La evolución de los sistemas constructivos y estructurales en Las Palmas de Gran Canaria como instrumento de datación de la construcción en Gran Canaria (1478-1950)
Abstract
Programa de doctorado: La restauración y rehabilitación arquitectónica. Investigación, tendencias e innovaciones. La fecha de publicación es la fecha de lectura
Full text
AGRADECIMIENTOS Quisiera aprovechar este espacio para manifestar mi agradecimiento a mi Director de Tesis, el Dr. D. Francisco Ortega Andrade, por su consejo siempre acertado, por iluminar mi camino. Igualmente quiero agradecer a los encargados de los diferentes archivos que me ayudaron en mi búsqueda con gran profesionalidad; a Juan Miguel Cerpa y a Ana Lola del Rosario, arquitectos del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria, por la valiosa información a la que me dieron acceso; y a todos los compañeros arquitectos, que tan generosamente han compartido conmigo sus experiencias y conocimientos, sin los cuales esta tesis doctoral no hubiera podido realizarse. Juan Rafael Pérez Cabrera, Virginia San Martín, Agustín Juárez, Luis Alemany, José Antonio Sosa, Hugo Ventura, Oswaldo Moreno, Francisco Jaén, Jorge Manzano, Francisco Bello. Quisiera reservar unas palabras en recuerdo de Juan Carlos Reveriego. Fue un privilegio aprender de ti a ver las estructuras. Mi mayor agradecimiento a mi familia, por su apoyo y por lo más valioso, el tiempo que ha pasado. Y especialmente, gracias a ti, Roberto, el mejor compañero.
INDICE I. JUSTIFICACIÓN 5 II. ALCANCE DE LA INVESTIGACIÓN 9 III. PATRIMONIO ARQUITECTÓNICO Y SABER CONSTRUCTIVO 13 IV. OBJETIVOS 47 V. ESTADO DEL CONOCIMIENTO 49 VI. METODOLOGÍA 59 VII. MARCO INVESTIGADOR 67 1. 1478 - 1860 la construcción homogénea de la arquitectura vernácula 1.1. Construcción para una nueva ciudad 72 1.2. Los constructores de la colonización 80 1.3. Arquitectura doméstica urbana. Características y tipos. 84 1.4. Diego Nicolás Eduardo y la ciudad ilustrada 90 1.5. La Academia y los técnicos que intervienen en Canarias 101 1.6. El ideal clásico y la primera transformación de la construcción canaria 108 1.7. Materiales tradicionales canarios 115 1.7.1. Madera 116 1.7.2. Piedra 118 1.7.3. Cal 121 1.7.4. Materiales importados 122 1.8. Castillos y azoteas. Los morteros tradicionales canarios 123 1.9. Sistemas estructurales para la arquitectura religiosa 127 1.10. Un derribo y una perspectiva constructiva fortuita 137 1.11. La casa Báez 140 INVARIANTES CONSTRUCTIVOS DE LA ETAPA: 1478 - 1860 175 2. 1860 - 1918 nuevos materiales para la construcción de la arquitectura ecléctica 2.1. Construcción para una ciudad aspirante a capital 180 2.2. Las Sociedades Constructoras 190 2.3. La nueva formación técnica de la Escuela de Arquitectura y la figura del arquitecto canario en el XIX 194 2.4. El clasicismo romántico y los eclecticismos en la arquitectura urbana 209 2.5. Nuevas tipologías para el ensanche de la ciudad burguesa 218 2.6. Nuevos materiales para la construcción decimonónica 225 2.6.1. La arquitectura comercial y la introducción del hierro 258
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33 como instrumento de datación histórica de la construcción en Gran Canaria (1478-1950) 2.6.2. El Puerto de la Luz y la introducción del cemento artificial y del hormigón armado 267 2.7. Industria de la construcción en Las Palmas de Gran Canaria 279 2.8. La casa-palacio de Doña Úrsula Quintana Llarena. Fantasía y tradición constructiva 294 2.9. Tres sistemas de forjados para la arquitectura doméstica urbana 320 2.9.1. Casa de planta alta de D. José Castellano, Viera y Clavijo, 20 321 2.9.2. Realineación de la casa de Doña Antonia Sánchez, Triana 98 324 2.9.3. Casa modernista de Teófilo Rodríguez, Triana 82 332 2.10. La arquitectura del hierro 339 2.10.1. Las Pescaderías 340 2.10.2. Edificio Miller 346 2.10.3. Mercado de La Luz 352 2.11. El Club Náutico 354 INVARIANTES CONSTRUCTIVOS DE LA ETAPA: 1860 - 1918 360 3. 1918 - 1950 el hormigón armado en la construcción de la arquitectura racionalista 3.1. Construcción para la ciudad de entreguerras 366 3.2. Miguel Martín y la nueva generación de arquitectos 373 3.3. Regionalismo y Racionalismo 375 3.4. Chalets y nuevos tipos para la gran ciudad 383 3.5. Influencia del incremento de precios de los materiales de construcción en la evolución de los sistemas estructurales 389 3.6. Ladrillos y sillares. Transformación constructiva de la fachada 402 3.7. El diseño estructural en la obra de Miguel Martín 405 3.8. Casa vivienda de D. Manuel del Toro González 411 3.9. Casa-Palacio del Cabildo Insular 417 INVARIANTES CONSTRUCTIVOS DE LA ETAPA: 1918 - 1950 430 VIII. CONCLUSIONES Y FUTURAS LÍNEAS DE INVESTIGACIÓN 433 IX. FUENTES FUNDAMENTALES 443 X. FUENTES GENERALES 444
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55 como instrumento de datación histórica de la construcción en Gran Canaria (1478-1950) I. JUSTIFICACIÓN Profundizar en la investigación del patrimonio histórico es un instrumento fundamental para lograr la conservación y difusión del mismo. Cada comunidad aspira a la mejor transmisión de la herencia cultural propia de su pasado a las generaciones futuras. Las sociedades otorgan especial importancia a esta transmisión en tanto en cuanto relacionan dicho patrimonio con su propia identidad. En el preámbulo de la Ley 16/1985, de 25 de junio, del Patrimonio Histórico Español se incluye la siguiente reflexión: “El Patrimonio Histórico Español es una riqueza colectiva que contiene las expresiones más dignas de aprecio en la aportación histórica de los españoles a la cultura universal. Su valor lo proporciona la estima que, como elemento de identidad cultural, merece a la sensibilidad de los ciudadanos.” Y en el preámbulo de la Ley 4/1999, de 15 de marzo, de Patrimonio Histórico de Canarias se afirma que “La conciencia de ser canario y la de integrar, con sus peculiaridades, el acervo universal de los pueblos, es una realidad que tiene uno de sus más importantes pilares en el patrimonio histórico”. Identidad cultural de un pueblo. Si del conjunto de bienes que conforman este legado, materiales e inmateriales, centramos nuestra atención en el patrimonio arquitectónico, podemos identificar una serie de singularidades que lo dotan de especial importancia. El conjunto de edificios históricos que permanecen en pie en una ciudad o población la configuran como tal en gran medida. Conforman el paisaje o escenario del lugar donde se desarrolla la actividad de la comunidad, “centro de producción y de residencia, que es también un espacio de arte”.(1) El ciudadano vive, observa, pasea este patrimonio. Por lo tanto, su conservación no implica solamente asegurar su permanencia en el tiempo. Los edificios, en su distribución espacial, en la organización de los espacios que definen, deben dar respuesta a las necesidades concretas para el desarrollo de una actividad. Sin utilidad, si los edificios no se viven, al abandonarlos mueren a su vez. El estudio tipológico y el análisis sobre cuáles son las actividades que mejor se adaptan a cada modelo dan lugar a líneas de investigación, que entendemos que son fundamentales dentro de las actuaciones que se engloban en la disciplina de la Interpretación del Patrimonio. Y por otro lado, la envolvente que configura dichos espacios, como parte tangible, debe dar respuesta a las necesidades de estabilidad estructural, de solidez (1) HERRERA PIQUÉ, A. “Las Palmas de Gran Canaria y su patrimonio histórico-artístico” en Aguayro nº 208 p. 17-23. 1994 Caja Insular de Ahorros de Canarias
La evolución de los sistemas constructivos y estructurales en Las Palmas de Gran Canaria 1212 pecto que afecta a cualquier investigación histórica documental. Pero también es debido, principalmente, a que la documentación correspondiente a los proyectos que se entregaban a las autoridades para la obtención de las licencias no incluía apenas descripciones técnicas del edificio. La definición sobre los sistemas empleados y los procedimientos de ejecución se resolvía durante el mismo proceso de la obra. Son pocos los casos en los que se generaba documentación relacionada con este proceso que fuera además conservada. Por otro lado, a partir de la década de 1950 comienzan a introducirse elementos y sistemas que actualmente continúan vigentes en los procedimientos constructivos(6), dando comienzo a lo que podríamos denominar evolución hacia la construcción contemporánea. Quedando en desuso las formas tradicionales de construcción en las que se centra la presente investigación. (6) A partir de esta década se genera una nueva industria de la construcción que va a proveer el mercado local de productos prefabricados, factor que modifica los procesos de ejecución. En primer lugar, con la intención de abaratar los costes de ejecución, se introducen los forjados de viguetas de hormigón con piezas de entrevigado. Quedan eliminados los encofrados continuos y se descartan las losas de hormigón armado de poco espesor, reduciendo el empleo de hormigón y hierro. En 1945 comienzan a fabricarse la primeras vigas pretensadas en España, que se comercializan bajo el nombre de Viguetas Freyssi (en BURÓN MAESTRO, M. y FERNÁNDEZ-ORDÓÑEZ, D.: “Evolución de la prefabricación para la edificación en España. Medio siglo de experiencia”, en Informes de la construcción, dic. 1997.). Posteriormente, falta por determinar la fecha, comienzan a fabricarse en Gran Canaria viguetas prefabricadas de hormigón vibrado, sin pretensar. El primer caso documentado de su empleo lo encontramos en el “Proyecto de Tinglado en el Puerto de la Luz”, del Ingeniero Director del Puerto José Bravo Suárez (A.A.P.: Proyectos y Obras.Proyectos. Caja 159 Legajo 265. Exp. 254). En la memoria justificativa se especifica:el empleo de “viguetas de hormigón vibrado en forma de doble T como correas, debido a las restricciones sobre el uso de material metálico”. El proyecto data de 1948 y el almacén fue construido en 1950. En segundo lugar, se introducen los bloques de hormigón prensados, material característico de la construcción canaria contemporánea. Es característico por lo generalizado de su uso en el archipiélago, pero también porque tanto su formato como los materiales constituyentes son singulares. El formato de 50 cm de largo por 25 cm de alto es superior al habitual de 40 x 20, dimensiones heradadas del tradicional sillar o bloque de canto blanco. En cuanto a los materiales, el uso del lapilli volcánico o “picón” como árido básico permite que, a pesar de su tamaño, el bloque de hormigón canario sea relativamente ligero. Los primeros bloques de hormigón en Canarias se fabrican a partir del primer trimestre del año 1956, por iniciativa de la empresa Los Betancores. El propietario, asesorado por un ingeniero inglés, trae una primera ponedora consistente en una prensa manual. Las condiciones climáticas de la isla resultan favorables para el curado natural del material. En 1962, La empresa de prefabricado Correa será la encargada del siguiente avance, al introducir el autoclave en el proceso de fabricación de los bloques. Los datos sobre la introducción de los bloques de hormigón se han obtenido de: PÉREZ CABRERA, J.: Comportamiento estructural de la fábrica sustentada frente a la acción del viento, en cerramientos de fachada de bloque de hormigón característico de Canarias. Tesis doctoral, Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (en adelante L.P.G.C.). 2010.
1313 como instrumento de datación histórica de la construcción en Gran Canaria (1478-1950) III. PATRIMONIO ARQUITECTÓNICO Y SABER CONSTRUCTIVO Desde la exposición de los primeros apartados de esta introducción se desprende que los términos “patrimonio” y “construcción” son dos conceptos fundamentales utilizados en el presente trabajo. Ambos términos se caracterizan por ser complejos en su definición. Atendiendo a las acepciones que incluye el Diccionario de la RAE, para el vocablo “construcción” se detecta una polisemia que puede dar lugar a confusión. Estas acepciones son: - Arte de construir - Acción y efecto de construir - Obra construida o edificada Las tres acepciones se engloban en el mismo ámbito de conocimiento o actividad, pero hacen referencia a tres fases diferenciadas del proceso: la concepción, la ejecución y el producto final. En su libro El legado oculto de Vitruvio José Luis González Moreno-Navarro indica que la confusión puede derivarse del hecho de que se utilice el término en un discurso teórico sin especificar claramente su sentido, especialmente entre las dos primeras acepciones. En el transcurso de la exposición de esta investigación, cuando se haga referencia a la tercera acepción, “obra construida o edificada” se utilizarán los términos “edificio” y “edificación”. Ciertamente esta tercera acepción es más amplia y engloba también otro tipo de obras construidas, pero en el ámbito de este trabajo se puede realizar esta acotación precisamente por ser los edificios el principal objeto de estudio. Anteriormente, y siguiendo la línea argumental que Ignacio Paricio expone en su colección La construcción de la arquitectura, se ha hecho referencia a la construcción, entendida como obra construida, como un agregado de materiales vinculados entre sí hasta obtener la forma proyectada. Esta vinculación implica la interacción entre estos materiales agregados según las propiedades y características de los mismos. La correcta concepción de la obra construida requiere del conocimiento de estas propiedades y características para prever que esa interacción derive en un comportamiento del conjunto compatible; y la correcta ejecución de la obra construida implica el conocimiento de las técnicas que permiten dotar a los materiales del formato deseado, así como la unión entre los diferentes materiales y elementos de tal forma que se
La evolución de los sistemas constructivos y estructurales en Las Palmas de Gran Canaria 1414 El arte de construir. Construcción de edificio de oficinas en el Puerto de La Luz. Fuente: Archivo de la Autoridad Portuaria. garantice ese comportamiento compatible que estaba previsto. Al identificar estos dos procesos con la apropiada aplicación de un conjunto de conocimientos previos, se abre una reflexión necesaria sobre si definir la construcción como arte, tal como especifica el RAE, como ciencia o como el conjunto de ambas, tal como indican otros diccionarios y tratados técnicos.(7) La construcción como proceso de puesta en obra necesita de la intervención de múltiples actores, oficios y técnicos, cada uno de los cuales aporta un nivel de conocimiento y/o habilidad en función de su actividad. En este esquema jerarquizado, los arquitectos detentan el nivel de conocimiento constructivo capaz de dirigir el proceso de ejecución en su conjunto, mientras cada oficio, tradicionalmente, ha custodiado los preceptos y reglas propios de las técnicas y habilidades específicas para la ejecución de la parte concreta que le correspondía. En esta fase de ejecución, de puesta en obra, la construcción puede entenderse como un arte, tal como la define el RAE, especialmente si se observan los procesos artesanos tradicionales. Citando nuevamente a José Luis González, la definición del término “construcción”, atendiendo esta vez a la fase de la concepción o proyecto, se puede ampliar como “el área del conocimiento tecnológico que se encarga de definir métodos que optimizan el empleo de la materia”, que junto con el espacio forman las partes analizables de los objetos arquitectónicos. Por tanto, el saber constructivo “incluye todo aquello que permite determinar y cuantificar las exigencias de la utilidad mensurable y los medios necesarios (técnicas o tecnologías) para materializar edificios que cumplan con todos los fines, tanto los mensurables (7) El RAE define “arte” como el conjunto de preceptos y reglas necesarios para hacer bien algo y “ciencia” como habilidad, maestría, conjunto de conocimientos en cualquier cosa.
1515 como instrumento de datación histórica de la construcción en Gran Canaria (1478-1950) La ciencia de proyectar Detalle de despiece de elementos de fachada, para el edificio de dos viviendas y almacén para don Manuel del Toro González. Fuente: Archivo de Miguel Martín-Fernández de la Torre, en Memoria Digital de Canarias. exp. 71. como los puramente simbólicos, figurativos o estéticos”.(8) De esta reflexión se puede concluir que el conjunto de conocimientos constructivos que se aplican en la fase de proyecto, específicos de los arquitectos en el caso de obras de edificación, se engloban dentro de los conocimientos propios de una ciencia. Otra importante conclusión es que, junto con el saber propio de la estética y la composición, estos conocimientos constructivos también son fundamentales para alcanzar la forma arquitectónica proyectada con la calidad artística deseada, siendo por tanto un recurso más a utilizar durante el proceso de creación de la arquitectura entendida como un todo. El saber constructivo participa en la consecución de todos los fines que busca alcanzar la arquitectura. En este punto, el autor se posiciona en una de las dos posturas teóricas antagónicas que se han desarrollado a lo largo de la historia de la teoría de la arquitectura. En el otro lado se sitúan quienes interpretan que la construcción, entendida como parte integrante de la arquitectura, se limita a jugar un papel de materialización del edificio, cumpliendo el objetivo de solidez del mismo, sin intervenir en la consecución del resto de fines que han sido resueltos en el proyecto. Necesario pero secundario porque sucede después del proceso creativo, afirmación de quienes identifican el saber constructivo únicamente con la técnica de los procesos de ejecución. Si el término “construcción” ha sufrido una evolución histórica ha sido en la definición de su papel como parte de la arquitectura, oscilando entre la dos posiciones que acabamos de exponer. Esto se ha reflejado en los diferentes tratados y libros de historia de la arquitectura, pasando por aquellos que incluyen la exposición de los conocimientos constructivos como una parte más en el desarrollo (8) GONZÁLEZ MORENO-NAVARRO, J. L. El legado oculto de Vitruvio: saber constructivo y teoría arquitectónica Madrid: Alianza. 1993 p. 26
La evolución de los sistemas constructivos y estructurales en Las Palmas de Gran Canaria 1616 teórico, los que se limitan a incluir aspectos relacionados exclusivamente con las técnicas de ejecución, sin una reflexión sobre cómo ésta condiciona la forma final obtenida y los que simplemente ignoran cualquier aportación del saber constructivo. Lo interesante de analizar estas dos posturas teóricas radica en que además de una reflexión sobre el papel de los conocimientos constructivos en el proceso creativo, consiste inevitablemente en una reflexión más amplia sobre qué es Arquitectura y cuáles son sus valores intrínsecos fundamentales. Por lo tanto, el análisis incluye reflexionar sobre si la calidad constructiva se obtiene únicamente con una correcta ejecución sin necesidad de consideraciones específicas durante el proyecto, si la forma artística puede apreciarse sin atender al detalle constructivo que la hace posible, si los valores de una obra arquitectónica dependen también de la calidad constructiva o ésta no es necesaria para definir un edificio como obra de arte. Es decir, si la construcción es uno más de los valores a tener en cuenta para determinar que un edificio forma parte del patrimonio arquitectónico. Como se ha indicado anteriormente, “patrimonio” es otro término fundamental de esta investigación, que igualmente resulta complejo de definir. Tal como recoge el RAE en sus diferentes acepciones,(9) denota relación de propiedad de ciertos bienes. Pero este diccionario realmente no refleja el sentido con el que se utiliza en esta investigación, que es el conjunto de bienes, materiales e inmateriales, de una nación o población, de los cuales existe una apreciación de sus valores intrínsecos. Por lo tanto, la definición del término depende de la definición del tipo de bienes que se consideran dignos de tal distinción. Entendido como una herencia o legado, aquello que se deja o transmite a los sucesores, su definición y alcance se fija con la ayuda de una serie de adjetivos que lo acompañan, que tal como apunta Concepción Barrero, resultan indispensables para reivindicar su significación: histórico, artístico o cultural.(10) La valoración de estos bienes implica en consecuencia una intención de protección de los mismos, protección que puede ser perseguida a través de distintos mecanismos técnicos y/o jurídicos. Ambos aspectos, qué bienes se desean (9) Las acepciones incluidas en el diccionario son: Hacienda que alguien ha heredado de sus ascendientes. Conjunto de los bienes propios adquiridos por cualquier título. Der. Conjunto de bienes pertenecientes a una persona natural o jurídica, o afectos a un fin, susceptibles de estimación económica. (10) Concepción Barrero Rodríguez expone esta reflexión en la presentación de su libro La ordenación jurídica del patrimonio histórico, Sevilla: Editorial Civitas, S.A. 1990
1717 como instrumento de datación histórica de la construcción en Gran Canaria (1478-1950) Arco de Tito. Restaurado por Stern y Valadier preservar y de qué forma, son los que realmente han influido en la evolución del término “patrimonio”, y de sus adjetivos indisolubles, a lo largo de la historia, adaptándose en cada momento a las teorías y sensibilidades imperantes. La reflexión sobre la evolución del concepto “patrimonio” debe partir de la consideración de que el germen de la corriente teórica y cultural que lleva a su acuñación se localiza desde tiempos de la edad Antigua, y debe analizar los términos con los que se designaban esos bienes de especial valoración. En paralelo, se incluye la reflexión sobre las posturas en relación al papel de la construcción en la creación de la Arquitectura, y sobre su estimación como parte de los valores que la hacen digna de reconocimiento. “Monumento” sería el primer concepto que se puede distinguir que hace referencia a un bien digno de preservar. La palabra deriva del latín monumentum, a su vez derivado de monere (recordar, hacer pensar). Su significado original es aquel de obra pública y patente, puesta en memoria de una acción heroica u otra cosa singular que, como indica Françoise Choay, “puede contribuir directamente a mantener y preservar la identidad de una comunidad étnica, religiosa, nacional, tribal o familiar.”(11) No necesariamente se asocia su estimación al valor artístico o meramente antiguo, sino que se valora fundamentalmente por su función recordatoria. Y para poder ejercer su papel de hacer recordar, debe permanecer. En este sentido, existe un interés colectivo por su conservación. Por sus características, al ser en la mayoría de los casos una obra construida, algunos autores posteriores a esta época relacionan el monumento principalmente con la edificación, fijando el germen del patrimonio relacionado básicamente con la arquitectura. Reflexión (11) CHOAY, F. Alegoría del patrimonio. Barcelona: ed. GG. 2007. p.12
La evolución de los sistemas constructivos y estructurales en Las Palmas de Gran Canaria 1818 no del todo exacta, puesto que en este caso por monumento también se incluyen estatuas, sepulcros, etc. Aunque el valor intrínseco fundamental del monumento para despertar el interés colectivo por su conservación no sea aquel del de obra de arte, como se ha indicado, en paralelo se desarrolla, especialmente en la sociedad romana, una corriente cultural de valoración de los objetos artísticos. Existen numerosos testimonios de la fascinación que despertaban en algunos personajes romanos las obras de arte de épocas anteriores, principalmente de la Grecia antigua. Por ejemplo, Françoise Choay en su libro Alegoría del patrimonio cita los casos de búsqueda y saqueos de obras de arte griegas protagonizados por los atálidas, el general romano Lucius A. Mummius o Verres entre otros.(12) Estos casos reflejan “la veneración que los antiguos tuvieron a las cosas de otros más antiguos, mirándolos como padres de las artes”, como escribe el presbítero Joseph Ortiz y Sanz en el prólogo de su traducción de 1787 de Los diez libros de architectura de Vitruvio. En este punto hay que observar que esta fascinación se traduce en la creación de colecciones privadas que atesoran objetos apreciados por su calidad artística, no tanto por su antigüedad, que no se considera todavía un valor en sí misma. De esta observación se deduce que las iniciativas son personales, no colectivas, y que realmente existe un interés por su posesión, pero no por su protección, al menos no con el sentido actual de protección del patrimonio. Esto se traduce en la escasa legislación romana al respecto. Como único apunte Concepción (12) CHOAY, F. Alegoría del patrimonio. Barcelona: ed. GG. 2007 p. 26-28
1919 como instrumento de datación histórica de la construcción en Gran Canaria (1478-1950) Barrero, citando a Murga Gener,(13) indica que en el derecho romano del alto imperio se establece desde el 44 d.C. la protección de los elementos suntuarios, ornamentales, que se encuentren en los inmuebles. Esta legislación surge para evitar los casos de compra de inmuebles con la intención de vender posteriormente los objetos de arte que contuvieran, “como despojos magníficos”. A partir de la misma, los herederos no podían separar esos elementos de los inmuebles. De esta legislación y del concepto de colección privada, se traduce que realmente en esta corriente de valoración de las obras de arte, la arquitectura se aprecia fundamentalmente por aquello que la adorna o que contiene, no tanto por el edificio en sí. Esta idea de la arquitectura como continente de la obra de arte puede apreciarse en la definición que hace Vitruvio de lo que es arquitectura en Los diez libros de architectura, según la traducción de Joseph Ortiz. En el Libro Primero, capítulo primero “La arquitectura y los arquitectos” expone: “La arquitectura es una ciencia adornada con numerosas enseñanzas teóricas y con diversas instrucciones, que sirven de dictamen para juzgar todas las obras que alcanzan su perfección mediante las demás artes. La práctica consiste en una consideración perseverante y frecuente de la obra que se lleva a término mediante las manos, a partir de una materia, de cualquier clase, hasta el ajuste final de su diseño. El razonamiento es una actividad intelectual que permite interpretar y descubrir las obras construidas, con relación a la habilidad y a la proporción de sus medidas”. Y más adelante, cuando se refiere a las cualidades que deben tener los arquitectos, argumenta que deben dominar el conocimiento de la historia de Grecia, como referencia para disponer correctamente los “adornos”. Con esto refuerza la idea de que la arquitectura que alcanza su perfección, y por lo tanto adquiere los valores necesarios para su especial consideración, es aquella que se apoya en las demás artes, la que incluye aquellos objetos que sí son valorados como obras de gran calidad artística. Por otro lado, en la definición que se acaba de exponer se indica una distinción entre dos tipos de conocimiento que intervienen en la creación de la arquitectura, aquellos que se refieren a las técnicas de ejecución constructiva, “la práctica”, y aquellos que se aplican en el diseño, “el razonamiento”. Según expone José Luis González Moreno-Navarro en su libro El legado oculto de Vitruvio, este tratado, el texto antiguo sobre arquitectura más conocido y que más ha influido en el desarrollo de la tratadística posterior, sienta las bases de la postura teórica (13) BARRERO RODRIGUEZ, C. La ordenación jurídica del patrimonio histórico, Sevilla: Editorial Civitas, S.A. 1990 p. 34
La evolución de los sistemas constructivos y estructurales en Las Palmas de Gran Canaria 2020 Representación de Marco VItruvio que asevera que “el conocimiento constructivo no influye en la concepción del edificio.” Aunque el autor matiza que esta postura no se desprende directamente del original de Vitruvio, sino de las traducciones e interpretaciones del mismo que se hicieron en siglos posteriores, “que tomaron su texto como referencia indiscutible, a pesar de sus muchas carencias. Entre éstas, cabe destacar como esencial la enorme dificultad de su traducción”. El autor apunta en concreto que dicha afirmación se basa, por un lado, en la interpretación que se ha hecho de la tríada de que consta la arquitectura, y por otro, de la manera en que se organizan y se exponen los contenidos relacionados con el saber constructivo.(14) Como contenido específico se observa que dedica todo el Libro segundo a el origen de los edificios y a los materiales, así como a las formas de construcción. Incluye en el Libro sexto, el capítulo octavo dedicado a la solidez de los edificios, y por último, dedica el Libro séptimo completo a técnicas de revestimiento. Como indica José Luis González, los contenidos de construcción desarrollados en su mayor parte están dedicados a los materiales y a los procesos, y en pocas ocasiones entra en cuestiones que afectan a decisiones de proyecto. El conocimiento constructivo expuesto no es el propio del arquitecto, sino el del operario. (14) En el capítulo tercero del Libro primero, “Partes de la arquitectura”, Vitruvio expone “Tres son las partes de la arquitectura: la Construcción, la Gnomónica (que hace referencia a la ciencia de los relojes de sol) y Maquinaria. A su vez la construcción se divide en dos partes: una parte trata sobre la disposición de murallas y de obras comunes en lugares públicos; la otra parte trata sobre el desarrollo de edificios privados. …Tales construcciones deben lograr seguridad, utilidad y belleza. Se conseguirá la seguridad cuando los cimientos se hundan sólidamente y cuando se haga una cuidadosa elección de los materiales, sin restringir gastos. La utilidad se logra mediante la correcta disposición de las partes de un edificio de modo que no ocasionen ningún obstáculo, junto con una apropiada distribución -según sus propias característicasorientadas del modo más conveniente. Obtendremos la belleza cuando su aspecto sea agradable y esmerado, cuando una adecuada proporción de sus partes plasme la teoría de la simetría.”
2121 como instrumento de datación histórica de la construcción en Gran Canaria (1478-1950) Con respecto a la tríada seguridad, utilidad y belleza, “aceptable como planteamiento de los fines, es susceptible de originar errores fundamentales en la formulación de los medios”. La interpretación que se consolida en los estudiosos posteriores, es que la firmeza o la durabilidad sólo es consecuencia del proceso de puesta en obra, y que la utilidad sólo depende de la distribución. Todo lo relacionado con la forma y materialización de la parte construida (los muros, los huecos, la cubierta, etc.) carece de influencia cuando se busca la utilidad. Como se ha apuntado anteriormente, el medio para alcanzar el tercer fin de la belleza, además del dominio de la teoría de la simetría, consiste en el apoyo en las otras artes, en la inclusión de elementos artísticos.(15) El legado de los tres aspectos planteados, es decir, el concepto de monumento y el interés colectivo por su conservación, la cultura de respeto y fascinación por la obra de arte de gran calidad y el planteamiento teórico de Vitruvio sobre la arquitectura, es recogido posteriormente en la época del Quattrocento para continuar con la evolución del concepto de patrimonio y para sentar las bases de la doctrina teórica desarrollada en los tratados de arquitectura. Durante el Quattrocentto, se produce una “fase antiquizante” en la que tanto la obra de arte como el monumento pasan a ser valorados principalmente por pertenecer a la época clásica antigua, denominándose como antigüedades. Françoise Choay establece el inicio de este proceso en Roma hacia el año 1420 cuando el papa Martín V procede a establecer la sede del papado en una Roma desmantelada a la que desea restituir su poder y prestigio.(16) En este contexto, los arquitectos del Renacimiento italiano centran su atención en las obras de la antigüedad, las toman como modelo y en su afán por estudiarlas tratan de restituir los edificios antiguos eliminando lo realizado por las culturas “bárbaras”. Se produce una evolución en los conceptos tratados con tres características principales. En primer lugar se origina una progresiva desaparición de la función memorial del monumento. “El ideal de memoria” se sustituye progresivamente por el de belleza, además de instaurarse como un valor en sí mismo el hecho de pertenecer a una época determinada, sentando las bases de lo que más tarde se denominaría “monumento histórico”.(17) (15) GONZÁLEZ MORENO-NAVARRO, J. L. El legado oculto de Vitruvio: saber constructivo y teoría arquitectónica Madrid: Alianza. 1993 p.33-50 (16) CHOAY, F. Alegoría del patrimonio. Barcelona: ed. GG. 2007 p. 25 (17) F. Choay expone que ambos términos, “monumento” y “monumento histórico” son diferentes, planteamiento que desarrolla en su libro Alegoría del patrimonio p. 7-21.
La evolución de los sistemas constructivos y estructurales en Las Palmas de Gran Canaria 2828 monuments escrito en 1790. Los instrumentos de preservación consisten en un primer momento en la realización de inventarios y clasificaciones, así como en la creación de museos. Durante el siglo XIX se afianza la noción de monumento histórico que queda definitivamente opuesta a la de monumento, aunque tal como apunta Choay sean frecuentemente confundidas. La principal diferencia es que “el monumento histórico exige su conservación incondicional.” La consagración de este concepto se produce cuando se “institucionaliza esa conservación, estableciendo una jurisdicción de protección y haciendo de la restauración una disciplina autónoma.”(30) Esto se traduce en Francia en 1830 en la creación del cargo de Inspecteur des Monuments Historiques por parte del ministro del Interior François Guizot. Prosper Merimeé ostentó dicho cargo desde 1831 y contribuyó al conocimiento y difusión de dichos monumentos históricos mediante la realización, durante alrededor de 1840, de más de mil estudios sobre los monumentos franceses a restaurar, y mediante la publicación en 1842 de una historia de la arquitectura romana y los monumentos helénicos, así como en 1843 de estudios sobre la arquitectura de la edad media. De lo expuesto se observa, cómo el adjetivo “histórico” se vuelve indispensable, ya que el valor intrínseco que se está considerando es el de pertenencia a una época determinada, por encima de otros valores. Pero además, la época de referencia ya no es sólo la de la antigüedad clásica. En el siglo XIX surge una corriente cultural de reivindicación de la arquitectura gótica, que previamente había sido ignorada y denostada. Mientras, en el contexto español, es de destacar que desde el siglo XVIII se inicia el desarrollo normativo específico que busca la tutela de los valores históricos y artísticos de ciertos bienes. Como prueba de ello, en La ordenación jurídica del patrimonio histórico Concepción Barrero expone la creación de la Academia de Historia y su posterior evolución y aumento de atribuciones. La creación se produce a partir de la Real Cédula de 17 de junio de 1738. En palabras de Carlos IV, como razones para su creación argumenta “para estudio de la historia y formación de un diccionario histórico crítico universal de España”. Más tarde pasará a denominarse Academia de San Carlos en honor del Rey fundador. Ya desde 1777 se le atribuyen funciones relacionadas con la defensa de los valores artísticos. Por un lado, mediante la Real Orden de Carlos III de 3 (30) CHOAY, F. Alegoría del patrimonio. Barcelona: ed. GG. 2007 p.20-21
2929 como instrumento de datación histórica de la construcción en Gran Canaria (1478-1950) de octubre, que obligaba a los Magistrados y Ayuntamientos de los pueblos a consultar a la Academia de San Carlos el diseño de toda obra pública. Por otro lado, mediante la Circular de Carlos III de 25 de noviembre, que en relación a los bienes de la Iglesia, obligaba a examinar los proyectos de aquellas obras que fueran a realizar sobre sus bienes, en garantía de una adecuada custodia de su riqueza artística. Finalmente, mediante la Real Cédula de 6 de junio de 1803, se pone bajo el cuidado de la Academia “la inspección de los monumentos que se descubran en el reino.” En este ordenamiento, aunque ciertamente precursor, no se establecen los instrumentos de conservación de una forma precisa, además de no incluir una descripción exacta de monumento. Posteriormente la Novíssima Recopilación es la primera disposición que establece una definición de monumento, aunque, a pesar de su extensión, resulta ser insuficiente al equiparar el valor simplemente a su antigüedad y a la pertenencia a una etapa histórica concreta, sin entrar en sus cualidades intrínsecas.(31) Este primer acercamiento a una definición legislada del concepto de monumento es superado por varias disposiciones posteriores, cuya evolución lleva a la protección del valor histórico o artístico. En varias leyes puede observarse cómo, al referirse a edificios que se deben proteger, se hace referencia a estos valores. Por ejemplo, en la Real Orden de 14 de septiembre de 1850, en su artículo primero indica que “en los edificios del Estado de conocido mérito artístico confiados a la Comisión Central, no se haga variación alguna en la ornamentación cuando sean cedidos a alguna corporación o particular” a consecuencia de la Real Orden de 3 de julio; en la Ley de Instrucción Pública de 9 de septiembre de 1857, que ponía bajo la custodia de la Real Academia de San Carlos “los monumentos artísticos del reino”; en la Real Orden de 13 de junio de 1864, por la que se crean las Comisiones Provinciales de Monumentos históricos y artísticos; o en el Decreto de 16 de diciembre de 1873, en su artículo primero, que protege los “edificios públicos que por su mérito artístico o por su valor histórico (31) contenido en su Ley III, Título XX del Libro VIII: “Por monumentos antiguos se deben entender las estatuas, bustos y bajorrelieves, de cualquiera materia que sean, templos, sepulcros, teatros, anfiteatros, circos, naumaquias, palestras, baños, calzadas, caminos, acueductos, lápidas o inscripciones, mosaicos, monedas de cualquier clase, camafeos, trozos de arquitectura, columnas miliarias, instrumentos músicos, como sistros, liras, crótalos; sagrados, como preferículos, simpulos, lituos; cuchillos sacrificatorios, segures, aspersorios, vasos, trípodes; armas de todas especies, como arcos, flechas, glandes, carcaxes, escudos; civiles, como balanzas y sus pesas, romanas, relojes, solares o maquinales, armillas, collares, coronas, anillos, sellos; toda suerte de utensilios, instrumentos de artes liberales y mecánicas; y finalmente, cualesquiera cosas aún desconocidas, reputadas por antiguas, ya sean púnicas, romanas, cristianas, ya godas, árabes y de la baja edad.”
La evolución de los sistemas constructivos y estructurales en Las Palmas de Gran Canaria 3030 deba considerarse como monumento digno de ser conservado, dando potestad a gobernadores para suspender la ejecución del derribo y dar parte”. Este viraje hacia la especificidad de los valores históricos y artísticos está relacionado con la propia evolución de las sensibilidades de los teóricos de la época, con la característica que Fernández-Miranda Fernández plantea de que en el XIX incluso llega a triunfar el valor artístico sobre el histórico.(32) Pero a pesar de que esa sensibilidad se refleje en cierta manera en la legislación del siglo XIX, la realidad es que no hay todavía procedimientos jurídicos destinados a determinar cuándo tales valores artísticos están presentes en los bienes. Con respecto a la definición de “monumento”, lo único establecido es que por el momento se trata de un bien individual, mueble o inmueble, y que la intervención pública en estos bienes para garantizar su protección quedaba reducida a aquellos de titularidad administrativa. Antigüedad, valor artístico e interés histórico, se plantean como los elementos determinantes que justifican la tutela jurídica de los monumentos. Pasan a considerarse los ejes de las leyes posteriores de principios del XX, al delimitar el ámbito protegido por las mismas. Pero, tal como plantea Concepción Barrero, al ser conceptos que carecen de una significación precisa y unívoca en el mundo del Derecho y al no contar realmente con instrumentos específicos que garanticen la protección de los bienes, esta legislación, aunque pionera, se presenta insuficiente.(33) Como se ha comentado anteriormente, junto a la aparición de una jurisdicción específica se desarrolla la Restauración como disciplina. Al mismo tiempo que se empieza a concretar cuáles son los bienes que se deben proteger y se indaga sobre cuáles son los instrumentos legales que lo hagan efectivo, se abre un debate sobre cuáles son las técnicas a aplicar que garanticen la conservación física de dichos bienes. La creación de la figura del Inspecteur des Monuments Historiques supuso el inicio de la formación de profesionales especializados. Y el primero en establecer una teoría en la que basar el desarrollo de la práctica específica fue el arquitecto Viollet-le-Duc, pariente y protegido de Prosper Merimeé. Aunque el término “restauración” aparece en el tratado de Alberti, atendiendo a las nuevas teorías que surgen y en el contexto de la conservación del patrimonio, realmente el concepto “restauración” se acuña por primera vez en 1868 en el Diccionario razonado (32) en AIC, nº 24, 1985, pág. 27 (33) BARRERO RODRIGUEZ, C. La ordenación jurídica del patrimonio histórico, Sevilla: Editorial Civitas, S.A. 1990 p. 38
3131 como instrumento de datación histórica de la construcción en Gran Canaria (1478-1950) Representaciones de la construcción gótica, de Viollet-le-Duc. de la arquitectura francesa de Viollet-le-Duc: “Restaurar un edificio no es conservarlo, rehacerlo o repararlo; es restituirlo a un estado completo que puede que no haya existido nunca…”.(34) Con esta definición el autor sienta las bases de la teoría de la “restauración en estilo”, adoptando por lo tanto una postura determinada acerca de cómo se deben acometer las actuaciones sobre los monumentos arquitectónicos. Para Viollet-le-Duc “restaurar” es sinónimo de “restituir”, pretende devolver las edificaciones a su esplendor original, hasta el punto no sólo de reconstruir aquello que ha sido demolido o derribado en el transcurso del tiempo, sino de completar aquello que no llegó nunca a construirse. Para ello considera imprescindible un conocimiento profundo de la arquitectura de cada época, desde los estilos hasta las formas constructivas. Según Violletle-Duc el arquitecto restaurador debe intervenir renunciando a sus convicciones estilísticas actuales y personales y actuando tal como lo hubiera hecho el arquitecto original. Defiende que los trabajos deben basarse en una documentación exhaustiva del edificio, ya sean documentos escritos y gráficos, ya sea basada en mediciones directas. En este sentido, la posición teórica de Viollet-le-Duc, que puede analizarse a partir de su Diccionario, es coherente en cuanto a la importancia que le otorga al saber constructivo. En el mismo, la entrada “construcción” consta de 279 páginas, la más extensa de toda la obra.(35) En ella aborda desde una definición del (34) E.E. Viollet-le-Duc: , Diccionario razonado de la arquitectura francesa R –VIII. p. 138. (35) E.E. Viollet-le-Duc Tomo IV Dictionnaire raisonné de l’architecture française du XI au XVI siècle, F. de Nobele, Paris, 1967
La evolución de los sistemas constructivos y estructurales en Las Palmas de Gran Canaria 3232 término, completada con el desarrollo de un planteamiento general que incluye un repaso histórico sobre los condicionantes que influyeron en los modos de construir en cada época, hasta un análisis en detalle de los principios constructivos desarrollados en cada una de ellas, especialmente en el gótico de los siglos XII y XIII. Es de destacar que en su defensa del estilo Gótico argumenta que es ante todo un sistema de construcción y proporción. El autor considera que sin estos conocimientos constructivos es imposible la restauración en estilo. En su definición de construcción expone además que el arquitecto debe construir, y por tanto, previamente proyectar, de acuerdo a las características propias de los materiales, relacionando el saber constructivo como uno de los medios para conseguir los fines de la arquitectura.(36) El inglés John Ruskin, coetáneo de Viollet-le-Duc, representa la postura opuesta respecto a cómo se debería intervenir sobre los monumentos para su conservación. Para Ruskin la restauración, tal como se define en el Diccionario razonado implica “la más completa destrucción que puede sufrir un edificio, (…) una falsa descripción del monumento destruido.”(37) Ruskin plantea que realizar añadidos para restituir aquellas partes que han sido destruidas supone una manipulación del original que lo desvirtúa, la creación de una imitación que siempre será una copia falsa. Falsa y materialmente imposible, ya que es imposible actuar exactamente como lo haría el arquitecto original. Para Ruskin, que entiende la conservación de los monumentos arquitectónicos como un deber, ésta se debe basar únicamente en pequeñas operaciones de mantenimiento, en utilizar los recursos justos para evitar o minimizar los estragos del paso del tiempo. Pero aquellos que ya se han producido, que han pasado a formar parte de la esencia del edificio, hay que respetarlos, por un lado procurando evitar la restauración, y por otro admirando las ruinas por su “belleza sublime”. Tal como expone en su “Lámpara de la humildad y de la obediencia”, esas actuaciones de conservación que sean imprescindibles se deben realizar considerando y respetando lo que está ejecutado. (36) “La construcción es una ciencia. Pero también es un arte. El constructor necesita conocimientos, experiencia y cierta intuición natural. Se nace constructor. Construir, para el arquitecto, es emplear los materiales de acuerdo con las cualidades y la naturaleza que les son propios, con la idea preconcebida de satisfacer una necesidad empleando los medios más sencillos y de resultados más sólidos.” Traducción incluida en La construcción medieval. E. Viollet-le-Duc. Instituto Juan de Herrera, , ed. a cargo de Enrique Rabasa Díaz y Santiago Huerta Fernández. Madrid: CEHOPU, CEDEX 1996 (37) RUSKIN, J. : Las siete lámparas de la arquitectura
3333 como instrumento de datación histórica de la construcción en Gran Canaria (1478-1950) Representación romántica de la ruina del monumento, del pintor Caspar David Friedrich. En cuanto a su posición frente a la relación entre arquitectura y construcción, en su libro Las siete lámparas de la arquitectura, plantea una clara separación entre ambos conceptos, y si bien expone que no puede haber arquitectura sin construcción, defiende que la arquitectura está por encima en cuanto a su fin último. Este fin último es independiente de los principios que pertenecen exclusivamente a la construcción. A partir de esta definición, “La arquitectura es el arte de levantar y de decorar los edificios construidos por el hombre, cualquiera que sea su destino, de modo que contribuya a la salud, a la fuerza y al placer del espíritu”, se entiende que el fin último sería “el placer del espíritu”.(38) Según esta exposición, incluida al inicio de su libro, parece que Ruskin se sitúa junto a los que consideran que el saber constructivo se limita a garantizar los fines de estabilidad y utilidad, sin influir en la forma arquitectónica. Pero es necesario profundizar en lo que Ruskin realmente entiende por arquitectura y por construcción. En primer lugar, cuando utiliza el concepto construcción hace referencia a la obra construida, a la edificación, no tanto al saber constructivo. En segundo lugar, más adelante, en la “Lámpara de la memoria” vuelve a definir la arquitectura como “el medio ideal para trasmitir la cultura de un pueblo por lo que es la más poderosa de todas las artes”, e insta a los arquitectos, no sólo a “conservarla como la más preciosa de sus herencias”, el segundo deber, sino, como primer deber, a “hacer histórica la arquitectura de una época”. (38) “El nombre de arquitectura debe quedar reservado para el arte que, comprendiendo y admitiendo como condiciones de su funcionamiento las exigencias y necesidades corrientes del edificio, imprime a su forma ciertos caracteres venerables y bellos, aunque inútiles desde otro punto de vista. La arquitectura no trata más que de lo que está por encima y más allá de su destinación habitual.” RUSKIN, J. : Las siete lámparas de la arquitectura
La evolución de los sistemas constructivos y estructurales en Las Palmas de Gran Canaria 3434 Ruskin no se refiere a la arquitectura en un sentido amplio, la asimila básicamente a los monumentos históricos. Y si bien en su definición inicial plantea que es independiente de los materiales empleados, más adelante admite que “la proporción y las leyes de la construcción están basados sobre las necesidades nacidas para el empleo de los materiales tradicionales: arcilla, piedra y madera”. Es consciente que el uso de nuevos materiales, como la introducción de las estructuras de acero, implican la formulación de un “nuevo código de leyes arquitectónicas”. Pero para Ruskin una de las principales características de la arquitectura es su naturaleza histórica y la constancia en el uso de los estilos. Con este argumento, rechaza el uso del hierro para la arquitectura, relegándolo a la construcción, entendiendo que los edificios ejecutados con este material no serán los nuevos monumentos. Su discurso refleja, a pesar de que su postura se basa en planteamientos puramente teóricos, una reflexión coherente sobre cómo el material y el saber constructivo influyen efectivamente en la forma arquitectónica. Esta coherencia también la refleja en su exposición de la “Lámpara de la verdad”, en la que acusa lo que denomina “mentiras arquitectónicas”, es decir, la imitación de materiales que no se han empleado o el ocultamiento o falseamiento de la estructura. Viollet-le-Duc y Ruskin representan las dos posturas antagónicas a las que se adherirán los teóricos posteriores, simplificadas en postura intervencionista y postura anti-intervencionista respectivamente. Restauración vs Conservación. A pesar de este posicionamiento inicial sobre el tipo de actuación a realizar, ambos coinciden en dar importancia al conocimiento constructivo de quienes intervengan en los edificios existentes, para que el resultado sea respetuoso y coherente. Esta postura es destacable, ya que durante el siglo XIX, a través de la École de Beaux-Arts, se consolida el predominio de la versión de la triada de Vitruvio expuesta por Perrault y tiene gran influencia el Traité théorique et practique de l’art de bâtir de Jean Rondelet.(39) Se incrementa la división entre las posturas teóricas respecto a la consideración de la técnica constructiva en el proceso arquitectónico, predominando aquella que la limita a la consecución de la solidez del edificio. Como consecuencia, la mayor parte de las publicaciones de teoría de arquitectura no aborda los planteamientos técnicos ni las razones de la construcción en el “proceso de (39) Primera edición de 1802-1818. base de su asignatura de construcción en École de BeauxArts
3535 como instrumento de datación histórica de la construcción en Gran Canaria (1478-1950) concepción utilitaria del edificio”.(40) Y muchas de las publicaciones sobre el conocimiento constructivo, como el tratado de Rondelet, se limitan, por una parte, a exponerlo como un análisis de los elementos por separado, exhaustivo pero sin considerar ninguna relación entre ellos, sin aportar una visión completa del edificio. Por otra parte, fundamentan que el conocimiento que debe adquirir el arquitecto en cuanto a la razón constructiva se limita a la dirección de los procesos de ejecución, ya que estos tratados se organizan desde el punto de vista del operario especializado en cada uno de los oficios. En este contexto Viollet-le-Duc supone en principio una notable influencia al proponer “una nueva manera de entender la relación entre arquitectura, materia y uso”, con un nuevo enfoque sobre el papel del saber constructivo presente en todas las fases de creación arquitectónica.(41) A pesar de la publicación de sus teorías en Entretiens sur l’Architecture y de su breve paso por la École de Beaux-Arts como profesor de Historia del Arte y Estética en 1863, su influencia no pudo superar la de Rondelet, no fue más allá del círculo de algunos teóricos y arquitectos, y finalmente no llegó hasta las publicaciones específicas de construcción arquitectónica de la época.(42) En lo que sí influyeron los principios de Viollet-le-Duc fue en muchas de las grandes restauraciones realizadas en Francia, pero también en Italia, especialmente en Florencia, Venecia y Nápoles.(43) En el último tercio del siglo XIX surgen teóricos italianos que comienzan a posicionarse con sus propias propuestas a partir de una reflexión sobre la restauración en estilo planteada por Viollet-le-Duc. Desde Prieto Selvático Estense(44), pasando por Lucas Beltrami, hasta Camillo Boito, empiezan a cuestionar un uso estricto de la restauración en estilo como norma fija, acercándose en sus planteamientos a las teorías de Ruskin. A partir de los progresos de la arqueología y de la historia del arte, estos teóricos aportan una evolución de la doctrina. (40) PARICIO ANSUATEGUI, I. “Las técnicas”, Tomo I en La construcción de la arquitectura. Barcelona: Institut de Tecnología de la Construcció de Catalunya ITEC. (3ª ed.) p. 17. (41) GONZÁLEZ MORENO-NAVARRO, J. L. El legado oculto de Vitruvio: saber constructivo y teoría arquitectónica Madrid: Alianza. 1993 (253-266) (42) Ibídem, p. 254 (43) CHOAY, F. Alegoría del patrimonio. Barcelona: ed. GG. 2007 p. 140 (44) El Dr. Francisco Ortega Andrade indica en su curso de doctorado que propone la creación de un Catálogo y la redacción de Leyes de tutela de los grandes edificios como instrumentos para garantizar la conservación, lo que supone una evolución en los tipos de instrumentos a considerar, más cercanos a la evolución que se produce posteriormente a lo lardo del siglo XX.
La evolución de los sistemas constructivos y estructurales en Las Palmas de Gran Canaria 3636 Camillo Boito Finalmente Camillo Boito formula un conjunto de directrices para la Restauración Científica, rompiendo la separación antagónica entre Conservación y Restauración. Plantea que la Conservación es el objetivo principal a perseguir, basada en intervenciones tendentes a la protección del monumento, y que la Restauración queda como un recurso más, el de última instancia, pero legítimo para conseguir dicho objetivo. Una vez aceptada la legitimidad de las actuaciones de restauración, ésta debe realizarse atendiendo al objetivo de conservación del monumento bajo unas premisas de autenticidad. La actuación global debe respetar los añadidos históricos, cada uno en su estilo. Los elementos reparados o añadidos no deben pasar por el original, deben señalarse y ser reconocibles a simple vista, evitando los falsos históricos. La honestidad de la intervención se justifica mediante la constancia documental del estado original. Realmente Boito permite plantear los fundamentos críticos de la restauración como disciplina científica, lo que influye en las teorías desarrolladas a lo largo del siglo XX.(45) A comienzos del siglo XX la evolución del concepto de “monumento histórico” ha quedado plenamente fijada en su diferenciación del concepto “monumento”, tal como lo recoge Alois Riegl en su libro El culto moderno a los monumentos de 1903: “el monumento es una creación deliberada, cuyo destino ha sido asumido a priori y de inmediato, mientras que el monumento histórico no ha sido inicialmente deseado ni creado como tal; se constituye como tal a posteriori, por las miradas convergentes del historiador y del aficionado que lo seleccionan entre la masa de edificios existentes en la cual los monumentos representan una pequeña parte”.(46) (45) CHOAY, F. Alegoría del patrimonio. Barcelona: ed. GG. 2007 p. 139 (46) Ibídem, p. 18
3737 como instrumento de datación histórica de la construcción en Gran Canaria (1478-1950) En esta definición se pone de manifiesto una de las claves para delimitar el patrimonio histórico, que ha evolucionado en cuanto a la concreción sobre qué bienes se han de proteger. Hasta este momento, la legislación desarrollada ha procurado incluir definiciones de monumento histórico estancas, que delimitaran por sí mismas y de forma inequívoca qué bienes eran objeto de protección. Hasta principios del siglo XX estos bienes se limitaban a aquellos de titularidad pública y los pertenecientes a la Iglesia. En el primer tercio del siglo pasado se desarrollan en España leyes específicas, pioneras, que sientan las bases de los criterios utilizados para la clasificación y protección del Patrimonio Histórico Español de la legislación posterior hasta la actual. Concepción Barrero destaca que con dos leyes emitidas en 1911 y en 1915 se produce un cambio fundamental al extender la acción protectora a inmuebles de titularidad privada, más allá de la Iglesia.(47) En primer lugar, la Ley de 1911, hace de la antigüedad, y con ella del valor histórico, el elemento esencial para definir los bienes a proteger, quedando centrado en el ámbito arqueológico. Lo interesante es que forman parte de su objeto “las ruinas de edificios antiguos, que se descubran y los existentes, que entrañen importancia arqueológica”, así como “los edificios de interés artístico abandonados a los estragos del tiempo”, sin limitarlos a aquellos de titularidad pública. En segundo lugar, la Ley de 4 de marzo de 1915, “Ley sobre monumentos arquitectónicos-artísticos”, define los monumentos como “aquellos inmuebles de valor histórico o artístico que así se declaren en los oportunos expedientes que se incoarán al efecto”. Esta ley pretende que se clasifiquen como monumentos aquellos inmuebles que, siendo portadores de determinados valores, se decidan incluir mediante procedimientos específicos. Barrero destaca que con esta definición, que es la que permanece hasta el ordenamiento jurídico actual, se supera la inoperancia derivada de la indeterminación jurídica de los conceptos asociados al patrimonio. “La noción del monumento pierde así ese carácter genérico, omnicomprensivo y escasamente delimitado que presentaba la Novíssima Recopilación para adquirir una significación mucho más concreta”. Como apunta Alois Riegl, es (47) BARRERO RODRIGUEZ, C. La ordenación jurídica del patrimonio histórico, Sevilla: Editorial Civitas, S.A. 1990 p. 51-62. De lo expuesto por esta autora se desprende que el panorama español en cuanto a protección del patrimonio se presenta más adelantado que el europeo. François Choay indica para el conjunto de Europa: “hasta la década de 1960 la conservación de los monumentos históricos continúa afectando exclusivamente a los grandes edificios religiosos y civiles”. en Alegoría del patrimonio p.145
La evolución de los sistemas constructivos y estructurales en Las Palmas de Gran Canaria 4444 Representación de la construcción de una bóveda romana, de Choisy. En el ámbito de la presente investigación, la arquitectura desarrollada en Las Palmas de Gran Canaria, la legislación que le afecta es la Ley 4/1999, de 15 de marzo, de Patrimonio Histórico de Canarias. En el artículo 45 de la misma, denominado Grados de protección, se definen tres categorías: - Integral: protege la totalidad de los inmuebles incluidos. - Ambiental: protege el conjunto del ambiente urbano y la tipología de los inmuebles. - Parcial: protege elementos específicos. Es evidente que con el grado de protección integral sólo son compatibles las intervenciones de conservación, y, según las circunstancias, de restauración y consolidación.(56) (56) Art. 46 tipos de intervención: a. Son medidas de conservación las que tienen por finalidad la realización de estrictas actuaciones de mantenimiento, en cumplimiento de las obligaciones de los titulares o poseedores de los bienes sobre las condiciones de seguridad, salubridad y ornato de las edificaciones, así como las reparaciones y reposiciones de las instalaciones. b. Son intervenciones de restauración aquellas que pretenden, mediante una reparación o reposición de elementos estructurales o accesorios del edificio, restituir sus condiciones originales, sin incluir aportaciones que deterioren los valores que motivaron su catalogación. c. Son intervenciones de consolidación las que tienen por objeto el afianzamiento y refuerzo de elementos estructurales e instalaciones para asegurar la estabilidad y adecuado funcionamiento del edificio en relación con las necesidades del uso a que sea destinado. d. Son intervenciones de rehabilitación las de adecuación, mejora de las condiciones de habitabilidad o redistribución del espacio interior, manteniendo las características tipológicas del edificio. e. Son intervenciones de remodelación las que tienen por finalidad la adecuación o transformación del edificio, incluyendo la demolición total o sustitución parcial de los elementos estructurales y de modificación de los parámetros de altura, ocupación y volumen.
4545 como instrumento de datación histórica de la construcción en Gran Canaria (1478-1950) Pero los otros dos grados de protección permiten la transformación parcial del edificio. La experiencia con estos dos grados de protección frecuentemente consiste en el vaciado del edificio, respetando la fachada, el elemento específico que se suele proteger. A veces la tipología protegida puede volver a reproducirse con la nueva ejecución, con nuevos materiales, simplemente respetando en planta la “huella” de la distribución anterior. Esta forma de actuar es un reflejo del razonamiento arquitectónico basado en la triada de Vitruvio según la interpretación de Perrault, cuya influencia se mantuvo en el siglo XIX a pesar de Viollet-le-Duc, y que ha continuado posteriormente. A pesar de que las teorías de Viollet-le-Duc influyeron en Guadet(57) y Choisy, y que éstos inspiraron a Le Corbusier.(58) Le Corbusier, en Vers une architecture, uno de los textos más influyentes en el origen del Movimiento Moderno, reflexiona en cuanto al nuevo papel asignado al saber constructivo en la generación de la forma arquitectónica, inspirado por las posibilidades de los nuevos materiales.(59) Pero a pesar de la influencia de Le Corbusier, o debido a sus contradicciones, esta reflexión sobre el papel del saber constructivo no llega a trascender, quedando presente la noción de triada como tres compartimentos estancos. Se transmite en los planteamientos teóricos a lo largo del siglo XX a través de Norberg-Schulz, Ludovico Quaroni, Giovanni Morabito, Kenneth Frampton, Fleury. La construcción sólo resuelve la solidez del edificio. No interviene en la funcionalidad ni en la belleza. Por eso no supone ningún problema, como planteamiento teórico, separar las fachadas del (57) A pesar de la aportación de Guadet quien publica el primer libro de teoría de la arquitectura que pretende ser una guía básica con el saber constructivo integrado, el primero en la École de Beaux-Arts 1901-1904. Asigna al saber constructivo un papel decisivo en la creación de arquitectura en su conjunto, obviando la triada. Considera la arquitectura como arte y ciencia, al igual que Viollet, el saber constructivo se divide según participe en alguno de los tres niveles, de concepción, desarrollo o proceso. Conocimiento técnico que “incide en las fases originales de la determinación de la forma arquitectónica, precisamente para conseguir que ésta no ignore los límites y exigencias derivadas de que los objetos arquitectónicos son materiales y se deben a los usuarios” GONZÁLEZ MORENO-NAVARRO, J. L. El legado oculto de Vitruvio: saber constructivo y teoría arquitectónica Madrid: Alianza. 1993 p. 270 (58) El Dr. Jose Antonio Sosa considera que Le Corbusier concibió Vers une architecture como si fuese el siguiente capítulo de la obra de Choisy. (59) Influencia no exenta de innumerables contradicciones. La supuesta influencia de Violletle-Duc sobre Le Corbusier se ejerce sólo en aquellos aspectos que enfatizan las formas arquitectónicas que éste considera emblemáticas de la modernidad. Las ideas de Viollet que las contradicen son olvidadas. Una de ellas resulta muy evidente: el efecto protector de la cubierta sobre las fachadas. GONZÁLEZ MORENO-NAVARRO, J. L. El legado oculto de Vitruvio: saber constructivo y teoría arquitectónica Madrid: Alianza. 1993 p. 278
La evolución de los sistemas constructivos y estructurales en Las Palmas de Gran Canaria 4646 resto del edificio y adosarle uno nuevo o reconstruir la “huella” de una distribución sin considerar los elementos que la materializaron o la justificaron. Este tipo de intervenciones de vaciado en algunos casos está justificado por la necesidad de adecuar un nuevo uso que permita la funcionalidad del edificio. Esto es importante, al fin y al cabo, conservamos los edificios porque queremos “monumentos vivos”. En otros casos es necesario por el mal estado de conservación en el que se encuentra el mismo. Pero en otros casos deriva de una falta de esfuerzo por integrar lo existente, o parte de lo existente, en la nueva propuesta. A veces esa falta de esfuerzo se explica por una falta de consideración de las razones constructivas en la fase de proyecto, cuando se perciben como un lastre del proceso creativo en lugar de asumirlas como oportunidad para generar soluciones. Cuando se trata de un proyecto de obra nueva, esta disyuntiva es una simple cuestión de elección entre dos opciones de trabajo. Cuando se trata de la intervención en un edificio existente, la elección puede significar una pérdida. Pérdida de la oportunidad de que en el resultado final se reconozca el edificio original. Pérdida de elementos y materiales concretos, que pudieron ser significativos en ese edificio o representativos de una época. A través de la legislación, la protección no siempre alcanza hasta este nivel de detalle. No siempre hay previstos mecanismos de documentación, reutilización o custodia de dichos elementos. Cuando esto sucede, no queda ningún registro documentado de los sistemas constructivos demolidos, con lo que no se aprovecha el valor de documento histórico del edificio; una vez desmontados los elementos constructivos, no se aprovechan aquellos que son significativos como componentes de la nueva propuesta; su destino es la basura. Uno de los objetivos de esta investigación es incrementar el conocimiento sobre los sistemas constructivos utilizados en Las Palmas de Gran Canaria, aportando información que pueda ayudar a afrontar los proyectos de intervención en edificios de la ciudad desde la óptica de la oportunidad que ofrece el edificio original y sus componentes.
4747 como instrumento de datación histórica de la construcción en Gran Canaria (1478-1950) IV. OBJETIVOS La presente investigación tiene como objetivo principal elaborar una clasificación de elementos y sistemas constructivos y estructurales que sirva como instrumento para la datación de los edificios construidos en la isla de Gran Canaria, a partir del ejemplo determinante de la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria. Este objetivo se fundamenta en un profundo análisis de estos elementos y sistemas, especialmente de aquellos que conforman la envolvente de soporte. Para alcanzar el objetivo principal se establecen los siguientes objetivos generales: - Identificar los materiales, elementos y sistemas constructivos y estructurales empleados y analizar sus propiedades. - Analizar las técnicas constructivas mediante las cuales se daba forma a los materiales según su disposición final en el edificio y se ensamblaban los elementos para configurar los distintos sistemas que forman la envolvente del espacio arquitectónico. - Evaluar el comportamiento de los sistemas estructurales y su compatibilidad con el resto de sistemas constructivos. - Establecer el período de tiempo durante el cual se utilizaron dichos materiales, elementos y sistemas. - Identificar aquellos materiales, elementos y sistemas que se pueden incorporar a la base de datos del instrumento de datación por haber sido utilizados en periodos de tiempo concretos y acotados. - Elaborar una periodización a partir de los datos obtenidos en los puntos anteriores, con una propuesta inicial de etapas en las que dividir la historia de la construcción en Canarias. - Relacionar estas etapas con la evolución urbana de Las Palmas de Gran Canaria, a fin de localizar las zonas de la ciudad en las que se desarrollaron tipos concretos por la correspondencia cronológica. - Analizar la relación entre los sistemas estructurales empleados en cada época con los tipos y los estilos arquitectónicos desarrollados en la arquitectura urbana canaria. Establecer la vinculación entre la forma arquitectónica con los sistemas constructivos empleados y determinar la influencia que ejerce el empleo de nuevos sistemas en la evolución de la tipología y los estilos.
La evolución de los sistemas constructivos y estructurales en Las Palmas de Gran Canaria 4848 Para llegar a un conocimiento completo sobre la implantación de los diversos sistemas estructurales en la construcción propia de Canarias es conveniente considerar una serie de condicionantes que pueden haber determinado o influido en esa implantación. Para evaluar la importancia de estos condicionantes se establecen los siguientes objetivos complementarios: -Comparar el desarrollo económico y tecnológico de Las Palmas de Gran Canaria con la situación general en el resto de España y en Europa. Comprobar la capacidad de acceso a nuevas técnicas y materiales mediante las relaciones comerciales. - Analizar la evolución de la formación técnica del arquitecto canario y su posible influencia en la elección de los sistemas estructurales a emplear. - Reseñar las publicaciones especializadas y los manuales técnicos que ayudaron a la difusión del conocimiento sobre técnicas de construcción y materiales, elementos y sistemas estructurales. Columna de fundición y forjado de vigueta metálica con bóveda de ladrillo. Edificio en calle Viera y Clavijo nº 20
4949 como instrumento de datación histórica de la construcción en Gran Canaria (1478-1950) V. ESTADO DEL CONOCIMIENTO En general, los autores que han centrado sus estudios en la arquitectura realizada en Canarias no han abordado en profundidad los aspectos relacionados con su construcción. La bilbiografía consultada durante la investigación que hemos desarrollado analiza principalmente las cuestiones de estilo y tipología. Sólo unos pocos autores incluyen referencias sobre los materiales o elementos empleados, sin llegar a realizar una exposición extensa sobre las características de los mismos o los condicionantes derivados de su uso. Los autores que han aportado escritos sobre crítica e interpretación de los estilos arquitectónicos en Canarias se pueden dividir, a grandes rasgos, en dos grupos. Aquellos que se centran en el periodo comprendido entre la conquista de las islas y las primeras dos o tres décadas del siglo XX, y aquellos que se centran en la arquitectura ejecutada a partir de finales de la década de 1920, cuando se desarrolla la arquitectura racionalista. Desde el punto de vista de los estilos se establece por tanto una primera clasificación muy general entre arquitectura tradicional y arquitectura moderna. Es de destacar, sin que se trate de una norma estricta, la mayoría de los autores del primer grupo son historiadores, mientras que los del segundo grupo son arquitectos. Entre los autores que han investigado de manera genérica la arquitectura realizada hasta principios del siglo XX se encuentran M. Carmen Fraga González, Alberto Darias Príncipe y Juan Sebastián López García. M. Carmen Fraga González, autora de Arquitectura Neoclásica en Canarias, Urbanismo y arquitectura anteriores a 1800 o Aspectos de la Arquitectura mudéjar en Canarias. Alberto Darias Príncipe, autor de Arquitectura en Canarias 1777-1931 o Arquitectura y arquitectos en las Canarias Occidentales, 1874-1931.(60) Juan Sebastián López García, quien ha aportado numerosos estudios sobre los centros históricos y sus monumentos en textos como Los centros históricos de Canarias, Los núcleos históricos: historia y función territorial de la ciudad en (60) En 1975 Sergio Pérez Parrilla indicaba en su tesis doctoral Arquitectura racionalista en Canarias: 1927-1939 que Alberto Darias Príncipe estaba desarrollando una investigación sobre la arquitectura modernista en Canarias, pero no hemos encontrado ningún texto al respecto.
La evolución de los sistemas constructivos y estructurales en Las Palmas de Gran Canaria 5050 Canarias, Arte, sociedad y arquitectura en el siglo XVII: la cultura del barroco en Canarias o La arquitectura del Renacimiento en la ciudad de Las Palmas presentado en el III Coloquio de Historia Canario-Americana. Existen otros autores que han escrito sobre tipos o periodos concretos, como Francisco Galante Gómez con El ideal clásico en la arquitectura canaria, centrado en la arquitectura neoclásica y su influencia en el clasicismo romántico y en los eclecticismos del siglo XIX. José Pérez Vidal aportó los primeros apuntes sobre la vivienda tradicional en el artículo “La vivienda canaria. Datos para su estudio” publicado en Anuario Estudios Atlánticos en 1967. Sobre este tema Fernando Gabriel Martín Rodríguez realizó un importante trabajo de análisis que recogió en Arquitectura doméstica canaria. Alfredo Herrera Piqué y Rosario Alemán Hernández aportan obras centradas en la arquitectura urbana de Las Palmas de Gran Canaria. Al igual que los primeros autores citados, Herrera Piqué analiza la denominada arquitectura culta o emblemática de la ciudad, que expone en textos como Arquitectura neoclásica en Gran Canaria, Las Palmas de Gran Canaria: patrimonio histórico y cultural de una ciudad atlántica o La calle mayor de Triana. Alemán Hernández además de estudiar esta arquitectura, incluye en su tesis doctoral Las Palmas: ciudad y arquitectura (1874-1924) importantes aportaciones en relación a la tipología de la arquitectura doméstica y su evolución desde la vivienda tradicional. En este campo ha investigado sobre la vivienda obrera, cuyas conclusiones se recogen en la ponencia “El origen de la vivienda obrera en la ciudad de Las Palmas (1874-1930)” incluida en el XIII Coloquio de Historia Canario-Americana. Alemán Hernández, junto con José Tomás Millán Rodríguez y bajo la dirección de Manuel J. Martín Hernández, también ha contribuido en el conocimiento y valoración de la arquitectura de Las Palmas de Gran Canaria con su aportación Fábrica de ladrillo silicocalcáreo. Edificio en calle Domingo J. Navarro nº 42
5151 como instrumento de datación histórica de la construcción en Gran Canaria (1478-1950) en la elaboración del Catálogo del patrimonio arquitectónico que se incluía en el Plan General de Ordenación Urbana de Las Palmas de Gran Canaria de 1998. En el transcurso de la presente investigación el análisis de este catálogo ha sido uno de los instrumentos utilizados para establecer la periodización de la historia de la construcción de la ciudad, así como para identificar la cronología de los cambios producidos en los tipos y estilos arquitectónicos. La crítica sobre los estilos arquitectónicos desarrollados en Canarias hasta finales del siglo XVIII tiene como objeto de estudio principal edificios religiosos, intitucionales o militares. En menor número edificios residenciales pertenecientes a familias con un rango social elevado. En Canarias se producen un gótico tardío(61), el renacimiento y el barroco con características propias, tal como indican algunos autores, debido a la implantación de elementos mudéjares, por la asimilación de influencias de diversa procedencia derivado de la intervención de otros países en la población de las islas, por la adaptación a los materiales disponibles. Este último argumento ha sido especialmente utilizado a la hora de analizar la arquitectura doméstica. Esencialmente son las viviendas las que responden a un estilo propio, denominado “estilo canario”, término que describe una arquitectura tradicional, popular y vernácula. La mayoría de los autores citados coinciden en fijar el último cuarto del siglo XVIII como inicio de una importante metamorfosis en la arquitectura canaria. No sólo por la introducción de un nuevo estilo, el neoclasicismo. También porque con el gusto por lo clásico comienzan a implantarse nuevos estilos en la arquitectura doméstica, abandonando la imagen vernácula aunque sólo sea en fachada, lo que influye en el paisaje urbano. De los autores consultados, sólo Martín Rodríguez y Darias Príncipe consideran los condicionantes constructivos como premisas en su análisis de la arquitectura canaria, aunque desde perspectivas diferentes. Martín Rodríguez los considera como argumento principal que explica la génesis de la arquitectura tradicional canaria. Este autor, siguiendo la lógica propia de la arquitectura local de cualquier lugar, establece que la base del “estilo canario” se encuentra en los materiales disponibles en las islas. Y que este hecho explica además buena parte de las diferencias que se detectan en la arquitectura vernácula de cada una de dichas islas, aunque se engloben bajo el mismo término. Darias Príncipe, por el contrario, considera la introducción de nuevos materiales como uno de los argumentos que explican el abandono de las formas tradicionales y la (61) Es el caso de la Catedral de Las Palmas de Gran Canaria, obra emblemática que se localiza en el ámbito de estudio.
La evolución de los sistemas constructivos y estructurales en Las Palmas de Gran Canaria 5252 implantación de nuevos tipos arquitectónicos. La ruptura con la imagen tradicional de la arquitectura canaria que se produce en el siglo XIX en Las Palmas de Gran Canaria no se refleja sólo en los edificios de nueva construcción. Especialmente en la segunda mitad de ese siglo se promovieron numerosas intervenciones en edificios existentes ubicados en Vegueta y Triana que tuvieron como consecuencia un cambio significativo en el paisaje urbano. Este proceso en concreto, así como las consideraciones que se deben establecer a la hora de intervenir en el núcleo histórico de Vegueta, han sido analizados por José Luis Gago Vaquero en la exposición Desmedievalización de Vegueta Arquitectónica y en escritos como Ver Vegueta o la ponencia “Cambios en los conceptos de intervención en las arquitecturas de Vegueta a partir de la recuperación arquitectónica de la Casa de Colón” incluida en el XI Coloquio de Historia canario-americana. El denominado clasicismo romántico, debido a la profunda impronta que deja el gusto ilustrado por el academicismo en el imaginario social canario, y en mayor medida los eclecticismos y el modernismo son los estilos que exteriorizan la transformación que se produce en el interior, con la progresiva sustitución de la “casa-patio” tradicional canaria por nuevos tipos. Los nuevos estilos no se reflejan sólo en los edificios emblemáticos, cuando de hecho teatros, instituciones civiles y militares se conciben con el orden clásico, se expresan en la arquitectura doméstica junto con los mercados, los hoteles y los quioscos. El modernismo, además de haber sido analizado por algunos de los autores ya citados, como Herrera Piqué o Darias Príncipe, por las características propias con las que fue plasmado en Canarias, especialmente en Las Palmas de Gran Canaria, ha sido analizado en monográficos realizados por otros autores. Es el caso, por ejemplo, del catálogo publicado con motivo de la exposición ‘’La Ciudad de Las Palmas de Gran Canaria y la Cultura Modernista” organizada por la Comisión de Urbanismo del Excmo. Cabildo Insular de Gran Canaria. Los eclecticismos, especialmente con raíz clásica, se mantienen como opción hasta las primeras décadas del siglo XX. En 1927 con el proyecto de la casas de vecinos para Antonio Machín de Miguel Martín se marca el inicio del Racionalismo en Canarias. La arquitectura desarrollada a partir de estas fechas es analizada por el segundo grupo de autores que hemos mencionado anteriormente. Sergio Pérez Parrilla fue el primero en estudiar esta primera arquitectura moderna en su tesis doctoral, Arquitectura racionalista en Canarias: 1927-1939. Las Palmas de Gran Canaria cuenta con un amplio repertorio de edificios racionalistas de gran calidad que han sido estudiados por Pérez Parrilla y otros auto-
5353 como instrumento de datación histórica de la construcción en Gran Canaria (1478-1950) res. Entre los textos de referencia se encuentran también, del mismo autor La arquitectura en las Palmas del primer tercio del siglo XX, y de otros autores el catálogo de la exposición organizada en 1987 por el Cabildo de Gran Canaria, El Cabildo insular y la ciudad racionalista, el artículo Arquitectura de la primera modernidad en Canarias de José Antonio Sosa Diáz-Saavedra, y el catálogo de la exposición Miguel Martín: arquitecturas para la gran ciudad organizada por el Centro Atlántico de Arte Moderno en 1995. Coetánea a la arquitectura racionalista se sigue desarrollando una arquitectura ecléctica con base academicista y surge el regionalismo o estilo neo-canario. Esta mirada atrás a lo vernáculo no estaba motivada tanto por una intención de proteger o reivindicar la arquitectura tradicional local, como por la búsqueda de una identidad o marca que funcionara como producto de consumo y atractivo para el turismo. Esta etapa, especialmente en comparación con la racionalista, no ha sido objeto de muchos estudios por parte de autores especializados. Apenas se cuenta con el catálogo de la exposición Desasosiego de la arquitectura neocanaria. Miguel Martín - Néstor, organizada en 2000 por el Patronato del Museo Néstor, de la que fue comisario José Luis Gago. La arquitectura desarrollada en Las Palmas de Gran Canaria en la década de 1940 y hasta mediados de la de 1950 se caracteriza por el abandono de las líneas modernas introducidas con el racionalismo en la arquitectura de autor(62) y la persistencia de cierto academicismo, así como de una evolución del regionalismo. Se trata de una circunstancia común a todo el territorio español derivada del régimen que se instaura en el país. Esta etapa tampoco ha sido de gran (62) La impronta racionalista se mantuvo en pequeñas construcciones de barrios humildes y en promociones de vivienda obrera, sin inspiración y desvirtuando el modelo, tal como indica Luis Alemay en su artículo “La arquitectura en Gran Canaria”. Hogar y Arquitectura, nº 80, 1969. Encuentro entre escalera y forjado de madera. Edificio en calle Torres nº 17
La evolución de los sistemas constructivos y estructurales en Las Palmas de Gran Canaria 6060 arquitectura doméstica tradicional y vernácula el extenso trabajo de Martín Rodríguez aporta suficientes datos como para establecer una base de información sólida a partir de la cual organizar la investigación del periodo comprendido entre la fundación de la ciudad y las primeras décadas del siglo XIX. Debido a que el ámbito geográfico estudiado por Martín Rodríguez incluye todo el archipiélago y que el autor no clasifica los elementos constructivos descritos de manera cronológica (aunque sí lo hace con los edificios), se ha realizado un trabajo de análisis de esta base aislando los elementos propios de la arquitectura de Las Palmas de Gran Canaria, complementado con el estudio del catálogo y de los datos obtenidos en el trabajo de campo para establecer una cronología propia. Ha sido fundamental el estudio previo sobre la evolución de las técnicas constructivas en el contexto español y europeo, tanto desde el análisis de la bibliografía de referencia como acudiendo a las fuentes directas de los tratados. A la hora de abordar esta búsqueda bilbiográfica hemos priorizado el análisis cronológico, aunque sin descuidar la toma de datos referente a las características y a la descripción de los sistemas y las técnicas constructivas empleadas. Esta información ha facilitado la identificación de los materiales y elementos detectados en las obras analizadas en la siguiente fase. La búsqueda documental en los archivos mencionados está condicionada en cuanto al periodo de la historia de la construcción de la ciudad que puede ser analizado. En el caso del Archivo Histórico Provincial, debido al incendio del edificio de las “Casas del Cabildo” que se produjo en 1842 y que destruyó la casi totalidad del archivo, no se encuentran expedientes anteriores a esa fecha. En el caso del Archivo de la Autoridad Portuaria, debido a que el mismo se inicia alrededor de 1860 con el Proyecto del muelle de abrigo y de desembarco en el Puerto de La Luz de Juan de León y Castillo. Pilares circulares de basalto Vivienda unifamiliar en calle Hermanos García de la Torre nº 14.
6161 como instrumento de datación histórica de la construcción en Gran Canaria (1478-1950) La consulta de los proyectos originales como fuentes primarias, con el objetivo de analizar la descripción técnica de los edificios ha dado resultados dispares en función del archivo y de la época a la que perteneciera el expediente. En primer lugar realizamos la investigación en el A.A.P. Al custodiar expedientes de proyectos realizados en un ámbito geográfico de la ciudad muy localizado y acotado, el volumen de documentación disponible es relativamente reducido. Esto nos permitió consultar todos los proyectos incluidos en el periodo de estudio siguiendo un orden cronológico. Con este primer conjunto de datos obtenidos pudimos establecer un primer esquema, genérico y abierto, sobre la introducción de nuevos materiales y sistemas constructivos y estructurales utilizados entre las décadas de 1860 y 1960. Este primer esquema, junto con consideraciones derivadas del estudio de la bibliografía, permitió realizar una selección previa de inmuebles y establecer un método de búsqueda acotado y sistemático que aplicamos en la investigación de los expedientes incluidos en el Archivo Histórico Provincial. Posteriormente este primer esquema fue ampliado y corregido a medida que se obtenían más datos de la investigación. Por otra parte, los requisitos impuestos a los documentos que debían incluir los proyectos de edificación que se realizaban en suelo perteneciente a la competencia de la Autoridad Portuaria han supuesto que todos los expedientes consultados incluyeran una descripción técnica detallada de los edificios. Es por esto que esta parte de la búsqueda bibliográfica nos ha aportado una información muy valiosa para el desarrollo de la presente investigación, además de compensar el hecho de que los proyectos recogidos en el Archivo Histórico Provincial, salvo contadas ocasiones, no incluían este tipo de documentos de manera general hasta al menos la década de 1920. En el caso de las obras del arquitecto Miguel Martín la consulta de los proyectos originales es facilitada al estar su archivo personal publicado en la página Memoria Digital de Canarias de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria. Tras el análisis de la información aportada por la búsqueda bibliográfica realizamos una tercera fase de investigación basada en trabajo de campo. En esta fase se obtuvieron datos del análisis directo de edificios construidos, información que ha resultado ser esencial para alcanzar los objetivos planteados. Como en general los sistemas constructivos, y en especial los estructurales, quedan ocultos por los elementos de acabado, la observación directa debe producirse en edificios que sean objeto de alguna intervención. Por lo tanto, este trabajo de campo ha consistido en la recopilación de datos, testimonios y documentación gráfica obtenidos a partir de entrevistas con arquitectos que han realizado
La evolución de los sistemas constructivos y estructurales en Las Palmas de Gran Canaria 6262 algún proyecto de intervención sobre edificios existentes. Dentro de esta fase se incluyen igualmente aquellos datos recopilados por la propia autora de la presente investigación en el transcurso de su experiencia profesional y de las investigaciones previas desarrolladas en el curso de doctorado y en la obtención del Diploma de Estudios Avanzados. Así mismo, hemos tenido acceso a la información recopilada por los compañeros del curso de Doctorado Restauración y Rehabilitación Arquitectónica: Investigación e Innovaciones, información incluida en los libros Arquitecturas recuperadas : zona Triana y Conservando nuestro patrimonio: rehabilitación en el tejido denso y en puntos singulares: Vegueta y edificaciones emblemáticas. Entre las aportaciones recibidas se encuentran la de aquellos arquitectos que por su experiencia y especialización han intervenido y asesorado en proyectos de otros arquitectos, contando con un amplio repertorio de ejemplos de edificios correspondientes a la etapa en la que los proyectos no contenían descripciones técnicas. Han sido importantes las entrevistas con Francisco Ortega Andrade, director de esta tesis doctoral, Juan Rafael Pérez Cabrera, Juan Carlos Reveriego Fabrellas y Hugo Ventura Rodríguez. Destacamos la colaboración de Juan Rafael Pérez Cabrera que nos permitió el acceso a información adicional recopilada durante la elaboración de su propia tesis doctoral, aportando datos que nos ayudó a establecer la cronología y las condiciones de la fabricación de bloques de hormigón y viguetas prefabricadas en Gran Canaria. El arquitecto Luis Alemany, doctor en Restauración de Monumentos y en Urbanismo, nos permitió el acceso a su archivo profesional, donde pudimos obtener documentación sobre la restauración de varios edificios emblemáticos de la ciudad, como la casa Westerling, el antiguo Hospital Militar y actual Rectorado y la iglesia de San Agustín. El arquitecto José Antonio Sosa Díaz-Saavedra nos permitió el acceso a su archivo profesional y a su biblioteca, en la que contaba con diversos tratados de las primeras décadas del siglo XX. Pudimos recopilar información en relación a sus intervenciones en edificios históricos como las Casas Consistoriales, el Gabinete Literario, el Hotel Santa Catalina, varios edificios residenciales situados en León y Castillo, en el número 98 de la calle Triana, en el número 17 de la calle Torres y en el número 8 de la calle Castillo. Para el desarrollo del tema que abordamos proponemos una periodización de la historia de la construcción de la ciudad. Tras el análisis de los datos recopilados durante la investigación establecemos una división en tres etapas del periodo comprendido entre la fundación de la ciudad y la década de 1950. Cada una de
6363 como instrumento de datación histórica de la construcción en Gran Canaria (1478-1950) dichas etapas se caracteriza por el tipo de materiales y de sistemas estructurales empleados. A lo largo de todo el periodo estudiado se identifican una serie de hitos que permiten caracterizar cada una de las etapas. El análisis de estos hitos, a modo de secuencia, de puntos que marcan nuestro recorrido, aporta las claves del contexto que permitió o favoreció el uso de unos elementos y sistemas constructivos determinados. Este contexto se expone para cada etapa identificando los siguientes condicionantes: - Descripción del proceso de urbanización de la ciudad, lo que permite establecer de forma general la ubicación de los tipos constructivos estudiados. Este apartado se completa con una revisión del panorama social y económico, porque tanto la aceptación por parte de los promotores y los requisitos de espacio que imponen los modos de vida, como la disponibilidad de medios, influyen en la implantación de un estilo, un tipo arquitectónico o un sistema novedoso. - Presentación de los principales arquitectos que trabajaron en la ciudad en la etapa, incluyendo una descripción de las características fundamentales de su trabajo. Este apartado se completa con una exposición sobre las atribuciones y la formación, especialmente la formación técnica, de los arquitectos en el ámbito nacional y canario. - Identificación y descripción de los estilos, así como de los tipos arquitectónicos desarrollados en Las Palmas de Gran Canaria. - Enumeración de los materiales disponibles en la ciudad para ser utilizados en la construcción. En este apartado se establece las principales características de los materiales, se aproxima la fecha a partir de la cual estuvieron disponibles, así como su procedencia. VIguetas prefabricadas tipo Castilla. Edificio en calle Diego Vega Sarmiento nº 11.
La evolución de los sistemas constructivos y estructurales en Las Palmas de Gran Canaria 6464 Los primeros apartados establecen los argumentos que explican la oportunidad y la conveniencia de utilizar determinados sistemas constructivos. A continuación el método seguido para exponer los datos obtenidos durante la investigación consiste en un análisis mediante métodos descriptivos. Dentro de cada etapa hemos seleccionado una serie de edificios por su representatividad o singularidad. Ya sea porque responden a los tipos constructivos más habituales identificados en la ciudad, ya sea porque supusieron la introducción de un sistema peculiar o novedoso. De cada edificio se identifica su autor y el contexto de su proyecto y construcción. Se realiza en primer lugar una descripción tipológica y del estilo arquitectónico, con el fin de relacionar el espacio y las formas construidas con la descripción constructiva posterior. La elección de los ejemplos se ha basado, además de en los criterios ya expuestos, en la disponiblidad de información y documentación de los mismos. La descripción constructiva se organiza de manera jerarquizada, a partir de la identificación de las diferentes unidades funcionales, señalando los sistemas que las constituyen. Estos sistemas se describen a partir de los materiales y elementos que los componen, las técnicas constructivas inherentes a su puesta en obra y la forma arquitectónica que se deriva de su uso. Los conceptos fundamentales tal como se han utilizado en este proceso son: 1. Unidad funcional, entendida como el conjunto de elementos que conforman una unidad, que están interrelacionados entre sí, con un objetivo común concreto dentro del esquema general del edificio. La cubierta, la fachada, la carpintería, el sistema de soporte, el sistema de cubrición de los espacios, son unidades funcionales. Pórticos de hormigón armado. Tinglado en el Puerto de La Luz
6565 como instrumento de datación histórica de la construcción en Gran Canaria (1478-1950) 2. El sistema responde al concepto de tipo o tipología. La unidad funcional de soporte puede estar constituida por el sistema de pilares puntuales de homrigón armado o por el sistema de muros de carga de mampostería. Los sistemas que constituyen unidades funcionales estructurales se analizan estudiando los mecanismos resistentes que dan respuesta a las acciones que actúan sobre la estructura, así como identificando las formas habituales de combinación entre ellos. 3. Los elementos, entendidos como cada una de las piezas que forman parte de un sistema, con un formato definido para tal fin, como una viga o un muro. De los elementos se analiza la función que cumplen dentro del sistema, el tipo de respuesta ante las exigencias en función del material o materiales que lo conforman y las técnicas para su correcto ensamblaje con los otros elementos del sistema estructural y con los de otros sistemas para conseguir un comportamiento compatible y solidario. 4. Los materiales, entendidos como: - la materia de la que están hechos los elementos, como la madera o el hierro, - los componentes que conforman un compuesto, como los áridos o el agua, - los compuestos que forman parte de un elemento, como el mortero, el hormigón o los ladrillos. De los materiales se analizan sus propiedades y las técnicas constructivas mediante las cuales se les da la forma definitiva que adquieren en obra. “Cualquier edificio está constituido por una gran variedad de materiales que adoptan en él una forma determinada y prestan sus virtudes características para que cada elemento constructivo satisfaga las más diversas funciones”.(63) Entendemos cada edificio elegido como un pretexto que nos permite mostrar de forma organizada el conjunto de datos obtenidos. En este sentido, en el momento de analizar una unidad funcional de uno de los ejemplos, además de describir el sistema utilizado en el edificio en cuestión se aproveche para exponer otros sistemas detectados en el mismo periodo, pero pertenecientes a edificios que no resultaban ser de suficiente interés para analizarlos en su conjunto, o de los que no se ha podido contar con suficiente información. (63) PARICIO ANSUATEGUI, I. “Las técnicas”, Tomo I en La construcción de la arquitectura. Barcelona: Institut de Tecnología de la Construcció de Catalunya ITEC. (3ª ed.) p. 45.
La evolución de los sistemas constructivos y estructurales en Las Palmas de Gran Canaria 6666 Al final de cada etapa, a modo de conclusión parcial, se identifican aquellos elementos y sistemas invariantes cuya cronología puede determinarse de forma inequívoca y servir por tanto como preceptos para la datación de un edificio.
6767 como instrumento de datación histórica de la construcción en Gran Canaria (1478-1950) VII. MARCO INVESTIGADOR El periodo investigado, comprendido entre 1478 y 1950, lo hemos dividido en tres etapas. En los cambios fundamentales que se dan entre una y otra se identifica el proceso descrito por Ignacio Paricio de transformación desde la construcción homogénea a la construcción heterogénea: “De la construcción homogénea a la diferenciación de las envolventes del espacio construido. De los materiales de amplio espectro que responden a la proximidad geográfica y a la tradición, a los materiales monofuncionales, especializados en una sola exigencia.”(64) - Primera etapa. La construcción homogénea de la arquitectura vernácula. Comprende desde la fundación de la ciudad en 1478 hasta el inicio de la década de 1860. Los sistemas y técnicas empleados se fundamentan en la disponibilidad de los materiales tradicionales. - Segunda etapa. Nuevos materiales para la construcción de la arquitectura ecléctica. Comprende desde la década de 1860 hasta el año 1918. La introducción de nuevos materiales, fundamentalmente el hierro, el cemento y el hormigón armado, llevan al desarrollo de nuevas técnicas y sistemas constructivos y estructurales. Tradición y transformación se entrelazan en la evolución de la formalización de la arquitectura. - Tercera etapa. La consagración del hormigón armado en la construcción de la arquitectura racionalista. Comprende el periodo entre el final de la Primera Guerra Mundial en 1918 y el comienzo de la década de 1950. Con el hormigón armado perfectamente integrado en los modos de construir se produce la sustancial transformación de la arquitectura moderna. Las envolventes comienzan a diferenciarse, con ciertas particularidades propias de la construcción canaria. En los siguientes tres capítulos se desarrolla el marco investigador y se exponen los datos obtenidos durante la presente investigación, correspondientes a cada una de las tres etapas, atendiendo a los aspectos señalados en el apartado anterior sobre la metodología aplicada. (64) PARICIO ANZUATEGUI, I.: “Los elementos”, Tomo II en La construcción de la arquitectura. Barcelona: Institut de Tecnología de la Construcció de Catalunya ITEC. (3ª ed.)
La evolución de los sistemas constructivos y estructurales en Las Palmas de Gran Canaria 6868 Al final de cada uno de estos tres capítulos se desarrolla un apartado sobre los elementos invariantes identificados correspondientes a dicha etapa. Estos invariantes consisten en aquellos elementos que por su significación y singularidad permiten la datación de un edificio dentro del periodo analizado. Un aspecto que resulta comprometedor a la hora de datar un edificio es que éste no es un objeto que permanece inmutable a lo largo de su vida útil. A lo largo del tiempo las personas que habitan o desarrollan una actividad en un edificio lo transforman, modifican ciertos componentes para adaptarlos a su forma de vida o para adecuarlo a la actividad realizada. Los invariantes identificados se clasifican según los siguientes criterios: -Si son exclusivos de la etapa analizada o si no lo son, pero en combinación con el resto de invariantes se muestran como elementos significativos de la etapa. - Si son susceptibles o no de importantes variaciones a lo largo de la vida útil del edificio, incluso si son elementos que pueden ser añadidos a edificios de otras etapas.
6969 como instrumento de datación histórica de la construcción en Gran Canaria (1478-1950)
La evolución de los sistemas constructivos y estructurales en Las Palmas de Gran Canaria 76 1478 1600 construcción bajomedieval castellana y del sur de Andalucía, como referente inmediatamente anterior, y la construcción de la vivienda tradicional canaria desarrollada posteriormente. Se apoya además en documentos históricos, por un lado contratos de construcción de viviendas y cartas de compraventa de casas, y por otro, las Ordenanzas y disposiciones del Concejo o Cabildo de Tenerife relativas al sector de la construcción. La escasez de este tipo de documentos en Las Palmas de Gran Canaria a raíz del incendio de las Casas Consistoriales dificulta el desarrollo de un estudio parecido en este ámbito. Según Larraz, los primeros sistemas constructivos empleados mantienen en general las formas tradicionales utilizadas durante la Baja Edad Media peninsular, con pequeñas diferencias. Como unidad funcional de soporte el sistema más empleado es el tapial, que adquiría espesores entre 50 y 60 cm. El tapial consiste en tierra apisonada por tongadas en un molde. El sistema se reforzaba mediante el uso de esteos, piezas de madera verticales que se hincaban a la tierra, con una separación constante. Los esteos se hincaban antes de colocar los encofrados laterales, marcando la posición del muro. Estas piezas servían al mismo tiempo de refuerzo y de cimentación, abaratando la ejecución pero dando lugar a un sistema más débil y con ciertos problemas. La reconocida bondad del terreno que sirvió de fundación a las primeras edificaciones en Las Palmas de Gran Canaria(5) permite suponer que este sistema se utilizara también (5) Las características de la terraza en la que se asienta el núcleo primitivo de la ciudad fueros analizadas por el Dr. Luis Alemany en el conjunto de trabajos desarrollados durante la elaboración del Plan Especial de Protección. Propuesta de Alejandro Larraz sobre el sistema de construcción de tapial con esteos. Pudo utilizarse también en Las Palmas de Gran Canaria por la calidad del terreno, aunque en el ámbito de esta investigación no se llegó a tener constancia del mismo.
77 La construcción homogénea de la arquitectura vernácula 1478-1860 en esta ciudad. Al prescindir de la capa inicial de mampostería, propia de una cimentación bien ejecutada, que se acostumbraba elevar a modo de zócalo, se elimina una capa drenante de protección frente a la humedad de capilaridad procedente del suelo. El tapial, que al ser ejecutado mediante tierra apisonada es más endeble frente a la humedad, pasa a quedar desprotegido. Además, al disponer estos refuerzos de madera, se tendió a reforzar las esquinas en menor medida, quedando la piedra utilizada para ello menos trabada, o incluso eliminándola. Por último, durante el proceso de ejecución los esteos impedían una correcta compactación de la tierra, quedando un muro menos resistente. Sólo los movimientos de dilatación y contracción de la madera de los esteos por cambios de humedad producían grietas en estos muros de tapial. En palabras de Larraz, es el sistema más usado en viviendas urbanas sencillas “en las que primaba la economía y rapidez en su ejecución antes que la búsqueda del mejor sistema constructivo”. Otros sistemas de soporte nombrados por Larraz para Tenerife son los muros de mampostería, ya sea en seco o con barro, y la fábrica mixta, en la que se alternaban hiladas de tapial y mampostería, ambos sistemas reforzados con sillería. Los espesores habituales en estos muros rondaban entre 60 y 80 cm. A falta de datos precisos sobre la construcción de estos primeros sistemas en Las Palmas, y dado que los sistemas de muros de piedra serán los que se desarrollen principalmente en la siguiente fase, esta anotación es en principio suficiente. Larraz no aporta ninguna referencia en relación al revestimiento de estos soportes. En cuanto a las cubiertas, analiza un sistema de cubierta a dos aguas y de parhilera, con recubrimiento de paja. En este punto, se identifica una de las características singulares de la arquitectura urbana propia de Las Palmas de Gran Canaria: el uso de la azotea. Este sistema aporta a la fisonomía de la ciudad que se reconstruye durante el siglo XVI un perfil de líneas puras, diferenciado del uso de la cubierta inclinada. Aunque no se cuenta con datos precisos, es posible que la cubierta azotea se utilizara igualmente en las primeras edificaciones de la ciudad. Como última anotación sobre estas primeras décadas, el historiador Bosch Millares describe el sistema constructivo utilizado en las primeras casas de la siguiente manera: “fueron construidas, al principio de paredes anchas y bajas con grandes piedras, sin mezcla de barro. Cubríanlas con viga y tablones de tea fina, las cuales labraban con pedernales puestos en cuernos, a manera de azuelas. Sobre las vigas y tablones ponían piedras llanas y delgadas, y encima de éstas tierra mo-
La evolución de los sistemas constructivos y estructurales en Las Palmas de Gran Canaria 78 1478 1600 jada, la cual era pisada muchas veces con el fin de evitar que la lluvia llegase al techo de madera”(6). Tal como indica Martin Rodríguez, Bosch Millares no especifica las fuentes en las que basa dicha afirmación(7). Por otro lado, esta descripción no es contradictoria con la disponibilidad de materiales con que contaban los primeros constructores. Además, se asemeja al sistema descrito por los arqueólogos sobre la construcción de casas aborígenes situadas en la población de Agaldar. Tal vez, los colonizadores tomaron esta referencia de la construcción aborigen que encontraron en la isla, o tal vez Bosch Millares concluyó que fue así(8). En un principio, las vigas de madera descritas pudieron proceder de la abundancia de palmeras del lugar en lugar de la tea, que por la proximidad constituye un material de primera mano, ya que siguió utilizándose posteriormente a pesar de la proliferación del uso de madera de pino. Y muchas de las primeras edificaciones, las más modestas, pudieron cubrirse con palmas o paja en lugar de tierra apisonada. Tras esta primera fase y especialmente después de la grave destrucción causa- (6) Bosch Millares, El Hospital de San Martin, 1940, p.12 (7) MARTIN RODRIGUEZ, F. G. 1978 Arquitectura doméstica canaria, Santa Cruz de Tenerife, Editorial Interinsular Canaria, Aula de Cultura Excmo. Cabildo Insular de Tenerife. (2ª ed.) p. 21 (8) Reconstrucción ideal de una vivienda indígena del caserío de la Cueva Pintada. Dibujo: M.A. Núñez Villanueva Reconstrucción de una casa guanche realizada por investigadores de la Cueva Pintada de Gáldar. La descripción del sistema de cubrición de Bosch Millares coincide con el de esta imagen.
79 La construcción homogénea de la arquitectura vernácula 1478-1860 Los ejemplos más antiguos de viviendas nobles organizadas en torno a un patio se encuentran en ciertos puntos de los barrios de Vegueta y Triana. Un núcleo importante se sitúa entre la ermita de San Antonio Abad y la Catedral. Fuente: FEDAC. 186018201777 da por el pirata Van der Does en 1599, la reconstrucción de las edificaciones se realiza ya con el tipo de arquitectura tradicional canario. Durante los siglos XVII y XVIII la ciudad prácticamente no incrementa la superficie edificada, manteniendo la trama urbana existente antes de la invasión, aunque se densifica. Los únicos cambios consisten en algunas nuevas parcelas edificadas alrededor de la calle mayor de Triana hacia el norte, el incremento del número de conventos al añadirse los de San Ildefonso, San Agustín y Santa Clara, y la colonización de los primeros Riscos, los de San Juan y San Nicolás. Como indica Martín Galán, los núcleos que se generan en los Riscos consisten en agrupaciones de humildes casas y cuevas localizadas en los escarpes que acogen la inmigración pobre del interior de la isla y de Fuerteventura y Lanzarote. “La rígida estratificación social de aquella sociedad imponía ya una discriminada ocupación del espacio”. En la parte noble de la ciudad se desarrollan las viviendas tradicionales organizadas en torno a un patio, con las características propias de lo que se ha denominado “estilo canario”. Tal como apuntan autores como José Pérez Vidal y Fernando G. Martín Rodríguez, esta singularidad es el resultado del desarrollo de sistemas constructivos específicos, derivados de las propiedades de los materiales disponibles y la adaptación de las técnicas y las tipologías importadas por los artífices y los promotores, procedentes de diversos ámbitos culturales. A grandes rasgos, se trata de una arquitectura tradicional, es decir, constante durante un período de tiempo y sin métodos industriales; popular, basada
La evolución de los sistemas constructivos y estructurales en Las Palmas de Gran Canaria 80 en aspectos culturales propios no impuestos; y vernácula, desarrollada en una región geográfica claramente definida de donde aprovecha los materiales disponibles(9). Consiste en una construcción homogénea cuyos condicionantes y peculiaridades se analizan e interpretan en los siguientes apartados. 1.2. Los constructores de la colonización Como se ha comentado anteriormente, los nuevos pobladores importan los conocimientos técnicos y las tradiciones constructivas propios de Castilla y del recién reconquistado sur peninsular. Coincidiendo con la época de la conquista y primera colonización de la isla, a finales del siglo XV, comienzan en Castilla las organizaciones gremiales. Este sistema está plenamente definido y consolidado durante el siglo XVI, y es el sistema de organización de oficios de la construcción que se implanta en Las Palmas de Gran Canaria. El Cabildo de Tenerife establece las disposiciones según el modelo de Sevilla, y se puede suponer que sucede lo mismo por parte del Cabildo de Gran Canaria(10). Cada gremio poseía su propio gobierno, y a través del mismo se custodiaban y transmitían los conocimientos propios del oficio. El gremio establecía una jerarquía que reflejaba el grado de conocimiento y experiencia del artífice: maestros, oficiales y aprendices. Los oficios tenían un fuerte carácter de tradición familiar, por lo que el aprendizaje solía llevarse a cabo en el seno de la propia familia. Cuando no era así, se concertaba con un maestro. La duración de esta fase solía durar entre 3 y 5 años, durante la que se proporcionaba al aprendiz casa, comida y vestido. Los aprendices tenían que pasar un examen que se realizaba delante del escribano del Cabildo, quien entregaba al futuro oficial su carta de examen. Una vez terminado, el maestro le entregaría las herramientas necesarias para ganar el sustento como oficial. Los oficiales trabajaban con los maestros, dependiendo de su dirección. El título de maestro se alcanzaba igualmente mediante examen ante los alcaldes del oficio(11). A parte, el Cabildo establecía un nivel de control general de la edificación en la (9) “Técnicas tradicionales de construcción en Lanzarote”, Javier de Cárdenas y Chávarri, Luis Maldonado Ramos, Ignacio Javier Gil Crespo. Actas del Cuarto Congreso Nacional de Historia de la Construcción, Cádiz, 27-29 enero 2005, ed. S. Huerta, Madrid: I. Juan de Herrera, SEdHC, Arquitectos de Cádiz, COAAT Cádiz, 2005 (10) El incendio de las casas consistoriales de 1842 destruyó la mayor parte del archivo de la ciudad, con la pérdida de valiosa documentación. (11) FRAGA GONZÁLEZ, Mª C. 1994 Aspectos de la Arquitectura mudéjar en Canarias, colección “Guagua”. L.P.G.C.: Ed. Cabildo Insular de Gran Canaria. (2ª ed.) p. 45
81 La construcción homogénea de la arquitectura vernácula 1478-1860 Herramientas del albañil. Lámina del Tratado Arte de albanileria de Villanueva 186018201777 ciudad mediante el nombramiento de alcaldes, que era la autoridad suprema, y veedores, así como inspectores y examinadores. Aunque en Canarias se da la circunstancia desde mediados del XVI de que ambos cargos, alcalde y veedor, se funden en uno solo. Se nombraban dos por cada oficio, y su misión era examinar a los aprendices y oficiales, controlar la calidad de los edificios que se construían y denunciar a los que trabajasen sin licencia ni examen. Esto último era sancionado en Gran Canaria con una multa de mil maravedíes. Otro mecanismo de control consistía en que los maestros alarifes podían derribar lo que se construyese sin su control o licencia, ya que existe la pretensión de que sean verdaderos artesanos los que realicen las obras(12). En el proceso de colonización de las islas no intervino exclusivamente Castilla, aunque liderara el proceso. Gracias a la posición de Canarias en general, y de Las Palmas de Gran Canaria en particular, en las rutas comerciales de la época, fue frecuente la inmigración por parte de colonos procedentes de otros países. En el caso específico de los artesanos, aportaron la particularidad de sus conocimientos en el desarrollo de las formas constructivas propias de las islas. En concreto, en los primeros siglos fueron abundantes los portugueses, procedentes del norte del país y de los archipiélagos de Azores y Madeira(13). (12) MARTIN RODRIGUEZ, F. G. 1978 Arquitectura doméstica canaria, Santa Cruz de Tenerife, Ed. Interinsular Canaria, Aula de Cultura Excmo. Cabildo Insular de Tenerife. (2ª ed.) p.46-49 (13) FRAGA GONZÁLEZ, M. C. 1993 “Fragueiros y carpinteros portugueses en la arquitectura canaria”, en Homenaje a José Pérez Vidal, ed. al cuidado de Cármen Díaz, Cabildo Insular de La Palma. pp. 459-471. La autora constata que hasta 1700 se contabilizan 318 profesionales que trabajaban la madera, de los que 20 son portugueses, según fuentes documentales.
La evolución de los sistemas constructivos y estructurales en Las Palmas de Gran Canaria 82 1478 1600 Incluso con la contribución por parte de la inmigración, en general el número de artesanos y maestros cualificados relacionados con los oficios de la construcción no era abundante. Son varias las consecuencias derivadas de esto. Por un lado, el proceso de crecimiento de las ciudades y pueblos del Archipiélago resulta ser lento y difícil(14). Por otro lado, se producen intrusismos que daban lugar a construcciones de mala calidad, de ahí la importancia de las disposiciones de control explicadas anteriormente. Por último, los artesanos y maestros reconocidos se trasladan de una localidad a otra, de una isla a otra.(15) Este aspecto hay que relacionarlo con el carácter tradicional y, en la mayoría de los casos, familiar de la formación, que prolongaba sistemas de trabajo y fórmulas estilísticas durante siglos. Ambas razones explican, junto al argumento sobre los materiales disponibles, la homogeneidad de la arquitectura canaria en el territorio y en el tiempo. En la construcción de edificios intervenían diversos tipos de oficios, que se pueden clasificar en función del material con que trabajaban. Destacan dos grupos principales, relacionados con los dos materiales fundamentales disponibles: la (14) FRAGA GONZÁLEZ, M. C. 1994 Aspectos de la Arquitectura mudéjar en Canarias, colección “Guagua”. L.P.G.C.: Ed. Cabildo Insular de Gran Canaria. (2ª ed.) p. 66 (15) Ibídem p. 54-55 . Luis Barba, maestro carpintero que interviene en: 1512 convento franciscano de San Miguel de las Victorias, La Laguna. 1518 capilla mayor de la iglesia de Nuestra Señora de los Remedios, La Laguna. 1523 Catedral de Las Palmas. 1527 Hospital de San Lázaro, Las Palmas La disposición de andamios según Villanueva. Arte de albanileria.
83 La construcción homogénea de la arquitectura vernácula 1478-1860 piedra y la madera.(16) Entre los que trabajaban la piedra sobresalen los canteros, encargados de labrarla y de dirigir las obras. Los albañiles, o alarifes según la nomenclatura mudéjar, realizaban las obras de albañilería, cimientos, muros, etc. En Canarias, dada la falta de artesanos comentada anteriormente, era habitual que los maestros fueran canteros y albañiles al mismo tiempo. Los anteriores eran oficios de la construcción, desarrollados en la obra. Los encargados de extraer la piedra de la cantera eran los cabuqueros. En el caso de la madera, también se diferencia entre los oficios que preparan el material previo a la obra y los oficios de la construcción. Los aserradores o fragueros eran los encargados de cortar la madera en piezas según las vitolas especificadas por los carpinteros, aunque trataban directamente con los clientes. Los carpinteros, que desarrollaban los trabajos en madera dentro de la obra, estaban a su vez especializados. Se denominaban “carpinteros de lo blanco” a los encargados de armar techos, y “carpinteros de lo prieto” a los encargados de enmarcar vanos.(17) Otros oficios que intervienen son los caleros, que cocían y vendían la cal, y los pintores, que pintaban o enjalbegaban los paramentos. En este panorama de la construcción en Canarias se aprecia que la figura del arquitecto como tal prácticamente no existe. Tal como indica Carmen Fraga, en “la documentación no se suele citar al “maestro mayor de…”, fórmula normal en distintas regiones hispanas y que en Canarias se adjudica únicamente a los artífices de la catedral de Las Palmas a lo largo del Quinientos”. En muy contadas ocasiones se presentan dibujos previos al inicio de la obra. Lo habitual es que se establezca un acuerdo entre el maestro cantero y el cliente a partir de señalar ejemplos ya construidos, y que este acuerdo se refleje en la documentación del contrato.(18) Las adaptaciones a la realidad material isleña de las referencias importadas por (16) MARTIN RODRIGUEZ, F. G. 1978 Arquitectura doméstica canaria, Santa Cruz de Tenerife, Ed. Interinsular Canaria, Aula de Cultura Excmo. Cabildo Insular de Tenerife. (2ª ed.) p.45-46 (17) FRAGA GONZÁLEZ, M. C. 1994 Aspectos de la Arquitectura mudéjar en Canarias, colección “Guagua”. L.P.G.C.: Ed. Cabildo Insular de Gran Canaria. (2ª ed.) p. 39-45 (18) FRAGA GONZÁLEZ, M. C. 1990 Urbanismo y arquitectura anteriores a 1800, colección El arte en Canarias. La Laguna: Centro de la Cultura Popular Canaria. p.38
La evolución de los sistemas constructivos y estructurales en Las Palmas de Gran Canaria 84 Ejemplos de arquitectura doméstica tradicional en las calles Mendizábal y Reyes Católicos 1478 1600 el colonizador peninsular, a las que se añaden influencias de nuevos pobladores procedentes de otras nacionalidades, marcan las principales características de la arquitectura que se implanta en las Islas. Como expone Martín Rodríguez, es el factor hombre, por encima del factor climático u otros, el que explica cómo surge esta arquitectura específica: la huella de sus conocimientos, idiosincracia, actividades sociales y económicas. (19) 1.3. Arquitectura doméstica urbana. Características y tipos. La arquitectura desarrollada en Canarias durante los siglos XVII y XVIII se caracteriza fundamentalmente por ser una arquitectura popular y tradicional, con características singulares y de una gran funcionalidad. Como se ha expuesto en el apartado anterior, la construcción se efectúa a partir de la intervención de varios artesanos y maestros, de los que no queda constancia de su autoría. Se trata de obras colectivas, de arquitectura anónima. En contadas ocasiones trasciende o queda constancia del nombre de un maestro cantero o carpintero. Y salvo en el caso de la Catedral de Las Palmas de Gran Canaria, no hay constancia de la intervención de maestros mayores de obras. La organización gremial de la profesión y las características sociales de la época favorecen el desarrollo de “un acentuado tradicionalismo que se manifiesta (19) MARTIN RODRIGUEZ, F. G. 1978 Arquitectura doméstica canaria, Santa Cruz de Tenerife, Ed. Interinsular Canaria, Aula de Cultura Excmo. Cabildo Insular de Tenerife. (2ª ed.) p.36-37
85 La construcción homogénea de la arquitectura vernácula 1478-1860 Casa del Deán 186018201777 en la repetición de un modelo durante varios siglos, con determinadas variantes”.(20) Los tipos desarrollados presentan pocas variaciones, se mantienen distribuciones semejantes durante un largo periodo de tiempo, perseverando en una solución que se verifica como funcional, sencilla y sobria. Otra de las características propias de esta arquitectura es que es “sincrética” y “ecléctica”, ya que toma distintos elementos de diversas geografías que no existían previamente en las Islas, hasta fusionar todas esas influencias en una “manera canaria” de construir, “bastante diferenciadora respecto a otras zonas peninsulares”.(21) Una vez consolidado, este modelo se mantiene invariante sin sufrir alteraciones derivadas de influencias externas. Cuando puntualmente en la arquitectura culta se reflejan los estilos imperantes en Europa, se produce de forma tardía y entendido como una moda. La influencia se limita al tratamiento estilístico de ciertos elementos en fachada. Se basa en el trabajo artesano de la piedra y la madera, de forma superficial, sin llegar a asumir las soluciones espaciales propias de esos estilos, Renacimiento o Barroco.(22) La presencia en este modelo de elementos propios de la arquitectura mudéjar, principalmente por las características del uso de la madera y sus estructuras, ha (20) Ibídem p. 39 (21) Ibídem p. 40 (22) Ibídem p. 39
La evolución de los sistemas constructivos y estructurales en Las Palmas de Gran Canaria 92 Plano de la ciudad de Las Palmas de la isla de la Gran Canaria con sus puertos y sondeos. Joseph Ruiz Zermeño Ingeniero militar. 1773 1478 1600 El primer factor de cambio se produce con la creación en 1776 de La Sociedad Económica de Amigos del País, la primera de todo el archipiélago. Su creación fue impulsada por el obispo Cervera, con la intención, tal como reza su lema, de “promover la prosperidad del país por el progreso de la agricultura, la industria, las artes, el comercio y todas las fuentes de producción y riqueza, y como primer elemento de todo bien estar…” Desde la Sociedad Económica se impulsó la búsqueda de alternativas para el desarrollo económico y para la expansión del policultivo. Dentro de las iniciativas para la instalación del Jardín Botánico en 1788 se encuentra el interés por la investigación de nuevos cultivos. El comercio con Estados Unidos se intensifica con la exportación de los malvasías y la barrilla, uno de los nuevos cultivos introducidos, comenzando la reactivación económica de la ciudad. La primera junta rectora de la Sociedad Económica estuvo integrada por miembros del clero, nobleza, munícipes y militares, que representaban la facción de las clases terratenientes y mercantiles influenciada por la nueva corriente ilustrada. En España el primero en promover el pensamiento ilustrado fue el padre Feijoo con las Cartas eruditas aparecidas en 1746. En ellas reflejaba la toma de conciencia de la decadencia cultural española frente a Europa.(29) Según Alfonso de Armas, el camino a través del cual llegó el pensamiento ilustrado a las Islas (29) GALANTE GÓMEZ F. El ideal clásico en la arquitectura canaria. Las Palmas de Gran Canaria. ed. Edirca, S.L. 1989 p. 25
93 La construcción homogénea de la arquitectura vernácula 1478-1860 Plaza de Santa Ana a comienzos del siglo XIX. El conjunto mantiene la imagen de la arquitectura tradicional, aunque se aprecian los primeros cambios, como la casa de Viera y Clavijo. 186018201777 Canarias fue el del comercio de vinos, que aunque menguado, se mantenía con Inglaterra y Holanda. Esta vía permitió burlar el Santo Oficio para conseguir libros y publicaciones, en especial procedentes de Francia e Inglaterra, prohibidos en el país.(30) El ideal ilustrado fue propagado por una minoría de nobles y familias extranjeras establecidas en las Islas, difundiéndose luego con relativa intensidad. La clase intelectual que acogió las nuevas ideas consistía en una generación con formación clásica, recibida en los colegios de los conventos y madurada luego con más o menos profundidad, que además era una generación viajera. La mayoría de los canarios más influyentes de esa época visitaron al menos Madrid, y muchos alcanzaron París, el destino buscado. Este grupo de librepensadores promovieron un ambiente estrictamente cultural, con la organización de tertulias en las que se discutían y asimilaban las ideas aportadas por los nuevos libros ilustrados. En estas tertulias se consolida el “ideal clásico”, con espíritu reformista y progresista, influyendo posteriormente en la literatura, la pintura y la arquitectura. Como hecho peculiar y al mismo tiempo significativo, en la escultura se mantiene el Barroco por la fuerza de la tradición de la imaginería, cuyo máximo representante es José Luján Pérez, (30) DARIAS PRÍNCIPE, A. 1991 Arquitectura en Canarias. 1777-1931 , colección El arte en Canarias. La Laguna: Centro de la Cultura Popular Canaria. p.48
La evolución de los sistemas constructivos y estructurales en Las Palmas de Gran Canaria 94 Plaza mayor de la ciudad de Las Palmas en la isla de Gran Canaria. A. P. P. R. 1809. Del Catálogo de la exposición Las Palmas de Gran Canaria a través de la cartografía (1588-1899). 1478 1600 quien al mismo tiempo desarrolla los gustos neoclásicos en arquitectura.(31) A partir de estas tertulias, sus participantes promueven la creación de instituciones que, una vez consolidadas, propagarán las inquietudes y los nuevos conocimientos durante el siglo XIX. En el caso de Las Palmas de Gran Canaria, en primer lugar se produce en 1776 la creación de la Sociedad Económica, ya comentada. El segundo foco de la Ilustración grancanaria fue el Seminario Conciliar, fundado en 1777 también por el obispo Servera. Es de destacar que, aunque se produjeron importantes transformaciones urbanas promovidas desde las ideas ilustradas, como indica Galante Gómez, “los cambios más profundos sólo afectaron y favorecieron a determinadas capas sociales ya que todavía se mantenían todos los privilegios del Antiguo Régimen”.(32) Estas ideas eran promovidas por un grupo minoritario, cuyo “tremendo sentido elitista los apartaba de sus conciudadanos”. Por otra parte, se produce la paradoja de ser a veces incomprendidos por parte de la iglesia y la Inquisición, aunque algunos de ellos fueran miembros del clero y que la Iglesia fuese la principal promotora de la arquitectura neoclásica que se desarrolla. En el último cuarto del siglo XVIII los corregidores ilustrados José Eguiluz, entre 1781 y 1786, y Vicente Cano, entre 1787 y 1792, emprendieron diversas mejoras (31) FRAGA GONZÁLEZ, M. C. 1976 Arquitectura Neoclásica en Canarias. Santa Cruz de Tenerife: Editorial Interinsular Canaria, Aula de Cultura Excmo. Cabildo Insular de Tenerife. (32) GALANTE GÓMEZ F. El ideal clásico en la arquitectura canaria. Las Palmas de Gran Canaria. ed. Edirca, S.L. 1989 p. 28
95 La construcción homogénea de la arquitectura vernácula 1478-1860 en la infraestructura urbana de Las Palmas, iniciando una renovación urbana que tendrá su auge durante el siglo siguiente. Aunque, como se ha comentado anteriormente, la ciudad no había aumentado su superficie, invariable en su morfología y trama, las transformaciones en el tejido existente habían permitido un incremento notable en la densidad de la población durante el siglo XVIII.(33) La preocupación por este incremento de población lleva a que parte de las transformaciones impulsadas por los corregidores tiendan a la búsqueda de un urbanismo que mejore las condiciones higiénicas de la ciudad. Desde el ideal ilustrado se propugna por la creación de parques y plazas a partir de trazados de líneas rectas que destaquen el orden y la medida. Un elemento urbano característico de finales del Setecientos fueron las alamedas, que incorporan en sus recintos la vegetación y las esculturas de mármol a nivel decorativo. El artículo 36 de la Real Cédula de Plantíos impulsó la creación de alamedas, que “ennoblecen los pueblos, facilitan el ejercicio y diversión a los vecinos, conducen a la salud”.(34) Esta primera etapa ilustrada del último tercio del siglo XVIII sienta las bases para las transformaciones que se van a producir en la ciudad decimonónica. Entre 1811 y 1813 se construye un muelle al norte de la ciudad, el muelle de San Telmo, tras una larga campaña iniciada en 1785 desde la Sociedad Económica de Amigos del País. Es el primer paso en la intención de reforzar el papel de Las Palmas de Gran Canaria como ciudad ligada al comercio portuario. En la década de 1820 comienzan los cultivos de la cochinilla, fruto de las investigaciones impulsadas desde el Jardín Botánico en la búsqueda de nuevas alternativas de producción. Estos cultivos dan lugar a un comercio cuya máxima expansión se produce en la década de 1850. Este éxito permitió el inicio de una importante etapa de prosperidad económica que se tradujo, entre otros aspectos, en el remozamiento del casco viejo, fruto de la capitalización inmobiliaria. Las clases nobiliarias y burguesas más prósperas tienden, desde épocas muy tempranas, a garantizar sus inversiones mediante la especulación con el terreno urbano. La mejora en la situación económica derivada del comercio de la cochinilla fa- (33) Este hecho se aprecia de forma evidente en los distintos censos de las Islas estudiados por F. Jiménez de Gregorio. La ciudad ve incrementada su población desde 2160 habitantes en 1755 a 9820 en 1787. Autor citado por FRAGA GONZÁLEZ, M. C. 1976 Arquitectura Neoclásica en Canarias. Santa Cruz de Tenerife: Editorial Interinsular Canaria, Aula de Cultura Excmo. Cabildo Insular de Tenerife. (34) Ibídem. p. 7
La evolución de los sistemas constructivos y estructurales en Las Palmas de Gran Canaria 96 La construcción del muelle de San Telmo fue uno de los primeros factores de crecimiento y modernización de la ciudad. Fuente: Archivo de FEDAC. 1478 1600 vorece el crecimiento urbano desde la década de 1830. Este crecimiento se produce de forma tentacular aprovechando los ejes de penetración a la ciudad que la conectan con otras poblaciones del interior. Al sur, con Telde; al oeste, con Tafira y San Lorenzo; y al norte, con Arucas y la isleta. En la isleta se había establecido un pequeño núcleo de población desde principios del siglo XVI, cuando en 1526 el emperador Carlos V concede “licencia para que se pueda poblar el puerto de las ysletas”. En 1833 se proclama la Provincia de Canarias, designando a la ciudad de Santa Cruz de Tenerife como la única capital. Este hecho fue determinante, no sólo por sus implicaciones materiales derivadas de la pérdida de instituciones administrativas, sino sobre todo por su impacto psicológico. Desde ese momento, muchos esfuerzos políticos irán destinados a la recuperación del estatus de capital de la ciudad. Estos esfuerzos buscarán el empoderamiento económico, el incremento de la influencia de las instituciones que quedan en la ciudad y la modernización de la misma. Se instala el convencimiento de que para volver a ser una capital, hay que ofrecer una imagen de ciudad moderna. En este sentido serán determinantes las desamortizaciones de Mendizábal y Mádoz, de 1836 y 1855 respectivamente. La ciudad pasará de una trama urbana fuertemente ligada a la ubicación de los diferentes conventos a una trama más consolidada, con importantes intervenciones que buscan su modernización. Tras las primeras actuaciones de los corregidores ilustrados, en esta época comienzan a realizarse una serie de intervenciones encaminadas, no sólo a la mejora de las condiciones urbanas, sino también con la intención de modificar
97 La construcción homogénea de la arquitectura vernácula 1478-1860 Alameda de Colón. Fuente: Archivo de FEDAC 186018201777 la apariencia de la ciudad. Como principales ejemplos de estas actuaciones se encuentran: - Apertura de la calle Obispo Codina en 1804, con la construcción en 1816 del puente de sillería y la explanada de la Plazuela, mejorando la conexión entre Vegueta y Triana. - Nuevo centro de actividad social con la construcción de la Alameda de Colón en 1842, conectada a la Plazuela por la calle muro. - En 1848 se crea la nueva Comisión de Ornato Público para velar por la imagen de los edificios. En 1852 se aprueba el Decreto de Puertos Francos, lo que permitirá la construcción del Puerto de la Luz y con ello la consolidación definitiva de Las Palmas de Gran Canaria como ciudad portuaria. Este puerto dará el impulso económico definitivo a la ciudad. Debido a esto, durante la segunda mitad del siglo XIX la trama urbana experimentará un importante crecimiento partiendo de los dos focos constituidos por el núcleo antiguo y la población de la Isleta ligada a la actividad del puerto. Este incremento urbano se ve facilitado por el derribo de la muralla norte de la ciudad entre 1852 y 1859, y guiado mediante la ejecución, a partir de 1854, de la carretera que une Las Palmas con el puerto. En el lenguaje arquitectónico que va a acompañar la formalización de las ideas ilustradas es el Neoclasicismo. Se trata de un estilo ante todo intelectual, “fruto de los círculos eruditos que en 1752 se reúnen en Madrid alrededor de la Acade-
La evolución de los sistemas constructivos y estructurales en Las Palmas de Gran Canaria 98 Retrato de Diego Nicolás Eduardo 1478 1600 mia de Nobles Artes de San Fernando”.(35) Diego Nicolás Eduardo había entrado en contacto con el nuevo lenguaje promovido por estos círculos cuando acude a las clases de dibujo de la Real Academia de San Fernando durante su estancia en Madrid, entre los años 1764 y 1769. A continuación continúa su formación en Segovia, asistiendo entre 1769 y 1777 a las clases en la Academia de Dibujo para instrucción de los Caballeros Cadetes de Artillería, que impartía el capitán don Pedro Chenard. A su regreso a Las Palmas en 1777, Eduardo consigue el cargo de racionero de la catedral de Santa Ana, y muy pronto, en el mismo año, se le presenta la oportunidad de aplicar su formación neoclásica en arquitectura. Su hermano Antonio José delega en él la dirección de los trabajos de la iglesia de Santiago de los Caballeros de Gáldar que había diseñado, y que se ejecuta con el nuevo lenguaje. En el contexto del ambiente ilustrado que se estaba asentando en la élite cultural de la capital grancanaria, este estilo es bienvenido, y en 1781 se le encarga la terminación de la catedral de Santa Ana, cuyas obras llevaban paradas más de 150 años. Otras contribuciones de Eduardo a la implantación del gusto clásico en la arquitectura canaria son la ejecución de la Iglesia de San Agustín en Vegueta, cuyas obras comienzan en 1786, y la dirección de la Escuela de Dibujo fundada ese mismo año. (35) Ibídem. p. 5
99 La construcción homogénea de la arquitectura vernácula 1478-1860 Propuesta de nueva fachada neoclásica realizada por Diego Nicolás Eduardo para la catedral de Las Palmas. 186018201777 La influencia de Diego Nicolás Eduardo marca el inicio de una profunda transformación en la imagen de la arquitectura que se va a desarrollar en Las Palmas de Gran Canaria, después de siglos caracterizados por la tradición vernácula. El gusto clásico será una constante que se mantendrá, con mayor o menor intensidad, en los dos siglos posteriores. La profundidad de este cambio se puede contextualizar considerando que anteriormente, junto a la fachada original de la casa Regental, la única obra singular con lenguaje clásico ejecutada en Las Palmas de Gran Canaria había sido el antiguo ayuntamiento. El proyecto, de 1531, se atribuye a José Álvarez Rixo. Construida entre los años 1535 y 1543, para su concepción se adoptó el modelo de la “villa” renacentista italiana. Su fachada, atribuida al arquitecto Juan de Palacios, se desarrollaba en una estructura con doble galería de origen veneciano.(36) En el último cuarto del siglo XVIII, la arquitectura neoclásica se caracterizará por desarrollarse principalmente en edificios religiosos. La reforma con cambio de fachada de la casa de Viera y Clavijo alrededor de 1785 y la ampliación de una planta de la Casa Regental, llevada a cabo por Luján Pérez en 1805, marcan el inicio de una nueva manera de concebir la arquitectura doméstica. Esta nueva arquitectura neoclásica se ve condicionada por ciertos factores, comunes a la arquitectura tradicional vernácula. Por la lejanía del archipiélago, salvo contadas ocasiones, no se encuentran grandes maestros teóricos que (36) GALANTE GÓMEZ F. El ideal clásico en la arquitectura canaria. Las Palmas de Gran Canaria. ed. Edirca, S.L. 1989. p. 17.
La evolución de los sistemas constructivos y estructurales en Las Palmas de Gran Canaria 100 Antiguas Casas Consistoriales. Junto a la fachada original de la casa Regental, la única obra singular con lenguaje clásico, previo a la llegada del neoclasicismo a Las Palmas de Gran Canaria. Se atribuye a José Álvarez Rixo. 1478 1600 hagan prevalecer correctamente las pautas estilísticas. Prevalece el criterio de funcionalidad y la evocación del nuevo estilo como moda para la fachada. Esto fomenta el sincretismo y la creación de las nuevas formas clásicas a partir de soluciones propias de identidad, como una nueva arquitectura canaria.(37) La arquitectura neoclásica se caracteriza por el uso de volúmenes muy definidos y delimitados y por la parquedad decorativa, ambos aspectos ya presentes en la arquitectura tradicional de Las Palmas de Gran Canaria. Como expone Darias Príncipe, el ambiente ilustrado es permeable al gusto neoclásico como moda. En esta ciudad no se produce una interpretación académica del lenguaje neoclásico. Un ejemplo característico es la reforma de la casa de Viera y Clavijo, donde se cambia la fachada pero manteniendo el interior inmutable como una casa tradicional canaria.(38) En cualquier caso, tal como apunta Galante Gómez. “la arquitectura de la Ilustración constituye el primer indicio de modernización que se produjo en Canarias”. (37) “Se puede aplicar el término ecléctico cuando existe una voluntad estilística, en caso contrario sólo podemos hablar de sincretismo”. DARIAS PRÍNCIPE, A. 1991 Arquitectura en Canarias. 1777-1931, colección El arte en Canarias. La Laguna: Centro de la Cultura Popular Canaria. p. 9 (38) Ibídem. p.48-49
101 La construcción homogénea de la arquitectura vernácula 1478-1860 Alzado de la Real Academia de San Fernando 186018201777 1.5. La Academia y los técnicos que intervienen en Canarias Diego Nicolás Eduardo es el primer profesional con formación directa en la Academia de San Fernando que interviene en la arquitectura ejecutada en Canarias, aunque no llegara a titularse como arquitecto. Durante el XVIII el panorama profesional en Canarias se caracteriza por mantener el sistema gremial, que se irá extinguiendo a partir de finales de siglo y primera mitad del XIX, hecho que se produce en todo el país. Eduardo representa para Canarias la evolución del arquitecto como maestro mayor de obras hacia la figura del arquitecto artista, culto e instruido, que además participa en asuntos cívicos y políticos. En el panorama español, el cambio había comenzado cuando, con el ideal de la ilustración, didáctico y moralizante, la Corona pretende impulsar el papel de la Academia como elemento regulador de la formación y la reglamentación profesional. La Academia, como centro de educación artística, se fundó en 1744 durante el reinado de Felipe V con la intención de aplicar un sistema similar al de las Academias de París y Roma. Con la llegada de los Borbones, principalmente en la segunda mitad del siglo XVIII, se reguló definitivamente esta institución. En el marco ideológico ligado al reformismo ilustrado, se establecieron las bases para una nueva formación y legislación artística, cuyo control estaba programado desde la Academia. A partir de la Real Orden de 30 de mayo de 1757, el Estado, a través de la Academia, será quien otorgue la titulación profesional para arquitectos y maestros de obras, concedidos tras pasar un examen específico.
La evolución de los sistemas constructivos y estructurales en Las Palmas de Gran Canaria 108 La casa de Viera y Clavijo en la plaza Santa Ana es uno de los primeros ejemplos de modernización de la arquitectura de Las Palmas de Gran Canaria. 1.6. El ideal clásico y la primera transformación de la construcción canaria El ambiente ilustrado de un segmento muy influyente de la sociedad y la intervención de Diego Nicolás Eduardo en la catedral trajeron el nuevo lenguaje del Neoclasicismo a la arquitectura de Las Palmas de Gran Canaria. Esta arquitectura, que pretende ser eminentemente erudita, pronto se impone en las viviendas de esta minoría culta y en los edificios emblemáticos que se ejecutan a partir de entonces. Este nuevo lenguaje se adopta principalmente en la composición y definición de los elementos de fachada, que actúa como pantalla de proyección del estatus social del propietario. Apenas se producen cambios en el interior de los edificios, que mantienen la distribución funcional del tipo casa-patio tradicional y las formas propias de la construcción canaria.(45) (45) GALANTE GÓMEZ F. El ideal clásico en la arquitectura canaria. Las Palmas de Gran Canaria. ed. Edirca, S.L. 1989 p. 24
109 La construcción homogénea de la arquitectura vernácula 1478-1860 Fachada de la casa Regental. Se observa el cambio de escala en la diferencia entre la altura de la planta baja, original renacentista, y la alta, fruto de la remodelación neoclásica. 186018201777 Entendido como una moda que se aplica de manera superficial, el nuevo estilo no sólo se adopta en las nuevas viviendas, sino que se modifican o reconstruyen las fachadas de algunas casas existentes. En estas fachadas se suprimen los signos externos de la arquitectura vernácula, enmascarándola con elementos cultos neoclásicos. Pero el modo canario de hacer arquitectura no cambió de manera inmediata, su transformación fue fruto de una evolución. El principal cambio se produjo en la composición de los huecos, que se realiza de forma regular, simétrica y ordenada, con ventanas rectangulares que tienden a ser cada vez más verticales, propio de un diseño preconcebido. Otro elemento distintivo es la aparición de cornisas y de balaustradas para rematar el alzado, sustituyendo a la línea pura y limpia de los parapetos característicos de la arquitectura de Las Palmas. La disposición de otros elementos propios del lenguaje clásico se añaden progresivamente, a veces coexistiendo con elementos distintivos de la arquitectura vernácula. Esto se explica por las actuaciones sobre fachadas existentes, que no modifican todas sus características manteniendo algunos elementos, y por la influencia de las tradiciones constructivas. Esto último cambiará a medida que se haga efectiva la influencia de las nuevas Academias de Arquitectura y de Dibujo promovidas por Róo y por la Sociedad Económica de Amigos del País, imponiéndose finalmente un lenguaje clásico más dogmático. José de Viera y Clavijo, el máximo exponente de la Ilustración canaria, fue uno de los primeros en promover una intervención de este tipo en su propia casa. En 1785 compró la casa al deán Zoilo Ramírez, ubicada en la plaza Santa Ana.
La evolución de los sistemas constructivos y estructurales en Las Palmas de Gran Canaria 110 Patio del Hospital San Martín, que se construye siguiendo el modo tradicional. En los edificios civiles se utilizan los mismos sistemas que en la arquitectura doméstica. 1478 1600 La vivienda se encontraba en mal estado de conservación, por lo que Viera y Clavijo procedió a reconstruirla, proyectando él mismo la nueva casa.(46) La propuesta consistió en una casona de tres pisos, que presenta una fachada de vanos ordenados que muchos autores consideran como el “primer ejemplo de modernización y universalismo arquitectónico realizado en Las Palmas de Gran Canaria”.(47) Esta intervención representa uno de los mejores ejemplos de los primeros pasos dados en la transformación de la construcción canaria. El interior del inmueble se levantó siguiendo la distribución original de la vivienda demolida y la fachada, que resultó impactante por la nueva escala que introdujo, ordenaba los mismos elementos propios de la arquitectura tradicional. Salvo la balaustrada y los jarrones situados en los antepechos, no se incorpora ningún otro elemento del lenguaje clásico. (48) Por su parte, la remodelación de la casa Regental realizada a principios del siglo XIX representa la consumación del nuevo lenguaje neoclásico. La casa se ubica también en la plaza Santa Ana, a la izquierda de las Casas del Cabildo. La (46) HERNÁNDEZ GUTIÉRREZ, A. S. y GONZÁLEZ CHÁVES, C. M. Arquitectura para la ciudad burguesa. Canarias siglo XIX. Historia Cultural del Arte en Canarias. Tomo VI 2009 p. 37 (47) GALANTE GÓMEZ F. El ideal clásico en la arquitectura canaria. Las Palmas de Gran Canaria. ed. Edirca, S.L. 1989. p. 27 (48) La fachada tiene la composición de huecos de mayores dimensiones, tendentes a lo vertical, simétricos. Elementos de la arquitectura vernácula dispuestos con otro orden. La balaustrada. Describirlos.
111 La construcción homogénea de la arquitectura vernácula 1478-1860 Fachada de la casa Manrique de Lara, situada en la plaza del Espíritu Santo. Corresponde al tipo marcado por la ampliación de la casa Regental. 186018201777 edificación original, de finales del siglo XVI, tuvo que ser reconstruida entre los años 1613 y 1643, tras ser incendiada durante la invasión de Van der Does. En 1809 se remodela la fachada en su planta superior, respetando la parte baja de estilo plateresco. La nueva fachada de la planta alta se atribuye a Luján Pérez, discípulo de Eduardo en la Academia de Dibujo y sustituto de éste en las obras de la catedral tras su fallecimiento. Esta fachada representa el estereotipo de la arquitectura doméstica neoclásica que se desarrolla durante la primera mitad del siglo XIX en Las Palmas de Gran Canaria.(49) El modelo establecido organiza la fachada a partir de un eje central de simetría en el que los vanos se distribuyen tres a tres. Los huecos se enmarcan en bastidores de piedra labrada vista al exterior y rematados con frontones curvilíneos o triangulares. Estos elementos comunes en el lenguaje clásico se combinan a veces con pilastras estriadas. Se mantiene la presencia de balcones volados de marquetería y antepechos abalaustrados culminados con pebeteros y macetones, elevados sobre una cornisa. En algunos ejemplos el alzado se remata por la propia cornisa. En el interior, el tipo de la casa-patio se mantiene hasta el último tercio del siglo XIX, no sólo en la arquitectura doméstica sino también en la arquitectura civil. En este tipo de edificios se adopta el lenguaje clásico con unas premisas similares a las de la arquitectura doméstica. El nuevo hospital San Martin, obra del (49) HERNÁNDEZ GUTIÉRREZ, A. S. y GONZÁLEZ CHÁVES, C. M. Arquitectura para la ciudad burguesa. Canarias siglo XIX. Historia Cultural del Arte en Canarias. Tomo VI 2009 p. 47-50
La evolución de los sistemas constructivos y estructurales en Las Palmas de Gran Canaria 112 Fachada del edificio que actualmente acoge la sede del Centro Atlántico de Arte Moderno. 1478 1600 ingeniero militar Antonio Lorenzo de la Rocha y construido entre 1775 y 1786, es otro ejemplo de edificación que combina una organización basada en el patio tradicional canario y una fachada neoclásica. Según Martín Rodríguez, el tipo de vivienda de tres plantas, que corresponde al de la casa Baez y que había surgido en el siglo XVII como evolución del tipo de casa solariega, alcanza su pleno desarrollo ya avanzado el XVIII, constituyendo en sí mismo un tipo diferenciado que se suma a los propios de vivienda urbana descritos anteriormente. En un principio, responde al tipo de dos plantas al que se le añade una tercera, con granero en la primera crujía que se extiende o no con balcones. Finalmente, durante el XVIII, se identifica con la casa comercial, “estrechamente relacionada con la importancia que adquieren las actividades mercantiles en este momento”. Martín apunta que este tipo de casa es de origen gaditano, donde ya existían desde fines del XVII.(50) En el tipo ya consolidado, la primera planta se destina a zonas de servicios y bodega, el entresuelo a oficinas y depósitos y la última planta a vivienda, siempre organizado a partir del patio situado en segunda crujía. En Las Palmas, la orografía de algunas parcelas permite la distribución de las tres plantas situando la primera como semisótano. A partir del siglo XVIII comienzan a ejecutarse miradores que sobresalen de las azoteas, por lo general, en casas relacionadas con el comercio. Aunque servían (50) MARTIN RODRIGUEZ, F. G. 1978 Arquitectura doméstica canaria, Santa Cruz de Tenerife, Editorial Interinsular Canaria, Aula de Cultura Excmo. Cabildo Insular de Tenerife. (2ª ed.) p.170
113 La construcción homogénea de la arquitectura vernácula 1478-1860 Tras el incendio de 1842 el edificio para las Casas Consistoriales se reconstruye en estilo neoclásico. 186018201777 para estar, se destinaban primordialmente para vigilar la llegada de los barcos al puerto. Estos miradores suelen ser de planta cuadrada y cubiertos, con antepecho de mampostería.(51) Aunque en el interior la distribución mantiene el tipo de la casa patio, durante el siglo XVIII comienzan a producirse algunas modificaciones. Una de las principales es el cierre de alguno de los lados de las galerías del patio en planta alta. Generalmente quedan tres lados abiertos, cerrando el frente en contacto con las estancias nobles de la casa. Este cierre parcial se produce desde mediados de siglo, tanto en viviendas nuevas como modificando casas existentes. El cierre se realiza mediante entramado de madera, y se disponen ventanas de guillotina. Esta disposición se generaliza principalmente en las viviendas de tres pisos, que finalmente adoptan el cierre de los cuatro lados, dejando abiertas las galerías en planta baja. Otras modificaciones introducidas a lo largo del siglo XVIII son(52): - Disposición de antepechos de mampostería o balaustradas rematando la parte superior de los patios. - En el zaguán, apertura de puertas que comunican directamente con las habitaciones laterales. (51) Según Martín Rodríguez, Hernández Perera señala que son un ingrediente portugués, apuntando la existencia de ejemplos parecidos en Madeira. Ibídem p. 200 (52) Ibídem p. 188-200
La evolución de los sistemas constructivos y estructurales en Las Palmas de Gran Canaria 114 - Desde finales del siglo, empleo de papeles pintados para cubrir los paramentos de las habitaciones situadas en planta alta. Esta primera fase en la transformación de la arquitectura canaria, que se produce entre mediados del siglo XVIII y la primera mitad del XIX, utilizó los mismos materiales que se empleaban en la arquitectura vernácula tradicional: piedra, madera y cal. En este periodo se mantienen los sistemas estructurales para forjados descritos anteriormente, de vigas de madera y entablonado superior, basado en vitolas establecidas para secciones rectangulares. Es en los sistemas de soporte donde se producen algunas novedades. El mayor número y la amplitud de los huecos utilizados en las nuevas composiciones de fachada suponen un importante aligeramiento de los muros de mampostería. Si a esto se le añade el incremento de la altura de las plantas y el añadido de una tercera, las nuevas viviendas requieren la ejecución de fábricas que garanticen una mejora de su estabilidad. Estas modificaciones en la arquitectura vienen acompañadas de una mejora en la calidad de la ejecución de los muros de mampostería. Por un lado, se relega definitivamente el uso del tapial a elementos de servicio de poca envergadura. Por otro lado, se ejecutan muros de doble cara con piezas mejor concertadas, con una proporción menor de argamasa y un trabajo más cuidado de la cara exterior de la piedra que mejora la ejecución a plomo del muro. Este trabajo de la piedra es fácilmente ejecutable gracias al uso del canto blanco propio de la construcción en esta ciudad. Esta mejora de la planeidad de la superficie de fachada, junto a una nueva forma de ejecutar los revestimientos con morteros de cal, suponen el paso paulatino del encalado a piedra descubierta a paramentos lisos, más acordes con los nuevos gustos. En su nueva concepción de la arquitectura, tanto los propietarios como los constructores combinan unas intenciones con un lenguaje determinado en el exterior, con otras intenciones diferentes en el interior, con sus formas características. Tal como indica Darias, en este período se “consolida una actitud ecléctica que será responsable del triunfo decimonónico de la arquitectura burguesa del eclecticismo”.
115 La construcción homogénea de la arquitectura vernácula 1478-1860 1.7. Materiales tradicionales canarios Muchos autores señalan que uno de los principales condicionantes en el desarrollo de una arquitectura canaria específica consiste en el tipo de materiales disponibles en las islas. La adaptación de las técnicas constructivas importadas según las características de estos materiales dio lugar a los sistemas constructivos que dan forma a dicha arquitectura.(53) En general, en cualquier región, los materiales tradicionales han sido piedra, madera y/o tierra, dependiendo siempre de su disponibilidad. Sólo en el caso de edificios de cierta relevancia se importaban materiales de otras regiones, en busca de un incremento de la calidad de la construcción, o de una simple diferenciación. Es por tanto una constante en la historia de la arquitectura identificar las formas constructivas propias de cada lugar con los materiales locales.(54) Se trata de una construcción homogénea, basada en el uso de pocos materiales, lo que le confiere la ventaja de un mejor comportamiento y durabilidad. En el caso de los materiales disponibles en las islas Canarias, existe una diferencia fundamental con respecto a la Península: la carestía de terrenos que proporcionen arcillas de calidad. El principal condicionante en la adaptación de las técnicas importadas por los primeros constructores fue la escasez de ladrillos. A continuación, la abundancia y calidad de la madera, los diferentes tipos de piedra y los recursos de cal proporcionarán la impronta definitiva que adquirirá la construcción canaria. A partir de esta generalidad, cada isla ofrecía diferencias en cuanto a los recursos de materiales para la construcción. Esto produjo, por un lado, el establecimiento temprano de un comercio entre las islas, junto con el que se daba con otros países aprovechando las rutas establecidas para otros productos. Por otro lado, justifica en parte ciertas diferencias en cuanto a las formas arquitectónicas desarrolladas. La madera es el recurso más abundante en las islas, se identifica como base de la arquitectura canaria por las características de las armaduras y los balcones ejecutados con este material. Sin embargo su producción es muy desigual en (53) PÉREZ VIDAL, J. 1967 “La vivienda canaria. Datos para su estudio”, en Anuario Estudios Atlánticos, 13 pp. 41-113, quien expone “Esta imposición de los materiales constructivos constituye una de las causas del aspecto peculiar que presentan en las islas ciertos tipos de vivienda introducidos desde la Península; contribuye fuertemente a ponerles sello canario”. (54) VV. AA. Encyclopedia of Architectural Technology, Editor Pedro Guedes. McGraw-Hill Book Company Nueva York 1979, p.228
La evolución de los sistemas constructivos y estructurales en Las Palmas de Gran Canaria 116 Los elementos de madera son característicos de la arquitectura tradicional canaria, tanto en fachada como en galerías y techos. 1478 1600 el archipiélago. Las principales islas suministradoras son Tenerife y La Palma, mientras Lanzarote y Fuerteventura prácticamente carecen de la misma.(55) En Gran Canaria, a pesar de la abundancia de los bosques en el momento de su conquista, los recursos forestales estaban muy mermados desde mediados del siglo XVI. Como indica Martín Rodríguez, esto se desprende de las distintas ordenanzas e iniciativas que intentan proteger los montes de Gran Canaria, aunque sin éxito. Esta deforestación era consecuencia de la tala necesaria para sustentar la producción de los ingenios de azúcar, además de la que se utilizaba para la construcción y la carpintería de ribera. Por lo tanto, la madera era uno de los principales productos que se comercian entre las islas. En sentido inverso, con las islas orientales como productoras, se desarrolla el comercio de la cal.(56) 1.7.1. Madera Según las ordenanzas de 1531, Gran Canaria contaba con pinares en las montañas de Doramas, Tamadaba, Gáldar, Palmitar, del barranco de Ausmatel, montañetas de Terore, Malsyndero y madre del agua de Firgas. En un intento de control de la deforestación estas ordenanzas establecían que “no se puede cortar madera sin licencia de la justicia e regimiento”.(57) (55) MARTIN RODRIGUEZ, F. G. 1978 Arquitectura doméstica canaria, Santa Cruz de Tenerife, Editorial Interinsular Canaria, Aula de Cultura Excmo. Cabildo Insular de Tenerife. (2ª ed.) (56) Ibídem p.65-68 (57) Ibídem p.21
117 La construcción homogénea de la arquitectura vernácula 1478-1860 Ilustración que muestra el proceso de corte de chapas con sierra alternativa de varias hojas. Siglo XVI. 186018201777 A partir de la merma de los recursos forestales se importa mucha madera de Tenerife, pero también se trae madera de América, Flandes y la Península.(58) Los principales tipos de madera utilizados son:(59) - Tea de pino canario. El núcleo de este árbol, al impregnarse de resina, o sea, cuando se entea, adquiere una coloración rojiza y se hace prácticamente incorruptible. Para que la tea sea buena, el árbol debe tener uno o dos siglos de antigüedad, y la madera debe llevar cortada desde hace un año. De esta forma se garantizaba la durabilidad del material y que la pieza no se torciera o alabease. El pino blanco, que no ha dado tiempo a entearse, normalmente era despreciado. Por ejemplo, era habitual que entre las condiciones estipuladas en los contratos de compra de madera, se especificara que las tablas fueran de tea y no tuvieran madera blanca. - Barbuzano. Madera de poca fibra, muy densa y quebradiza, de color rojo oscuro. Se utilizaba para balcones, gualderos, pasamanos, balaustres y escaleras. - Viñátigo. Madera de tonos rojizos. - Aceviño. Madera con color amarillento. (58) Ibídem p. 69. Se importa madera de borno de Flandes para el coro de la catedral. 1518. Maderas de castaño de Galicia, entre otros, para la catedral. 1533 (59) Ibídem p. 62-63
La evolución de los sistemas constructivos y estructurales en Las Palmas de Gran Canaria 124 Castillo de San Cristobal en 1909. Fuente: Archivo FEDAC. 1478 1600 De este sistema de defensa se conservan actualmente las siguientes construcciones: - Castillo de la Luz, la primera fortaleza de la ciudad. Sus cimientos empezaron a ejecutarse en el año 1494. - Castillo de Mata, construido en 1575. - Castillo de San Pedro o San Cristóbal construido en 1577. En el contexto de la presente investigación, que se centra en la edificación civil, lo que interesa de estas estructuras es el buen estado de conservación que presentaban antes de sus respectivas restauraciones. Un buen estado de conservación que es digno de mención, puesto que estas construcciones se encuentran ubicadas en un ambiente marino agresivo, especialmente los castillos de la Luz y de San Cristóbal. Este hecho demuestra la bondad de los sistemas constructivos empleados en la arquitectura militar, pero también de los materiales con los que fueron ejecutados. Morteros y argamasas tradicionales de la construcción canaria que aprovechan las cualidades de las cales y los áridos presentes en Gran Canaria. El ingeniero León y Castillo, en el contexto de sus estudios para la ejecución de las obras del muelle de abrigo del Puerto de la Luz, analizó profundamente estos materiales. En un informe incluido en la memoria del Proyecto de terminación de un muelle de abrigo y de desembarque redactado en 1874 expone: “observamos el estado de los morteros de las construcciones antiguas que baña
125 La construcción homogénea de la arquitectura vernácula 1478-1860 El uso de morteros de cal con las características propias de esta isla permitió el uso de cubiertas planas estancas, como peculiaridad de la arquitectura de Las Palmas de Gran Canaria. 186018201777 el mar, como sucede a varios castillos que datan desde 1500 a 1700. Los morteros se encuentran sin alteración alguna, a pesar de tanto tiempo transcurrido, siendo esto una prueba completamente segura de que estos morteros pueden emplearse en las obras de mar sin temor alguno. Dichos morteros están fabricados con la cal de esta Isla y arena del mar procedente de los cantos rodados de basalto, traquitas y graniticos que cubren todas las playas. Tal resultado no es de extrañar, por que todas las cales de esta Provincia en mayor o menor escala son hidráulicas, sobre todo las de Gran Canaria”(71). A partir de este primer estudio, León y Castillo se interesó en gran medida por las propiedades de las cales disponibles en Gran Canaria, y por la utilidad de los diferentes morteros compuestos con este material para todo tipo de construcciones. En 1908 recopiló sus conclusiones en un documento titulado La cal en Canarias, que se encuentra custodiado en el Archivo Histórico Provincial de Las Palmas.(72) En este texto explica la composición de la llamada “Mezcla Real”, argamasa de cal hidráulica y tierra arcillosa, aplicado antiguamente en los propios castillos, pero también en acequias, estanques, salinas y obras hidráulicas en general. “Esta mezcla, si bien producía una mampostería de poca cohesión y resistencia, en cambio se endurecía pronto y facilitaba la ejecución de las obras sujetas al (71) A.A.P. Proyectos y Obras.Proyectos. Caja 1. Legajo 1. Exp. 0.2 (72) A.H.P.L.P.: Secc. Archivos Particulares., Serie Juan León y Castillo: Leg. 3 exp. 3-14, 6 folios manuscritos
La evolución de los sistemas constructivos y estructurales en Las Palmas de Gran Canaria 126 contacto inmediato con el agua.” En relación al uso de argamasas en la ejecución de muros de mampostería en ambiente marino, en documentos relacionados con la construcción de la Casa-Fuerte de Santa Cruz del Romeral, se especifica que la tierra utilizada debía ser mineralizada, consistente en la denominada “tierra virgen o tierra que nunca ha sido plantada”. La tierra virgen se mezclaba en una proporción 4:1 con “cisco”, árido resultante de la erosión natural del risco, y con agua salada. El mortero resultante tenía una consistencia plástica y con poca contracción en el secado. En la ejecución de los muros de mampostería de este tipo de construcciones, este mortero de barro se utilizaba para el ripiado, combinado con el uso en superficie de un mortero de cal hidráulica y arena en proporción 2:5.(73) Pero no sólo la cal ha resultado ser un material autóctono de gran calidad. Por su origen volcánico, se encuentran en la isla puzolanas naturales que también se utilizaron en las mezclas de morteros y argamasas, incrementando las propiedades de durabilidad frente a la acción del agua, dulce o salada. Cuando en la mezcla con la cal el árido usado provenía de la erosión de tobas puzolánicas, el mortero obtenido incrementaba sus propiedades hidráulicas. Esto era debido a que la mezcla produce silicatos y aluminatos de calcio hidratados. Para las edificaciones civiles, la cal utilizada en morteros y argamasas era en general la cal grasa, con un índice de hidraulicidad inferior. Según Martín Rodríguez, para su elaboración la cal se mezclaba con tierras (tierra de torta, tierra negra, tierra de caracolillo, etc.), utilizando como árido la zahorra, o “la arena gorda” como la denominaba Viera y Clavijo, refiriéndose al lapilli o arena volcánica, el picón y la piedra pómez menuda.(74) La presencia de cales con mayores propiedades hidráulicas y su uso en la mezcla de morteros para acabado de cubiertas permitió la ejecución generalizada de las azoteas en las casas de Las Palmas de Gran Canaria. Este elemento distintivo y diferenciador no se explica sólo por condicionantes climáticos, sino, principalmente, por la técnica constructiva de estos morteros que permite la ejecución de cubiertas suficientemente estancas. (73) “Estudios previos para la reconstrucción de la Casa-Fuerte de Santa Cruz del Romeral. Gran Canaria” Jaime Núñez Sal. Actas del Segundo Congreso Nacional de Historia de la Construcción, A Coruña, 22-24 octubre 1998, eds. F. Bores, J. Fernández, S. Huerta, E. Rabasa, Madrid: I. Juan de Herrera, SEdHC, U. Coruña, CEHOPU, 1998. (74) MARTIN RODRIGUEZ, F. G. 1978 Arquitectura doméstica canaria, Santa Cruz de Tenerife, Editorial Interinsular Canaria, Aula de Cultura Excmo. Cabildo Insular de Tenerife. (2ª ed.) p. 60
127 La construcción homogénea de la arquitectura vernácula 1478-1860 Ermita de San Antonio Abad. Fuente: Archivo FEDAC. 186018201777 1.9. Sistemas estructurales para la arquitectura religiosa Hasta el último tercio del siglo XIX, descartando las construcciones militares, en la arquitectura de Las Palmas de Gran Canaria los sistemas estructurales de mayor envergadura se encuentran en los edificios religiosos. Debido a la homogeneidad de los sistemas constructivos utilizados en Canarias, los tipos arquitectónicos para edificios civiles, como hospitales, etc. presentan configuraciones basadas en las posibilidades del mismo sistema estructural utilizado para la arquitectura doméstica. Sólo en el caso de los templos religiosos, en los que se hace necesaria la configuración de espacios amplios que acojan un número significativo de asistentes, se acude a otros sistemas estructurales. El más extendido es la cubierta de madera de par y nudillo de influencia mudéjar. Es el sistema más utilizado en Canarias, ya sea para ermitas, iglesias o edificaciones conventuales. Aunque era habitual que cada Orden tendiera a crear su propia arquitectura, como elemento identificativo, en las islas también se produjo la homogeneización de los sistemas constructivos en este tipo de arquitectura.(75) Las primeras edificaciones religiosas que se construyeron en Las Palmas de Gran Canaria fueron sencillas ermitas de recinto único. Con el paso del tiempo, en muchos casos se les añadieron capilla en la cabecera y sacristía a un lado. Generalmente se caracterizan por disponer la puerta, en arco de medio punto, a (75) FRAGA GONZÁLEZ, M. C. 1990 Urbanismo y arquitectura anteriores a 1800, colección El arte en Canarias. La Laguna: Centro de la Cultura Popular Canaria. p.69
La evolución de los sistemas constructivos y estructurales en Las Palmas de Gran Canaria 128 Ermita de San Telmo. Fuente: Archivo FEDAC. 1478 1600 los pies, aunque a veces hay una segunda puerta en un costado. Los elementos de fachada principales coinciden con los de la arquitectura doméstica, con el modo canario: paramentos encalados, marcos pétreos en puertas, sillares de cantería en los encuentros en esquina. La cubierta es inclinada, a diferencia del resto de edificaciones que se resuelve con azotea. Esto es debido a la necesidad del uso de un sistema estructural que permita la cubrición de vanos más amplios, la citada armadura de par y nudillo. Estas cubiertas se cubrían con tejas en el exterior. El interior se configura a partir de los tipos de armadura mudéjar más sencillos, en artesa o con cuatro faldones, frecuentemente con lacería. Tal como señala Fraga González, “toda esta arquitectura suele tener un sello popular que la caracteriza, pues fue levantada por asociaciones gremiales, por devotos clérigos, aunque en algunos casos se debe a personas de gran poder social”. Dos ejemplos de este tipo de ermitas construidas en Las Palmas de Gran Canaria son la ermita de San Antonio Abad y la de San Telmo.(76) Los templos de mayor rango suelen responder al tipo consistente en tres naves separadas por arcos de medio punto, apoyadas en columnas de tambores de cantería. Cada nave rematada en su capilla, aunque siempre destaca la central. En otras de mayor tamaño, se dispone un presbiterio que normalmente sobresale del rectángulo en el que se inscribe el buque del templo, aunque en ocasio- (76) Ibídem p. 67-68
129 La construcción homogénea de la arquitectura vernácula 1478-1860 Interior de la Iglesia de San Agustín antes de su rehabilitación. Se observa la falsa bóveda, propia del gusto clásico, que colgaba de las armaduras de par y nudillo. Fuente: Archivo FEDAC. 186018201777 nes se limita a su espacio. A dicho cuerpo se abren las capillas, y el baptisterio, que puede situarse en la parte inferior de la torre aneja. Como se ha indicado lo habitual es que la estructura de cubierta se resolviera con techumbre de madera de estilo mudéjar. Para las naves proliferaron las techumbres en forma de artesa, de tres o cinco paños, mientras que las octogonales y ochavadas -de ocho faldonesabundaban en las capillas.(77) La decoración se corresponde con la propia de la técnica mudéjar, consistente en elaborados trabajos con piezas de madera dando lugar a lazos, rosetas y pinjantes. Puntualmente se les aplica color con pintura. A partir del siglo XVIII empieza a ser costumbre rematar la superficie inferior con tableros lisos, ocultando la estructura, para pintar una decoración barroca, vegetal o figurada. Esto coincide con el modo portugués, y Fraga González apunta que es debido a la influencia de los carpinteros portugueses inmigrantes en las islas, siendo más habitual en Tenerife y La Palma, donde el número de estos artesanos fue mayor.(78) También a partir de este siglo XVIII, se ejecutan falsas bóvedas colgadas de las (77) ibídem p.48 La Iglesia de San Agustín proyectada por DIego Nicolás Eduardo en 1786 tiene una configuración de cinco paños, oculta por una falsa bóveda. Ésta fue retirada por el Dr Luis Alemany durante su restauración para dejar al descubierto la estructura original de madera. (78) FRAGA GONZÁLEZ, M. C. 1993 “Fragueiros y carpinteros portugueses en la arquitectura canaria”, en Homenaje a José Pérez Vidal, ed. al cuidado de Cármen Díaz Alayón, Cabildo Insular de La Palma. pp. 459-471
La evolución de los sistemas constructivos y estructurales en Las Palmas de Gran Canaria 130 armaduras de madera, dejando la superficie lisa o simulando cuarterones, para aplicar luego la decoración pintada. Una de las características principales de estos edificios es que su construcción se ejecutaba por etapas, según la situación económica de la parroquia. Se trata por tanto de realizaciones colectivas, por la diversidad de artesanos que participan y por la intervención a lo largo del tiempo de distintos maestros principales que se hacen responsables de cada fase de la construcción. Son edificaciones frecuentemente modificadas, atendiendo a nuevas necesidades, mediante demolición o ampliación. En un mismo templo pueden encontrarse puntualmente elementos góticos, renacentistas, barrocos, y neoclásicos, en función de su construcción y modificaciones posteriores. El sistema de armaduras de madera de par y nudillo fue ampliamente utilizado en la tradición de la arquitectura mudéjar en gran parte de la península ibérica. No es por tanto un sistema específico de la construcción Canaria, aunque es representativo por la importancia de su uso en la arquitectura tradicional canaria y por la calidad con la que llegaron a ejecutarse muchos techos. Las características de estilo y de composición han sido estudiadas con profusión, tanto por autores centrados en los ejemplos ejecutados en la península como los centrados en aquellos que se realizaron en Canarias. A los efectos de esta investigación, el estudio de mayor interés es el realizado por Angel L. Candelas Gutiérrez e Iñigo Ariza López en relación al funcionamiento estructural de las armaduras de par y nudillo(79), que explica el acierto de este diseño como sistema estructural de cubrición y como solución económica y de relativa facilidad de ejecución. Una de las principales características del sistema constructivo de las armaduras (79) “Proceso constructivo, ornamento y estructura en las armaduras de par y nudillo”. Angel L. Candelas Gutierrez. Actas del Primer Congreso Nacional de Historia de la Construcción, Madrid, 19-21 septiembre 1996, eds. A. de las Casas, S. Huerta, E. Rabasa, Madrid: I. Juan de Herrera, CEHOPU, 1996. “Funcionamiento estructural de las armaduras de par y nudillo. Metodología de análisis.” Angel L. Candelas Gutiérrez e Iñigo Ariza López. Actas del Cuarto Congreso Nacional de Historia de la Construcción, Cádiz, 27-29 enero 2005, ed. S. Huerta, Madrid: I. Juan de Herrera, SEdHC, Arquitectos de Cádiz, COAAT Cádiz, 2005 Los análisis del comportamiento estructural fueron realizados a partir de dos modelos. Estos modelos son idealizaciones de dos ejemplos que se corresponden con los dos tipos de armaduras más utilizados. Los dos ejemplos consisten en la armadura del Convento de San Juan Bautista de Villalba del Alcor, de tres paños, y la armadura del presbiterio de la Iglesia de San Francisco de Ayamonte, de cinco paños.
131 La construcción homogénea de la arquitectura vernácula 1478-1860 Restauración de armaduras de cubierta realizada a cargo del arquitecto Luis Alemany. Se observa la estabilidad que confiere el trabajo de lacería. Fuente: archivo del arquitecto. 186018201777 de par y nudillo consiste en que permite la ejecución de elementos que cubren grandes luces, hasta 10 metros, a partir del ensamblaje de piezas de pequeño tamaño. Este sistema evoluciona a partir del sencillo sistema de par e hilera hasta alcanzar formas estructurales más complejas. Esta evolución en la ejecución de las armaduras de cubierta en madera se basó en el uso de técnicas específicas, técnicas vinculadas a las herramientas (hachas, sierras, cartabones,...) propias del carpintero que las ejecutaba. En los manuscritos de Diego López de Arenas de 1619, de Fray Andrés de San Miguel de hacia 1640 y Rodrigo Álvarez de hacia 1650, se recogen las indicaciones sobre las proporciones, forma de ejecución y ensamblaje de las piezas para conformar las armaduras. Indicaciones o reglas de la carpintería de lo blanco que anteriormente eran transmitidas de manera oral dentro del gremio de los carpinteros. Las reglas se basaban en el grueso de los maderos utilizados para pares y nudillos como módulo o unidad de medida básica. La armaduras de par e hilera tenían el problema del deslizamiento de los pares, además del de la flexión a la que están sometidos estos elementos. En su evolución se introducen dos elementos. En primer lugar, el nudillo, que acorta la luz libre del par, disminuyendo notablemente el momento flector que lo solicita. Además, trabajando a compresión, el nudillo conecta los faldones opuestos de la cubierta, de tal forma que mejora el comportamiento del conjunto frente a acciones horizontales. Por otro lado, se introducen los tirantes, necesarios para impedir o disminuir la trasmisión de acciones horizontales a los muros. De esta
La evolución de los sistemas constructivos y estructurales en Las Palmas de Gran Canaria 132 Dicha estabilidad permitió desmontar la estructura de una pieza para proceder a la restauración a nivel de suelo con mejores condiciones de seguridad. Fuente: archivo del arquitecto. 1478 1600 forma se evita que la sección del muro adquiera espesores todavía mayores o que se añadan contrafuertes. La inclinación de la cubierta se determinaba a partir de la disposición de los ángulos que se podían fijar con los cartabones utilizados por los carpinteros. El más frecuente era el cartabón obtenido a partir de cinco divisiones de la semicircunferencia, lo que suponía un ángulo de 36º. El nudillo tradicionalmente se situaba aproximadamente a 2/3 de la altura medida desde la base. En sus estudios, Candelas y Ariza han comprobado que esta posición del nudillo garantiza que las piezas principales, pares y nudillo, trabajen con coeficientes de seguridad muy similares. Cuando la armadura configura un sistema de tres paños, el reparto de esfuerzos provoca que estos elementos sean solicitados con tensiones con cierta uniformidad. Estas tensiones se encuentran muy por debajo de la tensión admisible del material. “La escuadría del nudillo que se obtiene mediante la aplicación de una regla geométrica tendente a hacer coincidir los vértices del cornezuelo con la cara superior del par, resulta ser la sección necesaria para que tanto el nudillo como el par trabajen a tensiones máximas aproximadamente similares.” A la hora de definir el modelo con el que realizar el análisis, Candelas y Ariza han estudiado las formas constructivas utilizadas para configurar las uniones entre las distintas piezas. En su estudio determinaron que todas las uniones presentaban características constructivas que impedían los deslizamientos según el plano de trabajo. Asimismo constataron que no impedían los giros, o, en algu-
133 La construcción homogénea de la arquitectura vernácula 1478-1860 Ejemplo de lacería en las armaduras de la ermita de San Telmo 186018201777 nos casos, que el estado de cargas que incidía en la unión no producía giros. Con estas conclusiones, Candelas y Ariza fijaron los modelos con las uniones definidas como articulaciones. La regla más habitual para determinar la separación entre armaduras era fijar separaciones equivalentes a dos veces el grueso de los maderos. Esta regla se denominaba “a calle y cuerda”. Candelas y Ariza exponen que esta “separación se cumple estrictamente en la mayoría de las armaduras ejecutadas hasta el siglo XVII, posteriormente se detecta un incremento llegando hasta separaciones equivalentes a 4 o 5 veces el grueso”.(80) El conjunto de pares y nudillo es una unidad estable en su plano, pero no así en el plano perpendicular. Durante el proceso de montaje se hacía necesario algún tipo de arriostramiento para impedir el vuelco, efecto que López de Arenas define en su tratado como «remarse». Si se analiza el proceso de ejecución considerando el conjunto de pares y nudillo como estructura principal y el resto de elementos que forman la lacería como decoración, se puede establecer que primero se ejecuta el esqueleto estructural y posteriormente, con el apoyo del mismo, se realiza la lacería. La estabilización durante el montaje se podría conseguir, mediante el uso de arriostramientos provisionales entre los pares, o aprovechando la unión con la hilera superior. El resultado una vez terminada la (80) Los casos que analizaron estos autores se ubican en la península ibérica. Al importar este sistema a Canarias se mantuvieron las reglas de proporción utilizadas por los carpinteros. En el contexto de la presente investigación no se ha comprobado si a partir del siglo XVIII también en Las Palmas de Gran Canaria comenzaron a ejecutarse techumbres con mayores separaciones.
La evolución de los sistemas constructivos y estructurales en Las Palmas de Gran Canaria 140 1.11. La casa Báez Situada en la esquina entre las calles los Balcones y Felipe Massieu Falcón, fue edificada entre los años 1760 y 1785 por Vicente Báez. Posteriormente, el inmueble pasó a ser propiedad de la familia Russell y Cambreleng.(85) La casa estuvo habitada hasta la década de 1990, momento a partir del cual permaneció cerrada durante más de veinte años, en estado de abandono. Actualmente se está redactando un proyecto de restauración y conservación para que vuelva a ser utilizado como vivienda. Por su tipología y por los sistemas constructivos empleados, representa la última fase de la construcción tradicional canaria que mantiene la imagen de la arquitectura vernácula característica de Las Palmas. (85) VERA CALONJE, A. en Conservando nuestro patrimonio. Rehabilitación en el tejido denso y en puntos singulares, ed. lit. MARTÍNEZ QUINTANA, Lucía. Colegio Oficial de Arquitectos de Canarias, Las Palmas de Gran Canaria. 2011. pág. 48 - 69
141 La construcción homogénea de la arquitectura vernácula 1478-1860 La parcela en la que se ubica el edificio es de forma trapezoidal, con un saliente rectangular en la parte trasera. En la calle de los Balcones comparte medianera con la antigua casa del Conde de la Vega Grande y en la calle Felipe Massieu con la vivienda que en origen fue propiedad del capitán don José Matos. El tipo corresponde a la casa comercial de tres pisos más granero, denominada “casa alta y sobrada”. El piso añadido es un entresuelo destinado a oficinas, escritorios, gabinetes y depósitos de mercancías. En esta vivienda todavía quedan garruchas clavadas a la galería superior para subir la carga al entresuelo. Presenta la particularidad de contar con un cuarto nivel, con menor superficie en planta, destinado a almacén y destacado en fachada con un balcón cubierto. La fachada principal, a Felipe Massieu, muestra una composición de huecos un poco más regular que la fachada a los Balcones, destacando además por el uso más abundante de la cantería, por lo que se entiende como fachada principal.
La evolución de los sistemas constructivos y estructurales en Las Palmas de Gran Canaria 142 La vivienda consta de planta baja a nivel de calle, primera o entreplanta, planta segunda o principal y planta tercera con salida al balcón y azotea. La entrada principal se realiza, como corresponde al tipo, a través del zaguán situado en primera crujía, en el vano del extremo derecho. Del zaguán se accede al patio situado en segunda crujía. El patio es cuadrado y no muy amplio, del tipo de casa comercial grancanaria, con galerías en tres lados y la escalera principal, al fondo de la entrada, encajada en el cuarto lado, entre las galerías. Como se ha comentado anteriormente, la distribución y comunicación entre las diferentes plantas y estancias se resuelven alrededor del patio, como elemento central, con una segunda circulación entre las habitaciones, comunicadas mediante puertas. En planta baja se sitúan tres estancias con acceso directo en fachada, destinadas a servicio, bodega o almacén, que posteriormente tuvieron uso comercial.
143 La construcción homogénea de la arquitectura vernácula 1478-1860 En el saliente de la parcela se sitúa una estancia de servicio con acceso desde el patio, una escalera de servicio y un alpendre bajo ésta. En este ámbito, en todas las plantas, se disponen piezas de servicio,como cocina, baño, etc. En el entresuelo se sitúan estancias en las crujías que dan a las dos fachadas, con acceso desde la meseta de la escalera principal y una galería que circunda el patio. Esta planta es de menor altura que la baja y la principal, lo que se refleja en la disposición de huecos en las dos fachadas. En la planta principal, de mayor altura, se sitúan las estancias nobles, que corresponden a la vivienda familiar, dos a cada calle. La galería situada sobre el primer tramo de la escalera principal es cerrada. Este espacio permite la circulación interior entre la cocina y las estancias nobles, y en el mismo se ubica una escalera cubierta de acceso a la última planta. En esta planta se sitúan dos estancias, una de las cuales comunica con el balcón cubierto.
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145 La construcción homogénea de la arquitectura vernácula 1478-1860 La arquitectura vernácula que en el siglo XX se definió como “estilo canario” tiene como denominador común durante todo el periodo analizado los sistemas constructivos empleados, en todos los tipos se repiten ciertos elementos y estructuras(86), que se mantienen constantes incluso en la última etapa, correspondiente a la primera mitad del XIX y a las fachadas de composición neoclásica. Aunque el tipo y la distribución de los edificios corresponden principalmente a los modos castellanos, los sistemas y elementos constructivos responden a diversas influencias peninsulares y extranjeras. En una sociedad sin una tradición ancestral propia, se adoptan referentes importados tanto por los conquistadores como por los comerciantes europeos. Estos elementos se “canarizan”, adaptándose a los materiales disponibles y a la influencia castellana preponderante. Uno de los principales referentes constructivos son las estructuras y ciertos motivos decorativos mudéjares, que se adaptan al trabajo en madera. Martín Rodríguez destaca “la preponderancia y riqueza de los trabajos realizados en madera”, que en el siglo XVIII “adquiere un gran esplendor”.(87) UNIDADES FUNCIONALES 1. Soportes 2. Techos 3. Cubierta 4. Fachada 5. Particiones interiores 6. Patios y galerías 7. Balcones 8. Escaleras 9. Carpintería 10. Revestimientos (86) FRAGA GONZÁLEZ, M. C. 1990 Urbanismo y arquitectura anteriores a 1800, colección El arte en Canarias. La Laguna: Centro de la Cultura Popular Canaria. p.87-88 (87) MARTIN RODRIGUEZ, F. G. 1978 Arquitectura doméstica canaria, Santa Cruz de Tenerife, Editorial Interinsular Canaria, Aula de Cultura Excmo. Cabildo Insular de Tenerife. (2ª ed.) p. 40
La evolución de los sistemas constructivos y estructurales en Las Palmas de Gran Canaria 146 rencia del núcleo. La disposición de sillares en las esquinas así como formando los huecos, incluso piezas dispuestas puntualmente, actúan como encadenados y ayudan a estructurar la capacidad portante del muro. Tal como especifica I. Paricio, “como sistema son muros armados por esos elementos lineales diferenciados.” La estabilidad del conjunto está garantizada por el grosor del muro, impuesto por la técnica constructiva. El sistema estructural de soportes en la casa Baez está formado por muros de carga de mampostería. El muro se forma con piedras de basalto en su mayor parte, sin concertar, con una gran proporción de mortero de tierra y cal. Con ayuda de dos guías se disponen las piedras, bien asentadas en la mezcla, en mayor cantidad en dos hiladas exteriores, rellenando bien el interior con mezcla de tierra y ripios. En este sistema la configuración de dos hojas apenas se difeSOPORTES “La estructura de muros portantes como forma de soporte supone la relación más estrecha entre orden constructivo y espacio arquitectónico. Las dimensiones de los locales responden a un orden superior, el de la estructura.”(88) El sistema de muro de mampostería y argamasa descrito para la casa Baez corresponde al tipo predominante en este primer periodo analizado. Los tapiales de adobe utilizados en las construcciones realizadas en la primera etapa de la colonización, sistema citado por varios historiadores, han desaparecido en su mayor parte junto con dichas edificaciones.(89) Puntualmente pueden encontrar- (88) PARICIO ANSUATEGUI, I. “Los elementos”, Tomo II en La construcción de la arquitectura. Barcelona: Institut de Tecnología de la Construcció de Catalunya ITEC. (3ª ed.) p. 11-12. (89) F. G. Martín Rodríguez y J. Pérez Vidal, entre los autores más destacados.
147 La construcción homogénea de la arquitectura vernácula 1478-1860 Parte de muro de adobe que ha quedado al descubierto, protegido tras un cristal, después de la rehabilitación del inmueble. Se obervan restos de las fibras vegetales urilizadas para dotar de mayor estabilidad al material. El muro fue descubierto por los arquitectos D. Eladio Fernández de la Campa y D. Francisco Ortega Andrade. Debido a los pocos ejemplos de este sistema, ambos arquitectos propusieron la protección adicional de las características constructivas de este edificio. Calle Malteses nº 11. Ficha 123 del Catálogo de Protección PEPRI Vegueta-Triana se restos de este tipo de soporte en las edificaciones más antiguas de la ciudad. En muchos casos, la mezcla de tierra aparece mezclada con bolos. A medida que el núcleo histórico se establece y se ejecutan edificaciones que se pretenden más sólidas, se incorpora la mampostería en la ejecución de los soportes. “El concepto de tapial hace referencia a un procedimiento constructivo y no a un material”, así como al encofrado de madera propio de esta técnica, que es reutilizado durante la ejecución del muro. Pedro Gurriarán especifica que los materiales utilizados en las fábricas encofradas durante la época almohade podían ser diversos, y no limitarse a la tierra apisonada, incluyendo el hormigón de cal y el uso combinado de otros materiales para mejorar sus prestaciones.(90) Atendiendo a esto, la incorporación de la piedra en la casa urbana de Las Palmas de Gran Canaria, pudo realizarse manteniendo la técnica del tapial, que (90) GURRIARÁN DAZA, P.: “Las fábricas encofradas. Una aproximación a la técnica del tapial”. en Historia de las técnicas constructivas en España. Ed.: Fomento de Construcciones y contratas, S.A. Madrid. 2.000 p. 110-113
La evolución de los sistemas constructivos y estructurales en Las Palmas de Gran Canaria 148 calle Luis Millares nº 12. Ficha 474 del Catálogo de Protección PEPRI Vegueta-Triana Dos muestras de los muros de mampostería propios de esta etapa, con gran proporción de argamasa en la configuración del paramento. en lugar de rellenarse de tierra y apisonarse en capas sucesivas, servían como molde para disponer la mampostería no concertada, con gran proporción de argamasa. Menos laboriosa que la sillería, con mayor capacidad que el adobe, pero ofreciendo monolitismo, resistencia y economía de medios y materiales, así como una rápida puesta en servicio. En los edificios de la ciudad ejecutados con adobe que se conservan, o con este tipo de mampostería pero en los que la proporción de piedra es realmente baja y la mezcla no contiene suficiente cantidad de cal, se observa una deformación en las fachadas, característica, denominada “barriga”. En la consolidación del núcleo histórico de la ciudad se ejecutan edificios en los que predomina la mampostería sobre la cantería. Los sillares de basalto se utilizan solamente en determinadas partes, ya que los condicionantes derivados de los cortes en las canteras, labrado de los sillares, transporte, etc. encarecían notablemente las obras.
149 La construcción homogénea de la arquitectura vernácula 1478-1860 Apertura de un hueco para puerta en un muro interior de la casa Báez. Los sillares empleados en la apertura de huecos servían como encadenado de la fábrica de mampostería. Se ejecutan con piezas de altura similar pero diferente longitud, con disposición a modo de peine, para mejorar la trabazón con la mamposterís del resto del paño. Estos sillares se ejecutan con la piedra denominada “canto blanco”, en algunas casas de este periodo con piedra procedente de la cantera que extraía piedra de la barra de la playa de “Las Canteras”. Son piedras más ligeras y trabajables que el basalto y el canto azul. Fray Lorenzo describe la técnica para la ejecución del muro de mampostería con argamasa en su tratado de 1633:(91) “Quando la obra es de mampostería, se obra casi como lá pasada, sentando aceras á una y otra parte , con sus tizones, y el medio macizarlo como está dicho. Este género de edificar es muy fuerte, y asi los Griegos la exercitaron mucho, trabando también la obra por defuera y dentro. Lo restante de enmedio macizarás de ripio y cal , con abundancia de agua, para que con la abundancia de humor se conserve mas tiempo, pues consiste su conservación, el todo, ó la mayor parte, en la abundancia de humor, y en su modo es como el húmedo radical del hombre, pues en acabándosele, acaba lá vida.” En la segunda mitad del siglo XVIII comienza a utilizarse otra técnica en la ejecución de los muros que permite el incremento en la altura de las plantas y una mayor superficie en los huecos. Esto hará posible las nuevas composiciones de fachadas neoclásicas en la primera década del siglo XIX. Según Ignacio Paricio, esta mejora se produce igualmente en el ámbito peninsular.(92) La nueva técnica se basa en una mejora del aparejo de las piezas de piedra, con un mayor cuidado en el corte de las piedras que quedan concertadas, con una mejor trabazón, así como una mayor proporción de piedra frente a la argamasa. En definitiva, se incrementa la estabilidad del conjunto. (91) FRAY LORENZO DE SAN NICOLÁS: Arte y uso de arquitectura Edición de 1796 p. 86 (92) (92) PARICIO ANSUATEGUI, I. “Los elementos”, Tomo II en La construcción de la arquitectura. Barcelona: Institut de Tecnología de la Construcció de Catalunya ITEC. (3ª ed.) p. 13-15.
La evolución de los sistemas constructivos y estructurales en Las Palmas de Gran Canaria 252252 Lámina con propuesta de edificio a ejecutar con hormigón aglomerado, de François Coignet. 18741860 1883 molde o encofrado. Posteriormente, cuando se busca el desarrollo de elementos que incorporen la resistencia a tracción o flexión, las técnicas determinarán la disposición y tipo de armadura o refuerzo metálico que quedarán incluidos en el interior de la masa. Tras un largo proceso que sucede de manera simultánea en varios lugares tendrá lugar la invención del hormigón armado. Este proceso va a tener lugar mediante el desarrollo de patentes que fijarán los procedimientos de encofrado, la disposición de los elementos metálicos y la forma final del elemento según la función estructural del mismo. En una primera fase en la que todavía no se cuenta con un marco teórico firme sobre el comportamiento estructural del hormigón armado el papel de las patentes será fundamental para su difusión y aplicación. Aprovechando los conocimientos propios de la época, las primeras patentes aprovechan las técnicas propias del conocido tapial. Entre 1851 y 1870 François Coignet desarrolló de esta manera un procedimiento de construcción que denominó hormigón aglomerado (béton aggloméré). En 1855 Coignet patenta la composición de los hormigones y su empleo, como base de su sistema de construcción para edificación.(170) Con este sistema consigue un “conjunto monolítico sin precedentes en la construcción, que aporta ventajas especiales de inalterabilidad, salubridad, resistencia y economía”, que puede ser construido por hombres “sin experiencia ni oficio en el arte de construir.” (170) Emploi des bétons, patente número 22994, de 29 de marzo de 1855. En 1861 Coignet publica el tratado Bétons agglomérés appliqués à l’art de construire, en el que incluye una completa definición del material y proceso constructivo.
253 Nuevos materiales para la construcción de la arquitectura ecléctica 1860-1918 Pronto estos sistemas se presentan como una solución factible al problema de la vivienda obrera que necesitaba sistemas de construcción económicos y viables. El propio Coignet lo defiende de la siguiente manera: “Que una casa proporcione abrigo a una generación, que puedan tenerla tanto el pobre como el rico y disponerla según sus gustos y sus recursos, es un gran problema que no está resuelto. Se presenta una buena oportunidad para solucionarlo, porque el reinado de la piedra en las construcciones parece terminado. El cemento, el hormigón y el hierro están destinados a reemplazarla. La piedra se convertirá en el material de los monumentos.”(171) En 1855 una comisión de arquitectos estudia su sistema, con la siguiente valoración: “a pesar de no ser nueva la aplicación del material de Mr. Coignet, como tampoco los principios en que se funda, ha logrado, sin embargo, una combinación media que no tiene los inconvenientes del tapial ordinario, y que se aproxima por su solidez a las construcciones de mampostería”. El procedimiento de Coignet se conoce en Canarias al menos desde 1867, año en que el periódico de la Sociedad Económica de Santa Cruz de Tenerife, El Amigo del País, publicó un extenso artículo de la Gaceta Industrial sobre “Materiales artificiales de construcciones”, centrado en las patentes de Coignet. En el periódico local se justifica su interés por “las piedras artificiales como material de construcción, … como para recomendar su estudio a los directores de obras”. De este artículo se desprende la importante implantación que empieza a tener el sistema, entendido como una nueva industria que ya se ha aplicado a pequeña escala en algunas provincias, con la perspectiva de que “va a montarse en grande escala en Madrid dentro de muy poco tiempo”. En esta década empieza a vaticinarse “la fabricación de la piedra artificial como uno de los adelantos modernos que en el arte de las construcciones ha sido llamado a operar una completa revolución”. Las primeras obras de hormigón en masa en España(172) fueron un puente en San Sebastián de 1846, en el que la intención fue aplicar el cemento para la conservación de la madera debajo del agua de mar, así como el empleo de morteros hidráulicos y hormigones en trabajos marítimos de las provincias vascas, habitual entre los ingenieros desde mediados del XIX. En ingeniería civil los primeros puentes de hormigón en masa se localizan en la carretera de primer (171) COIGNET, F.: “Constructions économiques en béton pisé”, en Lìngenieur. Paris, 1 de noviembre de 1855. Citado por Antonio Burgos en Los orígenes... pág. 66 (172) BURGOS NÚÑEZ, A.: Los orígenes del hormigón armado en España ed. Centro de Estudios Históricos de Obras Públicas y Urbanismo,D.L. Madrid. 2009
La evolución de los sistemas constructivos y estructurales en Las Palmas de Gran Canaria 254254 Lámina de la patente del sistema Monier. 18741860 1883 orden de Soria a Logroño, proyectados por el ingeniero de caminos Ricardo Bellsolá entre 1862 y 1866, así como en la reconstrucción del puente de Luchana del ingeniero de caminos Pascual Landa, realizada en 1874 siguiendo la patente de Coignet. En edificación el ingeniero de Caminos José María Rebolledo presentó en 1871 tres modelos de “Casas para obreros o económicas” con zapatas corridas y muros de carga de hormigón moldeado, forjados con viguería de madera. Diez años después, en 1881, el arquitecto Mariano Belmás propone un sistema de construcción económica, mediante el uso de muros de hormigón con una dosificación basada en el uso de arena, componente fundamental, muy abundante en Madrid. La invención del hormigón armado surge de la propia convergencia de los dos materiales, acero y hormigón. En una primera fase lo que se pretende es, partiendo de los sistemas de forjados de vigas de hierro, protegerlas frente a casos de incendio. Estas iniciativas vienen a demostrar la capacidad de adherencia entre ambos materiales y la protección que confiere el hormigón al acero, no sólo en caso de incendio, sino ante los ataques ambientales en general. En una segunda fase, el planteamiento para el desarrollo de nuevas patentes busca dotar a la masa de hormigón de la resistencia a tracción necesaria para ejecutar elementos que trabajen a flexión. La lógica constructiva había hecho que se aplicara el hormigón en masa en aquellos elementos que trabajaban fundamentalmente a compresión, como sustituto directo de la piedra. Llega el momento de desarrollar sistemas de forjados que se presenten como alternativa a las vigas de madera y acero.
255 Nuevos materiales para la construcción de la arquitectura ecléctica 1860-1918 255 Representación de los elementos que forman el sistema Hennebique. Placas de hormigón armado que apoyan en vigas o nervios. Éstas a su vez apoyan en continuidad en pórticos con vigas y pilares. Los pilares aumentan su sección en cabeza a modo de capitel. En la base, la zapata se resuelve con sección trapezoidal. 191819081896 El mismo Coignet fue el primero en registrar una patente de hormigón reforzado para elementos destinado a edificación.(173) En 1856 Coignet añade a su patente un sistema de forjados de hormigón reforzados con viguetas de hierro. Se trata de la primera utilización documentada de hormigón armado. En 1852 había utilizado este sistema la cubierta plana de su casa en Saint Denis: una losa de 30 cm con viguetas doble T embebidas en la parte inferior de la misma.(174) Se sucedieron diversas patentes en Francia e Inglaterra(175), pero las más significativas fueron: - Las de Joseph Monier desarrolladas entre 1867 y 1886, por ser el primero en disponer un sistema coherente de mallas de hierro. - Las de François Hennebique, presentadas a partir de 1892 después (173) Aunque la patente de 1844 de Joseph Lambot de hormigón reforzado con alambres es anterior estaba dirigida para barcas y no tuvo repercusión directa. Incluso se adelantaba en una década a la incorporación del hormigón en masa en edificación. Ibídem pág .65 (174) En la patente explica: “Sobre los muros entre los que se trata de construir un forjado se apoyan por los extremos cierto número de viguetas de hierro de un grosor proporcional a la luz (…) cinco centímetros por debajo de las viguetas se coloca un encofrado plano y se vierte el hormigón sobre él, extendiéndolo y comprimiéndolo hasta que toda la superficie está recubierta, quedando sobre las viguetas un espesor de al menos cinco centímetros.” En 1898 y 1911 se practicaron sendas catas en la cubierta de Saint Denis, verificándose que las viguetas se encontraban en perfecto estado de conservación. Ibídem pág. 77 (175) Juan Manuel de Zafra indica al respecto: “Se multiplican las pseudo invenciones, brotan los llamados sistemas, variantes todos, racionales algunos, infantiles o disparatados otros, de la única idea fundamental de poner armadura donde el hormigón la necesita”. Ibídem pág. 96
La evolución de los sistemas constructivos y estructurales en Las Palmas de Gran Canaria 256256 Según Antonio Burgos, las fábricas harineras fueron los primeros edificios construidos con estructura porticada de hormigón armado. 18741860 1883 de haber conocido la patente de Monier de 1867 y tras los estudios realizados desde 1870. Gracias a la infraestructura empresarial que organizó se potenció la difusión en Europa del hormigón armado. Antonio Burgos indica que el primer edificio de hormigón armado hecho en Francia posiblemente sea un un hotel-vivienda particular situado en la calle Pomereu de París, producto de la colaboración entre el arquitecto Anatole Baudot y el ingeniero Paul Cottancin y datado en 1893.(176) La patente de Monier se registra en España en 1884, con una adición en 1886. El primero en emplearla, del que se tenga constancia, fue el ingeniero militar Francesc Maciá i Llussa a partir de 1893 para la fabricación de varios depósitos en la provincia de Lérida.(177) Las primeras obras con esta patente serán depósitos, lavaderos, pavimentos, cloacas, albañales, pilas y objetos de jardín. La patente del sistema Hennebique se registra(178) en España el 8 de marzo de 1898, por medio de Elzaburu quien era el representante de la organización en el país. Uno de los principales difusores del sistema Hennebique en España y de los primeros teóricos sobre el hormigón armado fue el ingeniero de caminos (176) BURGOS NÚÑEZ, A.: Los orígenes del hormigón armado en España ed. Centro de Estudios Históricos de Obras Públicas y Urbanismo,D.L. Madrid. 2009 pág. 99 (177) Ibídem pág. 266 (178) Patente de invención por “mejoras en la construcción de vigas, viguetas y tablones de betún reforzado”. Expediente nº 22304. Archivo histórico de la Oficina de Patentes y Marcas. 1898.
257 Nuevos materiales para la construcción de la arquitectura ecléctica 1860-1918 José Eugenio Ribera Dutaste.(179) El primer edificio cuya estructura se diseña completamente con este sistema fue la harinera de la Viuda e Hijos de Ayala, situada en Badajoz, construida ese mismo año, en 1898. La industria alimentaria, y en especial las fábricas harineras “por sus peculiaridades: vulnerabilidad a los incendios y grandes sobrecargas en forjados, se prestaron tempranamente a utilizar el hormigón armado.”(180) El hormigón armado pronto es utilizado en las estructuras de edificaciones no industriales. En 1904 José María de Soroa publica la segunda edición de su Manual del constructor(181), cuya primera edición era de 1892. En esta segunda edición revisada incluye un capítulo específico sobre el hormigón armado, bajo la siguiente justificación: “El cemento armado, tan generalizado en la actualidad, reclamaba sección aparte, y en ella figuran varias tablas que facilitan mucho los cálculos de las piezas.” Según el autor de este manual, su uso se generalizó después de la Exposición de París de 1889, denominando ya el cemento armado como las “construcciones formadas por un entramado metálico recubierto con mortero de cemento u hormigón”. A pesar de la existencia de patentes para todo tipo de elementos, indica que en edificación se usan principalmente las patentes para pies derechos, vigas y techos. El autor especifica que se emplea poco el cemento armado para muros y tabiques. (179) RIBERA DUTASTE J. E.: Hormigón y cemento armado, mi sistema y mis obras, Madrid, Imprenta de Ricardo Rojas, 1902 Citado por Antonio Burgos en Los orígenes... pág. 60 (180) BURGOS NÚÑEZ, A.: Los orígenes del hormigón armado en España ed. Centro de Estudios Históricos de Obras Públicas y Urbanismo,D.L. Madrid. 2009 pág. 212 (181) SOROA Y FERNÁNDEZ DE LA SOMERA, J.M.: Manual del Constructor y Formulario. ed. Bailly-Bailliere e hijos, Madrid. 1904. Jose María de Soroa comienza este capítulo enumerando las características del material: Ligereza: la disminución del peso varía de 1/3 a 1/5 del total relativamente a otros materiales Inoxidabilidad Incombustibilidad Economía en tiempo y en dinero Son malas conductoras del calor, del sonido y de la electricidad Se evita que se introduzcan toda clase de gérmenes pútridos Se pueden demoler con gran facilidad Perfecta adherencia entre el hierro o acero y el cemento Inconvenientes: Carencia de método racional de cálculo Necesidad de obreros hábiles Las construcciones son antiestéticas
La evolución de los sistemas constructivos y estructurales en Las Palmas de Gran Canaria 258258 Alzado desplegado de la vivienda en esquina, incluido en el expediente de solicitud de licencia de Domingo Sicilia. En la fachada de la calle Torres se aprecia la definición del balcón con barandilla de hierro. A.H.P.L.P.: Policía y Ornato. leg. 36 exp. 92 1857. 18741860 1883 2.6.1. La arquitectura comercial y la introducción del hierro Al igual que Fernando Chueca sitúa la introducción de estructuras de hierro en España a principios de la década de 1860, Darias Príncipe establece esta misma década para el caso de Canarias.(182) En el transcurso de la presente investigación se ha comprobado que para el caso de Las Palmas de Gran Canaria entre finales de la década de 1850 y mediados de 1870 los productos de hierro que se incorporan a la edificación son fundamentalmente barandillas de fundición para balcones y escaleras, así como verjas. Saro Alemán indica que desde 1870 se sustituyen los antiguos muros de finca por verjas de hierro en las casas con jardín delantero aterrazado situadas en Juan de Quesada.(183) En el caso de balcones con barandillas de fundición, el proyecto más antiguo identificado durante esta investigación corresponde a la casa para D. Domingo Sicilia, situada en la calle Torres, esquina con San Francisco, con proyecto de 1857. Matizando a Darias Príncipe, tal como se vio en el caso de la casa Baez, y atendiendo a la cronología del resto de España, es posible que se utilizaran barandillas de hierro en el periodo anterior. Pero se trataría de casos muy puntuales en la arquitectura canaria. Lo que sí supone un cambio a partir de 1860 es la presencia generalizada de este tipo de barandillas, que sustituyen a los antepechos de madera. (182) DARIAS PRÍNCIPE, A.: Arquitectura en Canarias. 1777-1931, colección El arte en Canarias. La Laguna: Centro de la Cultura Popular Canaria. 1991 (183) ALEMÁN HERNÁNDEZ, S.: Las Palmas de Gran Canaria, Ciudad y Arquitectura (1870 - 1930), ed. Cabildo de Gran Canaria. 2008. pág. 197
259 Nuevos materiales para la construcción de la arquitectura ecléctica 1860-1918 259 Columnas de fundición en el patio del Palacio Militar, proyecto de José Lezcano Mújica de 1881. 191819081896 Paulatinamente se van incorporando elementos estructurales como las columnas de fundición o piezas para la ejecución de miradores de hierro y cristal o de lucernarios para la cubrición de patios. Estos lucernarios se dispusieron tanto en viviendas de nueva ejecución como en reformas de edificios existentes. La industria manufacturera local es escasa y de poca envergadura, limitándose a la producción de pequeños elementos. Todas las piezas de hierro se importan prefabricadas, y en principio, tal como indica Darias, se trata de un material caro al alcance de unos pocos.(184) Entre las décadas de 1860 y 1880 los balcones con barandillas de hierro suponen un elemento de distinción en edificios oficiales y casas de familias con cierto poder adquisitivo, que lo adoptan con frecuencia. Los elementos estructurales propiamente dichos se introducen desde mediados de la década de 1870 en el caso de las columnas de fundición, y desde 1890 en el caso de vigas y techos. En una primera etapa estos elementos se incorporan a los modos constructivos locales, sin implicar por sí mismos una transformación de los tipos arquitectónicos. Se identifican con los lenguajes del clasicismo romántico y los eclecticismos, así como con los nuevos tipos residenciales de ensanche. La introducción de las columnas de fundición en la arquitectura local se produce desde dos vertientes. Por un lado, como simple sustituto de los pies derechos de madera en los patios tradicionales, adaptándose a los modos constructi- (184) DARIAS PRÍNCIPE, A.: Arquitectura en Canarias. 1777-1931, colección El arte en Canarias. La Laguna: Centro de la Cultura Popular Canaria. 1991
La evolución de los sistemas constructivos y estructurales en Las Palmas de Gran Canaria 260260 18741860 1883 vos propios de la ciudad. Es el caso del edificio para Palacio Militar construido en 1881 conforme a los cánones neoclásicos por José Lezcano Mújica, quien pertenecía al cuerpo de ingenieros militares. Por otro lado, con la evolución del tipo de edificio de casa comercial burguesa con tienda o exposición en planta baja. Aunque la columna de fundición está presente o disponible en el mercado canario desde la década de 1870, el uso extendido de las mismas se produce especialmente a partir de la década de 1890. Esto es debido a la crisis que sufrió el sector de la construcción en la ciudad entre 1878 y 1890 tras la caída del comercio de la cochinilla. En el transcurso de la presente investigación se han identificado numerosos proyectos que definen el uso de columnas de fundición en planta baja entre 1890 y 1918, para edificios que se ubican fundamentalmente en el entorno de la calle Mayor de Triana y en las calles de Perojo y adyacentes en Arenales. Entre los primeros proyectos reconocidos de 1890 se encuentran dos del arquitecto Laureano Arroyo, uno para Eduardo Briganty situado en la calle San Pedro nº 9 y otro para Jorge Rodríguez y Falcón.(185) En este último se observa la definición de columnas de fundición rectangulares, un tipo que se utilizó con cierta frecuencia especialmente en los elementos situados en fachada formando escaparate. Las aceptación de estos elementos y la disponibilidad de mayor libertad de distribución interior al permitir la definición de plantas más diáfanas llevó no sólo a que se generalizada su prescripción en los proyectos de nueva ejecución, sino que se realizaron reformas de edificios existentes para modificar el tipo (185) A.H.P.L.P.: 1890; leg. 14; exp. 342-5 y 1890; leg 14; exp 352 (4) respectivamente
261 Nuevos materiales para la construcción de la arquitectura ecléctica 1860-1918 261 Fundicion Las Palmas, entre 1890 y 1895. Fotografía de Miguel Brito Rodríguez. Fuente: FEDAC. En la página anterior: Distribución en planta baja, proyecto de 1890 Disposición de ampliación con nueva crujía de fachada en planta baja, proyecto de 1891 Sección por la fachada, detalle de viga, cornisa y persiana, proyecto de 1891 191819081896 estructural. Es el caso del “Proyecto de reforma de taller” de Laureano Arroyo para Enrique Suárez del edificio situado en el número 79 de Triana, de 18 de diciembre de 1890.(186) El propietario solicita licencia para sustituir los muros de mampostería originales por 2 filas de “columnas y madrecillas de hierro que apeen los techos”. La nueva planta diáfana se resuelve con doce columnas de fundición. Al año siguiente, a raíz de la realineción de Triana, se añade una crujía en fachada, según proyecto de Laureano Arroyo de 7 de abril de 1891. La fachada original se sustituye por una gran viga de acero en el techo de planta baja, sobre la que apoya una pared de ladrillo en planta alta. La nueva fachada se resuelve con columnas rectangulares de fundición en planta baja y mampostería de canto blanco en planta alta. En este edificio se instaló el comercio “Fundición Las Palmas”. En el caso de los techos de vigas metálicas, que en el resto de España se habían generalizado desde las décadas de 1860 y 1870, en el caso de Las Palmas de Gran Canaria se utilizaron al menos desde los años del cambio de siglo. Una de las primeras edificaciones de las que tenemos constancia es la conocida como “Casa de las Almenas”, que se comienza a construir en 1900. “La Casa de las Almenas tiene fachadas a la plazoleta de Mesa de León y a la calle de la Pelota. Dentro de un planteamiento ornamental muy recargado, propio del modernismo, destacan los balcones cerrados a modo de miradores. Su cobertura de cristaleras y fundición se apoya sobre una serie continua de ménsulas de cantería que se repite en los tres cuerpos de la fachada, bajo los respectivos (186) A.H.P.L.P.: Policía y Ornato 1890; leg 14; exp 353 (1)
La evolución de los sistemas constructivos y estructurales en Las Palmas de Gran Canaria 268268 Construcción del Muelle de La Luz entre 1864 y 1868. Fuente: FEDAC 18741860 1883 hormigón de cemento. La isla contaba con puzolanas naturales y la reconocida industria de la cal como materiales locales que podían aportar sus propias características a la dosificación de los hormigones. En un principio se probaron dosificaciones con la intención de aprovechar las puzolanas que se extraían de canteras ubicadas en la Isleta. Pero al mismo tiempo, León y Castillo quiso experimentar con las cales de la isla, admirado por el buen estado de conservación de los morteros de las construcciones militares antiguas que se encontraban bañadas por el mar, como el Castillo de La Luz y el Castillo de San Cristóbal. El ingeniero había comenzado con estos experimentos incluso antes de que le encargaran el proyecto del muelle de abrigo. En 1858 hizo construir prismas de hormigón dosificados con mortero de cal y arena solamente. Estos prismas fueron arrojados al mar a finales de 1859, “colocados en la parte más saliente del espigón de abrigo del muelle de Las Palmas, en cuyo punto chocan no sólo las olas sino las escollera natural que éstas arrastran en todas direcciones.” León y Castillo tuvo la oportunidad de comparar el grado de erosión en estos prismas con la que se producía en los prismas dosificados con cemento artificial y puzolanas. En 1873, tras la rescisión de la contrata de las obras del muelle en el año anterior, tuvo que redactar un proyecto que reflejara las obras realmente ejecutadas, así como los materiales que habían quedado acopiados.(195) León y Castillo aprovechó para reflejar en la memoria de dicho proyecto sus conclusiones so- (195) Proyecto de terminación de un muelle de abrigo y de desembarque en Puerto de la Luz de 1873. A.A.P.: Proyectos y Obras.Proyectos. Caja 1. Legajo 1. Exp. 0.2
269 Nuevos materiales para la construcción de la arquitectura ecléctica 1860-1918 bre la durabilidad de los diferentes hormigones, lo que le llevaría a una nueva prescripción sobre las dosificaciones a utilizar: “Han transcurrido 13 años desde la redacción del proyecto primitivo (…) Durante este tiempo se ha estudiado con algún detenimiento la clase de los materiales propios para estas construcciones (…) poco conocidos al redactar por primera vez un proyecto de obras marítimas en una Provincia que casi estaba privada de ellas (…) sin las experiencias que su ejecución trae consigo. Durante este tiempo se ha perfeccionado y facilitado la fabricación de ciertos materiales en virtud de nuevos procedimientos, como sucede con la cal, a la vez que se ha adquirido más práctica en las obras especiales de mar (…) Se dispone en todas las localidades de excelentes materiales para la construcción de prismas de hormigón hidráulico, cuyo mortero hecho con la cal medianamente hidráulica de estas Islas, está completamente experimentado en obras de mar. La fabricación de estos prismas, así como su trasporte y lanzamiento, se llevan a cabo con bastante sencillez, y con útiles de poco coste. Durante este tiempo tuvimos oportunidad de observar la acción química e hidrodinámica del agua del mar sobre estos morteros, (dosificados con puzolanas) y desgraciadamente los iba descomponiendo según indicaban los prismas, que al pronto perdieron sus aristas y después han continuado desagregándose, hasta quedar reducidos a una mitad de su volumen a los 15 ó 16 años de estar expuestos a la acción del agua del mar con la circunstancia, de que los que quedan debajo de las mareas bajas se conservan en regular estado por que se cubren de plantas marinas, y los que más se destruyen son los situados entre las bajas y altas mareas, en cuya situación están expuestos a alternativas de sequedad y humedad. En cambio observándose en ellos (los prismas de hormigón con mortero de cal y arena) un estado perfecto de conservación hasta en sus aristas que se conservan completamente vivas, a pesar del número de años transcurridos”. A partir de esta experiencia León y Castillo define tres clases de morteros con dosificaciones que adapta en función de la aplicación de los mismos, en los que combina diferentes proporciones entre cal y cemento portland. Para estas dosificaciones descarta el uso de la puzolana de la Isleta, que no volverá a ser tenida en cuenta hasta treinta y cinco años más tarde. Estos morteros, con los respectivos tres tipos de hormigones que se dosifican a partir de los mismos, serán los prescritos en todas las obras del puerto hasta principios del siglo XX, ya sean infraestructuras marítimas o construcciones de edificios.
La evolución de los sistemas constructivos y estructurales en Las Palmas de Gran Canaria 270 Estos materiales dieron buenos resultados, hasta el punto de ser asimilados por nuevos ingenieros que trabajaron en Las Palmas de Gran Canaria posteriormente. En el pliego de condiciones del proyecto para el “edificio Miller” de 1894, el ingeniero de caminos Félix Ramírez especifica sobre las mezclas de cemento y cal lo siguiente: “se han venido practicando en esta localidad con feliz éxito tanto en las antiguas obras del Puerto de Las Palmas como en las recientes del Puerto de la Luz. Por esta razón las admitimos en las mismas proporciones que en aquellas obras se han empleado sin discusión alguna.”(196) Debido a la escasa información técnica incluida en los proyectos que se entregaban en el ayuntamiento para la obtención de licencias, en el transcurso de esta investigación no se ha podido comprobar si estas dosificaciones de hormigones se utilizaron fuera del ámbito de la autoridad portuaria. En los primeros años del siglo XX se pierde la tradición de León y Castillo y los nuevos ingenieros que proyectan en el Puerto de La Luz descartan las mezclas de cal y cemento, desechando el uso de la cal para la dosificación de hormigones y limitándolo a la elaboración del denominado mortero común, diferenciado del mortero de cemento. El uso del mortero común se mantendrá en la construcción ligado a la ejecución de los muros de mampostería. En los siguientes cuadros se muestra la evolución en la dosificación de morteros y hormigones utilizados en las obras ejecutadas en el Puerto de La Luz: (196) Proyecto de almacenes de mercancía con muelle de servicio para Miller y Cia. de 1894 Félix Ramírez Doreste.Explotación. Concesiones administrativas. Caja 56. Legajo 51. Exp. 51.1
271 Nuevos materiales para la construcción de la arquitectura ecléctica 1860-1918 Cuadros de elaboración propia(197) En las primeras décadas del siglo XX se retoma el interés por analizar las propiedades de las puzolanas de las islas y por utilizarlas en las dosificaciones de hormigones para las obras portuarias. Gracias a varios proyectos para la instalación y la ampliación de laboratorios para ensayos de materiales aglomerantes, custodiados en el Archivo de la Autoridad Portuaria de Las Palmas, se tiene (197) Para la elaboración de los cuadros se ha empleado la información recabada en los siguientes expedientes de proyectos custodiados en el Archivo de la Autoridad Portuaria: 1874: Proyecto de terminación de un muelle de abrigo y de desembarque en Puerto de la Luz. Proyectos y Obras.Proyectos. Caja 1. Legajo 1. Exp. 0.2 1885: Proyecto de una explanada y muelle de desembarco para el tráfico de carbón mineral. Explotación. Concesiones administrativas. Caja 14. Legajo 12. Exp. 12 1894: Proyecto de almacenes de mercancía con muelle de servicio. Explotación. Concesiones administrativas. Caja 56. Legajo 51. Exp. 51.1 1908: Proyecto para edificio de sede social del Club Náutico de Gran Canaria. Explotación. Concesiones administrativas. Caja 322. Legajo 236. Exp 289 1913: Proyecto de instalación del laboratorio, observatorio y ensayo de materiales aglomerantes Proyectos y Obras.Proyectos. Caja 18. Legajo 44. Exp. 41 1916: Proyecto de almacenes para depósito de carbón mineral en el interior del Puerto. Explotación. Concesiones administrativas. Caja 14. Legajo 12. Exp. 12 1916: Proyecto de embarcadero y escala para viajeros en el muelle de Santa Catalina del Puerto de la Luz. Proyectos y Obras.Proyectos. Caja 23. Legajo 52. Exp. 49 1917: Proyecto de estación provisional para emigrantes. Proyectos y Obras.Proyectos. Caja 30. Legajo 58. Exp. 55 1918: Proyecto de nueve casetas para el muelle de Santa Catalina. Proyectos y Obras.Proyectos. Caja 35. Legajo 71. Exp. 68
La evolución de los sistemas constructivos y estructurales en Las Palmas de Gran Canaria 272272 Planta que muestra la distribución de la maquinaria que formaba parte del laboratorio para ensayos de materiales aglomerantes. Incluido en el proyecto de Francisco Acedo de 1923. 18741860 1883 constancia que estos estudios comenzaron en 1909. El primer laboratorio de la Junta de Obras de los Puertos de la luz y Las Palmas contó con prensa hidráulica, báscula, balanza Michaelis y otros aparatos destinados a los ensayos de “morteros puzolánicos, formados con arenas volcánicas de la Isleta, que de dar resultado podrían introducir grandes economías en las obras que en lo sucesivo se realicen en las Islas Canarias.”(198) En julio de 1913 el ingeniero Don José Rodríguez de Rivera redacta un “Proyecto de instalación del laboratorio, observatorio y ensayo de materiales aglomerantes” con el fin de que el mismo tuviese una ubicación propia y apta para los trabajos que estaban realizando.(199) El proyecto presupuesta además completar el equipamiento del laboratorio con molino de bolas para reducir a polvo las puzolanas, moldes en ocho para la confección de probetas, molde tubular de hierro de un metro de alto y 75 cm de diámetro y varios moldes tubulares de 60 cm de alto y 30 cm de diámetro. Por la memoria justificativa de otro proyecto redactado en 1923 por el ingeniero Francisco Acedo Villalobos(200) se tiene constancia que en esa década estaban realizando procedimientos de ensayos de puzolanas de las Isla, concretamente procedentes de Arucas y de la Isleta. Con estos ensayos se pretendía encontrar una combinación usando materiales de la isla que fuera óptima para el uso en obras del puerto, en contacto con el agua del mar y sus acciones. El ingeniero proyectista explica que “en nuestro (198) A.A.P.: Proyectos y Obras.Proyectos. Caja 18. Legajo 44. Exp. 41 (199) Ibídem (200) A.A.P.: Proyectos y Obras.Proyectos. Caja 51. Legajo 107. Exp. 102
273 Nuevos materiales para la construcción de la arquitectura ecléctica 1860-1918 273 Sección longitudinal del laboratorio. Incluido en el proyecto de Francisco Acedo de 1923. 191819081896 laboratorio contamos actualmente con aparatos para la medida de volúmenes, pesos y resistencias a la compresión y tracción, pero no podemos hacer sino de un modo muy rudimentario y lento las operaciones preliminares de trituración, cribado, mezclas y batido”. Por lo que el proyecto incluye completar el laboratorio con maquinaria específica: 2 motores eléctricos de a 7 y 1/2 H.P. cada uno corriente trifásica 190 voltios, molino de bolas capaz de pulverizar 100 kilos de puzolana por hora, cernedor, con tamices de hasta 4.900 mallas por centímetro cuadrado, mezcladora para batir en seco los polvos de cal y puzolana, hormigonera capaz de producir 2 metros cúbicos por hora. Por medio de otro expediente se tiene constancia de que los estudios de las puzolanas locales se extendieron al menos hasta finales de la década de 1920.(201) Desgraciadamente el Archivo de la Autoridad Portuaria no custodia ningún documento ni expediente generado por dichos laboratorios durante los años de funcionamiento. Gracias al consumo de cemento portland destinado a las obras portuarias la importación de este producto fue considerable, por lo que este material estuvo disponible o accesible en Las Palmas de Gran Canaria desde la década de 1860. Gracias a los informes de los cónsules británicos se tiene constancia que en esta primera década el cemento portland provenía únicamente de Inglaterra. A partir de 1870, un año después de que la cementera Pavin de Lafarge co- (201) Proyecto de ampliación del laboratorio, redactado por el Ingeniero Don Julio Rodríguez Roda y Hacar en 1928. Proyectos y Obras.Proyectos. Caja 71. Legajo 136. Exp.130
La evolución de los sistemas constructivos y estructurales en Las Palmas de Gran Canaria 274 menzara a fabricar cemento portland en Francia, empiezan las importaciones procedentes de este país, como competencia del producto inglés. En el pliego de condiciones del Proyecto de terminación de un muelle de abrigo y de desembarque en Puerto de la Luz”, redactado por Juan de León y Castillo en 1874, en relación al cemento que se utilice en la obra el ingeniero especifica: “Provendrá de Francia o de Inglaterra, de cualquiera de las fábricas ya conocidas con éxito en los muelles públicos de esta Provincia”.(202) En esta década el volumen de las importaciones de cemento se incrementa lo suficiente como para ser considerado en los resúmenes globales que hacían los cónsules sobre el comercio en las islas.(203) A partir de 1883 las importaciones de cemento se reparten entre Gran Bretaña, que sigue aportando el mayor volumen de producto, Bélgica, Francia y Alemania. Estas importaciones se incrementan de manera notable en la década de 1890, a mediados de la cual comienza a descender el monopolio británico. En su Informe sobre el Comercio en Las Palmas durante el año 1896, el Vicecónsul Ferguson defiende la calidad del cemento producido en Inglaterra con las siguientes palabras: “El cemento inglés da mejores resultados bajo el agua y solidifica mejor y de un modo más firme que el francés. Para las obras en la costa se utiliza un cemento más flojo, ya que uno más fuerte, expuesto a un sol intenso, casi tropical, se agrietaría muy pronto. Por eso, se mezcla a menudo con cal del país.” Finalmente, ya en el año 1898 un informe consular sobre el comercio de las islas Canarias expone que “Hasta muy poco tiempo el cemento se importaba de Inglaterra, pero ahora la mayor parte del comercio recae en Bélgica, donde se puede obtener a un precio mucho más bajo. Según recientes cotizaciones, amablemente facilitadas por un comerciante local, el precio actual del cemento inglés, incluyendo coste, flete y seguro, es de 8 chelines y 9 peniques por barril, frente a los 7 chelines del cemento procedente de Bélgica y Alemania.” El nuevo cemento artificial, además de importarse para su consumo en las obras del puerto de La Luz, se utilizó para construir tanques y acequias de riego, en las que se revestía las obras de fábrica con mortero de cemento, así como para los (202) Proyectos y Obras.Proyectos. Caja 1. Legajo 1. Exp. 0.2 (203) QUINTANA NAVARRO, F.: Informes consulares británicos sobre Canarias (1856-1914) ed. Seminario de Estudios Históricos Canarios, centro asociado de la UNED de Las Palmas, Universidad de Las Palmas de Gran Canaria. Centro de Investigación económica y social de la Caja de Canarias.
275 Nuevos materiales para la construcción de la arquitectura ecléctica 1860-1918 “tejados planos de las casas”.(204) En la última década del siglo XIX el cemento portland y los productos derivados de éste se empiezan a incorporar en las ejecuciones de fachadas de edificación, con mayor profusión a partir de la primera década del XX: - Se aplica en la elaboración de morteros para enlucidos como revestimiento exterior, en combinación con la cal del país. - Se emplea en la fabricación de elementos decorativos de piedra artificial, aunque la importante tradición artesana de labra de la piedra natural no será sustituida hasta varias décadas más tarde. - Se elaboran elementos de decoración ejecutados in situ con mortero de cemento mediante la técnica de corrido de terraja, como en el caso de la ornamentación de muchos edificios modernistas y de quioscos. Aunque como se ha visto anteriormente, las innovaciones de Coignet se conocían en las islas desde la década de 1860, no se aplicaron en la construcción de fábricas para edificación, para las que se mantuvo la solución tradicional de muros de mampostería hasta finalizar este periodo. Las únicas estructuras de bloques de piedra artificial fueron las destinadas a las obras portuarias. Varios autores canarios señalan que la primera obra con estructura de hormigón armado ejecutada en Las Palmas de Gran Canaria es la torre de la Parroquia del Corazón de María, situada en la calle Rabadán número 11, en el barrio de Arenales. Esta afirmación se recogía en el Catálogo de Edificios Protegidos del Plan General de Ordenación Urbana de Las Palmas de Gran Canaria, en el que la torre de la iglesia estaba incluida en la ficha número 383. Laureano Arroyo proyecta esta iglesia en 1890 en estilo neogótico, como modificación de un proyecto anterior de 1887 del ayudante de obras públicas Julián Cirilo Moreno. En el proyecto original de “Casa de Misión en el Barrio de Los Arenales” la iglesia era de una nave y 25 metros de fondo y no estaba incluida la torre. El campanario se situaba como espadaña en la parte alta de la fachada de la iglesia. Las obras de la casa misión comienzan el 15 de noviembre de 1887, y las de la iglesia en 1889, aunque estas últimas se paran cuando sólo estaban ejecutados los cimientos. En enero de 1890 se reanudan las obras de la iglesia, con el proyecto de Arroyo que incluye la torre. En julio de 1890 se paran (204) Informe sobre el comercio de Las Palmas durante el año 1896 del Vicecónsul Ferguson al Marqués de Salisbury, en QUINTANA NAVARRO, F.: Informes consulares británicos sobre Canarias (1856-1914). pág.482
La evolución de los sistemas constructivos y estructurales en Las Palmas de Gran Canaria 276276 Entorno de la plaza de la Feria durante la construcción del edificio para la Comandancia de la Marina, también de Laureano Arroyo. La torre de la parroquia del Corazón de María se alza dominando el perfil de esta zona de la ciudad. 18741860 1883 las obras de la torre cuando ésta tenía siete metros de altura. No se reanudan hasta 1895, lo que no impide que la iglesia se inaugurara el 9 de abril de 1892. Después de haber comenzado las obras en febrero, en julio de 1895 éstas se vuelven a suspender, hasta que los carpinteros terminaran la estructura de la cubierta. Finalmente la construcción de la torre se completa entre junio y octubre de 1896. Durante varias décadas fue la segunda edificación más alta de Las Palmas, después de la catedral, erigiéndose como referente en el perfil urbano. Miguel Rodríguez-Díaz de Quintana indica en su libro Los arquitectos del siglo XIX que los vecinos se acercaban a la calle Rabadán durante la última fase de construcción de la torre, curiosos por ser ésta la primera obra ejecutada con hormigón armado, haciendo referencia a una crónica publicada en un periódico de la época. Este autor, que posiblemente haya sido el primero en afirmar que la torre es de hormigón armado, no especifica en qué periódico se había publicado esta crónica, que no ha sido hallada durante el transcurso de la presente investigación. Atendiendo a la fecha de ejecución de la torre, Laureano Arroyo se habría adelantado en dos años al registro de la patente de Hennebique en España y al primer edificio de hormigón armado construido en la Península. Y aunque las relaciones directas con Inglaterra y con Francia hacen posible que se hubiera introducido el hormigón armado en Las Palmas en una fecha tan temprana, sólo tres años después del hotel de Anatole Baudot, resulta poco probable que el primer caso se aplicara en una estructura tan alta, por sus implicaciones en la técnica de ejecución. Efectivamente, el aparejador Gerardo Pérez Alemán, autor
277 Nuevos materiales para la construcción de la arquitectura ecléctica 1860-1918 277 Sección y plantas de la torre, incluidos en el proyecto de Gerardo Pérez Alemán de 1993. En la memoria descriptiva y justificativa define los materiales de los soportes de la torre como “muro de mampostería de canto blanco con sillar en esquinas, cornisas en piedra basáltica y arcos de piedra natural,con uso de ladrillo de barro cocido a partir de la cota +26,55 hasta la +30,00. A partir de dicha cota de +30.00 m. empieza la cubierta octogonal, resuelta con estructura de madera, culminándose con una esfera y cruz de hierro forjado, a unos 39,00 m. de altura”. 191819081896 de un proyecto de obras de mantenimiento de la torre realizado en 1993, afirma que la estructura de la torre está formada por muros de mampostería y ladrillo como soporte, techos de vigas de madera, con forjado de ladrillo silico-calcáreo en los niveles inferiores y entablonado en los superiores, y armaduras de madera en cubierta. Durante las obras de mantenimiento no se detectaron elementos estructurales de hormigón armado, ni en soportes ni en techos.(205) Los primeros ejemplos de estructuras de hormigón armado documentados durante la presente investigación datan de la primera década del siglo XX. El vicecónsul Yanes indica en su informe de 1906 que “recientemente se han construido muchos tanques de cemento reforzado de gran capacidad. Hasta la fecha han resultado fuertes y de construcción más barata que los antiguos estanques excavados de albañilería y forrados de cemento.”(206) En edificación, los forjados de hormigón armado más antiguos detectados durante la investigación consisten en tres proyectos de viviendas, todos de 1908. En dos casas modernistas proyectadas por Laureano Arroyo y Fernando Navarro, ubicadas en la calle Domingo J. Navarro número 42 y Triana número 76, respectivamente. El primer caso se ha identificado al haber participado la autora de la presente investigación en un proyecto de rehabilitación del inmueble. El segundo caso, como se (205) La entrevista con el aparejador Gerardo Pérez Alemán tuvo lugar el 19 de junio de 2014 en las instalaciones de la Parroquia del Corazón de María, incluyendo una visita a la torre. (206) QUINTANA NAVARRO, F.: Informes consulares británicos sobre Canarias (1856-1914) ed. Seminario de Estudios Históricos Canarios, centro asociado de la UNED de Las Palmas, Universidad de Las Palmas de Gran Canaria. Centro de Investigación económica y social de la Caja de Canarias. pág. 711
La evolución de los sistemas constructivos y estructurales en Las Palmas de Gran Canaria 284284 Muestra de mosaicos hidráulicos de la fábrica de D. Felipe Armengol en la Exposición de 1892. Fotografía de Luis Ojeda Pérez. Fuente: FEDAC. 18741860 1883 Las primeras industrias en instalarse en la ciudad son las de fábricas de mosaicos o baldosines y de ladrillos hidráulicos. La primera conocida fue la de Felipe Armengol, situada en la calle de León y Castillo número 42. A partir de un anuncio publicado en Diario de Tenerife en 1891 se tiene la constancia de que al menos en esas fechas ya estaba instalada. Esta fábrica se nombra en la Memoria crítico-descriptiva de la Fiesta de las Flores(214), tal como se llamó a la Exposición de 1892: “La instalación de mozaicos fabricados en Las Palmas por D. Felipe Armengol llamó la atención de todos los visitantes, así por la variedad como por la calidad de aquellos, llevando al ánimo de todos el convencimiento de que no es menester acudir al extranjero en demanda de este preciado material de adornos y construcciones”. Según Amara Florido, hasta 1931 llegaron a abrirse 22 establecimientos de este tipo, de tal forma que “la producción de mosaicos hidráulicos adquirió un notable y temprano desarrollo en Las Palmas.”(215) Otro ejemplo de este tipo de industria fue la fábrica de piedra artificial y mosaicos hidráulicos de María García Molina, ubicada en los números 64 y 66 de la calle Ingeniero Salinas. (214) MORALES Y MARTÍNEZ, P.: Memoria crítico-descriptiva de la exposición de plantas, frutos, aves y otros animales, productos agrícolas, industriales y artísticos de Gran Canaria. Tipografía La Atlántida. Las Palmas de Gran Canaria. 1892 (215) FLORIDO CASTRO, A.: Arqueología industrial en Las Palmas de Gran Canaria durante la Restauración (1869-1931), Ed. Cabildo de Gran Canaria, L.P.G.C. 1999 pág. 341-349
285 Nuevos materiales para la construcción de la arquitectura ecléctica 1860-1918 285 Anuncio de la fábrica de Felipe Armengol, publicado en Diario de Tenerife el 3 de noviembre de 1891, pág. 4 del periódico. 191819081896 A pesar de contar con producción propia, el volumen de importaciones de mosaicos de cemento siguió siendo importante. En las primeras décadas del siglo XX se importaban de la Península, de Barcelona y Valencia principalmente, y de Marsella y Génova, “de donde procedían las calidades mejores y los dibujos más complicados y perfectos.”(216) El vicecónsul británico Fergusson incluía en su informe de 1896 una descripción de los mosaicos hidráulicos que se fabricaban en Las Palmas, haciendo referencia a la diferencia de calidad entre los mosaicos importados y los producidos en el país: “Su tamaño es de 20 centímetros cuadrados y caben 25 en un metro; para cenefas hay unos de 20 por 10. (...) Las baldosas que aquí se fabrican son de mala calidad y no están muy bien hechas; los colores, malos, y la superficie donde se pisa, poco duradera.”(217) Esta diferencia en la calidad se debía en gran medida a que en las industrias locales se mantenían los procedimientos manuales en parte del proceso de fabricación. La baldosa hidráulica, compuesta de cemento, agua y arena, se formaba a partir de una mezcla que se distribuía en tres capas dentro de un molde. Con la primera capa quedaba fijada la decoración, para la que se recurría a unas plantillas de latón denominadas “trepas”. Estas plantillas estaban provistas de divisiones interiores que se llenaban de distintos colores, según el gusto del fabricante. Antes de que se solidificara la primera capa coloreada se (216) A.H.P.L.P.: Edificios industriales. 1913; leg. 6; exp. 182. (217) Informe del Vicecónsul Fergusson sobre al comercio en Las Palmas en 1896
La evolución de los sistemas constructivos y estructurales en Las Palmas de Gran Canaria 286286 Planta incluida en el proyecto de Fernando Navarro para la instalación de prensas hidráulicas en la fábrica de Sebastián González. La maquinaria incluía una máquina de vapor con caldera de 500 litros, batería de dos bombas hidráulicas independientes, un acumulador, tres prensas en las que pueden trabajar dos operarios en cada una. La instalación se completaba con un molino para triturar mármol y puzolanas, así como una pulidora. 18741860 1883 sacaban las trepas y se colocaba la siguiente capa, “secante”, cuya misión era la de absorber el agua de la primera. La mezcla de la última de las capas resultaba ser más porosa, lo que facilitaba su adherencia al material de la superficie sobre la que se asentaba la pieza. Una vez dispuestas las tres capas, el molde se introducía en una prensa manual para comprimirlo. Las baldosas prensadas se desmoldaban y se colocaban en cajones especiales. Estos recipientes se llenaban de agua, donde permanecían por un corto periodo de tiempo, cinco minutos aproximadamente. A continuación, las baldosas se almacenaban en depósitos provistos de un grado de humedad necesario para facilitar su fraguado.(218) Para obtener una dureza óptima, debía respetarse un tiempo de fraguado que podía durar entre seis meses y un año. El uso de la prensa manual implicaba que el operario, por fatiga, pudiera no aplicar suficiente fuerza o giro a la palanca motora del tornillo que acciona el platillo compresor. Esta falta de presión hacía que los baldosines, “aun teniendo buen material no lleguen a alcanzar la necesaria dureza, y por ende ocurrir que se desgasten por los bordes y aún por la superficie tomando un detestable aspecto con descrédito para el taller productor”.(219) En las primeras décadas del siglo XX comienzan a instalarse los procedimientos (218) FLORIDO CASTRO, A.: Arqueología industrial en Las Palmas de Gran Canaria durante la Restauración (1869-1931), Ed. Cabildo de Gran Canaria, L.P.G.C. 1999 pág. 347 (219) “Instalación de un tren de prensas hidráulicas destinado a la fabricación de baldosines en la calle de Castrillo, esquina callejón de las Chapas”, solicitada por Sebastián González Suárez. A.H.P.L.P.: 1913 leg 6 exp 182
287 Nuevos materiales para la construcción de la arquitectura ecléctica 1860-1918 287 Anuncio de venta de cemento Portland en los almacenes de Ballester y Martí, publicado el 14 de diciembre de 1886 en Diario de Tenerife. Anuncio de venta de cemento Portland en Elder Dempster, usando como reclamo que es el utilizado para la fabricación de ladrillos de cemento, Publicado en 1894 en Diario de Las Palmas. 191819081896 mecánicos en las fábricas de la ciudad, tal como se desprende de la memoria justificativa redactada por Fernando Navarro para una de estas instalaciones: “De poco tiempo ha progresado en el país tanto esta industria que ya se fabrican baldosines que no desmerecen de los mejores procedentes de la península y que ofrecen una economía mayor en su adquisición, por lo que su empleo se va generalizando más y más cada día”.(220) En el proyecto de 1913 de “Instalación de un tren de prensas hidráulicas destinado a la fabricación de baldosines” para la fábrica de mosaicos hidráulicos de Sebastián González, el arquitecto describe las condiciones de ejecución que se daban en la industria local y las ventajas de llevar a cabo esta instalación en contraposición al procedimiento manual. Muchos de estos fabricantes producían ladrillos de cemento además de los mosaicos hidráulicos. Estos ladrillos tuvieron bastante difusión hasta la década de 1940. Aunque el tipo de ladrillo de producción local que tuvo mayor repercusión fue el ladrillo silico-calcáreo. Después de que se hubiera generalizado su uso desde la década de 1890, en 1907 se instala la primera fábrica de ladrillos silico-calcáreos de Las Palmas de Gran Canaria, propiedad de Gonzalo Blasco Ruiz. El arquitecto del proyecto, Fernando Navarro, expone en la memoria descriptiva y justificativa las ventajas de la producción de ladrillos de este material frente a los fabricados hasta la fecha en la ciudad: (220) Ibídem
La evolución de los sistemas constructivos y estructurales en Las Palmas de Gran Canaria 288288 Ubicación de la fábrica de ladrillo silico-calcáreo de Gonzalo Blasco en el barrio de Alcaravaneras, indicado en el plano de la ciudad de Fernando Navarro. Incluido en la Guía de la CIudad de Las Palmas y de la isla de Gran Canaria, de 1911. 18741860 1883 “Empléanse distintos elementos para la formación de diversas piedras artificiales, siendo la más conocida de todas el ladrillo de barro, mezcla de arcilla y arena cocida en hornos especiales. Este material fabricado en buenas condiciones es excelente, pero sean por la mala calidad de las tierras, por su deficiente preparación o por la falta de cocción, es lo cierto que además de que no se adquiere en buenas condiciones de baratura, su duración y resistencia debida a los procedimientos como se halla fabricado, no es siempre la que debe tener una buena piedra artificial. También se construyen piedras artificiales con grava, arena y cemento, que si realmente tienen buenas condiciones de solidez merced al empleo del cemento, no resultan económicas, donde no se tiene a precio bajo este producto, que es necesario importar con los precios que el comercio le tiene asignado. En la construcción de la piedra artificial que va a montar el sr. Blasco no se emplean más elementos o primeras materias que la cal y la arena blanca comprimidos y desecados en una estufa de vapor. Esta materias son de adquisición económica puesto que la arena que se ha de invertir se extrae fácilmente de las dunas que se extienden al costado de la carretera del Puerto de la Luz, y la cal puede ser procedente de las minas o canteras de carbonato de cal que existen en esta Isla o en la de Fuerteventura, de la que se puede importar en grandes cantidades por medio de buques veleros que lo dejan en la playa inmediata al sitio donde se va a montar la fábrica.”(221) (221) “Instalación de una fábrica de piedra artificial”. A.H.P.L.P.: 1907 leg. 4, exp. 147.
289 Nuevos materiales para la construcción de la arquitectura ecléctica 1860-1918 En las secciones presentadas se muestra la estructura de cubierta resuelta con armaduras de madera. En el proyecto no se describe el edificio, porque no fuera requerido o porque fuera un edificio existente. La fábrica contaba con una chimenea de 20 metros de altura. Igualmente contaba de un molino para cal, una mezcladora de cal y arena, varias elevadoras en espiral, un aparato amasador, una prensa y una estufa para doce atmósferas de presión. Todos los aparatos se accionaban por una máquina de vapor horizontal de 35 caballos de fuerza, procedente de una fábrica alemana. Fernando Navarro especifica en esta memoria que los ladrillos silicocalcáreos poseían “una resistencia superior a 180 kilos por centímetro cuadrado, debiendo advertir al efecto que el mejor de los ladrillos que se fabrican en la localidad no llega a la resistencia de 50 kilos por centímetro cuadrado de su superficie”. La fábrica se instaló en el barrio de Alcaravaneras, lo que permitía cumplir las condiciones de separación de los núcleos más poblados, así como tener una buena situación respecto a las vías de comunicación, tanto para abastecerse de los materiales necesarios para la producción como para proveer a las obras de la ciudad. Según consta en el expediente municipal, la instalación obtuvo la licencia correspondiente en mayo de 1907, finalizando las obras en agosto de 1907. Desde esa fecha la ciudad contó con una fábrica con capacidad para producir 15.000 ladrillos diarios.
La evolución de los sistemas constructivos y estructurales en Las Palmas de Gran Canaria 290 “Por medio de un plano inclinado y valiéndose de vagonetas de hierro y railes se conduce la arena desde las dunas al sitio donde se halla la cernidora a 5 metros de altura, desde donde cae y se limpia de sustancias extrañas de algún tamaño. En departamento inmediato se halla instalada una máquina que sirve para pulverizar la cal que entra ya cocida en la fábrica y una vez que sale de este aparato, pasa a otros donde se apaga y al mismo tiempo se mezcla con la arena, que ha sido elevada al efecto por medio de unos aparatos en forma de espiral.Estos aparatos mezcladores son dos, pues han de funcionar alternativamente, por que la mezcla que se prepara en ellos ha de pasar cierto tiempo para que se hidrate la masa, y desde ellos se transporta mecánicamente a unas cámaras donde queda en fermentación por espacio de 24 horas la cantidad que se ha de consumir al día siguiente. De estas cámaras de fermentación pasa la mezcla a un aparato de paletas donde se termina y perfecciona el amasado para seguir a las prensas en que se da la forma de bloques o ladrillos. Estos son recogidos en plataformas de hierro montadas sobre ruedas y por medio de railes son conducidos los que se elaboran en el día a las estufas de vapor, que son unos cilindros de palastro de 15 metros de largo y dos de diámetro, donde penetran los carros para quedar dentro de ellos durante doce horas después de haberse cerrado herméticamente la puerta de entrada, para enviar el vapor que ha de adquirir dentro una tensión determinada para que se verifique la desecación de la masa y pueda ser empleado enseguida el material, el cual no necesita por tanto de cocción ni que se guarde a mayor endurecimiento.” En palabras de Amara Florido éste es el primer edificio industrial de la ciudad en el que, “a tenor de nuestras informaciones, se observa una zonificación o especialización del espacio interior en función de los requisitos impuestos por el proceso de producción”.(222) (222) FLORIDO CASTRO, A.: Arqueología industrial en Las Palmas de Gran Canaria durante la Restauración (1869-1931), Ed. Cabildo de Gran Canaria, L.P.G.C. 1999 pág. 349
291 Nuevos materiales para la construcción de la arquitectura ecléctica 1860-1918 291 Ubicación de una fábrica de ladrillo cerámico (no identificada) en el barrio de Arenales, indicado en el plano de la ciudad de Fernando Navarro. Incluido en la Guía de la CIudad de Las Palmas y de la isla de Gran Canaria, de 1911. 191819081896 FÁBRICAS DE LADRILLOS CERÁMICOS Aunque los ladrillos cerámicos fueron un producto disponible principalmente a través de la importación, existieron fábricas locales que permitían un cierto abastecimiento local. Este material se producía junto con otros elementos cerámicos. En relación a los ladrillos, tal como se ha visto anteriormente, se trataba de un material de escasa resistencia y durabilidad, ya sea por la calidad de las tierras empleadas, que en Gran Canaria además eran bastante escasas, como por los procesos artesanales de producción. Este proceso constaba de cuatro fases, la elaboración de la pasta, el moldeo de la pieza, desecación y cochura. Las fábricas de ladrillos eran establecimientos situados en amplios recintos amurallados, emplazados en lugares apartados del núcleo urbano poblacional debido a las restricciones impuestas por las ordenanzas. Las diferentes fases del proceso de producción imponían las directrices para la ordenación interna del recinto. Amara Florido los describe de la siguiente manera: “Comprendían una gran planicie en la cual se ubicaban los hornos de cocer, junto a las dependencias y construcciones auxiliares: almacenes, depósitos para mezclar los ingredientes, pozos de agua, etc. El amasado de los elementos se llevaba a cabo con los pies, en pilas o depósitos con capacidad suficiente para facilitar el trabajo de los operarios. Posteriormente, y una vez conseguida la forma deseada, los bloques eran expuestos a la intemperie donde gracias a los efectos de los rayos de Sol se “desecaban” hasta conseguir la solidez necesaria. La sencillez de estas operaciones, eminentemente manuales, explica
La evolución de los sistemas constructivos y estructurales en Las Palmas de Gran Canaria 292 la ausencia de cualquier tipo de artefactos motores, a excepción del horno de dimensiones y formas variables”.(223) A finales del siglo XIX se localizaban 3 fábricas de ladrillo cerámico en la ciudad: - La de Antonio Doreste Millares, instalada en 1888. - La de Agustín Fernández Matos, instalada en 1889 - La de Eugenio Rodríguez Betancor, instalada en 1899. FABRICACIÓN DE ESTRUCTURAS DE MADERA Y PIEZAS DE CARPINTERÍA Y EBANISTERÍA PARA LA CONSTRUCCIÓN Muchas de las industrias localizadas por la autora(224) se dedicaban a la manufactura de mobiliario, siendo las menos las que dedicaban su producción a la “carpintería de obra”. Toda la madera de la que se abastecían procedía de la importación, tal como se ha visto en apartados anteriores. El extraordinario desarrollo de la ciudad que tuvo lugar desde finales de la década de 1880 favoreció el desarrollo de estas industrias. Los artefactos utilizados para el desempeño de la actividad consistían en sierra sin fin, escopleadora, cepilladora, torno, sierra circular, sierra de cinta, trompo, afiladoras, taladro, planeadora, sierra volante, tupí, regruesadora. Amara Florido identifica que al menos desde 1891 se comienzan a instalar máquinas de vapor para los aparatos mecánicos en alguno de estos establecimientos. INDUSTRIAS DE LA METALURGIA En el caso de Las Palmas de Gran Canaria estas industrias consistían en las herrerías, establecimientos en los que se fundía o forjaba el hierro.(225) Los productos de hierro elaborados consistían principalmente en piezas de quincalla, utilizadas en arquitectura y decoración de muebles: aldabas, cerraduras, balaustres, llamadores, herrajes, etc. Los productos o elementos estructurales se importaban ya manufacturados. Como ejemplos de este tipo de industria están: - La industria metalúrgica de Antonio Abad Hernández, instalada a partir del proyecto redactado por el ayudante de obras públicas Juan (223) Ibídem. pág. 350-358 (224) Ibídem. pág. 271-294 (225) Ibídem. pág. 301-323
293 Nuevos materiales para la construcción de la arquitectura ecléctica 1860-1918 293 Industria mecanica en la plaza de La Feria. Fuente: FEDAC. 191819081896 Cirilo Moreno en 1888. Estaba ubicada en el número 91 de la calle mayor de Triana, ocupando parte de una extensa huerta con acceso desde el callejón de la Vica. - El Taller de cerrajería, herrería y fundición, fundado por José Rodríguez Domínguez, fábrica conocida como Industria Mecánica.(226) Se construye en la Plaza de la Feria a partir de un proyecto de Fernando Navarro de 1913. El establecimiento contaba con una chimenea de ladrillo de barro cocido, de 25 metros de altura, situada en un solar interior entre las calles Molino de Viento y Aguadulce. Se trata de la obra industrial más importante de Fernando Navarro. Según se desprende del Informe del Cónsul Grattan sobre el comercio de las Islas Canarias durante el año 1868(227) existió un proyecto para la instalación de un alto horno en Gran Canaria, sin dejar constancia de la población. Llegaron a iniciarse las obras, pero al año siguiente el proyecto ya había sido abandonado, por lo que esta industria no llegó a desarrollarse. (226) A.H.P.L.P.: Secc. Ayto., Serie Edificios Industriales: Leg. 4 exp. 93, s/f (227) QUINTANA NAVARRO, F.: Informes consulares británicos sobre Canarias (1856-1914).
La evolución de los sistemas constructivos y estructurales en Las Palmas de Gran Canaria 300300 La casa-palacio se construye en 1870 siguiendo la tipología de la casa-patio tradicional, con algunas adaptaciones o incorporaciones. Igualmente los sistemas constructivos empleados mantienen la inercia de la tradición constructiva local, aunque se incorporan los nuevos elementos disponibles en el siglo XIX. A pesar de que desde principios de siglo había cambiado radicalmente el lenguaje de las fachadas, la formalización de esta arquitectura se basa en gran medida en los mismos sistemas constructivos que habían dado lugar al denominado “estilo canario”. La casa-palacio representa por tanto la construcción propia de los tres primeros cuartos del siglo. Los sistemas estructurales empleados en la arquitectura doméstica sufren muy pocas variaciones hasta la década de 1880. Pero se consolida una mejora en las técnicas de ejecución, mejora que había comenzado en la primera mitad del siglo con la arquitectura neoclásica. Gracias a lo cual, aunque
301 Nuevos materiales para la construcción de la arquitectura ecléctica 1860-1918 en la distribución en planta no se introducen grandes variaciones, el incremento notable en la altura de los edificios permite una concepción espacial diferente. Por otro lado, el lenguaje del clasicismo romántico desarrollado por Ponce de León desde la década de 1850 no deja de ser una evolución del neoclasicismo anterior. Pero en el contexto de la presente investigación, la incorporación de nuevos materiales desde finales de esa década y principios de 1860 suponen un hito en la cronología tratada. En 1870 ya se han incorporado nuevos revestimientos y elementos de hierro a las costumbres que marcan los modos de contruir locales. Como un eslabón en una cadena, este edificio representa el primer paso en la transición que se produce, partiendo de esta incorporación de nuevos elementos y que derivará en la modificación de los tipos arquitectónicos. Tanto la inspección directa del edificio después de los años de abandono sufrido, como el seguimiento de las obras de rehabilitación(230) permitieron el análisis descriptivo de los sistemas empleados en esta vivienda. UNIDADES FUNCIONALES - 1. Soportes - 2. Techos y cubierta - 3. Patios - 4. Mirador - 5. Balcones - 6. Escaleras - 7. Carpintería - 8. Revestimientos (230) “Proyecto de rehabilitación para ampliación de la Biblioteca Insular de la Casa de doña Úrsula Quintana Llarena. Arquitectos: Carlos Díaz Gómez y Enric Torrent. Arquitectos colaboradores: Rafael Miranda y Victor Álvarez. Septiembre de 2009.
La evolución de los sistemas constructivos y estructurales en Las Palmas de Gran Canaria 302302 La demolición de la estructura que conformaba el patio y los corredores adyacentes, así como la eliminación de los revestimientos, deja al descubierto la configuración del muro de mampostería que cierra la primera crujía paralela a la fachada de la calle Muro. Fuente: Cristina Plasencia, arquitecta encargada de documentar las fases de la obra de reforma. SOPORTES El sistema principal de soportes empleado continúa siendo el muro de mampostería, elemento que condicionaba la distribución de los edificios, aportando una gran estabilidad estructural al edificio, así como una importante inercia térmica. Según Ignacio Paricio, a principios del siglo XIX, Rondelet había revalidado en su tratado la técnica constructiva de estos muros, técnica que imponía un espesor mínimo de 60 cm. La mejora que se aprecia en los muros ejecutados en Las Palmas de Gran Canaria durante el siglo XIX consiste fundamentalmente en una técnica de aparejo más depurada.(231) El muro se configura con dos hojas claramente diferenciadas de mampostería enripiada, con la piedra labrada, bien (231) Aspecto que se produce igualmente durante este siglo en el resto del territorio español, tal como apunta Ignacio Paricio en “Los elementos”, Tomo II en La construcción de la arquitectura. Barcelona: Institut de Tecnología de la Construcció de Catalunya ITEC. (3ª ed.) p. 11-12.
303 Nuevos materiales para la construcción de la arquitectura ecléctica 1860-1918 Muro de sótano en contacto con el terreno. Se observa la transición con el muro de fachada ejecutado con canto blanco. La trabazón en las esquinas se resuelve igualmente con sillares de canto blanco. trabajada en una cara y consolidando el seno con la mezcla de barro y cal tradicional. En las esquinas y remates se continúa disponiendo la piedra en forma de sillar, bien trabada en ambas direcciones. El uso del canto blanco, una piedra de buena trabajabilidad, permite la ejecución de muros con gran planeidad. Para el enripiado se utilizaba el mismo canto blanco o lajas de basalto. Este tipo de muro se ejecutaba con una gran economía de materiales y medios, por lo que siguió empleándose hasta avanzado el siglo XX.(232) Los huecos podían disponerse libremente, confiando en los dinteles de madera o arcos de piedra para la distribución de las cargas, tal como se observa en la fotografía, lo que demuestra que la disposición simétrica de huecos en fachada es una opción de proyecto. El sistema de muro de basalto, formado por bolos y gran proporción de ripiado con lajas, se emplea en algunas medianeras y en muros en contacto con el terreno. En este ejemplo se encuentra formando los muros de sótano, solución utilizada igualmente en otros edificios que por la configuración de la parcela tienen una planta sótano o semisótano. Esta configuración del muro, que adquiere un espesor mayor, así como las características de la piedra empleada, permite que tenga un mejor comportamiento como contención, así como mayor durabilidad frente a la humedad del terreno. (232) El cónsul Harford, en un informe de 1892 en el que aportaba consejos a futuros colonos ingleses para la construcción de chalets, indicaba a este respecto que “el método de construcción más barato y más corriente en este país” es el de este sistema de muro de mampostería. Respecto a la confección de sillares en la misma cantera para las esquinas de los muros, indicaba que “los trabajos de piedra tallada son más baratos en Canarias que en cualquier otro lugar”. QUINTANA NAVARRO, F.: Informes consulares británicos sobre Canarias (1856-1914)
La evolución de los sistemas constructivos y estructurales en Las Palmas de Gran Canaria 304 En la fotografía de la izquierda se observa la composición de los muros de dos hojas . La piedra de canto blanco se mantiene irregular en su cara interior, lo que facilita la unidad. En las fachadas la combinación con el canto azul para la configuración de los adornos mantiene la técnica anterior: el sillar no tiene las dimensiones del espesor del muro, sino el equivalente de la hoja exterior. Aunque el clasicismo romántico incorpora los arcos en fachada, los huecos mantienen la estructura adintelada, con el sistema de vigas de madera. La hoja exterior de canto azul es la encargada de formalizar la forma del arco, a modo de chapado que se talla en la piedra que apoya en el dintel y baja por delante del mismo. En el interior los forros de madera y la carpintería resulven la formalización del arco. La cimentación de los muros se configura con zanjas de mampostería no concertada, en la que se emplean bolos y ripios de basalto. Estas zanjas adquieren un espesor un poco mayor que el del muro, y cierta profundidad. La transmisión de cargas al terreno se produce por el apoyo de la cara inferior y el rozamiento de las caras laterales.
305 Nuevos materiales para la construcción de la arquitectura ecléctica 1860-1918 305 Los techos de cubierta de las estancias se disponían a distintos niveles. Esto permitía la disposición de ventanas altas en las habitaciones de la vivienda, que se habrían por encima del techo del corredor. Así mismo, junto con el sistema de pendienteados facilitaba que el agua corriera por las azoteas hacia los patios. En la fotografía se observa el sistema de apoyo de las vigas de madera sobre un durmiente del mismo material que repartía sobre el muro de mampostería. La disposición de las vigas gira entre la crujía de fachada y crujías interiores, así como alrededor del patio, para compensar la anisotropía del sistema estructural. Se observar el aparejo que resuelva la esquina como un encadenado para mejorar la traba. TECHOS Hasta la década de 1880 los sistemas de techos empleados en Las Palmas de Gran Canaria se basan en el empleo de vigas de madera. En la casa-palacio Quintana se encuentran los dos sistemas principales: - El sistema para piso intermedio - El sistema de techo para cubierta El primero se resuelve con vigas de sección rectangular, con dimensiones que mantienen una cierta homogeneidad. En este caso, las escuadrías están en torno a 7 cm de ancho y 15 cm de canto, separadas aproximadamente 37 cm y apoyadas sobre un durmiente de madera colocado sobre el muro. Estas vigas no tenían continuidad con las vigas de la crujía adyacente, que se colocan en paralelo, resultando una estructura prácticamente isostática. El espacio situado
La evolución de los sistemas constructivos y estructurales en Las Palmas de Gran Canaria 306 entre las cabezas de vigas se rellena con ripios, preferiblemente sueltos y limpios para permitir la ventilación y proteger por lo tanto la madera de la pudrición por humedad. Sobre esta cama arranca el siguiente tramo de muro. El sistema, que mantiene la tradición local, se mejora mediante la adición de tiras de madera de 2 x 2cm, encastradas en la cara superior de las vigas gracias a unas muescas, que permitían un cierto arriostramiento lateral del techo. Sobre este entramado, en sentido perpendicular a las vigas, se disponen tableros de madera de 2,5-3 cm de espesor. En este edificio puntualmente se utilizaron tableros procedentes de las cajas de importación de mercancías, de buena madera, para reparar el entablado de piso. La cubierta del edificio se resuelve de manera diferente para cubrir la necesidad de aislamiento térmico y estanqueidad. Se disponen dos tiras de madera clavadas a ambos lados de la viga, sobre las que apoyan tillas de madera. Sobre éstas se coloca una torta de bastante espesor de mezcla de tierra y cal, con bastante inercia térmica. Finalmente, se acaba con una capa de mortero de cal, tal como se describe en el periodo anterior. En los techos de los corredores, con menores exigencias, las tillas se disponen apoyadas sobre las mismas vigas de madera, con un menor espesor de la torta.
307 Nuevos materiales para la construcción de la arquitectura ecléctica 1860-1918 307 PATIO En las viviendas que responden a la tipología de casa-patio tradicional, se mantiene en planta baja la tradición de los pies derechos, generalmente de madera, apoyados sobre basas de piedra y con zapata para el apoyo de las vigas maestras. En algunos casos, por condicionantes de la distribución, los pies derechos se sustituyen por jabalcones, elementos inclinados que liberan el paso, que se unen mediante inglete a un madero empotrado en el muro. En las plantas superiores todos los lados se cierran con una estructura de entramado de madera, que parte de la viga maestra. Con esta disposición, toda la estructura que conforma el patio se mantiene en el mismo plano. El patio mantiene su papel fundamental en la iluminación y ventilación del edificio mediante la disposición de grandes ventanales con carpintería de guillotona.
La evolución de los sistemas constructivos y estructurales en Las Palmas de Gran Canaria 308 Empleo de jabalcones en algunas esquinas para facilitar el movimiento de mercancías en planta baja, donde se situaban almacenes y bodegas. El patio principal, que se resuelve como un espacio de forma pura, prismática, a la que se adapta la distribución en cada planta. En torno al patio de servicio los corredores y salas se disponen con mayor libertad, como sucedía en la casa Baez, y la forma del espacio del patio resulta más interesante. En planta alta la distribución mantiene la circulación habitual en torno al patio. En las plantas baja y sótano se adapta a la situación de la rampa de acceso, quedando las galerías superiores a doble altura. La estructura se resuelve utilizando los mismos elementos de base (pies derechos, jabalcones y entramados de madera). En este patio se dispone un pequeño cuerpo volado que contiene aseo. El cerramiento de ladrillo silico-calcáreo indica que se trata de un añadido posterior.
309 Nuevos materiales para la construcción de la arquitectura ecléctica 1860-1918 El entramado de los cierres de los patios se configura con módulos más pequeños que los empleados en los casos del periodo anterior. La disposición de las tijeras alternando la inclinación ayudan a la configuración de una auténtica cercha, por lo que este cerramiento no supone una carga muerta sobre la viga maestra de planta baja. En los recercados de los huecos y en las esquinas se disponen piezas de mayor escuadría. Las uniones se resuelven mediante las disposiciones y cortes tradicionales en los trabajos de madera, buscando el trabajo a compresión en las caras de apoyo, con ayuda puntual de clavos. Las particiones situadas en torno a estas galerías se ejecutan con el mismo sistema de entramado de madera. Los senos se rellenan con mezcla de tierra y piedra. Los revestimientos se reuelven con el mismo sistema descrito para el periodo anterior. El peto del patio principal es del tipo de listones cruzados de madera, que surge en el XVIII y se emplea en muchos casos en el siglo XIX. El del patio de servicio es de ladrillo silico-calcáreo, por lo que tuvo que ser producto de una reforma posterior.
La evolución de los sistemas constructivos y estructurales en Las Palmas de Gran Canaria 316316 CARPINTERÍA Durante este periodo se introduce un tipo de carpintería, que resulta muy interesante. Las puertas interiores de las estancias principales, así como las contraventanas de balcones y ventanas de las mismas, se resuelven con tres o cuatro hojas abatibles entre sí, de tal forma que al abrirse quedan replegadas en el ámbito de la jamba de la puerta. En este espacio se dispone una moldura en cuyo hueco las hojas quedan perfectamente plegadas. La hoja exterior posee el mismo adorno, en este caso de cuarterones, que el forro de madera superior que oculta el dintel del hueco. De esta forma, con la puerta abierta, ésta queda oculta, pareciendo que el hueco de paso practicado en el muro fuera libre. Son puertas que invitan a permanecer siempre abiertas. La carpintería del edificio es de madera de riga. Los cercos se clavaban a piezas de madera maciza que previamente se habían empotrado en los muros. En los
317 Nuevos materiales para la construcción de la arquitectura ecléctica 1860-1918 Izquierda: el forro de madera que oculta el dintel, decorado como las hojas de las puertas, se ha desprendido. Abajo: las ventanas, que al exterior tienen el cuerpo entero acristalado, mantienen en el interior se un peto fijo de madera, que se extiende a las jambas para seguir el diseño cuando las hojas están abiertas y plegadas. tabiques de menor grosor, ya sean de ladrillo o se entramado de madera, los marcos se encajaban al mismo tiempo que se realizaba la obra de albañilería. En las plantas baja y alta, la mayoría de la carpintería interior tenía estructura apeinazada, con diseño de cuarterones. Sólo en sótano se encuentra alguna puerta de hoja lisa. En las puertas de acceso a los corredores, cerca de los patios, se utilizan puertas acristaladas en su mitad superior. Las ventanas que dan a los patios y al hueco de la escalera principal son del tipo guillotina. En fachada, la carpintería se sitúa enrasada en la cara exterior del muro, con la hoja acristalada en el plano exterior y la contraventana en la hoja interior. En las salas de sótano situadas en paralelo a las calles se disponen ventanas tipo chimenea, abocinadas, para ventilar directamente desde la calle. En la apertura situada en fachada se coloca un marco fijo con enrejado de hierro.
La evolución de los sistemas constructivos y estructurales en Las Palmas de Gran Canaria 318318 Algunos modelos de mosaicos hidráulicos empleados en la casa-palacio Quintana Zanjas de mampostería, encachado y rastreles que formaban parte del suelo de esta sala. REVESTIMIENTOS En esta casa para los revestimientos en suelos de la planta sótano se mantuvo el uso de piedra, en forma de losas en los patios y las salas destinadas a almacén y de canto rodado en las caballerizas. La rampa de acceso desde la calle Remedios estaba adoquinada. Como excepción, en la sala situada bajo el local paralelo a la calle Muro, que estaba comunicada con éste mediante una escalera independiente de madera, el suelo era un entarimado. Para resolver el contacto del mismo con el terreno se disponían bases continuas de mampuestos, de 40x40 cm. de sección, separadas cada 130-140 cm. Sobre estas bases se disponía un durmiente de 2 x 8 cm. Entre las bases se colocaba una capa compactada de piedras, a modo de encachado, para evitar el ascenso de humedad por capilaridad, antes de colocar el pavimento. Sobre los durmientes indicados se colocaban rastreles de
319 Nuevos materiales para la construcción de la arquitectura ecléctica 1860-1918 Ejemplo de falso techo en una estancia de planta baja, apreciable al desprenderse el revestimiento continuo. madera de 5 x 8 cm de escuadría, cada 38-40 cm. con una muesca para que encajaran en el durmiente. Sobre estos rastreles apoyaba un entablado machihembrado de madera, separado del encachado dejando una pequeña cámara de aire inferior. En el resto de plantas, el acabado de los suelos es el mismo entablonado que cubre las vigas de madera. En el suelo de las salas de planta baja situadas en la crujía de fachada a la calle Muro se disponían los nuevos mosaicos hidráulicos sobre el entarimado. En la cocina y una sala adyacente, situadas en la planta principal, también se utilizaron los baldosines de cemento, pero más sencillos, de acabado blanco. En los revestimientos de los muros se mantiene el uso del mortero de cal y arena. Diferentes estancias se encontraban empapeladas, con zócalos de madera o con molduras en los techos. Debido a las diferentes reformas y usos que tuvo el edificio hasta el proyecto de reforma resulta complicado afirmar cuáles de estos revestimientos son originales de 1870. Sí se puede afirmar que puede ser original el falso techo que cubría los techos de planta baja y planta principal, por lo generalizado que ya estaba su uso en la época de su construcción, especialmente en casas de cierta relevancia como ésta. Estaba formado por una lámina de cañizos entretejidos, que se clavaba a la cara inferior de las vigas de madera. Sobre esta lámina se disponía una capa de revestimiento continuo, generalmente yeso. Los techos de la planta sótano se mantenían sin cubrir con falso techo.
La evolución de los sistemas constructivos y estructurales en Las Palmas de Gran Canaria 320 2.9. Tres sistemas de forjados para la arquitectura doméstica urbana A partir de la década de 1880 y especialmente en la década de 1890 en la que se reactiva la actividad edificatoria en la ciudad comienzan a implantarse nuevos sistemas estructurales. Basados en los materiales desarrollados en Europa durante el siglo XIX, disponibles a través del puerto de refugio, su uso ya es generalizado en la primera década del siglo XX. Las columnas de fundición son los primeros elementos que se emplean, permitiendo que los locales comerciales sean espacios más amplios y diáfanos. Sirven de soporte a los techos de madera, sustituyendo el apoyo del muro de carga por vigas maestras. Unos años después se combinan con forjados de vigas metálicas, que permiten además una mayor separación entre soportes. En un territorio en el que toda la madera utilizada para la construcción de techos es importada, sólo la competencia de precios entre ambos materiales supone un condicionante a la implantación de este nuevo sistema. Los techos de madera continuarán empleándose durante las primeras décadas del siglo XX, como método tradicional, con algunas mejoras. El uso generalizado de los ladrillos, especialmente a partir de la importación y posterior producción local de los silico-calcáreos está vinculado tanto a los nuevos forjados como a las tipologías que se desarrollan en los ensanches y transformaciones de la ciudad. Su capacidad de carga con un formato mucho más reducido que el muro de mampostería tradicional permite una mayor flexibilidad en la distribución interior, así como mayor disponibilidad de espacio. Para el sistema de la columna de fundición, que sólo es utilizada en planta baja, supone una reducción notable del peso que se va a transmitir. Finalmente, los forjados de cemento armado, con su capacidad de trabajo bidireccional y su reducido espesor, serán una opción habitual para las casas modernistas, supeditados al uso de una distribución homogénea de paredes de ladrillo. Entre 1890 y 1918 madera, hierro y hormigón armado convivirán en proporciones similares, en una de las épocas con mayor variedad de sistemas estructurales para techos en la historia de la construcción de la ciudad.
321 Nuevos materiales para la construcción de la arquitectura ecléctica 1860-1918 321 Edificio analizado por el arquitecto Jorge Manzano durante el curso de doctorado “La restauración y la rehabilitación arquitectónica. Investigación, tendencias e innovaciones”, incluido en Conservando nuestro patrimonio. Rehabilitación en el tejido denso y en puntos singulares, ed. lit. MARTÍNEZ QUINTANA, L. Colegio Oficial de Arquitectos de Canarias, Las Palmas de Gran Canaria. 2011. pág. 106 - 128. Fotografía de la calle Viera y Clavijo entre 1905 y 1910. La vivienda de D. José Castellano Quintana aparece frente al circo Cuyás pintada de blanco. Fuente: FEDAC. 2.9.1. Casa de planta alta de D. José Castellano, Viera y Clavijo, 20 Fernando Navarro proyecta en 1904(235) una casa de planta alta para José Castellano que se va a ubicar en la nueva calle del ensanche de Triana, la calle Viera y Clavijo. Esta calle es trazada en el plano de 1898 de Laureano Arroyo como prolongación de la calle Cano. La misma se va a edificar en gran medida con la nueva tipología de casa alta entremedianeras, con el estilo ecléctico de base clasicista mediante el cual, a pesar de tratarse de proyectos individuales, se confiere a la ciudad una imagen homogénea. La fachada se organiza de forma simétrica a partir de cuatro vanos verticales que señalan al exterior la elevada altura libre interior de la casa. La puerta del extremo izquierdo da acceso, a través de un zaguán, a la escalera que sube a (235) A.H.P.L.P.: Policía y Ornato. 1904; leg 28; exp. 555-9.
La evolución de los sistemas constructivos y estructurales en Las Palmas de Gran Canaria 322322 La sección incluida en proyecto especifica una altura libre de 4,80 m. en planta baja y de 4,90 m. en planta alta. Aunque el arquitecto no acota el canto de los techos, atendiendo al resto de las dimensiones se deduce que el primero es de unos 20 cm y el de cubierta de 30 cm. En planta alta la vivienda responde al tipo de corredor central, con la escalera en segunda crujía junto a la medianera, antesala-sala-alcoba en relación a la fachada principal y cocina-comedor al fondo. La definición de diferentes espesores en las particiones interiores identifica aquellas que se han considerado como paredes de carga, correspondiendo con la disposición de pórticos en planta baja. la vivienda, situada en planta alta. Siguiendo un pasillo paralelo a la medianera se accede a un patio situado al fondo, donde se sitúa la escalera de servicio. Las otras tres puertas acceden directamente al almacén o local, de planta diáfana. En planta alta se sitúan dos ventanales en los extremos y dos puertas en el medio, que comparten un balcón corrido. Los petos de los ventanales y la barandilla del balcón son de fundición. La fachada remata en cornisa superior continua y peto decorado en canto azul.Los huecos, rematados con arcos muy rebajados, se cubren con cornisa de piedra, destacando en las dos puertas que acceden al balcón con un vuelo mayor de las cornisas que apoyan en dos ménsulas. En el interior los huecos son adintelados, dando la forma en fachada mediante el labrado de la cantería en tizón. La amplitud del almacén o local se logra mediante la disposición de dos pórticos en paralelo, formados por columnas de fundición de sección octogonal y
323 Nuevos materiales para la construcción de la arquitectura ecléctica 1860-1918 Los perfiles laminados se separaban aproximadamente 80 cm. En el espacio entre perfiles se configuraba una bóveda de ladrillo, apoyada en el ala inferior. Con este soporte se forjaba el techo vertiendo una mezcla de mortero de cal o mortero de cal y cemento con cascotes. Al final se disponía una última capa de regularización, como soporte del pavimento de baldosines. En el conjunto de viviendas con bajo comercial proyectado por Fernando Navarro para la parcela situada en la esquina de Viera y Clavijo 26 con Domingo J. Navarro se ha identificado un techo con separaciones entre viguetas metálicas de 40 cm. El entrevigado se resuelve apoyando ladrillos silicocalcáreos en el ala inferior como techo horizontal. vigas de acero laminado. En sentido transversal se arriostran con tres vigas que sirven de cargadero a paredes de soporte situadas en planta alta. Las columnas de fundición se combinaban con vigas de madera o de hierro. En la casa situada en la calle Perojo número 28 la viga principal de sección I está formada por forja roblonada.(236) Los techos podían ser de vigas de madera con entablonado o de viguetas metálicas. El sistema más empleado es el que resuelve el entrevigado con pequeñas bóvedas de ladrillo, como en este caso, sistema habitual en Madrid y Valencia.(237) Este tipo se ha identificado también en los edificios situados en los números 95 y 89 de la calle Triana. (236) Identificada en una visita de inspección realizada en junio de 2008, durante la elaboración del Proyecto de rehabilitación de inmueble para vivienda unifamiliar, de los arquitectos María Febles y David Mallo, con colaboración de Juan Carlos Reveriego. (237) VALDÉS, N: Manual del Ingeniero y Arquitecto. Imprenta de Gabriel Alhambra, Madrid. 1870. pág.151-152
La evolución de los sistemas constructivos y estructurales en Las Palmas de Gran Canaria 324324 El edificio fue objeto de un proyecto de rehabilitación del arquitecto José Antonio Sosa Díaz-Saavedra, redactado en 2007. Fotografía de la calle Triana en la década de 1920. La vivienda de Doña Antonia Sánchez aparece en el centro, tras el tranvía. Fuente: FEDAC. 2.9.2. Realineación de la casa de Doña Antonia Sánchez, Triana 98 En 1908 Fernando Navarro realiza un proyecto de reforma de la casa propiedad de Doña Antonia Sánchez Rodríguez, afectada por la realineación de la calle Triana.(238) La casa original, de dos plantas, había sido construida a partir de un proyecto de 1867 del maestro de obras Francisco de la Torre. El tipo original era de casa entremedianeras con corredor central, en una fase inicial de desarrollo de este tipo en la ciudad. El proyecto de Fernando Navarro interviene en la primera crujía, que se debe demoler, y en las dos restantes, que serán las dos primeras crujías de la nueva casa, demolidas y reconstruidas para resolver la nueva disposición propuesta por el arquitecto. El proyecto añade una tercera planta en esas dos primeras (238) A.H.P.L.P.: Policía y Ornato. 1908; leg 37; exp. 617-4
325 Nuevos materiales para la construcción de la arquitectura ecléctica 1860-1918 325 crujías, resuelve una nueva escalera para la comunicación vertical del edificio y adapta la dirección de fachada y paredes a la nueva alineación de la calle. Fachada a Triana y escalera principal son los elementos de mayor valor del inmueble. La fachada es modernista, de composición simétrica, con cuatro vanos verticales rematados con ornamento floreal y las líneas onduladas del “golpe de látigo”. Esta ornamentación de la fachada está ejecutada en cemento. En la planta principal se dispone un balcón corrido de fundición entre los dos vanos centrales, que en la planta superior se divide en dos pequeños balcones. La composición horizontal se unifica mediante la moldura inferior que une los vanos, así como con la disposición de antepechos de hierro en los ventanales de los extremos. Destaca el remate superior situado sobre la cornisa, en el que estos elementos adquieren una escala casi monumental. Este remate fue sustituido en algún momento entre 1930 y 1990 por una balaustrada de hormigón.
La evolución de los sistemas constructivos y estructurales en Las Palmas de Gran Canaria 332332 Fotografía de la calle Triana en la década de 1910. En la acera de la derecha se localizan cuatro casas modernistas independientes, entre las que se encuentra el caso analizado, proyectadas por Laureano Arroyo y Fernando Navarro, que forman un conjunto significativo de la arquitectura burguesa de principios del siglo XX. Fuente: FEDAC. 2.9.3. Casa modernista de Teófilo Rodríguez, Triana 82 En 1908, en el mismo año que el caso anterior, Fernando Navarro proyecta la reedificación de una casa modernista en otra parcela afectada por la realineación de Triana.(242) En este caso, el inmueble original es demolido completamente para ejecutar una edificación de obra nueva. El mismo arquitecto había realizado un proyecto anterior, con fecha de octubre de 1897, en estilo ecléctico. Diez años después, en octubre de 1907, sin variar la distribución en planta, Navarro propone una transformación completa de la fachada, que va un poco más allá de un intercambio de elementos ornamentales. Modifica el número y disposición de los huecos dando mayor protagonismo al lenguaje modernista.Como en el caso anterior, el remate de fachada tuvo que ser sustituido posteriormente. (242) A.H.P.L.P.: Policía y Ornato. 1897; leg 37; exp. 617-4
333 Nuevos materiales para la construcción de la arquitectura ecléctica 1860-1918 333 Fachada del proyecto de octubre de 1897. Fachada del proyecto de octubre de 1907 Lo significativo de este caso es que al solicitar nuevamente la licencia, se incluyen al expediente dos planos que definen la nueva fachada, en los que Fernando Navarro refleja su intención de resolver la estructura con hormigón armado. En la sección que dibuja junto al alzado el arquitecto incluye un detalle del armado de la viga que sirve de dintel a los huecos de planta baja, así como del balcón que se resuelve como prolongación del techo, que presumiblemente también fuera de hormigón armado. El armado longitudinal de la viga se dispone en cuatro capas, con varillas entrelazadas como armadura transversal, excepto en la capa superior situada a nivel de forjado. El armado del balcón se resuelve con barras en forma de horquillas. Navarro dispone una barra adicional donde la geometría que proyecta lo requiere para no dejar macizados sin refuerzo. En un segundo plano incluye dos detalles en planta en los que se aprecia que recurre al hormigón armado para ejecutar la apertura de los huecos de planta
La evolución de los sistemas constructivos y estructurales en Las Palmas de Gran Canaria 334334 Izquierda: detalles de hormigón armado incluidos en el proyecto de Fernando Navarro de octubre de 1907. Supone el primer caso documentado del empleo de este material en Las Palmas. Debido a que los proyectos entregados para solicitar licencia no incluían ningún tipo de definición técnica y que en el año 1904 el uso del cemento armado estaba bastante extendido en España, es posible que exista algún caso anterior. Abajo: proyecto de abril de 1908 por modificación de los huecos de planta baja, año en el que finalmente se construyó la casa modernista. baja y principal, con pilares que cierran la mampostería de fachada. En estos detalles se observa que tiene previsto dejar varillas transversales como conectores entre el elemento hormigonado y el resto de la fábrica. Los techos de hormigón armado ejecutados en edificios de viviendas en Las Palmas de Gran Canaria, entre 1907 y 1918, eran losas de pequeño espesor, entre 10 y 12 cm, con una sola capa de armado, muchas veces con un recubrimiento inferior muy ajustado, apoyadas en la fábrica interior de ladrillo silico-calcáreo. A parte del cemento portland, los materiales empleados para su fabricación tenían las siguientes características: - Arena, tamaño entre 0,5 y 5 milímetros, basáltica o silícea, podía ser, y lo fue con frecuencia, arena de playa. Además de por la disponibilidad de la misma, se desprende de las indicaciones de los plie-
335 Nuevos materiales para la construcción de la arquitectura ecléctica 1860-1918 gos de condiciones de la época. “Tolerándose la presencia, en muy poca proporción, de restos de conchas marinas, siempre que sean duros y compactos”.(243) Existía una preocupación por la resistencia de la mezcla, pero no tanto por la presencia de cloruros en la masa del hormigón. Igualmente, es probable que durante este periodo en la mayoría de los casos se empleara agua de mar para la dosificación de los hormigones. Esto se puede deducir por los problemas de abastecimiento de agua potable de la ciudad.(244) Además, sólo a partir de la década de 1920 comienza a incluirse en los pliegos de condiciones la obligación de que “las mezclas se harán con agua dulce”.(245) - Gravilla, tamaño máximo 2 centímetros, que al igual que la arena debía estar bien limpia y cribada, y recogerse “de la playa de Guanarteme”.(246) - Piedra: tamaño máximo entre 3 y 4 centímetros. Aunque en algunos proyectos se especifica que la piedra presente la superficie angulosa, prohibiendo el uso de canto rodado,(247) fue habitual el empleo del mismo. Para la ejecución del hormigón a pie de obra, “se mezcla primero el cemento y la arena con el agua necesaria para formar un mortero, añadiendo luego la piedra”.(248) Los moldes o encofrados se ejecutaban en madera. En ocasiones el adorno de fachada se ejecutaba con hormigón sin armar como continuación de la losa del forjado, como cornisas, molduras y pequeños balcones, llegando a configurarse dinteles o parte de los petos en cubierta. “Los moldes se ejecutan de tal modo que reproduzcan con todo detalle las molduras y formas dibujadas en los planos”.(249) Una vez dispuesta la armadura para la losa del techo y en aquellos elementos especificados, el hormigón era vertido por capas de peque- (243) A.A.P.: Proyectos y Obras.Proyectos. Caja 18. Legajo 44. Exp. 41,1913 (244) “Estos sistemas fueron crónicamente insuficientes pues en 1900, a pesar de haber crecido la población, se contaba con el mismo abastecimiento de agua que a mediados del siglo XIX. (...) En 1901 el abastecimiento de hecho era de 21 l./h./d. y todavía en 1922, solo se alcanzaban los 60 l./h./d.” ALEMÁN HERNÁNDEZ, S.: Las Palmas de Gran Canaria, Ciudad y Arquitectura (1870 - 1930), ed. Cabildo de Gran Canaria. 2008. pág. 187 (245) A.A.P.: Proyectos y Obras.Proyectos. Caja 50. Legajo 106. Exp. 101, 1923 (246) A.A.P.: Proyectos y Obras.Proyectos. Caja 23. Legajo 52. Exp. 49, 1916 (247) A.A.P.: Proyectos y Obras.Proyectos. Caja 18. Legajo 44. Exp. 41, 1913 (248) Ibídem (249) A.A.P.: Proyectos y Obras.Proyectos. Caja 23. Legajo 52. Exp. 49, 1916
La evolución de los sistemas constructivos y estructurales en Las Palmas de Gran Canaria 336 Vivienda situada en la calle hermanos Jorge Marrero, número 1. La degradación producida por la cercanía al mar muestra la configuración de la cornisa de hormigón en masa. Se observa el empleo de canto rodado en la mezcla. Cata realizada en un techo del Gabinete Literario, correspondiente a la ampliación incluida en el proyecto de Fernando Navarro y Rafael Massanet de 1919. Se observa la disposición de la armadura en un ángulo de 45º, con el añadido de dos barras en paralelo a la flexión de la losa, situadas en el centro de la misma. Fuente: Archivo de los arquitectos Juan Carlos Reveriego y Virginia San Martín Balbi. ño espesor que se apisonaban con pisones. En caso de formar una junta de hormigonado, antes del nuevo vertido se regaba la superficie de contacto con lechada de cemento. En la vivienda situada en el número 42 de la calle Domingo J. Navarro, proyectada por Laureano Arroyo en 1908 y en la ampliación del Gabinete Literario de 1919 proyectada por Fernando Navarro y Rafael Massanet, las losas de cemento armado tienen la característica de tener las varillas de acero dulce formando una retícula girada 45 grados respecto a la dirección principal de flexión. Durante el transcurso de la presente investigación no se localizó ningún tratado o manual en el que se indicara una patente que describa esta disposición de la armadura. La referencia podría ser el sistema Golding, las chapas de “metal desplegado” patentadas por la Compagnie francaise du metal déployé a finales del siglo XIX. Se trata de un tipo de metal perforado, una malla de alambre pro-
337 Nuevos materiales para la construcción de la arquitectura ecléctica 1860-1918 Losas de cemento armado en el inmueble situado en la calle Domingo J. Navarro nº 42. Fuente: Archivo de los arquitectos Juan Carlos Reveriego y Virginia San Martín Balbi. Representación de un tableto de cemento armado con metal desplegado, incluida en Construcciones de cemento armado de Nicolás Tous y Caze. Imprenta Pedro Ortega. Barcelona, 1900. Representación de una chapa de metal desplegado, incluida en el Manual del Constructor y Formulario de Soroa, edición de 1904. Pág. 961 Maquina para realizar el metal deployé. Berlin 1899 ducido por el cizallamiento de una placa o una bobina de metal en una prensa, equipada con cuchillas. La malla de barras de metal interconectados que se genera posee los espacios vacíos en forma de rombo. Este sistema está descrito en Construcciones de cemento armado de Nicolás Tous y Caze, publicado en 1900, así como en la edición de 1904 del Manual del Constructor y Formulario de Soroa, en la que se incluyen indicaciones para el cálculo de losas armadas con metal desplegado. Ambas son publicaciones conocidas cuando Fernando Navarro y Laureano Arroyo proyectan en Las Palmas de Gran Canaria edificios con hormigón armado.
La evolución de los sistemas constructivos y estructurales en Las Palmas de Gran Canaria 338 Disposición de la terraja para la elaboración de las molduras de mortero de cemento en fachada. Representación incluida en el tratado de Schindler-Bassegoda. Los elementos ornamentales en las fachadas modernistas y eclécticas además de ejecutarse en piedra natural labrada o con hormigón moldeado, se realizaban con mortero de cemento, mediante la técnica del corrido de terrajas. “La terraja está formada por la plantilla, recubierta con la chapa en la que se ha recortado el perfil de la moldura, una tabla para recoger el mortero que cae y los tornapuntas que unen ambos elementos. La terraja va guiada por listones acepillados unidos arriba y abajo con escarpias a la fábrica del muro.”(250) “Para correr la terraja se colocan bien sujetas al muro y perfectamente de nivel dos reglas que abarcan todo el ancho de las molduras, las que se conservan perfectamente paralelas en toda su longitud, de modo que una de las reglas quede por encima y la otra por debajo de la moldura. Sobre estas reglas se aplica la terraja con fuerza, después de haber preparado el revestimiento de la moldura con mortero de cemento, y en la disposición indicada se hace deslizar la terraja para separar el exceso de mortero. La moldura debe hacerse por trozos longitudinales cortos y por capas, regando la fábrica antes de extender cada capa para que el mortero agarre y empleando en un principio éste amasado espeso y después claro, cuando ya la moldura se vaya dibujando. Para que la terraja deslice con alguna facilidad hay que lavarla al terminar cada pase, así como los renglones que sirven de guías. Si las molduras son verticales la terraja debe correr de arriba a abajo para facilitar su movimiento. El encuentro de las molduras se hace a mano con los hierros y el guillamen”.(251) (250) SCHINDLER: Tratado moderno de construcción de edificios. Traducción de Bassegoda y editado por José Montesó. 1940. (edición de 1952). Pág. 118-119. (251) Proyectos y Obras.Proyectos. Caja 18. Legajo 44. Exp. 41
339 Nuevos materiales para la construcción de la arquitectura ecléctica 1860-1918 2.10. La arquitectura del hierro Las columnas de fundición permitieron una cierta transformación en la tipología de las casas de la burguesía comercial de la ciudad, que no fue más allá de la posibilidad de tener locales y almacenes amplios debajo de la propia vivienda. La introducción de las vigas metálicas, aunque se construyen con sistemas de forjado específicos, se limitó a sustituir a las vigas de madera. Se emplea sin modificar la concepción general del techo(252) ni su papel en el esquema estructural del edificio, por lo que por sí mismos no implican la transformación de la tipología residencial en Las Palmas de Gran Canaria. La arquitectura del hierro, entendida como la correspondiente a la estética ecléctica de la Revolución Industrial, aplicada a nuevos tipos de edificios de grandes luces que surgen por la disponibilidad de los elementos de hierro, aparece con bastante retraso en comparación con la cronología propia de Europa y España. Asociada a la arquitectura ferroviaria, a grandes pabellones y a los mercados cubiertos, se caracteriza por la técnica constructiva propia de los elementos de fundición y forja, que deben unirse o ensamblarse en taller y en obra. Durante el último tercio del siglo XIX las estructuras metálicas que se ejecutan en Las Palmas de Gran Canaria se van a emplear en combinación con otros elementos y sistemas tradicionales. Columnas de fundición con armaduras de madera, cerchas que combinan madera con tirantes metálicos, armaduras de perfiles laminados apoyados en muros de mampostería, etc. Estos sistemas estructurales se emplean en la creación de nuevos mercados, surgidos a partir de la necesidad de abastecimiento de una población creciente, y en el desarrollo de la infraestructura de servicio a la actividad portuaria y exportadora. No será hasta 1911 cuando, con la construcción de un mercado en el Puerto de La Luz, Las Palmas de Gran Canaria cuente con su primera arquitectura del hierro. (252) PARICIO ANSUATEGUI, I. “Los elementos”, Tomo II en La construcción de la arquitectura. Barcelona: Institut de Tecnología de la Construcció de Catalunya ITEC. (3ª ed.)
La evolución de los sistemas constructivos y estructurales en Las Palmas de Gran Canaria 340340 Las Pescaderías al fondo, junto al mercado de Vegueta, entre 1890 y 1895. Fotografía de Luis Ojeda Pérez. Fuente: FEDAC. 2.10.1. Las Pescaderías Las Pescaderías fue un equipamiento que formó parte de las intervenciones de mejora que se deciden acometer en la ciudad tras la epidemia del cólera morbo que asoló la ciudad en 1851, junto con una nueva red de aguas (1853), el Mercado (1854-1859) y el matadero (1860).(253) “Los responsables de la plaza de abastos detectaron la necesidad de contar con un recinto exclusivo para el despacho de pescado fresco y salazones, un recinto independiente al mercado pero, a la vez. próximo”.(254) En agosto de 1870 Manuel Ponce de León presenta (253) ALEMÁN HERNÁNDEZ, S.: Las Palmas de Gran Canaria, Ciudad y Arquitectura (1870 - 1930), ed. Cabildo de Gran Canaria. 2008. pág. 63 (254) HERNÁNDEZ GUTIÉRREZ, A.S.: Arquitectura empresarial e historia. Mercados, tiendas, quioscos y hoteles en Gran Canaria. Consejería de Industria y Comercio, Gobierno de Canarias. Las Palmas de Gran Canaria. 1994. Pág. 33-39
341 Nuevos materiales para la construcción de la arquitectura ecléctica 1860-1918 341 Alzado incluido en el proyecto del arquitecto municipal José Antonio López Echegarreta de marzo de 1874. Aunque parte de una formalización completamente diferente a la propuesta de Manuel Ponce de León, en la lectura exterior se aprecia una intención de reflejar parte del leguaje exótico que buscaba el artista grancanario. un primer proyecto en el que concibe el edificio como un gran quiosco chinesco. Resulta ser inadecuado al no estar el programa bien desarrollado, con unas características espaciales que lo hacían falto de higiene y con poca ventilación. En marzo de 1874 José Antonio López Echegarreta presenta un segundo y definitivo proyecto para las Pescaderías.(255) “Está formado por dos rectángulos, de los que uno hace de cuerpo saliente sobre el otro. El primero, menos ancho y más largo, está situado por el lado del Naciente y va cerrado por un muro en el cual están practicados varios ventanillos. El segundo va completamente abierto, elevándose sobre un basamento de sillería y mampostería y de 1,30 metros de altura, el cual permite ver desde el exterior todo el interior del edificio.”(256) (255) A.H.P.L.P.: Sección Obras Públicas, legajo 7, expediente 101 (256) Ibídem
La evolución de los sistemas constructivos y estructurales en Las Palmas de Gran Canaria 348 Detalle de la coronación del muro de fachada. Detalle de la coronación del muro divisorio. El edificio se configura como dos naves con una luz libre de 20 metros cada una. Los soportes se resuelven con muros de mampostería, para los cuales Féliz Ramírez calcula el espesor según las teorías de Rondelet y considerando que las armaduras de cubierta “no dejarán de fatigar a dichos muros dada su elasticidad y flexibilidad”. Siguiendo esta formulación obtiene un espesor necesario de 51 cm, ante lo cual decide fijar “contando con las deficiencias que en la práctica pueda sufrir la ejecución material de la obra, el espesor de 0,80 m al cuerpo del muro, apoyándolo sobre un zócalo de 0,90 y un cimiento de 1,20 m”. La luz de 20 metros se salva con cerchas de 20 metros de luz, separadas 5 metros entre sí, configuradas con pares, pendolón, tornapuntas y tirantes. Los pares están formados por perfiles laminados doble T de 120x260, con 10 mm de espesor de alma y 15 mm de espesor de cabezas. Las tornapuntas y el pendolón poseen sección similar, según detalle, definida considerando que están comprimidas. Los tirantes tienen 40 y 53 mm de diámetro. Entre las cerchas se disponen carriolas, separadas 1,67 m, que salvan la separación de 5 m.
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