Full text
LAS CIUD ADES MEDIAS EN EL SUR DE C ÓRDOBA.
TRANSICIONES ENTRE L O URBANO Y L O RURAL
TESIS DOCT ORAL
Escuela T écnica Superior de Ar quitectura de Sevilla
Doctorando: Damián Macías Rodríguez
Directoras: María T eresa P érez C ano y Blanca del Espino Hidalgo
LAS CIUD ADES MEDIAS EN EL SUR DE C ÓRDOBA.
TRANSICIONES ENTRE L O URBANO Y L O RURAL
T esis Doctoral. Doctorado en Arquitectura RD 1393/2007
Escuela T écnica Superior de Arquitectura de Sevilla
Doctorando: Damián Macías Rodríguez
Directoras: María T eresa P érez C ano y Blanca del Espino Hidalgo
Diseño de cubierta e interiores: el autor
Imagen de portada: cartogr afía del término municipal de Lucena correspondiente a la descripción gráfica de los tr abajos del
Catastro de Marqués de la Ensenada de 1781.
Imagen de contraportada: cartogr afía del término municipal de Doña Mencía correspondiente a la descripción gráfica de los tr abajos del
Catastro de Marqués de la Ensenada de 1783.
Primera P arte: ALCANCE DE LA INVESTIGA CIÓN: OBJETIV OS , EST ADO DE LA CUESTIÓN Y MET ODOLOGÍA
Segunda P arte: LA CONSTRUCCIÓN CUL TURAL DEL SUR DE CÓRDOBA
T ercera P arte: LA DIMENSIÓN DE LA SOSTENIBILIDAD: ENTRE LO URBANO Y LO RURAL.
Cuarta P arte: CONCLUSIONES
BIBLIOGRAFÍA Y FUENTES . ÍNDICE DE FIGURAS Y T ABLAS
Este mapa lo descubrí en una antigua librería de mi barrio ,
un bello mapa escrito en un idioma de cultur as heredadas .
Se apreciaba un territorio con pueblos , marismas , arenales y pastos
donde se distinguen unos árboles que abr azan las estrellas
y las tortuosas r aíces beben la vida.
Comencé a estudiar otr as cartogr afías par a poder entender
a qué territorio correspondía esta compleja multitud.
Después de mucho tiempo entendí que el mapa hacía referencia
al lugar de mi última mor ada junto a la bella Ifets .
Anónimo
P alabras clave : espacio geográfico , patrimonio rural, paisaje cultural, Campiña-Subbética.
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T esis Doctoral
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RESUMEN
Hoy debemos reconocer el legado que hemos recibido fruto de una relación amistosa de las vinculaciones entre el
campo y la ciudad, en el que se perciben unos valores patrimoniales que han cristalizado con claridad en los centros
urbanos de la mayoría de los tejidos del sistema urbano andaluz.
En una momento actual, en el que la vigencia de la ciudad se encuentra por encima de otr as consideraciones
conceptuales y prácticas del territorio , parece que ha habido un desentendimiento del soporte en el que se emplazan
los asentamientos , sin que haya hasta ahor a indicios de una vuelta atrás . En la gestación de las ciudades de los últimos
tiempos , la planificación urbanística y la cultura de hacer ciudad han oper ado en términos autistas con los r asgos del
lugar y la natur aleza del espacio contextual. La clara distinción que en los instrumentos de ordenación urbanística han
hecho de lo urbano y lo rur al, ha venido a romper casi definitivamente con una simbiosis positiv a en la construcción
de la personalidad urbana.
La identidad de las ciudades , no solo deben tener una mirada del suelo urbano y sus extensiones , sino también se
debe hacer una reflexión del lugar donde han sido construidas y que posiblemente han favorecido dotarlas de una
personalidad propia. P or ello , el valor de lo rur al debe traerse a la luz en los procesos de planificación urbana, pero
también par a poner de manifiesto una definición y reconocimiento de las piezas que juegan un papel ambiv alente
entre lo urbano y lo rur al. Al conjunto de estas piezas se les ha denominado espacio geográfico .
Este tr abajo trata de construir el v alor de los espacios geográficos de algunas ciudades medias del sur de la provincia
de Córdoba en un territorio híbrido entre unos dominios de campiña y de sierr a. Se parte de la construcción cultural de
un ámbito a tenor de las diferentes dimensiones que el paisaje cultur a define , proporcionando un primer escenario al
que la ciudad no es ajena. El cambio de escala se produce atendiendo al carácter del paisaje para tres ciudades medias
emplazadas de forma intencionada en lugares diferentes de las que se obtienen una aproximación a las piezas en
tr ansición entre lo urbano y lo rural al albergar parte de la identidad y personalidad de la ciudad.
K ey words: geographic space , rural heritage , cultur al landscape , Campiña-Subbética.
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SUMAR Y
T oday we must recognize the legacy we have received as a result of a friendly relationship between the countryside
and the city , in which we can perceived patrimonial values that have been clearly crystallized in urban centers of most
of the fabrics of the urban Andalusian system.
At a moment, in which the validity of the city is above other conceptual and pr actical considerations of the territory , it
seems that there has been a misunderstanding of the support in which the settlements are located, without until now ,
havig evidence of a return. In the gestation of the cities of the last times , the urban planning and the culture of making
city have oper ated in autistic terms with the features of the place and the nature of the contextual space . T he clear
distinction that the urban planning instruments have made of urban and rur al, has almost definitively brok en with a
positive symbiosis in the construction of the urban personality .
T he identity of cities , should not only have a look at the urban land and its extensions , but it also a reflexion should
be made of the place where they have been built and possibly have been favored with a personality of their own.
T herefore , the v alue of the rur al should be brought to light in urban planning processes , but also to reveal a definition
and recognition of the pieces that play an ambiv alent role between urban and rural. All these pieces have been called
geogr aphic space .
T his work tries to construct the value of the geogr aphic spaces of some medium-sized cities of the south of the province
of Córdoba in a hybrid territory between countryside and sierr a domains . It starts from the cultural construction of an
area according to the different dimensions that the cultur al landscape defines , providing a first scenario to which the
city is not foreign. T he change of scale occurs taking into account the char acter of the landscape of three medium-sized
cities , intentionally placed in different places from which it is obtained an approximation to the pieces in transition
between the urban and the rur al by harboring part of the identity and personality of the city .
ÍNDICE DESGL OSADO
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10.4. LAS DEMARCA CIONES CUL TURALES , p. 2 5 4
10.4.1. Demarcación paisajística cultur al Los Montes-Subbéticas , p. 2 5 5
10.4.2. Demarcación paisajística cultur al Campiña de Córdoba y de Sevilla , p. 2 5 6
11. LA DIMENSIÓN PÚBLICO-ADMINISTRA TIV A: PLANES DE ORDENACIÓN TERRIT ORIAL , p. 2 5 9
11.1. LA PLANIFICA CIÓN REGIONAL , p. 2 5 9
11.1.1. El modelo territorial , p. 2 6 1
11.1.2. El sistema de ciudades , p. 2 6 4
11.1.3. Los Dominios T erritoriales , p. 2 6 6
11.2. LA PLANIFICA CIÓN SUBREGIONAL , p. 2 6 6
11.2.1. Las estr ategias del Plan , p. 2 6 8
11.2.2. La articulación de los fr agmentos , p. 2 7 1
ANEXO I: INVENT ARIO CUL TURAL DEL SUR DE CÓRDOBA , p. 2 7 9
TERCERA P AR TE
LA DIMENSIÓN DE LA SOSTENIBILID AD: ENTRE LO URBANO Y LO RURAL
12. CLA VES EN EL ESTUDIO DE LO URBANO Y LO RURAL , p. 3 6 3
12.1. SOSTENIBILIDAD Y CIUDAD , p. 3 6 5
12.2. EL TERRIT ORIO EN LA SOSTENIBILIDAD URBANA , p. 3 6 9
12.3. TERRIT ORIO CUL TURAL Y P A TRIMONIO , p. 3 7 1
12.4. EL ESP ACIO GEOGRÁFICO , p. 3 7 6
12.5. DIÁLOGO TERRIT ORIO-CIUDAD , p. 3 8 0
12.6. EL P AISAJE EN LA AR TICULA CIÓN DE LAS CLA VES , p. 3 8 9
12.6.1. El paisaje cultur al , p. 3 8 9
12.6.2. El carácter del paisaje , p. 3 9 0
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13. EL SUELO RURAL: TRANSFORMACIONES TERRIT ORIALES Y URBANAS , p. 3 9 3
13.1. APROXIMA CIÓN A LA GÉNESIS DE LO URBANO Y LO RURAL , p. 3 9 5
13.2. LA DISTINCIÓN DE LO RÚSTICO EN LA PLANIFICA CIÓN URBANA , p. 3 9 7
13.3. TRANSFORMA CIONES DE LOS ESCENARIOS MUNICIP ALES , p. 4 0 1
14. LAS CIUDADES MEDIAS: REFERENTES P A TRIMONIALES DESDE EL TEJIDO TERRIT ORIAL , p. 5 2 9
14.1. LA CIUDAD MEDIA: P A TRIMONIO TERRIT ORIAL , p. 5 3 1
14.2. UNA APROXIMACIÓN A LOS ELEMENT OS CAMPO-CIUDAD , p. 5 3 5
14.2.1. Las calles estructur antes con vocación territorial , p. 5 3 7
14.2.2. Los espacios con vocación rur al , p. 5 3 9
14.2.3. La imagen de la ciudad como primer referente , p. 5 4 1
14.3. REFERENTES URBANOS DE LAS CIUDADES MEDIAS , p. 5 4 7
CASOS DE ESTUDIO: CIUD ADES MEDIAS
15. EL PLANEAMIENT O URBANÍSTICO: ANÁLISIS Y PROSPECTIV A DE LO RURAL , p. 6 3 1
15.1. EL PLANEAMIENT O DE PUENTE GENIL , p. 6 3 2
15.1.1. El plan vigente y sus modificaciones , p .633
15.1.2. Las propuestas del nuevo Plan , p. 6 4 6
15.1.3. El nuevo suelo clasificado , p. 6 5 4
15.1.4. Conclusiones del análisis del planeamiento de Puente Genil , p. 6 6 1
15.2. EL PLANEAMIENT O DE CABRA , p. 6 6 3
15.2.1. Antecedentes del planeamiento , p. 6 6 3
15.2.2. Las determinaciones del Plan Gener al vigente , p .672
15.2.3. Proceso de ocupación irregular del contexto urbano , p. 6 7 7
15.2.4. La cuestión de las huertas históricas en la planificación , p. 6 7 9
15.2.5. El tr atamiento del espacio geográfico del Nuevo Plan , p. 6 8 6
15.2.6. Las fórmulas par a el espacio geográfico de la ciudad , p. 6 9 4
15.2.7. Conclusiones del análisis del planeamiento de Cabr a , p. 7 0 4
ÍNDICE DESGL OSADO
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15.3. EL PLANEAMIENT O DE PRIEGO DE CÓRDOBA , p. 7 0 6
15.3.1. Antecedentes del Planeamiento , p. 7 0 6
15.3.2. El planeamiento vigente: la revisión de las Normas Subsidiarias y el Plan Especial del Centro Histórico , p. 7 1 0
15.3.3. La configur ación general del terriorio municipal , p. 7 2 0
15.3.4. El tr atamiento del espacio geográfico en el nuevo Plan , p. 7 2 4
15.3.5. El referente patrimonial en el espacio geográfico , p. 7 3 0
15.3.6. La propuesta par a el suelo no urbanizable , p. 7 3 4
15.3.7. Conclusiones del análisis del planeamiento de Priego de Córdoba , p. 7 3 7
16. DEFINICIÓN DEL ESP A CIO GEOGRÁFICO DE PUENTE GENIL , p. 7 3 9
16.1. LOS DOMINIOS EN EL ESCENARIO TERRIT ORIAL , p. 7 4 0
16.1.1. La morfología del relieve , p. 7 4 0
16.1.2. La malla fluvial , p. 7 4 2
16.1.3. El registro cultur al de la actividad agraria , p. 7 4 4
16.1.4. El papel de los asentamientos: lugar , conexión y forma municipal , p. 7 4 8
16.2. LA NA TURALEZA DEL SITIO: CONTROL DE RECURSOS Y LA POSICIÓN ESTRA TÉGICA DE P ASO , p. 7 5 0
16.3. LA ELECCIÓN DEL EMPLAZAMIENT O: LOS RASGOS CUL TURALES DEL ASENT AMIENT O , p. 7 5 4
16.3.1. La formación del núcleo urbano de Puente Genil , p. 7 5 6
16.3.2. El asentamiento definitivo , p. 7 5 7
16.4. LA IDENTIDAD DEL LUGAR: RÍO-CIUDAD , p. 7 5 9
16.5. LAS HUELLAS DE UNA AGROCIUDAD , p. 7 6 3
16.5.1. Aproximación desde el lucro del agua , p. 7 5 6
16.5.2. La despensa de proximidad , p. 7 6 7
16.5.3. El palimpsesto rur al , p. 7 7 0
16.5.4. La expresión urbana de la tr ama histórica , p. 7 7 4
16.5.5. La estructur a urbana actual , p. 7 7 7
16.6. LA IDENTIDAD DE LA CIUDAD DE PUENTE GENIL , p. 7 8 2
17. DEFINICIÓN DEL ESP A CIO GEOGRÁFICO DE CABRA , p. 7 8 5
17.1. EL LUGAR: P ALIMPSEST O FÍSICO Y NA TURAL , p. 7 8 6
17.1.1. Las formas en la definición del lugar: primeros fragmentos del espacio geográfico , p. 7 8 9
17.1.2. Las huellas del agua , p. 7 9 0
17.2. REFERENCIAS DEL POBLAMIENT O: LA EXPRESIÓN FORMAL EN EL ESP ACIO GEOGRÁFICO , p. 7 9 5
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17.3. LAS RELA CIONES SOCIO-ECONÓMICAS: DEL CAMPO Y LA NUEV A INDUSTRIA , p. 8 1 1
17.3.1. El oliv ar en el imaginario de la ciudad , p. 8 1 2
17.3.2. El campo en la imagen de fondo , p. 8 1 6
17.3.3. El sector industrial en el borde histórico de la ciudad , p. 8 1 6
17.4. USOS DEL SUELO , p. 8 1 8
17.5. LAS HUER T AS EN LA PERSONALIDAD EGABRENSE , p. 8 2 3
17.5.1. La estructur a de las Huertas Altas , p. 8 3 1
17.5.2. La tr ansición en los cultivos y aprovechamientos , p. 8 3 2
17.6. LA ESTRUCTURA R URAL , p. 8 3 4
17.6.1. Las vías pecuarias , p. 8 3 5
17.6.2. Los caminos agr arios y el parcelario rural , p. 8 3 9
17.7. LA EXPRESIÓN DE LA MORFOLOGÍA URBANA , p. 8 4 2
17.7.1. Las áreas morfológicas , p. 8 4 4
17.8. EL P AISAJE OBSERV ADO , p. 8 5 0
17.8.1. Las estribaciones Subbéticas , p. 8 5 1
17.8.2. P oljes de las Navas , p. 8 5 2
17.8.3. Campiña Alta , p. 8 5 2
17.8.4. Campiña Media , p. 8 5 3
17.8.5. V ega del río Cabra , p. 8 5 4
17.9. LA IDENTIDAD DE LA CIUDAD DE CABRA , p. 8 5 6
17.9.1. Definición de los Dominios del escenario territorial , p. 8 5 6
17.9.2. Las expresiones entre lo urbano y lo rur al , p. 8 5 9
18. DEFINICIÓN DEL ESP A CIO GEOGRÁFICO DE PRIEGO DE CÓRDOBA , p. 8 6 3
18.1. EL LUGAR: P ALIMPSEST O FÍSICO Y NA TURAL , p. 8 6 6
18.1.1. Las formas en la definición del lugar: primeros fragmentos del espacio geográfico , p. 8 6 6
18.1.2. El agua en la constante urbana , p. 8 6 9
18.2. EL POBLAMIENT O DE PRIEGO: SIMBIOSIS TERRIT ORIO-CIUDAD , p. 8 7 5
18.2.1. Las evidencias de un poblamiento disperso , p. 8 7 5
18.2.2. Restos prehistóricos y romanos , p. 8 8 0
ÍNDICE DESGL OSADO
pág. 20
18.2.3. El asentamiento definitivo: la configuración urbana de Madinat Baguh , p. 8 8 1
18.2.4. La época bajomediev al , p. 8 8 5
18.2.5. El renacimiento de la ciudad , p. 8 9 0
18.2.6. La expansión urbana , p. 8 9 6
18.3. LA MORFOLOGÍA URBANA , p. 9 0 2
18.3.1. Las áreas morfológicas , p. 9 0 2
18.4. LOS USOS JUNT O AL ADARVE , p. 9 0 4
18.4.1. Las huertas en el patrimonio de lo urbano , p. 9 1 2
18.5. LOS CAMINOS Y LAS RUT AS DE LA CIUDAD , p. 9 1 4
18.5.1. El aceite en las rutas comerciales , p. 9 1 4
18.5.2. Los caminos ganaderos , p. 9 1 5
18.5.3. Los caminos en el nexo urbano , p. 9 2 4
18.6. LAS PIEZAS DEL P AISAJE EN LA IDENTIDAD COLECTIV A , p. 9 2 4
18.6.1. Unidades escénicas , p. 9 2 6
18.6.2. El área periurbana , p. 9 3 0
CU ART A P AR TE
CONCLUSIONES
19. CONCLUSIONES , p. 9 3 5
CONCLUSIONS
, p. 9 5 7
BIBLIOGRAFÍA Y FUENTES , p. 9 7 9
ÍNDICE DE FIGURAS Y T ABLAS , p. 9 9 5
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PRECEDENTES DE LA TESIS
UN CAMINO ENTRE LA DIMENSIÓN PROFESIONAL Y LA INVESTIGACIÓN
Puede parecer extr año que el interés por la investigación comience en
la madurez de una vida profesional llena de intensidad y satisfacciones
con la que hay una gr an afinidad por la materia que llevo a cabo .
P ersonalmente , para un profesional que pretende profundizar en
las pautas que guían el desarrollo de un tr abajo académico supone
un cambio profundo de todos los esquemas preconcebidos hasta el
momento , y además , entrar de nuevo en el mundo universitario , de
partida supone sentirme un extr año y ajeno a un ambiente que se
abandonó hace mucho tiempo .
El cambio del rol profesional al académico ha supuesto empezar desde
los cimientos en la adquisición de conocimientos , pautas y códigos
propios de la fundamentación de saberes óbices par a entender las
reglas que marcan una carrer a científica.
En esta etapa en la Escuela de Arquitectura de Sevilla las formas de
afrontar los retos académicos han marcado un lugar indeterminado
que he ocupado frente a las cuestiones personales sobre si soy
alumno o docente , y también, por parte de profesores , sobre el fondo
último del tardío interés por el mundo académico desde una disciplina
distinta a la Arquitectura.
PRECEDENTES DE LA TESIS
Un camino entre la dimensión profesional y la investigación
pág. 22
Esta T esis es la acumulación de muchas cosas , que inicialmente , sin
pretender llegar a formalizar un estudio de este r ango , viene a mostrar
el interés por la investigación que parte de un camino que conduce a
la Universidad como centro de conocimiento . El punto de partida de
este tr ayecto se encuentr a en la práctica profesional del urbanismo y
en un perfil poco habitual de geógr afo en labores del estudio y análisis
del desarrollo de las ciudades sobre el territorio , v alor ando las posibles
afecciones , impactos y propuestas de mejoras de las relaciones entre
el campo y la ciudad en expansión.
P or eso la T esis tiene una dimensión profesional de la que procedo
en la que busco una posición crítica del propio tr abajo realizado y
con ello poder observ ar también una vertiente “autocrítica” dada la
condición de “justificador” de la situación urbana y territorial creada
hasta el momento , por más que hay amos intentado minimizar los
impactos de los modelos de ciudad sobre el territorio .
P or ello , la vuelta a la Universidad es un reto en el se persiguen la
búsqueda de nuev as claves en las relaciones entre la ciudad y su
contexto , frente a los planteamientos anteriores que parten de un
urbanismo dominado por convenio y el desapego de las condiciones
territoriales . La búsqueda de una renovación de criterios y de conceptos
en el enfoque de la problemática urbanística, marcan el principal
motivo de regreso donde se procur a una actualización en la lectur a y
1 MACIAS RODRÍGUEZ, D. (2013). La ocupación clandestina del suelo no urbanizable en Andalucía. El caso de Utr era. Biblioteca Universidad de Sevilla.
en los argumentos , pero también estudiar nuevas metodologías que
proporcionen propuestas con sostén científico en un nuevo escenario
global que parece que camina hacia la necesaria sostenibilidad de la
ciudad y su metabolismo con el territorio .
Es importante señalar en este punto que la T esis tiene su génesis en
dos periodos docentes realizados en la Escuela Técnica Superior de
Arquitectur a de Sevilla y que ambos pueden explicar colectiv amente
los enfoques que se realizan en el tr abajo .
En un primer periodo , se realizó la XIII edición del Máster en
Urbanismo , Planeamiento y Diseño Urbano en el que se ha defendió
en 2013 el T rabajo Fin de Máster sobre la ocupación clandestina del
suelo no urbanizable en Andalucía 1 dirigido por el profesor Doctor
Daniel Antúnez T orres .
Después de esta primer a fase , se inicia un segundo periodo en la
construcción de unos fundamentos conceptuales sobre el objeto
concreto de la línea de investigación realizando la X edición del
Máster en Ciudad y Arquitectura Sostenibles .
El máster en Ciudad y Arquitectura Sostenibles , ha contribuido en la
construcción una mir ada sobre el urbanismo desde la arquitectur a
con un enfoque complejo que persigue una sostenibilidad “fuerte“
de los procesos y actuaciones que se desarrollan sobre el territorio . La
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pág. 23
sostenibilidad aplicada al metabolismo de la ciudad y el territorio han
sido en este periodo el centro neurológico , o en palabras del geógr afo
malagueño Alfredo Rubio “el cuadro de mandos“, sobre la que se ha
tejido un cuerpo conceptual que sostiene la complejidad planteada
entre la Geogr afía y el Urbanismo .
La asunción de estos conocimientos proporcionaron un compendio de
saberes básicos par a la elabor ación y defensa del trabajo fin de máster
titulado:
La construcción del v alor: del territorio cultural al espacio
geográfico 2
teniendo como director as a la doctor a María T eresa Pérez
Cano y la doctor a Blanca del Espino Hidalgo .
No obstante , si las inquietudes en el desarrollo de la profesión han
marcado un tr ayecto de regreso a la Universidad, las disciplinas de
Geogr afía y Urbanismo tienen un papel definitivo en la elección de la
temática al que se ha unido el P atrimonio en su más amplio espectro ,
el patrimonio urbano y el territorial.
2 MA CÍAS RORÍGUEZ, D. (2016). La construcción del valor: del territorio cultural al espacio geogr áfico. Claves urbanas y territoriales para la sostenibilidad de Puente Genil.
Biblioteca de la Universidad de Sevilla.
Con estas dos bases , la línea de investigación la centramos en tr aer a
la luz la personalidad de las ciudades desde las vinculaciones con el
territorio , todo ello en un contexto determinado de ciudades medias y
con una perspectiv a de contribuir a la sostenibilidad de los procesos
de gestación de las mismas .
El discurso que emana de ese tr abajo , es un recorrido conceptual
del
territorio al espacio geográfico
de la ciudad, y que además de
ser el gen de la presente T esis , ha revelado aspectos que deben ser
reconocidos en el argumento centr al: el valor cultur al y el patrimonio
territorial, convirtiéndose de este modo el patrimonio en otro de los
pilares fundamentales que se incorpor an al tr abajo .
P or tanto , en la T esis subyace la idea de la lectur a de un recorrido
que pretende llev ar a cabo una recomposición de v alores entre la
dimensión profesional y la faceta académica, entre los principios de
la Geogr afía, el Urbanismo y el P atrimonio , de modo que el resultado
pueda contribuir a un tr asv ase de saberes a favor del conocimiento .
Agradecimientos
.....a las tres rosas de Albaida por su apoyo
y comprensión. A mis padres .
Especialmente a Blanca del Espino Hidalgo y a María T eresa
Pérez Cano , por la confianza depositada en el desconocido ,
por la bondad que ofrecen y la natur aleza de su personalidad.
PRIMERA P ARTE
ALCANCE DE LA INVESTIGA CIÓN: OBJETIV OS , EST ADO DE LA CUESTIÓN Y MET ODOLOGÍA
Imagen de portada interior: cartografía de la villa de Rute elabor ada
por F rancisco Coelo . Fuente: Anuario Estadístico de Madoz, 1890.
PRIMERA P AR TE
ALCANCE DE LA INVESTIGA CIÓN: OBJETIV OS , EST ADO DE LA CUESTIÓN Y MET ODOLOGÍA
Las ciu dades h an vuel to la espa lda a sus ca m piñ as. P o-
dría n es tar en t era men te r odea das por a gua, qu e su eco-
no mía n o se dif eren ciaría gr an c osa.
J uillard (1961)
L a urbanizació n de l as cam piñ as en Eur opa occiden t al
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T esis Doctoral
pág. 29
1. INTRODUC CIÓN
3 HOBBES, T . (2009). Leviatán o la materia, forma y poder de un estado eclesiástico y civil. Editorial Alianza, Madrid.
Iluminismo
A comienzos del siglo XVII aparecier on en Alemania unos manifiestos que, bajo el sello de la «Rosa Cruz», anunciaban el amanecer de una nueva era de conocimiento y dominio sobre
la naturaleza. El iluminismo fue originalmente un movimiento fr ancés basados en estos movimientos y que lo formarían individuos que procedían principalmente de la clase media
entre finales del siglo XVII y principios del siguiente. Su desarr ollo coincide con el ascenso de la burguesía como clase con poder económico y político.
El Iluminismo se enmarca en lo que se vino a llamar el Absolutismo, específicamente el absolutismo del siglo XVIII, también denominado despotismo ilustr ado, que gobernó en Fran-
cia, Prusia, Inglaterra y España. Estos r egímenes fueron el resultado de ciertos cambios en la forma de gobernar como estr ategia para continuar manteniendo la dominación de las
sociedades de unas clases sobre otr as.
P ensar que la humanidad podía “escapar” a la naturaleza o “dominarla”
es una de las ilusiones que han car acterizado a la cultura occidental,
al menos a partir del Iluminismo . Aunque la relación hombre-medio
convertida en una prioridad par a la geografía y la urbanística pueda
parecer una idea reciente , ha estado presente desde la Antigüedad.
Según T homas Hobbes , filósofo inglés del siglo XVI, el pensamiento no
puede ser separ ado del objeto que piensa 3 . Manifiesta que los seres
humanos tienen necesidades materiales que pueden ser satisfechas
sólo mediante la extr acción de bienes naturales (los recursos), del
consumo de estos bienes (la mercadería) y de la eliminación de los
desechos , recuperándolos en el ciclo de la naturaleza misma (la
natur aleza como contenedor). La cuestión en esta introducción no es
PRIMERA P ARTE: AL CANCE DE LA INVESTIGACIÓN: OBJETIVOS, EST ADO DE LA CUES TIÓN Y METODOL OGÍA
Capítulo 1. Introducción
pág. 30
por qué la sostenibilidad del territorio y la ciudad se tr ansformó en una
prioridad en nuestros días , sino más bien, por qué dejó de serlo . No
nos puede sorprender que en estos años el “desarrollo sostenible” se
hay a transformado en el par adigma teórico y político dominante , dado
que las consecuencias de la relación hombre-medio sobre el territorio
se han constituido en uno de los temas principales de nuestro tiempo 4 .
Qué se ha entendido en el marco de la sostenibilidad por “desarrollo
urbano” no es menos difícil de plantear . P ar a satisfacer las necesidades
materiales e inmateriales de las personas ha sido necesario que la
sociedad organice en el territorio los sistemas de producción, de
circulación y de los asentamientos humanos . Sin embargo , a tenor
de la desigual relación entre acciones del hombre y medio con
objeto del desarrollo urbano , se inicia todo un abanico de opiniones
profundamente revelador as sobre la tensión entre la ciudad y el
territorio donde se asienta.
Las relaciones entre el hombre y el medio se enmarcan bajo el
par adigma campo-ciudad que expresamos mediante dos entes
reconocibles , el territorio y la ciudad, presentes a lo largo de toda
la T esis . Si bien las claves del tr abajo giran en torno a las relaciones
entre lo urbano y lo rur al, el motivo último al que se enfoca todas
las reflexiones lo centr amos en la parte del suelo rural que por las
relaciones y vinculaciones con lo urbano puede ser consider ado parte
4 BURGESS, R. (2003). Ciudad y sostenibilidad: desarrollo urbano sostenible.
Cuadernos de la CEP AL
, nº9, pp.193-214.
de la identidad de la ciudad.
Esta lectur a se lleva a cabo en claves de sostenibilidad mediante la
construcción del v alor de los espacios en transición entre lo urbano
y lo rur al que a la postre , se identifican con el espacio contextual
de las ciudades medias desde la interpretación de los fundamentos
siguientes:
• En relación a la sostenibilidad: como referente inmediato ,
el campo y la ciudad han oper ado en términos de
competencia por el suelo . Esta batalla ganada de antemano
por la "producción-ciudad" ha estimulado pretextos
sociales y desde la comunidad científica par a abogar por el
aprovechamiento inteligente y minor ación del consumo de
suelo como principal factor par a la sostenibilidad; podemos
decir , que en el horizonte se vislumbr a la convergencia e
integr ación de ambos hechos .
• En relación al patrimonio territorial: al suelo rur al en toda
su dimensión se le ha conferido un papel secundario en los
procesos de planificación y en la práctica se le ha concedido
un papel expectante . Sin embargo a la ciudad se le ha
dado un papel principal, gener adora de riqueza funcional,
esta última, de actividades económicas , lugar habitacional
LAS CIUD ADES MEDIAS EN EL SUR DE C ÓRDOBA. TRANSICIONES ENTRE L O URBANO Y L O RURAL
T esis Doctoral
pág. 31
y espacio de ocio . El lejano reconocimiento y banalización
de patrimonio del suelo rur al ha sido un hecho “regulado”
desde el planeamiento y su instrumentación, además de
cederse la competencia de su ordenación a otr as escalas
territoriales o sectoriales que pueden haber soslay ado su
contenido .
• En relación a los planteamientos de integr ación campo-
ciudad: los modelos urbano-territoriales usuales han
marcado en los últimos tiempos una división clar a entre
ambos espacios (lo urbano y lo rur al) con planteamientos
que de forma efectiv a han segregado el suelo rural y el
suelo urbano . La segregación ha convertido al suelo rur al
y su contenido en un espacio confinado y excluido de la
actividad de la ciudad entendida como lugar de encuentro ,
lugar identitario y lugar cultur al y a la postre concibiendo
al suelo rur al la significación de lugar expectante frente a
la ciudad. Es en la periferia donde el desencuentro se hace
más evidente , por ello , la justa importancia del patrimonio
debe ser algo más que un ente pasivo . En el contexto
de una apuesta por planteamientos de integr ación, es
necesario huir de la segregación y la exclusión como forma
más efectiv a para alcanzar una verdader a simbiosis en el
discurso campo-ciudad.
• En relación a la actividad urbanística: se ha llev ado a cabo
una clar a separación técnica, instrumental y jurídica del
campo y la ciudad. Bajo el par adigma de la planificación
urbana se ha desarrollado desde la Ley de Suelo de 1956
la instrumentación urbanística que ha sido utilizada
como oper ador principal de regulación urbanística en los
municipios españoles y andaluces consecuentemente . Entre
sus fines se encuentr an el ordenar y regular el conjunto de
espacio municipal, no solo de la ciudad, sino también el
suelo que se clasifica como no urbanizable –a la postre
suelo rur al- o excluido del proceso de urbanización.
1.1. L OS C ONTE X T OS URBANOS C OMO OBJET O DE ESTUDIO: E L ESP A CIO G EO G R Á FI CO
La intensidad del fenómeno urbano en la actualidad, hace
imprescindible una reflexión profunda sobre lo que la ciudad es , así
como sobre los cambios de sentido que se han ido produciendo y
se siguen oper ando en estos momentos en las distintas relaciones
PRIMERA P ARTE: AL CANCE DE LA INVESTIGACIÓN: OBJETIVOS, EST ADO DE LA CUES TIÓN Y METODOL OGÍA
Capítulo 1. Introducción
pág. 32
entre los factores que tejen el ámbito de lo urbano . Las dependencias
vitales socio-económicas y cultur ales entre la base territorial y los
asentamientos humanos parecen que han estado presentes a lo largo
de la Historia (Figur a 1). En un momento contemporáneo de coyuntura
socio-económica global, cuando se aprecia en la planificación
urbanística un desprendimiento del medio y del tejido territorial, las
políticas urbanas y ambientales se encaminan hacia la recomposición
de v alores abogando por la sostenibilidad en el desarrollo urbano
mediante la vigencia de un reconocimiento de los vínculos entre el
campo y la ciudad.
Lo rur al y lo urbano tienen un peso específico cuando se ponen en
juego las plusv alías que , en el planeamiento urbanístico , se derivan del
tr azado de las líneas de delimitación del suelo urbano o urbanizable .
Uno de los motores del nuevo modo de producción informacional 5 es
justamente la propia producción y reproducción de la ciudad, y de ahí
se inicia uno de los conflictos que se desarrollan en torno a la fronter a
física y cultur al entre lo rural y lo urbano .
En un marco acotado de la planificación urbana reciente y de políticas
emergentes sobre sostenibilidad global, el tema de la presente T esis se
centr a en estudiar el paradigma campo-ciudad en el que se entiende ,
que la personalidad de las ciudades está constituida al menos por
5 CAS TELLS, M. (2001) La ciudad informacional. T ecnologías de la información, estructur ación económica y el proceso urbano-regional. Alianza: Madrid.
6 FERNÁNDEZ SALINAS, V . (2007). P aisaje urbano en las ciudades medias.
PH Boletín del Instituto Andaluz del P atrimonio Histórico
, nº 63, pp. 42-91.
una relación con el territorio . Bajo esta temática, el objetivo del
tr abajo es hacer una reflexión sobre la contribución de los contextos
urbanos a la identidad y el v alor de las ciudades medias . Este espacio
geog ráfico del núcleo urbano se reconoce como pieza del territorio
que se encuentr an en transición entre el hecho urbano y el hecho
rur al, sobre los que se aspira conocer su bagaje cultur al como parte
de la personalidad de la ciudad.
La mir ada desde fuera hacia dentro —desde el territorio a la
ciudad— pretende ir más allá del estudio de la localiza ción, el sitio
o el emplazamiento que ocupa la urbe , a los que se les confiere
una frecuente e importante repercusión en la geogr afía descriptiva
clásica, se aspir a además a la construcción cultural de los escenarios
urbanos , a ponder ar el significado de estas piezas en el orden y en la
personalidad urbana.
A tenor de esta lectur a de la ciudad en la que se vincula su identidad
al territorio , el geógr afo Víctor F ernández Salinas , en sus ricas
aportaciones sobre el paisaje urbano de las ciudades medias 6 , incide
en la necesidad de conocer la personalidad urbana y su relación con el
territorio "par a no perder los valores intangibles que les son propios":
En la aparente simpleza de líneas , colores y tramas que se
LAS CIUD ADES MEDIAS EN EL SUR DE C ÓRDOBA. TRANSICIONES ENTRE L O URBANO Y L O RURAL
T esis Doctoral
pág. 33
yuxtaponen en armonía y se integr an en formas netas en los
fértiles terrenos de las campiñas y en las serr anías interiores ,
suby ace un calculado , antiguo y rico sistema de relaciones
y v alores intangibles que se hacen visibles a partir de los
elementos físicos que conforman estas localidades: desde
la conformación de sus plazas a los materiales y técnicas de
techado . El desconocimiento de esta compleja personalidad
urbana y su relación con el territorio llev a a que muchas
localidades de interior pierdan o menoscaben precisamente
aquello que está en lo más hondo de su personalidad.
En el tr abajo , adquiere especial relev ancia el sur de la provincia de
Córdoba como ámbito sobre el que se emplazan las ciudades medias ,
al estar dominado por situaciones paisajísticas híbridas entre los
ámbitos de Campiña y de las sierr as Subbética. En este espacio de
mezcolanzas , se llev a a cabo una lectur a de los códigos territoriales en
claves cultur ales sobre las que se sitúan las ciudades de Puente Genil,
Cabr a y Priego de Córdoba, señaladas en los casos de estudio a fin de
profundizar en las manifestaciones que el contexto tiene en la ciudad
y su tr atamiento en el proceso de colonización urbana.
La diferencia de escala y de dinámicas de lo urbano y lo rur al hacen
que se acoten dos ventanas tempor ales . P or un lado en el ámbito
subregional o comarcal que atiende a las v ariables sustantivas que lo
definen cultur almente . P or otr a, el análisis de las ciudades se limita a Figura 1: La ciudad natural del monte Athos de Dinócrates , según la representación
alegórica de Fischer von Erlach en 1721.
PRIMERA P ARTE: AL CANCE DE LA INVESTIGACIÓN: OBJETIVOS, EST ADO DE LA CUES TIÓN Y METODOL OGÍA
Capítulo 1. Introducción
pág. 34
los hechos de inv asión del contexto urbano y de planificación urbana
que han oper ado en este espacio hasta hoy .
P or tanto , la T esis aborda la personalidad urbana y su simbiosis con
el territorio bajo la temática campo-ciudad a la luz de los v alores
intangibles indicados y en un momento en el que se apuesta por
las políticas urbanas y los modelos de planificación municipal con
estr ategias que fomentan las alianzas de identidad con el territorio
como base de la sostenibilidad urbana. Se centr a la investigación por
tanto , en los contextos urbanos de ciudades medias como objeto de
estudio , afrontando este espacio desde las marcas territoriales que
definen y conceden a la ciudad reconocerse en el lugar que ocupan.
1. 2 . MO TI V AC IÓN Y JUSTI FIC A CIÓN
El interés por una reflexión sobre el par adigma campo-ciudad parte
del tr abajo desarrollado en la biografía profesional, principalmente
en la ev aluación y justificación de modelos de planificación de las
ciudades en Andalucía que en este punto podemos formular en crítica
y “autocrítica” del ejercicio propio . En estas labores , observ ar al
territorio como un simple lugar de expansión, es aceptar la pérdida
de v alores y el fracaso del contenido cultur al de un territorio frente al
interés del mercado inmobiliario , la consolidación de una sistemática
respaldada por la normativ a y de modelos de expansión urbana que
levitan sobre un tejido territorial.
T ambién adquiere especial importancia en la justificación, no sólo el
papel de la ciudad par a la sostenibilidad del territorio , sino la función
que debe representar el territorio par a la construcción del valor de la
ciudad.
En este sentido , F ernando Chueca Goitia recuerda que “par a pulsar el
gr ado de cultura de una nación el mejor índice es comprobar cómo se
desarrollan sus ciudades . Si en el desarrollo preside el caos , el crudo
juego de los intereses económicos , el desprecio por el pasado , el afán
de la novedad por la novedad, es señal evidente de que por debajo
de las apariencias , más o menos progresivas , existe un gran v acío
LAS CIUD ADES MEDIAS EN EL SUR DE C ÓRDOBA. TRANSICIONES ENTRE L O URBANO Y L O RURAL
T esis Doctoral
pág. 41
1. INTR ODUCTION
3 HOBBES , T . (2009). Leviathan or the materia, form and power of an ecclesiastical and civil state . Alianza: Madrid.
Illusionism
At the beginning of the seventeenth century appeared in Germany manifestos that, under the seal of the “Rose Cross”, announced the dawn of a new era of knowledge and
dominion over nature . The Illusionism w as originally a F rench movement based on these movements and would form individuals who came mainly from the middle class be-
tween the end of the seventeenth century and the beginning of the next. Its development coincides with the rise of the bourgeoisie as a class with economic and political power .
T he Illusionism is fr amed in what came to be called Absolutism, specifically eighteenth-century absolutism, also called enlightened despotism, which ruled in F r ance , Prussia,
England and Spain. T hese regimes were the result of certain changes in the way of governing as a strategy to continue maintaining the domination of societies of some classes
over others .
T o think that humanity could “escape” nature or “dominate it” is one
of the illusions that have char acterized western culture , at least since
Illusionism. Although the man-environment relationship converted in
a priority for geogr aphy and urban planning may seem a recent idea,
it has been present since ancient times .
According to T homas Hobbes , english philosopher of the sixteenth
century , thoughts can not be separated from the object it thinks 3 . He
states that human beings have material needs that can be satisfied
only by the extr action of natural resources (resources), the consumption
of these goods (merchandise) and the disposal of w astes , recovering
them in the cycle of nature itself (nature as container). T he issue in
this introduction is not why territory and city sustainability became a
priority now adays , but r ather why it ceased to be so . It is not surprising
that in these years "sustainable development" has become in a
dominant theoretical and political par adigm, as the consequences of
the man-environment relationship on the territory have become one
PRIMERA P ARTE: AL CANCE DE LA INVESTIGACIÓN: OBJETIVOS, EST ADO DE LA CUES TIÓN Y METODOL OGÍA
Capítulo 1. Introducción
pág. 42
of the main subjects of our time 4 .
What has been understood in the context of sustainability for “urban
development” is no less difficult to r aise . In order to satisfy material
and immaterial needs of people , it has been necessary for society
to organize in the territory the production, circulation and human
settlements systems . However , due to the unequal relationship
between man actions and environment for the purpose of urban
development, a whole r ange of deeply revealing opinions begins , on
the tension between the city and the territory where it is based.
T he relationships between man and the environment are fr amed
under the countryside-city par adigm that we express through two
recognizable entities , the territory and the city , present throughout
the entire thesis . Although the k eys of this work are centred in the
relationship between the urban and the rur al, the ultimate motive to
which all the reflexions are focused in the part of the rur al land that,
through relations and connections with the urban, can be considered
part of the city identity .
T his reading is carried out in sustainability k eys by the value construction
of the spaces in tr ansition between the urban and the rural that in
the end, are identified with the contextual space of the medium-sized
cities from the interpretation of the following foundations:
4 BURGESS, R. (2003). City and sustainability: sustainable urban development.
Cuadernos de la CEP AL
, nº9, pp.193-214.
In relation to sustainability: as an immediate reference , the countryside
and the city have oper ated in terms of competition for the land.
T his battle won in adv ance by the “production-city” has stimulated
social pretexts and from the scientific community to advocate for
intelligent use and reduction of land consumption as the main factor
for sustainability; we can say that on the horizon the convergence and
integr ation of both facts can be seen.
In relation to territorial heritage: the rur al land in its entire dimension
has been given a secondary role in planning processes and in pr actice
has been given an expectant role .. However the city has been given
a leading role , gener ator of functional wealth, economic activities ,
housing and leisure space . T he distant recognition and trivialization
of rur al land heritage has been a “regulated” fact from the planning
and its instrumentation, in addition to give the competence of its
management to other territorial or sectorial scales that may have
ignored its content.
In relation to the approaches of countryside-city integr ation:: the usual
urban-territorial models have mark ed in recent times a clear division
between both spaces (urban and rur al) with approaches that have
effectively segregated the rur al and the urban land. Segregation has
turned rur al land and its contents into a confined space and excluded
from the activity of the city , understood as a place of encounter , identity
LAS CIUD ADES MEDIAS EN EL SUR DE C ÓRDOBA. TRANSICIONES ENTRE L O URBANO Y L O RURAL
T esis Doctoral
pág. 43
and cultur al place , and finally conceiving rur al land the meaning of an
expectant place in compare to the city . It is in the periphery where the
disconnection becomes more evident, therefore , the just importance
of the heritage must be something more than a passive entity . In the
context of a commitment to integr ation approaches , it is necessary
to escape from segregation and exclusion as a more effective w ay to
achieve a true symbiosis in the countryside-city discourse .
In relation to the urban activity: there has been a clear technical,
5 CAS TELLS, M. (2001) The informational city . Information technologies, economic structuring and the urban-r egional process. Alianza Editorial: Madrid.
instrumental and legal separ ation of the countryside and the city .
Under the par adigm of urban planning it has been developed, since
the 1956 Land Law , the urban planning instrumentation that has been
used as the main oper ator of urban regulation in the Spanish and
Andalusian municipalities accordingly . Among its aims are to order
and regulate the set of municipal space , not only the city , but also the
land that is classified as non-urbanizable - in the end rur al land - or
excluded from the urbanization process .
1.1. THE URB A N C ONTE X T S A S A STUD Y OBJECT : THE GE OGR APHICA L SP A CE
T he intensity of the urban phenomenon now adays , mak es it essential
deep reflections on what the city is , as well as the changes of meaning
that have tak en place and continue to oper ate at the moment in the
different relations between the factors that weave the urban area. T he
vital socio-economic and cultur al dependencies between the territorial
base and human settlements seem to have been present throughout
history (Figur a 1). In a contemporary moment of global socio-
economic conjuncture , when in urban planning is seen a detachment
of the environment and the territorial fabric, urban and environmental
policies are directed tow ard the recomposition of values advocating
for sustainability in urban development through the v alidity of a
recognition between urban-rur al linkages .
Rur al and urban have a specific weight when the added value that,
in urban planning, derives from the layout of the delimitation lines
of the urban or urbanizable land. One of the engines of the new
informational production mode 5 is precisely the production itself and
reproduction of the city and from there begins one of the conflicts that
are developed around the physical and cultur al frontier between rural
and urban.
PRIMERA P ARTE: AL CANCE DE LA INVESTIGACIÓN: OBJETIVOS, EST ADO DE LA CUES TIÓN Y METODOL OGÍA
Capítulo 1. Introducción
pág. 44
In a limited fr amework of recent urban planning and emerging policies
on global sustainability , the theme of this thesis focuses on studying
the countryside-city par adigm in which it is understood that the
personality of the cities is constituted by at least one relationship with
the territory . Under this theme , the objective of the research is to mak e
a reflexion on the contribution of urban contexts to the identity and
v alue of medium-sized cities . T his geogr aphical space of the urban
nucleus is recognized as part of the territory that are in tr ansition
between the urban fact and the rur al fact, on which it aspires to know
its cultur al baggage as part of the personality of the city .
T he look from the outside to the inside - from the territory to the city
- intends to go beyond the study of the location, site or emplacement
that occupies the city , which are given a frequent and important
impact on the classical descriptive geogr aphy , we also aspire to the
cultur al construction of urban scenarios , to ponder the meaning of
these pieces in the order and in the urban personality .
According to this reading of the city in which its identity is link ed
to territory , the geographer Víctor F ernández Salinas , in his rich
contributions on urban landscape of the medium-sized cities 6 ,
establishes the need to know the urban personality and its relation
with the territory “so as not to lose the intangible v alues that are
theirs”:
6 FERNÁNDEZ SALINAS, V . (2007). Cityscape in the medium-sized cities.
PH Boletín del Instituto Andaluz del P atrimonio Histórico
, nº 63, pp. 42-91.
In the apparent simplicity of lines , colors and plots that are
juxtaposed in harmony and integr ated into net forms in the fertile
lands of the countryside and in the interior hills , lies a calculated,
ancient and rich system of relations and intangible v alues that are
visible from the physical elements that conform these localities: from
the conformation of their squares to the materials and techniques
of roofing. T he ignor ance of this complex urban personality and its
relation with the territory leads to many localities of the interior
loose precisely that which is deep in their personality .
In the research, the south of the province of Córdoba acquires special
relev ance as an area on which the medium-sized cities are located,
being dominated by hybrid landscape situations between the areas
of Campiña and the Subbética mountain r anges . In this space of
miscellanies , a reading of the territorial codes in cultur al k eys is carried
out on which the cities of Puente Genil, Cabr a and Priego de Córdoba
are located, indicated in the cases of study in order to deepen the
manifestations that the context has in the city and its treatment in the
process of urban colonization.
T he difference in scale and dynamics of the urban and the rur al mak e
two tempor ary windows . On one hand, at the subregional or regional
level, it attends to the substantive v ariables that define it culturally .
On the other hand, the analysis of the cities is limited to the facts
LAS CIUD ADES MEDIAS EN EL SUR DE C ÓRDOBA. TRANSICIONES ENTRE L O URBANO Y L O RURAL
T esis Doctoral
pág. 45
of inv asion of the urban context and of urban planning that have
oper ated in this space until today .
T herefore , the thesis approaches the urban personality and its
symbiosis with the territory under the countryside-city theme of the
indicated intangible v alues and at a time when it is committed to
urban policies and municipal planning models with str ategies which
encour age identity alliances with the territory as the basis of urban
sustainability . Research is therefore centered in the urban contexts of
medium-sized cities as an object of study , confronting this space from
the territorial marks that define and confer the city to recognize in the
place they occupy .
1. 2 . MO TI V A TION AND JUSTI FIC A TION
T he interest for a reflexion on the countryside-city par adigm starts from
the work developed in professional biogr aphy , mainly in the ev aluation
and justification of planning models of the cities in Andalucía that in
this point we can formulate in criticism and “self-criticism” of the own
exercise . In these tasks , to observe the territory as a simple place of
expansion, is to accept the loss of v alues and the failure of the cultural
content of a territory against the interest of the real estate mark et,
the consolidation of a systematics back ed by the norms and models of
urban expansion that levitate on a territorial fabric.
T he role of the city for the sustainability of the territory , but also the
role that the territory should represent in the construction of the v alue
of the city , is also of special importance in the justification.
In this sense , F ernando Chueca Goitia recalls that “to push the degree
of culture of a nation the best index is to see how their cities are
developed. If chaos presides in the development, the crude game of
economic interests , the contempt for the past, the desire of novelty
Figura 1: T he natural city of Mount Athos of Dinócrates , according to the allegorical
representation of Fischer von Erlach in1721.
PRIMERA P ARTE: AL CANCE DE LA INVESTIGACIÓN: OBJETIVOS, EST ADO DE LA CUES TIÓN Y METODOL OGÍA
Capítulo 1. Introducción
pág. 46
for novelty , is a clear sign that beneath appearances , more or less
progressive , there is a great cultur al void” 7 .
T he motiv ation and justification of the study has a base focused from
the following aspects:
In relati on to t he trans ition of the urban and rural fac t
Broadly speaking, Bernard Kayser stated in 1972 that countryside-city
relationship systems had experimented some modifications-almost
mutations-that would lead to the absorption of the city’ s context by the
urban sw arm within a unitary system and no longer complementary . 8
T he urban activity that has been pr acticed in recent times has been
forging a whole appeal from the scientific community about the need
to consider territorial v alues in the expansion of the city , in which
it has inherited an urban-territorial reality with serious pathologies ,
caused among other aspects , by the abuse of resources mainly 9 .
T his has contributed to the use of urbanism as an element of
municipal financing and the articulation of an amalgam of urban and
environmental instruments that came to “bless” the correct legality of
urban growth.
7 CHUECA GOITIA, F . (1998). Brief History of Urbanism. Alianza Editorial.
8 KA YSER, B. (1972). The rur al space and the new system of rural-urban relations.
Revista de Geografía
, Universidad de Barcelona, vol. VI, nº 2, pp. 209-217.
9 MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE (2010). White book of sustainability in urban planning.
T oday , far from favoring a recomposition of v alues that allows us to
look at the capacity of reception of the territories adapting to their
criteria, it seems that it has not managed to change the intentions
of the real estate mark et for the future and possibly neither the
Local Corpor ations , in a w ay , continue to fuel the hope of a return to
previous years .
In this atmosphere of certain conformity and comfort, we must
maintain a regener ative attitude that from the scientific production
and convergence of interests , we undertak e a renewal of the
procedur al and instrumental bases that lead to a recognition of the
city in its place , the personality of it is from the territory and the pieces
in tr ansition object of occupation.
Cultural Su st ainabilit y
At the beginning of the twenty-first century , are many and transcendental
the challenges that urbanism represents for the environmental, social,
economic and cultur al crisis that starts in the incoherent relation of
the global city to the environment where it is based. As stated at the
Rio Summit in 1992, “the battle for sustainability will be decided
in cities”, if we consider that today , approximately half the world’ s
LAS CIUD ADES MEDIAS EN EL SUR DE C ÓRDOBA. TRANSICIONES ENTRE L O URBANO Y L O RURAL
T esis Doctoral
pág. 47
population is urban, and that this percentage will continue to rise in
the coming decades , it seems clear the need to know and assimilate
the v alues of a territory on which the city expands , as well as being
more effective in the instruments and management of it.
T he interest from the cultur al sustainability can motivate a tr ansversal
vision of the city in its environment that allows us to abound in the
meaning that the territory gives to the urban, a look from outside ,
that can reveal us the role of the site , but also the possible cultur al
v alues and identity manifestations of the city context. T hese concepts
of tr ansversality and relation of a work area of the south of Córdoba,
we must emphasize them in favor of the cultur al, patrimonial and
sustainable sense of the spaces in tr ansition interpreted in k eys of
accumulation of the urban and territorial v alue .
In contempor ary times , where new information technologies and the
development of large tr ansport infrastructures mak e it difficult to
distinguish between the urban environment and the rur al space , it
is necessary to cooper ate with the positive synergies that from urban
planning and research are produced to guar antee the vocation of the
territories and contribute to the respect of the heritage .
It is precisely the type of cultur al sustainability and transversal vision
that motiv ate the search for knowledge that strongly contribute to
accept the limitations and capacities of the environment, specifically
of urban contexts .
Medium-sized cities and case studies
T he study of cities , from their conformation to the most recent times
in which we could call the “globalized postmodern er a”, has been
a reason for research both for the processes that tak e place in them
and for the synergies they gener ate In the rest of natural and artificial
systems .
T he categories of Medium-sized Cities have also been revealed in the
last decades as an object of research for bringing together these urban
and territorial v alues but also socio-economic and cultural v alues . It is
possible to recognize that most of them have an inscription closely
link ed to the territory by the exploitation of the same lik e resource
and by an urban entity that proceeds in good part of the tr aits of the
territory that have been occupied since its foundation. In this type of
cities in Andalucía we can find samples of character and knowledge
tr ansfer between the aspects of the natural and cultur al territory and
the expression of the city .
T herefore , the urban and territorial qualities have been k eys in the
choice of Puente Genil, Cabr a and Priego de Córdoba in the case
studies . Among the assets that lead to highlight the interest in these
three cities , it is worth noting:
T he location in which it is understood its specific location in a
certain place . Puente Genil is inscribed on the banks of its river ,
Cabr a on the slopes of the Subbética mountain range and Priego
PRIMERA P ARTE: AL CANCE DE LA INVESTIGACIÓN: OBJETIVOS, EST ADO DE LA CUES TIÓN Y METODOL OGÍA
Capítulo 1. Introducción
pág. 48
de Córdoba occupying the par amo of the same mountain range ,
which is conferred a frequent and important impact on the urban
form.
T he situation for the notion of the space in which they are
inscribed, perceived this , by the relative position respect to other
facts . T he three urban centers are located in different positions by
the physiogr aphic areas of meadow , countryside and mountain
r ange that relate them to the functionality .
T he urban dynamism in the proactivity of the formation of a
fabric on the context in which they are located. T his fact allows
to obtain information in the three cases for the analysis of recent
reality . T oday they are references within the Andalusian urban
system for the hier archy and also for the services for the rest of
urban centers .
A historical linkage of settlements that have become cities in
a long-term evolutionary process . In these have maintained an
intense relation between the activity of the city and the territorial
resources , mainly until the end of the nineteenth century .
T he heritage content of the urban centers and the v alues that
contribute from a territorial vision, mak e the three cities in
the indicated location and situation, object of investigation in
compar ative terms within the same administrative provincial
area.
T herefore , the choice of the medium-sized cities and in particular
the three urban centers , focus from the equilibrium in the
indicated terms and, on the contr ary , for being located in the
difference of cultur al landscapes in a relatively small space in the
south of the province of Córdoba.
1. 3 . THE FI ELD: C AMPIÑA AND SUB BÉ TIC A C ORDOBESA
T he process for choosing the area is mark ed by the decision to address
a territorially complex space in tr ansition between the urban and
the rur al that have the singularity of housing hybridizations of the
territorial fabric, in order to establish, a behavior in the context of
the city . With these premises , the south of the province of Córdoba
in the Andalusian region is positioned in a hybrid environment of the
landscapes of V ega and Campiña of the Genil river , High Campiña and
the Subbéticas mountain r anges .
T he environments defined by each of the landscapes , respond to the
cultur al character of a space and that in a relatively short distance , a
relev ant physiographic diversity is concentr ated in the same territorial
LAS CIUD ADES MEDIAS EN EL SUR DE C ÓRDOBA. TRANSICIONES ENTRE L O URBANO Y L O RURAL
T esis Doctoral
pág. 49
Figura 2: Field of study: municipalities in the south of the province of Córdoba. Source: own elaboration from the IECA.
PRIMERA P ARTE: AL CANCE DE LA INVESTIGACIÓN: OBJETIVOS, EST ADO DE LA CUES TIÓN Y METODOL OGÍA
Capítulo 1. Introducción
pág. 50
container .
T herefore , the choice of the scope of work is of interest because of
the complexity of hosting stimuli and territorial features on which are
inscribed a type of cities with a certain agr arian roots so that can
be assess on one hand, the cultur al conformation on a scale where
territorial par ameters operate and, on the other hand, in case studies ,
observe the urban responses to these physical, natur al and socio-
economically hybrid environments .
T he municipalities that integr ate the cultural field are the following
(Figur a 2):
– Aguilar de la F ronter a
– Almedinilla
– Baena
– Benamejí
– Cabr a
– Carcabuey
– Doña Mencía
– Encinas Reales
– Fuente Tójar
– Iznájar
– Lucena
– Luque
– Montilla
– Monturque
– Moriles
– Nuev a Carteya
– P alenciana
– Priego de Córdoba
– Puente Genil
– Rute
– Zuheros .
LAS CIUD ADES MEDIAS EN EL SUR DE CÓRDOBA. TRANSICIONES ENTRE L O URBANO Y L O RURAL
T esis Doctoral
pág. 51
2. OBJETIV OS DE L A INV E STIGA CIÓ N
Esta tesis parte de una tr ayectoria profesional a un espacio investigador
donde se han ido incorpor ando los conocimientos propios de la
Geogr afía y las bases de la formación superior .
Los objetivos que aquí planteamos , están orientados a conseguir en
primer a instancia el objeto del tr abajo , así como a nivel operativo ,
perseguimos aportar conocimiento sobre la temática y a mencionada.
Se aspir a por tanto como objetivo final, a sentar unas bases
conceptuales par a una próxima y deseable lectur a que llevada a la
práctica del urbanismo permita significar la consider ación de los r asgos
territoriales en los proyectos de las ciudades medias en Andalucía.
En afinidad a los fundamentos anteriores , se establecen unos
objetivos gener ales en los que se desarrolla la línea de investigación y
de natur aleza específica con indicación de los casos de estudio:
Objetivos Generales
— Iniciar una línea de investigación desde las
tr ansdisciplinariedad del Urbanismo , la Geografía y el
P atrimonio que cuestione el papel de los vínculos del
territorio y las ciudades .
— En segundo lugar , el objetivo gener al de la T esis pretende
PRIMERA P ARTE: AL CANCE DE LA INVESTIGA CIÓN: OBJETIVOS, ESTADO DE LA CUESTIÓN Y METODOL OGÍA
Capítulo 2. Objetivos de la Investigación
pág. 52
reflexionar sobre el cambio de rumbo que ha de oper ar
en el planeamiento urbano y la planificación territorial
con la finalidad de reorientar el destino de los contextos
urbanos . En esta línea se pretende aportar a los futuros
planteamientos urbanísticos , fundamentos conceptuales
y teóricos par a la sostenibilidad del desarrollo de las
ciudades desde los instrumentos urbanísticos .
— Finalmente en este apartado , se quiere aportar conocimiento
en el par adigma campo-ciudad sobre las cualidades del
territorio que permitan contribuir a la sostenibilidad fuerte
desde el estudio y puesta en relev ancia de sus posibles
relaciones . Este objetivo general, de clara orientación
propositiv a, se estructura en dos niveles de reflexión en el
que por un lado se busca la sostenibilidad del territorio y
de las ciudades medias mediante la construcción del v alor
que unen a ambas realidades . Y por otro , avanzar en el
reconocimiento de los v alores urbanos en las ciudades
medias gener ados como respuesta a los r asgos del
territorio .
Objetivos Específicos
— Elabor ar una cartogr afía cultural del sur de la provincia de
Córdoba en base al contenido patrimonial del suelo rur al
y del sistema de asentamientos de las villas y las ciudades
que colonizan el ámbito de tr abajo .
— Construir un registro de enfoques par a la definición de
las vinculaciones entre los escenarios territoriales de
la Campiña Alta y sierr as Subbéticas y los escenarios
contextuales de los asentamientos urbanos .
— Delimitar las piezas que se encuentr an en tr ansición
entre lo urbano y lo rur al a fin de delimitar los espacios
geográficos de las ciudades medias a partir del anterior
objetivo , es decir , de los enfoques que contribuyen a definir
las relaciones entre escalas territoriales y urbanas .
— Concretar en los casos de estudio los fr agmentos y piezas
que funcionan con ambiv alencia (entre lo urbano y lo
rur al) en la identidad de la ciudad y en su consider ación
patrimonial.
LAS CIUD ADES MEDIAS EN EL SUR DE CÓRDOBA. TRANSICIONES ENTRE L O URBANO Y L O RURAL
T esis Doctoral
pág. 53
3. EST AD O DE L A CU ESTIÓN
10 DE LA BLA CHE, P . V . (2015). Principes de géogr aphie humaine. Publicado por Emmanuel de Martonne. ENS Éditions.
El estudio de las ciudades y de la tr ansición entre lo urbano y lo rur al es
un tema tan sugerente como amplio y prolijo en la liter atur a científica.
Se presume la imposibilidad de abordarse por una sola persona, si
se tiene en cuenta la masa de saberes que habría de acumular , por
ello centr amos el estudio en el espacio donde la ciudad adquiere una
personalidad desde lo rur al.
Nos interesa una aproximación desde la Geogr afía y la Urbanística por
sus componentes y aportaciones sobre las claves humanas , políticas ,
cultur ales y prácticas . Así Vidal de la Blache desde la Geogr afía
Humana aporta interesantes reflexiones sobre el lugar que ocupan las
ciudades y la construcción del emplazamiento en el que vincula a la
urbe a los v alores estr atégicos del territorio en función de la actividad
productiv a y económica 10 :
La natur aleza prepar a el sitio , y el hombre la organiza
de tal maner a que satisfaga sus necesidades y deseos;
desde la economía: en ninguna civilización la vida
PRIMERA P ARTE: AL CANCE DE LA INVESTIGA CIÓN: OBJETIVOS, ESTADO DE LA CUESTIÓN Y METODOL OGÍA
Capítulo 3. Estado de la Cuestión
pág. 54
ciudadana se ha desarrollado con independencia del
comercio y la industria.
En un mero repaso a las consider aciones de la ciudad desde la
política, según Aristóteles , entiende que es un concepto moral, no
demográfico , geográfico o ecológico 11 ; desde la sociología Mumford
consider a la ciudad en representación de la forma y el símbolo de una
relación social integr ada 12 .
Ortega y Gasset desde el arte y la arquitectur a aporta una diferencia
entre natur aleza y ciudad, considerando a esta como una creación del
hombre abstr acta y artificial 13 :
La ciudad es un ensayo de secesión que hace el
hombre par a vivir fuer a y frente al cosmos , tomando de
él porciones selectas y acotadas .
Centr ando el estado de la cuestión en el tema y objeto de estudio ,
es decir , el par adigma campo-ciudad en el que se entiende , que la
personalidad de las ciudades está constituida al menos por una
relación con el territorio , el panor ama sobre la investigación en esta
11 GODOY , O. (1993). Antología de la P olítica de Aristóteles.
Estudios Públicos
, nº50, pp. 1-61.
12 MUMFORD, L. (2016). The culture of cities. L ondon: Open Road Media.
13 AL ONSO PEREIRA, J .M. (2000). Introducción a la historia de la arquitectur a: de los orígenes al siglo XXI. Madrid: Reverté.
materia, del que podemos consider ar a la ciudad como una de las
partes más activ as sobre el territorio , la abordamos atendiendo a la
incidencia y la relev ancia de su espacio geográfico en sus diferentes
perspectiv as . Bajo estas claves , las respuestas a las transiciones entre
lo urbano y lo rur al se toman como eje conductor que cose cada
uno de los apartados del estado de la cuestión sobre las recientes
investigaciones y aportaciones .
A tenor de lo anterior , se hace una síntesis de la producción científica
de las materias tr ansversales a este objeto , considerando un periodo
reciente de desarrollo urbano y ordenación urbanística. Como se ha
mantenido , las bases que fundamentan el estado de la cuestión no
se encuentr an sujetas a un cuerpo específico de investigación o r ama
disciplinar concreta, principalmente , por la ausencia de un enfoque
tr ansversal que tenga por objeto de estudio el espacio geográfico
compartido entre la ciudad y el campo en la tipología andaluza de
ciudades medias . P or ello , realizamos un acercamiento desde las
diferentes orientaciones teóricas y prácticas , y desde la complejidad
interdisciplinar que engloba materias del urbanismo , la geografía
y el patrimonio como r amas de conocimiento e interpretación par a
obtener un punto de partida plur al y claro que nos permita progresar
con la certidumbre suficiente en el desarrollo del tr abajo .
LAS CIUD ADES MEDIAS EN EL SUR DE CÓRDOBA. TRANSICIONES ENTRE L O URBANO Y L O RURAL
T esis Doctoral
pág. 55
3 .1 . APRO XIM A CIÓN DES DE L A INVESTIGAC IÓN
En las ciudades se vienen cuestionando por las diferentes disciplinas
sobre las estr ategias que mejor se adaptan y contribuyen a la
sostenibilidad cultur al y patrimonial. Una de las respuestas es la
defensa de nuev as estr ategias urbanas par a su desarrollo y que
es planteada en la tesis doctor al de Sergio Campos Sánchez 14 . Su
aportación está focalizada desde la forma y la arquitectur a de las
ciudades medias andaluzas que vienen a manifestar la necesidad de
formular criterios de sostenibilidad de los contextos territoriales de las
ciudades (Figur a 3). P or un lado entiende
la forma
como el resultado
de la cristalización en el territorio de la inter acción entre natur aleza,
actividades e infr aestructur as , que explicaría desde los procesos
acumulativos parte de las claves del espacio geográfico:
— Su origen en el pasado , atendiendo de manera sesgada a
los distintos contextos espacio-tempor ales , culturales y de
gr an espesor histórico que han dado lugar a la fundación
de estas ciudades y al desarrollo y la v ariedad de sus
diversos fr agmentos urbanos posteriores .
— A tr avés de sus diversas y profundas tr ansformaciones
a lo largo del tiempo , centr adas principalmente en los
últimos 50 años , por las que estas ciudades han crecido
14 CAMPOS SÁNCHEZ, F . S. (2012). Estrategias urbanas para las ciudades medias andaluzas. T esis Doctoral. Universidad de Gr anada.
Figura 3: Contornos y fr agmentos según
la forma
de la ciudad de Linares . Fuente:
tesis doctoral de Campos Sánchez (2012).
PRIMERA P ARTE: AL CANCE DE LA INVESTIGA CIÓN: OBJETIVOS, ESTADO DE LA CUESTIÓN Y METODOL OGÍA
Capítulo 3. Estado de la Cuestión
pág. 56
a distintas velocidades según los procesos intervinientes:
ocupando sus afuer as , en su interior mediante renovadas
tendencias de “desamortización contemporánea”, de
maner a yuxtapuesta, en continuidad o contigüidad con su
centro histórico , o a saltos en su extrarr adio .
— Su emplazamiento en el territorio , por el que han
establecido un intenso vínculo físico y visual con su marco
geográfico de referencia.
— La atención a sus elementos gener ales: los cerros , como
elementos topográficos de referencia en la percepción de la
ciudad, de gr an potencial como espacios libres centrales , las
calles principales , fuertemente vinculadas con el territorio
y de carácter estructur ante en la ciudad, resultan, junto
con las plazas más relev antes , importantes centralidades ,
por la intensa actividad urbana que acumulan, los parques ,
muchas veces autistas frente al contexto urbano donde se
emplazan, o los feriales , lugares desaprovechados durante
la mayor parte del año , que se ofrecen como espacios de
reserv a en la ciudad.
— La gestión de su planeamiento , como instrumento
mediador entre las intenciones o las inercias y los
resultados , provocando muchas veces en la ciudad, por
sus car acterísticas , situaciones desequilibradas (Figur a 4).
P or otro lado , se atiende a
la arquitectur a
en cuanto a materia
urbana fundamental susceptible de ser proyectada y entendida como
expresión de parte del diálogo con su contexto tempor al, espacial y
cultur al:
— La v ariedad de sus formas de ocupación de suelo: nuevos
fr agmentos que , a modo de “artefactos” urbanos , se
implantan en los intersticios del perímetro de la ciudad,
o rellenando sus oquedades interiores , muchas veces en
estado latente a la esper a de un aumento de las rentas
de mercado .
— La diversidad de las actividades que desarrolla y con las que
la ciudad está creciendo en las últimas décadas , diferentes
en el pasado: los gr andes parques , equipamientos y
residenciales de unifamiliares en hiler a, de ubicación
periférica, frente a los jardines , el pequeño comercio y la
vivienda tr adicional, propios del centro histórico .
— La renov ación de sus usos: con la sustitución en el centro
histórico de las actividades productiv as tr adicionales por
las de servicios , el cambio de uso de las antiguas estaciones
de tren y de sus tr azados ferroviarios , o la integración
de las actividades de capitalidad en las arquitectur as
patrimoniales .
LAS CIUD ADES MEDIAS EN EL SUR DE CÓRDOBA. TRANSICIONES ENTRE L O URBANO Y L O RURAL
T esis Doctoral
pág. 57
Figura 4: Lectur a de la cristalización en el territorio de la interacción entre natur aleza, actividades e infraestructur as en la ciudad de
Puente Genil en 1977. Fuente: tesis doctor al de Campos Sánchez (2012).
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Capítulo 3. Estado de la Cuestión
pág. 58
— El proyecto en la ciudad y el territorio de: los equipamientos ,
como renov ados ágor as urbanos en la cualificación del
espacio público y la configur ación urbana, las nuev as
oportunidades de la gr an escala, como los parques
agroalimentarios , las universidades o las estaciones del
A VE, las infraestructur as , como estimulantes del desarrollo
urbano y productivo en gener al, responsables de la
intermodalidad como germen de urbanidad.
— La atención a los espacios de tr ansición, por su capacidad
par a resolver conflictos y procesos urbanos de escala
intermedia, y a los lugares relev antes en la ciudad, a
tr avés de la solución urbana de sus “esquinas”, de sus
elementos de identidad, la conserv ación de sus lugares
de “encuentro” con el paisaje , o el cosido de “fractur as”
urbanas .
— La puesta en v alor de los espacios intermedios existentes
entre esta red de ciudades que , cuando se sitúan lo
suficientemente cerca unas de otr as , presentan una
confluencia entre territorio agrícola, infr aestructuras y usos
diseminados .
La tesis de Carlos Rosa 15 sobre las tr ansformaciones metropolitanas
15 ROSA JIMÉNEZ, C. J . (2003). T ransformaciones metropolitanas en el territorio cultur al del Aljarafe sevillano. T esis doctoral, Universidad de Sevilla.
en la comarca del Aljar afe sevillano , plantea el reconocimiento cultural
del territorio como v alor sustantivo en la planificación y estr ategias
urbanas . El investigador observa que es la escala donde los procesos
cultur ales se identifican con algún elemento físico , natural o social del
propio territorio . De esta notable aportación centrada en los v alores
cultur ales , nos interesan los registros que se realizan por un lado ,
de la definición de ámbito a tr avés del tr abajo de Rodríguez Becerra
sobre el Aljar afe , y por otro lado , la construcción del territorio cultural
a tr avés de los procesos históricos e identitarios (Figur a 5 y Figura 6).
Sobre la definición del ámbito que se aborda en la tesis , nos revela
la delimitación y su expresión en el territorio que nos puede acercar
a concretar la manifestación cultur al de una ciudad en el campo . Se
toma como base de partida el territorio cultur al frente a la necesidad
de asimilar comarca natur al a las delimitaciones administr ativas , de las
que hasta el momento han permanecido casi al margen. La tr ansición
de la comarca natur al a la humana pone en relieve dos problemas: el
importante peso que supone la división provincial y la dicotomía entre
el límite municipal y la delimitación de la comarca natur al. Se expresa
en estos términos un contexto medioambiental de la comarca o de un
espacio determinado que es definida por Revenga Carbonell (1960)
como “aquel territorio o país en que la geología, el relieve , el clima, la
vegetación, la fauna y el aspecto humano aparecen idénticos o muy
LAS CIUD ADES MEDIAS EN EL SUR DE CÓRDOBA. TRANSICIONES ENTRE L O URBANO Y L O RURAL
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pág. 59
A B
Figura 5: A y B: Comarcas naturales y administr ativ as de las provincias de Sevilla y Huelva. Fuente: imagen incluida en la tesis de Carlos Rosa (2003).
C D
Figura 6: C y D: Recomposición de valores territoriales . Fuente: imagen incluida en la tesis de Carlos Rosa (2003).
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21 MORÁN AL ONSO, N. (2011). Huertos urbanos en tres ciudades eur opeas: Londr es, Berlín, Madrid.
Boletín CF+S,
nº 47/48, pp. 75- 124. Recurso electrónico en línea: http://habitat.
aq.upm.es/boletin/n47/anmor_5.html [Consulta: 18 de julio de 2016]
— Huertos de ocio: constituyen un equipamiento emergente
que conjuga un cierto mantenimiento de v alores natur ales
con la creación de un espacio de gr an utilidad social con
muy positiv as repercusiones psicosociales (contacto con la
tierr a, ocio , generación de alimentos ...). Este uso deberá ser
ordenado por el planeamiento , evitando su implantación
en zonas inestables (lader as ...) o in- salubres (bordes de
carreter as contaminados por plomo ...). Pueden insertarse
en espacios verdes internos o en áreas periféricas en
tr ansición hacia el espacio netamente rur al 21 .
3. 3. APRO XIM A CIÓN DESDE L A S DISCIPLINA S
Existen disciplinas que pueden estudiar el espacio geográfico de
las ciudades medias en base a sus manifestaciones con un posición
tr ansversal entre la geogr afía, el urbanismo y la arquitectura. El paisaje
es un nexo entre todos estos intereses que viene mostrándose como
disciplina y herr amienta de investigación que permite la confluencia
entre las disciplinas que se acercan a la ciudad desde su contexto
natur al, histórico y cultural la Figur a 11 y la Figura 12 muestr an este
Figura 10: F olleto divulgativo del cinturón verde de Vitoria Gasteiz recuper ando el
río entendido como r asgo territorial de valor ambiental y urbanístico
para la ciudad. Fuente: https://www .vitoria-gasteiz.org/ [23 junio 2015].
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Figura 12: V ista de la ciudad de Granada. Fuente: www .ayto-granada.org. [obtenida
23 mayo 2016].
Figura 11: V ista de la ciudad de Granada. Fuente: www .ayto-granada.org. [obtenida
23 mayo 2016].
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Capítulo 3. Estado de la Cuestión
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interés por los constextos urbano desde el paisaje y desde el control
del territorio circundante a la ciudad.
El interés del discurso en el paisaje se ha dirigido gener almente
hacia la ciudad mostrándose frecuentemente desde la pintur a o la
fotogr afía, bajo la representación de imágenes estáticas de marcada
tipología natur alísticas y contemplativ as en la que se vienen a señalar
de forma fiel los contextos de las ciudades y los sitios que ocupan.
Las imágenes de las ciudades parece que han jugado un papel
relev ante en la defensa del contexto o de las vista desde el exterior de
la misma sin llegar a establecer una metodología y los componentes
del espacio geográfico como v alor de la ciudad.
No obstante , nos interesa exponer la defensa del entorno de la
ciudad que llevó al conflicto de intereses urbanísticos y políticos a dos
ayuntamientos de la provincia de Sevilla a tenor de la ocupación de las
proximidades del núcleo urbano de Umbrete por edificaciones de uso
industrial aprobadas por el Ayuntamiento de Bollullos de la Mitación.
Destacamos en este aspecto , la propuesta de sistematización de los
v alores del paisaje mediante la elabor ación de cartogr afía específica
de la disciplina paisajística en que se definen las unidades de paisaje ,
la visibilidad, los mir adores e itinerarios paisajísticos , así como los
v alores natur ales y ecológicos , los valores estéticos (elementos
configur adores , patrones , singularidades , variabilidad), los históricos ,
simbólicos , sociales o los productivos hacia la ciudad y desde la ciudad
(Figur a 13).
Figura 13: V ista oblicua del núcleo urbano de Umbrete junto a las implantaciones
económicas en el término municipal de Bollullos de la Mitación (Sevilla).
Fuente: googlemaps .es . [obtenida 23 mayo 2016].
LAS CIUD ADES MEDIAS EN EL SUR DE CÓRDOBA. TRANSICIONES ENTRE L O URBANO Y L O RURAL
T esis Doctoral
pág. 69
T ambién es necesario poner de manifiesto el desarrollo de las
disciplinas del paisaje y de su mayor concreción en las escalas de
tr abajo par a el análisis de la complejidad cultural de los pueblos
respecto a sus entornos y ciudades .
El estudio de los contextos de la ciudades a tr avés del paisaje cultur al
podemos consider arlo una herr amienta de utilidad par a el análisis de
los elementos y v alores que intervienen en este espacio y bajo este
concepto . A tenor de este reciente campo de trabajo , se han dado
los primeros paso con el desarrollo del Plan Nacional de P aisaje
Cultur al, en el que se utiliza al paisaje cultural como un “instrumento
que permite establecer las bases par a la salv aguarda de paisajes
relev antes por su significación cultur al” 22 .
En este sentido se muestr a los tr abajos sobre los paisajes cultur ales
realizados por el Instituto Andaluz de P atrimonio Histórico (IAPH). El
proyecto supone una profundización de análisis respecto al proyecto
y a finalizado de
Car acterización patrimonial del mapa de paisajes
de Andalucía
. En estos momentos se está realizando una primer a
identificación de paisajes significativos a nivel regional desde el punto
de vista del contenido patrimonial, así como desde las percepciones
sobre cada ámbito (Figur a 14).
A tenor de lo anterior no interesa el paisaje como instrumento de
políticas y estr ategias del conocimiento y su difusión en ar as del
22 MINISTERIO DE EDUC A CIÓN, CUL TURA Y DEPORTE (2012). Plan nacional de paisaje cultural. Madrid, MECD.
Figura 14: Gráficos de paisajes cultur ales elaborados por el IAPH. Fuente: Registro
de paisajes de interés cultural de Andalucía. www .iaph.es/. [última
consulta agosto-2016]
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Capítulo 3. Estado de la Cuestión
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23 ÁL V AREZ MORA, A. y V AL VERDE, F . (coords.) (2008). Ciudad, territorio y patrimonio. Materiales de Investigación III, México, Universidad Iber oamericana-Puebla–Universidad de
V alladolid–Universidad Autónoma de Aguascalientes–Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, 228 pp.
reconocimiento y desarrollo en futur as actuaciones en el territorio que
a la vez pueden ser instrumentos par a otr as políticas y estrategias de
carácter sectorial ligadas al paisaje (conserv ación de la natur aleza,
agricultur a, industria, infraestructur as de transporte , cultura y turismo),
de sensibilización social sobre el paisaje y los v alores ambientales ,
cultur ales y estéticos y de complicidad y participación de los agentes
sociales que intervienen en el territorio .
3.4 . A PRO X IM A CIÓ N D ESD E EL PRO Y EC T O
Una noción del estado de la cuestión desde la parte más aplicada
se observ a en la intervención en las ciudades . En los materiales de
investigación III Ciudad, territorio y patrimonio 23 , Juan Luis de las
Riv as (tal y como se ha expresado) afirma que desde sus orígenes
el urbanismo se ha concebido como el remedio de los males de la
“ciudad enferma” ofreciendo soluciones a conflictos sobrevenidos a
modo de intervención. Aunque parece que se ha realizado un progreso
importante sobre la consider ación y v aloración del contexto de la
ciudad o de algunos de sus elementos en la planificación y el proyecto ,
existen pocos ejemplos de diseños que ofrezcan una diversidad frente
Figura 15: Planta del proyecto de recuper ación del encuentro río-ciudad en
Zaragoza. Fuente: Proyecto primer premio concurso internacional del
Ayuntamiento de P amplona. Realizado por Aldayjover . www .aldayjover .
com. Ultima consulta [enero-2016].
LAS CIUD ADES MEDIAS EN EL SUR DE CÓRDOBA. TRANSICIONES ENTRE L O URBANO Y L O RURAL
T esis Doctoral
pág. 71
a la complejidad que alberga el espacio geográfico y cada ciudad con
su contexto .
Al pensar la ciudad como artefacto en el que se incentiv a lo artificial,
se interpreta en clave de ruptur a con la natur aleza, pues se confía en
la tecnología par a resolver las tensiones urbanas . F rente a la lógica
del artefacto , la ciudad se revela como una compleja y multiforme
construcción social. De este discurso nos interesa las propuestas de
Riv as , que considera se debe introducir una perspectiva ecológica en
el diseño de la ciudad, a fin de que se entienda el sistema urbano
como un ecosistema relacionado con el territorio . Con ello se entiende
que existe un acercamiento en este punto desde el proyecto al medio
que le rodea, como principal remedio al contacto entre el artefacto
y su entorno , provocado , por las nuevas corrientes que buscan la
sostenibilidad y también por imper ativos legales de las normativ a
sectorial y de imagen frente al mercado más exigente .
Figura 16: F otografía de la ejecución del proyecto de recuper ación del encuentro río-ciudad en Zar agoza. Fuente: Proyecto primer premio concurso internacional del Ayuntamiento
de P amplona. Realizado por Aldayjover . www .aldayjover .com. Ultima consulta [enero-2016].
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Capítulo 3. Estado de la Cuestión
pág. 72
P odemos consider ar el parque del Agua de Zaragoza como un
ejemplo de proyectos que buscan la mejor relación con el territorio
circundante aprovechando los recursos del lugar y abriendo la puerta
del suelo urbano a las aguas natur ales del río Ebro y los usos agrícolas
colindantes . La actuación evita implantar sobre el lugar un dibujo
artefacto sino busca que el espacio geográfico exprese sus cualidades:
“la arquitectur a, el paisaje no se dibuja, expresa la historia de un
territorio y de la relación que sus habitantes mantienen con él” (Figur a
15 y Figur a 16).
Merece la pena comentar el proyecto del Meandro del parque
Ar anzadi, en P amplona, un magnífico meandro entre el casco antiguo
de P amplona y los barrios de Rochapea y Chantrea con un uso de
huertas y una vegetación de ejemplares existentes adaptados al
climas y a las condiciones de suelo e hidráulica del río . En la lectur a
que se hace del lugar , se v alor a la posición de equilibrio entre el suelo
ocupado y el contexto en el que se fomenta la vecindad con el medio
rur al que busca el reconocerse mutuamente (Figur a 17).
Es un emplazamiento singular y delicado en cuanto a los distintos
requerimientos a los que se ha atendido , principalmente reconociéndole
sus v alores patrimoniales rur ales frente a la ciudad. Se propones
recuper ar el dinamismo de un meandro natur al, en cuanto a su papel
medioambiental con el corredor fluvial lo que supone tr abajar la
vegetación, la fauna y la hidráulica.
P artiendo de las preexistencias y haciendo un análisis minucioso de
la micro-topogr afía del meandro de Ar anzadi, se deduce y entienden
Figura 17: Montaje del proyecto sobre la ciudad de P amplona. Fuente: Proyecto
primer premio concurso internacional del Ayuntamiento de P amplona.
Realizado por Aldayjover www .aldayjover .com. Ultima consulta
[enero-2016].
LAS CIUD ADES MEDIAS EN EL SUR DE CÓRDOBA. TRANSICIONES ENTRE L O URBANO Y L O RURAL
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pág. 73
sus lógicas hidráulicas en las inundaciones y se plantea que el P arque
colabore con la funcionalidad del río Arga cuando éste aumenta su
caudal de agua, disminuyendo liger amente la frecuencia de inundación
de las huertas y a la vez o simultáneamente gener ando un paisaje
fluvial dentro del parque , un paisaje natural sujeto a las dinámicas
estacionales del agua de inundación (Figur a 18).
P arten de la certeza de que el paisaje y a existe , subyace en su
comportamiento y en su historia proponiéndose una estr ategia
de puesta en v alor de las potencialidades y las tr azas del lugar . El
territorio tiene en su configur ación y su comportamiento un pasado
que es la base de su futuro .
Figura 18: Montaje fotográfico del encuentro campo-ciudad en el parque Aranzadi entendido como lugar identitario . Fuente: Proyecto primer premio concurso internacional del
Ayuntamiento de P amplona. Realizado por Aldayjover www .aldayjover .com. Ultima consulta [enero-2016].
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pág. 75
4. MET ODOL OGÍA: E L P AISA JE CUL TUR AL C OMO IN STRU ME NTO
24 CHUECA, P . R., ZO T ANO, J . G., & SALA, D. Á. (2008). Región, comarca, lugar: escalas de refer encia en la metodología del paisaje.
Cuadernos Geográficos
, nº43, pp. 227 -255.
El conocimiento de la identidad cultur al de las ciudades a tr avés
de su espacio geográfico , en un mundo globalizado de intensas
vinculaciones económicas , sociales y culturales que se podrían
sintetizar en claves de “acción-reacción”, es decir , la ciudad reacciona
a cada momento cultur al. P or ello se hace necesario abordar este
binomio desde instrumentos metodológicos capaces de identificar las
claves que oper an en escalas diferenciadas , interpretar los elementos
sustantivos de la ciudad y del territorio y poner en relieve los aspectos
cultur ales como hechos definitorios de la personalidad urbana 24 .
En el desarrollo de la investigación, se pone de manifiesto la necesidad,
por una parte , de establecer un guión metodológico de aproximación
par a el conocimiento de las bases que se encuentr an vigentes en los
espacios geográficos de las ciudades; y por otro lado , de objetivar el
modo de aproximación mediante la instrumentación y capacidades
de las materias que expresen con mayor fidelidad las complejas
relaciones entre la ciudad y el territorio . La lectura desde el paisaje
cultur al, en este sentido , adquiere por sus capacidades de integración
un papel relev ante que utiliza en el desarrollo de la investigación en
esta fase metodológica.
El paisaje cultur al nos proporciona una base conceptual metodológica y
oper ativ a sobre la que instrumentar la identificación y la caracterización
de las relaciones entre territorio y ciudad, sustanciando los v alores
PRIMERA P ARTE: AL CANCE DE LA INVESTIGACIÓN: BASES CONCEPTU ALES Y METODOL ÓGICAS
Capítulo 4. Metodología: el P aisaje Cultural como Instrumento
pág. 76
cultur ales desde una aproximación interdisciplinar . A este respecto , en
la metodología conceptual intentamos integr ar la interdisciplinariedad
al acercarnos a la sostenibilidad territorial y urbana desde el campo
de la Geogr afía, el Urbanismo y el P atrimonio par a profundizar en el
conocimiento tr ansversal y multidimensional, tal y como lo concibe
Edgar Morin 25 :
25 MORIN, E. (2001). Los siete saber es necesarios para la educación del futuro. Barcelona: P aidós.
26 MOREIRA MADUEÑO, J . M. (coord.), (2005). Mapa de los paisajes de Andalucía. Atlas de Andalucía, vol. 2. Junta de Andalucía.
Existe una inadecuación cada vez más amplia,
profunda y gr ave entre , por un lado , nuestros saberes
desarticulados , parcelados y compartimentados y ,
por el otro , las realidades o problemas cada vez más
polidisciplinarios , tr ansversales , multidimensionales ,
tr ansnacionales , globales y planetarios .
4 .1. METODOLOG Í A C ONCE P TUAL
A tenor de lo anterior , el objetivo fundamental de esta fase es
construir desde las capacidades del paisaje cultur al, una aproximación
metodológica que defina la base conceptual y oper ativ a, así como
las v ariables sustantiv as que conforman los territorios , relacionadas
estas , con la personalidad de la ciudad. En base a estos resultados ,
el objetivo específico es el de centr ar este procedimiento en la
car acterización cultur al del un territorio entre campiña y sierr a pero
en particular enfocado al sistema de asentamientos urbanos en la
parte meridional de la provincia de Córdoba (Andalucía) como objeto
de estudio .
Nos encontr amos por tanto en un territorio híbrido sobre el que
se asientan unas ciudades medias reconocidas por el contenido
patrimonial del tejido urbano y por el contexto territorial en el que
se localizan. La complejidad añadida por el ámbito de estudio parte
de la ausencia de una clar a clasificación de Ámbitos de paisaje según
el criterio de las demarcaciones paisajísticas establecidas en el Mapa
de P aisajes de Andalucía 26 . T ampoco sorprende la riqueza y confusión
que acompaña a un concepto que ha recibido tantas definiciones
LAS CIUD ADES MEDIAS EN EL SUR DE CÓRDOBA. TRANSICIONES ENTRE LO URBANO Y LO RURAL
T esis Doctoral
pág. 77
como el paisaje 27 .
En el desarrollo metodológico , los principios conceptuales y la
fundamentación teórica señalan una dirección integr adora del
par adigma campo-ciudad entre el territorio y la ciudad. A tal fin,
queda implícita en la instrumentación del paisaje una lectur a de las
manifestaciones cultur ales de la ciudad en los espacios de tr ansición
conforme a las v ariables que se proponen.
La consider ación del paisaje como objeto de la instrumentación
metodológica asume los diversos enfoques disciplinares entendidos
necesarios par a ordenar coherentemente la enorme riqueza de
aportaciones existentes ante la extensa plur alidad conceptual. A su
vez, el análisis de los espacios de tr ansición de las ciudades en los
territorios híbridos , por la complejidad que albergan, puede plantearse
en v ariantes metodológicas con un origen en la multiplicidad con que
contribuye a la car acterización la v alor ación subjetiv a por particulares
o el tr atamiento de los atributos objetivos .
No obstante , debemos tener presente cuál es el objeto de la investigación
e instrumentar las aplicaciones del paisaje en el conocimiento ,
car acterización y cualificación de este fin. De este modo , par a espacios
híbridos y previo al establecimiento de v ariables , se parte y se asumen
27 ZA GARI, F . (2006). Questo è paesaggio. 48 definizioni. Roma: Gruppo Mancosu Editore.
los principios metodológicos las Orientaciones del Convenio Europeo
del P aisaje (op . cit., 2000) por definir las componentes del proceso de
identificación, car acterización y cualificación de espacios o escenarios
gener ales:
• Se llev a a cabo la comprensión y descripción de las
car acterísticas materiales especificas de los lugares en
su estado actual, mostr ando las trazas de los procesos
natur ales y antrópicos , reconociendo que las car acterísticas
de los paisajes son el resultado de la acción de factores
natur ales y/o humanos y de sus interrelaciones .
• Se realiza un análisis de los procesos evolutivos y la
constatación, de una parte , de las dinámicas temporales
pasadas , presentes y previsibles deriv adas de factores
humanos o natur ales , y de otr a, de las presiones o ausencia
de presiones ejercidas sobre ellos .
• Se incorpor a un reconocimiento de las car acterísticas y
de los sistemas de v alores , a tr avés del conocimiento de
las percepciones sociales del paisaje y de su distribución
espacial.
PRIMERA P ARTE: AL CANCE DE LA INVESTIGACIÓN: BASES CONCEPTU ALES Y METODOL ÓGICAS
Capítulo 4. Metodología: el P aisaje Cultural como Instrumento
pág. 78
4 . 2. MET ODOL O G Í A O P E R AT I VA
A tenor de lo anterior , definimos un método procedimental en una
estructur a que articula la investigación en los siguientes aspectos:
Marco concept ual de mater ias cla ve
Previamente al estado de la cuestión, hemos establecido la relación
de conceptos claves en base a los cuales desarrollamos el resto del
tr abajo . Los principales conceptos abordados han sido:
— La sostenibilidad
— El territorio cultur al
— El espacio geográfico
— El par adigma relación campo y ciudad
— Las unidades y r asgos territoriales .
Acot amiento d el es tud io
En este punto hemos utilizado los ámbitos del paisaje par a decantar el
caso de estudio , la delimitación espacial y tempor al, siempre con una
línea marcada por la temática de la investigación y las car acterísticas
del territorio . A partir de aquí se ha recurrido a la sostenibilidad, el
territorio y la ciudad par a definir los espacios donde estas se expanden
con el objeto de mostr ar la transición entre lo urbano en relación con
el territorio , habiéndose obviado aquellos entornos que pudier an
estar influenciadas por la dinámica de las gr andes urbes en el sistema
urbano territorial de Andalucía.
Otros factores que han determinado el marco espacial ha sido las
condiciones natur ales y antrópicas del territorio en el que se ha
elegido un espacio "híbrido" entre dos unidades de paisaje con la
suficiente influencia en la tr ansformación de los ámbitos sociales ,
económicas , urbanos y espacio-tempor ales . T ambién, en un segundo
nivel se ha tenido en consider ación el sistema de ciudades que soporta
la subregión del sur de la provincia de Córdoba entendidas por su
significación dentro del sistema urbano-territorial.
P or su parte , el encuadre tempor al se toma en función de las
car acterísticas de la investigación y de los r asgos que se estudian por
lo que se han obtenido diferentes ventanas tempor ales . Así el estado
de la cuestión se establece a partir de los años 60 hasta hoy con
motivo de las sinergias productiv as de la ciudad de aquellos momentos
y los actuales . P or su parte , la indagación sobre los emplazamientos y
procedencia de los asentamientos de las ciudades se recurre de forma
LAS CIUD ADES MEDIAS EN EL SUR DE CÓRDOBA. TRANSICIONES ENTRE LO URBANO Y LO RURAL
T esis Doctoral
pág. 79
interesada a cada momento del tiempo cultur al.
Así, los casos de estudios finalmente que hemos seleccionado han
sido las ciudades medias insertas en tres emplazamientos diferentes ,
en un espacio dominado por la complejidad del territorio .
La elección de la categoría de ciudad media par a el estudio no es
parcial, en el proceso de búsqueda bibliográfica se ha detectado una
clar a deficiencia en el estudio de este tipo de ciudades , sobretodo en
cuanto a la sostenibilidad patrimonial de los contextos territoriales ,
la influencia del territorio en su conformación, luego este tr abajo
de investigación es una oportunidad par a comenzar a paliar esta
deficiencia.
L a const rucción cult ural del ám bito
Cabe decir que este apartado tiene la intención de coser los conceptos
claves anteriores a partir del establecimiento de las bases de los
estudios que relacionan sostenibilidad, territorio y ciudad (relación
campo-ciudad) en la construcción de un v alor . Queremos en definitiva,
una aproximación a la materia mediante el establecimiento de un
cuerpo de conocimiento par a abordar en un marco de convivencia
específico , el espacio geográfico de las ciudades medias con un
adecuado gr ado de reflexión.
En este apartado nos centr amos en la construcción del v alor territorial
del ámbito de estudio a partir de una búsqueda de saberes de una
dimensión histórica, de los r asgos naturales , físicos y humanos que
pueden aportar un conocimiento en los v alores cultur ales .
L as claves de l espa cio ge og ráf ico
Se llev a a cabo la revisión de los escenarios territoriales en los que se
quiere extr aer los fr agmentos del tejido territorial definidos tanto por
los instrumentos de planificación como las estr ategias que ordenan el
territorio . Se han tomado como referencia los siguientes documentos
y temas:
— El Plan de Ordenación del T erritorio de Andalucía.
— El Plan de Ordención Subregional Sur de la provincia de
Córdoba.
— Los planes ambientales que protegen el territorio natur al.
— La estr ategias sobre paisaje en Andalucía.
— La estr ategias urbanas en Andalucía
— El suelo no urbanizable en la legislación andaluza.
— Las ciudades medias del centro de Andalucía.
En su conjunto ha sido necesario elabor ar una síntesis analítica
PRIMERA P ARTE: AL CANCE DE LA INVESTIGACIÓN: BASES CONCEPTU ALES Y METODOL ÓGICAS
Capítulo 4. Metodología: el P aisaje Cultural como Instrumento
pág. 80
de estudios y publicaciones afines en otros contextos urbanos o
espaciales que nos han aportado marcos compar ativos sobre los que
ev aluar los casos de estudio .
Análi si s y diagnos is del espacio geográfico de los casos d e estudio
En esta fase hemos enfocado definitiv amente el tr abajo en el caso
de estudio desde diferentes aproximaciones disciplinares y encuadres
temáticos de modo que ayuden a establecer un análisis y posterior
diagnosis concluyente .
De los tres casos de estudio que se han planteado se elabor a una
aproximación al contenido y significación a los espacios en tr ansición
de las ciudades mediante la utilización del carácter del paisaje como
instrumento en la construcción de la identidad de la ciudad.
Docume ntaci ón bibl iográ fica, car togra fí a y rec ursos grá ficos
La documentación bibliográfica es un recurso fundamental par a el
establecimiento de las bases conceptuales , el análisis y la metodología.
Esta compilación de información se ha obtenido a tr avés de fuentes
materiales y virtuales , principalmente de revistas y publicaciones
científicas . Las fuentes par a la obtención de la cartografía y recursos
gráficos han sido análogas a las fuentes bibliográficas mediante
consultas a espacios físicos y virtuales especializados .
Visitas de campo
Las visitas de campo no han sido un complemento a las fuentes
anteriores , si bien suponen un encuentro con la realidad a nivel de
suelo . Se ha v alorado un calendario de visitas en momentos distintos
del año con el objeto de establecer perspectiv as diferenciadas de los
contextos de las ciudades y fundamentalmente de los ciclos agrícolas
y natur ales cambiantes a lo largo del año .
T rat amient o/re pre sent ació n de l os dato s: SIG
La información gráfica y el dibujo la hemos utilizado de instrumento
par a la construcción del v alor . A partir de la cartográfica convencional
nos a aportado y permitido la homogeneización, la relación de la
propia información y la obtención gráfica y datos concluyentes .
T ambién hemos utilizado esta herr amienta par a poner en práctica la
interescalaridad del contexto de las ciudades medias .
SEGUNDA P ARTE
LA CONSTRUCCIÓN CUL TURAL DEL SUR DE CÓRDOBA
LAS CIUD ADES MEDIAS EN EL SUR DE CÓRDOBA. TRANSICIONES ENTRE LO URBANO Y LO RURAL
T esis Doctoral
pág. 83
SEGUNDA P ARTE
LA CONSTRUCCIÓN CUL TURAL DEL SUR DE CÓRDOB A
LAS CIUD ADES MEDIAS EN EL SUR DE CÓRDOBA. TRANSICIONES ENTRE LO URBANO Y LO RURAL
T esis Doctoral
pág. 91
P akistán entre los 25.000 y los 100.000, en Argentina entre 50.000 y
1.000.000 habitantes 39 , por lo que su definición teniendo en cuenta
el volumen de población dependen del contexto del sistema urbano
en el que se encuentr an.
A nivel cuantitativo , consider an que las variables cualitativ as de
dimensión, el volumen demográfico y la extensión física contribuyen
a la delimitación/definición de ciudad media, pero son demasiado
rígidas y estáticas . Definen por tanto la ciudad media-intermedia
además del r ango-tamaño del volumen de la población, por el papel y
la función que la ciudad juega en su territorio más o menos inmediato ,
la influencia y relación que ejerce y mantiene en éste y los flujos y
relaciones que gener a hacia el exterior . P or ello introducen para la
definición de ciudades medias o intermedias en España y Europa otr as
dimensiones cualificadas que dependen de las regiones donde se
encuentren 40 :
• Añaden la idea de que el potencial e importancia de la
ciudad no dependen tanto de su talla demográfica como
del modo en que esta se articula con el resto de elementos
del sistema, es decir tienen la capacidad de crear relaciones
y tejer una red, así como las car acterísticas de las mismas .
39 BELLET , C. y LL OP , JM. (2004).
op. cit.
40 BOLA Y , J .C.; RABINOVICH,A.; CABANNES, y C ARRION, A. (2003): Intermediación urbana: Ciudades de América Latina en su entorno, PGU/AL C: Quito.
Figura 20: Estructur a y distribución de ciudades según W . Christaller . Fuente: op
citada página 93.
SEGUND A P ARTE: LA CONSTRUCCIÓN CUL TURAL DEL SUR DE CÓRDOBA
Capítulo 5. El sistema de asentamientos: Ciudades Medias y núcleos secundarios
pág. 92
• Aportan v alor e introducen aspectos más dinámicos y
estr atégicos que incorpor an nuev as posibilidades par a la
autoafirmación, el reforzamiento de la ciudad-región y la
apertur a/consolidación a otros niveles: regional, nacional
e , incluso , internacional.
• Suponen la sustitución del sentido estático y notablemente
jer arquizado que otorgaban las teorías más clásicas al
concepto de sistema urbano por una nuev a idea más
abierta, dinámica e inter activa.
Los estudios de Giussepe Dematteis , en un salto al norte de Italia,
nos aportan el papel funcional como referentes ineludibles a este tipo
de ciudades y que presentan una relación entre éstas y la identidad
y desarrollo local con la ecología como motores de desarrollo de la
“bioregión”; el geógr afo francés concibe a las ciudades medias por su
función en el equilibrio del sistema urbano regional, y el papel de la
gobernanza, basada en relaciones socio-institucionales y territoriales
tr ansversales 41 . En su discurso aporta una clasificación de las ciudades
41 DEMA TTEIS, G. (1991), “Sistemi locali nucleari e sistemi a r ete: un contributo geografico all’interpretazione delle dinamiche urbane”,en Bertuglia, C.S. - La Bella, A. (Ed) (1991), I
sistemi urbani. V ol. 1: Le teorie, il sistema e le reti, Milano, Franco Angeli, pp. 417 -441.
Dematteis interpretar á la evolución de las ciudades medias vinculado al nivel de decisión según las funciones y la jerarquía en el sistema de asentamiento.
42 VILA GRASA, J . (1999): Las ciudades pequeñas y medias en España. En La ciudad: tamaño y crecimiento: ponencias, comunicaciones y conclusiones del III Coloquio de Geografía
Urbana, (pp. 17 -49). Universidad de Málaga (UMA).
43 ESTEBAN, A., L ÓPEZ, A. (1989): El papel de las ciudades medias en España. Presente y futuro.
Urbanismo
, nº 6, pp. 6- 16.
44 GRANAU C ASAS, J . y VILAGRASA IRBAZ, J . (2003): Ciudades Medias en España: posición en la red urbana y procesos urbanos recientes.
Ciudades, arquitectur a y espacio urbano.
Revista: Colección Mediterráneo Económico Ciudades,
Caja Rural Intermediterr ánea, nº. 3, pp 37- 73.
tomando en consider ación las v ariables cuantitativ as y cualitativ as de
jer arquía y funciones respectiv amente en una cronología evolutiv a
desde los años 50 a una tendencia actual, estableciendo el nivel
decisional en la línea de las Ciudades Intermedias y superiores (Figur a
19).
P ar a el caso español las definiciones no son tampoco homogéneas 42 ,
aceptándose , siempre , un cierto grado de arbitr ariedad tal y como
expresa Esteban y López 43 o V ilagr asa quien consider an desde una
perspectiv a cualitativ a que las ciudades medias han sido consider adas
casi siempre como parte de jer arquías urbanas y como parte
subordinada. Y desde la óptica clásica de los estudios geográficos ,
se sido clasificadas como ciudades vinculadas a un territorio o región
que lider a 44 .
Las ciudades medias en nuestro país , han cobr ado relevancia a partir
de investigaciones encaminadas a comprender las funciones , qué es y
cómo puede categorizarse , planteándose desde un primer momento
indicadores de muy diversos tipos –desde el tamaño y el número de
LAS CIUD ADES MEDIAS EN EL SUR DE CÓRDOBA. TRANSICIONES ENTRE LO URBANO Y LO RURAL
T esis Doctoral
pág. 93
habitantes , a la localización, la identidad urbana, los usos del suelo ,
las actividades económicas o las funciones urbanas–, par a conocer
más sobre las car acterísticas del nivel intermedio del poblamiento en
España. Este tr abajo cuantitativo y cualitativo se ha dirigido a poner
de manifiesto el alcance de las ciudades medias como referente del
sistema urbano y territorial dejando un v acío en la investigación sobre
el estudio de las ciudades medias en su contexto geográfico como
estr ategia de la sostenibilidad de la identidad urbana.
Si bien en el panor ama urbano español existen diferencias par a la
clasificación de ciudades medias , esta, ocurre de igual modo en el
arco mediterráneo español par a el que Julia Salom distingue entre
un sistema de ciudades medias del mediterráneo andaluz del arco
v alenciano y catalán 45 como una experiencia urbana más madur a
estas últimas que la andaluza, sin que se llegue a contemplar otr as
realidades a escalas adecuadas como la comarcal o a tr avés de
unidades territoriales .
Otro aspecto que nos interesa resaltar en la singularidad de este
45 SAL OM CARRASCO, J . (1995). Ciudades medias y centros intermedios en el Ar co Mediterráneo. Las ciudades españolas a finales del siglo XX.
I Coloquio de Geografía Urbana,
CAMPESINO (Coor d.), Universidad Castilla La Mancha, pp.53-56..
46 GUTIÉRREZ PUEBLA, J . (1993). Christaller: la teoría de los lugares centr ales. Lecturas de análisis r egionales en México y América Latina; Ávila Sánchez Hector (Compilador), Universidad
Autónoma de Chapingo, México.
47 GÓMEZ VILARINO, A. & GÓMEZ OREA, D. (2013). Ordenación territorial. Mundi-Pr ensa Libros: Madrid.
48 BOIX, R. y TRULLÉN, J . (2011), P olicentrismo y estructuración del espacio: una revisión crítica desde la perspectiva de los pr ogramas de investigación. A CE: Architectur e, City and
Environment. [En línea]. 2011, año 6, núm. 18. <http://upcommons.upc.edu/r evistes/bitstream/2099/11680/9/A CE_18_SE_20.pdf > [Última consulta el 05 de febrer o de 2016]
tipo de ciudades , es la posición geográfica en el territorio y su red
de conexiones (servicios , distribución y comunicación) con un área
próxima. La red urbana ha sido un tema clásico (Christaller , Lösch) 46
en las formulaciones teóricas de la ordenación territorial y urbanismo;
sostenido en elabor aciones posteriores (Berry , Haggett) 47 . Un reflejo
de esta distribución se encuentr a en los tr abajos del geógr afo
alemán W alter Christaller en una visión economicista del territorio .
Planteó en su teoría de los lugares centr ales una aproximación la
distribución espacial de las ciudades como principio del orden en base
a la centr alización de servicios . La concentr ación de la población y la
actividad en ciudades organizadas mediante una jer arquía funcional
de centros y servicios deriv ada de las áreas de mercado de los bienes
y servicios que ofrecen. Se distinguen, por tanto , lugares centrales de
orden mayor (los que ofrecen los bienes de mayor orden) y lugares
centr ales de orden menor (que ofrecen bienes de orden menor) 48
(Figur a 20).
En el caso de Andalucía, como producto del esfuerzo por la
aplicabilidad del concepto y por facilitar su uso gener al en los tr abajos
SEGUND A P ARTE: LA CONSTRUCCIÓN CUL TURAL DEL SUR DE CÓRDOBA
Capítulo 5. El sistema de asentamientos: Ciudades Medias y núcleos secundarios
pág. 94
de planificación e investigación puestos en marcha, y teniendo muy
en cuenta la realidad del sistema urbano regional (sobre todo en
relación con su dimensión y escala urbana, demográfica y territorial),
hemos comprobado que se ha producido una aceptación gener al de la
definición de las ciudades medias como aquellos centros urbanos que
organizan el territorio en un nivel inferior al de las principales áreas
metropolitanas , núcleos de población que por ser referencia territorial
al margen de las gr andes ciudades o centros de una amplia zona rur al,
juegan un papel tr ascendental en la articulación del territorio . Y que
además han quedado , en el aspecto estadístico , que es tan imparcial
como socorrido , localizadas en el interv alo comprendido entre los
10.000 y las 100.000 habitantes 49 .
No obstante Diaz Quidiello identifica en una primer a aproximación
las ciudades medias con aquellos núcleos urbanos situados
aproximadamente entre los 20.000 y los 100.000 habitantes . Esto
no significa, asegur a el geógrafo , en cualquier caso , que no se pueda
hablar de ciudades medias –siempre dentro de la escala regional
andaluza– que no llegan a super ar este umbral de población o , que
en sentido contr ario , algunas ciudades que sobrepasan los 100.000
habitantes no dejen de ser , por ello , ciudades medias 50 .
49 MARTÍNEZ, F . R. y ESCOLANO, L. M. S. (2010). Sobre la nueva dimensión territorial de las ciudades medias en Andalucía.
Ciudad, territorio y paisaje: Reflexiones para un debate
multidisciplinar
, vol. XV , nº 917, pp. 272-287.
50 GARCÍA CANO, G. (2008). Clasificaciones urbanas en Andalucía. Las ciudades medias.
Revista de Estudios Andaluces
, nº. 27, pp. 115- 153.
51 FERIA T ORIBIO, J. Mª (2007). Análisis pr ospectivo Andalucía 2020: comportamiento del sistema urbano. Centro de Estudios Andaluces.
Históricamente la función de articulación en su contexto territorial
ha estado muy oscurecida por el sistema de organización provincial,
que ha tendido a concentr ar muchas de las funciones públicas y las
actividades priv adas asociadas . Sin embargo , los nuevos procesos están
conduciendo a una revitalización de estas ciudades medias y entre
ellos juegan un papel fundamental las nuev as políticas de dotación
de equipamientos y servicios públicos , con la descentr alización de los
tr adicionales y la aparición a esta escala de otros nuevos , básicamente
los ligados a la protección social y la promoción económica 51 .
La importancia de la ciudad media en Andalucía, al margen de su
relev ancia estadística o demográfica, reside en que supone un
ejemplo car acterístico de la personalidad del sistema urbano andaluz,
ampliamente extendido en la región, y que dota de un peso específico ,
mayor que en otr as regiones españolas y europeas , al nivel intermedio
del poblamiento en este espacio . P eso cuantitativo y cualitativo que
resulta esencial par a la actual y futur a organización del territorio .
T eniendo en cuenta la realidad del sistema urbano regional (sobre
todo en relación con su dimensión y escala urbana, demográfica y
territorial), se ha comprobado que se ha producido una aceptación
gener al de la definición de las ciudades medias como aquellos centros
LAS CIUD ADES MEDIAS EN EL SUR DE CÓRDOBA. TRANSICIONES ENTRE LO URBANO Y LO RURAL
T esis Doctoral
pág. 95
urbanos que organizan el territorio en un nivel inferior al de las
principales áreas metropolitanas o centros regionales . Las ciudades
medias o intermedias se posicionan por tanto , como núcleos de
población que por ser referencia territorial al margen de las gr andes
ciudades o centros de una amplia zona rur al, juegan un papel
tr ascendental en la articulación del territorio con un r ango amplio en
los datos de población. No llegan a constituirse en capitales , pero
funcionan como ellas con respecto a poblaciones cercanas llegando a
establecer un área de influencia principalmente en servicios públicos
y especializados 52 .
La arquitecta Blanca del Espino Hidalgo , ha hecho en este campo
revelador as aportaciones de interés , no solo destacando la importancia
urbano-territorial de las ciudades medias del centro de Andalu cía
por su equilibrio cuantitativo , sino por revelar una centr alidad e
intermediaci ón con el resto del sistema de asentamientos 53 . T al y como
se muestr a en la Figur a 21.
Dentro de este sistema de asentamiento destacan las ciudades medias
por el papel que juegan en la distribución de bienes y servicios , su
principio jerárquico de interdependencia y la equilibr ada distribución
espacial. Y toman relev ancia por su papel cualificado en el equilibrio
urbano-territorial por constituir una red patrimonial de reconocidos
v alores urbanos según se muestr a en la liter atur a reciente . Otro
52 P ASCIARONI, C. (2012): Ciudades medias: Aproximación Metodológica, F uncionalidades y Estructura Productiva.
Ciencias Económicas
, vol. 30, nº1, pp. 399-415.
53 DEL ESPINO HID ALGO, B. (2017). Las ciudades medias del centro de Andalucía. Aproximación a un fenómeno territorial y urbano.
Revista de Estudios Regionales
, nº 108, pp.63-85.
Figura 21: Distribución de la red de ciudades medias en el conjunto andaluz.
Fuente: Blanca del Espino Hidalgo .
SEGUND A P ARTE: LA CONSTRUCCIÓN CUL TURAL DEL SUR DE CÓRDOBA
Capítulo 5. El sistema de asentamientos: Ciudades Medias y núcleos secundarios
pág. 96
aspecto de importancia de la ciudad media en Andalucía, al margen
de su relev ancia estadística o demográfica, reside en que supone un
ejemplo car acterístico de la personalidad del sistema urbano andaluz,
ampliamente extendido en la región, y que dota de un peso específico ,
mayor que en otr as regiones españolas y europeas , al nivel intermedio
del poblamiento en este espacio 54 .
En este abanico de situaciones se nos plantea una clar a dificultad en
la definición de este tipo de ciudades , si bien, se puede indicar que sus
car acterísticas concretas se encuentr an en función del sistema urbano
al que pertenecen. No obstante , las ciudades medias se mantienen
como un r ango intermedio entre dos polaridades , atendiendo
a un volumen de población y jer arquía, es decir entre las gr andes
aglomer aciones urbanas o ciudades metropolitanas y los núcleos
más pequeños de población comúnmente identificados como núcleos
básicos o rur ales en los instrumentos de planificación urbanística y
regional.
Su relev ancia se constituye entre otros r asgos por el equilibrio que
aporta al sistema urbano y territorial tanto en el r ango como en los
servicios que conceden al resto de asentamientos que les rodea,
atendiendo a una buena distribución espacial en el territorio que
54 V ALENZUELA MONTES, L. M. (2000). Accesos y forma urbana en las ciudades medias andaluzas: tesis doctor al. Granada : Universidad de Granada, Escuela T écnica Superior de
Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos.
55 Op cit.
pueden llegar a formar subsistemas ligados a una actividad o función
en el tejido territorial. A este equilibrio del sistema contribuye el
contenido patrimonial de los centros históricos de las propias ciudades ,
tal y como viene a manifestar Blanca del Espino en su tesis doctor al
sobre las ciudades medias del centro de Andalucía 55 . Es este sentido
patrimonial el que nos interesa sumamente , no solo por el contenido
en el hecho urbano sino también por la personalidad que ha adquirido
desde su relación con el contexto geográfico .
La definición de ciudad media en la región andaluza es menos dispersa
que en el resto de los ámbitos reflejados anteriormente puesto que
los instrumentos de planificación regional la han identificado con
una categoría dentro de los asentamientos en el sistema urbano . En
este sentido , desde las r amas de investigación urbana y ordenación
territorial se ha v alor ado su funcionalidad en el territorio por ocupar
una singularidad en su contexto comarcal a r aíz de su importancia
socioeconómica y patrimonial.
P or tanto , si bien existen problemas par a definir la ciudad media a
partir de sus v alores cuantitativos en la mayoría de los ámbitos , nos
centr amos en la riqueza y las particularidades de sus cualidades en
función de las aportaciones de su contexto territorial, que pueden
LAS CIUD ADES MEDIAS EN EL SUR DE CÓRDOBA. TRANSICIONES ENTRE LO URBANO Y LO RURAL
T esis Doctoral
pág. 97
ser de notable relev ancia en las estr ategias de sostenibilidad par a las
políticas urbanas y territoriales 56 .
Estas ciudades tienen por tanto , una relev ancia urbana y territorial, a
56 DURÁN, D.; JIMÉNEZ, E. y RUBIO, M. (2002): Las ciudades dinámicas del eje diagonal intermedio de Andalucía. Instituto de Desarrollo Regional. Sevilla.
57 MARTÍNEZ, F . R. y ESCOLANO, L. M. S. (2010).
op. cit.
la vez que el propio territorio las hace relev antes por los v alores que
ambas comparten en un determinado contexto , un espacio común
urdido por la base territorial, tal y como se expone a continuación.
5. 2. L A S CIUD ADES MEDIA S EN E L SUR D E C ÓRDOBA
En el caso de Andalucía, como producto del esfuerzo por la
aplicabilidad del concepto y por facilitar su uso gener al en los tr abajos
de planificación e investigación puestos en marcha, y teniendo muy
en cuenta la realidad del sistema urbano regional, han quedado en
el aspecto estadístico enmarcadas en el interv alo comprendido entre
los 12.000 y las 100.000 habitantes 57 según mantienen Rodríguez
Martínez y Sánchez Escolano .
En la relación de núcleos ponder ados por su población en un tr amo
de entre 10.000 y 100.000 habitantes incluyen casi la mitad de los
asentamientos , de estos , aquellos que ejercen un papel funcional
organizativo con otros núcleos sin una relación metropolitana con
Córdoba son un total de ciudades . T an solo Rute se encuentra en el
tr amo de los 10.000 habitantes consider ados centros menores en
este sistema, aunque hay que señalar que presta servicios a Iznájar
y Encinas Reales .
A nivel urbano-territorial el v alor que define a estas ciudades es
el gr ado de centr alidad que han logr ado alcanzar los núcleos en
cuestión y el papel que desempeñan en la estructur a territorial de la
región. Presentan una concentr ación de funciones supramunicipales
de carácter intermedio , el protagonismo que tenga en los sistemas
relacionales regionales o la forma en que participa en el tejido
productivo de la región son, en última instancia, los elementos que
SEGUND A P ARTE: LA CONSTRUCCIÓN CUL TURAL DEL SUR DE CÓRDOBA
Capítulo 5. El sistema de asentamientos: Ciudades Medias y núcleos secundarios
pág. 98
hacen de una ciudad una ciudad media desde un punto de vista
territorial y no necesariamente el número de residentes en ella 58 .
Sobre el ámbito de tr abajo definido , las ciudades medias se sitúan en
el interior rur al de la región y su tr ascendencia territorial es notable
por el gr ado de dependencia funcional por lo que las vegas , campiñas
y depresiones interiores que jalonan el denominado Surco Intr abético
tienen en estas ciudades sus únicas referencias urbanas 59 (Figur a 22).
5 . 2 .1 . L A A GRICUL TUR A EN L A C ONSOLI DA CIÓN URBANA
P odemos consider ar la base agraria como uno de los principales
argumentos que explican la consolidación de los asentamientos en el
centro de Andalucía. Aunque sería una visión muy simple condensar
en la agricultur a el bagaje cultur al de las ciudades y villas , se puede
señalar que la base agr aria ha favorecido la génesis de una sociedad
urbana organizada en torno a la actividad del campo 60 .
Desde el siglo pasado , la función estructur al de este grupo de
58 ZOIDO NARANJO, F . (1995). Sistema de asentamientos, ciudades medias y aglomeraciones urbanas de Andalucía. Evolución r eciente.
Situación: revista de coyuntur a económica
, nº
3, pp. 149- 162.
59 SIL V A PÉREZ, R. (2010). Multifuncionalidad agraria y territorio: algunas reflexiones y propuestas de análisis.
EURE (Santiago)
, nº 36, pp. 5-33.
60 GARCÍA SANZ, B. (1999). P erspectivas de la Sociedad Rural: Una regeneración necesaria.
Revesco: revista de estudios cooper ativos
, nº 68, pp. 155- 170.
61 CARRILL O, F . S. y ETEA, E. (2009). La transformación productiva: objetivo de las ciudades medias del interior de Andalucía.
X Congreso de la asociación española de expertos cie ntíficos
en turismo
. nº 10, pp. 135- 165.
62 CARA V A CA BARROSO, I. (1999). Efectos de la globalización en el sistema urbano andaluz.
Revista de estudios regionales
, nº 54, 291-308.
ciudades se ha visto paulatinamente minor ada desde la creación de
la organización administr ativ a provincial en 1833, que dota a las
capitales de provincia de las funciones económicas primordiales , tanto
administr ativ as como industriales 61 . Las ciudades medias quedaron
relegadas entonces a la función de cabecer as de comarcas rurales ,
alejadas de los modernos procesos productivos e iniciando una deriv a
desarticulador a que no se correspondía con su verdader a posición de
r ango y tamaño , pero que no er a sino el reflejo de la incapacidad de
las mismas par a incorpor arse a los incipientes modelos de producción
que conformarían el nuevo urbanismo desde finales del siglo XIX. Nos
encontr amos , de esta maner a, con núcleos de población que , por su
tamaño , debier an haberse configurado como centros de mayor r ango
urbano , focos de atr acción de los nuevos procesos productivos y , con
ello , haber evolucionado hacia funciones de articulación y cohesión
territorial más modernas 62 .
P or el contr ario , el mantenimiento de la estructura productiv a
tr adicional, basado en una economía de monocultivo dominada por
la propiedad latifundista, junto con un perfil sociocultur al de sus
LAS CIUD ADES MEDIAS EN EL SUR DE CÓRDOBA. TRANSICIONES ENTRE LO URBANO Y LO RURAL
T esis Doctoral
pág. 99
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CIUDADES MEDIAS Y NÚCLEOS SECUNDARIOS
CA TEGORIAS ASENT AMIENTOS
LEYENDA
Ciudades Medias
Núcleos Secundarios
PROVINCIA DE CÓRDOB A
PROVINCIA DE JAÉN
PROVINCIA DE GRANAD A
PROVINCIA DE MÁLA GA
PROVINCIA DE SEVILLA
E. 1:500.000
Baena
Luque
Iznájar
Rute
Encinas R.
Benamejí
Palenciana
Lucena
Puente Genil
Cabra
Moriles
Monturque
Aguilar de la Fra.
Montilla Nueva Carteya
Zuheros
DªMencía
Priego de C.
Carcabuey
Fte. Tójar
Almedinilla
Figura 22: Relación de asentamientos en función de su categoría urbana. Fuente: elaboración propia a partir del IECA.
SEGUND A P ARTE: LA CONSTRUCCIÓN CUL TURAL DEL SUR DE CÓRDOBA
Capítulo 5. El sistema de asentamientos: Ciudades Medias y núcleos secundarios
pág. 100
pobladores donde ha primado un ethos urbano muy localista, termina
por identificarlas con los modelos propios de los asentamientos rur ales .
Surge así el concepto de “ Agrociudad”, definidor de una tipología de
ciudad que , a pesar de su tamaño demográfico , concentra su base
económica y su población activ a en el sector primario 63 .
En este modelo tr adicional del sistema de ciudades , predominante
hasta el último cuarto del siglo XX, se advierte una dualidad que
enfrentaba, por un lado , a las capitales de provincia, caracterizadas
por su dinamismo y su concentr ación de servicios e industria; y por otro
lado , a las Agrociudades junto al resto de núcleos rurales , estancados
en una estructur a productiv a de carácter monofuncional en la que se
podía encontr ar una industria complementaria de carácter endógeno ,
cuyo vigor dependía de las aptitudes de los grupos empresariales
locales , y un comercio tr adicional que podía llegar a ejercer su
influencia en las áreas rur ales de su entorno 64 .
El término Agrociudad viene a reconocer la directa relación que han
tenido estos núcleos de población con la elev ada productividad de las
fértiles tierr as sobre las que se localizan. La riqueza agrícola ha sido
la que ha hecho posible el florecimiento de este tipo de fenómenos
63 FERNÁNDEZ SALINAS en L ÓPEZ ONTIVEROS, A. (coord..) (2003). Geografía de Andalucía. Ariel: Madrid
64 CARA V A CA BARROSO, I. (1998). Industria y territorio en Andalucía. IDR-Univ .de Sevilla. Sevilla.
65 L ÓPEZ ONTIVEROS, A. (1994). La agrociudad andaluza: Caracterización, estructura y pr oblemática.
Revista de Estudios Regionales
, nº39, 59–91. Córdoba: Universidad de Cór doba.
66 CAMPOS, F .S., y ABARC A F .J . (2013). Viejas y nuevas centralidades en las ciudades medias andaluzas: evolución y estrategias urbanas.
Revista Ciudades
, nº16, pp.73–93.
urbanos , difícilmente concebibles en ámbitos con producciones
agrícolas de menor entidad 65 y en el que también han sido cómplices
los núcleos urbanos de menor r ango que se encuentr an formando
parte del sistema de asentamiento .
En la mayoría, sus amplios términos municipales , una adecuada
tr ansformación ligada a las mejor as de las comunicaciones viarias ,
han sido también elementos claves par a que la agricultur a tuviese
una supremacía sobre el resto de sectores productivos .
A pesar del volumen de población residente en ellas , muchas veces
se ha entendido que más que auténticas ciudades se tr ataba de
gr andes concentr aciones de población rur al que no reunían los
requisitos exigibles a una ciudad en cuanto a servicios , equipamientos
o actividad económica. Hasta cierto punto han sido consider adas ,
por ello , como una anomalía propia de la región andaluza motiv ada
por unos sistemas de propiedad de la tierr a dominados por la gr an
propiedad latifundista y necesitada de gr andes bolsas de jornaleros
sin tierr as , que sólo desde un punto de vista cuantitativo se podía
poner en relación con los auténticos hechos urbanos 66 .
Díaz Quidiello asegur a que en estos momentos las ciudades medias
LAS CIUD ADES MEDIAS EN EL SUR DE CÓRDOBA. TRANSICIONES ENTRE L O URBANO Y L O RURAL
T esis Doctoral
pág. 101
andaluzas y a no responden a este concepto de Agrociudad, lo cierto
es que , junto al policentrismo que se da en el nivel superior de la
jer arquía, esta clase de ciudades es uno de los rasgos que más y
mejor singularizan el sistema urbano regional andaluz 67 . El número ,
las dimensiones y la distribución territorial de ciudades medias que se
dan en las vegas , campiñas y depresiones andaluzas son difíciles de
encontr ar en otr as regiones españolas o europeas , donde los ámbitos
rur ales suelen aparecer ocupados por una población más diseminada
o , en todo caso , por núcleos de población de tamaños muy inferiores
a los andaluces 68 .
P arece que se tr ata, además , de una singularidad de carácter histórico ,
una forma de organización del territorio desde estas ciudades
consolidada y a desde hace siglos . El patrón territorial de concentración
de la población en un número reducido de asentamientos de mediano
tamaño distantes entre sí y la formación en tono a ellos de un número
nunca muy elev ado de pequeñas poblaciones rur ales ha sido una
constante en la Historia de Andalucía 69 . Y es por ello que , a diferencia
de las ciudades medias de las aglomer aciones urbanas y , de forma
67 DÍAZ QUIDIELL O, J . (2002). Las ciudades medias históricas.
PH: boletín del Instituto Andaluz del P atrimonio Histórico
, nº10 (38), pp. 204-209.
68 L ÓPEZ-CASERO OLMEDO, F . (1988). La agrociudad mediterr ánea en una comparación inter cultural: permanencia y cambio.
Cuadernos de realidades sociales
, nº31, 143- 168.
69 CENTRO DE ESTUDIOS AND ALUCES (2007). “ Análisis prospectivo Andalucía 2020. Comportamiento del sistema urbano”, Factoría de Ideas. Sevilla: Universidad de P ablo de Olavide.
70 GONZÁLEZ de MOLINA, M., HERRERA, A., SO T O, D., CRUZ, S., y A COST A, F . (2007). Historia, identidad y construcción de la ciudadanía. Por una r electura de la Historia Contempor ánea
de Andalucía. Centro de Estudios Andaluces.
71 DE TERÁN SÁNCHEZ, A. C. (2004). Las ciudades andaluzas en la tr ansición de la edad media a la moderna.
Boletín de la Real academia Sevillana de Buenas Letras: Minervae Baeticae,
nº32, pp. 31- 124.
más acusada aún, de las litor ales , estas ciudades del sur de la provincia
cordobesa tienen una fuerte identidad histórica 70 .
Prácticamente todas han tenido un papel protagonista en la historia
urbana, social y política de Andalucía. La mayoría de ellas aparecen ya
consolidadas como cabecer as concejiles o señoriales en la Baja Edad
Media. Con esta circunstancia hay que poner en relación, entre otras
cuestiones , los extensos términos municipales que aún conservan
muchas de ellas 71 . De este modo , Lucena, Priego de Córdoba, Baena,
Cabr a, Montilla, Aguilar de la F rontera o Puente Genil tienen unas
dimensiones notables en el conjunto de la región andaluza, según se
indica en la T abla 5-1.
Ciudad Media Extensión tº. municipal
Aguilar de la F rontera 16.767 has .
Baena 36.070 has .
Cabr a 22.872 has .
SEGUND A P ARTE: LA C ONSTRUC CIÓN CUL TURAL DEL SUR DE CÓRDOBA
Capítulo 5. El sistema de asentamientos: Ciudades Medias y núcleos secundarios
pág. 102
Ciudad Media Extensión tº. municipal
Montilla 17.005 has .
Lucena 35.058 has .
Priego de Córdoba 28.702 has .
Puente Genil 16.982 has .
T abla 5-1. Extensiones de los términos municipales de las ciudades medias en el
sistema de asentamientos del sur de Córdoba. Fuente: elabor ación propia
a partir de los datos estadísticos del IECA de 2016.
72 Datos del P adrón de habitantes de 2016. Instituto Nacional del Estadística.
5. 3. LOS NÚC L EOS S EC UNDARIOS
El sistema de asentamientos del ámbito de estudio no se entiende
sin los núcleos secundarios . Desde un punto de vista cuantitativo no
tienen la categoría par a asignarles la condición de Ciudad Media, no
obstante , hay que poner en relieve su participación en la construcción
cultur al de un territorio concreto y en unos determinados v alores en el
conjunto de los asentamientos de esta zona.
Si la ciudad media concentr a una población en el r ango de 12.000
a 100.000 habitantes en ese modelo andaluz, los municipios por
debajo de este baremo se consider an núcleos secundarios en este
marco , oscilan entre los 657 de Zuheros y los 10.052 habitantes de
Rute en el año 2016 72 . Según la T abla 5-2 los municipios guardan
cierto equilibrio poblacional en un segundo escalón por debajo de
las Ciudades Medias y es que se ha venido a reconocer que estos no
pueden consider arse núcleos secundarios o rur ales sino que forman
parte de la red de ciudades medias en esta parte de la provincia
LAS CIUD ADES MEDIAS EN EL SUR DE CÓRDOBA. TRANSICIONES ENTRE L O URBANO Y L O RURAL
T esis Doctoral
pág. 103
CIUDADES MEDIAS Y NÚCLEOS SECUNDARIOS
RED DE CIUDADES
LEYENDA
Ciudades Medias
Núcleos Secundarios
PROVINCIA DE CÓRDOB A
PROVINCIA DE JAÉN
PROVINCIA DE GRANAD A
PROVINCIA DE MÁLA GA
PROVINCIA DE SEVILLA
E. 1:500.000
Baena
Luque
Iznájar
Rute
Encinas R.
Benamejí
Palenciana
Lucena
Puente Genil
Cabra
Moriles
Monturque
Aguilar de la Fra.
Montilla
Nueva Carteya
Zuheros
DªMencía
Priego de C.
Carcabuey
Fte. Tójar
Almedinilla
Externas
Internas
Relaciones
Municipios
Figura 23: Relación de asentamientos en función de su categoría urbana. Fuente: elabor ación propia a partir del IECA.
SEGUND A P ARTE: LA C ONSTRUC CIÓN CUL TURAL DEL SUR DE CÓRDOBA
Capítulo 5. El sistema de asentamientos: Ciudades Medias y núcleos secundarios
pág. 104
cordobesa, siendo consider adas un componente esencial no solo
en la organización del sistema sino parte inherente del patrimonio
territorial.
Municipios P oblación 2016
Almedinilla 2.431
Benamejí 5.035
Carcabuey 2.529
Doña Mencía 4.789
Encinas Reales 2.324
Fuente-Tójar 711
Iznájar 4.461
Luque 3.071
Monturque 1.981
Moriles 3.819
Nuev a Cartey a 5.435
P alenciana 1.506
Rute 10.042
Zuheros 657
T abla 5-2. P oblación de los núcleos urbanos objeto de estudio . Fuente: Instituto de
Estadística de Andalucía, 2016.
73 BARRIENT OS ALF A GEME, G.(2006). La evolución del poblamiento en la dinámica rural-urbano.
Norba. Revista de geografía
, nº11, pp. 107 - 127.
La proximidad física de este conjunto de ciudades , su continuidad y
coherencia espacial y la existencia de bases económicas compartidas
(usos agr arios , sistemas productivos locales , etc.) constituyen unos
factores que propician un entendimiento en red sobre numerosos
aspectos relacionados con el desarrollo territorial de estas ciudades y
sus ámbitos de influencia supr alocales 73 Figur a 23. De hecho , buena
parte de estas ciudades medias han establecido y a importantes
vínculos de cooper ación en materias económicas , de gestión de
servicios o de política territorial y ambiental.
De los 14 núcleos que compensan y equilibr an el ámbito , forman parte
de la red de ciudades medias al menos por su participación patrimonial,
economía compartida y conjunto patrimonial las ciudades de Iznájar ,
Doña Mencía, Benamejí, Luque , Rute . Estos han sido denominados
por la Planificación regional y subregional como centros rur ales o
pequeñas ciudades de Categoría 1.
El restos de núcleos por su parte se han denominado centro rur al de
categoría 2 en los que hay que señalar un notable papel histórico en
la consolidación cultur al. En una somera alusión al bagaje patrimonial
o histórico , se puede traer el contenido que aporta Zuheros como ente
urbano-patrimonial en un sistema compensado precisamente por su
equilibrio tr ansversal.
Junto a estos núcleos centr ales de cada municipio hay que reconocer
LAS CIUD ADES MEDIAS EN EL SUR DE CÓRDOBA. TRANSICIONES ENTRE L O URBANO Y L O RURAL
T esis Doctoral
pág. 105
dentro de cada uno de ellos las diferentes pedanías o entidades
urbanas que han salpicado esta geogr afía de campiña y subbética 74 .
T ampoco hay que dejar de mencionar el reconocido poso de
asentamientos históricos que colonizan este espacio en forma de
74 CRUZ VILLAL ÓN, J . (1996). El mapa de la política de colonización en Andalucía.
Investigaciones geográficas
, nº16, pp. 21-34.
y acimientos que han contribuido a la cultur a del sur de la provincia.
P or ello , es necesario recoger al menos un registro de los hitos
arqueológico inventariados junto a otros elementos que aportan
relación y coherencia al conjunto en estudio . Este inventario se integra
en los posteriores capítulos .
LAS CIUD ADES MEDIAS EN EL SUR DE CÓRDOBA. TRANSICIONES ENTRE L O URBANO Y L O RURAL
T esis Doctoral
pág. 107
6. L A DIME NSIÓ N HIST ÓRIC A: SOC IED A D , POLÍTIC A Y TE RR IT ORIO
El territorio se observ a en esta estr atificación cultural en un palimsecto
en el que se pueden extr aer de cada momento la acumulación de
conocimientos y saberes que en suma responden a la construcción de
un espacio en torno a las ciudades objeto de estudio .
Los patrones históricos de los asentamientos desvelan una componente
de complejidad y compartimentación basado en un conjunto de
sierr as -las de Cabr a y Horconera al oeste , Alta Coloma en el centro
y Sierr a Mágina al Este- que le aportan, en cierto sentido , una gran
segmentación y dificultad de intercomunicación Este-Oeste .
Los ejes fluviales principales han ayudado tr adicionalmente a marcar
esta diferenciación interior y también han aportado el soporte a las
rutas históricas de paso a norte y sur , hacia el valle bético o hacia
el interior oriental. Las rutas ganader as mantenidas desde la época
bajomediev al cristiana vienen a mostr ar que se aprovecharon estos
pasos par a los ejes de larga distancia que , básicamente , enlazan el
v alle del medio y alto Guadalquivir con la vega de Gr anada y las
altiplanicies de Guadix y Baza.
En los inicios romanos pocos asentamientos interiores tendrán una
SEGUND A P ARTE: LA C ONSTRUC CIÓN CUL TURAL DEL SUR DE CÓRDOBA
Capítulo 6. La dimensión histórica: sociedad, política y territorio
pág. 108
vocación de centr alidad. En consecuencia, los principales asentamientos
reconocidos se situarán en los bordes externos de la demarcación,
convirtiéndose en los referentes económicos y de atr acción de un
territorio que fue o bien de paso o bien de fronter a dur ante la mayor
parte de su devenir histórico . Estos núcleos exteriores son Aguilar de
la F ronter a, Baena y Montilla por la campiña cordobesa, Martos y Jaén
por la jiennense , y el eje Loja-Granada por el Sur .
Las claves históricas estarán, desde la época romana, primero en la
consolidación de un lugar de notable riqueza de sus suelos par a la
agricultur a y en la consolidación de las vías de comunicación a partir
de las calzadas romanas . Se puede considerar que las dos vías que
ponen en evidencia el espacio en tr ansición del sur de Córdoba son
las dos principales vías desde Córdoba y Jaén se dirigían a las zonas
75 MARTÍNEZ CAS TRO, A. (2003). Breves notas sobr e la funcionalidad de las torres islámicas de la campiña de Cór doba.
Antiqvitas,
Museo Histórico Municipal de Priego de Córdoba,
nº 15, pp. 79-83.
En estas tierras de Campiña Alta y de or ografía serr ana de la Subbética, los
husûn
(plural de
hisn
) actuaban como centros or ganizativos y defensores de un cierto ámbito territorial,
denominado
yûz
(ayza, en plural). La función de los hisn solía ser contr olar una vía importante y , muy a menudo, hacer de lugar de refugio en relación con los pueblos r epartidos en un
espacio organizado alr ededor de una acequia, de una vía, etc. Debido a estas funciones, encontramos que muchos de estos husun son formados por un r ecinto grande, en un extr emo
del cual podía haber una celoquia (cima del castillo).
de Antequer a y Gr anada, apoyadas en unas fundaciones urbanas en
el sector occidental y los bordes exteriores . P osteriormente , durante el
periodo islámico , el territorio se conforma como frontera entre reinos
de taifas y/o cor as riv ales en los momentos de turbulencias políticas
interiores , o bien como frontera con Castilla dur ante el periodo nazarí.
La estr ategia mediev al de asentamientos estaría en consecuencia muy
vinculada a la ciudad y al encastillamiento del territorio mediante
hisn
cuy a vocación de continuidad desembocó en su perdur ación
mayoritaria desde la conquista cristiana como poblaciones actuales 75 .
En toda la sedimentación cultur al, tanto las ciudades como el territorio
se han formado teniendo presentes su condición de fronter a y de
tr ansición entre pueblos que han cristalizado sobre una economía
procedente de la explotación agrícola principalmente .
6 .1. DE L A S SO C IED A DES NÓM ADAS A L TERRITORIO IBÉ RIC O - TURDE T ANO
Las evidencias de asentamientos han sido una constante en la fr anja
meridional cordobesa. Según algunas certezas paleolíticas en torno
a las terr azas del Genil y del río Cabr a muy vinculadas a los pasos
serr anos subbéticos , puede decirse que a partir del Neolítico se
LAS CIUD ADES MEDIAS EN EL SUR DE CÓRDOBA. TRANSICIONES ENTRE L O URBANO Y L O RURAL
T esis Doctoral
pág. 109
desarrolla un proceso en el que la actividad agrícola favorece una
tempr ana sedentarización en poblados en llano muy repartidos en el
territorio , aunque destaca la cuenca del Guadajoz como el de mayor
concentr ación.
La ocupación de la campiña y en especial la fr anja subbética, estuvo
muy ligada a los medios de cuev a, suponiendo una larga tradición
hasta momentos de la Edad del Bronce . Se mantienen manifestaciones
de arte rupestre de estilo lev antino que recorren el arco serr ano
mediterráneo hasta las sierr as gaditanas . Destacan los conjuntos de
Sierr a Mágina, en la sierra de Alta Coloma en el término de Jaén, en
los alrededores de Moclín, o en la sierr as de Cabra y Priego 76 .
Se localizan escasos poblados de la Edad del Cobre , aunque
algunos de los datados en la Edad del Bronce tienen origen en estos
momentos , como es el caso de la peña de los Gitanos (Montefrío).
Suelen localizarse tanto en las cuencas interiores (entorno de Alcalá
la Real, de Montefrío , o de Guadahortuna), como en los bordes de la
demarcación, en buena relación de comunicación con las campiñas
o la vega vecinas . De estos últimos , pueden señalarse los localizados
en torno a Jaén, o los próximos a la campiña cordobesa en Zuheros ,
Cabr a o Luque .
Dur ante la Edad del Cobre pervive la ocupación de cuev as acompañadas
76 CORTÉS SÁNCHEZ, M. & PÉREZ-PÉREZ, A. (2008). La investigación sobre El Pirulejo: una aproximación inter disciplinar .
Antiqvitas
, Museo Histórico Municipal de Priego de Córdoba.
nº20, pp. 213-222.
Figura 24: Y acimiento arqueológico de Ategua. Fuente: IAPH.
SEGUND A P ARTE: LA C ONSTRUC CIÓN CUL TURAL DEL SUR DE CÓRDOBA
Capítulo 6. La dimensión histórica: sociedad, política y territorio
pág. 116
91 MALPICA CUELL O, A. (1995). El agua en la agricultura de Al-Andalus en el Catálogo de la exposición. Legado Andalusí: Gr anada.
romanas bajoimperiales , que se mantuvieron en lo fundamental en
época visigoda. En estos momentos , el poblamiento mas estable se
mantendría hilv anado por una red comercial de productos primarios
y por una explotación de los recursos agrícolas y artesanales en el
que las villas o la ciudad son una referencia de control territorial y de
intercambio económica.
Sobre ello se desarrolló la agricultur a andalusí que , aunque mantuvo
en gr an medida las estructur as de propiedad y los modos de
producción heredados de la Antigüedad, propició la introducción
de nuevos cultivos y mejor as en los sistemas de producción. En este
último sentido observ a Malpica, se consiguió un importante av ance
en las técnicas de irrigación, aunque no se debe afirmar se articulase
lo que se ha llamado una genuina sociedad hidráulica. No obstante ,
la etimología islámica de términos como acequia, noria, aceña o canal
parecen poner en evidencia la novedad de estos y otros medios de
irrigación que , en cualquier caso , nunca se alejaron demasiado de los
más importantes cauces de agua 91 .
En cuanto a los cultivos , mantuvieron su protagonismo el trigo , el olivo
y la vid, a pesar de la prohibición coránica que pesaba sobre el vino .
Al parecer fue en este momento cuando se introdujo en Occidente
el cultivo del trigo duro , la más apreciada de las variedades de dicho
cereal, el cual alcanzó un gr an desarrollo en la campiña cordobesa a
juzgar de los fuertes ingresos que su fiscalización produjo al er ario
Figura 26: Coras y ciudades en el siglo X. Fuente: Atlas Históricos de Andalucía.
LAS CIUD ADES MEDIAS EN EL SUR DE CÓRDOBA. TRANSICIONES ENTRE L O URBANO Y L O RURAL
T esis Doctoral
pág. 117
público . P ara la molienda del gr ano se emplearán aceñas o molinos de
carácter hidráulico , que empleaban tecnología heredada del mundo
romano . Ejemplo de ello fueron los molinos que se encontr aban en
las riber as del Genil a su paso por Puente Genil y quedando también
referencias de su existencia en la localidad de Priego de Córdoba.
A pesar de todo , en esta época la producción de trigo fue
significativ amente deficitaria, por lo que hubo que importar cereal
norteafricano , igual que ocurrirá en la baja Edad Media cristiana. P or
el contr ario , la producción de aceite era tal que parece que permitía
su exportación. En la provincia cordobesa la zona oliv arer a se situaba
al sur de la misma, siendo gr andes centros aceiteros Cabra, Baena y
Priego . En cuanto a la vid, su cultivo era gener alizado , consumiéndose
no sólo vino , también uvas y pasas . De igual forma, tuvieron una gran
importancia las huertas como la de Cabr a, destacando en este sentido
el intenso cultivo que en las mismas se hizo de la higuer a 92 .
El periodo islámico parte de un territorio rur al muy potente en la
campiña aunque la red urbana decaería dur ante el Bajo Imperio
y la etapa visigoda a favor de instalaciones tipo villae de gr andes
propietarios . Es destacable la organización del territorio rural
campiñés en torno a torres (
bury a
) que pudieron tener un claro motivo
92 SÁNCHEZ VELASCO, J ., MORENO ROSA, A. y GÓMEZ MUÑOZ, G., (2009): Aproximación al estudio de la ciudad de Cabra y su obispado al final de la Antigüedad,
Antiqvitas
, nº21,
pp. 135- 180.
93 El Califato andalusí se organizó en seis grandes cir cunscripciones, tres interior es y tres fr onterizas, todas con sus respectivas Cor as. Cada Cora tenía atribuido un territorio con una
capital, en la que residía un
walí
o gobernador , que habitaba en la parte fortificada de la ciudad, o alcazaba.
censal y fiscalizador par a el estado cordobés . Muchas de ellas aún
jalonan las lomas de la de las comarcas sur de Córdoba y serían focos
puntuales de concentr ación par a una población muy dispersa en el
v asto territorio rur al. Básicamente el área de la campiña y la subbética
se incluían en la jurisdicción de tres cor as así permanecería dur ante
todo el periodo islámico 93 (Figur a 26):
• Cor a de Córdoba: estaba situada a lo largo del río
Guadalquivir , desde el actual límite de la provincia de
Jaén hasta P eñaflor , ya en tierr as sevillanas . Incluiría las
campiñas altas y bajas de Córdoba.
• Cor a de Elvir a: tenía una gran extensión que incluía
desde Priego de Córdoba, Benamejí, Rute o Iznájar hasta
Gr anada.
• Cor a de Cabr a: comprendía la parte sur de la actual
provincia de Córdoba en la que abarcaría Puente Genil,
Lucena, Monturque , Zuheros , Moriles , Luque entre otros
poblados , excluyendo la mitad este de la subbética.
En el siglo X el sur de la P enínsula constituye el centro de gr avedad
SEGUND A P ARTE: LA C ONSTRUC CIÓN CUL TURAL DEL SUR DE CÓRDOBA
Capítulo 6. La dimensión histórica: sociedad, política y territorio
pág. 118
94 MANZANO MARTOS, R. (2002). "De la villa r omana a la almunia islámica", en HAL CÓN, F ., HERRERA, Francisco J . y RECIO, A. (eds.): Haciendas y cortijos. Historia y arquitectura en
de la civilización hispanomusulmana, afianzada sobre bases urbanas ,
agr arias y mercantiles y con un estado articulado . Se puede hablar a
partir de las circunscripciones de las Cor as de una primer a división
comarcal del sur de Córdoba en la que se tiene por referencia urbana
a la ciudad de Cabr a como centro organizativo y de poder con la
presencia de un gobernador .
En un espacio con un carácter histórico de fronter a, el sistema de
asentamientos andalusí se apoy ará en la agricultur a bajo un entramado
de explotaciones entre las que cabe significar las almunias o casas de
campo y alquerías . Las primeras configur an todo un variopinto conjunto
de edificios periurbanos que sumaban a su carácter agrícola un fuerte
componente residencial y lúdico . En este sentido ha destacado Rafael
Manzano que el resurgir del amor a la natur aleza y a la vida campestre
en la civilización hispanomusulmana, que hunde sus orígenes en el
mundo romano , fue muy anterior al que puso de manifiesto la Italia
del Renacimiento . Prueba de ello es la existencia de casas de campo
–almunias , torres y palacios– rodeadas de huertos y jardines que
circunv alaban las gr andes urbes , tanto durante el califato cordobés
como posteriormente bajo los reinos de taifas y que se mantuvieron
hasta la propia Reconquista cristiana. Así, diversas fuentes recogen
como Córdoba estaba cercada de muy hermosas huertas , presididas
por lujosas construcciones , de las que podrían citarse ejemplos de los
que hoy se tiene tanto constancia liter aria como arqueológica, pero en
verdad en ellas parece que primaba lo residencial sobre lo agrícola 94 .
Figura 27: Rutas del Califato entre Grandada y Córdoba a tr avés del sur de la
provincia de Córdoba. Fuente: op . cit. 27.
LAS CIUD ADES MEDIAS EN EL SUR DE CÓRDOBA. TRANSICIONES ENTRE L O URBANO Y L O RURAL
T esis Doctoral
pág. 119
Las alquerías son explotaciones específicamente agrícolas que ha
llev ado a plantearlos como factibles antecedentes de las actuales
explotaciones agrícolas de carácter oliv arero o vinatero , a la que se ha
querido también buscar un antecedente en la villa romana 95 .
Las indirectas referencias con las que se cuenta acerca del Repartimiento
de Córdoba apenas nos proporcionan escasos de nombres . No
obstante , la reiteración en la toponimia de las explotaciones del
término
torre
–T orre de F errand Núñez, T orre del Espartal, T orre de
las Arcas , entre otras– parece indicar el carácter defensivo de estos
caseríos 96 , quizá acentuado por la inseguridad propia de la inmediata
Reconquista, igual que pasará en los caseríos de la baja Edad Media
cristiana.
La amortización de las infr aestructur as de comunicaciones de época
romana se evidencia en las reformas de elementos , como los puentes ,
constatadas par a la época mediev al islámica, algunos de los cuales
han llegado hasta nuestros días . Las rutas del califato entre Córdoba
y Gr anada pondrán en un nivel reconocible a las ciudades subbéticas
Andalucía y América. Sevilla, Universidad de Sevilla.
95 FL ORIDO TRUJILL O, G. (1996). Hábitat rural y gr an explotación en la depresión del Guadalquivir . Sevilla, Consejería de Obras Públicas y T ransportes.
96 MUÑOZ V ÁZQUEZ, M. (1954). Notas sobre el r epartimiento de tierras del r ey don Fernando III el Santo en Cór doba y su término.
Boletín de la Real Academia de Cór doba de ciencias,
bellas letras y nobles artes
, Córdoba. nº 71, pp. 67 -86.
97 Junta de Andalucía (1998). Ruta del Califato. Itinerario cultur al europeo. Gr anada.
y de la campiña, inicialmente entendidas como vías castrense entre
ambas ciudades (Figur a 27).
El papel de la vías de comunicación integr arían un rosario de
ciudades que crecieron y se desarrollaron adoptando una auténtica
configur ación urbana como Cabr a, Luque , Baena, Alcaudete y otras
tantas villas que aparecen citadas en las fuentes más tempr anas . Su
presencia es notable y a en el siglo IX, cuando la región se vio sacudida
por la agitación que provocó el rebelde Umar Ibn Hafsun, el caudillo
muladí, que estableció un señorío autónomo frente al poder de los
emires de Córdoba 97 .
Al disgregarse el estado Andalusí en una multitud de Reinos de T aifa
en el siglo XI, Córdoba y Gr anada encabezaron sendos principados ,
mientr as otros lugares , como Alcalá la Real, fluctuaban entre la
independencia y el v asallaje a alguno de los sultanes más poderosos .
La unidad impuesta por los almorávides y almohades entre finales
del siglo XI y mediados del XII dio nuevo impulso a las localidades de
estas comarcas , que empezaron a jugar un destacado papel comercial
SEGUND A P ARTE: LA C ONSTRUC CIÓN CUL TURAL DEL SUR DE CÓRDOBA
Capítulo 6. La dimensión histórica: sociedad, política y territorio
pág. 120
98 BERMÚDEZ CANO, J .M. (1999). El puente Califal del arroyo P alancar . Museo Histórico Municipal de Priego de Córdoba.
Antiqvitas,
nº10, pp. 149- 159.
y militar 98 .
Es estos momentos se puede hablar de una consolidación y estabilidad
de los asentamientos que permanecerán la mayor parte de ellos hasta
hoy . En suma, los núcleos de población y villas que se reconocen previo
a la ocupación cristiana definitiv a se dispersan por una zona fronteriza
y de permanentes disputas . F rente a los núcleos estables como Cabra,
Priego , Lucena, Luque , Zuheros , Aguilar de la F rontera, Montilla,
Monturque , Rute y Benamejí, se encuentran otr as villas y alquerías
residenciales y agrícolas que se mantienen también como hitos en
el control del territorio y con un papel en el sistema de explotación
del cereal, oliv ar y vid. Es de interés también en estos momentos , las
huertas normalmente vinculadas a las cercanías de un núcleo urbano
y a la presencia casi permanente de agua superficial o subterránea.
6. 3. L A C AMPIÑA COMO ESP ACIO PR ODUC TI VIST A AGR ARIO
P AR A LOS S EÑORÍOS Y RE ALENGOS DE L AN TIGUO RÉ GI-
MEN
La toma de la que había sido capital califal el año 1236, y que cabe
interpretar como uno de los más importante frutos del colosal vuelco
Figura 28: Señoríos jurisdiccionales en tiempo de Sancho IV . Fuente: representación
de T erán Sánchez.
LAS CIUD ADES MEDIAS EN EL SUR DE CÓRDOBA. TRANSICIONES ENTRE L O URBANO Y L O RURAL
T esis Doctoral
pág. 121
histórico en esta zona y en el resto de Andalu cía que supuso la victoria
cristiana en la batalla de Las Nav as de T olosa en 1212, se completó
por el propio rey F ernando III el Santo en 1241 con la conquista de
toda la sierr a norte cordobesa, la Campiña y la Subbética. De esta
forma y conquistado todo el reino cordobés , la nueva fronter a con el
Islam quedaba fijada al sur de la actual provincia.
Este espacio meridional sería en estos momentos la tr ansición entre
dos mundos cultur ales que ha jugado a favor de la riqueza de sus
ciudades y territorios 99 . Ahora bien, esta línea fronteriza resultó
dur ante mucho tiempo sumamente quebr adiza y aún cambiante ,
hasta que en 1341, justo un siglo más tarde de la toma de la capital,
quedó definitiv amente fijada por Alfonso XI (Figur a 28).
A mediados del siglo XIII el territorio sur cordobés es conquistado
por Castilla. La mayoría de las tierr as permanecerían bajo el
domino realengo , a excepción de aquellas zonas más directamente
relacionadas con las serr anías subbéticas , marcadas por su utilidad
par a la Corona en defensa de partes del territorio y que quedarían
asumido por las casas señoriales castellanas en su desembarco
andaluz (Figur a 29). P or ejemplo , a finales del siglo XVI las zonas
de Montalbán, Monturque , Montilla, Puente de don Gonzalo (Puente
Genil), Baena o Aguilar habían pasado finalmente a la órbita de la
casa de los F ernández de Córdoba, el mayor poseedor de señoríos del
99 DUEÑAS, J . B. C. (2000). La tierra de Córdoba: el dominio jurisdiccional de la ciudad dur ante la Baja Edad Media. Universidad de Córdoba: Cór doba.
Figura 29: Señoríos jurisdiccionales en 1533. Fuente: representación de T erán
Sánchez.
SEGUND A P ARTE: LA C ONSTRUC CIÓN CUL TURAL DEL SUR DE CÓRDOBA
Capítulo 6. La dimensión histórica: sociedad, política y territorio
pág. 122
sur de la campiña y subbética.
Nunca en la historia de la región se había producido una oper ación
de reparto de tierr as de proporciones semejantes , que provocó, en
poco más de medio siglo , una renov ación completa de la titularidad
de la propiedad de la tierr a en toda la Andalucía Bética, asegura el
historiador Manuel González Jiménez en las aportaciones sobre la
propiedad en la región en el siglo XIII 100 .
La articulación y organización de estas tierr as supuso un inmenso
esfuerzo histórico en la gestión socioeconómica de un complejo
entr amado de intereses . El espacio conquistado por las tropas
cristianas se articuló mediante los sistemas que regían todas las
tierr as que configur aban la Corona de Castilla: los denominados
territorios de realengo y de señorío , en función de su dependencia,
respectiv amente , del poder real o del de diversos señores que por
delegación del monarca asumían la jurisdicción de ciertas zonas .
Inmediatamente tr as la Reconquista el territorio cordobés contaba
con unos 12.000 kilómetros cuadr ados de realengo , que constituían
el inmenso término de la ciudad de Córdoba, y con aproximadamente
2.000 kilómetros cuadr ados de carácter señorial. Muy pronto esta
proporción cambiaría, y a que en el siglo XIV el realengo quedó reducido
a unos 10.000 kilómetros cuadr ados , lo que dobló la superficie
señorial. Ello se agudizó al final de la Edad Media, cuando el concejo
100 GONZÁLEZ JIMÉNEZ, M. (1980). La gr an propiedad en la Andalucía del siglo XIII.
España medieval
, nº1, pp.143- 154.
de Córdoba quedó fijado en algo menos de 9.000 kilómetros , siendo
el resto señorial, es decir dos tercer as partes tenían carácter realengo
y un tercio señorial. Este proceso de señorialización no haría más que
continuar su impar able ascenso a lo largo de la Edad Moderna.
Se ha tr ansmitido que la población no er a uniforme , de forma que
estuvo más o menos repartida por mitad bajo ambas jurisdicciones .
Esta componente demográfica resulta de una enorme importancia
y en gr an parte condicionaría, junto a otros factores , la posterior
evolución de todo el reino , alternándose zonas casi despobladas ,
fundamentalmente en la Sierr a, con otras que contaban con una
población abundante en la Campiña y especialmente en la capital.
Ello ocasionó que el progresivo y lógico aumento de la población y el
desarrollo de la repoblación se articulasen de forma concentr ada y en
torno a fortalezas de muy diverso tipo .
Este marco de inestabilidad permanente y de gener al debilidad
demográfica, así como las limitaciones de la administr ación medieval,
fue lo que obligó a la Monarquía a delegar su poder en las autoridades
locales , tanto en los referidos concejos , regidos por un fuero específico
y donde la intervención real er a directa, como en los señores , en los
que el rey delegaba todo su poder , por lo que su influencia er a en este
caso menor . El referido repercusión y las posteriores consecuencias
en el ámbito objeto de estudio de este último sistema, cabe ver su
LAS CIUD ADES MEDIAS EN EL SUR DE CÓRDOBA. TRANSICIONES ENTRE L O URBANO Y L O RURAL
T esis Doctoral
pág. 123
importancia de la que se ha ocupado Cabrer a Muñoz 101 .
Los señoríos , sobre los que la historiografía ha convenido que podían
ser tanto de carácter laico como religioso , su verdadera distinción
no r adicaba en ello , sino en la jurisdicción de los mismos y en la
propiedad de su tierr a. Así, aquellos casos en los que el señor , además
de la referida jurisdicción, también tenía la propiedad de la tierr a se
denominarían señoríos territoriales . En ellos el poder del señor se
hizo absoluto , mientras que en los mer amente jurisdiccionales su
papel fue menor , al estar la tierr a en manos tanto del señor como
de otros propietarios . En cualquier caso , el rey lo que buscaba al
delegar su poder en el señor er a contar con la iniciativ a particular
par a la repoblación y consolidación de ciertos territorios donde su
autoridad no podía llegar con la firmeza que exigían las inestables
circunstancias de la época, en especial la siempre temida amenaza
musulmana principalmente en esta zona de fronter a.
El sur del Reino de Córdoba fué dominada por los señoríos en unos
momentos en los que los asentamientos tienen una misión de control
y defensa de una zona en disputa. La ciudad ejerce un papel de plaza
militar y de centro de repoblación desarrollándose lentamente hasta
la consolidación de los tejidos urbanos en el que se aprovecha las
bases urbanas de los siglos pasados .
101 CABRERA MUÑOZ, E. (1978). Tierr as realengas y tierr as de señorío en Córdoba a fines de la Edad Media. Distribución geogr áfica y niveles de población.
Actas del I congr eso de
Historia de Andalucía. Andalucía medieval
. Córdoba, Monte de Piedad y Caja de Ahorr os de Córdoba. V ol. 1º, pp. 295-308.
102 COLLANTES DE TERÁN, A. (1979). L os señoríos andaluces. Análisis de su evolución territorial en la Edad Media.
Historia. Instituciones. Documentos
, nº 6, pp. 89- 112
En Córdoba un primer momento tuvieron un gr an protagonismo las
órdenes militares y los señoríos religiosos , pero pronto concentraron el
mayor protagonismo los laicos . A ello se sumó una verdader a inflación
señorial, sobre todo con la implantación de la dinastía T r astámara
por Enrique II, que recompensó mediante las conocidas "mercedes
enriqueñas" a todos aquellos que le habían apoy ado en su ascenso
al poder . P or último , el proceso de señorialización culminó en el siglo
XV , momento en el que el señorío fue acompañado por lo general de
un título nobiliario 102 .
El reino cordobés se articuló mediante un único concejo autónomo ,
el de la ciudad de Córdoba, que abarcaba todo el centro de la actual
provincia. El concejo cordobés , tras el provisional gobierno militar
inmediato a la conquista, fue la institución municipal que gobernó y
administró no sólo la propia ciudad de Córdoba sino también su enorme
término , lo que las fuentes denominaron "la tierr a de Córdoba". P or
el contr ario , los señoríos se encontraban en los confines del reino , al
norte y , sobre todo , al sur del mismo . Esta distribución periférica no es
casual, y a que los señoríos respondieron a una situación especial, a la
que se han de sumar diversos factores , como su lejanía de la metrópoli
cordobesa y la necesidad de una especial defensa al encontr arse en
zona fronteriza, lo que resulta esencial par a comprender el enorme
SEGUND A P ARTE: LA C ONSTRUC CIÓN CUL TURAL DEL SUR DE CÓRDOBA
Capítulo 6. La dimensión histórica: sociedad, política y territorio
pág. 124
desarrollo señorial del sur de la provincia cordobesa, cuy a inmediatez
al Islam ocasionó no pocos litigios a lo largo de toda la baja Edad
Media.
En concreto , al sur lo hicieron, entre otros , el marquesado de Priego , que
incluía el señorío de Aguilar , el condado de Cabr a, con Cabr a, Baena,
Rute e Iznájar , y el señorío de Lucena 103 . La señorialización del sur no
sólo fue mayor superficialmente , sino –sobre todo– en la intensidad
del ejercicio de los derechos inherentes a este sistema de poder . La
riqueza de esta zona y , de manera especial, su delicada situación
fronteriza condujo a ello . Una familia de complejísima genealogía, la
de los F ernández de Córdoba, tuvo todo el protagonismo en esta zona
sur del reino cordobés .
Este sistema de poder tuvo una importante repercusión sobre la tierr a,
y a que en la concesión de un señorío llegó a incluirse la propiedad
sobre la villa y su término , incluidos sus habitantes . Se puede observar ,
que la constitución territorial de los señoríos no estaba vinculado a
un sistema de ciudades o fisiográfico , sino a la explotación de los
recursos primarios procedentes fundamentalmente de la agricultur a y
el control comercial.
La religión cristiana que dominaba la reconquista, hará que en la
103 C ABRERA MUÑOZ, op. cit.
104 GONZÁLEZ, J . (1951) Repartimiento de Sevilla. Madrid, Consejo Superior de Investigaciones Científicas. V ol. 1º.
105 FL ORIDO TRUJILLO, G. (1996). Hábitat rur al y gran explotación en la depr esión del Guadalquivir . Sevilla, Consejería de Obras Públicas y T ransportes.
mayor parte de los señoríos , se realice un mecenazgo a favor de los
cultos y fundación de nuev as hermandades llegando a formar una
reconocida cultur a religiosa cristiana que se solidificará en la creación
de iglesias y capillas par a el culto además de una extensa imaginería
a las que venerán las propias hermandades .
El repartimiento territorial en Córdoba tr as la reconquista cristiana,
siguieron los parámetros habituales , tal y como se hizo en Sevilla.
Así, en primer lugar cabe distinguir entre donadíos y heredamientos
de los que hoy se reconocen algunas referencias toponímicas . Los
primeros correspondían a una dación directa del monarca a sus más
inmediatos colabor adores en la conquista y solían ser gr andes fincas ,
mientr as los segundos er an porciones de tierra que se repartían a los
repobladores y que estaban asociadas a la obligación de residencia
y a una específica prohibición de enajenación en un período de al
menos cinco o doce años 104 .
De esta forma se articuló una "equilibr ada" estructur a de la propiedad
de la tierr a, conviviendo gr andes fincas , menores en cualquier caso
que los latifundios musulmanes tardíos , y medianas y pequeñas
extensiones en un marco gener al en el que no sólo hubo tierr as para
todos , sino que llegó a sobrar 105 , principalmente aquellas alejadas
de las ciudades . A ello hay que añadir que gr andes superficies que
LAS CIUD ADES MEDIAS EN EL SUR DE CÓRDOBA. TRANSICIONES ENTRE L O URBANO Y L O RURAL
T esis Doctoral
pág. 125
en siglos posteriores fueron explotadas se encontr aban entonces
asilvestr adas y agrestes , situación que se vio favorecida por las
negativ as consecuencias del propio proceso bélico .
Los límites del antiguo reino cordobés fueron fijados tr as la Reconquista
cristiana en la primer a mitad del siglo XIII se tr ata por tanto de una
realidad histórico-administr ativ a muy consolidada al no haber sufrido
apenas v ariaciones desde entonces , a diferencia de lo que ocurre con
otr as provincias de Andalucía, surgidas
ex
novo
en el siglo XIX y en
modo alguno respaldadas por una realidad histórica tan acendr ada.
En estos momentos se puede consider a que se inicia la configur arción
de los escenarios alrededor de las ciudades en relación a la extensión,
106 La defensa del término municipal era una preocupación constante de las autoridades locales. De hecho, cuando tomaba posesión de su car go un Corregidor , entre las principales
funciones que se le asignaban, estaba la de vigilar los mojones o mojoneras que mar caban las tierras. P ara ello se obligaba a visitarlas, con varios miembros del Concejo, con r elativa
frecuencia. En caso de discr epancia, las autoridades de las Villas correspondientes tr ataban de llegar a un acuerdo pacífico, antes de iniciar lar gos pleitos de difícil y dudosa solución.
Así, en el año 1479, los concejos de Cabr a y Lucena llegar on a un acuerdos sobre sus límites y mojoner as, tras los informes pr esentados por los correspondientes mayor domos y
apoderados. A lo lar go del siglo XVI, el Concejo egabrense se vió obligado a iniciar pleitos con otras villas y lugar es, como Zuheros o Baena. Como ejemplo de estas pr eocupaciones,
se señalan los límites territoriales de Cabra en el año 1577:
"Mojones y límites. Comenzando desde el Navazo Barbudo, por Coscumana y Granadilla, a dar a la P eña del Águila y Río Anzur . Y dende allí, el río arriba hasta la pasada del V ado
de Rianzur , por donde pasan entre Cabra y Rute, que este vado se tiene por mojón. Y dende allí, el arr oyo del Carrizal arriba hasta Bechira, que es una sierr a que se dice Bichira. Y
desde allí comienza el mojón desde Carcabuey y Cabr a. Y dende allí a la derecha al Cerr o del Molejón. Y desde allí a los Campichuelos e a la Sierra Galliner a. Y desde allí al Cerro
Bermejo, donde está el mojón. Y desde allí al Navazo de los Membrillos. Y desde allí el padrón la Mano hasta donde el camino que viene de Car cabuey a la villa de Lucena, donde
están mojones. E de allí la mojonera adelante a dar a la Nava de Hernán Gil, donde está otro mojón. Y dende allí a dar a otr o mojón que / está en la Atalaya los Ballesteros. Y dende
allí desciende el camino que va a Cabra y Priego y a Car cabuey . Y dende allí a la Cueva del Águila, donde está otro mojón. Y dende allí al mojón de los T res T érminos, que es entre
Zuheros, Car cabuey y Cabra. Y dende allí a la Cumbr e de la Gubilla. Y dende allí a Senda Cerrada. Y dende allí al Hoyo del Jur ado. Y dende allí a Camarena. Y dende allí al mojón
del P ortillo y cuesta entre Doña Mencía y Cabr a. Y dende allí al mojón de la Fuente del Puntal. Y dende allí a la T orre del Puerto. Y dende allí al padr ón de entre Montilla y Cabr a.
Y dende allí, por los Entredichos, el padr ón adelante hasta la mojonera que es entre Cabr a y Aguilar . Y dende allí el padrón adelante hasta la pasada del Río Frío. Y dende allí a la
dehesa de Monturque. Y dende allí al Ar gabejo, que es mojón de entre Montur que, Cabra y L ucena. Y dende allí, el padrón adelante hasta dar al Navazo del Barbudo, donde se
comenzó este mojón".
propiedad y usos . Los núcleos de población con un crecimiento
latente alrededor de las mur allas o risco , estarán acompañados
principalemente de tierr as de donadíos .
La disputa por la defensa de los límites del término municipal también
serían una constante en estos años , no sólo por la inestabilidad del
dominio territorial frente a los musulmanes , sino entre los propios
señoríos en el que los Concejos tomaban parte en estas disputas 106 .
Este primer sistema de propiedad resultó ser enormemente dinámico
y evolucionó con gr an r apidez y que cambió con mayor velocidad en
los contextos de las asentamientos . Diversos factores ocasionaron
cambios significativos . Así, muchos señores beneficiados por el
SEGUND A P ARTE: LA CONSTRUC CIÓN CUL TURAL DEL SUR DE CÓRDOBA
Capítulo 6. La dimensión histórica: sociedad, política y territorio
pág. 126
repartimiento tenían no sólo su residencia sino sus intereses y centros
económicos muy lejos del territorio conseguido . De igual forma hay
que citar el escaso éxito de los primeros esfuerzos repobladores , cuyos
protagonistas también en muchos casos volvieron a sus lugares de
origen. A ello aún hay que unir el referido avance señorial, diversas
crisis poblacionales , un marco bélico que se prolongó hasta la
conquista de Gr anada, los cambios lógicos debidos a herencias y
dotes e incluso a apropiaciones indebidas . Molina Recio asegur a que
de esta forma, la gran propiedad se vio progresiv amente reforzada y
quedó en buena parte en manos de la nobleza local, especialmente
en el sur de la provincia, a pesar de lo cual la mediana y pequeña
propiedad no desapareció 107 .
El despiece de los realengos en lotes de venta o de "pagos de
deuda" de la monarquía a la nobleza, será una práctica habitual y
sucesiv a debido a la necesidad de metálico por parte de la Corona.
107 MOLINA RECIO, R. (2002). Nobleza y porder señorial. L os señoríos andaluces de los Fernández de Cór doba en la Edad Moderna: territorio, población y economía. Instituto de
estudios Almerienses. Universidad de Almería.
De este modo , a partir del siglo XV , se fue acentuando un proceso de
incremento de gr andes extensiones en manos de pocos propietarios ,
que el repartimiento inicial del siglo XIII no contemplaba sino una
tierr a de hombres libres y con tierr as .
Desde el punto de vista de las actividades económicas en el esquema
habitual de las gr andes propiedades surgidas a partir de los siglos XV
y XVI, las rentas extraídas de estas tierr as , de su rendimiento agr ario ,
sostenían las haciendas del Antiguo Régimen en su reparto habitual:
rey , iglesia y señores .
P or su parte la población de las ciudades y resto de asentamientos
tendrán una dedicación importante al sector agrícola desde el cultivo
de la tierr a a la tr ansformación y comercialización de los productos
obtenidos en un r ango local.
6.4. L A PROPIED AD DEL TERRITORIO Y L OS ÓRGANOS D E PO DER A FINALE S DEL ANTIGUO RÉGIME N
En los albores de la Edad Moderna, a principios del siglo XVII,
encontr amos articuladas las gr andes casas señoriales que marcaron la
pauta a lo largo de todo el período . En el sur sobresalía el marquesado
de Priego , que englobaba el señorío de Aguilar y que en 1711 pasó a
LAS CIUD ADES MEDIAS EN EL SUR DE CÓRDOBA. TRANSICIONES ENTRE L O URBANO Y L O RURAL
T esis Doctoral
pág. 127
formar parte del ducado de Medinaceli. La Casa de Priego , además de
la localidad de ese nombre y de Aguilar , dominaba Cañete , Montilla,
Montalbán, Monturque , Puente de Don Gonzalo (luego Puente Genil),
Carcabuey , Castro del Río y V illafr anca.
La capital del estado de Priego se situó en la localidad de Montilla.
P or su parte , el marquesado de Comares tuvo su origen en una rama
desvinculada de la Casa de Aguilar y , por tanto , también estaba en
poder de los F ernández de Córdoba. La cabeza del marquesado
de Comares se encontr aba en Lucena y también formaban parte
del mismo las villas de Espejo y Chillón. El estado de Comares fue
igualmente absorbido por el de Medinaceli en 1711. De esta forma las
casas de Priego y Comares corrieron la misma suerte , no perdiendo ,
a pesar de su integr ación en el conglomer ado señorial del ducado de
Medinaceli, su propia personalidad.
T ambién en el sur tenía gr an importancia el condado de Cabr a, que
dominaba además Baena, Doña Mencía, Iznájar , Albendín, V alenzuela
y Rute . A ello se unió en el siglo XVII otro señalado estado señorial,
el marquesado de El Carpio , que luego pasó al ducado de Alba y que
aglutinaba, además de la localidad de El Carpio , a las de Adamuz,
P edro Abad, Siete V illas , Villaharta, La Rambla, Montoro y Morente .
T odavía a ello cabría añadir otros muchos estados señoriales de
menor extensión, como el marquesado de Benamejí, y la presencia de
las cuatro órdenes militares españolas , Santiago , Calatr av a, Alcántar a Figura 30: Señoríos del Reino de Córdoba en el siglo XVIII. Fuente: Atlas de Historia
de Andalucía.
SEGUND A P ARTE: LA CONSTRUC CIÓN CUL TURAL DEL SUR DE CÓRDOBA
Capítulo 6. La dimensión histórica: sociedad, política y territorio
pág. 128
y Montesa 108 (Figur a 30).
Las riquezas de las familias señoriales y el clérigo , vendrán a arrojar
un notable patrimonio urbano civil y religioso que consolidará el y a
existente desde los inicios de la Reconquista. Casas-P alacios , iglesias ,
conventos , hospitales y otro tipo de estancias , formarán un tejido
urbano que ocupará el centroide de la ciudad y que será acompañado
por otro tipo de viviendas más auster as en arr abales , donde se
emplazarán el resto de habitantes .
Dur ante siglos los XVI-XVIII, se consolidaría los dominios "municipales"
de las diferentes señoríos mantenidos por todo un sistema de control
basado en los diezmos y en el canon por el uso de instalaciones en la
tr ansformación de los productos agrícolas . El poder señorial alcanzó
entonces un enorme desarrollo , a la vez que se produjo un fenómeno
de contestación al mismo que se anticipaba a lo que luego ocurrirá en
el mundo contemporáneo 109 .
108 BERNARDO ARES, J .M. (1985). Época Moderna, en Cór doba y su provincia. Gever: Cór doba.
109 A finales de siglo XVIII seguía en plena vigencia y el amplio desarrollo de la jurisdicción señorial. De ésta se especifica su articulación en cada una de las localidades en las que tenían
propiedades u otr os derechos, cuyo listado es el siguiente: Montilla, Santa Cruz, Priego, Castr o del Río, Puente de Don Gonzalo, Aguilar de la Fronter a, Montalbán, Cañete de las
T orres, Baena, Car cabuey , Villafranca, Montur que, Miragenil (hoy Puente Genil), La Rambla, Cór doba, Castillo de Anzur , Bujalance y Santaella.
No obstante, de todos estos lugares "sólo" Aguilar , Montilla, Priego, Puente de Don Gonzalo, Monturque, Cañete de las T orres, Car cabuey , Santa Cruz, Montalbán, Villafranca y
Castro del Río er an de jurisdicción señorial, por lo que fue en ellos donde su ejercicio alcanzó un mayor desarr ollo. Así, en tales lugar es contaban con la plena jurisdicción, señorío
y vasallaje de dichas ciudades, con los oficios, prerr ogativas, regalías, exenciones y demás privilegios corr espondientes a su excelencia. De esta forma, el señor elegía todos los
cargos municipales, contaba con el patr onato sobre las iglesias y conventos locales, por lo que designaba a todos los individuos de iglesia y contr olaba igualmente las escribanías
públicas y sus archivos. En ocasiones, no sólo contr olaba las instituciones referidas, sino que contaba con la pr opiedad de sus sedes, como el ayuntamiento o la cárcel. A ello había
que sumar la propiedad de parte de los diezmos e impuestos en algunas de estas villas, de numer osas casas, mesones y tiendas en cada una ellas, buena parte o la totalidad de la
tierras de sus términos municipales, así como los bienes mostr encos. Las tierras r eferidas eran cedidas en arr endamiento, de forma que sus rentas er an la principal fuente de ingresos
de la Casa de Priego.
Los cambios económicos , jurídicos y sociales que se produjeron en
las últimas décadas del siglo XVIII y en las primer as del XIX, hay que
inscribirlos en un marco gener al que no es otro que el de la política.
Ésta se vio afectada, más que por cambios , por una serie de un fuerte
cataclismos encadenados , que dieron al tr aste con toda la organización
del Antiguo Régimen, dando paso a lo que se ha denominado de
maner a genérica mundo contemporáneo .
El reinado de Carlos III (1759-1788) supuso la culminación del
Antiguo Régimen, lo que no estuvo reñido con una general inspir ación
ilustr ada y una política económica reformista. La monarquía se apoyó
en la contestación social por los abusos de los señoríos y en la
rebeldía de familias reconocidas de las localidades como Lucena o
Priego par a iniciar a recuper ación de bienes e impuestos en manos
de los estamentos eclesiásticos y señoriales iniciándose un proceso de
desamortización.
LAS CIUD ADES MEDIAS EN EL SUR DE CÓRDOBA. TRANSICIONES ENTRE L O URBANO Y L O RURAL
T esis Doctoral
pág. 129
En el caso de las tierr as desamortizadas tr as la expulsión de los
jesuitas en el sur de Córdoba, se repoblaron mediante la regulación
del Decreto de Nuev as P oblaciones con nuevas fundaciones de tierr as
como el caso de La Carlota, San Sebastián de los Ballesteros o Fuente
P almera. Con resultado desigual respecto a los objetivos de mejora
económica y social de los colonos , sí contribuyeron estas fundaciones ,
como efecto añadido , a paliar la inseguridad por despoblamiento de
la ruta entre Cádiz y Córdoba.
Los paisajes alrededor de las ciudades constatados par a el siglo XVIII,
y aún válidos tr as las desamortizaciones del siglo XIX, fueron donadíos
muy fr agmentados a los que seguían las gr andes extensiones
cerealísticas , dominantes sobre todo en la campiña baja cordobesa, y
con especial incidencia en las innumer ables propiedades rústicas del
Cabildo de la Catedr al cordobesa. Esto no fue un hecho aislado en esta
zona del centro andaluz sino estensible a otr as zonas de España 110 .
El siglo XVIII tendrá en la campiña v arios ejemplos de las iniciativ as
ilustr adas de Carlos III tanto en la ciudad como en el campo 111 . Hay que
110 MONCLÚS, F .J . Y OY ÓN, J .L. (1998). Colonización agr aria y urbanismo rural en el siglo XX: la experiencia del Instituto Nacional de Colonización.
Ciudad y T erritorio
, nº57.
111 Las propuestas ilustr adas mostrar on una gran pr eocupación por el atraso de la agricultur a española y prácticamente todos los que se ocupar on del tema coincidieron en que una
de las causas principales del mismo era la enorme extensión que alcanzaba en España la pr opiedad amortizada en poder de las "manos muertas" —la Iglesia y los municipios, de
un modo fundamental— porque las tierr as que detentaban estaban en general mal cultivadas, además de que quedaban al mar gen del mercado, pues no se podían enajenar —ni
vender , ni hipotecar , ni ceder— con el consiguiente aumento del precio de la tierr a "libre", y no tributaban a la Hacienda Real por los privilegios de sus pr opietarios.
112 BERNAL RODRÍGUEZ, A. M. (1979). La lucha por la tierra en la crisis del Antiguo Régimen. T aurus: Madrid.
señalar que se dieron ciertas innov aciones agrícolas que añadirían un
elemento reconocible en paisaje de campiña y posteriormente en las
zonas más agrestes , fueron conocidos en Inglaterr a como
enclosures
:
cerr amientos o cercados de fincas . Antonio Manuel Bernal señala
que los cerr amientos de fincas marcaron el paso de una agricultur a
feudal a otr a de carácter capitalista 112 , ya que ese acotamiento de
las explotaciones cercenaba la vieja práctica del uso comunal de
las propiedades , como la tr adicional rebusca tr as la recolección.
Respondía ello a un concepto burgués de la propiedad, que buscaba
un total beneficio de las explotaciones . Los campesinos se opondrían
a esta medida, en ocasiones violentamente , derribando los cercados ,
pero se tr ataba de un fenómeno irreversible que hizo de las fincas
cerr adas las de mayores beneficios .
El papel jugado por los señoríos fue clave en la construcción cultur al
del sur de la provincia de Córdoba desde la Reconquista, pero
especialmente dur ante la Edad Moderna. De igual forma, su crisis y
desaparición fue uno de los hechos más significativos que marcaron
SEGUND A P ARTE: LA CONSTRUC CIÓN CUL TURAL DEL SUR DE CÓRDOBA
Capítulo 6. La dimensión histórica: sociedad, política y territorio
pág. 130
Figura 31: Cartografía del Reino y Obispado de Córdoba en 1797
elaborado por el geógr afo T omás López. Fuente: Instituto
Geográfico Nacional.
LAS CIUD ADES MEDIAS EN EL SUR DE CÓRDOBA. TRANSICIONES ENTRE L O URBANO Y L O RURAL
T esis Doctoral
pág. 131
el inicio del mundo contemporáneo y el desarrollo de lo que se ha
llamado la "cuestión agr aria"según Bernal 113 .
Observ a el mismo investigador que la crisis y abolición del sistema
señorial incitaría a la esper anza en muchos campesinos de poder
alcanzar la siempre ansiada propiedad de la tierr a, especialmente en
aquellos que tenían arrendados pequeños predios sometidos a este
régimen jurídico . No obstante , la nuev a burguesía agr aria, que en un
principio se apoyó en el campesinado , muy pronto tomó partido por
la nobleza tr adicional, a la que emuló en su forma de vida y en su
concepto de la propiedad (Figur a 31). De esta forma, la disolución
del régimen señorial fue el origen de la concienciación campesina
acerca del asunto de la tierr a, ya que en un primer momento se opuso
a la usurpación de tierr as comunales por parte señorial, para luego
oponerse a todo el sistema señorial y cuestionar la propiedad de
la globalidad de su tierr a. No obstante , sólo tras las propuestas de
desamortización, tan beneficiosa para los propietarios tr adicionales ,
se lanzó a la acción directa de ocupar la tierr a 114 .
El arr anque de todo este fenómeno parece fijarse a mediados del siglo
XVIII, cuando los municipios cuestionaron la propiedad de la tierra
señorial, lo que enlaza con la contestación señorial que se desarrolla
a lo largo de la Edad Moderna. No obstante , en este momento hay
113 BERNAL RODRÍGUEZ, A. M. (1974).La propiedad de la tierr a y las luchas agrarias andaluzas. Ariel: Bar celona.
114 BERNAL RODRÍGUEZ, A.M. (1981). Señoritos y jornaleros: la lucha por la tierr a en la Andalucía Liberal (1778- 1868),
en Historia del Andalucía
. nº 7, pp. 217 -295.
un importante y doble salto cualitativo , puesto que y a no fueron
los particulares los que tomaron la iniciativ a, sino los municipios , y
además éstos no cuestionaron el mero ejercicio del poder señorial
sino su propiedad sobre la tierr a. En ello fue esencial la difusión de
las ideas ilustr adas , que calaron en una incipiente burguesía rur al,
formada por medianos propietarios , gr andes arrendatarios , clérigos
liber ales y cargos municipales , que se agruparon en torno a las
Sociedades Económicas de Amigos del P aís .
El catastro de Ensenada nos proporcionará una definición aproximada
de los términos municipales de la zona de estudio y de las claves
más representativ as de la sociedad y economía. En el caso del villa
de Cabr a (Figur a 32) arroja un determinado volumen de población
estable de unos 7.000 habitantes y una actividad agr aria en el que
se reconocen la huertas y los gremios artesanales que tendría en el
núcleo urbano su principal emplazamiento .
No obstante , y tr as un largo período de pleitos , el hito clave en la
abolición del sistema señorial fue el Decreto de 26 de agosto de
1837, por la que quedaban suprimidos los señoríos , recuperando la
Corona todas las jurisdicciones señoriales y manteniendo los señores
sus tierr as como propiedad particular , lo que vino a institucionalizar la
permanencia estructur al del sistema agr ario del Antiguo Régimen. De
SEGUND A P ARTE: LA CONSTRUC CIÓN CUL TURAL DEL SUR DE CÓRDOBA
Capítulo 6. La dimensión histórica: sociedad, política y territorio
pág. 132
115 BERNAL RODRÍGUEZ, 1974, op. cit.
esta forma, de los grandes propietarios del mismo –nobleza, Iglesia y
municipios– sólo la primer a salió indemne del envite , y a que el proceso
desamortizador , afectó a las tierr as municipales y eclesiásticas .
Sin embargo , el cambio jurídico en la titularidad nobiliaria, ya no
señorial, supuso una gran tr ansformación en la propiedad de la tierr a
al convertirse en propiedad particular , la tierr a dejó de estar vinculada
–es decir , amortizada– a los antiguos mayor azgos , lo que hasta
entonces había impedido su puesta en circulación. De esta forma, la
nobleza se vio libre par a disponer de tales bienes , que en muchas
ocasiones vendió. Así, Antonio M. Bernal señala que las cuantiosas
ventas de tierr as nobiliarias entre 1845 y 1865 constituyeron la base
del nuevo latifundismo agr ario andaluz, manteniéndose la extensión
de las fincas , los mismos sistemas de explotación y una mentalidad,
la de la triunfante burguesía, que era muy semejante a la de la vieja
nobleza 115 .
El colosal fenómeno desamortizador apenas alteró la estructur a de
propiedad de la tierr a, que se convirtió en uno de los problemas
capitales de la historia de la Andalucía contemporánea. A ello
está unida la persistente contestación del campesinado ante la
permanencia de esa estructur a, otra de las cuestiones que marcaron
gr an parte de los siglos XIX y XX y que tuvo una especial incidencia en
la provincia de Córdoba.
Figura 32: Cartografía de la villa de Cabr a y sus tierr as elabor ada para los tr abajos
de catastro de Ensenada 1758. Fuente: Catastro de Ensenada, Archivo
General de Simancas .
LAS CIUD ADES MEDIAS EN EL SUR DE CÓRDOBA. TRANSICIONES ENTRE L O URBANO Y L O RURAL
T esis Doctoral
pág. 133
Los tr ascendentales cambios que desde finales del siglo XVIII afectaron
tanto a la política, como a la sociedad, la economía o la propiedad
de la tierr a no se tr adujeron en una transformación proporcional del
paisaje agrícola. No supone esto que todo se mantuviese inmutable en
el campo cordobés , pero lo cierto es que el paso del Antiguo Régimen
a la Edad Contemporánea se car acterizó por una relativ a estabilidad,
de modo que sólo tardíamente se dejaron sentir en él las novedades
de la revolución industrial, fundamentalmente la mecanización y el
uso sistemático de abonos químicos .
En este sentido , el protagonismo absoluto de la ancestr al trilogía
mediterránea resulta especialmente significativo . La tierr a de labor
ocupaba en el siglo XIX más de la mitad de la superficie cultiv ada
en Córdoba, siendo por completo preponderante en la Campiña y
en la Subbética y aún experimentó el cereal una expansión, más que
en relación al trigo , a la cebada, por el auge del ganado mular que
sustituyó a los tr adicionales y solemnes bueyes . En cuanto al viñedo y
el oliv ar , sufrieron un proceso de especialización: el primero , a pesar de
retroceder en beneficio del segundo , se concentró en ciertas zonas de
forma definitiv a, como ocurrió en la actual Denominación de Origen
Montilla-Moriles . P or su parte , el oliv ar mostró un incuestionable
av ance , de forma que fue el cultivo preponder ante en zonas de viejos
viñedos que ahor a se abandonan, al igual que en zonas marginales y
de nuev a rotur ación, fundamentalmente en emplazamientos serr anos .
P ocos cambios se produjeron después . El último tercio del XIX y el
primero del XX estuvieron protagonizados por una profunda crisis
agropecuaria. En primer lugar , fue una crisis cerealista, ya que debido
a los bajos costes de producción en otros países y al abar atamiento
del tr ansporte , la oferta se multiplicó, lo que hizo caer los precios
y con ellos la rentabilidad de las explotaciones . El viñedo , por su
parte , vivió un gr an auge en la década de los 80 por la crisis de la
filoxer a en F rancia, que multiplicó la exportación, pero en la década
siguiente , recuper ada la viticultur a fr ancesa y propagándose la filoxer a
en Córdoba, el cultivo prácticamente desapareció de muchas zonas .
P or el contrario , el oliv ar vivió en el tránsito de los siglos XIX al XX
una verdader a edad de oro , gr acias al auge exportador que dio al
aceite andaluz la primacía en el mercado internacional, especialmente
dur ante la I Guerr a Mundial. No obstante , en la década de 1920
también este sector entró en crisis , lo que afectó de modo dr amático
a la numerosa población campesina.
El panor ama tr azado hasta ahora sobre el marco agrícola cordobés
en el mundo contemporáneo , del que hemos destacado el peso
de la tr adición y la progresiv a especialización, no sería completo
si omitiésemos ciertos casos significativos que , si bien fueron
excepcionales , ponen de manifiesto una realidad mucho más rica
y dinámica de la que gener almente se señala. En efecto , la historia
agrícola de Andalucía cuenta con un puñado de ejemplos que hacen
saltar por completo reiter ados tópicos , como el que achaca un ancestr al
inmovilismo a todo y todos aquellos que tienen alguna relación con
el campo . P or el contrario , en ese sector surgieron algunas de las
más innov ador as propuestas de nuestr a historia contemporánea, las
cuales prueban que el proceso de industrialización de España empezó
precisamente en Andalucía.
LAS CIUD ADES MEDIAS EN EL SUR DE CÓRDOBA. TRANSICIONES ENTRE L O URBANO Y L O RURAL
T esis Doctoral
pág. 141
PROVINCIA DE CÓRDOB A
PROVINCIA DE JAÉN
PROVINCIA DE GRANAD A
PROVINCIA DE MÁLA GA
PROVINCIA DE SEVILLA
PROVINCIA DE CÁDIZ
E. 1:750.000
CLIMA
DOMINIOS CLIMÁMTICOS
LEYENDA
Mediterráneo Continental
Mediterráneo Oceánico
Mediterráneo Interior
Montaña
Figura 34: Dominios climáticos . Fuente: elabor ación propia a partir de la Rediam.
SEGUND A P ARTE: LA CONSTRUC CIÓN CUL TURAL DEL SUR DE CÓRDOBA
Capítulo 7. La dimensión física y natural
pág. 142
— Una marcada v ariabilidad tempor al en las magnitudes
climáticas , especialmente en la precipitación, que permite
la aparición de fenómenos extremos a veces muy intensos .
— Una acusada v ariabilidad espacial como consecuencia
del relieve accidentado , lo que se tr aduce en la aparición
de mosaicos climáticos muy finos en el interior del gr an
conjunto mediterráneo .
La temper atur a media anual adopta valores muy diversos , que
reflejan un gr adiente costa-interior y , sobre todo , un fuerte gradiente
altitudinal, de forma tal que los valores más bajos (inferiores a 9-10º)
se encuentr an en los enclaves montañosos del interior de las cadenas
Béticas .
El clima de la provincia de Córdoba puede definirse como mediterráneo
continentalizado marcado por el régimen pluviométrico car acterizado ,
en gener al, por marcadas diferencias estacionales , concentrándose
las precipitaciones en otoño y en menor medida en primaver a, con
un acentuado mínimo estiv al que agudizan las altas temper aturas .
La mayor parte de las precipitaciones se produce por la acción de
sistemas frontales asociados a vientos de poniente y vinculados a la
oscilación del frente polar .
Las precipitaciones anuales oscilan entre los 500 mm al noroeste de
123 DOMINGUEZ BASCON, P . (1985) Mapas termométricos de la provincia de Córdoba.
lfigea
, n° 2, pp. 11-28.
la provincia y los 1.200 mm que se alcanzan en puntos aislados del
macizo de la sierr a de Cabr a, diferencias que deriv an principalmente
de la topogr afía, de modo que la media anual del ámbito cordobés en
su conjunto puede cifr arse en torno a unos 500 mm.
El régimen térmico 123 es más extremo que el pluviométrico , de modo
que la cifr a de 19ºC de temper atura media anual apenas ofrece
información sobre este factor climático , pues la amplitud térmica
diaria a menudo puede super ar los 20ºC . Las máximas en el periodo
estiv al rebasan, por su parte , los 40ºC . Los días de helada exceden
en la mayor parte de la provincia de los 20, siendo la vega del
Guadalquivir la comarca más templada, con apenas 10 días anuales
con mínimas inferiores a 4ºC . Al igual que en el régimen pluviométrico ,
la topogr afía influye en las temper aturas , apreciándose su disminución
en Sierr a Morena y al sudeste , en las altur as de las Subbéticas .
Es típicamente mediterráneo , con estación seca en ver ano y dos
máximos pluviométricos casi equinocciales , aunque próximos al
invierno , separ ados por un mínimo secundario en el mes de enero .
Realmente no puede hablarse con propiedad de invierno climatológico .
El tipo de clima en el sur de provincia de Córdoba oscila entre dos
situaciones provocadas por los factores topográficos principalmente
según Castillo Requena.
LAS CIUD ADES MEDIAS EN EL SUR DE CÓRDOBA. TRANSICIONES ENTRE L O URBANO Y L O RURAL
T esis Doctoral
pág. 143
En Puente Genil, Santaella, Montilla o Aguilar de la F ronter a se
señala un clima mediterráneo semicontinental de ver anos cálidos
que puede asimilarse al área del interior del v alle del Guadalquivir ,
donde la penetr ación de la influencia oceánica por el oeste tiene lugar
preferentemente en invierno , pero no tanto en ver ano . En esta última
estación tiende a imponerse un régimen de lev ante en la región,
asociado a una fuerte subsidencia del aire gener ada por la presencia
de una manifestación muy intensa del anticiclón de las Azores; en
esas condiciones las influencias oceánicas se reducen al máximo
y ello explica el carácter muy cálido y seco de los ver anos de esta
zona. De hecho , este es el rasgo que mejor define lo peculiar de esta
región, donde las temperatur as medias de julio y agosto super an los
28º, produciéndose , además , estos elev ados v alores en virtud de unas
temper atur as máximas muy altas , que super an casi siempre los 35º y
con una frecuencia nada desdeñable los 40º. Los inviernos , aunque
son suaves por la penetr ación de las influencias oceánicas , son algo
más frescos que en las zonas coster as (la temper atura media anual
suele descender de los 10º, aunque no suele ser inferior a 6º-7º) y ello
determina un aumento de la amplitud térmica anual respecto a los
climas mencionados anteriormente .
En los municipios que se encuentr an ubicados previos a las sierr as
Subbéticas como Cabr a, Priego de Córdoba, Zuheros o Rute , se
presenta un tipo de clima mediterráneo de inviernos fríos que
corresponde genéricamente al área del surco intr abético , donde la
continentalidad, el aislamiento impuesto por los relieves circundantes
y la altitud, determinan la aparición de un clima muy extremado , con
ver anos calurosos (en torno a 24º-25º) y , sobre todo , inviernos muy
fríos , cuy as temper atur as medias suelen situarse por debajo de los 6º-
7º y en los que las heladas son un acontecimiento frecuente . A ello hay
que añadir unas precipitaciones exiguas , del orden de los 400 mms . o
incluso inferiores , y con una distribución a lo largo del año más regular
que la que car acteriza al resto de la región; aquí las precipitaciones
primaver ales ocupan un papel muy destacado y la sequía estiv al no es
absoluta, registrándose algunas lluvias incluso en los meses de julio
y agosto . Las precipitaciones en forma de nieve son habituales en
algunos inviernos .
7. 3 . E L ORDE N GE OL ÓGI C O
La historia geológica de la zona viene a mostr ar la complejidad de
los procesos ocurridos y los numerosos factores que intervienen
en su conformación. La disposición actual desvela tres situaciones
geológicas que se car acterizan por el momento de su formación y por
los usos de los recursos , agua y suelos fundamentalmente , resultando
un paisaje diferenciador . Estas tres formaciones se identifican con
SEGUND A P ARTE: LA CONSTRUC CIÓN CUL TURAL DEL SUR DE CÓRDOBA
Capítulo 7. La dimensión física y natural
pág. 144
zonas y formas comunes según la información disponible en la Serie
Magna del Instituto Geológico y Minero de España 124 (Figur a 35):
• La zona que ocupan los municipios de Puente Genil,
Montilla, Aguilar de la F ronter a y Lucena insertas en
la campiña Alta obedencen a formaciones Neógenas
rellenas por materiales T erciarios y Cuaternarios con
una base suby acente de procedencia Bética que aflor a
puntualmente .
• La zona del Subbético con materiales aflor antes de
natur aleza caliza donde se extienden los municipios de
Priego de Córdoba, Zuheros o parte del término de Luque .
• El Subbético aparece disectado por accidentes
tr anscurrentes de gr an salto en dirección que son los
responsables , en gr an parte , de la notable fr agmentación
y discontinuidad tectónica que muestr an sus materiales .
• La zona del Subbético en tr ansición entre las materiales
T erciarios de relleno y las formaciones calizas . En esta
facies se encuentr an los municipios de Lucena, Baena o
Cabr a dominadas por materiales Neógenos y areniscas y
yesos del T rías .
124 INSTITUT O GEOL ÓGICO Y MINERO DE ESP AÑA. Serie Magna Geología 2ª Ed. 1:50.000. Hojas: 0966, 0967, 0968, 0988, 0989, 0990, 1006, 1007 y 1008.
125 IGME. Hojas Serie Magna 50000: 0966, 0967, 0968, 0988, 0989, 0990, 1006, 1007, 1008.. Ministerio de Economía, Industria y Competitividad.
Las cordiller as Béticas representan el extremo más occidental de
las cadenas alpinas europeas . Se tr ata, según las hojas elaboradas
por el IGME (Instituto Geológico y Minero de España) de una región
inestable afectada por el Mesozoico y por el T erciario a raíz de
fenómenos tectónicos .
T r adicionalmente se distinguen las "zonas internas" y las "zonas
externa", la primera de coberter a plegada y la segunda con
deformaciones más profundas denominada Subbética y Prebética.
La estr atigr afía de la zona se divide entre grupos de materiales:
los sedimentos de la zona Subbética Externa que han sufrido
desplazamientos horizontales después de su depósito; sedimentos
alóctonos también con desplazamientos; y sedimentos autóctono sin
desplazamiento que pueden estar levemente plegados .
Con esta base estr atigráfica de tres gr andes grupos , la memoria
técnica y la cartogr afía geológica 125 establece una secuencia de
materiales adscritos desde un punto de vista paleográfico formados
por un sustr ato triásico , sobre el que se asienta el resto de sedimentos
y una coberter a mesozoico-terciaria con aflor amientos como Sierra
Gorda o Sierr a de Cabr a:
— Los materiales calizos del T riásico en este sector de
LAS CIUD ADES MEDIAS EN EL SUR DE CÓRDOBA. TRANSICIONES ENTRE L O URBANO Y L O RURAL
T esis Doctoral
pág. 145
PROVINCIA DE CÓRDOB A
PROVINCIA DE JAÉN
PROVINCIA DE GRANAD A
PROVINCIA DE MÁLA GA
PROVINCIA DE SEVILLA
PROVINCIA DE CÁDIZ
E. 1:750.000
GEOLOGÍA
UNIDADES GEOLÓGICAS
LEYENDA
Subbético I nte rno
Subbético Medio
Subbético Ex e rno
Unidades Interme d ias
Prebético In t erno
Tér m inos Comunes Depresiones P ostorogénicas
Cor d illeras Bét icas. Zonas Ext ernas
Figura 35: F ormaciones y unidades geológicas . Fuente: elabor ación propia a partir de la Rediam.
SEGUND A P ARTE: LA CONSTRUC CIÓN CUL TURAL DEL SUR DE CÓRDOBA
Capítulo 7. La dimensión física y natural
pág. 146
las Cordiller as Béticas están englobados en una masa
de arcillas , areniscas y yesos . Las calizas y las dolomías
presentan una potencia de aflor amientos de 40 metros
que junto a los yesos suponen la mayor parte de los
materiales canter ables . Afloran en bloques aislados , unas
veces revestidos por los materiales detríticos y yesíferos y
en otr as en concordancia estr atigráfica.
Las calizas v an a proporcionar geomorfologías
car acterísticas por la acción química de los agentes
meterorológicos entre los que se reconocen en Priego
de Córdoba el tr avertino sobre el que se sitúa la ciudad.
T ambién se debe señalar el lapiaz de la Loma de las
Chozas , las dolinas , torcas y nav as en las Sierr as de los
Leones y Sierr a de los judíos , y las cuev as y simas de los
Cholones , los Mármoles o T alillas 126 .
Entre las surgencias kárticas cabe destacar la Milana y
Fuente del Rey en el centro urbano de Priego de Córdoba.
— Las calizas-margosas y las margas se corresponde con
el Cretácico que aflor an principalmente en las zonas de
tr ansición entre los materiales subbéticos y neógenos de la
cuenca del Guadalquivir y Genil. Sobre estos se desarrollan
un profundo suelo compuesto litológicamente por
126 PEZZI, M.C. (1977): Morfología kárstica del sector central de las cor dilleras Subbéticas. T esis Doctoral. Universidad de Granada, 450 pp.
sustr atos calizos y margosos con ammonites que indican
un pasado marino .
— En esta zona entre el v alle del Gudalquivir y las calizas de
la Subbética, la naturaleza caliza del macizo y los procesos
dedisolución de los materiales dan origen a morfologías
catacterísticas como las arcillas de descalcificación (T erras
rossas) de diferentes gener aciones y cronologías;presencia
de dolinas de embudo , de hundimiento o defondo plano; y
la existencia de gr andes poljes en las zonassomitales . F rente
a éstos se encuentr an los materiales margosos , blandos
y deleznables que muestr an mejores condiciones par a
su utilización agrícola. Las formas kársticas superficiales
más representativ as en esta zona híbrida son el poljés de
La Nav a y Nav azuelo; las dolinas dolinas , torcas y navas
de Los Hoyones; lapiaz de los Lanchares; y las arcillas de
descalcificación o formaciones tipo“T erras rossas”, en las
proximidades de LosHoyones en el término municipal de
Cabr a.
— El Mioceno también está presente en los depósitos más
recientes relacionados con el v alle del Genil. Se distribuyen
ocupando gr an parte del techo de los materiales
subbéticos , con una potente serie de margas arenosas de
LAS CIUD ADES MEDIAS EN EL SUR DE CÓRDOBA. TRANSICIONES ENTRE L O URBANO Y L O RURAL
T esis Doctoral
pág. 147
más de 200 metros conocidadas como "albarizas". Sobre
estos materiales se ha desarrollado un profundo suelos
127 GIL T ORRES, J ., RODERO PÉREZ, I. & ODIERNA, C. (2003). Inventario de los suelos de la pr ovincia de Córdoba. Cór doba: Diputacion de Córdoba.
128 BALSERA MEDINA, J . (1989). Mapa de suelos de Andalucía. Madrid: CSIC-IARA.
sobre los que se desarrolla una agricultur a principalmente
de secano .
7. 4 . L OS S UE L OS Y A GROL OGÍA
Los suelos que se encuentr an en esta zona proceden de la evolución
de la propia litología de roca madre y de los depósitos atempor ales
de las er as geológicas . El desarrollo de los mismos se ha producido
por factores mecánicos y bioquímicos apoy ados por las condiciones
climáticas 127 .
Según el Mapa de Suelos de Andalucía 128 , en el sur de la provincia
pueden encontr ase cinco tipos de suelo diferentes (Figur a 36):·Fluvisol
calcáreo ,·Regosol calcáreo ,·Litosol,·Cambisol cálcico ,·Luvisol cálcico .
En los suelos de tipo Cambisol cálcico se diferencian dos subgrupos
atendiendo a la presencia de yesos .
Los Fluvisol calcáreo son suelos jóvenes desarrollados a partir de
materiales aluviales recientes , condicionados por la topogr afía, siendo
sus perfiles de carácter deposicional más que edafogénico . Además
carecen de un horizonte sulfúrico y de material sulfuroso dentro de
una profundidad de 125cm a partir de la superficie . Presentan un
buen drenaje superficial y son de interés agrícola. Este tipo de suelos
se localizan en la zona de huertas correspondiente a las vegas de los
ríos Genil, Cabra y Salado .
Los perfiles poco diferenciados del tipo AC pueden tener irregular
distribución en profundidad de materia orgánica o más del 1% en 1
metro de profundidad, texturas fr ancas y horizontes A o Ap ócricos .
En las zonas donde estos sedimentos atr aviesan material calizo y
margosos , el perfil posee una contenido en carbonato cálcico que a
veces alcanza v alores próximos a 9. En materiales no calcáreos estos
suelos no presentan reacción caliza, aunque poseen,en general, un
SEGUND A P ARTE: LA CONSTRUC CIÓN CUL TURAL DEL SUR DE CÓRDOBA
Capítulo 7. La dimensión física y natural
pág. 148
elev ado gr ado de saturación de bases .
Los suelos denominados Regosol calcáreo desarrollan con asiduidad
sobre materiales calcáreos , poco evolucionados y con perfil de tipo
A C . Se encuentr an en esta zona de Córdoba normalmente sobre
lader as con pendientes acusadas , con profundidad v ariable en función
del sustr ato geológico . Su dedicación puede ser tanto forestal como
agrícola, de acuerdo con las características particulares .
Constituyen las conocidad como “albarizas”, tanto de la campiña
de Jerez como los extensos oliv ares de la comarca de Osuna-Estepa-
Morón, o de gran parte de la campiña Alta de Córdoba próxima a las
estribaciones Subbéticas . Muestr an un sustr ato de gr an profundidad
que funcionan como un todo junto con el “solum”. Son de reacción
alcalina por el alto contenido en carbonato cálcico (30-70%) con
v alores elev ados en caliza activa y menor en nitrógeno y materia
orgánica (alrededor del 2%), aunque este es su valor de equilibrio
en terrenos calcáreos de cultivo en Andalucía. Consecuencia de su
natur aleza calcárea y de las condiciones climáticas , es la r apidez con
la que se alcanza el equilibrio de miner alización del complejo humus-
arcilla. De ello se deduce , según la memoria del Mapa de Suelos de
Andalucía la importante economía de suministro en abonos orgánicos .
Esto es gener alizable a todos los suelos calcáreos de esta zona en
la que muestr an textur a arcillosa o arcillo-limosa, una capacidad de
cambio relativ amente alta en casi todos loshorizontes , y satur ación del
complejo de cambio .
Los suelos Cambisol cálcico (unidades 43, 44 ) se caracterizan por
desarrollarse sobre materiales calcáreos , con un perfil tipo ABC .
Gener almente se desarrollan sobre relieve ondulados acolinados .
Es un suelo típico de la campiña andaluza tr adicionalmente
dedicado al cultivo . Se tr ata, por tanto de un suelo moderadamente
evolucionado , calcáreo ofuertemente satur ado en calcio , desarrollado
sobre margocalizas , areniscas o calcarenitas , dolomías y/o calizas
consolidadas y conglomer ados o derrubios calcáreos . Se encuentr a
muy extendido en todo el territorio de la P enibética, en áreas de relieve
ondulado y formaciones accidentales . Presenta perfiles que v an desde
los del tipo AR (Litosoles , Rendsinas) poco profundos , instalados en
sectores calizos más abruptos a los del tipo AC o A-AC-C (Rendsinas ,
Regosoles) muy repartidos en posiciones onduladas , hasta los del tipo
ABC (Cambisoles) en las partes más bajas o menos erosionadas .
Cambisol cálcico (unidad 49) presenta un suelo con abundante
distribución por las estribaciones de la P enibética en contacto
con el V alle del Guadalquivir , sobre sustrato geológico de margas
abigarr adas y yesos , car acterísticas que persisten en gr an medida en
las propiedades de los suelos por influencia del régimen xérico propio
de su clima mediterráneo .
El relieve acolinado induce con facilidad la erosión hídrica en surcos si
se deforesta y laborea enexceso . La natur aleza deleznable del material
originario favorece también la erosión de los suelos de cumbres y
lader as (Regosoles calcáreos ,Cambisoles cálcicos y vérticos), coluvios
cuy a acumulación en áreas bajas llanas originan V ertisoles que a veces
LAS CIUD ADES MEDIAS EN EL SUR DE CÓRDOBA. TRANSICIONES ENTRE L O URBANO Y L O RURAL
T esis Doctoral
pág. 149
PROVINCIA DE CÓRDOB A
PROVINCIA DE JAÉN
PROVINCIA DE GRANAD A
PROVINCIA DE MÁLA GA
PROVINCIA DE SEVILLA
PROVINCIA DE CÁDIZ
E. 1:750.000
EDAFOLOGÍA
TIPOS DE SUELOS
LEYENDA
Unidad 2
Unidad 49
Unidad 13
Unidad 14
Unidad 19
Unidad 43
Unidad 44
Figura 36: Edafología: unidades de suelo . Fuente: elabor ación propia a partir de la Rediam.
SEGUND A P ARTE: LA CONSTRUC CIÓN CUL TURAL DEL SUR DE CÓRDOBA
Capítulo 7. La dimensión física y natural
pág. 150
presentan moder adas car acterísticas salinas , por lenta disolución de
los materiales yesíferos que acompañan.
Hay que señalar que si los suelos de lader a y cumbres carecen de
carácter salino , se debe a la existencia de una clar a discontinuidad
litológica entre las rocas de yeso suby acente y las margas abigarr adas
superiores , que suelen alcanzar hasta dos metros de profundidad. El
proceso más activo en estos suelos es la movilización de los carbonatos ,
responsables de la presencia de nódulos y otr as formaciones calcáreas
microcristalinas .
Son suelos que incluyen a gr an parte de los suelos rojos o pardo-rojizos
cuyo perfil desarrolla horizontes argílicos bien definidos . Se localizan en
áreas de terr azas y glacis de erosión,tanto del V alle del Guadalquivir -
Genil como de otr as depresiones y cuencas andaluzas importantes . Su
suave relieve , ofrece suficiente estabilidad par apermitir el desarrollo
de perfiles con horizontes argílicos (Luvisoles cálcicos e inclusiones
deLuvisoles crómicos). No obstante , si el relieve es alomado , se
asocian a otros suelos fuertemente calcáreos (Regosoles calcáreos
y Cambisolescálcicos) procedentes de su degr adación erosiv a, por
deforestación ancestr al y laboreo excesivo .
El suelo denominado Litosol son, en general, de eminente carácter
calizo , poco evolucionados denominados Litosoles , limitados en
profundidad por roca dur a y coherente , con perfil tipo A1BR. Este tipo
de suelos , se localiza en las Serr anías de la Subbéticas , sobre calizas y
dolomías de relieve accidentado , con formas de disolución que a veces
gener an paisajes kársticos . Se presentan en pendientes escarpadas
que super an en muchos casos el 30%.
Los litosoles (perfil AR) se disponen normalmente en las cimas , y
descubren la roca por erosión continua. A media ladera se ubican las
rendsinas (perfil AR yAC) en zonas forestales húmedas , alternantes
con roca aflor ante .
Los Luvisoles son relativ amente delgados , ocupan las zonas más
bajas de lader as y v alles de montaña. T ambién aparecen aquí en forma
discontinua aflor amientos de roca caliza, los horizontes Bt, argílicos ,
son de colores pardo-amarillentos y pardorojizos a rojos o también
denominados T errarosa.
7. 5 . L A HIDR OGE OL OGÍA
La componente agua en la cultur a del sur de la provincia parece tener
gr an representación en el paisaje urbano y territorial. La capacidad
de tr ansformar el uso de los suelo o el propio modelado son parte
de las car acterísticas que revelan al agua en un factor con una fuerte
LAS CIUD ADES MEDIAS EN EL SUR DE CÓRDOBA. TRANSICIONES ENTRE L O URBANO Y L O RURAL
T esis Doctoral
pág. 151
incidencia en la construcción del v alor territorial de las ciudades .
P odríamos hablar en esta zona de estudio de una Cultur a del Agua,
no solo como imagen patrimonial tal y como recuerda Mosquer a Adell
sino de una geogr afía del agua que ha condicionado la presencia y la
sociedad del sur provincial 129 .
Cabe señalar en este sentido la diferenciación dentro de la
hidrogeología, las aguas superficiales mas evidentes desde una
perspectiv a visual y tr ansformadora y las aguas subterráneas que en
las sierr as Subbéticas y parte de la Campiña Alta tienen gran influencia
en la configur ación de los escenarios urbanos .
7. 5 . 7. L A S A GUAS SUP ERFICIA L ES
La red hidrográfica está fuertemente condicionada por las v ariables
geológicas del soporte físico , los factores climáticos y por el retorno de
las aguas de los sistemas acuíferos a los cursos fluviales .
Las pautas de mediterr aneidad marcadas por las car acterísticas
climáticas establecen un régimen hídrico que depende del volumen
de aguas superficiales . En la estación seca o periodo estival coinciden
la menor cantidad de precipitataciones con una prolongado marco de
129 MOSQUERA ADELL, E. (2011). La cultura del agua en la imagen patrimonial de Andalucía. Universidad de Sevilla. Secr etariado de publicaciones
130 CÓRDOBA DE LA LLA VE, R., V ARELA ROMERO, J . (2011). El patrimonio histórico hidráulico de la cuenca del Guadajoz. Excmo. Ayuntamiento de Baena: Cór doba.
temper atur as elev adas provocando en la mayor parte de los arroyos y
ríos de menor caudal, la desaparición del flujo de agua en superficie .
Se debe señalar no obstante , el reflujo de agua acumulada por los
sistemas acuíferos que tienden a paliar en el periodo estiv al la escasez
de agua en los cursos fluviales , fuentes o manantiales dispersos por la
geogr afía meridional.
Los cursos de agua de la zona de estudio se encuentr an enmarcados
en la cuenca del Guadalquivir y , más concretamente , en la subcuenca
del Bajo Genil y del Guadajoz, ambos afluente directos .
El Guadajoz es un afluente del Guadalquivir por su margen izquierda,
de 114 km. de recorrido que nace en las sierr as de Priego , al noroeste
de Gr anada. El curso alto discurre encajado entre las calizas triásicas
de la Cordiller a Subbética y el curso medio y bajo atr aviesa los
depósitos terciarios de la Depresión Bética 130 . Entre las aguas que
recibe en el curso alto , sus principales afluentes destacan el Salado , el
Víbor as , el Marbella y el Guadalmoral en el que atr aviesa los términos
municipales de Luque (donde parte términos con los de Priego de
Córdoba y Fuente Tójar), Baena, Castro del Río , Espejo y Córdoba.
Dentro de la cuenca del Guadajoz, perteneciente a la del Guadalquivir ,
se han catalogado inmuebles existentes en el río Salado (término
SEGUND A P ARTE: LA C ONSTRUCCIÓN CUL TURAL DEL SUR DE CÓRDOBA
Capítulo 7. La dimensión física y natural
pág. 152
municipal de Luque), río Marbella (término municipal de Luque y de
Baena) y en el propio río Guadajoz (término municipal de Baena,
Castro del Río , Espejo y Córdoba). En el cauce del río Marbella se
han documentado 15 inmuebles correspondientes a antiguos molinos
hidráulicos , uno de ellos en el término de Luque (donde existían tres
hasta hace pocos años) y 14 más en el de Baena; en el Salado , uno
en término de Luque; y en el Guadajoz, cuatro en término de Baena
dentro de la zona de estudio . 131
La configur ación de la cuenca del río Genil responde a la natur aleza
de los hechos topográficos y pendientes en los tiempos geológicos
que si bien han podido v ariar , estas son inapreciables . Es un espacio
delimitado por la red fluvial que ocupa amplia extensión de 8.278
km 2 y en el que todas las escorrentían convergen en un canal centr al
denominado río Genil. Este circula entre unidades territoriales
diferentes , desde las cumbres de Sierra Nev ada hasta la vega de
P alma del Río donde se encuentr a con el río Guadalquivir del que es
tributario . La cuenca del río se encuentr a íntegr amente adscrita a la
región andaluza desde su nacimiento en Gr anada hasta llegar a la
provincia de Córdoba y alcanza las inmediaciones de la serr anía de
T ejeda, Almijara y Alhama en Málaga y la sierr a Subbética en Jaén por
el suroeste y noreste respectiv amente 132 .
El río Genil discurre junto al núcleo urbano de Puente Genil, ciudad
131 CUEST A A GUILAR, M. J . (2002) Dinámica erosiva en los paisajes de la cuenca del río Guadajoz. Universidad de Córdoba, Servicio de Publicaciones: Cór doba.
132 MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE (1995) Plan hidr ográfico de la cuenca del Guadalquivir .
que se encuentr a ligada al cauce desde su fundación con el actual
nombre . Entre sus tributarios más importantes en las comarcas objeto
de estudio discurren los ríos Cabr a y Anzur y río Blanco ya fuer a del
área de estudio (Figur a 37).
El río Cabr a nace en las Sierr as Subbéticas , concretamente en el paraje
llamado Fuente del Río recibiendo aportes de algunos arroyos que
bajan desde la Sierr a de Cabr a y en años muy lluviosos también desde
la llamada Fuente V ieja, muy próxima al nacimiento . Desde aquí surge
un sistema de acequias (La V ega, Caz alto y Caz bajo) que desvían
parte de su agua par a abastecer las Huertas Altas de Cabra, mientras
que el propio río riega la zona del P edroso . Discurre bordeando la
ciudad de Cabr a y una vez que pasa el puente de Mojardín confluyen
de nuevo sus aguas en la zona del antiguo molino del F ondón par a
adentr arse en las llamadas Huertas Bajas de Cabr a y seguidamente en
dirección oeste pasando por los términos de Monturque , Aguilar de la
F ronter a, Montilla y Montalbán hasta desembocar en el Genil junto al
límite con la provincia de Sevilla, cerca de las aldeas de Huertas Bocas
del Salado y La Montiela, pertenecientes al municipio de Santaella.
A lo largo de este recorrido de algo más de 62 km, recibe el agua
de v arios arroyos , de régimen irregular , a modo de afluentes como
el arroyo Guadalazar y del arroyo de Santa María por su margen
izquierdo y derecho respectiv amente entre otros .
LAS CIUD ADES MEDIAS EN EL SUR DE CÓRDOBA. TRANSICIONES ENTRE L O URBANO Y L O RURAL
T esis Doctoral
pág. 153
Figura 37: Escorrentías y aguas superficiales . Fuente: elaboración propia a partir de la Rediam.
SEGUND A P ARTE: LA C ONSTRUCCIÓN CUL TURAL DEL SUR DE CÓRDOBA
Capítulo 7. La dimensión física y natural
pág. 154
El río Anzur nace junto a la aldea de Zambra en el término municipal
de Rute , a partir de los aportes de los arroyos Merino y Salado . Entra
en el municipio de Lucena por su zona suroriental, sirve de límite con
el municipio cordobés de Encinas Reales , para después adentr arse
en Lucena describiendo un tr azado netamente irregular que le llev a
a atr avesar de este a oeste el término municipal. Debido al extenso
recorrido que realiza, recibe las aguas de un gr an número de cursos
fluviales , siendo los más significativos los aportes de los arroyos
Salado , de las P erdices , Del Chorrillo , de la Jonga y de Contadero ,
siendo su principal afluente el río Lucena. La torrencialidad que posee
el Anzur en algunas épocas del año unido al alto contenido en sales
que posee este río hace que no se aproveche par a regadíos .
La cabecer a del río Lucena bordea el núcleo urbano del mismo nombre
recibiendo en su recorrido las aguas de los arroyos Rigüelo y del Arroyo
de Horcajo , al que anteriormente se le ha unido el Arroyo de Moriles .
Hasta llegar al río Anzur , recibe las aguas de Arroyuelos y Moriles .
P or tanto , el agua superficial parece tener una gran relev ancia en
la vida de las comarcas por su presencia en la actividad agr aria y
hortícola, el consumo urbano y los núcleos urbanos . En este último
aspecto , las ciudades de Puente Genil, Lucena, Cabra y Priego de
Córdoba se encuentr an vinculadas en su emplazamiento y morfología
al agua, entre otr as claves .
133 BOUAMAMA, M. & L ÓPEZ CHICANO, M. (2002). Los acuífer os kársticos del sur de Córdoba (P arque Natural de las Sierr as Subbéticas). Aportaciones al Conocimiento de los acuíferos
Andaluces.
Libro Homenaje a Manuel del V alle Cardenete
. (II), pp. 291-310.
7. 5 . 7. L AS A G U AS S UB TE R RÁNEAS
La disposición geológica de la zona y los materiales que suby acen
marcan un conjunto de condiciones complejas en la formación de los
acuíferos y en la categorización de las unidades hidrogeológicas .
Las aguas subterráneas están presentes de una u otr a forma en todo
el sur de la provincia cordobesa, formalizando acuíferos detríticos de
origen sedimentario y acuíferos kársticos confinados en los materiales
calizos .
El estudio de la distribución de las masas de aguas y su comportamiento
nos acerca a un conocimiento en primer a instancia del uso y el
aprovechamiento en el contexto de la ciudad dejando evidencias de un
patrimonio rur al y agr ario 133 ; revela a la vez, ciertas vinculaciones de
la ciudad con aquello lugares del tejido urbano donde se manifiesta el
agua en los puntos de surgencia, fuentes o lav aderos públicos . El agua
en estas comarcas está muy presentes y adquiere un papel cultur al en
su aprovechamiento y manimulación.
Entendemos necesario por tanto , tener un conocimiento de las
diferentes dimensiones del agua. La componente física y natur al de los
acuíferos se aborda en suma a partir de la cartogr afía y memoria del
IGME que viene a desvelar dos tipos de acuíferos según los materiales .
Se pueden diferencian cuatro unidades hidrogeológicas:
LAS CIUD ADES MEDIAS EN EL SUR DE CÓRDOBA. TRANSICIONES ENTRE L O URBANO Y L O RURAL
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pág. 155
• Acuíferos carrbonatados:
– Unidad Hidrogeológica Cabr a-Gaena.
– Unidad Hidrogeológica de Rute-Horconer a
– Unidad Hidrogeológica Albay ate-Chanzas
• Acuífero detrítico:
– Unidad Hidrogeológica Puente Genil - La Rambla.
Acuíferos Cabra-Gaena (H05-35)
Los acuíferos de Cabr a-Gaena se enmarcan en el Sistema
Hidrogeológico de Jaén-Cabr a, Subsistema Hidrogeológico Sierra de
Cabr a, Unidad Hidrogeológica 35 Cabra-Gaena 134 . La caracterización
de esta Unidad ocupa una superficie total de 148 km 2 que suby ace
además d término municipal de Cabr a, bajo los núcleos de Luque ,
Doña Mencía, Zuheros y Carcabuey . La mayor parte de la unidad
se encuentr a comprendida dentro del P arque Natural de la Sierr a
Subbética de Córdoba.
La unidad se localiza en el borde septentrional de las Cordiller as
Béticas , en el contacto entre el Prebético y el Subbético . Los materiales
acuíferos son de origen calizo y dolomítico que v an desde el T rías al
134 ROLANDI, M. RUBIO, J . C. Y PERANDRES, G. (1988). Contribución al conocimiento hidrogeológico de las unidades carbonatadas subbéticas del sector meridional de la pr ovincia de
Córdoba. Sierr as de Rute-Horconer a, Gaena y Cabra- Alcaide. II Congreso Geológico de España, Gr anada,
Jurásico . El substrato impermeable lo constituyen los materiales
margoarcillos del T riásico . Como en otras unidades pertenecientes al
dominio Bético , la tectónica ha sido muy intensa, creando estructuras
complejas que tr aen como consecuencia una compartimentación de la
unidad en distintas subunidades .
Los numerosos cabalgamientos determinan una estructur a en
«escamas», desarrolladas sobre los materiales más blandos que actúan
como nivel de despegue . Se distinguen tres diferentes subunidades:
• Subunidad Cabr a-Alcaide . Con una superficie de 105
km2, ocupa el sector septentrional, coincidiendo con las
elev aciones de las sierr as de Cabra y Alcaide . Los materiales
son carniolas y dolomías y calizas oolíticas , materiales
todos ellos permeables por fisur ación-karstificación.
• Subunidad Gaena-P alojo-Puerto Escaño . T iene una
extensión de aflor amientos permeables de 40 km2. A
gr andes r asgos , su estructura interna corresponde a un
gr an domo anticlinal cuyos bordes se encuentr an muy
fr actur ados .
• Subunidad de Araceli. Ocupa una pequeña superficie , 3
km 2 , al sur de Lucena, coincidiendo con las elevaciones de
SEGUND A P ARTE: LA C ONSTRUCCIÓN CUL TURAL DEL SUR DE CÓRDOBA
Capítulo 7. La dimensión física y natural
pág. 156
la pequeña sierr a de Araceli. La alimentación se produce
por infiltr ación del agua de lluvia, habiéndose calculado
un v alor de infiltr ación medio del 43% de la precipitación.
En conjunto , la recarga se estima en 53,5 hm 3 /año , de los
que 40,5 corresponden a la subunidad de Cabr a-Alcaide ,
12,6 a la de Gaena-P alojos y 0,4 a la de Sierr a Araceli. Las
salidas se producen en su mayor parte , 48,4 hm 3 /año , a
tr avés de manantiales situados en el borde de la unidad
(par a el manantial de Zambr a hay establecido un perímetro
de protección frente a la calidad), en el contacto con los
materiales impermeables . Otros 4,8 hm 3 /año se supone
que constituyen un drenaje difuso hacia la red hidrográfica
superficial y 0,3 hm3/año se extr aen mediante bombeos .
A usos urbanos e industriales anexos de Cabr a, Baena, Lucena,
Carcabuey , Doña Mencía, Luque y aldeas de Zagrilla y Zambr a se
destinan 9,69 hm3/año , procedentes de manantiales . Otros 6,44 hm3/
año se destinan a regadío ,de los que 6,14 hm3/año corresponden
también amanantiales y los 0,3 restantes a extr acciones por bombeos .
T an sólo se aprovecha el 30% de los recursos de la unidad, fluyendo
el 69% restante hacia los ríos Genil,Guadajoz y Cabr a.
135 PULIDO BOSCH, A., L ÓPEZ CHICANO, M. & BOU AMAMA, M. (1996). Condiciones hidrogeológicas y explotación de los r ecursos hídricos en el entorno de Priego de Córdoba. Recursos
Hídricos en Regiones K ársticas, Vitoria
136 CAS TILL O, A.; CARMONA, J .; MEDINA, J . M. & MOLINA, J . M. (1984). Estudio de un sistema acuífer o carbonatado situado al noreste de Priego de Cór doba (Subbético medio,
Cordiller as Béticas).
I Congreso Español de Geología
, Segovia, nº1, pp. 99- 108.
Acuíferos Rute-Horconera (H05-36)
El sistema de acuíferos que alberga esta unidad hidrogeológica se
encuentr a muy fr agmentado llegando algunos autores a diferenciar
hasta diez subunidades con una superficie total de unos 300 km²,
constituidos por dolomías y carniolas triásicas , y calizas ooliticas ,
calizas con sílex y calizas nodulosas del Jurásico . Las potencias medias
de estas formaciones carbonatadas v arían entre los 200 y 300m,
aunque de forma local (subunidad de Rute- Horconer a) alcanzan
espesores superiores a los 1.000m. Los sedimentos margo-arcillosos ,
constituyen el muro impermeable de todos los acuíferos diferenciados
en el área 135 .
Los acuíferos definidos funcionan como libres , perfectamente
individualizados , se recargan a partir de la infiltración del agua de
lluvia y descargan de forma natur al a tr avés de manantiales de borde ,
o en forma oculta a formaciones aluviales . La intensa fractur ación
y el elev ado gr ado de karstificación que afecta a las formaciones
carbonatadas , condiciona unos valores de permeabilidad elev ados ,
habiéndose deducido , según el estudio de Castillo 136 , coeficientes de
infiltr ación del orden del 40 al 45% de la precipitación total anual,
en los acuíferos con un mayor predominio de dolomías y calizas y un
LAS CIUD ADES MEDIAS EN EL SUR DE CÓRDOBA. TRANSICIONES ENTRE L O URBANO Y L O RURAL
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pág. 157
PROVINCIA DE CÓRDOB A
PROVINCIA DE JAÉN
PROVINCIA DE GRANAD A
PROVINCIA DE MÁLA GA
PROVINCIA DE SEVILLA
PROVINCIA DE CÁDIZ
E. 1:750.000
HIDROLOGÍA
UNIDADES HIDROGEOLÓGICAS
LEYENDA
Kársticos
Detríticos
Figura 38: Aguas subterráneas . Fuente: elaboración propia a partir de la Rediam.
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Capítulo 7. La dimensión física y natural
pág. 158
mayor desarrollo de la karstificación.
El régimen de descarga de los manantiales que drenan los diferentes
acuíferos presenta oscilaciones importantes a lo largo del año ,
observ ando una marcada estacionalidad influenciada por la distribución
tempor al de las precipitaciones . Las surgencias más importantes , se
localizan en los acuiferos de Rute-Horconer a (nacimiento del río Hoz,
con un caudal medio de 540 l/s y Fuente del Rey en el núcleo de
Priego , con un caudal medio de 150 l/s).
La cota de surgencia de estos manantiales , variable de unos acuíferos
a otros entre los 480 y los 950 m s .n.m., pone de manifiesto un
funcionamiento hidrogeológico individualizado .
Las aguas subterráneas son de miner alización liger a a notable y
dureza media a dur a, con un amplio predominio , aproximadamente
el 80% de las aguas analizadas , de las facies bicarbonatadas cálcicas
y bicarbonatadas magnésicas debido a que proceden de formaciones
carbonatadas . En mucha menor proporción, 20% restante , se obtienen
facies sulfatadas cálcicas osulfatadas cálcico-magnésicas por efecto
de la circulación de esta agua por sedimentos triásicos con un alto
contenido en yesos .
Se tr ata de aguas aptas par a consumo humano , así como para usos
agrícolas , ganaderos , industriales y recreativos .
137 Instituto Geológico y Minero (1998). Mapa hidr ogeológico 1/200.000 Hoja 77. Ministerio de Medio Ambiente: Madrid.
La natur aleza y car acterísticas de las formaciones permeables que
conforman los acuíferos del área (dolomías y calizas fr actur adas
y karstificadas), los hacen extremadamente vulner ables a la
contaminación por vertidos directos , dada la rápida propagación de
cualquier hipotético contaminante a zonas alejadas de la fuente de
contaminación. La existencia de gr an número de almazaras y de v arios
vertederos incontrolados de residuos sólidos urbanos , unido a la falta
de protección natur al frente a la contaminación, constituye un riesgo
elev ado y permanente par a la calidad de los recursos hídricos del área
según indica la memoria del mapa hidrogeológico de la zona 137 .
Dentro de la Unidad que estamos analizando caben señalar las
subunidades siguientes (Figur a 38):
— Acuífero de los Judíos . T iene una superficie de 10 km²,
donde el acuífero tiene una potencia de 500-550m
este acuífero es perteneciente al jurásico , su superficie
piezométrica es de 620-640m s .n.m y no tiene explotación
por bombeo aunque tiene una descarga oculta al río
Salado de 1 hm³/ año . El material del que está compuesto
es de calizas .
— Acuífero P ollos-Jaula. La superficie que ocupa este acuífero
es de 7 Km², donde los materiales que lo componen son
LAS CIUD ADES MEDIAS EN EL SUR DE CÓRDOBA. TRANSICIONES ENTRE L O URBANO Y L O RURAL
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pág. 159
mas diversos que los anteriores , en un estr ato son calizas ,
y dolomías , y en otro estrato calizas con sílex. En el caso
de las calizas y dolomías su potencia es de 150-200m y
pertenecen al lías inferior medio , mientras que las calizas
con sílex tienen una potencia de 20-25 m y son del Malm.
Ambos estr atos tienen una superficie piezométrica de
580-640m. s .n.m., su alimentación es de 1.5 Hm³/ año , y
no tiene explotación por bombeo .
— Acuífero Rute- Horconer a. Este acuífero es el mayor
de todos los que corresponden a Priego de Córdoba,
su superficie es de 80 km² y también se distinguen dos
estr atos diferentes el de calizas y dolomías y el de calizas
margocalizas , el estrato de las calizas y dolomías tiene
una potencia de 600-1000m y pertenecen al Lías inferior
medio , mientras que las calizas- margocalizas tienen
una potencia de 100m y pertenecen al Dogger -Malm; la
superficie piezométrica del acuífero es de 550-800, su
alimentación es de 26.7 hm³/ año y en esta caso si tiene
explotación por bombeo con la cuantía de 0.6 hm³/ año .
Acuíferos Albayate-Chanza (H05-37)
Los acuíferos de Albayate-Chanza se distribuyen entre las provincias
138 INSTITUT O GEOLÓGICO Y MINERO DE ESP AÑA (1988). Atlas hidrogeológico de Andalucía. Ministerio de Medio Ambiente: Madrid.
de Córdoba y de Gr anada en las proximidades del núcleo urbano de
Almedinilla. Su superficie es de 40Km², este acuífero esta compuesta
litológicamente por calizas pertenecientes , tiene una potencia de
250m y su superficie piezométrica es de 650-750, no tiene explotación
por bombeo y su drenaje oculto al río Almedinilla es de unos 2-3 hm³/
año . La mayor parte de su superficie vierte hacia la cuenca del río
Guadajoz.
Acuíferos Puente Genil - La Rambla (H05-69)
Se tr ata de un acuífero de tipo detrítico a base de materiales
calcareníticos del Mioceno que rellenan la depresión del Guadalquivir ,
constituidos por los depósitos de las calizas , calcarenitas , arenas ,
areniscas y margas de edad Miocénica, consider ados materiales que
constituyen un acuífero de alta permeabilidad y por tanto vulner able
a la contaminación.
Se distribuye por los suelos arenosos de la cuenca media del río Genil
en su margen derecha ocupando una gr an extensión en lo términos
municipales de Puente Genil, La Rambla, Montilla, Aguilar de la
F ronter a entre otros y se encuentra conectado con el acuífero detrítico
de Estepa según el Atlas Hidrogeológico de Andalucía 138 .
Según los registros existentes en el Plan Hidrológico de la cuenca
SEGUND A P ARTE: LA C ONSTRUCCIÓN CUL TURAL DEL SUR DE CÓRDOBA
Capítulo 7. La dimensión física y natural
pág. 166
nuestros días .
El resultado de una inter acción natur al y antrópica ha revelado
la configur ación de unos hábitats que vienen a contribuir a la
biodiversidad pero también a la cualificación de los paisajes rur ales y
de los contextos urbanos .
Los hábitats proporcionan las condiciones adecuadas par a el
desarrollo y mantenimiento de especies animales y vegetales en
un lugar determinado . Reconociendo la importancia de estos , la
Directiv a Hábitat 147 ha venido a elabor ar un catálogo en el que se
establecen su relev ancia par a mantener la biodiversidad del territorio .
En la evolución de los paisajes natur ales y agrícolas estos hábitats
han ido modificándose normalmente por la puesta en cultivo gr andes
zonas de la campiña alta y de las lader as de las sierr as Subbéticas . La
intensidad de la actividad humana en los suelos más profundos de la
campiña y la capacidad agrológica de los mismos han provocado una
escasa presencia de los hábitats a favor de otr as áreas más abruptas
en las subbéticas .
La presencia de hábitats actuales es por tanto una evolución interesada
entre la actividad humana y las v ariables natur ales los caracterizan.
147 CONSEJO DE LAS COMUNID ADES EUROPEAS (1992). Directiva 92/43/CEE, del Consejo, de 21 de mayo de 1992, r elativa a la conservación de los hábitats naturales y de la fauna y
flora silvestres. Diario Oficial de las Comunidades Eur opeas, pp. 7 -50.
148 JUNT A DE ANDAL UCÍA (1998). Plan de recursos natur ales del P arque Natur al Sierras Subbéticas. Consejería de Medio Ambiente y Or denación del T erritorio.
149 DOMÍNGUEZ VIL CHES, E. (1988). La sectorización de Andalucía occidental: bases para el establecimiento de sus unidades biogeogr áficas.
Lagascalia
nº15, pp.75-89.
El Plan de Recursos Natur ales del P arque natural Sierr a Subbética 148
diferencia entre las comunidades potenciales que estarían presentes
sin presencia humana de la vegetación actual.
Desde la regionalización biogeográfica, el sur Córdoba se encuentr a en
la provincia Bética, en concreto en el subsector Subbético-M ginense ,
pudiéndose distinguir en la zona tres series de vegetación climatófilas
según las aportaciones de Domínguez V ilches 149 :
— Serie mesomediterránea bética marianense y ar aceno -
pacense seco - subhúmeda basófila de la encina (
Quercus
rotundifolia
): P aeonio coriaceae-Querceto rotundifoliae
sigmentum. Se reconocen dos faciaciones , la típica
(mesomediteránea superior) y la faciación termófila con
Pistacia lentiscus
(mesomediterráneo inferior).
— Serie supr amediterránea bética basófila de la encina
(
Quercus rotundifolia
): Berberedi hispanicae-Querceto
rotundifoliae sigmetum.
En la zona más baja de campiña y aquellas que conforman los pasillos
LAS CIUD ADES MEDIAS EN EL SUR DE CÓRDOBA. TRANSICIONES ENTRE L O URBANO Y L O RURAL
T esis Doctoral
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margosos se desarrolla la faciación termófila bética con
Pistacia
lentiscus
perteneciente a la serie mesomediterránea bética marianense
y ar acenopacense seco-subhúmeda basófila de la encina (
Quercus
rotundifolia
), P aeonia coria- ceae-Querceto rotundifoliae sigmetum;
siendo esta la más abundante en la zona serr ana, representando el
70% de la superficie , aproximadamente .
En las altur as medias del macizo de Cabr a y sierras Horconer a y
Rute (por encima de los 1.100 m) y en algunas otr as zonas de altur a
similar situada, se encuentr a de nuevo esta serie; correspondiéndose
en este caso con la faciación típica, representado esta el 25%
aproximadamente de la superficie total de la zona.
En las zonas más altas de la Sierr a Horconer a (por encima de los 1.400
m) se sitúa la serie supr amediterránea bética basófila de la encina
(
Quercus rotundifolia
), Berberidi hispanicae-Querceto rotundifoliae
sigmetum. Debido a su escasa presencia, no se encuentra bien
car acterizada, aunque puede reconocerse gracias a la existencia de
matorr ales de sustitución, con
Erinacea anthyllis
y la Genista longipes ,
Echinospartum boissieri
entre otr as .
P or último , en la zona del P oljé de la Nava, y dadas las especiales
condiciones ecológicas de ésta, existe una pequeña representación
de la serie meso-supr amesomediterrránea bética basófila subhúmeda
150 GÓMEZ ZOT ANO, J . & OLMO-COBO, J .A., (2014). Síntesis biogeográfica y fitosociológica de la vegetación del P arque Natural de la Sierr a Subbética (Cordiller a Bética, Andalucía, Sur
de España).
Estudios Geográficos,
V ol. LXXV , nº. 277, pp. 649-682.
del quejigo (
Quercus faginea
), Daphno latifoliae-Acereto gr anatensis
sigmetum, que pertenece al grupo de series de los quejigales supr a-
mesomediterráneos . Se representa mediante formaciones arbustivo-
arbóreas en las que se pueden encontr ar además de
Quercus faginea
,
especies tales como ácer (Acer monspessulanum), majuelo (
Cr ataegus
monogyna subsp . brevispina
), cornicabr a (
Pistacia terebinthus
).
La vegetación actual, aportan Gómez Zotano y Olmo-Cobo en una
síntesis de la región biogeográfica, está compuesta principalmente
por formaciones boscosas 150 . El quejigal-acer al climácica es posible
observ ar en las cercanías del P oljé de la Nava y en la umbría de los
Cerros de P alojo y Cerro de Jarcas . Está constituido por quejigos
(
Quercus faginea
), encinas (
Quercus rotundifolia
) y arces (
Acer
monspesulanum
).
Las alamedas , es decir , de vegetación ligada a cursos de agua, tipo
dominante de vegetación riparia de la zona, está compuesta en su
estr ato arbóreo , por álamos blancos (
P opulus alba
) como especie
dominante; suele ir acompañada por especies espinescentes de
matorr al, como las zarzas (
Rubus ulmifolius
) o los rosales (Rosa sp .)
que en muchas ocasiones forman, en su conjunto , un bosque galería
casi inaccesible , donde las especies lianoides también son abundantes
como es el caso de la zarzaparrilla (
Smilax asper a
). En algunas zonas
la alameda se tr ansforma en fresneda (otro tipo de comunidad riparia)
SEGUND A P ARTE: LA C ONSTRUCCIÓN CUL TURAL DEL SUR DE CÓRDOBA
Capítulo 7. La dimensión física y natural
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donde el fresno (
F r axinus angustifolia
) domina el estr ato arbóreo;
en sauceda, o en olmeda (menos frecuente) car acterizándose este
estr ato por la presencia de sauces (
Salix
sp .) o de olmos (
Ulmus minor)
respectiv amente .
El matorral arbolado de las sierras
En las zonas de sierr a encontr amos un encinar climácico formado por
un sotobosque en el que son numerosas las especies nemor ales . Las
encinas (
Quercus rotundifolia
) se encuentr an acompañadas de otros
individuos arbóreos como quejigos (
Quercus faginea
) y , en ocasiones ,
madroños (
Arbutus unedo
) en los lugares más húmedos , algarrobos
(
Cer atonia siliqua
) en lugares más termófilos; por especies lianoides
y espinosas , formando parte del sotobosque y de la orla de bosque ,
como la zarzaparrilla (
Smilax asper a
), rosales (
Rosa canina
), zarzas
(
Rubus ulmifolius
), pillanovios (Rubia peregrina) y por otr as especies
de matorr al o nemor ales como peonías , T eucrium fruticans , coscojas
(
Quercus rotundifolia
). Las mejores zonas de esta unidad se localizan
en algunos enclaves de las sierr as de Rute y de Horconer a tal y como
se recoge en la Figur a 40.
Otro tipo de encinar , se presenta sólo en altitudes superiores a los
1.400 m y ocupan una escasa extensión en las sierr as . La única
151 MULERO MENDIGORRI, A. (2001). Los espacios natur ales protegidos en Andalucía: evolución, car acterización geográfica y singularidades.
Ería
, nº. 54-55, pp. 141- 157.
152 NARANJO RAMÍREZ, J ., GARZÓN GARCÍA, R., & MULERO MENDIGORRI, A. (2012). Los humedales del sur de Córdoba: conflictos y fricciones entre espacios pr otegidos y medio rural
circundante.
XVI Coloquio de Geografía Rur al Investigando en rural
. pp. 493-502.
comunidad de este tipo que se puede observ ar de forma clar a se
encuentr a en Sierr a Horconera según indica el Mendigorri 151 .
Los humedales de la Campiña Alta
Entre los hábitas que cuentan con mayor reconocimiento en los
estudios y han despertado mayor interés en la comunidad científica,
se encuentr an los humedales emplazados en la campiña 152 .
P ese a la presión antrópica fundamentalmente de la actividad agrícola
de estas tierr as , se han preservado de dicha alteración un rosario de
humedales a modo de “oasis de biodiversidad”. La singularidad de las
lagunas llegan a constituir un auténtico bastión par a la conserv ación
de la riqueza biológica del entorno de la campiña cordobesa. Éste el
caso de las lagunas de Zóñar y Rincón en Aguilar de la F ronter a, laguna
de Tíscar en Puente Genil, laguna del Salobral en Luque y lagunas
Amarga y Jar ales en Lucena. Junto a éstos humedales se puede hablar
de otr as lagunas tempor ales de menor entidad respecto a superficie
y periodo de inundación, pero no por ello menos relev antes , serían el
caso de las lagunas de Consuegr a y las Gamonosas en Baena, laguna
de San Cristóbal en Cabr a, laguna Albina en Lucena, entre otras . El
inventario de humedales de la provincia recoge las siguientes lagunas
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Figura 40: Unidades predominantes de la vegetación natural. Fuente: elaboración propia a partir de la Rediam.
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Capítulo 7. La dimensión física y natural
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además de las que tienen alguna figur a de protección 153 :
• La Nav a Alta de Cabra • El Nav azuelo
• Laguna del Conde o Salobr al • Laguna de Zóñar
• Laguna del Rincón • Laguna de Santiago
• Laguna de Tíscar • Laguna Dulce
• Laguna Amarga • Laguna de Los Jar ales
• Laguna de Molina Ramírez • Laguna de Remendado
• Sotos de la Albolafia • Embalse de la Cordobilla
• Embalse de Malpasillo • Laguna del Donadío
• Laguna del T araje • Laguna de la Quinta
• Laguna del Rincón
del Muerto • Laguna de Cortijo V iejo
• Laguna de Cur ado • Laguna de V adohondo
o Laguna Salada
• Laguna de Jar ambel o
Laguna de Chica • Laguna de Butaquillo
• Laguna de la Roa • Laguna de Casasola
153 BOJA nº. 56, de 21 de marzo de 2011. Plan de ordenación de los r ecursos naturales de las zonas húmedas del Sur de Cór doba. Junta de Andalucía.
• Laguna de Nav arredonda
o Laguna de Los Arenales
La presencia de agua en las lagunas permite la existencia de unos
cinturones de vegetación perimetr ales de especies como eneas (
T hypha
domingensis
), carrizos (
Phr agmites austr alis
), cañas (
Arundo donax)
y tar ajes (
T amarix spp .
) Éstas son utilizadas por las aves acuáticas
par a cobijarse en caso de sentirse amenazadas y , sobre todo , par a
establecer en ellos sus nidos en la época de reproducción. Junto a
ésta vegetación es fundamental la existencia de semillas en superficie ,
fitoplacton y vegetación sumergida (
P otamogeton pectinatus , Chara
spp ., Ruppia drepanensis , Najas marina
, etc.), ya que son la principal
fuente de alimento de las aves acuáticas buceador as y filtr adoras que
utilizan estos humedales de campiña como cuarteles de invernada en
sus migr aciones o lugares de reproducción.
Entre las aves acuáticas más reconocidas hay que destacar a la
malv asía cabeciblanca, especie de singular aspecto ya que los machos
adquieren en su pico un color azul intenso en la época de reproducción
par a atr aer a las hembras e impresionarlas con sus cortejos nupciales ,
visibles cada año en casi todas las lagunas como la de Zóñar , Rincón
y Salobr al.
Las comunidades faunísticas , aporta López Ontiveros en una síntesis
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del sistema físico ambiental de Andalucía 154 , presentan condiciones de
poblamiento zoológico de notable calidad en el conjunto de las sierr as
meridionales cordobesas , no sólo por la diversidad específica, sino por
la presencia de especies de gr an interés par a la conservación, por su
condición de especies amenazadas o de especies r ar as o escasas .
Asimismo , la calidad faunística del área obedece , igualmente , a las
condiciones de tipo ecológico que de maner a natur al se han producido
en el área, así como a las condiciones tr adicionales del uso humano del
territorio favor ables en su conjunto a la presencia de dichas especies .
154 L ÓPEZ ONTIVEROS, A. (2002). Los gr andes temas del sistema físico-ambiental de Andalucía y sus implicaciones humanas.
Revista de Estudios Regionales
, nº. 63, pp.17 -63.
El carácter del paisaje agr ario ha dejado en síntesis retazos de
vegetación natur al que han formalizado una identidad visual
cambiante desde las campiñas altas a las zonas mas abruptas . La
intensidad y extensión de estas prácticas han reducido a los cauces
y los linderos la presencia de vegetación junto a los humedales que
aparecen dispersos entre los cultivos . La presencia de estos hitos
vienen a car acterizar las perspectiv as desde la ciudades y en el que
parece reconocerse una diferenciación entre el campo extensivo de
los entornos urbanos .
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Capítulo 7. La dimensión física y natural
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LAS CIUD ADES MEDIAS EN EL SUR DE CÓRDOBA. TRANSICIONES ENTRE L O URBANO Y L O RURAL
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8. L A DIMENSIÓN HUM AN A
155 NOD ARSE, J . (1985). Elementos de sociología. Selector: Madrid
En la sostenibilidad del espacio geográfico de las ciudades y en la
definición del r asgo cultur al de los contextos urbanos se ha mostrado
con cierta preeminencia la magnitud de la dimensión humana en
la construcción cultur al del espacio . Así se puede comprobar en las
aportaciones de los últimos años , en las que se han ido incorporando
apreciaciones sobre las claves de la ciudad a tenor de la necesidad de
consider ar la dimensión humana como uno de los factores intrínsecos
a la propia natur aleza urbana.
La amplitud del territorio de estudio obliga a hacer un acercamiento a
las v ariables comunes que aporten una visión comarcal del desarrollo
demográfico , las condiciones socioeconómicas y los aspectos
que puedan aportar saberes sobre los factores cultur ales de las
población 155 .
En la comprensión del espacio percibido , Zárate Martín y Rubio Benito ,
mencionan la ciudad no solo como un espacio objetivo compuesto
por piezas diferenciadas que se analizan a tr avés de las teorías de
estructur a urbana, sino también un espacio de vida y comportamiento
que se percibe a tr avés de las representaciones mentales condicionadas
SEGUND A P ARTE: LA C ONSTRUCCIÓN CUL TURAL DEL SUR DE CÓRDOBA
Capítulo 8. La dimensión humana
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por las car acterísticas sociales de las personas y del entorno .
El acercamiento a los factores de la ciudad desde la dimensión
humana "ha de v alor arse como espacio cargado de simbolismos que
condicionan las impresiones individuales y colectiv as" 156 .
Los hechos demográficos , socioeconómicos y cultur ales de una
sociedad, comprenden una acumulación de saberes que han debido
reflejarse y pueden reconocerse en la identidad de las ciudades .
Esta visión centr ada en el hecho urbano no debe ser excluyente de
la consider ación de la componente humana del territorio cordobés .
P odemos decir por tanto , que si los factores sociales están en el gen de
156 ZÁRA TE MARTÍN, M.A., & RUBIO BENITO, M. T . (2005). Geografía humana: sociedad, economía y territorio. Editorial Universitaria Ramón Ar eces:Barcelona.
157 MÉNDEZ GUTIÉRREZ DEL V ALLE, R. (1988) El Espacio de la Geografía Humana. Cátedr a: Madrid.
Méndez considera que el territorio es un pr oducto social. No hay sociedad que no cuente con un territorio, parte esencial de su patrimonio y reflejo de su evolución histórica, del
que resulta insepar able. A propósito de esta consider ación, entiende que producto social r esulta del trabajo que la sociedad or ganiza para alcanzar sus objetivos y también es objeto
de consumo, que localizado en el seno de un sistema económico (como el capitalista) se convierte en mercancía, por cuyo uso se paga un pr ecio y del que pueden obtenerse unos
beneficios. De este modo su apropiación pública o privada y la distinta r entabilidad económica y social que puede obtenerse en función de su uso, son aspectos fundamentales a
tener en cuenta en la comprensión plena de las estructur as territoriales y de su transformación en el tiempo.
la ciudad, el territorio contribuye al menos desde su condición humana,
en las claves cultur ales de la misma 157 . P or ello el conocimiento de
la evolución demográfica y la motiv ación de los movimientos de
población revisten un alcance apreciable en el crecimiento del tejido
urbano .
Se debe resalta en el análisis de las v alores sociales , su conexión con
las circunstancias políticas y económicas del momento en el que es
r azonable observ ar las respuestas y el enjambre de relaciones que
encierr an las v ariables demográficas .
8 .1. L OS MOVIMIE NTOS D EMOG R Á FIC OS Y EST AMENT OS SOCIALES
Si se admite que las estimaciones de población extr aídas de los
recuentos de población históricos son relativ amente fiables según
los datos aportados por el Instituto de Estadística de Andal ucía ,
podemos decir que el crecimiento moderno de la población comenzó
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en Andalucía a mediados del siglo XVIII. Durante los siglos XVIII y
XIX la población creció a un ritmo no despreciable , incluso superior
al 5‰ anual. Sin embargo , los crecimientos que nos suministran los
recuentos en el último cuarto del siglo XIX son mucho más moder ados
que los del primer cuarto , en general inferior al 5‰, llegando a un
mínimo en la última década del siglo XIX del 3‰ anual.
El primer tercio del siglo XX es , sin duda, el periodo demográficamente
más dinámico de los dos últimos siglos par a Andalucía, en l os
ámbitos rur ales del centro regional también hubo un incremento de
la población significativ amente . De 1910 a 1940, Andalucía crece a
ritmos cercanos o superiores al 10‰. La guerr a civil producirá una
profunda inflexión de esta tendencia de crecimiento , desde los años
T abla 8-3. Evolución del censo de población en Andalucía y relación su peso en el resto de España. Fuente: Instituto de Estadística de Andalucía.
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Capítulo 8. La dimensión humana
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40 hasta los años 60, Andalucía va paulatinamente reduciendo su
crecimiento , llegando a un mínimo en los años 60, en los que fue de
un 1,4‰ anual. Desde los años 70 se produce una recuperación del
crecimiento que se pondrá plenamente de manifiesto en las décadas
siguientes (Figur a 41).
Las tasas de crecimiento del primer tercio del siglo pasado son
moder adas , en compar ación con las alcanzadas por los países que
han iniciado su tr ansición demográfica en época reciente , a menudo
superiores al 20‰. Los crecimientos obtenidos por Andalucía en los
dos últimos siglos se encuentr an dentro del r ango de los crecimientos
moder ados obtenidos por los países europeos , en sus respectiv as
tr ansiciones demográficas , que sólo excepcionalmente llegaron a
crecimientos superiores a un 10‰.
El bajo crecimiento medio de los 100 años anteriores a 1975, es el
resultado de periodos de crecimiento muy distintos: un periodo de
muy fuerte crecimiento demográfico en los primeros 40 años del siglo
y dos periodos de estancamiento a finales del XIX y dur ante el tercer
cuarto del siglo XX debido a los flujos migr atorios de la postguerr a.
En suma, la evolución de los crecimientos ha sido bastante irregular ,
con frecuentes altibajos , acorde con las particulares circunstancias
históricas y sus alternantes intentos de entr ada en la modernidad.
El primer tercio del siglo XX fue un periodo de modernización
socioeconómica y crecimiento económico por la industrialización
del campo y la industria, recuperándose parte del atraso acumulado
0
100000
200000
300000
400000
500000
600000
1897 1900 1920 1940 1970 1991 2011
Sur provincial Provincia Córdoba
Figura 41: Evolución de la población provincial y del área de estudio en el siglo XX
y principios de XXI. Fuente: elaboración propia a partir de los datos de
Instituto de Estadística de Andalucía
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pág. 177
en la segunda mitad del siglo XIX. El movimiento obrero alcanzó
un importante protagonismo como efectivo agente económico en
muchos momentos desde finales del siglo XIX hasta el comienzo
de la dictadur a fr anquista. Dicho protagonismo se concretó a tr avés
de organizaciones propias y , especialmente , mediante la actividad
sindical de la Unión Gener al de T r abajadores (1888), de orientación
socialista y de la Confeder ación Nacional del T r abajo (1910), de
carácter anarcosindicalista, ambos sindicatos con antecedentes en las
organizaciones internacionalistas del siglo XIX.
La importancia alcanzada por el movimiento obrero , y en especial la
situación y la actividad reivindicativ a de las clases jornaler as de las
áreas latifundistas de la región, centró el debate social y económico
incluso a escala nacional. No resulta por ello extraño que , al
comenzar el periodo republicano , la cuestión agr aria y la reforma de
las estructur as agr arias andaluzas constituyeran uno de los núcleos
centr ales de la política económica del momento .
En el periodo correspondiente al segundo tercio del siglo se afianzaron
los aspectos más negativos de región periférica económicamente
dependiente , y a existentes en la economía andaluza, con lo cual
la regresión económica fue mucho más fuerte en Andalucía. En la
etapa del desarrollismo de los años 60, la población andaluza fue
una fuente de mano de obr a par a el sector industrial, que se estaba
158 Junta de Andalucía (2006). Un siglo de demografía en Andalucía. IEC A.
desarrollando fuer a de sus límites , lo cual produjo una fuerte sangría
migr atoria y una relativ a regresión demográfica durante estos años de
la que las ciudades cordobesas no fueron ajenas . La interrupción del
flujo emigr atorio a mediados de los setenta constituye el preludio de
la recuper ación económica, política y demográfica posterior .
La historia del crecimiento de la población andaluza está fuertemente
conectada con la que se ha producido en el resto de España 158 . El
crecimiento de Andalucía fue hasta 1940 similar o liger amente superior
al conjunto del resto de España, por lo que durante los 150 años que
v an de 1790 a 1940 su peso demográfico en España, creció en más de
2,5 puntos porcentuales (de 17,6% a 20,2%), sin embargo el fuerte
receso que se produjo dur ante los años 50 y 60 de este siglo , redujo el
peso demográfico de Andalucía en más de 3 puntos porcentuales (de
un 20% en 1940 a un 17% en 1975). En la T abla 8-3 también se han
representado los efectivos de población andaluza y su peso sobre el
total de la población española, en él se aprecia fácilmente , como es la
depresión finisecular y el desarrollismo de 1950-75, los dos periodos
en los que desciende la importancia demográfica de Andalucía en
el conjunto de España. A lo largo de los últimos dos siglos , su peso
demográfico ha fluctuado cercano al 20%, siendo el padrón de 1975
el punto histórico más bajo con un 17%.
Si nos centr amos en las dinámicas particulares de las ciudades de la
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Capítulo 8. La dimensión humana
pág. 178
Campiña Alta y la Subbéticas , se observ a un comportamiento similar a
los ocurridos en Andalucía y el resto de España.
8 .1.1. L A EMIGR ACIÓN EN L A S CIUDA DES D E C A R ÁCT ER AGR A RI O
La migr ación es uno de los factores demográficos que más han
afectando a la evolución de la población en esta área geográfica,
tanto en lo relativo al crecimiento o disminución de la población como
a la modificación de las car acterísticas demográficas de los lugares
de origen y destino . En esta lectur a de los flujos migr atorios en la
componente social adquiere una relev ante importancia el carácter
agr ario del que proceden de las ciudades meridionales cordobesas y
consecuentemente los fuertes movimientos ocurridos en el siglo XIX
del campo a la ciudad.
Aún cuando los movimientos migr atorios han sido una constante
y han desempeñado su papel en la historia regional, no será sino
hasta finales del siglo XIX el momento en el que la intensidad de
la emigr ación regional y en particular los movimientos de las áreas
de base agrícolas a las incipientes ciudades industrializadas , cuando
empiece a afectar de maner a decisiv a al volumen de la población y a
su estructur a demográfica.
159 CONTRERAS PÉREZ, F . (2010). La migración neta en Andalucía en el tránsito del XVIII al XIX.
Huelva en su historia
, V ol. XIII, pp. 201 -222.
Las políticas urbanas no serán ajenas al carrusel demográfico y
a las presiones por la disponibilidad de un parque de viviendas en
las ciudades que con mayor capacidad disponen de unas mejores
condiciones sociales y labor ales . El desplazamiento de la población
ha sido un fenómeno constante en la historia de la humanidad, en
cada época ha adquirido unas car acterísticas particulares y en los dos
últimos siglos ha estado íntimamente relacionado con el desarrollo
del modo de producción capitalista 15 9 .
A nivel regional dos momentos claves deben ser contemplados en
las claves demográfica que afectadas por la emigr ación: en primer
lugar , la emigr ación que desde finales del siglo XIX y primeros
decenios del XX afecta, sobre todo , a las provincias orientales . Una
emigr ación relacionada con la crisis gener al del país y con la particular
de la minería almeriense y que tiene como destinos preferentes el
continente americano , Argelia y el Norte de África, y a sea de maner a
permanente , y a con desplazamientos estacionales; en segundo lugar , la
gr an emigr ación andaluza de los años cincuenta y sesenta. Emigración
interna del campo a la ciudad y del interior hacia el litor al, pero también
salida hacia el exterior: casi dos millones de andaluces abandonan la
región hacia las zonas industriales españolas (Madrid, Barcelona) y
los países europeos (F rancia, Alemania, Suiza). Como consecuencia,
el peso global de la población andaluza en España desciende desde
el 20% al 17% entre 1950 y 1981. Y en el interior de la región se
produce un rápido despoblamiento que afecta fundamentalmente a
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las áreas rur ales y de montaña, situando a muchos núcleos al límite
de su supervivencia.
Un ciclo migr atorio que empieza a moder arse a partir de la mitad de
la década de los setenta y que incluso cambia de signo hacia convertir
a Andalucía en tierr a de inmigr ación a partir de los años noventa del
siglo XX.
Las ciudades medias del centro de Andalucía que parecen haber
jugado un importante papel en los movimientos campo-ciudad entre
los años 40-80. La cristalización de las corrientes migratorias se
vendrían a plasmar en el tejido urbano de estas pequeñas ciudades
observándose , dentro de su r ango , una respuesta similar a las gr andes
urbes .
El perfil de la población emigr ante de los años 40 estará marcado
por un ambiente y a existente desde inicio de siglo , señalado por la
problemática política y económica que redundaría en unas condiciones
sociales y labor ales decadentes . Esta situación de base se vivirá con
mayor agr avio en el campo andaluz a partir de un sistema autárquico
impuesto desde 1939. Desde el siglo XIX el desarrollo industrial ha
supuesto un éxodo de población del campo a la ciudad, que aunque
ha adquirido velocidades distintas en cada país en función de su
propio desarrollo , ha tomado un carácter inexor able .
160 CA T ALÁN, J . (1995). La economía española y la segunda guerr a mundial. Barcelona: Ariel.
Los acontecimientos sociales y la actividad productiv a española
dur ante el periodo de Autarquía describen una crisis económica casi
permanente desde el final de la Guerr a Civil hasta los años sesenta.
Esta fase se car acterizará por una larga y profunda depresión social,
cultur al y económica mantenida por ideales de autosuficiencia y
fomentada a la vez por la dev astación europea a r aíz de la II Guerra
Mundial. T odo ello conllevó un gr ave deterioro de las condiciones
de vida de los ciudadanos , el crecimiento de la miseria o el mercado
negro y que supuso el retroceso más gr ave en los niveles de bienestar
de la población en los últimos 150 años de historia 160 . El año 1959 fue
un punto de ruptur a de una política económica orientada por el
ideal
autárquico
a una economía más abierta, a la libertad de mercado y al
comercio exterior . Si bien se pueden tener divergencias en torno a la
periodización del fr anquismo , parece reconocerse que sin duda esta
fecha marca un antes y un después en su desarrollo .
Andalucía no sería ajena a estas dinámicas que y a arr astraba de épocas
anteriores en la que había perdido , por una parte ,representación a
nivel político-económico en el escenario nacional y por otr a, la merma
del sector primario por la competitividad del campo andaluz frente
a la modernización del resto de los productores . No obstante , la
emigr ación de la población del campo a la ciudad es un movimiento
que y a venía manteniéndose antes del ambiente de inestabilidad
política y económica que culminaron con la Guerr a Civil de 1936.
SEGUND A P ARTE: LA CONSTRUC CIÓN CUL TURAL DEL SUR DE CÓRDOBA
Capítulo 8. La dimensión humana
pág. 180
Entre las décadas de los 20 y los 50, el flujo migratorio andaluz del
campo a la ciudad se estima en un 30% de la población rur al, optando
por diferentes destinos fuer a de las fronter as españolas , pero también
una parte importantes emigr aría las gr andes capitales como Barcelona,
Madrid, Bilbao o V alencia. P arte de las corrientes migratorias tendrán
en las ciudades de menor entidad un referente como destino de
mayores gar antías de subsistencia y bienestar familiar .
Los motivos del éxodo rur al hay que buscarlos fundamentalmente en
tres aspectos observ a Laredo: en la escasez e incapacidad económica
de los pequeños agricultores por incorpor ar la mecanización a la
producción agr aria en un clima de autosuficiencia y de control del
Estado; en la mano de obra, que a grandes r asgos , se mantuvo una
situación propia de la estructur a agr aria heredada de años anteriores
y que tenía la principal fuente de su riqueza en el factor tr abajo .
Gr andes masas de asalariados en el campo propiciaban unos bajos
salarios y una estructur a de poder rígidamente asentada. De esta
forma, un porcentaje altísimo de trabajadores del campo sufrían de
un paro crónico , con gr andes periodos sin ningún tipo de ingresos ,
y un sustento que apenas les servía par a reponerse como fuerza de
tr abajo 161 .
Cabría señalar otro factor en correlación con lo anterior , una
disponibilidad de superficie agrícola insuficiente par a el sustento de la
161 LAREDO, J . (1986). La agricultur a española en el desarrollo económico. El fin de la agricultur a tradicional (1900- 1960). Crítica: Barcelona.
162 CRUZ VILLAL ÓN, J . (1980). Pr opiedad y uso de la tierra en la Baja Andalucía. Carmona, siglos XVIII- XX, Madrid: Ministerio de Agricultura.
unidad familiar , en el que la tenencia de la tierr a había sido dominado
por el latifundismo superviviente del medievo según mantiene Cruz
V illalón en su tesis doctor al publicada posteriormente por el Ministerio
de Agricultur a 162 . En este periodo el 66% de las explotaciones agrarias
en Córdoba no super aban las 5 hectáreas , por el contr ario , el 2% de
las parcelas en explor ación con un tamaño mayor a las 150 hectáreas
concentr aban el 64% de superficie agr aria. Esto quiere decir que la
mayoría de los agricultores poseían tierr as de reducida superficie que
se mostr aban insuficientes par a obtener economías de inversión.
Las condiciones económicas del campo en el medio rur al definirían
un perfil del emigr ante en el centro de Andalucía, al que se le sumó
una política de fijación económica que eliminaría los incentivos
a incrementar la capacidad productiv a de las explotaciones . Los
historiadores vienen a coincidir en que la causa fundamental de
esta crisis agr aria r adicó en una política económica que buscaba
la industrialización y la política de intervención en el propio sector
agrícola. Puede considerarse que los más beneficiados dur ante este
periodo fueron los gr andes propietarios que pudieron enriquecerse
con la comercialización en el mercado negro , lo que llevó a un proceso
de acumulación de capital que serviría par a financiar en los años
cincuenta el desarrollo agr ario y el sector industrial.
El nivel cultur al de la población española viene marcado por un
LAS CIUD ADES MEDIAS EN EL SUR DE CÓRDOBA. TRANSICIONES ENTRE L O URBANO Y L O RURAL
T esis Doctoral
pág. 181
alto gr ado de analfabetismo desde que se tienen datos fiables , esto
es , a partir de 1900. Según T rinidad Requena, el nivel de estudios
de la población andaluza a principios del siglo XX er a realmente
preocupante 163 . A pesar de que la evolución había sido paralela a la
española, cerca del 80% de la misma era analfabeta. Especialmente
el sector agr ario había funcionado de aglutinador de empleo y de
un menor gr ado de alfabetización frente a otros sectores según las
aportaciones realizadas por V ilanov a 164 .
En el medio rur al de Córdoba, Espino Jiménez traslada una situación
gr ave de alfabetización, hasta las últimas décadas del siglo XX –las
tasas netas de analfabetismo ascendieron en 1900 al 59% en España
y al 68,50% en Córdoba, reduciéndose en 1940 al 33% español y
al 48,50% cordobés , mientr as que en 1981 fueron del 16% y del
23,60% respectiv amente–, manteniéndose , además , las marcadas y
crecientes diferencias entre géneros 165 .
Los gr andes flujos migr atorios han estado íntimamente ligados a la
industrialización –más que a la modernización del campo-, y ambos
procesos deben entenderse de maner a dialéctica. De esta forma, si
163 TRINID AD REQUENA, A. (2007). El sistema educativo andaluz y su impacto social: un estudio longitudinal. Centro de estudios andaluces: Sevilla.
164 VILANOV A, M. (1992). Atlas de la evolución del analfabetismo en España de 1887 a 1981. Ministerio de Educación: Madrid.
165 ESPINO JIMÉNEZ, F .M. (2009). Analfabetismo y escolarización en la España rur al durante el liber alismo: la provincia de cór doba a mediados del siglo xx. Norba.
Revista de Historia
,
nº 22, pp. 177 -203.
166 CAPEL, H. (1976). L os estudios acerca de las migr aciones interiores en España.
Revista Geografía
nº 36, pp. 130- 182.
la industrialización y los puestos de tr abajo vinculados a ella fueron
un acicate que atr ajeron a inmigr antes , esos mismos inmigr antes
favorecieron el desarrollo industrial, tanto por ocupar esos puestos de
tr abajo , como por estimular la demanda de productos manufactur ados
en las ciudades receptor as .
Conforme a las aportaciones realizadas en este tema por Hor acio
Capel, se deduce que en la migración interior , las ciudades medias del
sur de la provincia cordobesa se erigieron, al margen de las capitales
de provincias y otros destinos nacionales , en los referentes comarcales
par a parte de la población emigr ante proveniente principalmente
de otros núcleos rur ales de menor entidad 166 . Cabe señalar que la
intensidad con la que se manifestó este movimiento de población
en las gr andes ciudades fue menos apreciable en estas localidades ,
principalmente por el escaso peso de la industria y su dedicación
arr aigada al sector agr ario .
SEGUND A P ARTE: LA CONSTRUC CIÓN CUL TURAL DEL SUR DE CÓRDOBA
Capítulo 8. La dimensión humana
pág. 182
8 .1. 2 . LOS DESEQUILIBRIOS SOCIALES: EL C A PIT A L INDUSTRI AL Y
AGR A R IO
Los movimientos demográficos ocurridos hasta entonces se habían
manifestado sobre una sociedad categorizada en función de la
posesión de capital (posesión de tierr as de cultivo o rentas) y de la
ocupación labor al 167 . Una caracterización de la sociedad andaluza del
último tercio del siglo XX la hace Isidoro Moreno en la descripción de
la estructur a de clases existente en el momento en la que v a a indicar
la cualificación heredada de la propiedad de la tierr a agrícola y de la
capacidad de inversión en el proceso de industrialización 168 .
En primer lugar , señala a la gr an burguesía terr ateniente , que seguía
siendo la clase dominante y dentro de la cual se habían constituido
tres fr acciones .
Una primer a fr acción, integrada por los gr andes terr atenientes , que ,
formando alianza con el gr an capital español no andaluz e , incluso ,
con el internacional, extendió su dominio e intereses a sectores de la
banca y la industria.
Una segunda fr acción estaba formada por los gr andes terratenientes
que habían modernizado sus explotaciones agr arias , constituyendo en
167 SOLANA RUIZ, J .L. (2003). Las clases sociales en Andalucía. Un r ecorrido sociohistórico.
La gaceta de antropología
, vol. XVI, nº 8, publicación web: http://www .ugr .es/%7Epwlac/
G16_08JoseLuis_Solana_Ruiz.html.
168 MORENO, I. (1978). "Clases sociales, problemas del campo y emigr ación en la Sierra de Sevilla", en J . Pons (y otr os), P erspectivas de la antropología española, Madrid, Akal, págs.
257 -281.
muchos casos empresas capitalistas modernizadas , mayoritariamente
en forma de sociedades anónimas .
Finalmente , la tercer a fr acción de la gr an burguesía terr ateniente estaba
constituida por los gr andes propietarios latifundistas que no supieron
o no quisieron modernizar sus explotaciones . Al no modernizarlas , el
descenso de los productos agrícolas y el alza relativ a de los salarios
hicieron descender la rentabilidad de sus tierr as , ante lo que optaron
por cultiv arlas deficientemente , abandonarlas o convertirlas en cotos
de caza. Su incapacidad para adaptarse a los cambios económicos y
políticos que se estaban produciendo en España terminó haciendo
que éstos les perjudicasen, por lo que se mostraron contr arios a ellos
e intentaron frenarlos desarrollando prácticas políticas reaccionarias .
Como puede verse , se tr ata de tres fr acciones con intereses y
comportamientos sociopolíticos distintos , lo que evidencia cómo la
gr an burguesía terr ateniente no conformaba ya un bloque homogéneo .
Una segunda clase er a la de la gr an burguesía no terrateniente . Eran
pocos los gr andes capitalistas andaluces vinculados al sector industrial
y bancario , y los existentes er an a la vez gr andes terr atenientes . Se
tr ata de capitalistas andaluces que oper an en sectores económicos
LAS CIUD ADES MEDIAS EN EL SUR DE CÓRDOBA. TRANSICIONES ENTRE L O URBANO Y L O RURAL
T esis Doctoral
pág. 183
(industria, servicios turísticos , explotaciones mineras , empresas de tipo
especulativo) muy controladas por el capital nacional no andaluz y
por capital extr anjero , que invierten gr an parte de sus ganancias fuer a
de Andalucía, de manera que la riqueza creada en esta región no
redunda en su desarrollo .
La clase obrer a del campo y de la ciudad, constituida por unas dos
tercer as partes de la población activ a andaluza, es la tercer a de las
clases señalables . Estaba formada al menos por cuatro grupos . P or
un lado , los jornaleros sin tierr a, el proletariado agrícola, del que
formaban parte unos 500.000 tr abajadores . P adecían el aumento del
paro y se hallaban sometidos a condiciones de tr abajo y de vida muy
dur as . Mantenían un alto nivel de conciencia de clase y de movilización
av aladas por organizaciones sindicales y políticas , como el Sindicato
de Obreros del Campo (SOC), algunas de las cuales se constituyeron
dur ante aquellos años .
P or otro lado , la clase obrera industrial, integr ada por algo más de unos
500.000 tr abajadores , la mayoría pertenecientes a la construcción, lo
que es síntoma del exiguo desarrollo industrial de la región. Además , la
mayoría de los obreros industriales tr abajaba en industrias pequeñas
y medianas . Dur ante la década de los setenta, padecieron con rigor
el problema del desempleo , debido a los constantes expedientes de
cierre que ocasionó la crisis de aquella década.
Los mineros y los tr abajadores del mar er an los otros dos grupos
proletarios . Estos últimos sumaban a sus dur as condiciones de tr abajo
y bajos salarios el problema del paro deriv ado de los problemas
estructur ales del sector y de las exigencias de Marruecos .
Un cuarto estr ato social estaba constituido por la pequeña y mediana
burguesía andaluza y otr as capas medias . Las pequeñas y medianas
empresas , tanto agrícolas y ganader as como comerciales e industriales ,
sufrían y a en aquellos años , un proceso gener al de dificultades par a
mantenerse y un deterioro de su nivel de vida debido a la competencia
de los gr andes monopolios , que cuentan con el apoyo del Estado
centr al. Situación que suscitó la organización y la movilización
política de estos sectores con el fin de defenderse de los gr andes
monopolios . Así, los pequeños y medianos agricultores constituyeron
la U AGA, Unión de Agricultores y Ganaderos de Andalucía, y llevaron
a cabo v arias movilizaciones reivindicativ as , como las que tuvieron
lugar contr a los abusos de los gr andes propietarios arroceros o las
suscitadas en relación al oliv ar y el algodón.
8 .1. 3 . L A PO BL ACIÓN EN EL C AM BIO D E SIGLO
La provincia de Córdoba ha sido partícipe de los movimientos
demográficos y de la estr atificación social ocurridos en Andalucía.
En especial, la parte sur de la provincia aporta un reflejo muy fiable
de todos los acontecimientos sociales , económicos y cultur ales que
car acterizan las claves de la población.
SEGUND A P ARTE: LA CONSTRUC CIÓN CUL TURAL DEL SUR DE CÓRDOBA
Capítulo 8. La dimensión humana
pág. 184
Las ciudades y resto de núcleos urbanos acumulan una población en el
padrón de 2016 de 221. 665 habitantes en el que se pueden establecer
al menos tres categorías en función de los datos cuantitativos . En
una primer estadio se acumulan un total de catorce municipios con
un volumen de población que oscila entre los 650 de Zuheros y los
pocos mas de 10.000 que alberga Rute . El conjunto de estos núcleos
urbanos no super an la media de población de las 21 contabilizados ,
salvo Rute que se encuentr a en una posición típica.
Las ciudades de Cabr a, Baena, Aguilar de la F ronter a, Priego de
Córdoba, Montilla y Priego de Córdoba forman un segundo grupo
poblacional que acumulan un 58,8% del volumen total con poco mas
de 130. 000 habitantes . La distribución es similar en todos ellos salvo
el caso de Puente Genil que super a la media (T abla 8-4).
El tercer estadio se centr a en la ciudad de Lucena que ocupa una
posición diferenciada respecto al resto de ciudades medias y núcleos
de menor entidad. En el año 2016 superaba los 42.500 habitantes en
el padrón muy próxima al 20% de la población del sur cordobés .
La relación entre volumen de población y densidad hay que ponerla en
conexión con los aspectos históricos socioeconómicos y de inversión
reciente . En este sentido , parece existir una cierta vinculación en la
mayoría de los núcleos que super an los 12.000 habitantes entre la
extensión del término municipal y el volumen de residentes en los
núcleos . P or ello , hay que centr arla en un recorrido histórico y social
del que emanan un determinado factor en el posesión de la tierr as , la
Municipios P oblación 2016
Aguilar de la F rontera 13.511
Almedinilla 2.431
Baena 19.782
Benamejí 5.035
Cabr a 20.704
Carcabuey 2.529
Doña Mencía 4.789
Encinas Reales 2.324
Fuente-Tójar 711
Iznájar 4.461
Lucena 42.615
Luque 3.071
Montilla 23.365
Monturque 1.981
Moriles 3.819
Nuev a Cartey a 5.435
P alenciana 1.506
Priego de Córdoba 22.855
Puente Genil 30.072
Rute 10.042
Zuheros 657
T abla 8-4. P oblación de los núcleos urbanos objeto de estudio . Fuente: Instituto de
Estadística de Andalucía, 2016.
LAS CIUD ADES MEDIAS EN EL SUR DE CÓRDOBA. TRANSICIONES ENTRE L O URBANO Y L O RURAL
T esis Doctoral
pág. 191
paulatina convergencia 173 .
Las últimas décadas han tr aído profundas tr ansformaciones que el
«campo» se ha convertido en un recurso nostálgico par a los mayores
y un anacronismo par a los jóvenes , cuy as identidades carecen y a de
referentes rur ales . Estas observ aciones de González de Molina en las
consider aciones sobre la cuestión agr aria de Córdoba, dejan a la luz
que el peso abrumador que en otro tiempo tuvo el sector agr ario en la
economía y en la sociedad andaluza se ha reducido consider ablemente .
Apenas super a y a el 3,6 % del PIB (2015) cordobés y proporciona poco
más del 7,4 % del empleo a nivel provincial; cifras que contr astan
con las de hace treinta años , cuando proporcionaba aún más de la
sexta parte del producto interior bruto y daba ocupación directa a la
tercer a parte de la población. Este ha sido el resultado de la completa
«industrialización» de la agricultur a, proceso que se ha completado
en apenas cuatro décadas 174 .
El informe económico de la Confeder ación de Empresarios de Córdoba
de año 2007 puso de manifiesto en un estado de la cuestión, que la
economía provincial creció en un 4% gr acias a los siguientes aspectos:
La economía cordobesa creció el pasado año en torno al 4% debido a
la actividad gener ada por tres áreas:
173 P AREJO BARRANCO, A. (2009). Historia económica de Andalucía contemporánea. Editorial Síntesis: Madrid.
174 GONZÁLEZ DE MOLINA, M. (coord.) (2013). La cuestión agr aria en la historia de Andalucía. Centro de Estudios Andaluces: Sevilla.
• La capital provincial tuvo como elementos reseñables:
– La construcción, con menores cifras que en años
anteriores y gr acias en parte a la obr a pública en la
primer a mitad del año .
– El turismo , con crecimiento en las pernoctaciones y
en el gasto medio .
– El comercio minorista, frenado en el último trimestre .
– El sector industrial con su sostenido crecimiento
(a pesar de la cada vez más profunda crisis de la
joyería), especialmente de las industrias metálicas
(cobre) y maquinaria.
– El sector agr ario , debido en gr an parte al alza del
precio de sus productos .
• P or su parte , en la provincia:
– Los pueblos industriales del eje Córdoba-Málaga
(Lucena, Montilla, Puente Genil, Aguilar) han tenido
SEGUND A P ARTE: LA CONSTRUC CIÓN CUL TURAL DEL SUR DE CÓRDOBA
Capítulo 8. La dimensión humana
pág. 192
una primer a parte del año de fuerte crecimiento ,
aunque y a en el último trimestre y por su
dependencia de sectores ligados a la construcción
(entre ellos el mueble) empezaron a percibir signos
de r alentización.
– El eje del Guadalquivir (V illa del Río , Montoro y
P alma) han mantenido una cifra de crecimiento
similar a las de años anteriores , al no depender su
economía tanto del ciclo .
En síntesis , venía a ofrecer los sectores que gener aban riquezas de
capital y actividad mediante la ocupación de la población en disposición
del tr abajar . En este escenario , los sectores de la construcción y turismo
(dentro del sector terciario) junto a peso industrial favorecían esta
situación.
Esto explica, entre otras r azones , que las estr ategias reproductiv as
de buena parte de las familias instaladas en ciudades con base
agr arias hay an tendido a situarse cada vez más fuer a del sector .
T anto los agricultores como los jornaleros han preferido dotar , en
la medida de sus posibilidades , a sus hijos de «capital educativo»
que de tierr a 175 . La pérdida de rentabilidad que , como acabamos
de decir , ha experimentado la actividad agraria y el aumento del
175 GONZÁLEZ DE MOLINA, M. & GÓMEZ BENITO, C. (1997). "Clases agr arias, estrategias familiar es y mercado de tr abajo" en Agricultura y sociedad en la España contempor ánea, pp.
565-580. Madrid: CIS/MAP A.
desempleo estructur al en el sector han contribuido poderosamente
a esa búsqueda de salidas fuer a de la actividad agr aria. Las pautas
de consumo y la construcción de nuev as identidades colectiv as de
orientación urbana han contribuido , también, al desprestigio global de
la actividad agr aria y a que la búsqueda de «credenciales» educativ as
se privilegie a la permanencia en el sector .
La cuestión agr aria del siglo XXI por tanto , ha añadido al histórico
problema del acceso a la tierr a, el de su manejo sustentable , algo aún
más primario que el reparto .
Mientr as tanto , la convergencia con las agricultur as más av anzadas
de Europa se ha aceler ado , favorecida por la integr ación de España
en la Unión Europea, hasta situarse incluso en la vanguardia de
determinadas producciones y medios tecnológicos . La inserción de
la agricultur a andaluza en el sistema agroalimentario europeo se
ha realizado mediante una marcada especialización en los sectores
hortofrutícola y oliv arero , aprovechando sus ventajas ecológicas
compar ativ as . Andalucía se ha convertido en el «huerto» de Europa.
8 . 2. 2. L A G LOB ALIDAD EC ONÓMI C A RE CIE NTE
La estructur a productiv a en Andalucía ha ido dejando señas de un
cambio de modelo hacia la terciarización. Esta perspectiva de los
LAS CIUD ADES MEDIAS EN EL SUR DE CÓRDOBA. TRANSICIONES ENTRE L O URBANO Y L O RURAL
T esis Doctoral
pág. 193
sectores productivos y su contribución a la riqueza regional ha sido
un reflejo de las dinámicas que se han venido manteniendo en la
provincia de Córdoba.
La ocupación por sectores par a el año 2011 (Figur a 45) viene a reflejar
una situación que también se mantiene en la provincia y en Andalucía.
El sector servicios frente al primario (agricultur a y ganadería) y
al industrial se erige con un importante volumen de la población
ocupada.
El sector primario de esta zona sur sigue presentado una enorme
importancia económica aspecto que se ve corrobor ado por el hecho
de que según datos del año 20011, dado que las actividades agrarias
concentr an una población ocupada en torno al 24 %, donde cabe
señalar movimiento que ha habido en los últimos años desde el sector
de la construcción.
Desde una perspectiv a municipal, son las poblaciones con menor
número de habitantes aquéllas en las que el peso del sector agr ario
es mayor , sobre todo en las poblaciones de Iznájar y Luque , donde se
super a el 50% de población activ a dedicada al sector en el caso de la
primer a. Mientras que las poblaciones más pobladas , caso de Puente
Genil, Baena, Montilla, Priego de Córdoba, Lucena y Cabr a, son las
que reflejan un mayor peso del resto de sectores .
A nivel regional, la pérdida de importancia por número de ocupados
en los últimos cuarenta años ha sido progresiv a estando aún por
10. 122 20. 051
Construcción
Se r v ic ios
10. 537 34. 991
24,4%
22,2%
12,4
41,0%
0
5000
10000
15000
20000
25000
30000
35000
40000
Agricultura Industria Construcción Servicios
Figura 45: Ocupación de la población activa de los municipios del sur de la provincia
en los sectores de actividad. Fuente: elaboración propia a partir de la
explotación de los datos del IECA de 2011.
SEGUND A P ARTE: LA CONSTRUC CIÓN CUL TURAL DEL SUR DE CÓRDOBA
Capítulo 8. La dimensión humana
pág. 194
encima del resto de España (Figur a 46).
En la agricultur a cabe señalar la notable presencia de las de las tierr as
labr adas (77,2 % del total) respecto de las forestales y de las tierr as
par a pastos . Esta regla se alter a, sin embargo en Zuheros donde se
produce el fenómeno inverso: las tierras labr adas suponen casi el 22%
en contr aposición al 70 % dedicado a tierr as para pastos . P or otro
lado , el municipio que más superficie dedicada a especies arbóreas
forestales es el de P alenciana, mientr as que el que más tierr as labr adas
presenta es Fuente Tójar con un 99% del total de las explotaciones .
Es el oliv ar y el cereal en menor medida son las principales fuentes de
actividad agrícola de las comarcas , centrándose fundamentalmente
en oliv ar de almazar a, que ocupa más de la mitad de las tierr as
cultiv adas , definiendo gr an parte del paisaje agrícola de la Subbética
y de la Campiña.
P or otro lado , el viñedo se encuentra muy localizado en las tierr as de
la campiña y no representa más del 9% de la producción agrícola,
teniendo mayor presencia en Moriles , Montilla, Doña Mencía, Cabr a
y Lucena.
Entre los productos hortícolas cabe destacar Cabr a con la zanahoria
y la lechuga como cultivos predominantes , así como un aumento
progresivo de flor cortada. T ambién destacan los cultivos hortícolas en
Puente Genil, Almedinilla, Luque y en Priego de Córdoba.
Figura 46: P oblación ocupada en el sector primario 1977-2015. Fuente: EP A (INE).
LAS CIUD ADES MEDIAS EN EL SUR DE CÓRDOBA. TRANSICIONES ENTRE L O URBANO Y L O RURAL
T esis Doctoral
pág. 195
La ganadería por su parte , no es una actividad muy relev ante en esta
zona, aunque se aprecia un destacable crecimiento a lo largo de
los últimos años . Las explotaciones de ganado caprino son las más
abundantes en la zona y las encontr amos principalmente en Cabr a y
Priego de Córdoba.
P or último , destacar la cría de aves en P alenciana, Encinas Reales y
Cabr a así como porcino en gr anjas intensivas en Cabr a y Benamejí.
En el sector de la construcción ha habido una importante disminución
de la actividad por volumen de personas ocupadas y relación a su
contribución las riquezas de las comarca. Según se indica en las
estadísticas oficiales del Instituto de Estadística de Andalucía, el
número de tr abajadores que aglutinaba la construcción fue creciendo
desde el año 1993 hasta 2007, convirtiéndose en la provincia en el
tercer sector igualado con el industrial.
En los últimos diez años , ha habido un movimiento del capital humano
hacia otros sectores que en los municipios de la zona de estudio se ha
tr aducido en un incremento de la población ocupada en la agricultur a
y en el sector servicios principalmente .
La construcción tiene una importancia más relev ante según los
176 Consejería de Economía y Conocimiento (2015). Informe económico de Andalucía 2015. Consejería de Economía y Conocimiento, Junta de Andalucía. http://www .juntadeandalucia.
es/export/drupaljda/InformeEconomico2015.pdf
177 MANCOMUNID AD DE LA SUBBÉTICA (2011). Estudio socio-económico de la Subbética. www .subbetica.es/archivos/estudio_socioeconomico_2011.pdf .
municipios que se consideren, siendo Almedinilla, Doña Mencía,
P alenciana y Benamejí los que registran una mayor presencia, estando
Zuheros , Lucena y Carcabuey en el extremo opuesto .
El Informe Económico de Andalucía indica que el sector de la
construcción recuperó tasas de crecimiento positiv as en 2015, tras
siete años inscritos en una tr ayectoria de fuerte ajuste de la actividad,
que ha situado el peso del sector en la estructur a productiv a de
Andalucía en el 6%, similares a los niveles de los municipios
meridionales cordobeses 176 .
P or otra parte , conviene destacar que la importancia de este sector
proviene en gr an medida de las importantes rentas que gener an
la industria y las actividades de agr arias según el estudio socio-
económico de la comarca Subbética de 2011 177 .
La industria presentan un peso muy importante en la comarca,
centr ada en los municipios con mayor número de habitantes , como
son Lucena, Puente Genil, Cabr a, Priego de Córdoba, Montilla, Baena
y en menor medida Rute , aunque en el resto de municipios aparece
una importante presencia de las industrias manufacturer as .
P or actividades específicas , es el ámbito de las industrias de
SEGUND A P ARTE: LA CONSTRUC CIÓN CUL TURAL DEL SUR DE CÓRDOBA
Capítulo 8. La dimensión humana
pág. 196
tr ansformación de la mader a el de mayor importancia, centr ado en la
industrial Lucena y Cabr a, aunque existen otras actividades de interés
como la de tr ansformación del metal, la textil y de la confección
(cuyo núcleo aglutinador principal es Priego de Córdoba), así como
las industrias agroalimentarias , centr adas en la producción de aceite
de oliv a en Cabr a o del vino en Montilla, tr ansformación de carnes y
pastelería y confitería industrial, entre otras .
Resulta, tras el sector agr ario , el más importante , tanto por el número
de ocupaciones que gener a, como por el número de iniciativas
empresariales que registr a, aunque en este último dato los valores
son muy similares a los del sector industrial.
Su importancia por municipios es muy similar en todos ellos , gir ando
en torno al 50% de inscripciones en IAE, aunque a la hora de tr atar
el dato de las ocupaciones que comprende , de nuevos son las
poblaciones de mayor número de habitantes aquéllas en las que el
sector servicios juega un mayor papel.
Entre las actividades de servicios (66%) predominan las comerciales , y
dentro de éstas los minoristas , encontrándose las de carácter mayorista
en los núcleos de mayor población. Diferenciando por ramas , todas
ellas a excepción de actividades financier as y de seguros presentaron
178 GUZMÁN, T . L. G., & GUTIÉRREZ, E. A. (2006). El turismo rural como agente económico: desarr ollo y distribución de la renta en la zona de Priego de Córdoba.
CIRIEC-España, revista
de economía pública, social y cooperativa
, nº 55, 167 - 192.
subidas , destacando actividades profesionales , científicas y técnicas;
Información y comunicaciones; y Comercio , transporte y hostelería.
P or otro lado , durante los últimos años se aprecia un proceso progresivo
de mayor especialización en los comercios , a la vez que un incremento
en las dimensiones y v ariedad de productos que éstos ofrecen.
Entre el resto de servicios merece especial mención el r amo de la
hostelería y la restaur ación, ámbito que evidencia un fuerte impulso a
lo largo de la última década, fruto en gran medida de la consolidación
de esta zona como importante destino turístico de interior 178 .
En suma, desde los años sesenta hasta hoy , el panor ama
socioeconómico ha cambiado el estamento que se venía manteniendo
con una agricultur a que ha perdido fuerza como sector ocupacional
pero que ha propiciado una industria de tr ansformación de materias
primas y su comercialización junto a otros sectores . En este escenario
globalizado de la economía que se ha reflejado en los aspectos sociales
de los municipios , se observ a un cambio de modelo urbanizador en
cuanto a las necesidades de suelo de uso industrial y otr as actividades
productiv as que en el último quinquenio se ha manifestado en espacio
geográfico de la ciudad.
LAS CIUD ADES MEDIAS EN EL SUR DE CÓRDOBA. TRANSICIONES ENTRE L O URBANO Y L O RURAL
T esis Doctoral
pág. 197
8 . 3. L A S C ONDICI ONES CUL TUR AL ES
179 FERNÁNDEZ SALINAS, Víctor (2007), P aisaje urbano en las ciudades medias.
Boletín PH
, nº 63, pp. 54-61.
180 CAMARERO, L. A.; CRUZ, F .; GONZÁLEZ, M. T .; DEL PINO, J .; OLIV A, J . Y R. SAMPEDRO (2009). La población rur al en España. De los desequilibrios a la sostenibilidad social, Barcelona,
Fundación Obr a Social La Caixa.
La compilación de los aspectos sociales , políticos y económicos
han formado parte de la construcción cultur al en la zona baja de la
provincia de Córdoba. La componente cultural entre otros aspectos ,
parece haber configur ado v alores intangibles que se hacen visibles
a partir de los elementos urbanos y territoriales que forman los
escenarios de las ciudades .
El desconocimiento de esta compleja personalidad urbana y rur al y
su relación con el territorio , entre la que se encuentr a los aspectos
cultur ales , llev a a que muchas localidades de interior pierdan o
menoscaben precisamente aquello que está en lo más hondo de
su personalidad tal y como manifiesta el geógr afo Víctor F ernández
Salinas en la defensa de los escenarios urbanos de las ciudades
medias andaluzas 179 .
En este apartado conviene observ ar dos aspectos en la lectur a de las
condiciones cultur ales: por un lado los rasgos que definen el nivel
educativo de la población según el nivel de instru cción ; y por otro ,
los saberes , conocimientos , costumbres y creencias heredados que
han fructificado en la permanencia y consolidación de una identidad
cultur al.
En los últimos años , en el ámbito de los estudios rur ales se ha indagado
en la heterogeneidad del medio rur al por la notable diferencia entre
los aspectos socio-cultur ales . El análisis a nivel provincial de treinta y
seis v ariables que han sido recogidas por Camarero et otros 180 en una
clasificación en función su condiciones urbanas , territoriales y socio-
cultur ales . En ella identifica cinco estructur as tipo de la población rur al
española que “constituyen fotogramas intermedios del proceso de
tr ansición de las áreas rur ales desde la progresiva desagr arización a
la incorpor ación en los espacios socioeconómicos de orden regional”.
A tenor de los anterior , la provincia de Córdoba queda enmarcada
en la categoría denominada
Local
, caracterizada por un modelo
intermedio y muy homogéneo territorialmente que aporta una sólida
gener ación soporte y un envejecimiento menor , en compar ación con el
resto de Andalucía, con la excepción de que en estas comarcas rurales
la fecundidad ha sido tr adicionalmente más alta y ha comenzado
el descenso también más tarde . En esta categoría se mantiene que
es un modelo que favorece el arr aigo poblacional que se deduce
SEGUND A P ARTE: LA CONSTRUC CIÓN CUL TURAL DEL SUR DE CÓRDOBA
Capítulo 8. La dimensión humana
pág. 198
de un marcado equilibrio por sexos en los grupos de edad joven e
intermedios . Bajo una dinámica de movimientos poblacional y un
amplio espectro de situaciones de atr acción de nuevos residentes
muestr an que es un modelo que se sostiene en el entorno local. P or
tanto , existe un arr aigo territorial y cierta pervivencia de las aspectos
cultur ales al menos en cuanto a las costumbres .
8 . 3 .1 . L A POSIC IÓN CUL TUR AL
En los años sesenta se comenzó a demostr ar que el nivel cultur al
a tenor del rendimiento académico dependía, además de factores
individuales , de otros sociocultur ales , como son el género , el nivel
de vida material, ingresos , tipo de vivienda, composición familiar ,
categoría ocupacional de los padres , así como , las que se refieren a
las condiciones cultur ales , tales como el nivel educativo de los padres ,
actitudes y v alores hacia la educación, patrones lingüísticos , hábitos
de estudio y de esparcimiento , acceso a bienes cultur ales como libros
revista 181 . En este sentido , en los estudios sociales se ha identificado
el nivel cultur al con el gr ado de alfabetización.
En una sociedad globalizada, la estructura de la población y la
181 CÚ, G. & ARA GÓN, F . (2006). El perfil sociodemográfico y su impacto en el rendimiento académico de los alumnos de la Universidad Autónoma de Campeche, México.
Quaderns
Digitals: Revista de Nuevas T ecnologías y Sociedad
, nº42, pp. 1- 10.
182 TEZANOS, J . (2010). El horizonte social y político de la juventud andaluza. Instituto de la Juventud: Sevilla.
183 GONZÁLEZ FERNÁNDEZ M. & MORENTE, F . (2002). “La juventud andaluza ”, en E. Moyano Estrada y M. Pér ez Yruela (coord.), La sociedad andaluza (2000). Cór doba: IESA-CSIC, pp.
585-612.
composici ón de los sectores de actividad que se han indicado
anteriormente , ofrecen una situación heredada propia de comarcas
agr arias en Andalucía. En estas , se han diferenciado al menos
tres grupos en función del gr ado de formación de la población en
el que subsiste un notable grupo de individuos con escasa o nula
alfabetización.
En un primer grupo se concentr an una población joven con estudios
av anzados en proceso de alcanzar un gr ado mayor . Cabe señalar que
es en este tr amo de población donde el abandono de los estudios
está siendo más evidente . El abandono tempr ano de los estudios
se tr aduce en tr abajos de baja cualificación y un largo periodo de
estudios puede permitir el acceso a tr abajos de mayor cualificación y
más estables según T ezanos 182 .
La expansión del sistema educativo es uno de los factores más
destacados por la influencia que ha ejercido sobre las tr ayectorias
escolares de los/as jóvenes . El alargamiento del periodo de
permanencia de los/as jóvenes en los niveles iniciales del sistema
educativo ha provocado un cambio en la estructur a labor al de la
población más joven 183 . El cambio no solo se produce en el grado
LAS CIUD ADES MEDIAS EN EL SUR DE CÓRDOBA. TRANSICIONES ENTRE L O URBANO Y L O RURAL
T esis Doctoral
pág. 199
de instrucción respecto a las gener aciones que le preceden, sino que
existe un cambio encaminado a una progresiv a tr ansición desde el
predominio de v alores tr adicionales al de los valores materialistas
y , a su vez, de éstos al de los v alores postmaterialistas según los
argumentos teóricos de Inglehart 184 .
El grupo con estudios universitarios se concentr a en el tr amo de
población de 24 y 50 años con desigual intensidad, siendo mayor el
número de instruidos en las edades tempr anas . La ocupación de este
estr ato se centr a principalmente en el sector servicios con un nivel
salarial por encima de la media.
Los niveles más bajos en la formación en el sistema educativo
pertenece a un grupo muy amplio que concentr a en un r ango de
población entre los 50 y 90 años . En este se hace mas evidente una
el mayor gr ado de analfabetismos que en el año 2009 aglutinaba un
14% de la población total del territorio en estudio .
La ausencia de instrucción educativ a a medida que la población es
mayor refleja, entre otras consider aciones , una marcada y necesaria
dedicación de la mano de obr a a las labores principalmente agrícolas ,
una situación económica de supervivencia familiar y una incapacidad
de movilidad entre estamentos sociales (Figur a 47).
La categorización de los tres niveles por nivel de instrucción, muestra
184 INGLEHART , R. (1991). El cambio cultural en las sociedades industriales avanzadas. CIS: Madrid.
Figura 47: F amilia en la vendimia. En la imagen, familia de vendimiadores en los
años 50 . Fuente: Archivo General de Andalucía, fondo La Seder a.
SEGUND A P ARTE: LA CONSTRUC CIÓN CUL TURAL DEL SUR DE CÓRDOBA
Capítulo 8. La dimensión humana
pág. 200
un bagaje histórico de los pueblos del centro de Andalucía que parece
ofrecer la congregación y la formación de intereses comunes . Hoy las
diferencias por motivos en el gr ado de formación educativ a se han
diluido entre otros motivos por la mejor a en el acceso a la educación
en términos gener ales .
8 . 3. 2. L A IDENT IDA D CUL TUR AL Y T R AD ICIÓ N
El sentido de pertenencia a una ciudad o a un espacio social concreto
tiene una significación en los v alores con los que se identifica el
individuo entre otr as cuestiones , esta v alor ación Humberto Giménez
la define como el sentido de pertenencia "socio-territorial" 185 . Entre
los aspectos cultur ales más relev antes que se observ an en las claves
en la construcción del territorio y que tienen mayor interés en el objeto
del estudio son los r asgos cultur ales que identifican a este espacio
señalado .
López-Casero en la car acterización de las formas de vida en las
ciudades mediterráneas , mantiene que la idiosincr asia socioculutur al
de las ciudades con arr aigo agr ario conlleva tanto elementos de
separ ación y enfrentamiento como de aproximación e identificaci ón
185 op. cit.
186 L ÓPEZ-CASERO OLMEDO, F .. (1989). La agrociudad mediterr ánea. Estructuras sociales y pr ocesos de desarrollo. Ministerio de Agricultur a, P esca y Alimentación: Madrid.
187 CARRERA DÍAZ, G. (2009). Atlas del P atrimonio Inmaterial de Andalucía. Puntos de partida, objetivos y criterios técnicos y metodológicos.
Revista PH
, Instituto Andaluz del
P atrimonio Histórico, nº 71, pp. 18-41.
local. Mantiene que la combinación de una base agraria con una
estructur a horizontal y verticalmente diversificada, en un marco de
fuerte interdependencia, hacen que operen con efectos ambivalentes
dos estructur as clásicas: la homogeneidad y la diferenciación 186 .
Es difícil discernir cuáles son los r asgos cultur ales y el contenido
cultur al que comprenden signos de identidad cultur al en el conjunto
del sur provincial; no obstante , a tenor de las aportaciones realizadas
por Gema Carrer a Díaz en la elabor ación del Atlas del P atrimonio
Inmaterial de Andalucía 187 , entiende que el patrimonio inmaterial
alberga parte de la identidad cultur al de los pueblos . En este tr abajo
toma, en la definición de los parámetros culturales un primer criterio
de carácter territorial que viene a vincular la cultur a a un lugar .
Las tr adiciones y los v alores inmateriales también han aportado
conciencia de pertenencia a comunidades e identidad de la sociedad
con ciertas prácticas y conocimientos que se manifiestan en ámbitos
determinados , por ello la existencia y práctica de los mismos es
difícil desligarlos de los en un escenario urbanos y territoriales . En la
Convención de 2003 se establecen las siguientes categorías dentro
LAS CIUD ADES MEDIAS EN EL SUR DE CÓRDOBA. TRANSICIONES ENTRE L O URBANO Y L O RURAL
T esis Doctoral
pág. 201
del concepto de patrimonio inmaterial 188 :
1) T r adiciones y expresiones or ales;
2) Artes del espectáculo;
3) Prácticas sociales , rituales y festividades;
4) Conocimientos y prácticas relacionadas con la natur aleza y el
universo;
5) Técnicas propias de la artesanía tr adicional.
No obstante , en el Atlas del P atrimonio Inmaterial en una adaptación de
las categorías anteriores al territorio andaluza aplica una clasificación
reducida a cuatro gr andes ámbitos o categorías:
1) Rituales festivos: los rituales festivos se entienden como un
fenómeno cultur al, objeto de estudio antropológico y considerado
de v alor patrimonial pues se tr ata de un momento donde los
188 La Declaración Universal de la UNESCO sobr e la Diversidad Cultural (2001) acepta la definición de la Cultur a como el conjunto de los rasgos distintivos, espirituales, materiales y
afectivos que caracterizan una sociedad o grupo social. Ella engloba, además de las artes y las letr as, los modos de vida, los derechos fundamentales del ser humano, los sistemas
de valores, cr eencias y tradiciones.
La UNESCO a lo largo de su tr ayectoria ha reflexionado en muchas ocasiones intentando ampliar la Lista del P atrimonio Mundial a otras como visiones ajenas a la tr adición iluminista
y racionalista occidental con los exclusivos gustos e ideales estéticos de sus élites. Este proceso de democr atización y multiculturización del concepto de patrimonio por el que aboga
la UNESCO tiene un hito importante en el año 2003 a través de la Convención par a la Salvaguardia del P atrimonio Cultural Inmaterial (P arís, 17 de octubre de 2003). Definitivamente,
con esta convención, el patrimonio inmaterial aparece sujeto a un or den normativo con rango de T r atado Internacional.
A través de ella, la UNESCO r ealiza una definición del patrimonio inmaterial equiparable al concepto de “cultur a ” en sentido antropológico y considera necesario pr eservarlo como
crisol de la diversidad cultural, algo inher ente al género humano y necesario como gar ante del desarrollo sostenible.
distintos significantes y significados cultur ales inter actúan,
definiendo al grupo social que los protagoniza y a tr avés de los
cuales se expresan sentimientos individuales y colectivos .
2) Oficios y saberes: conocimientos , técnicas o actividades
económicas de producción y tr ansformación, o producción
de servicios . Incluyen todos los que impliquen un saber hacer
representativo de un colectivo social y que se manifieste en
sentidos prácticos o simbólicos (carpintería de riber a, elabor ación
de vino amontillado , curtiduría, elaboración de aguardiente ,
matanza del cerdo , manipulación de hierbas medicinales…).
3) Modos de expresión: habla andaluza, trovos , literatur a de cordel,
danzas , bailes , flamenco , manifestaciones literarias , musicales ,
plásticas , escénicas transmitidas fundamentalmente de forma
or al.
4) Alimentación y cocinas: se refiere a actividades culinarias , y
aunque podrían estar incluidas en oficios y modos de hacer , su
SEGUND A P ARTE: LA CONSTRUCCIÓN CUL TURAL DEL SUR DE CÓRDOBA
Capítulo 8. La dimensión humana
pág. 202
especificidad llev a a su individualización.
La inscripción en el lugar de estos v alores cultur ales ha derivado
en la delimitación de comarcas cultur ales . En el caso de la parte
meridional de la provincia cordobesa se han realizado una clar a
división fisiog ráfica entre la Campiña sur , Subbética y la Campiña este
conforme a las aportaciones realizadas por Gabriel Cano 189 (Figur a
48).
Entre los v alores cultur ales que identifican a las ciudades y pueblos
del sur provincial se puede resaltar los rituales festivos de carácter
etnográfico vinculados a la Semana Santa. Siguiendo al antropólogo
Salv ador Rodríguez Becerr a, en las numerosas aportaciones realizadas
en esta materia, el sistema asociativo que suponen las hermandades
y cofr adías y el enriquecimiento de sus rituales no pueden explicarse
sólo por la fuerza de la tr adición. Afirma que las hermandades y
cofr adías , instituciones fuertemente tradicionales , se convierten en
instrumentos que ayudan a la supervivencia y al mantenimiento de
formas y v alores cultur ales en situaciones de cambio drástico , como
el que vivió la sociedad andaluza y española en los últimos treinta
años 190 .
189 CANO GARCÍA, G. (2000). Una pr opuesta de comarcalización par a Andalucía. En CANO GARCíA (dir .) Conocer Andalucía: gran enciclopedia andaluza del siglo XXI. Sevilla: T artessos,
2000-2002, v . X, pp. 10-86
190 RODRÍGUEZ BECERRA, S. (2009). La Semana Santa de Andalucía: algo más que una manifestación religiosa.
Bandue: revista de la Sociedad Española de Ciencias de las Religiones
,
nº3, pp. 235-249.
191 ARAND A DONCEL, J . (1990). Semana Santa en los pueblos cordobeses. Evolución histórica, en vv . AA.,
Semana Santa en los pueblos cordobeses
, Córdoba: Caja de Ahorr os
Provincial, pp. 11 -28.
La Semana Santa es actualmente la fiesta mayor de Andalucía, con
especial incidencia en las numerosas ciudades y pueblos y como
expresión del fuerte arr aigo de las hermandades y cofr adías con
un hondo calado en la sociedad. La Semana Santa aunque en su
celebr ación, es muy variada y diversa, ofrece tal cantidad de formas ,
matices y significados que resulta difícil hacer una síntesis 191 .
En la comarca cultur al de la Subbética adquiere una importancia
emblemática par a la sociedad, debido en gran medida a la plasticidad
del Barroco Cordobés que adquiere su mayor interpretación humana
en las imágenes que se procesionan llegadas las fechas . Destacar
que localidades de Puente Genil, Cabr a, Lucena o Priego de Córdoba
se encuentr an dentro de la ruta temática ‘Caminos de P asión’ que
difunde el legado ancestr al de la Semana Santa Andaluza a tr avés de
sus municipios .
El reconocimiento de estas manifestaciones y costumbres han servido
par a ser declar ada en algunos municipio como Aguilar de la F rontera
de Interés T urístico Nacional de Andalucía en abril de 1999 de amplio
arr aigo histórico que parte de finales del siglo XVI. La Semana Santa
de este municipio , tal y como hoy se celebra, nació en el año 1804
LAS CIUD ADES MEDIAS EN EL SUR DE CÓRDOBA. TRANSICIONES ENTRE L O URBANO Y L O RURAL
T esis Doctoral
pág. 203
Figura 48: Ámbito de estudio sobre las comarcas culturales andaluzas propuesta por Gabriel Cano . Fuente: Instituto Andaluz de P atrimonio Histórico .
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