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Periodismo cultural y concentración de medios. La infoxicación en la difusión de las industrias culturales y su estado en las redes sociales

Nieto Márquez, María Manuela

Abstract

El Periodismo Cultural se desenvuelve en un entorno mediático atomizado, marcado por la concentración empresarial y la difícil supervivencia de los medios impresos frente al auge de la comunicación online. Evoluciona condicionado por la crisis, con una ciudadanía imbuida en una amalgama de mensajes e incapaz de analizar la ingente cantidad de información que recibe. En esta investigación reflexionamos –con una metodología empírico-periodística y un enfoque estructural- sobre la difusión de las industrias culturales en un entorno digital que mejora el posicionamiento, favorece la participación y la infoxicación, siendo imprescindible la labor periodística para separar ruido e información de calidad.

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PERIODISMO CULTURAL Y CONCENTRACIÓN DE MEDIOS. LA INFOXICACIÓN EN LA DIFUSIÓN DE LAS INDUSTRIAS CULTURALES Y SU ESTADO EN LAS REDES SOCIALES M. Manuela Nieto Márquez Universidad de Sevilla nelanieto.t[email protected] Resumen El Periodismo Cultural se desenvuelve en un entorno mediático atomizado, marcado por la concentración empresarial y la difícil supervivencia de los medios impresos frente al auge de la comunicación online. Evoluciona condicionado por la crisis, con una ciudadanía imbuida en una amalgama de mensajes e incapaz de analizar la ingente cantidad de información que recibe. En esta investigación reflexionamos –con una metodología empírico-periodística y un enfoque estructuralsobre la difusión de las industrias culturales en un entorno digital que mejora el posicionamiento, favorece la participación y la infoxicación, siendo imprescindible la labor periodística para separar ruido e información de calidad. Palabras clave: Periodismo Cultural, industrias culturales, infoxicación, estructura, comunicación online. Abstract Cultural Journalism is developed in an atomised environment influenced by media and marked by business concentration and the difficult survival of print media compared to the boom of online communication. It evolves determined by the crisis and citizens imbued with an amalgam of messages and unable to analyse the enormous quantity of information they receive. This investigation –within an empirical-journalistic methodology and a structural approachis intended to think about the spreading of cultural industries in a digital environment that improves positioning and encourages participation and ‘infoxication’. In this context journalism is an indispensable work to separate noise and quality information. 120 Keywords: Cultural Journalism, cultural industries, ‘infoxication’, structure, online communication. 1. INTRODUCCIÓN Aunque el periodista sea, como enunció en una entrevista Ryszard Kapuscinski, “un cazador furtivo en todas las ramas de las ciencias humanas” y el lector vote cada día sobre su “suerte” (2005:18), la vida profesional puede conducirle por los vericuetos de la especialización en esta materia, abordando disciplinas tan apasionantes como el Periodismo Cultural. Esta vertiente periodística, que asiste a la decadencia de la producción en papel ante la hegemonía de las nuevas formas de comunicación online, evoluciona en un contexto mediático atomizado, condicionado por una difícil coyuntura económica y por una ingente cantidad de mensajes recibidos por una ciudadanía que no sólo no puede analizarlos en su conjunto ni de forma pormenorizada, sino que además interactúa y adquiere un papel activo a través de las redes sociales, convirtiéndose en una fuente informativa en calidad de ‘prosumidora’, aludiendo al anglicismo que aúna a quien consume y produce a un tiempo. En esta línea, Mariano Cebrián Herreros indicaba que “la interactividad rompe con los modelos clásicos de comunicación lineal o de difusión para entrar en otros de diálogo reales. Ya no se trata de la retroalimentación o feed back sino de una actividad física, expresiva e intelectual de los usuarios mediante las máquinas para recibir mensajes y, además, producirlos” (2010: 31). Este escenario donde imperan la sobrecarga informativa, la concentración empresarial y la creciente interacción entre creadores, receptores y ‘prosumidores’ de las industrias culturales requiere una atenta observación acerca del presente de los procesos comunicativos concernientes a este sector. Desde este marco teórico y práctico de investigación se propone una atenta reflexión sobre la difusión de las industrias culturales en un momento en el que las redes sociales y herramientas digitales conviven con los medios de comunicación tradicionales, 121 mejorando su posicionamiento en sus versiones online y fomentando la participación ciudadana. Como contrapartida habría que señalar tanto los efectos negativos de la infoxicación como la extinción de determinados productos periodísticos y las consecuencias nocivas de este fenómeno para los profesionales dedicados a esta actividad en el mercado laboral, frente a las múltiples oportunidades que plantean los nuevos formatos y herramientas. 2. METODOLOGÍA Para desentrañar la situación de esta especialización periodística e identificar las piezas claves de la difusión de las industrias culturales en la actualidad, objetivo de este estudio, empleamos una metodología empírico-periodística con un enfoque estructural, centrándonos en el análisis de contenido de mensajes de medios del sector y de las opiniones de actores y receptores de estos procesos comunicativos y expertos en esta materia. Todo ello sin olvidar la figura imprescindible del periodista, vital para establecer una barrera necesaria entre ruido e información, también en el ámbito de un Periodismo especializado. Planteamos la idoneidad de optar por un estudio estructural multidisciplinar desde una observación participativa para entender qué es el Periodismo Cultural y quiénes lo desarrollan, cuáles son sus fuentes, qué papel desempeñan sus receptores y cómo es su realidad vinculada a los mensajes referidos a las industrias culturales. Este caleidoscopio de investigación académica abarca desde las líneas fundamentales de la Redacción y los Géneros Periodísticos hasta la Estructura de la Información, la Economía Política de la Comunicación, la Información y la Cultura, el Análisis del Discurso y la Información Periodística Especializada, sin olvidar alguna pincelada relativa a otros ámbitos de las Ciencias Sociales, e incluso del Periodismo y Marketing Digitales al analizar las nuevas formas online en el sector cultural y el uso de las nuevas tecnologías. En este ámbito consideramos que la Estructura Económica y la Cultura van de la mano, al analizar el engranaje de las industrias culturales. Un escenario que se revela, en definitiva, como un entramado de grupos empresariales, próximo a lo que el profesor Ramón Reig define como “la telaraña mediática” (2010a), un concepto que enriquece en sucesivos títulos como Los dueños del Periodismo (2011). En este último añade que si nos encontramos ante este entramado “que está en el interior de la economía de 122 mercado, lo más común es que el mensaje mediático más extendido no cuestione de forma habitual tal contexto y sea un mensaje sustancialmente igual, mundializado”. Y puntualiza que esto “conlleva que el conocimiento profundo o sincrónico corra el riesgo de estancarse y sea sustituido por un mero funcionalismo” (2011: 297). Destacamos el valor de la Economía Política de la Comunicación, la Información y la Cultura como base metodológica para realizar esta investigación. Se trata, según describe Reig, de “una línea de trabajo que encierra los siguientes vectores: perspectiva histórica, conformación de estructuras de poder, estructura mediática y mensaje, este último en función de una ideología que se desprende del devenir histórico en el que se subsume la estructura mediática” (2010: 67). En este ámbito no podemos desdeñar las reflexiones de autores como el investigador belga Armand Mattelart (2006) sobre la diversidad cultural y la mundialización de las industrias dedicadas a esta materia. O perspectivas críticas como la que ofrece Enrique Bustamante sobre el auge de las industrias y de la Economía creativa. Este método de análisis que vincula la Comunicación, la Economía, la Cultura y la Política tiene sus raíces más cercanas en el estructuralismo marxista y en la Escuela de Frankfurt, según las referencias históricas ofrecidas por expertos como Reig (2003: 9, 139) y vincula la práctica comunicativa a una macroestructura económica en la que coexisten grandes grupos mediáticos e iniciativas de comunicación –auspiciadas por pymes y micropymesque luchan por la supervivencia en un mercado atomizado y globalizado. A la investigación sobre esta disciplina dedican su esfuerzo en la Unión Latina de Economía Política de la Información, la Comunicación y la Cultura (ULEPICC), que tiene su sección en España y sus cimientos en la Carta de Buenos Aires de 2001. En las actas de su IV Congreso Nacional podemos encontrar desde reflexiones sobre la teoría y metodología de esta materia hasta claves sobre el funcionamiento de las industrias culturales58. Y, en lo que respecta al análisis de contenido, aplicamos una técnica de investigación que se resume, según la profesora Laurence Bardin, en “un conjunto de instrumentos metodológicos, cada vez más perfectos y en constante mejora, aplicados a ‘discursos’ 58 Actas disponibles en la página web www.ulepicc.es. 123 (contenidos y continentes) extremadamente diversificados” (2002: 7). A lo que añade por otra parte Klaus Krippendorf que esta analítica va “destinada a formular, a partir de ciertos datos, inferencias reproducibles y válidas que puedan aplicarse a su contexto” (1990: 28), mientras recuerda que Janis apuntaba la necesidad de convalidar los resultados del análisis de contenido de la comunicación de masas relacionándolos con las percepciones del público o con los efectos del comportamiento de éste. En este ámbito, se pregunta Bardin al abordar las técnicas analíticas: “¿Qué hacen los estructuralistas?” Responde lo siguiente: “Buscan el orden inmutable bajo el desorden aparente, el esqueleto o la osamenta invariable bajo la heterogeneidad patente de los fenómenos” (2002: 160). Martínez Albertos (1998: 141-144) va más allá y diferencia entre el análisis de contenido clásico –al más puro estilo Berelson, buscando la descripción objetiva de los “contenidos manifiestos” en los mensajes- y el análisis estructural, que intenta describir tanto los contenidos como “las estructuras subyacentes”, con investigadores como Morin, Barthes, Moles o Metz, entre otros. 3. INDUSTRIAS CULTURALES Y PERIODISMO ESPECIALIZADO No podemos plantear esta disciplina con un enfoque estructural de manera aislada, sin mencionar las industrias culturales. Para ello acudimos a la información proporcionada por la Unesco59, que alude a este tipo de industrias como concepto que prácticamente acuñó T. Adorno en 1948, refiriéndose a las técnicas de reproducción industrial en la creación y difusión masiva de obras culturales. Se añade que “los modos de crear, producir, distribuir y disfrutar de los productos culturales se han ido modificando extraordinariamente” y que “además de las transformaciones tecnológicas y del papel de los medios de comunicación, la cultura se ha incorporado a procesos de producción sofisticados, cadenas productivas complejas y circulación a gran escala en distintos mercados.” También se enuncia la “economía creativa” como un término que emerge en los años 90 “como el motor de la innovación, el cambio tecnológico y como ventaja comparativa para el desarrollo de los negocios” y que deriva en las industrias creativas, entendidas como aquellas que “tienen su origen en la creatividad individual, la destreza 59 Más información en la dirección web http://www.unesco.org/new/es/culture/themes/culturaldiversity/diversity-of-cultural-expressions/tools/policy-guide/como-usar-esta-guia/sobre-definiciones-que- se-entiende-por-industrias-culturales-y-creativas/. 124 y el talento y que tienen potencial de producir riqueza y empleo a través de la generación y explotación de la propiedad intelectual”. Ante la diversidad de enfoques, que llegan hasta las “industrias de contenido”, nos quedamos con esta definición de la Unesco sobre industrias culturales y creativas: “Aquellos sectores de actividad organizada que tienen como objeto principal la producción o la reproducción, la promoción, la difusión y/o la comercialización de bienes, servicios y actividades de contenido cultural, artístico o patrimonial”. Desde esta óptica, Economía –sin dejar atrás la Política- y Cultura se encuentran en el terreno de los contenidos y sitúan la creatividad como componente central de la producción, desde una doble naturaleza que aúna la generación de riqueza y empleo y la de valores e identidades. De los dominios culturales incluidos en el amplio marco de estadísticas de la Unesco pueden mencionarse las artes visuales, los libros y la prensa60. 3.1- Periodismo Cultural Son numerosos los estudios y debates sobre Periodismo y Literatura o Literatura en el Periodismo, ámbito abordado por autores como Octavio Aguilera (1992) con múltiples aplicaciones que aluden incluso a la libertad periodística y al mensaje informativo. ¿Periodistas o literatos? Este investigador recuerda que “la polémica” a este respecto se planteó en España de forma académica y pública en 1845, con la lectura del discurso de recepción en la Real Academia Española por parte de Joaquín Rodríguez Pacheco, al referirse éste al Periodismo como “género independiente”. A esta afirmación siguieron opiniones de escritores como Eugenio Sellés o Juan Valera, pero nos quedamos con la incorporación del periodista Mariano de Cavia a esta institución como fin a la polémica académica (1992: 22) y con la recomendación de lectura del artículo “Ya soy redactor” de Mariano José de Larra61, que ya en el siglo XIX –sin duda, un precursoresbozaba con ironía la maquinaria oculta de los periódicos y los escenarios culturales y clamaba con la voz de Fígaro contra los “recortes” de los editores: “el público merece la verdad”. 60 Para ampliar la información proporcionada puede visitarse el siguiente enlace: www.uis.unesco.org/template/pdf/cscl/framework/FCS_2009_SP.pdf 61 Artículo de Mariano José de Larra publicado en el número 39 de la edición facsímil de La Revista Española el 19 de marzo de 1833. Disponible en versión digital y audiodescrita en www.cervantesvirtual.com. 125 Antes de ahondar en el Periodismo Cultural hay que partir del concepto de Periodismo especializado, definido en primera instancia por el académico Pedro Orive como “aquel subsector de la información que se canaliza de modo público y racionalizado a través de los instrumentos de comunicación colectiva, los cuales necesitan organizaciones costosas para conformar la actualidad, valiéndose de estrategias idóneas”. Una acepción que el profesor Javier Fernández del Moral completaría al referirse a “aquella estructura informativa que penetra y analiza la realidad a través de las distintas especialidades del saber, la coloca en un contexto amplio, ofrece una visión global al destinatario y elabora un mensaje periodístico que acomoda el código al nivel propio de cada audiencia, atendiendo a sus intereses y necesidades” (Quesada, 1998: 21-22). Estructura y audiencias segmentadas son algunos de los elementos asociados a esta disciplina que también enriquecieron teóricamente Amparo Tuñón o Mar de Fontcuberta, quien definió cuatro grandes áreas del conocimiento social -sociedad, política, cultura y economíadesde una primera clasificación temática ampliable, así como Montse Quesada, quien mostraba el Periodismo especializado como “el que resulta de la aplicación minuciosa de la metodología periodística de investigación a los múltiples ámbitos temáticos que conforman la realidad social, condicionada siempre por el medio de comunicación que se utilice como canal para dar respuesta a los intereses y necesidades de las nuevas audiencias sectoriales” (1998: 23). Pero, ¿cuál es la función del Periodismo Cultural? Según Rodríguez Pastoriza consiste en lo siguiente: El periodismo cultural trata de canalizar la información que se genera en torno al mundo de la cultura y de darle un tratamiento homogéneo como especialidad diferenciada y difundir esa información con el fin de que llegue a los consumidores habituales de otro tipo de noticias. Para ello se establecen unas pautas de producción diferenciadas y se utilizan unos mecanismos narrativos propios […] Se trata de una actividad profesional de las que exigen una mayor y más rigurosa preparación por parte de los periodistas que ejercen esta especialidad, que tienen el deber de proporcionar acceso al capital artístico a quienes no poseen los códigos, la formación intelectual y la sensibilidad necesarios para asimilarlo y convertirlo en gratificante […] Y debe hacerlo utilizando un lenguaje que conmueva y seduzca, que despierte en los receptores el interés por la belleza antes que la apetencia por la mercancía (Rodríguez Pastoriza, 2006: 10). Esta disciplina, adscrita a la órbita de la especialización periodística –que abordan expertos como Esteve Ramírez (1996) en el contexto de la Información Periodística Especializada- y que Iván Tubau (1982) considera “la forma de conocer y difundir los 126 productos culturales de una sociedad a través de los medios masivos de comunicación" se amplía según la opinión de otros autores que, en el caso de María J. Villar (2000) parte de una dicotomía entre el concepto de “cultura” ligado al “saber" y al "buen gusto" y una acepción más integradora referida a la Antropología cultural. Sin entrar en la distinción de José Luis Martínez Albertos entre Prensa y Periodismo especializado (1974: 319), apuntamos además la aportación de María Rosa Berganza al abogar por la consolidación del Periodismo especializado como “una de las aportaciones epistemológicas y empíricas más enriquecedoras e innovadoras en el corpus de las Ciencias de la Información”, en un marco en el que “los comunicadores sociales se encuentran ante el reto de ofrecer unos mensajes más estructurados y sistematizados que faciliten la divulgación del conocimiento posibilitando su valor de uso social” (Berganza, 2005: 13). 4. ESTRUCTURA MEDIÁTICA, MENSAJES, PROTAGONISTAS Y SOBRECARGA INFORMATIVA Desde una perspectiva histórica podríamos navegar en las relaciones “promiscuas” entre Periodismo y Literatura que describen autores como Albert Chillón y recordar desde las crónicas de Rubén Darío hasta la herencia de la escuela New Yorker o los nuevos periodismos latinoamericano, norteamericano y europeos. Pero vamos a centrarnos en la situación presente y la difusión de las industrias culturales hoy, que no puede entenderse sin asomarse a un complejo entramado empresarial donde despuntan grandes corporaciones de comunicación que diversifican productos y servicios, con grandes grupos como Prisa, Vocento o Planeta –enlazado a la firma Atresmediaque despuntan en la estructura mediática española. Surge así un complejo mosaico de industrias culturales y grandes negociaciones. Véase como ejemplo la operación de fusión de las firmas Penguin y Random House para crear el mayor grupo editorial mundial 62. Pero este mercado no se ciñe exclusivamente a la actividad editorial. Los grandes sellos empresariales dedicados a las industrias culturales y del ocio cotizan en bolsa –véanse 62 Según información distribuida el 1 de julio de 2013 por la Agencia Efe y publicada en El País. Disponible en http://economia.elpais.com/economia/2013/07/01/agencias/1372674389_169023.html 127 casos como los del Grupo Prisa o los complejos audiovisuales Mediaset o Atresmedia- o simplemente diversifican sus negocios interesándose por sectores como las telecomunicaciones e incluso el energético. Visto desde el prisma de la Economía Política de la Comunicación, la Información y la Cultura, “los magnates de la comunicación tienen cada vez más poder e influencia” (Ramírez, 1995: 34). En este contexto cabe preguntarse qué criterios conducen a las audiencias a seleccionar los productos culturales que consumen, en su mayoría interconectados (es muy común ver en el mercado un lanzamiento editorial vinculado a la emisión de una serie televisiva o una producción cinematográfica, por ejemplo). Aquí influye, sin duda, el bombardeo promocional dirigido por las grandes corporaciones del sector, aunque no hay que despreciar el efecto multiplicador de las redes sociales utilizado también por productores de menor envergadura para difundir mensajes culturales. Y ante esta profusión de productos y mensajes, ¿cómo se puede sobrevivir a la sobresaturación informativa? De hecho, la ciudadanía del siglo XXI convive con esta infoxicación sin plantearse en la mayoría de las ocasiones la dificultad de analizar la ingente cantidad de información que recibe. Las nuevas tecnologías permiten concebir, leer y escuchar una entrevista en un medio digital, descargar el documento o compartir el enlace en redes sociales, ampliar las imágenes, ver un vídeo con una selección de respuestas de la persona entrevistada o chatear con ella en un foro digital, disfrutar el primer single de su último trabajo discográfico o el trailer de su próxima película, asistir a una de sus conferencias vía streaming e incluso visitar el teatro donde actúa o una nueva galería de exposiciones con sus obras más recientes sin pisar las salas. Evolucionan los procesos de comunicación y los conceptos de emisión y recepción propios de los medios tradicionales se difuminan dando paso a una interacción continua, aderezada con una pátina de inmediatez y una sensación de aparente ubicuidad. A esto se añade la programación a la carta –con la posibilidad de recibir y repetir productos y mensajes según la tarifa vigente- o la merma en los canales de distribución, con la facilidad de acceso del consumidor a los productos culturales (que puede reservar a través de Internet y criticar más tarde en su blog o en sus perfiles de Facebook y Twitter). ¿Va al cine este fin de semana? Además de consultar la cartelera desde una aplicación de telefonía móvil encontrará una nutrida selección de críticas apuntadas en perfiles de 128 - BERGANZA, M.R. (2005): Periodismo especializado. Pamplona: Ediciones Internacionales Universitarias. - BUSTAMANTE, E. (Ed.) (2011). Industrias creativas. Barcelona: Gedisa. - CEBRIÁN HERREROS, M. (2010). Desarrollos del periodismo en Internet. Sevilla: Comunicación Social. - CHAPMAN, J.L. & NUTTALL, N. (2011): Journalism Today: A themed history.Oxford: Wiley-Blackwell. - CHILLÓN, A. (1999): Literatura y Periodismo. Una tradición de relaciones promiscuas. 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