Tradicionales, rebeldes, precursoras: instrucción y educación de las mujeres españolas a través de la prensa femenina (1900-1970)
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TRADICIONALES, REBELDES, PRECURSORAS: INSTRUCCIÓN Y EDUCACIÓN DE LAS MUJERES ESPAÑOLAS A TRAVÉS DE LA PRENSA FEMENINA (1900-1970) Traditionalists, rebels, precursors: instruction and education of Spanish women through women’s magazines (1900-1970) María José REBOLLO ESPINOSA y Marina NÚÑEZ GIL Universidad de Sevilla Fecha de aceptación de originales: mayo de 2007 Biblid. [0212-0267 (2007) 26; 181-219] RESUMEN: Las revistas femeninas que siembran el panorama sociocultural de la España del siglo XX (1900-1970) son una preciada fuente para escribir la Historia de la Educación de las Mujeres en ese período histórico, amplio y convulso, cuyo estudio de síntesis estaba por hacer, con este material y desde un punto de vista marcadamente educativo. Las revistas fueron —para las lectoras de entonces— verdaderas escuelas de papel donde aprendieron diferentes formas de ser mujer; y son —para las lectoras de hoy— una ventana privilegiada por la que mirar cómo fueron evolucionando los procesos de construcción de las identidades sobre los que se asientan nuestros propios patrones de feminidad. PALABRAS CLAVE: Prensa femenina, historia de la educación de las mujeres, género y educación, modelos de identidad, mujeres españolas del siglo XX. ABSTRACT: Women’s magazines reflecting the socio-cultural panorama of 20th century Spain (1900-1970) are a good source for the History of Women’s Education in this long and convulsive historical period, which until now lacked a study of synthesis using this material and from an educational point of view. The magazines were —for the readers at the time— real schools on paper where they learned different ways to be a woman, and they are —for today’s readers— a privileged window through which we can view how the processes of construction of identities evolved on which our own patterns of femininity are based. KEY WORDS: Feminine press, history of women’s education, gender and education, models of identity, 20th century Spanish women. ©EDICIONES UNIVERSIDAD DE SALAMANCA Hist. educ.,26, 2007, pp. 181-219 ISSN: 0212-0267
El periódico puede más que la conferencia, la plática y hasta el mitin; su poder de difusión es mucho mayor y penetra hasta lo más hondo. No censuramos en manera alguna los discursos ni las asambleas, pero esos recursos son a manera de chaparrones, mientras que el periódico es la gota de agua que acaba por perforar la roca. (Unión Femenina. Periódico Social Feminista, 1925)1. Introducción: Las revistas femeninas, escuelas de papel LA VIDA DE LAS MUJERES ESPAÑOLAS del siglo XX ha quedado impresa en las revistas femeninas. Hojeándolas podemos ver retazos de cómo vestían, cómo se peinaban, cómo decoraban sus casas, qué les gustaba comer, cuáles eran sus aficiones, o a qué personajes admiraban. Pero además, a poco que miremos más despacio, encontramos, leyendo entre sus hojas, la urdimbre sobre la cual se tejió todo ello y los modelos educativos que, con mayor o menor imposición, dieron forma a la identidad femenina en cada momento. Por lo tanto, entendemos que ésta es una fuente imprescindible para la construcción de la historia de la educación de las mujeres. Se trata de una fuente bastante controvertida porque al mostrar la realidad como representación, nos ofrecen un doble mensaje: por un lado, nos dan noticia del referente objetivo y, por otro lado, lo colorean con el intangible mundo de deseos que las lectoras podían recrear a partir de él. Esta mezcla de realidades y sueños, que quizá sea una de las características más definitorias de la prensa femenina, lejos de constituir un obstáculo, nos parece un elemento provocador que estimula y enriquece la investigación porque lo que nos interesa no es tanto dar fe de los hechos, sino descubrir la satisfacción de entrar en la complejidad de la escena en la que transcurrieron y de desbrozarla hermenéuticamente. Entendidas de esta manera, las revistas se convierten en piezas valiosísimas para construir genealogía femenina, porque poseen la virtualidad de ser, al mismo tiempo, material de enseñanza y material de investigación. Las mujeres que las leyeron en el pasado aprendieron en sus páginas las formas de ser mujer; las que las leemos ahora, aprendemos sobre esas mujeres y aprendemos también a serlo nosotras mismas de un modo más crítico, conociendo el origen y la evolución de los modelos de identidad. De ahí que afirmemos que las revistas femeninas son auténticas «escuelas de papel», en las que se desarrollan peculiares procesos de enseñanza-aprendizaje. Son edificios virtuales que quiebran la rigidez de las coordenadas del espacio y el tiempo escolares, permitiendo una flexibilización de las actividades. Reinventan la relación pedagógica, que acaba siendo muy intensa sin que haya una presencia física del agente educador, que sólo se manifiesta a través de lo que publica, demostrando la máxima macluhiana de que el medio es el mensaje. Juegan con la ventaja de un claro atractivo que se convierte en estímulo del aprendizaje, siguiendo el principio pedagógico del interés. Y, por supuesto, combinan asimismo muy adecuadamente la individualización de la enseñanza y la necesaria socialización, puesto que permiten un uso a la medida de unas lectoras que no dejan, sin embargo, de encontrar en ellas asideros de referencia grupal. 1«En la pelea», Barcelona, año I, n.º 1, p. 4. ©EDICIONES UNIVERSIDAD DE SALAMANCA Hist. educ.,26, 2007, pp. 181-219 182 TRADICIONALES, REBELDES, PRECURSORAS: INSTRUCCIÓN Y EDUCACIÓN MARÍA JOSÉ REBOLLO ESPINOSA Y MARINA NÚÑEZ GIL
A pesar de todas estas potencialidades, la prensa femenina ha sido una fuente poco trabajada en nuestra área de conocimiento, tal vez por entenderse que se trataba de un subgénero de escaso interés cultural comparado con la prensa de información general que, al centrarse en el discurso de lo público y dirigirse fundamentalmente a los hombres, actúa como instrumento de olvido, porque la selección de la realidad que muestra produce la aniquilación simbólica de distintos grupos, entre ellos el de las mujeres. Por ello, surge este tipo de prensa, que reacciona contra ese olvido simbólico, dedicándose en especial a las cuestiones relacionadas con el espacio de lo privado, ocupado realmente por las mujeres a quienes se prioriza como lectoras. El número creciente de publicaciones a lo largo del siglo, así como su variedad y mejora constantes nos hablan de su aceptación y de su éxito que radica en distintos factores: su formato cada vez más atractivo, su facilidad de distribución, su precio generalmente asequible, la libertad para elegir la publicación más acorde con los intereses que definen el propio estilo, la comodidad de que se metan en casa y se puedan leer cuando se quiera, la posibilidad de intercambiarlas, el hecho de que generen conversaciones en torno a sus contenidos, su almacenaje para utilizarlas reiteradamente, su poder de adicción al crear la necesidad de estar al día o su capacidad de interacción con las lectoras gracias a secciones como la de Consultorio, donde las lectoras buscan respuestas de autoridad a las dudas cotidianas o gracias a la opción de que ellas puedan modelar las formas y contenidos de las propias revistas introduciendo sus sugerencias. Todas estas razones justifican para nosotras el estudio de estas escuelas de papel, con el objetivo concreto de encontrar y describir a través de ellas los distintos modelos de identidad en que las mujeres españolas han podido instruirse y educarse, y con el de explicar cuáles han sido sus mecanismos de configuración, cambio y desaparición al hilo de la evolución de los acontecimientos históricos del país. Adelantando conclusiones, hemos hallado en la prensa femenina modelos de mujeres tradicionales, rebeldes y precursoras que reflejan la complejidad del entramado social y a la vez marcan pautas de comportamiento futuro. Las revistas nos hablan, pues, de mujeres reales y mujeres en construcción, pero siempre de mujeres en relación. Hemos empleado un análisis de contenido textual para cuyo relato hacemos un amplio uso de citas literales, dada la expresividad de éstas y, fundamentalmente, por la cantidad, dispersión y dificultad de acceso a las revistas manejadas2. La falta de investigaciones globales en esta línea (la mayoría son trabajos limitados a una publicación o a un breve período temporal), nos ha impulsado a elegir una cronología de más larga duración, acotada entre el inicio del siglo XX —aunque las revistas femeninas no nazcan con él—3y 1970, momento en que la Ley General de Educación impone la escuela mixta en el sistema educativo español, con un modelo único de instrucción y educación formal para niñas y niños; momento 2Las fuentes han sido localizadas en la sección de Publicaciones Periódicas de la Biblioteca Nacional, en las Hemerotecas Municipales de Madrid, Barcelona y Sevilla, y a través de algunas donaciones particulares, siempre con el obstáculo de no contar casi nunca con colecciones completas. 3Existen varias publicaciones sobre revistas del XVIII y del XIX. En este sentido, hemos trabajado con anterioridad: «Claves educativas para un cambio: las propuestas de educación femenina en la prensa fourierista gaditana en la segunda mitad del siglo XIX», en Historia de la Educación en Andalucía, vol. II, Sevilla, Fundación El Monte, 2005, pp. 245-263. ©EDICIONES UNIVERSIDAD DE SALAMANCA Hist. educ.,26, 2007, pp. 181-219 TRADICIONALES, REBELDES, PRECURSORAS: INSTRUCCIÓN Y EDUCACIÓN 183 MARÍA JOSÉ REBOLLO ESPINOSA Y MARINA NÚÑEZ GIL
que supone un punto de inflexión fundamental en nuestra Historia de la Educación y que pensamos que necesita nuevos criterios de análisis fuera ya del espacio de este artículo. Hemos propuesto una división de estos setenta años en tres etapas: 1900-1940, 1940-1960 y 1960-1970. A la segunda y la tercera ya les habíamos dedicado trabajos específicos4, por lo que en esta ocasión nos han ocupado menos espacio; sin embargo, la prensa femenina de la primera de las etapas, de una complicación y riqueza parejas a las circunstancias políticas en que se inserta, nos ha merecido un mayor detenimiento y un análisis más extenso. La amplitud del tiempo de estudio abarcado genera una muestra de revistas más que considerable, cuya variedad de ideologías, pretensiones y públicos imposibilita la elaboración de una única tipología de títulos, útil para el período completo; de ahí que hayamos decidido perfilar clasificaciones matizadas para cada una de las tres fases históricas en que éste ha quedado dividido. 1. Las primeras décadas del siglo XX: el abanico de revistas femeninas se abre Las publicaciones para mujeres que ven la luz en la España de los cuarenta primeros años del siglo son un reflejo fiel de la ebullición de las circunstancias: la multiplicidad de tendencias, las novedades temáticas, las modificaciones de formato, la incorporación de nuevos títulos en convivencia con otros consagrados, etc., nos transmiten la sensación de que, aunque con retraso, nuestro país se esfuerza por ponerse al día en cuanto a los cambios operados en la situación de las mujeres de otras naciones. El dilatado número de revistas nos lleva a elaborar una clasificación —no demasiado purista a la hora de adscribir algunos títulos— en la que distinguimos dos grupos: el primero está constituido por las que denominamos genéricamente «revistas de entretenimiento», entre las que incluimos tanto las de modas y salones como las familiares. El segundo grupo comprende aquellas otras con una mayor carga ideológica, bien sea religiosa o de declarado matiz feminista, aunque en este apartado es imprescindible a su vez establecer una diferencia entre las que propagan un feminismo burgués moderado, hasta las que abogan por un feminismo mucho más radical, derivado de opciones políticas anarquistas, comunistas o socialistas. De entre las cuestiones más candentes (incorporación de las mujeres al trabajo, participación política, asunción de nuevos patrones de comportamiento…), las revistas destacan, sin lugar a dudas, la importancia de la formación como clave para que las mujeres puedan desarrollar otras formas de estar en el mundo. 1.1.La necesidad de instrucción, sus contenidos y formas institucionales La prensa femenina de principios del siglo XX hereda inicialmente la polémica que había impregnado las últimas décadas de la centuria anterior acerca de la 4Ofrecemos aquí una versión resumida en lo correspondiente a esas tres décadas, cuyo estudio más pormenorizado puede leerse en: «La prensa femenina de postguerra: materiales para la construcción identitaria de la mujer española», en Etnohistoria de la escuela, Burgos, SEDHE-Universidad de Burgos, 2000, pp. 231-246; y en «La horma cede: evolución de los modelos educativos femeninos en la prensa española desarrollista», en Mujeres y educación. Saberes, prácticas y discursos en la historia, Sevilla- Buenos Aires, Diputación-Muño y Dávila, 2005, pp. 247-259. ©EDICIONES UNIVERSIDAD DE SALAMANCA Hist. educ.,26, 2007, pp. 181-219 184 TRADICIONALES, REBELDES, PRECURSORAS: INSTRUCCIÓN Y EDUCACIÓN MARÍA JOSÉ REBOLLO ESPINOSA Y MARINA NÚÑEZ GIL
necesidad o no de que las mujeres recibieran una instrucción formal. Todas las revistas abordan esta cuestión de base aunque, evidentemente, sosteniendo diferentes posturas y mostrando matices en lo tocante a los límites, tipos y finalidades de dicha instrucción, según se trate de un grupo u otro de publicaciones. La discusión cobra especial intensidad sobre todo en torno a los años teñidos por la Primera Guerra Mundial, debido a que la forzada incorporación de las mujeres al espacio laboral manifiesta su vacío de cualificación. Una vez traspasada la primera mitad del siglo, cuando la enseñanza obligatoria va consolidando su proceso de implantación, decae notablemente la insistencia en la bondad o maldad de la instrucción, para centrarse más en precisar cuáles deben ser los contenidos específicos y las instituciones apropiadas para atenderla. Para la prensa que se declara feminista son fundamentalmente los conocimientos los que impulsarán el progreso de las mujeres5, puesto que consideran que la incultura es el origen de su situación de inferioridad6. Es más, para algunas, incluso esa falta de instrucción es la culpable de la mayoría de los problemas sociales: …Ni las guerras, ni otras catástrofes sociales serían posibles si la mujer se hiciera culta y tuviera espíritu de asociación en torno a las grandes ideas. Tampoco presenciaríamos casos tristísimos de explotación y de abandono personal y colectivo de que son víctimas millones de infelices mujeres, si todas nos uniéramos para evitar tan terribles injusticias. Con más cultura, con menos egoísmos y con más inteligencia para defender los intereses propios, impediríamos las desventajas ajenas […] Y la incultura desaparecería, y la enseñanza se haría general y obligatoria; y la producción nacional estaría debidamente atendida, y la riqueza del país sería fomentada y explotada y a todos, y a la mujer en especial, se les abriría un porvenir en su vida que alejara de los hogares el espectro de la caída infeliz y de la miseria…7. Es necesario, piensan, atender a una triple vertiente formativa: urbanidad8, desarrollo intelectual y perfeccionamiento moral. Sólo un desarrollo instructivo tan completo ayudará a las mujeres a cumplir mejor diferentes funciones, independientemente de su estado civil, alejándolas del indeseable modelo de mujer presumida y coqueta, ya que: «Sobre todas las prendas de belleza que la adornen, será la educación la que mejor eleve su condición, haciéndola soberanamente hermosa y adorable»9. 5La Voz de la Mujer publica en 1925 un himno feminista, titulado «Siempre adelante», curiosamente firmado por un hombre, Juan Rincón, que habla en femenino. Su estribillo dice: «Llegó el instante / que despertamos / con nuevos bríos, / con nueva fe, / para que surjan / nuestros derechos / y redimirnos / por el saber» (año IX, n.º 83, 1/6, p. 7). 6«La cultura se impone, y a grandes gritos pide justicia. Descorriendo un poco el velo, vemos de dónde parte todo: ¡de la educación que a nuestras niñas se les da! Tenemos pues que formar mujeres, no delicadas plantas de estufa». BEESE, Margarita: «Algo sobre feminismo», La Voz de la Mujer, n.º 85, 20/6/1925, p. 10. 7Mujeres Españolas, año II, n.º 90, 9/11/1930. 8Se precisa qué aspectos son verdaderamente educativos y cuáles no: «De muchas mujeres se dice que están bien educadas porque al presentarse en sociedad saben guardar la etiqueta en forma irreprochable. De estas mujeres que conocen y practican los recursos de flirt, que entienden el lenguaje del abanico, de los guantes y de las flores, y que saben galanas mentiras para adular, convencer y embaucar, no puede, en justicia, decirse que están bien educadas por la corrección con que se conducen en un baile o en una visita, sino que son hábitos mundanos» (CAMBA, Alberto: «La educación de la mujer», La Voz de la Mujer, Madrid, 18/1/1927, p. 1). 9Idem. ©EDICIONES UNIVERSIDAD DE SALAMANCA Hist. educ.,26, 2007, pp. 181-219 TRADICIONALES, REBELDES, PRECURSORAS: INSTRUCCIÓN Y EDUCACIÓN 185 MARÍA JOSÉ REBOLLO ESPINOSA Y MARINA NÚÑEZ GIL
La cultura no contraviene la naturaleza femenina, ni está reñida, pues, con las misiones principalmente encomendadas a las mujeres, porque «no es apartarse del hogar, como muchos creen, antes al contrario, la mujer culta ha de llevar a la par la cocina y la aguja»10. No se interpone, pues, en el camino hacia el matrimonio, aunque ésta siga siendo una opinión generalizada. Estas revistas exhortan igualmente a los padres para que rompan sus tradicionales creencias en contra de la educación de sus hijas11. E insisten además en que la instrucción convertirá a las mujeres en educadoras más eficaces para sus hijos e incluso para sus maridos: Las mujeres cultas, son las que de esposas iluminan y orientan a su marido haciéndole amar el hogar y teniendo en él todo su encanto […] Al formar mujeres, convenceos, formaremos hombres inteligentes y cultos, formaremos madres que sepan enseñar a dar los primeros pasos al hombre, que sepan enjugar sus lágrimas, señalándoles el recto sendero. Y por último, tendremos mujeres que no se aburran en las veinticuatro horas que tiene el día por no tener en qué ocuparlas12. Quizá sean las publicaciones inspiradas por un feminismo de corte burgués o moderado aquellas que más insisten en estas reivindicaciones instructivas, planteando un discurso claro en cuanto a la demanda de educación, pero ambiguo y contradictorio en lo referente a las utilidades que ésta procurará a sus beneficiarias13. Las publicaciones revolucionarias plantean, en cambio, un feminismo que acentúa las posibilidades emancipatorias, denuncia el engaño que significa la cultura de adorno, pensada para agradar a los maridos, y reclama con especial énfasis la educación para las clases explotadas como vía de lucha: ¡Mujer, mujer, despierta!… Apelo a tu buen juicio… Aprende, busca apoyos y recursos en ti misma. Estudia, medita, reflexiona y serás capaz y fecunda… No te extasíes, no te ilusiones; fórmate no soberbia y a semejanza del que te prostituye y desprecia, sumiéndote en la ignorancia, sino sabia y prudente, aleccionada por la experiencia del propio infortunio…14. En cuanto a las revistas de entretenimiento, hemos encontrado que, aunque en algunas ocasiones reivindican un tipo de instrucción que sólo contribuya a hacer más fácil la «carrera» hacia el matrimonio, destino por excelencia de la mujer15, sin 10 BEESE, Margarita: «Algo sobre feminismo», cit. nota 6. 11 «En cuanto a la instrucción de las hijas —leemos en La Voz de la Mujer—, el amor paterno tiene expresión opuesta, sobre todo en las clases medias y altas de la sociedad donde suelen creerse incompatibles la virtud y la ilustración, la honestidad y el trabajo doméstico. La infelicidad que esta errónea creencia origina a las huérfanas y pobres, que no han tenido suerte de casarse, es muchas veces tan trágica, que no se comprende como todavía hay padres que sacrifiquen el porvenir de sus hijas a una preocupación pueril y anticuada» (La Voz de la Mujer, n.º 113, p. 1). 12 La Voz de la Mujer, n.º 85, 20/6/1925, p. 10. 13 Por ejemplo, Perinat y Marradés comentan que muchas lectoras encontraban graciosísimas estas aleluyas del escritor Luis de Tapia publicadas en La Voz de la Mujer, en 1928: «Yo siempre temo señora / que el estudio a toda hora / pueda atrofiar, al fin, / el impulso cariñoso / sexual, nativo, amoroso, / flor del humano jardín» (op. cit., p. 360). 14 LOSADA, María: «Ser o no ser», Humanidad Libre, 1902. 15 «…puede decirse que es casi la única carrera de la mujer en Madrid la del matrimonio […] ¿no ha de necesitar su preparación todo género de atenciones y, sobre todo, vocación, pues de una carrera se trata? La mujer, como el hombre, necesita que se la eduque, que se la instruya, procurando que su desarrollo intelectual sea igual a su desarrollo físico» (LESBIA: «La carrera de la mujer», La Dama, julio, 1908, p. 4). ©EDICIONES UNIVERSIDAD DE SALAMANCA Hist. educ.,26, 2007, pp. 181-219 186 TRADICIONALES, REBELDES, PRECURSORAS: INSTRUCCIÓN Y EDUCACIÓN MARÍA JOSÉ REBOLLO ESPINOSA Y MARINA NÚÑEZ GIL
embargo, otras veces, las más, comparten la idea patriarcal dominante de que la ilustración femenina dificulta el camino hacia dicho objetivo, de ahí que, si acaso, la admiten sólo en el nivel elemental o de adorno. Identificamos, por lo tanto, revistas de este grupo que demandan instrucción, pero empleando un tono paternalista que aún refuerza más el hecho de que ésta debe ponerse al servicio de los demás16, e incluso debe ser supervisada por el varón: Es indudable que el hombre es el que más debe interesarse en que la educación de la mujer sea una verdad […] La ignorancia de la mujer encierra el germen de la degradación del marido y de los hijos. Pues que ella es la destinada al perfeccionamiento de la humanidad, edúquesela para que llene esta misión, y antes de pedir que se la concedan ciertos derechos, que sea bastante ilustrada para hacer buen uso de ellos17. En consecuencia, parece ser que la tendencia más representativa en este grupo, la prensa de entretenimiento, es la que se decanta hacia el no, o hacia el «sí pero», disuadiendo a las lectoras que tuvieran alguna inquietud intelectual más elevada, aunque, en alguna ocasión, aparecen contribuciones, muy minoritarias, que apuestan sin rodeos por la instrucción femenina: ¿Por qué ley divina, por qué precepto moral, por qué justa prerrogativa han de tener los hombres el monopolio exclusivo del estudio fecundo de las ciencias, del culto divino del arte, del grande y santo poder de gobernar y legislar a los pueblos? Yo no creo que existan otras razones que los cobardes y odiosos prejuicios universales, ni más leyes que el estúpido orgullo y el egoísmo refinado de los hombres de todos los tiempos18. Por otro lado, a través de las revistas femeninas podemos observar de una forma mucho más concreta cuáles son los contenidos instructivos aconsejables para completar el programa formativo de las mujeres. Si entendemos la expresión «contenidos formativos» en un sentido amplio, entonces podríamos concluir que todo aquello de lo que se informa en las revistas lo son, porque quienes escriben pretenden que sus lectoras aprendan de lo que allí se expone. Según esto, las revistas femeninas de entretenimiento se llenan con «contenidos» que enseñan: a vestir bien (siguiendo la moda o incluso confeccionando la propia ropa sobre los patrones que se suministran), a decorar la casa, a servir con exquisitez una mesa, a maquillarse y perfumarse, a comportarse con las visitas, a alternar en una conversación, etc., todo lo cual no está sino orientado al perfeccionamiento de las artes que forman parte de la naturaleza femenina y a instruirlas en las convenciones sociales que les permitirán ejecutar su papel con la mayor brillantez posible. 16 En definitiva, la mujer debe aprender el arte de agradar, porque lo que hace falta es —dice el autor de la cita— «…que nos embellezca la vida, que nos deba la alegría y la higiene, que sepa departir con nosotros e interesarse en las cosas de pensamiento, que lleve la administración de la casa, que eduque a nuestros hijos […] y que se nos muestre siempre nueva, siempre radiante, buscando en nobles artificios la manera segura de cautivarnos…» (ZOZAYA, A.: «Lo que ellas deben aprender», El Hogar y la Moda, n.º 656, febrero, 1925, p. 6). 17 La Mujer y la Casa, n.º 9, 9/6/1906, p. 2. 18 BEAKENCY, Lady: «Una réplica y una opinión más», El Hogar y la Moda, n.º 478, mayo, 1920, p. 6. ©EDICIONES UNIVERSIDAD DE SALAMANCA Hist. educ.,26, 2007, pp. 181-219 TRADICIONALES, REBELDES, PRECURSORAS: INSTRUCCIÓN Y EDUCACIÓN 187 MARÍA JOSÉ REBOLLO ESPINOSA Y MARINA NÚÑEZ GIL
Además, manifiestan la necesidad de cultivar toda una serie de contenidos «de adorno» que serán los que doten a las mujeres de la distinción que realmente las transformará en educadas: «La mujer, pertenezca a la clase social que pertenezca, gana depurando su espíritu; su profesión u oficio lo notarán. Si ha sabido adquirir conocimientos delicados en música, en poesía, en escultura, en pintura, en encajes, en decoración, será una mujer “distinguida”, demostrando el tacto de su educación y la visión de su inteligencia en todo»19. Pero, a medida que la escolaridad obligatoria se extiende, también se verán en la necesidad de precisar cuáles son las materias curriculares idóneas para la formación elemental de las niñas, desde una perspectiva tradicional, y para ello sugerirán programas que incluyan materias como: instrucción religiosa, ejercicios de gimnasia, tenis, baile, lectura, caligrafía, labores (zurcido, arreglo de sombreros, dominio de máquina de coser), maternología, ampliación de los conocimientos físico-naturales aplicados a los usos caseros (elaboración de pan, jabones, lejías), todo ello, reforzado con la práctica —tal como se plantea El Hogar y la Moda— «todos los días y por turnos habría clases de cocina […] arreglo de la casa, comenzando por el barrido, limpieza del polvo, arreglo de las camas…»20. Entre aquellas otras revistas que se proponen transmitir un pensamiento feminista, con una finalidad política o religiosa, encontramos igualmente, por un lado, las asignaturas que explícitamente aconsejan como dignas de formar parte del currículo escolar; por otro, se añade una valoración crítica a esas otras materias frívolas y banales que en su época complementan o llegan a sustituir los programas académicos de las niñas; y, por otro lado, algunas revistas se acaban convirtiendo ellas mismas en vehículos de transmisión de contenidos, dado que se asemejan a una suerte de manuales enciclopédicos de cultura general, que vienen a llenar las lagunas de la formación escolar o a funcionar como verdaderas escuelas de papel. Es el caso, por ejemplo, de la revista Cultura Integral y Femenina que, en su propia presentación anuncia: [Los artículos publicados] nos enseñarán: puericultura, medicina práctica, derecho práctico, legislación femenina, literatura mundial, sociología, política internacional, cuestiones de hacienda y de la moneda, las leyes de la biología, la historia de las civilizaciones, francés, inglés, taquigrafía, aritmética, cómo se repuja el cuero, teneduría de libros, conocimientos artísticos, la vida de la inmensidad de los cielos, cirujía estética, masaje, hidrocultura, heliocultura, la ciencia de cuidar el cutis y de ser hermosas, la ciencia de la comida o dietética, métodos para adelgazar o engordar, los conocimientos necesarios para ser enfermeras, y para cuidar nuestra salud y la de los nuestros, etc.21. ¿Cuáles son los lugares más idóneos para el desarrollo de estos contenidos? A principios de siglo aún sigue planteándose en las revistas el debate acerca de si es conveniente que las niñas sean instruidas en la escuela o si, por el contrario, es preferible que lo hagan de la mano de sus madres, en sus casas, por convivencia mimética22. Pero como el avance de la institución escolar es imparable, lo que se discute 19 «Cómo debe ser la mujer», La Moda Práctica, n.º 262, 1/1/1913, p. 12. 20 ANDREU, M.: «La Educación de la Mujer», El Hogar y la Moda, n.º 319, enero, 1916, p. 6. 21 BRISSO, María A.: «Mujeres, ésta es vuestra revista», n.º 1, 15/1/1933, p. 8. 22 Con ciertos tintes higienistas, en La Moda Práctica se justifica esta opción diciendo: «La escuela más feliz para el niño y, sobre todo, para la niña, es la del hogar doméstico: la niña no puede fortificarse ©EDICIONES UNIVERSIDAD DE SALAMANCA Hist. educ.,26, 2007, pp. 181-219 188 TRADICIONALES, REBELDES, PRECURSORAS: INSTRUCCIÓN Y EDUCACIÓN MARÍA JOSÉ REBOLLO ESPINOSA Y MARINA NÚÑEZ GIL
a continuación es el tipo de escuela que debería implantarse. Se opina, por ejemplo, acerca de si la escuela para niñas debe ser pública o privada. En La Voz de la Mujer, se defiende claramente la calidad de la enseñanza pública para las niñas: ¿Cuál es el programa que tienen en esas escuelas privadas de señoritas? Muy inferior a el [sic] de las escuelas públicas, pues serán muy pocas las de aquellas que lo tengan tan completo como el de éstas y si son mayores los resultados (muchas veces aparentes) de las escuelas privadas sobre las públicas, es porque o asisten menos niñas o por tener la enseñanza graduada; teniendo en contra, también, las profesoras de éstas, la forma antipedagógica de verificarse los exámenes23. También se plantean diferentes estilos educativos, consecuentes con la filosofía de base de cada revista. Así, vemos artículos donde se defiende una «pedagogía del sufrimiento», o su antítesis libertaria, que persigue un crecimiento de las criaturas en un medio alegre, gozoso y libre24. Las novedades en la legislación sobre educación se someten asimismo a crítica y, con el advenimiento de la Segunda República, este tema es especialmente efervescente. Las revistas doctrinales de todo sesgo funcionan como tribuna de proclamas a favor o en contra de la política educativa oficial, defensora de la escuela laica y coeducativa. Soy del parecer de algunos pedagogos —escriben en Las Feministas— que la educación de la mujer no debe diferenciarse en nada de la de los hombres. Si la juventud de ambos sexos nos reunimos en el teatro, en la Iglesia, en paseos y bailes y establecimientos públicos, ¿por qué no en la escuela y en el aula? Si al fin hemos de tener casa, mesa y cama común, ¿qué mejor que conocernos a fondo, no en visitas de etiqueta, sino trabajando en el laboratorio de la vida?25. …los pedagogos modernos —escriben en Ellas—, de acuerdo con las leyes de la Naturaleza, maestra y madre de la Ciencia, han comprendido al fin, tras desdichados ensayos de coeducación completamente fracasados, que la misión de la mujer en la vida social y doméstica no es la del hombre. Por tanto, formándola como a los hombres se pierden o, por lo menos se deforman grotesca, lastimosamente, las más preciosas dotes femeninas26. en los establecimientos dedicados a la enseñanza, en las clases reducidas y mal aireadas, donde las muchachitas están amontonadas y encerradas durante largas horas; en esos locales no pueden desarrollarse bien, ni tampoco en las grandes ciudades, donde el aire está debilitado y lleno de microbios malsanos […] Además, en casa, la niña, al ayudar a su madre en las faenas del interior, se inicia poco a poco en la vida que la aguarda y sufre su aprendizaje precioso en los mil detalles del gobierno material y moral de la casa» («Por los niños. La escuela feliz», n.º 264, 15/1/1913, p. 13). 23 GALLEGO CATALÁN: «De la educación de la Mujer», n.º 101, 7/11/1925, p. 3. 24 Estas dos citas reflejan, respectivamente, ambos estilos: «Para empezar, aprende a sufrir, porque sufrir es el único modo de aprender a vivir» («Cómo debe ser la mujer», La Moda Práctica, n.º 263, 8/1/1913, p. 12). «¿Qué esperan las escuelas absurdas donde se enfría la humanidad, para transformarse en su significación vital? Saber, saber ¡oh sí! Porque es indispensable. Pero aún más indispensable es conocernos y ¿quién de vosotros aprendió eso en la escuela? Y en la vida ¿se lo enseñaron con alegría? ¡Todo con dolor! No. El culto al dolor es excesivamente religioso, católico. Nos aguarda el culto a la Alegría, a la Felicidad, a la Naturaleza» (Florentina: «Niños», Mujeres Libres, n.º 12). 25 ARCOS, Juana: «¡Se la llevó el diablo!», Las Feministas, n.º 1, 2/11/1920, p. 1. 26 Entrevista a Clara Frías: «El Liceo Católico Femenino», n.º 130, 23/12/1934, p. 17. En el mismo sentido se pronuncia el padre Graciano Martínez en La Mujer y el Trabajo: «De la casi forzosa inmoralidad ©EDICIONES UNIVERSIDAD DE SALAMANCA Hist. educ.,26, 2007, pp. 181-219 TRADICIONALES, REBELDES, PRECURSORAS: INSTRUCCIÓN Y EDUCACIÓN 189 MARÍA JOSÉ REBOLLO ESPINOSA Y MARINA NÚÑEZ GIL
que claramente son lo importante, lo que se quiere resaltar, el principal motivo por el que las lectoras compran este tipo de revistas y no otras. Y las mujeres son, por supuesto, las encargadas de estar al tanto de los vaivenes de la moda para ellas, sus hijos y sus maridos. Pero además, la moda es tratada —en este caso desde la tribuna de la otra prensa femenina, la ideológica— como un factor clave para el mantenimiento de la moralidad. De la mano de los avances sociales en la condición femenina y del éxito del cine americano, se han colado en España tentadores modelos extranjeros de mujeres seductoras y transgresoras por sus formas de vivir y de relacionarse con los hombres, modelos peligrosos porque hacen que el patrón tradicional de mujer se tambalee, y frente a los cuales estas revistas orquestan toda una campaña de denuncia, advirtiendo sobre sus nefastas consecuencias, algunas en tono beligerante y apocalíptico y exhortando a la recuperación de los modos en el vestir como muestra simbólica de una honestidad, recato y dignidad femeninas que, necesariamente, deben quedar exentas de erotismo: «Va sin pudor paseando / los contornos de su cuerpo; / al descubierto los brazos, / la desnudez de su pecho […] / Esta mujer es la misma / envidia del extranjero; / pero ha traído la moda / Satanás de los infiernos / para quitarles la gracia / de las almas, y los cuerpos / para ruina de maridos / y perdición de solteros»48. En el período de guerra, se llega al extremo de identificar la inmodestia con el gran enemigo del frente de batalla, lo que las hace exclamar: «Lástima grande que mientras están derramando nuestros jóvenes su sangre para vencer a los comunistas, nuestra jóvenes se dejen vencer en retaguardia por el descoco y la licencia, que es el sello del comunismo»49. De manera que, como concluyen que la guerra es una consecuencia del estado de inmoralidad en el que se ha caído, si los hombres ya lo están pagando con sus vidas, las mujeres habrán de purgar su parte de culpa modificando sus comportamientos y sus formas de vestir. La indecencia, la escasez de centímetros en faldas y mangas o la falta de tela en los escotes inspiran, pues —en especial a Acción Católica— tremendas arengas y hasta himnos gloriosos, como el de la «Cruzada de la Modestia Cristiana» que finaliza diciendo: «Vírgenes puras, castas esposas / reinas oscuras de un santo hogar; / seréis felices, seréis dichosas, / si es vuestra moda, la honestidad»50. La indumentaria femenina se normativiza hasta el más mínimo detalle, porque es fuente de perdición: «Muchas mujeres españolas que se llaman cristianas […] en vez de huir del pecado como de un león rugiente dispuesto a devorarnos, transigen con él, y recorren nuestras calles con escotes provocativos, con trajes impúdicos dispuestas en oficio de Satanás, a manchar y a perder en eterna desgracia las almas de los que las miran»51. Y el verano se anuncia como caldo de cultivo ideal para los pecados de la carne: «¡Nada de baños públicos!: solamente mujeres con mujeres; y en el agua el traje de baño modesto y recatado»52. 48 ONDARA DE CASTRO, Dolores: «Modernista», La Mujer y el Trabajo, n.º 188, abril, 1925, pp. 24-25. 49 Mujeres Católicas de España, n.º 9, febrero, 1938, p. 3. 50 Acción Femenina Católica, n.º 23-24, 1913, p. 19. 51 «Extirpemos la inmodestia», Mujeres Católicas de España, n.º 3, julio, 1937, p. 1. Para evitar semejante impudicia, esta misma revista, en la sección fija de moralidad, establece normas para vestir correctamente en el templo, en la casa, en la calle y en la playa. 52 BALCELLS, Rvdo. D. Ramón: «Los escollos del verano», La Sembradora, n.º 14, julio, 1933, p. 1. Aunque alguna revista feminista ironizaba al respecto, afirmando: «Muy buenas debemos de ser las ©EDICIONES UNIVERSIDAD DE SALAMANCA Hist. educ.,26, 2007, pp. 181-219 196 TRADICIONALES, REBELDES, PRECURSORAS: INSTRUCCIÓN Y EDUCACIÓN MARÍA JOSÉ REBOLLO ESPINOSA Y MARINA NÚÑEZ GIL
El cultivo de la interioridad: educación moral La moralidad no sólo se limita por supuesto al vestido, sino que es también uno de los principales puntales del cultivo de la interioridad femenina. En las revistas de entretenimiento volvemos a observar en este terreno cierta ambigüedad: intentan compatibilizar un código moral convencional con la progresiva apertura en las costumbres, intento que acabará desembocando en una propuesta de moral práctica, interesada, un poco «de manga ancha», que irá modificando las reglas en función de los objetivos que se quieran conseguir, sobre todo si éstos van referidos al logro de un buen matrimonio, aunque este juego puede tener sus riesgos. En respuesta a la consulta de una lectora ofendida por la actuación de un muchacho, la experta de La Moda Práctica le contesta que es por su culpa, porque debería saber que: el que busca esposa, cuando entra en una casa donde hay varias señoritas, se va fijando en cada una de ellas, flirtea con todas al principio, pero acaba por determinarse por la más seria. Si el muchacho no piensa en el matrimonio, hará lo contrario: se apartará de las honestas y graves y buscará a las coquetas y atolondradas, por si acaso cae algo53. En las revistas doctrinales, donde la virtud se premia incluso materialmente54, todas las influencias que las niñas, jóvenes y mujeres puedan recibir se mantienen bajo una constante vigilancia, se intentan filtrar procurando que no tuerzan el proceso de desarrollo moral que de ellas se espera. La lectura, por ejemplo, se ve en este sentido como un instrumento de doble filo. Todas las revistas la potencian, llegando la mayoría a incluir sus propios relatos literarios, casi siempre de alto contenido moralizante55. Pero, en especial la prensa católica, pondrá gran empeño en seleccionar aquellas lecturas aconsejables y en prohibir otras por el alto riesgo moral que puedan acarrear los modelos presentados a sus potenciales lectoras, sobre todo las novelas, que pueden hacerlas perder según el padre Ugarte nueve tesoros: «se pierde el tiempo y el dinero, la laboriosidad, la pureza, la rectitud de conciencia, el corazón, el sentido común de la vida, la paz y la piedad naufraga por completo de la lectura de novelas»56. Y no sólo las lecturas estarán en su receloso punto de mira, la Acción Católica crea un Secretariado específico de Moralidad, que se encarga de controlar los espectáculos, deportes, excursiones, prensa, modas, costumbres, etc., «en fin, todo aquello en que la sana moral brilla por su ausencia»57. Otros de sus caballos de españolas, cuando en las predicaciones religiosas del invierno, como pecado casi único se nos ha culpado de la desnudez en las playas» («La decencia en las playas», Mundo Femenino, n.º 106-107, 1935, p. 4). 53 «Confidencias. Ligerezas peligrosas», La Moda Práctica, n.º 263, 8/1/1913, p. 5. 54 En Ellas, en vez de un concurso de belleza, se convocan unos «Premios a la virtud». Se concederán mil pesetas a la Reina del bien y del sacrificio. Los valores que se sopesan son: la atención con el trabajo al sostenimiento de la familia, la renuncia a legítimas satisfacciones de la vida para cuidar de los suyos, las angustias y penurias de una vida atribulada, etc. (5/6/1932, p. 13). 55 Estos relatos, suministrados casi siempre por entregas, merecerían un estudio aparte, para entender la educación moral y sentimental que las mujeres hemos ido recibiendo. 56 «Qué hay que observar acerca de los libros», La Sembradora, n.º 4, 1932, p. 4. 57 Mujeres Católicas de España, n.º 2, junio, 1937, p. 3. ©EDICIONES UNIVERSIDAD DE SALAMANCA Hist. educ.,26, 2007, pp. 181-219 TRADICIONALES, REBELDES, PRECURSORAS: INSTRUCCIÓN Y EDUCACIÓN 197 MARÍA JOSÉ REBOLLO ESPINOSA Y MARINA NÚÑEZ GIL
batalla serán los bailes modernos, cada vez más descocados, y el cinematógrafo, novedoso y atractivo cauce de educación no formal. Se recomienda de forma taxativa que a este espectáculo asistan «las casadas con su marido y las hijas con sus madres; jamás en grupitos de amigas, sin una persona que las autorice y peor con su novio»58. Junto a todos estos mecanismos controladores, la Iglesia y el Estado arbitrarán también una completa parafernalia de adoctrinamiento religioso y político que incidirá desde la más temprana edad sobre niñas y niños. Alguna de las publicaciones feministas más radicales, Mujeres Libres, por ejemplo, siguiendo la inspiración del naturalismo pedagógico, critica con rotundidad y crudeza este sistema de adoctrinamiento ya que, según su opinión, aborta la infancia misma: «Los niños no pueden ni deben ser católicos, ni socialistas, ni comunistas, ni libertarios. Los niños deben ser solamente lo que son; niños. ¿Quién puede abrogarse autoridad para quitarles ese derecho? […] Ni “pioneros”, ni “balillas”. Pionero y balilla son dos adiciones distintas de un mismo libro perverso»59. 1.2.3. La definición de los espacios vitales El reino de lo doméstico: educación para el hogar El concepto de hogar nos remite a un espacio de doble índole: física y simbólica, y las revistas formarán a las mujeres sobre cómo crear un hogar «por dentro y por fuera». Las de entretenimiento concentrarán su atención fundamentalmente en la construcción, mejora y decoración del hogar material, de la casa en la que habite la familia; por el contrario, las revistas feministas nos hablarán sobre todo del hogar simbólico, el ámbito de dominio femenino por excelencia desde la perspectiva tradicional, un espacio sobre el que estas publicaciones reflexionarán a menudo porque también se ve afectado por las modificaciones en la vida de las mujeres. El hogar se presenta como el locus naturalis de las mujeres, como una especie de hábitat protector, de nido que la mujer debe preparar para que su familia encuentre en él amparo y sustento en todos los sentidos. Es equiparable a un santuario del que la mujer es la sacerdotisa cuidadora. Forma parte de la vocación femenina el objetivo de fundar un hogar propio y es la madre quien inicia a las que más tarde representarán su mismo papel en las tareas domésticas. Las publicaciones más conservadoras vehiculan la opinión bastante extendida de que los progresos en la condición de las mujeres y su acceso a otro tipo de espacios antes vedados les harán desertar del hogar, abandonarlo, y con ello abandonar a la familia, célula base de la sociedad60. Las de corte católico, impresionadas muy 58 Ibidem, n.º 19, marzo-mayo, 1939, pp. 30-32. 59 «Niños, niños, niños», Mujeres Libres, 65 días de la Rendición. 60 La Voz de la Mujer pone los puntos sobre las íes, denunciando, en contrapartida, el abandono y la falta de corresponsabilidad por parte de los hombres y concluyendo que: «la mujer española, con constancia inquebrantable, ha venido manteniéndose en su puesto. Si ante la inutilidad de su esfuerzo las energías le flaquean ahora, caiga la culpa sobre quien la tuviera, que no es la mujer precisamente» (ESCORIAZA, Teresa de: «La Mujer Moderna deserta del Hogar», La Voz de la Mujer, n.º 191, 29/1/1928, p. 1). ©EDICIONES UNIVERSIDAD DE SALAMANCA Hist. educ.,26, 2007, pp. 181-219 198 TRADICIONALES, REBELDES, PRECURSORAS: INSTRUCCIÓN Y EDUCACIÓN MARÍA JOSÉ REBOLLO ESPINOSA Y MARINA NÚÑEZ GIL
negativamente por los estragos de esta dinámica de evolución de las mujeres y por las políticas republicanas, las alertan de la necesidad de recristianizar el hogar a fin de que todo vuelva a sus cauces. El Secretariado de Familia de Acción Católica exige a toda mujer que sea «verdadero apóstol de su hogar», llegando a comparar esta tarea con la lucha por Dios y por la Patria que se está desarrollando en las trincheras61. Dentro de este escenario doméstico la mujer tiene que aprender a representar tres papeles protagonistas, pero los tres al servicio de los demás, no para sí mismas: el papel de esposas, el de madres y el de educadoras. Si decíamos que el hogar es entendido por casi toda la prensa femenina como el locus naturalis de la mujer, el matrimonio se erige en su estado civil natural. No es bueno que la mujer esté sola si quiere sentirse realizada como tal, si quiere completar su identidad de mujer. Sólo leemos un fuerte y coherente rechazo de la institución matrimonial en Mujeres Libres, revista en la que en varias ocasiones se pone en evidencia la falsa identificación esencial entre la feminidad y el matrimonio burgués convencional, en la que terminan cayendo incluso sus propias afiliadas, al estar celebrando hipócritas ceremonias conyugales en Ateneos, Sindicatos o en las oficinas de los batallones confederales, pues contradicen la predicación anarquista del amor libre62. El matrimonio implica una transacción en la que el marido promete protección a cambio de cuidados: «La mujer debe ser paciente y modesta, no olvidando que los hombres ganan la hacienda y las mujeres la conservan. Sus tiernos cuidados y sus atenciones afectuosas deben recompensar a su marido de la protección que de él recibe»63. El marido suele aparecer siempre en esta empresa en un plano de superioridad al que la esposa se somete, llegándosele a recomendar que lo idolatre, aunque también son numerosas las voces que hablan de la esposa como complemento y compañera. Lograr un matrimonio feliz y, sobre todo, mantenerlo, no es tarea fácil, de ahí que las revistas, subrayando de nuevo sus virtualidades educativas, aconsejen al respecto y propicien incluso distintos mecanismos para una educación matrimonial: unas enseñan sobre todo a fomentar las capacidades de atracción entre los esposos; otras enseñan astutas tácticas de relación64; y otras enseñan a practicar la trascendencia religiosa en la convivencia matrimonial cotidiana. El papel de madre, generatriz y nutricia, es importantísimo, es seguramente una de las claves menos discutidas de la identidad de las mujeres. Toda mujer parece haber nacido con el objetivo casi exclusivo de la maternidad, de la reproducción, lo cual nos vincula por el sexo a la naturaleza, consabida esencia que tantas 61 Cfr. FIDES: «Hogar», en la sección de Formación de La Mujer de Acción Católica, n.º 12, abril, 1938, p. 5. 62 Cfr. en la misma revista el sarcástico «Proyecto para la creación de una fábrica de bodas en serie (Churros auténticos)» (citado por NASH, Mary: «Mujeres Libres». España 1936-1939, Barcelona, Tusquets, 1975, pp. 175-177). 63 Ángela María: «No exageremos», El Hogar y la Moda, n.º 492, julio, 1920, p. 1. 64 Véase en La Voz de la Mujer «Los diez mandamientos de la esposa» donde se encuentran perlas de este estilo: «Si crees que tu marido carece de corazón, recuerda que tiene un estómago. Apelando persistentemente a su estómago con manjares bien condimentados, te será más fácil tocarle el corazón» o «Una vez de cuando en cuando, pero no muy a menudo, le dejarás la última palabra. Esto le lisonjeará y no te hará ningún daño», n.º 85, 20/6/1925, p. 4. ©EDICIONES UNIVERSIDAD DE SALAMANCA Hist. educ.,26, 2007, pp. 181-219 TRADICIONALES, REBELDES, PRECURSORAS: INSTRUCCIÓN Y EDUCACIÓN 199 MARÍA JOSÉ REBOLLO ESPINOSA Y MARINA NÚÑEZ GIL
veces se ha esgrimido a lo largo de la historia para justificar la diferencia discriminatoria y no positiva a la que el orden patriarcal nos ha sometido. Al tratarse de una labor tan importante e insustituible, se ha rodeado con frecuencia de un halo de idealidad, veneración y sacralidad: «Ella todo lo da; su sangre y su vida, su cuerpo y su alma […] Después de muerta, todavía nos une con la madre el recuerdo de sus enseñanzas, el ejemplo de sus virtudes, las suaves inspiraciones de su corazón. Vive la madre en nosotros siempre, porque, no sólo nos dio su carne, sino parte de su alma inmortal»65. Desde la perspectiva de las revistas feministas revolucionarias tampoco se elimina este papel, por el contrario, se le considera igualmente fundamental, y es por ello por lo que se insiste en que la maternidad sea consciente y libre y en que se eduque a las mujeres para esta misión creadora y responsable desde las bases (educación sexual, planificación, sanidad, puericultura, etc.): «¡Que solamente sean madres las mujeres maternales para el bien de sus hijos y que la “mujercita” sea la amante del hombre, para el bien de los hombres y de los hijos»66. También se hace propaganda de algunos aspectos nuevos sobre este tema, como es el ir introduciendo la necesidad de que los partos se lleven a cabo en las maternidades en lugar de hacerlo en la propia casa67, o las ventajas del control de natalidad: «En nombre de la Razón soberana y por amor a vuestros propios hijos, tened pocos»68. Cada cual en su lenguaje, con sus fines y con sus formas, todas las revistas coinciden en afirmar, por último, que una de las funciones esenciales que la madre tiene que desempeñar es la de educadora. Lo que ellas hagan marcará una impronta indeleble en sus hijas e hijos porque son maestras de vida y transmisoras de cultura. La conquista de lo público: educación profesional y política A partir de la incorporación a nuevos espacios laborales favorecida por la Primera Guerra Mundial y que en España se hace más evidente con la Guerra Civil, el trabajo de las mujeres es otra cuestión de interés y controversia en la prensa femenina. Esta circunstancia social, política y económica ha dado alas a las mujeres, las ha impulsado, ha reafirmado su autoestima y ha hecho que comprueben su valía y capacidad en este terreno en el que sus conquistas son cada vez mayores, generando la posible competencia con los hombres: «Que no se tema por el trabajo de la mujer —apostilla Mujeres Libres—, que el problema no es, de ninguna manera, competencia de brazos, sino atropellamiento de derechos»69. En las revistas de entretenimiento, en general, el trabajo extradoméstico de las mujeres no es deseable, se admite por necesidad, sobre todo si no hay marido. Y se parte de una clara división sexual del trabajo, de manera que siempre será preferible el que se muestre «más femenino»70, bien porque suponga una prolongación 65 «La misión de la mujer», La Mujer de Acción Católica, n.º 47, octubre, 1941, p. 7. 66 FEDERN, Etta: «Maternidad y maternalidad», Mujeres Libres, n.º 12. 67 RUANO-CANTOS, J.: «Lo que era la maternidad y lo que debe ser. Preparemos la nueva generación», Mujeres, n.º 11, 22/10/1936, p. 6. 68 «Oye, madre…», Vida Femenina, n.º 12, 12/7/1934, p. 30. 69 GRANGEL, Pilar: «El trabajo intelectual y manual de la mujer», n.º 12. 70 En una crónica para La Moda Práctica sobre el VI Congreso Internacional de París, se cuenta cómo «Las congresistas abogaron con razón para que se relegue a los hombres a las carreras industriales, ©EDICIONES UNIVERSIDAD DE SALAMANCA Hist. educ.,26, 2007, pp. 181-219 200 TRADICIONALES, REBELDES, PRECURSORAS: INSTRUCCIÓN Y EDUCACIÓN MARÍA JOSÉ REBOLLO ESPINOSA Y MARINA NÚÑEZ GIL
de las tareas domésticas fuera del hogar, o bien porque pueda llevarse a cabo sin salir de este ámbito: …harían mejor en preferir algún trabajo en su domicilio, aunque estuviese menos remunerado […] quizás por otro lado encontrarían compensación. ¡Se gasta tanta ropa y calzado saliendo a diario a la calle! ¡Cuesta tan caro improvisar comidas! Y la moral ¿qué va ganando en esos centros donde se reúnen gentes de todas condiciones?71. En estas publicaciones, de todos modos, la prioridad del matrimonio por encima del trabajo extradoméstico es más que evidente, salvo en aquellos momentos puntuales y transitorios que exigen la incorporación casi forzosa de las mujeres a puestos laborales ocupados por hombres. Por lo tanto, la dicotomía se presenta incluso en términos de invasión y apropiación indebida de destinos que le pertenecen a los varones. La boda es, pues, el momento que marca el límite: hasta entonces, incluso es conveniente que la mujer trabaje para evitar la ociosidad, pero tras ella habrá de abandonar. Mención aparte merece en este grupo de publicaciones el tratamiento del trabajo de las mujeres del servicio doméstico, un trabajo preferible sin dudarlo antes que el de la fábrica, desarrollado en unas condiciones laborales de explotación e indefensión, que es insustituible para la buena marcha de la vida cotidiana de las clases medias y que se pretende dignificar eufemísticamente aduciendo que se trata de un ensayo educativo para las futuras amas de casa: …la profesión de sirvienta es la escuela por excelencia donde se aprenderá la ciencia de la cocina, la ciencia del arreglo de las habitaciones, la ciencia del empleo del tiempo, la ciencia de la compra y del gasto. Por el contrario, la vida del taller y de la fábrica está en oposición con la misión ordinaria de la mujer, a quien aparta de toda atmósfera familiar, a quien deja en la más completa ignorancia de las cosas del hogar72. Las revistas feministas moderadas se muestran bastante más a favor del trabajo femenino extradoméstico, sobre todo por ajustarse a la imparable evolución de los tiempos: La vida moderna, con su agitación y sus imperiosas necesidades, ha impuesto a muchas mujeres educadas y de buena familia, pero sin, o escaso patrimonio, la necesidad de defender su existencia […] Antiguamente, y hasta hace poco, la mujer (excepto contadas excepciones) se dedicaba solamente a las artes liberales […] y a las faenas propias de su sexo, éstas especialmente dignas de alabar y ejercer. Hoy las comerciales y agrícolas, y se dejen libres en oficinas y despachos los puestos para las mujeres ya que en estos cargos no se necesitan más que facultades de orden y exactitud» («Carta de París. El Feminismo racional», n.º 288, 2/7/1913, p. 4). 71 Ángela María: «No exageremos», op. cit. Desde alguna revista, denunciando que ciertos puestos de trabajo, como los de dependientes de comercio, perfectamente idóneos para las mujeres, están siendo ocupados por «mocetones», se idean incluso formas de ganarlos para las chicas, exigiendo a los dueños de las tiendas el ser atendidas por ellas o, si no las hubiera, marcharse sin comprar nada (ibidem, n.º 266, 29/1/1913, p. 6). 72 «Sindicato de sirvientes», Vida Femenina, n.º 6-7, agosto-septiembre, 1920, p. 9. ©EDICIONES UNIVERSIDAD DE SALAMANCA Hist. educ.,26, 2007, pp. 181-219 TRADICIONALES, REBELDES, PRECURSORAS: INSTRUCCIÓN Y EDUCACIÓN 201 MARÍA JOSÉ REBOLLO ESPINOSA Y MARINA NÚÑEZ GIL
mujeres además de todo eso, ejercen muchas y brillantes carreras, y nuevos cargos, con admirable éxito…73. Y es, por lógica, en aquella otra prensa destinada a un público obrero donde observamos planteamientos diferentes con respecto a esta cuestión. Aquí el trabajo se entiende como vía de independencia y emancipación para las mujeres y el discurso gira en torno a la lucha frente a la explotación generada por el mercado capitalista: Solamente en la medida que nosotras incorporemos a la mujer al trabajo, solamente que seamos capaces de dar a la mujer su independencia por que [sic] tenga un salario que le permita vivir una vida de dignidad, solamente en esa medida podremos hablar de democracia y de emancipación de la mujer y de la España nueva, de la España libre, de la España feliz74. En el caso de las revistas para obreras, el ejemplo concreto del servicio doméstico que antes analizábamos, un trabajo que tan idílicamente describían las revistas de entretenimiento, aparece explícitamente rechazado: «Triste será ser señora sin poder; pero siempre más triste ser criada: ¡Servir, ni en Palacio!»75. Estos dos últimos grupos de publicaciones pondrán de manifiesto la necesidad de ayudar a las mujeres en su toma de decisiones acerca de su futuro laboral, por lo que algunas revistas incluirán secciones fijas de Orientación Laboral Femenina, y potenciarán también una formación profesional ajustada a las nuevas necesidades. En cuanto al otro gran espacio público, la política, debemos empezar entreviendo que en el panorama de la prensa femenina española de esta época se distinguen dos tendencias bastante claras con respecto a este tema. De un lado, tenemos una serie de publicaciones que podemos calificar como apolíticas y, de otro, las que nacen con la intención de hacer política y de formar políticamente a sus lectoras. En la primera tendencia es preciso establecer, a su vez, un matiz importante. Incluimos aquí las revistas de entretenimiento, entre cuyos contenidos no encontramos realmente referencias al ámbito político: el reducido espacio de lo doméstico no se deja invadir ni siquiera por las noticias sobre los grandes acontecimientos que en este campo están convulsionando el mundo, mientras que otros problemas seguirán siendo los prioritarios en el horizonte de preocupaciones de sus lectoras (eliminar el vello facial, servir el té primorosamente, montar un exquisito bouquet floral o acabar con una mancha difícil). Pero también se engloban en este mismo apartado algunas revistas feministas moderadas que —según nuestra opinión— muestran un falso apoliticismo, puesto que, aun haciendo gala explícita de él en las declaraciones de intención insertas en sus primeros números, sin embargo, reclaman constantemente mejoras en las condiciones de vida de las mujeres. Esto, para ellas, no es hacer política, cuando, en puridad, a lo que se niegan es a la alineación 73 Gema, n.º 1, mayo, 1929, p. 33. 74 PASIONARIA: Trabajadoras, n.º 2, julio, 1938, p. 5. 75 QUINTANAR, Emilia: «La bolchevique», Las Feministas, n.º 1, 2/11/1920, p. 2. Idéntico rechazo encontramos en un texto de Unión Femenina, que cuenta el sueño de una obrera, en el que describe una ciudad ideal española, «en donde las mujeres necesitadas rechazaban el trabajo doméstico por considerarlo inferior a sus aptitudes, y buscaban en las fábricas mayores emolumentos y mayores prestigios» (Aminta: «Sueños», n.º 1, 10/6/1918, p. 6). ©EDICIONES UNIVERSIDAD DE SALAMANCA Hist. educ.,26, 2007, pp. 181-219 202 TRADICIONALES, REBELDES, PRECURSORAS: INSTRUCCIÓN Y EDUCACIÓN MARÍA JOSÉ REBOLLO ESPINOSA Y MARINA NÚÑEZ GIL
en ningún partido político76, sin que ello les impida mostrar adhesiones explícitas al gobierno de turno, lanzar diatribas contra las posturas políticas contrarias a sus ideales o pronunciarse con respecto al sufragio femenino, por ejemplo. Las revistas son órgano de expresión de una preocupación política que crece por momentos. La virulencia de los acontecimientos en la España de los años treinta se refleja en ellas y potencia su utilización como estímulo a la participación de las mujeres de una manera activa y cada vez más organizada. Por eso, no es de extrañar que la ANME, que desde su fundación (1917) ponía empeño en aglutinar a mujeres inquietas y preocupadas por la mejora de la condición femenina, al margen de su ideología, abandone en 1933 esta profesión de neutralidad, para formar «Acción Política Femenina Independiente», un partido político femenino que participe de pleno derecho en el ruedo democrático. También las revistas difusoras del pensamiento católico llaman desde sus páginas a la participación política de las mujeres para poner freno a las consecuencias que para el ejercicio de la religión estaban provocando las leyes republicanas y apelan al deber en conciencia de sus seguidoras para entrar en una acción directa sin tregua77. De igual forma, aparecen en esta época las publicaciones de la izquierda revolucionaria exclusivamente portavoces de mujeres. Hasta entonces, es frecuente encontrar artículos que tratan la cuestión femenina en la prensa de los distintos grupos, pero en cuanto surgen facciones independientes de mujeres organizadas, surgen paralelamente las revistas que difunden su pensamiento (Mujeres Libres, Emancipación, Mujeres, Muchachas, Trabajadoras, Companya, etc.). En todas ellas, aun con las diferencias estratégicas que marca la ideología de la que surgen, se plantea el papel protagonista de las mujeres en la nueva situación y la necesidad de la concienciación y de la militancia política. Los temas tratados son por un lado de marcado carácter reivindicativo en cuanto a cuestiones de desigualdad salarial o el papel que tienen que cumplir las mujeres en la lucha bélica, por ejemplo, pero sobre todo resulta muy interesante el pensamiento político emanado de la correspondiente propuesta de la lucha revolucionaria: ésta exigía la transformación de las relaciones económicas, pero también la de las relaciones familiares y las sexuales entre hombres y mujeres contaminados todos ellos por lo aprendido en el sistema patriarcal capitalista. En definitiva, buscan a través de las revistas el desarrollo de una conciencia política definida desde el feminismo proletario. 2. La postguerra y el primer franquismo, una vuelta de página El régimen franquista, una vez terminada la Guerra Civil, busca erradicar los logros conseguidos por los movimientos de liberación de la mujer en la etapa 76 Un ejemplo lo encontramos en el n.º 1de Unión Femenina, donde la redacción declara: «No será nuestra misión añadir combustible a la pira de determinado bando político. Nada de política. No iremos por la senda de ninguna campaña partidista ni a los puntos de nuestra pluma acudirá el insulto; admitiremos la discusión, pero jamás la disputa» (10/6/1918, p. 1). 77 «Incorporada de esta manera la mujer a la política [...] se decidió a salir de su hogar, dispuesta a luchar con la firmeza de la fe heredada de Eulalia, el deseo del engrandecimiento de España sentido por una Isabel, y por la defensa de integridad de España en sus costumbres y virtudes para librarla de yugos extranjeros como Agustina». Miryam: «La Sección Femenina de la Unión de Derechas de Palma de Mallorca», Ellas, n.º 68, octubre, 1933, p. 8. ©EDICIONES UNIVERSIDAD DE SALAMANCA Hist. educ.,26, 2007, pp. 181-219 TRADICIONALES, REBELDES, PRECURSORAS: INSTRUCCIÓN Y EDUCACIÓN 203 MARÍA JOSÉ REBOLLO ESPINOSA Y MARINA NÚÑEZ GIL
republicana y, para ello, cierra el abanico de modelos abierto desde los años veinte, escogiendo como horma única el modelo de mujer decimonónica, volviendo página al retomar los aspectos más tradicionales del «ángel del hogar». Lo hace, por un lado, a través de la censura y la represión que eliminan la posibilidad de disensión con la norma; y, por otro lado, gracias a la creación de una eficiente red de instancias de reconstrucción nacional. La prensa en general y, por supuesto, la femenina, participan de esta tarea. Las publicaciones para mujeres, por ende, sufren lógicamente un fuerte reajuste: desaparecen aquellas afectas al sistema político anterior, y el nuevo gobierno, por su parte, impulsará la aparición de un conjunto considerable de títulos que irá progresivamente en aumento. Así, hace su aparición un grupo de publicaciones —el primero en la clasificación de revistas de este período—, con gran carga doctrinal política, auspiciadas por la Sección Femenina de la Falange (Y, Teresa, Consigna, Medina…), organismo en quien se ha delegado el control y la organización de la formación de las mujeres; el segundo grupo lo constituyen las revistas que difunden la propaganda de Acción Católica (Senda, Cumbres, Para Nosotras, La Mujer en Acción Católica…), que se encargan de incardinar la doctrina de la Iglesia en los ideales estatales; y el tercer grupo incluye las revistas calificadas como de «entretenimiento» —al ser éste el factor predominante por encima del doctrinal—, entre las cuales encontramos algunos títulos de ya larga tradición que por su aparente neutralidad no encontrarán dificultades para crecer comercialmente (El Hogar y la Moda, Luna y Sol, La Ilustración Femenina, Chicas, Marisol…). Existe una clara coherencia entre la propuesta identitaria femenina ofrecida por el discurso escolar y la que encontramos en las revistas femeninas en cuanto a la base: la domesticidad. La reducción de las mujeres al ámbito doméstico se inculca gracias a tres elementos claves para dibujar el modelo oficial de mujer (ideal, eterno, «como debe ser»): la maternidad, el matrimonio y el hogar. La primera postguerra impulsa una política pronatalista que, por lógica, subrayará, más aún si cabe que en los años anteriores, a la maternidad como suprema misión de la mujer, y las revistas se convertirán en gran medida en cauce de orientación maternal. La mujer será ensalzada ante todo como madre, como reproductora de hijos para repoblar la patria y como reproductora de la ideología vencedora en la contienda para repoblar las conciencias. Como dijo Pilar Primo de Rivera, delegada Nacional de Sección Femenina, en el III Congreso (Zamora, 1939): …nuestra misión en esta tarea [la revolución nacional-sindicalista] es misión de ayuda, no es misión directora, porque esa sólo corresponde a los hombres. Lo que tenemos nosotras que hacer es preparar a todas las camaradas para que, cuando tengan una casa y cuando tengan unos hijos, sepan inculcarles en su espíritu este modo de ser de la Falange; sepan enseñarles, después del Padrenuestro, lo que José Antonio nos enseñó a nosotros, y les hagan sentir esa misma fe que sintieron nuestros Caídos, al entregar alegremente la vida por la Patria. Y así, sin daros cuenta, sin exhibiciones públicas que no son propias de mujeres; sin discusiones de mal gusto, sino metidas en el seno de la familia que es vuestro único puesto, habréis hecho por España mucho más que todos los discursos y todas las peroratas del viejo estilo. Habréis separado definitivamente a la generación de vuestros hijos de todos los vicios y de todos los resabios de las generaciones anteriores a la vuestra78. 78 «Vosotras, camaradas casadas, también tenéis una misión», Medina, 1944, p. 3. ©EDICIONES UNIVERSIDAD DE SALAMANCA Hist. educ.,26, 2007, pp. 181-219 204 TRADICIONALES, REBELDES, PRECURSORAS: INSTRUCCIÓN Y EDUCACIÓN MARÍA JOSÉ REBOLLO ESPINOSA Y MARINA NÚÑEZ GIL
Por supuesto, la maternidad debe darse en el seno de un matrimonio cristiano, donde el marido ocupa el centro y ejerce simbólicamente el poder: «Si el timón de la vida es el hombre, la vela, por temblorosa, por blanca, por … femenina, es la mujer»79. Él es antes que nada y hay que mantenerlo contento para evitar que se vaya. Las revistas ofrecen multitud de consejos para esto, para lograr que el marido no se deje llevar por la natural fuerza centrífuga que le hace escapar del hogar. Aconsejan, por ejemplo, que hay que mantener la jerarquía familiar: «Toda mujer posee siempre algún encanto que pueda fascinar al marido. Si a eso unes una cultura sin pedantería y la suficiente comprensión para mostrarte en un plano inferior (esto les encanta), el triunfo será tuyo. Trata de conservar ese triunfo indefinidamente y serás feliz»80. Otro recurso exitoso es siempre el atenderlo con mimo: «Cuando un hombre ve a su esposa cosiendo un botón de su camisa, siente un regocijo interior al saberse atendido […] tendrás que atender probablemente a los niños, pero si puedes distraer unos momentos para alargarle la americana o la cartera y acompañarlo hasta la puerta, saldrá con la cabeza un poco más alta y se sentirá mucho mejor para enfrentarse a las tareas del día»81. Y también se ganan muchos puntos cuidándose y arreglándose para él: Una mujer con greñas acaba por aburrir al más enamorado de los hombres. Aunque en su casa no vea un rinconcito de polvo y coma los más suculentos manjares. La mujer tiene que ser adorno además de cocinera y fregatriz y el que se haya casado no la releva de hacer lo que consideraba imprescindible cuando tenía novio: arreglarse, porque, como dice el refrán: «La mujer compuesta evita que el marido llame a otra puerta»82. Y la maternidad debe desarrollarse en un espacio físico y simbólico adecuado: el hogar, que no es sólo «la materialidad de un techo y unas paredes. Es casi, o sin casi, como la Patria, una unidad de destino»83. Definiéndolo más concretamente: «Para la mujer, “sembradora de felicidad”, es su mejor campo el hogar católico sin ñoñerías; moderno sin excentricidades; casero sin falta de gusto; dinámico pero armonioso; alegre pero sin risotadas; logrado serenamente a fuerza de amor y feminidad»84. Las revistas de Sección Femenina lo profesionalizan, las de Acción Católica lo mistifican, las de entretenimiento lo decoran. Para Sección Femenina las mujeres tienen que aprender a dominar las técnicas que les ayuden en las tareas domésticas en las Escuelas del Hogar, mediante el Servicio Social, gracias a la asignatura «Enseñanzas del hogar», y, por supuesto, con el refuerzo de sus revistas. Para Acción Católica, en general, el hogar es «el santuario del amor conyugal, filial, fraternal, humano y divino»85, por lo que los textos e incluso las imágenes que a menudo ilustran los artículos subrayan el componente religioso y utilizan referentes bíblicos, para que resulte más evidente el carácter eterno, inmutable y sublime del reino de la mujer. Pero, sobre esta mística común, encontramos matices de contenido según las revistas se dirijan a lectoras de clase elevada, a las que 79 Senda, n.º 30, 1944, p. 14. 80 Mujercitas, n.º 1, 1957, p. 22. 81 Ibidem, n.º 9, p. 8. 82 Para Nosotras, n.º 111, 1954, p. 11. 83 Cumbres, n.º 115, 1955, p. 1. 84 Senda, n.º 30, 1944, p. 14. 85 Para Nosotras, n.º 106, 1954, p. 15. ©EDICIONES UNIVERSIDAD DE SALAMANCA Hist. educ.,26, 2007, pp. 181-219 TRADICIONALES, REBELDES, PRECURSORAS: INSTRUCCIÓN Y EDUCACIÓN 205 MARÍA JOSÉ REBOLLO ESPINOSA Y MARINA NÚÑEZ GIL
significativo en la cantidad de contenidos relacionados más estrictamente con la formación moral, una materia que hemos visto cómo acaparaba la atención en las etapas de estudio anteriores. Asimismo, los avances en la organización del sistema educativo marcan el tratamiento de estas cuestiones en nuestra prensa. En esta década, el acceso masivo de las chicas a espacios de educación formal comienza a consolidarse como un proceso imparable que culminará cuando la Ley General de Educación de 1970 —límite de la presente investigación— al reestructurar desde la base el sistema, reconozca la igualdad de oportunidades educativas, instaurando la escuela mixta. Paralelamente, la elevación de los niveles de vida genera asimismo una elevación progresiva de los niveles culturales, proceso este otro en el que también es posible comprobar la participación de las mujeres, en dos sentidos: como productoras y consumidoras. A pesar de que la instrucción sea la clave para el resto de los avances de las mujeres, las referencias a éstas en la prensa son, en general, proporcionalmente escasas. La universidad es el nivel educativo que aparece mencionado con más frecuencia, para hablar en especial de las vivencias, problemas y futuro de las jóvenes que lo alcanzan102. Si establecemos de nuevo una distinción por tipos de revistas, observamos que las más preocupadas por la cuestión educativa son las doctrinales, que transmiten un discurso ideológico coherente con la ideología que defienden y que conservan apenas reformado. Dentro de ese discurso, la madre adquiere un claro protagonismo en la educación de los hijos, y es por eso por lo que tiene ella misma que educarse, para cumplir su función responsablemente. Pero no podemos dejar de reconocer que, al final de la década, se anuncian cambios bastante más profundos en la mentalidad de las españolas, y las revistas actúan de forma palpable como introductoras de cuestiones polémicas que empiezan a dotar de contenidos verdaderamente modernos al calificativo de «nueva» que empleábamos al principio. No es casualidad que publicaciones de tendencia significativamente diferente —Teresa, Telva uHogar y Moda, por ejemplo— aborden temas de esta índole. En Teresa, se recoge la queja de una lectora, licenciada en Químicas, ante la discriminación laboral que está sufriendo por parte de un misógino catedrático que no le permite ni vigilar exámenes por el hecho de ser mujer103. En Telva, encontramos un anuncio publicitario, donde se pretende determinar si una lectora está o no al día, respondiendo a un test que incluye interesantes preguntas acerca de temas como la coeducación, el trabajo fuera de casa, la libertad religiosa, la independencia de las hijas, la educación sexual temprana, el acceso de las mujeres a cargos directivos o la corresponsabilidad en las tareas familiares104. Y no deja de ser sorprendente que la divulgación de la vida, obra y lucha de Betty Friedam llegue a las mujeres españolas de clase media a través de las páginas de Hogar y Moda105. 102 En el año 1963 sale a la luz incluso una publicación del SEU, destinada específicamente a mujeres universitarias, María Luisa, donde se incluyen fundamentalmente artículos sobre la vida universitaria y varias secciones culturales. 103 Carta de Ester Martínez: «¿Y usted qué opina? Desventajas de la mujer», Teresa, n.º 183, 1969. 104 Anuncio de tampones O.B., «¿Está usted segura de ser una mujer al día?», Telva, nº 169, 1970. 105 STAMPA, Carla: «El presidente Nixon tiembla. Betty ha declarado la guerra al varón», noviembre, 1970. ©EDICIONES UNIVERSIDAD DE SALAMANCA Hist. educ.,26, 2007, pp. 181-219 212 TRADICIONALES, REBELDES, PRECURSORAS: INSTRUCCIÓN Y EDUCACIÓN MARÍA JOSÉ REBOLLO ESPINOSA Y MARINA NÚÑEZ GIL
Conclusión: Marías, Beatrices, Dulcineas, Julietas, Sofías, Teresas, Isabeles, Pasionarias, Pilares, Fabiolas, Gretas, Marisoles… ¿Mujeres de papel? Leyendo las revistas femeninas a lo largo de estos setenta años del siglo pasado, se puede observar cómo estos arquetipos acaban por transformarse en mujeres de carne y hueso. Las lectoras encarnan los valores de esos personajes haciéndolos descender desde el imaginario hasta la vida cotidiana. Así, de aquellas mujeres de papel las españolas aprendieron qué papel tenían que representar en el escenario hogareño, en el escenario público, en el laboral, en el religioso…, incluso en el íntimo. Cada lectora se convierte en un crisol donde se amalgaman realidad, metáfora y representación. Gota a gota las revistas van calando. Este poderoso instrumento de educación no formal contribuye —como complemento a otras instancias— a la construcción de la feminidad, marcando pautas para la formación de la mente, del cuerpo, de la personalidad, de la moral y enseña a las mujeres cómo deben actuar y dónde les está permitido hacerlo sin romper su dictado genérico. Durante todo el período estudiado, en las revistas parece haber un acuerdo unánime con respecto a la esencia de lo femenino (belleza, maternidad, domesticidad…), sin embargo, es emocionante descubrir la variedad de planteamientos que nos han ido ofreciendo las voces de mujeres de otro tiempo. Voces que, acalladas por el peso de unos acontecimientos históricos, nos hicieron perder el tren de la modernidad, puesto en marcha por los ideales y las prácticas de tantas mujeres preocupadas por mejorar la situación de sus congéneres y que supieron vivir su presente genealógicamente, recogiendo el pasado y proyectándolo hacia el futuro. La gran variedad sincrónica de la muestra, unida al seguimiento diacrónico que hemos realizado, pone de manifiesto los reajustes formales que cada tendencia y en cada momento introducen en los modelos de identidad femenina. Y además, el panorama resulta aún más complejo cuando se cruza la variable de la clase social: si en la primera mitad del siglo las publicaciones no esconden en sus declaraciones fundacionales al tipo de lectoras a las que se dirigen —mujeres distinguidas, de clase media o mujeres obreras—, la tipología de las destinatarias se va uniformizando progresivamente, hasta decantarse con claridad por la mujer de clase media que no deja de ser la protagonista de una España que comienza a mirar hacia fuera, cuando los intereses económicos priman por encima de los políticos. El tema de la instrucción de las mujeres, central en este estudio, genera un debate mucho más explícito en los primeros cuarenta años del siglo, porque las revistas femeninas todavía se hacen eco de las reivindicaciones sobre la igualdad en el acceso a la educación formal y porque las posturas editoriales enfrentadas en la efervescencia de los treinta exigen claridad en esta cuestión básica. A medida que se asienta el sistema educativo no se pone en duda el hecho de que haya que dar una instrucción básica a las niñas, por lo que este tema va dejando de estar tan presente en la prensa femenina. Sin embargo, sí que comienzan a recogerse poco a poco los debates sobre la presencia de las chicas en los niveles de educación secundaria y universitaria, dado que las circunstancias socioeconómicas impulsan a la apertura de nuevos espacios para las mujeres que les exigen una mayor cualificación. Sin duda, hemos constatado —en contra de la opinión generalizada que las califica como material de segunda categoría—, el valor de las revistas femeninas ©EDICIONES UNIVERSIDAD DE SALAMANCA Hist. educ.,26, 2007, pp. 181-219 TRADICIONALES, REBELDES, PRECURSORAS: INSTRUCCIÓN Y EDUCACIÓN 213 MARÍA JOSÉ REBOLLO ESPINOSA Y MARINA NÚÑEZ GIL
como fuentes para la investigación histórico-educativa, ya que éstas nos han permitido darle voz a un pasado volviendo a «visitarlo —como diría Umberto Eco—106 con ironía, sin ingenuidad». Se nos plantean muchas preguntas que nos abren nuevos campos de investigación: análisis de temas específicos, estudio comparativo de secciones concretas o estudio iconográfico entre otros. Queremos terminar diciendo que «hojear estas hojas» nos ha ayudado a repensar críticamente el proceso de edificación de nuestra propia identidad como mujeres, a sentirnos parte de la cadena de construcción de las libertades femeninas y, en conclusión, a afirmar —con Fina Birulés—107 que «las mujeres, en cierto sentido, debemos entrar en el futuro retrocediendo». Fuentes consultadas Revistas consultadas para el período 1900-1940:Acción Católico-Femenina. Órgano de la Liga de Damas para la Acción Católica; Almanaque de la Madre de Familia; Bondad-Bonté. Unión Femenina Franco-Catalana. Periódico Literario y Social; Claror. Publicación del Instituto de Cultura y Biblioteca Popular de la Dona; Companya. Revista de la Dona; Cultura Integral y Femenina; El Hogar y la Moda; Ellas. Semanario de las mujeres españolas; Emancipación; Evolució. Periódico de la Lliga Femenina Catalana per la Pau i la Llibertat; Feminal; Friné. Revista popular de divulgación higiénica, espiritual y prácticas sociales; Gema. Revista Femenina Hispanoamericana. Literatura, Ciencia, Moda, Actualidad; Humanidad libre; La Dama. Revista quincenal ilustrada. Mundo, Música y Modas; La Familia. Periódico moral, instructivo y recreativo del Hogar doméstico; La Moda Práctica. Fémina Ilustrada. Semanario de las familias; La Mujer de Acción Católica; La Mujer en su casa. Revista mensual de Labores, Economía Doméstica y Modas; La Mujer y el Cine. Semanario popular ilustrado; La Mujer y el Trabajo. Órgano del Sindicato Obrero Femenino de la Inmaculada (luego de la Confederación Nacional de Sindicatos Católicos Femeninos); La Mujer que vive de su trabajo; La Mujer y la Casa (suplemento de ABC); La Sembradora. Publicación mensual para las socias de Acción Católica Femenina; La vida en el Hogar; La Voz de la Mujer. Órgano del feminismo español y revista del hogar (después Revista quincenal dedicada a la defensa de la mujer y más tarde Periódico feminista de progreso social, de cultura y orientación profesional de la mujer); Las Feministas. Decenario político, festivo, literario; Muchachas; Mujer. Revista del Mundo y de la Moda; Mujeres. Revista de Orientación femenina; Mujeres Católicas de España; Mujeres de España. Revista mensual católica, patriótica y femenina; Mujeres Españolas. Revista semanal exclusivamente patriota; Mujeres Libres; Or y Grana. Setmanari autonomista per a la dona; Pensamiento Femenino. Periódico quincenal independiente. Dedicado a mejorar la condición social, jurídica y económica de las mujeres; Mundo Femenino. Paz Universal, Derechos y Deberes. Justicia; Trabajadoras; Unión Católica Femenina. Órgano de la Liga de Acción Católica de la Mujer; Unión Femenina. Periódico Social Feminista; Vida Femenina. La revista de la mujer inteligente. 106 ECO, Umberto: Apostillas al Nombre de la Rosa, Barcelona, Lumen, 1984, p. 5. 107 BIRULÉS, Fina (comp.): Filosofía y género. Identidades femeninas, Pamplona, Pamiela, 1992, p. 17. ©EDICIONES UNIVERSIDAD DE SALAMANCA Hist. educ.,26, 2007, pp. 181-219 214 TRADICIONALES, REBELDES, PRECURSORAS: INSTRUCCIÓN Y EDUCACIÓN MARÍA JOSÉ REBOLLO ESPINOSA Y MARINA NÚÑEZ GIL
Revistas consultadas para el período 1940-1960: Alba; Álbum de Señoritas; Ama; Ambiente, Arte y Hogar; Astra; Bazar; Cocina del Hogar; Consigna; Cumbres; Chicas; Distinción; Escuela de Hogar; Excelsior; La Familia Cristiana; La Familia Española; Firmas; Florita; Garbo; El Hogar y la Moda; Hola; La Ilustración Femenina; Labores de Hogar; Lecturas; Liceo; Luna y Sol; Magda; Marisol; Medina; Menaje; Meridiano Femenino; Mis Chicas; Misión; La Moda en España; La Mujer en Acción Católica; La Mujer y el Trabajo; Mujer; Mujercitas; Para la mujer; Para Nosotras; Platino; Senda; Siluetas; Superma; Telva; Teresa; Ventanal; Volad; Y. Revista para la mujer. Revistas consultadas para el período 1960-1970: Ama; Arte y Hogar; Assumpta; Bazar; Bella; Belleza y Moda; Chicas; Club Fémina; Consigna; Cristal; Delta; Diana; Diario Femenino; Distinción; El Hogar y la Moda; El recién nacido; Ella; Escuela de Hogar; Familia Española; Femenino; Garbo; Ilustración Femenina; Isis; Hogar 2000; Hola; La Mujer de Acción Católica; La Rueca; Lecturas; Lolita; Luna y Sol; Magda; Maniquí; María Luisa; Marisol; Meridiano Femenino; Mía; Miss; Mujer; Mujercitas; Mundo Cristiano; Nuestra casa; Nuestra ciudad; Para Nosotras; Semana; Senda; Siluetas; Sueños de Mujer; Superma; Telva; Teresa; Volad. Bibliografía ALTARES, Pedro: «Las revistas femeninas», Cuadernos para el Diálogo, dic., 1965, pp. 71-83. BOUVARD, María Luisa: Prensa Femenina, Zarauz, Indira, 1966. BUSSY GENEVOIS, Danièle: «Aproximación metodológica a la prensa para mujeres en España (1931-1936)», en TUÑÓN DE LARA, Manuel (dir.): La prensa en los siglos XIX y XX, Servicio de Publicaciones de la Universidad del País Vasco, 1986, pp. 99-109. CARREÑO, Myriam: «Chicas en la posguerra. Un análisis sobre el aprendizaje de género más allá de la escuela», Historia de la Educación. Revista Interuniversitaria, n.º 22-23 (2003-2004), pp. 79-104. DOMÍNGUEZ JUAN, Milagros: Representación de la mujer en las revistas femeninas, Tesis Doctoral, Madrid, UCM, 1988. GALLEGO, Juana: Mujeres de papel. De Hola a Vogue: la prensa femenina en la actualidad, Barcelona, Icaria, 1990. MARRADÉS, M.ª Isabel: «Feminismo, prensa y sociedad en España», Papers: Revista de Sociología, n.º 9(1978), pp. 89-134. MUÑOZ RUIZ, M.ª Carmen: Mujer mítica, mujeres reales: las revistas femeninas en España, 1955-1970, Tesis Doctoral, Universidad Complutense de Madrid, 2002. — «Modelos femeninos en la prensa para mujeres», en MORANT, Isabel (dir.): Historia de las mujeres en España y América Latina. Vol. IV: Del siglo XX a los umbrales del XXI, Madrid, Cátedra, 2006, pp. 277-297. NASH, Mary: «Mujeres Libres». España 1936-1939, Barcelona, Tusquets, 1975. NÚÑEZ GIL, Marina y REBOLLO ESPINOSA, M.ª José: «La prensa femenina de postguerra: materiales para la construcción identitaria de la mujer española», en Etnohistoria de la escuela, Burgos, SEDHE-Universidad de Burgos, 2000, pp. 231-246. — «La horma cede: evolución de los modelos educativos femeninos en la prensa española desarrollista», en Mujeres y educación. Saberes, prácticas y discursos en la historia, Sevilla-Buenos Aires, Diputación-Muño y Dávila, 2005, pp. 247-259. PERINAT, Adolfo y MARRADÉS, Isabel: «El cambio de imagen del rol político de la mujer a través de un siglo de prensa femenina española», Papers: Revista de Sociología, n.º 11 (1979), pp. 145-167. ©EDICIONES UNIVERSIDAD DE SALAMANCA Hist. educ.,26, 2007, pp. 181-219 TRADICIONALES, REBELDES, PRECURSORAS: INSTRUCCIÓN Y EDUCACIÓN 215 MARÍA JOSÉ REBOLLO ESPINOSA Y MARINA NÚÑEZ GIL
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Primer período: 1900-1939 ©EDICIONES UNIVERSIDAD DE SALAMANCA Hist. educ.,26, 2007, pp. 181-219 TRADICIONALES, REBELDES, PRECURSORAS: INSTRUCCIÓN Y EDUCACIÓN 217 MARÍA JOSÉ REBOLLO ESPINOSA Y MARINA NÚÑEZ GIL
Segundo período: 1939-1960 ©EDICIONES UNIVERSIDAD DE SALAMANCA Hist. educ.,26, 2007, pp. 181-219 218 TRADICIONALES, REBELDES, PRECURSORAS: INSTRUCCIÓN Y EDUCACIÓN MARÍA JOSÉ REBOLLO ESPINOSA Y MARINA NÚÑEZ GIL
Tercer período: 1960-1970 ©EDICIONES UNIVERSIDAD DE SALAMANCA Hist. educ.,26, 2007, pp. 181-219 TRADICIONALES, REBELDES, PRECURSORAS: INSTRUCCIÓN Y EDUCACIÓN 219 MARÍA JOSÉ REBOLLO ESPINOSA Y MARINA NÚÑEZ GIL