scieee AI-readable full text Open interactive document viewer

Radio: de la tiranía de la realidad a las fantasías liberadoras

Haye, Ricardo

Abstract

Este artículo revisa la potente presencia de lo fantástico en campos diversos como los de la literatura, la plástica, la televisión o el cine. En contraste, la radio exhibe en sus contenidos una exigua presencia de la fantasía. Para revigorizar la expresividad del medio, se propone recuperar su capacidad de relato al calor de una conciliación nutriente de inteligencia y sensibilidad.

Full text

Radio: de la tiranía de la realidad a las fantasías liberadoras Ricardo Haye (Universidad Nacional del Comahue, República Argentina) [email protected] Resumen: Este artículo revisa la potente presencia de lo fantástico en campos diversos como los de la literatura, la plástica, la televisión o el cine. En contraste, la radio exhibe en sus contenidos una exigua presencia de la fantasía. Para revigorizar la expresividad del medio, se propone recuperar su capacidad de relato al calor de una conciliación nutriente de inteligencia y sensibilidad. Palabras clave: radio, realidad, fantasía, relato, narratología Abstract: This article reviews the powerful presence of fantasy in different areas such as literature, the fine arts, television and the cinema. In contrast, there is a very weak presence of it on the radio. To reinvigorate the expressiveness of this medium, it is proposed that the capacity to retell be recovered through reconciling intelligence with sensitivity. Keywords: radio, reality, fantasy, narratology Revista Comunicación, Nº8, Vol.1, año 2010, PP. 41-56. ISSN 1989-600X 41 Ricardo Haye 1. Introducción: La radio se reformatea A pesar de tantas agorerías como las que se vienen repitiendo desde hace décadas, la radio se conserva saludable y vigente. Tal y como hoy la conocemos, en muchos países mantiene altas cuotas de implantación y arraigo popular y atesora –a veces con razón y en ocasiones sin ella– importantes dosis de credibilidad. Sin embargo, no hay cifras ni estadísticas que puedan ocultar el proceso insoslayable de reformateo que ha comenzado a producirse en ella. Esa transformación tiene manifestaciones diversas, entre las cuales se encuentra la que posibilitó que este medio casi centenario incrementase su ubicuidad al reproducirse en una variedad de adminículos de uso cotidiano. Desde hace años se integró a los radio-relojes que inauguran nuestras jornadas, pero ahora también aparece asociada a los teléfonos celulares, los reproductores de mp3 y los ipods. Todo esto lo sabemos. Pero lo que tenemos que comenzar a tener en cuenta son las redes sociales. La BBC de Londres ya lanzó la señal Radio Pop a la que define como una “radio social”. Sus oyentes lo único que tienen que hacer es escuchar las distintas programaciones de la BBC, eso sí, a través de la señal que emite en streaming por Internet y utilizando la página de reproducción de la propia cadena. En cuanto el oyente escuche algo que le guste especialmente solo tiene que hacer click en un pequeño botón. De esa forma se va estableciendo una estadística personalizada, a la que se puede acceder en cualquier momento. Además, el usuario puede invitar a sus amigos a utilizar el mismo sistema. De esta forma, tomando los mecanismos de las redes sociales y aprovechando las sinergias de gustos entre los amigos de cada usuario, la programación acaba haciéndose verdaderamente personal y al mismo tiempo social1. A propósito de cambios, desde el punto de vista programático, la radio se está replanteando su concepción generalista, dado que las emisiones especializadas ganan terreno cada día. En España, la radio especializada ya dio ejemplos de que es capaz de desplazar a la de programación generalista en la preferencia de las audiencias. Del mismo modo, en Europa pero también en algunos países sudamericanos, las audiencias han girado la tecla y se han pasado de la AM a la FM mayoritariamente. En otro sentido, esa reconfiguración viene haciendo tambalear algunas caracterizaciones sobre la naturaleza y especificidad del medio, tan precisamente expuestas en aquel segundo capítulo de un texto clásico en todas las cátedras del ramo como el que escribiera Mario Kaplún (Kaplún, 1978: 45 y ss.). La radio sincrónica, esa emisión de flujo continuo las 24 horas, los siete días de la semana, pierde exclusividad como objeto de estudio. Ahora debe compartir el lugar con la radio diacrónica que posibilita el podcasting. Ya no podemos trabajar solamente sobre los grandes bloques horarios, que concentraban audiencias masivas ofreciéndoles productos efímeros. Ahora tenemos que ocuparnos también de los productos discontínuos, de menor duración pero de 1 Datos extraídos de http://audiomasvisual.blogspot.com/2008/09/la-bbc-crea-una-radio- basada-en-los.html Revista Comunicación, Nº8, Vol.1, año 2010, PP. 41-56. ISSN 1989-600X 42 Radio: de la tiranía de la realidad a las fantasías liberadoras vida más larga, producidos on demand para atender audiencias muy específicas y localizadas. La actividad radiofónica y la legislación correspondiente ya no se pueden definir únicamente mediante la referencia al modelo hertziano o al sistema de difusión que utiliza el espectro radioeléctrico. Ni por su cobertura geográfica; ni por conceptos en transformación como la simultaneidad y la instantaneidad de su servicio. Y tampoco por su naturaleza exclusivamente sonora. Todas esas nociones están en crisis. Los procesos tradicionales están siendo modificados por el standard digital y el desarrollo de otras plataformas como las de satélite, de cable, de Internet o de telefonía móvil. Y finalmente, pero no por ello menos importante, debe anotarse que la radio digital traerá aparejadas ventajas como la mejor calidad técnica del sonido, la mayor cantidad de ofertas entre las cuales elegir y la ampliación de las posibilidades de interacción. 2. Reflexión sobre el principio de realidad Pensar en la radio de nuestros días, sin embargo, no solo nos exige detener la atención en estas actualizaciones. Es igualmente necesario promover una reflexión crítica sobre el medio que resulte capaz de trascender las rutinas de realización y alcanzar esa instancia que conocemos como proceso comunicativo en la que se produce un contacto o encuentro creativo capaz de unir distancias, presencias, estados de ánimo o disposiciones intersurgentes. (Brajnovic, 1979: 45) La radio merece una profunda conceptualización teórica, que ponga en primer plano su capacidad de interacción social, sus modos de reflejar la realidad, sus potencialidades inactivas. Y también requiere de una inversión de talento y creatividad para que su sonido deje de ser repetitivo, predecible, ordinario. Solo así será posible acercarnos a un horizonte de emisoras sensibles y concientes de su tiempo; aptas para convertirse en agentes de la dinamización social, asumiendo protagonismo en el ensanchamiento de las agendas temáticas y en la edificación de nuevas poéticas sonoras. En suma, un escenario con radios capaces de refrescar su discurso y ofrecerlo como catalizador de reflexiones, pero también como un elemento de deleite, de gratificación perceptual, de fruición estética. Este último aspecto guía las actividades que venimos desarrollando en materia de investigación y producción en el LEAR, Laboratorio Experimental de Arte Radiofónico (www.lear-radioarte.com.ar) , de la República Argentina. Percibimos que, incluso en un período en que la impronta posmoderna socava las fronteras entre realidad y ficción, la radio permanece inmune a esa acción horadante y continúa alimentando su oferta programática con destacada atención al relevamiento periodístico noticioso de actualidad y con fuerte sujeción al principio de realidad. Ante esta situación, una pregunta de Juan José García–Noblejas resulta particularmente sugerente: “¿no serán los relatos fantásticos, libres de ataduras puntuales de referencias históricas inmediatas, medios más que apropiados para la Revista Comunicación, Nº8, Vol.1, año 2010, PP. 41-56. ISSN 1989-600X 43 Ricardo Haye expresión y comunicación de ideas, al margen de toda posible coacción exterior?”. (García–Noblejas, 1996: 118) 3. Lo fantástico En el prólogo a la Antología de la literatura fantástica, Bioy Casares, Borges y Ocampo sitúan el origen de lo fantástico en el marco de la tradición oral. "Viejas como el miedo, las ficciones fantásticas son anteriores a las letras", aseguran. Los analistas coinciden en que, a través de su larga historia, posiblemente la clave de esa propuesta haya consistido en confrontar al lector con la incertidumbre de los parámetros de su propia existencia. Pero al ir despojándose de nociones ingenuas, sobre todo durante el pasado siglo, la fantasía también incursionó en las profundidades de nuestra humanidad. El término tiene raíces griegas que significan “hacer visible” y que se caracterizan por el desencadenamiento imaginativo. El estudioso alemán Walter Schurian opina que la fantasía contribuye a explorar y dotar de sentido al alma humana. Por eso es que puede atender nuestras necesidades espirituales y proveernos “consuelo estético si no para vencer, al menos para afrontar las propias neurosis con mayor entereza. El arte fantástico se sirve a menudo de las percepciones inconcientes. Juguetea con las alteridades, sorprende, choca, desconcierta. Sutil y sigiloso, toma como objetivo las emociones y sensaciones intuidas y camufladas. Pero sobre todo juega con los sueños, los deseos, los anhelos". (Schurian, 2005: 15 y 25) La fantasía se atreve a mirar detrás de los espejos, indaga en nuestros secretos y penetra en nuestras zonas oscuras. Ya Baudelaire había señalado que era capaz de desarmar toda la creación según leyes que proceden del interior más profundo del alma. El autor francés decía que la fantasía reúne y articula las piezas y crea con ellas un mundo nuevo. La fantasía excita la imaginación y por eso, desde hace ya siglos, se la estigmatiza llamándola despectivamente “la loca de la casa” (frase indistintamente atribuida a Voltaire, Malebranche u Ortega y Gasset) y acusándola de absurda e irracional. Tal vez lo verdaderamente perturbador de lo fantástico sea, como sostenía el crítico francés Roger Caillois, su capacidad para desvelar escándalos, grietas, extrañas roturas insoportables para el mundo real. O quizás la fantasía resulte subversiva sólo porque acoge a todo aquello que carece de la aquiescencia evidente de una época, como revela amargamente el historiador del arte Wieland Schmied. Lo que parece no generar dudas es que lo fantástico arrasa certidumbres, disolviendo las fronteras de lo real y lo verdadero. La situación no puede menos que resultar perturbadora toda vez que el mundo definitivamente deja de ser un lugar seguro y se torna amenazante, una zona oscura donde eso que no se ve ni se conoce puede surgir en cualquier momento. (Jackson, 1986) En el ejercicio de la libertad creadora, el arte fantástico sugiere otros mundos, cambia las respuestas que daría la realidad y pone al público ante la situación de que, aún cuando acabe rechazando la propuesta, se vea compelido a considerarla aunque sea fugazmente. Revista Comunicación, Nº8, Vol.1, año 2010, PP. 41-56. ISSN 1989-600X 44 Radio: de la tiranía de la realidad a las fantasías liberadoras Para eso, el auditorio aplica el principio de la «suspensión voluntaria de la incredulidad» (willing suspension of disbelief), una expresión acuñada en 1817 por el poeta inglés Samuel Taylor Coleridge con el propósito de graficar la actitud del sujeto que acepta interrumpir su sentido crítico para sumergirse en un texto y disfrutar del mundo que le propone. Por consiguiente, las obras fantásticas exigen un espíritu abierto, dispuesto a aceptar la posibilidad de diferentes alternativas, pero, sobre todo, reclaman una voluntad de juego. (Botton Burlá, 1994) Ningún realizador radiofónico puede rechazar las prácticas lúdicas que generen espíritus abiertos. Pensemos en obras radiofónicas que arrancan en nuestro mundo ordinario de referencia y, de pronto, cambian de registro y antes que nos demos cuenta nos ponen frente a una realidad que empezó a degradarse; que ya no es lo que era. La obra puede avisar de lo que va a suceder, o no. Puede modificar la naturaleza de manera brusca o más gradualmente. Puede hacer que la realidad desaparezca y vuelva a aparecer, para irse de nuevo, tal como ocurre en el cuento de Cortazar La noche boca arriba. En ese relato, podemos suponer cuál es el plano de la realidad, pero no asegurarlo categóricamente. El arte en versión radiofónica puede hacer que en nuestro mundo equilibrado empiecen a entrar algunas dosis de elementos o situaciones sobrenaturales o extraordinarias. O puede demostrar que, en realidad, el mundo no es tan ordenado como parece. La radio en clave artística puede sacar a alguien de su realidad tan confortable y transportarlo a otra que no lo sea tanto. O puede llevarlo a una realidad más grata y plantearle la duda acerca de en dónde quiere quedarse. Todo eso puede hacerse en la radio. Sin embargo, realidad y fantasía son polos más equilibradamente presentes en otras manifestaciones artísticas que en ella. 4. Literatura fantástica La característica dominante del género consiste en quitarle prioridad a las representaciones realistas que respetan las leyes de funcionamiento del mundo real. Al violar las normas de la realidad, lo fantástico subvierte el orden establecido Desde Guy de Maupassant hasta Todorov, pasando por Dostoievsky, han sido numerosos los autores y críticos que han sentido la obligación de acercar definiciones o, tan siquiera, decir algo sobre el género. Existen desde clasificaciones que incluyen dentro de lo fantástico a todo tipo de ficción no-realista, hasta acuciosas disquisiciones puestas al servicio de establecer diferencias entre los relatos de corte fantástico, maravilloso, extraño o insólito. Una de las más recientes aportaciones provino de Rosemary Jackson, quien planteó modificaciones a ciertas fallas del modelo propuesto por Todorov. Para esta investigadora, el principal defecto de esa teoría residía en la mezcla de categorías literarias y no literarias ya que, mientras que lo maravilloso y lo fantástico pertenecen Revista Comunicación, Nº8, Vol.1, año 2010, PP. 41-56. ISSN 1989-600X 45 Ricardo Haye a las primeras, lo extraño o insólito no. Por eso propone definir lo fantástico como un modo literario antes que un género y ubicarlo entre los modos opuestos de lo maravilloso y lo mimético. (Jackson, 1986) La forma en que opera será la combinación de elementos de estos dos diferentes modos. En efecto, sostiene Jackson, la narrativa maravillosa está formada por el mundo de los cuentos de hadas, el romance, la magia y el sobrenaturalismo. Se caracteriza por una narración funcional mínima, cuyo narrador es omnisciente y tiene una autoridad absoluta. En cambio, los relatos miméticos pretenden imitar una realidad externa y también establecen una distancia con la experiencia, moldeándola conforme a pautas y secuencias significativas. La ficción narrativa representa los sucesos contados como “reales” usando como portavoz una tercera persona sapiente. A medias entre ellos, lo fantástico combina elementos de ambos. Afirma que es real lo que se está contando y luego procede a romper ese supuesto de realismo, al introducir lo que es manifiestamente irreal. El narrador no entiende lo que está pasando más que el protagonista. Se cuestiona constantemente la naturaleza de lo que se ve y registra como “real”. Esta inestabilidad narrativa constituye el centro de lo fantástico como modo. En nuestro caso, aún cuando somos concientes de los matices que establecen distinciones en la vasta textualización ajena a las normas de la representación realista, estamos dispuestos a admitir y sostener un criterio ampliamente inclusivo en la consideración de “lo fantástico”. En tal sentido, aceptamos que sus historias suelen plantearse en tiempos incógnitos, donde valerosos guerreros enfrentan dragones o leones alados; bellas muchachas beben pócimas de sueño; brujas y hadas exponen sus habilidades diversas o se manifiestan presencias fantasmales. Pero también pueden plantearse en este mismo momento a través de obras en las que irrumpe lo inesperado, lo sobrenatural, aquello que resulta contradictorio para con la realidad del receptor y que es resultado de un pensamiento que trasciende las normas de ese orden. Anderson Imbert lo presentó apropiadamente en su cuento Espiral, en el que un hombre, se encuentra ante la situación aparentemente normal de llegar a su casa por la madrugada. Al entrar a su cuarto, luego de atravesar las escaleras en forma de espiral, esta situación de estabilidad y naturalidad desaparece debido a que se encuentra a sí mismo sentado en la cama. En medio de la sorpresa, ambos "yo" escuchan pasos que se acercan. De un salto se meten uno en el otro y así fundidos “nos pusimos a soñar al que venía subiendo, que era yo otra vez". En clave fantástica, también fueron concebidos los cuentos Acaso irreparable, de Mario Benedetti o Triste le ville, de Abelardo Castillo, por enunciar otras dos obras de referencia posible. Julio Cortazar solía señalar en entrevistas y conferencias que América latina era una de las zonas culturales del planeta donde el cuento fantástico ha alcanzado sus exponentes más altos. Allí están para corroborarlo nombres insignes como los de Jorge Luis Borges, Adolfo Bioy Casares, Horacio Quiroga, Rubén Darío, Leopoldo Revista Comunicación, Nº8, Vol.1, año 2010, PP. 41-56. ISSN 1989-600X 46 Radio: de la tiranía de la realidad a las fantasías liberadoras Lugones, Felisberto Hernández, Macedonio Fernández, Enrique Anderson Imbert, Mario Levrero, Alejo Carpentier, Juan José Arreola y, por supuesto, del propio Cortazar, entre tantos otros. 5. La fantasía plástica Relatividad - Escher (1953) Tanto la literatura como el arte han indagado en la creación de mundos irreales. Dentro de la plástica, el holandés Maurits Cornelis Escher lo hizo llevando al límite las posibilidades de la deformación de la perspectiva. Sus espacios son imposibles, pero están construidos con precisión matemática, por lo que aseguraba que se sentía más cerca de los matemáticos que de sus propios colegas. Escher solía manifestar que su interés principal era lo asombroso y que sus trabajos eran juegos, pero serios. Precisamente por eso sus dibujos estaban basados en el engaño. Otro tanto podría decirse de las obras de René Magritte que, mediante trazos realistas, desconciertan y transmiten incertidumbre. Igual que Escher y Magritte, otros artistas también se establecieron en esa zona confusa donde las ilusiones ponen en jaque a la realidad. Son esos creadores que Revista Comunicación, Nº8, Vol.1, año 2010, PP. 41-56. ISSN 1989-600X 47 Ricardo Haye manipulan la perspectiva, proponen construcciones imposibles, trabajan con la prestidigitación, el engaño, las apariencias. Y que, en la medida en que nos escamotean la realidad, ponen a trabajar nuestra comprensión; azuzan, provocan nuestra imaginación. En cada caso, late una propuesta narrativa que puede ayudarnos a comprender. Pero estas relaciones entre el arte pictórico y la narratividad se establecen en arterias con doble sentido de circulación. Si la plástica se impregna de relato, los cambios que exhibe la literatura contemporánea respecto de la de hace un siglo tienen relación con las redes tendidas entre el discurso narrativo y el mundo ficcional, las cuales aproximan el mundo de las letras al del arte pictórico. (Domínguez de Rodríguez Pasqués, 2006: 102) La plástica había tributado al concepto de realismo durante siglos. Sin embargo, las aguas de la pintura y las de la realidad iban a llegar a un punto de división. La revalorización del concepto de ambigüedad iniciada en el siglo XIX y profundizada en el siglo XX, junto a la emergencia del arte abstracto posibilitó otras miradas que avanzaron más allá de la representación fotográfica de la realidad, que dejó de ser un parámetro indiscutido para medir la excelencia artística. De hecho, al absorber la función de representación realista, la fotografía contribuyó grandemente a que la pintura se despojara del yugo de la fidelidad. Como si lo hubiesen alcanzado los ecos de Aristóteles, el arte plástico comprendió que su finalidad no era copiar la apariencia de las cosas, sino darle cuerpo a su esencia secreta. Por consiguiente, renunció a la búsqueda excluyente de plasmar la “realidad objetiva”, para intentar retratar la experiencia personal acerca de esa realidad. En las postrimerías de la centuria anterior, además, algunos realizadores se inclinaron por un arte fantástico, que diluyó aún más el principio de realidad. Así lo testimonian un conjunto de artistas plásticos entre los que se puede citar a los argentinos Ciruelo Cabral y Juan Giménez, el peruano Boris Vallejo, el español Luis Royo, los estadounidenses Dorian Cleavenger y Frank Frazetta, el canadiense Rob Gonsalves, el francés Jean Giraud (a) Moebius, el italiano Paolo Eleuteri Serpieri, el greco-chipriota Chris Achilleos o el británico Bruce Pennington, entre muchos otros. Los relatos (gráficos, visuales, sonoros) consecuentes con esa evolución dieron rápida cabida a la fantasía, género artístico de ficción en el cual los elementos principales del argumento son imaginarios, irreales o sobrenaturales. Pero, además de la literatura, la fantasía se apropió de otras manifestaciones culturales y populares. El caso de la historieta es emblemático y resalta por el alto grado de calidad que ese tipo de producciones alcanzó en la Argentina, convertida desde hace años en exportadora de guionistas y dibujantes de singular talento. En ese campo, es imposible obviar la referencia a Héctor Germán Oesterheld, autor – entre otras obras– de El eternauta. Esta novela gráfica, que fue dibujada por Francisco Solano López situó en Buenos Aires, a finales de la década de 1950, una invasión alienígena que pretendía controlar la tierra y someter a los seres humanos. Más propia del campo de la ciencia ficción, la historia resultó anticipatoria de sucesos tan sangrientos como los que el país viviría dos décadas más tarde, sólo que a manos de la fuerza de ocupación interna encarnada en las fuerzas armadas argentinas. Revista Comunicación, Nº8, Vol.1, año 2010, PP. 41-56. ISSN 1989-600X 48 Radio: de la tiranía de la realidad a las fantasías liberadoras En cambio, decididamente partícipe de los modos fantásticos fue Las puertitas del Sr. López, historieta de Carlos Trillo y Horacio Altuna, en la que un personaje gordinflón y gris, atrapado en una vida vacía y anodina, atravesaba puertas para ingresar a sitios oníricos en los que se le cumplían sus más atrevidas ilusiones. Inventariar las opciones fantásticas que crecieron al cobijo del cómic argentino resultaría una labor interminable. Ante un yacimiento de fantasías como el que prefiguran tantos autores valiosos, cuesta comprender la ausencia de relatos fantásticos en la programación radiofónica. Un reto que los realizadores deberían enfrentar es el de encontrar equivalentes radiofónicos de todos estos y tantos otros ejemplos que, desafiando la lógica y el entendimiento, convidan al pensamiento a ponerse en acción. 6. La fantasía en pantalla En su día Nietzche ya había avisado que la fantasía puede constituir una posibilidad notable para metaforizar y comprender la realidad. El recurso se vuelve particularmente valioso cuando el camino que conduce hacia la realidad resulta pedregoso o intransitable. Una tragedia como el apartheid vivido en Sudafrica fue retratada recientemente en clave de ficción científica por el filme District 9 (Neill Blomkamp, 2009). La película simula, sobre todo en sus primeros minutos, el ritmo de un documental dedicado a registrar la aparición de una nave extraterrestre que se detiene, no sobre cielos esperables como los de Washington, Nueva York o Chicago, sino sobre Johannesburgo. Los tripulantes alienígenas son segregados y recluídos en guettos. La alegoría es más que evidente. Revista Comunicación, Nº8, Vol.1, año 2010, PP. 41-56. ISSN 1989-600X 49 Ricardo Haye Con ella podemos explorar en la inmensa geografía de lo que no ha visto la luz y, como apuntaba el novelista Julien Green, es la memoria de lo que no sucedió nunca. Pero, al mismo tiempo, la imaginación es un recurso valioso para volver más apetecible la realidad. En medio de tanto despliegue para la cobertura de los sucedidos del día, seduce la idea de prestarle voz radiofónica también a lo que no es, a lo que podría ser y hasta a lo que no será nunca. Porque ese equilibrio hará más aguda nuestra inteligencia. REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS BIOY CASARES, A. BORGES, J.L. y OCAMPO, S. (1976): Antología de la literatura fantástica. Buenos Aires, Sudamericana. BOTTON BURLÁ, Flora (1994): Los juegos fantásticos. México, UNAM. BRAJNOVIC, Luka (1979): El ámbito científico de información. Pamplona, EUNSA. DOMÍNGUEZ DE RODRÍGUEZ PASQUÉS, P. (2006): “Nuevas relaciones entre el discurso narrativo y el mundo ficcional”, en SALEM, DIANA (Coord) Narratología y mundos de ficción. Buenos Aires, Editorial Biblos. GARCÍA–NOBLEJAS, J. J. (1996): Comunicación y mundos posibles. Pamplona, EUNSA. IGES, José (2004): “Arte radiofónico. Algunas líneas básicas de reflexión y de actuación”. En cuaderno central de la Revista Telos Nº 60. Madrid, Fundación Telefónica. JACKSON, Rosemary (1986): Fantasy: literatura y subversión. Buenos Aires, Catálogos. KAPLÚN, Mario (1978): Producción de Programas de Radio. Quito, Colección Intiyán, Ediciones CIESPAL. SCHURIAN, Walter (2005): El arte fantástico. Colonia, Taschen. Revista Comunicación, Nº8, Vol.1, año 2010, PP. 41-56. ISSN 1989-600X 56