"¿Desde cuándo la dimensión de las cosas se expresa en gramos?" La pragmatización de la secuencia desde cuándo
Abstract
El presente estudio aborda los valores no temporales de la secuencia interrogativa desde cuándo en enunciados de marcada expresividad. Según la lingüística cognitiva, tales casos pueden considerarse como empleos pragmaticalizados que manifiestan la subjetividad del hablante. en tal sentido, desde cuándo se comporta como un marcador discursivo de discordancia. Se describen los usos de esta forma mediante el análisis de un corpus de enunciados efectivos. Tal estudio nos permite proponer una primera tipología de los usos de este marcador.
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ISSN 1132-0265 http://dx.doi.org/10.12795/PH.2016.i30.04 Philologia Hispalensis 30/1 (2016) 53-81 Estudios liNGÜÍSTICos “¿DESDE CUÁNDO LA DIMENSIÓN DE LAS COSAS SE EXPRESA EN GRAMOS?” LA PRAGMATICALIZACIÓN DE LA SECUENCIA DESDE CUÁNDO ≈ SINCE WHEN THE DIMENSION OF THINGS IS EXPRESSED IN GRAMS? THE PRAGMATICALIZATION OF DESDE CUÁNDO (≈ SINCE WHEN) Patricia Carmen Hernández Universidad de Buenos Aires Université d’Orléans Université de Rouen [email protected] Resumen El presente estudio aborda los valores no temporales de la secuencia interrogativa desde cuándo en enunciados de marcada expresividad. Según la lingüística cognitiva, tales casos pueden considerarse como empleos pragmaticalizados que manifiestan la subjetividad del hablante. En tal sentido, desde cuándo se comporta como un marcador discursivo de discordancia. Se describen los usos de esta forma mediante el análisis de un corpus de enunciados efectivos. Tal estudio nos permite proponer una primera tipología de los usos de este marcador. Palabras clave: pragmaticalización, subjetivización, marcador discursivo, discordancia. Abstract This paper deals with the non-temporal values of the interrogative form desde cuándo (≈ ‘since when’) in expressive utterances. According to the theoretical framework of Cognitive Linguistics, these cases can be characterized as pragmaticalized i.e. showing the speaker’s subjectivity. In this way, desde cuándo becomes a discourse marker suggesting some kind of discordance. We describe the uses of this linguistic form by analyzing a corpus of utterances. Such study allows us to propose a first typology of the uses of this marker. Keywords: Pragmaticalization, subjectivization, discourse marker, discordance. 1. Introducción1 En su empleo generalizado, la secuencia desde cuándo introduce una interrogación (parcial, es decir cuyo término interrogativo indica la incógnita que 1 Nuestro profundo agradecimiento a los dos revisores anónimos cuyos comentarios contribuyeron a mejorar la versión final de este artículo.
54 ISSN 1132-0265 http://dx.doi.org/10.12795/PH.2016.i30.04 Philologia Hispalensis 30/1 (2016) 53-81 la respuesta debe resolver2) sobre la datación de un estado o un proceso. Aparece en interrogaciones directas con distintas configuraciones sintácticas, en inicio de frase como en (1) o en formulaciones elípticas, empleada como fragmento en (2): (1) –¿Desde cuándo es usted pastor de la Iglesia anglicana de Barcelona? –Soy clérigo desde hace 12 años, cinco de los cuales los he pasado en Barcelona. Comencé tarde el ministerio. Antes ejercí de abogado en Londres. (España3) La Vanguardia, 27/02/1994: “Las relaciones ecuménicas son excelentes en Cataluña” (2) –Sabe mucho. Trabaja en una tienda de estas cosas. –¿Desde cuándo? –Desde hace un par de meses. (España) Marsillach, Adolfo (1995): Se vende ático. Madrid: Espasa Calpe. La secuencia interroga así sobre el inicio de un trayecto temporal: señala el borde inicial de un intervalo que se extiende hasta un punto de referencia determinado que permite el cálculo de una duración (Choi-Jonin/Lagae 2011, Lagae 2013). En efecto, la preposición desde se caracteriza por su matiz extensivo (Trujillo 1971, Morera Pérez 1988, Cifuentes Honrubia 1996, De Bruyne 1999) a diferencia de la preposición de, de tonalidad mucho más puntual4. En algunos empleos, la interrogación enfatiza pragmáticamente la extensión temporal que el hablante parece medir: en general la estimación subjetiva que emerge del contexto construye un lapso percibido o mostrado como prolongado, usualmente en coocurrencia con el empleo de la forma negativa como en5: (3) Al cabo de varios años tropezó con el periodista radiofónico en un bar. Al principio le costó reconocerlo. No recordaba su nombre. Pero el otro sí. El periodista radiofónico tenía buena memoria. Se puso muy contento. 2 Suele distinguirse entre interrogación total o cerrada e interrogación parcial o abierta, llamada también pronominal (RAE y Asociación de Academias de la lengua española 2009: §42.6, 3152). En las interrogaciones totales, cuyo alcance cubre todo el contenido proposicional, la incógnita corresponde al carácter afirmativo o negativo de la predicación (Escandell Vidal 1999: 3932) y suscita una respuesta por sí o por no. En cambio, las interrogaciones parciales contienen un término interrogativo: este indica la incógnita que ha de resolverse en la respuesta, por ejemplo, “¿Dónde se guardan las tazas de café?” o, en el caso bajo análisis, “¿Desde cuándo trabaja en esta empresa?”. 3 Se consigna entre paréntesis la variedad de español de la fuente indicada por el corpus CREA, del cual provienen todos los ejemplos analizados en el presente artículo. 4 A este respecto, pueden compararse los efectos de sentido generados por ambas preposiciones: la formulación desde las dos hasta las cuatro de la tarde, enfatiza mucho más la extensión temporal que la expresión de (las) dos a (las) cuatro de la tarde, de matiz mucho más puntual (Morera Pérez 1988: 216, De Bruyne 1999: 668). 5 Se resaltan en cursiva los elementos isotópicos.
55 ISSN 1132-0265 http://dx.doi.org/10.12795/PH.2016.i30.04 Philologia Hispalensis 30/1 (2016) 53-81 ¿Desde cuándo no nos habíamos visto? ¿Desde lo de Boby Sands? Un montón de tiempo. (España) Carrión, Ignacio (1995): Cruzar el Danubio. Barcelona: Destino. (4) ¿Desde cuándo Julia no se metía en la cocina para algo más que no fuese para abrir la nevera y tomarse una coca-cola? Ni se sabe. Al principio de su matrimonio había hecho algunos esfuerzos –unos macarrones al gratín, un pescadito al horno, algún simulacro de paella... –, pero luego..., entre que trabajaba mucho y la pesadez de meter y sacar los platos y los cubiertos en el lava-vajillas... (España) Marsillach, Adolfo (1995): Se vende ático. Madrid: Espasa Calpe. En el intercambio dialogal presentado en (3), el tiempo transcurrido (varios años) aparece de modo explícito en una evaluación subjetiva (un montón de tiempo). En (4), la visión retrospectiva (al principio de su matrimonio, pero luego…) activa la inferencia de un intervalo lo suficientemente prolongado como para borrar las referencias temporales: ni se sabe. Nótese que, en estos empleos, desde cuándo parece marcar la entrada en un estado de ‘no realización de las acciones’ denotadas por el verbo (Franckel 1989) que se extiende hasta el punto de referencia. Sin embargo, más allá de estos empleos, esencialmente temporales, la expresión interviene en contextos dialógicos en los que no parece requerir una información sobre el tiempo transcurrido. En efecto, junto a los empleos ‘estándar’, emergen en el discurso otros usos en los que la temporalidad se vuelve evanescente y asoman otros valores pragmáticos. Es el caso de (5): (5) Corregidor: ¡Ay, hija! ¿Cuándo aprenderás a calcular el tiempo? Si apenas acabamos de comer. ¿No es así, señor canónigo? Canónigo: Desde luego, señor corregidor. Aunque comprendo que la señora corregidora, a su edad... Corregidor:(Extremadamente sorprendido.) ¿Desde cuándo las señoras decentes tienen edad? Esas frivolidades se dejan para las mujeres livianas. (México) Castellanos, Rosario (1975 [ed. 1986]): El eterno femenino. México D.F.: Fondo de Cultura Económica. Puede observarse que, en este intercambio, la interrogación ¿Desde cuándo las señoras decentes tienen edad? no parece buscar información sobre el inicio de una extensión temporal: sin esperar respuesta alguna, el encadenamiento discursivo se completa con una aserción que parece invalidar la aparente pregunta. Nótese que, en el contexto, aparece el estado cognitivo del hablante (extrema sorpresa) y el enunciado interrogativo expresa la actitud de este ante el discurso precedente.
56 ISSN 1132-0265 http://dx.doi.org/10.12795/PH.2016.i30.04 Philologia Hispalensis 30/1 (2016) 53-81 También los ejemplos (6) y (7) permiten apreciar que el valor pragmático de algunos enunciados encabezados por desde cuándo difiere de la simple interrogación temporal: (6) Pero antes de que los falangistas lleguen a la puerta de salida, La Zapatones gritará a sus espaldas: – ¡Alto! El más joven se vuelve hacia ella iracundo: – ¿Desde cuándo se da el alto a los salvadores de la patria? – Bueno, es que se iban ustedes sin..., y como se llevan a dos internas, pues... – ¿Y qué? El falangista le extiende la orden de traslado al tiempo que ordena a la funcionaria que abra la puerta. (España) Chacón, Dulce (2002): La voz dormida. Madrid: Alfaguara. (7) Mercán. – Quiero que vigiles a mi hija Irene. Mateo. – ¿A su hija? Mercán. – ¿Qué pasa? Mateo. – No, nada. Me sorprende. Mercán. – ¿Te sorprende que la haga vigilar? Mateo. – No. Pero creí que... que yo le servía para otras cosas. Mercán. – Me sirves para lo que yo te mande. Mateo. – ¿Cree que Irene... que su hija le oculta algo? Mercán. – ¿Desde cuándo preguntas tanto? (Mateo baja la cabeza y, al salir, cruza su mirada con la del funcionario que entra para cerrar la celda.) (España) Miralles, Alberto (2002): El último dragón del Mediterráneo. Madrid: Fundamentos. En (6), ¿Desde cuándo se da el alto a los salvadores de la patria?, lejos de requerir una información temporal, surge como expresión de ira (se vuelve hacia ella iracundo): así lo interpreta la interlocutora quien, en lugar de responder con una datación, intenta justificar su acción (dar la voz de alto). En el mismo sentido, en el marco de la reacción asimétrica escenificada en (7), ¿Desde cuándo preguntas tanto?, con valor pragmático de reprobación, tampoco suscita una información temporal sino que provoca un gesto de sumisión y aceptación de la reprimenda (Mateo baja la cabeza). Vale decir que ciertos empleos de la secuencia desde cuándo adquieren un valor pragmático particular: no parecen buscar información sino que asumen una función conversacional, se atenúa su temporalidad y prevalece en ellos la
57 ISSN 1132-0265 http://dx.doi.org/10.12795/PH.2016.i30.04 Philologia Hispalensis 30/1 (2016) 53-81 perspectiva del hablante quien manifiesta su actitud hacia el discurso. Son estos usos ‘subjetivizados’ (sin descripción específica hasta el presente) los que nos proponemos analizar en este trabajo. El objetivo del presente estudio es pues caracterizar el comportamiento semántico-pragmático de este tipo de empleos no referenciales, en los que se reconocen rasgos de marcador discursivo, y presentar una primera tipología de tales usos a partir del análisis cualitativo de un corpus de producciones efectivas. Sustentan nuestra investigación los conceptos de gramática emergente del discurso (Hopper 1987), subjetivización (Traugott/ Dasher 2004, Traugott 2010) y pragmaticalización (Dostie 2004). Luego de una breve introducción teórica (apartado 1), expondremos nuestra hipótesis de investigación (apartado 2) para abordar, seguidamente, el análisis cualitativo de un corpus de enunciados efectivos (apartados 3 y 4). Dicho análisis nos permitirá esbozar una tipología de las principales tendencias de empleo de la secuencia bajo análisis. Al fin de este recorrido, se propondrán las conclusiones provisorias de este estudio. 2. Una aproximación dinámica a la construcción del sentido Nuestro estudio se sustenta en una visión holística de la construcción del sentido y un análisis en términos de contínuums no discretos (y no discretizables). Desde esta óptica, las estructuras del lenguaje se conciben de manera gestaltista como formas que emergen de rutinas discursivas. En las siguientes secciones, detallamos los principios teóricos que guían nuestro análisis. 2.1. Un tratamiento holístico y continuista Enmarcada en una perspectiva cognitiva, nuestra caracterización de los empleos de desde cuándo se sustenta en una visión holística de la construcción del sentido: este no se obtiene por adición de unidades lingüísticas de contenido inmanente sino que se construye, contextualmente, en el curso de transacciones entre todas las unidades copresentes (Victorri/Fuchs 1996, Cadiot/Nemo 1997, Cadiot/Visetti 2001). Esta visión no atomista supone igualmente una visión continuista del comportamiento semántico-pragmático de la secuencia analizada: lejos de discretizar los empleos de desde cuándo, planteamos un continuum entre enunciados situados cerca del polo de la temporalidad y empleos que se acercan gradualmente al polo de la expresión de la subjetividad. Planteamos asimismo una continuidad entre enunciados interrogativos y asertivos. En nuestro análisis, no tratamos estas dos formas como dicotómicas sino como escalares. Así, enunciados formalmente interrogativos pueden ya sea acercarse al polo de la pregunta (interrogaciones de búsqueda de información que condicionan débilmente la respuesta) ya sea deslizarse hacia el polo de la aserción (Kerbrat-Orecchioni 1991) bajo la forma de interrogaciones orientadas (Borillo
58 ISSN 1132-0265 http://dx.doi.org/10.12795/PH.2016.i30.04 Philologia Hispalensis 30/1 (2016) 53-81 1978, Escandell Vidal 1999), dirigidas, incitativas, implicativas (Coveney 2011) – particularmente en el caso de la interrogación retórica, de marcada influencia sobre el alocutario, que puede equivaler a una aserción enfática–. A este respecto, conviene recordar que, así como los enunciados declarativos, la interrogación es susceptible de una multiplicidad de valores pragmáticos6. Adoptamos igualmente una visión continuista para la integración de la semántica y la pragmática: así, la interpretación de un enunciado interrogativo del tipo ¿Podría alcanzarme la sal? no puede desatender su valor pragmático –lo que es más, en algunos casos, ciertos valores pragmáticos consolidados en el discurso pueden motorizar el cambio semántico (Hopper/Traugott 2003 [1993], Traugott 2010) como producto de realizaciones lingüísticas efectivas. 2.2. Una gramática emergente del discurso Situamos nuestra reflexión en el marco de una gramática emergente (Hopper 1987): las estructuras gramaticales no forman un sistema fijo sino que provienen de rutinas establecidas por los hábitos discursivos como estabilizaciones provisorias de una incesante construcción en curso –proceso que da lugar a fenómenos de gramaticalización (Hopper/Traugott 2003 [1993], Traugott/Dasher 2004)–. Cabe señalar que el concepto y por consiguiente el empleo del término gramaticalización, cuyo origen se atribuye a Meillet (1958 [1912]), es objeto de lecturas más o menos rígidas. Considerado, a menudo, como operativo para estudios exclusivamente diacrónicos –aunque esto no sea, según Dostie (2004: 21), una condición sine qua non– el término designa un fenómeno de evolución caracterizado por el paso de una unidad léxica ‘plena’ al estatus de unidad gramatical. Se trata en este caso de una ‘gramaticalización en sentido estricto’ – gramaticalización 1 según Dostie (2004: 26)–, asociada a una definición estrecha de la gramática (morfosintaxis). Sin embargo, una visión más amplia de la gramática, que comprenda no sólo la morfosintaxis sino también la fonología, el léxico, la semántica y ciertos elementos pragmáticos autorizaría el empleo del término para un fenómeno evolutivo menos restringido –gramaticalización 2– el cual, a su vez, conlleva tres subcasos: lexicalización para la migración de una unidad hacia la zona léxica, gramaticalización para el desplazamiento hacia la zona gramatical propiamente dicha y pragmaticalización para el deslizamiento de una unidad hacia la zona pragmática (Dostie 2004: 28-29). En el curso de este último proceso, afirma Dostie (2004: 27), una unidad léxica o gramatical puede desarrollar empleos en los que no juega un rol en el plano 6 En efecto, la interrogación permite expresar, por ejemplo, un requerimiento (¿Podría venir? / Le pido que venga), una sugerencia (¿Y si dejáramos este trabajo para mañana? / Podríamos dejar este trabajo para mañana), un ofrecimiento (¿Quieren una taza de café? / Les ofrezco una taza de café), una invitación (¿Te gustaría comer afuera esta noche? / Te invito a comer afuera esta noche), valores pragmáticos identificados por, entre otros, Jacques (1981), Escandell Vidal (1999), Coveney (2011).
59 ISSN 1132-0265 http://dx.doi.org/10.12795/PH.2016.i30.04 Philologia Hispalensis 30/1 (2016) 53-81 referencial sino a nivel conversacional7. Al fin de este proceso, dicha unidad puede volverse un marcador discursivo que permite al locutor posicionarse con respecto a su propio discurso o al de su interlocutor (Dostie/Pusch 2007: 5). Tal evolución se caracteriza, en general, por un proceso de subjetivización (Traugott/ Dasher 2004, Traugott 2010) en el que las unidades lingüísticas involucradas adquieren un valor más abstracto y dan cuenta de las perspectivas del hablante y su actitud con respecto al evento comunicativo. Así, los sentidos asociados a ciertas expresiones se deslizan desde la descripción ‘externa’ de una ‘realidad objetiva’, en empleos en los que prevalece la información referencial, hasta una descripción ‘interna’ de la percepción y de la actitud del hablante, en una palabra, de su subjetividad, en empleos pragmaticalizados. Cabe resaltar que la emergencia de estos últimos no implica la desaparición o la regresión de los empleos comunes: estos coexisten, incluso interactúan, con los empleos subjetivizados (layering, según Hopper 1991: 22)8. Así, en el caso bajo análisis, empleos netamente temporales como (1)-(4) coexisten con realizaciones claramente expresivas como (5)-(7), aún si algunos empleos pueden sugerir un cierto fondo de temporalidad por persistencia léxica (Hopper 1991: 22). Es, entonces, sobre la base de estas premisas que postulamos, para los empleos de esta secuencia, un continuum de pragmaticalización. 3. Un continuum de pragmaticalización Partiendo del marco teórico que acabamos de evocar, postulamos que desde cuándo se presta a empleos pragmaticalizados que alcanzan un valor abstracto y dejan traslucir la subjetividad del hablante en interrogaciones de creciente valor asertivo. En la medida en la que tiende a expresar la actitud del hablante, la secuencia cumple la función de un marcador discursivo (MD). Con función pragmática, los MD forman una clase difusa, resultado de procesos de gramaticalización (Briz Gómez 2008), compuesta por unidades con grado de lexicalización variable (Rodríguez Somolinos 2011: 5) cuya función es orientar las inferencias del alocutario tal como se consigna en la definición de Martín Zorraquino/Portolés Lázaro (1999)9. Es por este 7 «[…] une unité lexicale ou grammaticale peut développer des emplois où elle ne joue pas un rôle sur le plan référentiel, mais bien, sur le plan conversationnel» (Dostie 2004: 27, siguiendo a Erman/ Kotsinas 1993 : 79-80). 8 Los valores originales de las unidades involucradas pueden perdurar –según el principio de persistencia (Hopper 1991: 22)– incluso en los casos en los que la evolución semántico-pragmática se produjo en un pasado lejano. Hopper y Traugott (2003 [1993]: 3) citan el caso de la indicación del desplazamiento espacial y el futuro perifrástico en el caso de be going to: “the various stages of grammaticalization of be going (to…) coexist in Modern English, although the change originates in the fifteenth century or perhaps even earlier”. 9 “Los marcadores discursivos son unidades lingüísticas invariables, no ejercen función sintáctica en el marco de la predicación oracional –son, pues, elementos marginales– y poseen un cometido coincidente en el discurso: el de guiar, de acuerdo con sus distintas propiedades morfosintácticas,
60 ISSN 1132-0265 http://dx.doi.org/10.12795/PH.2016.i30.04 Philologia Hispalensis 30/1 (2016) 53-81 motivo que se atribuye a tales unidades un ‘contenido’ subjetivo y procedimental (Traugott/Dasher 2004: 155), sin incidencia sobre las condiciones de verdad del enunciado, lo cual hace su empleo opcional (Dostie/ Pusch 2007: 4)10. Conviene señalar que, si bien existe consenso en cuanto a las características semántico-pragmáticas de los MD, ciertas cuestiones permanecen como objeto de debate, tal el caso de la distinción entre marcadores discursivos y otras unidades lingüísticas (conectores, partículas modales, etc.), los criterios de inclusión categorial en la clase de los MD, la definición de tales unidades según condiciones necesarias y suficientes o según un criterio de prototipicidad, la terminología empleada para su designación (marcadores discursivos, partículas discursivas, marcadores pragmáticos, etc.) (Fischer 2006: 2)11. Particularmente frecuentes en el discurso oral, estas partículas discursivas pueden encontrarse insertas en un enunciado o ser empleadas de modo independiente como fragmentos (como unidades prosódicas independientes12). Con un valor netamente interaccional (Briz Gómez 2008), los marcadores del discurso enfatizan las actitudes y sentimientos de los participantes del intercambio. Veremos más adelante que algunos empleos de desde cuándo reúnen esas condiciones dado que la fuerza ilocutiva de la interrogación se presta particularmente a la emergencia de partículas discursivas13. Formulamos, entonces, la hipótesis que, en su empleo pragmaticalizado, desde cuándo adopta el comportamiento de un marcador discursivo. Con eventuales ajustes contextuales, la expresión exhibe un valor pragmático recurrente: la indicación de discordancia, tanto con respecto a lo dicho en el espacio interdiscursivo como en relación con estados o procesos inscriptos en la realidad intersubjetiva. En las siguientes secciones, abordaremos el estudio de estos empleos a partir de un corpus de enunciados efectivos. semánticas y pragmáticas, las inferencias que se realizan en la comunicación” (Martín Zorraquino/ Portolés Lázaro 1999: 4057). 10 Además de las referencias citadas, otros estudios significativos sobre estas unidades lingüísticas pueden encontrarse en (lista no exhaustiva): Fuentes Rodríguez 1987, 1996, 2009, Martín Zorraquino/ Montolío Durán 1998, Pons Bordería 1998, Portolés Lázaro 1998, Montolío Durán 2002, Briz Gómez 2008. 11 Para más detalles sobre esta problemática, pueden consultarse las conclusiones elaboradas por Fischer (2006: 11) sobre la base de intercambios entre lingüistas provenientes de diferentes horizontes teóricos. Así, la autora esboza en forma de continuum la diversidad de aprehensiones que coexisten para esta categoría: continuidad entre secuencias altamente integradas a los enunciados que las albergan y secuencias con posicionamiento independiente, entre ítems con marcada función conectiva e ítems de gestión conversacional, entre partículas usuales en textos escritos y orales y partículas netamente conversacionales. 12 Para mayor detalle, ver el apartado 4. 13 A este respecto, Coveney (2011: 139) consigna la fijación de interrogaciones del tipo: Comment voulez-vous que je sache?, Qu’est-ce que tu veux que je fasse? o, en español, ¿Cómo quiere que sepa?, ¿Qué quieres que haga?, ¿Qué sé yo? ¿Yo qué sé?, etc.
61 ISSN 1132-0265 http://dx.doi.org/10.12795/PH.2016.i30.04 Philologia Hispalensis 30/1 (2016) 53-81 4. Análisis de enunciados efectivos y tipología de empleos en discurso Habiendo tomado como principio metodológico el análisis de producciones efectivas, estudiamos 275 ocurrencias de desde cuándo en posición inicial14 provenientes del español peninsular e hispanoamericano (Corpus CREA, 06-07- 2013). La búsqueda se realizó en todas las áreas geográficas y en todos los medios. Los datos relevados proceden de un corpus escrito de 195 documentos que, en general, provienen tanto de escritos de ficción (novela y teatro) como de textos de divulgación o de prensa (libros, periódicos, revistas, miscelánea y oral)15. Queda pues para futuros desarrollos el estudio de marcas prosódicas, como indicio de pragmaticalización. En tal sentido, es interesante observar que, incluso en textos escritos, los empleos recopilados emergen en contextos dialógicos que favorecen la expresión de la subjetividad: opiniones en la prensa, cartas de lectores, diálogos en obras de teatro o novelas. Predomina, en los casos analizados, el empleo de un lenguaje informal, propio de la oralidad, particularmente propicio para la aparición de marcadores discursivos. Para el estudio cualitativo de los datos disponibles, tomamos en cuenta, entre otros aspectos, la aparición (o no) de respuestas consecutivas a las interrogaciones, la función pragmática de los enunciados así como su fuerza ilocutiva, la copresencia de formas coorientadas, el posicionamiento relativo de la secuencia tanto en el interior como en el exterior de la estructura de la oración, el uso de la puntuación. A título informativo, cabe señalar que se registró un total de 119 empleos subjetivizados no temporales, es decir 43,28 % del total de ocurrencias analizadas, porcentaje que muestra claramente el avance de la pragmaticalización de desde cuándo. Por una cuestión de extensión, no abordamos aquí la interacción entre la secuencia interrogativa y otras unidades lingüísticas del tipo de y desde cuándo o pero desde cuándo. Efectuamos, en primer lugar, un estudio del comportamiento semánticopragmático de la unidad bajo análisis16. En efecto, la funcionalidad aparece como una característica insoslayable de esta categoría (Aijmer 2015: 200) que no se identifica con una clase de palabras (Briz Gómez 2008) –los MD provienen de diferentes categorías gramaticales17– sino que se define por su carácter no denotativo y procedimental. 14 Se trata exclusivamente de interrogaciones directas con ocurrencia en posición inicial del tipo ¿Desde cuándo te interesa el psicoanálisis? En próximos desarrollos se observarán usos en posición intermedia (¿Se puede saber desde cuándo te interesa el psicoanálisis?) e incluso eventuales coocurrencias del tipo pero o y + desde cuándo (Pero ¿desde cuándo te interesa el psicoanálisis?). 15 Los documentos tomados como fuente por el corpus CREA se agrupan temáticamente del siguiente modo: ficción (75,27 %), política, economía, comercio y finanzas (6,54 %), ocio y vida cotidiana (5,09 %), ciencias sociales, creencias y pensamiento (4,36 %), oral (3,63 %), artes (2,18 %), salud (1,45 %), ciencia y tecnología (1,09 %), miscelánea (0,36 %). 16 En el apartado 4 abordaremos otros indicios de pragmaticalización. 17 Cabe destacar el dinamismo de los marcadores discursivos, categoría que se encuentra en constante evolución y recluta nuevos miembros entre diferentes clases de palabras (Aijmer 2015: 199).
68 ISSN 1132-0265 http://dx.doi.org/10.12795/PH.2016.i30.04 Philologia Hispalensis 30/1 (2016) 53-81 interrogativa25. Puede apreciarse, entonces, que, en su empleo pragmaticalizado, desde cuándo no contribuye al contenido proposicional del enunciado sino que, con función interaccional, se comporta como un marcador de discordancia. Abordaremos seguidamente dos maneras particulares de marcar disenso y desaprobación: las preguntas retóricas y las interrogaciones irónicas. 4.2.1. Interrogaciones retóricas Aunque las interrogaciones retóricas presuponen una respuesta (Sauerwein Spinola 2000), cabe señalar que esta es altamente condicionada: en efecto, en lugar de buscar el esclarecimiento de una incógnita, la pregunta retórica trata de hacer admitir la opinión del interrogador movilizando saberes que se asumen compartidos. Como lo destacan Anscombre y Ducrot (1981: 14-15), quien interroga plantea la pregunta como una “verdad admitida” convocando una aserción compartida por ambos interlocutores. La interrogación retórica posee así un valor argumentativo intrínseco y puede emplearse con fines persuasivos, como lo señalaba ya Fontanier (1977 [1830]): estas interrogaciones –que él denomina figuradas– consisten en formular una pregunta no para marcar desconocimiento y conseguir una respuesta sino para obtener mayor poder persuasivo desafiando al alocutario a negar o incluso responder (1977 [1830]: 368). Así, quien interroga procura convocar una aserción compartida para suscitar adhesión y, al mismo tiempo, evitar el disenso desafiando a su interlocutor a darle una respuesta. De este modo, le señala su incapacidad para dar pruebas de su aserción y desnuda la insuficiencia de la afirmación previa26. De allí su fuerza ilocutiva comparable a la de una aserción enfática (Coveney 2011: 139). Ahora bien, la aserción convocada por la interrogación retórica ostenta un valor negativo con respecto al contenido objeto de la pregunta (Anscombre/Ducrot 1981: 15). En efecto, al igual que las interrogaciones totales (que exigen una respuesta sí/ no), las interrogaciones parciales pueden tomar, por su fuerza ilocutiva y una fuerza epistémica particular de parte del hablante, el valor de una aserción negativa. De este modo, la lectura retórica de una interrogación parcial, por ejemplo ¿Cómo podía saberlo?, supone la negación de la proposición subyacente a la pregunta, es 25 Por supuesto, tal comportamiento sintáctico no constituye necesariamente una constante: si, en la mayoría de los ejemplos estudiados, desde cuándo puede deslizarse hacia el exterior del enunciado, ciertas ocurrencias, particularmente los ejemplos (7) y (15) parecen restringir el desplazamiento de la secuencia interrogativa. Se trata de empleos con un marcado valor asertivo en los que el cuantificador tanto pondera cierta cantidad considerada como superior a la norma: ¿Desde cuándo preguntas tanto? (Mateo baja la cabeza) en (7), y ¿Desde cuándo anda con tantos miramientos, inspectora? (¿Le parecen excesivos?) en (15). En estos enunciados, reforzada por la cuantificación evaluativa (RAE y Asociación de Academias de la lengua española 2009: §20: 1441), la interrogación se aproxima pragmáticamente a la exclamación. Es así como ¿Desde cuándo preguntas tanto? podría alternar con ¡Preguntas tanto…! y ¿Desde cuándo anda con tantos miramientos, inspectora? con ¡Anda con tantos miramientos, inspectora…!, casos en los que la omisión de desde cuándo no altera el contenido proposicional de los enunciados. 26 Para la interrogación retórica como búsqueda de pruebas, ver Koshik (2005).
69 ISSN 1132-0265 http://dx.doi.org/10.12795/PH.2016.i30.04 Philologia Hispalensis 30/1 (2016) 53-81 decir No podía saberlo. Así, la aserción convocada por la interrogación retórica es de signo contrario. A este respecto, puede observarse que, mientras las interrogaciones temporales como (1) suscitan presuposiciones no discordantes (¿Desde cuándo es usted pastor en la Iglesia anglicana de Barcelona? presupone Usted es pastor en la Iglesia anglicana de Barcelona), las preguntas retóricas con valor asertivo tales como (17) y (18) contradicen la presuposición de la interrogación parcial. Veamos los ejemplos: (17) El análisis que propongo a tan ilustres juristas es eso, de contenido exclusivamente jurídico. ¿Desde cuándo puede el poder público perdonar una deuda ajena? Sabido es que todo delito, si viene acompañado de daños en el patrimonio personal o material, trae consigo no sólo la pena, sino también la obligación civil de resarcir el perjuicio. (España) El Mundo, 07/09/1994: Cartas. (18) ¿Desde cuándo las declaraciones de un traidor a la patria, que durante una década le ha mentido al Perú, son palabra sagrada? ¿Y desde cuándo se toman como ciertas las declaraciones de colaboradores de la mafia fujimontesinista, que ahora declararán cualquier cosa con tal de reducir sus respectivas sentencias? Lo que se debe utilizar es un detector de mentiras, en vez de permitir que personajes como la Valenzuela y Olivera sigan haciendo carrera con sus vendettas personales contra AGP. (Perú) Caretas, 20/09/2001: El supuesto arreglo. En (17), ¿Desde cuándo puede el poder público perdonar una deuda ajena? activa una presuposición de polaridad invertida: el poder público no puede perdonar una deuda ajena. Coorientado con tal presuposición, el enunciado siguiente (Sabido es que todo delito, si viene acompañado de daños en el patrimonio personal o material, trae consigo no sólo la pena, sino también la obligación civil de resarcir el perjuicio) provee una justificación a la aserción ‘negativa’ subyacente y brinda pruebas que inhiben toda lectura ‘referencial’ de la interrogación. En el caso de (18), la interrogación introducida por desde cuándo se ve reforzada por la contraposición casi simétrica de elementos opuestos: en la primera interrogación, la formulación traidor a la patria que [...] le ha mentido al Perú se contrapone con palabra sagrada. En la segunda, aparece la misma antinomia entre verdad y mentira con la paradoja, de fuerte connotación moral, de tomar como verdad las afirmaciones de colaboradores de la mafia. Este contraste deliberado resulta altamente persuasivo y complementa la inversión de polaridad de la pregunta retórica: las declaraciones de un traidor a la patria que durante una década le ha mentido al Perú no son palabra sagrada y las declaraciones de colaboradores de
70 ISSN 1132-0265 http://dx.doi.org/10.12795/PH.2016.i30.04 Philologia Hispalensis 30/1 (2016) 53-81 la mafia fujimontesinista no pueden tomarse como ciertas. Asimismo, la repetición de la interrogación (anáfora) acentúa el poder argumentativo de la pregunta retórica. Puede advertirse que la interrogación retórica ilumina particularmente la opcionalidad de desde cuándo: las interrogaciones totales, con supresión de la fórmula inicial, ¿Puede el poder público perdonar una deuda ajena? en el contexto del ejemplo (17) o ¿Las declaraciones de un traidor a la patria […] son palabra sagrada? en (18) conservan tanto el contenido proposicional de la formulación de origen como su fuerza retórica. Así, marcando discordancia con respecto a las convicciones del hablante, las interrogaciones retóricas encabezadas por desde cuándo equivalen a una aserción enfática de polaridad invertida con respecto a la presuposición de la interrogación parcial. Tal inversión de polaridad muestra coincidencias con la orientación antifrástica de los enunciados irónicos que abordaremos en el próximo apartado. 4.2.2. Interrogaciones irónicas Por definición, los enunciados irónicos tienen vocación antifrástica: la ironía consiste –dice Fontanier (1977 [1830]: 145)– en decir (por burla) lo contrario de lo que se piensa. Resultado de un conjunto de elementos, la ironía, según Bres (2010), acumula interacción dialógica (e intervención ecoica), discordancia con el contexto (con el consiguiente efecto de contraste tanto a nivel discursivo como en relación con un hecho observable, ‘patente’) y juego enunciativo: el locutor que, a primera vista, parece hacerse cargo del enunciado, deja entender que solo está fingiendo27. Las interrogaciones irónicas con desde cuándo resultan de un doble juego enunciativo: el sujeto hablante actúa como ‘falso ingenuo’ (Berrendonner 2002) que interroga para contradecir mejor puesto que desafía a su interlocutor a que pueda indicarle la datación del estado o del proceso del cual se apresta a refutar la existencia o la legitimidad. Es el caso de: (19) Obán ¡Con ésta no se miente! (Atraviesa a Oscar con la espada) Suki (se abalanza sobre Obán) ¡Oh, cobarde, bestia, asesino! Obán (la rechaza riendo) ¿Desde cuándo las pequeñas cortesanas abren la boca delante de los guerreros? Aunque este guerrero te ame, no abuses. ¿Desde cuándo son heroínas las prostitutas? Está bien muerto, ¿no? ¡Ahora está bien muerto! ¡Y si no lo está, no importa! (Argentina) Gambaro, Griselda (1984 [ed. 1992]): Del sol naciente. Buenos Aires: Ediciones de la Flor. 27 Ducrot (1984) analiza la ironía dentro del fenómeno de la polifonía: el enunciado irónico expresa la posición de un enunciador E que no coincide con la postura del locutor L.
71 ISSN 1132-0265 http://dx.doi.org/10.12795/PH.2016.i30.04 Philologia Hispalensis 30/1 (2016) 53-81 En este ejemplo, se escenifica la dominación del hablante sobre su interlocutor mediante la burla (la rechaza riendo), el enálage de la persona (se predica sobre la no persona28 con especial intención ofensiva) y la interrogación irónica (¿Desde cuándo las pequeñas cortesanas abren la boca delante de los guerreros?). Tal interrogación se encuentra acentuada, dentro de un esquema estereotípico, por el contraste hiperbólico entre la sumisión esperable de una cortesana (nótese el diminutivo) y las prerrogativas de un guerrero. Como en los casos estudiados ut supra, el enunciado encabezado por desde cuándo no inquiere sobre un intervalo temporal efectivo sino que apunta irónicamente al inicio de un estado de cosas (hablar, expresarse) que el hablante invalida en la continuación de su discurso: la pregunta se comporta como una aserción enfática de polaridad invertida (las pequeñas cortesanas no abren la boca delante de los guerreros), reforzada por la advertencia Aunque este guerrero te ame, no abuses. La segunda interrogación con respecto a las cualidades atribuidas a las prostitutas también opera una inversión de polaridad de la aserción subyacente: las prostitutas no son heroínas. Lo mismo sucede en el ejemplo siguiente que también pone en escena una relación asimétrica: (20) Pero sus comentarios más o menos ácidos se volvieron mordaces cuando averiguó que había puesto el Serena a la venta. - ¿Se puede saber qué mosca te ha picado? ¡A quién se le ocurre! ¡Vender ese barco! Además, sin consultármelo... - ¿Desde cuándo tengo por costumbre consultarte mis negocios? - Dijiste que el barco era mío. - Lleva tu nombre, pero los barcos suelen pertenecer al que los mantiene. ¿Podrías tú mantenerlo, Serena? - Si no fueras tan rematadamente tacaño, podría. (España) Salisachs, Mercedes (1975 [ed. 1976]): La gangrena. Barcelona: Planeta. Aquí, el hablante se conduce como ‘falso ingenuo’ (Berrendonner 2002). Su pregunta sobre el inicio del intervalo temporal convoca una aserción inversa: No tengo por costumbre consultarte mis negocios. La ironía se refuerza por el empleo de la primera persona que vuelve aún más perceptible la contradicción con los hechos observables: resulta insólito que el hablante declare desconocer el inicio de su propio comportamiento. Conviene agregar que las interrogaciones irónicas se encuentran (y el ironista se sirve de ello deliberadamente) en neta discordancia con los saberes comunes. Lo que es más, surgen particularmente frente a la impropiedad. Si, por momentos, 28 En el sentido de Benveniste (1966), es decir fuera de la esfera de la interlocución, como designación de un ‘objeto del mundo’.
72 ISSN 1132-0265 http://dx.doi.org/10.12795/PH.2016.i30.04 Philologia Hispalensis 30/1 (2016) 53-81 el hablante finge asombro y pregunta ingenuamente, en general, interroga para subrayar el ‘error’ y, a menudo, rectificarlo en la continuación de su discurso. En tales casos, las interrogaciones introducidas por desde cuándo indican incongruencia29. 4.3. Escenificación de la incongruencia Para sugerir incongruencia, las interrogaciones encabezadas por desde cuándo suelen valerse de las inferencias activadas por esquemas culturales compartidos. En ocasiones, la secuencia interrogativa contribuye a señalar una brecha con respecto a estos modelos cognitivos (Lakoff 1987). En tales casos, la interrogación no inquiere sobre un instante inicial sino que se encuentra completamente subjetivizada y marca la actitud del hablante hacia lo enunciado anteriormente. Es el caso del siguiente fragmento en el que el locutor marca incongruencia entre el discurso precedente y lo que él y la doxa comparten como saber extralingüístico: (21) Tamaño y peso En una crónica sobre el cultivo de frutos tropicales en Cantabria (El País, 26 de marzo), Jesús Delgado contaba que se han conseguido ejemplares de bábaco “cuyo tamaño oscila entre 600 y 1.000 gramos de peso”. Un lector, en tono guasón, pregunta al ombudsman: “¿Qué es más grande, un kilo de plomo o un kilo de paja? ¿Desde cuándo la dimensión de las cosas se expresa en gramos?”. Fue un error de pluma en el que no se reparó a la hora de ser editado el trabajo. (España) El País, 02/04/1989: El ombudsman. Vemos aquí que la ironía (en tono guasón) señala la incongruencia mediante dos preguntas cuya lectura ‘referencial’ enfatiza la percepción del error: la primera (¿Qué es más grande, un kilo de plomo o un kilo de paja?) deja en claro la imposibilidad de asimilar tamaño y peso (convocando conocimientos sobre el peso específico de los cuerpos); la segunda (¿Desde cuándo la dimensión de las cosas se expresa en gramos?), sobre la base de tal imposibilidad, pone al alocutario en la posición de buscar el origen de un estado de cosas inexistente dentro del universo compartido ya que la dimensión de las cosas no se expresa en gramos. El resultado es el reconocimiento explícito del desacierto: Fue un error de pluma en el que no se reparó a la hora de ser editado el trabajo30. 29 Señalamos nuevamente la posibilidad de solapamiento entre efectos de sentido: algunas interrogaciones retóricas pueden teñirse de ironía, ciertos enunciados irónicos pueden marcar particularmente la incongruencia. Sin embargo, las interrogaciones retóricas no son necesariamente irónicas, las interrogaciones irónicas no señalan uniformemente incongruencia y la marcación de incongruencia no recurre obligatoriamente a la ironía. 30 En ciertos casos, desde cuándo puede integrar una construcción cuyo sentido resulta no sólo de las unidades que la componen sino también de la construcción en sí (Goldberg 1995, 2006). Es el caso, por ejemplo, de ciertos enunciados gnómicos (Schapira 2008: 57) en los que la construcción
73 ISSN 1132-0265 http://dx.doi.org/10.12795/PH.2016.i30.04 Philologia Hispalensis 30/1 (2016) 53-81 Vale resaltar que no todo señalamiento de discordancia con el saber común es objeto de ironía: el sujeto hablante puede simplemente marcar incongruencia con respecto a representaciones presuntamente compartidas en intercambios dialogales, como en (22), en los que la contraposición no recurre necesariamente al sarcasmo: (22) LOLI (Después de una pausa) Sí, has hecho bien... Ahora lo entiendo todo. (Al otro) ¿Nos vamos, Pichichi? Nos correremos una juerga en la discoteca. PICHICHI (Como cogido por sorpresa, pues estaba escuchando, como hipnotizado, a su prima) ¿Una juerga? ¡No, no es necesario, Loli! ¡No hace falta que te sacrifiques! Porque tengo que deciros que... LOLI (Cortándole la frase) ¿Qué cosas raras estás diciendo, Pichichi? ¿Un sacrificio correrse una juerga? ¿Desde cuándo? PICHICHI No, si lo que quiero decir es... Que si estás cansada por el ajetreo de esta noche y... Bueno, que el que me ha llamado por teléfono era Manolo, mi compañero de piso, y me ha dicho que la otra... la pájara, para entendernos, ya se ha marchado. Así es que podemos hacerte una cama en el sofá y puedes dormir allí... (España) 1990 Martínez Ballesteros, Antonio (1990 [ed. 1992]) Pisito clandestino. Madrid: SGAE. Empleado, en este caso, como fragmento31, desde cuándo permite marcar la contradicción entre el discurso de Pichichi (No hace falta que te sacrifiques), retomado por Loli de manera cuasi ecoica, y la representación compartida sobre el aspecto placentero de una salida de diversión. El cotexto izquierdo (¿Qué cosas raras estás diciendo, Pichichi?) señala explícitamente esta incoherencia enfatizada [Desde cuándo + det. + N + V en presente] evoca la incongruencia escenificando comportamientos discordantes con el ‘saber común’: Así, en el ejemplo (21), ¿Desde cuándo la dimensión de las cosas se expresa en gramos? supone La dimensión de las cosas no se expresa en gramos. Otros enunciados de nuestro corpus: ¿Desde cuándo los muertos roncan? (España. Sanchís Sinisterra, José (1993): Los figurantes. Madrid: SGAE); ¿Desde cuándo los aviones respiran? (España. Vallejo, Alfonso (1980): Eclipse. Madrid: Ediciones de La Torre); ¿Desde cuándo las reinas tienen que aprender leseras? (Chile. Serrano, Marcela (1995): Antigua vida mía. Madrid: Alfaguara). En consonancia con la gramática de construcciones, Traugott/Trousdale (2013: 1) describen dos fenómenos principales desde la perspectiva de la gramaticalización: (i) los cambios construccionales (constructional changes) que modifican una construcción existente y (ii) la construccionalización (constructionalization) o creación de una nueva unidad simbólica de forma y significado. En el caso que nos ocupa, la unidad [Desde cuándo + det. + N + V en presente], introducida por el marcador de discordancia desde cuándo, resulta una modificación de la construcción ya existente, con valor temporal, en la que desde cuándo se interpreta según su valor denotativo. Estas consideraciones, presentadas aquí a modo de esbozo, serán profundizadas en próximos desarrollos. 31 Nótese que, en este ejemplo, desde cuándo se encuentra formalmente fuera del enunciado, posibilidad que hemos señalado en apartados anteriores.
74 ISSN 1132-0265 http://dx.doi.org/10.12795/PH.2016.i30.04 Philologia Hispalensis 30/1 (2016) 53-81 por la interrogación (¿Un sacrificio correrse una juerga? ¿Desde cuándo?) que activa una aserción de signo contrario: Correrse una juerga no es un sacrificio. El valor pragmático de tal aseveración condiciona la respuesta del interlocutor quien de inmediato ajusta su discurso a la ‘representación’ de Loli (No, si lo que quiero decir es…) y marca divergencia entre sus palabras y su intención. La falta de coincidencia entre las palabras y la realidad compartida surge entonces como indicación de no coincidencia del decir (Authier-Revuz 1995), en este caso, entre las palabras y las cosas, tal como se advierte no solo en (22) sino también en (23): (23) - ¡Es Willy Barrón, y está de patino con el viejito aquel que se parece a Cantinflas! ¡Ándenle, que nos metimos en la anda, y están en asamblea general! - Yo sigo con que es congal, y no me voy a quedar con la duda. ¡Ey, mesero! - ¡Pérate, Milio, que es el rey David! ¡Están en asamblea! - ¿Asamblea? ¿Desde cuándo se le nombra asamblea a semejante esquech? Oigan cómo se insultan; miren cómo se manotean unos a otros, refriegándose las progenitoras. Una asamblea sindical no es un herradero, ni un sanquintín, ni un palenque donde se motejen de rateros los unos a los otros. Una asamblea no es imposición, ni fascismo, ni manipuleos ni cantinfladas... (México) Mojarro, Tomás (1985): Yo, el valedor (y el Jerásimo). México: Fondo de Cultura Económica. Puede observarse que ¿Desde cuándo se le nombra asamblea a semejante esquech? señala el desajuste entre la denominación (asamblea, como reunión de miembros para deliberar sobre asuntos de importancia) y la realidad a la que parece referir el término (semejante esquech –sketch en la grafía de la voz inglesa– que refiere a una escena cómica)32. En la continuación del discurso parecen marcas de percepción (oigan, miren) que incitan a recoger pruebas de tal incoherencia: se insultan, se manotean. Tales evidencias permiten esbozar una definición negativa: no puede denominarse asamblea lo que se está viendo y oyendo. Se suma a esta inferencia la inserción de dos enunciados rectificativos coorientados con la aserción negativa subyacente en la pregunta: una asamblea no es un herradero, ni un sanquintín, ni un palenque […], no es imposición, ni fascismo, ni manipuleos ni cantinfladas. Se advierte pues que, marcando el carácter inadecuado, según el hablante, del nombre dado a la reunión, desde cuándo permite escenificar la discrepancia 32 Como en el caso de (21), en este ejemplo, desde cuándo se presta a un tratamiento construccional, esta vez, en coocurrencia con verbos declarativos como se observa en otro ejemplo de nuestro corpus: ¿Desde cuándo en Atenas llaman casas a las pocilgas? (España. Moix, Terenci (1986 [ed. 1993]): No digas que fue un sueño. Barcelona: Planeta). La existencia de convergencias entre los estudios sobre marcadores discursivos y la gramática de construcciones es señalada, entre otros, por Fischer/Alm (2013: 47-48) y Aijmer (2015: 202).
75 ISSN 1132-0265 http://dx.doi.org/10.12795/PH.2016.i30.04 Philologia Hispalensis 30/1 (2016) 53-81 entre el discurso y los estereotipos compartidos por una comunidad cultural, comportándose así como un marcador discursivo. Como se desprende de lo analizado hasta aquí, el estudio de enunciados efectivos provee evidencia concluyente sobre el comportamiento semántico-pragmático de desde cuándo como marcador de discordancia. En el siguiente apartado, aportaremos más indicios de pragmaticalización. 5. Otros indicios de pragmaticalización El análisis de los observables lingüísticos nos ha suministrado indicios concordantes de la existencia de empleos pragmaticalizados en los que desde cuándo cumple la función de un marcador discursivo de discordancia. Más particularmente, hemos podido esbozar una primera tipificación de sus empleos sobre la base de su comportamiento semántico-pragmático recurrente ligado a la manifestación del asombro, la expresión de la desaprobación y la escenificación de la incongruencia. Otros rasgos permiten corroborar esta tendencia a nivel morfosintáctico y aportan más indicios de pragmaticalización de estos empleos no denotativos. Morfológicamente invariable, desde cuándo puede deslizarse hacia el exterior de la oración y emplearse como fragmento, en el caso de interrogaciones parciales elípticas (Coveney 2011: 141) que pueden constituir por sí solas un enunciado reactivo, tal el caso de (21): (24) Estás de baja. ¿Cómo? Estás de baja. ¿Desde cuándo? ¿De baja? Si estoy trabajando. (España) Tesorería de la Seguridad Social, conversación cara a cara, Madrid, 27/05/91 Como se ha señalado en el apartado 2, conviene notar que, entre las características de los MD figura su contenido esencialmente procedimental y subjetivo (Traugott/ Dasher 2004: 155): las partículas analizadas no contribuyen específicamente al contenido proposicional del enunciado y, por consiguiente, su empleo resulta opcional (Dostie/Pusch 2007: 4). Así, en un intercambio dialógico, un empleo pragmaticalizado (no referencial) de desde cuándo, por ejemplo (24) podría admitir una versión no idéntica pero sí próxima tal como (25): (25) Estás de baja. ¿Cómo? Estás de baja. ¿De baja? Si estoy trabajando.
76 ISSN 1132-0265 http://dx.doi.org/10.12795/PH.2016.i30.04 Philologia Hispalensis 30/1 (2016) 53-81 Puede advertirse que, en (24), el disenso se manifiesta triplemente por el empleo pragmaticalizado de desde cuándo, la interrogación ecoica y la alusión a una realidad que el hablante plantea como discordante con el decir (no se puede estar de baja si se está trabajando). En (25) se atenúa ligeramente la carga subjetiva por la eliminación de la partícula aunque el contenido proposicional del enunciado no se ve substancialmente modificado. Tal comportamiento, que hemos detallado en apartados anteriores, responde a las características propias de los marcadores del discurso33. Para terminar, notemos que, marcando la actitud del hablante, desde cuándo puede emplearse de manera exclamativa, tal el caso de: (26) - Luis pide su licencia para entrar en la casa como mi pretendiente. Yo ya le dije que siendo primos no hacía falta tanta ceremonia, ¿verdad, Luis, que eso te dije? -y miraba a su primo que antes de entrar en la sala se limpiaba los pies en una esterilla de zacate. - ¡Pero qué dices! ¡En qué artes! ¡Desde cuándo! -exclamó doña Manuela excitada mientras caía sentada de golpe en la silla. - Anoche, mamacita, en la misa de gallo nos comprometimos, con su anuencia de usted. ¿Verdad, Luis? - ¡Cuál anuencia! ¿No dicen que ya se comprometieron? ¡Válgame el cielo! ¡Pero qué he hecho yo para merecer esto! Primero Carmen, luego Sole y ahora me sales tú con Luis Maldonado. ¡Desde cuándo! ¡Luis! Por vida de Dios. ¡Desde cuándo! - Desde en antes tía, nomás queríamos que nos diera usté su licencia. Y ora que junte yo unos cuantos tlacos... - ¡Tlacos! Pero, si con el cántaro sudas, ¿qué será con el chocol, chato? ¿No te das cuenta de que no tienes ni en qué caerte muerto? ¿Crees que mi hija podría vivir en un rancho como Piedras Blancas? (México) González, Eladia (1999): Quién como Dios. Madrid: Espasa Calpe. En este fragmento, las tres ocurrencias de desde cuándo aparecen encuadradas por una puntuación exclamativa. Cabe recordar, a este respecto, la observación de Coveney (2011: 112) sobre la inestabilidad en el uso de signos de interrogación y exclamación, particularmente en el caso de formas consolidadas por el uso34: tales transcripciones, afirma el autor, parecen marcar la preeminencia de la pragmática sobre la sintaxis habitual. 33 Por supuesto, desde cuándo puede aparecer con valor temporal en interrogaciones parciales elípticas como en el ejemplo (2). Sin embargo, a diferencia de los empleos pragmaticalizados, las interrogaciones temporales no resultan opcionales puesto que su supresión afecta el contenido del enunciado. Compárese (2) y (24)-(25). 34 El autor (2011: 121) cita el caso del empleo en francés de formas tales como Où allons-nous ! (≈ ¡Adónde vamos (a ir) a parar!) o Qu’est-ce que ça peut me faire ! (≈ ¡Qué me importa!).
77 ISSN 1132-0265 http://dx.doi.org/10.12795/PH.2016.i30.04 Philologia Hispalensis 30/1 (2016) 53-81 En el ejemplo, la partícula marca no sólo discordancia sino también contrariedad y aflicción. Doña Manuela expresa su asombro y desaliento ante el proyecto de matrimonio de los jóvenes. Su malestar físico (excitada mientras caía sentada de golpe en su silla) se acompaña de un rechazo explícito marcado por una serie de tres exclamaciones: ¡Pero qué dices! ¡En qué artes! ¡Desde cuándo! Nótese que la persistencia de la temporalidad del marcador permite una interpretación literal de parte de la joven que no parece percibir el desasosiego de su interlocutora y brinda una información temporal (Anoche, mamacita, en la misa de gallo nos comprometimos). Una segunda exclamación de zozobra espiritual (¡Válgame el cielo! ¡Pero qué he hecho yo para merecer esto! […] ¡Desde cuándo! ¡Luis! Por vida de Dios. ¡Desde cuándo!) suscita nuevamente una respuesta referencial, en clara contradicción con el estado emocional de doña Manuela. Así, dos discursos parecen construirse en paralelo: el discurso de los jóvenes orientado por el polo de la interrogación neutra sobre una incógnita temporal (Anoche, mamacita... y Desde en antes tía) que parece (o decide) no percatarse de la reacción de Doña Manuela y el discurso de esta última, marcado por la expresión de su subjetividad en el que ¡Desde cuándo! coocurre con expresiones de desazón: ¡Pero qué dices!, ¡Válgame el cielo!, ¡Pero qué he hecho yo para merecer esto! Se desprende del análisis de los ejemplos de nuestro corpus que desde cuándo, particularmente frecuente en el discurso oral informal, se presta, en su forma interrogativa o exclamativa, a la expresión de la subjetividad del hablante. En este sentido, la existencia de una relativa inestabilidad en la puntuación de los enunciados puede resultar un indicio de cambio prosódico relacionado con su evolución semántico-pragmática35. Puede concluirse, entonces, tanto de su comportamiento semántico-pragmático como de otros rasgos formales expuestos en este apartado, que desde cuándo, en su empleo pragmaticalizado, puede ser considerado como un marcador discursivo. En el siguiente apartado, exponemos las primeras conclusiones de este estudio. 35 Si bien la secuencia desde cuándo acumula numerosos indicios de pragmaticalización que permiten considerarla como una partícula discursiva, podría objetarse que la expresión no exhibe los rasgos fonético-fonológicos usualmente atribuidos a los MD, a saber erosión fonética y/o ubicación entre pausas. A este respecto, cabe precisar que, en el presente trabajo, la caracterización de desde cuándo como marcador discursivo no se sustenta en una concepción dicotómica (si/no) de la inclusión categorial. En efecto, no se trata aquí de satisfacer un conjunto de condiciones necesarias y suficientes: consideramos que la categoría de los MD puede ser aprehendida según criterios de prototipicidad (Rosch 1973). Así, algunos marcadores que exhiben un mayor número de atributos típicos pueden considerarse como miembros centrales de su clase mientras que otros pueden permanecer en una posición intermedia (como desde cuándo) más o menos cercana al núcleo de la categoría o próxima a la periferia. Una aplicación de este criterio para el estudio de los MD puede encontrarse, por ejemplo, en Pons Bordería (2006: 82).