas conventuales a los límites urbanos cuando la ciudad carecía de estas áreas. A su vez, la localización extramuros y desvinculada de la ciudad ha permitido la pervivencia de piezas conventuales como el monasterio de La Rábida de Palos de la Frontera (Figura 59), que de otro modo habrían sido posteriormente absorbidas por el tejido urbano. Figura 59. Monasterio de La Rábida, Palos de la Frontera. Realizado por J. Cabral Bejarano, siglo XIX.
Reconocimiento PatRimonial 69 templo, de los municipios citados, estos suponen un total de 10 de los 19, frente al inmueble completo donde solo 7 mantienen prácticamente íntegra su estructura inicial. Además, el de Iznatoraf presenta elementos parciales como el claustro, aunque 11 han desaparecido por completo. Aparentemente, las causas de la desaparición se deben a las desamortizaciones y abandono de los edificios, ya que no se aprecian reaprovechamientos o reconversiones producidas por la trama urbana. Normalmente la desaparición conventual viene precedida de una necesidad de suelo urbano en una posición estratégica de la ciudad y de un posterior reaprovechamiento en apertura de plazas o calles. No obstante, muchas de estas ciudades no tienen un gran tamaño y poseen una elevada disponibilidad de suelo, destacándose ejemplos como Dos Torres, Iznatoraf o Niebla. Lo que permite pensar que la ciudad no ha desempeñado un papel importante relativo a la transformación de las parcelas conventuales. De igual modo, se puede observar cómo municipios que son ciudades medias o pequeños asentamientos, han perdido o conservado el enclave conventual independientemente del rango de ciudad. Muchos conjuntos conventuales han desaparecido por completo o sobreviviendo parcialmente algunas de sus piezas, como la torre del convento de la merced Rota (Figura 61). No obstante, predomina una reconversión del uso de la pieza conventual muy diferenciados entre sí, lo que advierte su gran adaptabilidad morfológica. Un Figura 61. Antiguo convento de la Merced, Rota, 1920. Fotografía de A. Delgado. Figura 60. Tabla de persistencias conventuales. Elaboración propia.
| La impLantación conventuaL en eL contexto andaLuz. 70 edificio pensado para la actividad cultual y el recogimiento tiene la capacidad de adaptarse funcionalmente en ayuntamiento, mercado, colegio, centro cultural o museo. La aptitud de acomodar usos tan dispares lo convierte en un elemento idóneo, sumado a las posiciones centrales que ocupa. No obstante, a pesar de esta disposición a albergar diferentes usos, no ha evitado la pérdida de la mayor parte del patrimonio conventual. La transformación del convento desarrollada en estas ciudades modifica su estado inicial donde en un principio todas poseían una única pieza monástica, ahora prácticamente han desaparecido en más de la mitad de los casos. Actualmente una de las principales figuras que determina la importancia y protección de un bien es la establecida por la Ley del Patrimonio Histórico Español (27) de Bien de Interés Cultural (28). Según el artículo 14 de la Ley 16/1985 del PHE, entre los BIC se encuentran las declaraciones de Monumento y Conjunto Histórico entre otras. La segunda declaración es aquella a la que se hacía referencia en el punto 3, como punto de partida para la selección de los municipios con mayor relevancia conventual. Por ende, los 19 ejemplos urbanos se sitúan incluidos en esta protección. Dicha figura establece la delimitación de un ámbito de protección en el municipio, así como la necesidad de incorporación de planes especiales en su planeamiento urbanístico. Además de la legislación patrimonial española, Andalucía cuenta con una autonómica propia, que complementa a la anterior, aprobada en 2007 bajo la denominación de Ley del Patrimonio Histórico Andaluz (29). Además de la figura de Bien de Interés Cultural, en Andalucía existe un catálogo que alberga también a aquellos bienes que no estén considerados en la protección anterior. Este listado es denominado Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz, el cual ofrece información y datos sobre elementos de carácter patrimonial aunque no constituye una protección. Esta queda destinada al planeamiento urbanístico, ya que según la ley de patrimonio andaluza: “Los instrumentos de ordenación territorial o urbanística, así como los planes o programas sectoriales que indican sobre los bienes integrantes del patrimonio histórico deben establecer una ordenación compatible con la protección de sus valores y disfrute colectivo, que la inscripción de un bien inmueble en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz llevará aparejada la obligación de adecuar el planeamiento urbanístico a las necesidades de protección de dicho bien, y que los planes urbanísticos que afecten al ámbito de Conjuntos Históricos, Sitios Históricos, Lugares de Interés Etnológico, Lugares de Interés Industrial y Zonas Patrimoniales.” (Ley 14/2007, de 26 de noviembre, del Patrimonio Histórico de Andalucía, artículo 31) (27) Ley 16/1985, de 25 de junio, del Patrimonio Histórico Español. (28) Ley 16/1985, artículo 9. (29) Ley 14/2007, de 26 de noviembre, del Patrimonio Histórico de Andalucía.
Reconocimiento PatRimonial 71 Por tanto, la protección patrimonial que debe garantizarse tendrá que estar incorporada en los planes generales de ordenación urbana o bien, a través de planes especiales, máxime cuando las ciudades son Conjuntos Históricos. Es por ello que las competencias sobre la ciudad y sus bienes patrimoniales recaen sobre el gobierno autonómico hasta una aprobación definitiva del planeamiento de protección del municipio, en la que según el artículo 40 (Ley 14/2007 del Patrimonio Histórico de Andalucía) el ayuntamiento podrá solicitar la delegación de dichas competencias. En los casos seleccionados de ciudades, tan solo 4 poseen la habilitación comentada (Figura 62) siendo estas Dos Torres, Grazalema, Montoro y Vélez Blanco. Entre ellas puede apreciarse la ausencia de planeamiento especial del Conjunto Histórico ya que las tres primeras se rigen por el PGOU mientras que Montoro si lo hace mediante un PEPCH. No obstante, una delegación en materia patrimonial no exime de la realización de un plan especial, así como muchos de los núcleos urbanos que no poseen las competencias, sí tienen desarrollado el PEP. De hecho según el apartado 1 del artículo 20 de la Ley 16/1985, los municipios declarados CH están obligados a redactar un PEP: “La declaración de un Conjunto Histórico, Sitio Histórico o Zona Arqueológica, como Bienes de Interés Cultural, determinará la obligación para el Municipio o Municipios en que se encontraren de redactar un Plan Especial de Protección del área afectada por la declaración u otro instrumento de planeamiento de los previstos en la legislación urbanística que cumpla en todo caso las exigencias en esta Ley establecidas. La aprobación de dicho Plan requerirá el informe favorable de la Administración competente para la protección de los bienes culturales afectados. Se entenderá emitido informe favorable transcurridos tres meses desde la presentación del Plan. La obligatoriedad de dicho Plan no podrá excusarse en la preexistencia de otro planeamiento contradictorio con la protección, ni en la inexistencia previa del planeamiento general.” (Ley 16/1985, de 25 de junio, del Patrimonio Histórico Español, artículo 20) Es decir, todos los municipios citados deberán ir incorporando un Plan Especial de Protección de Conjunto Histórico u otro instrumento urbanístico que si cumpla con los requisitos adecuados acorde a la figura de protección. Figura 62. Tabla de municipios con delegaciones de competencias de CH. Elaboración propia.
| La impLantación conventuaL en eL contexto andaLuz. 72 Los planes actuales de los municipios seleccionados se encuentran en situaciones muy dispares. Según se observa en la figura 63, el desarrollo del planeamiento urbanístico no ha tenido un mismo recorrido en todas las ciudades. En primer lugar se encuentran 4 planes especiales, seguidos de 6 ciudades con PGOU en vigor. En este caso es el planeamiento general quien ordena la delimitación del Conjunto Histórico, al igual que absorbe parte de la funcionalidad de un plan especial. Ejemplo de ello lo representa el municipio de Grazalema, con PGOU aprobado en 2004 (Figura 64), el cual delimita el perímetro urbano del CH, establece los niveles de protección de inmuebles e incluso espacios urbanos junto a bienes con interés etnológico. En el resto de casos en los que no hay planeamiento general aprobado, las Normas Subsidiarias aparecen como instrumentos alternativos, ordenando el suelo urbano ante la inexistencia de un plan general (30). La localidad de Ubrique representa un ejemplo del contenido que es abordado por dicha instrumentación (Figura 65). Los elementos patrimoniales se desarrollan muy brevemente apareciendo tan solo la delimitación del CH y a continuación, a modo de ficha de catálogo, una fotografía del bien protegido y su nivel de protección sin aportar más detalles sobre el mismo. Con ello cabe decir que aunque las Normas Subsidiarias pueden ser empleadas como base para la protección patrimonial no trascienden más allá de la propia denominación del nivel de protección. No obstante, todas estas están adaptadas a la Figura 63. Tabla declaraciones de CH y figuras de planeamiento vigentes. Elaboración propia. Figura 64. Delimitación CH y protecciones de Grazalema. PGOU Grazalema, 2004. (Página 73) Figura 65 Delimitación CH de Ubrique y ficha del convento de capuchinos. NNSS Ubrique, 1987. (30) Real Decreto 1346/1976, de 9 de abril, Ley sobre Régimen del Suelo y Ordenación Urbana, artículo 70 y artículo 71.
Reconocimiento PatRimonial 73 Catalogación Protección integral Protección estructural Protección ambiental Elementos discordantes con la edificación tradicional Espacios urbanos Otras edificaciones Nº de ficha del catálogo de bienes inmubles protegidos Bienes de interés etnológico
Hacia una nueva lectura del territorio
| La impLantación conventuaL en eL contexto andaLuz. 82 5. Hacia una nueva lectura del territorio A lo largo del trabajo de investigación sobre la implantación conventual en el contexto andaluz se han ido reflejando resultados parciales como fruto del proceso de análisis y diagnóstico. No obstante, en este apartado se muestran los resultados obtenidos de todo el desarrollo realizado atendiendo por orden de capítulos. Es decir, en cada capítulo se alcanza a producir datos finales que se interrelacionan con el resto de puntos logrando un resultado global y conjunto del proceso monástico que tiene lugar en Andalucía. El continente europeo fue y continúa siendo uno de los grandes escenarios para el desarrollo del monacato. A pesar de su fragmentación cristiana en diversas ramas, católica, protestante y ortodoxa, el fenómeno monástico se ha desarrollado en más de 30 países actuales, que se encuentran en áreas protestantes u ortodoxas. Un ejemplo queda representado por la superposición de las fundaciones franciscanas en el siglo XIII, justo en los inicios de la comunidad, con el plano de las religiones oficiales de cada Estado moderno europeo, así como la delimitación política de los países (Figura 70). En plena Edad Media la institución monástica ocupó Europa casi por completo, quedando permanentes de ello en países como Serbia o Dinamarca en los que más tarde sería imposible una fundación. En el ámbito geográfico de la península Ibérica, España es uno de los países con un gran número de fundaciones conventuales. Según los datos estadísticos del censo realizado por Floridablanca a finales del siglo XVIII, junto a las correcciones de Atienza López incorporando la Compañía de Jesús son localizadas unas 3.260 fundaciones. En el plano anterior no aparece una elevada cantidad reflejada ya que el auge monástico hispano tiene lugar durante los siglos XVI y XVII, donde Figura 70. Superposición del mapa religioso y político de Europa, 2020 y fundaciones franciscanas del siglo XIV. Elaboración propia. Iglesia protestante Iglesia católica Iglesia ortodoxa
Hacia una nueva lectura del territorio 83 Figura 71. Superposición de Conjuntos Históricos de Andalucía con conventos (rojo) y sin conventos (azul) y base del Sistema de Ciudades del POTA. Elaboración propia sobre base del POTA 2006 la región andaluza destacará con más de 600 casas conventuales. Comparado con el número total, se puede advertir que en el territorio de la actual Andalucía supone 1/5 del total hispano. Así pues, entre los reinos andaluces debe remarcarse el de Sevilla con sus más de 300 fundaciones, el 50% de los reinos béticos. Los números mostrados marcan la dimensión e importancia que adquiere el monacato en la región andaluza, lo que la convierte indudablemente en singular e indicada para el estudio de este fenómeno. En el apartado 3 se indicaba una acotación del estudio de los municipios que han sido declarados como Conjunto Histórico, en los cuales se detecte o haya existido presencia conventual. En este sentido resulta interesante observar el plano de CH andaluces sobre la capa de la red del sistema de ciudades del POTA (Figura 71). Más allá de conocer si la ciudad posee una protección patrimonial y un número de conventos, lo interesante es la obtención de su posición en Andalucía como resultado. Llama la atención la cantidad de municipios con edificaciones monásticas y coincidentes con el sistema de ciudades medias en comparación con aquellos que carecen de la implantación de comunidades, vinculados a redes de pequeñas ciudades. Trasladado a datos numéricos (Figura 72) se obtiene lo siguiente: Figura 72. Tabla de CH con y sin presencia conventual en el sistema de ciudades del POTA. Elaboración propia. CH con conventos CH sin conventos
| La impLantación conventuaL en eL contexto andaLuz. 84 La tabla muestra que el soporte de la red de ciudades medias es el predominante para la implantación monástica siendo las pequeñas ciudades las más numerosas sin presencia conventual. También destaca que en los CH tan solo en un 62% aparece la huella monástica frente al 38% que carece de ella (Figura 73). No obstante no hay que olvidar que el estudio se ha realizado sobre aquellas ciudades declaradas como CH, por lo que quedan fuera del estudio numerosas localidades con conventos. Por ello, el 38% que aparece responde solamente a valores patrimoniales relacionados con la arquitectura, sino también con aspectos etnológicos, industriales, paisajísticos, inmateriales,… etc, ya que el concepto de patrimonio es muy amplio y diverso. Una comparativa entre el número de ciudades conventuales, la infraestructura viaria y geográfica señala una configuración territorial del sistema monástico andaluz. Al interactuar las capas mencionadas entre sí y establecer uniones relacionadas con el sistema de comunicaciones, se pueden distinguir varias líneas (Figura 74). La primera responde a un eje casi en paralelo al río Guadalquivir (Figura 75), que une Andújar, Córdoba, Écija y Sevilla, continuando hacia Jerez y Cádiz. Esta unión recuerda al trayecto definido por las tropas cristianas en la conquista del territorio andaluz a través del valle, siguiendo la vertebradora línea territorial del cauce fluvial. El segundo eje, destaca por su forma geométrica circular (Figura 76), entre las ciudades de Baeza, Jaén, Lucena, Antequera y Málaga. La correspondencia de esta forma viene dada por la configuración topográfica con las sierras subbética y penibética, además del establecimiento fronterizo entre reinos durante siglos. La situación política y sobre todo topográfica, favoreció la aparición de este arco conventual andaluz. En tercer lugar, destaca la composición de un triángulo de conexiones (Figura 77) entre las capitales de Córdoba, Granada y Sevilla. Al ser estas capitales de los antiguos reinos y contenedoras de la mayor cantidad de producción conventual en Andalucía, resulta evidente el establecimiento de conexiones entre ellas las cuales incorporan municipios intermedios como Écija u Osuna. Por último existe un último eje entre los municipios de Málaga y Jerez, que atraviesa la sierra de Grazalema, pasando además de por dicha localidad, Ronda y Arcos de la Frontera, estableciendo una conexión sur (Figura 78). Como ya se ha comentado parcialmente, este esquema de relaciones trasladado al plano de la conquista cristiana (Figura 79), responde perfectamente a las fases de ocupación y a la dirección que tomaron los ejércitos cristianos. El eje del Guadalquivir se cumple con exactitud, así como la circular perimetral del borde de frontera iniciado en Jaén o el camino directo desde la región de Cádiz a Málaga, que será a su vez empleado por las tropas cristianas en los últimos períodos de la guerra contra el Reino de Granada. La red del sistema conventual actual es heredera de la generada durante el apogeo monástico, observándose claramente los mismos ejes en el territorio (Figura 80). No obstante, como la conexión de Málaga y Jerez, se pierde debido a factores como una pérdida de comunidades religiosas y la falta de modernización de la red de transporte y conexión Masculino s Femeninos Masculino s Femeninos Mantiene e Desaparec i Usoconve n Nuevosusos 64 36 18 82 10 12 2 5 DPU NNSS PGOU PEPCH 1864 Protegido e Sinprotección 53 47 CHconco n CHsinconvento 62 38 Masculinos Femeninos Masculinos Femeninos 0 2 4 6 8 10 12 14 Mantieneeltemplo Desaparecidos Usoconventual Nuevosusos Títulodelgráfico 0123456789 DPU NNSS PGOU PEPCH Títulodelgráfico Títulodelgráfico Protegidoenelplan Sinprotección Títulodelgráfico CHconconvento CHsinconvento Masculino s Femeninos Masculino s Femeninos Mantiene e Desaparec i Usoconve n Nuevosusos 64 36 18 82 10 12 2 5 DPU NNSS PGOU PEPCH 1864 Protegido e Sinprotección 53 47 CHconco n CHsinconvento 62 38 Masculinos Femeninos Masculinos Femeninos 0 2 4 6 8 10 12 14 Mantieneeltemplo Desaparecidos Usoconventual Nuevosusos Títulodelgráfico 0123456789 DPU NNSS PGOU PEPCH Títulodelgráfico Títulodelgráfico Protegidoenelplan Sinprotección Títulodelgráfico CHconconvento CHsinconvento Masculino s Femeninos Masculino s Femeninos Mantiene e Desaparec i Usoconve n Nuevosusos 64 36 18 82 10 12 2 5 DPU NNSS PGOU PEPCH 1864 Protegido e Sinprotección 53 47 CHconco n CHsinconvento 62 38 Masculinos Femeninos Masculinos Femeninos 0 2 4 6 8 10 12 14 Mantieneeltemplo Desaparecidos Usoconventual Nuevosusos Títulodelgráfico 0123456789 DPU NNSS PGOU PEPCH Títulodelgráfico Títulodelgráfico Protegidoenelplan Sinprotección Títulodelgráfico CHconconvento CHsinconvento Figura 73. Gráfico de CH con y sin conventos. Elaboración propia. Figuras 75 a 78. Planos de ejes conventuales detectados. Elaboración propia. (Ver pág 86) 62% 38% CH con convento CH sin convento
Hacia una nueva lectura del territorio 85 Figura 74. Plano del sistema conventual a finales del siglo XVIII del territorio andaluz. Elaboración propia. Figura 79. Superposición de conquista cristiana con el plano del sistema conventual a finales del siglo XVIII del territorio andaluz. Elaboración propia. Figura 80. Plano del sistema conventual en 2020 del territorio andaluz. Elaboración propia.
| La impLantación conventuaL en eL contexto andaLuz. 86 Sevilla Sevilla Écija Écija Osuna Granada Málaga Ronda Jerez Cádiz Sanlúcar de Barrameda Córdoba Córdoba Málaga Antequera Jaén Úbeda Baeza Lucena Andújar Jerez Cádiz Figuras 75. Eje conventual del valle del Guadalquivir. Elaboración propia. Figuras 76. Eje conventual de las cordilleras béticas. Elaboración propia. Figuras 77. Eje conventual de las ciudades de Sevilla, Córdoba, Granada. Elaboración propia. Figuras 78. Eje conventual sur de las ciudades Cádiz, Jerez, Málaga. Elaboración propia.
Hacia una nueva lectura del territorio 87 Masculino s Femeninos Masculino s Femeninos Mantiene e Desaparec i Usoconve n Nuevosusos 64 36 18 82 10 12 2 5 DPU NNSS PGOU PEPCH 1864 Protegido e Sinprotección 53 47 CHconco n CHsinconvento 62 38 Masculinos Femeninos Masculinos Femeninos 0 2 4 6 8 10 12 14 Mantieneeltemplo Desaparecidos Usoconventual Nuevosusos Títulodelgráfico 0123456789 DPU NNSS PGOU PEPCH Títulodelgráfico Títulodelgráfico Protegidoenelplan Sinprotección Títulodelgráfico CHconconvento CHsinconvento territorial. La red conventual supone uno de los principales resultados de la investigación que interpreta la región andaluza desde las claves de un sistema tipológico, como es el convento, ofreciendo una nueva lectura del territorio. En este sistema conventual que se establece en el contexto andaluz, las órdenes más relevantes y con un mayor número de fundaciones fueron dominicos y franciscanos. En total la primera comunidad realizó fundación en 30 ciudades, de las cuales un 85% se situaban junto a los caminos principales, mientras que los franciscanos realizan implantación conventual en 47 ciudades, localizadas un 66% junto a vías de conexión. Lo que muestra la necesidad de una implantación en los sistemas viarios aunque la Orden Franciscana tiene mayor preferencia por municipios de carácter más rural y pequeños. Ambas comunidades mendicantes se movilizan dentro del espectro total de las fundaciones por las más de 50 órdenes que se asientan en los reinos andaluces. Resultan interesantes los porcentajes (Figura 81) obtenidos a finales del siglo XVII entre las ramas de las comunidades masculinas, un 64%, y femeninas, un 36%. Las órdenes de religiosos representan más del doble, a diferencia del siglo XXI (Figura 82), en el año 2020, donde el 18% lo figuran los hombres frente al 82% de religiosas, sobre las cuales recae gran parte de la persistencia monástica. De hecho estos porcentajes se observan perfectamente en los casos de estudio cuando la ciudad tiene un solo convento. El 90% de la implantación tuvo un origen masculino, donde la persistencia de dos espacios conventuales actuales queda en 50% masc. y 50% fem. Masculino s Femeninos Masculino s Femeninos Mantiene e Desaparec i Usoconve n Nuevosusos 64 36 18 82 10 12 2 5 DPU NNSS PGOU PEPCH 1864 Protegido e Sinprotección 53 47 CHconco n CHsinconvento 62 38 Masculinos Femeninos Masculinos Femeninos 0 2 4 6 8 10 12 14 Mantieneeltemplo Desaparecidos Usoconventual Nuevosusos Títulodelgráfico 0123456789 DPU NNSS PGOU PEPCH Títulodelgráfico Títulodelgráfico Protegidoenelplan Sinprotección Títulodelgráfico CHconconvento CHsinconvento Masculino s Femeninos Masculino s Femeninos Mantiene e Desaparec i Usoconve n Nuevosusos 64 36 18 82 10 12 2 5 DPU NNSS PGOU PEPCH 1864 Protegido e Sinprotección 53 47 CHconco n CHsinconvento 62 38 Masculinos Femeninos Masculinos Femeninos 0 2 4 6 8 10 12 14 Mantieneeltemplo Desaparecidos Usoconventual Nuevosusos Títulodelgráfico 0123456789 DPU NNSS PGOU PEPCH Títulodelgráfico Títulodelgráfico Protegidoenelplan Sinprotección Títulodelgráfico CHconconvento CHsinconvento Masculino s Femeninos Masculino s Femeninos Mantiene e Desaparec i Usoconve n Nuevosusos 64 36 18 82 10 12 2 5 DPU NNSS PGOU PEPCH 1864 Protegido e Sinprotección 53 47 CHconco n CHsinconvento 62 38 Masculinos Femeninos Masculinos Femeninos 0 2 4 6 8 10 12 14 Mantieneeltemplo Desaparecidos Usoconventual Nuevosusos Títulodelgráfico 0123456789 DPU NNSS PGOU PEPCH Títulodelgráfico Títulodelgráfico Protegidoenelplan Sinprotección Títulodelgráfico CHconconvento CHsinconvento Figura 81. (Izquierda) Gráfico de porcentaje de órdenes masculinas y femeninas a finales del siglo XVIII. Elaboración propia. Figura 82. (Derecha)Gráfico de porcentaje de órdenes masculinas y femeninas en 2020. Elaboración propia. 64% 18% 82% 36% Órdenes masculinas Órdenes femeninas Las localidades con una única fundación suponen cosos muy singulares dentro del proceso de expansión monástica a través de los enclaves urbanos. El valle del Guadalquivir compone un gran área fundacional con ciudades que albergan multitud de conventos frente a otras con solo una fundación localizadas en el borde geográfico o fronterizo del actual territorio andaluz. Del total de 19 municipios, en 3 de ellos se situó la orden franciscana y en otros 3 la orden dominica, muestra de su carácter e intención de abarcar el mayor número de ciudades. A su vez, otro dato que llama la atención es la cantidad de ciudades, un 37% que son consideradas de carácter medio hoy día, a diferencia del resto de enclaves que lo configura el 63% restante. Dichos resultados manifiestan que la importancia de muchos núcleos de población será adquirida en siglos posteriores debido a futuros desarrollos, por lo que durante el auge fundacional estas ciudades suponían enclaves con poca evolución.
| La impLantación conventuaL en eL contexto andaLuz. 88 Masculino s Femeninos Masculino s Femeninos Mantiene e Desaparec i Usoconve n Nuevosusos 64 36 18 82 10 12 2 5 DPU NNSS PGOU PEPCH 1864 Protegido e Sinprotección 53 47 CHconco n CHsinconvento 62 38 Masculinos Femeninos Masculinos Femeninos 0 2 4 6 8 10 12 14 Mantieneeltemplo Desaparecidos Usoconventual Nuevosusos Títulodelgráfico 0123456789 DPU NNSS PGOU PEPCH Títulodelgráfico Títulodelgráfico Protegidoenelplan Sinprotección Títulodelgráfico CHconconvento CHsinconvento Figura 84. Gráfico de persistencias conventuales en las ciudades con 1 convento y CH. Elaboración propia. Masculino s Femeninos Masculino s Femeninos Mantiene e Desaparec i Usoconve n Nuevosusos 64 36 18 82 10 12 2 5 DPU NNSS PGOU PEPCH 1864 Protegido e Sinprotección 53 47 CHconco n CHsinconvento 62 38 Masculinos Femeninos Masculinos Femeninos 0 2 4 6 8 10 12 14 Mantieneeltemplo Desaparecidos Usoconventual Nuevosusos Títulodelgráfico 0123456789 DPU NNSS PGOU PEPCH Títulodelgráfico Títulodelgráfico Protegidoenelplan Sinprotección Títulodelgráfico CHconconvento CHsinconvento Figura 85. Gráfico de planeamiento urbanístico vigente en las ciudades con 1 convento y CH. Elaboración propia. Las futuras transformaciones urbanísticas y desarrollos urbanos en estas ciudades propiciaron parte de la desaparición o conversión de los antiguos solares conventuales (Figura 83). Actualmente, el 50% de los templos continúan existiendo, sin embargo en relación a las dependencias del edificio monástico no ha sido así. Del total de inmuebles conventuales de los municipios, el 63% ha desaparecido, presentando algunos de ellos restos del edificio original. El 26% se ha reconvertido en otros usos, como ayuntamiento o museo, mientras que solo un 11% continúa con su uso original conventual. AAunque muchos de ellos han desaparecido, se puede acentuar el porcentaje de transformación del uso del edificio evitando su demolición y pérdida. La tipología conventual se muestra idónea para su adaptabilidad a los nuevos cambios. Estrechamente relacionado con la protección patrimonial y urbana se encuentra la herramienta para su ejecución, el planeamiento urbanístico. Las legislaciones urbanísticas y patrimoniales confluyen en la conservación de los bienes conventuales en los planes de ordenación urbana y protección de Conjuntos Históricos (Figura 85). No obstante, en materia urbanística actualmente se encuentran en los 19 municipios señalados 4 PEPCH, 6 PGOU, 8 NNSS y 1 DSU, lo que representa una desactualización del planeamiento en el ámbito patrimonial. En lo que respecta a la protección patrimonial, para la obtención de los porcentajes se suprimen aquellas edificaciones que no poseen restos algunos del templo y edificio conventual. Por tanto, solo el 13% tiene una protección BIC, mientras que el 66% queda incluido en el CGPHA. Muchos de los edificios no están considerados como elementos a proteger ni mantener, al no quedar recogido por el catálogo patrimonial andaluz. A su vez, la protección del 53%, la mitad, de los inmuebles monásticos puede establecerse a través
Hacia una nueva lectura del territorio 89 Masculino s Femeninos Masculino s Femeninos Mantiene e Desaparec i Usoconve n Nuevosusos 64 36 18 82 10 12 2 5 DPU NNSS PGOU PEPCH 1864 Protegido e Sinprotección 53 47 CHconco n CHsinconvento 62 38 Masculinos Femeninos Masculinos Femeninos 0 2 4 6 8 10 12 14 Mantieneeltemplo Desaparecidos Usoconventual Nuevosusos Títulodelgráfico 0123456789 DPU NNSS PGOU PEPCH Títulodelgráfico Títulodelgráfico Protegidoenelplan Sinprotección Títulodelgráfico CHconconvento CHsinconvento Masculino s Femeninos Masculino s Femeninos Mantiene e Desaparec i Usoconve n Nuevosusos 64 36 18 82 10 12 2 5 DPU NNSS PGOU PEPCH 1864 Protegido e Sinprotección 53 47 CHconco n CHsinconvento 62 38 Masculinos Femeninos Masculinos Femeninos 0 2 4 6 8 10 12 14 Mantieneeltemplo Desaparecidos Usoconventual Nuevosusos Títulodelgráfico 0123456789 DPU NNSS PGOU PEPCH Títulodelgráfico Títulodelgráfico Protegidoenelplan Sinprotección Títulodelgráfico CHconconvento CHsinconvento Masculino s Femeninos Masculino s Femeninos Mantiene e Desaparec i Usoconve n Nuevosusos 64 36 18 82 10 12 2 5 DPU NNSS PGOU PEPCH 1864 Protegido e Sinprotección 53 47 CHconco n CHsinconvento 62 38 Masculinos Femeninos Masculinos Femeninos 0 2 4 6 8 10 12 14 Mantieneeltemplo Desaparecidos Usoconventual Nuevosusos Títulodelgráfico 0123456789 DPU NNSS PGOU PEPCH Títulodelgráfico Títulodelgráfico Protegidoenelplan Sinprotección Títulodelgráfico CHconconvento CHsinconvento Figura 86. Gráfico de porcentaje de protección de los bienes conventuales en el planeamiento vigente. Elaboración propia. Protegido en el plan Sin protección 53% 47% de dos factores (Figura 86). Una posible ausencia de consideración patrimonial de estos enclaves o más bien, la desactualización y la necesidad de revisión del planeamiento urbano vigente en el cual no es considerado el patrimonio. Los principales resultados de la investigación se han expuesto de un modo conciso y numérico con el fin de compactarlos lo más eficazmente posible. Se ha conseguido una nueva lectura del territorio que a través de las relaciones conventuales formada a partir de diferentes capas interconectadas entre sí. Es interesante observar la influencia monástica en la región andaluza hasta el punto de que ha conseguido organizar en torno a una serie de ciudades de la bética. A su vez, la selección de casos urbanos con una sola fundación permite advertir dentro de esta red el fenómeno que emplearon las comunidades para la elección de estos asentamientos y parte del por qué. Terminando con una lectura del planeamiento urbano como herramienta para garantizar la conservación del sistema monástico andaluz.
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Fuentes documentales | 101 dades etno-territoriales, 557-580. Santos Yanguas, J. y Cruz Andreotti, G. Romanización, fronteras y etnias en la Roma Antigua: El caso Hispano. Universidad del País Vasco. Pérez Cano, M. T. (1996). Patrimonio y Ciudad. El sistema de los conventos de clausura en el centro histórico de Sevilla. Universidad de Sevilla. Real Academia Española: Diccionario de la lengua española, 23.ª ed., [versión 23.3 en línea]. <https://dle.rae.es> [31-05-2020]. Reglero de la Fuente, C. M. (2016) El Camino de Santiago. Cluny y la Monarquía Leonesa. Desperta Ferro. Arqueología e Historia, 6, 46-51. Rodríguez Toro, J. J. (2000) La Descripción y Cosmografía de España (o Itinerario) de Hernando Colón: Sus Aportaciones a los Historiadores. Historia, Instituciones, Documentos, 27, 275-294. Ros Carballar, C. (2009). Vida de sor Ángela de la Cruz. Madrid. Ruiz Hernando, J. A. (1994) Los Monasterios Jerónimos Españoles. Caja Segovia. Serrano Estrella, F. (2008) Órdenes mendicantes y ciudad. El patrimonio conventual de Jaén en la Edad Moderna. [Tesis doctoral, Universidad de Granada]. https://digibug.ugr.es/handle/10481/1897 Sobrino González, M. (2013) Monasterios: las biografías desconocidas de los cenobios de España. La Esfera de los Libros. Soto Artuñedo, W. (2014) Coordenadas de los jesuitas en Andalucía. Archivo Teológico Granadino, 77, 93-162. Turismo Écija (2020, 31 de mayo) Bizcochos marroquíes, convento de Santa Florentina en Écija. [video] https://www.youtube.com/watch?- v=uUxoKq8Koxw Planeamiento urbanístico Ayuntamiento de Almuñécar (2013) Plan Especial de Protección del Conjunto Histórico. Ayuntamiento de Casares (1985) Normas Subsidiarias. Ayuntamiento de Conil de la Frontera (2001) Plan General de Ordenación Urbanística. Ayuntamiento de Dos Torres (2003) Plan General de Ordenación Urbanística. Ayuntamiento de Grazalema (2004) Plan General de Ordenación Urbanística. Ayuntamiento de Iznatoraf (1983) Delimitación de Suelo Urbano. Ayuntamiento de La Carolina (1993) Normas Subsidiarias. Ayuntamiento de La Guardia de Jaén (1989) Normas Subsidiarias. Ayuntamiento de Mijas (2019) Plan Especial de Protección del Conjunto Histórico.
| La impLantación conventuaL en eL contexto andaLuz. 102 Ayuntamiento de Montefrío (2012) Plan General de Ordenación Urbanística. Ayuntamiento de Montoro (1995) Plan Especial de Protección del Conjunto Histórico. Ayuntamiento de Niebla (1992) Normas Subsidiarias. Ayuntamiento de Palos de la Frontera (1995) Normas Subsidiarias. Ayuntamiento de Rota (1994) Plan General de Ordenación Urbanística. Ayuntamiento de Sabiote (1985) Normas Subsidiarias. Ayuntamiento de Santa Fe (2012) Plan Especial del Conjunto Histórico. Ayuntamiento de Santisteban del Puerto (1988) Normas Subsidiarias. Ayuntamiento de Ubrique (1987) Normas Subsidiarias. Ayuntamiento de Vélez Blanco (2005) Plan General de Ordenación Urbanística. Índice de figuras Figura 01 Vista de la ciudad de Úbeda. Figura 02 Andaluzia: contines Sevillan et Cordubam. Figura 03 Portada del libro de Wolfgang Braunfels. Figura 04 Portada del diccionario de Madoz. Figura 05 Portada del Plan de Ordenación del Territorio de Andalucía. Figura 06 Vista de Arcos de la Frontera. Figura 07 Expansión de los Cistercienses en Europa (S.XII). Figura 08 Abadía de St. Denis, París. Figura 09 Monasterios de la orden de franciscanos en Eurpa, S.XIV. Figura 10 Monasterios de la orden de dominicos en Eurpa, S.XIV. Figura 11 Claustro del convento de dominicos en Cracovia, Polonia. Figura 12 El Camino de Santiago y sus conexiones en Europa, siglo XIII. Figura 13 Catedral de Santiago de Compostela. Figura 14 Cuadro de la fundación de las casas monásticas en Castilla y Aragón. Figura 15 Fundaciones de la orden de Jerónimos en la península Ibérica. Figura 16 Monasterio de El Escorial, Madrid. Figura 17 Monasterio de los Jerónimos de Belém, Lisboa. Figura 18 Monasterio de San Isidoro del Campo, Santiponce. Figura 19 Provincias eclesiásticas de la península Ibérica en el siglo XV. Figura 20 Leyenda del plano del Sistema Regionl de Ciudades del POTA. Figura 21 Conjuntos Históricos de Andalucía con conventos y sin conventos. Figura 22 Provincia romana de la Bética, siglo I d.C. Figura 23 Calzada romana de Ostia antica. Figura 24 Fase I de la conquista cristiana, 1212-1236. Figura 25 Fase II de la conquista cristiana, 1236-1255. Figura 26 Fase III de la conquista cristiana, 1255-1284.
Fuentes documentales | 103 Figura 27 Fase IV de la conquista cristiana, 1284-1350. Figura 28 Fase V de la conquista cristiana, 1350-1489. Figura 29 Fase VI de la conquista cristiana, 1489-1492. Figura 30 Fases I-VI de la conquista cristiana, 1212-1492. Figura 31 Reinos de Sevilla, Córdoba, Jaén y Granada en el siglo XVI, población y caminos. Figura 32 Plano de los caminos de España y detalle de los caminos entre Sevilla y Córdoba. Figura 33 Territorio andaluz a principios del siglo XX, población y caminos. Figura 34 Territorio andaluz en el año 2020, población, autovías y carreteras secundarias. Figura 35 Tabla comparativa de conventos entre regiones del norte y sur españolas. Figura 36 Iglesia de Santa María de la Encarnación en Constantina. Figura 37 Convento de Santa Ana de Écija. Figura 38 Plano de ciudades CH y conventos a finales del siglo XVIII. Figura 39 Plano de ciudades CH y conventos masculinos a finales del siglo XVIII. Figura 40 Plano de ciudades CH y conventos femeninos a finales del siglo XVIII. Figura 41 Fundaciones conventuales en CH del territorio andaluz. Figura 42 Fundaciones conventuales dominicas en CH. Figura 43 Fundaciones conventuales franciscanas en CH. Figura 44 Monasterio de la Visitación de Nuestra Señora, Córdoba. Figura 45 Interior del convento de mercedarias descalzas, Arcos de la Frontera. Figura 46 Claustro del convento de mercedarias descalzas, Arcos de la Frontera. Figura 47 Elaboración de repostería en el convento de Santa Florentina, Écija. Figura 48 Plano de ciudades CH y conventos en 2020. Figura 49 Plano de ciudades CH y conventos masculinos en 2020. Figura 50 Plano de ciudades CH y conventos femeninos en 2020. Figura 51 Plano de los conventos de Écija. Figura 52 Plano de ciudades CH con 1 fundación conventual a finales del siglo XVIII. Figura 53 Esquemas de ciudades CH con 1 fundación conventual a finales del siglo XVIII. Figura 54 Plano de Santa Fe, Granada, a finales del siglo XV. Figura 55 Plano de La Carolina, Jaén, 1915. Figura 56 Delimitación del Conjunto Histórico de Palos de la Frontera y situación del monasterio de La Rábida. Figura 57 Tabla con la situación de la pieza conventual en los municipios seleccionados. Figura 58 Plano de ciudades CH con 1 fundación conventual en el año 2020. Figura 59 Monasterio de La Rábida, Palos de la Frontera. Figura 60 Tabla de persistencias conventuales. Figura 61 Antigua convento de la Merced, Rota, 1920. Figura 62 Tabla de municipios con delegaciones de competencias de CH. Figura 63 Tabla de declaraciones de CH y figuras de planeamiento vigentes. Figura 64 Delimitación CH y protecciones de Grazalema. Figura 65 Delimitación CH de Ubrique y ficha del convento de capuchinos. Figura 66 Ficha de catálogo del convento de San Luis de Vélez Blanco. Figura 67 Tabla de protección BIC, inclusión en el CGPHA y niveles de protección. Figura 68 Delimitación CH y protecciones de edificios de Dos Torres. Figura 69 Antiguo convento de mínimos de Conil de la Frontera. Figura 70 Superposición del mapa religioso y político de Europa, 2020 y fundaciones
| La impLantación conventuaL en eL contexto andaLuz. 104 8. nomenclátor Todas las definiciones han sido extraídas del diccionario de la Real Academia Española. Aquellas que posean un asterisco y/o se encuentren entre corcheten son aportaciones del autor. Astigitano: Natural de Astigi, ciudad de la Bética. Nombre actual, Écija. Archidiócesis: Provincia eclesiástica integrada por varias diócesis presidida por elarzobispo de la sede metropolitana. Arzobispo: Obispo de iglesia metropolitana o que tiene honores de tal. Cardo: Término empleado para la definición del eje norte-sur de las ciudades romanas*. Claustro: Galería que cerca el patio principal de una iglesia o convento. Compás: Atrio o lonja de una iglesia o convento. Conventus: Distrito judicial establecido en Hispania y otras provincias, a cuyascapitales acudía el gobernador con su consejo para administrar justicia. Civitas: Palabra latina que significa ciudadanía refiriéndose al enclave urbano*. Decumano: Término empleado para la definición del eje este-oeste de las ciudades romanas*. Diócesis: Distrito o territorio en que tiene jurisdicción un obispo. franciscanas del siglo XIV. Figura 71 Superposición de CH de Andalucía y base del Sistema de Ciudades del POTA. Figura 72 Tabla de CH con y sin presencia conventual en las ciudades del POTA. Figura 73 Gráfico de CH con y sin conventos. Figura 74 Plano del sistema conventual a finales del siglo XVIII del territorio andaluz. Figura 75 Eje conventual del valle del Guadalquivir. Figura 76 Eje conventual de las cordilleras béticas. Figura 77 Eje conventual de las ciudades de Sevilla, Córdoba, Granada. Figura 78 Eje conventual de las ciudades Cádiz, Jerez, Málaga. Figura 79 Superposición de conquista cristiana con el plano del sistema conventual. Figura 80 Plano del sistema conventual en 2020 del territorio andaluz. Figura 81 Gráfico de porcentaje de órdenes masculinas y femeninas, finales del siglo XVIII. Figura 82 Gráfico de porcentaje de órdenes masculinas y femeninas en 2020. Figura 83 Gráfico del porcentaje de conventos con transformaciones y cambios de uso. Figura 84 Gráfico de persistencias conventuales en las ciudades con 1 convento y CH. Figura 85 Gráfico de planeamiento urbanístico vigente en ciudades con 1 convento y CH. Figura 86 Gráfico de porcentaje de protección de los bienes conventuales en el planeamiento vigente. Figura 87 Vista aérea del valle del Guadalquivir en la provincia de Jaén. Figura 88 Plano de los ejes principales de la estructura conventual andaluza en 2020.
NomeNclátor | 105 Espadaña: Estructura mural de un edificio que se prolonga verticalmente yacaba en punta, con huecos para colocar las campanas. Mansio: Palabra latina que significa lugar donde pernoctar en un viaje*. Obispo: En el catolicismo, prelado superior de una diócesis, al que se le haconferido, por el sacramento del orden, el primer grado de la jerarquíaeclesiástica. Orden mendicante: Dicho de una orden religiosa: Que tiene por estatuto pedirlimosna y por privilegio goza de ciertas inmunidades. [Localizados principalmente en las áreas urbanas*.] Orden monástica: Perteneciente o relativo al estado de los monjes o al monasterio. [Normalmente situados en posiciones aisladas y de retiro*.] Provincia eclesiástica: Agrupación de varias diócesis vecinas, presidida por el arzobispometropolitano Reino: Cada uno de los territorios de un Estado que antiguamente constituyeron un reino. [Estos reinos se traducen hoy día como las provincias actuales en las que se divide España. El territorio de la actual Andalucía se distribuía en: el Reino de Sevilla, el Reino de Córdoba, el Reino de Granada y el Reino de Jaén*.] Templo: Edificio o lugar destinado pública y exclusivamente a un culto. [En el caso de un convento se refiere a la iglesia conventual*.] Abreviaturas y siglas BIC: Bien de Interés Cultural CGPHA: Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz CH: Conjunto Histórico DSU: Delimitación de Suelo Urbano LOUA: Ley de Ordenación Urbanística de Andalucía. NNSS: Normas Subsidiarias de Planeamiento Urbanístico Municipal PEP: Plan Especial de Protección PEPCH: Plan Especial de Protección del Conjunto Histórico PGOU: Plan General de Ordenación Urbanística PAP: Procedimiento de Adaptación Parcial PHA: Patrimonio Histórico Andaluz PHE: Patrimonio Histórico Español POTA: Plan de Ordenación del Territorio de Andalucía