Fiestas por el recibimiento en Macao de las reliquias del mártir André Cochinchina (1644)
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Huarte de San Juan. GeoGrafía e HiStoria, 15 211 Fiestas por el recibimiento en Macao de las reliquias del mártir André Cochinchina (1644) Pedro Luengo Gutiérrez* En los últimos años se ha desarrollado en España una importante labor de revitalización de los estudios sobre arte extremo-oriental 1. En poco tiempo se observó que el conocimiento sobre las creaciones artísticas de estos territorios era y sigue siendo aún muy poco profundo, lo que dificulta la fijación del origen exacto de las piezas. Por tanto se hace necesario abarcar ya no solo la búsqueda de piezas conservadas, sino más aún, la localización de documentación que arroje luz sobre las distintas prácticas de ciudades como Manila o Macao. Para ello los archivos españoles y portugueses conservan importante documentación, gran parte de ella inédita. La ciudad portuguesa, centro de recepción de los misioneros europeos enviados a las misiones chinas y japonesas, era el foco comercial que controlaba las manufacturas y materias primas que llegarían vía Goa o Manila a Europa. Todo ello dio lugar a un conglomerado de tradiciones artísticas, que unido a la necesidad constante de producir piezas para las nuevas fundaciones, es necesario ir desvelando no solo para el mejor conocimiento de esta ciudad, sino para la comprensión de la realidad manileña en particular y de todo “el lago español” en general. La relación entre Manila y Macao debe ser uno de los primeros pasos para el estudio de la vinculación de China y Filipinas en los últimos años del siglo XVI y la primera mitad del siglo XVII. Por su situación geográfica y por las instituciones que allí se aglutinaban, Macao fue en casi todo este periodo la que marcó tendencia y la que difundió el arte * Becario de FPU. Universidad de Sevilla. 1. Sobre Filipinas hay que destacar las exposiciones VV.AA., Manila 1571-1898. Occidente en Oriente, Ministerio de Fomento, Madrid, 1998; álaMo, Enrique del y caStellanoS, Alicia, España y Filipinas, 1898, Palacio de Congresos y Exposiciones, Cádiz, 1998; Martínez SHaW, Carlos y alfonSo Mola, Marina (dir.), El Galeón de Manila, MECD y Focus-Abengoa, Sevilla, 2000; MoraleS, Alfredo J. (dir.), Filipinas, puerta de Oriente. De Legazpi a Malaspina, Lunwerg-SEACEX, San Sebastián-Manila, 2003-2004; caBrera fernández, Leandro, España y el Pacífico: Legazpi, 2004.
Pedro Luengo gutiérrez 212 Huarte de San Juan. GeoGrafía e HiStoria, 15 oriental –tanto chino como japonés– en el archipiélago. No obstante las relaciones entre estas dos urbes no fueron siempre fáciles. Durante el periodo señalado, la monarquía de los Austrias gobernó en toda la Península Ibérica y en los correspondientes territorios de ultramar hasta que en 1640 la casa de Braganza ocupara el trono de Portugal. La única excepción a esta unión de las monarquías ibéricas la protagonizó Macao, que nunca aceptó el dominio hispano por lo que recibió el título de Não há outra mais Leal –no hay otra más leal–. Esto viene refrendado por otros documentos de archivo que muestran las especiales dificultades de vecindad entre Macao y Manila, a lo que debe añadirse la prohibición expresa de comerciar entre las dos ciudades, cosa que nunca se llevó a la práctica. Además, Macao hay que entenderlo no como un asentamiento portugués paralelo al español de Manila, sino como una avanzadilla de todas las naciones europeas –desde portugueses a españoles, pasando por holandeses e italianos entre otros– que procuraban internarse tanto en China como en Japón 2. Macao era el filtro por el que se entraba mayoritariamente en el Celeste Imperio, salvando algunas excepciones que no tuvieron el calibre de la ciudad mencionada. Por ello, el conocimiento de su realidad cultural es un paso necesario para la comprensión del ámbito filipino. Como una aportación al conocimiento de la realidad artística de Macao se plantea el presente texto. La relación que servirá de base para el estudio se conserva actualmente en la Biblioteca de la Real Academia de la Historia en Madrid 3. En esta institución se custodian tanto documentos que en origen pertenecieron al convento jesuita de Macao y que pasaron a Filipinas en el siglo XVIII, como los propios del colegio manileño. De todas formas el fondo es ciertamente escaso, aunque de enorme interés para el estudio de la Compañía de Jesús en este territorio. El documento está escrito a mano en portugués con el título Relaçao do recebimento que na Ci-/dade da Macao se fez ao corpo do / invicto Martyr Andre Cochinchina / Cathequista morto polla fe de Cristo / em Cachao Corte do Reyno de / Annam. Anno 1644 4. Está dedicado a Alejandro de Rodas, un personaje del que se hará especial mención con posterioridad. Fue copiado, según parece, del archivo macaense para pasar a formar parte de otra colección ya que en la primera página dice copiado tomo 14 septiembre 86 / nº 93. De todas formas no parece probable que la copia se conserve en el archivo de Ajuda ya que el sentido suele ser el inverso, pues hay documentos del archivo portugués que fueron copiados en el siglo XVIII y que se conservan en Madrid. Pertenece a la caja 1, lo que significa que debe ser un original que quizás formó parte de lo que se conoce desde antiguo como el Archivo de Japón en Macao 5. Sorprende en el texto el número de correcciones que sufrió tras su finalización. 2. El que mejor dibuja la situación cultural de Macao en este momento es Barreto, Luís Filipe, Macau: poder e saber. Séculos XVI e XVII, Presença, Lisboa, 2006. 3. Biblioteca de la Real Academia de la Historia (RAH) en Madrid. Signatura 09-07236. 4. El documento tiene foliación moderna en tinta. 5. Los documentos conservados en las cajas 1 y 3 están en muy mal estado desde el siglo XVIII según queda constancia en los distintos inventarios, muy al contrario de lo que ocurre con las cajas 2 y 4. Las copias se llevaron a cabo en 1742, y un inventario de 1768 ya muestra su estado. La caja 1 se divide en 13 legajos que corresponden a las distintas misiones de la zona, siendo la de Cochinchina la número 3. ScHütte, Josef Franz, El “Archivo de Japón”, RAH, Madrid, 1964, pp. 108-120.
Huarte de San Juan. GeoGrafía e HiStoria, 15 213 Fiestas por el recibimiento en macao de las reliquias del mártir andré cochinchina (1644) En principio la información desestimada no es de especial interés, e incluso puede interpretarse como reiterativa por lo que los tachones no parecen tener mayor relevancia. Por último hay que destacar que en los márgenes de la relación hay dibujadas dos cruces en dos páginas diferentes, siendo difícil interpretar su significado. Aparecen justo antes de que se comience con la entrada en el templo y cuando se relatan los milagros, lo que podría lleva a pensar que se trata de marcas que alertan sobre la presencia divina en los actos de celebración. El mártir André de Phû Yên, como se conoce hoy, o André Cochinchina, como dice el título de la relación, murió el 26 de julio de 1644 en la actual Ke’ Cha’m (Vietnam) con sólo 19 años. Así, se convirtió en el primer mártir de la historia de la iglesia de ese país 6. La conquista espiritual de esta parte del orbe no había hecho más que comenzar, ya que en 1615 se enviaría desde Macao la primera misión de jesuitas franceses. De aquí saldría la “Relación de la nueva misión de los padres jesuitas en el reino de Dang- Trong”, publicada en Roma en 1631 7. Como dice el autor de la relación que se venía mencionando, los progresos fueron parejos a los conseguidos en Tonkín. El mártir, que siempre recibió el culto de los fieles, no fue beatificado hasta el año 2000, conservándose su cuerpo en la iglesia de los jesuitas de Macao y su cabeza en Roma. Los restos llegaron a Macao dos días antes del día de la Asunción en los navíos San Antonio y San Juan Bautista, bajo el gobierno del capitán Joao de Resendi. De hecho hubo que esperar a que finalizase la celebración mariana para que se readornase la iglesia para acoger las nuevas reliquias. Consiguió el capitán evitar milagrosamente los ataques de piratas holandeses que eran comunes en ese momento. Los restos fueron traídos por Alejandro de Rodas, siendo recibidos por el rector del colegio jesuita que era a su vez provincial de Japón, Gaspar de Amaral, quien llevaba cuatro años en el cargo. No debe olvidarse que el mismo Amaral fue ayudante de Rodas en la redacción de la fórmula bautismal en lengua annanita y, por tanto, conocedor de la misión de Cochinchina. El mismo Rodas fue el encargado de escribir una relación sobre el mártir para llevarla ante el obispo y gobernador de la ciudad 8. El obispo negó cualquier tipo de manifestación externa ante la llegada de las reliquias, ya que en Goa no se hacía. Ante esta negativa, el rector envió a otros dos jesuitas, Miguel de Figueredo y Belchior Ribero, a ver el cuerpo en el recién llegado navío. De esta forma la Compañía desoía las directrices marcadas desde el obispado sustentándose con probabilidad en la especial situación de China. No debe olvidarse, que en la primera mitad del siglo XVII, se produjeron importantes movimientos anticristianos, básicamente teóricos, por parte fundamentalmente de círculos budistas. No solo criticaban aspectos teológicos, sino que minusvaloraban los conocimientos técnicos que los jesuitas introducían en el imperio, ya que la Compañía había aprovechado esta posibilidad para consolidarse en la misma corte 9. De esta forma, 6. El actual Vietnam corresponde con las antiguas regiones de Tonkin, Annam y Cochinchina. 7. Biblioteca Vaticana. Índice Barberini H-I-66. 8. El traslado de la misiva al padre Miguel Fernández fue realizado por el padre Francisco Rangel y Joao Hogueira. 9. lancaSHire, Douglas, “Anti-Christian Polemics in Seventeenth Century China”, Church History, vol. 38, nº 2 (1969).
Pedro Luengo gutiérrez 214 Huarte de San Juan. GeoGrafía e HiStoria, 15 acababan con uno de los recursos más importantes para el establecimiento de la orden en China. El otro instrumento con el que contaban los jesuitas era el arte, hacia el cual los chinos habían mostrado especial interés. Por ello, el esfuerzo en un recibimiento de reliquias como el que se trata era de gran relevancia, más aún si se recuerda que los jesuitas tenían obligación por su propia regla de alabar las reliquias, lo que no hacía más que ahondar en las directrices del Concilio de Trento 10. Una vez se terminó la fiesta de la Asunción, se montó en el crucero del templo un túmulo del que no se conoce el material. Se cubrió con alfombras sobre las que se lanzaba “bonina” y albahaca 11. En el sermón de la fiesta mariana, el padre organizador del recibimiento informó que aquella misma tarde se desembarcaría el féretro y anunció el recorrido a seguir por la procesión, alentando a los cristianos a decorar las calles y a acompañar las reliquias. Más tarde, el mismo Miguel de Figueredo volvería al barco acompañado del subdiácono Francisco Díaz, observando que no era necesario hacer un féretro sino que sería suficiente con transportarlo en el que traía hasta puerto y allí introducirlo en el ataúd hecho al efecto. A las tres de la tarde, se ordenó a Miguel de Figueredo y Miguel Pinhero desembarcar. Antes de salir comenzaron a tocar los tambores y las campanas del navío, mientras el mar quedaba cubierto por pequeñas manchuas 12. Se dio orden para lanzar salvas de ordenanza con los mosquetes, siendo respondidos poco después por las campanas de la torre de la Compañía. Una vez allí, el cuerpo del mártir se trasladó a casa de Lope Sarmiento, donde le esperaba el féretro ornamentado y un palanquín decorado con un gran número de velas blancas 13. Aquí comenzaba verdaderamente la procesión solemne que llevaría las reliquias al colegio jesuita. Tras la cruz y los mozos se organizaba un cuerpo de ciudadanos con hachones de cera, seguidos por los jesuitas de Macao. Para terminar el cortejo se colocaron los clérigos de más alto rango entre los que se encontraba el prefecto de la Iglesia en Macao, Jorge Nunes, tras el cual iba el féretro y con él una gran muchedumbre de devotos. Desde las ventanas se lanzaban rosas y flores, mientras se vaciaban redomas de agua bendita. Una vez acabó la celebración litúrgica se desmontó todo el ornato para el día siguiente hacer el traslado definitivo. Desde el crucero, donde se había montado el baldaquino, se llevó el cuerpo a la tribuna que queda junto al Santísimo Sacramento. Cerca se situaba la capilla de las reliquias, donde se custodiaban varios relicarios de santos mártires, la mayoría de ellos del Japón, lugar lógico para los restos del vietnamita 14. 10. La sexta regla escrita por San Ignacio obliga a los miembros de la Compañía a “alabar las reliquias de santos, haciendo veneración a ellas, y oración a ellos; alabando estaciones, peregrinaciones, indulgencias, perdonanzas, cruzadas y candelas encendidas en las iglesias”. Sobre los documentos tridentinos hay que destacar la sesión XXV con el decreto “De invocatione, veneratione et reliquis Sanctorum, et sacris imaginibus”. 11. El término portugués “bonina” no tiene traducción al castellano e ignoramos su significado. 12. Especie de esquife. 13. Del portugués palanquim. Especie de andas usadas en Oriente para llevar en ellas a personas importantes. 14. Gracias a esta información se confirma la existencia y la localización de la capilla de las reliquias del colegio jesuita de Macao, que no estaba clara hasta ahora. VV.AA.: Religion and Culture. An International
Huarte de San Juan. GeoGrafía e HiStoria, 15 215 Fiestas por el recibimiento en macao de las reliquias del mártir andré cochinchina (1644) Pero la devoción e importancia de André Phû Yên obligaban a que se le habilitase una capilla particular, eligiéndose la que se dedicaba el Sábado Santo a cobijar el Santísimo Sacramento, lo que muestra la relevancia de estas reliquias para la ciudad de Macao. Una vez visto grosso modo el desarrollo de la celebración, hay que tratar pormenorizadamente cada una de las manifestaciones artísticas referidas en la relación, es decir, tejidos, música, platería y arquitectura fundamentalmente. Como era de esperar en un territorio como éste y en una celebración de estas características, la profusión de citas del texto respecto a los tejidos es importante, no pudiendo precisarse su origen que no necesariamente debía ser oriental. No obstante, puede servir de referencia la propia Manila, ya que en la ciudad española no se conservaban tejidos realizados en la Península Ibérica más allá de lo que había traído la cofradía de Nuestra Señora del Rosario, lo que hace pensar que el resto de los textiles conocidos eran manufacturas orientales, circunstancia que debió repetirse en Macao. Según la relación para esta celebración se habían pedido prestadas las “ricas y nuevas piezas bordadas”, que según el cronista no habían sido usadas por sus dueños, que esperaron a tal ocasión. También se pedirían damascos, tafetanes, etc., muchos de ellos facilitados por un “hombre honrado”, probablemente un comerciante de telas cristiano, que fue acompañando la procesión. Para este cortejo había orden del rector de que todos los jesuitas vistieran sobrepellices, lo que seguro necesitó de una búsqueda entre los conventos de la zona. Este debió ser el difícil objetivo encargado a los jesuitas Matheus Vaz e Ignacio Javier 15. De hecho la relación es especialmente reiterativa en este asunto, lo que hace pensar que llegó a convertirse en un problema para la comunidad. La pieza textil más importante en tejido creada al efecto fue el palio para la recepción del cuerpo en el templo. Según se desprende del documento era una práctica común en la comunidad jesuítica macaense a la muerte de algún miembro aunque con mucho menor lujo. Por otra parte, el techo o cielo del esquife se hizo de bambú por algunos jesuitas encargados de ello, cubriéndose con un cobertor bordado nuevo. Además, se adornó un ataúd con elementos muy variados, entre los que destacan unas “almohaditas” de damasco para hacer más fácil el transporte del ataúd, a la que se le ataron unas cintas decoradas con hilo de seda carmesí. También se prestó un rico cobertor bordado sobre el que se debía colocar el ataúd. Una vez se bajó el féretro del barco se cubrió con un rico tejido bordado. Al llegar a puerto, la gente ocupaba toda la zona que va desde las casas del mártir Rodrigo Sán- Symposium Commemorating the Fourth Centenary of the University College of St. Paul. Instituto Cultural de Macau-Ricci Institute for Chinese-Western Cultural History-University of San Francisco. Macao, 1999. Hay que recordar que en el colegio de Manila también se ha podido documentar una capilla de las reliquias de gran interés artístico. Para más información luenGo, Pedro, Arquitectura conventual en Manila. 1571-1645, Tesis de licenciatura inédita, Universidad de Sevilla, 2008. 15. Hasta ahora a Matheus Vaz se le ha relacionado con el ambiente artístico de los jesuitas en China aunque con pocas noticias documentales. Más concretamente se le vincula junto a Pereira con las cuatro pinturas de Gyofu Kanjin pintadas hipotéticamente en Macao alrededor de 1623. Mccall, John, “Early jesuit art in the Far East IV: In China and Macao before 1635”, Artibus Asiae, vol. 11, nº 1/2 (1648), p. 54. En principio su labor en esta fiesta sólo demuestra un buen conocimiento de las piezas artísticas de los alrededores de Macao además de su presencia en la ciudad y no en la corte imperial.
Pedro Luengo gutiérrez 216 Huarte de San Juan. GeoGrafía e HiStoria, 15 chez hasta las de Vicente Ruíz. Las ventanas de las casas se habían decorado con piezas textiles bordadas y con alfombras a modo de colgaduras. También las calles estuvieron cubiertas de la misma forma según relata el cronista al referirse a la calle de Miguel Machado, por la que discurrió el cortejo tras llegar a las casas del mártir Rodrigo Sánchez, y de allí al colegio. En la celebración litúrgica en el templo destacó la capa de tela que el padre rector llevó encima del sobrepelliz, de la que no se dan más datos, pero cuya riqueza demuestra el hecho de ser mencionada expresamente. Otro aspecto bien desarrollado en la relación es el musical. El estudio de la historia de esta disciplina en territorios tan lejanos es realmente difícil, en particular por la escasez de documentos. Por ello, la localización de una fuente de esta antigüedad y prolijidad de datos, merece especial detenimiento. Las noticias sobre música en la Macao del siglo XVII eran hasta hoy escasas o casi nulas. En la relación se da el nombre del maestro de capilla del colegio, Paulo Teixeira. El personaje no había sido estudiado hasta este momento, y resulta de especial interés. Teixeira había nacido en Salcete, un pueblo cercano a Goa, y había llegado a subdiácono en 1641, por lo que no debía ser demasiado mayor. Este mismo año fue incomunicado en la torre de la iglesia de S. Lourenço por el Santo Oficio junto al jesuita Sebastián Álvarez 16. El futuro maestro de capilla logró escapar y resguardarse en el convento de la Compañía en Macao, comunidad que se negó a devolverlo, a sabiendas probablemente de sus cualidades musicales. Por tanto se convierte en el primer músico conocido nacido en Oriente, desempeñando un cargo de relevancia en la práctica de estos conventos. Éste había pasado unas chanzonetas de fe, o Laudate Dominus, así como otras “alegres cantigas” para la ocasión. Se cantarían en pequeños esquifes llamados manchuas mientras se bajaba el cuerpo del mártir rodeado de jóvenes con velas y palmas en memoria de su martirio. Según se comenta más tarde, los músicos se agruparon en dos trios llamados chavamellas. El término que se usa es tanger lo que hace pensar que además de los cantores usuales en estos casos, debía haber una pequeña agrupación instrumental. Según las noticias proporcionadas por el texto en otro pasaje, las chavamellas debían referirse a los ministriles exclusivamente, quedando el maestro de capilla y el coro en esquifes aparte. Probablemente, la formación se compusiera de chirimías, sacabuches y bajones 17. Lo que desgraciadamente no explicita el texto es la disposición de los músicos, si los tríos se formaban por voces, o si por el contrario se agruparon dos conjuntos iguales. Hay que descartar por completo la presencia de grupos de flautas, que quedarían absorbidas por la muchedumbre, a pesar de ser éste el único instrumento que los agustinos manileños pidieron desde su llegada 18. No se tiene constancia del envío de otros instrumentos musicales al archipiélago hasta siglos después. En lo que se refiere al canto, una vez se descendió el cuerpo del barco se cantó el Laudate Dominus y no se pudo hacer la chan- 16. ride, Lindsay y May, The voices of Macao stones, Hong Kong University Press, Hong Kong, 1999, pp. 106-107. 17. Esta fue la agrupación básica en las primeras capillas musicales españolas desde las primeras noticias conservadas en la catedral hispalense datadas en 1530. 18. Memorial de fray Andrés de Aguirre, provincial de los agustinos de Filipinas, sobre los servicios de su Orden en esas islas. Archivo General de Indias (AGI), Filipinas 84, n. 43.
Huarte de San Juan. GeoGrafía e HiStoria, 15 217 Fiestas por el recibimiento en macao de las reliquias del mártir andré cochinchina (1644) zoneta da fe por estar los cantores repartidos entre las manchuas. Esto hace pensar que la pieza que se había pasado no era homofónica sino que respondería a juegos contrapuntísticos que requerirían de la atención y cercanía entre el coro y el maestro de capilla. Con el uso del término “pasar” se demuestra que no era un simple aficionado que ocupaba un cargo musical, sino una persona con conocimientos musicales suficientes como para transcribir una serie de piezas para un conjunto instrumental distinto. Una vez llegado el cuerpo del mártir a la iglesia, mientras se ubicaba en el crucero, el coro subió al coro alto para cantar la chanzoneta de fe, que no pudo acabarse por no haber tiempo, teniendo que continuarse con el Te Deum, lo que da noticia de la práctica de estas piezas seguidas para esta época. En los alrededores de Macao la situación era bastante pareja. En la corte imperial china los jesuitas también habían introducido la música siguiendo la tradición occidental. Mateo Ricci regaló en 1601 al emperador Wanli un clavicordio y un clave que serían puestos en valor en 1640 cuando el último miembro de la dinastía Ming encargase al padre Schall su restauración 19. En Manila la situación no era muy diferente. Las únicas capillas musicales de las que se tiene constancia en fecha tan temprana son la del convento de la Compañía y la de la Catedral, aunque hay indicios que hacen pensar que los agustinos también tenían una. La primera estaba a cargo de uno de los benefactores más importantes de la orden, el jerezano Esteban Rodríguez de Figueroa y compuesta en su totalidad por negros 20. Más tarde Antonio de Figueroa –quien no pudo ser su hijo– se ordenaría presbítero y ostentaría el cargo de capellán de coro de la Catedral 21. La de la sede episcopal estaría activa al menos desde 1595 cuando la corona dio 500 ducados para afrontar el sueldo de los músicos y los cantores entre otros cargos 22. En un primer momento, la participación musical de los indios más que un problema supuso la solución a la escasez de medios existente. Incluso, teniendo en cuenta la tradición musical de los indígenas, es posible que los instrumentistas fueran sangleyes. El asun- to estallaría ya en la segunda mitad del siglo XVII cuando los dominicos se quejen de no poder pagar ministriles españoles y tener que hacer los actos de la universidad con indios, que hacían una música “indecente” 23. 19. MunGello, David E., The Great Encounter of China and the West, 1500-1800, Rowman & Littlefield, 2005, p. 71. 20. Más exactamente Figueroa fundó un coro de tagalos y una orquesta de nueve músicos negros, lo que no difiere demasiado de la situación que se comenta en Macao. 21. AGI, Indiferente 202, n. 23. 22. Real Cédula a los oficiales de la Real Hacienda de Filipinas, comunicándoles que el rey hace merced al Cabildo eclesiástico de Manila de seiscientos ducados de renta anual, quinientos para salarios de músicos, cantores, pertiguero y mozos de coro, y los otros cien para reparos de la iglesia; y manda que si no hubiese allí hacienda para pagar esta renta, se pague en la caja de México. AGI, Filipinas, 339, L.2, F. 92V-93V. 23. Carta del Cabildo eclesiástico de Manila: Miguel Ortiz de Covarrubias, deán, Francisco Gutiérrez, [maestrescuela], Francisco Deza, tesorero, Domingo de Valencia, canónigo. Ponderan la suma pobreza en que se halla aquella iglesia, sin tener con qué pagar ministriles que asistan a las festividades, siendo asistida por indios con suma indecencia, por no permitir los dominicos que los estudiantes ordenantes de su Colegio asistan a dichos autos. Suplican se les dé despacho para que lo hagan, y juntamente el seminario de San Juan de Letrán, como lo hacían en tiempo del arzobispo Miguel de Poblete. Manila, 1 de junio de 1683. AGI, Filipinas 78, N. 15.
Pedro Luengo gutiérrez 218 Huarte de San Juan. GeoGrafía e HiStoria, 15 En el campo musical esta relación del traslado del cuerpo de André Cochinchina, da noticias de una práctica poco conocida. Según pasaba el cortejo, se iban interpretando obras desde las ventanas de las casas previo concierto con el colegio jesuita. La suavidad de estas obras contrastaría seguramente con la fuerza de la capilla que acompañaba al mártir. Además, puede interpretarse, teniendo en cuenta lo que ocurría en Manila, que en la calle se permitía el uso de instrumentos tradicionales chinos, que dando un especial exotismo a la fiesta, debían estar aceptados previamente por los jesuitas 24. El autor parece emocionarse ante la crónica de esta explosión musical: los ministriles con los cantores, unidos por las pequeñas agrupaciones en las ventanas y el continuo repique de las campanas, y ciertamente debía tener motivos ya que el desarrollo instrumental no era escaso si se compara con otras ambientes musicales como el que encabezaba Juan de Palafox en Puebla (México) durante esa misma década 25. Las referencias a piezas de platería también son dignas de resaltar. Antes de llegar a la ciudad, el cuerpo debía ser trasladado desde el barco fondeado en alta mar hasta el puerto en las pequeñas embarcaciones ya referidas llamadas manchuas. No sólo fueron necesarias para el transporte de los músicos sino también del propio cuerpo del mártir, lo que obligó a los jesuitas a buscar en toda la población la más indicada, eligiéndose la de Lope Sarmiento de Carvalho. Era nueva y se había realizado en talla dorada –maçenaria–. Para la ocasión se le colocó un toldo y una bandera de cuadros, bajo las cuales se dispusieron alfombras de nuevo cubiertas de albahaca. En los bordes se colocaron grandes palmas verdes, así como gruesos mosquetes, últimos elementos incorporados por el hermano Belchior Ribero, compañero del procurador de Japón. En la ciudad les esperaba el capitán general de la plaza con sus oficiales de milicia. Una vez se había hecho el traslado desde el féretro original al ataúd confeccionado por los jesuitas, se organizó la procesión encabezada por la que podría ser la obra más destacable de platería: una cruz parroquial. Su característica más destacable era su peso, lo que puede dar una idea del material. Debía ser una cruz de gran calidad de la que no se conservan piezas similares aunque sí noticias documentales de las conservadas en Japón poco antes de su llegada a Macao tras la persecución cristiana en tierras niponas 26. Flanqueándola iban dos ciriales también de plata, delante de los que se colocó un pertiguero que guiaba la procesión. Los centros de producción de estas piezas podían ser la propia China e incluso Macao. A esto habría que añadir aquellas llegadas desde Japón 24. En la capital filipina se sabe que las orquestas de “distintas naciones” acompañaban a este tipo de comitivas aunque no se ha documentado su actuación en el interior de las iglesias. De hecho la intensa prohibición instrumental llevada a cabo por Trento en Europa no tendría sentido se obviase en Oriente. Para un mejor conocimiento de la actividad musical en Manila es necesario consultar David irVinG, “Keyboard instrument and instrumentalist in Manila. 1581-1798”, Anuario musical, nº 60, CSIC, 2005. 25. Juan de Palafox es un caso paradigmático en la promoción de las artes en Puebla, abordando desde su obispado la reforma y teorización de la realidad musical de la zona con planteamientos muy cercanos a los que se debían pretender en los jesuitas macaenses. Para más información sobre este particular fernández Gracia, Ricardo, Don Juan de Palafox. Teoría y promoción de las artes, Asoc. Amigos del Monasterio de Fitero, Pamplona, 2000, pp. 223-228. 26. Hasta el momento esta noticia permanece inédita a la espera de un estudio en profundidad que se llevará a cabo en próximas fechas.
Huarte de San Juan. GeoGrafía e HiStoria, 15 219 Fiestas por el recibimiento en macao de las reliquias del mártir andré cochinchina (1644) después de la expulsión de los cristianos apenas una década antes. Desgraciadamente son escasos los estudios sobre este particular por lo que resulta difícil hacer precisiones. Detrás del cruciferario iban una serie de mozos con palmas y cirios decorados, custodiados todos ellos por su maestro Joao da Cunha. Otras piezas a destacar son los relicarios y andas donde era transportado el cuerpo del mártir. En el crucero de la iglesia se había instalado un túmulo cuyo material no se conoce, rodeado de grandes candeleros de plata –tradicionalmente suelen ser cuatro–. En cada uno de los altares se puso un frontal de plata que debía ser desmontado antes del mediodía de la jornada siguiente, en la que se realizaría el entierro del mártir 27. Las noticias sobre arquitectura en la relación que se trabaja son escasas aunque de gran interés. Todas ellas se refieren al colegio jesuita de Macao, construcción por otra parte bien estudiada en los últimos años. En 1644, la iglesia debía estar recién acabada, ya que la fachada diseñada por el padre Carlo Spínola se acabaría en estos años. De hecho, lo único que actualmente queda en pie es este elemento, haciendo difícil el conocimiento del resto de dependencias del convento. En la relación se habla en repetidas ocasiones de la torre campanario del colegio. Hasta ahora, no había noticias de la existencia de una construcción de este tipo, e incluso las vistas de Brambila de 1792, no la muestran 28. Es posible que esta construcción formara parte del proyecto primitivo y una vez destruida se decidiese por no reconstruirla. El interés de este elemento estribaría en que uno de los cauces más claros de introducción de tipologías orientales en las construcciones religiosas filipinas serían las torres. Claros herederos de las pagodas, las torres del archipiélago comenzaron a asimilar estas prácticas al menos en la segunda mitad del siglo XVII, como muestran la iglesia de San Nicolás Tolentino de Manila o las iglesias de Cavite 29. De la de Macao se sabe que tenía varias campanas ya que se manda que todas fueran tocadas a la llegada del mártir por los hermanos jóvenes nacidos en Cochinchina y Tonkín, lo que aseguraría el fervor de los repiques. 27. La situación de Manila sí era distinta. A pesar de la presencia de sangleyes plateros era importante y fue en aumento en los siglos venideros, se prefirieron los diseños de profesionales peninsulares que serían realizados bien por estos mismos bien por plateros indígenas que también contaban con una importante tradición. La presencia de estos profesionales españoles merece un estudio pormenorizado que excede a las pretensiones de esta comunicación. Más exactamente hay que resaltar la labor de autores como Juan de Valdivieso o Francisco Pérez. Las piezas de platería filipina conservadas son escasas y aún menos las que pueden datarse como tales sin lugar a dudas, ya que muchas de ellas pueden ser mexicanas o incluso peninsulares. Los últimos estudios destacables sobre platería en Filipinas son VillierS, John, “Silk and Silver: Macau, Manila and trade in the China Seas in the Sixteenth century”, Royal Asiatic Society, Hong Kong, 1980; tinio, Martin I., Catálogo de la exposición Sanctuary Silver. Museum Exhibit I. The Intramuros Administration. Manila, 1982; VilleGaS, Ramón N., Kayamanan. The philipine jewelery tradition. Bangko Sentral ng Pilipinas. Manila, 1983; VV.AA.: Pamanang Pilak. Philippine domestic silver. Ayala Museum. Manila, 1990; Galende, Pedro G. y cHua, Clifford T., The Gold and Silver Collection. San Agustin Museum. National Comission for Culture and the Arts. Manila, 2003. Aunque de una cronología algo posterior es de especial relevancia la custodia localizada recientemente por ruiz Gutiérrez, Ana, “La ruta comercial del galeón de Manila: el legado artístico de Francisco de Samaniego”, Goya, nº 318, Madrid (2007) 1670. 28. BraMBila, Fernando, Vista de Macao, Museo Naval de Madrid, Ms 1724 (11). 29. VV.AA., Religion and Culture..., op. cit.