Variación del esquema corporal con la práctica de actividad física: estudio comparativo entre jugadores de rugby profesional y un grupo control
Abstract
Programa de doctorado: Avances en Traumatología, Medicina del Deporte, Cuidado de Heridas (Interdepartamental). Bienio 2007-2009.
Full text
UNIVERSIDAD DE LAS PALMAS DE GRAN CANARIA FACULTAD DE CIENCIAS DE LA SALUD DEPARTAMENTO DE CIENCIAS MÉDICAS Y QUIRÚRGICAS TESIS DOCTORAL VARIACIÓN DEL ESQUEMA CORPORAL CON LA PRÁCTICA DE ACTIVIDAD FÍSICA: ESTUDIO COMPARATIVO ENTRE JUGADORES DE RUGBY PROFESIONAL Y UN GRUPO CONTRO SEBASTIÁN BERNASCONI FERREIRO Las Palmas de Gran Canaria. Octubre, 2015.
UNIVERSIDAD DE LAS PALMAS DE GRAN CANARIA FACULTAD DE CIENCIAS DE LA SALUD DEPARTAMENTO DE CIENCIAS MÉDICAS Y QUIRÚRGICAS TESIS DOCTORAL VARIACIÓN DEL ESQUEMA CORPORAL CON LA PRÁCTICA DE ACTIVIDAD FÍSICA: ESTUDIO COMPARATIVO ENTRE JUGADORES DE RUGBY PROFESIONAL Y UN GRUPO CONTROL SEBASTIÁN BERNASCONI FERREIRO Estudio presentado para la obtención del Grado de Doctor por la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria a través del programa de doctorado: Avances en Traumatología. Medicina del Deporte Cuidados de Heridas (Interdepartamental). (Bienio 2007-2009). DIRECTORES: Dra. Estrella Mª Brito Ojeda. Dra. Lourdes Sarmiento Ramos. Dr. José Antonio Ruiz Caballero. Las Palmas de Gran Canaria. Octubre, 2015.
Quiero dedicar este trabajo a la familia, que es la luz que ilumina mis días; a mis padres, maestros y ejemplos de vida; mis hermanos, tanto los de sangre como a los de alma; mis primos, en especial a Eddi. Pero sobre todo a la familia que estoy construyendo, por dar sentido a mis días y llenar de amor mi vida, sin vosotros ningún logro tendría valor; con todo mi amor a Maialen y a mi hijo Paulo.
AGRADECIMIENTOS Quisiera presentar mi más sincero agradecimiento a todas aquellas personas e instituciones que de una forma u otra participaron en esta tesis brindando parte de su tiempo. A mis Directores: Me gustaría comenzar agradeciendo mis Directores de tesis, que sin ellos y su apoyo, este trabajo no hubiese sido posible; por tanto agradezco: A la Dra. Lourdes Sarmiento Ramos que con su rigor a la hora de corregir me ha hecho esforzarme y sacar lo mejor de mí. Al Dr. José Antonio Ruiz Caballero por su tiempo y dedicación. Me gustaría realizar un especial reconocimiento a Dra. Estrella Mª Brito Ojeda que ha sido una excelente Directora y si cabe una mejor persona, sin su ayuda y rigor durante estos años no hubiese conseguido llegar hasta esta instancia. Agradecer a la directiva y personal del Club Bathco Independiante Rugby, que me facilitó todas las instalaciones y a todo el equipo técnico (del cual tuve el placer de formar parte) por su incondicional colaboración; en especial a mi amigo Tristan Moziman por su amistad y apoyo en este trabajo. A todos los jugadores y grupo control que participaron en esta investigación. Agradecer a mi mujer Dra. Maialen Fernández de Retana por la paciencia, las horas de ayuda, consejos, cuidados y dedicación. A mis amigos, Lander Jiménez y Jorge Prieto que siempre estuvieron a disposición para colaborar. Son muchos a los que en este breve texto no he podido nombrar, amigos, jugadores, compañeros, etc. de nuevo agradecerles por su tiempo. A todas y cada una de las personas que han confiado en mí y que me han dado ánimos para seguir. A todos… muchas gracias. Sebastián Bernasconi Ferreiro.
1 1. ÍNDICE 1. ÍNDICE .................................................................................................................... 1 2. INTRODUCCIÓN .................................................................................................... 5 3. MARCO TEÓRICO ............................................................................................... 15 3.1 Esquema Corporal ...................................................................................... 15 3.1.1 Esquema Corporal, una perspectiva histórica ........................................ 15 3.1.2 Visión desde la Psicología y las Ciencias Sociales ................................ 17 3.1.3 Una visión Neurofisiológica del Esquema Corporal ................................ 21 3.1.4 Esquema Corporal e Imagen Corporal. ¿Dos conceptos diferentes? ..... 23 3.1.5 Esquema Corporal, una visión integrada ................................................ 25 3.1.6 Esquema Corporal y el Movimiento ........................................................ 29 3.1.7 Esquema Corporal y métodos para evaluarlo ......................................... 31 3.1.8 Esquema Corporal y la necesidad de una evaluación integrada ............ 33 3.2 Actividad Física ........................................................................................... 36 3.2.1 Definición conceptual: Actividad Física, Ejercicio Físico y Deporte ........ 36 3.2.2 El Rugby como Actividad Físico-Deportiva ............................................. 38 3.2.3 Retroalimentación, Actividad Física y Esquema Corporal .................... 399 4. JUSTIFICACIÓN, OBJETIVOS E HIPÓTESIS ..................................................... 45 4.1 Justificación ................................................................................................ 47 4.2 OBJETIVOS ................................................................................................ 49 4.3 HIPÓTESIS ................................................................................................. 50 4.3.1 Hipótesis ................................................................................................. 50 5. MATERIAL Y MÉTODO ........................................................................................ 51
8 corporal es un factor de riesgo para estas patologías 1.Dichos trastornos acarrean un gran peligro para la salud, tanto física como mental de las afectadas, que en casos extremos puede llevar a la muerte 2. Por este motivo el EC enfocado desde una percepción subjetiva de su aspecto físico y la relación con los trastornos de las conductas alimentarias, ha sido ampliamente estudiado desde el ámbito de las ciencias sociales 10, 1. Sin embargo, cuando hablamos de la población masculina son menos los estudios que encontramos, a pesar de que los se triplicaron en el sexo masculino en los últimos 25 años 2. En cuanto a la insatisfacción corporal hay una marcada diferencia entre sexos, observando disturbios distintos en el EC de hombres y de mujeres, 11, 12 encontrándose en la mayoría de los estudios realizados que las jóvenes presentan una mayor insatisfacción respecto a su EC 10 y paralelamente una menor participación en la AF en comparación con el sexo masculino 13. Esto puede deberse a que la presión cultural sobre los modelos de belleza de hombres y mujeres se encuentra claramente diferenciada en la sociedad actual; siendo la delgadez extrema el modelo de belleza femenino, frente al prototipo musculoso en el caso masculino 14, 110 coincidiendo en ambos la repulsa hacia la obesidad, lo que puede llevar a trastornos de la conducta alimentaria 2. Estos ideales de belleza difundidos con gran fuerza por los medios de comunicación social 2, 10 se convierten en referencias difíciles de conseguir, generando en los jóvenes que no cumplen con dicho patrón estético una gran presión 9 ya que la sociedad tiene como uno de sus valores más importantes el culto al cuerpo 16. Es en los medios audiovisuales donde más se difunde estos cánones estereotipados 17, pero no se limita sólo a los medios, el mensaje es tan poderoso que lo podemos encontrar hasta en los juguetes; un ejemplo son los muñecos Ken y Barbie infantiles 15, llevando a los sujetos vulnerables a dichos mensajes a caer en conductas de riesgo para la salud tanto física como mental. Los más conocidos son los trastornos alimentarios, pero no son los únicos trastornos del EC; también se ha asociado con la insatisfacción corporal la práctica de ejercicio físico excesivo 3, como puede ser el caso de los vigorexicos. Por todo esto, no queda del todo claro si la AF tiene un papel positivo o negativo sobre las percepciones del EC 4, ya que cada vez más se observa una práctica de actividad física deportiva relacionada con la insatisfacción corporal y asociada a la distorsión del EC 16; encontrando estudios que han evidenciado una relación negativa entre ciertos tipos de AF y el EC 5, 3, 2, 1. Por esto las
9 investigaciones realizadas sobre el tema deben empezar a diferenciar entre cuales son las AF que sí producen un impacto positivo sobre el EC y cuales orientan su público en la búsqueda de una finalidad estética mucho más preocupada por la imagen que por un concepto de salud 16.En este último supuesto, AF pasaría a ser una herramienta para conseguir un fin estético, dejando de lado los valores que muchas actividades físico-deportivas transmiten a sus participantes. En este trabajo se pretende saber qué impacto tiene sobre el EC la AF que genera la práctica de rugby profesional, comparada con un grupo control. Es importante entender que no todas las AF ni los ejercicios que conllevan las prácticas de determinados deportes tienen el mismo impacto sobre el EC 6a, ya que los objetivos que el propio deporte busque van a incidir en gran medida en el impacto que este tenga sobre el EC 5. Esto queda bastante patente en aquellos deportes donde el peso y la figura del deportista sean importantes, como son la gimnasia rítmica o el culturismo entre otros en los que la práctica puede afectar negativamente al EC 16, 5, 2. Son pocos los deportes donde la diversidad de biotipos sean vistos como una situación positiva y en general un biotipo determinado está asociado a cada deporte, valga como ejemplo la estatura de los jugadores de baloncesto. Por esto el rugby es un AF tan peculiar; ya que en un equipo de rugby encontramos una gran variedad de biotipos y todos ellos válidos, ya que dependiendo de la posición que se ocupe en el campo las características físicas del jugador cambian. Esto podría ser un valor positivo para romper con los prototipos físicos que la sociedad actual pretende imponer y como es propio del rugby dar valor a cada posición, entendiendo que para que un equipo funcione como tal, se necesitan características físicas diferentes. Como vemos el vínculo entre EC y AF presenta una relación ambigua que todavía no ha sido suficientemente investigada 3. Es en este contexto donde este trabajo cobra valor, ya que no hemos encontrado en la bibliografía ningún trabajo que analice qué impacto tiene la AF que surge de la práctica del rugby sobre el EC; yendo más lejos, tampoco hemos encontrado ningún trabajo que compare el EC entre un grupo de personas poco activa físicamente con respecto a deportistas profesionales.
10 El tema del EC ha sido muy abordado por la psicología desde el ámbito estético estudiando mucho las distorsiones que se producen del mismo; fruto de la presión ejercida por la sociedad actual, que impone modelos estéticos unificados y rígidos 2. Pero el EC es un concepto multifacético que abarca mucho más que la visión estética; el EC en un sentido amplio junto a las actitudes frente a la apariencia física, también percibe el volumen, límites y la posición que el cuerpo ocupa en el espacio 17.Este aspecto perceptual del EC ha sido muy poco investigado y está asociado a la precisión que el sujeto tiene de percibir su cuerpo tanto en tamaño de los segmentos, así como en la totalidad del mismo 2, 17. A nivel de las ciencias sociales es muy evidente porque la mayoría de las investigaciones centran sus esfuerzos por obtener información del EC enfocada exclusivamente en el aspecto actitudinal, ya que este aspecto revela las opiniones, comportamientos, emociones que se tienen respecto a su propio cuerpo, usando principalmente cuestionarios para evaluar los niveles de insatisfacción corporal 7 y son las personas que se muestran más insatisfechas las que presentan más Trastornos de la Conducta Alimentaria 1, que es sin duda el tema por el cual más se investiga al EC 1. Desde el análisis anterior es relativamente lógico entender que las ciencias sociales dejen en un segundo plano el componente perceptual del EC ya que este se refiere a la precisión que el sujeto tiene a la hora de medir su cuerpo 7; por otro lado y no menos importante, los métodos de evaluación del aspecto actitudinal son las entrevistas y los cuestionarios auto-administrados 7, que son pruebas muy económicas y que se pueden aplicar fácilmente en grandes poblaciones. Sin embargo cuando hablamos del componente perceptual del EC las pruebas analíticas que se requieren son mucho más complejas, lo que en definitiva se traduce en más dinero, más tiempo y un personal más cualificado a la hora de realizarlas, por tanto es difícil que se pueda investigar a poblaciones grandes. Pero sería un error en este trabajo olvidarnos de la parte perceptiva del EC que está muy vinculada con la propiocepción elemento fundamental en el desarrollo de cualquier AF y desde el área de la educación física la percepción del propio cuerpo es una temática que nunca debe dejarse de lado. Para poner en evidencia la necesidad de realizar un estudio que evalúe el EC desde todas sus dimensiones, tanto actitudinal como perceptiva exponemos el estudio de "Análisis de los Instrumentos de Evaluación de la Imagen Corporal" realizado por F Frota da Rocha, ME Caputo, M Rodrigues y K Josiany, que
11 encontraron un total de 130 protocolos sobre el tema y más del 75% de estos fueron realizados utilizando métodos actitudinales (entrevistas, cuestionarios, selección de figuras, etc. ) en los cuales no sé tomó ninguna medida perceptiva, por lo cual era el paciente a través de sus respuestas la única fuente de información, con ello sabemos, que los resultados obtenidos en todos los casos hablan del componente actitudinal del EC 8, 18. Llama la atención del estudio anterior la cantidad de protocolos existentes para medir el EC evidenciando la falta de consenso que existe sobre este concepto 17, 2, 19 y lo difícil que resulta estudiarlo 10. Por todo lo expuesto anteriormente, este trabajo cobra importancia ya que queda patente la necesidad de aportar más luz sobre la interacción que se genera entre el EC y la AF, sobre todo en el sexo masculino y con una metodología de evaluación integradora que abarque el ámbito perceptivo y actitudinal del EC, orientada a la AF especifica generada en la práctica de rugby profesional. Este es un deporte particular que acepta dentro de un mismo equipo muchos biotipos diferentes y también presenta costumbres sociales integradoras como es el tercer tiempo, que ayuda a la interacción con los compañeros de equipo y los rivales aportando a la práctica del deporte una AF de carácter social.
MARCO TEÓRICO
15 3. MARCO TEÓRICO 3.1 Esquema Corporal 3.1.1 Esquema Corporal, una perspectiva histórica La existencia de una representación mental de nuestro propio cuerpo, empezó con la descripción del miembro fantasma por parte del médico cirujano Francés Ambroise Paré siglo XVI que junto Descartes y Von Hallerfue de los primeros en relatar los trastornos de esta patología 20.El miembro fantasma sigue siendo hasta el día de hoy uno de los ejemplos más claros de la existencia del esquema corporal (EC) 21. Junto al miembro fantasma y a otras patologías de origen neurológico es donde se comienza a gestar la idea de una representación interna de nuestro propio cuerpo siendo en la medicina y más concretamente en la neurología donde surge el interés de muchos autores por estudiar este fenómeno, los primeros en estudiarlo de manera sistemática son los médicos; como Guenioten 1861, Weir Mitchell en 1872, Charcot en 1892, Abbatucci en 1894, Pitres en 1897, Head y Holmes en 1911 y Pick en 1915 7, 21. Muchos de estos autores son imprescindibles a la hora de entender el origen del concepto EC aunque no todos utilizaran el término EC en sus trabajos. Fue el neurólogo Bonnierel primero en usar el término EC en 1893 en su libro sobre el vértigo. El usa el término EC al describir algunas alteraciones de este; como son la que él denomina como "aschemata" que genera sensación de desaparición del propio cuerpo producido tras un daño cerebral 18, 20, 22, 12. Pick (1908) fue el primero que hizo una aproximación neurológica del EC hablando de una imagen espacial del cuerpo que es generada por los estímulos sensitivos primarios 21 al intentar explicar las anomalías en relación a la localización de las partes del propio cuerpo. Como vemos las primeras aproximaciones a la idea del EC surgen de la medicina al describir patologías del sistema nervioso, sobre todo el término EC, es utilizado estudiado por la neurología de principios del siglo XX 23, 2, 24. Pero el
16 primero que aborda y utiliza el término EC de forma continuada es el Ingles Henry Head (1911), 2, 15. Definiendo al EC como un modelo postural que cada persona construye de sí 7, 22, 25, 2, 23. Este modelo postural es una necesidad básica de la persona ya que le permite el moverse en el espacio. Head habla también de que dicho esquema es construido por impulsos sensoriales que nos permiten tener conciencia de nuestra localización 7, 21, 25. El EC se nutre y modifica de los estímulos captados en el medio externo. Por ello, Head nos transmite la idea de la plasticidad del EC 20. Si bien las definiciones que se obtuvieron de los autores del ámbito de la neurología explicaban desde una visión fisiológica el EC, estas definiciones parecían estar huérfanas ya que se olvidaban que el ser humano está siempre interactuando con el ámbito social y emocional. Incluso cuando hablamos de la pérdida de una parte del cuerpo tras una amputación, está pérdida no es meramente anatómica y las disfunciones que esta genera no son solamente el síndrome de miembro fantasma; también encontramos la necesidad de realizar un duelo y una readaptación emocional y social de dicha pérdida 26. Por ello no fue hasta que el psiquiatra Paul Shildler trato ampliamente el EC en 1935 en su libro "Imagen Y Apariencia Del Cuerpo Humano" que dicho término no fue entendido en toda su complejidad 12.Este autor habla indistintamente EC o Imagen corporal usándolos como sinónimos mostrando así su afán por unificar conceptos y reunir varias acepciones que hasta el día de hoy encontramos para hablar del EC, defendiendo así la existencia de un fenómeno único multidimensional que no solo pertenece a la esfera orgánica sino también a la psicológica y sociológica 20, 25. A su vez introduce aspectos mentales sociales y afectivos, acercando este concepto al campo del psicoanálisis, incluyendo más patologías como la esquizofrenia entre otros como trastornos del EC 25. Al igual que Head dio importancia a la interacción del medio con el EC y como este se modificaba con dicha interacción pero agregó el componente emocional como parte importante de esta relación con el medio. Shildler insiste en que nuestras experiencias psicológicas están en nuestra interpretación del cuerpo y por tanto influye en nuestra fisiología con lo cual son inseparables 25. En definitiva dice que somos una personalidad que experimenta percepciones 27 y con estas percepciones subjetivas construimos un EC propio y único lleno de nuestras emociones, experiencias y expectativas que en definitiva va interferir en qué
17 sensaciones priorizamos; por lo que lo emocional va a influir en la construcción del esquema 25. Shildler no solo manifiesta la importancia de nuestras experiencias previas deseos y aspiraciones en el EC también se refiere a la relación con los otros en definitiva con la sociedad, destacando que nuestro propio EC se construye a través del intercambio que tenemos con otras personas 20. El EC como bien describió Shildler está presente en la vida cotidiana y estrechamente relacionada con el movimiento que alimenta a través del intento del ensayo error. Moverse es una fuente inagotable de sensaciones que alimenta y modifica el EC 25.Encontramos aquí según el autor una relación de retroalimentación, ya que el EC es imprescindible para moverse y el movimiento genera las sensaciones que van a alimentar y modificar el EC. Vemos que Shildler nos presenta un EC como una representación mental plástica propia de cada sujeto, que presenta una base neurológica construida por las sensaciones; que a su vez son influenciadas por las emociones, las experiencias psicológicas personales y las interrelaciones sociales 7. Esta definición de un EC multidimensional planteada por Shildler sigue vigente al día de hoy y se considera una visión integradora compartida por muchos autores a la cual nos sumamos. 3.1.2 Visión desde la Psicología y las Ciencias Sociales A pesar que el concepto de EC tuvo su origen en la neurología, es Paul Schilder quien introduce el componente afectivo y social en la definición 7. Es a partir de este autor que el EC se incorpora al campo de las ciencias sociales; dando una definición mucho más amplia que aumenta la complejidad del término, teniendo en consideración que el EC lo construye a través del "yo" 8. Continuando con esa idea Schilder describe la existencia de una personalidad que percibe 27. Cabe agregar que el EC no es meramente fisiológico, su construcción está condicionada por una historia personal, por ideologías y lleno de creencias culturales 3, 28, por lo que queda claro su relación con la psicología 22.
24 15,usando Esquema Corporal (EC) para lo biológico 49, concepto más allegado a la neurología; e Imagen Corporal (IC) para todo lo vinculado a lo afectivo y comportamental, mas asociado a la psicología 25, 8, 20, 49, considerando la relación entre ambos como complementaria 49. Los que defienden la separación de los términos en dos acepciones afirman que el EC se refiere a un ámbito biológico e involuntario que se fundamenta en la neurofisiología, orientado fundamentalmente a las respuestas motoras 15; a diferencia de la IC que es de índole personal y que está relacionada con los afectos, valores, historia personal y rodeada de un mundo simbólico 25. En referencia a lo anterior, se define al EC como una organización neurológica de las diversas partes del cuerpo que cobraran más o menos relevancia dependiendo del número de aferencias sensoriales, permitiendo la conciencia y la adaptación del cuerpo ante diferentes situaciones 8, 20, generando conciencia de la posición espacial de sus partes 49. La IC son las vivencias que se construyen respecto del EC, vinculadas al mundo de lo afectivo histórico personal y sociocultural 8, que en definitiva son una evaluación subjetiva del yo físico 28 y del aspecto corporal, esto ha hecho que sea muy estudiada por los trastornos de las conductas alimentarias en las ciencias sociales 1, 10. Los autores que se inclinan por la separación de términos ven en el EC el substrato biológico donde se crea la IC 54. Con lo que en el EC encontraríamos las abstracciones de las vivencias del cuerpo tales como la anchura, la profundidad y la noción de tiempo; en cambio en la IC es una representación interna de las propiedades del cuerpo tales como la apariencia 55, es una construcción subjetiva de vivencias interpersonales y lo emocional 54. Por lo que el EC estaría más relacionado con acciones inconscientes y en la captación de sensaciones propioceptivas que permitan guiar las acciones 22, 49, 55, 15 de forma adecuada ajustando temporo-espacialmente al cuerpo anatómico a las nuevas situaciones 55. En cuanto la IC estaría vinculada al plano cognitivo, más consiente, donde encontramos un sistema complejo donde se relaciona las percepciones, creencias y actitudes 7, 15. Son muchos los teóricos que defienden al igual que Le Boulch (1987) que se trata de la visión del mismo fenómeno desde dos perspectivas diferentes una psicológica y otra fisiológica 8, 25. Esta separación en 2 conceptos es artificial, ya que la IC Y el EC son aspectos no divisibles de un mismo fenómeno 25.
25 Schilder (1935), que es quien dio origen al concepto moderno de EC 46, 25; usaba indistintamente el término Imagen Corporal y Esquema Corporal 25. Según este mismo autor las experiencias fisiológicas inevitablemente, forman parte de nuestra psicología; al igual que nuestras experiencias psicológicas están en nuestra percepción del cuerpo 25. Las diferentes áreas de la ciencia colocan sus esfuerzos en arrojar luz a aquellos aspectos del EC que más afines a su campo de estudio estén. Por ello, tienden a fijarse y resaltar las características de dicho fenómeno que desde su paradigma observan como más importantes; dando desde las ciencias sociales y la psicología mucha importancia a la interacción que hay entre el cuerpo desde lo social, histórico y afectivo prefiriendo usar el término IC en sus trabajos de investigación 17. En contrapartida, las ciencias más orientadas a la fisiología realizan una descripción del EC desde una mirada funcional y biológica. Pero ambos están describiendo partes fundamentales de un mismo fenómeno complejo. Ambas formas de interpretar el EC son sumamente necesarias y se complementan mutuamente, para poder entender le EC en toda su dimensión. Separar los conceptos seria como tener una visión incompleta del fenómeno. Si el ser integral y el concepto de cuerpo es solo uno, es una paradoja que se separe una misma realidad en dos términos, da igual la nomenclatura que se quiera usar EC o IC, el concepto es único 20. Atendiendo a la complejidad del EC esta tesis lo evalúa usando varias pruebas intentando abarcar el fenómeno en todas sus áreas. 3.1.5 Esquema Corporal, una visión integrada Para poder comprender al EC en toda su complejidad tenemos que tomar una visión multidisciplinaria 32, 5, que incluya lo fisiológico, lo sociológico, lo psicológico 34, filosófico ya que todos estos ámbitos del conocimiento han contribuido para la construcción del concepto actual del EC 32. Si dejáramos fuera cualquiera de estas áreas del conocimiento tendríamos una visión parcial de un fenómeno complejo. Hechas las consideraciones anteriores, el área de asociación terciaria que es el EC; procesa, maneja y asocia la información propioceptivas y esteroceptivas 56, que entran a través de las vías aferentes captadas por las vías primarias, procesadas por las secundarias e integradas en el EC, donde se forman Imágenes mentales que permiten elaborar estrategias comportamentales 49. Para comprender mejor este proceso complejo recurriremos a parte de la teoría dada por Damasio (1994), 57, 25; este autor habla de imágenes mentales, pero en un
26 sentido amplio del término imagen, para denominar las representaciones mentales que pueden ser formadas de cualquiera de los tipos de sensibilidad pudiendo ser imágenes olfativas, auditivas, visuales entre otras57. Estas imágenes son un intento de réplica de las conexiones neuronales que evocan dicha imagen 25, en definitiva es la estimulación de un grupo de neuronas topográficamente organizadas que su sinapsis recrea una sensación, situación u objeto que en el pasado y a través del aprendizaje creo las interconexiones neuronales que guardan su significado para nosotros 57, 25 Por tanto, las imágenes son la reconstrucciones de patrones neuronales que se estimulan cada vez que se tiene un recuerdo 25. Esas imágenes son construcciones subjetivas y vinculadas a la experiencia; por ello cada individuo tendrá sus imágenes exclusivas 25. Para Damasio las representaciones mentales se vuelven imágenes cuando se relacionan al “yo”, este las cargas de emociones y son nuestras referencias; es nuestra visión de la realidad 25. Las representaciones neurales son la base del reconocimiento de las aferencias sensitivas, es a través de estos circuitos neurológicos que se forman con el aprendizaje, que somos capaces de interpretar los estímulos que conforman la realidad que nos rodea 57. Los circuitos son modificables por medio de las experiencias continuadas 57. Para poder funcionar correctamente el cerebro necesita un equilibrio entre la ductilidad y la experiencia 57; estas serán la base de lo que Damasio denomina marcadores somáticos ya que marcan la sensación en negativas o positivas vinculándolas a las experiencias y que generará una predicción de futuro 57, dependiendo si el marcador somático es negativo o positivo el cuerpo tomará una actitud u otra. Existe una tendencia innata a buscar el placer y a escapar del dolor 57. Las experiencias vividas pueden ser agradables o desagradables. Las agradables potenciarán las acciones que las produjeron y por el contrario se inhibirán las acciones que tengan consecuencias desagradables. Por lo que se puede afirmar que el EC se forma con la personalidad y sus experiencias, siendo el resultado de ensayos y errores que el sujeto tuvo al interactuar con el mundo 25, 29. De estas experiencias, las vividas en la infancia, tienen un impacto mayor en el EC 25. Todas nuestras experiencias acaban conformando el EC; las vividas en nuestro desarrollo adquieren más importancia, pero sobre esta, cual capas, se van colocando todas las vivencias 31. Por ello se puede afirmar, al igual que lo hizo Schilder (1999), que el EC se modifica con cada movimiento 25, ya que este generara nuevas experiencias que forman representaciones mentales, que
27 sumadas a las anteriores modificaran el EC adecuándolo constantemente al espacio en el que se habita 37. Las experiencias se producen en un entorno sociocultural e histórico que nos influye en las interpretaciones de las mismas. Por ello, no podemos olvidarnos que la experiencia de nuestro EC, está íntimamente relacionada con el cuerpo de los otros 34. Esta interrelación con los demás nos da placer, construyendo las experiencias que van a formar el EC. Es a través de nuestra vida social cuando formamos el esquema 31.Este factor social no debe ser infravalorado, ya que como podemos observar cuando existe la perdida de una mama los problemas no solo se dan desde el ámbito fisiológico al percibir sensaciones fantasmas; hay una vivencia de duelo y perdida de su parte amputada26. Yendo más lejos, junto con la distorsión del EC, las mujeres experimentan una pérdida de su feminidad ya que las mamas son para la construcción del cuerpo de la mujer símbolo de su femineidad 26. Queda claro por tanto, que las partes del cuerpo no solo tienen una representación meramente fisiológica, sino también una significación social. Como sabemos la mama no es un órgano vital pero presenta un significado subjetivo y social tan importante que su pérdida genera una gran distorsión del EC 26. La mama para la mujer y para la sociedad simboliza belleza, sexualidad y maternidad 26. Parece claro que nuestras partes del cuerpo no solo están representadas de una manera fisiológica, sino también psicológica y emocional. Los significados que estas partes del propio cuerpo tienen para cada persona no guardan relación con la funcionalidad ni con el espacio físico que ocupan, lo más importante es la significación que para cada uno tiene y las consecuencias sociales que acarrea dicha perdida. Vemos que en el EC están presentes, los afectos, los valores, la historia personal, las creencias socioculturales; en un cuerpo que más que fisiológico es simbólico 25. Al mismo tiempo vemos que esta construcción del esquema nunca termina, porque el intercambio con el medio-ambiente y con los otros es algo que nunca acaba 31, 17. El EC está en constante construcción que se ve acentuada por el placer o el dolor 32. El mundo externo es cambiante y dependerá de la cantidad y variedad de experiencias que tengamos, la cantidad y variedad de estímulos sensoriales que recibimos. Esto obliga a que el EC sea plástico y capaz de asimilar y adaptarse a las nuevas experiencias subjetivas tanto sensoriales, motoras, como psíquicas 46.
28 La plasticidad no solo se refiere a la hora de incorporar nuevos estímulos que modifican el EC, este es plástico ya que es capaz de incorporar como propios a objetos que no forman parte del cuerpo 29, 34, 25, 31, 52 con la finalidad de alcanzar objetivos 55 que sin dichas herramientas serían más difíciles de alcanzar o no serían posibles. El ejemplo más claro de esto, es el extremo del bastón de un ciego; la sensibilidad no se ve confinada a la mano que sujeta el elemento, el invidente es capaz de sentir la parte final del bastón por lo que incorpora este objeto a su esquema 29. Esto sucede con elementos que usamos de manera cotidiana y el uso frecuente hace que sean incorporados como parte de nosotros mismos y en definitiva formando parte de nuestro EC. El Esquema no es una estructura fija, ya que aparte de encontrarse en permanente cambio, es capaz de dilatarse usando la plasticidad neuronal que permite la incorporación como parte del esquema a los instrumentos 52, que participan en determinadas tareas de nuestra vida, y cambiando nuestra relación con el entorno 29. Por consiguiente, la representación del cuerpo no se encuentra limitada por los límites físicos, sino que es capaz de incorporar la ropa y accesorios que nos colocamos 47. De hecho el uso de ropa, joyas y maquillaje diferentes a lo habitual, es lo que puede romper con la rigidez del EC buscando una transformación 34, que muchas veces acarrea consigo un cambio en los movimientos e inclusive en la postura. Por consiguiente estamos construyendo y modificando constante mente el esquema de nuestro cuerpo, expandiéndolo con objetos, y contrayéndolo, generando nuevos significados en relaciones con el mundo y con los demás 34. El EC está tan vivo como lo estamos nosotros. Para comenzar a dar forma desde una perspectiva integradora del EC debemos intentar unificar varios conceptos que se han ido desarrollando a lo largo de este trabajo .El EC es un área de integración terciaria, que usa imágenes mentales creadas por la acumulación de experiencias sensitivas, cargadas de una significación emocional, subjetiva; para dar significado a nuevas sensaciones con la cual crea una predicción futura, que el sujeto usa para generar una respuesta motora adecuada al deseo de modificar el ambiente en su búsqueda de placer. Dicho placer está muy relacionado con las interacciones con los demás y por esto, sujeto a una sociedad y cultura que marca los valores asociados al éxito. Son estos parámetros socioculturales que hacen que el sujeto se sienta integrado en la sociedad y por ello más adaptado al medio; esto retroalimenta positivamente las imágenes mentales que tuvieron éxito, reforzando las conexiones neuronales
29 dentro del EC y fortaleciendo determinados patrones de conducta e inhibiendo otros, en una interacción con el ambiente que nunca termina. 3.1.6 Esquema Corporal y el Movimiento Henry Head (1911) manifiesta que el EC es una necesidad básica para poder moverse y orientarse en el espacio adecuadamente 7. El EC es tan importante para el movimiento, como este lo es para la construcción de dicho Esquema 8, 25, 49, y esa retroalimentación permanente se da por la interacción con el medio 37. El movimiento no solo relaciona al sujeto con el medio, también permite experimentar los límites y las posibilidades de nuestro propio cuerpo 34. Cuando se realiza alguna acción esta produce información aferente de los receptores sensitivos y esa información es la que alimenta el EC 23, este es plástico lo que le permite modificarse con las experiencias 49. El movimiento surge de la necesidad de actuar en el medio y la acción tiene muchas veces una intención inicial 33 y una consecuencia final. Si la consecuencia fue la esperada, este movimiento se va a guardar como un patrón motor exitoso y ante una situación similar será repetido. Por ello el patrón motor será asociado a las sensaciones sensitivas que lo desencadenó y a la experiencia emocional que dicho movimiento consiguió 8. El EC es una zona de asociación y lo que asocia en definitiva, son las sensaciones con las experiencias anteriores en forma de emociones, que van a dar como consecuencia una respuesta motora, encontrando una relación inseparable entre movimiento, emociones y el EC 25. Schilder (1980) expresó claramente la idea de que el EC está volcado en la actividad motora y solamente se revela por el movimiento, estando al servicio de este 27, 23. La relación entre ambos es tan estrecha que es imposible entender el uno sin el otro. Luria (1980) se refiere que el cerebro no piensa en músculos sino en movimientos 27. Queda claro que dividir el plan motor del EC donde se genera, es solo una división necesaria pero poco natural que realizamos para comprender mejor el proceso; ya que ambos son parte de una retroalimentación constante. El proceso que nos lleva a dicho movimiento en el cual el EC es fundamental, comienza con las aferencias sensitivas. De estas sensaciones cabe destacar las propioceptivas; ya que nos permite saber dónde están localizadas las diferentes partes del cuerpo, sin el uso de la visión 8, 27. Esto es fundamental para conocer la posición de partida del cuerpo y mantener un control de la postura 8 que permita al sujeto actuar 34, la información resultante acto motor volverán al EC por medio de
30 las vías aferentes actualizando así el mapa cortical 56.Esta propiocepción es considerada primordial en la construcción del EC 47, 27; ya que genera aferencias que provienen de nuestro propio cuerpo, a diferencias de las visuales que nos da información tanto de nuestro propio cuerpo, como del de los otros. Por ello la propiocepción permite colocar los límites del EC con respecto a lo exterior 48. Contribuyendo a que el individuo tenga una mejor idea de su posición espacial 48. En consecuencia la propiocepción ocupa un papel muy importante en la construcción del EC y sobre todo a la hora de saber la posición espacial que permita los movimientos 49. El EC es una zona de integración terciaria que recibe aferencias multisensoriales y todas ellas van a ser responsables de la elaboración de estrategias comportamentales 8 que definirán un plan motor 18, 23. Para que un movimiento pueda ser ejecutado el EC necesita saber la posición del cuerpo en el espacio, que consigue a través de aferencias propioceptivas, vestibulares y luego las sensaciones somatosensoriales y visuales que aportan más información; todas las aferencias serán interpretadas, permitiendo la consecución de la acción 18, 47. Para comprender mejor EC debemos enfatizar que el movimiento es la expresión del “ser” en su integridad y en la constante búsqueda de adaptarse al medio externo 33, 27, por ello el movimiento estará lleno de significados subjetivos. El sujeto genera a través del movimiento una simbiosis con el mundo 29. El EC es una construcción individual, inseparable de la personalidad 8 y por tanto se puede decir que vamos a generar estructuras motoras que irán de acuerdo con nuestros hábitos y experiencias personales 27. Los movimientos de cada sujeto serán tan personales y subjetivos como es la construcción del propio esquema y estos estarán llenos de las creencias cultura y experiencias del individuo, valores e historia personal expresadas en los movimientos 49. El acto motor es una combinación de pensamientos y emociones 8, y esta guiado por necesidades afectivas y fisiológicas 25 y las consecuencias de dicho movimiento modificaran el EC. Por tanto el EC va a imprimir características en el movimiento del sujeto, y es el propio movimiento quien va a modificar el Esquema. Sobre la base de las consideraciones anteriores, se puede suponer, que cuantas más experiencias motoras se generen, más interacciones habrá con el medio y por ello el caudal de información que recibe el EC es mayor 48, 25. Por lo que el movimiento tendría una repercusión directa en el EC; pero esta influencia no es de momento clara 48. La AF es una fuente de acciones motoras que permite al
31 sujeto interactuar con el medio y con ello modificar el EC. Encontrar fundamentos científicos que clarifiquen dicha relación es el objetivo de nuestro trabajo. 3.1.7 Esquema Corporal y métodos para evaluarlo Al igual que la definición del EC no está consensuada 25 y encontramos varios abordajes sobre el tema, a la hora de evaluarlo nos sucede lo mismo 24. El volumen más grande de investigaciones respecto a EC se centran en los trastornos de la conducta alimentaria 24, de aquí nacen la mayoría de las herramientas que encontramos hoy para evaluar el EC, estos trabajos en su mayoría pertenecen al entorno de la psicología sobre todo del estudio de la bulimia y la anorexia 8. Es para poder entender cómo se afecta el EC en estos trastornos alimentarios y poder encontrar justificación teórica a los métodos de tratamiento, que aparecen los diferentes abordajes de evaluación del EC 8 que van desde lo más simple, como son los cuestionarios o el auto retrato; hasta análisis computarizados 8, 18.En los trabajos de los trastornos alimentarios surgen dos teorías los que defienden que a los desórdenes del comportamiento le precede una distorsión perceptiva y los que defienden que la distorsión perceptiva no es exclusiva de los desórdenes alimentarios y la trasladan a toda la población femenina 43. Estos dos enfoques son muy significativos, porque difieren mucho a la hora de evaluar el EC 43. Los que defienden que la bulimia y la anorexia son patologías de tipo actitudinales van a enfocar sus estudios en cuáles son los comportamientos, actitudes y emociones que presenta el sujeto frente al cuerpo, usando como herramienta fundamental cuestionarios, entrevistas y escalas con el fin de evaluar la dimensión actitudinal 43. Los que se suman a esta forma de evaluar el EC consideran como válidos algunos estudios que demostraron que el componente perceptivo se ve alterado de igual manera en mujeres con trastornos alimentarios y en mujeres de grupos control. Por el contrario los que defienden que los trastornos alimentarios son precedidos por una distorsión de las dimensiones del cuerpo, buscan formas para evaluar los problemas de percepción que acompañan a dichos trastornos 43, usando métodos como puntos en una hoja de papel o distorsiones de la imagen con videos o computarizados, para luego compararla con las dimensiones reales obteniendo así una diferencia objetiva de tipo numérica, entre el cuerpo real y el percibido 43. La mayoría de los investigadores que estudian la afectación del EC en los trastornos alimentarios optan por hacerlo desde estudios actitudinales y se
32 encuentran pocos estudios del EC que tengan un enfoque perceptivo 43. A pesar que todos los autores coinciden en que el EC es una construcción multidimensional 58 y en la importancia que este tiene para interrelacionarnos con el mundo a través de la función perceptiva; a la hora de hacer los planteamientos metodológicos no incluyen los test que se utilizan para la evaluación del componente perceptivo, los cuales requieren más inversión, medios, espacio, restringiendo el número de personas que se pueden incluir en los trabajos 43. Por ello, encontramos que la mayoría de las investigaciones sobre el EC que vienen del área social utilizan mucho la valoración actitudinal a través de cuestionarios auto aplicables que permiten realizar estudios con grandes muestras y con muy bajo coste 43, 58. Pasemos a analizar por separado que pretende cada método de análisis del EC. La dimensión perceptiva trata de verificar como el sujeto percibe su tamaño, forma, de sus partes o de la totalidad del cuerpo; para luego compararlas con sus proporciones reales 7, 24, 17. Para lograr esto encontramos varios enfoques diferentes; algunos test lo hacen a través de la manipulación de imágenes tanto videos como fotos 18; otros pidiéndole al sujeto que estime cuánto mide una parte concreta de su cuerpo, están también los que incluyen la percepción del cuerpo entero 43, encontrándonos también métodos que usan la visión y otros lo hacen con ojos vendados. Estos métodos se pueden dividir básicamente en dos, unos que miden la discordancia de las partes del cuerpo, usando algún calibrador para dar una medida estimada y se la compara con la medida real; los segundos son los métodos de estimación global, donde se altera el cuerpo mediante procedimientos diversos, calculando luego la discrepancia entre la imagen alterada y la real 17.Estos métodos nos permiten obtener un valor numérico estadístico 8, que surge de la discrepancia entre la percepción y la realidad 18. En cambio la dimensión actitudinal nos da datos subjetivos de como el sujeto se percibe a si mismo evaluando los comportamientos, emociones y conocimientos que el individuo posee respecto a su propio cuerpo 7, 8, 48, 18, 17. Enfocados sobre todo a aspectos psicológicos como puede ser la insatisfacción corporal, que según algunos autores no está relacionado con la percepción inadecuada del cuerpo 8. Los cuestionarios, entrevistas suelen estar subdivididos por aspectos que formen parte de la construcción del EC tales como la autoestima, conciencia corporal entre otros 25. Como vemos hay muchos instrumentos y muy diversos para evaluar el EC, esto que podría verse como una ventaja, en realidad muestra la complejidad del tema y la multitud de enfoques que del mismo cabe. Vemos que no existe un
33 protocolo ni hay un consenso de cuáles son las mejores herramientas para la evaluación del asunto 18.En un estudio realizado por Morgado FFR, Ferreira MEC, Andrade MRM, Segheto K Jen el que se analizaron los instrumentos de evaluación del EC encontraron 130 protocolos diferentes 59. Lo que nos demuestra la falta de consenso que existe y la necesidad de crear protocolos de evaluación 59. Este mismo estudio deja claro que casi el 70 por ciento de los estudios usaron métodos que medían la dimensión actitudinal, siendo el método más utilizado el cuestionario seguido muy de cerca por las entrevistas 59. La conclusión de dicho estudio es la necesidad de generar protocolos comunes para poder llegar a conclusiones validas en los estudios del EC sobre todo cuando esta se vincula a la AF 59. 3.1.8 Esquema Corporal y la necesidad de una evaluación integrada Ya se manifestó anteriormente que no hay consistencia en la definición del EC 22, 24, esto conlleva a la falta de protocolos consensuados para evaluarlo 59. Como hemos expuesto en los puntos anteriores de este trabajo, tomamos una definición amplia del EC que procura integrar todas las perspectivas buscando una definición multidimensional 32, 58, 17, 24 y la evaluación del esquema debe abarcar todas las dimensiones que este posee 17. Según los autores dividen el tema en un número variable de dimensiones; habiendo un cierto consenso en la existencia de dos, la primera es la perceptiva orientada a la precisión que tiene el sujeto de estimar el tamaño de su cuerpo o partes de este 17, 2. En segundo término esta la esfera actitudinal que se enfoca esencialmente a las opiniones, actitudes, creencias, sentimientos y satisfacción del propio cuerpo en su totalidad o de sus partes 17, 2. Es importante realizar un estudio que integre también las dimensiones que este fenómeno presenta, respecto a las distintas áreas de la ciencia, la psicológica, la sociológica y la fisiológica 34.Pero el solo hecho de dar una definición amplia no es suficiente si a la hora de evaluar dicho esquema no se busca hacerlo de la misma manera. Si bien encontramos una cantidad importante de trabajos que hablan del EC, cuando realizamos una lectura crítica de estos vemos que la gran mayoría usan una metodología de recolección de datos basada en cuestionarios y entrevistas 12, siendo muy pocos los que incluyen instrumentos para medir los parámetros perceptivos 43. Si a esto sumamos que gran parte de los trabajos que se realizan sobre el EC se centran en patologías alimentarias 43. Siendo pocos los trabajos enfocados a la población normal 35 y aún menos los que investigan la relación que
40 estudios; debido a que la mayoría de los trabajos en el área utilizan herramientas actitudinales, olvidándose de las pruebas perceptivas. Es razonable pensar que no todas las AF van a tener el mismo impacto en sus participantes, quedando claro que aquellas que su práctica son motivadas por razones estéticas, donde la salud pasa a un segundo plano 16, 44, 90, 42,van a generar un EC negativo. Esto también sucede en los deportes donde el peso o la figura corporal son muy importantes en el desempeño de la disciplina, como puede ser el culturismo, la gimnasia rítmica 16, 5 entre otros. Estos deportistas se ven sometidos a una gran presión por parte del entorno y por la consecución de logros 16, esto los hace propensos a adoptar conductas de riesgo pudiendo padecer trastornos de la conducta alimentaria 1. Pero si la AF es recreacional, suele tener un efecto positivo para el EC 5. Al mismo tiempo debemos tener en cuenta que el propio terminó AF incluye muchísimas actividades y es posible pensar que no todas estas actividades tienen el mismo impacto sobre el EC, el impacto será positivo o negativo dependiendo de la AF realizada, de los factores que motivan la práctica y de la psicología del individuo 5, 90.Camacho, M.J., Fernández, E., Rodríguez, M. (2006) hicieron un estudio con 455 chicas adolescentes, de la Comunidad Autónoma de Madrid, evaluando a través de herramientas actitudinales, el impacto de las diferentes prácticas de AF en el EC; llegando a la conclusión que el tipo de modalidad AF, se relaciona significativamente con el impacto que tiene sobre el EC 61, proponiendo según los datos que obtuvieron, que AF centradas en la apariencia física como puede ser el fitness, se relacionan con un EC más devaluado. Mientras que la práctica de deporte organizado se asocia con EC más saludable. Es interesante recalcar que este estudio uso Body Shape Questionnaire (BSQ), 61, que es el mismo cuestionario que usaremos en este trabajo para analizar el EC desde un ámbito actitudinal. Esta evaluación actitudinal pertenece al ámbito del desarrollo del EC mas asociado a lo social, psicológico y por ello está relacionado con AF que suelen rodear al deporte, pero no son parte de los entrenamientos, ni de los partidos, sino se ven más en la interrelación de los atletas entre si y las actividades sociales que del deporte derivan. Este es un ámbito de construcción del EC fundamental, ya que como sabemos tiene un componente social muy importante, donde los amigos forman parte de dicha construcción 10, convirtiendo a los pares en referentes importantes, generando un espacio donde se comparten creencias, valores y comportamientos 91. Por esto se afirma que la práctica de AF grupales
41 tales como deportes mejora la vida social 1, ayudando al desarrollo de la percepción del propio cuerpo, la personalidad junto con el EC 28. Con lo anteriormente formulado parece prudente afirmar que no toda AF tiene el mismo impacto en el EC; por ello el presente estudio se propone averiguar si la actividad física realizada por los jugadores de rugby profesionales tiene un impacto positivo en el EC, siempre evaluado desde una perspectiva integradora tanto actitudinal como perceptiva. Es el análisis de este componente perceptivo del EC donde la cantidad de trabajos encontrados es escasa, consideramos que es necesaria la valoración del componente perceptivo ya que si algo tienen en común todas las actividades físicas es el movimiento y el vínculo que existe entre el movimiento y el EC, es un consenso. Por ello, analizar la relación del movimiento y EC es esencial. Encontrando una relación entre ambos de ida y vuelta ya que el movimiento, genera las experiencias sensitivas que forman y modifican el EC y es este esquema que nos informa de la relación espacial de las diversas partes del cuerpo; y que es esencial para producir movimientos eficientes, 32 coordinados y coherentes con nuestras intenciones y necesidades 8. Al mismo tiempo es imposible separar la actividad del ser que lo ejerce, hay una relación indivisible entre EC movimiento y emociones 32. En todo movimiento hay un sujeto que siente y se expresa en una interrelación con el mundo que a su vez le genera experiencias y aprendizajes 32. Todo acto motor intencionado se realiza con un objetivo 33, la consecución o no de dicho objetivo genera una experiencia subjetiva 27,que se va a asociar en el EC con la información sensorial del movimiento, permitiendo repetir o no el acto motor, en función del éxito que tuvo en conseguir el resultado deseado. Siendo fundamental para la construcción del EC la información propioceptiva, ya que permite la concesión de las secuencias correctas de movimientos 18. Del mismo modo las sensaciones propioceptivas nos permiten conocer la posición espacial del cuerpo sin la necesidad de usar la visión 8. Este conocimiento respecto a la posición espacial que nos brinda la propiocepción, junto a otras informaciones perceptuales del cuerpo, durante el movimiento es esencial 47, 49. Por ello, la propiocepción destaca en la construcción del EC, ya que nos brinda la información necesaria para situar el cuerpo y sus partes en el espacio 48. Cuanto más preciso sea nuestro conocimiento de la situación espacial del cuerpo, más exacto será el movimiento. Sabiendo la importancia de la propiocepción podríamos pensar que
42 practicar ejercicio físico habitualmente genera más experiencia sensorial propioceptiva, haciendo que el EC sea más preciso a la hora de conocer la posición espacial del cuerpo 7. Esto se vería más acentuado en atletas de alto rendimiento donde la precisión es un factor decisivo. Con el fin de evaluar la propiocepción y ya que no encontramos en la bibliografía sobre el tema ninguna prueba desarrollada para ello, se propone la prueba de Percepción angular del miembro superior. Con esta prueba se pretende analizar el nivel de conocimiento que tiene el sujeto de su miembro superior en el espacio. Esperando encontrar niveles más altos de precisión al identificar la posición angular del miembro superior, en los profesionales del rugby frente al grupo control. Los deportistas profesionales dedican gran parte de su tiempo a realizar ejercicios físicos, entrenar las valencias y habilidades propias del deporte que practican por ello se ven sometidos a multiplicidad de movimientos, desarrollando más efectivamente el EC 32. Cuando se compite en los niveles más altos de cualquier disciplina deportiva las exigencias son máximas y esto lleva al atleta a conocer con mayor claridad los límites de sus habilidades físicas y de sus características personales 32. Cuando hablamos de la práctica de un deporte se desarrollan otros conceptos que también forman parte del EC como son los conceptos de masa, tiempo y espacio 54. Al mismo tiempo que el moverse es fundamental para construir y diferenciar los límites de nuestro cuerpo que pertenece al espacio propioceptivo, es decir, lo que sentimos como propio y lo que es externo 46, que es captado a través de los sentidos exteroceptivos fundamentalmente la visión. Es entonces lógico creer que las personas que practican deportes en altos niveles competitivos generan un círculo virtuoso. Que cuanto más AF mayor el número de experiencias motoras vivenciadas. Ello conlleva que la gran variedad de movimientos realizados durante el deporte y en los entrenamientos generan una activación sensoriomotora junto con una coordinación motora y una mejora en la percepción espacial. Es para valorar esa supuesta mejora en la percepción espacial que realizamos la prueba del Image Marking Procedure (IMP) que valora la capacidad del sujeto de proyectarse en el espacio 8, 18, al recibir estímulos exteroceptivos 56, con ausencia de visión; estimando sus dimensiones corporales para luego compararlas con las reales y con ello calcular el grado de distorsión del EC 62.Cabría esperar que los sujetos que realizan más AF presenten mejor capacidad para conocer sus dimensiones corporales. Esto no es otra cosa que el espacio que creemos ocupar
43 en el entorno. Seria esperable que el aumento de las aferencias propioceptivas originadas por los movimientos en el sistema musculo esquelético que se producen con el aumento de la AF del rugby, mantengan más actualizado el mapa cortical 56. Todo esto llevaría a un mejor desempeño motor 18, en una influencia reciproca de mejora, entre el movimiento y el EC que nunca termina 25.
JUSTIFICACIÓN, OBJETIVOS E HIPÓTESIS
47 4. JUSTIFICACIÓN, OBJETIVOS E HIPÓTESIS 4.1 Justificación En mis más de 10 años de experiencia como profesor de Educación Física, me ha tocado trabajar en muchos ámbitos de esta profesión. Los primeros trabajos que realicé estuvieron vinculados al mundo del fitness y como personal trainer, posteriormente fui docente impartiendo clases de surf y natación para niños, hasta llegar a la preparación física de un equipo de rugby profesional de máxima categoría. Todos estos trabajos me hicieron ver que la actividad física (AF), el ejercicio físico y el deporte tienen muchas formas de ser vividas, entendidas y practicadas. Estos distintos enfoques que se le puede dar a dichas actividades hacen que las vivencias, objetivos y expectativas que colocamos en ellas varíen en cada individuo. Por esto no solo es importante la AF que se practique sino el significado que cada individuo busca en dicha práctica, siendo necesario hacer entender a nuestros alumnos que ni toda práctica de AF es saludable, ni que todas las actividades físico deportivas que se realizan, tienen los mismos beneficios y que encontrar placer en su práctica tiene que ser una búsqueda basada en la experiencia previa y en las necesidades individuales. Pero poder orientar en este sentido a nuestros alumnos es una misión muy complicada, ya que no paramos de escuchar en los medios de comunicación sobre los beneficios que tiene la realización de actividades físico-deportivas, pero estas actividades no siempre tienen un impacto positivo 36, 11, 75, 15. Son constantes las “informaciones” acerca de la vida de los deportistas, destacando mucho sus logros económicos y sentimentales, que se venden, como modelos a imitar. Todo ello conlleva asociar a la práctica de AF y sobre todo de deporte, muchos conceptos y, valores que, en mi humilde opinión, poco tienen que ver con la AF deportiva, mezclando aspectos tales como éxito, dinero y reconocimiento social 5, 28, 91 con otros relacionados con la salud. Sin embargo, muchos de los que nos dedicamos a esto y hemos trabajado con deportistas amateurs sabemos que no los mueve, ni el éxito, ni el dinero, porque lo
48 que encuentran en su camino es más bien esfuerzo y gasto económico unido eso sí, a satisfacciones personales más que sociales. Sumado a estos conceptos desvirtuados de la AF deportiva aparece el fuerte vínculo que se está creando entre la AF y la estética, donde la AF pasa a ser una herramienta necesaria para conseguir un objetivo estético 1, 2, 10, 36, 91, y es en este tipo de AF donde con frecuencia encontramos que el vínculo entre AF-salud se rompe y aparecen conductas de riesgo1, 2, 11, 44, 90, 91, 42.. Por eso, cada vez es necesario comprender más que no toda la AF tiene el mismo efecto y que no todos los deportes comparten los mismos valores. Es en esta línea donde esta tesis pretende actuar, estudiando la AF generada por el rugby profesional; ya que este deporte en concreto mantiene valores muy positivos 22, 81, 88 como la lealtad, honor, caballerosidad 87 en un ambiente de respeto y compañerismo 88, 81. Estos valores podrían repercutir positivamente en los practicantes de este deporte tanto en el ámbito social, como en la autoestima, ya que hablamos de un deporte con un claro espíritu cooperativo 88, generando una mejora en el esquema corporal (EC) frente a las personas que no practican AF. Siendo necesario demostrar estos supuestos ya que son muy pocos los trabajos que abordan el tema del EC y la AF en hombres y muchos menos aún, los que lo vinculan a una práctica deportiva concreta. Existe una necesidad de arrojar luz sobre los vínculos positivos o negativos que cada una de las AF deportivas aportan al concepto de salud y bienestar, siendo el esquema corporal un componente fundamental en la construcción de la persona, ya que le permite interrelacionarse con el entorno. Por ello esta tesis responde a esa necesidad, aclarando parte de la relación existente entre un EC positivo y la AF generada por el rugby profesional.
49 4.2 OBJETIVOS 1. Analizar desde una visión integradora cómo el esquema corporal (EC) es influenciado por la actividad física (AF) en un grupo de jugadores de rugby profesional participantes en los play-off del campeonato de España, comparándolo con un grupo control con nivel medio bajo de AF (según el IPAQ) todos ellos de sexo masculino. 2. Evaluar tanto en el grupo de jugadores rugby profesional español, como en el grupo control las dimensiones percibidas (evaluándolos a través del Image Marking Procedure) del EC para comparar las diferencias entre grupos. a. Contrastar la precisión obtenida en cada segmento (longitud: de acromiones, de cintura, de trocánteres femorales) mediante el índice de percepción corporal y si existe más exactitud en un segmento con respecto al otro. b. Confrontar los resultados de los índices de percepciones corporales de los diferentes segmentos (longitud: de acromiones, de cintura, de trocánteres femorales) entre el grupo de jugadores rugby profesional español, frente al grupo control. c. Verificar si existen diferencias significativas en la percepción de la estatura entre ambos grupos. 3. Realizar un análisis de diferencia de medias entre grupos en la percepción propioceptiva del miembro superior. a. Verificar si hay diferencias perceptivas en las diferentes articulaciones del miembro superior comparando la muñeca con respecto al codo. 4. Identificar las diferencias existentes en la insatisfacción que cada grupo presenta con respecto al EC.
56 En primer lugar se midió la capacidad de los participantes para proyectarse en el espacio; saber si su conciencia corporal y sus dimensiones corporales coincidían. Esto lo hicimos con la herramienta Image Marking Procedure (IMP),que mide de manera simple las dimensiones que el sujeto percibe que tienen las partes de su cuerpo, para luego compararla con lo que realmente miden; obteniendo así un índice numérico con el cual posteriormente sacamos las conclusiones. En segundo lugar se midió la somatosensación del miembro superior con la prueba de Percepción angular del miembro superior (PAMS); que cuantifica la capacidad de reproducir en un brazo de plástico la posición colocada anteriormente en el miembro superior del sujeto. La diferencia, en caso de haberla, entre la posición real y la colocada en el brazo de plástico, dio un valor numérico que facilitó la comparación de datos. En tercer lugar, se realizó el Body Shape Questionnaire (BSQ), que es un cuestionarioauto-administrado (anexo 3) que se mostró muy efectivo a la hora de evaluar la preocupación por el peso y en las distorsiones de la percepción corporal en el aspecto psicológico. 5.3 Calculo de la muestra En este estudio para calcular la muestra, se tomó como test de referencia el Body Shape Questionnaire ya que es el único de los 3 test que se realizaron que ya ha sido validados para la población española. A su vez este test ha sido validado en multitud de países siendo una herramienta muy reconocida y utilizada en la temática del EC. Para poder calcular la muestra se tomó en cuenta que este estudio pretendía realizar una comparación de medias entre dos grupos, donde la población del grupo que queríamos investigar era conocida y por tanto aplicamos la siguiente formula 92:
57 N: Tamaño de la población de estudio Zg: Nivel de confianza 95% s2: Varianza (desviación estándar al cuadrado). d: Diferencia de medidas mínima que se pretende detectar. A continuación desglosamos como se obtuvieron los datos para llegar al número de participantes de este trabajo. Obtención de la Población de Estudio (n) El total de la población fueron todos los jugadores de los 6 equipos que jugaron en los play-off división de honor A, durante la temporada 2014-2015, de los cuales, según los datos de la federación Española de rugby, son: El Salvador: 35 jugadores UE Santboiana: 37 Jugadores Guernika: 39 Jugadores VRAC: 42 Jugadores Cisneros: 45 Jugadores Bathco: 45 Jugadores La población del estudio fue de 243 jugadores de rugby profesionales que participaron en los play-off que definen el campeón de España de rugby. N= 243 Obtención del nivel de confianza del 95 %. Es importante destacar que para calcular la población necesaria para este estudio, se tuvo en cuenta que nuestra hipótesis era que los jugadores de rugby profesionales presentan un EC mejor que el grupo control, esto hace que el contraste de hipótesis sea unilateral, ya que las µ son diferentes. Según nuestra hipótesis el grupo A de jugadores iba a tener un mejor EC que el grupo B control;
58 con lo que para obtener una confianza del 95 % el valor de Zg según la ilustración 1, sea de 1.645 93. Ilustración 2 Grafico de un valor normal, con 1 cola y con 2 colas. Valores de los estadísticos Z más frecuentemente utilizados en el cálculo del tamaño muestral considerando el error g y Error g Seguridad (1 – g) Test unilateral Z 1 - g Test bilateral Z 1 – g/2 0,05 95% 1,645 1,96 0,01 99% 2,326 2,576 Valores referenciales 1 Zg= 1.645 Obtención de la Varianza (j2). Esta varianza es el cuadrado de la desviación típica (Dt). Esta se puede obtener de dos formas, la primera es recurrir a los resultados de la media del BSQ en poblaciones similares y la segunda es realizar una muestra piloto. Como ya hemos dicho anteriormente, son muy pocos los trabajos que se realizaron sobre el EC con población normal masculina, aún son menos los que incluyen deportistas y usan el BSQ. Por ello realizamos el análisis estadístico cuando llevábamos 10 encuestas realizadas a modo de prueba piloto y nos dio una Dt de 7.39 y posteriormente repetimos el procedimiento cuando ya teníamos 15 pruebas
59 obteniendo un valor de Dt 6.78. Como vemos las cifras anteriores están en torno a 7.Para comprobar que estos valores no se alejan demasiado de los de estudios anteriores realizados en la población Española, se tomó como referencia dos estudios que incluyeron poblaciones en el rango de edad similar al presente; estos fueron el estudio de Baile Ayenss et al.“Insatisfacción corporal en adolescentes” donde en el análisis de datos aportan los datos de las desviación típica obtenida en la prueba BSQ en un grupo de chicos de entre y 19 años Dt= 10,75. Y el estudio de Gonzales Carrascosa et al. “Valoración de la imagen corporal y de los comportamientos alimentarios en universitarios” en el cual se realizó en población universitaria con edades comprendidas entre las 19 y 37 años encontrando que en el BSQ para el sexo masculino la Dt= 11,65 94. Al analizar todos los datos consideramos que el valor de Dt= 7 obtenido en nuestro estudio piloto, es un valor razonable considerando los valores obtenidos en población masculina con sujetos de edades similares. Dt = 7 Asignación del nivel de diferencia mínima detectable (d): Este es un número que se asigna basado en la práctica, siendo la mínima diferencia que se pretende detectar, que pueda tener una significación clínica.95 Este número debe coincidir con las unidades de la Dt y por tanto con las unidades de la prueba. El BSQ es una prueba que tiene una puntuación mínima de 34 y una máxima de 204 y solo califica con números enteros. Se consideró que 2 puntos de diferencia era lo suficientemente pequeño para detectar las variaciones que se pretenden obtener en este estudio. d= 2 Una vez obtenidos todos los valores solo nos quedó colocarlos en la fórmula para obtener la población. N= 243 Zg= 1.645
60 S2= 7 d= 2 Con los resultados obtenidos incluimos en este estudio dos muestras de 29 sujetos .Uno constituido por jugadores profesionales de rugby y un segundo grupo control. 5.3.1 Sujetos a estudio La población estudiada fueron 58 varones sanos entre 18 y 40 años, que se prestaron a participar en el estudio, por lo que la muestra es no probabilística accidental 93. De los cuales 29 fueron jugadores de rugby tanto titulares como suplentes, que en la fecha de recogida de datos jugaban en los “play-off” división de honor A en España. Los 29 participantes del grupo control fueron varones jóvenes elegidos al azar que presentaron una edad similar a la muestra y un índice de actividad física bajo o moderada en el cuestionario de actividad física IPAQ. 5.3.2 Criterios de inclusión • Grupo experimental: Jugadores de rugby de edades comprendidas entre 18 y 40 años, que en la semana anterior a la administración de la prueba hubiesen entrenado con el primer equipo y no presentasen ningún dolor o limitación osteoarticular patológica. • Grupo control: hombres que tuviesen entre 18 y 40 años, sanos, que en el momento de realizar la prueba no presentasen ningún dolor o limitación osteoarticular patológica conocida y que hubiesen obtenido en el Cuestionario Internacional de actividad física (IPAQ) una puntuación baja o media.
61 5.3.3 Criterios de exclusión • Menores de 18 y los mayores de 40 años. • Participantes que presenten alguna patología, lesión o algia osteoarticular en los 7 días previos. • Aquellos que no hubiesen firmado el consentimiento informado • Extranjeros de países de habla no hispana, que por un manejo inadecuado del español, no resultasen capaces de rellenar el cuestionario. Grupo control: aquellos que presentasen niveles altos en el cuestionario de actividad física IPAQ. 5.4 Protocolo de aplicación de pruebas 5.4.1 IMP: Image Marking Procedure. - Procedimiento de marcación del esquema corporal: Este método fue sugerido por Askevoid (1975), 56, 49, 12, 63, 7, 3, 18, 48, 56,incluimos esta prueba ya que como se manifiesta a lo largo del trabajo se pretendía valorar el esquema corporal (EC) en todas sus dimensiones y este Test aporta varias características que lo hacen interesantes; ya que compara la percepción subjetiva del tamaño del cuerpo y la proyección real del mismo, siendo uno de los pocos métodos de evaluación perceptiva donde la visión no participa en ningún momento. La obtención de un valor numérico también la convierte en una prueba que facilita su análisis 18, 8. Otro de los motivos que nos llevó a incluir esta prueba fue por su utilización tanto en estudios con población masculina joven sedentaria 48 como en el ámbito deportivo 56 e inclusive en el alto rendimiento 18. Esta prueba fue la que se mostró más apropiada para evaluar las dimensiones corporales en una revisión bibliográfica realizada por (Thurm B et al) 96 Un punto débil de este test, es que no encontramos trabajos realizados en población española, siendo la mayoría de los trabajos que utilizan esta prueba, realizados con brasileños. La prueba consiste en colocar a los sujetos, con los ojos vendados, en bipedestación, con una hoja de papel delante de ellos, a una distancia donde el individuo sea capaz de contactar con ella con el brazo en semiflexión de 90º. La
62 hoja posee las dimensiones de 1'50 metros x 1'0 metros y se encuentra fijada a la pared a una altura de 30 cm por encima de la altura del sujeto. Los sujetos fueron previamente marcados con cuadrados pequeños de cinta kinesiológica sensiplast ® (1 cm de lado) de forma bilateral, en los siguientes puntos: articulación acromio-clavicular, cintura (dos dedos por debajo de la última costilla), trocánteres mayores del fémur 56, 49, 12, 63,, 8, 18, 48, 56,. Todos los sujetos estaban con el torso desnudo y por debajo de la cintura con ropa ajustada, este procedimiento se llevó a cabo para asegurarse que todos los sujetos son tocados siempre en los mismos puntos anatómicos,. Ilustración 3 Puntos de referencia para la prueba. 5.4.1.1 .Procedimiento Se le explica al sujeto, que debe permanecer con los ojos cerrados al mismo tiempo que se le coloca de pie frente a la hoja de papel (de 1'50 metros x 1'0 metros) con un antifaz y se le dice que se imagine que está delante de un espejo donde se ve reflejado.56, 49, 12, 63, 7, 8, 18, 48, 56, Debe marcar con un rotulador en el
63 espejo imaginario los puntos que el examinador toca en su cuerpo. Con lo que el sujeto estará marcando puntos en la hoja antes descrita (ver ilustración 4). Se le indica al sujeto que los puntos tocados sobre su lado derecho los marquen sujetando el marcador con su mano derecha y si el contacto se produce en su lado izquierdo cambie de mano usando la zurda para colocar los puntos sobre el papel. El examinador toca los puntos anatómicos antes explicados junto con la parte alta de la cabeza siempre siguiendo el mismo orden: alto de la cabeza, luego los puntos del lado derecho, hombro, cintura, trocánter y siguiendo este mismo orden los puntos del lado izquierdo. Se repite el procedimiento completo 3 veces y en cada tentativa se da un rotulador de diferente color, a continuación se acerca al sujeto a la hoja y con una escuadra se procede a marcar los puntos reales.56, 49, 12, 63, 8, 48, 56 Ilustración 4 Se observa la aplicación de la prueba IMP Para facilitar el análisis de datos la hoja se fotografió con una escuadra en una de las esquinas de la hoja, a modo de referencia de escala y se ingresó en el programa informático Geogebra donde fue llevada a escala centimétrica. El Geogebra es un programa geométrico matemático que nos permite el análisis digital de datos.
64 Ilustración 5 Tratamiento de la imagen con el programa Geogebra En este programa se comparó la imagen percibida con respecto a la real. Mediante la medicion de la distancia percibida, frente a la real, obtenida entre los acromiones derechoe izquierdos, cintura, y trocanteres mayores y altura de la cabeza.Con la obtencion de las distancias en centimetros se compararon obteniendo el Índice de Percepción Corporal (IPC), 56, 49, 12, 7, 8, 62, 18, 48, 56. Ilustración 6 A es la imagen obtenida al unir los puntos percibidos B es la imagen obtenida al unir los puntos reales del sujeto y en C vemos la superposición de ambas imágenes. Procedimiento para obtener el Índice de Percepción Corporal (IPC), se utiliza la fórmula del tamaño percibido entre el tamaño real multiplicado por 100. Este índice
65 nos dio unos valores porcentuales 56, 49, 12, 7, 8, 62, 18, 48, 56 con los cuales comparamos las diferencias entre ambos grupos.
72 respecto a los ángulos obtenidos en la foto del brazo del sujeto. Con la diferencia obtenida se llevó a la tabla de puntuación donde se obtuvo un resultado cualitativo, de su capacidad perceptiva angular. Ilustración 9 Imagen tratada en el Geogebra. Valores de exactitud Percepción angular del miembro superior TITULO Perfecto Excelente Muy bueno Bueno Regular Malo Muy Malo VALOR Menor a 5 5 a 10 10 a 15 15 a 25 25 a 35 35 a 50 Mayores a 50 Tabla 1 De correspondencia de valores cuantitativos para valores cualitativos 5.4.2.1 . Material utilizado: Cinta kinesiológica (sensiplast ®) cortado en cuadrados de 1 cm de lado, brazo de plástico, goniómetro 66 fit, cinta métrica Fat Max, cámara fotográfica Sony Cyber-shot DSC-HX20V 18.2 mega pixeles, trípode Hama Star 05,.
73 5.4.3 Esquema Corporal autoimagen: Body Shape Questionnaire Este es un cuestionario creado por Cooper, Taylor, Cooper y Fairburn (1987), 60, 98 auto administrado que consta de 34 ítems 99, 100, 60, 98, 7, orientados a evaluar la insatisfacción corporal que forma parte de un aspecto actitudinal del EC 6,5. Cada una de las 34 preguntas se pueden responder marcando una de las 6 opciones en la escala de frecuencia 5, a estas opciones se les atribuye un valor numérico siendo 1 = Nunca 2 = Raramente 3 = Alguna vez 4 =frecuentemente 5 = muy frecuentemente 6 = siempre. Sumando el valor numérico de cada respuesta se puede obtener una puntuación mínima de 34 y una máxima de 204. A partir de la puntuación obtenida se pueden evaluar los trastornos del EC en su componente actitudinal, ya que cuanto más elevada sea la puntuación más se manifiesta la preocupación por su propia imagen y más posibilidades de desarrollar un trastorno alimentario 99. La elección de este cuestionario se debe a que es uno de los más utilizados a nivel internacional y que esta validado para la población española obteniendo altos índices de consistencia interna en el Alfa de Cronbach 0,95 60, 98. También tomamos en consideración que Body Shape Questionaire (BSQ) fue aplicado en la población joven del norte de España 60, ya que el presente estudio incluye en su mayoría, personas del norte: Cantabria, País Vasco entre otros. Por último también tuvimos en cuenta que este mismo test fue creado para la población Inglesa y validado con éxito en multitud de países, tales como México 100, Colombia 99, Brasil 101 y fue utilizado para comparar la poblaciones femeninas latinoamericanas respecto a la española 102, siendo este mismo test muy utilizado para evaluar población adolescentes y jóvenes 103, tanto española 60 como argentina 104, que coincide en gran parte con la franja etaria que se maneja en este estudio. La validación de dicho BSQ en tantos países es trascendente, ya que en el grupo de jugadores encontramos diversas nacionalidades francesas, inglesa y argentina. El BSQ resulta ser el cuestionario más adecuado a las necesidades del presente trabajo (ver anexo3).
74 Para completar la descripción del BSQ cabe destacar que algunos autores 98, 102, clasifica la preocupación que el sujeto tiene según el puntaje obtenido y los valores para la población española son: • Puntuación menor de 80, se asume que “No hay preocupación”. • Puntuación entre 81 y 110, se considera un nivel “Leve” de preocupación. • Puntuación entre 111 y 140, se interpreta como una preocupación “Media”. • Puntuación por encima de 140, la clasificación la caracteriza como “Extrema”. 5.4.4 IPAQ: International Physical Activity Questionnaire Se utilizó la versión corta de este cuestionario auto-administrado que rellenaron solo los sujetos del grupo control, para determinar su nivel de Actividad Física (AF) 105 (ver anexo 1). Este cuestionario fue utilizado exclusivamente para asegurar que el grupo control poseía unos niveles de AF menores a los que tenían los jugadores de rugby, ya que le bajo nivel de AF fue el único criterio a tener en cuenta como elemento de inclusión o exclusión en el estudio. Como ya se apuntó anteriormente, sólo se permitió formar parte del grupo control a varones de entre 18 y 40 años que tuvieran un nivel de AF bajo o moderado, excluyendo a aquellos que presentaran niveles altos. Ya que el interés de nuestro estudio es descartar aquellas personas que a pesar de no pertenecer al grupo de jugadores de rugby, realicen un volumen de AF similar a los jugadores profesionales, lo que sería un sesgo para este trabajo ya que la diferencia no sería la AF en sí misma, sino el tipo de AF realizada. Con esta prueba nos aseguramos que exista una diferencia real entre el volumen de AF realizada entre grupos. El IPAQ es un cuestionario diseñado para la población adulta, retrospectivo que aporta información sobre las actividades de la vida diaria (ver anexo 1) 106,
75 para ello se pide que se recuerde las AF realizadas en los 7 días anteriores. Con los datos se calculan los MET (consumo metabólico basal) que es una medida que toma en cuenta la intensidad del ejercicio, el tiempo que dura ese ejercicio y las veces por semana que se practica el mismo, para obtener un valor numérico que se expresa en minutos de ejercicio realizados por semana (min/sem), 105. Después de pasar la encuesta y obtener los MET min/sem se divide a la población en 3 niveles de AF 105 : Bajo: Son individuos que realizan muy poca actividad física y por ello quedan fuera de la categoría siguiente 105. Moderado: En estos sujetos el nivel de actividad física supera como mínimo una actividad vigorosa realizada durante al menos 20 minutos, 3 veces a la semana. También se incluye en esta categoría las personas que andan más de 30 minutos por día o realizan actividad física moderada similar a la anterior por lo menos 5 veces a la semana, 105. Alto: Aquí incluimos personas que realicen actividades vigorosas que sumadas deben alcanzar como mínimo 1500 METmin/sem, y la actividad debe ser realizada, al menos 3 veces a la semana. Entran dentro de esta categoría aquellos sujetos que realizan cualquier combinación de AF ya sea leve moderada o intensa, durante los 7 días de la semana y superan el total de 3000 METmin/sem 105. 5.4.5 Análisis estadístico Partimos de dos muestras, una formada por 29 jugadores de rugby profesional que participaron en los play-off y otros por 29 hombres, con índices bajos o medios de actividad física (AF) según el IPAQ, estos últimos actuaron como grupo control. La muestra de jugadores de rugby se empleó para extrapolar los resultados a los jugadores de este deporte, mientras que el grupo de control se empleó para extraer conclusiones acerca de la sociedad. Para llevar a cabo el análisis y comparar los grupos, aplicamos un contraste de igualdad de medias, este se realizó para cada una de las características que hemos medido. Las hipótesis a contrastar son las siguientes: Hipótesis nula (H0): Media en jugadores = Media en grupo de control
76 Hipótesis alternativa (H1): Media en jugadores Media en grupo de control Nuestra hipótesis es que existe una asociación positiva entre la práctica de actividad física realizada por los jugadores de rugby y el esquema corporal; frente a los sujetos que presentan una actividad física baja o media, pensamos que descartaremos la igualdad de medias, descartando H0. Con este fin hicimos el contraste de igualdad de medias cuyo estadístico es el siguiente: El procedimiento fue tomar todas las características medidas habiendo obtenido para cada una de ellas su media y su desviación tanto para los jugadores como el grupo de control. Este análisis fue realizado por medio de tablas Excel 2007 donde todo el volumen de datos obtenidos fueron colocados en variables para su posterior tratamiento estadístico. Con la finalidad de dar sentido y dirección, a los resultados obtenidos con el contraste de medias, se crearon tablas en el programa SPSS, 22 (Statistical Package for the Social Sciences). Con este programa se buscaron más datos para complementar la diferencia de medias que solo nos permite saber si estas se comportan de igual manera (H0 verdadera) o su comportamiento presenta diferencias que no se pueden explicar por el azar (H1 verdadera), pero nos brinda muy pocas respuestas del comportamiento estadístico de los grupos frente a las variables. Con el objetivo de aportar más datos que nos orienten en la comprensión del comportamiento de los grupos se analizó con el SPSS lo siguiente:
77 Medidas de tendencia central: en nuestro caso trabajamos en mayor medida con la media, usando también la moda y la mediana. Medidas de dispersión: Utilizamos en los análisis sobre todo la desviación típica pero también la varianza los valores máximos y mínimos. Con las variables numéricas se realizaron agrupamiento de variables cuantitativas por intervalos, con el fin de mejorar la visualización gráfica de los datos. Tablas de contingencias: para comparar variables categóricas en ambos grupos. Se utilizaron gráficos de valores agrupados y de variables categóricas para facilitar la comprensión de los datos ofrecidos. Usando histogramas y gráficos de barras.
RESULTADOS
81 7.RESULTADOS Para que los resultados de este estudio tengan validez los grupos tienen que ser comparables. En este sentido, además de trabajar con dos grupos del mismo sexo se analiza la edad de ambos grupos. ESTADÍSTICOS EDAD JUGADORES CONTROLES Media 25,24 años 25,55 años Mediana 25 años 24 años Moda 23 años 23 años Desviación estándar 3,925 años 5,481 años Mínimo 19 años 19 años Máximo 39 años 40 años a. Existen múltiples modos. Se muestra el valor más pequeño. Tabla 2 Estadísticos de tendencia central y de desviación central para la variable edad. Al reparar en la tabla 2 nos encontramos con la paridad de valores que se encuentran para todos los estadísticos descriptivos de tendencia central, viendo que la diferencia de la media es apenas de unas décimas; la mediana es solo un valor por encima y la edad que más se repite en ambos grupos son los 23 años. Cuando nos vamos a los valores de dispersión vemos que la desviación estándar es más elevada en el grupo control, mientras que las edades de los jugadores son más homogéneas. Cuando atendemos a los máximos y mínimos son muy similares en ambos grupos. Como se observa en todos los datos antes expuestos, podemos decir que la edad en ambos grupos, del mismo sexo, tiene un rango similar.
88 El gráfico 3 es las representaciones gráficas de las tablas 7 y 8 que nos permitirán analizar los datos. En el gráfico 3 A se compara con un gráfico de barras los datos obtenidos por ambos grupos en intervalos de 10 %. En el gráfico 3 B se presta más atención a los valores cercanos a 100 % cambiando los intervalos de a 2 % y solo tomando el intervalo de 90 a 110 % para analizar. A continuación presentamos las tablas que expresan porcentualmente los valores de las gráficas. Con ella exploraremos los comportamientos de los grupos frente a las variables. % IPCCinturaAgrupado)*Jugadores vs Control tabulación cruzada IPC Cintura Agrupado Jugadores vs Control Total Jugadores Control < 80 % Recuento 2 0 2 % dentro de Jugadores vs Control 6,9% 0,0% 3,4% 80 - 89,99 % Recuento 2 0 2 % dentro de Jugadores vs Control 6,9% 0,0% 3,4% 90 - 99,99 % Recuento 11 314 % dentro de Jugadores vs Control 37,9% 10,3% 24,1% 100 - 109,99 % Recuento 4 4 8 % dentro de Jugadores vs Control 13,8% 13,8% 13,8% 110,00 - 119,99 % Recuento 4 5 9 % dentro de Jugadores vs Control 13,8% 17,2% 15,5% 120 - 129,99 % Recuento 3 5 8 % dentro de Jugadores vs Control 10,3% 17,2% 13,8% 130 - 139,99 % Recuento 1 5 6 % dentro de Jugadores vs Control 3,4% 17,2% 10,3% 140 - 149,99 % Recuento 0 3 3 % dentro de Jugadores vs Control 0,0% 10,3% 5,2% 150 - 159,99 % Recuento 2 1 3 % dentro de Jugadores vs Control 6,9% 3,4% 5,2% 160 - 169,99 % Recuento 0 2 2 % dentro de Jugadores vs Control 0,0% 6,9% 3,4% 180 % + Recuento 0 1 1 % dentro de Jugadores vs Control 0,0% 3,4% 1,7% TOTAL Recuento 29 29 58 Tabla 7 IPC agrupados en rangos de 10 % con los porcentajes de repuestas divididos por grupos.
89 En la tabla 7 al indagar en los valores extremos de la misma encontramos grandes diferencias entre grupos donde un 13,8 % de los jugadores en se subestimaron sus dimensiones por debajo de 90 % y en este extremo de la tabla, no se encontró a ningún sujeto del grupo control. En la misma tabla pero en los valores extremos de sobreestimación, es el grupo de control el que presenta los porcentajes más grandes, con un 10,3% de los sujetos que se sobrestimaron con valores de IPC superiores a 160 %, mientras que no se encontró ningún jugador de rugby con estas medidas de sobre estimación. Esto indica que la subestimación dimensional se ve con más frecuencia en los jugadores mientras que la sobre estimación predomina en el grupo control. Examinando los sujetos que subestimaron sus dimensiones con una ratio menor a 10 puntos porcentuales (IPC de 90 a 100 %) aparece una diferencia importante ya que el 37,9 % de los jugadores obtuvieron puntuaciones que entraron en dicho rango frente al 10,3 % del grupo control. Mientras el número de sujetos que se sobreestimaron con una diferencia mayor que 10 % (rango de 100 a 110 %) fue igual en ambos grupos 4 sujetos (13,8 %) en el grupo control y 4 sujetos en el de jugadores (13,8 %).Parece claro que en los valores cercanos a 100 % el grupo de jugadores presentó un mejor desempeño frente al control tabla 7; para analizar mejor dicho desempeño estudiaremos la tabla 8, que se centra en los valores que van de 90 a 110 % con datos agrupados cada 2 %. Diferencias entre cinturas (agrupado)*Jugadores vs Control tabulación cruzada IPC CinturaAgrupados 90 a 110 Jugadores vs Control Total Jugadores Control 110 + Recuento 10 22 32 % dentro de Jugadores vs Control 34,5% 75,9% 55,2% 106 - 107,99 % Recuento 1 0 1 % dentro de Jugadores vs Control 3,4% 0,0% 1,7% 104 - 105,99 % Recuento 1 0 1 % dentro de Jugadores vs Control 3,4% 0,0% 1,7% 102 - 103,99 % Recuento 1 2 3 % dentro de Jugadores vs Control 3,4% 6,9% 5,2% 100 - 101,99 % Recuento 1 2 3 % dentro de Jugadores vs Control 3,4% 6,9% 5,2% 98 - 99,99 % Recuento 0 1 1 % dentro de Jugadores vs Control 0,0% 3,4% 1,7% 96 - 97,99 % Recuento 1 0 1
90 % dentro de Jugadores vs Control 3,4% 0,0% 1,7% 94 - 95,99 % Recuento 3 1 4 % dentro de Jugadores vs Control 10,3% 3,4% 6,9% 92 - 93,99 % Recuento 6 1 7 % dentro de Jugadores vs Control 20,7% 3,4% 12,1% 90 - 91,99 % Recuento 1 0 1 % dentro de Jugadores vs Control 3,4% 0,0% 1,7% < 90 Recuento 4 0 4 % dentro de Jugadores vs Control 13,8% 0,0% 6,9% TOTAL Recuento 29 29 58 Tabla 8 IPC de 110 a 90 % agrupado en rangos de 2 % con los porcentajes de repuestas divididos por grupos. Al ver los valores que se encuentran en el entorno de 2 % porcentuales puntos sobre 100 % que va de 98 a 102 % el número de sujetos fue mayor en el grupo control, con 3 sujetos (10,3 %) mientras un solo jugador de rugby (3,4 %) obtuvo una puntuación dentro de ese rango (Tabla 8). Al ampliar los intervalos de análisis e incorporar valores entorno a 6 % enteros sobre 100 % es decir en un intervalo entre 94 a 106 %, encontramos que en esta franja central los jugadores presentaron una leve diferencia positiva 24,1 % respecto a los 20,7 % de los controles; la diferencia fue de un solo sujeto a favor de los jugadores de rugby profesionales. Nuevamente la diferencia la encontramos en los extremos de la tabla 8 y se mantiene la observación realizada para el IPC de los trocánteres femorales; en los que los jugadores tienden a subestimar sus dimensiones ya que 17,2 de los jugadores obtuvieron un IPC inferior a 90 % y no hubo ningún sujeto del grupo control en dicha situación. Cuando analizamos los valores del IPC por encima de 110 % de sobreestimación de la cintura, vemos que el 75,9% del grupo control encuentra sus puntuaciones en ese rango, mientras que tan solo el 34,5 % de los jugadores sobreestimaron su IPC con valores más altos que 110 %. Al analizar las medidas de desviación estándar vemos como el grupo de jugadores (20,7) tuvo un comportamiento más uniforme que el grupo control (23,6); por lo tanto sus datos se encuentran más agrupados ver tabla 4.
91 7.1.3Índice de Percepción Corporal (IPC) entre articulaciones acromio-claviculares (derecha e izquierda) Al fijarse en los valores expuestos en la tabla 4 vemos que se puede descartar la hipótesis nula en este párametro; dando por valida la hipótesis alternativa. A B Grafico 4 En el gráfico A vemos el IPC agrupados en rangos de 10 %; en el gráfico B vemos el IPC agrupados en rangos de 2 %. Para una mejor visualización del comportamiento de los grupos se expone en la gráfica 4 el contenido de las tablas 9 y 10. En la tabla 9 encontramos una representación de todos los valores del IPC agrupados en rangos del 10 %. En cambio en la tabla 10 se toma referencia el intervalo de 90 a 110 % y a partir del mismo se agrupan en rangos del 2 % los valores obtenidos del IPC. % IPC acromion agrupado j ugadores vs control tabulación cruzada IPC Acromion Agrupado Jugadores vs Control Total Jugadores Control < 80 Recuento 3 0 3 % dentro de Jugadores vs Control 10,3% 0,0% 5,2% 80 - 89,99 % Recuento 4 3 7 % dentro de Jugadores vs Control 13,8% 10,3% 12,1% 90 - 99,99 % Recuento 11 819 % dentro de Jugadores vs Control 37,9% 27,6% 32,8% 100 - 109,99 % Recuento 5 2 7 % dentro de Jugadores vs Control 17,2% 6,9% 12,1%
92 110 - 119,99 % Recuento 2 4 6 % dentro de Jugadores vs Control 6,9% 13,8% 10,3% 120 - 129,99 % Recuento 3 5 8 % dentro de Jugadores vs Control 10,3% 17,2% 13,8% 130 - 139,99 % Recuento 0 4 4 % dentro de Jugadores vs Control 0,0% 13,8% 6,9% 140 - 149,99 % Recuento 0 2 2 % dentro de Jugadores vs Control 0,0% 6,9% 3,4% 150 - 159,99 % Recuento 0 1 1 % dentro de Jugadores vs Control 0,0% 3,4% 1,7% 160 + Recuento 1 0 1 % dentro de Jugadores vs Control 3,4% 0,0% 1,7% TOTAL Recuento 29 29 58 Tabla 9 IPC agrupados en rangos de 10 %, con los porcentajes de repuestas divididos por grupos. Al indagar en los valores extremos de la tabla 9 se pone de manifiesto las diferencias que existen en los grupos, encontrando un porcentaje muy superior por parte del grupo de jugadores (24,1 %) en los valores de IPC menores a 90 %, diferenciándose del grupo control donde los porcentajes de valores por debajo de 90 % fueron de un 10,3 %. Esto cambia cuando nos vamos a los valores más altos (valores por encima de 150 %), encontrados en la sobreestimación del IPC entre acromiones; apreciando que los grupos se comportaron de forma muy similar ver tabla 9. Al revisar los datos cercanos a 100 % (de 90 a 100 %) y concretamente ver el comportamiento de los grupos en los valores de subestimación del IPC aparece una diferencia apreciable en los porcentajes, donde el grupo de jugadores contó con el 37,9 % frente al 10,3 % del grupo control. Esta diferencia se mantuvo pero en menor escala cuando analizamos los datos que van de 100 a 110 %, el porcentaje conseguido por los jugadores fue de 17,2 % en contraste del 6,9 % que obtuvo el grupo control. Vemos que el grupo de jugadores de rugby profesional mostró más sujetos con el IPC dentro de los valores cercanos A 100 % (90 a 110 %). Para entender mejor el comportamiento dentro de esta franja de valores analizaremos la tabla 10 con datos agrupados en rangos de 2 %en el intervalo de 110 a 90 %.
93 Diferencias entre acromion (agrupado)*Jugadores vs Control tabulación cruzada IPC Acromion Agrupados 90 a 110 Jugadores vs Control Total Jugadores Control 110 + Recuento 616 22 % dentro de Jugadores vs Control 20,7% 55,2% 37,9% 108 - 109,99 % Recuento 10 1 % dentro de Jugadores vs Control 3,4% 0,0% 1,7% 106 - 107,99 % Recuento 20 2 % dentro de Jugadores vs Control 6,9% 0,0% 3,4% 104 - 105,99 % Recuento 10 1 % dentro de Jugadores vs Control 3,4% 0,0% 1,7% 102 - 103,99 % Recuento 01 1 % dentro de Jugadores vs Control 0,0% 3,4% 1,7% 100 - 101,99 % Recuento 11 2 % dentro de Jugadores vs Control 3,4% 3,4% 3,4% 98 - 99,99 % Recuento 21 3 % dentro de Jugadores vs Control 6,9% 3,4% 5,2% 96 - 97,99 % Recuento 03 3 % dentro de Jugadores vs Control 0,0% 10,3% 5,2% 94 - 95,99 % Recuento 32 5 % dentro de Jugadores vs Control 10,3% 6,9% 8,6% 92 - 93,99 % Recuento 30 3 % dentro de Jugadores vs Control 10,3% 0,0% 5,2% 90 - 91,99 % Recuento 32 5 % dentro de Jugadores vs Control 10,3% 6,9% 8,6% < 90 Recuento 73 10 % dentro de Jugadores vs Control 24,1% 10,3% 17,2% Tabla 10 IPC de 110 a 90 % agrupado en rangos de 2 %, con los porcentajes de repuestas divididos por grupos. Analizando los valores del IPC del intervalo que va de 98 a 102 %verificamos que la cantidad de sujetos perteneciente al grupo de jugadores de rugby es un poco mayor con 3 sujetos (10,3 %) en contraste con los 2 participantes (6,9 %) del grupo control. Al aumentar el intervalo de análisis de 106 a 94 % encontramos que los resultados fueron parecidos entre grupos, consiguiendo el grupo control un resultado levemente mejor (27,6 %) con un sujeto más que el grupo de jugadores (24,1 %). Persiste la observación realizada en el análisis de los IPC anteriores (trocánteres femorales, cintura) al ir a los valores extremos de la tabla 10 ya que nuevamente vemos que los jugadores de rugby profesional tienden a subestimar sus dimensiones, obteniendo para un IPC inferior a 90 % un porcentaje de 24,1 % siendo bastante superior al 10,3 % que consiguió el grupo control. Al estudiar los valores de
94 sobreestimación del IPC por encima de 110 % vemos que el grupo de los controles supera con creces al de jugadores de rugby; mientras el 55,1 % de los sujetos del grupo control sacaron un IPC superior a 110 %, solo el 20,7 % de los jugadores profesionales superaron dicho valor. En la tabla 4 podemos observar los valores de desviación estándar para el IPC en la articulación acromion-clavicular, viendo que la diferencia entre grupos es muy pequeña (jugadores 18,8 grupo control 19,9) lo que nos indica que los grupos presentan un comportamiento similar en su dispersión de datos. 7.1.4Índice de Percepción Corporal (IPC) del vertex de la cabeza (altura de tronco). Atendiendo a la tabla 4 vemos que no es posible descartar la hipótesis nula para esta variable. Por ello no se puede descartar la igualdad de medias. A B Grafico 5 En el gráfico A vemos el IPC agrupados en rangos de 10 %; en el gráfico B vemos el IPC agrupados en rangos de 2 %. En la primera gráfica 5 A vemos la variable IPC altura, agrupada en intervalos de 10 %, formando los agrupamientos que fueran necesarios, para incluir todos los valores. En la segunda gráfica 5 B, se tomó 100 % como eje central y se analizó un intervalo de 110 a 90% y a partir de este valor se agruparon en rangos de a 2 %los datos obtenidos de IPC.
95 Para analizar el comportamiento y las diferencias entre ambos grupos debajo encontramos las tablas 11 y 12 que muestran los porcentuales que se obtuvieron en la agrupación de datos. IPC Altura (agrupado)*Jugadores vs Control tabulación cruzada IPC Altura (agrupado) Jugadores vs Control Total Jugadores Control < 90 Recuento 24 6 % dentro de IPC Altura (agrupado) 33,3% 66,7% 100,0% % dentro de Jugadores vs Control 6,9% 13,8% 10,3% 90 - 99,99 % Recuento 24 19 43 % dentro de IPC Altura (agrupado) 55,8% 44,2% 100,0% % dentro de Jugadores vs Control 82,8% 65,5% 74,1% 100 + Recuento 36 9 % dentro de IPC Altura (agrupado) 33,3% 66,7% 100,0% % dentro de Jugadores vs Control 10,3% 20,7% 15,5% TOTAL Recuento 29 29 58 Tabla 11 IPC agrupados en rangos de 10 % con los porcentajes de repuestas divididos por grupos. Cuando estudiamos el IPC que corresponde a la altura vemos que se comportó de manera muy distinta al resto de los análisis realizados en los IPC de las diferentes regiones (trocánteres, cintura, acromiones); solo comparando las gráficas de barras las diferencias se hacen visibles, ya que los valores de ambos grupos se encuentran en un entorno muy cercano al 100 %. Esto se ve evidenciado al contar el número de agrupaciones de rango 10 % que fueron necesarias para abarcar todos los valores, con tan solo 3 agrupaciones se abarcaron todos los valores , mientras que para el IPC entre acromiones fueron 10 y 11 en el IPC entre trocánteres femorales. En el estudio del IPC de la altura prácticamente sólo encontramos valores centrales, lo que demuestra la precisión que obtuvieron ambos grupos frente a esta variable. Por lo cual analizaremos el comportamiento que los grupos tuvieron en estos valores en un intervalo próximo a 100 % (de 110 a 90%). Al explorar los datos de la agrupación que va de 90 a 100 % (sub estimación del IPC) aparece una diferencia en los porcentajes, que corresponden con las ya observadas en otras variables; donde el grupo de jugadores contó con el 55,1 % frente al 44,7 % del grupo control. Esta diferencia es inversa cuando comparamos los datos que van de100 a 110 %, advirtiendo que el porcentaje conseguido por el grupo control fue mayor con un 20,7 % en contraste con el 10,3 % que consiguieron los jugadores. A pesar de que las diferencias entre medias para IPC de la altura no fue
96 significativa, se puede ver que las tendencias se mantienen y cuando analizamos los valores por debajo de 100 % que corresponden a subestimación es el grupo de jugadores quien presenta porcentajes mayores y cuando nos referimos a valores de sobrestimación del IPC (valores mayores de 100 %) los porcentajes más altos recaen en el grupo de controles. Veamos con más detalle lo que ocurre en los valores que rodean a 100 % (110 a 90%) para entender mejor el comportamiento dentro de esta franja agrupados en rangos de 2. Ver tabla 12. IPC Altura Agrupados 90 a 110 Jugadores vs Control Total Jugadores Control 108 - 109,99 % Recuento 1 1 2 % dentro de Jugadores vs Control 3,4% 3,4% 3,4% 106 - 107,99 % Recuento 0 1 1 % dentro de Jugadores vs Control 0,0% 3,4% 1,7% 104 - 105,99 % Recuento 0 1 1 % dentro de Jugadores vs Control 0,0% 3,4% 1,7% 102 - 103,99 % Recuento 1 0 1 % dentro de Jugadores vs Control 3,4% 0,0% 1,7% 100 - 101,99 % Recuento 0 3 3 % dentro de Jugadores vs Control 0,0% 10,3% 5,2% 98 - 99,99 % Recuento 4 4 8 % dentro de Jugadores vs Control 13,8% 13,8% 13,8% 96 - 97,99 % Recuento 7 7 14 % dentro de Jugadores vs Control 24,1% 24,1% 24,1% 94 - 95,99 % Recuento 4 3 7 % dentro de Jugadores vs Control 13,8% 10,3% 12,1% 92 - 93,99 % Recuento 6 3 9 % dentro de Jugadores vs Control 20,7% 10,3% 15,5% 90 - 91,99 % Recuento 4 2 6 % dentro de Jugadores vs Control 13,8% 6,9% 10,3% < 90 Recuento 2 4 6 % dentro de Jugadores vs Control 6,9% 13,8% 10,3% TOTAL Rango 29 29 58 Tabla 12 IPC de 110 a 90 % agrupado en rangos de 2 % con los porcentajes de repuestas divididos por grupos. Cuando estudiamos los valores que aparecen en la tabla 12, distinguimos que entre 98 a 102 % que son los valores de mayor precisión del IPC, el grupo de control
97 obtuvo datos mejores con un 24,1 % en contraste con el 13,8 % conseguido por los jugadores de rugby profesional. Si ampliamos el análisis a los valores que van de 94 a 106 %encontramos lo siguiente. Que el 55,1 % de los jugadores se encuentran dentro de dicha franja de valores, mientras los controles mejoraron ese porcentaje obteniendo un 61 %. Apreciamos en la tabla 12 que los valores de ambos grupos se encuentran en su mayoría en el entorno de 100 % (de 110 a 90%) por tanto el análisis de los extremos de la tabla no nos brinda mucha información. Sin encontrar ningún valor de IPC superior a 110 % y en los valores inferiores a 90 % encontramos 2 sujetos del grupo de jugadores (6,9 %) y 4 del grupo control (13,8 %). Al estudiar el comportamiento de los grupos respecto a la desviación estándar se reporta en los jugadores profesionales 4,7 teniendo en cuenta que el grupo control obtuvo valores un poco superiores 5,8 ver tabla 4. 7.1.5Índice de Percepción Corporal (IPC) general. Para este dato se descartó la igualdad de medias. Dando por válida la hipótesis alternativa. Ver tabla 4. A B Grafico 6 En A, vemos el grafico de IPC agrupados en rangos de 10 % ; en el gráfico B vemos el IPC agrupado en rangos de 2 %.
104 Codo derecho cualitativo*Jugadores vs Control tabulación cruzada Jugadores vs Control Total Jugadores Control Perfecto Recuento 912 21 % dentro de Jugadores vs Control 31,0% 41,4% 36,2% Excelente Recuento 7 4 11 % dentro de Jugadores vs Control 24,1% 13,8% 19,0% Muy Bueno Recuento 6 5 11 % dentro de Jugadores vs Control 20,7% 17,2% 19,0% Bueno Recuento 4 5 9 % dentro de Jugadores vs Control 13,8% 17,2% 15,5% Regular Recuento 3 2 5 % dentro de Jugadores vs Control 10,3% 6,9% 8,6% Malo Recuento 0 1 1 % dentro de Jugadores vs Control 0,0% 3,4% 1,7% Muy Malo Recuento 0 0 0 % dentro de Jugadores vs Control 0,0% 0,0% 0% Total Recuento 29 29 58 Tabla 19 Comparativo entre grupos de porcentuales, obtenidos en rangos cualitativos de codo derecho. A pesar de no poder descartar la hipótesis nula se puede analizar los datos con el fin de buscar tendencias que diferencien a los 2 grupos. Observando los rangos que van desde “perfecto” a “bueno” vemos que el 89,6% de los jugadores estuvieron dentro de estos parámetros, que es el mismo porcentaje que presentó el grupo control. Cuando nos vamos a los valores de más precisión (perfecto y excelente) nos encontramos nuevamente con que los valores se igualaron en ambos grupos (55,1%). Al inspeccionar los valores que manifiestan una “mala” o “muy mala” percepción angular constatamos que ningún sujeto presentó una percepción considerada “muy mala” y solo un sujeto del grupo control presentó una percepción “mala” de su codo derecho. Queda bastante clara la paridad de los datos presentados por ambos grupos, continuando con el análisis de la desviación estándar vemos que la tendencia continúa ya que nuevamente el grupo control con 11,0 superó al grupo de jugadores que mostró una desviación del 8,2, siendo una diferencia relativamente pequeña pero que sigue la tendencia del resto de pruebas ver tabla 16.
105 7.2.3Muñeca izquierda cuantitativo Según los valores obtenidos y expresados en la tabla 15 la comparación entre grupos respecto a la muñeca se puede descartar la hipótesis nula con una p<0,05. Grafico 9 Comparativo entre ambos grupos de los valores cuantitativos del muñeca izquierda. Muñeca izquierda cualitativo*Jugadores vs Control tabulación cruzada Jugadores vs Control Total Jugadores Control Perfecto Recuento 2 5 7 % dentro de Jugadores vs Control 6,9% 17,2% 12,1% Exelente Recuento 3 1 4 % dentro de Jugadores vs Control 10,3% 3,4% 6,9% Muy Bueno Recuento 3 6 9 % dentro de Jugadores vs Control 10,3% 20,7% 15,5% Bueno Recuento 6 3 9 % dentro de Jugadores vs Control 20,7% 10,3% 15,5% Regular Recuento 2 6 8 % dentro de Jugadores vs Control 6,9% 20,7% 13,8% Malo Recuento 8 1 9 % dentro de Jugadores vs Control 27,6% 3,4% 15,5% Muy malo Recuento 5 7 12 % dentro de Jugadores vs Control 17,2% 24,1% 20,7% Total Recuento 29 29 58 Tabla 20 Comparativo entre grupos de porcentuales obtenidos en rangos cualitativos de muñeca izquierda. Para la muñeca izquierda la media del grupo control fue de 33º (regular) mientras que el resultado obtenido por los jugadores fue menos preciso con 36º (malo). Ver tabla 15.
106 El comportamiento apreciado en la tabla 20 por los participantes en los rangos que van desde “perfecto” a “bueno” se observó que el 48,2% de los jugadores entran dentro de estos resultados, los cuales fueron levemente mejorados por el grupo control con el 51,6 % con un solo sujeto de diferencia. El grupo control continuó obteniendo una leve diferencia cuando atendemos a los valores de más precisión (perfecto y excelente) con un 20,7 % mientras que el 17,2 % de los jugadores de rugby se encuentran en estos valores. Yendo a la parte baja de la tabla los términos “mala” o “muy mala” se continúa encontrando que los jugadores presentaron un peor desempeño con una diferencia perceptiva 44,7 %; sin embargo el valor del grupo control fue significativamente menor con un 27,6 %.Lo que ratifica que los jugadores de rugby profesionales fueron menos precisos obteniendo peor media que el grupo control. A pesar del mejor comportamiento en los resultados del grupo control frente a los jugadores de rugby en la percepción angular del codo izquierdo se mantiene la tendencia; siendo la desviación estándar del grupo control mayor que la presentada por los jugadores de rugby profesionales. Tabla 16. 7.2.4Muñeca derecha cuantitativo. En este caso la diferencia entre grupos fue significativa y se pudo dar por válida la hipótesis alternativa con una confianza del 95%. Grafico 10 Comparativo entre ambos grupos de los valores cuantitativos del muñeca derecha
107 Muñeca derecha cualitativo*Jugadores vs Control tabulación cruzada Jugadores vs Control Total Jugadores Control Perfecto Recuento 2 3 5 % dentro de Jugadores vs Control 6,9% 10,3% 8,6% Excelente Recuento 4 3 7 % dentro de Jugadores vs Control 13,8% 10,3% 12,1% Muy Bueno Recuento 4 5 9 % dentro de Jugadores vs Control 13,8% 17,2% 15,5% Bueno Recuento 5 5 10 % dentro de Jugadores vs Control 17,2% 17,2% 17,2% Regular Recuento 6 5 11 % dentro de Jugadores vs Control 20,7% 17,2% 19,0% Malo Recuento 4 0 4 % dentro de Jugadores vs Control 13,8% 0,0% 6,9% Muy malo Recuento 4 8 12 % dentro de Jugadores vs Control 13,8% 27,6% 20,7% Total Recuento 29 29 58 Tabla 21 Comparativo entre grupos de porcentuales, obtenidos en rangos cualitativos de muñeca derecha. En la tabla 15 encontramos que el valor de media obtenido por el grupo de los jugadores profesionales de rugby fue de 29 º (regular) siendo mejor que el conseguido por el grupo control 32 º (regular). Interpretando la tabla 21 se ve el comportamiento obtenido por los participantes de la prueba. Al controlar los rangos que van desde “perfecto” a “bueno” vemos que los jugadores de rugby se encontraron dentro de estos puntajes en un 51,6 % frente a los resultados alcanzados por el grupo control con un 55,1 % que son levemente mejores. Esto cambia cuando nos vamos a los valores de más precisión (perfecto y excelente), ya que el número de sujetos que tuvieron esos altos niveles de precisión angular fueron el mismo número en ambos grupos con un 20,7 % de los casos. Al verificar los resultados considerados como negativos “mala” o “muy mala” se constata nuevamente una igualdad con un 27,6 % de los casos en ambos. El análisis de la desviación estándar mantiene su tendencia a ser levemente menor en los jugadores de rugby con un 24,1 a diferencia del 29,2 de los controles tabla 16.
108 7.3Body shape questionnaire (BSQ) Para facilitar el análisis de esta variable dividiremos los datos en tres grupos según la significatividad de los resultados. Tomando como primer grupo los valores en los cuales la diferencia entre grupos fue significativa asumiendo un error del 5%. Un segundo grupo donde no hubo diferencias estadísticamente significativas. Y un tercer grupo donde la diferencia fue significativa, en este caso asumiendo un error del 10%. Usaremos la tabla 22 para visualizar la formación de grupos. En dicha tabla se analiza la media de resultados obtenidos en cada una de las preguntas, que se calculó al sustituir el valor numérico que corresponde a cada respuesta obtenida donde: “Nunca” = 1 “Raramente” = 2 “Alguna vez” = 3 “Frecuentemente” = 4 “Muy Frecuentemente” = 5 “Siempre” = 6. Con estas medias se obtuvo la t student, la cual nos permite saber la significancia. Preguntas Respuesta media jugadores Respuesta media control Varianza jugadores Varianza control t ¿Diferencia significativa al 5%? 1) Cuando te aburres ¿te preocupas por tu figura? 2,28 2,45 1,49 1,42 -0,53 no 2) ¿Te has preocupado tanto por tu figura que has pensado que tendrías que ponerte a dieta? 2,69 2,69 1,29 2,01 0,00 no 3) ¿Has pensado que tenías los muslos, caderas, nalgas o cintura demasiado grandes en relación con el resto del cuerpo? 1,34 1,76 0,59 1,15 -1,66 no 4) ¿Has tenido miedo a engordar? 1,76 2,38 0,76 1,68 -2,10 sí 5) ¿Te ha preocupado que tu carne no sea lo suficientemente firme? 1,48 2,03 0,47 1,21 -2,25 sí 6) ¿Sentirte lleno/a (después de una gran comida), ¿te ha hecho sentirte gordo/a? 1,86 2,38 1,05 2,03 -1,56 no 7) ¿Te has sentido tan mal con tu figura que has llegado a llorar? 1,00 1,14 0,00 0,33 -1,28 no 8) ¿Has evitado correr para que tu carne no botara? 1,00 1,28 0,00 0,68 -7 no, al 5% sí al 10% 9) ¿Estar con chicos o chicas delgados/as, ¿te ha hecho fijar en tu figura? 1,59 2,14 0,75 1,57 -1,92 no, al 5% sí al 10% 10) ¿Te ha preocupado que tus muslos o cintura se ensanchen cuando te sientas? 1,17 1,52 0,36 0,87 -1,64 no 11) ¿El hecho de comer poca comida, ¿te ha hecho sentir gorda o gordo? 1,03 1,31 0,03 0,42 -2,16 sí 12) Al fijarte en la figura de otras chicas o chicos, ¿la has comparado con la tuya desfavorablemente? 1,90 2,24 0,67 0,87 -1,47 no 13) Pensar en tu figura, ¿ha interferido en tu capacidad de concentración (cuando miras la televisión, lees o mantienes una conversación)? 1,21 1,48 0,24 0,59 -1,60 no
109 14) Estar desnuda/o (por ejemplo, cuando te duchas), ¿te ha hecho sentir gorda/o? 1,31 9 0,29 0,65 -2,63 sí 15) ¿Has evitado llevar ropa que marque tu figura? 1,45 2,38 0,47 1,55 -3,47 sí 16) ¿Te has imaginado cortando partes gruesas de tu cuerpo? 1,17 1,17 0,22 0,21 0,00 no 17) Comer dulces, pasteles u otros alimentos con muchas calorías, ¿te ha hecho sentir gorda/o? 1,45 1,86 0,54 1,15 -1,68 no, al 5% sí al 10 % 18)¿Has evitado ir a actos sociales (por ejemplo, una fiesta) porque te has sentido mal con tu figura? 1,00 1,14 0,00 0,33 -1,28 No 19) ¿Te has sentido excesivamente gorda/o o redondeada/o? 1,28 1,76 0,28 1,29 -2,04 Sí 20) ¿Te has sentido acomplejado/a por tu cuerpo? 1,45 1,72 0,61 0,82 -1,22 No 21) Preocuparte por tu figura, ¿te ha hecho poner a dieta? 2,34 2,21 0,59 1,89 0,46 No 22) ¿Te has sentido más a gusto con tu figura cuando tu estómago estaba vacío (por ejemplo, por la mañana? 1,38 2,17 0,53 2,00 -2,64 sí 23) ¿Has pensado que la figura que tienes es debida a tu falta de autocontrol? 1,66 2,45 0,88 2,45 -2,30 sí 24) ¿Te ha preocupado que otra gente vea michelines alrededor de tu cintura y estómago? 1,31 2,10 0,36 1,27 -3,29 sí 25) ¿Has pensado que no es justo que otras chicas/os sean más delgadas/os que tú? 1,10 1,38 0,17 0,51 -1,77 no, al 5% sí al 10 % 26) ¿Has vomitado para sentirte más delgada? 1,00 1,03 0,00 0,03 -1,00 no 27) Cuando estás con otras personas, ¿te ha preocupado ocupar demasiado espacio (por ejemplo sentándote en un sofá o en el autobús)? 1,14 1,24 0,27 0,46 -0,64 no 28) ¿Te ha preocupado que tu carne tenga aspecto de piel de naranja (celulitis)? 1,03 1,24 0,03 0,80 -1,20 no 29) Verte reflejada/o en un espejo o en un escaparate, ¿te ha hecho sentirte mal por tu figura? 1,28 1,66 0,28 0,85 -1,89 no, al 5% sí al 10% 30) ¿Te has pellizcado zonas de tu cuerpo para ver cuánta grasa tenías? 2,48 2,24 1,47 1,08 0,80 no 31) ¿Has evitado situaciones en las que la gente pudiese ver tu cuerpo (por ejemplo, en vestuarios comunes de piscinas o duchas)? 1,07 1,48 0,07 0,66 -2,56 sí 32) ¿Has tomado laxantes (pastillas para evitar el estreñimiento) para sentirte más delgada/o? 1,00 1,03 0,00 0,03 -1,00 no 33) ¿Te has fijado más en tu figura estando en compañía de otras personas? 1,59 2,03 0,75 0,79 -1,91 no, al 5% sí al 10% 34) La preocupación por tu figura, ¿te ha hecho pensar que deberías hacer ejercicio físico? 2,31 2,93 2,01 0,96 -1,91 no, al 5% sí al 10% TOTAL 51,14 61,83 124,77 520,28 -2,23 sí Tabla 22 Desglose de resultados por cada una de las preguntas del BSQ.
110 Como se puede observar en la tabla 22 de valores, cuando las diferencias son significativas tanto asumiendo un error del 5% como del 10% los valores de insatisfacción son siempre mayores en el grupo control. 7.3.1BSQ análisis del grupo de respuestas con una significación estadística menor al 5%. En la preguntas 4, 5, 11, 14, 15, 19, 22, 23, 24, 31, apreciamos que las diferencias entre grupos fueron más significativas, encontrando que el grupo control en todas estas preguntas obtuvo valores de puntuación significativamente más altos. Con esto, observamos que el grupo control presentó valores mayores de insatisfacción corporal en estas preguntas; a diferencia del grupo de jugadores de rugby profesional que presentaron una mayor satisfacción con su EC. Las preguntas arriba mencionadas son aquellas donde la diferencia fue significativa (error asumido p< 0,05); para llevar a cabo el análisis se realizó una comparación de jugadores respecto a controles en tablas de contingencia donde se mostraron en cada una de las preguntas cuáles fueron los comportamientos de ambos grupos frente a las respuestas, mostrando el número de sujetos que eligieron cada opción. Pregunta 4
111 Pregunta 5 Pregunta 11 Pregunta 14 Pregunta 15
112 Pregunta 19 Pregunta 22 Pregunta 23 Pregunta 24
113 Pregunta 31 Grafico 11 Comparativa entre grupos por cada una de las preguntas 4, 5, 11, 14, 15, 19, 22, 23, 24, 31 dadas que se mostraron significativas. En las gráficas 11 arriba expuestas, se observa que en todos los casos la cantidad de jugadores que respondió con la opción “nunca” es siempre mayor a la de los casos de control. También se ve que las respuestas de los jugadores están generalmente centradas en las 3 primeras opciones (nunca, raramente y alguna vez) en el 99 % de los casos. Todas las preguntas que mostraron diferencias estadísticamente significativas fueron aquellas en las que los jugadores no utilizaron las opciones “muy frecuentemente” ni “siempre” y en solo una ocasión se utilizó la opción “frecuentemente”; a diferencia del grupo control que en el 13 % de sus respuestas utilizaron una de estas 3 opciones. Al observar la tabla 23, que aparece más abajo, destaca la diferencia porcentual que hay en la utilización de la opción “nunca”, que fue la preferida en el 73, 1 % de los jugadores, mientras que menos de la mitad (48,3%) de los integrantes del grupo control escogieron dicha opción. Jugadores vs Control Respuestas Porcentaje de casos NPorcentaje Jugadores BSQ Preguntas Significativasa Nunca 212 73,1% 731,0% Raramente 49 16,9% 169,0% Alguna vez 28 9,7% 96,6% Frecuentemente 10,3% 3,4% Total 290 100,0% 1000,0% Control BSQ Preguntas Significativas Nunca 140 48,3% 482,8% Raramente 68 23,4% 234,5% Alguna vez 44 15,2% 151,7%
DISCUSIÓN
123 8 DISCUSIÓN Esta tesis se inició con el afán de explorar cómo la práctica de Actividad Física (AF) interacciona con la percepción del Esquema Corporal (EC) y en concreto practica deportiva que rodea al rugby profesional. Para dar respuesta a esta inquietud se planteó la hipótesis alternativa, partiendo de que existiría una asociación positiva entre la práctica de actividad físico deportiva realizada por los jugadores de rugby profesionales y el Esquema Corporal, frente a los sujetos que presentan una Actividad Física baja o media. Para comprobar este supuesto nos propusimos como objetivo de trabajo demostrar que esta diferencia entre grupos existía, buscando evaluar la percepción del EC desde una perspectiva integradora; lo que necesariamente implica evaluar la percepción del EC en todas sus dimensiones tanto perceptiva como actitudinal. Intentando abarcar toda la complejidad del estudio del EC se escogió una batería de tres pruebas, dos pruebas para medir el aspecto perceptivo (Image Marking Procedure IMP y Percepción angular del miembro superior) y una tercera prueba que mida el componente actitudinal el Body shape questionnaire (BSQ). Para poder llegar a las conclusiones es necesario discutir los resultados de cada una de las pruebas por separado para llegar a una idea conjunta de cómo se comportó el EC en los diferentes grupos. A modo de ordenar nuestra discusión iremos recordando las hipótesis de trabajo para, junto con los datos, proceder al análisis de los resultados obtenidos. Una de las limitaciones que presenta el estudio, es el número de participantes; que a pesar de ser suficiente según el cálculo muestral, los valores adoptarían más relevancia con la inclusión de más sujetos. Por ello, se hace necesario, para la correcta interpretación de resultados, el análisis de otros estudios relacionados con la materia para así, poder confirmar o descartar si los datos obtenidos en nuestro estudio, mantienen la misma línea de otros realizados sobre el tema. Cabe destacar que hay muy pocos estudios que hayan tenido como hipótesis de trabajo averiguar qué relación existe entre la AF vinculada a un deporte concreto con el EC y tampoco hemos encontrado en las bases de datos ningún estudio nacional o extranjero que hable del EC en el rugby. La limitada cantidad de investigaciones sobre el tema hace que la búsqueda de trabajos para avalar y comparar nuestros
124 hallazgos haya sido ampliada, incluyendo trabajos de distintas disciplinas y de diversos países. Para facilitar la comprensión de la discusión y posteriormente simplificar las conclusiones dividiremos las pruebas realizadas en “perceptivas”, que son las que evalúan la capacidad del sujeto de percibirse y proyectarse espacialmente, donde los datos son numéricos y ajenos a cualquier juicio de valoración de tipo subjetivo. Y la prueba “actitudinal” donde el elemento valorado es la percepción subjetiva del cuerpo cargado de juicios y valoraciones personales, que permiten saber cómo siente el sujeto su cuerpo, respecto al de los demás. 8.1Pruebas de valoración perceptiva En este apartado incluiremos el IMP (Image Marking Procedure) y la prueba de percepción angular del miembro superior. Una de las hipótesis planteadas era que los jugadores de rugby profesionales presentarían mejor percepción espacial respecto al grupo control, en correspondencia con los parámetros estadísticos encontrados en otros estudios internacionales, realizados sobre el tema en otras disciplinas deportivas. Esa percepción espacial es uno de los componentes perceptivos del EC y para poder evaluarlo se recurrió a la prueba del IMP la cual según la búsqueda bibliográfica realizada no fue usada en España, por lo cual no hay datos de referencia para población española. Sin embargo fue ampliamente utilizada en la población brasileña 56, 49, 12, 63, 8, 62, 18, 48, 94. 8.1.1IMP (Image marking procedure) discusión de resultados del IPC El IMP se propone como objetivo la evaluación las dimensiones percibidas del EC, tanto en el grupo de jugadores como en el grupo control para poder comparar las diferencias. Para analizar la prueba del IMP es preciso conocer la fórmula del Índice de Percepción Corporal (IPC) = (Tamaño Percibido/Tamaño Real) X 100. A través de
125 este índice se analizan todos los resultados. Como vemos en la tabla 29, junto a los resultados del IPC para cada grupo encontramos la prueba t student para comparar la igualdad de medias. IPC Trocánter IPC Cintura IPC Acromion IPC Altura IPC General media jugadores 104.94 % 104.92 % 100.10 % 95.14 % 100,61 % media grupo control 120.36 % 126.43 % 113.12 % 96.18 % 109,91 % desviación jugadores 18.49 20.75 18.86 4.72 10,41 desviación grupo control .88 23.69 19.99 5.87 10,84 prueba t -3.23 -3.6772 -2.55 -0.74 -3,28 Significativamente distintos al 5% si si si no si Tabla 29 Estadísticos del IPC entre jugadores y grupo control mostrando valores de significación. IPC general fue calculado a través del programa SPSS usando la formula, incluyendo todos los segmentos analizados. Este dio como resultado que la hipótesis alternativa es verdadera por lo que se puede afirmar que el grupo control se comporta de forma diferente al grupo de jugadores profesionales. Observando las medias vemos que el grupo de jugadores presentó una media más cercana a 100 %, que es el valor considerado perfecto, mientras que el grupo control se observaron valores más alejados de esa cifra, lo que implica una sobreestimación del tamaño corporal. Estos resultados coinciden con los hallazgos hechos por (Gama, 2009) que utilizó el IMP para evaluar dos grupos, el primero de ellos formado por 20 sujetos sedentarios con una media de edad 22,3 años y el segundo integrado por 16 nadadores con una media de 21,2 años, concluyendo que los nadadores presentan mejor percepción de las dimensiones corporales que los sedentarios. Lo particular de este estudio es que no se diferenció entre sexos y los valores obtenidos en la tabla de resultados del IPC son muy similares a los encontrados por nuestro trabajo, tanto en los atletas como en los grupos de no deportistas. El único valor donde hubo diferencia es en el IPC de la cintura donde en el estudio comparativo entre nadadores y personas sedentarias (Gama, 2009) no se pudo descartar la igualdad de medias, mientras que en el nuestro hubo conductas diferentes entre grupos con una p<0,05. Al observar el resultado que se obtuvo en el presente estudio, en cada segmento vemos que el comportamiento no fue uniforme, encontrando que en la altura de la cabeza no se pudo descartar la hipótesis nula y el nivel de precisión fue muy grande.
126 Esta fue la medida que más precisión obtuvo en el grupo control y en la que menos desviación típica presentó en todos los sujetos del estudio; lo que significa que todos los participantes fueron precisos con este parámetro. Esto mismo fue observado por muchos de los estudios que utilizaron el IMP como método de evaluación 56, 49, 12, 62, 18, 48; donde en todos ellos el IPC fue muy cercano a 100 % pero nunca superó dicho valor, quedando en todos los casos en el estrecho rango de 95 a 100 % y en el caso de la desviación estándar en ningún caso supero el valor de 6; quedando en evidencia que la altura de la cabeza es un punto de referencia corporal siendo relativamente precisa para todos los sujetos sanos que se estudiaron, al margen de la edad y el sexo. Con los datos que se han obtenido se ratifica el hallazgo de que el IPC de la altura no cambia entre grupos; esto puede deberse a que la cabeza es una referencia en el EC, una posible explicación es que en ella se encuentran gran parte de los órganos de los sentidos y además es una zona fundamental en la propiocepción y el equilibrio, por la presencia del oído medio en su interior; esto iría unido a que todos tenemos una noción bastante precisa de nuestra altura la cual constituye una medida muy importante en la relación con el entorno. Cuando continuamos estudiando el comportamiento de los grupos para el resto de valores del IPC vemos que es diferente a lo observado en el IPC de la altura. Se advierte que en ambos grupos es en el IPC acromial (distancia entre las articulaciones acromion-claviculares) donde ambos grupos fueron más precisos viendo que los jugadores de rugby profesionales obtuvieron de media un IPC de 100 % donde 100 % es el mejor valor perceptivo posible, frente al grupo control que obtuvo un IPC de 113 %. Esta diferencia concuerda con los datos obtenidos por (Gama, 2009), donde el grupo de nadadores obtuvieron un IPC de 102 % a diferencia del grupo de sedentarios con un 116 % de IPC. Ambos estudios no sólo coinciden en la proximidad de los valores sino también en que fue el valor que más se aproximó a 100 % (valor deseado) de los segmentos corporales donde se comparó la longitud (IPC acromiones, IPC trocánteres, IPC cintura). Otro estudio que presentó valores similares fue el de Thurm (2007) donde se evaluaron 36 sujetos de ambos sexos todos ellos deportistas, divididos en dos grupos, uno con dolor crónico (16 sujetos) y otro sin dolor (20 sujetos). En él se vio que al realizar el IPC entre trocánteres ambos grupos obtuvieron resultados cercanos a 100 %. Esto se alinea con los resultados obtenidos en todos los estudios que incluyeron deportistas(Gama, 2009), (Thurm, 2007) el valor de IPC para la distancia entre acromion fue muy cercana a 100 %. Con lo que se puede afirmar que la práctica de
127 Actividad Física vinculada al deporte, tiene una influencia positiva en la percepción espacial del cuerpo al menos en lo que respecta al IPC entre acromiones. El IPC entre trocánteres tiene un comportamiento bastante similar al descrito para el IPC entre acromiones con la diferencia que no se aproxima tanto a 100 %. En el presente estudio, los valores para este parámetro fueron de 104 % que es la media de los jugadores, mientras que el grupo control consiguió una media de 120 %; el cálculo de la t para estos valores válida la hipótesis de trabajo demostrando que los jugadores presentan una percepción espacial más adecuada. Vemos que al igual que para el IPC entre acromiones, los estudios anteriormente citados, alcanzaron resultados similares, observando que en el trabajo de Gama (2009) los nadadores consiguieron un IPC entre trocánteres de 107 % mientras que la media del grupo de sujetos sedentarios fue de 121 %; el cual es un valor prácticamente igual al obtenido por el grupo control de esta tesis. En el trabajo de Thurm (2007) realizado con deportistas de diversas disciplinas los valores de medias registrados estuvieron en torno a 110 % de IPC de trocánteres. Los valores conseguidos por los jugadores de rugby profesional de nuestra investigación, (104,94 %) están en consonancia con los obtenidos para otras poblaciones de deportistas, mostrando una percepción espacial más adecuada al ser comparados con personas que no efectúan mucha Actividad Física. Para concluir, el análisis por segmentos el IPC de la cintura, que aparece en la tabla 29, presentó el mismo comportamiento que los anteriores, siendo la media de los jugadores más cercana a 100 % y por tanto mejor que la media del grupo control de forma significativa. En este caso los datos difieren con los hallados por los estudios de (Gama, 2009), (Thurm, 2007) mientras nuestro grupo de jugadores mostró un valor de 104 %; el grupo de nadadores presentó una media de 125 % que no se diferenció mucho de la que presentó su grupo de sujetos sedentarios con un 136 % de IPC (Gama, 2009). Un valor similar presentaron el grupo de deportistas del estudio (Thurm, 2007) con un IPC de cinturas para los deportistas en torno a 120 %. Hecho el análisis de cada una de las partes, queda demostrada la hipótesis de que los jugadores de rugby profesional presentan una percepción espacial medida con el IMP más adecuada que el grupo control y estos datos se corroboran con los hallazgos hechos por el trabajo (Thurm, 2007) La posible explicación de estos datos es que la interacción de movimiento que genera la Actividad Física realizada en torno al rugby mejora la percepción espacial de los sujetos. También se puede concluir, que los jugadores de rugby presentaron una valoración más adecuada del IPC de la cintura, no solo respecto al grupo control sino también respecto a los datos obtenidos por otros
128 estudios de (Gama, 2009) y (Thurm, 2007) frente a otras disciplinas deportivas; este hallazgo deberá ser corroborados en futuros trabajos. Un hallazgo muy interesante que se realizó en el análisis de datos respecto a esta prueba es que a pesar de haber una casi igualdad en la desviación estándar, esta desviación fue muy diferente entre el grupo control y el grupo de jugadores, encontrando que en los jugadores la tendencia de la desviación era hacia valores menores a 100, subestimando el tamaño corporal y en el grupo control la desviación era en sentido opuesto con valores superiores a 100, sobreestimando el tamaño. En la gráfica 13 se ve con claridad que todos los valores menores a 94 pertenecen a Jugadores de rugby profesional. Este es un hallazgo significativo ya que varios de los estudios revelan que en la población no deportista de alto nivel tienden a sobrestimarse 9, 2, 13. Los jugadores de rugby mostraron unas medias muy cercanas a 100 pero la tendencia de su desviación es a subestimarse lo que llama la atención ya que son sujetos de un tamaño corporal considerable. Una explicación posible es que al practicar un deporte donde se relacionan con otros sujetos de su misma envergadura les hace normalizar su gran tamaño corporal. Grafico 13 Comparación entre grupos IPC general de 110 a 90 agrupado en rangos de 2. 8.1.2Percepción angular del miembro superior. El Esquema Corporal (EC) se alimenta de las aferencias del entorno y al mismo tiempo, la función principal del EC para cualquier sujeto, es procesar la información para poder brindar una respuesta adecuada a la situación que se requiere, con la finalidad de responder de forma precisa ante las demandas del ambiente; para ello es
129 imprescindible la información de la posición que ocupan las diferentes estructuras corporales, que es proporcionada por el sistema propioceptivo. Siendo este un elemento tan fundamental del EC, no encontramos en la bibliografía ninguna prueba que evalué la propiocepción articular como tal, por ello se propone la prueba de percepción angular del miembro superior en un intento de generar un sistema de evaluación del EC que abarque toda su complejidad. Esta prueba piloto no pretende ni mucho menos ser la solución definitiva, sino más bien una propuesta para realizar un primer intento de medición de un parámetro que se muestra imprescindible para la comprensión del EC como un sistema vinculado con el movimiento. La hipótesis planteada es que la Actividad Física generada alrededor del rugby profesional español, tiene una asociación con la capacidad propioceptiva del miembro superior de los jugadores, al ser comparada con el grupo control. Como objetivo se propuso determinar si existe una diferencia significativa entre ambos grupos en la percepción propioceptiva del miembro superior. Para ello, a continuación se expone la tabla 30 con los valores principales que se obtuvieron en nuestros dos grupos de estudio (jugadores de rugby y control) en cada articulación analizada. El valor de la “diferencia” es igual a nº de grados reales (foto del brazo) menos número de grados percibidos (foto brazo de plástico).ver ilustración 9, página 61 El valor numérico obtenido se toma como la diferencia del valor perceptivo real y se despoja de su signo (+ o -). Diferencia codo izquierdo Diferencia codo derecho Diferencia muñeca izquierda Diferencia muñeca derecha Media jugadores 13º 11º 36º 29º Media grupo control 16º 12º 33º 32º Desviación estándar jugadores 8,75º 8,24º 30,11º 24,50º Desviación estándar control 18,37º 11,10º 32,71º 29,26º T -8.63 -1.95 4.56 -4.35 La diferencia es significativa al 5% Sí No Sí Sí Tabla 30 Estadísticos de la prueba entre jugadores y grupo control mostrando valores de significación. En esta evaluación la diferencia entre los dos grupos no se ve tan claramente como en el IMP y como se trata de una prueba piloto no se cuenta con resultados de otras investigaciones para realizar una comparación de los valores obtenidos.
CONCLUSIONES
139 9.CONCLUSIONES En el presente estudio se propuso investigar si la actividad física que genera el rugby profesional tiene una incidencia positiva en el esquema corporal. Con este fin se realizaron tres pruebas complementarias para medir los parámetros que según la mayoría de investigaciones forman parte del esquema corporal. Se buscó siempre una mirada integradora que abarcase todas las dimensiones del esquema corporal, para ello se hizo una evaluación exhaustiva, no solo buscando un único parámetro, sino obtener datos de los parámetros actitudinales y perceptivos. Las conclusiones a las que se llegó en este estudio, serán numeradas según los objetivos planteados. 1. Considerando que los jugadores de rugby profesional obtuvieron una media en el Índice de percepción corporal (IPC) general de 100,6 frente a los 109,9 que consiguió el grupo de control y que el valor que indica mayor precisión es el 100; los datos nos manifiestan que los jugadores fueron significativamente más precisos que los controles cuando se analizaron todas las medidas en su conjunto, mostrando una capacidad mejor para proyectar su cuerpo en el espacio. 2. En lo que respecta a la altura de la cabeza, ambos grupos se mostraron igual de precisos, lo que concuerda con la mayoría de las investigaciones que usaron este método de evaluación; viendo en los jugadores un IPC de 95,1 que es muy similar al 96,1 que consiguió el grupo control. 3. Con respecto al Image Marking Procedure (IMP) los datos obtenidos entre las medias de las longitudes, el grupo de jugadores presentó valores muy uniformes para todas los IPC (trocánteres 104,9, cintura 104,9, acromiones100,1) siendo su percepción mejor en todos los puntos evaluados a excepción del alto de la cabeza; el comportamiento del grupo control fue menos heterogéneo y obtuvo valores diferentes dependiendo del área evaluada (trocánteres 120,4, cintura 126,4, acromiones 113,1).
140 4. En la percepción angular del miembro superior el grupo de jugadores presentó un comportamiento levemente mejor que el grupo control, sin poder concluir con rotundidad que un grupo tuvo una actuación destacada frente al otro; ya que de los cuatro ángulos articulares analizados, los jugadores fueron más precisos en dos (codo izquierdo, muñeca derecha) mientras los controles consiguieron más precisión en la muñeca izquierda. En el caso del codo derecho la diferencia no fue significativa. 5. En ambos grupos los errores fueron mayores en las muñecas que en los codos, presentando una diferencia del doble de grados de error. No hubo gran disparidad en cuanto a la lateralidad, siendo los valores para el brazo derecho algo mejores: jugadores-muñeca 29º, jugadores-codo 11º, controles-muñeca 32º, controles-codo 12º. En el caso de muñeca y codo izquierdo tanto los valores como las diferencias entre grupos fueron similares: jugadores-muñeca 36º, jugadores-codo 13º, controlesmuñeca 33º, controles-codo 16º. Con todo ello se puede concluir que los dos grupos fueron mucho más precisos en el codo que en las muñecas. 6. En el análisis del componente actitudinal del esquema corporal para el Body Shape Quesionnarie (BSQ), encontramos que el grupo control tiene un valor mayor de insatisfacción corporal obteniendo una media en el cuestionario de 61,8, mientras que los jugadores no solo se mostraron más satisfechos con su esquema corporal (51,1) sino que también contestaron el cuestionario de forma más uniforme con una desviación estándar de 11,1; el grupo control en cambio duplicó dicho valor a 23,2. 7. De las tres pruebas aplicadas con el objetivo de contestar a nuestra hipótesis, los resultados mostraron una diferencia significativa en dos de ellas (IMP y BSQ), no solo en los resultados sino también en el comportamiento de ambos grupos. En la tercera prueba, la de percepción angular del miembro superior, hubo un comportamiento levemente mejor en el grupo de jugadores. 8. Por todo lo expuesto anteriormente, podemos dar por válida nuestra hipótesis y concluir que existe una asociación positiva entre la práctica de actividad física realizada por los jugadores de rugby profesionales que participaron en los play-off del campeonato de España y el esquema corporal; frente a los sujetos que presentan una actividad física baja o media.
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