Sobre el problema de la paroxitonesis
Abstract
El presente artículo propone una reconsideración del fenómeno de la paroxitonesis en el trímetro yámbico y el coliambo a partir de una modificación de dos supuestos metodológicos (la interpretación del principio breuis in longo y la teoría del acento) del análisis del fenómeno de Hanssen (1883), que es todavía hoy la principal fuente de datos sobre el tema, en particular en el caso del trímetro. Tras una introducción al problema y una serie de aclaraciones metodológicas, el autor estudia en orden los dos tipos de metro para concluir que las tesis de Hanssen admiten correcciones considerables.
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HABIS 47 (2016) 63-82 - © Universidad de Sevilla - ISSN 0210-7694 63 SOBRE EL PROBLEMA DE LA PAROXITONESIS Alejandro Abritta Universidad de Buenos Aires – Conicet [email protected] ON THE PROBLEM OF PAROXYTONESIS RESUMEN: El presente artículo propone una reconsideración del fenómeno de la paroxitonesis en el trímetro yámbico y el coliambo a partir de una modificación de dos supuestos metodológicos (la interpretación del principio breuis in longo y la teoría del acento) del análisis del fenómeno de Hanssen (1883), que es todavía hoy la principal fuente de datos sobre el tema, en particular en el caso del trímetro. Tras una introducción al problema y una serie de aclaraciones metodológicas, el autor estudia en orden los dos tipos de metro para concluir que las tesis de Hanssen admiten correcciones considerables. PALABRAS CLAVE: Trímetro yámbico, Coliambo, Paroxitonesis, breuis in longo. ABSTRACT: The following paper presents a review of the phenomenon of paroxytonesis in the iambic trimeter and the choriamb starting from a modification of two methodological assumptions (the interpretation of the principle brevis in longo and the theory of Ancient Greek accent) of Hanssen’s (1883) analysis of the phenomenon, which is still the main source of data on the subject, particularly in the case of the trimeter. After an introduction to the problem and a number of methodological clarifications, the author studies in order both types of meter in order to conclude that Hanssen’s theses allow for considerable corrections. KEYWORDS: Iambic trimeter, Choriamb, Paroxytonesis, breuis in longo. RECIBIDO: 03.10.2015. ACEPTADO: 02.02.2016 Introducción El aumento en el uso de palabras paroxítonas y la consecuente (o quizás antecedente) evasión de colocación de acentos en la sílaba final en el cierre de los metros griegos a partir de la época imperial es un hecho reconocido en el ámbito de la metricología1. Los datos estadísticos sobre los que se ha establecido se remontan al trabajo de Hanssen (1883), y aunque estudios posteriores han contribuido a 1 Cf. el desarrollo de la idea en Maas 1962: §21. También West 1982: 184.
64 HABIS 47 (2016) 63-82 - © Universidad de Sevilla - ISSN 0210-7694 ALEJANDRO ABRITTA delimitar el alcance del fenómeno2, la base factual del tema no ha sido revisada en más de cien años (con contadas excepciones; cf. n. 20). El objetivo de este trabajo no es cuestionar los resultados del filólogo alemán, sino reconsiderarlos con una nueva metodología, a fin de descubrir si la idea general que sostienen no oculta fenómenos más complejos y de mayor alcance. En el presente trabajo, me concentraré en el trímetro yámbico y el coliambo. El fenómeno de la paroxitonesis abarca la totalidad de los versos (o al menos buena parte de ellos), pero la evolución del trímetro muestra aspectos interesantes y hasta ahora inexplorados. El coliambo, por otro lado, es un caso de estudio fundamental para el problema, y el contraste entre los autores conservados que lo utilizan a partir de las premisas que se utilizarán en este trabajo resulta iluminador. Es fundamental notar desde el comienzo que el análisis no estará centrado en la métrica de la época imperial. Aunque el estudio incluye muestras de autores tardíos, he revisado los datos desde el principio, y por lo tanto la mayor parte de éstos corresponden a las épocas arcaica, clásica y helenística. Por otro lado, se hará claro a lo largo del presente trabajo que esta decisión no sólo no es disruptiva, sino que resulta imprescindible para discernir cuál es el verdadero alcance de la paroxitonesis3. Algunas cuestiones preliminares Las conclusiones fundamentales del análisis de Hanssen (1883) han sido resumidas por Brioso (1972: 103-105). A los fines del presente estudio, la más importante es la primera: Es enteramente falso, contra lo que solía creerse, que el trímetro yámbico se convierta en ritmo acentual en una fecha tan tardía como el siglo VII. Antes de dicha época este esquema métrico sufrió una muy larga adaptación al nuevo ritmo, al menos desde los primeros siglos del Imperio romano. E1 paso más marcado es el intento de evitar que el acento recaiga sobre la última sílaba del verso. El propio Hanssen (1883: 233-235) recopila las conclusiones de sus predecesores, en particular Ritschl (1842) y Hilberg (1879), quienes establecieron la noción de “métrica acentual” para la época bizantina. Como observa Brioso, la contribución específica de Hanssen es la demostración de que a partir de la época imperial temprana se observa una tendencia creciente a evitar la colocación de 2 Cf. Brioso 1972, con abundante bibliografía. 3 Por otro lado, en la medida en que se desee reconsiderar los resultados de Hanssen 1883, es importante observar que él también toma muy en cuenta los datos de autores clásicos y helenísticos.
HABIS 47 (2016) 63-82 - © Universidad de Sevilla - ISSN 0210-7694 65 SOBRE EL PROBLEMA DE LA PAROXITONESIS acentos en la última sílaba, lo que sugiere que la preocupación por la ubicación de los acentos en la línea métrica comienza antes de lo que Ritschl y Hilberg pensaron. Aunque los datos de estos filólogos no son debatibles4, su metodología sí lo es, dado que presenta dos problemas fundamentales pero vinculados: en primer lugar, la no consideración de la diferencia en las formas que cierran el verso y, en segundo lugar, la utilización de una teoría del acento griego que no percibe diferencias entre distintos tipos de palabras paroxítonas. Con respecto a lo primero, no puedo extenderme aquí. Depende de una interpretación muy común aún hoy del principio brevis in longo como principio de indiferencia para el análisis de los metros5. Baste con señalar que no tenemos ninguna razón para pensar que los griegos, compositores, oyentes o lectores de la poesía, eran indiferentes a dos finales tan distintos lingüísticamente como los de los vv. 7 y 8 del fr. 36 (West) de Solón (transcriptos aquí con el principio del 9, para completar el sentido): πολλοὺς δ’ Ἀθήνας πατρίδ’ ἐς θεόκτιτον ἀνήγαγον πραθέντας, ἄλλον ἐκδίκως, ἄλλον δικαίως… y traje de vuelta a la patria fundada por los dioses a muchos atenienses que habían sido vendidos, algunos injustamente, otros justamente… De hecho, tenemos testimonio explícito de que lo contrario es verdadero (Quint. 9.4.93). La explicación de la admisibilidad de sílabas breves y largas al final del metro es intrascendente con respecto a la percepción de la diferencia entre ellas; puede ser un subproducto de la pausa al final del verso6, puede estar motivada por fenómenos lingüísticos del griego antiguo7; en cualquier caso está registrado en otras tradiciones poéticas8, y lo importante a destacar aquí es que no implica de ninguna manera una incapacidad para discernir las oposiciones cuantitativas en la sílaba final. Es metodológicamente inadecuado meter, por así 4 En particular porque no tenemos acceso a prácticamente nada excepto los números finales que nos presentan. 5 Cf. especialmente Van Raalte 1986: 17 y Nagy 1990: ap. §2, pero en la notación métrica de la mayoría de los principales tratados del tema (Maas 1962; Korzeniewski 1968; West 1982), donde la sílaba final se marca invariablemente con el símbolo para larga, también está presente. Nótese también que ha sido clave en análisis importantes de la distribución de palabras en el metro, como el de O’Neill (1939 esp. p. 272, donde el supuesto metodológico se explicita), que sin embargo provee aparte de sus tablas principales datos desagregados de los finales posibles. 6 Como proponen Maas 1962: §34, West 1982: 4, Daitz 1991: 151-3 y Silva-Barris 2011: 38-9, entre otros. 7 Como propone Allen 1973: 296-304. 8 Cf. Nagy 1974: 29.
66 HABIS 47 (2016) 63-82 - © Universidad de Sevilla - ISSN 0210-7694 ALEJANDRO ABRITTA decirlo, en la misma bolsa el dáctilo con el que cierra el primer verso citado con el crético con el que cierra el segundo9. Debe señalarse también que, en el caso particular de la paroxitonesis es decir, de un fenómeno acentual, la oposición más importante no es entre las cantidades silábicas, sino entre las cantidades vocálicas, que son las determinantes de la estructura del acento10. En este sentido, incluso si pudiera probarse que hay un verdadero “alargamiento” de las sílabas breves finales, debería demostrarse además que hay un alargamiento de las vocales finales a los fines de la determinación del acento. Existe el problema adicional de la cantidad de las sílabas finales cerradas, como en θεόκτιτον. Allen (1973: 204-7) resume las discusiones y la evidencia sobre el tema, inclinándose por la idea de que en todos los casos deben considerarse largas. A los fines del acento, sin embargo, he preferido priorizar la cantidad vocálica y considerar estos casos como breves11. Eventualmente, los datos deberían revisarse si se demostrara que la consonante final altera en forma significativa la acentuación en estas palabras12. La persistencia de las oposiciones cuantitativas en el final del verso se hace aun más importante cuando se considera que hay en los autores que han estudiado el tema de la paroxitonesis una carencia (por razones simplemente cronológicas) en cuanto a la teoría del acento griego con la que trabajan13. Más allá del breuis in longo, parece estar implícito en el trabajo de Hanssen que todo acento en la sílaba final es igual a cualquier otro acento en la sílaba final y que cualquier paroxítono es idéntico a cualquier otro paroxítono. Pero éste no era el caso. Al menos desde el trabajo de Allen (1973) sabemos que el acento griego era una estructura tonal compleja, una contonación, que abarcaba la totalidad de una sílaba con marca de circunflejo y tanto la sílaba con la marca de agudo como la siguiente. Esta contonación estaba compuesta por un ascenso del tono de la voz en una mora, y un sucesivo descenso en la mora siguiente o las dos moras siguientes. Más recientemente, David (2006: 52-75 y 86-93) ha propuesto que la 9 Eventualmente, podría intentar demostrarse que el principio breuis in longo de hecho implica una indiferencia lingüística y perceptual, por algún tipo de alargamiento de la sílaba final. Sin embargo, la carga de la prueba está en este caso en quienes intenten hacer esto, y no sé de nadie que lo haya hecho con éxito. En todo caso, las conclusiones de este trabajo se sostienen (como lo hacen en parte las de los filólogos decimonónicos) independientemente de esta hipotética demostración (los argumentos para llegar a ellas, sin embargo, cambian considerablemente). 10 Mouraviev 1972 y Allen 1973: 45-55. 11 Siguiendo la interpretación de Dale 1964: 20 n. 9. 12 No he hallado (aún) pruebas de ello. A los fines del presente trabajo, la cantidad silábica larga sería importante en los finales paroxítonos de palabras con final pírrico en su forma aislada (como χερμάδος), donde la prominencia acentual pasaría a estar en la última sílaba (cf. el párrafo siguiente), y un estudio realizado sobre las formas cuya sílaba final cambia en el metro en el que me encuentro trabajando ha indicado que no hay evidencia clara de que esa alteración del acento se diera de hecho. 13 La observación ya está en Allen 1967, que adelanta algunas ideas que desarrollaré aquí.
HABIS 47 (2016) 63-82 - © Universidad de Sevilla - ISSN 0210-7694 67 SOBRE EL PROBLEMA DE LA PAROXITONESIS contonación es sensible a diferentes estructuras silábicas: mientras que cuando la sílaba que sigue al agudo es breve la palabra tiene un punto prominente asociado al agudo, cuando la sílaba que sigue es larga la prominencia está asociada a la sílaba siguiente14. Es decir que en θεόκτιτον el agudo era prominente, pero en ἐκδίκως la sílaba que sigue al agudo lo era. Esto implica a su vez que aunque es técnicamente correcto decir que el segundo verso citado termina con una palabra paroxítona, no es del todo adecuado desde el punto de vista del acento tonal, en la medida en que la sílaba prominente en esta palabra no es la que tiene el agudo, sino la última. Se hace claro así que un análisis de la evolución de las tendencias acentuales que no tome en consideración la forma de las palabras no puede dar cuenta adecuadamente de los cambios en las preferencias compositivas de los poetas. Esto no significa que los datos de Hanssen estén equivocados, simplemente implica que deben ser revisados desde una perspectiva que haga distinciones que él no hizo. Metodología Para realizar los análisis que se presentan a continuación, he utilizado los datos publicados en https://greekmps.wordpress.com, donde además pueden hallarse los detalles de las muestras que se utilizan15. En este blog se presenta un corpus de muestras cuyos datos métricos y prosódicos han sido codificados digitalmente, junto con las herramientas para su análisis. La lista de textos y autores que se analizan es la siguiente (no distingo en la tabla entre coliambo y trímetro), las ediciones utilizadas pueden hallarse en el blog: Tabla 1. Muestras utilizadas en este trabajo. Muestras Cantidad de versos analizados Yambógrafos arcaicos (Arquíloco, Semónides, Solón) 212 Hiponacte 82 14 En Abritta 2014 he comparado las posturas sobre el stress (que a los fines de este trabajo puede simplemente traducirse por “prominencia”) de Allen, Devine y Stephens 1994: 123-129 y David y demostrado que la de David es la que mejor da cuenta de los datos que pueden extraerse en un análisis de la poesía homérica. 15 Las únicas excepciones son los Yambos de Calímaco y la primera sección de De expeditione persica de Jorge de Pisidia, para los cuales he preparado una muestra especialmente para este trabajo, que puede hallarse en https://greekmps.wordpress.com/experimental-data/sobre-el-problema-de-la-paroxi- tonesis. En ambos casos he codificado solamente la última palabra de los versos (en el caso de Calímaco, de aquellos en los que ésta está suficientemente conservada). Stephens 1985 (sobre el cual cf. abajo) contabiliza (o al menos infiero que contabiliza) una cantidad de versos mayor del autor helenístico, pero no puedo dar cuenta de esto sin incluir una cantidad significativa de versos en mal estado de conservación.
68 HABIS 47 (2016) 63-82 - © Universidad de Sevilla - ISSN 0210-7694 ALEJANDRO ABRITTA Muestras Cantidad de versos analizados Esquilo 1203 Sófocles 1906 Eurípides 1601 Aristófanes 1517 Licofrón 1007 Herondas 549 Calímaco, Yambos 176 Babrio 456 Luciano, Podagra 226 Epigramatistas de la Guirnalda de Filipo de Tesalónica 166 Gregorio Nacianceno, De vita sua 311 Jorge de Pisidia, De expeditione Persica 253 Total 9665 A partir de los datos provistos en la página, he elaborado una tabla (que se ha publicado también en el blog, en una sección dedicada a este trabajo) estudiando los tipos de acento en cuatro variantes posibles de final en el coliambo y cinco en el trímetro16. En el primero, las categorías, ejemplificadas en todos los casos con versos del Mimo 1 de Herondas, son: — Disílabo espondaico (1.1. ὄψει) — Final espondaico (incluyendo disílabos espondaicos; 1.3. δειμαίνεις) — Disílabo trocaico (1.4. ἆσσον) — Final trocaico (incluyendo disílabos trocaicos; 1.14. προσέστηκεν) Las del trímetro, con ejemplos de la Alejandra de Licofrón, son los siguientes: — Disílabo yámbico (v. 3, κόρη) — Final yámbicos (incluyendo disílabos yámbicos; v. 1, ἱστορεῖς) — Disílabo pírrico (v. 4, στόμα) — Trisílabo dactílico (v. 20, χερμάδος) — Final dactílico (incluyendo trisílabos dactílicos; v. 35, φλοιδούμενος) 16 En función de lo señalado en el apartado anterior, la oposición entre estos tipos de finales está fundamentalmente basada en la cantidad vocálica. No obstante, en mi interpretación del principio breuis in longo también abarca la cantidad silábica o métrica (aunque en este caso con el inconveniente del valor métrico de las sílabas con vocal breve y consonante final en última posición del verso).
HABIS 47 (2016) 63-82 - © Universidad de Sevilla - ISSN 0210-7694 69 SOBRE EL PROBLEMA DE LA PAROXITONESIS Las categorías podrían multiplicarse, dividiendo entre trisílabos, cuatrisílabos, etc., pero eso extendería innecesariamente este trabajo. Los datos están disponibles para realizar un estudio más pormenorizado; a los fines del presente, las divisiones establecidas parecen suficientes. Se notará que he excluido los monosílabos: no hacerlo hubiera complicado el análisis de los datos y, por otro lado, en poco contribuye el estudio de estas formas al de la evolución de la paroxitonesis. Es cierto, sin embargo, que algunos monosílabos enclíticos esconden en realidad finales que entran en alguna de las categorías listadas, como πέφυκέ πω en el v. 27 del Prometeo Encadenado, que probablemente debería ser considerado un final yámbico paroxítono17. En este mismo sentido, las formas que he incluido en el análisis son únicamente las léxicas, excluyendo por lo tanto los enclíticos finales de cualquier extensión (πω, μοι, pero también ποτε o las formas disilábicas del pronombre τις) y los ocasionales proclíticos (como el καὶ del v. 171 de Antígona). Que estos últimos son inadmisibles es evidente, puesto que aun en final de verso probablemente están subordinados a lo que sigue18. Con respecto a los primeros, la medida se ha tomado para facilitar el análisis, dado que en muchos casos implican acentos finales dobles (como en σὺ δὲ en Pr. 43), y por lo demás su exclusión no afecta en demasía el tamaño de las muestras que se estudian19. La lista de formas eliminadas (basada en Probert, 2003: 134 y 142-3) puede hallarse en https:// greekmps.wordpress.com/prosodical-bases/clisis, dado que para llevar a cabo la eliminación he utilizado la opción que el sistema ofrece de descontarlos automáticamente (en las muestras de Calímaco y Jorge de Pisidia, compiladas especialmente, no hay ni monosílabos ni enclíticos finales). La evolución del acento final en el coliambo20 El final más común para el coliambo a lo largo de su historia es el espondeo, por lo que parece conveniente empezar por éste. A continuación se presentan dos 17 Un excelente ejemplo de la necesidad de atender a estos casos en Brioso 1972: 131-2. El problema no se limita a los monosílabos, sino que abarca todas las formas enclíticas, como ποτε en el ἐγώ ποτε del fr. 36.5 de Solón, que debería ser considerado un final dactílico proparoxítono. Cf. el párrafo siguiente. 18 Estos casos son un argumento a favor de la hipótesis defendida por Silva-Barris 2011: 92, en particular a partir del carácter acataléctico del metro, de que un trímetro podía seguir a otro sin interrupción. 19 La cantidad final de versos incluidos en el análisis es de 9008; la correspondiente a cada autor puede verse en la tabla publicada en https://greekmps.wordpress.com/experimental-data/sobre-el-pro- blema-de-la-paroxitonesis. La diferencia entre esta cantidad y el total de versos de la tabla 1 se debe mayormente a los monosílabos léxicos finales, pero la exclusión de los clíticos también tiene una cierta importancia. Debe tomarse en cuenta además un muy pequeño número de formas de genitivo con acentuación irregular (del tipo φρονήσεως, en el v. 74 de De expeditione persica), que he preferido excluir del análisis. 20 Stephens 1985 presenta un análisis excelente de la evolución de este metro a lo largo de la historia, con una completa historia de la cuestión y un cuidadoso análisis de los datos. Las diferencias en
70 HABIS 47 (2016) 63-82 - © Universidad de Sevilla - ISSN 0210-7694 ALEJANDRO ABRITTA tablas, una exhibiendo las cantidades por tipo de acento de finales espondaicos en cada autor (palabras como ἀνθρώπων en el v.1 del primer prólogo de las Fábulas de Babrio), y otra las cantidades por tipo de acento de disílabos espondaicos (palabras como ζῴων en el v. 6 del mismo texto). En ambos casos agrego los porcentajes entre paréntesis. Tabla 2. Cantidades por tipo de acento y por autor de palabras de final espondaico en el final del coliambo. Se incluyen los porcentajes de cada tipo en cada autor entre paréntesis. Final espondaico Oxítonos Paroxítonos Perispómenos Total Hiponacte 4 (9,30%) 31 (72,09%) 8(18,60%) 43 Herondas 17 (5,70%) 238 (79,87%) 43 (14,43%) 298 Calímaco 10 (10,99%) 73 (80,22%) 8 (8,79%) 91 Babrio 0436 (100%) 0436 Tabla 3. Cantidades por tipo de acento y por autor de disílabos espondaicos en el final del coliambo. Se incluyen los porcentajes de cada tipo en cada autor entre paréntesis. Disílabos esp. Oxítonos Paroxítonos Perispómenos Total Hiponacte 3 (11,54%) 16 (61,54%) 7(26,92%) 26 Herondas 16 (6,87%) 175 (75,11%) 42 (18,03%) 233 Calímaco 10 (17,24%) 40 (68,97%) 8(13,79%) 58 Babrio 0196 (100%) 0196 Lo primero que salta a la vista en ambas tablas es el peculiar tratamiento de Babrio de las palabras espondaicas. De más está revisar la significatividad estadística de los números de este autor. Postergaré, sin embargo, hasta el final de esta sección la interpretación de los datos que ofrece. El cambio que en los otros tres autores se observa entre la época arcaica (Hiponacte) y la época helenística (Herondas y Calímaco) parece ser el de una ligera tendencia al aumento en el uso de los paroxítonos y a la disminución en el uso de los números que se presentan aquí con los de este autor se deben, en parte, a diferencias metodológicas, como la exclusión de los nombres propios (que no considero apropiada en final de verso sin irregularidades en el esquema métrico; los nombres no son simplemente una molestia para los autores, son una de las herramientas que utilizan para componer su poesía) y la exclusión de los disílabos en el conteo de palabras mayores. En general, sin embargo, las conclusiones que se alcanzan aquí son las mismas que las que presenta este artículo, o bien de una índole completamente distinta.
HABIS 47 (2016) 63-82 - © Universidad de Sevilla - ISSN 0210-7694 71 SOBRE EL PROBLEMA DE LA PAROXITONESIS los perispómenos. El tamaño de las muestras de Hiponacte y Calímaco no permite asegurar con certeza estadística que estos datos reflejan sin duda la realidad de la evolución del metro; no obstante, conociendo el final del desarrollo del coliambo en Babrio, la única sorpresa que puede generar el descubrimiento de estas líneas de desarrollo es que puedan percibirse en autores que no se han asociado tradicionalmente a la “métrica acentual”21. En una teoría del acento que asocie la prominencia acentual al agudo, podría pensarse que las tendencias observadas implican la preferencia por un final femenino del verso, con una asociación entre el acento y la sílaba alargada en el esquema coliámbico. Sin embargo, si se considera la hipótesis de David (2006) de que en realidad en los paroxítonos espondaicos (como ζῴων) la prominencia acentual está más asociada al descenso del tono en la última sílaba que a su ascenso en la segunda mora de la primera, entonces la interpretación de los datos cambia radicalmente. Contra la idea tradicional de que progresivamente se observa una evasión de la acentuación en la sílaba final, lo que de hecho parece observarse es una asociación cada vez más marcada entre la sílaba final y la parte prominente de la acentuación22. Contra esta interpretación de las tendencias podría señalarse que entonces se esperaría un aumento en el uso de perispómenos en el cierre de las líneas (como δινεῖν en el v. 34 del fr. 191 Pf. de Calímaco), y eventualmente un aumento regular de los oxítonos (como γαστήρ en el v. 22 del fr. 194 Pf.), dado que en este tipo de palabras la prominencia también se asocia a la sílaba final, en lugar de un descenso en Herondas y un aumento en Calímaco. Pero esta aparente contradicción es fácil de explicar: la evasión de perispómenos y de oxítonos en Herondas puede ser producto de un deseo de asociar la sílaba final del verso exclusivamente con el descenso del tono, el llamado acento βαρύς23. Del aumento de los oxítonos en Calímaco se puede dar cuenta apelando a otro hecho notable en los fragmentos supérstites del poeta: sólo él utiliza una cantidad casi equivalente de troqueos finales que de espondeos. Esto sugiere, si se me permite la imprecisión, un gusto por la variación mayor que el resto de los compositores de coliambo; por ello, a 21 Esto también ha sido notado por Stephens 1985: 94-5, que con razón entiende que la falta de significancia estadística de estos números impide afirmar que existe alguna tendencia. Sin embargo, pareciera que se apresura, sobre la misma base de estos números, a negar la existencia de tal tendencia. Es cierto que los resultados no son estadísticamente significativos, pero no se puede deducir de esto lo que deduciríamos en otros contextos por la sencilla razón de que en este caso el tamaño de la muestra está limitado por la poca cantidad de versos conservados. En otras palabras, mientras que las conclusiones de Stephens parecen implicar que si tuviéramos más evidencia el resultado no cambiaría, no tenemos manera de asegurar esto. De hecho, la evidencia, por así decirlo, externa que ofrece el coliambo de Babrio y la coherencia que estos dos aspectos de un hipotético desarrollo del coliambo muestran sugieren que no es conveniente descartar del todo la posibilidad de una evolución del metro desde la época arcaica. Merece señalarse también que la idea ya fue propuesta por Martin 1953: 185. 22 Una propuesta que ya está en Allen 1967. 23 Cf. Allen 1973: 230-6 y 1987: 116-130 y David 2006: 52-75.
78 HABIS 47 (2016) 63-82 - © Universidad de Sevilla - ISSN 0210-7694 ALEJANDRO ABRITTA Trisílabos dactílicos Oxítonos Paroxítonos Proparoxítonos Total Eurípides 2(2,50%) 17 (21,25%) 61 (76,25%) 80 Aristófanes 15 (6,61%) 40 (17,62%) 172 (75,77%) 227 Licofrón 06(13,64%) 38 (86,36%) 44 Luciano 01(5,26%) 18 (94,74%) 19 Antología Griega 05(21,74%) 18 (78,26%) 23 Gregorio Nacianceno 1(4,35%) 4(17,39%) 18 (78,26%) 23 Jorge de Pisidia 016 (50%) 16 (50%) 32 Nuevamente, no se observa una evolución marcada hasta la época imperial, aunque ciertas tendencias parecen poder observarse desde mucho antes. La evasión de oxítonos (como καρτερόν en el v. 212 de Pr.) es evidente a partir de Licofrón, pero ya se observa en los yambógrafos y en Eurípides.33 Algo similar sucede con los proparoxítonos (como χαλκεύμασι y ὤπασα en los vv. 19 y 252 de Pr.), que en los trisílabos muestran valores muy altos en los yambógrafos y luego en Licofrón y Luciano. Recién en el texto de Jorge de Pisidia se puede hablar propiamente de una evasión de estas formas. En el mismo sentido, aunque la tabla 8 muestra un descenso progresivo de los proparoxítonos desde los yambógrafos hasta la época bizantina, el desarrollo es interrumpido por Luciano y por Gregorio, y en todo caso las tendencias no implican una verdadera evasión de este tipo de acento (difícilmente 64% de los casos en la Antología pueda considerarse una evasión34). Sin embargo, el que los proparoxítonos no lleguen a evadirse no implica de ninguna manera que no haya un desarrollo; pero este desarrollo va de la mano de una creciente preferencia por las formas paroxítonas (como εἰργασμένος y μητέρα en los vv. 242 y 217 de Pr.) que puede rastrearse hasta Esquilo. Y esto sí es una novedad: si se exceptúan el caso de los trisílabos en el texto de Luciano35, todos los autores utilizan mayor cantidad de paroxítonos que los yambógrafos. De hecho, de un 16,09% de promedio de estas formas en los finales dactílicos del drama ático se pasa a un 28,93% en Licofrón y luego a un 35,71% en la Antología griega. Naturalmente, estas observaciones requieren un recorte de los datos de la época imperial, pero eso no es lo más significativo; lo que importa destacar es que la tendencia a la 33 Nótese que hay un solo final dactílico oxítono en el yambo arcaico, en el v. 71 del Fr. 7 (West) de Semónides (διακριδὸν). No los hay en las muestras compiladas ni de Solón ni de Arquíloco. 34 Es posible, sin embargo, que la elección de De expeditione Persica como muestra distorsione un poco el escenario, si los datos y los comentarios de Hanssen 1883: 238 son correctos. En todo caso, el mero hecho de que Jorge componga un texto en el estilo trágico en el s. VII d. C. es prueba suficiente de que la tendencia no era en lo más mínimo una regla compositiva ineludible (contrástese esto, por ejemplo, con la técnica métrica de Babrio). 35 Que tiene peculiaridades que justifican esta exclusión, cf. Brioso 1972: 109-10.
HABIS 47 (2016) 63-82 - © Universidad de Sevilla - ISSN 0210-7694 79 SOBRE EL PROBLEMA DE LA PAROXITONESIS paroxitonesis empieza mucho antes no sólo de lo que los primeros que la notaron observaron, sino también de lo que sostuvo el propio Hanssen. Este desarrollo puede confirmarse analizando el caso de los pírricos en final de verso, que puede verse en la tabla 10. Tabla 10. Cantidades por tipo de acento y por autor de disílabos pírricos en el final del trímetro. Se incluyen los porcentajes de cada tipo en cada autor entre paréntesis. Disílabos pírricos Oxítonos Paroxítonos Total Yambógrafos 16 (44,44%) 20 (55,56%) 36 Esquilo 63 (20,39%) 246 (79,61%) 309 Sófocles 103 (26,01%) 293 (73,99%) 396 Eurípides 95 (23,69%) 306 (76,31%) 401 Aristófanes 60 (27,91%) 155 (72,09%) 215 Licofrón 62 (26,05%) 176 (73,95%) 238 Luciano 12 (20%) 48 (80%) 60 Antología Griega 6(15,79%) 32 (84,21%) 38 Gregorio Nacianceno 10 (14,71%) 58 (85,29%) 68 Jorge de Pisidia 1(2,38%) 41 (97,62%) 42 Es fácil notar que en esta tabla la tendencia observada en la anterior se hace mucho más evidente. El único cambio significativo es que no se observa el salto a favor de los paroxítonos en Licofrón que puede verse en la tabla 8. Es probable que al eliminar los proparoxítonos del análisis el proceso de desarrollo se vea con mayor claridad. Estos disílabos pírricos, de hecho, muestran una consistencia en la época imperial que no se observó en ninguna de las otras formas. Dada la extensión de este trabajo, sin embargo, no se puede profundizar sobre los motivos prosódicos que podrían explicar esta evolución36. 36 Allen 1967: 56 propone que la preferencia por paroxítonos está ligada al deseo de asociar el tono descendente siempre con la sílaba final (independientemente de su cantidad), que siempre tendría stress en el caso de los tipos de palabra que cierran el trímetro. La hipótesis parece verosímil, y quizás podría demostrarse estudiando si hay preferencia mayor a la paroxitonesis en los pírricos con consonante final, dado que ésta acercaría la última sílaba a una cerrada, más allá de la decisión metodológica adoptada aquí (cf. en “Metodología”) de que el aspecto prosódico clave de la sílaba final es la cantidad vocálica. En el documento publicado en https://greekmps.wordpress.com/experimental-data/sobre-el-proble- ma-de-la-paroxitonesis pueden hallarse los valores desagregados de formas dactílicas y pírricas con sílaba final abierta y cerrada. No incluyo aquí las tablas porque extenderían considerablemente la exposición, y por lo demás porque qué influencia tiene en las formas métricas la consonante de final de verso es un problema que debe ser explorado con mayor detalle. Puede notarse, sin embargo, que la evolución
80 HABIS 47 (2016) 63-82 - © Universidad de Sevilla - ISSN 0210-7694 ALEJANDRO ABRITTA Conclusiones La hipótesis que dio origen al presente estudio es que era conveniente revisar los datos de Hanssen sobre el fenómeno de la paroxitonesis en particular y sobre la evolución del acento en el cierre del trímetro yámbico y el coliambo en general a partir de dos nuevas premisas metodológicas: la discriminación de las diferentes formas posibles de cierre del metro (esto es, el no considerar el principio breuis in longo como un principio de indiferencia metodológica, en particular dada la importancia de la cantidad vocálica de la sílaba final para un fenómeno estrictamente acentual) y una interpretación del acento griego nueva, basada en el trabajo de Allen (1973) y David (2006). Los resultados parecen haber corroborado por completo la hipótesis. En el caso del coliambo, y en paralelo al trabajo de Stephens (1985), se observó una tendencia que es evidente en Babrio y posible en los autores anteriores a hacer coincidir el cierre del metro con una contonación completa. Esto se evidencia en particular en el aumento de las formas espondaicas paroxítonas, en la disminución de las formas perispómenas, en el aumento de los properispómenos trocaicos y en la evasión de proparoxítonos trocaicos en Herondas y Babrio. Aunque los datos no permiten alcanzar conclusiones definitivas, el hecho de que en el trímetro se haya encontrado un proceso de desarrollo paralelo desde la época clásica parece aumentar la probabilidad de que la evolución del coliambo ya hubiera comenzado entre la época arcaica y helenística. Los datos que las muestras de trímetro yámbico arrojaron resultan considerablemente más interesantes. En el caso de las formas yámbicas, los resultados se oponen a la idea de Hanssen de que existe una evasión en general a los acentos en sílaba final (entendiendo por esto oxítonos y perispómenos) desde la época helenística, con la posible excepción de una ligera tendencia en Licofrón a evitar los finales de verso perispómenos. A lo largo de su historia los compositores de trímetro han mostrado una invariable preferencia, dentro de los finales yámbicos, por los paroxítonos, en los que el verso cierra con un pie yámbico coincidente con una contonación completa37. Aunque el alcance de esta preferencia varía de autor a autor y especialmente a partir de la época imperial, no hay razón para dudar de ella. Sin embargo, el análisis de las formas dactílicas y de los pírricos mostró que existe una tendencia que comienza desde muy temprano en la historia del metro a aumentar la cantidad de formas paroxítonas en detrimento de las oxítonas y, en menor medida, de las proparoxítonas. Difícilmente se pueda hablar, como que se observa en los disílabos pírricos es efectivamente mucho más marcada en los que terminan en consonante que en los que terminan en vocal. 37 Naturalmente, se requiere un estudio aparte para afirmar que esta preferencia es algo más que una mera consecuencia del hecho de que las formas yámbicas en el lenguaje son primordialmente paroxítonas.
HABIS 47 (2016) 63-82 - © Universidad de Sevilla - ISSN 0210-7694 81 SOBRE EL PROBLEMA DE LA PAROXITONESIS Hanssen, de una “evasión” de la acentuación en antepenúltima, al menos hasta la época bizantina (y aun entonces sólo en los trisílabos dactílicos), pero los datos demuestran que la preferencia por los cierres paroxítonos es cada vez mayor, en particular en el caso de los disílabos pírricos. El hecho de que una tendencia propia de la “métrica acentual” pueda rastrearse hasta un período en el que hasta hoy se considera que el acento y el metro no tenían ningún tipo de relación es un descubrimiento que merece ser explorado más en detalle en otros trabajos. Bibliografía Abritta 2014: A. Abritta, “On the Location of Ancient Greek Stress and its Relation to Accent”, ponencia, 14e Congrès de la FIEC (2014), disponible en https://ubacyttorres.wordpress.com/trabajos-publicados. Allen 1967: W. S. Allen, “Correlation of Tone and Stress in Ancient Greek”, en To Honor Roman Jakobson (Den Haag 1967) vol. 1 46-62. Allen 1973: W. S. Allen, Accent and Rhythm (Cambridge 1973). Allen 1987: W. S. Allen, Vox Graeca (Cambridge 1987). Brioso 1972: M. Brioso Sánchez, “Aportaciones al problema de la métrica griega tardía”, EClás 16 (1972) 95-138. Daitz 1991: S. G. Daitz, “On Reading Homer Aloud: To Pause or not to Pause”, AJPh 112 (1991) 149-160. Dale 1964: A. M. Dale, “Observations on Dactylic”, WS 77 (1964) 15-36. David 2006: A. P. David, The Dance of the Muses. Choral Theory and Ancient Greek Poetics (Oxford 2006). Devine y Stephens 1994: A. M. Devine y L. D. Stephens, The Prosody of Greek Speech (New York and Oxford 1994). Hanssen 1883: F. Hanssen, “Ein musikalisches Accentgesetz in der quantitirenden Poesie der Griechen”, RhM 38 (1883) 222-244. Hilberg 1879: J. Hilberg, Das Prinzip der Silbenwägung (Wien 1879). Korzeniewski 1968: D. Korzeniewski, Griechische Metrik (Darmstadt 1968). Maas 1962: P. Maas, Greek Metre, trad. H. Lloyd-Jones (Oxford 1962). Mair 1921: A. W. Mair, Callimachus, Hymns and Epigrams. Lycophron. Aratus (London 1921). Martin 1953: E. Martin, Essai sur les rythmes de la chanson grecque antique (Paris 1953). Mouraviev 1972: S. N. Mouraviev, “The Position of the Accent in Greek Words: A New Statement”, CQ 22 (1972) 113-120. Nagy 1974: G. Nagy, Comparative Studies in Greek and Indic Meter (Cam bridge 1974). Nagy 1990: G. Nagy, Pindar’s Homer: The Lyric Possession of an Epic Past (Austin 1990).
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