Axiología y ontología: los valores de la ciencia como funciones no saturadas
Abstract
En este artículo se propone una orientación ontológica de inspiración fregeana para la axiología. A partir de la propuesta de Frege, se introduce la noción de función axiológica y sobre ella se reelabora la noción de valor. Un valor no es cierta propiedad del objeto o una proyección estimativa del sujeto sobre el objeto. El valor es el resultado de la acción de valorar, es decir, el resultado de completar funciones con argumentos, de aplicar una función axiológica a una variable axiológica.
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AXIOLOGÍA Y ONTOLOGÍA: LOS VALORES DE LA CIE NCIA COMO F UN CIONES NO SATURADAS JAVIER ECHEVERRÍA Instituto de Filosofía, CSIC 1 [email protected] R es um en: En este artículo se propone una orientación ontológica de inspiració n fregeana para la axiología. A partir de la propuesta de Frege, se introduce Ja noción de función axiológica y sobre ella se reelabora la no ción de va lor. Un valor no es cierta propiedad del objeto o una proyección estimativa del sujeto sobre el objeto. El valor es el resultado de la acción de valorar, es decir, el resultado de completar funciones con argumentos, de aplicar una función axiológica a una variable axiológica. Abstract: This article propases an ontologica l app roach, inspired by Fr ege ian axiology. From the proposal of Frege, the not ion of the axiological funct i on is introduced and the notion of value is reelaborated. Va l ue is not an intrinsic prope rty of the object or an eslimative projection of the sub j ec t towards the object. Value is the result of the acti on of evaluating, tha t is, t he r esult of comp l eting fu nc t ions with arguments, of applying an axiological function to an ax iological variable. 1. INTRODUCCIÓN La acep tación de que la ac ti vidad científica está gu i ada por diversos sistemas de va lores, y en particular por los valores epis témicos, no só lo inci de sobre Ja filoso fí a de la ciencia, sino que también modifica Este artículo ha sido elabo rado en el marco del proyecto de investigación so bre ·A.xio logía y dinámica de la tecnociencia· dirigido por su aut or en el Instituto de Filosofía del CSIC y financiado por el Ministerio de Ciencia y Tecnología durante el pe rí odo 2000- 2002, y constituyó una aportación a las reunion es científic-.is de la Unidad As ociada CSICUS en Ciencia, Tecnología y Sociedad. A11:mnentos de Ra z ó1t 'l 'écu/ca, Nº S (2002) pp 21·37
22 JAVIER ECHEVE RRí A profu ndamente la noción de valor. La filosofía de los valores de fina l es del siglo XIX y mitad del siglo XX , aun te ni e ndo su origen en l os va - lo r es ec onómi cos, se ha centrado en los va lores éticos, es téti co s, reli - gi osos y políticos. Más reci entemente se habl a de valores ecol ógicos, educativos y democráticos. Por otra pa rte, la filosofía de la ciencia de finales del siglo XX (Kuhn, Putnam, Laudan, etc.) derribó un nuevo dogma del positi vismo, el de la neutralidad axiológica de la ciencia. A part ir de entonces se acep ta cada vez más que la ciencia ti ene sus prop ios valor es (verdad, verosimilitud, precisión, co herencia, rigor, gene ralidad, fec und idad, adecuación empírica, con trastabili dad , etc.), que suele n den om inar se valores epistémicos o internos. También la tecnología tien e sus val ores propios: eficiencia, e fi cacia, utili dad , aplicabilidad, funcionalidad, robust ez, et c. En resumen, la esfera de los valores ha incrementado su radio en l os últim os años, hasta el punto de que la p ro pia noción de valor requiere ser reexaminada para que llegue a ab arca r todo s esos tipos de va lores. En este artículo se hace una propuesta de inspiración fregeana, co nsistente en considerar los valores como funciones no saturadas, que sólo ad quier en significado conc re to cu ando son aplicadas a al go , es d ec ir, en el acto de valorar. Di ch a propuesta tiene múltiples co n sec ue ncias, entre las cuales nos centra rem os en una: la contraposición ent re la axiología y la onto logía. En lugar de acepta r acríticamente que la esfera de lo s valores puede ser subs um id a en la ontología, afirmarem os que los valores no son entidades (o seres), s in o funcione s. Por oposición al marco categorial aristotélico, esta am pliación de las co n cepci ones de Frege ofrece u na nu ev a vía para reflexionar sobr e los val ores, y en particul ar sobre los val ores de la ciencia y la tecnología. 2. DE LA FILOSOFÍA DE LOS VALORES A LA AXIOLOG ÍA DE LA CIENCIA Y LA TECNOLOG[A Una de las prin cipales aportaciones de !a filosofía de l siglo XX ha sido la teoría de los valores, iniciada en el seg und o tercio del siglo XIX. Como señaló Ortega, los econo mistas, y en particular Adam Sm ith, fue - ron l os prim eros en ocuparse de la cuest ión de l os valores2. En la se- 2 J. Ortega y Gasset, Jntroducciún a una estimativa: ¿qué son los valor es? (1923) en Obra Completas, Madrid, Revista de Occidente , vol. VI, p. 315.
AX IOLOGÍA Y ONTOLOGÍA: LOS VALORES DE LA CIENCIA ... 23 gunda mitad del siglo XIX diversos autores (Beneke, Brentano, Ehrenfe ls, Herbart, Lotze, Meinong, Windelband, etc.) comenzaron a desarrollar una filosofía de los valores, que tuvo amplia repercusi ón y desarrollo en la primera mitad del siglo XX. Nietzsche, Hartmann, Scheler, Ortega, Dewey y otros muchos hicieron importantes aportaciones a esta nueva rama de la filosofía, que desde entonces ha pasado a formar parte del corpus filosófico. Los debates se centraron en la definición de los valores, su carácter formal o material, su subjetividad u objetividad, su historicidad, etc. Como sue le ocurrir en filosofía, no se llegó a una so lución definitiv a, pero sí se abrieron nuevos problemas y debates filosófic os , qu e han tenido considerable repercusión a lo largo del siglo pa sado. No vamos a ocupa rnos aquí de la historia de la filosofía de los valores, que abarca un elenco muy amplio de obras y autores.i. Nuestro propósito estriba en investigar las aportaciones que la filosofía de la ciencia ha hecho al debate sobre los valores. Desde que Max Weber afirmó la Werlfreibeit de la sociologia y de la ciencia en general\ la neu tralidad axiológica de la ciencia fue un lugar común entre los científicos (Poincaré, Einstein) y los filósofos de la ciencia (Russell, Moore, Ca rn ap, Ayer, etc.), sobre todo l os de la tradición neopositivista5. Las cosas comenzaron a cambiar cuando Merton (1942) afirmó que , además de métodos y co nocimientos, la cie ncia también incluye • un conjunto de valores y normas culturales que gobiernan las actividades llamadas científicas•6, al que denominó • etbos de la ciencia·. Dichas prescripciones eran •morales tanto como técnicas•7, y entre ellas Merton destacó cuatro imperativos institucionales: el universalismo, el comunismo, el desinterés y el escep ticismo organizado. A principios de los 60, algunos filósofos de la ciencia co ntrarios al neoposi tivi smo comenzaron a afirmar la existencia de valores objet ivos Una obra d t: refer encia al respecto sigut: sien do la de Louis Lavelle, Traité des valeurs, rt:cientemente reditada en París, PUF, 1991. En lengua española puetlt: leerse el libro de Risieri Frontlizi, ¿Qué son los valores? Una introducción a la axíología, México, FCE, 1958. 4 En · El sent i do de la ·n t:utralidad valorativa • dt: las ciencias sociológic:as y económ icas•, en M. Web er, Ensayos sobre metodología sociológica, Bueno s Air es , Amorrortu, 1973. 5 Para un estudio histór ico a fondo de la neutralidad axiológic:a de la ci en cia , vé ase el libro de Rober N. Proctor , Value-Free Science?, Cambridge, Harvard Un iv ersity Prt:ss, 1991. 6 R. K. Merton, La sociología de la ci<mc ia , Madrid, Alianza, 1977, vol. 2, p. 357. 7· !bid. , p. 359.
24 J AVIE R ECHEVERRfA en la ciencia. Tal es el caso de Mario Bunge, qui en negó la dicotomía en tre hechos y valores y afirmó que ·el con tenid o del conocimie nt o científi co es axiológicamente ne utral, pero algunos cr iterios que se utilizan en ciencia son claramente normativos; en re sumen, el lenguaje de la ciencia contie ne orac ion es valorativas•8. Bunge ll egó a aseverar que ·la actividad científica es una escuela de moral• y que ·la ciencia, en su conj unt o, no es éti came n te neutral·9. Más in fl uencia tuvo una co nferencia de Kuhn en 19 73 1 º, en la que, profundizando en su conce pción de l os paradigmas cien tífico s, afirmó que l os paradigmas también inclu yen valores, por ejem plo la precisión , la coherencia, la am plitud, la simplicidad y la fecundidad 11 • En dicho t ex to Kuhn formulaba una nueva pregunta en filosofía de la ciencia: ¿qué es una buena teoría científica?, que fue ret omada por La ud an en su libro Science and Values, a partir de cuya publicación ca be decir que la axiología de la ciencia comen zó a t oma r carta de naturaleza en filosofía el e la ciencia12. El modelo reticular de L audan disti ng uía entre la epist emo logía, la metodología y la axiología de la ciencia, siendo cada una de ellas irreductible a las otras dos. Anterior mente, también Putnam había afirmado la exist enc ia de valores epistémicos en la ciencia, y ello desde una perspectiva ob jetivista 13 , que co ntradecía directamente las t esis subjetivistas de Russell, Carn ap , Ayer y otr os muchos. En r esu men , cabe afirmar qu e en el último cuarto del siglo XX la filosofía de la ci en cia ex periment ó un cierto giro axiológico. Prueba de ello es la proli fe ración de ob ras recientes sobre estas cuestion es 14 . Frente a M. Bunge, Etica y ciencia, Buen os Aires, Siglo XX , 1962, p. 22. 9 /bid ., p. 35 y p. 40. 10 · Pub licada en T. S. Kuhn, La tensión esencial, Mt'xico, FCE, 1982, pp. 344-364. 11 Kuhn, o.e., p p. 344-346. l2. L. Laudan, Science and Values, Berkeley, Univ. of California Press, 1984. 13. Ve r H. Putnam, Razón, verdad e historia, Madrid, Tecnos, 1988. 14 Cabe destacar las aportacion es de H. Lo ngino (Science as Soci al Know/edge. Va/ues and Objectivi~y in Scientific In quiry , Princeton, Prin ce ton Univ. Press, 1990), Evanc.lro Agazzi (El hien, el mal y la ciencia, Madrid, Tecnos, 1996) y Ni ch olas Resch er (Razón y valores en la Era científico-tecnológica, Ba rcel ona , Paidós, 1999). El autor de este artículo ha hecho divers as co nt ribucio nes a la axiologia de la ciencia, compendiadas en Filosofía de la Ciencia (Madrid, A ka l, 1995) y Cie ncia y Valores (Bar celo n a, Dest ino , 2002). Otros autores es p añoles que se han ocupado de estas cuest iones son Ramón Queraltó (Mundo, tecnología y razón en e/fin de la modernidad, Barcelo na , PPU, 1993), We nceslao ]. González (ed it or del número monográfi co sobre Ciencia y valores éticos en Arbor 638 (febrero 1999), Francisco]. Alvar ez (autor con J. Echeverría de l vol ume n Valores y ética en la sociedad informacional, Madrid, UNED , 1999) y Javier Roc.l ríguc7. Alcázar (Ciencia, valores y relativism o, Granad a, Comarcs, 2000), entre otros.
AXIOLOGÍA Y ONTOLOGIA : LOS VALORES DE LA CIENCIA ... 25 a la exclusión de los valores que imperó en la concepc1on heredada en filosofía de la ciencia 1 5, el debate sobre los valores en la ciencia y la tecno logía ha quedado abierto, y es de esperar que así siga s uce - di endo durante los años próximos. Esta irrupción de las cu estiones axio l óg icas en filosofía de la cie ncia no sólo tiene consecuencias para dicha disciplina, sino también para la propia filosofía de los valores. Para intentar pensar co nj untamente los valores éticos, religiosos, estéticos, políticos, ecológicos, tecno lógicos, epistémicos, etc ., se requiere una axiología de nuevo cuño, pues- to que el mon opolio que tenía la moral en el debate sobre los va lores tiende a disminuir. La filosofía de los valores ha debatido ampliamente sobre lo que son los valores, proponiendo múltiples definiciones de la noción de valor. Aquí ensayaremos otra vía de indagación, co nsistente en renunciar al int ento de considerar los valores como entidades (idea le s, abstractas, objetivas, subjetivas, etc.). Para ello contrapondremos la axiología a la ontología de raigambre aristotélica. A nuestro entender, conviene dejar de concebir los valores como entidades o cualidades, sobre todo si ello se hace en el marco categorial aristotélico. Asim ismo pensamos que la cont raposición entre sujeto y objeto no es la más adecuada para reflexionar sobre los va lores. A nuestro entender, los innume rables debates sobre la subjetividad o la objetividad de los va - lores no han producido grandes avances en filosofía de los valores, sino que más bien han generado confusión. Por ello, desarrollaremos una propuesta de inspiración fregeana 16, consistente en considerar a los valores como funciones no saturadas, en lugar de pensarlos como ideas, cualidades o pr eferencias subje tivas, como ha si do habitual en filosofía de los valores. 3. FREGE: CONCEPTOS Y FUNCIONES NO SATURADAS En su artículo ·Sobre concepto y función·17, Frege trasladó a la Lógica la noción matemática de función. Las funciones aritméticas y is Hay que señalar que Hempel sí se inter esó en el problema. Ver. C. G. Hempel, · La ciencia y los valores humanos · (1%5) en La explicación científica, Barcelona, Pa idó s, pp. 89-104. t6 Más ampliam ente expuesta en Echeverría 2002, o.e ., dond e pu eden verse con mayor detalle las razones que nos llevan a hacerla. Retomamos parte de la argum entació n del apa rtado 1.3 de dic ha obra. 17 Citarem os a partir de la traducci ón de Ulises Moulines en G. Frege, Escritos semánticos, Barcelona, Ariel, 1973.
26 J AV IER ECHEVER RÍA a lgebr aicas de los matemáticos ti enen valores num éricos. Al intr od ucir l as funcion es en lógica, Frege distin gu ió un nuevo tipo de va lor es, l os va lores de verda d (verdadero y fa lso), que suelen r epres entar se en l as tablas de va lo res de verdad mediant e 'V ' y 'F' (o '1' y 'O') . Poste riormente esos va lor es de verdad sirvier on para caracter i zar formal mente los div ersos funtores lógicos (negación, conjunci ón , disyunción, im pli - cación, etc.), con lo que la lógica matemática encontró un nuevo procedimiento algorítmico para ll evar a c abo demostr aciones lógicas. La n oción de función proposicional pasó a ser bá sica, por opos ición al an álisis de la lógica clásica basad o en la dist in ción sujeto/pre dicado . Pu es bien, nue stro propósit o consiste en ampliar todavía más la pr opuesta freg ea na, introduciendo la noción de función axiológica, y a partir de ella la noción de va lo r. Co nforme a este planteamiento, lo s va lor es r esu ltarían de aplicar l as funcion es a xio lógicas a diversas ent idades (u obje tos , por dec irlo en la terminología fr egeana) . Un juicio de va lor o una preferencia expresarían lingüístic ame n te el result ado de aplicar funciones a ob jetos. La no ved ad co nsiste en que l os valores dejan de ser propiedades de l os objetos o proyec cion es valorativas de lo s sujetos sobre l os objetos. Una seg unda novedad co nsiste en el carácter co mparativo y fun - cional de las ex presiones axiológicas. Estas últim as so n más amplias que l os juicios de valor, pero nos ref eriremos a estos para il us trar est e se - gu nd o camb io. Salvo exagera cion es, nuestros juici os de valor no suelen aseverar la pl ena sa tisfacción (o disatisfacción) de l os valor es p or parte del o bj eto evaluado, sino que exp r es an grados de satisfacción. En general, dos objetos X e Y so n evaluabl es entre sí en relación a un valor v sí y só lo si disponem os de algún cr it erio de evaluación que nos permita afirmar que v (X) > v(Y) o qu e v( Y) > v(X) . En algun os casos, los menos, diremos que v(X) = v(Y). Pero e nt onces siemp re podremos introducir al gú n criterio de valoración adicional v' que nos p er mita afirmar qu e v ' (X) > v'(Y ), o su inversa. En cuestion es de valores la indiferencia (o igualdad) es la excepción, no la regla. Por ello utilizaremos ante t odo l as inecuaciones para representar l os enu n ciado s valorativos. Dicho de otra manera, los va l ores s uel en exp res ars e en términos co mparativos, no cualitativ os (Sí o No), ni mét ricos, sa l vo exc epci ones, que las hay. Las va loraciones en ciencia y te cno logía suelen presen ta rse como ordenaciones, y no siempre se ll ega a definir un o rd en total en el dominio de l os obje t os valorados.
AX!OLOGiA Y ONTOLOG ÍA: LOS VALORES DE LA CIENCIA .. . 27 En tercer lugar , y como consecuenc ia de lo anterior, podemos con - siderar a los valores como funciones ordinales , que algunas v eces (no sie mpre) indu ce n un orden total en el dominio de objet os considerados . En estos casos es posible cuantificar los valores y luego operar matemática ment e co n esas cuantificaciones , e incluso hay alg unos va - l ores (como la precisión) para l os cua le s cabe definir una unidad de medida. Por ello distinguimos entre valores cardinal es (o cualitativos), ordinales, cuantitativos y métricos, aunque los más frecuentes son los ordinales o compara tivos 18 . Antes de proseguir con las características de la axiología de la ciencia que proponemos , retornemos a Frege, con el fin de profundizar en el cambio categorial que él promovió. Frege reflexionó a fondo sobre el modo en que los matemáticos representaban formalmente la noción de función: · Cuando hablamos, por ejemplo , de la ·función 2:>:1 + », no hay que considerar que x p ertenece a la función, sino que esta letra sólo sirve para indicar el tipo de complementación que le falta, al h ace r patentes los lugares en lo s que tiene que entrar el signo del arg umento . Ahora bien, llamamos a aquello, en lo que se convierte la función al se r completada por su argumento, el valor de la funci ón para este argumento. Así, por ejempl o, 3 es el valor de Ja función 2x i + x para el argumento 1, puesto qu e tenemos 2.J2 + 1 = y.19 . Las func ion es matemáticas tienen una forma, en este caso 2.( Y + ( ), pero no un contenido, por así decirlo. Sus ex pr es iones formales no significan nad a por sí mismas, ni ti enen un valor co ncre to : para llegar a tener un valor han de aplicarse a algo, en este caso a un número. Por ello dijo Frege que las funciones matemáticas no están saturadas. Unicam en te ad quieren valor cuando son co mple me ntad as p or un de - termin ado argumento. Otro tanto ocurrió con los funtores lógicos c uando las propuestas fregeanas se difundieron. Función, argumento y valor son l as tres no cio ne s •ontológicas• básicas de Frege 20 • El valor de una fun - ción sólo se obtiene c uando la función se imbrica co n un ar gumento: ltt Al respecto, véase Echever rí a 2002, o.e., ap ar t ado l.8. 19. Fr ege , o.e., p. 23. 20 H oy en día se utiliza el térmi no ' variable ' más que el de ' arg um ento'.
28 JAVJER ECHEVERRÍA • Se suele hacer uso generalmente de l as letras f y F, de tal manera que en · f(x). y · F(x). se representa el argumento. En es te caso se pone de relieve la necesidad de complementación de la función por el h echo de que la letra fo F lleve consigo un paréntesis, cuyo espacio interior está destina do a recibir el signo del argumento•21 . Los argumentos de las funciones matemáticas so n a nt e todo núme - ros, aunque posteriormente se ampli aron a puntos, objetos geométricos y entidades matemáticas de todo tip o. De hecho , Frege definió las fun - cio ne s para obj etos en general. De sus propuestas nació el concep to de función proposicional. Pues bien , proponemos extende r la no c ión de función a la axiología, introducie ndo las funciones axio/ógicas, sus argumentos y, como resultado de su mutua imbricación , los valores. Tomarem os al pie de la letra (aunque en un contexto semántico más amplio) la afirmación de Frege según la cual los valores resultan de completar /as funciones con argumentos. Cuando Frege afirmó esto se refería a valores num éricos y su propó sito co nsistió en aplicar este marco categorial a los principal es valores l óg icos (verdad y falsedad). Pues bien, nosotros tratamos de aplicar esas conside r aciones a los valores en general, y más concretamente a Jos valores epis témico s, uno de los cuales es la verdad, pero no el único. Por tanto, los valor es son el re s ultado de la acc1on de valorar, entendida ésta como Ja ap licación de una función axiológica v a una variable axiológica x, es decir, a objetos x valorables mediante la fun - ción v. Las funciones axiológicas sólo se saturan cuando son aplicadas a objetos valora ble s, incluidas las personas y sus acciones. Como re - sultado de aplicar las fu nciones axiológicas a objetos surgen los juicios de valor, o mejor, las expres io nes valorativas, porque no todas ell as adoptan la moda lidad de en unciad os explícitos. En lugar de pensar que los valores son entid ades ideales, e incluso de imaginarl os como esencias atemporales, como muchos fil óso fos de los val ores han tendido a pensar, nosotros diremos que los valores surgen como resultado de aplicar las funciones axiológicas a diversos tipos de argumentos (o variables). Algunos filó sofos de Jos valores han se ñalado que és tos sólo existen cuando se encarnan en cosas o en personas , es decir, al imbricarse mutuamente las esferas del valor y del 21 !bid ., p. 27.
A.X I OLOGÍA Y ON T OLOGfA : LOS VA LO RES DE LA CIENCIA ... 29 ser . Retomarem os esta idea, pero en un marco categorial fr egea no , no aristotélico. Dicho sea de paso, esta1no s ante un probl ema clásico en filosofía, comparable al de los universale s. Los valores siempre se muestran en objet os o, desde un punto de vista form al, en variables. No tienen existencia per se. Esta es una de la s ideas q ue s ub yace a nuestra propuest a de cons id erar a los val ores como fu ncione s no sa t uradas. Tras esta cuarta especificación, retornem os de nuev o al texto de Frege: . vim os que el val or de nuestra fun ción, x2 = 1, es siem pr e uno de los dos valores veritativos ( V o F, verdad o falsedad ). Ah ora bi en, si para un determinado argume nto , por ej emplo -1, el valor de la función es lo verd adero , p odemos ex pr esar esto así: ·el número - 1 tiene la propiedad de que su cuadrado es 1 -, o más brevemente: · -1 es una raíz cuadrada de 1·, o ·- 1 cae bajo el concepto de la raíz cuadrada de 1· 22 . Interpretada sobre el plano cartesiano, la ecuac1on x2 = 1 represen ta la circunferencia de centro el origen y radio 1 cuand o cons ideramos que el argumen to x varía en el cuerpo de los núm eros real es . Para x = 1 y x= -1 o bt e nem os las d os r aíces enteras de dicha ec u ac i ón. La exp resión fo rm al '(Y = 1' puede a plicar se a div er sos conjunt os de argument os: números naturales, números enteros, número s racional es , números real es , etc. Según Frege, una vez aplic ada a un arg um e nto, sie mpre genera un valor de verdad , V o F Por tanto, Frege t omó co mo ca tegorías bá sicas de su ·ontología· a las funciones (n o saturadas), los obj etos (considerados co mo argumentos de las funciones) y los valores de verdad ' verdadero' o 'falso'. Por es ta vía amplió los formalismos matemáticos a la lógica, al afirmar que la referencia de una e cuació n o de una inecuación sie mpr e es el valor de verdad o de falsedad. Al rellenar el lugar vacío de la menci o nad a ex pr esión formal co n un argu - mento, resulta un enunciado verdad ero o falso, en función de los va - l ores que dem os a la variable x. P ues bi en, afirmaci ones de c uño aristotélico como ·-1 tiene la propi edad de que su cuadrado es 1 ·, o ·- 1 es una raíz cuad rada de 1., son verd aderas porque (- lY = 1, no al revés. La asignaci ón del va lor de ve rd ad V a la expresi ón (- lY = 1 per mite justificar aseveracio ne s de l tipo - 1 es un a raíz cuad rada de l •, en la que par ece enunciar se una propi edad más del núm ero - 1. Dicho 22 !bid., p. 31.
36 JAVIER ECHEVERRÍA rán compuestas por números en toda s sus casillas, motivo por el cual la axiología que proponemos no genera ningún algoritmo determinista de evaluación que fuese comparable al de la maximización de las funciones de utilidad en teoría de la decisión. Esto puede se r consider ado por algunos como un inconveniente de nuest ra prop uesta por lo que se refiere a su efectividad en lo s procesos de tomas de decisiones, pero ya hemos sub rayado que en el ámbito axiológico nos las tenemos que ver con procesos de valoración, no exentos de conflictos de valores. Por tanto, la representación formal más adecuada para nu estra axiología se r es ume ante t odo en la expresión: v 11 • (x) > v, 1• (y). Parafr aseando a Popper, en ciencia y tecnología nun ca estamos ante teorías verdaderas o ante técnicas eficientes, si no ante teorías más verosímiles que otras, o ante procedimientos y artefactos más eficientes q ue otros. Por ello nuestra axiología no es esencialista, sino , si se q uier e, comparativa. En cuarto lugar, esto no implica que todos los valores v, 1• tengan la misma importancia. A cada valor v11k se le puede asignar un factor de ponderación p 11 k' que expresa la mayor o menor relevancia que cada agente eval uad or atribuye a unos u otros valores. Dicho factor de ponderación p uede ser numérico o no. Muchas veces suele formularse en términos de prioridades. Si tal val or considerado básic o (por ejem plo la cohere ncia de una teoría científica, o la precisió n de una medición) no es satisfecho en un grado mínimo, entonces la propuesta es rechazada, independientemente de otros valores que ulteriormente pudieran ser consi derad os. En quinto lugar, la observación precedente nos lleva a introducir para cada valor v 11 k unas co tas mínimas de satisfacción (o máximas de disatisfacción), a las que p odemos design ar como c1¡1.r (y Clj). Res ulta en t onces que el grado de satisfacci ón de cada valor ha de se r superior al de su cota mínima (o inferior al de su cota máxima, si es un disvalor). El orden en que se consideren los valor es y la magnitud de sus cotas o umbrales resulta de gran importancia en los procesos de evaluación. En sexto lugar, la actividad científico-técnica y sus resultados son evalua dos en función de sistemas de valores ~ muy distintos. Por ejemplo, un científico puro apenas valorará las posi bles aplicaciones o implementaciones tecnológicas de un descubrimiento, mientras que un científico ap licado o un ingeniero primarán ante todo estos crite ri os de evaluación; un empresario analizará l os posibles beneficios económicos que puedan derivarse de los descubrimientos y las invenciones, mientras que un ecologista estará atento en primer lugar a los riesgos e
AXJOLOGÍA Y ONTOLO GÍ A: LOS VALORES DE LA CIENCIA ... 37 impactos sobre el medio ambiente; un ético y un jurista subrayarán los problemas morales y la legalidad de l as acc iones científicas mientras que un mili tar sólo estará atento a su posible val or estratégico. L os subs istemas de valores rel evantes para la ciencia son muy distintos, así como el orden de priori dades , de ponderaciones y de cotas mínimas de sat isfacción de los divers os agentes evaluadores. Por to do ello, el monismo axiológico (o tentativa de primar un valor o un subsis tema de valores sobre los demás) ha de ser r ee mplazado por el pluralismo axiológico, según el cual se ti en e en cuenta la existencia de una pluralidad de valores y s ubs i stemas de valores relevantes para la ciencia. Por último, y como consecuencia de las consideraciones a nteriores, es preciso insistir que en el c aso de la ci encia y la t ecnología el agente evalua dor es plural: es decir, está com puesto por varios agentes, entre l os cuales puede haber co nfli ccos de valores, pero también valores compartidos (o mejor, compartibles). Ello hace imprescindible la existencia de procesos de deliberación a la hora de evaluar, sin excluir la posibilidad de que se produzcan acciones axiológicas contrapuestas, como es habitual en la práctica científica. La axiología de la ciencia no pu ede prete nder reducirse a una lógica de la ciencia, por mucho que hayamos tomado a Frege co mo fuente de inspiraci ón ini - cial. Podrían añadirse otros muchos come nt arios y observaciones, pero los anteriores pu eden bastar para hacerse una idea del se nti do gene ral de nuestra propuesta . También en filosofía de la ciencia hay evalua ciones. Les correspond e a Vdes., como lectores, hacer sus propias valora - ciones de la propuesta que hemos formulado , y en su caso val oracione s conjuntas.