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Práctica deportiva e inclusión social de las mujeres gitanas mayores de 55 años

Piedra de la Cuadra, Joaquín; Fernández Gavira, Jesús

Abstract

La investigación que se presenta persigue la aproximación a los hábitos, creencias y motivaciones que las mujeres mayores de un colectivo en situación de exclusión social muestran sobre la práctica de actividad física. La metodología utilizada ha consistido en 9 entrevistas semiestructuradas a gitanas mayores de 55 años en dos zonas marginales de Madrid y Sevilla. Las temáticas tratadas en las entrevistas versaron sobre las prácticas, motivaciones y creencias hacia la actividad física. Los resultados obtenidos señalan la baja tasa de actividad física y deportiva de estas mujeres, causada por la ausencia de una educación formal durante su niñez y la asunción precoz de las obligaciones familiares. Se hacen necesarios estudios que ahonden y clarifiquen la situación de la actividad física en la vida de estas mujeres, así como propuestas de actuación adecuadas a su contexto y a sus motivaciones.

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Artículos • Joaquín Piedra de la Cuadra • Jesús Fernández Gavira • 117 • PRÁCTICA DEPORTIVA E INCLUSIÓN SOCIAL DE LAS MUJERES GITANAS MAYORES DE 55 AÑOS SPORTS PRACTICE AND SOCIAL INCLUSION AMONG ELDER GIPSY WOMEN Joaquín Piedra de la Cuadra [email protected] Universidad de Sevilla Jesús Fernández Gavira [email protected] Universidad de Sevilla RESUMEN La investigación que se presenta persigue la aproximación a los hábitos, creencias y motivaciones que las mujeres mayores de un colectivo en situación de exclusión social muestran sobre la práctica de actividad física. La metodología utilizada ha consistido en 9 entrevistas semiestructuradas a gitanas mayores de 55 años en dos zonas marginales de Madrid y Sevilla. Las temáticas tratadas en las entrevistas versaron sobre las prácticas, motivaciones y creencias hacia la actividad física. Los resultados obtenidos señalan la baja tasa de actividad física y deportiva de estas mujeres, causada por la ausencia de una educación formal durante su niñez y la asunción precoz de las obligaciones familiares. Se hacen necesarios estudios que ahonden y clarifiquen la situación de la actividad física en la vida de estas mujeres, así como propuestas de actuación adecuadas a su contexto y a sus motivaciones. PALABRAS CLAVE: actividad física, personas mayores, género, etnia gitana, estilo de vida. ABSTRACT This study is centered on the analysis of physical activity and sports habits, beliefs and motivations, within elder women in a situation of social exclusion. It is based on a set of 9 semi structured interviews with gypsy women over 55 years of age, coming from two poor zones of Madrid and Seville. The results show a low rate of physical practice among elder gypsies caused, in many cases, by a lack of a formal education in their childhood and also by early household commitments. More studies are needed in order to classify and deeply asses the situation of the physical activity and practice of sports among elder gypsies, in order to propose new lines of action adapted to their context and motivations. KEY WORDS: physical activity, elders, gender, gypsy ethnicity, life style. Recibido: 10/05/2011 Aceptado: 15/10/2011 • Anduli • Nº 11 - 2012 • 117-131 • ISSN 16960270 Anduli • Revista Andaluza de Ciencias Sociales Nº 11 - 2012 • 118 • 1. Introducción Se estará de acuerdo en afirmar que la comunidad gitana ha tenido que afrontar históricamente situaciones de discriminación y marginalidad. Esta situación cobra especial relevancia entre las mujeres gitanas. En el caso de la sociedad española, éstas experimentan una discriminación debida a tres elementos: su condición social, su etnia minoritaria y su condición de mujer (Pérez de la Fuente, 2008). Según los estudios citados por Alfageme y Martínez (2004), la población de gitanos mayores de 55 años representa un 5% del total, siendo de éste la mitad mujeres. Pese a su presencia invisible, éstas constituyen el pilar central de su cultura, quienes asumen el rol de transmitir la herencia cultural que hoy pervive. Ellas son, además, el nexo de unión de la familia y las encargadas del hogar. Las que, en última instancia, cuando el esposo no ha conseguido suficiente dinero para vivir, se las ingenian para sacar adelante su hogar. En este contexto, el movimiento feminista está contribuyendo a la transformación de las desigualdades por razón de género y de origen étnico, a través de la inclusión igualitaria de las voces de las mujeres gitanas en el discurso feminista. La transformación que las mujeres gitanas están experimentando ante los prejuicios machistas y la dominación masculina revierten en beneficio de todo su pueblo. Y esto es así gracias a su participación en ámbitos como el educativo y el laboral. Es así como la mujer gitana se convierte en el motor de transformación de toda la comunidad. Según Esparcia (2009), la aportación de las mujeres gitanas a la transformación de los valores machistas en su comunidad se concreta en lo siguiente: • Inserción laboral en nuevas ocupaciones (azafatas, peluqueras, jardineras…). • Acceso a la formación (cuidando de que sus hijas finalicen la formación básica y promoviendo que accedan a niveles más altos). • Democratizando las relaciones (mediante la negociación de las decisiones en el entorno familiar, repensando los roles —ahora se dialoga más que nunca en el mundo gitano). • Participando socialmente (liderando proyectos, asociándose). • Interrelacionándose con mujeres de otras culturas (tanto mayoritarias como minoritarias). Respecto a los estudios sobre personas mayores, no alcanzan a demarcar la edad límite a partir de la cual una persona pasa de ser adulta a mayor. Los estudios tienden a clasificarlas en función de la edad cronológica, desde los 65, los 60 o los 55 años (Merino, 2008). Del mismo modo, los términos con los que se designa a esta etapa son muy dispares (vejez, ancianidad, mayores, tercera edad, viejos…), por lo que aquí hemos decidido denominarlos mayores. El colectivo de mujeres participantes en el estudio correspondía a mayores de 55 años o más. En esta última etapa de la vida, el individuo sufre un mayor número de cambios ante los que se tiene que adaptar, tanto físicos (se transforma nuestro cuerpo) como sociales (en las rutinas diarias que se habían desarrollado hasta entonces) y psicológicos (sobre todo, el aumento del porcentaje de personas con fases de presión). Sin embargo, según Castillo (2007:13), “el grado de envejecimiento de una persona, tanto en términos generales como parciales (de una función o una estructura) se puede acelerar, se puede atenuar Artículos • Joaquín Piedra de la Cuadra • Jesús Fernández Gavira • 119 • o, incluso, se puede revertir. En gran medida está en las manos de cada persona que ocurra una cosa u otra”. Para Mosquera y Puig (2002), existen en la sociedad actual una serie de rituales de paso a la tercera edad. La jubilación supone un desajuste que de un modo u otro debe ser resuelto para reconstruir la identidad de la persona. El tiempo, consecuencia directa del anterior, al no tener que cumplir con las obligaciones laborales, provee a los individuos mayor oportunidad de ocio. El empobrecimiento económico, la menor disponibilidad de recursos económicos tras la jubilación, plantea cambios y reestructuraciones en la vida de los mayores. La soledad, consecuencia de la marcha de los hijos del hogar familiar, la jubilación y la muerte de amistades y compañeros. El deterioro físico, característico de la vejez, va provocando la imposibilidad de realizar tareas que anteriormente sí podían realizarlas. Por último, la muerte, fin ineludible de la vida, es un acontecimiento que va asociado a la vida misma. 2. Cultura gitana y actividad física El movimiento deportivo femenino gitano y la práctica deportiva como derecho fundamental de las personas, independientemente del género, han sido circunstancias que han emergido en la historia reciente de España, fundamentalmente con la entrada de la democracia y la Constitución Española en 1978, que de manera literal en su artículo 14 sobre la Igualdad ante la Ley, recogía que “los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social”. Esa mención a la constitución y otras tantas leyes autonómicas como la Ley Andaluza del Deporte 6/1998, de 14 de diciembre1, dictadas a favor de la mujer y los colectivos desfavorecidos, vienen a significar el esfuerzo de la administración también a nivel legislativo por equiparar a ciertos grupos y colectivos desfavorecidos también en el ámbito deportivo. No obstante, de momento no suponen más que un apoyo incipiente a un movimiento por la igualdad de las mujeres gitanas, al que aún le queda mucho por avanzar. Y es que el mundo deportivo sigue eminentemente masculinizado y organizado desde sus sistemas de valores en el que según Gallego y Estebaranz (2004) se fomenta la agresividad y la competitividad, frente a la idea de compartir la conexión entre mujeres, el apoyo, etc. Las mujeres gitanas sufren a menudo situaciones de discriminación doblemente vejatorias. Por una parte, por el hecho de ser mujer arrastran los estereotipos asignados tradicionalmente a su género, como realizar las tareas del hogar, el cuidado de los niños y de los mayores… Por otra parte, la circunstancia de ser gitanas y tener respecto a la sociedad de etnia mayoritaria (paya) ciertas diferencias culturales, hace que además busquen refugio en sus hogares, donde se sienten seguras, segregándose de esta manera a sí mismas. A esto habría que añadirle que, realizar “una actividad física supondría tiempos y costes añadidos: transporte, inscripción al gimnasio, cuidado de niños durante su ausencia. Mucho les tendría que gustar 1 “El fomento del deporte prestar especial atención a los niños, jóvenes, mujeres, personas mayores, a los discapacitados, así como a los sectores sociales más desfavorecidos, teniendo especialmente en cuenta aquellas zonas o grupos a los que la ayuda en estas actividades pueda suponer un mecanismo de integración social o una mejora de su bienestar social”. Anduli • Revista Andaluza de Ciencias Sociales Nº 11 - 2012 • 120 • el deporte para practicarlo en estas condiciones” (Santos, Balibrea, Castro, López y Arango, 2004b). Se entiende, además, que, si el deporte no ha sido incentivado previamente, lo más probable es que este interés no surja de manera espontanea. En esta línea es responsabilidad de la administración diseñar políticas deportivas que sean atractivas para este colectivo, empezando por facilitar el acceso a las actividades, a través de medidas como el apoyo para el cuidado de sus hijos por parte de personas externas, la exención del pago de las actividades deportivas, la facilitación del uso de los medios de transporte… Existen diversos estudios sobre la práctica físico-deportiva en colectivos marginales, como con la población reclusa (Castillo, 1999) y la población toxicómana (García, Fernández y Solar, 1986), pero son pocas las investigaciones realizadas sobre tal relación entre mujeres gitanas. Estudios como los de Rebollo y Martos (1998) y Blasco (2006) son anecdóticos, y ello aún cuando la actividad física y el deporte no forman parte de la vida de la comunidad gitana, como se afirma en el seno de las propias asociaciones gitanas: “Mientras que a la comunidad gitana la actividad física se le supone, ni la cultura ni la organización social consideran el ejercicio o la práctica deportiva como un hábito tradicional en el grupo” (Fundación Secretariado Gitano, 2008: 27). Entre las personas de etnia gitana, los estereotipos de género adquieren particularidades propias. De los hombres se espera que sean rudos, viriles, fuertes, etc. De las mujeres gitanas se valora su dedicación al cuidado de la familia y del hogar; dos tareas importantes en el rol de esposa y madre al que rápidamente acceden. En un estudio con jóvenes gitanas, Blasco (2006) afirmaba que las chicas se responsabilizan desde muy temprano en tareas consideradas generalmente propias de adultos, relacionadas con las tareas domésticas. Como consecuencia de ello, estas mujeres van dejando de lado al deporte. En el mismo estudio, esta autora afirmaba que las actividades físicas que las mujeres gitanas acostumbraban a realizar suelen ser individuales y raras veces reúnen el número suficiente de jugadoras como para hacer varios equipos e iniciar un partido. Pero, si hay un ejercicio físico que, según manifiestan, les apasiona, este es el baile, que tiene una posición privilegiada en su jerarquía de preferencias. Aunque las mujeres gitanas muestran gran interés por el cuidado de su imagen corporal, son pocas las que utilizan la práctica física con el objetivo de mejorar su aspecto exterior. 3. Práctica de actividad física de mujeres mayores Como afirman Mosquera y Puig (2002), el interés de los hombres por el deporte, con independencia de su origen, es superior al de las mujeres. Y las actividades realizadas varían considerablemente en función del sexo, siendo el fútbol el deporte más practicado por los hombres y la natación en el caso de las mujeres. Pese a ello, los estudios parecen mostrar que estas diferencias entre hombres y mujeres, en relación al porcentaje de actividad física realizada, se han ido estrechando en los últimos años, al aumentar cada vez más el número de mujeres que practican actividad física. No obstante, no es este el caso de las mujeres mayores pertenecientes a clases desfavorecidas, entre quienes no se autorrepresentan el propio cuerpo en situación deportiva. Artículos • Joaquín Piedra de la Cuadra • Jesús Fernández Gavira • 121 • Mosquera y Puig (2002) achacan la falta de interés deportivo de las personas mayores al efecto generacional, lo que se explica por el hecho de que la educación que recibieron cuando eran jóvenes no estimulaba la práctica deportiva, encontrándose ésta reservada a los grupos sociales más favorecidos. Otros autores como Martínez del Castillo, Jimenez-Beatty y Graupera (2005) también coinciden en la importancia que la educación tiene entre las personas mayores en relación a la práctica deportiva. En el último estudio realizado por García Ferrando (2006) sobre los hábitos deportivos de la población española, se pone de manifiesto que el nivel de práctica deportiva de la población con estudios superiores es del 54%, en tanto que apenas supone el 11% entre la población sin estudios reglados. Del mismo modo ocurre al comparar las clases sociales, a saber: las clases con mayores recursos económicos son más activas (un 51% de la población) que las clases sociales más bajas (un 27%). En relación a la edad, en la nueva edición de la encuesta sobre hábitos deportivos de la población española (2010), se observa igualmente que si bien el 24% de la población española mayor de 55 años realizaba algún tipo de actividad física de manera regular, un porcentaje inferior al de otros grupos de edad, ha crecido en los últimos 5 años más que en cualquier otro grupo; no en vano, en la misma encuesta realizada en 2010 el porcentajes de quienes practican deporte a esta edad es del 30%. 4. Contexto del Estudio Los resultados que se presentan en este trabajo se han obtenido a través de una investigación cualitativa. El estudio se ha llevado a cabo en dos barrios marginales de las capitales de Madrid y Sevilla, en concreto en las zonas de Orcasitas y el Vacie, respectivamente. El Vacie es el asentamiento chabolista más antiguo de Europa con más de 70 años de antigüedad. Se encuentra situado al Norte de Sevilla, junto al cementerio. En él viven cerca de 200 familias de etnia gitana, en su mayoría sevillanas, pero también provenientes de Extremadura y Portugal. La venta ambulante y la recogida de chatarra son las ocupaciones principales de estos gitanos, que se agrupan en clanes, conservando unas fuertes estructuras familiares. Las familias subsisten con recursos limitados y en la mayoría de los casos con ayudas de los servicios sociales y de organizaciones no gubernamentales. El barrio de Orcasitas se encuentra situado en el distrito de Usera, al sur de la capital española, concretamente entre los distritos de Vallecas, Villaverde, Carabanchel y Arganzuela. Se trata de un barrio creado en la época franquista con los flujos migratorios de personas afines al régimen del sur de España y que en la actualidad tiene un porcentaje significativo de inmigrantes, sobre todo de origen latinoamericano. Existe una población gitana que en sus inicios se asentó en chabolas, pero que en la actualidad se está integrando en el barrio y va haciendo desaparecer el chabolismo. Los ingresos familiares del barrio son bajos y tiene una formación educativa baja. El principal problema con que nos encontramos es la inexistencia de estudios sobre la práctica de actividad deportiva entre mujeres mayores y de etnia gitana. Sí existen otros estudios que analizan la práctica deportiva entre mujeres de más de 55 años, pero no tan específicos. Ante este problema científico, se plantearon los siguientes objetivos: • Analizar la práctica de actividad física y deportiva de un grupo de mujeres mayores de 55 años de etnia gitana Anduli • Revista Andaluza de Ciencias Sociales Nº 11 - 2012 • 122 • • Averiguar los motivos y dificultades para la práctica de actividad física y deportiva entre este colectivo. • Indagar en las concepciones y creencias que, en referencia a la actividad física y deportiva, tienen las mujeres mayores de etnia gitana. Una vez estudiada la problemática, la hipótesis de la que se partía en este estudio es que los niveles de práctica de actividad física entre las mujeres mayores de 55 años de etnia gitana en exclusión están por debajo de los niveles de práctica del resto de las mujeres españolas de esta misma edad, motivado, por un lado, por el propio bagaje cultural que poseen y, por otro, por la situación de exclusión social en la que suelen encontrarse. 5. Metodología Con lo anterior, el principal reto de nuestro estudio consistió en realizar un trabajo exploratorio sobre esta cuestión, abordando tres temas generales, pero de gran importancia para realizar deporte. La metodología de la investigación es de corte cualitativo y se enmarca dentro del paradigma interpretativo, buscando no generalizaciones sino la descripción y compresión de los aspectos explorados. En la realización del estudio se llevó a cabo un conjunto de entrevistas semiestructuradas en profundidad. La muestra seleccionada la conformó mujeres de etnia gitana de los dos barrios referidos en Madrid (3 entrevistas) y Sevilla (6 entrevistas). La edad de las participantes en las entrevistas oscilaba entre los 55 y los 67 años (tabla 1). Tabla 1. Descripción de las mujeres participantes G1 G2 G3 G4 G5 G6 G7 G8 G9 Edad 55 63 62 67 57 55 60 62 57 Est. Civil Casada Casada Casada Casada Casada Casada Casada Casada Viuda Hijos (Hijas) 6 (3) 5 (3) 6 (3) 8 (3) 9 (5) 7 (4) 10 (3) 15 (4) 6 (0) Nietos 10 9 11 20 20 5 4 22 23 Ciudad Madrid Madrid Madrid Sevilla Sevilla Sevilla Sevilla Sevilla Sevilla Profesión Ama de casa Ama de casa Jubilada Ama de casa Ama de casa Ama de casa Ama de casa Chatarrera Ama de casa Su situación familiar y laboral era la siguiente: mujeres casadas o viudas, con una media de 8 hijos y 13 nietos. De ellas, 7 no habían trabajado nunca fuera de casa, 1 recogía chatarra y otra trabajaba como limpiadora. Respecto a su educación, seis de ellas no habían asistido a la escuela y las que lo habían hecho lo abandonaron en torno a los 13 años, por mandato paterno o por tener que ayudar en la venta ambulante en la familia. Siguiendo a Krippendorff (1990), la unidad de registro del estudio es un conjunto de palabras referentes a un tema, mientras que la unidad de contexto son el conjunto de preguntas y respuestas referidas a un mismo tema. Los temas tratados en las entrevistas y empleados en el análisis de contenidos versan sobre la práctica deportiva actual y en la niñez; los motivos para la práctica o no de actividad física; las dificultades que pueden encontrar por ser mujeres, gitanas y mayores; las creencias sobre la actividad física y la autopercepción de su salud; su conocimiento sobre la práctica Artículos • Joaquín Piedra de la Cuadra • Jesús Fernández Gavira • 123 • del deporte; las opiniones sobre la práctica física de sus hijas y nietas; la práctica del flamenco como bien cultural gitano. 6. Resultados Los resultados se han analizado siguiendo los temas tratados en las entrevistas, si bien esto se ha hecho de una forma global. En lo que atañe a la práctica de actividad física y/o deportiva de las mujeres entrevistadas, parece ser que el baile y, en concreto, el flamenco, constituye la actividad física por antonomasia de sus vidas, apareciendo en todas las referencias textuales. Más allá de una actividad “física”, en el sentido en que es concebida en este artículo, es considerado por estas mujeres como “parte de su cultura” y, como tal, ha de ser venerado y respetado. Sin embargo, su práctica no deja de ser puntual y se reduce a las celebraciones de fiestas familiares, como bodas o bautizos, según apuntan éstas. Es común a todas las mujeres entrevistadas el hecho de que se iniciaron en esta práctica durante la niñez, mediante un proceso de socialización basado en la imitación de sus familiares, que igualmente lo realizaban. Otras prácticas de actividad física y deportiva practicadas por estas mujeres, distintas al baile y al flamenco, son menos frecuentes, y suelen limitarse a caminar, que suele realizarse, no por motivos de ocio o salud, sino como obligación, al verse en la necesidad de realizar de esta forma, por ejemplo, la compra diaria en los mercados más próximos, al no disponer de carnet de conducir ni de vehículo (Fundación Secretariado Gitano, 2008), dadas las características de edad y culturales de este grupo de población. En este sentido, a menudo se suele establecer en las investigaciones sobre práctica deportiva una relación directa entre el hecho de ser mujer, trabajar como ama de casa y la falta de tiempo para practicar actividad física deportiva. En el estudio que ocupa este artículo se pone de manifiesto igualmente que esta relación también se produce entre este colectivo de mujeres. E - ¿Practica ahora algún deporte o va a andar? G2 - Nada, no E - ¿No? G2 - Nada, por dejación, porque no me apetece, por dejación. E - O por que no tiene tiempo G2 - Pues mayormente porque no tengo tiempo Sea como fuere el grado en el que se practique o no, tanto el baile como el caminar son actividades que quedan relegadas al pasado en el discurso de estas mujeres, porque la oportunidad de practicarlas está constreñida por elementos culturales como su edad y su estado civil. Si bien es cierto que el baile congrega por igual a hombres y mujeres gitanas (Blasco, 2006), es igualmente cierto que costumbres culturales como el luto, durante el cual la mujer no debe bailar para mostrar la pena que siente por los seres queridos, condicionan estas actividades. E - Y, antes, ¿ha practicado alguna vez deporte o ha bailado o ha…? G3 - Cuando era jovencita, Anduli • Revista Andaluza de Ciencias Sociales Nº 11 - 2012 • 124 • E - ¿Cuándo era jovencita? G3 - Sí, cogíamos unos bichitos para la pesca que le llaman lombriz, lo que va pues- to en la caña, y, bueno, estábamos desde por la mañana hasta las tres de la tarde. Trabajábamos para un señor ahí en la plaza mayor que tenía una armería y sacábamos un buen jornalito, y eso nos venía muy bien también, porque quieras que no andábamos hasta Arganda, nos dejaban en un sitio y luego venían a recogernos, y eso nos daba vida. G3 - Nada, bailar ya no puedo bailar, porque se me murieron los niños y ya eso, ya para mi quedó en una cruz. Y ya lo otro no voy a ningún lado. E - Pero, porque no le gusta, porque no tiene tiempo, porque no se lo han ofrecido… G3 - La pena que tengo en el corazón, mucha pena en mi corazón que no tengo ganas de nada. Asociada a la edad, a menudo es frecuente encontrar en los estudios que analizan la práctica deportiva entre personas mayores, el concepto de salud. Las concepciones que tienen las gitanas mayores sobre la actividad física y la salud parecen no estar formadas correctamente. Mientras que, por un lado, saben de los beneficios de la actividad física para su salud, en muchos casos aconsejadas por sus médicos; por otro lado, perduran en algunas de ellas creencias y estereotipos que en la sociedad moderna se creían superadas, como que el ejercicio físico es perjudicial para el feto, o que las mujeres menstruantes no deben de practicar ejercicio. La falta de formación cultural o las creencias culturales puede ser la causa de dichas actitudes y comportamientos en relación al deporte y la actividad física. Esta característica se hace más patente en las mujeres entrevistadas en Sevilla, posiblemente por la situación de exclusión social en la que han vivido, que es más gave en comparación con las de Madrid. Al contrario de lo que pudiera pensarse, no existen diferencias por edad en cuanto a las creencias sobre la actividad física, como ejemplo, la mujer gitana6 de Sevilla, con 55 años, y el caso de la mujer gitana2 de Madrid, con 63 años: E - ¿Y para una niña que tiene la regla? ¿Le recomendaría hacer deporte o no? G6 – No, no que terminara y que después lo hiciera porque con eso no se puede E – No se puede con eso G6 – Claro que no E – ¿Y para una mujer embarazada? G2 – Sí, según qué límite porque la mujer embarazada hoy hace deporte, antes no porque éramos como borricas. Pero hoy no, ya llevamos otras normas. E – ¿Y una niña que acaba de tener su primera menstruación, que acaba de llegar a ser mujer? ¿Usted cree que es bueno o que es malo? G2 – No, no, es malo El hecho es que, como defiende la propia Organización Mundial de la Salud (OMS), la salud no es sólo un elemento de carácter biológico o epidemiológico (“la ausencia de enfermedad”), sino también una circunstancia de carácter cultural, que influye en la percepción subjetiva de la misma. Por ese motivo, no resulta extraño que en los discursos de las mujeres gitanas mayores ambos elementos se manifiesten de manera asociada. Artículos • Joaquín Piedra de la Cuadra • Jesús Fernández Gavira • 125 • E - ¿y por ser mayor?, ¿Ahora mismo? G1 - Por ser mayor porque te encuentras mal, no porque yo diga no me gustaría, sí me gustaría, pero, porque me encuentro mal, porque como te he comentado de las rodillas padezco mucho me duelen bastante, de la cabeza también padezco mucho y entonces la verdad, es por ese motivo pero no por el mero hecho de que sea mujer. Aunque en este trabajo se teorizó sobre el hecho de que la falta de práctica deportiva de las mujeres gitanas podría deberse en gran medida a razones de género y raza, la mayoría de estas mujeres se mostraron en desacuerdo con esta hipótesis, pese a admitir, al mismo tiempo, que los gitanos varones siempre han practicado algún deporte reglamentado durante la niñez, no siendo así entre las mujeres. E – Y ahora para terminar, le voy ha decir varias cosas y usted me tiene que decir si cree que el deporte o la actividad física o el pasear o el moverse es bueno o es malo. Por ejemplo para las personas de manera general, ¿es bueno hacer o es malo deporte? G2 – Sí, sí es bueno, para todos, el deporte y el andar es bueno, para gitanos, para payos, para mujeres, para todos. E - ¿Y por qué no lo ha hecho, porque nunca le ha gustado? G4 – Porque nunca he… los gitanos de antes eran burros E – ¿Sí? Pero ¿Ni hombres ni mujeres? o ¿los hombres sí que hacían? G4 – Para jugar, así al fútbol, eso sí. E – ¿Pero las mujeres no? G4 – Las mujeres no. Las mujeres eran para la casa, para lavar, para hacer las comidas, para barrer, para cuidar de casa. Estas desigualdades de género que se daban durante su juventud, según éstas ya no existen. Así, cuando se les preguntó si percibían que las mujeres tenían más dificultades para hacer deporte que los hombres, respondieron, que eso era cosa de los gitanos de antes, y que los de ahora ya no eran así. Del mismo modo, tampoco percibieron que existiese una discriminación en la práctica deportiva por ser gitanas. Las mujeres entrevistadas reconocen que ya no hay tantos problemas como antes para relacionarse con los payos, y que eran iguales los gitanos que los no gitanos. E – ¿Cree usted que por ser mujer tiene más dificultades que los hombres para poder hacer práctica deportiva? G1 – No, dificultad no, por ser mujer no. Eso no creo que sea así sino porque nosotros, hablando así para que usted me entienda mejor, a lo mejor las gitanas pues no lo hemos dado a valorar, en cambio las niñas nuestras de ahora sí lo dan a valorar, porque mi niña como está gordita pues ha ido a aeróbic bastante tiempo y lo he visto bien pero no porque digas por ser mujer, eso no. E - Vale, muy bien ¿y por ser gitana? G1 - No, cariño, ¿qué tiene que ver una gitana y una paya? No obstante, el argumento esgrimido por éstas, lo cierto es que, analizando las referencias textuales de las entrevistas, se constata que, al ser preguntadas por la práctica deportiva de sus hijos y/o nietos, aceptan como normal que los varones ocupen su tiempo de ocio con algún tipo de práctica física, casi siempre el fútbol en la calle,