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Aproximación a la técnica cartográfica en la ilustración a través de las plantas urbanas de Cádiz.

Aguilar Camacho, Joaquín

Abstract

En los últimos años, las líneas de investigación en el campo de la exactitud posicional han despertado un creciente interés, dando lugar a un sustancial incremento de las publicaciones científicas en este ámbito. Los trabajos enfocados a dirimir las causas de la transformación del territorio y su paisaje a lo largo del tiempo, así como a interpretar y geolocalizar sus consecuencias de carácter social, económico, urbano, geológico y medioambiental, sustentan sus conclusiones en las evidencias territoriales proporcionadas por la cartografía histórica y demandan el conocimiento previo de su exactitud posicional como respaldo a éstas. Precisamente, esta última finalidad justifica y sostiene el propósito de la presente investigación, que tiene por objeto fundamental determinar la calidad y exactitud posicional en la cartografía urbana de la ciudad de Cádiz elaborada durante el siglo XVIII, período histórico de mayor esplendor y transformación de la ciudad, y que ha legado una de las mejores colecciones sobre cartografía urbana de la historia de nuestro país. La principal contribución será poner al servicio del conocimiento un dictamen técnico sobre su precisión métrica, de gran valor para cualquier estudio de carácter diacrónico centrado en este período histórico de la ciudad y su territorio. Paralelamente de desarrollará un modelo de análisis basado en las últimas tendencias metodológicas aplicadas a este fin en la literatura, adaptando éstas a las particulares necesidades y condicionantes del objeto de estudio y de la investigación, y también tratando de aprovechar sus fortalezas. El modelo de análisis adoptado es objeto de discusión y sus resultados son interpretados y confrontados. Las conclusiones testimonian, en términos generales, calidad y rigor en la técnica cartográfica de la época, aunque con excepciones. Por último se revisan escalas, fechas de datación y autorías de todos los ejemplares de la colección.

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Tesis doctoral APROXIMACIÓN A LA TÉCNICA CARTOGRÁFICA EN LA ILUSTRACIÓN A TRAVÉS DE LAS PLANTAS URBANAS DE CÁDIZ por: Joaquín Aguilar Camacho Directores: Dr. José Antonio Barrera Vera Dr. Gabriel Granado Castro Tesis doctoral APROXIMACIÓN A LA TÉCNICA CARTOGRÁFICA EN EL CÁDIZ ILUSTRADO A TRAVÉS DE LAS PLANTAS URBANAS PRODUCIDAS POR POTENCIAS EXTRANJERAS Doctorando: Joaquín Aguilar Camacho Director: Dr. José Antonio Barrera Vera Codirector: Dr. Gabriel Granado Castro Departamento de Ingeniería Gráfica Universidad de Sevilla Tesis doctoral APROXIMACIÓN A LA TÉCNICA CARTOGRÁFICA EN EL CÁDIZ ILUSTRADO A TRAVÉS DE LAS PLANTAS URBANAS PRODUCIDAS POR POTENCIAS EXTRANJERAS Doctorando: Joaquín Aguilar Camacho Director: Dr. José Antonio Barrera Vera Codirector: Dr. Gabriel Granado Castro Departamento de Ingeniería Gráfica Universidad de Sevilla Dpto de Ingeniería Gráfica Universidad de Sevilla                      (…) Tan pronto como asumimos la necesidad de cuestionar, probar, de ser críticos con las soluciones vigentes a un problema, el objeto de una investigación está servido. (Harley 1968, p. 62)   AGRADECIMIENTOS Deseo expresar mi agradecimiento a todos aquellos familiares, amigos, profesores, alumnos y compañeros que, de una forma u otra, me han ayudado a la realización de este trabajo y, muy especialmente: Al Dr. D. José Antonio Barrera Vera, por sus sabios consejos y por su constante apoyo y estímulo. También al Dr. D. Gabriel Granado Castro, no sólo por su valiosa codirección académica, sino además por el interés personal mostrado para que realizase la presente investigación. A mis compañeros del Dpto. de Ingeniería Gráfica, por las sugerencias y ayudas prestadas. A Frédéric Borowczyk, Emmanuel Pavy y Vincent Reniel de la Oficina de Investigación Documental y del Departamento de Mapas y Planos de la Bibliothèque nationale de France, por el auxilio en la búsqueda y localización de ejemplares cartográficos. También a todo el personal del Archivo General Militar de Madrid y a Dña. Rocío de los Reyes Ramírez, del Archivo Intermedio Militar Sur (Sevilla), por la atención y las facilidades recibidas. De igual modo, a D. Manuel Catalán Morollón, Jefe del Servicio de Geomagnetismo del Real Instituto y Observatorio de la Armada (San Fernando), por su colaboración y asesoramiento. Por último, a mi esposa y mis hijos, por la paciencia y por concederme generosamente gran parte de su tiempo durante estos años. Espero poder compensarles pronto. A mis padres, por estar siempre ahí. Tesis doctoral APROXIMACIÓN A LA TÉCNICA CARTOGRÁFICA EN LA ILUSTRACIÓN A TRAVÉS DE LAS PLANTAS URBANAS DE CÁDIZ por: Joaquín Aguilar Camacho Directores: Dr. José Antonio Barrera Vera Dr. Gabriel Granado Castro Departamento de Ingeniería Gráfica Universidad de Sevilla Sevilla, Mayo 2017 . Aproximación a la técnica cartográfica en la Ilustración a través de las plantas urbanas de Cádiz _i RESUMEN En los últimos años, las líneas de investigación en el campo de la exactitud posicional han despertado un creciente interés, dando lugar a un sustancial incremento de las publicaciones científicas en este ámbito. Precisamente, esta última finalidad justifica y sostiene el propósito de la presente investigación, que tiene por objeto fundamental determinar la calidad y exactitud posicional en la cartografía urbana de la plaza de Cádiz elaborada durante el siglo XVIII, período histórico de mayor esplendor y transformación de la ciudad, y que ha legado una de las mejores colecciones sobre cartografía urbana de la historia de nuestro país. Paralelamente se revisan escalas, fechas de datación y autorías de todos los ejemplares El modelo de análisis adoptado es objeto de discusión y sus resultados son interpretados y confrontados. Las conclusiones testimonian, en términos generales, calidad y rigor en la técnica cartográfica de la época, aunque con excepciones. PALABRAS CLAVE Evaluación exactitud posicional, cartografía histórica, representación urbana, planos de Cádiz, MapAnalyst. ABSTRACT It is assessment the degree of positional accuracy about Cadiz preserved historical and urban cartography collection, corresponding to 18th, as well as of the cartographic technique applied. Theoretical and empirical study of the methods postulated for this purpose in literature and the concretion of a suitable analysis model to evaluate the positional accuracy of this collection, are treated. Checking of scales, orientations and the attainment of indicators, both analytical and graphical, under the principles of the twodimensional regression and the multicuadratic interpolation (MQI), implemented in the specific software MapAnalyst, determine the applied analysis guidlines. Alternative procedures have also been developed for insertion and linkage of control points (CPs), in order to imporove this process and minimize its bias. Analytical model and its results are discussed and confronted. The conclusions show, in general terms, good quality and accuracy of the cartographic technique at the time, although with exceptions. KEY WORDS Assessment positional accuracy, historical cartography, urban drawings, maps of Cádiz, MapAnalyst. ii_ Resumen / Abstract SUMARIO DE LOS CAPÍTULOS POSTERIORES El contenido de la presente tesis doctoral ha sido estructurado en ocho capítulos, agrupados en tres partes claramente diferenciadas. Primera parte: capítulos I, II y III.- El Capítulo I es una introducción al problema genérico de la evaluación de la exactitud posicional en cartografía histórica, situándolo en el contexto de la cartografía urbana del Cádiz ilustrado. El Capítulo II hace un recorrido pormenorizado por los métodos y procedimientos de análisis más importantes desarrollados en la literatura científica desde hace, aproximadamente, 150 años. El Capítulo III formula los planteamientos investigadores intrínsecos a toda investigación. Segunda parte: capítulos IV, V y VI.- En el Capítulo IV se hace mención a una serie de aspectos formales, sobre los planos que integran la colección, que no dejan de ser importantes, pero que se apartan de la línea principal que atañe al problema formulado. Complementan la visión sobre el objeto de estudio aportada por el Capítulo I. El Capítulo V se dedica exclusivamente a explicar las particularidades del modelo analítico adoptado para abordar el problema de partida. Se procede al testeo del modelo sobre una planta tipo y se verifica la validez de sus resultados. También proponemos un procedimiento original y alternativo para la inserción y vinculación de nubes de puntos homólogos en planimetría urbana, que funciona bien en todos los casos estudiados. El Capítulo VI aplica el modelo analítico definitivo al resto de planos de la colección, interpretándose los resultados de forma individual. Tercera y última parte: capítulos VII y VIII.- El Capítulo VII aborda la discusión del modelo analítico adoptado, en relación a otras tendencias seguidas en la literatura. También confronta los resultados particulares, a nivel de colección. Por último, en el Capítulo VIII, se recopilan las principales conclusiones alcanzadas con la investigación y se aportan algunas sugerencias para futuros trabajos de carácter continuista. Los anejoa I y II, en formato digital, que se acompañan, contienen el detalle de los informes de cálculo generados por la aplicación MapAnalyst y de los indicadores gráficos obtenidos para cada planta, respectivamente, a fin de facilitar su consulta pormenorizada. Una lectura rápida de la tesis podría consistir en:  Apartados 1, 2, 6 y 8, del Capítulo I.  Apartado 5, del Capítulo II.  Capítulo III.  Apartados 1 y 2, del Capítulo IV.  Apartados 1 y 3, del Capítulo V.  Capítulos VII y VIII. Aproximación a la técnica cartográfica en la Ilustración a través de las plantas urbanas de Cádiz _ix Planta nº 1 ....................................................................................................................................................................... 306 Planta nº 2 ....................................................................................................................................................................... 308 Planta nº 3 ....................................................................................................................................................................... 310 Planta nº 4 ....................................................................................................................................................................... 312 Planta nº 5 ....................................................................................................................................................................... 314 Planta nº 6 ....................................................................................................................................................................... 316 Planta nº 7 ....................................................................................................................................................................... 318 Planta nº 8 ....................................................................................................................................................................... 320 Planta nº 9 ....................................................................................................................................................................... 322 Planta nº 10 ..................................................................................................................................................................... 324 Planta nº 12 ..................................................................................................................................................................... 326 Planta nº 13 ..................................................................................................................................................................... 328 Planta nº 14 ..................................................................................................................................................................... 330 Planta nº 15 ..................................................................................................................................................................... 332 Planta nº 16 ..................................................................................................................................................................... 334 Planta nº 17 ..................................................................................................................................................................... 336 Planta nº 18 ..................................................................................................................................................................... 338 Planta nº 19 ..................................................................................................................................................................... 340 Planta nº 20 ..................................................................................................................................................................... 342 Planta nº 21 ..................................................................................................................................................................... 344 SEGUNDA PARTE CUERPO INVESTIGACIÓN x_ Índice de contenidos TERCERA PARTE DISCUSIÓN RESULTADOS Y CONCLUSIONES CAPÍTULO VII CONSIDERACIONES PREVIAS 1. EXACTITUD POSICIONAL DE LA COLECCIÓN ............................................................................................ 349 Distribución cronológica y origen de las plantas de la colección ................................................................................... 356 Exactitud posicional de la colección ............................................................................................................................... 358 Exactitud posicional y estado del soporte ....................................................................................................................... 358 Exactitud posicional y autorías ........................................................................................................................................ 360 Exactitud posicional de las plantas españolas vs francesas .......................................................................................... 363 Exactitud y número de puntos de control (CPs) utilizados .............................................................................................. 365 Exactitud y escalas .......................................................................................................................................................... 366 Influencia del castillo de San Sebastián en la exactitud de la colección ......................................................................... 367 Patrones de comportamiento local de la incertidumbre.................................................................................................. 368 La colección ante los vigentes estándares de calidad posicional .................................................................................. 373 2. ESCALAS EN LA COLECCIÓN. .................................................................................................................... 378 Escalas teóricas y reales ................................................................................................................................................. 378 Errores en el uso de las escalas...................................................................................................................................... 381 Relaciones entre escalas................................................................................................................................................. 382 3. ORIENTACIÓN DE LOS PLANOS DE LA COLECCIÓN Y ALINEACIÓN DE NORTES ................................... 384 Orientación de las plantas ............................................................................................................................................... 384 Alineación de Nortes ....................................................................................................................................................... 384 Orientación rosa de los vientos vs trama urbana ............................................................................................................ 385 4. VÍNCULOS ENTRE LOS PLANOS DE LA COLECCIÓN................................................................................. 388 5. DISCUSIÓN DEL MODELO DE ANÁLISIS. .................................................................................................... 393 Conclusiones sobre el modelo de solución adoptado .................................................................................................... 393 Utilidad de los indicadores gráficos y analíticos empleados .......................................................................................... 394 Otros modelos aplicados en la literatura ......................................................................................................................... 396 Aproximación a la técnica cartográfica en la Ilustración a través de las plantas urbanas de Cádiz _xi CAPÍTULO VIII CONCLUSIONES Sobre la colección y sus ejemplares .............................................................................................................................. 401 Sobre el modelo de solución .......................................................................................................................................... 402 Sobre posibles pautas de comportamiento local en la incertidumbre posicional .......................................................... 402 Sobre la revisión de escalas, fechas y autorías .............................................................................................................. 403 Sobre la exactitud posicional de la colección ................................................................................................................ 403 Sobre el número de puntos de control utilizado ............................................................................................................. 404 Sobre la influencia de la configuración del parcelario y del contorno en la exactitud .................................................... 405 Sobre la calidad posicional y las escalas de la colección .............................................................................................. 405 Sobre la orientación de los ejemplares y la alineación de nortes................................................................................... 405 Sobre la vinculación entre los planos de la colección .................................................................................................... 406 TERCERA PARTE DISCUSIÓN RESULTADOS Y CONCLUSIONES FUENTES DE INFORMACIÓN CONSULTADAS Fuentes de información consultadas .............................................................................................................................. 411 xii_ Índice de contenidos Aproximación a la técnica cartográfica en la Ilustración a través de las plantas urbanas de Cádiz _xiii LA COLECCIÓN DISTRIBUCIÓN POR CUARTOS DEL S. XVIII El conocimiento de la cartografía histórica conservada es un campo de investigación que goza de gran interés y cuenta con una dilatada trayectoria en el ámbito científico, a la vez que resulta de una enorme complejidad por los múltiples matices y enfoques que en él tienen cabida. La evaluación de su fiabilidad constituye una de las piedras angulares que sustenta el saber en esta materia y, desde hace décadas, es un fecundo marco teórico y experimental de trabajo que cuenta con cuantiosas investigaciones, difundidas al más alto nivel en el ámbito científico y que ampara otras interesantes líneas de estudio. El Capítulo I de esta tesis acomoda al lector en el objeto y contexto de la misma, como paso previo al establecimiento de las cuestiones preliminares presentes en toda investigación: el estado de la cuestión (al que se dedica el Capítulo II) y el planteamiento investigador seguido (que será abordado en el Capítulo III). En el presente capítulo se definen los conceptos de calidad y exactitud posicional en cartografía histórica y se evalúan las opciones y condicionantes para su determinación. Por último, se sienta las bases que permiten concretar el objeto de estudio, justificar su interés y argumentar la necesidad de acometer la búsqueda de una solución al problema genérico de partida, dentro del ámbito geográfico y cartográfico delimitado en esta investigación. CAPÍTULO I CONSIDERACIONES PREVIAS CONSIDERACIONES PREVIAS Aproximación a la técnica cartográfica en la Ilustración a través de las plantas urbanas de Cádiz _3 CAPÍTULO I CONSIDERACIONES PREVIAS 1. ÁMBITO DE LA INVESTIGACIÓN: OBJETO DE LA TESIS Las primeras investigaciones divulgadas sobre exactitud posicional en cartografía de naturaleza histórica datan de mediados del siglo XIX. En aquellas fechas investigadores como Hermann Wagner (Wagner 1895) ya propusieron la utilización de métodos de visualización gráfica de los errores posicionales presentes en un mapa, a través del empleo de una malla de distorsión. Los trabajos posteriormente publicados durante la primera mitad del siglo XX utilizan enfoques metodológicos basados, todos ellos, en la comprobación mediante muestreo estadístico de posiciones y/o distancias, al objeto de determinar un error promedio global del mapa. Alfred Egerer (Egerer 1934) fue uno de los precursores en utilizar herramientas de visualización gráfica del error posicional de un mapa, mediante el uso de vectores de desplazamiento. No obstante, hasta el último tercio de siglo, las investigaciones desarrolladas en este ámbito son escasas y muchas de ellas han perdido vigencia ante el progreso de la ciencia y de la técnica. A partir de la década de los sesenta el estudio de la exactitud posicional en cartografía histórica comienza a ser un tema recurrente en la literatura especializada. Con la entrada en escena de los primeros computadores, se abren nuevos escenarios de investigación y surgen propuestas metodológicas alternativas para comprobar la exactitud posicional de un mapa. El análisis mediante regresión bidimensional y la interpolación multicuadrática constituirán el enfoque predominante hasta nuestros días. Sus algoritmos matemáticos quedarán implementados como utilidad de las principales aplicaciones software para GIS, popularizadas a partir de la década de los ochenta. También se mejorarán e implementarán nuevas soluciones de visualización gráfica del error, basadas en isolíneas de escalas y círculos de error. En los últimos años, las líneas de investigación en el campo de la exactitud posicional han despertado un creciente interés, dando lugar a un sustancial incremento de las publicaciones científicas en este ámbito. Dos líneas de trabajo han centrado los principales esfuerzos: la optimización de las metodologías basadas en la regresión bidimensional; y su aplicación al ámbito de estudios de carácter diacrónico sobre la transformación, natural o artificial, del territorio. La generalización de la regresión bidimensional como herramienta para la evaluación de la exactitud posicional en cartografía histórica, suscita una problemática muy específica. La gran diversidad de escalas, soportes, técnicas de trazado, etc…, plantean el reto y la necesidad de optimizar esta metodología para su adaptación a un marco CAPÍTULO I 4_ Ámbito de la Investigación cartográfico muy heterogéneo. Algunos de estos problemas, como los relativos a la falta de información geodésica de un mapa, los criterios de selección de puntos de control o la optimización de los algoritmos matemáticos de transformación, han sido objeto de numerosos estudios durante las últimas dos décadas. Por otro lado, también en los últimos años han cobrado gran interés los trabajos enfocados a dirimir las causas de la transformación del territorio y su paisaje a lo largo del tiempo, así como a interpretar y geolocalizar sus consecuencias de carácter social, económico, urbano, geológico y medioambiental. Este tipo de estudios se sustentan en las evidencias territoriales proporcionadas por la cartografía histórica y demandan el conocimiento previo de su exactitud posicional como respaldo a las conclusiones obtenidas. Precisamente, esta última finalidad justifica y sostiene el propósito de la presente investigación, que tiene por objeto fundamental determinar la calidad y exactitud posicional en la cartografía urbana de la ciudad de Cádiz elaborada durante el siglo XVIII, período histórico de mayor esplendor y transformación de la ciudad, y que ha legado una de las mejores colecciones sobre cartografía urbana de la historia de nuestro país. La principal contribución será poner al servicio del conocimiento un dictamen técnico sobre su precisión métrica, de gran valor para cualquier estudio de carácter diacrónico centrado en este período histórico de la ciudad y su territorio. 2. CALIDAD Y EXACTITUD POSICIONAL EN CARTOGRAFÍA HISTÓRICA. Cualquier estudio relacionado con la cartografía no debe perder de vista que mapas y planos son fruto de una difícil combinación, sólo a veces proporcionada, entre ciencia y arte1; metáfora visual del mundo real y cultural que simbolizan, en la que la ‘seducción del ojo’ a menudo rivaliza con la calidad de la información que se transmite y selecciona, según la finalidad y escala del documento. Instrumento práctico, fruto del desarrollo del conocimiento humano, un mapa, a diferencia de una fotografía, es una abstracción de la realidad y un objeto susceptible de interpretación dependiendo de la percepción cognitiva y semántica de su autor y del usuario. En palabras de Barber y Board (1993; en Livieratos y Koussoulakou 2006, p. 138): ‘Y al igual que el arte, la cartografía revela los fragmentos de la realidad a través de una sarta de mentiras’. Según la profesora Lanius (Podobnikar 2009, p. 50) los mapas presentan una realidad transformada en puntos, líneas y áreas, haciendo uso de una variedad heterogénea de recursos visuales: tamaño, forma, valor, textura, color, orientación y forma. La notable mejora en las condiciones de acceso a los fondos cartográficos experimentada en las 1 Véase al respecto (Livieratos y Koussoulakou 2006, p. 138-140). CONSIDERACIONES PREVIAS Aproximación a la técnica cartográfica en la Ilustración a través de las plantas urbanas de Cádiz _5 últimas décadas (Jobst, Gartner y Döllner 2009, p. 739), ha recobrado un interés creciente por el estudio de mapas y planos históricos. Estos singulares documentos, de gran valor, ofrecen la posibilidad de acceder a información relevante e inédita sobre el pasado, no sólo a historiadores, sino también a investigadores de múltiples disciplinas afines (Geografía, Geología, Hidrología, Medioambiente, Transporte, Urbanismo, etc…) que precisan de información diacrónica en sus estudios. El auge de las nuevas tecnologías y la revolución digital ha reportado también importantes avances en el ámbito de la evaluación de la calidad geométrica de mapas y planos históricos, permitiendo mejorar y renovar los elementales métodos que desde finales del siglo XIX se venían aplicando. Dentro del contexto de la cartografía histórica la proporcionalidad entre ciencia y arte, en relación a la técnica de ejecución, resulta cuanto menos ambigua, jugando el factor tiempo en favor de la inspiración. Es en la Edad Moderna, período caracterizado por valores propios como la razón y el progreso, cuando esta relación dual cobra mayor significado y equilibrio. En el siglo XVII, la conjunción del poder del Estado y el afán por el dominio mundial se combinaron con los avances en la ciencia y las artes, constituyendo este período un claro exponente de la armónica dualidad entre la herramienta científica y el objeto cultural que representaba un mapa. No obstante, el estudio de los métodos y técnicas utilizadas en la cartografía histórica resulta, aún hoy, una disciplina incipiente y generalista que demanda de grandes esfuerzos en investigación. El estudio de la cartografía histórica, según Tobler (1966, p. 351), puede ser abordado desde diferentes puntos de vista y con diversos propósitos. El control de la calidad posicional constituye uno de los posibles enfoques y viene determinado por la exactitud2 posicional con la que la información geográfica es representada en un documento cartográfico. Conviene aclarar que ‘calidad’ y ‘exactitud’ posicional no son términos equivalentes, pues el primero, a diferencia del segundo, evalúa el grado en el que el producto cartográfico se adecúa o satisface el uso para el que fue concebido. Tampoco los términos ‘exactitud’ e ‘incertidumbre’ posicional deben considerarse equivalentes3, aunque con frecuencia se utilizan, incorrectamente, como sinónimos en la literatura. La exactitud posicional constituye una cualidad esencial y característica de cualquier documento cartográfico, pero no sólo resulta determinable en el aspecto geométrico, también lo es en el topológico y en el temático de un modelo de realidad (Ariza- López y Atkinson-Gordo 2006, p. 3). A pesar de ello, la exactitud posicional se identifica habitualmente en la literatura especializada con el enfoque geométrico, perspectiva predominante4 entre las investigaciones desarrolladas hasta la fecha. No obstante, también resulta posible encontrar estudios 2 En el contexto de la cartografía histórica se utilizan las locuciones ‘exactitud’ y ‘precisión’ indistintamente como sinónimos. Véanse las reflexiones sobre su significado en (Blakemore y Harley 1976). No obstante, en el ámbito de la metrología adquieren significados diferentes. 3 Para más información, véanse las reflexiones de (Tucci y Giordano 2011, p. 452-453). 4 Por esta razón, en la presente investigación, cuando se haga mención exclusivamente al término ‘exactitud posicional’, debe interpretarse bajo el punto de vista geométrico y con el siguiente significado: ‘la diferencia entre la posición registrada por un elemento en una base de datos espacial o en un mapa y su actual posición sobre el terreno o en una fuente conocida de mayor exactitud’ (Tucci y Giordano 2011, p. 453). CAPÍTULO I 6_ Calidad y Exactitud posicional sobre exactitud posicional que abordan paralelamente varios de estos planteamientos. Podobnikar (2009, p. 57) además de la exactitud posicional geométrica, evaluó la precisión temática de una serie de mapas históricos. Concluyó que se pueden estudiar diversos elementos de los mapas históricos con el fin de determinar y controlar la calidad de los mismos. Blakemore y Harley (1980) abordaron ampliamente varios aspectos relacionados con la calidad de la información histórica y geográfica ofrecida por un mapa histórico, incluyendo, entre otros, un enfoque cronológico, topográfico y cartométrico. Respecto a este último planteamiento, el análisis de la exactitud posicional de los mapas históricos se encuentra dividido en la literatura, generalmente, en planimetría y altura. No obstante, hasta la fecha, los principales trabajos de investigación se han centrado en la exactitud de la posición planimétrica (Nell 2009, p. 2), entre otras razones, porque las representaciones altimétricas5 de carácter no simbólico en cartografía histórica, con carácter general, tienen lugar a partir de finales del siglo XVIII6 (Wolter 1972, p. 188; Morato-Moreno 2016, p. 67) [Figs. 1-3 y 1-4]. Por otro lado, la posibilidad de que un producto cartográfico sea meramente planimétrico o altimétrico, así como el comportamiento diferencial en cuanto a la incertidumbre presente en las componentes altimétricas y planimétricas, justifican la evaluación de ambas por separado (Ariza-López y Atkinson- Gordo 2006, p. 13). 1-1: Hispalensis conventus delineatio (Amberes, 1579). Grabado coloreado 35 x 46 cm. Autor: Jerónimo de Chaves. Fuente: Biblioteca Nacional de España (Madrid). 1-2: Descripción dela val de Aran (1594). Grabado coloreado 35 x 46 cm. Autor: Tiburzio Spannocchi. Fuente: Archivo General Simancas. (Valladolid). 5 Durante los siglos XVI y XVII las técnicas cartográficas desarrolladas no permiten una representación rigurosa del relieve, recurriendo a las llamadas ‘vistas de pájaro’ para la representación del territorio. En estas vistas, el relieve se representa mediante símbolos emulando una representación en perspectiva según su apariencia natural [Figs. 1-1 y 1-2]. 6 Aunque el Sistema de Planos Acotados se desarrolló a principios del siglo XVIII, los antecedentes de la representación orográfica de un terreno mediante curvas de nivel proceden del ámbito de las batimétricas hidrográficas (Wolter 1972, p. 187; Morato-Moreno 2016, p. 67) y sus representaciones mediante isóbatas (curvas que unen puntos de igual profundidad). Otros autores (Gentil-Baldrich 1998, p. 8) postulan sus orígenes en el Renacimiento, en los mapas de Leonardo Da Vinci (1452-1519). Al margen de la posible controversia, la representación de isóbatas más antigua procede de un mapa manuscrito de 1584, del topógrafo holandés Pieter Bruinss. Aunque el primer uso extensivo de la batimetría para la representación con carácter científico de perfiles del lecho marino, se atribuye a Louis Ferdinand Marsilli (Marsilli 1725), miembro de la Real Academia de Ciencias de París. Otro precedente lo encontramos en 1730 en la representación batimétrica del lecho del estuario de Merdewe, en la confluencia de los ríos Mosa y Vaal, realizada por otro holandés, Nicolaus Samuelis Cruquius, en respuesta a las necesidades planteadas en la construcción de unas obras hidráulicas (Altemir- Grasa 2004, p. 2). Para más información sobre los orígenes en la cartografía de la representación altimétrica, véanse (Thrower 1969; de Dainville 1970; Robinson 1971). CONSIDERACIONES PREVIAS Aproximación a la técnica cartográfica en la Ilustración a través de las plantas urbanas de Cádiz _13 Este auge quedará reflejado en la producción tratadística de este siglo, prácticamente inabarcable (Arévalo-Rodríguez 2003, p. 88). La mayoría de este cuerpo teórico continúa formulando sistemas de levantamientos basados en determinaciones indirectas, si bien cada uno aporta sus propias particularidades. En las inmediaciones de la primera mitad del siglo XVI, hay noticias del levantamiento de dos planos de Florencia22, con fines militares, ejecutados mediante radiación y triangulación óptica, con ayuda de una brújula (Arévalo-Rodríguez 2003, p. 119-121). Durante la segunda mitad del s. XVI se puso en práctica una nueva técnica de levantamiento urbano por polígonos23, como complemento del método de radiación, basada en la determinación de la orientación y forma de las manzanas que conforman la trama urbana. Este procedimiento, conocido también como ‘método de rodeo’, calculaba con ayuda de un planisferio o regla dotada de brújula24 [Fig. 1-13] la orientación de las fachadas de una manzana. Colocado el instrumento sobre la pared que se pretende medir, permitía determinar la orientación de la misma respecto al Norte magnético. Posteriormente, la longitud de cada fachada se determina directamente sobre cada paramento. Se trata pues, de un sistema de levantamiento basado en la determinación directa de magnitudes sobre los elementos que se pretenden dibujar. Una vez conocida la orientación y dimensión de todas las manzanas que integraban el parcelario de una ciudad, éstas eran encajadas en el interior de una red triangular definida sobre el entramado urbano, cuyos vértices se hacían coincidir con puntos relevantes de la ciudad (como torres de edificios religiosos, intersecciones de viarios, encuentros de lienzos de murallas y otros puntos singulares de la trama de la ciudad), levantados todos ellos mediante radiación. Otro método de levantamiento muy utilizado en este período es el conocido como método de coordenadas, también denominado de abscisas y ordenadas. Según Arévalo-Rodríguez (2003, p. 177) es un método auxiliar que se empleaba con asiduidad como complemento de los anteriores. Consiste en medir la distancia mínima (abscisa) entre un punto o elemento que se quiere levantar y 22 El primero de ellos, realizado por Nicolo Tribolo en 1530. El segundo, realizado en 1564 por Cosimo Bartoli. (Arévalo-Rodríguez 2003, p. 119- 121). 23 Para más información sobre este método de levantamiento consúltese (Breed 1974, p. 162 y ss.). El método del levantamiento por polígonos fue introducido en España de mano de los ingenieros militares italianos reclutados durante el s. XVI (Arévalo-Rodríguez 2003, p. 148-150). Así lo recoge Cristóbal de Rojas, en alusión al método de levantamiento empleado por el ingeniero militar Tiburzio Spannocchi (ingeniero mayor de Felipe II). Según Arévalo-Rodríguez (2003, p. 164-165), es probable que este método fuera utilizado en un plano de 1595 conservado en el Archivo General de Simancas, en el que se representa una propuesta inicial para el emplazamiento de la Catedral Nueva de Cádiz [Fig. 1-12]. 24 Referido también por el ingeniero militar Cristóbal de Rojas como instrumento destinado al levantamiento en planta de ciudades: ‘consiste en un planisferio móvil con una brújula incorporada, el cual dispone de una regla recta tangente a la circunferencia destinada a apoyar el instrumento sobre una pared’ (Arévalo-Rodríguez 2003, p. 137) . 1-12: Plano de parte de la Ciudad de Cádiz para la construcción de la nueva catedral (1595). Autor: Anónimo. Fuente: Archivo General Simancas. (Valladolid). CAPÍTULO I 14_ La representación urbana y la ingeniería militar en la Edad Moderna una línea recta de referencia trazada entre dos puntos cuya posición está bien determinada sobre el terreno. Conjuntamente a la aplicación de estos métodos de levantamiento, era frecuente el uso de procedimientos para la obtención de superficies, bien directamente sobre el terreno, bien sobre un plano. El método de descomposición de superficies en polígonos (triángulos y rectángulos) descrito por Cristóbal de Rojas en el capítulo VIII de su obra ‘Teoría y práctica de fortificación’ (1598); o el método de reducción a triángulos de una superficie, uniendo todos sus vértices perimetrales con un punto común en su interior, son tan sólo algunos ejemplos sobre las técnicas de levantamiento aplicadas por los ingenieros militares italianos, que testimonian el alcance científico de su formación. Así pues, a finales del s. XVI las bases teóricas necesarias para realizar el levantamiento planimétrico de cualquier ciudad estaban sentadas y habían sido llevadas a la práctica con notable éxito. Sin embargo, la perspectiva continuó siendo el sistema más usual para representar la ciudad en este siglo25. Según Arévalo-Rodríguez (2003, p. 148), no es de extrañar que los métodos de levantamiento desarrollados por los arquitectos renacentistas desaparecieran de los libros y tratados de arquitectura a partir del s. XVII. Ello respondería, en palabras de este autor, a la entrada en escena de una nueva figura profesional responsable de levantar los planos de las ciudades: los ingenieros militares. A pesar del dominio del dibujo bajo unos planteamientos científicos, la influencia de la corriente artística del Renacimiento estaba aún muy presente en la ingeniería militar italiana26 del siglo XVI. La expresividad y alcance de la perspectiva en la representación de las ciudades resultaba incuestionable y tuvo gran repercusión en la formación y técnica desarrollada por estos ingenieros. La búsqueda de una traza que combinara expresividad y rigor geométrico dio lugar durante el s. XVI a una singular práctica de representación, sin recorrido más allá de este siglo y que pronto cayó en desuso. Consistía en delinear una planta del perímetro de la ciudad abatiendo sobre éste los alzados de los principales edificios y elementos defensivos con el fin de conservar en lo dibujado cierta percepción de la realidad [Figs. 1-14 y 1-15]. Desde la segunda mitad del s. XVI y hasta finales del siglo XVII, la búsqueda de este ideal caracterizará las representaciones urbanas de naturaleza militar por un intento de conciliación entre las vistas oblicuas y cenitales, explorando un armonioso equilibrio entre composiciones en perspectiva y de base geométrica. Surgen así distintas modalidades de trazado urbano que coexisten paralelamente durante este período y que podríamos agrupar bajo la denominación común de ‘planos esquemáticos’. La representación mediante vistas artísticas va dejando paso a una incipiente 25 También durante el s. XVII y la primera mitad del XVIII, predominaría la representación de la ciudad mediante vistas urbanas, en todas sus modalidades: al natural, a vista de pájaro, militar o cónica (Arévalo-Rodríguez 2003, p. 148 y 181- 217). 26 Eso le ocurrió, por ejemplo, a Tiburzio Spannocchi que se formó en sus inicios con un pintor de Siena aprendiendo, entre otras cuestiones, el manejo del pincel y los colores (Cámara-Muñoz 1991, p. 25). 1-13: Instrumento de levantamiento basado en la brújula (1563). Autor: Pietro Cataneo. Fuente: (Arévalo Rodríguez 2003, p. 136). CONSIDERACIONES PREVIAS Aproximación a la técnica cartográfica en la Ilustración a través de las plantas urbanas de Cádiz _15 técnica de dibujo en perspectiva, aún sin normalizar, empírica y precursora de una axonometría que busca mantener intacta la información geométrica de los edificios y del perímetro urbano a la vez que persigue mejorar la percepción y el realismo del plano [Figs. 1-16 y 1-17]. A lo largo del s. XVII la técnica irá evolucionando con nuevas tendencias hacia una representación cada vez más normalizada, aunque la elección del modo de representación atiende más a intereses políticos y culturales que científicos27 Aumentará el . detalle y número de edificios representados [Fig. 1- 18], recurriendo a una mayor utilización de las reglas geométricas y las escalas (Muñoz-Cosme 2016, p. 32). La orientación de los planos al Norte y la representación de una escala o pitipié, se convierte en una práctica cada vez más habitual. Las escalas quedan referidas a una gran diversidad de unidades de medida basadas, por lo general, en un orden antropomórfico (dedos, pulgadas, palmos, codos, pies, etc...) cuya equivalencia era variable por regiones e incluso ciudades. En España, el uso de las escalas durante la Edad Moderna fue aún más complejo debido a la llegada de ingenieros foráneos, que solían utilizar en sus trabajos las unidades aplicadas en su país de origen. Las necesarias conversiones entre escalas no resultaban sencillas y condujo, con frecuencia, a confusiones y errores. Felipe II protagonizó un primer intento de unificar y normalizar el uso de las escalas, refiriéndolas a la vara castellana, única magnitud de medida válida según una ley promulgada en 1568. Sin embargo, la inexistencia de un cuerpo estable de ingenieros hizo fracasar durante los s. XVI y XVII cualquier intento de normalización de escalas en nuestro país (Arévalo-Rodríguez 2003, p. 151). Tampoco durante el s. XVIII, tras la configuración del Real Cuerpo de Ingenieros Militares, las diversas ordenanzas militares promulgadas (1718 y 1757) lograron, en la práctica, implantar un criterio único respecto al uso de las escalas y las unidades de medida en las representaciones cartográficas. La evolución de la técnica de representación condujo, en unos casos, a dibujar en perspectiva ciertos tramos del contorno y los edificios más relevantes del parcelario [Figs. 1-19 y 1-20], que suelen coincidir con aquellos vinculados a intereses defensivos y religiosos. El resto del espacio urbano 27 Véase al respecto las interesantes reflexiones de la profesora Naddeo (2004) sobre la representación urbana de Nápoles durante el s. XVII y XVIII. 1-14: Il ritratto grande della fortezza de Eviza (Islas Pitusas, 1555). Autor: Giovan Battista Calvi. Fuente: Archivo General Simancas. (Valladolid). 1-15: Modelo del sitio de la Villa de Bayona (Galicia, 1595) y lo que va haciendo en su fortificación. Autor: Giorgio Paleari Fratino. Fuente: Archivo General Simancas. (Valladolid). 1-16: Plano de la Fortificacón de Alghero (Cerdeña, 1578). Autor: Giorgio Paleari Fratino. Fuente: Archivo General Simancas. (Valladolid). CAPÍTULO I 16_ La representación urbana y la ingeniería militar en la Edad Moderna se traza sin contenido, vacío [Fig. 1-21]. Esta técnica de representación fue muy utilizada por los ingenieros al servicio de Felipe II, siendo probablemente influenciada por algunos tratadistas italianos del siglo XVI, como Francesco De Marchi o Giambattista Bonadio de'Zanchi (Cámara-Muñoz 1991, p. 27). Las plazas fuertes, las fortificaciones o los conflictos bélicos serán los escenarios habitualmente representados. 1-18: Planta de la ciudad de Cádiz (1645). Autor: Anónimo. Fuente: Biblioteca nacional de Francia (Paris). 1-17: Planta de la ciudad de Cádiz (1609). Autor: Anónimo. Fuente: Archivo General Simancas. (Valladolid). 1-19: Prospectiva de Maçarquivir (1574). Autor: Juan Bautista Antonelli. Fuente: Archivo General Simancas. (Valladolid). 1-20: Traza de la fortificación propuesta para Cádiz (1598). Autor: Cristóbal de Rojas. Fuente: (De Rojas 1598, p. 49). CONSIDERACIONES PREVIAS Aproximación a la técnica cartográfica en la Ilustración a través de las plantas urbanas de Cádiz _17 Otras veces, es sólo el recinto perimetral de la ciudad fortificada el que se representa en planta, buscando el rigor geométrico de la traza defensiva [Figs. 1-22 y 1-23]. Con menor frecuencia sucede a la inversa, siendo el perímetro defensivo el que se muestra en perspectiva mientras que las manzanas del parcelario se dibujan en proyección cenital [Figs. 1-24 y 1-25]. Esta última tipología corresponde a una evolución más tardía de la técnica, constatada en la segunda mitad del siglo XVII. Comienza entonces a cobrar sentido el levantamiento de una planimetría ortogonal, que aunque torpe y defectuosa en sus inicios, va poco a poco otorgando relevancia a la representación interior de la trama urbana y dotándola de cierto rigor [Fig. 1-26]. La necesidad de contar con una documentación gráfica de mayor exactitud y detalle respecto a la forma de las calles, manzanas, espacios públicos y elementos defensivos, posibilitó una evolución de la técnica de representación urbana a finales del siglo XVII, caracterizada por una paulatina transición desde las perspectivas oblicuas hacia las vistas cenitales. Este progreso resultaría precursor del decisivo impulso que transformó la representación de las ciudades a principios del siglo XVIII, con el trazado de las plantas topográficas urbanas de origen militar. 1-21: Planta de fortificación de Cagliari (1578). Autor: Giorgio Paleari Fratino. Fuente: Archivo General Simancas. (Valladolid). 1-23: Designio de la ciudad y castillo de Cremona (¿1595?). Autor: Giorgio Paleari Fratino. Fuente: Archivo General Simancas. (Valladolid). 1-22: Planta del recinto fortificado de Pinerolo (Italia,1572). Autor: Anónimo. Fuente: Archivo General Simancas. (Valladolid). 1-24: Planta de Cádiz (1650-55). Autor: Leonardo de Ferrari. Fuente: Atlas Heliche. Archivo Militar de Estocolmo (Suecia). CAPÍTULO I 18_ La representación urbana y la ingeniería militar en la Edad Moderna Por otra parte, la construcción de maquetas o modelos se convierte también en una trascendente herramienta de representación urbana a finales del s. XVII28, muy vinculada a los proyectos de fortificación de plazas relevantes. Durante el s. XVIII la fabricación de modelos llega a trasgredir su primordial sentido de utilidad: la estrategia militar, convirtiendo estas colecciones29 en un verdadero objeto de arte y poder30. La colección ‘plans-reliefs’ iniciada por Luis XIV en 1688 [Fig. 1-27] o el proyecto31 de bajorrelieves de plazas fuertes del Reino [Fig. 1-28], promovido en 1776 por Carlos III para rivalizar con la colección francesa, son claros ejemplos de ello. 28 La construcción de maquetas o modelos por parte de los ingenieros militares para la ilustración de sus proyectos de fortificación es una tradición que se remonta al siglo XVI en Europa (Martínez- Montiel 2002, p. 200; Granado-Castro 2012, p. 38; Muñoz-Cosme 2016, p. 32; Granado-Castro, Barrera-Vera y Aguilar-Camacho 2016a, p. 18-19). Así se desprende de las recomendaciones para su ejecución ofrecidas por Giovanni Battista Antonelli (1560, p. 10) en su tratado ‘Epitomi delle fortificationi moderne’. Al respecto, Cámara- Muñoz (1991, p. 30) explica que Felipe II mostró preferencia por lo que entonces se denominaba ‘modelo de bulto’ de las fortificaciones, existiendo multitud de referencias sobre modelos fabricados en esta época (Cádiz, Gibraltar, Fuenterrabía…), aunque desgraciadamente no se hayan conservado. 29 Para más información sobre las colecciones europeas de maquetas, véanse (Quirós-Linares 1994; Buisseret 1998; Viganó 2007; De la Torre- Echávarri 2014, p. 59-87). 30 Para más información véanse (Granado-Castro 2012, p. 38-52; Granado-Castro, Barrera-Vera y Aguilar-Camacho 2016a, p. 16; Muñoz-Cosme 2016, p. 35). 31 Aunque fue un proyecto ambicioso, finalmente sólo se construyó la maqueta de la ciudad de Cádiz, concluida en 1779. Para más información véase (Granado-Castro, Barrera-Vera y Aguilar- Camacho 2016a). 1-25: Plano de la ciudad de Cádiz (1696). Autor: Alonso Gonzales. Fuente: Archivo Municipal de Cádiz, Acta Capitular 31-X-1696, fol. 421. 1-26: The plane of the town of Cádiz (1685). Autor: Edmund Dummer. Fuente: (Calderón-Quijano et al. 1978, Fig. 144) 1-27: Maqueta de la ciudadela de Brouage (Francia, s. XVII). Autor: Anónimo. Fuente: Musée des Plans-reliefs (París). 1-28: Bajorrelieve de Cádiz (1777-1779). Autor: Alfonso Ximénez. Fuente: Museo de las Cortes. (Cádiz). CONSIDERACIONES PREVIAS Aproximación a la técnica cartográfica en la Ilustración a través de las plantas urbanas de Cádiz _19 El plano urbano topográfico y la ingeniería militar francesa El rigor científico y geométrico, propiciado por el movimiento ilustrado, deja paso desde principios del s. XVIII a un nuevo tipo de representación castrense de la ciudad: el plano urbano topográfico [Fig. 1-29]. En él se plasmarán las grandes transformaciones físicas y sociales de la metrópoli moderna, en la que acontece la revolución industrial, dando respuesta a los nuevos planteamientos administrativos y defensivos demandados por las urbes. Esta corriente técnica de representación surge a finales del siglo XVII y, al igual que las anteriores, tiene claras influencias militares, en este caso de origen francés32, cuyo cuerpo de ingenieros, fundado en 1691, pronto se especializó en la producción de cartografía militar, propia y ajena, como una estrategia previa para la planificación de las contiendas bélicas. 32 Francia fue el primer país que procedió a la normalización de las reglas de dibujo y la simbología en la representación cartográfica militar. Desde que Sébastien Le Prestre, señor y marqués de Vauban, fuera nombrado oficialmente en 1678 comisario general de fortificaciones, puso en marcha un proyecto para simplificar y estandarizar los métodos de trabajo de los ingenieros militares. Vauban estableció en 1680 unas normas gráficas para lograr la representación uniforme a diferentes escalas de los territorios militares del Reino y, en particular, de sus plazas fuertes. Muchas de estas reglas e instrucciones de dibujo para los ingenieros vieron la luz en el año 1714, tras su muerte, en el tratado titulado: ‘Instruction pour les ingénieurs et dessineurs qui levent les Plans des Places du Roy ou des Cartes’. Durante el siglo XVIII el manual ‘Les règles du dessin etdu lavi’, publicado por el ingeniero Nicolas Buchotte (1722), fue el principal referente de normalización utilizado por los ingenieros militares franceses (Warmoes 2016, p. 55-57; D’Orgeix 2016, p. 317,321). Las influencias de la ingeniería militar francesa no se limitarían a la península, extendiéndose también por otros países europeos como Gran Bretaña, cuyo cuerpo de ingenieros militares fue creado en 1716 siguiendo el modelo francés (Fleet 2007, p. 330). 1-29: Plan de la ville de Cadix (≈ 1707). Autor: Anónimo. Fuente: Biblioteca nacional de Francia. (París). CAPÍTULO I 20_ La representación urbana y la ingeniería militar en la Edad Moderna En España, esta labor de levantamiento cartográfico fue adscrita también a las instituciones militares33. La implicación de los ingenieros fue trascendental para dinamizar los procesos de desarrollo y perfeccionamiento de los métodos y técnicas de representación cartográfica. Durante este siglo (Prieto-Barrios 2016, p. 1) fue perfilándose una estructura organizativa de la ingeniería, con el objetivo de disponer de técnicos y profesionales al servicio del arte de la guerra y la modernización del propio Estado, que no logró cristalizar del todo. A su llegada al trono de España, en noviembre de 1700, Felipe de Anjou, nieto de Luis XIV, se encuentra con un ejército mal organizado34. El estallido de la guerra de Sucesión puso en evidencia la falta de recursos de la ingeniería militar española. Constatada su escasez e incapacidad, Felipe V a instancias del marqués de Bedmar, Secretario de Guerra, hizo venir en 1709 a ingenieros militares de Francia y Flandes, entre los que se encontraba Jorge Próspero de Verboom [Fig. 1-30], militar de origen flamenco, nombrado en 1710 Ingeniero General de los Reales Ejércitos castellanos. La contratación de ingenieros extranjeros constituyó una solución inicial. Poco después, con Verboom al frente del proyecto, quedaba organizado el Cuerpo de Ingenieros Militares35 y los centros asociados a su formación específica. Verboom había sido alumno de Sebastián Fernández de Medrano, director de la Academia Militar de Bruselas36. Fueron alumnos suyos los que constituyeron el núcleo inicial del Cuerpo (Capel-Sáez et al. 1983, p. 7). La solidez del modelo francés y su ‘Corps du génie’, demostrada durante el trascurso de la Guerra de Sucesión, sirvió de referente al Estado español en la creación de su propio cuerpo (Muñoz-Corbalán 2016, p. 95), aún bajo la influencia del ideal italiano. 33 La necesidad de un conocimiento real de las posesiones españolas, la unificación del sistema fiscal, las reforma administrativa territorial y las comunicaciones, hicieron preciso un desarrollo de la cartografía (Capel-Sáez et al. 1983, p. 7). 34 Durante todo el siglo XVII los ingenieros continuaban con la misma estructura que tenían con Felipe II, estando íntimamente relacionados con los artilleros y con la infantería, sin constituir un verdadero cuerpo independiente. Su formación y preparación no eran las más adecuadas (Martínez-Montiel 2002, p. 198; Galcerán-Vila 2013, p. 212). El Cuerpo de Ingenieros Militares constituye, de hecho, la primera institución organizada de técnicos en la España del Estado moderno (Capel-Sáez et al. 1983, p. 6). 35 Aprobado por Real Decreto de Felipe V, el 17 de abril de 1711. Estuvo constituido permanentemente por 150 integrantes en España y unos 50 en América y los territorios de ultramar. A lo largo del siglo XVIII formaron parte de él más de un millar de miembros (Capel-Sáez et al. 1983, p. 6). 36 La Academia Militar de Bruselas, fundada por la Corona española en 1675, fue el centro de formación de referencia de la ingeniería militar hispánica de finales del siglo XVII y se utilizó de modelo para la creación de los centros de formación militares en la España del siglo XVIII (Pita-González 2012, p. 414). 1-30: Teniente e Ingeniero General Jorge Próspero de Verboom (1667-1744). Autor: Anónimo. Fuente: (Real Biblioteca. Patrimonio Nacional 2014). CONSIDERACIONES PREVIAS Aproximación a la técnica cartográfica en la Ilustración a través de las plantas urbanas de Cádiz _21 Durante el siglo XVIII estos técnicos se hicieron cargo de todo tipo de proyectos y obras de carácter civil y militar. Los planos de ciudades y fortificaciones del siglo XVIII son el resultado de la aplicación de una técnica depurada en los dos siglos anteriores y responden a una representación topográfica precisa y detallada. La aprehensión y reflejo gráfico de la complejidad urbana son rápidamente difundidos por los ingenieros militares a través de la cartografía, que cuenta con el referente de la ingeniería militar francesa y sus proyectos de ciudades portuarias. A lo largo del siglo XVIII alcanzó una gran perfección, estableciéndose un sistema universal reglado37, con códigos y normas plenamente establecidas para la representación. Los planos están coloreados para distinguir la topografía con significado militar, empleando el color rojo para construcciones y edificios, amarillo para las nuevas obras proyectadas, azul para el agua, diferentes tonalidades de verde para distinguir terrenos pantanosos, jardines delimitados y tierras de cultivo, y laderas con pendientes sombreadas para indicar un terreno más alto. Estos colores son un reflejo de un incipiente consenso en la cartografía militar europea, que tras su adopción posterior por las instituciones militares cartográficas, han llegado a convertirse en familiares a los ojos modernos (Fleet 2007, p. 337). Estas plantas urbanas se caracterizaron por constituir una verdadera cartografía topográfica, no escatimando detalles respecto a la forma de calles, manzanas, elementos de fortificación y dotaciones de espacios públicos [Fig. 1-31]. A ello contribuyó el simultáneo desarrollo de las técnicas cartográficas y el conocimiento científico en este ámbito, inculcado en las distintas academias38 en las que se formaban los ingenieros militares. La aritmética, la geometría, la trigonometría y la topografía fueron algunas de las materias impartidas por estos centros. El plano urbano topográfico de finales del siglo XVIII, momento en el que los cambios propiciados por la revolución industrial en la artillería dejaron obsoletos los sistemas de fortificación abaluartados, se encuadra cronológicamente como un paso previo a la definitiva transformación experimentada por la representación cartográfica urbana a finales del siglo XIX, surgida de manos de una nueva corriente teórica de organizar la ciudad, denominada Urbanismo. 37 La primera instrucción impulsora de este espíritu de normalización es la Ordenanza de 1718. El texto establece las reglas que deben observar los ingenieros desde la proyección de las pertinentes obras de fortificación hasta su ejecución material sobre el terreno. Las instrucciones cartográficas subyacentes están primordialmente vinculadas a la representación del territorio y de los elementos integrados en él. Las instrucciones establecidas se respetarán en las sucesivas revisiones de la ordenanza, publicadas en 1768 y 1803. También la Ordenanza para la enseñanza de las Matemáticas de 1739, contemplaba cuestiones relativas a la regulación de la formación en materia de cartografía en el plan de estudios de la Real Academia de Matemáticas de Barcelona (Muñoz- Corbalán 2016, p. 92-94). Asimismo, la Ordenanza de 31 de enero de 1757, promulgada por el Conde de Aranda, reguló el uso de escalas normalizadas atendiendo a la finalidad del plano (González-Tascón 1992, p. 82 Vol. I). 38 Se instituyeron Academias de Matemáticas cuya función esencial era garantizar la sólida formación científica de los nuevos ingenieros. Las de Barcelona, Orán y Ceuta constituyeron los centros esenciales a lo largo del siglo XVIII, siendo sustituidas a finales del mismo por las de Zamora y Alcalá de Henares (Capel-Sáez et al. 1983, p. 7). 1-31: Planta parcial de Cádiz. Construcciones militares (1766). Autor: Antonio de Gaver. Fuente: Biblioteca nacional de Francia. (París). CAPÍTULO I 22_ El caso de estudio: Cádiz 4. EL CASO DE ESTUDIO: CÁDIZ El enclave territorial de la bahía gaditana y su entorno A lo largo de la historia, Cádiz y su singular enclave territorial han sido objetos de una intensa producción cartográfica39, con un abundante repertorio de mapas, cartas y planos de origen nacional y extranjero. Su particular fisonomía y estratégica posición, pronto focalizó la atención de la cartografía antigua. Los relatos geográficos de la época, fruto de los numerosos viajes y expediciones que hasta ella arribaron, así lo corroboran. Su contorno quedó insinuado en la cartografía árabe medieval, siguió presente en las representaciones portulanas de la Baja Edad Media y fue perfilado con las incipientes perspectivas urbanas de la Edad Moderna, como la precursora vista del año 1513 [Fig. 1-40, véase en p. 31]. La creciente proyección de la ciudad desde comienzos de la Edad Moderna, a raíz del descubrimiento de América y su estratégica posición como bisagra comercial entre las rutas del Mediterráneo y el Atlántico, tuvo un inmediato reflejo en la cartografía del momento, que se tradujo en una rápida proliferación de nuevas imágenes sobre la bahía y su entorno geográfico. La bahía gaditana, convertida en la principal base naval española y círculo científico impulsor de la cartografía ilustrada de España a través de instituciones como la Academia de Guardias Marinas y el Real Observatorio, será desde entonces un importante foco de producción cartográfica, que se prolongará hasta las inmediaciones del siglo XX (Corpas-Latorre y Olmedo-Granados 2009, p. 58). Las aguas y costas de Cádiz serán objeto de repetidos levantamientos topográficos de creciente exactitud y detalle a través de numerosas cartas náuticas. En este contexto, se hace justo destacar la magnífica labor cartográfica desarrollada por el militar y cosmógrafo español Vicente Tofiño de San Miguel y Wanderiales (1732-95), natural de Cádiz y figura insigne de la ilustración española. Profesor (1755) y director (1768) de la Academia de Guardias Marinas de la ciudad, su colección de cartas esféricas sobre las costas de España y África, publicadas a finales del siglo XVIII, han gozado de gran reconocimiento internacional por su calidad científica40. Su obra más destacada fue: ‘El Atlas Marítimo de España’, publicado en 1789 [Fig. 1-32]. El desarrollo de la ciudad durante la Edad Moderna La organización del Cuerpo de Ingenieros Militares en el siglo XVIII coincidió con la localización en Cádiz de la cabecera en la ruta comercial con las Indias, a raíz del traslado definitivo desde Sevilla, en 1717, de dos grandes instituciones: la Casa de Contratación y el Consulado. La influencia de la ciudad en la actividad y formación de los ingenieros militares es notoria durante este siglo. Su configuración territorial, en una pequeña península, 39 Para más información, véase (Olmedo- Granados 2013). 40 Para más información, véase (Corpas-Latorre y Olmedo-Granados 2009, p. 56). 1-32: Atlas Marítimo de España (1789). Autor: Vicente Tofiño de San Miguel. Fuente: Fondo Antiguo Universidad de Sevilla. CONSIDERACIONES PREVIAS Aproximación a la técnica cartográfica en la Ilustración a través de las plantas urbanas de Cádiz _29 ejemplar de cartografía urbana actualizada (Cortés- José 1998, p. 42). Asimismo, en relación a la producción cartográfica de Cádiz durante el siglo XVIII, no podemos pasar de largo sin hacer una breve mención al ambicioso proyecto cristalizado mediante lo que se dio a conocer, en este período, como el Catastro del Marqués de la Ensenada62 [Figs. 1-37 y 1-38], una importante fuente documental, gráfica y escrita, para la reconstrucción de la vida y el conocimiento sobre la ciudad63 de mediados de siglo. Lamentablemente, de Cádiz sólo se conservan las denominadas ‘respuestas generales’, formadas por un cuestionario interrogatorio que constaba de 40 preguntas64 de carácter general sobre el término territorial. Las llamadas ‘respuestas particulares’, que incluyen las declaraciones de bienes y rentas presentadas por cada vecino, así como los denominados ‘mapas o estados’ asociados, se perdieron en el incendio que afectó a la delegación de Hacienda de Sevilla en el año 1906, junto a la documentación de esta ciudad y de Huelva. A ello, cabe añadir la producción cartográfica procedente de naciones extranjeras. Los continuos conflictos bélicos a los que se enfrenta España durante la Edad Moderna, así como los intereses, confrontados o compartidos, suscitados con las potencias aliadas u hostiles, transforman Cádiz en un enclave políticamente estratégico de máxima 62 El Catastro de Ensenada es una visión panorámica de todas las poblaciones del Reino, entre 1750 y 1754, que fueron sometidas por Real Decreto de Fernando VI, de 10 de octubre de 1749, a una encuesta exhaustiva. La finalidad del cuestionario era elaborar un inventario de bienes y contribuyentes, como paso previo a una reforma fiscal que pretendía implantar un solo impuesto, denominado la ‘Única Contribución’, y que finalmente no llegó a instaurarse. 63 A este respecto, para más información, véase (García-Baquero González 1990). 64 Puede consultarse el detalle de estas preguntas en (Usón-Finkenzeller, Calvo-Bóveda y Rodríguez-López 2016). 1-36: Plano topográfico de Sevilla (1788). Autor: Tomás López de Vargas y Machuca. Fuente: Real Academia de la Historia. Biblioteca di g ital. 1-38: Mapa de las feligresías de San Martiño de Vilaboa y Santa Cristina y San Adrián de Cobres (Pontevedra). Autor: Anónimo. Fuente: Catastro de Ensenada, Portal PARES. 1-37: Retrato de Don Zenón de Somodevilla, marqués de la Ensenada (1750). Autor: Jacopo Amigoni. Fuente: Museo del Prado (Madrid). CAPÍTULO I 30_ El caso de estudio: Cádiz relevancia para los enemigos de la Corona, especialmente a partir del siglo XVIII, al canalizar por sus aguas buena parte de los recursos que sustentan las políticas del Estado (Bustos-Rodríguez 2008, p. 414). Holanda, Francia e Inglaterra pusieron en circulación durante estos años una importante producción cartográfica adicional. En este caso, con un preponderante carácter territorial que tuvo a la bahía y sus alrededores como principal foco y, en menor medida, la trama urbana de la ciudad. Algunas de las plantas urbanas de Cádiz ejecutadas en la primera década del s. XVIII, cuando aún no estaba constituido el Cuerpo de Ingenieros Militares y acontecía la Guerra de Sucesión al trono español, fueron levantadas por cartógrafos franceses. Desde el s. XVII hasta principios del s. XX, ninguna plaza fuerte extranjera fue ajena a los servicios de información e inteligencia del ramo de guerra francés, como atestiguan los fondos cartográficos del ‘Archives du Génie’65 (Bonet-Correa 1991, p. xxi-xxii), cuyo cuerpo de ingenieros militares gozaba de gran prestigio en la elaboración de cartografía. Fueron esto ingenieros los que centraron su interés en conocer y plasmar la realidad de las defensas de la ciudad con motivo de la Guerra de Sucesión. Un singular formato de producción cartográfica que acontece en Cádiz durante el siglo XVIII, tuvo lugar con la elaboración de un modelo o bajorrelieve de la ciudad. Realizado entre julio de 1777 y marzo de 1779 por el ingeniero Alfonxo Ximénez, constituye el primer y único ejemplar de maquetas urbanas que se construyeron al amparo del ambicioso proyecto promovido por Carlos III, que perseguía la creación de una colección de modelos de plazas fuertes del Reino, en línea con las que ya poseían otras cortes europeas, como la francesa de Luis XIV, y que tanto sirvió de inspiración al proyecto español. Tras la finalización del bajorrelieve de Cádiz [Fig. 1-39], estaba prevista la construcción de un segundo modelo sobre la plaza de Ceuta, que también había sido encomendado a Ximénez, pero diversas circunstancias acontecidas entorno al proyecto cuestionaron la continuidad del mismo, que fue paralizado temporalmente antes de que comenzaran los trabajos en esta última ciudad, quedando relegado al olvido definitivamente a finales del s. XVIII66. 65 Archivo del Cuerpo de Ingenieros Militares de Francia. 66 Para más información, consúltense (Granado- Castro y Martín-Pastor 2016b, 2016a). 1-39: Maqueta de Cádiz. Vista de las Puertas del Mar, en primer plano y de la Catedral Nueva al fondo (1777-79). Autor: Alfonso Ximénez. Fuente: Museo de las Cortes de Cádiz. CONSIDERACIONES PREVIAS Aproximación a la técnica cartográfica en la Ilustración a través de las plantas urbanas de Cádiz _31 1-43: Vista de Cádiz (1567). Autor: Antón van den Wyngaerde. Fuente: Biblioteca Nacional de Viena (Austria). 1-42: Vista de Cádiz (1572). Autor: Joris Höefnagel. Fuente: Civitates Orbis Terrarum, Vol. I. Por último, aunque no pertenecen al género de documentos cartográficos de Cádiz, también haremos en este punto una rápida reseña a las vistas urbanas de la ciudad, pues no dejan de constituir una documentación ilustrativa y de gran interés para mostrar la fisonomía de la plaza durante el s. XVIII, resultando un perfecto complemento que ayuda a interpretar la información planimétrica representada en las plantas urbanas de este mismo período. Las primeras vistas conservadas de la ciudad son de principios del siglo XVI [Fig. 1-40]. Pintores flamencos como Joris Höefnagel [Fig. 1-41 y 1-42] y Anton van den Wyngaerde [Fig. 1-43] mostraron en este formato distintas perspectivas y acontecimientos históricos de la ciudad a lo largo de este siglo67. 1-40: Dibujo de la ciudad de Cádiz sobre un postigo (¿1513?). Autor: Anónima. Fuente: Archivo General Simancas. (Valladolid). 1-41: Vista de las Torres de Hércules, la almadraba y de l a Puerta del Muro de Tierra (Cádiz, 1572). Autor: Joris Höefnagel. Fuente: Civitates Orbis Terrarum, Vol. I. CAPÍTULO I 32_ El caso de estudio: Cádiz Sin embargo, a excepción de las realizadas por Louis Meunier (1665-68) [Figs. 1-44 y 1-45] , del s. XVII no se conserva ninguna vista de Cádiz (Calderón- Quijano et al. 1978, p. xcii). Durante el s. XVIII, este género volvió a recobrar protagonismo en la ciudad de mano de viajeros foráneos como Noël, Albrizzi, Grolliez, Alix o Henry Swinburne que ilustraron desde diferentes ángulos la solidez de sus defensas y su esplendor como plaza fuerte [Figs. 1-46 a 1-48] . 1-44: Vista de Cádiz (1665-68). Autor: Louis Meunier. Fuente: (Gámiz-Gordo 2011, p. 77-78). 1-45: Vista Plaza Mayor de Cádiz (1665-68). Autor: Louis Meunier. Fuente: Biblioteca Nacional de España. 1-48: Vista de Cádiz desde el muelle principal (1795). Autor: Pedro Grolliez. Fuente: Biblioteca Nacional de España. 1-46: Vista de Cádiz desde el puerto (1741). Autor: Anónima. Fuente: Biblioteca Nacional de España. 1-47: Vista de Cádiz desde la zona del puerto (1745). Autor: Giovanni Battista Albrizzi Fuente: Biblioteca Nacional de España. 67 Para más información acerca de la vistas sobre la ciudad de 1513, de Joris Höefnagel y Antón van den Wyngaerde, consúltese (Navascués y de Palacio 1996). CONSIDERACIONES PREVIAS Aproximación a la técnica cartográfica en la Ilustración a través de las plantas urbanas de Cádiz _33 Es, sin duda, durante la primera mitad del siglo XIX cuando este género artístico protagonizaría sus mejores logros en la ciudad, reportando vistas aéreas de toda la plaza probablemente tomadas en vuelos con globo aerostático. Éstas muestran el desarrollo de un incipiente urbanismo que se abría paso derribando y quitando murallas en favor de nuevas edificaciones que apremiaban por aflorar en la trama de la ciudad [Fig. 1-49]. Los dibujantes viajeros que ofrecían sus vistas urbanas a las grandes editoriales europeas, proliferaron en este período. Figuras de este género, como Alexandre de Laborde, barón Taylor, George Vivian, Nicolás Chapuy o Alfred Guesdon [Figs. 1-50 y 1-51] dejaron plasmado el sello de su impronta en diversas vistas de la ciudad68. 1-51: Vista panorámica de Cádiz desde San Sebastián (1855). Autor: A lfred Guesdon. Fuente: Biblioteca Nacional de España. 1-50: Vista panorámica de Cádiz desde la bahía (1855). Autor: Alfred Guesdon. Fuente: Biblioteca Nacional de España. 68 Para más información, consúltese (Gámiz- Gordo 2011). 1-49: Vista de la plaza de Cádiz por la parte del Sur (1800). Autor: Francisco de Paula Martí. Fuente: Biblioteca Nacional de Es p aña. CAPÍTULO I 34_ Errores presentes en los mapas y planos históricos 5. NATURALEZA Y CARACTERÍSTICAS DE LOS ERRORES PRESENTES EN LOS MAPAS Y PLANOS HISTÓRICOS En 1965 un trabajo del profesor Eduard Imhof (1965, p. 23) concluyó que los análisis de precisión en cartografía histórica siempre arrojan resultados relativos o probables. A la vista de esta reflexión podemos concluir que el análisis de la exactitud posicional de los mapas históricos resulta inevitablemente imperfecto. Ello se debe a que el error presente en los mapas antiguos tiene un gran número de causas diferentes. Algunos autores (Blakemore y Harley 1976, p. 65; Forstner y Oehrli 1998, p. 35) dividen estos errores en aleatorios y sistemáticos. Errores aleatorios Los errores aleatorios son fruto del proceso de elaboración y producción de un mapa. Dentro de esta tipología, a grandes rasgos, podemos diferenciar entre errores de trazado y errores derivados del soporte. ‐ Errores de trazado: La máxima magnitud capaz de ser apreciada por la vista humana se denomina límite de percepción visual. Dicho valor, habitualmente69 queda fijado en 0,2 mm. Aunque no es igual para todos los individuos ni circunstancias, diversos estudios han concluido que, de forma general, cualquier detalle cuya dimensión real traducida a la escala del mapa resulte igual o inferior a este valor, no resultará apreciable. En consecuencia, esta fuente de error condiciona el máximo nivel de detalle plasmable en un mapa o plano, en función a su escala. Así multiplicando dicho valor por el denominador de una escala, podremos conocer la menor dimensión apreciable a esa proporción. Evidentemente este límite constituye una fuente de error inherente a cualquier documento cartográfico y es asumido en la actualidad (Baiocchi y Lelo 2010, p. 98) por muchos países como un valor de referencia para establecer el límite estándar de calidad70 en la producción cartográfica contemporánea71. Otra importante fuente accidental de error, a considerar a la hora de evaluar la distorsión de un mapa y su análisis cartométrico, proviene de las inexactitudes en la traslación de medidas durante el proceso de elaboración y copiado de un mapa o plano (Maling 1977; Hooke y Perry 1976, p. 178), derivadas del propio grosor de los trazos o por la representación inexacta de puntos o líneas bien determinados en el levantamiento de campo. Efectivamente, en la cartografía histórica la reproducción de mapas y planos mediante su transcripción manual ha sido una labor habitual, particularmente en la producción cartográfica hasta la segunda mitad del siglo XV (Olmedo-Granados 2011b, p. 20), También ha sido frecuente en la producción de cartografía urbana a gran escala, 69 No existe una coincidencia plena en establecer este límite en 0,2 mm. La escala del documento cartográfico y la probabilidad con la que los errores representados se sitúan por debajo de dicho valor, determinan otros niveles de referencia (Ariza-López y Atkinson-Gordo 2006, p. 17). 70 La producción cartográfica actual no emplea un estándar común para el control de su calidad posicional. Existen diversas propuestas metodológicas (Ariza-López, Atkinson-Gordo y García-Balboa 2001; Ariza-López y Atkinson- Gordo 2006, p. 6-8), encontrándose entre las más extendidas: Test NMAS (National Map Accuracy Standard); Test EMAS/ASPRS (Engineering Map Accuracy Standard/AmericanSociety of Photogrammetry and Remote Sensing); Test de la Fórmula de Koppe; Test NSSDA (National Standard for Spatial Data Accuracy); Test UNE- EN ISO 19157:2014, etc… 71 A este respecto añadir que resulta llamativo, como revelan algunos estudios (Jakobsson y Vauglin 2002; Ariza-López y Atkinson-Gordo 2006), que los procedimientos para el control de la calidad y la exactitud posicional aplicados en los últimos años por los países europeos a su producción cartográfica, resulten poco transparentes y armonizados. Lo que incluso hace dudar de su aplicación en algunos casos. CONSIDERACIONES PREVIAS Aproximación a la técnica cartográfica en la Ilustración a través de las plantas urbanas de Cádiz _35 conservándose numerosos testimonios de ello [Fig. 1-52]. El copiado de mapas y planos también incluye las habituales operaciones de ampliación y reducción de escalas, donde las inexactitudes adquieren mayor trascendencia aún, al quedar afectadas por el factor de escala. También hay que considerar las particulares circunstancias y, en muchos casos, la premura con la que debían elaborarse estos documentos. Así lo han constatado, por ejemplo, Baiocchi y Lelo (2010, p. 101) en el análisis cartométrico de un mapa histórico de la ciudad de Roma y sus alrededores, atribuyendo las deformaciones observadas: ‘(…) debido a la urgencia con la que la administración municipal de Roma precisaba el trabajo (…)’. Las anteriores fuentes de error afectan en mayor medida a la cartografía generada mediante técnicas de grabado72. Esta técnica aglutina las imperfecciones propias del proceso de delineación y las específicas derivadas del estampado. Así, las deformaciones en las planchas debido al desgaste por su uso continuado, especialmente en las de cobre, constituyen un ejemplo de fuente específica de inexactitud asociada a esta técnica de representación. Según Podobnikar (2009, p. 64) otra importante fuente de error accidental surge del elevado grado de subjetividad presente en las representaciones de mapas y planos históricos, a causa del bajo nivel de estandarización en el procedimiento de elaboración de estos documentos. Además, el proceso de producción cartográfico estaba integrado por distintas fases o etapas (Olmedo-Granados 2011b, p. 21) en las que, con frecuencia, intervenían más de un oficio y autor. ‐ Errores derivados del soporte: La diversa naturaleza y composición de los soportes históricos73 de mapas y planos resulta irremediablemente perecedera, característica ésta consubstancial a su propia materialidad. Además, una larga serie de agentes externos (insectos, luz, humedad, temperatura, polución, manipulación…) contribuyen a acelerar los procesos naturales de degradación de estos materiales (Hermosín-Miranda 2011, p. 50), pudiendo originar distorsiones en la información métrica representada. En consecuencia, las condiciones de conservación y preservación de un documento cartográfico pueden dar lugar a 72 La técnica predominante hasta finales del siglo XVIII fue el grabado calcográfico (en hueco) mediante planchas metálicas de cobre o acero. El grabado mediante planchas de madera (en relieve) estaba más extendido para aplicaciones de imprenta. Desde principios del siglo XIX, estas técnicas dejan paso a la litografía, en la que el proceso de tallado se sustituye por procedimientos químicos. Para más información sobre las técnicas de grabado en la producción cartográfica consúltese (Olmedo-Granados 2011b). 73 Principalmente papel, desde principios de la Edad Media. Fabricado a mano con fibras vegetales y textiles (algodón, lino, cáñamo, trapos…). A partir de la segunda mitad del siglo XVIII, papel vitela. Desde mediados del siglo XIX, papel continuo a base de pasta de madera, de fabricación industrial, con fibras de celulosas como principal componente. También papel de tela a base de tafetán de algodón, aprestado por ambas caras con almidón, apto para recibir tintas al agua y con mejor resistencia física al desgarro y al plegado, aunque altamente sensible a la humedad (Olmedo-Granados 2011a, p. 21; Hermosín-Miranda 2011, p. 48). 1-52: Copiado de planta urbana de Cádiz mediante cuadríducla (1787). Autor: Anónima. Fuente: Centro Geográfico del Ejército (Madrid). CAPÍTULO I 36_ Errores presentes en los mapas y planos históricos deformaciones en el soporte o incluso a su fragmentación, que sin duda alterarán la exactitud métrica de su información (Hooke y Perry 1976, p. 178). Hermosín-Miranda (2011, p. 50-52) analiza detenidamente los riesgos más frecuentes a los que están expuestos los distintos soportes cartográficos y sus consecuencias más inmediatas. El papel, pese a ser un material químicamente muy estable, resulta extremadamente sensible a dos procesos químicos: la oxidación y la hidrólisis, que afectan directamente a sus fibras vegetales, especialmente a las procedentes de la madera. Estos dos fenómenos precisan de la intervención de otros factores externos (luz, temperatura, humedad, acidez y otros elementos biológicos). Sus principales consecuencias son el amarilleamiento y oscurecimiento, así como la pérdida de flexibilidad del soporte debido al debilitamiento de sus fibras hasta dar lugar a la descomposición del papel. La exposición directa o indirecta a la humedad en cualquiera de sus formas, hace que las fibras del papel se hinchen y la superficie plana del documento tienda a ondularse tras su secado (Diaz y Seed 2005, p. 100). El papel, en todas sus modalidades de fabricación, resulta especialmente sensible a la humedad y a sus variaciones74, deformándose y encogiendo, generalmente, de forma irreversible. El dibujo lavado con pintura de aguada75, que implica la humectación del papel, es por ejemplo una técnica decorativa utilizada frecuentemente en la terminación estética de mapas y planos antiguos. También las variaciones de temperatura76 son susceptibles de alterar las condiciones físicas originales del papel, cuya antigüedad en muchos casos supera con holgura la centena de años. Blakemore y Harley (1976, p. 61) contemplan la posibilidad de que el papel pueda sufrir dilataciones y recopilan un listado con hasta 21 alteraciones más, que pueden afectar al papel tras un proceso de impresión. Nell (2009, p. 3) indica que los cambios de humedad y temperatura originan procesos de dilatación y contracción en el papel de los documentos cartográficos antiguos trazados sobre este soporte, y que este proceso se traduce, fundamentalmente, en una reducción de las dimensiones del formato que pueden llegar hasta el 1% del tamaño original. La luz natural y la radiación ultravioleta e infrarroja también afectan a las imágenes representadas en los soportes físicos. En algunos casos, especialmente en aquellos en los que las emulsiones de representación presentan componentes de hierro, provocan el virado del color y el desvanecimiento de la imagen. El hierro de las emulsiones actúa como catalizador de reacciones químicas favoreciendo también la presencia de manchas en los soportes. 74 Las condiciones ideales de conservación aconsejan mantener niveles de humedad relativa que oscilen entre el 50-60% (Hermosín-Miranda 2011, p. 54). 75 Para más información sobre la técnica de dibujo lavado y pintura de aguada, consúltese (Araujo y Lira 1833, p. 86-148). 76 Las condiciones ideales de conservación aconsejan mantener la temperatura ambiente entre 18 y 20 ºC (Hermosín-Miranda 2011, p. 54). CONSIDERACIONES PREVIAS Aproximación a la técnica cartográfica en la Ilustración a través de las plantas urbanas de Cádiz _37 Los agentes biológicos, entre los que se incluyen microorganismos e insectos, igualmente provocan manchas, pérdidas de consistencia y roturas del soporte. La falta de estabilidad química en las tintas empleadas puede dar lugar a manchas por oxidación, perforaciones y corrosión, así como al traspaso de tinta al reverso y a otras zonas del documento. La manipulación y los sistemas de almacenaje de mapas y planos también son causantes de alteraciones en la estabilidad de los soportes. Los archivos y repositorios de material cartográfico, en la actualidad, cuentan con los medios y conocimientos necesarios para garantizar la conservación de este tipo de documentos. No obstante, las perniciosas condiciones de manipulación a las que, en muchos casos, se han visto sometidos estos documentos con el transcurso de los años, se tornan en una importante fuente de deterioro para los soportes físicos. A lo largo de la historia, muchos mapas y planos han sido plegados o enrollados para su almacenamiento y conservación y, con frecuencia, incluso encuadernados con otra documentación. Las condiciones más básicas de almacenaje de estos documentos, que implican su archivo desplegado y en posición horizontal (Hermosín- Miranda 2011, p. 52), tratan de evitar la aparición de deformaciones debidas al plisado o al peso propio. El plegado y desplegado habitual de un soporte para su manipulación o una incorrecta posición de almacenamiento, pueden originar tensiones en las fibras del papel y producir deformaciones irreversibles, con la consecuente distorsión métrica en las dimensiones representadas. También el mobiliario empleado para archivar estos documentos puede constituir una fuente adicional de deterioro de los soportes. Los archivos de madera, por ejemplo, son una importante fuente de acidez y, en ocasiones, de insectos y microorganismos. Mención aparte requieren los soportes documentales en formato digital, en los que las fibras de celulosa del papel quedan reemplazadas por píxeles. El proceso de digitalización de recursos cartográficos mediante escáner incorpora nuevas fuentes de error a la determinación de la exactitud de mapas y planos en formato digital77. La falta de horizontalidad del soporte físico durante el proceso de digitalización, causada por la presencia de ondulaciones y pliegues, no permite conservar las proporciones métricas del documento original en la imagen ráster resultante. Existen tratamientos físicos, basados en la aplicación de presión y calor, que son aplicados por especialistas en la restauración de estos documentos con anterioridad a su digitalización, al objeto de minimizar estos efectos. También, en los últimos años, han sido desarrolladas diversas aplicaciones 77 Véase a este respecto las interesantes conclusiones de uno de los escasos estudios (San-Antonio-Gómez, Velilla-Lucini y Manzano- Agugliaro 2015) que tratan esta cuestión en la literatura. CAPÍTULO I 38_ Errores presentes en los mapas y planos históricos software (Brown y Seales 2001; Pilu 2001; Yamashita et al. 2004; Diaz y Seed 2005; Čechurová y Veverka 2009; San-Antonio-Gómez, Velilla-Lucini y Manzano- Agugliaro 2015) que tratan de corregir, con mayor o menor éxito, estos defectos a partir de la imagen digitalizada del mapa o plano. No obstante, aunque el soporte físico no presente alteraciones, el resultado de la digitalización de un mapa o plano se encuentra condicionado por la resolución del escáner empleado. Ésta limita la percepción visual que de forma natural puede ofrecer un documento en base a su escala. La resolución de una imagen ráster se mide en píxeles por pulgada (ppi), siendo el píxel la unidad mínima de resolución de la imagen. Por esta razón, en un documento cartográfico digitalizado, el límite de la percepción gráfica vendrá establecido en función de la resolución de la imagen y de la escala del plano, según la expresión78: L=2,54 cm x D 100 x R Siendo, ‘L’: el límite de percepción gráfica, expresado en metros. ‘D’: el denominador de la escala del mapa o plano. ‘R’: la resolución (ppi) de la imagen digitalizada. Cualquier distancia o elemento con un tamaño natural inferior a ‘L’ no podrá ser apreciado en la imagen ráster de un mapa o plano. Sin embargo, las deformaciones con origen en el soporte pueden ser detectadas con mayor facilidad que las debidas, por ejemplo, al trazado. Algunas investigaciones (Baiocchi y Lelo 2005, p. 44-45; Čechurová y Veverka 2009, p. 125, 128) han mostrado que las deformaciones debidas al soporte físico, aunque tienen un comportamiento anisotrópico, a menudo dan lugar a errores que varían con un comportamiento sistemático sobre la superficie del papel. Por tanto, las distorsiones presentes en un documento cartográfico que muestran variación de forma homogénea en valor, dirección y signo, son susceptibles de ser interpretadas como alteraciones del soporte (Baiocchi y Lelo 2010, p. 100). Errores sistemáticos Se establecen como errores sistemáticos los procedentes de la técnica topográfica, utilizada para realizar el levantamiento de un mapa o plano, y los derivados de la técnica cartográfica empleada para representar dicho levantamiento sobre una superficie plana. Según Nell (2009, p. 2) la técnica cartográfica actual permite representar la superficie terrestre a gran escala con un margen de incertidumbre que se sitúa por debajo del límite de la percepción visual 78 Fuente: formulación propia. CONSIDERACIONES PREVIAS Aproximación a la técnica cartográfica en la Ilustración a través de las plantas urbanas de Cádiz _45 Lloyd y Lilley (2009) aplicaron una triple metodología para analizar la veracidad del mapa Gough de Gran Bretaña. Tras la aplicación de estos tres métodos, los autores determinaron que no puede afirmarse que alguno de los enfoques metodológicos empleados resulte, en términos globales, mejor que los otros y que ninguno proporciona un patrón completo de todas las distorsiones presentes en el mapa. Concluyeron que la clave del empleo de tres enfoques diferentes permitió evaluar la veracidad del mapa a distintas escalas y poner de manifiesto la complejidad de la veracidad cartográfica en los mapas históricos. Otros autores (Harley 1968; Laxton 1976; Maling 1977; Blakemore y Harley 1980) han discutido largamente sobre este asunto. A la vista de las reflexiones anteriores, podemos concluir que no existe un enfoque metodológico perfecto para resolver el objeto fundamental de la presente investigación. La única alternativa factible para el investigador parece ser entonces, bien abandonar la idea de comprender el origen del error planimétrico de los mapas históricos, o bien continuar la línea de investigación, tratando de refinar las metodologías e interpretando los resultados a la luz de otros factores externos que puedan haberles afectado. Esta última es la línea que la mayoría de autores han adoptado y por la que optaremos también en esta investigación, porque creemos, como dijo Harley (1968, p. 72-74), que a pesar de algunas ambigüedades presentes en las fuentes de datos, una gran cantidad de información útil e interesante puede ser obtenida a través del estudio de la cartografía histórica. Por otra parte, la evaluación de la exactitud posicional, para el caso concreto que nos ocupa, presenta una serie de particularidades que condicionan la elección del enfoque metodológico, aspecto este último que será justificado en el capítulo V. Destacamos a continuación las principales exigencias que debería satisfacer una adecuada metodología para analizar la colección de plantas urbanas del Cádiz ilustrado: ‐ Metodología objetiva y reproducible: El caso de estudio está integrado por 20 planos topográficos83, siendo el objeto de la presente investigación determinar la exactitud posicional de cada uno y establecer una clasificación de los documentos que integran la colección en base a este criterio. En consecuencia, se precisa de una metodología que pueda ser reproducida objetivamente en todos los planos, aplicando las mismas pautas de trabajo en cada uno de ellos y bajo criterios técnicos homogéneos. También debe ofrecer indicadores de exactitud que permitan comparar analítica y/o gráficamente las distintas plantas urbanas. 83 En la presente investigación, finalmente sólo ha sido posible evaluar la exactitud posicional en 20 de los 21 planos recopilados, que integran la colección conservada del siglo XVIII de plantas urbanas de Cádiz. Razones técnicas y económicas han impedido al Archivo General Militar de Madrid, donde se conserva el ejemplar [Fig. 1-53], facilitar una copia digital del plano para su estudio, que se encuentra incorporado a un atlas cartográfico sobre plazas fuertes de la península. 1-53: Planta de Cádiz (≈1738). Autor: A nónimo. Fuente: A rchivo General Militar de Madrid. CAPÍTULO I 46_ Descripción del problema ‐ Metodología independiente de la escala: La determinación de la escala global de un mapa histórico no es una tarea sencilla, ni exacta. Con frecuencia, la escala de los mapas históricos no resulta constante (Krejčí y Cajthaml 2009, p. 29) Por tanto, quedarán descartados los métodos que precisen conocer la escala del plano con antelación a su aplicación o durante la misma. Esto sucede con frecuencia en aquellas metodologías basadas en la determinación de coordenadas, distancias y superficies de forma directa sobre la cartografía. Nos interesaremos, por tanto, en aquellas soluciones metodológicas que faciliten la escala como un resultado de salida, en lugar de precisarla como un dato de entrada. ‐ Metodología basada específicamente en la elección de puntos homólogos de control (CPs o GCPs)84: Todas las metodologías desarrolladas para la evaluación de la exactitud posicional en cartografía histórica están basadas, de forma específica o accesoria, en el uso de puntos como elementos de control. De manera que utilizan un conjunto de puntos homólogos reconocibles simultáneamente en un mapa histórico y en otro actual, referente de exactitud. Una vez identificados los elementos de control es posible aplicar alguno de los métodos desarrollados hasta la fecha. Estos están basados en un ajuste posicional entre la nube de puntos histórica y la de referencia85 o en la comparación de cualquier propiedad geométrica de carácter intrínseco a los puntos (coordenadas, distancias, áreas, direcciones, etc…) con auxilio del análisis estadístico86. Por tanto, esta labor conlleva seleccionar un conjunto de puntos homólogos de control que no ofrezcan dudas en su identificación y que presenten una geometría que evidencie su posición de forma clara. La dificultad para identificar estos puntos es un problema que puede conducir a importantes errores de registro (Gregory et al. 2002) e incluso condicionar la aplicabilidad del método (Krejčí 2009, p. 48). Este aspecto se convierte en ocasiones en la principal limitación87 del método aplicado (Stone y Gemmell 1977, p. 8), sesgando los resultados arrojados y cuestionando de alguna manera la particular inexactitud atribuida al mapa histórico. En lo relativo al caso de estudio que nos ocupa, la trama urbana de Cádiz, tal cual la conocemos, quedó consolidada prácticamente a finales del s. XVIII, conservando desde entonces una gran estabilidad en el parcelario definido por sus manzanas y calles, lo que permite reconocerlas en su mayor parte a través de los planos actuales de la ciudad (Ruiz Nieto-Guerrero 1999, p. 76). Esta singular característica del tejido urbano de Cádiz condiciona decisivamente la elección de un método adecuado para la evaluación de la exactitud posicional de nuestros planos topográficos, pues 84 En la literatura anglosajona los puntos homólogos de control se identifican habitualmente por las siglas en inglés: CPs (Checks Points) o GCPs (Ground Checks Points). Este último caso suele reservarse para puntos identificados sobre el terreno mediante un GPS. 85 Caso de las metodologías específicamente basadas en la identificación de CPs. 86 Caso de las metodologías accesoriamente basadas en la identificación de CPs. 87 Aunque se han desarrollado criterios de selección y técnicas estadísticas que tratan de reducir las fuentes de incertidumbre y que han sido objeto de un amplio tratamiento en la literatura especializada. Para más información, véanse (Plewe 2003; Ariza-López y Atkinson- Gordo 2006, p. 24-25; Krejčí 2009, p. 46; Krejčí y Cajthaml 2009, p. 35; Podobnikar 2009, p. 55; Havlicek y Cajthaml 2014, 2015 ; Cajthaml y Pacina 2015). CONSIDERACIONES PREVIAS Aproximación a la técnica cartográfica en la Ilustración a través de las plantas urbanas de Cádiz _47 permite identificar con facilidad y fiabilidad gran cantidad de puntos homólogos entre planos de la época y planos actuales. Además, otra particularidad muy importante es que permite hacerlo con una distribución espacial de la muestra que resulta representativa y homogénea de toda la trama y buena parte de su perímetro, lo que sin duda redundará en beneficio de la calidad y robustez de los resultados obtenidos. Está comprobado (Baiocchi y Lelo 2010, p. 102) que la redundancia que aporta un elevado número de puntos de control en la estimación de los parámetros de transformación de un ajuste mediante regresión bidimensional, garantiza la relevancia de los resultados aportados. En el análisis de las plantas urbanas de Cádiz los puntos homólogos de control empleados se basan en detalles urbanos reconocibles, fundamentalmente vértices de manzanas de la trama urbana y vértices de elementos defensivos (baluartes, castillos y tramos de la muralla perimetral de la ciudad). El número de puntos de control utilizado ha oscilado en una horquilla variable comprendida entre 537 y 899 CPs, dependiendo del grado de evolución y la definición de la trama urbana plasmada en cada plano. Esta circunstancia constituye, por tanto, un claro aspecto diferencial respecto a otros casos de estudio constatados en la literatura y desarrollados sobre planos urbanos históricos (Hooke y Perry 1976; Hunt y Smith 1985; Ortega-Vidal 2000; Baiocchi y Lelo 2005; Bower 2009; Krejčí 2009; Pimentel Cintra 2010; Tucci, Giordano y Ronza 2010; Baiocchi y Lelo 2010; Lelo y Travaglini 2013; Baiocchi et al. 2013; Baiocchi y Lelo 2014; San-Antonio-Gómez, Velilla-Lucini y Manzano- Agugliaro 2014, 2015). En estos casos no resulta habitual revasar los 50 puntos de control. Tan sólo en dos de ellos (Bitelli y Gatta 2012; Baiocchi y Lelo 2014) se superó esta cifra con 183 y 256 puntos, respectivamente. En consecuencia, nuestro caso de estudio precisa de un enfoque metodológico que permita realizar una gestión sencilla y eficaz de un elevado número de puntos de control. ‐ Metodología que posibilite la visualización de la variación local de la exactitud posicional: En 1978, Murphy (1978, p. 98-100) ya reivindicó la necesidad de promover nuevas vías de investigación que posibilitaran una interpretación local de la variación de la exactitud a lo largo de un mapa histórico, mediante el uso de herramientas gráficas que fueran más allá de un mero conjunto de números y datos estadísticos. Postuló el potencial de la regresión bidimensional para superponer mapas gráficamente e implementar instrumentos, como vectores o isolíneas, para la visualización de la distribución espacial del error. Durante las últimas décadas, los esfuerzos orientados a la resolución del problema de la evaluación de la exactitud posicional en cartografía histórica han estado orientados en esta dirección. Así, resulta posible distinguir entre los enfoques CAPÍTULO I 48_ Descripción del problema metodológicos que emplean exclusivamente herramientas analíticas para su determinación y los que además utilizan herramientas de visualización para mostrar su distribución espacial. Un buen ejemplo de todo ello es la aplicación MapAnalyst88, que permite evaluar la exactitud posicional en cartografía histórica desde este doble enfoque: analítico y espacial, y de la que nos ocuparemos detenidamente a lo largo de los próximos capítulos. El elevado número de CPs identificables en el entramado urbano dieciochesco de Cádiz y su homogénea distribución espacial, brindan un escenario teórico excepcional para plantear una interpretación local de la variación de la exactitud a lo largo de cada plano, así como la búsqueda de posibles interrelaciones o sesgos que puedan ser indicativos del alguna pauta de la técnica o método empleado por los ingenieros militares en la representación de la ciudad. Por esta razón, nos decantaremos por una solución metodológica que ofrezca herramientas para la visualización de la distribución espacial de los errores. Búsqueda de un referente cartográfico comparable Ya hemos visto que todos los enfoques metodológicos desarrollados hasta la fecha para la evaluación de la exactitud posicional en cartografía histórica, tienen como fundamento técnico el ajuste posicional o la comparación de aspectos geométricos, a partir de puntos homólogos identificados simultáneamente en el mapa antiguo y en otra fuente documental (mapa u ortoimagen) aceptada como referente de exactitud. El ajuste o la comparativa se llevan a cabo en estos casos siempre bajo el supuesto de que ambos documentos resultan comparables, al menos en el aspecto técnico (escala, elementos representados, elementos geodésicos, etc…), y de que ambos persiguen la representación fidedigna del territorio, aunque lo hagan con distinta precisión. Bajo este supuesto, el referente cartográfico más reciente resulta, por lo general, el más exacto (Tucci y Giordano 2011, p. 454). Considerando, por tanto, que la cartografía urbana contemporánea de Cádiz constituye un material cartográfico fiable de última generación, podemos tener la certeza de que los elementos representados en ella tienen mayor exactitud que los representados en las plantas urbanas de Cádiz correspondientes al s. XVIII. Para nuestro caso de estudio, se ha utilizado como referente cartográfico de exactitud un plano topográfico de Cádiz en formato vectorial, producido por el Instituto de Estadística y Cartografía Andaluz dentro de la serie de ‘Cartografía Urbana’, elaborada por este organismo para atender las necesidades de ordenación y planificación urbanística de los núcleos poblacionales andaluces. La citada planimetría representa la trama de la ciudad correspondiente al año 2006, permitiendo identificar 88 MapAnalyst es una aplicación software de libre distribución que implementa informáticamente los últimos avances de las técnicas desarrolladas para la evaluación de la exactitud posicional en cartografía histórica. Fue creada por los profesores Bernhard Jenny (RMIT University of Melbourne) y Adrian Weber (miembro del Institute of Cartography and Geoinformation of ETH Zurich) en el año 2005, a partir de los algoritmos y métodos desarrollados por el profesor Dieter Beineke (Bundeswehr University in Munich). La última versión disponible es la 1.3.26, actualizada a fecha 20 de abril de 2017. CONSIDERACIONES PREVIAS Aproximación a la técnica cartográfica en la Ilustración a través de las plantas urbanas de Cádiz _49 con el máximo nivel de detalle el perímetro de cada manzana y de cada elemento defensivo presente en el tejido urbano de la ciudad. Respecto a la comparabilidad de ambos documentos, en un principio, cabría plantear la posibilidad de que el referente elegido no resulte comparable con las plantas históricas de Cádiz, ya que la técnica cartográfica empleada difiere. Efectivamente, mientras que el plano topográfico contemporáneo usado como referente de exactitud está elaborado utilizando la proyección UTM 89 , las plantas históricas de la ciudad están producidas a partir de una proyección ortogonal de la trama urbana, considerando plana la superficie terrestre y con coordenadas arbitrarias. No obstante, conviene aclarar que, aunque lo anterior es cierto, sólo cobra trascendencia al cartografiar zonas amplias del territorio. Cuando se trata de zonas pequeñas representadas a gran escala, como el caso de una ciudad, la distorsión que origina el empleo de diferentes proyecciones en uno y otro mapa resulta despreciable (Baiocchi y Lelo 2010, p. 101; Jenny y Hurni 2011, p. 409; Jongepier et al. 2016, p. 116). A fin de llevar a cabo una comprobación somera en estos términos, hemos verificado la distorsión introducida por la proyección UTM (29N, ED50) en las distancias 90 determinables sobre el plano de la ciudad que utilizaremos como referente de exactitud. Con este objeto hemos cotejado una distancia testigo de 1000 m, bajo cuatro supuestos distintos. En dos de ellos, la distancia ha quedado alineada con la dirección W-E del plano y situada, primero, en la posición de la trama urbana histórica más septentrional (baluarte de la Candelaria) y, a continuación, en la más meridional (baluarte de San Roque). En los otros dos supuestos, la distancia ha sido alineada con la dirección N-S, emplazadándola primero en la posición más occidental (Castillo de San Sebastián) y, a continuación, en la más oriental (baluarte de Santa Elena) de la trama urbana [Fig. 1- 54] . Este último corresponde teóricamente al caso más desfavorable, en el que mayor distorsión cabe esperar por encontrarse los puntos que determinan la distancia testigo en la posición más distante al meridiano central del huso utilizado por la proyección. Una vez concretados los cuatro supuestos, en primer lugar se obtuvo el valor equivalente de estas distancias sobre el elipsoide de referencia, partiendo de las coordenadas UTM de sus extremos y aplicando el factor de escala (k) 91 que introduce la proyección en cada caso. A continuación, se obtuvo el factor de reducción (C R ) 92 que afecta a las distancias medidas sobre el terreno cuando se proyectan sobre la superficie del elipsoide. Este coeficiente de reducción permite obtener el valor equivalente de las distancias topográficas teóricamente medidas sobre el terreno y reducidas al horizonte. En las cuatro opciones comprobadas 93 la distancia topográfica incrementa su valor una vez proyectada, pero siempre por debajo de los 32 cm. 89 Obtenida bajo la proyección Universal Transversa de Mercator (UTM: 29N, ED50), Huso 29 y sistema de referencia geodésico ED50. Fuente: G.M.U. del Ayuntamiento de Cádiz. 90 Conviene recordar que la proyección UTM al ser conforme conserva los ángulos. 91 Mediante la expresión: k=k 0 *((1+ q 2 /2R 2 ), donde k 0 es el factor de escala en el meridiano central del huso; ‘q’ es la distancia al meridiano central y ‘R’ el radio terrestre (Sánchez-Espeso 1999, p. 18). 92 A partir de la expresión: C R = 1 – H m /R + H m2 /R 2 , donde ‘H m ’ es la altura media sobre el elipsoide de los puntos extremos que determinan cada distancia y ‘R’ el radio terrestre. Para simplificar los cálculos, en todos los casos se ha adoptado como altura media sobre el elipsoide la cota elipsoidal (113,603 m) del vértice geodésico nº 106171, ubicado en el casco urbano de la ciudad (Sánchez-Espeso 1999, p. 10). 93 También se han comprobado distintos supuestos de altura elipsoidal hipotéticamente razonables en estos cuatro casos y la conclusión final a la que se llega no cambia en esencia. 1-54: Comprobación de la distorsión introducida por la proyección UTM en el plano de Cádiz (2006) utilizado como referente de exactitud, sobre una distancia testigo de 1000 m, emplazada en cuatro supuestos distintos. Autor: Elaboración propia. CAPÍTULO I 50_ Descripción del problema La principal conclusión que podemos extraer es que la proyección UTM (29N, ED50) produce un ligero aumento en las distancias representadas en el plano de referencia, respecto a las teóricamente medidas sobre el terreno y reducidas al horizonte. Concretamente, para el caso más favorable este incremento es de 29,5 cm/km y, para el más desfavorable, de 31,2 cm/km. Podemos afirmar, por tanto, que cualquier distancia determinada entre dos puntos de dicho plano, incrementa su valor en aproximadamente unos 30 cm/km respecto al valor que topográficamente quedaría determinado en el terreno entre estos puntos. Así pues, considerando la limitada extensión de nuestro área de estudio94 y la elevada densidad de puntos de control que utilizaremos, puede asumirse que este matiz no implicará una fuente significativa de distorsión adicional en los resultados obtenidos. Más aún en el caso de la cartografía histórica donde, la magnitud de los errores presentes debido a otras fuentes, se traducen en distorsiones muy por encima de estos valores (Stone y Gemmell 1977, p. 7). Considérese que a las escalas que están elaboradas las plantas urbanas de Cádiz, la distorsión introducida por la proyección UTM en las distancias ni siquiera es una magnitud representable gráficamente. Caracterización de las fuentes de error La diversidad de las fuentes de error presentes en los documentos cartográficos históricos, ya sido objeto de reflexión en el apartado anterior. Los límites que permiten discernir entre los distintos tipos de fuente no resultan nada evidentes y, hoy por hoy, no ha sido desarrollada ninguna metodología o estudio concluyente a este respecto. Su identificación y delimitación en mapas y planos, sigue siendo una asignatura pendiente en los estudios sobre exactitud posicional. En esta y en otras cuestiones, como la mejora del conocimiento sobre las técnicas y métodos topográficos empleados por los cartógrafos y topógrafos antiguos, deben redoblarse los esfuerzos investigadores durante los próximos años. A la vista de la reflexión anterior, podemos concluir que no se ha desarrollado ningún enfoque metodológico adecuado para afrontar este problema. Para el caso particular de estudio que nos ocupa nos limitaremos a interpretar los resultados obtenidos en cada planta urbana a la luz de las posibles evidencias externas acontecidas que, de alguna manera, puedan contribuir a esclarecer el origen y la naturaleza de las fuentes de error en ellas presentes. Acceso a la cartografía histórica El acceso a los mapas y planos antiguos, hasta época reciente, ha estado restringido exclusivamente a instituciones del ámbito militar o del Estado y, muy excepcionalmente, a investigadores y especialista en la materia. Las 94 El centro histórico de Cádiz puede quedar inscrito en el interior de un círculo de radio 1 km. CONSIDERACIONES PREVIAS Aproximación a la técnica cartográfica en la Ilustración a través de las plantas urbanas de Cádiz _51 limitaciones a su divulgación y uso han constituido un verdadero impedimento para el progreso del conocimiento en esta materia. La configuración en España de las cartotecas como centros especializados en el tratamiento, conservación y difusión del patrimonio cartográfico, se remonta al primer tercio del s. XX y sólo en el último cuarto de siglo este tipo de centros ha experimentado un crecimiento importante (Líter- Mayayo 2011, p. 24). Además, las primeras normas que regulan la descripción de los materiales cartográficos conservados en los repositorios de nuestro país, no se publicaron hasta el año 1988. Las regulaciones de esta naturaleza publicadas en España hasta la fecha han sido tildadas (Colomar- Albájar 2011, p. 28) de insuficientes y genéricas para la descripción de los materiales cartográficos de carácter histórico, no resultando adecuadas para una descripción pormenorizada de las colecciones de los archivos y dificultando cualquier labor de rastreo documental. A ello se une que la cartografía militar, por su propia naturaleza, era producida en series muy limitadas, por lo general de forma manuscrita. Muchos mapas y planos militares fueron clasificados como documentos secretos. En consecuencia, su identificación y rastreo en las cartotecas y colecciones documentales resulta más complicada aún, ya que frecuentemente pasan inadvertidos en relación a otros registros con los que guardan cierta relación y con los que deben analizarse conjuntamente para su completa comprensión. De hecho, a pesar del significativo cambio acontecido en los últimos años en lo referente a la difusión del patrimonio cartográfico conservado, muchos mapas y planos militares siguen aún esperando ser descubiertos y clasificados por los investigadores (Smith 2010, p. 53). Un notable progreso se ha logrado en las últimas décadas con la mejora de la accesibilidad a los mapas históricos a través de las cartotecas virtuales95, concebidas como una solución para acceder, vía Internet, a las colecciones distribuidas por los distintos repositorios y archivos mundiales. Diversas plataformas96 públicas o privadas permiten a sus usuarios la consulta, visualización y reproducción de fondos cartográficos a través de la web, facilitando el trabajo de los investigadores y contribuyendo a la difusión del patrimonio histórico. Otra de las ventajas ofrecidas por estas herramientas consiste en evitar el contacto físico directo con los documentos y, por tanto, su deterioro, favoreciendo la preservación de los fondos cartográficos. No obstante, en la actualidad muchas de las instituciones que gestionan estos repositorios virtuales guardan cierto recelo hacia la publicación de los fondos cartográficos digitalizados en alta resolución, bien por un trasfondo económico, bien por temor a las descargas masivas y a la circulación sin control de esta valiosa información. 95 Para más información sobre la situación y los proyectos relacionados con cartotecas virtuales en España, véase (Fernández-Wyttenbach y Bernabé-Poveda 2011). 96 Cartocat (Institut Cartográfic i Geológic de Catalunya); Hispana (Ministerio de Educación, Cultura y Deporte); Europeana (Red Europea de Bibliotecas Digitales); bVd (Biblioteca Virtual del Ministerio de Defensa); Gallica (Bibliothèque nationale de France); SHDF (Service Historique de la Défense du Ministére de la Défense, France); Catálogo Digital de Cartografía Histórica (Instituto de Estadística y Cartografía de Andalucía); Catálogo Colectivo de la Red de Bibliotecas de los Archivos Estatales. Sección Mapas, Planos y Dibujos (Ministerio de Educación, Cultura y Deporte) y un largo etc… CAPÍTULO I 52_ Descripción del problema Pese a ello, los formatos digitalizados de los mapas antiguos, aún en baja resolución, han contribuido a cambiar el valor del patrimonio cartográfico, mejorando su difusión y accesibilidad para investigadores y el público en general. Pero también han reportado importantes avances en otras cuestiones cartográficas, tales como la evaluación de la exactitud de mapas y planos antiguos. La cartografía digital ha posibilitado su integración en los sistemas de información geográfica GIS para su reconstrucción y estudio (Székely 2009, p. 4), permitiendo el desarrollo de nuevas herramientas y enfoques metodológicos orientados en esta dirección durante las últimas décadas. La investigación que nos ocupa ha conseguido reunir una colección de 21 plantas urbanas de Cádiz, todas ellas datadas del s. XVIII. Su localización y recopilación ha sido posible gracias a una intensa y exhaustiva labor de búsqueda, que se ha prolongado por un período superior a los dos años. Como desde un principio cabía esperar, el grueso de la colección se conserva en los principales archivos militares del territorio nacional97, pese a lo cual se han tamizado todos los fondos (físicos y virtuales, nacionales e internacionales) que conservan entre sus colecciones algún indicio cartográfico de Cádiz. De ninguna manera, estamos sugiriendo con ello que la recopilación realizada corresponda a una relación exhaustiva de las plantas militares que se hicieron en la ciudad durante este período. Obviamente, muchas de ellas han desaparecido o simplemente no se conservaron. En otros casos, no ha sido posible encontrar el rastro de planos que se sabe fueron elaborados98. En definitiva, los planos recogidos en la presente tesis son esencialmente ejemplos de lo que fue la producción cartográfica militar de Cádiz en este siglo, aunque en número suficientemente representativo como para ofrecer conclusiones contrastadas. El descubrimiento futuro de algún documento nuevo, no debe sino contribuir a reforzar las conclusiones alcanzadas. Finalmente, las 21 plantas urbanas de Cádiz, recopiladas en esta tesis, han sido localizadas en los siguientes repositorios: ‐ Archivo General Militar de Madrid (AGMM)99: 10 planos. ‐ Archivo del Centro Geográfico del Ejército (CGE): 5 planos. ‐ Bibliothèque nationale de France100 (BnF): 4 planos101. ‐ Service Historique de la Défense de France (SHDF): 1 plano. ‐ Biblioteca Nacional de España (BNE): 1 plano. 97 Centralizados en la actualidad en el Archivo General Militar de Madrid y en el archivo cartográfico del Centro Geográfico del Ejército. 98 Por ejemplo, la documentación gráfica elaborada por el ingeniero militar Alfonso Ximénez para la construcción del modelo o bajorrelieve de la ciudad de Cádiz, entre 1777- 1779 (Granado-Castro 2012). 99 Fondos del Instituto de Historia y Cultura Militar. 100 Département des Cartes et plans de la Bibliothèque nationale de France. 101 Dos de estos planos corresponden a tiradas en serie reproducidas mediante la técnica de grabado con planchas de cobre, por lo que también es posible encontrar reproducciones de estos documentos en otros repositorios: Museo Naval de Madrid, Instituto Geográfico Nacional, Biblioteca Nacional de España, Instituto Cartográfico y Geológico de Cataluña, etc… CONSIDERACIONES PREVIAS Aproximación a la técnica cartográfica en la Ilustración a través de las plantas urbanas de Cádiz _53 La BNE es la única fuente que en la actualidad permite la descarga gratuita de una copia digital con buena resolución. El resto de repositorios sólo ofrecen esta posibilidad previa solicitud por escrito y pago de la tasa correspondiente. Además, en tres planos localizados respectivamente en el AGMM, BnF y SHDF ha sido preciso solicitar expresamente la digitalización del documento en cuestión a los servicios reprográficos de estos archivos. A la vista de las anteriores reflexiones formuladas sobre el problema genérico y su particular alcance y enfoque en el caso de estudio que nos ocupa, no queda sino admitir, como ya lo hicieron con anterioridad otros autores (Imhof 1965; Lindsay 1980; Gregory et al. 2002; Plewe 2003; Pearson 2005), la inevitable imperfección, por la propia naturaleza del problema, de cualquier planteamiento orientado a la búsqueda de la exactitud posicional de un mapa o plano histórico. Lo que no debe resultar óbice para su formulación y la exploración de soluciones que, aún de compromiso, contribuyan, a buen seguro, a acrecentar el valor documental y patrimonial de la cartografía histórica. 7. INTERÉS, UTILIDAD Y NECESIDAD En la última década la exactitud asociada a la cartografía histórica se ha convertido en un tema recurrente y de creciente interés entre los investigadores, con la publicación de numerosos estudios y trabajos nuevos sobre esta cuestión. Así lo ponen de manifiesto las conclusiones alcanzadas tras realizar una profunda revisión del estado de la cuestión en este ámbito desde principios del s. XX, de la que daremos habida cuenta en el siguiente capítulo. Han sido examinadas un total de 261 publicaciones relacionadas con esta temática, entre: artículos, ponencias, tesis y capítulos de libro. Aunque un estado de la cuestión no queda cerrado definitivamente nunca, más si cabe en una materia y un período tan amplios, sí podemos considerar la muestra cotejada bastante representativa de la doctrina generada hasta el momento. Dicho esto, resulta significativo que el 72,9 % de estos trabajos hayan sido publicados durante los últimos 10 años (2005-2015) y el 43,5% en los últimos 5 años [Fig. 1- 55] . 1-55: Gráfico con la evolución de la producción científica asociada al campo de la exactitud en cartografía histórica desde principios del s. XX. Fuente: Elaboración propia. CAPÍTULO I 54_ Alternativas para abordar la solución al problema Este balance tiene mucho que ver con la revolución, primero tecnológica y luego digital, acontecida desde finales del siglo pasado, y con el consiguiente progreso del conocimiento alcanzado. Los mapas y planos históricos no han sido ajenos a la misma. Esta revolución ha constituido un verdadero catalizador para la investigación en el campo de la cartografía histórica, pues ha permitido sacar a la luz infinidad de fondos y documentos cuyo acceso estaba restringido, incluso para investigadores, contribuyendo a su difusión y accesibilidad. También lo ha sido para el desarrollo de nuevas metodologías y herramientas enfocadas al conocimiento de la exactitud de este material cartográfico, permitiendo su integración en sistemas de información geográfica GIS para su reconstrucción y estudio (Székely 2009, p. 4). A este respecto, un hito de especial trascendencia tuvo lugar en 2007, durante la celebración de la Conferencia Internacional sobre la Historia de la Cartografía (ICHC 2007) en Berna, en la que fue presentado el software MapAnalyst que implementa funciones específicas para la investigación de la exactitud de mapas históricos. Junto a las aplicaciones GIS, este software se ha convertido en una de las principales herramientas de referencia para llevar a cabo evaluaciones de exactitud en cartografía histórica, generando, desde entonces, el 13% de los estudios desarrollados en este campo. Por otro lado, la evolución tecnológica ha permitido en las últimas décadas explorar otros ámbitos de investigación de gran interés. En este sentido, las herramientas de visualización gráfica que incorporan aplicaciones como MapAnalyst, han supuesto un gran avance. Éstas permiten identificar aquellas áreas con mayor grado de exactitud y, por ende, ofrecer indicios sobre la autoría del documento y su correcta datación. Ello es posible gracias a que todo mapa o plano incorpora evidencias de su propio proceso de producción, a través del selectivo tratamiento de la información geográfica que realiza cada autor (Lloyd y Lilley 2009, p. 28). Pero la verdadera utilidad de las técnicas que permiten cuantificar el grado de precisión de estos documentos, más allá de su contribución al engrandecimiento del valor del patrimonio cartográfico, reside en la oportunidad brindada a otras ramas del conocimiento de acceder a una valiosa información. No sólo cartógrafos, topógrafos e historiadores están interesados en conocer la precisión de estos documentos, también muchas disciplinas afines (p.e.: Geología, Glaciología, Hidrología, Ecología, Sociología, Urbanismo, Demografía, etc…), que se ocupan del análisis territorial diacrónico, precisan de este tipo de estudios (Baiocchi y Lelo 2010, p. 98). Así pues, es frecuente encontrar en la literatura a lo largo de los últimos años numerosos trabajos102 que aplican técnicas de evaluación de la exactitud posicional a mapas y planos históricos, como un paso previo al verdadero fin de su investigación. En esta dirección 102 Entre los trabajos revisados en el estado de la cuestión, este tipo de estudios representan el 13% de la muestra y el 18% de los publicados a lo largo de los últimos 10 años. CONSIDERACIONES PREVIAS Aproximación a la técnica cartográfica en la Ilustración a través de las plantas urbanas de Cádiz _61 desconocida. Basado en el análisis estadístico mediante regresión bidimensional, desarrolló un procedimiento susceptible de programación computacional que determinaba el nivel de coincidencia entre la localización de un mismo patrón de puntos identificados sobre dos mapas diferentes. El método, fue concebido inicialmente para identificar la proyección aplicada a una cartografía antigua, como ya ha sido indicado. No obstante, su autor constató que cuando la proyección del mapa histórico era conocida, e incluso cuando no, esta técnica permitía determinar su exactitud posicional. Ésta queda expresada en términos del error que define el ajuste alcanzado entre los puntos de control identificados en el mapa histórico y en su referente contemporáneo de exactitud conocida. Los trabajos iniciados por Tobler104 constituyeron un antes y un después en el desarrollo de metodologías para la evaluación de la exactitud posicional en cartografía histórica. Tobler aportó un novedoso enfoque para el tratamiento del problema y abrió las puertas a nuevas estudios en esta dirección. Durante el último cuarto de siglo, el progreso tecnológico propiciado por la informática y el desarrollo de nuevas investigaciones orientadas en esta dirección (Hardy 1971, 1990 ; Tobler 1994; Brunsdon, Fotheringham y Charlton 1996; Fotheringham, Brunsdon y Charlton 2002; Beineke 2001; Symington, Charlton y Brunsdon 2002; Niederöst 2005; Beineke 2007), han permitido perfeccionar la propuesta metodológica de Tobler, implementada como una utilidad en la mayoría de aplicaciones GIS y en otras herramientas informáticas desarrolladas específicamente para el estudio de la exactitud posicional en cartografía histórica, como es el caso de MapAnalyst. Por tanto, las técnicas basadas en los principios de la regresión bidimensional formulada por Tobler, permiten establecer un segundo grupo de métodos identificables en la literatura. El tipo de transformación matemática utilizada y el uso de herramientas específicas para la visualización gráfica de la distribución local de los errores, constituyen los principales aspectos diferenciales entre unas y otras. La transformación que en cada caso debe ser aplicada depende, entre otros factores, de si se conoce o no la proyección original del mapa histórico, de su estado de conservación, del tipo de proyección empleada en cada mapa, de la finalidad del estudio, etc… Según (Cajthaml 2011, p. 2) para la superposición georreferenciada de dos mapas sólo resultan válidos los métodos de transformación lineal y los polinómicos de grado bajo. En base a lo anterior, podemos establecer la siguiente clasificación dentro de este grupo de métodos: ‐ Transformaciones lineales.  Transformación euclídea o de semejanza en el plano (Helmert 2D o de 4 parámetros).  Transformación afín plana: 104 Waldo Tobler (1930), es un prestigioso geógrafo y cartógrafo formado en la Universidad de Washington, en Seattle. Ha sido profesor en la Universidad de Michigan, en la Universidad de Santa Bárbara de California y en la Universidad de Zurich (Suiza). Padre de la conocida como ‘primera ley de la geografía’: ‘Todo está relacionado con todo lo demás, pero las cosas más cercanas están más relacionadas entre sí’, ha sido pionero en la aplicación de la informática a la investigación geográfica desde la década de 1960. Su trayectoria investigadora se ha centrado en los modelos matemáticos y en sus interpretaciones gráficas a través de los sistemas de información geográfica (GIS). Muchos de sus algoritmos desarrollados han sido implementados como herramientas de este tipo de aplicaciones software, entre las que destacan diversas utilidades de la aplicación ArcGIS (Esri). CAPÍTULO I 62_ Alternativas para abordar la solución al problema  De 5 parámetros.  De 6 parámetros. ‐ Transformaciones polinómicas.  Orden 1.  Orden 2.  Orden 3. ‐ Otras transformaciones. Estas transformaciones suelen estar incorporadas como utilidades informáticas de las aplicaciones software más habituales para la gestión de sistemas de información geográfica (GIS), que también suelen tener asociada alguna herramienta para la visualización de los errores de ajuste local. Éstas comprenden desde la mera superposición gráfica georreferenciada del mapa histórico y su referente contemporáneo, hasta utilidades más específicas para este tipo de análisis visual, como son: la malla de distorsión, los vectores de desplazamiento, curvas de isodeformación, círculos de error, etc… En las últimas dos décadas este último grupo de métodos ha focalizado la atención de los investigadores, con un sustancial incremento de los trabajos publicados en el ámbito de la evaluación de la exactitud posicional en cartografía histórica. Las distintas líneas de estudio desarrolladas se han centrado, entre otros aspectos, en la elección del tipo de transformación matemática más adecuada, en la optimización de los criterios de selección de los puntos de control, en la mejora y nuevos desarrollos de herramientas para la visualización de la distribución local del error y en la realización de análisis comparativos entre distintas metodologías. Por otra parte, la ausencia de una propuesta metodológica perfecta, que satisfaga todas las necesidades que puede plantear este campo de estudio, ya ha sido puesta de manifiesto por diversos autores en la literatura. Prueba de ello, es que los dos grupos metodológicos establecidos, por un lado los fundados en la comparación de aspectos geométricos y, por otro, los basados en la regresión bidimensional, coexisten en la actualidad y se complementan, sin que ninguna de las dos opciones haya remplazado definitivamente a la otra. Para concluir, antes de abordar en el siguiente capítulo el estudio pormenorizado de estos enfoques metodológicos, esbozaremos a grandes rasgos las principales ventajas e inconvenientes generales de cada opción: ‐ Métodos basados en la comparación de aspectos geométricos.  Principales ventajas:  Fundamento simple.  Sencillez de aplicación y cálculo. CONSIDERACIONES PREVIAS Aproximación a la técnica cartográfica en la Ilustración a través de las plantas urbanas de Cádiz _63  Adaptabilidad a gran diversidad de soportes cartográficos.  Interpretación del resultado mediante un único índice analítico.  Facilidad para comparar resultados entre series históricas de mapas.  Principales inconvenientes:  Poca fiabilidad y homogeneidad en los resultados.  Escasa representatividad del error medio o global.  Dificultad de aplicación en muestras de gran tamaño con un elevado número de puntos de control.  Expresión principalmente analítica del error.  Obsolescencia de algunas metodologías.  Dependencia de la escala del plano histórico. ‐ Métodos basados en la regresión bidimensional.  Principales ventajas:  Expresión analítica y gráfica de los errores.  Amplia variedad de herramientas para visualizar e interpretar gráficamente la distribución local del error.  Facilidad para trabajar con muestras formadas por patrones con un elevado número de puntos de control.  Rapidez de cálculo y homogeneidad de resultados.  Independencia respecto a la escala del plano histórico.  Resultados más fiables y concluyentes.  Principales inconvenientes:  Fundamentos matemáticos, estadísticos y geodésicos complejos.  Aplicables únicamente a soportes cartográficos digitales en formato ráster.  Necesidad de software específico y formación en su manejo.  Dificultad en la interpretación de los resultados. En este capítulo introductorio se han enumerado las principales opciones desarrolladas hasta la fecha para analizar la precisión de un mapa histórico. A la vista de las alternativas existentes para abordar este problema y atendiendo a las particulares necesidades planteadas por el objeto de la investigación que nos ocupa, ya analizadas con anterioridad, adelantamos que serán finalmente los métodos basados en la regresión bidimensional los que satisfagan en mayor medida nuestras exigencias, como quedará justificado a lo largo de los capítulos II y V de esta tesis. CAPÍTULO I 64_ Alternativas para abordar la solución al problema Bien es cierto, como ya han expresado con anterioridad otros autores, que aún existe un importante potencial y un largo camino por recorrer en la búsqueda y desarrollo de nuevas soluciones al problema de la exactitud posicional en cartografía histórica, aunque no es éste el objeto de la investigación que nos ocupa. No obstante, hemos querido realizar una pequeña contribución en esta dirección con la propuesta de un nuevo procedimiento para la captura e inserción de las nubes de puntos de control en la aplicación informática MapAnalyst, que puede ser extrapolable a otras herramientas GIS. La propuesta realizada agiliza este tedioso proceso y mejora su fiabilidad, en tanto está pensada y desarrollada para trabajar sobre cartografía en formato vectorial. Esto permite eliminar el sesgo o error que habitualmente conlleva esta operación cuando se realiza sobre cartografía en formato ráster, debido a lo que denominamos ‘factor de percepción del operador’, que tiene lugar a la hora de identificar un punto en una imagen compuesta por píxeles. El procedimiento será descrito en el capítulo V y ha sido experimentado con unos resultados muy satisfactorios en el desarrollo de esta investigación, mediante su aplicación al caso de estudio analizado, lo que ha supuesto la introducción de más de 14.000 pares de puntos de control en la aplicación MapAnalyst aplicando esta sistemática. Ningún método constituye un camino infalible para el logro de nuevo conocimiento. No obstante, esta búsqueda debe estar articulada por una propuesta racional y ordenada de pautas que puedan permitir llegar a su obtención. En el Capítulo III se formula el planteamiento investigador de esta tesis doctoral, integrado éste por una serie de etapas secuenciales que guardan cierto paralelismo con las fases propias del método científico. Parte así dicho planteamiento con la formulación de una serie de cuestiones relativas al problema y al objeto de estudio, surgidas tras una pormenorizada revisión del progreso alcanzando en la disciplina que nos atañe, del que se dedujo una inmediata necesidad: la delimitación del ámbito de la investigación. Contrastado el avance del saber dentro de este contexto, en base a las necesidades y oportunidades de conocimiento detectadas, se construyen una serie de hipótesis de partida que actúan como respuestas provisionales a las cuestiones planteadas y permiten establecer los objetivos que guiarán la investigación. La metodología empírico-analítica ayudará a testear la veracidad de las premisas de partida, cristalizando en una serie de resultados que permitirán postular las conclusiones finales, verdadera aportación de la investigación al avance del saber en este campo. Por último, se establece la estructura bajo la que se organizan todas las etapas del proceso de investigación seguido, y son concretados los as p ectos metodoló g icos y p rocedimentales a p licados. CAPÍTULO III PLANTEAMIENTO INVESTIGADOR PLANTEAMIENTO INVESTIGADOR Aproximación a la técnica cartográfica en la Ilustración a través de las plantas urbanas de Cádiz _147 CAPÍTULO III PLANTEAMIENTO INVESTIGADOR 1. DELIMITACIÓN DEL OBJETO DE ESTUDIO La oportunidad y conveniencia de mejorar el conocimiento existente sobre la exactitud de la cartografía urbana histórica de Cádiz, correspondiente al s. XVIII, fue detectada en el transcurso de una investigación previa, desarrollada a cargo del profesor Granado-Castro204 y que vio la luz en forma de tesis doctoral, bajo el título: ‘El Cádiz de la Ilustración. Técnica cartográfica y sociedad a través del Bajorrelieve de Alfonso Ximénez’ (Granado-Castro 2012), así como en varios artículos y ponencias científicas posteriores (Granado-Castro, Barrera-Vera y Aguilar-Camacho 2016a, 2016b, Granado-Castro y Martín-Pastor 2016b, 2016a). Surgió de esta manera un interesante campo de estudio prácticamente ignoto, como se ha podido constatar tras una exhaustiva revisión de la literatura especializada publicada hasta la fecha, que ha dado pie a la presente investigación. La misma se inició con la recopilación de todos los ejemplares cartográficos que integran la colección de plantas urbanas de Cádiz, atribuidos al período histórico de la Edad Moderna, y documentados hasta la fecha en los principales repositorios y cartotecas nacionales e internacionales. Desde un comienzo se contó con información acerca de los principales ejemplares de esta colección, testimoniados en otras publicaciones anteriores relacionadas con la producción cartográfica de Cádiz en el período moderno205. La búsqueda de estos ejemplares, pronto nos llevó a una serie de conclusiones que resultarían determinantes para el devenir final de la presente investigación:  La relevancia de Cádiz como foco de producción cartográfica a lo largo de toda la Edad Moderna alcanza su máximo esplendor durante el s. XVIII, cuando una vez finalizada la Guerra de Sucesión, sobrevienen una serie de acontecimientos de distinta índole que acaban por transformar la ciudad en uno de los mayores focos económicos y comerciales a nivel mundial.  Desde finales del s. XVI, surge una nueva corriente cartográfica de manos de la ingeniería militar europea (italiana, fundamentalmente) que transforma radicalmente las técnicas usadas, hasta la fecha, para ilustrar la realidad urbana, dejando paso el trazado artístico basado en perspectivas simuladas mediante vistas aéreas, al rigor de la ciencia y la normalización, a través de las representaciones cenitales mediante plantas topográficas. Esta tendencia, se fue consolidando a lo largo del s. XVII, 204 Granado-Castro es profesor e investigador del Departamento de Ingeniería Gráfica de la Universidad de Sevilla y codirector de la presente tesis doctoral. 205 El detalle de las publicaciones, repositorios y cartotecas consultadas se trata pormenorizadamente en el Capítulo IV de esta tesis. CAPÍTULO III 148_ Delimitación del objeto de estudio período de transición en el arte del dibujo urbano, con el desarrollo de nuevas técnicas basadas en una perspectiva mixta que, poco a poco, quedarían relegadas a consecuencia del protagonismo cobrado, en el último tercio de siglo, por el plano topográfico urbano, introducido en nuestro país de manos de la ingeniería militar francesa, a principios del s. XVIII206.  La cartografía de carácter parcial sobre la ciudad, asociada a intervenciones en zonas concretas de la misma o en su perímetro amurallado, constituye la tipología documental conservada más abundante de la época moderna. Estas reflexiones iniciales, plantearon la inmediata necesidad de delimitar, cronológica y documentalmente, el objeto de la investigación. De manera que el marco temporal se ha ceñido al s. XVIII, etapa en la que confluyen el período histórico moderno de mayor esplendor y producción cartográfica de Cádiz, con el movimiento científico de la Ilustración y con un ciclo en el que acontecen importantes conflictos bélicos para España y en el que se asimila una nueva y meticulosa forma de representar la ciudad en nuestro país, coincidiendo con la fundación, tras la Guerra de Sucesión, del Real Cuerpo de Ingenieros Militares de su majestad Felipe V. Se convierte así el plano topográfico, durante el s. XVIII, en un provechoso instrumento para la estrategia y defensa militar del Reino, cuyo rigor científico no alcanza aún las cotas de las representaciones basadas en principios geodésicos, que tendrán lugar mediado el s. XIX, pero que resulta de gran interés para el conocimiento histórico y anacrónico de carácter multidisciplinar sobre esta etapa legendaria de la ciudad. Por otra parte, aún acotada al s. XVIII, la vasta producción cartográfica de Cádiz, legada en su mayor parte por el Cuerpo de Ingenieros Militares, sigue siendo inabarcable, particularmente aquella que representa con carácter parcial su trama urbana. Se trata, esta última, de la tipología documental conservada más abundante y, probablemente, la más precisa (por su escala y extensión) de manera que plantea, si cabe, un caso de estudio de menor interés para la evaluación de la exactitud posicional. Por esta razón, el ámbito documental al que finalmente se ha extendido la presente investigación, es el concerniente a las plantas topográficas urbanas que representan el parcelario completo de Cádiz. Así pues, el objeto fundamental que justifica y sostiene el propósito de la presente investigación, es la colección de plantas urbanas completas de Cádiz, elaboradas durante el siglo XVIII por el cuerpo francés y español de ingenieros militares. 206 Este punto constituye una reflexión de mayor calado, que se atisbó tras tomar contacto con la producción cartográfica del período moderno de Cádiz. Con posterioridad, las distintas fuentes de referencia consultadas, así lo acreditaron (véase el apartado 3 del Capítulo I de esta investigación, pp. 8-21). PLANTEAMIENTO INVESTIGADOR Aproximación a la técnica cartográfica en la Ilustración a través de las plantas urbanas de Cádiz _149 2. INTERROGANTES DE LA INVESTIGACIÓN Establecido el objeto de estudio, la presente investigación se justifica en la necesidad de encontrar respuestas a una serie de cuestiones fundamentales acerca de éste, que reivindican la producción de un nuevo conocimiento que transforme sustancialmente la percepción que, sobre el mismo, subyace con anterioridad en diversos ámbitos disciplinares, y que podemos establecer en forma de una serie de interrogantes:  ¿Qué nivel de exactitud posicional tienen las plantas urbanas conservadas de Cádiz, datadas del s. XVIII?  ¿Existen modelos de solución (herramientas y metodologías) adecuados para determinar con rigor la exactitud y calidad posicional de todas las plantas que integran la colección objeto de estudio?  ¿Hay algún paralelismo entre el progreso de la técnica cartográfica, acontecido a raíz del movimiento ilustrado del s. XVIII, y la evolución de la exactitud posicional en la representación urbana de Cádiz durante ese período?  ¿Guardan una relación directa las zonas más antiguas e irregulares de la trama urbana de la ciudad, con las zonas de mayor deformación en las plantas analizadas?  ¿Permite el análisis de la exactitud posicional detectar vínculos entre las distintas plantas que integran la colección y obtener evidencias sobre la técnica cartográfica y topográfica empleada?  ¿Están bien documentadas en cuanto a fecha, autoría y escala las plantas urbanas de Cádiz en los repositorios cartográficos que las custodian?  ¿Es posible identificar la dirección del Norte (magnético o geográfico) representado en cada planta?  ¿Son los planos de mayor escala los más exactos?  ¿Afecta de alguna manera la irregularidad del perímetro amurallado de la ciudad en la representación de la trama urbana interior?  ¿Las distorsiones posicionales presentes en los planos de la colección, tienen carácter lineal o radial?  ¿El emplazamiento del Castillo de San Sebastián, fuera de la cerca amurallada, sesgó particularmente la exactitud de su representación? CAPÍTULO III 150_ Hipótesis de partida 3. HIPÓTESIS DE PARTIDA Una vez conocidas las necesidades que precisa satisfacer la investigación, las respuestas a las interrogantes anteriores se obtendrán aplicando el método científico. Para ello, en base a las consideraciones previas realizadas y a la problemática planteada a lo largo del Capítulo I; tras una exhaustiva revisión, en el Capítulo II, del estado de la cuestión en el ámbito de la evaluación de la exactitud posicional en cartografía histórica, formulamos las siguientes hipótesis de partida, cuya veracidad será contrastada y razonada a lo largo de la presente investigación:  La planimetría conservada de Cádiz, correspondiente al s. XVIII, fue elaborada con la mayor calidad y exactitud que el estado de la técnica y la tecnología de la época hizo posible, aunque con un margen de incertidumbre posicional que se sitúa por encima del actual nivel de conformidad métrico de referencia más aceptado en el contexto cartográfico: el límite de la percepción visual humana.  Pese a estar ampliamente reconocida en la literatura la dificultad que entraña abordar el problema de la evaluación de la exactitud posicional en cartografía histórica y no haber sido consensuada aún una propuesta metodológica definitiva, el software MapAnalyst constituye la solución más adecuada para evaluar la calidad y exactitud posicional de las plantas urbanas objeto de estudio, bajo el escenario que éstas suscitan, de una manera eficiente y rigurosa, aplicando los últimos enfoques metodológicos desarrollados.  Aunque en la literatura se han publicado estudios con resultados contradictorios, partimos del supuesto lógico de que la exactitud posicional en la representación urbana de Cádiz durante el s. XVIII, debió estar relacionada directamente con el progreso de la técnica cartográfica a lo largo de este siglo207.  Es razonable suponer que el levantamiento topográfico de las comisarías y barrios más antiguos e irregulares de la trama urbana de la ciudad, pertenecientes a la cerca medieval y sus arrabales, resultó más complejo y laborioso que en el resto del parcelario, de traza más regular, y por ende queda sujeto a un menor grado de exactitud.  Partiremos también del supuesto de que los nuevos planos topográficos 207 A este respecto ya han corroborado que no otros estudios previos (Ravenhill 1976, p. 84-86), (Murphy 1978, p. 97) y (Baiocchi y Lelo 2005, p. 46), aunque también hay fuentes que han constatado que sí (Tucci, Giordano y Ronza 2010, p. 61). PLANTEAMIENTO INVESTIGADOR Aproximación a la técnica cartográfica en la Ilustración a través de las plantas urbanas de Cádiz _151 elaborados por los ingenieros militares se sustentaban, al menos parcialmente, en la traza de plantas anteriores, siendo sólo actualizados en lo relativo a las nuevas edificaciones militares o civiles que pasaban a engrosar el parcelario.  Presumimos que no todas las escalas, fechas y autorías publicadas por los repositorios cartográficos, en sus fichas descriptivas sobre las plantas urbanas objeto de estudio, son correctas.  Debido a la configuración del instrumental topográfico utilizado en la época por los ingenieros militares para medir ángulos sobre el terreno y a la dificultad para calcular la declinación magnética con exactitud, operación que precisaba de la correcta observación e interpretación de fenómenos solares y/o astronómicos (Pimentel-Cintra 2010, p. 341), el Norte plasmado en los planos topográficos debe estar orientado predominantemente hacia el Polo Sur magnético.  Los planos trazados a mayor escala permiten una representación más fidedigna de la realidad urbana.  La irregularidad del perímetro territorial de la plaza y su particular configuración en forma de península, confinada mayoritariamente por el océano, debieron condicionar la exactitud de su levantamiento topográfico y, en consecuencia, la geometría del parcelario interior.  La técnica de levantamiento topográfico empleada en las plantas urbanas de Cádiz se basó, fundamentalmente, en la radiación desde puntos singulares y elevados de la ciudad, por lo que las distorsiones presentes en los planos mostrarán también este carácter radial208.  El emplazamiento del Castillo de San Sebastián sobre un islote rodeado de agua y alejado de la plaza, condicionó la correcta medición de distancias y acentuó la influencia de los errores en las observaciones angulares durante su levantamiento topográfico. Ello debió traducirse en una menor exactitud relativa de su posición. 4. OBJETIVOS DE LA INVESTIGACIÓN En línea con las reflexiones formuladas por Granado-Castro (2012, p. 68), compartimos que todo planeamiento investigador debe ser formulado desde una profunda y amplia percepción del campo de estudio. Sólo así resulta posible garantizar que el proceso de investigación se centre en responder a cuestiones verdaderamente innovadoras y útiles respecto al conocimiento atesorado acerca del objeto de disertación. 208 (Algarín-Vélez 2000) y(Heuvel 2004) comprobaron que las distorsiones en los mapas históricos no tienen carácter lineal, sino radial, a consecuencia de las técnicas de levantamiento empleadas, basadas en la radiación desde puntos singulares elevados de la ciudad (torres, murallas, etc…). CAPÍTULO III 158_ Metodología de trabajo obrante en los índices de los diversos repositorios y cartotecas213 escrutadas en búsqueda de los ejemplares que conforman la colección de plantas topográficas objeto de estudio. A lo largo de la misma, fueron seleccionadas las plantas de interés, apartadas de otra cartografía general sobre el enclave gaditano, fundamentalmente cartas náuticas de la Bahía y del Golfo de Cádiz, así como de otra planimetría parcial (fortificación, estrategia militar, edificios públicos o particulares y población) de la trama urbana. Esta última, ha desempeñado un papel secundario en la investigación, utilizada, a lo largo del Capítulo IV, para perfilar fechas de datación y cotejar posibles autorías de los planos topográficos evaluados. Finalmente, todo el análisis documental llevado a cabo ha permitido definir el contexto de la investigación, haciendo posible concretar las necesidades y formular los planteamientos investigadores, bajo los cuales, ésta ha tenido lugar. Obviamente, una vez concretados los objetivos, la revisión y búsqueda documental inicial ha sido refinada.  Testado y depuración del modelo de análisis Fruto de la amplitud de enfoques metodológicos con los que se aborda el problema genérico en la literatura y de las particulares necesidades que plantea la colección objeto de estudio, en una segunda etapa, se optó por un modelo de análisis basado en los principios de la regresión bidimensional y la interpolación multicuadrática (MQI), convertida ésta en una solución de última generación implementada en diversas herramientas software, como MapAnalyst y algunas aplicaciones GIS. La gran aceptación y difusión de MapAnalyst, frente a otras soluciones, su especificidad y la amigable interfaz que incorpora, junto al amplio abanico de indicadores gráficos reportados y su programación en código abierto, han sido algunos de los factores que justifican esta elección. No obstante, durante su aplicación experimental a una planta tipo de la colección, fueron detectadas, en relación al propósito de esta investigación, una serie de limitaciones. Éstas han sido objeto de depuración formulando nuevos procedimientos alternativos de trabajo214. El modelo de análisis definitivo surge de incorporar, a la solución inicialmente adoptada, estos nuevos procedimientos, así como una herramienta específica (Iterador de escalas), que permite determinar la escala original del plano en unidades de la época, y una metodología (Pimentel- Cintra 2010) para comprobar el tipo de Norte con el que fueron orientadas las distintas plantas.  Estudio de la colección (resultados) En una tercera y última etapa, que se desarrolla a lo largo de los capítulos VI, VII y VIII, se aplica 213 Se detallan en el Capítulo IV. 214 Las limitaciones encontradas y las soluciones adoptadas se explican a lo largo del Capítulo V. PLANTEAMIENTO INVESTIGADOR Aproximación a la técnica cartográfica en la Ilustración a través de las plantas urbanas de Cádiz _159 experimentalmente el modelo de análisis definitivamente adoptado a la evaluación del grado de exactitud en 20 de las 21 plantas localizadas215. A raíz de las omisiones y errores detectados, durante la fase de revisión cartográfica que tuvo lugar en la primera etapa de trabajo, en las fichas descriptivas que sobre esta documentación publican distintos repositorios y algunas fuentes bibliográficas, se descubrió la necesidad, y la oportunidad, de completar el estudio de la colección de plantas topográficas de Cádiz con una descripción y verificación individual de cuestiones tan relevantes como: composición, datación, autoría, finalidad y otros aspectos singulares, no puestos de manifiesto hasta la fecha, o bien concretados de forma inexacta o ambigua por estas fuentes. Finalmente, tras la descripción y análisis de la colección, se discute la particular validez del modelo adoptado frente a los objetivos de partida y otras soluciones postuladas en la literatura para el tratamiento genérico del problema. También se confrontan entre las distintas plantas los resultados obtenidos a nivel individual y son interpretados a nivel de colección. La principal contribución de la investigación es una categorización de las plantas en base a su nivel de exactitud global, expresado en términos del error medio cuadrático (RMSE) residual. Por último, como punto final a esta tercera etapa, quedan expuestas las principales conclusiones alcanzadas y son sugeridas posibles líneas futuras de interés para dar continuidad a la investigación. El desarrollo de la tesis culmina con la incorporación de un anejo que contiene el informe de cálculo de la transformación afín aplicada a cada plano y el error residual del ajuste realizado entre cada par de puntos homólogos. También se adjunta la relación de fuentes de información consultadas, ordenadas por el campo apellidos, en orden alfabético, según las pautas del estándar establecido por la norma ISO-690. Respecto a la cita de fuentes se ha recurrido al formato (Autor, fecha) en el mismo texto, siguiendo las reglas de este estándar. 215 Por razones de índole técnica, el Archivo General Militar de Madrid no dispone de una copia digitalizada de la planta nº 11 [Fig. 3-2], ni de los medios precisos para llevarla a cabo sin deteriorar el documento original. 3-2: Planta de Cádiz (≈1738). Autor: A nónimo. Fuente: A rchivo General Militar de Madrid. FUENTES DE INFORMACIÓN Aproximación a la técnica cartográfica en la Ilustración a través de las plantas urbanas de Cádiz _411 FUENTES DE INFORMACIÓN CONSULTADAS AENOR, 2016. Metodología de evaluación de la exactitud posicional de la información geográfica. [en línea]. 2016. España: s.n. Disponible en: http://www.aenor.es/aenor/normas/normas/fichanorma.asp?tipo =N&codigo=N0056655#.WVopvITyhhE. AFFEK, A. 2013. Georeferencing of historical maps using GIS , as exemplified by the Austrian Military Surveys of Galicia. , vol. 86, no. 4, pp. 375-390. 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