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Estratigrafías, cronologías absolutas y periodización cultural de la Prehistoria de Lanzarote

Atoche Peña, Pablo

Abstract

Sello FECYT

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© Universidad de Salamanca Zephyrus, LXIII, enero-junio 2009, 105-134 ISSN: 0514-7336 ESTRATIGRAFÍAS, CRONOLOGÍAS ABSOLUTAS Y PERIODIZACIÓN CULTURAL DE LA PROTOHISTORIA DE LANZAROTE Stratigraphy, absolute chronology and cultural sequencing in the Protohistory of Lanzarote Pablo ATOCHE PEÑA Departamento de Ciencias Históricas. Facultad de Geografía e Historia. Universidad de Las Palmas de Gran Canaria. Plaza de la Constitución, s/n. 35003 Las Palmas de Gran Canaria. Correo-e: [email protected] Recepción: 2008-07-04; Revisión: 2008-09-16; Aceptación: 2009-05-18 BIBLID [0514-7336 (2009) LXIII, enero-junio; 105-134] RESUMEN: En este trabajo se analizan cuatro asentamientos de la isla de Lanzarote que presentan entre sí numerosos aspectos comunes tanto desde la perspectiva geológica como desde la arqueológica. De ellos se ha obtenido un considerable conocimiento tanto de los procesos de formación y destrucción de los paleosuelos de la isla como del contexto cronológico y cultural que lo envolvió, todo lo cual nos ha permitido elaborar una propuesta de secuencia estratigráfica, cronológica y cultural del Lanzarote protohistórico. Ha sido muy importante poder contar con una amplia serie de referencias cronométricas inéditas contextualizadas en varias secuencias estratigráficas, las cuales han sido calibradas y sometidas a índices de desviación homogeneizados. Las dataciones se han organizado en series basadas en el tipo de muestra analizada, el procedimiento de análisis empleado y el estrato de procedencia, lo que nos ha permitido aproximarnos a los valores cronológicos límite de cada estrato y establecer los promedios de calibración por series y estratos. En general, la totalidad de las series de fechas que hemos manejado han resultado muy afines entre sí, datando distintos momentos del devenir histórico de Lanzarote entre el siglo VI a.n.e. y el siglo XIV d.n.e., esta última muy cerca del inicio de la conquista normando-castellana responsable a la postre de la finalización de la Protohistoria de la isla. Palabras clave: Islas Canarias. Lanzarote. Protohistoria. Medio ambiente. Fechas C14. ABSTRACT: This work analyses four settlements on the island of Lanzarote which have many features in common, both from a geological and an archaeological perspective. From these settlements, we have gained knowledge of the processes of formation and destruction of the paleosoil on the island, as well as information about the chronological and cultural context surrounding these processes. This has enabled us to propose a stratigraphic, chronological and cultural sequence of Lanzarote’s protohistoric period. For this investigation we have used a wide range of unique contextualised chronometric references in various stratigraphic sequences which have been calibrated and subjected to standardised deviation indices. The dating is organised in series based on the type of sample analysed, the analysis procedure used and the strata from which the sample was taken, allowing us to estimate the chronological limit values for each strata and to establish the calibration averages by series and strata. All the dating sequences show a very similar general pattern, dating distinct moments of Lanzarote’s historical past between the 6th century B.C. and the 14th century A.D., the latter being very close to the beginning of the Norman-Castilian conquest which was responsible for bringing to an end the island’s protohistoric period. Key words: Canary Islands. Lanzarote. Protohistory. Environment. 14C dates. 1. Introducción Lanzarote se sitúa en el extremo oriental del archipiélago canario lo que la convierte, junto a Fuerteventura, en una de las islas más próximas al continente africano, situación que ha propiciado que la investigación arqueológica le asignara una cierta prioridad temporal frente a las restantes islas canarias en el proceso que condujo a su descubrimiento y posterior colonización, hipótesis que sin embargo no se ha justificado con referencia cronométrica alguna. Precisamente en este trabajo damos a conocer una amplia serie de dataciones isotópicas que han permitido confirmar una cierta preeminencia temporal de Lanzarote en el citado proceso, al menos con respecto a la mayor parte de las otras islas del archipiélago. La razón que parece explicar esa situación radica tanto en el patrón colonizador que se implantó en las Canarias protohistóricas, el cual priorizó las islas con mayores recursos, como en las notables carencias que presenta la investigación arqueológica en islas como La Gomera o El Hierro, donde llama la atención las escasas referencias cronoestratigráficas que se poseen, aspecto que limita sobremanera la posibilidad de perfilar el marco cronológico en el que se desenvolvieron las diferentes entidades arqueológicas insulares. En ese contexto no resulta extraño observar como los hechos arqueológicos se han venido fundamentando en criterios subjetivos anclados en la tradición de una investigación muy arraigada en el positivismo dominante desde el siglo XIX, lo que se ha reflejado en la linealidad historicista y el singularismo cultural con que se han tratado y en muchos casos se siguen tratando las formaciones sociales canarias. Intentar paliar esa anómala situación, ampliando y diversificando la muestra de referencias cronométricas disponible sobre una amplia base estratigráfica, constituye uno de los objetivos prioritarios del programa de investigación que venimos desarrollando en Lanzarote. Así, hemos tratado de obtener una serie lo más amplia posible de dataciones absolutas, procedentes del mayor número de sitios arqueológicos que presentaran como característica común la existencia de secuencias estratigráficas estables con el fin de extrapolar las filiaciones cronológicas a la totalidad de la isla y proponer una fasificación de la Protohistoria de Lanzarote. En ese sentido, las propuestas estratigráfica, cronológica y de periodización cultural que desarrollamos en este trabajo persiguen ser una herramienta útil con la que establecer orden en los registros materiales recuperados, al tiempo que servir para evidenciar aquellas etapas de la secuencia protohistórica que requieren una mayor atención por parte de la futura investigación. 2. Lanzarote: la secuencia estratigráfica Los yacimientos de los que procede la información cronoestratigráfica sobre la que basamos este estudio1son El Bebedero (Tiagua), Caldereta de Tinache (Tinajo), Buenavista (Tiagua) y Valle de Femés (Yaiza) (Fig. 1), sitios que desde la perspectiva geológica presentan en común el poseer suelos aluviales resultado del prolongado depósito de finos sedimentos a los que, al final de su desarrollo, se superponen estratos constituidos por el desmantelamiento de los suelos de las laderas circundantes consecuencia de un incremento de la velocidad erosiva relacionado con la implantación de un proceso económico de intensificación de la explotación de los recursos ganaderos de la isla. En todos los casos se trata de lugares al aire libre, en su mayoría con registros arqueológicos, los cuales corresponden al más antiguo patrón de ocupación del espacio insular puesto en práctica por las poblaciones protohistóricas que colonizaron la isla de Lanzarote, al que hemos denominado “patrón en caldera u hoya” (Atoche, 1993a: 85). Se trata de un patrón locacional que engloba todos los asentamientos establecidos en el interior de calderas u hoyas de origen volcánico, por lo general pertenecientes a la Serie Volcánica III, con potentes paquetes sedimentarios y donde las precipitaciones producen depósitos estacionales de agua (maretas). Precisamente la presencia simultánea de suelos fértiles y pequeñas lagunas estacionales convirtieron a esos sitios en entornos ecológicos muy favorables para unos grupos humanos que tenían en la ganadería y la agricultura sus principales actividades subsistenciales. Es ahí donde radica la razón principal que explica 106 P. Atoche Peña / Estratigrafías, cronologías absolutas y periodización cultural de la Protohistoria … © Universidad de Salamanca Zephyrus, LXIII, enero-junio 2009, 105-134 1En este trabajo reunimos una parte importante de los resultados obtenidos tras una década de investigación que, a nivel del trabajo de campo, ha implicado la realización de una prolongada e intensa búsqueda de yacimientos y, una vez seleccionados los sitios más apropiados, el desarrollo de siete campañas de excavación sistemáticas centradas en tres yacimientos: El Bebedero, Caldereta de Tinache y Buenavista. los potentes estratos arqueológicos que se han desarrollado como consecuencia de las dilatadas ocupaciones humanas detectadas en la mayor parte de este tipo de yacimientos. En sitios que responden a esa tipología hemos llevado a cabo intervenciones arqueológicas en El Bebedero (1985, 1987 y 1990) (Fig. 2), la Caldereta de Tinache (2005) (Fig. 3) y Buenavista (2006, P. Atoche Peña / Estratigrafías, cronologías absolutas y periodización cultural de la Protohistoria … 107 © Universidad de Salamanca Zephyrus, LXIII, enero-junio 2009, 105-134 FIG. 1. Lanzarote. Localización de los yacimientos estudiados. 2007 y 2008) (Fig. 4), trabajos que nos han proporcionado varias secuencias estratigráficas que, comparadas, presentan notables similitudes tanto desde la perspectiva morfogenética (Tabla 1) como desde la de los registros arqueológicos que contienen. De cada uno de los estratos reconocidos se han tomado muestras de sedimentos con las que hemos seguido un protocolo analítico orientado a determinar el color Munsell, la pedregosidad (% > 2 mm), la textura, la calcimetría, el pH en agua (1:2,5), la conductividad eléctrica (extracto 1:1), la materia orgánica, la identificación mineralógica por difracción de rayos X, la granulometría de la fracción arenosa, los parámetros granulométricos y la presencia de paleopólenes (Criado y Atoche, 2003; Atoche, 2003). El objetivo principal que perseguíamos al poner en marcha ese procedimiento de trabajo era comprobar si el fenómeno de degradación paisajística observado inicialmente en la estratigrafía de El Bebedero también se evidenciaba en otras zonas de la isla y, en consecuencia, si nos encontrábamos frente a la manifestación de un proceso generalizado a nivel insular. En esencia, nuestro interés por contrastar y ampliar los datos geoarqueológicos inicialmente obtenidos en El Bebedero nos condujo a la búsqueda de nuevos yacimientos, prioritariamente con estratigrafías, labor que nos permitió localizar y excavar la Caldereta de Tinache y Buenavista al tiempo que constatar que la actividad extractiva relacionada con la construcción de suelos de cultivo artificiales (enarenados) desarrollada durante las últimas décadas en numerosas vegas de la isla había revelado la presencia de potentes perfiles estratigráficos en los que sin necesidad de efectuar excavaciones arqueológicas resultaba factible rastrear la historia geológica más reciente de Lanzarote. De todas las vegas que hemos examinado decidimos muestrear la existente en el Valle de Femés (Fig. 5) debido a 108 P. Atoche Peña / Estratigrafías, cronologías absolutas y periodización cultural de la Protohistoria … © Universidad de Salamanca Zephyrus, LXIII, enero-junio 2009, 105-134 FIG. 2. Yacimiento de El Bebedero (Teguise, Lanzarote). P. Atoche Peña / Estratigrafías, cronologías absolutas y periodización cultural de la Protohistoria … 109 © Universidad de Salamanca Zephyrus, LXIII, enero-junio 2009, 105-134 FIG. 3. Yacimiento de la Caldereta de Tinache (Tinajo, Lanzarote). dos razones; la primera por tratarse de un lugar lo suficientemente alejado de los tres yacimientos donde habíamos efectuado excavaciones arqueológicas como para permitirnos ampliar nuestros conocimientos a una zona inédita de la isla y, en segundo lugar, por presentar unos potentes y completos depósitos sedimentarios, los denominados “suelos de vega” (Hernández et al., 1991; Tejedor et al., 1995), de carácter fluvéntico, los cuales fosilizan formaciones edáficas más antiguas, normalmente antiguos vertisoles coronados por suelos argílicos cuaternarios. MUESTRA % SiO 2 % Al 2 O 3 % Fe 2 O 3 % MnO % MgO % CaO % Na 2 O% K 2 O% TiO 2 % P 2 O 5 % LOl % TOTAL B. E. V 48,50 14,47 8,79 0,114 2,69 3,51 0,79 3,58 1,609 0,84 15,36 100,26 T. E. V 48,19 12,71 6,94 0,161 2,85 8,76 0,69 3,33 1,218 0,83 14,67 100,34 B. E. IV 38,97 10,30 6,41 0,138 4,17 13,88 0,89 2,26 1,292 2,72 18,26 99,28 T. E. IV 41,35 13,19 7,82 0,093 3,39 9,43 0,49 3,31 1,303 1,35 18,43 100,16 B. E. III 44,18 12,07 8,23 0,167 4,47 8,98 1,00 2,26 1,60 2,95 13,12 99,01 T. E. III 41,14 11,79 7,77 0,155 4,70 10,51 0,72 2,25 1,360 2,82 17,08 100,29 TABLA 1. Análisis geoquímicos efectuados por el Activation Laboratories LTD (Ontario, Canadá). Se comparan los resultados de la analítica geoquímica efectuada a muestras de sedimentos procedentes de los estratos V, IV y III de El Bebedero y la Caldereta de Tinache. Significado de las iniciales que contiene la primera columna izquierda: B = El Bebedero; T = Caldereta de Tinache; E = Estrato. 110 P. Atoche Peña / Estratigrafías, cronologías absolutas y periodización cultural de la Protohistoria … © Universidad de Salamanca Zephyrus, LXIII, enero-junio 2009, 105-134 Como resultado de todo lo anterior hemos adquirido un notable conocimiento acerca de los procesos de formación y destrucción de los paleosuelos de Lanzarote, una información que, conjugada con la serie de dataciones cronométricas obtenida y los datos culturales derivados de los registros arqueológicos recuperados, nos permiten llevar a cabo una propuesta en relación con la secuencia estratigráfica, cronológica y cultural que se desarrolló en Lanzarote durante los últimos cuatro mil años. Así, si partimos de los perfiles estratigráficos localizados en El Bebedero (Atoche, 1989, 1993b y 1997; Atoche y Rodríguez, 1988; Atoche et al., 1989 y 1995) (Fig. 6), la Caldereta de Tinache (Atoche et al., 2007) (Fig. 7), Buenavista (Atoche et al., e. p.) (Fig. 8) y el Valle de Femés (Fig. 5), el perfil combinado ideal estaría constituido por la suma de las características comunes de los cuatro perfiles anteriores, generándose una secuencia estratigráfica integrada por ocho unidades diferenciadas tanto desde el punto de vista geológico como desde el arqueológico. En concreto, si seguimos el mismo orden en el que se depositaron, la secuencia estaría conformada por las siguientes unidades estratigráficas: Estrato VII. Constituye la base sobre la que se deposita todo el paquete estratigráfico y está formada por una costra calcárea adosada a la roca madre (el volcán), bien identificada en todos los sitios estudiados si bien en El Bebedero se corresponde con el estrato VI y en Buenavista con el estrato IV. Es estéril desde el punto de vista arqueológico y su cronología está directamente relacionada con el instante en que se produjo la erupción que dio lugar al edificio volcánico sobre el que se asienta. FIG. 4. Yacimiento de Buenavista (Teguise, Lanzarote). Estrato VI. Depositado inmediatamente sobre el anterior, está compuesto por un suelo encalichado de coloración marrón (7.5YR-4/4) con inclusiones de color blanco (10 YR-8/2)2. De los sitios estudiados este estrato es muy potente en el Valle de Femés mientras que está ausente en Buenavista. A semejanza del estrato anterior es estéril desde la perspectiva arqueológica. Estrato V. Es un típico suelo marrón vertisol con un desarrollo muy estable y homogéneo. De coloración marrón fuerte (7.5YR-5/6), presenta una textura arcillosa en la que se insertan, en el extremo final del estrato, algunas rocas de pequeño y mediano tamaño, manifestación de un episodio erosivo que hemos datado en el siglo Ia.n.e. y que marca el instante en el que se inicia la explotación extensiva de los recursos terrestres de la isla durante la fase romana. Hasta ese momento el equilibrio medioambiental era tal que el análisis granulométrico de una muestra de sedimentos obtenida en El Bebedero indicó que sólo un muy reducido 0,63% supera los 2 mm de diámetro, los carbonatos alcanzan el 3,33%, el pH es de 8,1 y la materia orgánica es inapreciable (Criado y Atoche, 2003). Las dataciones radiocarbónicas disponibles sitúan la primera ocupación humana de la isla al final del desarrollo de este estrato, en el subestrato V-1, en una fecha ubicada en la segunda mitad del siglo VI a.n.e. (Buenavista). No obstante, para este estrato poseemos una datación aún más antigua obtenida en la Caldereta de Tinache, la cual sitúa el subestrato V-2 en el II milenio a.n.e., fecha que refleja un momento anterior al establecimiento humano en la isla. Desde la perspectiva arqueológica, los elementos materiales registrados al final de este estrato se caracterizan por la presencia de amplios recipientes cerámicos modelados a mano, con pastas de escasa calidad, sin decorar y con morfologías simples de paredes bajas, bases planas, amplios diámetros y P. Atoche Peña / Estratigrafías, cronologías absolutas y periodización cultural de la Protohistoria … 111 © Universidad de Salamanca Zephyrus, LXIII, enero-junio 2009, 105-134 2Los colores se han determinado en seco utilizando como referencia las tablas Munsell (1975). FIG. 5. Valle de Femés (Yaiza, Lanzarote): perfil estratigráfico. 112 P. Atoche Peña / Estratigrafías, cronologías absolutas y periodización cultural de la Protohistoria … © Universidad de Salamanca Zephyrus, LXIII, enero-junio 2009, 105-134 FIG. 6. El Bebedero: perfil estratigráfico. formas de tendencia cilíndrica, troncocónica invertida, casquete esférico... Junto a esos elementos también aparecen artefactos líticos pulimentados, fragmentos de ánforas romanas y objetos metálicos de cobre, bronce y hierro (Fig. 9). En el perfil del Valle de Femés este estrato es estéril. La fauna silvestre está representada por varias especies de micromamíferos, tales como la musaraña endémica (Crocidura canariensis) o el ratón fósil (Malpaisomys insularis), y diversas especies de aves (Tyto alba, Tyto sp., Columba sp., Turdus sp. y Anthus berthelotti). Esa fauna coexiste con varias especies domésticas: oveja (Ovis aries), cabra (Capra hircus), cerdo (Sus scrofa porcus) y perro (Canis familiaris). El análisis palinológico de muestras de sedimentos recogidas en El Bebedero3, la Caldereta de Tinache y el Valle de Femés señala la presencia de diversos taxones arbóreos (Alnus, Cedrus, Fraxinus, Juniperus, Myrica, Pinus, Quercus caducifoli y Quercus perennifoli), arbustivos (Rosaceae) y herbáceos (Artemisa, Asteráceas equinadas, Asteráceas fenestradas, Gramíneas cereales, Gramíneas herbáceas, Polygonum, Quenopodiáceas, Espora Briófito, Espora helecho monoleta, Espora helecho trileta, Espora hongo, Quistes algales, Glomales…) (Tabla 2) los cuales plantean la existencia en esos momentos de un paisaje vegetal marcadamente diferente al actual, en especial por lo que se refiere al número de especies arbóreas presentes en la isla. Estrato IV. Muy compacto, de color marrón amarillento (10YR-5/4) y textura franco-limosa (14,84% de arcilla, 49,87% de limo y 35,29% de arena). En El Bebedero la granulometría superior a los 2 mm de diámetro alcanza el 26,11%, presentando algunas pequeñas rocas irregularmente repartidas por la superficie del estrato; los carbonatos suben al 13,45%, el pH llega al 8,4 y la materia orgánica alcanza el 3Los análisis polínicos han estado a cargo de la Dr.ª Jordina Belmonte Soler perteneciente al Laboratori d’Anàlisis Palinològiques-Xarxa Aerobiològica de Catalunya. Universitat Autònoma de Barcelona. 0,19%. En las estratigrafías de El Bebedero, la Caldereta de Tinache y el Valle de Femés este estrato aparece en los correspondientes perfiles estratigráficos incluso con el mismo número de orden; por el contrario, en Buenavista se corresponde cronológicamente con el final del estrato II. Las dataciones radiocarbónicas disponibles sitúan el inicio de la constitución del estrato IV en el arranque del siglo Id.n.e. y su momento final en un arco temporal comprendido entre las postrimerías del siglo IV y las primeras décadas del siglo Vd.n.e. (El Bebedero), en un periodo marcado por el abandono de la isla por parte de los navegantes romanizados que la frecuentaban. Su contenido arqueológico es, desde la perspectiva cultural, una continuación del que se halla en el estrato V, si bien cuantitativamente experimenta un notable incremento indicativo de que la actividad antrópica se intensificó considerablemente. Además de artefactos similares a los registrados en el estrato V, entre los que vuelven a estar presentes fragmentos de ánforas romanas y objetos metálicos elaborados en cobre, bronce y hierro, junto con alguna pequeña cuenta de collar de pasta vítrea, otros elementos materiales de interés los constituyen las cuentas de collar con forma bitroncocónica, realizadas sobre conchas de moluscos marinos (Spondylus), o con forma de tendencia cilíndrica y fabricadas sobre la sección hueca del metapodio de un ovicáprido, además de varios fragmentos de molinos de mano circulares elaborados sobre roca basáltica. De nuevo el único sitio en el que se ha atestiguado este estrato sin que haya proporcionado evidencias arqueológicas es el Valle de Femés, una circunstancia que también se repite en otras muchas zonas de la isla, lo que resulta indicativo de que nos P. Atoche Peña / Estratigrafías, cronologías absolutas y periodización cultural de la Protohistoria … 113 © Universidad de Salamanca Zephyrus, LXIII, enero-junio 2009, 105-134 FIG. 7. Caldereta de Tinache: perfil estratigráfico. obtenidas en la década de los años 90’ del pasado siglo XX han debido esperar hasta ahora para darlas a conocer una vez que hemos podido completar los trabajos en cuyo contexto se habían obtenido. A la larga esa situación negativa ha tenido de positivo el permitir que a la serie inicial de dataciones se le haya podido sumar un importante número de nuevas referencias cronométricas que completan el cuadro general y contribuyen a un mayor y más puntual acercamiento diacrónico al proceso de colonización humana de la isla y al ajuste cronológico de los fenómenos culturales y medioambientales que aquél trajo consigo. 3.1. La información cronométrica disponible para las entidades arqueológicas de Lanzarote Desde una perspectiva estrictamente metodológica resulta indudable la importancia que tiene para la arqueología poder datar yacimientos a partir de series de referencias cronométricas lo más amplias posible. Si además lo que se pretende es datar toda una etapa, como es el caso de la Protohistoria de Lanzarote, es aún más evidente la necesidad de poder contar con el mayor número posible de sitios datados. En cumplimiento de esas dos premisas, a lo largo de los últimos años hemos ido reuniendo una amplia serie de referencias cronométricas inéditas contextualizadas en varias secuencias estratigráficas pertenecientes a diversos yacimientos de Lanzarote. Las fechas se han evaluado calibradas y sometidas a índices de desviación homogeneizados con el fin de evitar uno de los tradicionales errores que han acompañado en Canarias al uso de datos cronométricos: el empleo de resultados singulares no calibrados como si se tratara de fechas en años de calendario. 3.1.1. Material y procedimiento de análisis Si relacionamos el número total de referencias cronométricas conocidas para la Protohistoria canaria (165 dataciones) con el número total de sitios de los que proceden (59 yacimientos) (Atoche, 2008), resulta un promedio de casi tres fechas por yacimiento; es decir, tendríamos yacimientos con series de tres dataciones. Ello sería un dato positivo de cara a establecer con cierta certeza la cronología de esos yacimientos siempre y cuando éstos sólo contaran con un único estrato arqueológico o nivel de ocupación, situación que en muy pocos casos coincide con la realidad. Precisamente para obviar esa anómala y generalizada circunstancia, a la hora de intentar establecer la periodización de la Protohistoria de Lanzarote hemos considerado indispensable contar con el mayor número de dataciones posible por yacimiento y por estrato identificado, organizadas en series coherentes establecidas en base a criterios objetivos determinados por el estrato de procedencia, el tipo de muestra analizada y el procedimiento de análisis utilizado. De esa manera, las referencias cronométricas permitirán no sólo acercarnos a los valores cronológicos límite entre los que se mueve cada estrato sino también establecer los promedios de calibración por series y estratos (Plicht y Mook, 1989). Datar por radiocarbono ha constituido una práctica poco habitual en la mayor parte de los arqueólogos que han trabajado en Lanzarote, lo que impide que contemos con un sólido marco temporal que acote los límites del conjunto de manifestaciones materiales objeto de estudio. Por otra parte, la notoria riqueza arqueológica de la isla no ha ido de la mano de investigaciones rigurosas que permitieran obtener el máximo provecho de los descubrimientos, más bien ha discurrido por el camino de la descripción y la clasificación; la casi total ausencia de estratigrafías publicadas también ha limitado la posibilidad de contextualizar los hallazgos más característicos, repercutiendo negativamente a la hora de elaborar periodizaciones fiables. La obtención de las primeras dataciones absolutas y la documentación de la potente secuencia estratigráfica de El Bebedero (Tiagua) a finales de los años 80’ del pasado siglo, sin duda el yacimiento que hasta el momento mejor testimonia la etapa protohistórica de la isla, propició inicialmente la elaboración de una propuesta de periodización (Atoche et al., 1989) que los datos que se dan a conocer en este trabajo vienen a consolidar mediante la aportación de una más profunda información estratigráfica y nuevas series de dataciones procedentes de ese yacimiento y de nuevas excavaciones arqueológicas realizadas en la Caldereta de Tinache y Buenavista, las cuales dotan a la secuencia cronoestratigráfica de bases cada vez más sólidas. Los procedimientos de datación deben contener precisión y fiabilidad, de ahí que las muestras que hemos recolectado se hayan enviado a dos laboratorios diferentes, un primer grupo (17 muestras) al 120 P. Atoche Peña / Estratigrafías, cronologías absolutas y periodización cultural de la Protohistoria … © Universidad de Salamanca Zephyrus, LXIII, enero-junio 2009, 105-134 Centrum voor Isotopen Onderzoek (Rijksuniversiteit Groningen)6y un segundo grupo (11 muestras) al Beta Analytic Radiocarbon Dating Laboratory (Florida); la finalidad era contrastar los resultados obtenidos y verificar su grado de bondad. Pero además todas las muestras datadas fueron recogidas por la misma persona siguiendo el mismo protocolo, siempre en entornos controlados y seleccionando un material en el que no se hubiera producido la mezcla de elementos de distinta naturaleza para así evitar la combinación de muestras de vida larga y vida corta que pudieran desvirtuar los resultados obtenidos. Así y todo, de las muestras recolectadas se seleccionaron para analizar sólo aquellas que eran susceptibles de contener una mayor cantidad de carbono y procedían de una mejor ubicación estratigráfica, dándose en este último caso prioridad a las muestras que databan zonas extremas localizadas en el inicio y/o el final de los diferentes estratos definidos. Es conocido que en los resultados analíticos radiométricos proporcionados por los laboratorios influyen diferentes parámetros determinados tanto por la calidad y la precisión de los datos estratigráficos y contextuales recuperados durante la excavación como por el tipo de muestra analizada, su calidad y cantidad. De ahí que no sólo sea importante contar con muestras sin contaminar recolectadas de la forma adecuada en los lugares más apropiados, sino también que éstas posean la suficiente cantidad de carbono, aspecto que determinará no sólo el procedimiento de análisis que se les aplicará sino también la desviación tipo de la datación. En nuestro caso, las muestras seleccionadas estaban compuestas por distintas clases de materia orgánica (carbón vegetal, cenizas, huesos de ovicápridos y caracoles terrestres), con diferentes pesos y contenidos de carbono, lo que determinó que los laboratorios optaran por datarlas mediante dos procedimientos de análisis diferentes: C14 estándar y AMS7. El resultado final de la existencia de tantas variables fue que las dataciones obtenidas no siempre resultaban equiparables entre sí, al menos de una manera lineal. Por ello, y con el fin de ordenar los resultados de forma coherente, hemos optado por agruparlos por estrato de procedencia en series que atienden en primer lugar a la naturaleza de la muestra analizada (carbón vegetal, cenizas, huesos de ovicápridos o caracoles terrestres)8y a continuación al procedimiento isotópico empleado (AMS o C14 estándar) (Tabla 3). Esta inicial discriminación permitió establecer orden y coherencia a la hora de comparar los datos obtenidos tanto en un mismo yacimiento como entre los diferentes sitios entre sí, lo que ha resultado muy esclarecedor de cara a comprobar cómo para el mismo estrato/subestrato las dataciones proporcionadas por el procedimiento de análisis AMS resultaban más tardías que las dataciones aportadas por el procedimiento C14 estándar. Pero además, la comparación entre sí de los datos proporcionados por cada laboratorio nos ha mostrado un notable grado de proximidad y, por tanto, de fiabilidad, como hemos podido comprobar mediante el cotejo del grupo de dataciones obtenidas para las series huesos de ovicápridos (procedimiento C14 estándar) proporcionadas por Groningen y Florida para el subestrato IV-4 de El Bebedero el primero y de la Caldereta de Tinache el segundo. Ambos laboratorios sitúan ese subestrato en torno al siglo Id.n.e. y los inicios del siglo II d.n.e. También es notable la relación de continuidad que se da entre las fechas proporcionadas por las series carbón vegetal (procedimiento AMS) de los estratos IV y III de El Bebedero y la Caldereta de Tinache (Tabla 4). P. Atoche Peña / Estratigrafías, cronologías absolutas y periodización cultural de la Protohistoria … 121 © Universidad de Salamanca Zephyrus, LXIII, enero-junio 2009, 105-134 6Doce de las muestras enviadas al Centrum voor Isotopen Onderzoek (Rijksuniversiteit Groningen) debieron mantenerse en espera en el citado laboratorio hasta contar con los fondos necesarios para hacer frente a sus costes, comprometidos por la Dirección General de Patrimonio Histórico del Gobierno de Canarias dentro de su programa 100 fechas para la Prehistoria de Canarias. Diferentes circunstancias hicieron que la citada institución nunca llegase a materializar su prometida colaboración económica, pero sin embargo el laboratorio por error procedió a analizar las muestras, enviándonos los resultados sin facturarnos los costes. En consecuencia, aproximadamente el 40% de las fechas inéditas que damos ahora a conocer en este trabajo se las debemos a la amabilidad del Centrum voor Isotopen Onderzoek (Rijksuniversiteit Groningen), al que desde estas líneas queremos reconocer su altísima profesionalidad. 7La Arqueología canaria ha hecho un escaso uso del procedimiento AMS (14C-AMS Accelerator Mass Spectrometry); de hecho, el mayor número de muestras datadas mediante ese procedimiento se reúnen en este trabajo y ello a pesar del elevado grado de precisión que supone poder contar con una amplia serie de dataciones AMS si se tiene en cuenta que sus desviaciones tipo son de amplitud reducida, un aspecto muy a tener en cuenta cuando se datan procesos culturales con tan poca profundidad temporal como los que se dieron durante la Protohistoria canaria. 8De esta manera las muestras se clasificaron en grupos atendiendo a si eran de vida larga o de vida corta. Finalmente, el hecho de utilizar dos laboratorios ha dado lugar a que los resultados de los análisis proporcionados por cada uno llegaran a nuestras manos en dos formatos diferentes. Así, las dataciones de El Bebedero, obtenidas en su totalidad por el Centrum voor Isotopen Onderzoek (Rijksuniversiteit Groningen), no fueron calibradas por el laboratorio lo que hizo preciso que lleváramos a cabo su calibrado para lo cual optamos por emplear el programa de calibración OxCal v3.10 (University of Oxford. Radiocarbon Accelerator Unit), seleccionando un nivel de confianza de dos sigmas (entre el 90,7% y el 95,4%). Por el contrario, las dataciones proporcionadas por la Caldereta de Tinache, Buenavista y el Valle de Femés sí fueron calibradas por el laboratorio que llevó a cabo el análisis, Beta Analytic Radiocarbon Dating Laboratory (Florida), para lo cual utilizaron las bases de datos de calibración INTCAL98 e INTCAL04 (Tabla 6) (Van der Plicht, 1999). 3.1.2. Las dataciones isotópicas Como ya hemos indicado, las referencias cronométricas que ahora damos a conocer fechan tres yacimientos arqueológicos (El Bebedero, Caldereta de Tinache y Buenavista) y un sitio no arqueológico (Valle de Femés). Son un total de 28 dataciones (Tabla 6), entre las cuales el grupo más amplio lo forman 17 procedentes de El Bebedero (campañas de excavación de 1987 y 1990) de las cuales 12 son inéditas; al anterior le sigue en número el grupo de la Caldereta de Tinache (campaña de excavación de 2005) constituido por 7 referencias, de las cuales 6 son inéditas, y el grupo procedente del estrato más profundo del yacimiento de Buenavista (campañas de excavación de 2006 y 2007), constituido por 3 referencias, todas inéditas. El total se completa con una datación también inédita obtenida de una muestra tomada en el Valle de Femés, en un perfil estable sin evidencias arqueológicas. Las 17 referencias cronométricas de El Bebedero proceden de muestras recogidas en tres cortes estratigráficos (A7, A9 y B3), a las que hemos agrupado según se hayan obtenido de muestras analizadas por el procedimiento AMS (12 dataciones) o por el procedimiento C14 estándar (5 dataciones). A su vez, las dataciones de cada uno de esos grupos se han organizado en series determinadas por el tipo de materia analizada, ya sea carbón vegetal (en total 11 dataciones, de las que 10 fueron analizadas por AMS y 1 por C14 estándar) o huesos de ovicápridos (un total de 6 dataciones, de las que 4 se analizaron por C14 estándar y las 2 restantes por AMS). Las 7 dataciones de la Caldereta de Tinache proceden de muestras recogidas en dos cortes estratigráficos (Perfilación Este y Perfilación Norte), pudiéndose agrupar en dos conjuntos, según se hayan obtenido por el procedimiento AMS (5 dataciones) o por el procedimiento C14 estándar (2 dataciones). Como en el caso de El Bebedero las fechas integradas en cada uno de esos dos conjuntos se han organizado a su vez en series basadas en el tipo de muestra analizada, ya sea carbón vegetal (en total 5 dataciones, todas analizadas por AMS), huesos de ovicápridos (una sola datación, analizada por C14 estándar) o caracoles terrestres (1 datación analizada por C14 estándar). Las dataciones obtenidas por el procedimiento C14 estándar sitúan en un caso el subestrato IV-4 en el 110 AD cal. y en el segundo caso el subestrato V-2 en el 1690 BC cal. De esas dos dataciones la primera resulta muy coherente con la serie carbón vegetal (procedimiento AMS) del mismo yacimiento, con la que mantiene una clara continuidad. En general, la totalidad de las series de la Caldereta de Tinache resultan muy afines con las dataciones obtenidas tanto en El Bebedero como en Buenavista o el Valle de Femés. Las 3 dataciones procedentes de Buenavista se obtuvieron de otras tantas muestras de sedimento orgánico (cenizas) recogidas en un caso del corte estratigráfico B6 (campaña de excavaciones de 2006), y en los otros dos de los cortes E4 y F4 (campaña de excavaciones de 2007). Todas ellas se analizaron por el procedimiento AMS. Ese mismo procedimiento se empleó para datar la muestra procedente del Valle de Femés, si bien en este caso aquélla estaba constituida por caracoles terrestres. La datación del Valle de Femés procede de un estrato que, como ya vimos más arriba, si la correlacionamos con las estratigrafías de El Bebedero o la Caldereta de Tinache se correspondería con el subestrato V-1. Se trata de una datación que, siguiendo el esquema de organización aplicado a El Bebedero y la Caldereta de Tinache, corresponde a una serie de caracoles terrestres (procedimiento AMS), la cual sitúa ese subestrato en el 190 BC cal. Desde el punto de vista de la secuencia estratigráfica propuesta más arriba, las 28 referencias 122 P. Atoche Peña / Estratigrafías, cronologías absolutas y periodización cultural de la Protohistoria … © Universidad de Salamanca Zephyrus, LXIII, enero-junio 2009, 105-134 cronométricas que estamos manejando datan distintos momentos de la historia geológica más reciente de los sitios estudiados, los cuales se han fijado sobre la base de la subdivisión en subestratos establecida como estrategia de trabajo durante su excavación. En general, y con independencia de que el desarrollo de los acontecimientos obligara a adaptar la excavación a la aparición de suelos de ocupación o episodios puntuales que marcaran la historia geológica del lugar, el procedimiento de extracción de los sedimentos adoptado en El Bebedero, la Caldereta de Tinache y Buenavista siguió las diferentes unidades sedimentarias naturales, en sentido inverso a como se depositaron, utilizando tallas artificiales de aproximadamente 10 cm de potencia. Como resultado final, y basándonos en la propuesta estratigráfica descrita más arriba, en el estrato III se delimitaron dos subestratos, denominados subestratos 1 y 2; en el estrato IV se delimitaron cuatro subestratos, denominados subestratos 1, 2, 3 y 4, mientras que del estrato V se extrajeron sólo dos subestratos, denominados subestratos 1 y 2. Sobre la base de esta subdivisión, las 28 referencias cronológicas de nuestro estudio tienen la siguiente procedencia (Tabla 3). Estrato III: - Subestrato III-1: Posee una datación correspondiente al final del desarrollo del estrato III (El Bebedero, corte A9). - Subestrato III-2: Posee cinco dataciones procedentes tanto del inicio como del final del subestrato; dos para El Bebedero (corte A7) y tres para la Caldereta de Tinache (Perfilación Este). Estrato IV: - Subestrato IV-1: Posee una datación procedente de la zona de contacto entre el estrato IV y el estrato III (Caldereta de Tinache, Perfilación Este). - Subestrato IV-2: Posee dos dataciones obtenidas en El Bebedero (corte A7). - Subestrato IV-3: Posee tres dataciones, de las que dos proceden de El Bebedero (corte A7) y la P. Atoche Peña / Estratigrafías, cronologías absolutas y periodización cultural de la Protohistoria … 123 © Universidad de Salamanca Zephyrus, LXIII, enero-junio 2009, 105-134 ESTRATOS Y SUBESTR. EL BEBEDERO CALDERETA DE TINACHE BUENAVISTA VALLE DE FEMÉS CORTE A7 CORTE A9 CORTE B3 PERFIL. ESTE PERFILACIÓN NORTE CORTES B6/E4/F4 PERFIL SERIE CARBÓN VEGETAL SERIE HUESOS OVICÁPRIDOS SERIE HUESOS OVICÁPR. SERIE CARBÓN VEGETAL SERIE HUESOS OVICÁPR. SERIE CARBÓN VEGETAL SERIE HUESOS OVICÁPR. SERIE CARACOLES TERRESTRES SERIE CENIZAS SERIE CARACOLES TERRESTRES AMS C14 ESTÁNDAR AMS AMS C14 ESTÁNDAR C14 ESTÁNDAR AMS C14 ESTÁNDAR C14 ESTÁNDAR AMS AMS III 1 1300 AD cal. 2 415 AD cal. 540 AD cal. 1010 AD cal. 870 AD cal. 690 AD cal. IV 1 690 AD cal. 2385 AD cal. 330 AD cal. 3345 AD cal. 330 AD cal. 140 AD cal. 4 345 AD cal. 335 AD cal. 235 AD cal. 220 AD cal. 80 AD cal. 0 BC/AD cal. 30 AD cal. 130 AD cal. 110 AD cal. V190 AD cal. 0 BC cal. 330 BC cal. 380 BC cal. 530 BC cal. 190 BC cal. 2 1690 BC cal. TABLA 3. Relación de dataciones calibradas (se recogen las dataciones resultantes de la intercepción de la edad radiocarbónica con la curva de calibración) organizadas por yacimiento de procedencia, corte estratigráfico, serie y método isotópico de datación empleado en su obtención. tercera de la Caldereta de Tinache (Perfilación Este). - Subestrato IV-4: Es el subestrato del que se han obtenido un mayor número de dataciones, en total diez, de las que ocho proceden de El Bebedero (seis del corte A7 y dos del corte B3) y una de la Caldereta de Tinache (Perfilación Norte). Estrato V: - Subestrato V-1: Posee seis dataciones, de las que dos proceden de El Bebedero (corte A7), tres de Buenavista (cortes B6, E4 y F4) y una del Valle de Femés. - Subestrato V-2: Posee una datación obtenida en la Caldereta de Tinache (Perfilación Norte). 3.1.3. Las fechas isotópicas en el contexto estratigráfico La relación existente entre las dataciones y su posición estratigráfica nos proporciona unos resultados cronoestratigráficos que permiten acercarnos al marco cronológico en el que se desenvolvió la etapa protohistórica en Lanzarote. En ese sentido, los resultados que podemos manejar, atendiendo a los subestratos establecidos, son los siguientes: Subestrato V-2: Representa un momento anterior en un milenio al primer establecimiento humano conocido en la isla de Lanzarote. Este subestrato sólo lo tenemos datado con una fecha C14 estándar proporcionada por la Caldereta de Tinache, la cual lo sitúa en el 1690 BC cal. Subestrato V-1: Las tres dataciones AMS aportadas por Buenavista sitúan por el momento la más antigua presencia humana en Lanzarote en el 530 BC cal., datando también un instante más tardío del mismo subestrato en el 380 BC cal. y el 330 BC cal. Esas tres fechas proporcionan una datación promedio para el nivel más profundo de Buenavista del 414 BC cal. Las dos dataciones igualmente AMS proporcionadas por El Bebedero para el subestrato V-1 sitúan el contacto entre el final del estrato V y el inicio del estrato IV entre el año 0 BC/AD cal. y el año 90 AD cal. Para estas últimas dataciones la fecha promedio se sitúa en el 45 AD cal. Este subestrato también está datado por AMS en el Valle 124 P. Atoche Peña / Estratigrafías, cronologías absolutas y periodización cultural de la Protohistoria … © Universidad de Salamanca Zephyrus, LXIII, enero-junio 2009, 105-134 ESTRATOS EL BEBEDERO CALDERETA DE TINACHE BUENAVISTA VALLE DE FEMÉS PROMEDIOS PARCIALES PROMEDIOS PARCIALES PROMEDIOS TOTALES CORTES A7/A9 CORTES A7/B3 PERFILACIÓN ESTE PERFILACIÓN NORTE CORTES B6/E4/ F4 PERFIL BEBEDERO TINACHE BUENAVISTA FEMÉS BEBEDERO TINACHE BEBEDERO TINACHE BUENAVISTA FEMÉS SERIES CARBÓN VEGETAL/ HUESOS OVICÁPRIDOS SERIES CARBÓN VEGETAL/ HUESOS OVICÁPRIDOS SERIE CARBÓN VEGETAL SERIES HUESOS OVICÁPRIDOS/ CARACOLES TERRESTRES SERIE CENIZAS SERIE CARACOLES TERRESTRES SERIES HUESOS OVICÁPRIDOS/ CARBÓN VEGETAL/ CENIZAS/ CARACOLES TERRESTRES SERIES HUESOS OVICÁPRIDOS/ CARBÓN VEGETAL/ CARACOLES TERRESTRES TODAS LAS SERIES AMS C14 ESTÁNDAR AMS C14 ESTÁNDAR AMS AMS AMS C14 ESTÁNDAR AMS/ C14 ESTÁNDAR III 1 1300 AD cal. 1300 AD cal. 1300 AD cal. 2 540 AD cal. 415 AD cal. 856 AD cal. 698 AD cal. 415 AD cal. 556 AD cal. IV 1 690 AD cal. 690 AD cal. 690 AD cal. 2 357 AD cal. 357 AD cal. 357 AD cal. 3 337 AD cal. 140 AD cal. 238 AD cal. 238 AD cal. 4 284 AD cal. 60 AD cal. 110 AD cal. 284 AD cal. 85 AD cal. 185 AD cal. V1 45 AD cal. 414 BC cal. 190 BC cal. 257 BC cal. 257 BC cal. 2 1690 BC cal. 1690 BC cal. 1690 BC cal. TABLA 4. Promedios de dataciones organizadas por yacimiento de procedencia, corte estratigráfico, serie y método isotópico de datación empleado en su obtención. de Femés en el 190 BC cal. Si promediamos las seis dataciones la fecha que resulta para este subestrato es el 257 BC cal. (Tabla 4). Subestrato IV-4: En El Bebedero la serie AMS (carbón vegetal) data este subestrato entre el 220 AD cal. y el 345 AD cal., con dos fechas intermedias localizadas en el 235 AD cal. y 335 AD cal. Por el contrario, la serie C14 estándar del mismo yacimiento (huesos de ovicápridos y carbón vegetal) lo sitúa en un momento más temprano ubicado entre el 0 BC/AD cal. y el 130 AD cal., también con dos dataciones intermedias situadas en el 30 AD cal. y el 80 AD cal. En la Caldereta de Tinache la serie C14 estándar (huesos de ovicápridos) sitúa el subestrato en el 110 AD cal., adjudicándole una antigüedad paralelizable con la observada en la misma serie de El Bebedero. Si se analizan los promedios, en la serie AMS la fecha del subestrato se sitúa en el 283 AD cal., mientras que en la serie C14 estándar lo hace en el 85 AD cal.; si se combinan, el promedio de todas las series estaría en el 184 AD cal. Los datos anteriores muestran que, para el mismo yacimiento (El Bebedero), las referencias cronológicas derivadas de la serie C14 estándar otorgan una mayor antigüedad a este subestrato, ponderable en unos 200 años, independientemente de que las muestras procedan de dos cortes diferentes (cortes A7 y B3) frente a una misma procedencia para la serie AMS (corte A7). La razón que nos permitiría explicar esa considerable distancia entre los resultados proporcionados por la serie AMS y los resultados proporcionados por la serie C14 estándar podría concretarse en dos causas que se refieren, por un lado, al carácter de la muestra analizada (carbón vegetal y/o huesos de ovicápridos) y por otro lado al procedimiento de análisis utilizado (AMS o C14 estándar). En nuestra opinión la primera causa apuntada no constituye la respuesta más apropiada a la cuestión planteada si se observa como para las muestras analizadas por C14 estándar (3 de huesos de ovicápridos y 1 de carbón vegetal) la diferencia de carácter de las muestras no constituyó un inconveniente de cara a que los resultados obtenidos fueran coherentes entre sí. Esa misma coherencia también puede observarse en los resultados obtenidos de las muestras analizadas por AMS, si bien en este caso aquéllas tienen todas el mismo carácter (carbón vegetal). En consecuencia, la razón más plausible para explicar la diferencia de resultados entre la serie AMS y la C14 estándar debe estar en el diferente procedimiento de análisis utilizado, cuestión responsable de que tengamos para el mismo subestrato unos resultados más tardíos si las muestras se han analizado por AMS que si se han efectuado por C14 estándar. La circunstancia anterior la hemos podido observar hasta en dos ocasiones, tanto en las series de dataciones procedentes del subestrato IV-4 como en las series que datan el subestrato III-2. Subestrato IV-3: Tanto en El Bebedero como en la Caldereta de Tinache este subestrato está datado por el mismo procedimiento AMS y a partir de muestras con el mismo carácter (carbón vegetal). En el primer yacimiento se fecha entre el 330 AD cal. y el 345 AD cal., lo que da un promedio del 337 AD cal., mientras que en la Caldereta de Tinache la datación es del 140 AD cal. A partir de esas fechas tope, el promedio conjunto para toda la serie se sitúa en el 238 AD cal. Subestrato IV-2: Sólo lo tenemos datado en El Bebedero, por AMS, entre el 330 AD cal. y el 385 AD cal.; el promedio de esas fechas se sitúa en el 357 AD cal. Subestrato IV-1: Datado en la Caldereta de Tinache por AMS en el 690 AD cal., fecha que sitúa el final del estrato IV y el arranque del estrato III. En este caso no hay posibilidad de promediar. Subestrato III-2: La serie AMS (carbón vegetal) de la Caldereta de Tinache lo sitúa entre el 690 AD cal. y el 1010 AD cal., con una datación intermedia del 870 AD cal.; el promedio se sitúa en el 856 AD cal. En El Bebedero este subestrato presenta dos dataciones, una AMS (carbón vegetal) situada en el 540 AD cal. y otra C14 estándar (huesos de ovicápridos) que lo colocan en el 415 AD cal. Si promediamos las series AMS de ambos yacimientos el resultado sería 698 AD cal.; si ampliamos el cálculo del promedio a todas las series el resultado que nos da es 556 AD cal. La comparación de los resultados de las dos series permite observar de nuevo que las dataciones AMS proporcionan unas referencias algo más tardías que las ofrecidas por el C14 estándar. Subestrato III-1: Datado en El Bebedero por AMS en el 1300 AD cal., fecha que sitúa los momentos finales del estrato III. P. Atoche Peña / Estratigrafías, cronologías absolutas y periodización cultural de la Protohistoria … 125 © Universidad de Salamanca Zephyrus, LXIII, enero-junio 2009, 105-134 Si analizamos globalmente los resultados anteriores se puede observar que la combinación de los dos grupos de dataciones procedentes de El Bebedero (AMS y C14 estándar) nos muestran una diacronía para la secuencia estratigráfica propuesta muy coherente (véase la última columna de la derecha de la Tabla 4) y un marco cronológico para la Protohistoria de Lanzarote bastante completo ya que para ultimarlo sólo restaría situar dos momentos; por un lado, el representado por el subestrato IV-1, que delimitaría el instante en que se produjo la transición entre la Fase romana y el inicio de la Fase canaria, y por otro lado el representado por el subestrato V-2, que marcaría el instante anterior al inicio del establecimiento definitivo de grupos humanos en la isla. Por tanto, si combinamos los resultados de las series de dataciones obtenidas en todos los yacimientos y los promediamos (Tabla 4) obtendremos una secuencia cronoestratigráfica caracterizada por seguir una clara línea ascendente desde el 1690 BC cal. (subestrato V-2) hasta el 1300 AD cal. (final del subestrato III-1). De una manera más concreta, a partir de la contextualización de los promedios totales de las fechas obtenidas con la secuencia estratigráfica propuesta, independientemente de la serie a la que pertenezcan las dataciones o del procedimiento analítico utilizado para obtenerlas, resultarían los siguientes hitos cronológicos: —Subestrato V-2: Datado en el 1690 BC cal. (Tinache). —Subestrato V-1: Datado entre 530 BC cal. (Buenavista) y el 90 AD cal. (El Bebedero), con una datación promedio del 257 BC cal. —Subestrato IV-4: Datado entre el 0 BC/AD cal. y el 345 AD cal. (El Bebedero), con una datación promedio del 185 AD cal. —Subestrato IV-3: Datado entre el 140 AD cal. (Tinache) y el 345 AD cal. (El Bebedero), con una datación promedio del 238 AD cal. —Subestrato IV-2: Datado entre el 330 AD. cal. y el 385 AD cal. (El Bebedero), con una datación promedio del 357 AD cal. —Subestrato IV-1: Con una única datación del 690 AD cal. (Tinache) que fecha el momento final del estrato IV en su contacto con el estrato III. —Subestrato III-2: Datado entre el 415 AD cal. (El Bebedero) y el 1010 AD cal. (Tinache), con una datación promedio del 556 AD cal. —Subestrato III-1: Datado en el 1300 AD cal. (El Bebedero). 4. Lanzarote: la secuencia cultural Los datos estratigráficos y las referencias cronométricas recogidas en los apartados anteriores pueden correlacionase con algunas de las etapas y fases que hemos diferenciado en nuestra propuesta de fasificación para la Protohistoria canaria (Atoche, 2008), siendo así posible llevar a cabo una aproximación al proceso cultural que se desarrolló en el Lanzarote protohistórico. Si analizamos las referencias cronológicas recogidas más arriba desde una perspectiva cultural nos encontramos con que la fecha más antigua (Caldereta de Tinache) data un momento a mitad del II milenio a.n.e. en el que aún no se ha registrado ningún tipo de actividad humana en la isla. De hecho, habremos de trasladarnos al yacimiento de Buenavista para encontrar el, por ahora, nivel arqueológico más antiguo de la isla, datado entre los siglos VI a.n.e. y IV a.n.e., unas fechas que permiten asegurar que en el siglo VI a.n.e. ya se había producido el establecimiento de población en Lanzarote, si bien es muy probable que el proceso colonizador se hubiera iniciado con anterioridad; en ese sentido apuntan determinados asentamientos e infraestructuras de época fenicio-púnica localizados en puntos estratégicos de las costas de Lanzarote y La Graciosa, como es el caso de Rubicón o El Descubrimiento, los cuales responden a enclaves coloniales del tipo factoría o punto de recalada9resultado de un prolongado proceso de frecuentación marítima iniciado probablemente por la cultura tartésica (García y Bellido, 1942: 177)10. 126 P. Atoche Peña / Estratigrafías, cronologías absolutas y periodización cultural de la Protohistoria … © Universidad de Salamanca Zephyrus, LXIII, enero-junio 2009, 105-134 9Con la etapa de colonización pero no de establecimiento definitivo de población debe relacionarse la alusión que hace el Pseudo-Scílax a “siete islas habitadas” frente al continente. De tratarse del archipiélago canario tendríamos entonces que presuponer que no sólo Lanzarote sino en general la totalidad del archipiélago estaría colonizado entre los siglos VI y IV a.n.e. 10 La ruta marítima que recorre la costa atlántica de los actuales Marruecos y Mauritania es conocida cuando menos desde el Neolítico cardial, momento a partir del cual se establecen unas fuertes relaciones culturales entre el sur de la Península Ibérica y el noroeste africano que se hacen muy evidentes durante el Bronce pleno y final. De hecho somos de la opinión de que el impulso que llevó inicialmente al descubrimiento y posterior colonización del archipiélago A las fechas anteriores les siguen aquellas que sitúan estratos de El Bebedero y la Caldereta de Tinache en distintos momentos ubicados entre el siglo Ia.n.e. y el siglo XIV d.n.e., en este último caso en un instante muy próximo al inicio de la conquista normando-castellana responsable de la finalización de la Protohistoria en la isla. Fue en torno al cambio de Era cuando se inició la explotación extensiva del territorio de Lanzarote, fenómeno que se sustentará en un tipo de asentamiento que responde a un modelo de factorías agrarias (El Bebedero, Caldereta de Tinache...) vinculadas a los intereses económicos del mundo romano (Atoche et al., 1995). Hasta ese momento la isla sólo había sido objeto de una colonización de baja intensidad, representada tanto por algún enclave en la costa (Rubicón)11 como del interior de la isla (nivel más profundo de Buenavista), dicotomía que también se refleja en la manera diferencial de ocupar el territorio insular: hasta el siglo IV d.n.e. mediante un patrón disperso basado en asentamientos de pequeña entidad y funcionalidad orientada a la realización de actividades agropecuarias y a partir de ese instante mediante un patrón concentrado en núcleos urbanos de diferente entidad (Atoche, 1993a). 4.1. Periodización de la Protohistoria de Lanzarote Sobre la base de lo señalado y tomando como punto de referencia nuestra propuesta de fasificación para las culturas protohistóricas canarias (Atoche, 2008 y Tabla 5), tendríamos que en Lanzarote la secuencia crono-estratigráfica se correspondería con las siguientes etapas y fases. P. Atoche Peña / Estratigrafías, cronologías absolutas y periodización cultural de la Protohistoria … 127 © Universidad de Salamanca Zephyrus, LXIII, enero-junio 2009, 105-134 canario debió partir de la reactivación cultural y económica que se produjo en la Baja Andalucía durante el Bronce final, un periodo en el que se amplió la ocupación del espacio mediante la reocupación de viejos asentamientos y el establecimiento de otros muchos de nueva planta. 11 Rubicón, en el extremo más meridional de Lanzarote (Atoche et al., 1999) y algún otro de Fuerteventura, serán el modelo para ese tipo de asentamiento, caracterizado por presentar unas estructuras paralelizables a las que están presentes en las factorías ubicadas en la cercana costa africana establecidas en época fenicio-púnica y reactivadas por Iuba II, manteniéndose en funcionamiento durante casi todo el periodo romano-mauritano explotando los abundantes recursos marinos y terrestres de esa región atlántica. ETAPAS DEL POBLAMIENTO HUMANO FASES CULTURALES O MICROSECUENCIAS INSULARES VARIABLES QUE EXPLICAN EL CAMBIO CULTURAL MOTOR DEL CAMBIO ISLAS COLONIZADAS 1.ª ETAPA DESCUBRIMIENTO, COLONIZACIÓN Y ESTABLECIMIENTO (circa ss. x a.n.e.-iii d.n.e.) FASE FENICIA (ss. x-vi a.n.e.) FASE PÚNICA (ss. vi-ii a.n.e.) EXPANSIÓN COMERCIAL ATLÁNTICA Integración económica de las islas en los circuitos mediterráneos como productoras de materias primas (Cartago unifica la Fenicia occidental) Pobladas: las islas centrales Colonizadas: las islas extremas (La Palma y Lanzarote) HIATUS (ss. ii-i a.n.e.) CRISIS DEL MODELO PÚNICO DE COLONIZACIÓN FASE ROMANA (ss. i a.n.e.-iii d.n.e.) INTENSIFICACIÓN ECONÓMICA EN EL ATLÁNTICO AFRICANO - Expansión económica en la Mauritania Tingitana - Intensificación económica: integración de la producción agrario-pesquera Se afianza la presencia humana en las islas pobladas y se produce el establecimiento definitivo de población en islas hasta entonces sólo colonizadas (p. e. Lanzarote, Fuerteventura o La Palma) 2.ª ETAPA ABANDONO (circa ss. iii-iv d.n.e.) FASE CANARIA (circa ss. iii-xiii d.n.e.) CONSTITUCIÓN Y DESARROLLO DE LAS CULTURAS INSULARES CANARIAS FIN DE LA DEPENDENCIA ECONÓMICA EXTERNA Y DESARROLLO DE PROCESOS ECONÓMICOS Y SOCIALES AUTÁRQUICOS Crisis político-económica de las formaciones sociales paleocanarias Pobladas: todas 3.ª ETAPA AISLAMIENTO (circa ss. iv-xiii d.n.e.) Readaptación y diversificación de las formaciones sociales paleocanarias 4.ª ETAPA ACULTURACIÓN (ss. xiv y xv) FASE DE DESTRUCCIÓN DE LAS CULTURAS INSULARES CANARIAS EXPANSIÓN COMERCIAL ATLÁNTICA Crisis generalizada de las formaciones sociales paleocanarias Pobladas: todas TABLA 5. Propuesta de periodización para la Protohistoria canaria y de explicación del registro material a partir de las tendencias observadas en base a variables socioeconómicas (Atoche, 2008). 4.1.1. Primera etapa: descubrimiento, colonización y establecimiento (circa siglos Xa.n.e. al III d.n.e.) Esta primera etapa abarca casi un milenio y medio, espacio temporal durante el cual se sucederían el inicio y posterior desarrollo de la exploración de los recursos del Atlántico africano, el descubrimiento de los archipiélagos canarios12, su colonización y el posterior establecimiento de los primeros grupos humanos. Es una etapa muy dinámica, pudiéndose diferenciar varias fases sucesivas: Fase Fenicia: Descubrimiento y colonización inicial (siglos Xal VI a.n.e.) Desde la perspectiva cronológica el desarrollo de esta fase coincidiría con la exploración, valoración y explotación de la fachada atlántica africana realizadas por mercaderes y pescadores fenicios (gadiritas, lixitas...) asentados en el occidente mediterráneo. Por lo que a la isla de Lanzarote se refiere esta etapa supone el inicio de su colonización, proceso que se concreta con la fundación por parte de marinos fenopúnicos de al menos un establecimiento costero, el de Rubicón (Atoche et al., 1999; Atoche, 2003). Fase Púnica: Colonización y establecimiento definitivos (siglos VI al II a.n.e.) El cierre de los mercados del Próximo Oriente a los metales del occidente mediterráneo y la consecuente reorientación económica hacia las producciones agrarias profundizan los contactos púnicos con las poblaciones indígenas de Occidente incrementándose la actividad productiva, razón que motivaría la necesidad de continuar e incluso incrementar el establecimiento de nuevos grupos de población no sólo en centros del Mediterráneo sino también del Atlántico y Canarias mediante la trasplantación de comunidades de libiofenicios. Con esas poblaciones norteafricanas Cartago protagonizaría un proceso de colonización impulsado por objetivos geoestratégicos y de explotación agraria. Durante esta fase13 se crearían en las islas las infraestructuras necesarias para la puesta en marcha de su explotación agraria mediante el establecimiento en puntos estratégicos de asentamientos dotados con los elementos necesarios para facilitar la captación de los recursos insulares. En Lanzarote ese hecho lo hemos documentado en el asentamiento de Buenavista, con una primera fase activa desde el último tercio del siglo VI a.n.e. hasta al menos el siglo IV a.n.e., la cual se corresponde desde el punto de vista de nuestra estratigrafía con el subestrato V-1. Fase Romana: Culminación de la colonización de las islas (siglos Ia.n.e. al III d.n.e.) Tras la caída de Cartago en el 146 a.n.e. los datos suministrados por la arqueología señalan que a partir del siglo Ia.n.e. la intensificación económica que se produce en el Atlántico canario-norteafricano, de la que fue responsable Iuba II, reanudó y/o mantuvo la presencia efectiva en Canarias de gentes ajenas a las islas. Navegantes romanizados procedentes del Círculo del Estrecho transitaron las aguas canarias hasta finales del siglo III o comienzos del IV d.n.e. (Atoche et al., 1995; Atoche y Paz, 1999; Atoche, 2006), tras la crisis del Imperio Romano y el abandono por éste de buena parte de la provincia Tingitana, lo que puso fin a las actividades de un amplio número de factorías de la costa atlántica marroquí (Ponsich y Tarradell, 1965: 116-117). Desde la perspectiva estratigráfica esta fase se corresponde con nuestro estrato IV. 4.1.2. Segunda etapa: abandono (circa siglos III-IV d.n.e.) A diferencia de la etapa anterior, ésta presenta un desarrollo cronológico muy corto. Viene determinada por el final de la dependencia económica externa resultado de la crisis político-económica que afectó al Imperio Romano en el siglo III, un fenómeno ajeno a las islas el cual sería responsable de su aislamiento y de la consecuente crisis de unas formaciones sociales hasta entonces volcadas al exterior. Se inicia así uno de los procesos culturales más interesantes de la Protohistoria canaria al generar en las islas el desarrollo de endemismos culturales que permiten explicar muchas de las diferencias que son observables en las culturas insulares del Imilenio d.n.e. El desarrollo de esta etapa supone la paralización de la actividad de las factorías agrarias existentes en 128 P. Atoche Peña / Estratigrafías, cronologías absolutas y periodización cultural de la Protohistoria … © Universidad de Salamanca Zephyrus, LXIII, enero-junio 2009, 105-134 12 Acerca de la visión geográfica que se tenía de las islas Canarias durante la Antigüedad tardía pueden consultarse los trabajos de A. Santana et al. (2002) y P. Atoche (2003). 13 Si seguimos las tesis de F. López Pardo (1990: 61), el inicio de esta fase estaría muy próximo al proceso de creación de colonias de libiofenicios en la costa atlántica africana descrito por el Periplo de Hannón. Lanzarote (El Bebedero, Caldereta de Tinache...)14, interrupción bien documentada en Tinache al final del estrato IV, momento en que el lugar se abandona durante un periodo de tiempo que discurriría entre las postrimerías del siglo III o las primeras décadas del siglo IV d.n.e. hasta los inicios del siglo VII d.n.e. (Atoche et al., 2007). 4.1.3. Tercera etapa: aislamiento (circa siglos IV al XIII d.n.e.) El abandono generó el desarrollo de una nueva etapa que se extenderá a lo largo de casi un milenio, en la que se asiste a la aparición de las denominadas culturas insulares canarias, cuyo origen está en la aparición de procesos económicos y sociales autárquicos resultado de la readaptación y diversificación de las formaciones sociales insulares a las nuevas circunstancias ocasionadas por el aislamiento exterior. Constituyó una fase de auténtico aislamiento, un periodo oscuro como lo definimos en su momento desde una perspectiva extrainsular (Atoche y Ramírez, 2001), pero en Canarias constituye la etapa mejor documentada arqueológicamente. En ella hemos diferenciado una sola fase: Fase Canaria: Constitución y desarrollo de las culturas insulares canarias (circa siglo III al siglo XIII d.n.e.) La desconexión con los centros que dieron origen al descubrimiento y posterior colonización de Canarias obligaría a las poblaciones insulares a desarrollarse en un relativo aislamiento, generándose unos sistemas culturales caracterizados por hallarse inmersos en un estadio tecnológico que hemos denominado Neolítico forzado (Atoche y Martín, 1999). Entre los aspectos culturales que por entonces debieron reorientarse se hallaba sin duda el subsistema económico; de esa manera, durante la Protohistoria de las islas es posible observar al menos dos modelos de subsistencia: uno inicial, caracterizado por su dependencia externa e intercambio desigual, el cual debió perdurar en mayor o menor medida desde el establecimiento humano en la primera mitad del Imilenio a.n.e. hasta el siglo IV d.n.e., y otro posterior, autárquico, basado en una economía agraria de amplio espectro, el cual alcanzará el siglo XV d.n.e. en el que la llegada de los conquistadores normandos bajomedievales puso punto final a la Protohistoria. Desde la perspectiva de nuestra secuencia cronoestratigráfica, esta fase se corresponde con el estrato III y, desde la perspectiva cultural, con la denominada “cultura de los mahos”. 4.1.4. Cuarta etapa: aculturación (siglos XIV y XV) Se inicia en el siglo XIII, cuando el archipiélago canario vuelve a ser frecuentado por navegantes europeos que dieron lugar al denominado “redescubrimiento” (Serra, 1961; Morales Padrón, 1971), el cual prepara la conquista normando-castellana a lo largo del siglo XV. 5. Conclusiones Los modernos procedimientos de datación isotópica nos permiten intentar ordenar los acontecimientos en el tiempo, conocer el/los momento/s en que ocurrieron los hechos que se intentan explicar y asentar sobre bases sólidas la temporalidad del registro arqueológico. En este trabajo hemos analizado y relacionado los datos estratigráficos, cronológicos y medioambientales registrados en diversas excavaciones efectuadas en yacimientos protohistóricos de Lanzarote. Las casi tres decenas de referencias cronométricas contextualizadas en las diferentes secuencias estratigráficas evidenciadas se han organizado en varias series que permiten situar durante la fase púnica, en el siglo VI a.n.e. (Buenavista, 530 BC cal.), la ocupación humana más antigua de la isla, en un momento varios siglos posterior al inicio de la colonización a nivel del archipiélago tal y como parecen indicar los hallazgos recientemente efectuados en el yacimiento de El Descubrimiento, sitio localizado en la costa meridional del islote de La Graciosa, donde se registraron entre otros elementos varios fragmentos de cerámicas rojizas modeladas a torno que, una vez analizadas por termoluminiscencia, han proporcionado dos dataciones que fijan la primera presencia humana en esa isla en P. Atoche Peña / Estratigrafías, cronologías absolutas y periodización cultural de la Protohistoria … 129 © Universidad de Salamanca Zephyrus, LXIII, enero-junio 2009, 105-134 14 Estamos ante factorías ganaderas, activas estacionalmente, en las cuales durante los meses de febrero a abril se sacrificaba y procesaba la carne y cueros de un número elevado de cabezas de ganado menor (cabras y ovejas), obteniéndose unos productos con destino, una vez salados, a los mercados mediterráneos, probablemente a través del puerto de Gades, el cual durante más de un milenio canalizó gran parte de las producciones de la Mauritania occidental (Martínez y Carreras, 1993: 102). Por tanto, estamos ante un proceso productivo en el que los marinos gaditanos debieron jugar un papel activo como impulsores e intermediarios.