Nº 57 | VERANO 2022 ISSN: 1139-1979 | E-ISSN: 1988-5733 http://dx.doi.org/10.12795/Ambitos.2022.i57.07 La verificación en la era de las fake news. Algunos ejemplos sobre el COVID-19 Verification processes in fake news era. Some examples about COVID-19 Ángeles Fernández Barrero Universidad de Sevilla | Calle Américo Vespucio, 27, 41092, Sevilla, España https://orcid.org/0000-0001-7045-7880 ·
[email protected] Isaac López Redondo Universidad de Sevilla | Calle Américo Vespucio, 27, 41092, Sevilla, España https://orcid.org/0000-0001-9426-6683 ·
[email protected] Fechas: Recepción: 29/01/2022 · Aceptación: 21/05/2022 · Publicación: 15/07/2022 Resumen España ha sido uno de los países más afectados por las noticias falsas en el contexto de la pandemia por el coronavirus, un fenómeno conocido como infodemia, con más del 80 % de la población afectada, especialmente a través de redes sociales y WhatsApp. Esta situación ha conllevado una intensa actividad verificadora de los factcheckers. En este artículo tratamos de analizar la dinámica de la verificación y la rutina narrativa de estos textos, así como el esfuerzo de algunas instituciones científicas para concienciar a los ciudadanos sobre la necesidad de recurrir a fuentes autorizadas. Aportamos un marco contextual de la infodemia y una descripción cualitativa sobre el proceso de verificación de hechos por parte de medios, instituciones y fact-checkers a partir de ejemplos de bulos y noticias falsas que traspasaron los filtros de los medios y otros que fueron frenados con un diligente proceso de verificación, atendiendo a su mayor relevancia en el sistema de indexación de textos de Google. El estudio muestra cómo la verificación, pese a no ser un procedimiento nuevo en el ámbito periodístico, cobra fuerza entre las tendencias recientes en la producción de contenidos, un fenómeno ligado a la necesidad de clarificar y luchar contra la desinformación. Los textos siguen unos parámetros narrativos constantes aunque sólo los medios de calidad, con un perfil activo, y los fact-checkers utilizan procedimientos primarios de verificación, mientras que medios más pasivos optan por procesos mediatizados y son más proclives a la absorción de bulos. Palabras clave: fact-checking, verificación, fake news, periodismo, coronavirus. Abstract Spain has been one of the most affected countries by fake news in the context of coronavirus pandemic, a phenomenon known as infodemic, with more than 80 % of the population affected, especially through social networks and WhatsApp. This situation has led to an intense verification activity by fact-checkers. Objective: In this paper we try to analyze verification processes and narrative routine of these texts, as well as the effort of some scientific institutions to make citizens aware of the importance of consulting authorized sources. Methodology: We provide a contextual framework of infodemic, a qualitative description of fact-checking process by mass media, institutions and fact-checkers from examples of hoaxes and false news that managed to cross mass media filters and others that were stopped after a
125 ÁMBITOS. REVISTA INTERNACIONAL DE COMUNICACIÓN · Nº 57 · VERANO 2022 http://dx.doi.org/10.12795/Ambitos.2022.i57.07 · ISSN: 1139-1979 · E-ISSN: 1988-5733 LA VERIFICACIÓN EN LA ERA DE LAS FAKE NEWS. ALGUNOS EJEMPLOS SOBRE EL COVID-19 Ángeles Fernández Barrero & Isaac López Redondo thorough verification process, taking into account their greater relevance in Google text indexing system. Results and conclusions: this study shows how verification, despite not being a new procedure in journalistic field, gains strength among recent trends in content production, a phenomenon linked to the need to clarify and fight against misinformation. The resulting texts follow constant narrative items, although only quality media and fact-checkers, with an active profile, use primary procedures, while more passive media means choose mediated processes. Keywords: fact-checking, verification, fake news, journalism, coronavirus. 1. Introducción En este artículo tratamos de analizar la dinámica de la verificación en el contexto de la pandemia por el COVID-19, en el que la información falsa y los bulos crecieron exponencialmente. Partimos de la premisa de la existencia de un interés creciente por parte de medios e instituciones por clarificar y desmentir rumores y del interés creciente por los textos de verificación, en los que advertimos una rutina narrativa, fruto de la preponderancia de unos parámetros reiterativos en los portales especializados de fact-checking y en los medios más activos desde el punto de vista de la verificación. Concretamente tratamos de comprobar si verdaderamente los medios de comunicación realizan una verificación de primer grado o si se trata de un proceso mediatizado, así como describir el procedimiento de verificación empleado y la dinámica narrativa de los textos. De igual modo, el interés de los medios y las instituciones científicas por potenciar la credibilidad se advierte en el esfuerzo desarrollado para concienciar a los ciudadanos sobre la necesidad de recurrir a fuentes autorizadas. Los distintos ejemplos seleccionados nos muestran, igualmente, que hay bulos que traspasan el filtro de los medios hasta llegar a la audiencia mientras que otros fueron frenados con un diligente proceso de verificación, por lo que en el apartado de discusión perfilamos algunas variables que inciden en esta dicotomía. A raíz de la pandemia por el coronavirus se han multiplicado los estudios sobre la proliferación de noticias falsas sobre el virus, muchos de ellos centrados en las redes sociales, el espacio comunicativo que ha tenido un papel protagonista en la difusión de rumores y bulos. También son abundantes los estudios estadísticos sobre el consumo informativo durante el confinamiento y el papel de los medios de comunicación ante la inmensa demanda informativa y la desinformación generada por el ato tráfico de noticias y la intensa propagación de bulos, tanto generales como relativos a áreas geográficas específicas. Algunos estudios han incidido en el reto que le aguarda a los medios para luchar contra la desinformación, un fenómeno que no cesa. En este sentido, tratamos de destacar el papel desempeñado por instituciones, medios y fact-checkers a la hora de desmentir muchas de las noticias falsas que no solo circulaban por las redes sociales, sino que también traspasaron el ya citado filtro preventivo de los medios. En cuanto a la metodología, el análisis documental y hemerográfico nos ha permitido realizar una descripción cualitativa del marco contextual de la infodemia en el que advertimos este inusitado interés por la verificación de tres estamentos: instituciones, medios generales y portales especializados en fact-checking. Además, aportamos ejemplos a partir de una selección de los bulos más representativos
126 ÁMBITOS. REVISTA INTERNACIONAL DE COMUNICACIÓN · Nº 57 · VERANO 2022 http://dx.doi.org/10.12795/Ambitos.2022.i57.07 · ISSN: 1139-1979 · E-ISSN: 1988-5733 LA VERIFICACIÓN EN LA ERA DE LAS FAKE NEWS. ALGUNOS EJEMPLOS SOBRE EL COVID-19 Ángeles Fernández Barrero & Isaac López Redondo de la pandemia, circunscritos al periodo temporal que abarca desde el 14 de marzo de 2020, cuando el Gobierno decreta el Estado de Alarma, hasta el 30 de marzo de 2021, más de un año después, cuando ya ha comenzado la vacunación, que nos sirven para analizar cómo se desarrolla la verificación, qué métodos son empleados con mayor preponderancia y qué factores pueden incidir para que una noticia falsa llegue a la audiencia traspasando el filtro natural de los medios. La muestra se compone de 150 textos informativos extraídos de medios generalistas y portales de fact-checking en España. La selección se ha efectuado atendiendo a la representatividad de los contenidos en el sistema de indexación de textos de Google en el periodo temporal indicado, con el objetivo de abarcar la estructura heterogénea de representación de los contenidos de los cibermedios y la información en línea. Además, la selección efectuada responde igualmente a distintos ángulos informativos de la pandemia, diez áreas temáticas que abarcan el origen del virus, las formas de propagación del virus, los productos y medicamentos que previenen y reducen la incidencia del virus y otros enfocados al tratamiento de los efectos, consecuencias, las posibilidades de reinfección, el proceso de recuperación y los efectos adversos de las vacunas, citaciones para su administración, entre otros. Con ello, tratamos de responder a los tres tipos de información falsa sobre el coronavirus que Naeem y Bhatti (2020, p. 2) identifican: afirmaciones falsas (false claims) sobre la trasmisión, tratamiento y prevención del virus; teorías de conspiración (conspiracy theories) y terapias de salud pseudocientíficas (Pseudoscientic health therapies). Sobre cada uno de estos textos hemos realizado un análisis que responda a las siguientes preguntas de investigación (PI): PI-1: ¿Qué tipo de medio está realizando el proceso de verificación? PI-2 ¿Qué tipo de procedimiento de comprobación de la veracidad sigue? ¿Es activo o pasivo? PI-3: ¿Qué tipo de bulo está afrontando el medio? Las cuestiones planteadas nos han permitido analizar las estrategias seguidas en el proceso de verificación, entre otros aspectos; si una mayor especialización del medio en cuestión, en lo que respecta a la verificación, conlleva sistemas más sofisticados de comprobación de la veracidad de las informaciones; si esta tarea adicional que han asumido los medios se ejerce con procedimientos propios de comprobación de la veracidad o si por el contrario se actúa de una forma pasiva, recurriendo a los posicionamientos y procesos liderados por instituciones externas del primer estamento, como las administraciones públicas o las Fuerzas de Seguridad. De igual modo, nos ha permitido centrarnos en algunos bulos con una amplia difusión entre la audiencia para indagar acerca de los elementos contextuales que potencian su viralidad. 2. Revisión teórica y planteamiento del problema El 14 de marzo de 2019 se declara el estado de alarma para la gestión de la situación de crisis sanitaria por el COVID-19 a través del Real Decreto 463/2020 y se adoptan medidas temporales de carácter
127 ÁMBITOS. REVISTA INTERNACIONAL DE COMUNICACIÓN · Nº 57 · VERANO 2022 http://dx.doi.org/10.12795/Ambitos.2022.i57.07 · ISSN: 1139-1979 · E-ISSN: 1988-5733 LA VERIFICACIÓN EN LA ERA DE LAS FAKE NEWS. ALGUNOS EJEMPLOS SOBRE EL COVID-19 Ángeles Fernández Barrero & Isaac López Redondo extraordinario, como la limitación de la libertad de la circulación de las personas para prevenir y contener el virus. Se permite, no obstante, la realización de actividades esenciales, como la producción de información, con lo que se reconoce el papel esencial que desempeñan los medios de comunicación, así precisado en el Real Decreto-ley 10/2020, de 29 de marzo, en consonancia con el artículo 20 de la Constitución Española, que reconoce y protege el derecho a la información. De forma paralela a la demanda informativa, el consumo de información experimenta un gran auge. Un 87 % de los encuestados por la Asociación para la Investigación de Medios de Comunicación (AIMC, 2019) afirmaba que tenían a los medios convencionales como su principal fuente de información frente a las redes sociales; un 60 % reconocía haber aumentado su consumo; un 63 % declaraba haber consultado un diario digital en el día anterior; el 55 % leía los mismos diarios y el 33 % consultaba nuevas cabeceras. En cuanto a los medios audiovisuales, la AIMC muestra que para el 75 % de los encuestados, la radio ofrecía información adecuada y el 84 % escuchaba las mismas cadenas. Y lo que disparaba verdaderamente el consumo de medios durante el confinamiento era la televisión; un 97,5 % de los internautas veía la televisión a diario. Las noticias suponían el consumo del 55,2 % de los contenidos consumidos. En marzo de 2020 se alcanzó un récord histórico de consumo de televisión desde que se miden las audiencias, con un total de 284 minutos por persona/día (Barlovento Comunicación, 2020). La sed informativa de la audiencia llevó a las cadenas a adaptar sus programaciones para dar una mayor cobertura a la crisis del coronavirus, con programas especializados e interrupciones de la programación para transmitir ruedas de prensa. Según el estudio de la consultora Barlovento Comunicación (2020), en marzo se alcanzó un récord histórico de consumo de televisión desde que se miden las audiencias, con un total de 284 minutos por persona/día (371 minutos por espectador/día). Medios e instituciones han realizado un importante esfuerzo para concienciar a los ciudadanos sobre la necesidad de recurrir a fuentes autorizadas, pero la proliferación de bulos y desinformaciones ha sido abundante, especialmente en las redes sociales, donde su arquitectura permite convertir a los usuarios en productores de contenidos con facilidad, lo que ha generado una intensa actividad de portales especializados en desmentirlos, tarea a la que se han sumado los propios medios. Las noticias falsas “no son un fenómeno nuevo” (Pozo Montes y León -Manovel, 2020, p. 104), pues en la historia de las guerras de la desinformación han acompañado al periodismo desde sus inicios. Pero el siglo XXI, con el uso desmesurado de Internet y las redes sociales, ha visto la utilización de la información como arma en una escala inaudita, más acentuada desde 2016, como precisan Pozo Montes y León Manovel (2020), con Trump al frente de la presidencia de Estados Unidos, y posteriormente patente en acontecimientos como el referéndum del Brexit, las elecciones francesas, el referéndum catalán y las elecciones generales de España del 28 de abril. La desinformación y las noticias falsas sobre el origen del virus, su tratamiento o el intento de control de la información, entre otros, han creado una “infodemia” (Abellán, 2020), “la primera infodemia global” (Alam et al., 2020). Algunos estudios revelan que España ha sido uno de los países más afectados por este fenómeno, donde el 80,3 % de la población ha recibido bulos relacionados con el coronavirus durante el confinamiento, sobre todo a través de redes sociales (Facebook y Twitter, y en menor medida YouTube e Instagram) y de WhatsApp (Digilab, 2020; Sánchez Duarte y Rosa, 2020), los canales más relevantes para vehicular bulos.
128 ÁMBITOS. REVISTA INTERNACIONAL DE COMUNICACIÓN · Nº 57 · VERANO 2022 http://dx.doi.org/10.12795/Ambitos.2022.i57.07 · ISSN: 1139-1979 · E-ISSN: 1988-5733 LA VERIFICACIÓN EN LA ERA DE LAS FAKE NEWS. ALGUNOS EJEMPLOS SOBRE EL COVID-19 Ángeles Fernández Barrero & Isaac López Redondo En cuanto a las causas de difusión, Delgado López Cózar y Martín Martín (2020) perfilan varios factores, como el uso creciente de documentos de biomedicina no revisados sobre COVID-19 en repositorios, circunstancia que ha influido en la generación de informaciones erróneas, exageradas o manipuladas (Alandete, 2019) y con altos niveles de facticidad y engaño (Tandoc, Lim y Ling, 2018). Para Aguado y Bernaola (2020, p. 290), “posiblemente la difusión de contenidos falsos durante esta nueva crisis sanitaria se ha visto favorecida por tratarse de un contexto en el que se cumplen las 8P”. Se trata de los motivos de desinformación identificados por First Draft (Wardle, 2017, como se cita en Aguado y Bernaola, 2020, p. 290): “periodismo deficiente, parodia, provocación, pasión, partidismo, provecho, poder o influencia política, y propaganda” y añade: “a ello se une el que las informaciones falsas se difunden ‘más lejos, más rápido y de forma más amplia’”. Son los propios ciudadanos, en muchos casos sin conocimientos sobre las dimensiones de la información, quienes tienen la facilidad de compartir contenidos entre grupos y particulares sin verificar previamente su veracidad. De ahí que Whatsapp, por ejemplo, haya tomado medidas, reduciendo la posibilidad de reenvíos masivos en su plataforma. Las comunidades de Facebook y los grupos se enfrentan al mismo problema, aunque existe la posibilidad, como en Twitter, de denunciar contenidos. Los medios de comunicación, pese a contar con profesionales expertos en comunicación y difusión de información, que funcionan como filtros, no han sido ajenos a la propagación de bulos, con un daño si cabe aún mayor en las audiencias, para quienes los medios actúan como un referente de credibilidad. La magnitud de estas prácticas ha llevado a instituciones, administraciones, empresas y medios a activar las alarmas, reforzando los sistemas de verificación, que en el contexto de la pandemia han actuado de forma articulada en torno a la actividad de tres sectores: administraciones e instituciones, portales especializados en fact-checking y medios de comunicación. De las administraciones públicas e instituciones vinculadas a los gobiernos se presupone un servicio público. La Comisión Europea, por ejemplo, ha impulsado diferentes iniciativas para combatir los bulos, como la web Fighting Disinformation (Comisión Europea) o el proyecto EUvsDisinfo, dependiente del Servicio Europeo de Acción Exterior. La Organización Mundial de la Salud (OMS, 2020) ha mostrado su compromiso con la veracidad con la publicación de información de interés para los usuarios acerca de temas que han generado rumores. También se han ocupado de desmentir noticias alternativas las cuentas institucionales afectadas por los mensajes, Fuerzas de Seguridad y distintas administraciones públicas. De otro lado, los proyectos periodísticos independientes de verificación (fact-checking), al margen de los acuerdos de colaboración que hayan podido suscribir con administraciones y medios, han adquirido un gran protagonismo. Son portales íntegramente especializados en la verificación. Ceron, De Lima Santos y Quiles (2020, p. 25) sostienen que aunque no existe una solución idónea para luchar contra las noticias falsas a corto o medio plazo, este sector está haciendo un gran esfuerzo para luchar contra la desinformación, añadiendo contexto y datos antecedentes en un periodo de incertidumbre. Jean Seaton, Amy Sippitt y Ben Worthy (destacan que a menudo responden a fines altruistas y aunque denuncien situaciones engañosas, lo hacen en defensa de las buenas prácticas periodísticas, para hacerlas más seguras y confiables: They are relatively new interventions, often charitably funded, that have attempted to act in the public good within systems of knowl-edge creation and verication. They may take bad reporting to
129 ÁMBITOS. REVISTA INTERNACIONAL DE COMUNICACIÓN · Nº 57 · VERANO 2022 http://dx.doi.org/10.12795/Ambitos.2022.i57.07 · ISSN: 1139-1979 · E-ISSN: 1988-5733 LA VERIFICACIÓN EN LA ERA DE LAS FAKE NEWS. ALGUNOS EJEMPLOS SOBRE EL COVID-19 Ángeles Fernández Barrero & Isaac López Redondo task, but they support good reporting; they may expose misleading government information, but they intend to improve it; they are not regulators, yet they hope to have a regulatory function. They sit beside other initiatives such as Freedom of Information (FOI) legislation and the Information Commissioner which had been intended to help make information more secure, available and, consequently, more used and reliable1. (2020, p. 579) Luengo y García Martín (2020, pp. 422-423) les atribuyen una posición de autoridad estratégica entre los actores de la comunicación y las audiencias y Juneström (2020, pp. 512-513) observa en los textos resultantes un género emergente, que con la finalidad de dar acceso a información veraz y de confianza, emplean estéticamente símbolos coloridos y simples, titulares informativos cortos y directos, una estructura clara que contiene un veredicto, una descripción de la metodología empleada y un estilo comprensible, a veces pedagógico. Kolluri y Murthy (2021) han analizado incluso una sobresaturación de la actividad verificadora de estos portales, lo que les llevó al diseño de una aplicación específica, CoVerifi, para la verificación automática de contenidos relacionados con el COVID-19 que combina el poder del aprendizaje automático y la retroalimentación humana para evaluar la credibilidad de las noticias. En España, los principales focos de combate contra los bulos se han centrado en el periodo de la pandemia en la actividad de Maldito Bulo y Newtral Media Audiovisual. Ambos fact-checkers disponen de la certificación de la International Fact-checking Network, unidad del Instituto Poynter, creada en septiembre de 2005, que ayuda a encontrar posiciones comunes entre los verificadores de todo el mundo y a promover buenas prácticas informativas. Forman también parte de esta lista EFE Verifica y AFP España. Finalmente, los medios también se integran en la estructura del sistema de verificación. En este tercer grupo se incluirían medios de comunicación cuyo cometido es la difusión de información, una tarea a la que han añadido el compromiso de lucha contra la desinformación. Algunos, principalmente los de titularidad pública, cuentan con departamentos específicos de verificación, como Verifica en RTVE. Los digitales han fortalecido sus propias unidades de verificación, como la sección Verdad o Mentira del diario Periodista Digital o Cazabulos, perteneciente a eldiario.es. Para García Martín (2020, p. 16), “resulta evidente que el hecho de desmentir una falsedad no mitiga su impacto: aunque una historia haya sido probada falsa, puede seguir teniendo consecuencias en las vidas de los afectados”. Otras de las limitaciones de la verificación que analiza este autor residen en la eficiencia que puede tener en aquellos sujetos que ya tienen una posición tomada en línea con el resultado del chequeo y la ineficacia en los que no se muestran alineados con tal resultado; el grado de confianza del sujeto en la neutralidad y honestidad del verificador; o la tendencia a etiquetar informaciones falsas en redes sociales, que puede tener efectos contraproducentes, pues las informaciones falsas que escapen a este etiquetado pueden ser tomadas por el público como verídicas. Y a pesar de estas limitaciones, García-Martín considera esencial la función de verificación 1. Traducción: Son intervenciones relativamente nuevas, a menudo financiadas con fines benéficos, que han intentado actuar en favor del bien público en el marco de los sistemas verificación. Pueden asumir como tarea un mal periodismo, pero apoyan un buen periodismo; pueden exponer información engañosa o errónea del Gobierno, pero trabajan con la intención de mejorarla; no son reguladores, pero esperan tener una función reguladora. Conviven con otras iniciativas como las relativas a la legislación sobre Libertad de Información (FOI) y el Comisionado de Información, impulsados con el objetivo de ayudar a hacer una información más segura, disponible y, en consecuencia, más usada y de confianza.
130 ÁMBITOS. REVISTA INTERNACIONAL DE COMUNICACIÓN · Nº 57 · VERANO 2022 http://dx.doi.org/10.12795/Ambitos.2022.i57.07 · ISSN: 1139-1979 · E-ISSN: 1988-5733 LA VERIFICACIÓN EN LA ERA DE LAS FAKE NEWS. ALGUNOS EJEMPLOS SOBRE EL COVID-19 Ángeles Fernández Barrero & Isaac López Redondo “para introducir contrarrelatos verídicos en el entramado de desinformación que circula en el actual ecosistema mediático”. Van der Linden, Roozenbeek y Compton (2020, p. 4) apuestan por potenciar una política de prevención, de manera que se aprovechen los recursos para gestionar una respuesta social efectiva para frenar la propagación de información errónea sobre el virus, un sistema que pasaría por la desacreditación y refutación en tiempo real de la información falsa, además de la inoculación, el impulso de las habilidades de discernimiento de la verdad y la atención a elementos que suelen acompañar a la noticia falsa, como el alarmismo, el uso de falsos expertos y las teorías de conspiración. Estas evidencias empíricas, junto al indiscutible problema sanitario que ha supuesto la divulgación de bulos y noticias falsas, elevan la importancia de estos procesos y la necesidad de estudiar cómo se articulan en el panorama de medios. 3. Desarrollo y discusión Durante el periodo temporal de análisis se observa que conforme avanza la pandemia, prospera el conocimiento científico acerca de aspectos como las formas de propagación del virus o el uso de productos y medicamentos que previenen y reducen la incidencia del virus y aquellos enfocados al tratamiento de sus efectos, circunstancia que ha tenido su incidencia en el nivel de propagación de los rumores. En los estadios iniciales de la pandemia, en los que el desconocimiento era mayor, los rumores y los bulos se acentúan y tienen mayor calado en los medios de comunicación. El desarrollo de la pandemia en el tiempo describe, asimismo, una realidad cambiante, en la que la experiencia adquirida ha enseñado a los distintos sectores implicados en la estructura de verificación a actuar con cautela. Los medios, por ejemplo, adoptaron progresivamente un mayor compromiso con la veracidad, reconocible, por ejemplo, en el uso de tiempos condicionales y expresiones de probabilidad a la hora de informar de supuestos riesgos, o en la inclusión periódica de listas recopilatorias de bulos, enumeraciones publicadas con una clara intención de utilidad por parte de los medios, que aclaran distintas fake news que han tenido cierta repercusión, a partir de la reproducción de información publicada por autoridades sanitarias, como la Organización Mundial de la Salud, y fact-checkers, incluso en lo que respecta a la selección de los ítems que constituyen las listas. También las autoridades sanitarias y administraciones mejoraron sus estrategias de trasmisión de la información. La imprecisión ha llevado a veces a la interpretación desviada de los hechos. Tal ambigüedad también se debe a la falta de informes científicos suficientes en un estadio inicial del proceso investigador que respalden un dictamen científico válido o a la aparición de nuevas investigaciones que invalidan o matizan estudios previos, como se observa en el bulo sobre la propagación del COVID-19 a través de la superficie de la suela de los zapatos. La OMS (2020) había aclarado que la probabilidad de que el COVID-19 se propagara a través de la suela de los zapatos e infectara a personas era muy baja. Pero dejaba una puerta abierta a un supuesto contagio y recomendaba que especialmente en hogares donde hubiera bebés y niños pequeños que
131 ÁMBITOS. REVISTA INTERNACIONAL DE COMUNICACIÓN · Nº 57 · VERANO 2022 http://dx.doi.org/10.12795/Ambitos.2022.i57.07 · ISSN: 1139-1979 · E-ISSN: 1988-5733 LA VERIFICACIÓN EN LA ERA DE LAS FAKE NEWS. ALGUNOS EJEMPLOS SOBRE EL COVID-19 Ángeles Fernández Barrero & Isaac López Redondo gatearan o jugaran en el suelo, se considerara la opción de dejar los zapatos a la entrada de casa. Un tuit del Ministerio de Sanidad del 10 de abril daba algunas recomendaciones para evitar que el coronavirus entrara en casa: “Quítate los zapatos y déjalos en la puerta. Lávate las manos. Deja los objetos que no necesites en una caja en la entrada. Desinfecta tu móvil o gafas. Separa en una bolsa la ropa, sin sacudirla”. Como consecuencia, son abundantes los casos detectados de medios que se hicieron eco de la posibilidad de propagación del virus a través de superficies como la suela de los zapatos, respaldadas con declaraciones de expertos y virólogos, en los primeros meses de la pandemia. La evolución en el tiempo muestra un cambio de tendencia y registra ejemplos de medios que cuestionan la veracidad de esta forma de propagación, los que aclaran que las informaciones estaban basadas en un estudio parcial e instan a los lectores a ser precavidos con estas informaciones. Lo mismo ocurrió con el bulo sobre los efectos del ibuprofeno sobre las afecciones por COVID-19. Durante las primeras fases de la pandemia se plantearon numerosas posibilidades en función de estudios iniciales o desarrollados en circunstancias concretas, cuya ampliación ha demostrado su invalidez o la necesidad de introducir matices en los planteamientos. TVE emprendió un proceso de verificación de estos hechos, pues el rumor volaba por Whatsapp y Twitter. De igual modo, ante la existencia de distintos estudios que tratan de localizar y clarificar el origen del virus, sin conclusiones cerradas, en pangolines y murciélagos como huéspedes intermediarios o la posible creación en un laboratorio, llevó a aclaraciones por parte de portales de fact-checking, como Maldita.es. Al final del texto de verificación incluía con letra diferenciada las distintas fechas en las que se iba actualizando la información, de manera que si aparecía alguna evidencia científica que clarificaba el origen, el análisis siguiera teniendo veracidad. Son contados los casos de medios del tercer sector que abordan el asunto con textos explicativos y aclaratorios, mientras proliferan las versiones que reproducen la imprecisión de los estudios científicos. Si los medios tienen dificultades para identificar bulos en este contexto informativo, en el que deben hacer frente a un tema complejo, con fuentes científicas y altamente especializadas, densamente poblado desde el punto de vista informativo, estas vacilaciones, pese a responder a la realidad que describen, dificultan aún más la tarea de informar con rigor. De ahí que Naeem y Bhatti (2020, p. 6) reclamen que los profesionales de la información sanitaria y los periodistas vean como una responsabilidad profesional ayudar al público en general a identificar las noticias falsas, haciendo todo lo posible para garantizar que se difunda información válida y basada en pruebas. Por su parte, García Martín (2020, p. 15) observa en una investigación acerca de la actividad de verificación sobre el COVID-19 que “los relatos más utilizados y chequeados se relacionan con asuntos de carácter científico y médico” y lo atribuye a su complejidad y las consiguientes facilidades que ofrecen a la hora de construir noticias engañosas que mezclan datos confirmados y contrastados con informaciones falsas. Y añade que “la alta prevalencia de narrativas fake relacionadas con cuestiones médicas, científicas y políticas alrededor de la COVID-19 nos lleva a pensar que las instituciones sanitarias y los gobiernos producen relatos que llegan al público de forma inefectiva, por lo que muchas noticias falsas vienen a cubrir los espacios de información que tales instituciones no ocupan”. La rapidez de la aclaración y el desmentido también juegan un papel fundamental a la hora de frenar la expansión del bulo. Así, los resultados de un estudio del Consejo Superior de Investigaciones Científicas sobre la posibilidad de contagios en piscinas públicas, y con la difusión adecuada, ante
132 ÁMBITOS. REVISTA INTERNACIONAL DE COMUNICACIÓN · Nº 57 · VERANO 2022 http://dx.doi.org/10.12795/Ambitos.2022.i57.07 · ISSN: 1139-1979 · E-ISSN: 1988-5733 LA VERIFICACIÓN EN LA ERA DE LAS FAKE NEWS. ALGUNOS EJEMPLOS SOBRE EL COVID-19 Ángeles Fernández Barrero & Isaac López Redondo la proximidad de verano tras los primeros meses de la pandemia, llegaron a tiempo para frenar los rumores. Como consecuencia, los medios se hicieron eco de los resultados del informe, que constataba que la infección por contacto con el agua era muy poco probable. De igual modo, el bulo sobre las citaciones por mensajería que invitan a acudir masivamente a vacunarse en un centro concreto se ha mantenido en las redes sociales y la rápida reacción de verificación de autoridades y medios ha posibilitado que se avise a los ciudadanos contra este tipo de fraudes. Como consecuencia de un mensaje difundido por Whatsapp entre el 30 y el 31 de marzo de 2021, más de 4.000 ciudadanos se personaron en un centro de vacunación en Sevilla, sin cita previa, alentados por la convocatoria fraudulenta. Los medios, en estas situaciones, desempeñan un papel didáctico, informando sobre cómo deben recibir los interesados los avisos de vacunación. García Martín (2020, p. 15) sostiene que el tiempo que los verificadores emplean en desmentir la desinformación sobre la pandemia se sitúa en 5,4 días de promedio, aunque no descarta, a tenor de las distintas variables de su análisis, lapsos de tiempo inferiores. Los bulos sobre la pandemia han tenido como escenario principal las redes sociales y aplicaciones de mensajería, donde los filtros sobre calidad y rigor no alcanzan los estándares de los medios de comunicación. La investigación promovida por Gutiérrez Coba y otros autores sobre las noticias falsas y la desinformación sobre el COVID-19 en países iberoamericanos muestra un bajo porcentaje de noticias falsas que alcanzan los medios convencionales (Gutiérrez Coba, Coba Gutiérrez y Gómez Díaz, 2020, p. 259). El hecho de que los bulos lleguen al escenario de los medios de comunicación, ya indica la fuerza de estas construcciones informativas, su capacidad de traspasar el tamiz de los medios y, por tanto, de arañar la credibilidad informativa para llegar a lectores menos predispuestos a los mensajes engañosos. En la muestra analizada se han detectado distintos bulos que han intentado traspasar la frontera de los medios. Lo han hecho, por ejemplo, aprovechando la conjunción de conexiones temáticas que aprovechan la ignorancia de los lectores en temas científicos. Estas circunstancias explicarían que un bulo en principio carente de credibilidad, como las propiedades curativas de la lejía, el alcohol, el cloro y otros desinfectantes pulverizados por el cuerpo o introducidos en el organismo, llegara a los medios. En este bulo, el pronunciamiento de las autoridades sanitarias fue tajante. La OMS (2020) indicó que el uso de estas sustancias sobre el cuerpo o al introducirlos en el organismo podía ser altamente peligroso. La conexión temática proviene de los protocolos de las autoridades sanitarias para la desinfección de superficies. El Ministerio de Sanidad recoge, por ejemplo, en un documento técnico las concentraciones mínimas de algunas sustancias activas que tras la aplicación durante, al menos, un minuto de contacto, han evidenciado la inactivación del coronavirus. Del uso de estos productos en superficies a su uso en el cuerpo humano se produce un salto temático aprovechado por el entonces presidente de Estados Unidos para sugerir su eficacia, lo que llevó a algunos medios a desmentirlo. Estas conexiones son aprovechadas de forma destacada cuando se abordan temas que cuentan, en principio, con el rechazo o el miedo de un sector significativo de la población. Alimentan las sospechas, generan desconfianza, crean discrepancias y avivan ese miedo inicial. El ejemplo más evidente se detecta en la información sobre los efectos secundarios de las vacunas. Maldita.es alerta de que Telegram ha servido para difundir un listado con las supuestas reacciones adversas a la vacuna. En