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ANÁLISIS DE LA FATIGA MUSCULAR Y LA CAPACIDAD DE RECUPERACIÓN TRAS UNA SESIÓN DE ENTRENAMIENTO DE FUERZA EN EL EJERCICIO DE PRESS DE BANCA EN MUJERES JÓVENES Grado en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte. Autora: Neiva Almendáriz Domínguez. Tutora: Beatriz Isabel Bachero Mena. Tipología: Investigación. Curso académico: 2023/2024.
2 Índice. 1. Introducción .................................................................................................................................. 4 2. Marco teórico................................................................................................................................. 5 2.1. Importancia del entrenamiento de fuerza como mejora de la salud .................................... 5 2.2. Importancia del entrenamiento de fuerza como mejora del rendimiento ........................... 7 2.3. Diferencias en la respuesta aguda al entrenamiento de fuerza entre hombres y mujeres .. 9 2.4. Entrenamiento de fuerza basado en la velocidad (VBT) ..................................................... 12 3. Objetivos ...................................................................................................................................... 14 3.1. Objetivo general ...................................................................................................................... 14 3.2. Objetivos específicos ............................................................................................................... 14 4. Metodología ................................................................................................................................. 15 4.1. Tipo de investigación .............................................................................................................. 15 4.2. Participantes ............................................................................................................................ 15 4.3. Diseño del estudio .................................................................................................................... 16 4.4. Variables objeto del estudio .................................................................................................... 17 4.5. Pruebas de evaluación e instrumentos de medida ................................................................ 18 4.6. Análisis estadístico .................................................................................................................. 19 5. Resultados .................................................................................................................................... 20 6. Discusión ...................................................................................................................................... 24 7. Conclusión ................................................................................................................................... 28 8. Limitaciones de la investigación ................................................................................................ 29 9. Futuras líneas de investigación .................................................................................................. 29 8. Referencias Bibliográficas .......................................................................................................... 30
3 RESUMEN Este estudio analiza el comportamiento de la fatiga mecánica, metabólica y neuromuscular, así como el proceso de recuperación, frente a un protocolo de 3 series de press banca a una intensidad relativa del 70% de 1RM y una pérdida de velocidad del 50%, en un grupo de 15 mujeres jóvenes. Se sometieron a un test incremental de cargas y se evaluaron variables mecánicas: velocidad media propulsiva (VMP) con la carga del 60% de 1RM, número de repeticiones, VMP de cada serie; y variables metabólicas: concentración de lactato en diferentes momentos (Pre, Post1, Post10 y Post24h). Se observaron aumentos significativos en la concentración de lactato (p≤0,001), así como disminuciones en el rendimiento en las variables mecánicas durante el protocolo (p≤0,001), es decir entre series, un minuto después (p≤0,001), y a los diez minutos (p≤0,001). Tras 24 h se experimenta una notable recuperación del rendimiento. Al dividir la muestra por niveles de fuerza absoluta, se encontraron diferencias significativas en el número de repeticiones por serie, favoreciendo al grupo con mayor fuerza absoluta (p≤0,05). En conclusión, la intensidad y volumen del estudio generan fatiga mecánica y metabólica significativa inmediatamente y a los 10 minutos, recuperándose a las 24 horas. Se confirma que la pérdida de velocidad y el lactato son buenos indicadores de la fatiga. Palabras clave: fuerza, fatiga, press banca, pérdida de velocidad y lactato ABSTRACT This study analyses the behaviour of mechanical, metabolic and neuromuscular fatigue, as well as the recovery process, against a protocol of 3 sets of bench press at a relative intensity of 70% of 1RM and a velocity loss of 50%, in a group of 15 young women. They underwent an incremental load test and mechanical variables were evaluated: mean propulsive velocity (MPV) at a load of 60% of 1RM, number of repetitions, MPV of each set; and metabolic variables: lactate concentration at different times (Pre, Post1, Post10 y Post24h). Significant increases in lactate concentration (p≤0,001) were observed, as well as decreases in performance in the mechanical variables during the protocol (p≤0,001), i.e. between sets, one minute later (p≤0,001), and at ten minutes (p≤0,001). After 24 h, a remarkable recovery of permanence is experienced. When dividing the sample by absolute strength levels, significant differences were found in the number of repetitions per set, favouring the group with higher absolute strength (p≤0,05). In conclusion, the intensity and volume of the study generated significant mechanical and metabolic fatigue immediately and after 10 minutes, recovering after 24 hours. It is confirmed that the velocity loss and lactate are good indicators of fatigue. Key words: strength, fatigue, bench press, velocity loss and lactate
4 1. Introducción La actividad física como medida de un estilo de vida saludable, es un aspecto fundamental en la sociedad de hoy día. Cada vez existen más evidencias que confirman la importancia de un estilo de vida activo. De hecho, se ha demostrado que la actividad física y el ejercicio regular son medidas de prevención primaria y secundaria muy efectivas para más de 25 enfermedades crónicas, entre las que destacan la mortalidad prematura y la enfermedad cardiovascular. Si bien la evidencia sobre los beneficios de la actividad física es abrumadora, una gran parte de la población continúa presentando un estilo de vida sedentario. Esta incongruencia es alarmante, ya que la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha calificado la inactividad física como el cuarto factor de riesgo de mortalidad a nivel mundial, responsable de aproximadamente 3,2 millones de muertes al año. Aún más preocupante es que las investigaciones revelan que solo alrededor del 40% de las mujeres cumple con las recomendaciones mínimas de 150 minutos de actividad física moderada a la semana (González & Rivas, 2018). De este modo, González y Rivas (2018) han informado que debido a la edad, el rol asumido, el apoyo social, estado socioeconómico, lugar de residencia y muchos otros factores más, las mujeres presentan niveles más bajos de actividad física y ejercicio físico en su tiempo libre que los hombres. Asimismo, se destaca la inexistencia de dudas sobre que la actividad física y el ejercicio son esenciales para la salud de la mujer. La práctica regular de ejercicio físico ofrece una amplia gama de beneficios que repercuten a diversos sistemas del cuerpo, como son el sistema inmunológico, la coagulación sanguínea, el sistema nervioso autónomo, el metabolismo y las hormonas, entre otros. Estos beneficios son especialmente relevantes en las distintas etapas de la vida de la mujer. Por lo tanto, es importante adaptar el enfoque del ejercicio a cada una de estas etapas para aprovechar al máximo todas las mejoras que conlleva la actividad física (González & Rivas., 2018). Destacar así, como indican Iversen et al. (2021), la importancia del entrenamiento de fuerza, el cual “aumenta la fuerza muscular y la hipertrofia, y proporciona muchos otros beneficios positivos para la salud, incluida una mejor capacidad funcional y perfil de riesgo cardio metabólico. Por lo tanto, se recomienda el entrenamiento de fuerza como estrategia de intervención para la población general”. (p.2080) Mencionar también que el entrenamiento de fuerza es importante en el desarrollo y mantenimiento de la salud musculoesquelética y cardiovascular en mujeres de todas las edades
5 y características; sin embargo, pocas lo practican. Para mejorar la salud musculoesquelética femenina, debería promoverse e intentar animar a las mujeres para que participen en entrenamientos de fuerza, para así poder mantener la integridad musculoesquelética (Vasudevan & Ford, 2018). Por lo mencionado anteriormente, se observa la importancia de incluir a mujeres en estudios de entrenamiento deportivo y ejercicio físico; ya que, a lo largo de los años, la representación del sexo femenino en investigaciones de este campo ha sido mínima, lo que da como resultado falta de conocimiento o lagunas en la información sobre cómo responden al entrenamiento, así como, la dosis efectiva para el mismo, u otros aspectos de este ámbito, a diferencia de los hombres. Por ello, es determinante integrarlas y desarrollar así más investigaciones, para poder optimizar los programas de entrenamiento y comprender las diferencias entre los dos sexos; además, esto conllevará a una mayor conciencia sobre el valor del ejercicio físico para la salud femenina y ser capaces de motivarlas a participar (Rissanen et al., 2022). 2. Marco teórico 2.1.Importancia del entrenamiento de fuerza como mejora de la salud El entrenamiento de fuerza ofrece numerosos beneficios para la salud física y mental. Entre estos se destacan el mantenimiento morfo-funcional, esencial para el proceso de envejecimiento y para prevenir el deterioro de la salud musculoesquelética y la función muscular proveniente del cumplir de los años, muy relacionado a su vez con la sarcopenia, enfermedad que provoca una pérdida de masa muscular. Por otro lado, según a través de él, se evita el desarrollo del síndrome metabólico (una combinación de niveles altos de glucosa en sangre, colesterol, lípidos, presión arterial y obesidad central) (Broeder et al., 1992). Así mismo, a través del entrenamiento de la fuerza, se reduce la grasa corporal (Strasser & Schobersberger, 2011), mejora la tasa metabólica en reposo (Broeder et al., 1992), síntomas de artritis, función física (Mayer et al., 2011) y salud mental (Nikfarjam et al., 2015). En respuesta al entrenamiento, se produce una modificación en la provisión de nutrientes y el tipo de enzimas metabólicas, así como la firmeza del tejido conectivo y el porcentaje de proteína contráctil; esto es debido a la alteración del fenotipo del músculo esquelético. Este cambio es el resultado de la frecuencia, intensidad y duración del ejercicio en combinación con
6 la edad, la genética, el género, la alimentación y el historial de entrenamiento del individuo (Joyner & Coyle, 2007). Si se habla en este caso del entrenamiento de fuerza específico, se producen aumentos en el tamaño del músculo, en concreto en el área de sección transversal (CSA), adaptaciones neuronales, correspondientes a la producción motora, y mejora de la fuerza máxima (Narici et al., 2015). En cuanto a los beneficios del entrenamiento de fuerza específicamente en mujeres, se destacan junto a los mencionados anteriormente, un aumento de la resistencia ósea y disminución del riesgo de osteoporosis, enfermedad que presenta una mayor tasa en mujeres de edad avanzada, postmenopáusicas, provocando así un incremento del contenido mineral óseo y una mejora de la densidad. Asimismo, la disminución del riesgo de sufrir lesiones o patologías, debido al fortalecimiento del tejido conectivo y aumento de la estabilidad consecuentes de una tolerancia al estrés mayor y por tanto de unas partes blandas, entendiendo estas como tendones, cartílagos, etc… más fuertes y desarrolladas (Madsen et al., 1998). Mencionar a su vez, la disminución de masa grasa no funcional que provoca dicho entrenamiento, presente comúnmente en mayor porcentaje en mujeres, con una tasa metabólica más alta y la ganancia por tanto de masa magra, lo que conllevará a su vez, a un menor riesgo de sufrir enfermedades. Relacionado con esto, se encuentra de nuevo la enfermedad de la sarcopenia. Las mujeres pierden en términos relativos más fuerza asociada con la edad que los hombres, por lo que el mantenimiento de un entrenamiento de fuerza es algo esencial para este sexo (Corrales Salguero, 2010). Por otro lado, las mejoras a nivel psicológico también son provenientes de un correcto mantenimiento, y es que las mujeres que entrenan fuerza presentan mayor autoestima, autoconfianza y menor ansiedad que las que no lo hacen (González et al., 1997). En cuanto a la respuesta hormonal, en las mujeres la testosterona esta presente en menor porcentaje (hablando de porcentajes absolutos), por lo que la ganancia de fuerza será menor a la de los hombres. Así, las mujeres con un mayor nivel de testosterona en sangre, tendrán mayor ganancia de fuerza (Badillo & Ayesterán, 2002). Según estudios, las mujeres que realizan entrenamiento de fuerza presentan menor irregularidad en el ciclo menstrual, aspecto bastante importante a la hora del rendimiento y calidad de vida de las mismas (Sánchez, 1996). Estos beneficios también se encuentran en las
7 mujeres embarazadas; la adopción de un programa de entrenamiento de fuerza de intensidad controlada puede ser seguro y eficaz para las mujeres embarazadas, reduciendo el riesgo de sufrir diabetes gestacional, evitando dolores de espalda, mejorando el sueño y el estado de ánimo y preparando al organismo para una óptima recuperación postparto (O'Connor et al., 2011). 2.2.Importancia del entrenamiento de fuerza como mejora del rendimiento El rendimiento físico se puede mejorar con un entrenamiento longevo de fuerza. La capacidad de adaptarse a través del entrenamiento físico permite a las personas rendir en el mejor de los niveles en sus eventos o competiciones deportivas y mantener una condición física óptima durante toda la vida. Así, la mejora de la fuerza y potencia muscular, como resultado de la actividad neuromuscular, puede ser un factor influyente en la optimización del rendimiento deportivo en cualquiera y cada una de las modalidades deportivas existentes; esto quiere decir, que se entrena la fuerza para mejorar la velocidad ante cualquier carga (González Badillo & Ribas Serna, 2021). De este modo, se afirma que el entrenamiento de fuerza es un factor determinante para la mejora del rendimiento en los deportes colectivos e individuales. Es por ello que durante las últimas décadas, se ha incorporado en dichos deportes con dos propósitos principales; en primer lugar, para reducir el riesgo de lesiones, y por otro lado, mejorar las habilidades atléticas de los deportistas durante el juego o competición (Siff & Verhoshansk, 2004). Así, se destaca que la fuerza necesaria en la competición debe generarse exactamente en el momento y la velocidad específicos del gesto deportivo, los cuales suelen durar entre 300- 350ms, e incluso menos en algunos casos (100ms), dependiendo del nivel deportivo. A medida que el nivel deportivo avanza, el tiempo disponible para generar esta fuerza puede reducirse. Por lo tanto, es crucial evaluar tanto la fuerza máxima como la eficiencia en la relación entre la fuerza y el tiempo requerido para generarla (González Badillo & Ribas Serna, 2021). En la mayoría de los casos, no sería lógico que la velocidad y el tiempo específicos de un mismo sujeto fuesen dos valores estables durante toda la vida deportiva, por lo que esto no ocurrirá así, ya que la mejora del rendimiento conllevará consigo necesariamente el aumento de la velocidad y, por tanto, la reducción progresiva del tiempo de aplicación de fuerza para superar una misma resistencia (González Badillo & Ribas Serna, 2021).
8 De esta forma, se podría decir que el entrenamiento de fuerza es fundamental para la mejora del rendimiento, debido a que, a través de él, y, por tanto, de la consecución de una fuerza aplicada mayor también estaremos logrando una mayor velocidad ante una misma carga y un incremento de la potencia. Asimismo, según estudios, existe evidencia científica que respalda la mejora de habilidades físicas o atléticas comunes, presentes en deportes colectivos e individuales como son el salto, sprint y velocidad a través del entrenamiento de fuerza (Swinton et al., 2014). De este modo, se ha encontrado una alta correlación entre el rendimiento de sprint y las mejoras en los niveles de fuerza de los miembros inferiores (Seitz et al., 2014); así como en el salto vertical y cambio de dirección, con la potencia y ratio de producción de fuerza (Swinton et al., 2014). En este sentido, se ha encontrado que un programa de entrenamiento de fuerza puede mejorar el rendimiento del salto vertical, la aceleración, la fuerza de las piernas, la potencia muscular, una mayor conciencia de las articulaciones y la propiocepción general (Baechle & Earle, 2008). Un estudio de seis semanas en jugadores de fútbol profesionales, en el que se utilizó el entrenamiento de fuerza, demostró mejoras en el rendimiento en salto vertical, salto horizontal y desplazamientos con cambio de dirección (Loturco et al., 2016), aspectos fundamentales para dicho deporte. También se observan sólidas correlaciones con la velocidad máxima de carrera (William et al., 2006). Esto indica que el incremento en la fuerza, o la capacidad para generarla en su punto máximo, puede contribuir tanto en la aceleración como en la velocidad máxima alcanzada en la carrera. Además, los niveles de fuerza mayores se asocian con una RFD, también conocida como producción de fuerza en la unidad de tiempo, más alta (William et al., 2006). Por otro lado, evidencian que el entrenamiento de fuerza es un método óptimo en corredores de media y larga distancia de todos los niveles, ya que, a través de su práctica se obtienen beneficios en la economía de carrera y rendimiento contrarreloj (Blagrove et al., 2018). Asimismo, debido a la mejora en el reclutamiento de unidades motoras, la frecuencia de disparo, la rigidez musculotendinosa y la coordinación intramuscular, los corredores de fondo también obtienen ganancias de este tipo de entrenamiento, mejorando los factores de potencia muscular específicos (Paavolainen et al., 2000). Además, un incremento en la habilidad de generar fuerza podría potencialmente permitir a los atletas mantener un nivel más bajo de su máxima fuerza, lo que a su vez disminuiría la necesidad de recurrir a la energía anaeróbica. Por consiguiente, esta disminución en el esfuerzo relativo podría resultar en una
9 reducción tanto del consumo de oxígeno como en la concentración de lactato en la sangre (Fletcher & MacIntosh, 2017). Si se enfatizan los beneficios del entrenamiento de fuerza en mujeres, se ha evidenciado que este género experimenta las mismas mejoras en la fuerza con respecto a los hombres e, incluso, en algunos casos, superiores. Aunque los valores absolutos de fuerza suelen ser mayores en el sexo masculino, en términos de fuerza relativa, las mujeres alcanzan niveles comparables e incluso más elevados que los hombres (Cureton et al., 1988). 2.3.Diferencias en la respuesta aguda al entrenamiento de fuerza entre hombres y mujeres El entrenamiento de fuerza, especialmente cuando se realiza a alta intensidad, puede provocar una fatiga inmediata en los sistemas nervioso y muscular. Esta fatiga conduce a una disminución tanto en la capacidad máxima de activación nerviosa voluntaria como en la fuerza máxima generada por los músculos implicados (William & Keijo, 2006). La magnitud de esta reducción en el rendimiento neuromuscular debido a la fatiga varía según factores como el volumen total del entrenamiento, la intensidad y el tipo de sesión o ejercicios, el tiempo de descanso entre series, la composición o distribución de fibras musculares y la experiencia individual en el entrenamiento (William & Keijo, 2006). Por ende, sería razonable anticipar respuestas agudas más pronunciadas en protocolos que induzcan una pérdida de velocidad más significativa, como aquellos que involucran un mayor número de repeticiones por serie (por ejemplo, 40% versus 20%), independientemente del género (Walker et al., 2022). Por otro lado, es ampliamente conocido que existen diferencias anatómicas y fisiológicas entre hombres y mujeres. Por ejemplo, se han observado disparidades sexuales en la longitud de las extremidades, el ángulo pélvico, el tamaño muscular, la composición corporal general, así como en las fluctuaciones hormonales, la fatiga y la respuesta inflamatoria después de la realización de ejercicio físico. Por lo tanto, es lógico inferir que el entrenamiento de fuerza podría inducir adaptaciones musculares distintas entre los sexos (Kojić et al., 2021). En el estudio de William y Keijo (2006), se evaluaron los cambios en la fuerza isométrica de la extensión de piernas durante un entrenamiento de fuerza extenuante, tanto en hombres como en mujeres. Los resultados revelaron una disminución gradual de la fuerza en ambos grupos, pero esta disminución fue más pronunciada en hombres después de 8-10 semanas. Además, la activación máxima voluntaria de los músculos solicitados también disminuyó
16 Tabla I Características físicas de las participantes (n=16) Variables Media ± Desviación típica Peso (kg) 58.26 ± 6.66 Talla (m) 1.65 ± 0.07 1RM (kg) 44.08 ± 4.96 Fuerza relativa (kg/kg) 0.76 ± 0.09 Experiencia (años) 2.7 ± 1.78 Edad (años) 23.56 ± 4.07 4.3.Diseño del estudio Para la ejecución del estudio, se llevaron a cabo varias semanas de familiarización y reclutamiento para el ejercicio de press de banca, tal como se mencionó previamente, en el laboratorio del CED Pirotecnia. A las participantes se les proporcionó información detallada sobre la investigación y el propósito de la misma, así como de la técnica requerida para el ejercicio seleccionado. Esto incluyó instrucciones precisas desde la posición inicial en el banco, con ambos pies elevados, hasta el punto de detención tras la fase excéntrica al alcanzar la zona del pecho con la barra, asegurando así una medición precisa, así como la indicación para iniciar la fase concéntrica del ejercicio. Luego, se aplicó un test incremental para determinar la intensidad óptima objetivo del estudio con el fin de implementar los protocolos establecidos. De esta forma, comenzaron con un calentamiento sin barra, de 5 minutos corriendo en el pabellón, seguido por un calentamiento con barra, con una serie de aproximación a la carga establecida para el test. Esta serie consistió en 6 repeticiones al 40% de 1RM, seguidas de una serie de 4 repeticiones al 50% de 1RM y otra serie de 3 repeticiones al 60% de 1RM, con 3 minutos de descanso entre cada una de ellas. Después del calentamiento, se proporcionó un período de recuperación de 3 minutos, durante el cual se midió la concentración de lactato inicial (PRE), al minuto y 30 segundos de finalizar el protocolo de entrenamiento (POST). Luego, se realizó el primer ajuste de carga al 70% de 1RM, ya que esta era la intensidad objetivo del estudio, para ello se utilizaron los
17 valores obtenidos previamente en el test incremental. Si el ajuste fue adecuado, se continuó con el protocolo, con 3 minutos de recuperación entre series. El protocolo consistió en realizar 3 series al 70% de 1RM, con el número de repeticiones necesario para alcanzar una pérdida de velocidad del 40% (VL 40%). Tras completar el protocolo, se midió nuevamente la fatiga metabólica a través del lactato post, al minuto y 30 segundos de finalizar la última serie. Diez minutos después, se tomaron nuevas mediciones de lactato. Luego, después de un período de recuperación completo de 11 minutos y 30 segundos, se realizaron 3 repeticiones con la carga al 60% de 1RM para evaluar la fatiga mecánica y posteriormente la neuromuscular. Pasadas 24 horas, las participantes regresaron al laboratorio para realizar de nuevo las mediciones que permitiesen valorar el estado de recuperación de las mismas. El procedimiento incluyó el mismo calentamiento de 5 minutos de carrera continua y series de aproximación con las mismas cargas y repeticiones que el día anterior, seguido de 3 minutos de recuperación entre series. Posteriormente, se realizó una serie al 60% de 1RM con la carga utilizada el día anterior. Figura 1 Ejecución del protocolo 4.4.Variables objeto del estudio En el contexto de esta investigación, se han identificado dos categorías distintas de variables. Por un lado, se encuentran las variables dependientes, entre las cuales se incluyen: - La pérdida de velocidad media propulsiva (VMP) entre series, definida como la pérdida relativa (%) entre la VMP de la repetición más rápida de la primera serie de
18 entrenamiento, normalmente la primera repetición, y la VMP de la repetición más rápida de la segunda y tercera serie de entrenamiento. - Pérdida de VMP con la carga del 70% de 1RM: es la pérdida de VMP (%) entre la mejor repetición del PRE (antes), el POST (inmediatamente después del protocolo de ejercicio), el POST10 (a los 10 minutos) y el POST24 (a las 24 horas del protocolo). - El número de repeticiones realizadas en cada serie. - La fatiga metabólica aguda medida a través de la concentración de lactato. Por otro lado, se encuentran las variables independientes, las cuales corresponden a la intensidad relativa programada a lo largo de todo el protocolo (70% de 1RM), la pérdida de velocidad programada en la serie (50% VL) como indicador de volumen, y el momento en el que se evalúan cada una de las variables dependientes (PRE, POST, POST10 y POST24). 4.5. Pruebas de evaluación e instrumentos de medida Test incremental de cargas en el ejercicio de press de banca Para la realización de las evaluaciones previas al protocolo, con la intención de determinar la VMP de cada participante correspondiente a la intensidad relativa programada (70% 1RM), cada participante se sometió a un test incremental en el ejercicio de press de banca. El procedimiento implicó que las participantes se tumbaran en el banco y realizaran la fase concéntrica del ejercicio a la máxima velocidad posible, mientras que la fase excéntrica se llevaba a cabo de manera controlada, descendiendo la barra hasta que esta rozara el pecho. Después de recibir una señal acústica, las participantes desplazaban la barra a la máxima velocidad permitida. Todas las participantes empezaron el test con 20 kg, y esta carga se iba incrementando si se superaba la anterior, a medida que la velocidad disminuía, los incrementos iban siendo menores. El objetivo fue determinar el valor de la repetición máxima (1RM) mediante la relación carga-velocidad específica de cada sujeto. Para llevar a cabo este procedimiento, se utilizaron varios instrumentos. En primer lugar, se empleó una multipower o máquina Smith, que permite realizar el movimiento de manera controlada y guiada durante el ejercicio. Por otro lado, para la medición de las velocidades, la evaluación de la fatiga mecánica y neuromuscular, y la determinación de la 1RM, se utilizó un transductor lineal y software especializado (T-FORCE, Ergotech, Murcia, España) monitoreado por uno de los investigadores que proporcionaba feedback al sujeto después de cada repetición y grandes estímulos entre estas.
19 Figura 2 T-FORCE, Ergotech, Murcia, España Nota. Adaptado de T-Force System, por Ergotech, 2024, Tforcesystem (http://www.tforcesystem.com/funcionamiento.php). CC BY 2.0 Medición de la concentración de lactato Para la obtención del lactato, las muestras se tomaron de la yema de los dedos, para establecer una línea base y permitir comparaciones posteriores, en diferentes momentos del estudio. Estos momentos incluyeron después del calentamiento (lactato pre), a los 30 segundos de finalizar la última serie del protocolo (lactato post 1), a los 10 minutos de finalizar la carga (lactato post 10) y después de transcurridas 24 horas (lactato post 24). Se utilizaron guantes y alcohol etílico para desinfectar la zona y no contaminar la muestra, así como, un medidor portátil de lactato (Lactate Pro-2, Arkray, Japón) para este propósito. Este dispositivo analizó la concentración total de lactato en sangre dentro de un rango de 0.5 a 25.0 mmol·l-1, y solo se requirió una pequeña gota de 3 μl de sangre para obtener los resultados. 4.6. Análisis estadístico Para la descripción de los resultados se utilizaron los cálculos clásicos de tendencia central: medias, de variabilidad: desviaciones típicas, el número de casos, y los valores máximos y mínimos de cada grupo de valores según los casos. Para determinar si existían diferencias estadísticamente significativas entre las diferentes variables antes y en cada uno de los momentos establecidos después del protocolo de entrenamiento, tanto entre los diferentes grupos como dentro de los grupos analizados, se aplicó un modelo de análisis de varianza de
20 medidas repetidas mediante ANOVA 3x2 o 4x2 en los casos requeridos. Este modelo consideró dos factores: el factor de tiempo (pre, post1, post10 y post24) y el factor de grupo (nivel de rendimiento en fuerza 1RM). Se utilizó un ajuste post-hoc de Bonferroni para comparar las medias entre los diferentes grupos. Los análisis estadísticos se realizaron utilizando el software SPSS versión 20.0 para Mac. La significatividad se estableció cuando la probabilidad de error fue igual o menor que el 5% (p ≤0.05). 5. Resultados Una vez completada la investigación y comenzado el análisis de los datos obtenidos, se han identificado diferencias significativas en la respuesta aguda al protocolo de entrenamiento en las diferentes variables mecánicas y metabólicas analizadas. En la tabla 2 se puede observar que existe un incremento significativo en la concentración de lactato en el post1 con respecto al pre (p≤0,001), así como una disminución significativa en el post10 con respecto al pre y al post1 (p≤0,001). Además, en relación con la VMP con una carga equivalente al 60% de la Repetición Máxima (RM), se evidenció una diferencia significativa en Post24h con respecto al Post1 (p≤0,01), tal como se detalla en la tabla 2. Tabla 2 Respuestas agudas al protocolo de entrenamiento en las variables mecánicas y metabólicas (media ± desviación típica) Variables Pre Post1 Post10’ Post24h Lactato (mmol/l) 2.5±0.83 5.7±1.85ᵃᵃᵃ 3.7±1.35ᵃᵃᵃᵇᵇᵇ VMP C60% (m/s) 0.72±0.04 0.64±0.05ᵃᵃᵃ 0.67±0.05ᵃᵃᵃ 0.71±0.06ᵇᵇᶜᶜ VMP C60%: Velocidad media propulsiva con la carga del 60% RM; Diferencias significativas con respecto al PRE: aaa p≤0.001; Diferencias significativas con respecto al Post1: bb p≤0.01, bbb p≤0.001; Diferencias significativas con respecto al Post10’: cc p≤0.01. En la tabla 3 se presentan los resultados obtenidos de las respuestas mecánicas agudas a las diferentes series de entrenamiento conforme al protocolo propuesto. En cuanto a la
21 variable Mejor VMP, se observan disminuciones significativas en las serie 2 (p≤0,01) y 3 (p≤0,001) con respecto a la serie 1, así como una disminución significativa entre la serie 3 y la serie 2 (p≤0,01). Asimismo, se detallan los cambios en la velocidad media propulsiva más baja y la media de cada una de las series de entrenamiento, donde se encuentran diferencias significativas (una disminución) en la serie 2 (p≤0,001) y la serie 3 (p≤0,01) con respecto a la serie 1. También se muestran el número total de repeticiones realizadas en cada una de las series, encontrando una disminución significativa entre la serie 1 y la serie 3 (p≤0.05). Tabla 3 Respuestas agudas en las variables mecánicas en las tres series de entrenamiento (n=16) (media ± desviación típica) Variables S1 S2 S3 Mejor VMP (m/s) 0.59±0.04 0.55±0.05ᵃᵃ 0.52±0.05ᵃᵃᵃᵇᵇ Peor VMP (m/s) 0.29±0.03 0.27±0.03 0.24±0.03 Media VMP (m/s) 0.44±0.03 0.42±0.04ᵃᵃᵃ 0.39±0.04ᵃᵃ Repeticiones totales 8.90±1.89 8.25±1.98 7.62±1.86a VMP: Velocidad media propulsiva; S1: serie 1; S2: serie 2; S3: serie 3; Diferencias significativas con respecto a S1: aaa p≤0.001, aa p≤0.01, a p≤0.05; Diferencias significativas con respecto a S2: ᵇb p≤0.01. En la tabla 4 se presentan los resultados de una clasificación del grupo en dos segmentos distintos, los cuales se diferencian por el nivel de rendimiento de fuerza absoluta. Cada uno de estos segmentos está compuesto por 8 participantes (n=8). Por un lado, se encuentran las mujeres con un rendimiento superior en fuerza absoluta (GM >F.Abs), cuya media de 1RM es de (48,04 kg). Por otro lado, se sitúan las mujeres con un rendimiento inferior en fuerza absoluta (GM <F.Abs), registrando una media de 1RM de (40,12 kg). De este modo, en el GM<F.Abs, se observan diferencias estadísticamente significativas en la concentración de lactato en el Post1 en comparación con el Pre (p≤0,001), así como en el Post10 en comparación con el Pre (p≤0,01) y el Post1 (p≤0,001). Respecto a la VMP, se encuentran diferencias significativas en el Post1 respecto al Pre (p≤0,001), en el Post10 respecto al Pre (p≤0,01) y al Post1 (p≤0,05), y en el Post24h respecto al Post1 (p≤0,05).
22 Por otro lado, en el GM>F.Abs, se registran diferencias estadísticamente significativas en la concentración de lactato en el Post1 y el Post10 en comparación con el Pre (p≤0,001), y en el Post10 en comparación con el Post1 (p≤0,01). En relación a la VMP, se observan diferencias significativas en el Post1 respecto al Pre (p≤0,01), en el Post10 respecto al Pre (p≤0,001), en el Post 24h respecto al Post1 (p≤0,05) y al Post10 (p≤0,01). Cuando se analizan las diferencias entre grupos, no se observaron diferencias significativas en las distintas variables entre ninguno de los grupos según el nivel de rendimiento en fuerza absoluta. Tabla 4 Diferencias en las respuestas agudas por grupos de nivel de rendimiento de fuerza absoluta al protocolo de entrenamiento en las variables mecánicas y metabólicas (media ± desviación típica) Variables Grupos Pre Post1 Post10’ Post24h Lactato (mmol/l) GM <F.Abs 2.36±0.82 5.51±2.47ᵃᵃᵃ 3.36±1.33ᵃᵃᵇᵇᵇ GM >F.Abs 2.64±0.87 5.85±1.08ᵃᵃᵃ 4.17±1.31ᵃᵃᵃᵇᵇ VMP C60% (m/s) GM <F.Abs 0.73±0.04 0.68±0.05ᵃᵃᵃ 0.68±0.05ᵃᵃᵃᵇ 0.70±0.07ᵇ GM >F.Abs 0.72±0.05 0.65±0.03ᵃᵃ 0.67±0.05ᵃᵃᵃ 0.72±0.06ᵇᶜᶜ VMP C60%: Velocidad media propulsiva con la carga del 60% RM; GM<F.Abs: mujeres con un rendimiento inferior en fuerza absoluta; GM>F.Abs: mujeres con un rendimiento superior en fuerza absoluta; Diferencias significativas con respecto al PRE: aa p≤0.01, aaa p≤0.001; Diferencias significativas con respecto al Post1: b p≤0.05, bb p≤0.01, bbb p≤0.001; Diferencias significativas con respecto al Post10’: cc p≤0.01. Por último, en la tabla 5 se presentan los resultados obtenidos en las diversas series del protocolo de entrenamiento, considerando la clasificación previamente mencionada en grupos de nivel de rendimiento. Se observan diferencias estadísticamente significativas en la mejor VMP en el GM<F.Abs, específicamente en la serie 3 (S3) en comparación con la serie 1 (p≤0,01) y la serie 2 (p≤0,05). En cuanto al grupo GM>F.Abs, se registran diferencias significativas en la serie 2 respecto a la serie 1 (p≤0,01), y en la serie 3 respecto a la serie 1
23 (p≤0,001) y la serie 2 (p≤0,05), siempre con una tendencia a disminuir la VMP a medida que aumentan las series de entrenamiento. Al analizar la peor VMP, se detectan diferencias significativas en el GM<F.Abs, específicamente en la serie 3 en comparación con la serie 1 (p≤0,01). En relación a los datos de la media de la VMP, se observan diferencias significativas en el GM<F.Abs en las series 2 y 3 respecto a la serie 1 (p≤0,001). Por otro lado, en el grupo GM>F.Abs, se encuentran diferencias significativas en la serie 3 respecto a la serie 1 y 2 (p≤0,001). Por último, en cuanto al total de repeticiones realizadas en cada serie, se identifican diferencias significativas en el GM>F.Abs, específicamente en la serie 3 con respecto a la serie 1 (p≤0,01), tendiendo a disminuir el número de repeticiones a medida que aumenta la serie. Cuando se analizan las diferencias entre grupos, se observan diferencias significativas en la variable de repeticiones totales entre GM> F.Abs y GM< F.Abs, en la serie 1 y en la serie 2 (p≤0.05). Tabla 5 Comparación de las respuestas en las variables mecánicas en las tres series de entrenamiento por grupos (media ± desviación típica) Variables GM <F.Abs GM >F.Abs S1 S2 S3 S1 S2 S3 Mejor VMP (m/s) 0.59±0.03 0.57±0.05 0.54±0.06ᵃᵃᵇ 0.59±0.05 0.54±0.05ᵃᵃ 0.50±0.05ᵃᵃᵃᵇ Peor VMP (m/s) 0.30±0.02 0.28±0.03 0.24±0.03ᵃᵃ 0.27±0.03 0.27±0.04 0.24±0.03 Media VMP (m/s) 0.45±0.02 0.41±0.04ᵃᵃᵃ 0.40±0.04ᵃᵃᵃ 0.43±0.03 0.42±0.03 0.38±0.03ᵃᵃᵃᵇᵇᵇ Repeticiones totales 7.75±1.75 7.25±1.16 7.25±1.90 10.0±1.31* 9.25±2.19* 8.0±1.85ᵃᵃ VMP: Velocidad media propulsiva; S1: serie 1; S2: serie 2; S3: serie 3; GM<F.Abs: mujeres con un rendimiento inferior en fuerza absoluta; GM>F.Abs: mujeres con un rendimiento superior en fuerza absoluta; Diferencias significativas con respecto a S1: aa p≤0.01, aaa p≤0.001; Diferencias significativas con respecto a S2: b p≤0.05, bbb p≤0.001; Diferencias significativas entre grupos: * p≤0.05.
24 Figura 3 Evolución en el número de repeticiones totales realizadas en cada serie por grupos 6. Discusión El objetivo principal de este estudio fue analizar el efecto agudo y la recuperación post ejercicio a corto (Post10) y medio plazo (24h) de una sesión de entrenamiento de fuerza consistente en 3 series hasta perder el 50% de velocidad del ejercicio de press de banca, con una intensidad relativa del 70% de 1RM en mujeres jóvenes con una misma fuerza relativa. Para lograr este objetivo, se llevaron a cabo mediciones en varios momentos del protocolo con el fin de evaluar la respuesta a la fatiga en términos mecánicos, metabólicos y neuromusculares. De este modo, se ha comprobado que una sesión de entrenamiento con las características mencionadas conlleva aumentos significativos en la concentración de lactato en sangre, así como disminuciones significativas en el rendimiento en las diferentes variables mecánicas analizadas, tanto durante el propio protocolo de entrenamiento, es decir entre series, como un minuto después de completar la última serie y posteriormente a un período de diez minutos. Además, se ha observado que tras este lapso de tiempo se experimenta una notable recuperación del rendimiento en todas las variables. En relación con la velocidad media propulsiva con la carga del 60% de 1RM, se ha observado una disminución de esta, y por tanto del rendimiento, tras las series realizadas durante el protocolo de entrenamiento, tanto en la respuesta inmediatamente después del ejercicio, como a los diez minutos posteriores, con respecto a los valores iniciales, pudiéndose ver como las participantes se iban fatigando. Sin embargo, se puede observar cómo a las 24 horas, las participantes se mostraban recuperadas con valores similares de VMP C60% a los S1 S2 S3 F<Abs 7,75 7,25 7,25 F>Abs 10 9,25 8 0 2 4 6 8 10 12 Número de reps Repeticiones totales por series. F<Abs F>Abs
25 iniciales. De este modo, al abordar el fenómeno de la pérdida de velocidad como resultado de la fatiga muscular durante el ejercicio de fuerza, es esencial tener en cuenta que, al realizar cada repetición con el máximo esfuerzo, la velocidad experimenta una disminución gradual, reflejando así el efecto acumulativo de la fatiga en el desempeño motor (Izquierdo et al., 2006). De acuerdo con el estudio realizado por Pareja et al., (2020), en el que participaron 10 sujetos sometidos a 10 protocolos distintos en los ejercicios de press de banca y sentadilla con una carga relativa muy similar, y en el cual se establecieron múltiples puntos de evaluación temporal para analizar la respuesta mecánica y hormonal posterior al ejercicio, se evidenció la presencia de fatiga mediante la pérdida de velocidad frente a la carga prescrita (20% y 40% VL). Este hallazgo respalda las conclusiones de esta investigación. Con respecto a los niveles de lactato en sangre, según los resultados obtenidos, se deja ver la consecuencia de la fatiga inducida por el ejercicio con el aumento de dichos niveles. Dicha fatiga metabólica coincide además con la fatiga mecánica ocasionada, que es la incapacidad de mantener un determinado valor de fuerza aplicada, que se traduce en la perdida de velocidad y potencia de ejecución (Badillo & Ribas, 2019), apreciándose una marcada disparidad entre los datos registrados tanto en el periodo Post 1 en comparación con el Pre, así como en el periodo Post 10 minutos en relación con el Post 1. Se distingue claramente un pico máximo de concentración de lactato inmediatamente posterior a la realización de las series de trabajo, y una ligera disminución de dichos valores tras el período de recuperación a los 10 minutos; evidenciando el progresivo agotamiento de las participantes de manera inmediata y, por ende, el impacto que la carga propuesta tiene sobre ellas y justificando así, los datos obtenidos con respecto a la fatiga mecánica provocada (VMP con la carga del 60% de 1RM) por el protocolo de entrenamiento. Nuestros resultados coinciden parcialmente con el estudio realizado por Pareja et al., (2020), en el que observaron el incremento del estrés metabólico y la correlación con los aumentos en los niveles de lactato en sangre, los cuales podrían ser los desencadenantes de dicha respuesta, observando además un aumento significativo en la producción y concentración de prolactina, una hormona estrechamente relacionada con la homeostasis, así como de la hormona del crecimiento y el factor de crecimiento insulínico tipo 1. Igualmente, en el estudio llevado a cabo por Sánchez Medina y González Badillo (2011), se establece una correlación significativa entre la concentración de lactato post ejercicio y la reducción relativa de la velocidad en las sentadillas, así como la altura de salto en contramovimiento (CMJ). Por ende, tanto el lactato sanguíneo como la disminución de la velocidad pueden considerarse
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