El premio del bien hablar : comedia de Lope de Vega Carpìo
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^•9- Pág. 285 E L PREMIO DEL BIEN HABLAR. COMEDIA • DE LOPE DE VEGA CARPIO. Hablan en ella las personas siguientes. ■ J° n arda, dama. j^° n Juan de Castro. jJ l Antonio . , viejo. art in , lacayo. *** Don Pedro. *** Angela , dama . **# Feliciano. *** Ramiro , huésped. Rufina , esclava. **# Camilo y criado . © JORNADA PRIMERA. Leonarda, dama , ^ Rufina. Ico. oblaste el manto? R#/. Ya vengo de c - • •* ’ 0 T v *° quitarte ese cuidado e °- Bixiste, Rufina, á Hurtado, á la tarde salir tengo? A Ya » señora, lo prevengo £ de que has de ver á Doña Ana. e °' Qué de juventud villana, ^ S u e nos esperaba enfrente ! v. Servir pudiera de puente, 5*2sde Sevilla á Triana. si en toda la ciudad t n ° ,la 7 tu talle, qué te admira? ^0. ni-Miimn xrn mií> miríi —s presumo yo que mira oro la cantidad: dineros Son calidad, d l *o el Cordovés Lucano; (§) Porque esto de padre Indiano *nueve mas la juventud, á la nobleza y virtud Pocos extienden la mano, estaba Don Pedro allí, ^ a quel mi gran pretendiente? k J Aquel necio maldicientede su hermano entre ellos vi. Leo. Lo que hablaría de mi toda aquella mocedad con su necia libertad. Ruf. Allí estaba un caballero al parecer forastero, con mas seso y gravedad. Leo. En ninguno reparé, por si estaba allí mi hermano. Ruf. No estaba allí Feliciano, que uno í uno los miré; pero el forastero fué quien me pareció mejor. Dentro ruido. Leo. Parece que oigo rumor, y cerca de nuestra casa. Ruf. Como esto en Sevilla pasa: abre ese balcón , Leonor. Futran las espadas desnudas y las capa revueltas , Don Jt\an de Castro , y Mar¬ tin su criado, Juan. Entra, y donde quiera sea. Leo. Jesús! Juan. No os alborotéis. Ruf Cómo no? qué pretendéis? Leo. Quién habrá que aquesto crea? A
a86 . hasta mi estrado os entráis? «la? Juan. Si en venir huyendo de la justicia os ofendo, Vuestro respeto agraviáis, casa tan noble me ha dado licencia, y no me engañe, fUes donde,un ángel hallé, quién duda que íué sagrado? : Mandad que cierren la puerta. *o • Rufina, corre. Ruf. Ya voy. Ménos alterada estoy, que estuve de veros muerta: no cierren la de la calle; porque será dar sospecha. han. Que no fué cosa mal hecha os dice mi trage y talle. Murt. Señora, si solo fuera quien de esta manera entrara, no es mucho que os espantara, y mala sospecha os diera; pero Don Juan mi señor, abona el haber pisado las barandas del estrado de vuestro heroico valor, amparadle, pues oísteis que su imágen os llamó. Sale Rufina. tuf. Ya la gente que os siguió no sabe por donde fuisteis: toda en efeto se fué, y la calle está segura. han. A tal templo de hermosura, buscando amparo llegué: yo soy, gallarda señora, (como ya os lo dice el trage) forastero de Sevilla, corona de las ciudades, que en España , en toda Europa gobierna el Rey, que Dios guarde. Que como naturaleza es de todos patria y madre: nací en Madrid, aunque son «n Galicia los Solares de mi nacimiento noble, de mis abuelos y padres. Para noble nacimiento hay en España tres partes,. Qalicia,. Vizcaya, Asturias, é yi ftióntañas se llámen* Qué turbado estoy , pues dlg© en ocasión semejante • cosas que os importan poco! no os espantéis, perdonadme, que por Dios, que no me turban pendencias ni enemistades, el Templo sí, y en su Altar la belleza de su imágen. Dasi, Qué os importa á vos saber que descienda de la sangre del Conde de Andrada y Lemos, y que la causa dilate de la presente desdicha, que os ha obligado á escucharme en vuestro mismo aposento, donde el Sol fuera arrogante? Sabed , que vine á Sevilla huyendo (mirad que alarde de fortuna) porque á un hombre castigué la lengua infame. Hablaba mal de mugeres, y yo que he dado en preciarm# de defenderlas , no pude sufrir que tan mal hablase. Pasarme quise á las Indias, que dos heridas mortales ya le tendrán bien seguro, que mal de mugeres hable. Llegué á Sevilla , y la flota (como veis) aun no se parte, entretanto me entretienen caballeros, y amistades: hoy vine á la Magdalena y como algunos hallase, 1 á la puerta , me detuve que ellos gustaron de honrarme. No salió muger de Misa, á quien un Don Diego , un áspid helado para gracioso, para hablador ignorante, no infamase en las costumbres, no desluciese en el talle, no afease en la hermosura, no descubriese el amante. Palabra no les decía que el alma no me pasase, que quando se habla en corrillos
n ° es afrenta que se tuce . au sente que no la oye, Sm ° a tos que están delante; Porque es tenerlos por hombres que gustan de infamias tales, y hablar mal de los ausentes, ^henta los hombres graves, oalió una señora Indiana Co » dueña , escudero y paje Xen viéndolo se tapó, <j e xando caer la margen jhd manto al pecho, en lo negro haciendo cinco cristales. '--orno quando el sol hermoso por nuves opuestas sale, * SI de sus ojos bellos * Uz por las puertas de Flandes: pero no templó su lengua, que luego dixo que trat^, *u¡ hermano por interes ®on esja Indiana casarse? que vive Dios, que me han dicho que vendió en Indias su padre carbón o yerro, que agora íe ha convertido en diamantes. Que puesto que es vizcaíno para el toldo que esta trae *on muy baxos sus principios* *ual hayan Indias y mares. Yo no pudiendo sufrir palabras tan desiguales *1 valor de un caballero; dixe, vuesa merced hable «orno quien es, que desdict de las palabras el trage, que es honrar á las mugeres deuda á que obligados nace* •todos los hombres de bien por el primer hospedage, que de nueve meses deben, Y es razón que se les pague. Que puesto que son las lenguas espadas, para templarse quiso Dios que las pusiese» en los pechos de sus madres. Quién le mete en eso á élí Qo conociendo las partes* Respondió descolorido*. yo dixe, el ver que la infamen sin dar ocasión, y el ser hombre, que basta á obligarme quando no naciera noble. Replicó, pues oiga y calle: sino sabe quien soy yo, y que no es bien que se case mi hermano desigualmente; respondí yo: los que saben que en Vizcaya á los mas nobles se les permite que traten^ con hábitos en los pechos^ no dicen razones tales: y sin conocerla digo, que el ser muger es bastante nobleza, y que no es honrado ? uien no las honra. Dexadme dixo entonces) mataré este necio si es su amante: repliqué no la conozco: pero io que digo baste para hablar en su defensa, saca la espada cobarde, que donde palabras sobran, temo que las obras falten: laca la espada ; qué esperas, pues no te detiene nadie ? E ero vive Dios, que apénas is dos se vieron iguales, quando pienso que la Indiana vino en forma de algún Angel, y le derribó en el suelo, «iti que á tenerle bastase» quantas espadas y amigo» pretendiéron ayudarle. No espere «nejor suceso la lengua que las infame, ni inénos que vida y honra quien las defienda,y alabe. Con esto quise tomar la Iglesia para librarme, y por la confusa gente tomé diferente calle. Al revolver de la esquina vi estas casas principales, juzgué por ellas el dueño, es imposible engañarme. Traigo una hermana conmigo* A i
H 288 á quien doy tantos pesares, que este postrero, señora, temo que Ja vida acabe. Jisto solamente siento: * hasta que la noche baxe os suplico permitáis que en vuestra casa me ampare js P a ta partirme á San Lucar, donde á las Indias me embarque, : si podrán llevar el peso ' de mis desdichas sus naves. ' Que tan justa» obligación hara que el afina os consagre ^a tabla de este milagro, qne con letra de oro en jaspe, ' diga que pudo en Sevilla h Don Juan de Castro librarse i con Doña Angela su hermana de dos peligros tan grandes. * porque vea el pintor quando la tabla señale, como ha de poner la historia: y pues sois la hermosa imagen, I uie pongo de rodillas Para que así me retrate, que quien defiende á muger^s, bl en es que piedad alcance. ,t0n ' La ocasión en que os halláis dá lugar á respuesta, Muestro valor manifiesta 0 que hacéis y lo que habíais: e *a muger que obligáis, i yo soy , y palabra os doy que mintió, porque yo soy uieta de tan buen abuelo que por bien nacida al cíele ^empre agradecida estoy. •Es de mi padre el solar mas noble de Vizcaya: que á las Indias venga ó vaya qud honor le puede quitar ? Sl le ha enriquecido el mar *° implica el ser caballero, quiso honrar ese escudero 1,11 padre, ma? no podrá que e sa espada es lengua ya Epu que digo que no quiero. 12,50 de hierro y carbón es lenguage maldiciente: pero yo quiero aunque miente tener en esta ocasión ese trato y opinión: para que quando le halle en aquella misma callea me sirva el hierro en su mengua, para cortalle la lengua, y el carbón para quemalle. Pienso que viene mi hermano, Rufina , escóndele presto. Ju. Bien haya el cielo, que ha puesto mi remedio en vuestra mano. Mar. Rufina , color indiano, no hay bodega, ó palomar ? Ruf. El pajar te quiero dar, y á tu amo mi aposento. Mar. Si comen no habrá sustento? Ruf. Ya no te lj¿vo al pajar ? Llévalos- Salen Feliciano , Don Pedro y Carrillo* Fel. Esto se ha de hacer así, no hay sino armarnos de presto. León. Dónde vas tan descompuesto? Red. Sabes mi desdicha? León. Sí. Red. Ay Leonarda , que espirando queda mi hermano Don Diego. León. Quien tan locamente ciego vivió siempre murmurando, qué mucho que muera así? Fel. Qué buen modo de consuelo! vamos de aquí. Red. Sabe el cielo que reprehensiones le di; mas era hermano mayor, no me tocaba el castigo. Fel. Yo soy de Don Pedro, amig y tuve á Don Diego amor. Si hablaba mal, solo fue de ruin gente, que la honrada siempre fue de él respetada. León. Eso dices ? Fel. Esto sé, y vive Dios que si esconde la tierra este forastero, que le he de matar. Red. No espero que habernos de saber donde, que es Sevilla confusión, y si en Monasterio está, quien Feliciano podrá Justarle en esta ocasión ?
ísí e Í 0r Sera enviar San T Será en ^ ar a dos soldados m-. 7 soiaa r ^l a l e PfS a ^5 ; Qo nA J ? se h a de embarcar, ( Yw , conocellos. 1ie t ís í 05 e a buscar agora °^ c lue importa. Red. Señora, 1 l5 C n ***y vii<1 * J - t U/ ' U - 6 esos °Í 0S bellos e b on Cl n- a la muerte > D >!e g° > - y tan ayrados bailo “7 i “ u ' .,en •’ S l } e mis cuidados Vn r >gor mas fuerte. S 0 / ^°blar mis enojos, jJ! ^ hermano un traidor, W-? n Con mas ris^or k . a de vuestros ojos. ■ I ) e n ° estáis ofendida. Ha^' o s afli ie m ‘ hermana? % v -|l e amanecer mañana ’ñ la «o con vida. u Oh A. . • Vase. u 0 . y '- w ■ r as, \n/* ntonío > P adre de Leonarda, u .... i_ _ i ’ u 0nd ^ \^]| Q e va tu hermano así? ;Alia ...~ v V COn sus am ' stades le t g , tar necedades l(, í )¡ d ^ n cuidado á tí. Vot^ 11 < l Ue ha herido á Don Diego st ® r ° Don Juan. I L dr\c /. T_1- - 3 - L ^' U J1 J Lian. s dos á buscarle van, dVn" 5 / otr ? cie S°‘ " U e > quiere Feliciano ¡Í!,^ v ! da ansí? ¿ . n Pedro que aquí pesar mi hermano, ,' m o 5 , que su muger, \ ° dicho , sea, ;\L c ° sa s se emplea. ' {|íl pre ] suceder* Stj J °s malos sucesos \£ 0r malos amigos, N lo Ur Í.P a d r e enemigos Sár. S ^) os traviesos. % ^ st e Don Juan, j k . 7 u da ? es forastero. % fuente Caballero,. í°s, no podrán. rC d ela qa«t¡oo, ^l de mugeres 8° i pues como quieres * iS 9 que le ayude la razón una sutil vanagloria ? Ant. Luego el Don juán defendía las mugeres ? León. Si señor. Ant. Ese hombre tiene valor, no hay cosa , Leonárda mía, mas digna de un hombre honrado: ser quien le mató quisiera, así en las venas me altera el humor del tiempo helado. Si supiera donde estaba, favor le diera y dinero, propia acción de Caballero: quién lo bien hecho no alaba? Voy á buscar á tu hermano, que es loco y rico. Vase. Sale Rufina. Ruf. Ya quedan adonde hallarlos no puedan. León. Solo temo á Feliciano, donde pusiste el criado ? Ruf. Martin (que aqueste es su nombre) queda por mas tordo que hombre en el pajar enjaulado. Pienso que ha de cantar bien; jorque aun apenas entró, quando ile comer pidió. León. Haz que de comer le dén que yo haré con gran secreto la comida de Don Juan. Ruf. Lastima los dos me dan. León. El Caballero es discreto, y que me ha puesto , Rufina, en notable obligación. Ruf. Por ella obliga á afición, y por la persona inclina. Pidióme un libro. León. Hasme dado, Rufina , grande contento, hoy sabrá mi nacimiento: que tú sin mostrar cuidad» le darás mi executoria, diciendo, que aquí la halkste en un cofre mío. Ruf. Pensaste... León. Quiero que sepa que tengo sangre de un señor de España. Ruf. Si la vista no me engaña, á pensar que quieres vengo ser con el mas que piadosa.
igo León. No te parece que fuera, quien á Don Juan mereciera,.. Ruf. Di lo demas. León. Venturosa, sin temer tormenta ó calma < porque el bien hablar , Rufina, es una señal divina de la nobleza del alma. Vanee. Sale Doña Angela dama , y Ramir o huésped. Ang. No sé como he de tener paciencia en tan mal suceso, que sino es perder el seso, no me queda que perder. Unes. No pudiera suceder el matar á vuestro hermano? que fuistes dichosa, es llano, que en dos males es error no agradecer el menor, y quejarse al cielo en vano. Ang. Conozco, que mayor mal, , huésped, suceder pudiera, que esto no me sucediera, fuera á mi inocencia igual: una muger principal en tierra extraña os admira, que sin amparo se mira? Hues. No me admira que os engaña llamar esta tierra extraña. Ang. A qué mi remedí» aspira? Hues. En Sevilla estáis, no estáis en algún monte desierto, ay del que cerca del puerto, si ya no es muerto miráis: en mi casa no temáis necesidad, ni violencia. Dentro Feliciano , y Don Pedro y Car¬ rillo. Fel. Quién ha de hacer resistencia . adonde hay tanta razón ? Hues. Estos los parientes son. Ang. Defienda Dios mi inocencia. Salen. Fel. Posaba Don Juan de Castro^ hdesped, en aquesta casa? Hues. Aquí posaba , señor, oue á mí me pesa en el alma. Fel. Tiene aquí ropa, ó criados? Hues. Na tiene aus de esta dama» Fel. Es acaso criada suya? > Red. Es su amiga, ó es su herma* 1 - Ang. Hermana por sangre soy» de buena sangre heredada, que os suplico respetéis: y amiga porque se llama la amistad , que es verdadera» parentesco de las almas. No fué por mí la qüestion; ni he sido parte , ni causa de vuestro disgusto y pena» aunque la mayor me alcanza- Los hombres al lin son hombre*» por mayores males pasan: ay de las pobres mugeres que los hombres desamparan! aquí sí que es el dolor, y mas quanto mas honradas, porque es elTnayor peligro, el honor á quien le guarda. Yo soy la muerta, yo sola á quien destruyen y matan, yo triste, que aun el valor en tal desdicha me falta entre vuestras armas sola, muger entre mil espadas; dadme , señores, la muerte, yo me confieso culpada, que son sangre las desdichas, y de deudo á deudo pasan. Mi fortuna <did los filos, y le saco de la vaina el azefo de esta herida: qué aguardáis? tomad vengan 2 '* Ped. Qué os parece de este llanto* vive Dios... sino mirara.. . . Fel. Callad, Don Pedro, por que es baxeza esa palabra. De lo que Don Juan ha hecho» qué culpa tiene su hermana? Éste mozo está eu las tierras, donde con violentas armas, por una ofensa un linaje, mugcrc.s y amigos mata»: aunque esta señora fuera culpada eu esta desgracia* no pudieran detener U uuc riokata. arrogaaqfe
291 A W « de : ¿ ‘ ,5 ® ; . aquellos ojos? . tFni B 0i linda traza r r H n muerto hermano! f‘ a 8i , avin °* que si a S uarda ° Cj Ssr> n °. V anos requiebros, ,r ' Va!? m,s es peranzas. \] e ° S Por toda Sevilla, 1 3p 0 V qi3e es u na mandria: Ir . q ue á estas horas eciendo su easa * % p 0 P ° r l os monasterios, lUe ^ la tribuna santa, !e esf é en eP refitorio, e dar quatro mojadas. '' Sejj Transe los dos. ra > uo tengáis pena, ^a m ^ ' Ue es bastante la causa, \p ?° de Don Pedro k g Su venganza: f en v - t ré soberbio os confieso, S^do ese talle y cara, lí ! flg 0 to das las velas: ^U e ^P§re de Vizcaya, fti¡n - re una vez > \ ,. e y sin mudanza; «H e lcen cia que os vea, '' q Sta ocasión os valga, >ij|o^i° s de poner \ r es3r ° servicio , y luego que hay en mi casa, í| <?j j an gre, vida y alma. V*? 0 os P a g ue el consuelo. ,C> nombre? í *• *>/. Basta, !kN r ° quien le puso: X ' Hue. Señor? MWabras \e- S c ‘ n cuenta escudos e nt r _ , s e sta dama vuelvo á Sevilla. (, 'C¡ ntio volvereisrív. Mañana, vase V^nta escudos me dio. *' de gente hidalga, pe c 3 ta i i es rico y noble, )\l mprat á Triana * ¡ r 5 q U ' ana tiene hermosa, \¡ e . a su padre guarda ducados de dote. % Jb:. 1-3 fortuna, mi madrastra, ha guardado para mí cien mil penas y desgracias. •oanse. Salen 'Don Juan , y Martin. Juan. Como pasaste á verme? Mar. Con licencia de la mulata, que es la quinta esencia de toda la discreta picardía, que lo moreno de esta tierra cria. Jua, Has comido ? Mar. Qué dices ? trein¬ ta platos me truxo esta Princesa, de mu!ato;s, y sirviendo la paja de, manteles, comí mejor que en sillas, ni doseles: y para postre mano, y paz de Francia, que puesto que temiendo la fragancia, la limpieza pastilla, y no ser fea, disimular pudiera la gragea. Comiste tú? Jua. Pedíle á la morena un libro pbr pasar mejor la pena de tanta saciedad, y ella que ignora que historias salen en la Corte agora, en vez de tanta prosa, verso y fama me truxo la nobleza de su ama de mil colores y oro , y la he leído, con que también estuve entretenido, como con los donaires del Parnaso, del Orfeo, del nuevo Garcilaso. •Es tanta finalmente su belleza, que puede competir con su nobleza. Vino , Martin , tras esto la comida guisada de la dama defendida, con tal regalo , olor, gusto y aseo, que solo le ha faltado á mi deseo el «postre’que te dio la mulatills». Mart. Qué bizarra es la gente de Sevilla! qué liberal! qué limpia y generosa! Juan. No es Leonarda discreta, no es‘ hermosa ? Mart. Cómo discreta? Cicerón, Cerbantes, ni Juan de Mena, ni otro después, ni antes no fuéron tan discretos y entendidos: es un harpa templada en los oidos, es sentencia en favor por el Consejo, consonancia en cristal de vino añejo, son de dofelon en mesa ó plata doble, cortés respuesta de persona noble, ruido de arxtíyuelo ardiendo Febo,
2Q2 soneto de Don Luis, Séneca nuevo, con hambre de torreznos que se.frien, con tercianas las fuentes qu^ se ríen, 6 mas sonoro que en la espada suele, de los que azotan á quien no le duele, ó en un falso testigo, ó alcahueta el eco de la solfa de baqueta, pues en llegando á hablar de la her¬ mosura, Diana es fea, Filomena oscura, la doncella de Francia , y la doncella de Dinamarca, nones son con.ella; porque el Sol es muy lirrdo, y nos enfada por los caniculares, y esta agrada. Quedémonos aquí, pues has topado las Indias sin la mar, que tu embarcado irás á tu aposento con Leonarda, y yo con la mulata que me aguarda en mi pajar sin larga las escotas; porque si aquí se encierran «reinta flotas, qué es menester buscar mayor tesoro?, que aun esta esclava si la vendo es oro. Juan. Como piensas Martin lo que has soñado, bien parece que en paja te has echado. Mnrt. Sí, más no la he comido, que me dieron /' • naranjas que la cólera rompieron, un pemil con las hebras como grana que abriera á un hipocóndrico la gana, y á estar hecha en figura mas perteta, de un Cardenal pudiera ser muceta, una ave enamorada. Juan. Enamorada? Mari. De tierna, derretida, y bien asada: hubo su rabanito, oliva y queso, que pudieran venderme por el peso; con esto y diez tragadas de Cazalla, dixe poniendo aparte la toalla los ojos ya del buen licor testigos, mulata , dónde están los enemigos? • Juan. Ay Martin, como todo me alegtara si en Madrid á Doña Angela dexara. pero ver que es mi hermana, y q ue afligida fia de estar del peligro de mi vida, no me permite gusto ni contento. Mari. Quedo , que está Leonarda en tu aposento. Salen Leonarda y Rufi níi ' Leo. Habréis pasado.muy mal de aposento y de comida- Juan. No la he tenido en mi vio > hermosa señora , igual. Leo. Dar un palacio real á vuestro valor quisiera. Juan. Menos á mi intento fuera, por ser de esclava le alabo, que siendo yo vuestro esclavo me disteis mi propia esfera. Vine á mi centro en venir donde vuestra esclava vive* parece que me apercibe de que os tengo de servir: si aquí os puedo ver y oir, toda mi ventura encierra, todos mis males destierra; porque después de no estar en el cielo, no hay buscar mayor descanso en la tierra; pero qué ha de ser de mí, ya que en tal lugar estoy, si en siendo noche me voy de aqueste dia en que os vi? si tan presto el bien perdí, limera fue mi ventura, no es bien el que poco dura, mas, quién, señora , pensara que mis contrarios vengara vuestra divina hermosura? Qual es el muerto no acierto, bella Leonarda , á juzgar, si el no veros me ha de daf la muerte , yo .soy el muertos pensé que. llegaba al puerto de mis desdichas, y llego donde á la muerte navego con tal tormenta y rigor, que quiere anegar amor el alma en un mar de fuego/ Qué hice yo á vuestros ojos que vengan mis enemigos, quando los hice testigos de mis lágrimas y enojos? juzgareis que son antojos, decirme que me desalma amor que me tiene en cahn a i pero vuestra discreción
que la obligación las puertas al alma. r !?«o os amé que os vi;. | u, e n vio tan nuevo obligar? y no lo podéis negar, Pnes sabéis que os defendí: í^'-ad corneo merecí av ores antes de veros, P ei 'o fué para perderos, Pues en viéndonos los dos, 110 me defendí de vos, ^ Aunque supe defenderos. e ° n ‘ Señor Don Juan , si teneis dei erfninado partiros, líla l podré yo persuadiros c °ntra lo que vos queréis; y basta que me dexeis c ,°n tantas obligaciones, Sl n decirme estas razones P a ra mas pena y dolor, 9 u e no le detiene amor * quien dexa las prisiones, defenderme antes de verme fué amor, nobleza fué, ^ condición vuestra en fe de obligarme y conocerme; P er o si fué defenderme Nobleza, nobleza fué e ‘ haberos defendido; c °n q u e diréis con razón H Ue cumple su obligación beneficio agradecido: V ° s os vais porque queréis, y ulgun deseo lleváis, Pues porque queréis os vais, guando quedaros podéis; I peligro anteponéis e , Angel que en la posada ^ebe de estar lastimada; qué estraños desvelos, ^Ue os estoy pidiendo zelos amor ni ser amada. 7 * ' Cn que la enfermedad, tler >e la espada desnuda, ^u^ndo está la vida en duda, ^ e o mí el exemplo mirad: ? ^atar la libertad a espada desnuda entrastes, aunque piadosa me hallastes; pero el efecto que hidstes no os lo dixe, pues os fuistes, con mas prisa que llegastes; id en buen hora á buscar esa dama venturosa, que estará tan cuidadosa como me habéis de dexar: mirad si queréis llevar alguna cosa de aquí; que os aseguro que fui dichosa en que luego os yais, porque si mas os tardáis, me llevárades á mí. /«• Leonarda, si yo me voy, es por no daros enfado, que del Angel lastimado legítimo hermano soy, y el favor que me dais hoy en el alma le imprimí: bien quisiera estarme aquí, si tuviera atrevimiento; porque este humilde aposento fuera cielo para mí. El cuidado de mi hermana confieso que me le dá J*eon. Qué es vuestra hermana ? Ju. léjos, sabedlo mañana. Mar. Para qué andais por rodeos, donde se os ven los enojos, pues por la boca y los ojos andais trocando deseos ? Pensad la partida bien, que él se muere por no irse, y tú (si puede decirse) porque se quede también. Por lo ménos ya que fuese prisión esta voluntad, hasta saber la verdad, responde, á prueba, y estése. Ea, qué os estáis mirando ? Ju. Por mí yo me quedo aquí. León. Y yo qué diré de mí ? Mar. Di, que lo estás deseando. Ruf. Y él no tiene hermana allá ? Mar. No , perra; perla quería decir, que tú lo eres mia. Ruf. Tu hermano ha venido ya* B No
3 o° Aut. Dueño sois de esta casa. Ved. Venturoso padre y señor quien tanto bien posea. Vanse los dos. Leo. Quién pensara que tan presto tuvieran hn semejante mis pensamientos altivos? Ruf. Puede mi señor forzarte? Leo. Puede quitarme la. vida. Salen Don Juan y'. Martin. Jn. Dexame necio. Mar J Qué haces? fu. Q )é. teng.o de hacer ? morir. Mar. Pues de esa manera sales? beor Qué es esto, Don Juan. Ju. Perderme. Leo Adonde, vas? Ju. A matarme. Leo. Por qué, señor ? Ju. Por tu gusto. Leo. Gusto? de qué? Ju. De casarte. Leo. Oíste á mi padre ? Ju. Si. Leo. Pues quédixo? Ju. Que me mates. Leo. Yo qué respondí. ? Ju. Tibiezas. Leo. Y Don Pedro ? Ju. Necedades. Leo. Sosiégate. Ju. Cómo puedo ? Leo. Digo el sí ? Ju. Basto callarle. Leo. Necio estás. Ju. Soy desdichado. Leo. Y yo muger. /«• Eso baste. Leo. Hablante bien. Ju. Estoy muerto. Leo. Escucha. Ju. Qué he de escucharte? Leo. Eso es locura. Ju. Es por tí. Mar. Parecen representantes, que saben bien el papel. Leo. Martin , así Dios te guarde, siente Don. Juan lo que dice? Mar. Si lo siente ? qué donaire! pues vesle salir sin seso, y preguntas disparates ? Ju. Ea/ Martin , á embarcar. Mar. Como quieres que me embarque, si he empleado mi dinero • en olandas y cambrayes? soy de esta casa caxero, pesquéle quinientos reales á Feliciano , y pretendo tratar en Italia y Flandes. Ju. Digo, que te embarques luego. 'Mar. Donde tengo de embarcarme ? Ju. Dentro del mar de mis ojos. Mar. Notables sois los amantes. Ju. Mas no , que corre tormenta, y era forzoso anegarte. Leo. Ve y Rufina s > al corredor, porque puedas avisarme: tú, Martin , lince has de ser en la puerta de la calle, que quiero hablar libremente. J Ruf. Yo voy. Mar.. Y yo á ser :A lc > Vanse los dos. Leo. Don Juarvlas ingratitudes ofenden las voluntades, mucho en poco tiempo debes al alma que supo amarte. Quál hizo mas.de los dos? ^ tú en quererme , ó yo en de* engañar de los requiebros, cosa á los hombres tan fácil* qué mudanza has visto en nU • ^ qué es lo que dixe á mi padre* s qué te obliga á hacer locuras? puede por fuerza casarme? no puede : y mas que. te buso» Feliciano por mil partes obligado á defenderte por mi inclinación notable al servicio de tu hermana. { Por Dios, Don Juan, que rep Jf en la pena que me das. /«• No sé como puedo hablarte con las desdichas presentes, porque es razón que me alcalice > que quien escucha oiga mal! lo que escuché fue bastante para temer la caída de mi fortuna mudable. Si tu padre, prenda mia, con resolución tan grande quiere casarte ; qué importa, que tú con tu hermano trates resistir la voluntad ? Leo. No hayas miedo que me c3 con Don Pedro, Don Juan tí 11 * que si de mi hermano sabes, que desea conocerte, no será mi padre parte para casarme por fuerza. /«• Qué notables tempestades corre esta pobre barquilla en dos tan breves instantes! Es posible que en dos dias
P asetl » ÍÑbíe* a años P areüen 5 ve C£> ? de c pntarse ? fcis° Q en m * aposento IS 0 on «puacuro Se Z puedo engañarme» ihp „ ■ U S 41W111C > niego a mí mismo ' n>> 6 u 11115,1110 °P°rlo P s !° » y s er verdades» '<Ju e S |, ^enos que duermo. ° r ni as U n ° dls parates, L y s mío . • < l Ue ios nacimientos r c ¡em . os naotmiei Sé as amistades. Sn’r^ora , en tu quadra; K . ü oña An^io „„ o««oi \h “° ña Angela un ángel \Hh í s zelosias * ' 0s descuidarse mal ceñido tas orientales, ^anzanas de nieve ) (j¡ x ; ne azul esmalte, Sd 6 1 i^ ien ^ a P a el ar ^° l V ' s ^ rut os nacen; V * e ncubrirse todo, S ra ° scdo en cristales S e$ Pos q ue tenían % Sellos dé diamantea ,¡ C? tomasloco: J* Hq de mis males, Sajj es P e rados placeres ¡S^ Brandes pesares, de tener |ne el mundo envidiase, ‘Alto fl °^ e > hermoso, ilustre, í^ V al °r, de alta sangre, ÍC d e la defensa Sen? inmortales, % Q . en las mugeres . ’ Vlr t udes, linages, e c eñí la espada, Vr n e - ndo que afrentasen AUa{ Qlt lgñna á mis ojos, rdaj 1 116 ha costado cárcel, ¡y; ¡fe* Perder la patria, \ » enemistades, S n!, Car B°s, hacienda, ^ lo e Pude obligarte Se ¡^ Ue s abes, señora» J o^hgado á ampararme: 301 no á dexar mis soledades, sino por ver si te veía, quando el sueño se deshace, oigo decir que te casas, y oigo decir que me maten. León. Don Juan, un hombre valiente tan tiernos extremos hace? Mirad , que entrastes muy bravo para salir tan cobarde: qué seguridad queréis para que con vos me case ? Juan. lina firma suele ser firmeza de amor constante. León. Voy á escribir un papel. Juan. Y firmarasle ? León. Esperadme, mal conocéis las mugeres con amor. vase. Juan. El Cielo os guarde. Fortuna, que á Sevilla me truxiste huyendo del rigor en que me hallaste, en qué mar á las Indias .me embarcaste, que con tal brevedad me enriqueciste? Mas no es el fin del bien que le conquiste, si de la posesión te descuidaste, pues para mas tristeza me alegraste, que no hay alegre bien, si el fin es triste: No me des dichas para no gozallas, no me des glorias para no teneílas, ni el breve bien que en esperanzas hallas; Que no pudiendo asegurarse deltas, parece que es mas dicha no alcanzabas, que vivir con el miedo de perdellas. Al entrarse Don Juan sale Feliciano. Fel. Quién es? Juan. Notable desdicha ! Fel. Qué es lo que mandáis aquí ? Juan. Aunque perderla temí, ap. muy breve ha sido mi dicha: aquí no hay otro remedio como decir la verdad, que será temeridad perder lo que hay de por medio. Sois Feliciano ? Fel. Yo soy. Juan. A vos os busco. Fel. A qué efecto me buscáis? Juan. Yo soy Don Juan de Castro y Puertocarrero. Fel.. Sois el que á Don Diego hirió > Jua. Soy el que ha herido á Don ¿regó.
302 Fel. Saco la espada. Juan. Esperad, y sabréis á lo que vengo. JPel. Vos á matarme vendréis. Juan. Oídme, señor , os ruego, dos palabras. F el. Ya os escucho, aunque es por cierto respeto. Juan. Sabéis , que si lo sabréis, que reñimos bueno á bueno Don Diego y yo ? F el. Bien lo sé. Juan. Pues según eso, qué debo entre caballeros nobles ? JFel. De todo estoy satisfecho. Juan. Esto es quanto á la herida, porque á vos, que no á Don Pedro doy esja satisfacción. F'el. El término os agradezco. Juan. Donde he estado retirado, ha una hora que me dixéron que la señora Leonarda, con noble y piadoso pecho truxo á Doña Angela aquí; yo, como en fin , forastero, no conociendo las partes, con el honor que profeso por las tapias de la huerta desamparé el Monasterio, y aventurando la vida á ver quien la truxo vengo. Entré loco por la casa; pero en sabiendo los dueños os pido humildemente, que es justo, perdón de mi atrevimiento. Suplicóos que la amparéis, hasta que me vaya al puerto, que en casa tan principal pienso que la puso el cielo. Con esto y vuestra licencia al Monasterio me vuelvo, y si saliere justicia, cosa que volviendo temo, las manos me han de valer, que á los pies poco les debo. jFel. Puesto que yo soy amigo de Don Pedro, y de Don Diego, lo soy mas de la verdad, y del valor de los pechos. A estas horas puede ser que esté Don Diego muriendo: ya que por tan justa causa en peligro os habéis puesto, no habéis de salir de aqui;_ porque no es justo, ni qui^ 0 » sino es que yo os acompañe» que si de Leonarda el zelo fué amparo de vuestra herma* 1 ) también obligado quedo por ella , por vos, por mi, y por Leonarda á teneros en mi casa, hasta que vayáis seguro á Cádiz , ó al Puerto. ^ Haos visto alguno en mi casa • a J uan. Ninguno. Fel. Pues mi a P sin que lo entienda mi Hermán 3 ni mi padre, daros quiero.. Juan. Echareme á vuestros p ieS * Fel. Aquel es del quarto nuevo* Esta es la llave, tomad, id aprisa, cerrad presto; y advertid que hay una puerta» por donde, si no habíais qned ’ os puede escuchar mi hermana» por eso andad con silencio, que á sus aposentos sale. # ( Juan. Mil años os guarde el cíe ™ » que desde hoy prometo ser , J para siempre esclavo vuestro. .¡J Fel. Qué pudo imaginar mi i que del alma viniese á la medí como hallar á Don Juan, en c ^\ estriva de mi amor el fundan 1 ^ Quando temí, para mayor torm^í mi muerte en el rigor de su _P 3 - : de los cabellos la ocasión asid J dispone á dulce fin mi atrevió®^ Ya estaba el alma sin tener sosief} vestida de mortal desconfían^ pero valióme la esperanza M ^ Ella es el bien, miéntras el bien^ que como el árbol es materia 3 ^ así vive el amor con la esperan Sale Leonarda. ,^¡ t León. Como mi hermano ha * elJJ Don Juan se escondió. Fel. Leonarda, que hay de nuevo ? León. Que me aguarda
Con?! t amtIen prevenido, m;,. , 0 n ^ ec ^ r o está firmando k#n dre . Ias «Cfituras. q ü ¡/ n Voi untades seguras, le 0n> „.P^ e de temer amando ? qu¿ i 1 tü n ° temes, yo sí, e$ toi .i a cer este casamiento í i r a ^ucho tu intento, í n ° aar da > despyes que vi sin sa ? a ^ n gela. que adoro, 5ii| Der quien es Don Juan, ^ pensamientos me dan, 0 Ü ; efectos ignoro. eres á Don Pedro bien ? ^ a | res casarte? León. No hay cosa Coq üna pregunsa ociosa, % j^ Ue tuas penas me den. loj 0 te puedo encarecer Por e me a feg r a escucharte; ^ u e á serlo, solo es parte L rer tú ser su muger. d e !ha de ser enemigo in j^°ña Angela, si muere có tn erni a no : pues quien lo fuere* te n 0 Puede ser mi amigo ? de te ner cuñado, ^ a t >oña Angela persiga ? ^liciano, amor te obliga P 0r . a n gel bien empleado. 11 no quiero casarme, 5¡ n a mbien á mí me dan, Pen s C a 0n - Ocer á Don J uan » iitj Rentos de guardarme; pber por qué , me guardo \ y que los dos intentan. ^ e ° r tu vida, que me cuentan ^ h 01 ^ 1 ,6 mas gallardo ha venido de Castilla; d 0 un Monasterio está, lo á visitarle va noble de Sevilla. I hr a £res que vaya por él, r9 Ue á su hermana vea? . ‘aro está que lo desea: \ ^ c úmo vendrás con él ? í} 0 n nn coche con recato. > no es esto ofenderos, ap. a ntes es ennobleceros 3°i To que con Angela trato. León. Busca á mi padre, y dirás esto que sabes de mí. Fel. Yo voy : advierte, que aquí esa palabra me das. León. De Don Juan digo que soy, si tu quieres que lo sea, aunque nunca á Don Juan vea. Fel. Loco por Angela estoy. Vasc . León. Bueno es ir por él agora, y dentro de casa está, vivid esperanza ya: oyes, Rufina ? Sale Ruf. Señora ? León. Abre ese aposento , y llama á Don Juan. Ruf. En él entré denantes, y no le hallé: hice de espacio la cama, y como vi que no vino, fuíme. León. Dónde puede estar ? que no habiendo otro lugar pareciera desatino. Ay de mí, si se partid temiendo mi casamiento í Ruf. Pues él no está en mi aposento; lo mismo imagino yo. León. El se fué desconfiado: qué haré ? muerta soy, ay cielos, estraña fuerza de zelos! Ruf. Si se fué, qué te ha llevado, que los ojos de agua llenos, haciendo extremos estás t León Del alma lleva lo mas, del cuerpo lleva lo ménos. Salen Doña Angela y Martin, Ang. Leonarda ? León. Angela ? Ang. Qué es esto 2 León. Don Juan es ido, estoy loca. Ang. Don Juan ? León. Con causa tan poca, que se echa de ver quán presto olvida quien presto quiere. Mar. No era muy poco temer ser de Don Pedro muger, para que su muerte espere. Ang. No me puedo persuadir que me dexase mi hermano. León. Pues que te ha dexado és llano,
S°4- para dexarme morir. Mar. El no salió por la puerta. León. Si salió, que siendo bien, quando se va no le ven.' Mar. Tu hermano viene. León. 'Estoy muerta. Salen Feliciano y Don Juan . Fel'. Angela , para alegraros os traigo lo mas que puedo: dad los brazos á Don Juan, Ang. Don Juan? mi hermano? León. Qué es esto ? Fel. En un coche con amigos le saqué del monasterio. Ang. Cómo no hablas, hermano ? Ju. Porque enmudece el contento, que viene sin esperanza: mucho á estos señores debo, pues en tan grave desdicha tanta merced nos han hecho. Es la señora Leonarda ? León. Yo soy, á servicio vuestro. Ju. No solo os beso los pies, la tierra que pisan beso. León. En extremo he deseado, señor Don Juan, conoceros, que por allá habréis sabido lo que á Doña Angela quiero. Ju. Sé la fnerced que la hacéis, digna de tan nobles pechos: ya mi desgracia supisteis; con razón temo á Don Pedro, que es quien pretende matarme: mas ya me ha muerto de zelos. ajp. León. Mataros ? no lo creáis, no matará si yo puedo, que hay muchos en esta casa que pretenden defenderos. Como el Señor Don Antonio le quiere para su yerno, de que os doy el parabién, con justa razón le temo. León. Pues no temáis, que he de sef ( aunque por padre le tengo) de quien quisiere mi hermano, que solamente obedezco. Fel. Yo te casaré, Leonarda, y no será con Don Pedro. León. Mil veres te doy los brazo > y el pensamiento agradezco.. Fel. Parécete bien ? León. Sí, hermano. Mar. Abrace vusté al caxero de casa. Con mucho gusto. , , Mar. Randas, y Cambrayes veo si hay bodas, no. hay que sacar de caldefrancos, que tengo ciertas holandas, manteles, mas que el propio pensatnieO t0 ' Comencé sin una blanca, y á la primer flota pienso enviar quarenta fardos, y tres doblando el dinero, cargados naves que valgan siete mil y quatrocientos. Luego compro mi lugar, y en un coche me paseo; miro grave, y hablo culto, y quito el sombrero á dedos: tres cosas hacen los hombres, y los levantan del suelo, las armas, letras, y el trato} -armas, no las apetezco viendo mil soldados mancos, sopones de los conventos; letras, no las aprendí; trato desde aquí comienzo: fortuna, pues eres dama, quatro moños te prometo, y diez naguas de algodón, con que estés gorda tan presto» que encubras por lo estofado las cantimploras del suelo. ü Ruf. Mi señor viene. Fel. Don J ü 2 volveos al monasterio que sabéis , que cada dia ir á buscaros prometo, y fiad de esta palabra. Ju- Honráis un esclavo vuestro: á Dios, señora Leonarda, á Dios, Angela. Ang. Los cielos os libren, Don Juan. Leo. Y os guarden para lo que yo deseo.
acto tercero. 0 j a e n Don Antonio y Feliciano . O - j / vuando Don Pedro salía ^ Ue P ° r su causa no entré) _ c,J ché que te decía, L; re 7 señ o r , con que fue Ant p * asos peuha mía. J es ^ sos P ecIias ? F e l' Sospecho % ^ 3 brás casado á Leonarda. c ’ datado está, no esta hecho: ^ ser su esposo aguarda e¡ e tu amistad satisfecho, ra por padre y señor, as humilde que un deudor; j 0r ^ue quantos se han casado 7 es t a manera han entrado, j, S e a interes ó amor. ef uapénas pasa un mes ^ üa n do es suegro, y de él se afrentan, ^ P°r qualquiera interés ntre las cosas le cuentan, jj e s e aborrecen después; P Sa les de ver que vive, °mo de heredar los prive, ~j c en que un siglo dura. ; * ^°n Pedro á tanta ventura j) S ta mente se apercibe. £ f j r ° no se la darás, 0 ménos con mi gusto, % t ^desobligado estás. ' ^as tenido algún disgusto V^ 0n P e d r o? Peí. Yo jamas. Cl j í u es dóysela yo por tí, amistad con exceso y Cs de gusto para mí, s * le . s con eso ? y es tu amigo? F el. Señor sí, % t \? tros muchos preferido. Ljq 0 } Feliciano: los dos ^ reñido: qué ha sido? ^0 V ig° s somos P or L>ios, jj Pernos los dos reñido. %i a 7 pendencia? hay C m^l Ap tí pn iikp amenaza ? mal de tí en ausencia? la 7 amigos de esta traza* // é 3 ° lisongean en presencia, y murmuran en la plaza. Por muger debió de ser, alguna te habrá quitado, no niegues. Fel. Yo, que muger? Ant. Pues cómo hoy te causa enfado lo que abonabas ayer? Fel. Porque mayorazgo era, presumiendo que muriera su hermano, y vive, y está fuera de peligro ya, y que le dieras quisiera mejor marido á Leonarda. Ant. La palabra no se guarda ? Fel. Digo, señor, que es muy justo. Pero el no ser con su gusto me detiene y acobarda. Ant. Pues qué gusto es menester? tengo yo de obedecer á Leonarda, ó ella á mi? yo le conocí por tí, por tí será su muger. Galas y joyas previno de mi palabra fiado, y cumplirla determino. Fel. Temor notable me ha dado. Ant. De que? Fel. De algún desatino. Ant. Quién le ha de hacer ? Fel. Mi hermana. Ant. Tu hermana? Fel. Veráslo presto. Ant. Pues fúndese en ser liviana, y tú necio y descompuesto, y casaréme mañana. Fd. Pues has llegado á decir disparate semejante, no te quiero persuadir. Ant. Salte allá fuera , ignorante. Vase. Fel. No es ignorancia sufrir. En gran confusión me siento, Don Juan está en mi aposento, yo por su hermana perdido, y Don Pedro prevenido al injusto casamiento; /qué cortos plazos le dan al mal! y el bien cómo tarda ? todos en peligro están, mas ay cielos, si Leonarda quisiera bien á Don Juan í Vase.
3°ó Salen Don Juan, Doña Angela, León ar¬ da y Martin. Leo. Estarás muy triste aquí. Ana;. Agravias su voluntad. Ju, Confieso la soledad del tiempo que estoy sin tí; pero luego que te veo vence la satisfacción quanto á la imaginación está pidiendo el deseo. Ang. El quarto de Feliciano, de suerte compuesto está, que en él consolar podrá sus soledades mi hermano. Tiene muy ricas pinturas, y escritorios excelentes. Ju. Son de unos ojos ausentes, Angela, sombras obscuras. Abrí la puerta, y pasé al de Leonarda, que aquí amanece para mí el sol que anoche se fué. Quál hombre de quantos trata favorecer la fortuna, acostada vio la luna, en su círculo de plata ? No es verdad, Martin? Mar. Señor* la luna es húmeda y fría, y comparaba seria con Leonarda, poco amor. Cada mes su condición hace trescientas mudanzas, que para tus esperanzas, contrarios efectos son. De qué se sirve crecer, á quien luego ha de menguar? quién quartos pudo inventar, pudo ser buena muger? demas, que fué gran baxeza trocar en quartos su plata por premio, ofendiendo , ingrata, su misma naturaleza. El cerro del Potosí ha hecho lo que ha podido, que hablemos en él os pido, y no haya quartos aquí. León. Cómo podré entretener á Don Juan mientras se esconde? Mar. Lo que el amor te responde» no quiero yo responder. Leo. Pero jugando, ó hablando habrá de ser. Mar. Pues conten 10 cuentos, porque no podremos entretenernos baylando; que sino yo y la mulata hemos puesto un gateado, que capona y rastreado son quartos, y esotro plata. Ju. Si llega tan dulce dia, que yo tenga libertad, veremos tu habilidad. Leo. Pues comienza Angela mia. Siéntanse los tres. Ang. Yo no sé cuento ninguno; pero también entretienen cosas varias : y así os quiero hacer de un pleyto jueces. Había un hombre de bien, gran defensor de mugeres, que tenia cierta hermana, que le acompañaba siempre. Llamábase el hombre Octavio, la dama Olimpia , y dos veces se viéron por defenderlas cerca de prisión ó muerte. Defendió una dama un dia, y ella también le defiende, enamórame los dos, los dos casarse pretenden. El hermano de esta dama vio á la hermana del ausente, enamoróse también, y ella dicen que le quiere: en fin por temor de Octavio á decirlo no se atreve. Agora os ruego, señores, que me digáis cómo puede vivir Olimpia, si amor difícilmente se vence? Leo. Queréis que responda yo ? Ang. Claro está que lo deseo. Leo. Pues haga Olimpia el empleo á que Octavio la obligó, pues que la enseña á querer; y los hermanos trocados quedarán en paz casados.
^ puedo yo responder ? •brava cifra ! pesia tal! 1 e enigma tan encubierta ! si l a r4 u i e r e descubierta, le 0 c narda ’ c l u< ^ dicha igual? ¡eias á mi hermano; Sí » albr oye un sueño, ikí^r. En vano Xf- 0 6 r a s » 7 a no hay paya qué. ^ j a madre de las tinieblas , a silla de su imperio Tóalas puertas al huerto, g as llaves al secreto; g Sía han todas las cosas ^ u n profundo silencio, ast , a la envidia dormía, Ho h-iT, • • lia y mas encarecimiento; ¿ ando soñé que en un prado , ta ha sola durmiendo, , c Uyas flores servia e abanillo el manso viento, ^Ue vino un pardo azor e u n a águila negra huyendo, se amparaba en mis brazos, \ flue por tenerle en ellos nesp er t é , y vi que me había ev ado del pecho abierto corazón en las uñas; ^ c l u c podrá ser este sueño? ar ' Notables andais de cifras, ^ Ue no lo entiende os prometo Ün ° de aquestos que saben Rellano como griego. /ydaraos un poco mas, rj lo que decís sabremos. Si te llevó el corazón 'Paloma Andaluz) durmiendo, f pardo azor de Castilla, fta go testigo á los cielos, Jl Ue te dexó toda el alma. ar ' O qué fin para un soneto! nuev a manera de amor, S ^8uidillas en requiebros. Az or de Castilla, Paloma Andaluz, 'NIen \ os viera madre tu°x ¡ e r a l cuzcoz • * -Este está borracho ya. 3^7 Mar. Pluguiera á Dios. Leo. Di tu cuento. Ang. A gentil entendimiento encomendando se ve. Mar. Tan linda te ha parecido la cifra que nos dixiste ? An. Yo me entendí. Mar. Sí entendiste, pues todos te han entendido. Ju. Ay mi Leonarda,si viera á Doña Angela casada con tu hermano , y que empleada mi vida y alma estuviera en tus méritos divinos, qué vida fuera la mia ! la fuerza de esta alegría hace pensar desatinos. Esta ciudad generosa fuera mí patria : saliera al alva, pero no fuera á buscar jazmin y rosa al campo, sino á mi lado; porque lo hallara en tu cara, y yo en tus ojos hallara luz serena y sol dorado. Viera regalada la mesa tan alegre al medio dia, que de tanta dicha mia, aun á mí propio me pesa. Quando la noche en su abismo cerrara el cielo español, durmiera yo con el sol, antípoda de mí mismo. Qué Príncipe , qué señor tan descansado viviera? Mar. Por Dios, que no le dixera tal requiebro un labrador. Ju. Pues qué le puedo decir? Mar. Grosero amador estás, aquí no has hablado mas que de comer y dormir. Ju. Sabes tú mas ? Mar. Sí en verdad. Ju. Eres tú culto por dicha? Mar. Eso fuera por desdicha, que no por habilidad. Dexo las cosas divinas, á que un hombre está obligado, después que se ha levantado; ya, señor, las imaginas;
pero después de comer no era justo regalar tu esposa, y ver el lugar que una muger quiere ver ? Ju. Sien es, Martin, que me riñas: los deseos me engañaron. Mar. Por qué piensas que llamaron á las de los ojos niñas ? porque fue su condición ver quanto pasa, y también el desear quanto ven, que así las mugeres son. Xlevémosla á cal de Franco* que mil mugeres ha habido* que por no verlo encogido, no dan limosna á los mancos. Llevémosla por el rio en un encerrado barco, que una ventana con marco fiará triste el humor mió.. Vea el sábalo salir del agua á la blanca arena, de lama y de concha llena, y entre las redes bullir. Vea como se alborota preso del cáñamo y plomo en otro elemento, y como la ñudosa red azora. Vaya en él coche también por el campo de Tablada* que una muger festejada sabe que la quieren bien; ó á la Comedia, que algunas, saben dexar los chapines, si hay rótulos buratines, con su ramo de acey.tunas. Vaya á esas huertas vecinas, vea frutas, corte flores, ‘que no todos los amores se cubren de las cortinas. Siempre fué mi parecer, que el que es discreto';, Don Juan, nunca ha de ser mas galan, que de su propia muger. Sale Rufina alborotada . Ruf. Ay y señora, cómo estás con descuido tan notable ? que tu hermano y jn i $ e áQ r riñeron sobre casarte. Jura que esta noche misma ha de ser ; mira qué haces, que están las joyas en casa, ricas telas, y diamantes, y el sastre á la puerta muerto, por dividir en mil partes primaveras y tabies. Mar. Ya no saldremos las tardes por sábalos. Leo. Aun no puedo mover la lengua. Ju. Ni hables» pues has gustado, Leonarda, de engañarme , y de matarme. Leo. Yo engañarte, mi señor? cómo puedo yo engañarte, si me ha de costar la vida el no sufrir que me case. Mar. Lo que mas siento, Rufina, es saber que el sastre aguarde á echar por esos tabies, como por cerros y valles, aquella santa tixera, que tales milagros hace. Quando la perdida España se ganó de los Alarbes, mandó Pelayo salir á todos los oficiales: ue saldrían respondiéron e buena gana los sastres á pelear con los Moros, quando un pendón acabasen, para que van allegando pedazos chicos y grandes; pero con haber mil años, no hay remedio que se acaben, y puede llegar á Roma si los pedazos juntasen. /«• Yo no sé mejor remedio: di á tu hermano y á tu padre* lo que Don Diego decía; que si tal infamia saben, y que por eso le hiriéron, no es posible que te casen. Leo. Eso ya estuviera hecho, Don Juan , si fuera importante» mas si llega i su noticia, cómo no te persuades que Ies han de hacer pedazos ?
s i S' l | u ea!io a r - ' i u w ■ 'o, £ s ^ Ue de verte libre ?. Jl gii u rem °r Ura * ^ u ‘ PüeS dame fcSlien ° J ^ Ue muerto ’ fe r °unca viva nadie. Escondeos los dos. n ila t >rá que no se canse %r °r escon der ? Ang. Quien tiene- Va*' h a Y amor q ue baste. 4 H{ ns ' > y queda Leonor da. ^ ¿ ’ ^ómo, Leonarda > es posible, * le udo V er * as )°y as no sales, % i P r 9pio en las mugeres,. Hiir a as S a ¡ a§ alegrarse ? D^ Ue L estan í°s criados ^Ipre Pedro P ar * darte pi e S entc » q ue es raz ° n ÍJug a gtadezcas, y alabes. £ sto? no me respondes? 1,0 t e n ° r ’ P or no declararme ¡iw 1 exondo. Ant. Bien dices, ,Js d k t0 ^ ue te declares mi voluntad; ¡jj e , Cn 8 en drarte y criarte . b dado este imperio en tí. í^cen.ei a j m a i os p a ¿ r es > \ 0s < j’ s * n ® el cuerpo, que el alma ^ infunde. Leo. Si en tres partes (s| a 'de el alma , y una |¡ e juntad , no sabes. U e es tuya , sino mia ? 1 ük U n t>ios no quiso quitarme ie r¡l ^ ta d con ser Dios: |l{ e | e ; esto , no es bastante, *jo f'bien que se da una vez, *¡61 e de nobles quitalle: lüj CUer po me diste, es bien h ís ° IT1 o á-dueño le mandes ? ^ ni ¡°>-pues me le diste; N¡ r ^. Ue es en hombres graves ' (, Ay g5 ue dan, baxezu. y 'hertad' semejante ? \ 0 aca , (qüe no quiero, Ú1 e e - ra ' j usto, enojarme) cr! ^j 0 1 ” casamiento i i c on n ] estr año te .cases, que-mas conoces ? ’ > «j es líle ]cr, hij-a , etnplbartc- - en quien puedas tu decir, por conocerle y ■ t r atarle, que v está dentro de tú casa ? Leo. Suplicóte que repares : en la palabra que has dicho. Ant.. Corno ? Leo. Yo quiero'casarme .con quien en tu casa vive. Aní. Agora quiero abrazarte; y echarte mi bendición, . y á los dos, Leonarda , alcance. , v ans. Salen Martin , Don Juan , y Angela. Mar. En efecto nos vamos? Ju. No es posible aguardar á que venga - e l nuevo esposo. Ang. Culpo, Don Juan, tu condición. Ju. Quál hombre tajj aprisa fué. d i choso? - Ang. Queriéndote Leonarda, es i rapos! ole darle la maño ? Ju. Un padre es poderoso. . ALz.N ohay padre en voluntad de muñere 1 '. Ju. Qué viento no mudo sus pareceres? Mar. Y dónde quieres ir ? Ju. Quiero embarcarme, pues fuera de peligro está Don Diego: aquí puedes , Dóña»Angelag,.esperarme, que á despedirme de Leonarda llego, que porque no es raáon quiero forzarme que se quéje de raí : tú parte luego, y apercibidla ropa que rruxisté. Mar. Yo voy» Vaitse los • dos. ~Ag. Yo quedo enamorada, y. triste. Pasa ja mar el mercader que aspira á enriquecer , y por h extraña tierra de su querida patria sede-tierra, ni el frió teme ,‘ ni el-calor admira: - Del* bien gozos ó que Su gloria, mira en alta nave la -riqueza - encL-óra; y sin temer del elemento guerra laY hondas rompe , por Jpt ; l ; < p i r a : Mas quándo ya' la patria se LVaha/ • corre tormenta en ci vecino ....crio, . y halló la. - muerte rujan i o ño pe . aba* Así por.este nfot- •.ccI-aW.ío incierto, •con renta mi esperanza navegaba; peLdoh'ila la enár , 'matóla iEpuérto.’
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