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Formación inicial del profesorado, ciudadanía participativa e historia

Montaña Conchiña, Juan Luis de la

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EDUCAR PARA LA PARTICIPACIÓN CIUDADANA EN LA ENSEÑANZA DE LAS CIENCIAS SOCIALES VOLUMEN I I AsociAción UniversitAriA de ProfesorAdo de didácticA de lAs cienciAs sociAles Nicolás de AlbA FerNáNdez FrANcisco F. GArcíA Pérez ANtoNi sANtistebAN FerNáNdez EDITORES Tïtulo EDUCAR PARA LA PARTICIPACIÓN CIUDADANA EN LA ENSEÑANZA DE LAS CIENCIAS SOCIALES AsociAción UniversitAriA de ProfesorAdo de didácticA de lAs cienciAs sociAles Nicolás de AlbA FerNáNdez FrANcisco F. GArcíA Pérez ANtoNi sANtistebAN FerNáNdez EDITORES VOLUMEN II Educar para la participación ciudadana En la EnsEñanza dE las ciEncias socialEs. Volumen II Derechos reservados: ©Asociación Universitaria de Profesorado de Didáctica de las Ciencias Sociales ©Díada Editora, S. L. Urb. Los Pinos, Bq. 4, 4º D, 41089 Montequinto. Sevilla Tel. +34 954 129 216 WEB: www.diadaeditora.com Editores: Nicolás de Alba Fernández Francisco F. García Pérez Antoni Santisteban Fernández Imagen de cubierta: “Ya no somos la voz dormida” de Paula. Con licencia Creative Commons Dirección editorial y realización: Paloma Espejo Roig Impreso en España Primera edición, marzo 2012 ISBN: 978-84-96723-29-0 Depósito legal: SE-1654-2012 Financiado por el Ministerio de Ciencia e Innovación. Acción complementaria de referencia EDU2011-14941-E 355 Formación inicial dEl proFEsorado, ciudadanÍa participativa E Historia Juan Luis de la Montaña Conchiña* Universidad de Extremadura introducción1 El cambiante paisaje político, económico y social que está desvelando la profunda crisis económica que estamos viviendo precisa explicaciones y respuestas desde el ámbito educativo. Vivimos en una época de cambios que se suceden vertiginosamente. Las políticas ultraliberales nos han sumergido en una crisis económica que está haciendo tambalearse a estados enteros y que sin duda dejará graves secuelas en los cimientos sobre los que se sostienen los logros sociales por los que se ha luchado durante siglos. En este sentido urge ahora más que nunca concienciar a la población sobre el progresivo desmantelamiento del estado de bienestar y el evidente empobrecimiento generalizado, el giro conservador que están adquiriendo las sociedades occidentales y el rebrote de actitudes xenófobas y discriminatorias. Hablar por tanto de cambios como los que hemos descrito brevemente significa también cuando menos un cuestionamiento claro de la calidad de la democracia y por tanto de la ciudadanía que la sostiene. La deconstrucción del modelo de estado actual tendrá consecuencias nefastas en las democracias actuales, consolidándose una exacerbación del individualismo o, como han señalado algunos autores, asentándose una “cultura de la superficialidad” (García Pérez y de Alba, 2008a y b). Este panorama nacional e internacional de signo negativo así como el pesimismo generalizado en lo que se refiere a la “credibilidad” de los sistemas democráticos es condición suficiente para actuar. Aquí es precisamente donde la educación y la formación se convierten en elementos esenciales al servicio de las nuevas necesidades que se están generando en el ocaso de este mundo postmoderno: la futura ciudadanía pasa por no ser una simple observadora de los fenómenos que están cambiando el mundo y las sociedades actuales, sino por una ciudadanía bien informada, especialmente crítica, que conozca y haga uso de los mecanismos que las democracias modernas ofrecen para participar activamente en su construcción. Esta acuciante realidad es la que nos está movilizando desde hace un tiempo para trabajar en la formación de futuros maestros y maestras, en este caso en lo que se refiere a * Departamento de Didáctica de las Ciencias Sociales, las Lenguas y las Literaturas. Facultad de Educación. Universidad de Extremadura. Avda. Elvas s/n. 06071 Badajoz. E-mail: [email protected]. Tfno.: 924289501 / ext. 86582. Educar para la participación ciudadana En la EnsEñanza dE las ciEncias socialEs 356 una ciudadanía global, activa y comprometida. Nuestros objetivos, partiendo del análisis de los conocimientos previos del alumnado en formación (Henríquez y Pagès, 2004), se centran en ayudar al profesorado en formación a profundizar en el conocimiento de las diferentes ciudadanías, trabajando para ello con herramientas de gran poder educativo como es la Historia que les permita adquirir las competencias necesarias para iniciar a los alumnos de primaria en la dimensión participativa de la formación ciudadana. La investigación se cierra con la propuesta de soluciones que, en nuestro caso, hemos adoptado para intentar solventar los déficits formativos. ciudadanÍa, Historia y Formación dEl proFEsorado A día de hoy seguimos asistiendo a un interesante debate sobre las diversas concepciones de lo que significa educación para la ciudadanía y su enseñanza en el marco escolar, pues como es de sobra por todos conocido el concepto es complejo y posee múltiples dimensiones. Así, Santisteban y Pagés en un esfuerzo sintetizador y de puesta al día hacen una revisión de qué es lo que se entiende por educación para la ciudadanía e insisten en el carácter multidimensional de esta realidad, aunque precisan que muchas de las posibles dimensiones, si no todas, convergen en la formación para una ciudadanía democrática. Del mismo modo, también proceden a sistematizar los diversos enfoques de forma que podemos hablar de varios modelos de entre los cuales destaca el relativo a la ciudadanía participativa (Santisteban y Pagès, 2006, 3-7-8). En definitiva, el esfuerzo de estos investigadores nos proporciona una imagen de un debate rico y vivo que todavía sigue activo (Gómez Rodríguez, 2010). Es precisamente en lo referente a la formación del profesorado donde el consenso es prácticamente unánime, pues se hace especial incidencia sobre la necesidad de formar en profundidad ya que “en términos generales se percibe una falta de conocimientos así como una incapacidad para emplear las técnicas y recursos más adecuados en las distintas situaciones de enseñanza-aprendizaje” (Gómez Rodríguez, 2005, p. 14). En este sentido, García Pérez y de Alba Fernández, apostando por una ciudadanía activa y participativa, advierten de las limitaciones que posee esta enseñanza derivada de los ámbitos administrativo y docente, quizá en parte porque hay “escasa atención a este campo en la formación inicial del profesorado y es también escasa en la formación permanente” (2007, p. 257; 2010). Aunque, como se ha señalado, el éxito de la “asignatura” no radica exclusivamente en que el profesorado posea una adecuada formación (González Valencia, 2010, p. 30). Más allá de nuestras fronteras la situación es también delicada, a pesar de que la ciudadanía cuenta con una mayor tradición en la enseñanza. Así, Tutiaux-Guillon, en lo que se refiere a la formación de los futuros maestros y maestras y en la enseñanza, en este caso, de la ciudadanía europea, señala claramente que “n’est elle même que’une des thématiques possibles de cette éducation civique”; no es un prioridad ni entre los formadores ni entre los futuros docentes (2010, pp. 450-451), realidad que ya fue constatada en nuestro país no hace mucho tiempo (Gómez Rodríguez, 2010). La formación del profesorado para la enseñanza de la ciudadanía es un capítulo esencial. Es evidente que solventar esta necesidad es una las principales prioridades reconoci- juan luis dE la montaña concHiña Formación inicial del profesorado, ciudadanía participativa e historia 357 da en múltiples reuniones científicas aunque el resultado sea ciertamente limitado, pues la tarea está por hacer: son muy pocas las universidades que incorporen en sus planes de estudios asignaturas de este tipo. Es por tanto previsible que los alumnos se pregunten si cuentan con la formación adecuada para impartir este tipo de contenidos (González Valencia, 2010, pp. 34-35). Sin embargo, considerando que lo anterior forma parte de un debate necesario y justificado, coincidimos con los profesores García Pérez y De Alba Fernández en que la formación para la ciudadanía que debe recibir el alumnado en general debe ser netamente diferente a la hasta ahora trabajada en las aulas, aunque no debemos olvidar las “líneas clásicas” de trabajo, eso sí, superando los tradicionales límites (patria y ámbitos educativos) (2007, p. 246; Pagès, 2005, p. 213). Pero para que esta idea comience a trabajarse adecuadamente en las aulas es preciso que el profesorado en formación se encuentre sensibilizado sobre lo que significa educar para la ciudadanía y, especialmente, comprenda que en el trabajo diario de disciplinas consideradas tradicionales poseen herramientas de un alto potencial en lo que se refiere a la enseñanza-aprendizaje de la citada ciudadanía. Dicho en otras palabras, que el futuro profesorado debe ser formado en el ideario de la ciudadanía del mismo modo que debe aprender a utilizar las herramientas con las que cuenta, en este caso la Historia. No es ninguna novedad afirmar que en la enseñanza de las Ciencias Sociales, la Geografía y la Historia han mostrado las enormes posibilidades que encierran para sensibilizar a los jóvenes sobre la multitud de problemas que aquejan a nuestro mundo. De entre las finalidades de la enseñanza de la Historia la correspondiente a la vertiente cívica constituye una de las referencias actuales comúnmente aceptada. No son pocos los especialistas al respecto que señalan esta dimensión (Pagès, 2007). Así, se ha constatado que, además de las dimensiones socializadoras y patrióticas que puede tener esta disciplina en el marco escolar, al calificarla como una “pédagogie du citoyen, d’un citoyen pensé comme sujet de la nation, qu’il s’agissait d’instruire de son identité et de ses devoirs” (Laville, 2003, p. 226), existe una fuerte corriente que apuesta por un cambio en su enseñanza considerando la Historia como una herramienta clave para el desarrollo de contenidos y competencias relacionadas con la educación ciudadana. Efectivamente, no cabe duda de que los contenidos históricos y geográficos “son excelentes medios para formar a los jóvenes como ciudadanos”, porque este tipo de propuestas poseen la virtud de contener explicaciones de problemas actuales (Pagès y Santisteban, 2010, pp. 12-13). En un sentido similar debemos entender las propuestas de otros autores (Pagés y Santisteban, 2010), para los que la historia y la ciudadanía activa confluyen en el conocimiento histórico de los sistemas político, social, cultural y económico. Conocerlos permite al estudiantado participar eficazmente en las sociedades democráticas actuales. Pero, como señala Bailly: “Quelle histoire et quelle géographie enseigner au XXIe siècle? Comment construire la citoyenneté d’aujourd’hui et à quelle échelle? Comment résoudre les conflits entre les échelles? Quel type de maillage enseigner et quelle sera sa légitimité? Quelle identité va-t-on privilégier?” (Bailly, 1997, p. 7). Desde la perspectiva de las denominadas cuestiones socialmente vivas o cualquier otro enfoque es evidente que la operatividad de la Historia pasa por formalizar un cambio de enfoque en su enseñanza (Pagés, 2007, p. 212), concretado en problematizar los contenidos escolares. En este Educar para la participación ciudadana En la EnsEñanza dE las ciEncias socialEs 358 sentido, puede resultar útil trabajar desde determinados enfoques historiográficos (Vida Cotidiana, Nueva Historia Política), insistir en la historia del siglo XX, y también del Tiempo Presente, añadiríamos nosotros, así como fomentar los estudios comparativos y potenciar los estudios de caso. mEtodologÍa y tratamiEnto dE la inFormación La presente investigación se encuadra en un proyecto de mayor proyección desarrollado en el seno del área de Didáctica de las Ciencias sociales de la Facultad de Educación (Universidad de Extremadura) que está priorizando una política centrada en la permanente mejora de la formación inicial del futuro profesorado de educación infantil, primaria y secundaria. El objetivo general de esta investigación, por tanto, ha sido detectar las deficiencias formativas del futuro profesorado del Grado de Primaria en el complejo ámbito de la ciudadanía con la perspectiva de articular propuestas destinadas a solventar estas carencias. La recogida y el tratamiento de la información la hemos realizado desde los paradigmas metodológicos cuantitativo y cualitativo, por lo que entendemos que la investigación posee un carácter exploratorio, descriptivo y explicativo. Mientras que el primer planteamiento nos ofrece patrones significativos que nos permiten situar con precisión la problemática tratada, el análisis de los resultados desde el segundo planteamiento está centrado en los contenidos, identificando unidades de significado o códigos. Este procedimiento puede proporcionar interesantes matices que de otra forma posiblemente pasarían desapercibidos. El tratamiento estadístico de los datos se ha realizado con SPSS 19.0 y el análisis de contenidos se ha realizado con Aquad 6.0. La muestra obtenida procede de uno de los cuatro cursos del grado de Educación Primaria de la Facultad de Educación (Universidad de Extremadura). Han sido 61 alumnos/as de los que 21 son hombres y 40 mujeres de edades comprendidas entre los 19 y 21 años. El cuestionario estaba compuesto de 7 preguntas abiertas en las que los alumnos han reflejado de manera clara y concisa lo que significa para ellos la educación para la ciudadanía democrática y participativa, lo que entienden que esta educación puede proporcionar a los alumnos de primaria, así como la utilidad en el aula de la Historia como disciplina articuladora de los conocimientos, destrezas y habilidades asociadas a la competencia social y ciudadana, la formación que reciben y la que entienden podrían recibir al respecto. análisis, discusión dE los rEsultados y primEras actuacionEs Cuestionados sobre lo que entienden por educar en la ciudadanía y la participación, los datos nos muestran que un 59% concibe esta formación como una “asignatura”, confiriéndole de esta forma una dimensión disciplinar entendemos que contraria a la naturaleza abierta que ésta debe poseer. El 6,6% además la integra dentro de un área. Sin embargo, el 29,5% piensa que la educación ciudadana es un “método o una forma” de enseñar. Método o forma es un subcódigo dentro de una unidad de significado mayor con varias dimensiones según podemos constatar: juan luis dE la montaña concHiña Formación inicial del profesorado, ciudadanía participativa e historia 359 “Consiste en enseñar a los alumnos a que se den cuenta de la realidad que nos rodea, es decir, del mundo en que vivimos de que aprendan los alumnos los valores más vitales y esenciales para realizar las actividades de la vida diaria” (ciudadania040). O, como se señala en algunos otros casos: “La EpC es una manera de formar a los alumnos para que participen en la sociedad más activamente. Les ofrece una visión de la sociedad más madura y responsable” (ciudadania042). “Educar a los alumnos para la vida en comunidad, la actividad democrática” (ciudadania038). En términos generales y en lo que respecta al alumnado que recibe esa formación, el 54,1% de los encuestados coinciden en señalar que esta educación les proporciona una serie de valores fundamentales para fomentar la convivencia tales como la tolerancia, respeto: “EpC aporta a los alumnos una actitud crítica para poder resolver los problemas que le presenta la vida diaria, además de conseguir una formación útil” (ciudadania0…). El 16,4% le otorga a la educación ciudadana la posibilidad de desarrollar una actitud y pensamiento críticos con el modelo de sociedad. En este apartado hemos detectado hasta un 6,6% de respuestas en las que se indica que la formación ciudadana no aporta nada al alumnado debido a la edad, como también se ha indicado que no “es necesaria en primaria”, en una clara alusión al debate político surgido en el país: “Es una asignatura que desde el inicio de su aplicación generó una gran polémica ya que algunos de los conceptos que imparte entran en conflicto moral con algunas tradiciones” (ciudada-nía004). En lo que se refiere a la ciudadanía participativa los datos nos muestran resultados negativos. En esencia podemos señalar que desconocen esta dimensión. Así, para el 42,6% la participación pasa por contar con una serie de valores, actitudes, obligaciones y deberes. El 4,9% le asigna la significación de “talante crítico”. Bajo el significado de “involucrarse en la sociedad”, que representa el 41%, encontramos una elevada ambigüedad e imprecisión conceptual: “Hace que los alumnos se involucren en la sociedad y en los problemas que conlleva, haciéndolos partícipes de los hechos que acontecen normalmente y como deben actuar” (ciudadania035). “Que todos colaboramos para ser ciudadanos mejores y colaborar en las actividades de la comunidad” (ciudadanía037). Aunque en algunos casos esta imprecisión es menor: Educar para la participación ciudadana En la EnsEñanza dE las ciEncias socialEs 360 “La EpC enseña a no quedarse al margen de los problemas y participar activamente en la sociedad” (ciudadania042). “La EpC creo que aporta la posibilidad de concienciar a los alumnos para participar en debates y actividades en clase, así como también en la sociedad de manera responsable y crítica” (ciudadania057). Para concluir con este apartado debemos señalar que el 11,5% no contesta. Respecto a la preparación para impartir este tipo de contenidos, el 67,2% responden negativamente frente al 29,5% que sí se considera preparado. En lo que se refiere a esta preparación y debido a la asociación que establecen con el hecho de que la ciudadanía sea una “asignatura”, el 23% reclama la existencia de “contenidos específicos”. El 52,5% habla de una formación adecuada, pero tampoco realiza más precisiones. El 16,4% aclara que ve mucho más interesante una formación práctica, que no es especificada. En cuanto a la Historia como herramienta para enseñar la ciudadanía hasta el 31,1% considera que esta disciplina no aporta nada, los contenidos son perjudiciales, no contestan o proporcionan una respuesta sin concretar. El resto de las opiniones se distribuyen entre el 59% que apuesta por conocerla como paso fundamental para intervenir en el presente y “no repetir los errores del pasado” y, curiosamente, un 9,8% sigue entendiendo la Historia como un cúmulo de “hechos clave” que se deben conocer. A tenor de los datos obtenidos, hemos considerado urgente y prioritario poner en marcha una serie de acciones destinadas a iniciar al alumnado en la enseñanza-apren- dizaje de la ciudadanía desde las diversas perspectivas pero insistiendo en la ciudadanía participativa, entendida ésta desde una perspectiva inter e intradisciplinar. En nuestro caso, aprovechando el nuevo diseño de planes de estudios, hemos planteado dos acciones a desarrollar en las horas dedicadas a seminarios formativos con grupos reducidos. En primer lugar, hemos procedido a trabajar una serie de lecturas que entendemos que son claves para conocer con más profundidad lo que significa la formación ciudadana y la participación en su sentido más extenso. El trabajo, comentario y crítica de estas lecturas los han desarrollado en varias sesiones, de forma conjunta en grupos de entre cuatro y seis alumnos/as. Otras lecturas –siguiendo el mismo procedimientolas han trabajado de forma individual y se han expuesto y comentado en sesiones con grupos más numerosos. Manteniendo esta misma estructura de trabajo colaborativo en grupos otra de las acciones ha sido la elaboración, exposición y comentario de unidades didácticas (diseñadas para alumnos/as de 5º y 6º de Primaria) orientadas a la formación ciudadana insistiendo en los siguientes aspectos: 1. Enfoque desde la perspectiva Historia-Problema. 2. Acercamiento historiográfico de la Historia de la Vida Cotidiana. 3. Planteamiento diacrónico de los diversos problemas tratados (el fenómeno de la pobreza, alimentación y hambre, la familia, cuestiones de género, el medio y el hombre, el medio urbano, etc.). 4. Tratamiento especial de los contenidos actitudinales orientados hacia una postura crítica y activa, en definitiva, hacia la participación.