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Género y psicología

Guil Bozal, Ana

Abstract

El propósito fundamental de esta presentación será plantear cómo la Psicología, desde sus inicios, ha estado plagada de sesgos sexistas que siguen aún ejerciendo su influencia. Desde el “Examen de los Ingenios para la Ciencia” única obra del llamado patrón laico de la Psicología, Huarte de San Juan (1529-1588), hasta la actualidad, los estudios psicológicos –especialmente la Psicología diferencial-, se han caracterizado por estar realizados desde perspectivas androcéntricas, que invisibilizan a las mujeres, cuando no las minusvaloran, interpretando las diferencias como constatación de su inferioridad. Haremos un breve repaso histórico citando algunos autores especialmente misóginos, e igualmente visibilizando a autoras que han quedado en el olvido porque, como diría Carol Gilligan en su obra In a diferente voice: psicological theory and women´s development, existen otras voces diferentes, igualmente importantes en el desarrollo y la construcción de la Ciencia Psicológica.

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GÉNERO Y PSICOLOGÍA Guil Bozal, Ana Dpto. de Psicología Social Universidad de Sevilla [email protected] RESUMEN: El propósito fundamental de esta presentación será plantear cómo la Psicología, desde sus inicios, ha estado plagada de sesgos sexistas que siguen aún ejerciendo su influencia. Desde el “Examen de los Ingenios para la Ciencia” única obra del llamado patrón laico de la Psicología, Huarte de San Juan (1529-1588), hasta la actualidad, los estudios psicológicos –especialmente la Psicología diferencial-, se han caracterizado por estar realizados desde perspectivas androcéntricas, que invisibilizan a las mujeres, cuando no las minusvaloran, interpretando las diferencias como constatación de su inferioridad. Haremos un breve repaso histórico citando algunos autores especialmente misóginos, e igualmente visibilizando a autoras que han quedado en el olvido porque, como diría Carol Gilligan en su obra In a diferente voice: psicological theory and women´s development, existen otras voces diferentes, igualmente importantes en el desarrollo y la construcción de la Ciencia Psicológica. PALABRAS CLAVE: Género, Androcentrismo, Misoginia, Hª de las Mujeres. INTRODUCCIÓN.- Las mujeres científicas han permanecido invisibles a lo largo de la historia hasta que, desde hace pocas décadas, los estudios de las mujeres empezaron a sacar a la luz la vida y la obra de multitud de investigadoras que, desde los albores mismos de la Ciencia, han venido contribuyendo a la construcción científica del saber en sus distintas áreas de conocimiento. Desde la antigüedad hasta nuestros días, la historia está plagada de ideas misóginas acerca de la naturaleza femenina, que en nada han facilitado la vida de aquellas que no seguían el secular mandato patriarcal de dedicarse exclusivamente al cuidado de los demás. Por ello, a las mujeres que despuntaban en actividades consideradas poco apropiadas para su sexo, se las ignoraba en el mejor de los casos, cuando no se las ridiculizaba, se las acosaba, se las martirizaba y durante varios siglos, se las llegó hasta a quemar en la hoguera. PSICOLOGÍA Y MISOGINIA.- En los manuales de Historia de la Psicología, son muy pocas las mujeres que se suelen citar y las pocas que aparecen, en la mayoría de las ocasiones son conocidas por su apellido –o el de sus maridoso como colaboradoras de sus maestros, por lo que en demasiados casos pasan inadvertidas para la mayoría de las y los estudiosos. 555 Al analizar las ideas que, desde los orígenes del conocimiento psicológico, se han venido vertiendo sobre las mujeres, esta invisibilidad empieza a encontrar explicación. Y no es que la Psicología haya sido una ciencia especialmente sexista; simplemente asimiló sin crítica alguna la milenaria herencia androcéntrica de nuestra cultura. Haciendo un repaso por la mayoría de los considerados padres de la Psicología, basta con analizar algo más a fondo sus obras para enseguida encontrar verdaderas barbaridades sobre las mujeres, que con buena voluntad podríamos tachar en algunos casos de ingenuas, aunque en otros está claro que son absolutamente misóginas. Juan Huarte de San Juan (15291588), es considerado el Patrón laico de la Psicología en España, y especialmente, el precursor de la Psicología diferencial y de la consiguiente orientación profesional. Fue filósofo y médico y escribió una única obra: el Examen de Ingenios para las Ciencias, texto que influiría notablemente en el posterior desarrollo de otras muchas disciplinas científicas tales como la Neurología, la Pedagogía, la Antropología o la Sociología. En ella estudiaba los diferentes temperamentos humanos desde una perspectiva aristotélicotomista, haciendo éste tipo de consideraciones sobre las mujeres: [...] con haberla hecho Dios con sus propias manos y tan acertada y perfecta en su sexo, es conclusión averiguada que sabía mucho menos que Adán. Lo cual, entendido por el demonio, la fue a tentar, y no oso ponerse a razones con el varón temiendo su mucho ingenio y sabiduría. [...] la razón de tener la primera mujer no tanto ingenio, le nació de haberla hecho Dios fría y húmeda que es el temperamento necesario para ser fecunda y paridera y el que contradice el saber, y si la sacara templada como Adán, fuera sapientísima, pero no pudiera parir... Aunque pudiéramos “disculpar” este tipo de aseveraciones, por haber sido realizadas en una época en que la interpretación rígida de la religión católica invadía literalmente la vida y las mentes de la mayoría de las personas, sin embargo, siglos más tarde el padre del psicoanálisis, Sigmund Freud, seguía afirmando en Tres ensayos para una teoría sexual (1905): 556 Cuando la susceptibilidad erógena al estímulo ha sido transferida con éxito en la mujer, del clítoris a la vagina, esto indica que ha adoptado una nueva localización principal para los fines de su ulterior actividad sexual. El hombre sin embargo mantiene su localización principal sin alteraciones desde la niñez. El hecho de que las mujeres cambien de ese modo la zona erógena principal, unido al empuje represivo durante su pubertad, que margina por así decirlo su masculinidad infantil, son los principales determinantes de la mayor tendencia de la mujer a las neurosis y especialmente a la histeria. Y estos determinantes están íntimamente unidos a la esencia de la feminidad. Y hacía este tipo de “razonamientos” sobre la existencia de ficticias enfermedades propias de las mujeres, pese a recocer en su Análisis profano (1926) su ignorancia, lo que no le impidió seguir haciendo ridículas afirmaciones: De la vida sexual de la niña sabemos menos [...] también la vida sexual de la mujer adulta continua siendo un continente negro para la Psicología [...] Sin embargo hemos descubierto que [...] experimenta envidia del pene [...] Evidentemente que tales ideas habrían de ser refutadas acertadamente por las mujeres. Karen Horney (1885-1952) en concreto, criticó en su Psicología femenina la idea freudiana de envidia al pene, y aunque aceptó que ésto podría ocurrir en algunas mujeres neuróticas, evidentemente estaba muy lejos de ser un fenómeno universal, sugiriendo que lo que parecía ser una envidia al pene era realmente una envidia justificada al poder de los hombres en este mundo. De hecho, decía, podría haber una contrapartida masculina a la envidia al pene en los hombres, la envidia al útero, que sería aquella envidia que sienten ante la habilidad femenina de criar hijos. Argumentando que quizás, la necesidad neurótica de éxito en los hombres y de querer que sus apellidos perduren después de su muerte, es una compensación por su incapacidad de perdurar una parte de sí mismos a través de llevar consigo, amamantar y criar a sus hijos. La envidia a la maternidad es la clave para entender la actitud de temor de los hombres hacia las mujeres, y esta envidia es la que se disfraza y proyecta inventando en las mujeres la envidia del pene. Ciertamente Horney nos ofrece una perspectiva bastante distinta de las neurosis, ya que las considera algo mucho más contínuo en la vida de las personas normales de lo que hasta el momento habían entendido sus colegas. Específicamente definió 10 patrones particulares de necesidades neuróticas, que entendía como intentos de hacer la vida más llevadera, como formas de “control interpersonal y de adaptación”, que serían algo 557 cotidiano para la gente normal, pero especialmente exagerado, intenso y distorsionado en el caso de las personas neuróticas: - Necesidad neurótica de afecto y aprobación. - Necesidad neurótica de pareja. - Necesidad neurótica de restringirnos la vida, de no pedir nada, de satisfacernos con muy poco. - Necesidad neurótica de poder. - Necesidad neurótica de explotar a los demás. - Necesidad neurótica de reconocimiento o prestigio social. - Necesidad de admiración personal. - Necesidad neurótica de logro, minusvalorando lo que no se posee. - Necesidad neurótica de autosuficiencia e independencia. - Necesidad de perfección e inexpugnabilidad. Volviendo a los “grandes maestros” y en la misma línea que Freud, Carl Jung (18751961) iniciador de la Psicología profunda -de forma algo más solapada-, escribía en 1928 considerando al varón como el único ser capaz de desarrollar actividades relacionadas con el estudio y el trabajo intelectual, pues la mujer actúa en contra de su naturaleza cuando se obstina en dedicarse a otra cosa que no sean las relaciones y la entrega a los demás: Nadie puede soslayar el hecho de que al seguir una vocación masculina, estudiar y trabajar como un hombre, la mujer esta haciendo algo que no corresponde del todo con su naturaleza femenina, sino que le es directamente perjudicial. La psicología femenina se funda en el principio de Eros, el gran ligador entregador, mientras que una antiquísima sabiduría, ha adscrito el Logos al hombre como su principal rector.  Otro de los autores más citados al estudiar el desarrollo moral, Lawrence Kohlberg (1927-1987), tampoco dudó en interpretar como flaqueza moral el hecho de que las adolescentes no se adecuaran a los niveles que él ideó como universales. En su teoría habría varios estadios en el desarrollo moral: - Los niños y niñas muy pequeños aprenden que hay que obedecer: esa es la ley. - Poco después, empiezan a darse cuenta de que basta un intercambio instrumental que satisfaga las necesidades de las partes. - Algo más mayores, pasan a considerar los distintos intereses de las personas implicadas, las relaciones y la conformidad entre ellas. - Los adolescentes comienzan a percatarse de la importancia de cumplir con el orden social establecido para tener tranquila la conciencia. - Aprende a acatar los derechos primarios y se establece una especie de “contrato social” útil. - Se adquieren los principios éticos universales propios de las personas adultas. Pues bien, Kohlberg concluyó de sus observaciones, que las adolescentes sólo alcanzaban los 3 primeros niveles, pues según él, se quedaban estancadas en las relaciones con los demás. 558 Carol Gilligan adujo In a Different Voice, que las chicas piensan de forma diferente, lo que no implica menor capacidad para hacer razonamientos morales, sino solo que se preocupan más por los demás, que tienen mayor capacidad emocional, que son más sensibles y que privilegian las responsabilidades por encima del cumplimiento de abstractos deberes y/o derechos. Por éstas ideas, es considerada la principal impulsora de la llamada ÉTICA DEL CUIDADO (contextual, responsable frente al prójimo, preocupada por las relaciones desde una concepción global y no sólo normativa de la moral); en contraste con la ÉTICA DE LA JUSTICIA que mueve con más frecuencia a los varones (individualista, formal, reglada y abstracta en relación con los demás). En consecuencia, elaboró sus fases del desarrollo moral en paralelo a las de Kohlberg, pero con contenido muy diferente. Mientras que la ética de la justicia ponía el acento en la imparcialidad, la universalidad y la igualdad, eliminando diferencias, la ética del cuidado pone el acento en el respeto a la diversidad y en la satisfacción de las necesidades de los demás, que nunca deben ser dañados/as: - Atención al Yo asegurando la supervivencia: cuidado de sí misma. - Consideración del planteamiento del primer nivel como egoísta. - Conexión responsable entre el Yo y los otros/as: atención a los demás y la relegación de sí misma a un segundo plano. - Análisis del desequilibrio entre autosacrificio y cuidado, reconsiderando la relación entre el Yo y los demás. - Inclusión del Yo y de los demás en la responsabilidad del cuidado. Necesidad de equilibrio entre el poder y el cuidado de sí misma, por una parte, y el cuidado a los demás por la otra. Carol Gilligan nació en 1936 y en 1997 fue nombrada profesora de Estudios de Género en la Universidad de Harvard en donde, hasta 1963, no habían conseguido las mujeres ni siquiera que se les reconociera el doctorado, tal y como veremos a continuación que les sucedió a otras muchas pioneras. MUJERES PIONERAS EN PSICOLOGÍA.- Como ya comentamos en la introducción, las mujeres han estado presentes en la construcción científica del conocimiento en todas las áreas del conocimiento, pese que sus aportaciones hayan sido sistemáticamente minimizados en la historia de las distintas disciplinas, razón por la que sus nombres nos resultan en la mayoría de las ocasiones totalmente desconocidos. Sin afán de ser exhaustivas, vamos a hacer un pequeño recorrido por la vida y la obra de algunas pioneras en Psicología, que esperamos sea un estímulo para futuros estudios y publicaciones que sirvan para visibilizar el trabajo, tantas veces oculto, de las mujeres. 559 Christine Ladd Franklin (1847-1930), es una de las primeras psicólogas pioneras que hemos podido encontrar. Nació en Windsor, Connecticut y estudió en el recién inaugurado Vassar College, cerca de Nueva York. Al terminar, como las mujeres no tenían fácil acceso a los laboratorios y la observación, se dedicó a las matemáticas para las que no necesitaba ningún aparato especial. En 1978, con ayuda de James Joseph Sylvester, se graduó en la Universidad Johns Hopkins. Realizó su tesis en lógica y matemáticas en 1882 con un trabajo titulado On the Algebra of Logic dirigido por Charles Sanders Peirce, que fue publicado en Studies in Logic (Peirce, ed.) en 1883. Sin embargo, su doctorado sólo le fue reconocido varias décadas después, en 1926. Colaboró en el Dictionary of Philosophy and Psychology publicado en 1901-1905, apareciendo sus contribuciones bajo las iniciales "C.L.F.". Posteriormente se interesaría por la visión del color, publicando en 1929 Color and Color Theories. En 1882 se casó con Fabian Franklin, profesor de matemáticas de la Universidad Johns Hopkins. Tuvieron 2 hijos, un chico que vivió sólo unos pocos días y una niña Margaret Ladd Franklin que llegó a ser un miembro destacado del movimiento sufragista de mujeres. Christine Ladd ayudó a muchas mujeres a conseguir su graduación. Mary Whiton Calkins (1863-1930) ha sido habitualmente ignorada en la historia, pese a haber sido en 1905 la primera mujer presidenta de la APA. Estudió en el prestigioso y también recién estrenado Smith College y después, Psicología experimental en Harvard, donde por ser mujeres lo hizo en calidad de “estudiante especial” -con William James entre otros-, aunque tampoco a ella le reconocieron oficialmente allí jamás su doctorado. Sólo pudo desarrollar su carrera profesional a lo largo de casi 40 años, en otro college femenino, donde habitualmente exigían a las profesoras no estar casadas y siempre reivindicó las capacidades intelectuales de las mujeres, atribuyendo las diferencias entre hombres y mujeres a influencias ambientales. A partir de 1900 abandonó la Psicología experimental en aras de la Psicología Social, desarrollando una teoría del self más en relación con la ética del cuidado y con su experiencia docente en el Wellesley College, que defenderá durante toda su vida frente al burocrático entorno universitario conductista. Calkins desarrolló su teoría social del self a lo largo de 30 años y la contrastó con los sistemas dominantes observando que había 2 puntos de vista: la Psicología de la conciencia de los procesos mentales y la Psicología de la conciencia compleja del yo real con sus relaciones. En A First Book in Psychology en 1910, esgrimió que, puesto que los procesos mentales no existen al margen del yo que los experimenta, el objeto de 560 la Psicología no puede ser otro que el mismo SELF consciente. Y en The Self in Scientific Psychology (1915) planteó que la Psicología científica difiere de la experiencia cotidiana no en su objeto –la conciencia de sí mismosino en su método analítico, clasificatorio y explicativo. En palabras de Carol Gilligan, tanto en la obra como en el comportamiento de Mary Whiton Calkins -la mayor de 5 hermanos, atendiendo durante años a su madre enferma-, se hace evidente la importancia del elemento relacional que caracteriza a la ética del cuidado. Margaret Floy Washburn (1871-1939) inció sus estudios de Psicología de la Universidad de Columbia con James McKeen Cattell, aunque lo tuvo que hacer como “oyente” porque a las mujeres no las admitían como estudiantes en aquellos años. Por ello y animada por su profesor, se trasladó a la Universidad de Cornell en 1892, y allí prosiguió sus estudios bajo la dirección de E.B Tichener, llegando a ser su mejor estudiante. Realizó su tesis doctoral en 1894, sobre The influence of visual imagery on judgements of tactual distance and direction, pasando a ser así la primera mujer doctora en Psicología. Trabajo que Titchener envió a Wilhem Wundt que lo publicó en Philosophische Studien en 1895, iniciándose con ello su influencia sobre la Psicología centroeuropa. Trabajó como profesora en distintos colleges siendo, en la Universidad de Cincinnati, la única mujer de toda la Facultad. En 1903, regreso ahora ya de catedrática al Vassar College, en donde había estudiado de jovencita y allí permaneció 34 años hasta que una enfermedad la obligó a retirarse como profesora emérita de Psicología. Washburn es una de las figuras más destacadas de la Psicología en EEUU en la primera década del siglo XX, ya que contribuyó especialmente a la construcción científica de la Psicología y a su desarrollo académico. En sus estudios experimentales sobre comportamiento animal y cognición (The animal Mind, 1908), defendió la idea de que la mente y no sólo el comportamiento, es igualmente legitima e importante como área de interés para los estudios psicológicos. Y ello en una época en que se consideraba que sólo el comportamiento observable podía ser objeto de la investigación científica seria en Psicología. Publicó numerosos libros y artículos que tuvieron gran influencia. Especialmente en 1916, Movement and Mental Imagery, en donde se anticipó a las investigaciones actuales sobre el papel de las imágenes mentales en la dirección del pensamiento y la conducta. Y durante los años 20 siguió recopilando datos en diversos países y escuelas psicológicas–conductismo, estructuralismo, funcionalismo, Gestaltpara fortalecer sus argumentos. 561 En 1921 fue elegida presidenta de la APA, siendo además la primara mujer psicóloga y la segunda mujer científica miembro de la National Acedemy of Sciences en 1932. Jamás se casó, consagrando su vida entera a su carrera y al cuidado de sus padres. Helen Bradford Thompson Wooley (1874-1947) estudió en la Universidad de Chicago entre 1893 y 1897, obteniendo su doctorado summa cum laude en 1900 por su investigación experimental sobre las diferencias psicológicas entre hombres y mujeres, trabajo que publicó en 1903 en 2 libros (Mental Traits of Sex; Psychological Norms in Men and Women). En ellos muestra cómo las diferentes capacidades y habilidades entre unos y otras son socioeducativas y no biológicas. Se especializó en Neuroanatomía y en Psicología evolutiva y clínica infantil, elaborando test mentales, entre otros y junto con su colega Helen Cleveland, la famosa escala Merrill-Palmer de habilidad cognitiva general para preescolares. Fue sufragista y feminista y se preocupó siempre por la Psicología de los sentimientos. Leta Stetter Hollingworth (1886-1939), aunque inicialmente se especializó en Literatura y escritura creativa en la Universidad de Nebraska, posteriormente se licenció en Filosofía y Letras en Columbia, estudiando Psicología educativa. Este último hecho fue decisivo para que la contrataran en una clínica de discapacitados, en donde se dedicó a la aplicación de test mentales. En 1914, quienes realizaban esta actividad fueron contratados en el Civil Service, convirtiéndose así en la primera psicóloga funcionaria de Nueva York. Poco después, la trasfirieron al Bellevue Hospital donde en 1916 fue nombrada jefa del Laboratorio psicológico, compaginándolo con la realización de su doctorado sobre Funcional Periodicity, que presentó ese mismo año en la Universidad de Columbia. En su investigación, contrastaba las habilidades mentales y motoras de las mujeres durante el periodo menstrual y fuera de él, con las de los hombres, no encontrando evidencia alguna de que las mujeres tuvieran un ciclo de debilitamiento, tal y como se mantenía en la época. Amanda Labarca (1886-1975) sólo fue profesora de Psicología durante un tiempo, pero su labor a favor de los derechos de las mujeres en su país merece un lugar destacado. Se graduó en Pedagogía en 1905, con apenas 19 años, y en 1906 se casó con el profesor Guillermo Labarca Huberston. Junto a él, viajó a Estados Unidos para perfeccionarse en el Teacher's College de la Universidad de Columbia, en Nueva York, 562 y, posteriormente, hasta Francia donde en 1912 ingresó en la Universidad de La Sorbonne. En 1918 fue enviada a Estados Unidos por el gobierno para realizar un profundo diagnóstico sobre el sistema escolar de ese país. Al año siguiente, fundó el Consejo Nacional de Mujeres, con el objetivo de reivindicar el papel de las mujeres dentro de la sociedad, iniciando con ello una ardua batalla cuyo primer logro fue la promulgación del decreto, el 12 de marzo de 1925, que levantaba la incapacidad legal de la mujer. En 1922, con 36 años, fue nombrada profesora extraordinaria de la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad de Chile, después de realizado su examen de suficiencia. La trascendencia de este hecho fue celebrada en un homenaje realizado por académicos, mujeres y estudiantes, al que asistieron el Presidente de la República y el presidente de la Sociedad Nacional de Profesores. La ocasión lo merecía: Amanda Labarca se había convertido en la primera mujer que accedía en calidad de académica, a la Universidad de Chile. Habiendo iniciado su carrera universitaria como profesora del curso de Psicología, a fines de 1923 ascendía al grado de profesora ordinaria de Filosofía; es decir, pasaba a ser miembro activo de la comunidad académica. Poco después fue nombrada vicepresidenta de la Asociación de las Mujeres Universitarias , participando activamente en la lucha por alcanzar el derecho al voto, hecho que consiguieron finalmente en 1934, en unas elecciones municipales. Igualmente fue delegada del presidente de la República en el Consejo Universitario, cargo que ocupó hasta 1952, y embajadora de Chile ante las Naciones Unidas, durante el gobierno de Gabriel González Videla. En 1955, dejó la Universidad de Chile aunque ocho años después, fue nombrada profesora emérita de la Facultad de Filosofía y Educación, el grado académico más importante entregado sólo a profesionales muy destacados. Pese a estar jubilada, continuó trabajando en política. En 1961, creó la Liga Cívica Femenina y en 1967, la Confederación de Organizaciones Femeninas (Cofech), organismo que presidió hasta 1970. También en 1969 fue designada miembro de la Academia de Ciencias Políticas, Sociales y Morales del Instituto de Chile. Arminda Aberasturi (1910-1972), nació en Buenos Aires y fue una de las pioneras del movimiento psicoanalítico argentino. Estudió Pedagogía en la Universidad de Buenos Aires y el 1937 se casó con Enrique Pichón-Rivière en, integrándose con él en un grupo de profesionales que querían ofrecer al psicoanálisis una nueva tierra prometida que lo salvara del fascismo desencadenado en Europa. Cinco años más tarde recibió su formación didáctica con Angel Garma, y a partir de ahí se convirtió en una de las principales figuras de la Asociación Psicoanalítica Argentina ejerciendo como analista de control. Igualmente fue miembro titular de la Asociación Psicoanalítica Internacional (Londres). 563