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Bolivia y una preocupación constante: El indianismo, sus orígenes y limitaciones en el siglo XXI

Gamboa Rocabado, Franco

Abstract

El objetivo de este ensayo es rastrear las argumentaciones doctrinarias del indianismo, así como analizar algunas de sus implicaciones políticas, sobre todo durante la Asamblea Constituyente, que fue un momento en el que el indianismo negó cualquier posib

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Bolivia y una preocupación constante: El indianismo, sus orígenes y limitaciones en el siglo XXI Franco Gamboa Rocabado, sociólogo político Resumen Resumen El objetivo de este ensayo es rastrear las argumentaciones doctrinarias del indianismo, así como analizar algunas de sus implicaciones políticas, sobre todo durante la Asamblea Constituyente, que fue un momento en el que el indianismo negó cualquier posibilidad de reconciliación o síntesis democrática con otras posiciones entre los años 2006 y 2007. Su conducta marcadamente divisionista condujo a varias rupturas en la Constituyente, rebelando grandes limitaciones para adaptarse a un mundo contemporáneo muy complejo donde puedan comprenderse otras realidades culturales. El indianismo traza, arbitrariamente, los límites del adentro y del afuera; es decir, de la Bolivia minoritaria: la sociedad dominante de corte occidental mestiza y de la mayoritaria: la sociedad india realmente existente. Palabras clave: ideología indianista, movimientos sociales indígenas, Asamblea Constituyente en Bolivia, Fausto Reinaga, sistema democrático Abstract Abstract The main objective of this essay is to track all the arguments that construct the doctrine called Indian thinking (indianismo). Therefore, the analysis will also be concentrated on the political implications the Indian ideology had inside the Constituent Assembly, where this doctrine denied any possibility to reach a national reconciliation in Bolivia, hindering at the same time a historical chance to create a democratic synthesis with other political positions between 2006 and 2007. The Indian ideology demonstrated a behavior that strengthened divisionism in Bolivia, which drove the Constituent Assembly to many deadlocks, and revealed huge limitations to be adapted to the contemporary world. The Indian doctrine rejects the recognition of the West as a valid party to start a dialogue because of the unequal relationships of domination. However, this political resistance blocks a democratic approach to understand other cultural realities. Thus, the Indian ideology draws boundaries arbitrarily Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política y Humanidades, N° 22. Segundo semestre de 2009. Págs. 125-151. Araucaria22-CP-.indd 125Araucaria22-CP-.indd 125 07/09/2009 9:39:0207/09/2009 9:39:02 126 Franco Gamboa Rocabado between that Bolivia of the majorities: indigenous cultures; and that other Bolivia of the minorities: white and dominant elites more inclined to cultural mixing (mestizaje). This polarization opens the doors to a dangerous ethnic confrontation. Keywords: Indian ideology, indigenous social movements, Constituent Assembly in Bolivia, Fausto Reinaga, democratic system. Introducción Cuando Bolivia eligió presidente al indio aymara Evo Morales el 18 de diciembre de 2005, rápidamente los periódicos de Europa y Estados Unidos se preguntaban si dicha elección fue un efecto verdaderamente democrático o el resultado de una profunda crisis en el sistema político boliviano. Algunos intelectuales de los estudios subalternos y los modernos críticos antiglobalización trataron de interpretar el liderazgo de Morales como el nacimiento de un proceso de “descolonización cultural, social y político”1. Lo que no se ha refl exionado con detenimiento son los orígenes teóricos del indianismo en Bolivia, las consecuencias políticas en la práctica y sus repercusiones en el siglo XXI, pues el indianismo representa una verdadera ideología contestataria y de resistencia a la democracia y orden político occidentales, reproduciendo, sin embargo, los mismos defectos antidemocráticos que criticaba a las élites criollo-blancas que detentaron el poder por más de un siglo en Bolivia. En realidad, el indianismo y la problemática indígena desarrollaron una actitud política dual respecto a la sociedad boliviana. Por un lado, los grupos más extremistas han desconocido a Bolivia como república y país legítimamente constituido, exigiendo el retorno de las instituciones milenarias como el ayllu –la unidad básica de reproducción y organización social del mundo andino en Bolivia y Perú– que no solamente signifi ca un reconocimiento a la estructura socio-cultural original con que existieron los pueblos aymaras y quechuas antes de la conquista española, sino también una idealización de sus virtudes como la solidaridad, complementariedad o reciprocidad en las relaciones sociales, lo cual colocaría a las culturas indias por encima de cualquier otra estructura de dominación como la sociedad capitalista industrial y el socialismo revolucionario planteado por las doctrinas marxistas en Europa. El ayllu sería, de hecho, el modelo ético superior en el que no existirían clases sociales, sino un equilibrio justo, pese a la existencia de relaciones de poder, porque éstas quedarían también re-equilibradas en la medida en que la autoridad política pueda 1 Sobre todo consultar las especulaciones políticas en: De Sousa Santos, Boaventura. “La reinvención del Estado y el Estado plurinacional”; en: Pensar el Estado y la sociedad: desafíos actuales (conferencias con Boaventura De Sousa Santos), La Paz: Muela del Diablo Editores, CLACSO, CIDES-UMSA, Comuna, 2008, pp. 139-190. Araucaria22-CP-.indd 126Araucaria22-CP-.indd 126 07/09/2009 9:39:0207/09/2009 9:39:02 127 Bolivia y una preocupación constante: El indianismo... ser redistribuida de manera rotatoria entre todos los integrantes masculinos del ayllu, asemejándose a una auténtica democracia directa2. Por otro lado, las tendencias más moderadas del indianismo utilizaron el discurso indígena como argumentación crítica para promover una mejor integración y situación social de las culturas originarias en Bolivia. Si bien estas posiciones son plenamente válidas para la edifi cación de alternativas políticas más democráticas, una gran parte se convirtieron en el discurso instrumental de algunas élites intelectuales y de varias organizaciones no gubernamentales que canalizaron fi nanciamiento externo vendiendo la imagen de Bolivia como un país pobre, precisamente por su carácter indígena. La instrumentalización de una Bolivia indígena reprodujo incesantemente la creencia de una colonización eterna que sería ejercida, tanto por parte de las élites nacionales al mando del poder, como por parte de los países capitalistas dominantes. Según los indianistas moderados, Europa y Estados Unidos deberían reconocer – mediante una objeción de conciencia– su profunda culpa y responsabilidad directa en la discriminación racial, cooperando de manera preferente a los pueblos indígenas3. Esto generó una ambigua orientación hacia el régimen democrático, pues de un lado la instrumentalización del indianismo rechaza toda democracia por provenir de occidente, pero del otro se reclama un conjunto de derechos y prerrogativas para los indígenas apelando a un teatro por excelencia: la democracia como el sistema más efi caz para compensar justamente la opresión colonial con más de 500 años de sufrimiento. La doctrina del indianismo y sus múltiples denuncias sobre el colonialismo interno, se propone construir un conocimiento social que contenga entre sus principales supuestos una idea de futuro, es decir un proyecto de orden social 2 Cf. “El ayllu en pequeña escala permite y obliga a cada miembro a participar de la propiedad del ayllu. Es la pertenencia al territorio la que posibilita ocupar el espacio de poder (…). El poder pertenece a la comunidad (…). El puesto de Jilaqata [máxima autoridad política y administrativa] no es hereditario ni tampoco puede desbordar en atribuciones sobre otros ayllus. Esta limitación en el ejercicio del poder se conoce en el ayllu como la función cíclica del poder”; en: Untoja Choque, Fernando. Re-torno al ayllu - I, La Paz: CADA, 1992, p. 126. Ver asimismo, el tradicional ensayo de comienzos del siglo XX: Saavedra, Bautista. El ayllu. Estudios sociológicos, La Paz: Editorial Juventud, Colección Ayer y Hoy, 1971. 3 A estas posiciones instrumentales contribuyen las investigaciones histórico-antropológicas de aquellos que exaltan las sublevaciones anticoloniales y una supuesta “memoria indígena obstinada” para convertir al problema del indio en la esencia de la nacionalidad boliviana y de sus confl ictos de modernización. Ver sobre todo: Thomson, Sinclair. “Revolutionary memory in Bolivia: anticolonial and national projects from 1781 to 1952”, in: Grindle S., Merilee and Domingo, Pilar (ed.). Proclaiming revolution. Bolivia in comparative perspective, London: David Rockefeller Center for Latin American Studies and University of London, 2003, pp. 117-134. Cf. Reinaga, Fausto. La podredumbre criminal del pensamiento europeo, La Paz: Ediciones del Partido Indio de Bolivia, 1982. Salmón, Josefa. El espejo indígena. El discurso indigenista en Bolivia 1900-1952, La Paz: Plural Editores, Carrera de Literatura de la Universidad Mayor de San Andrés, 1997. Araucaria22-CP-.indd 127Araucaria22-CP-.indd 127 07/09/2009 9:39:0207/09/2009 9:39:02 128 Franco Gamboa Rocabado nuevo pero sin la contaminación del mestizaje o las clases altas blancas. Por lo tanto, el indianismo recupera aquella vieja tensión entre el pensamiento histórico donde resaltan las luchas indígenas y el pensamiento utópico que imagina una refundación estatal en Bolivia liderada por el sujeto indio; estas construcciones mentales y proyectos políticos están pensados para hacer hincapié únicamente en los ciclos profundos de resistencia india donde la sociedad oprimida debe, forzosamente, retomar su carácter de sujeto revolucionario ante la historia. De cualquier manera, la rebelión india no está orientada hacia ningún tipo de procesos de renovación o profundización democráticos, sino que son explosiones para expresar la continuidad ancestral y una íntegra autonomía de la sociedad india, razón por la cual resultaría inútil seguir refl exionando en torno a la unidad nacional o la Nación boliviana4. Este es el principal défi cit del indianismo, buscar siempre la subversión del orden con el propósito de demostrar la superioridad moral del dominado, lo cual tiene consecuencias directas en la institucionalidad del sistema político que se manifi estan en una ausencia de concepciones estables sobre el Estado democrático y sobre la posibilidad de concertación con otros actores sociales que no sean sólo los indígenas pero que también son parte de Bolivia. El objetivo de este ensayo es rastrear las argumentaciones doctrinarias del indianismo, así como analizar algunas de sus implicaciones políticas, sobre todo durante la Asamblea Constituyente que fue un momento donde el indianismo negó cualquier posibilidad de reconciliación o síntesis democrática con otras posiciones entre los años 2006 y 2007. Su conducta marcadamente divisionista condujo a varias rupturas en la Constituyente, rebelando grandes limitaciones para adaptarse a un mundo contemporáneo muy complejo donde pueda accederse a la comprensión de otras realidades culturales y donde la globalización se manifi esta como un nuevo enemigo, frente a la cual debe reivindicarse solamente la visión y culturas indígenas que marcan arbitrariamente quién queda adentro, es decir, aceptado y reconocido como parte de Bolivia y quiénes deben estar afuera y ser rechazados. Esta lógica dualista propugna la exclusión y un espíritu antidemocrático muy difícil de desaparecer en el indianismo boliviano. No se puede negar que Bolivia es un país indígena pero también expresa el surgimiento de nuevos patrones de desarrollo intercultural y modernización occidental bastante extendidos y recibidos con buenos ojos por las mismas culturas aymaras, quechuas, guaraníes, mojeñas o chimanes; esto es lo que enriquece al país para convertirse en una propuesta intercultural en el mundo entero. Por esto 4 Cf. Mignolo, Walter D. The darker side of the renaissance. Literacy, territoriality, and colonization, Ann Arbor: The University of Michigan Press, 1995. Del mismo autor consultar las críticas en contra de la globalización cuya hegemonía ideológica descansa en el racionalismo occidental: Local histories/global designs. Coloniality, subaltern knowledges, and border thinking, New Jersey: Princeton University Press, 2000. Araucaria22-CP-.indd 128Araucaria22-CP-.indd 128 07/09/2009 9:39:0207/09/2009 9:39:02 129 Bolivia y una preocupación constante: El indianismo... mismo, no es nada saludable detenerse a discutir si Bolivia logró convertirse en un país capitalista porque contiene los rastros de otras economías milenarias y carece de un sólido modelo de industrialización; asimismo, es una pérdida de tiempo exigir dogmáticamente el conteo de por lo menos treinta etnias indígenas y afro-descendientes para sentenciar que Bolivia es un país primordialmente indio pues “hasta el momento, la defi nición del número de pueblos indígenas carece de consenso y todavía no es un tema cerrado”5. De acuerdo con el último censo nacional de población y vivienda, 61% de la población boliviana de 15 años hacia adelante dijo pertenecer a algún grupo indígena, mientras que 39% señaló no pertenecer a ninguno. Un hecho es irrefutable: Bolivia continúa siendo el país más pobre y uno de los más desiguales de América Latina, por lo que es fundamental afi anzar un régimen político democrático representativo como la única garantía sin reduccionismos para lograr equidad y combatir con políticas duraderas el monstruo de la pobreza6. Fausto Reinaga y la cultura política de resistencia a la opresión indígena El retorno de una discusión contemporánea sobre el problema del indio reapareció con fuerza en el año 1992 con motivo de la conmemoración de los 500 años del descubrimiento de América. Se realizaron eventos políticos y seminarios académicos para discutir la historia entreverada y a la vez única de América Latina y Bolivia. Muchas de las tesis ideológicas planteadas por los sectores kataristas e inclusive las aristas izquierdistas del panorama político boliviano, habían retomado las críticas al señorialismo, el colonialismo interno y los planteamientos sobre la revolución india propugnadas por el escritor indio Fausto Reinaga, quien por intermedio de una producción teórica abundante y plagada de resentimiento racial había encendido la mecha del detonante multiétnico que representa la sociedad boliviana pluri-cultural y fragmentada. El katarismo es una versión de las teorías del colonialismo interno. Esta doctrina destaca dos momentos en su estructura teórica: por un lado, el afán crítico que se expresa por medio del análisis del horizonte colonial, el cual caracterizaría toda la historia de Bolivia; y por otro, el perfi l utópico-político desde donde se intenta proponer una visión alternativa de sociedad, es decir, un proyecto de futuro que permita descolonizar la historia nacional y, al mismo tiempo, lograr que las culturas originarias, particularmente las culturas andinas (aymara y quechua), 5 Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) y Ministerio de Planifi cación del Desarrollo. Bolivia: población, territorio y medio ambiente. Análisis de situación de la población, La Paz: UNFPA, 2007, p. 35. 6 Cf. Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). La democracia en América Latina. Hacia una democracia de ciudadanos y ciudadanas. Buenos Aires, Nueva York: Taurus, 2004. Araucaria22-CP-.indd 129Araucaria22-CP-.indd 129 07/09/2009 9:39:0307/09/2009 9:39:03 130 Franco Gamboa Rocabado ejerzan una voluntad de poder para gobernar, dirigir y destruir las estructuras estatales, inaugurando un período inédito en la sociedad. Los kataristas retomaron las propuestas ideológicas indianistas y han participado en diferentes elecciones nacionales desde el año 19797. Para el pensamiento indianista, Bolivia es esencialmente una “sociedad india que soporta una estructura colonial”8, aún a pesar de la independencia española en 1825, habiendo nacido a la vida republicana con dos enfermedades graves: la servidumbre de los pueblos aymaras y quechuas, junto a una concepción odiosa en torno al manejo del poder que representaba la manipulación de la cultura blanca y mestiza, una verdadera casta solamente hábil para edifi car un dominio feudal denominado señorialismo donde la concentración de la tierra y la explotación sistemática de las masas indígenas iban defi niendo la sociedad boliviana discriminatoria, adaptada a la marginalización y al crecimiento de la pobreza identifi cada con los indios. Los intelectuales indianistas como Fausto Reinaga, nacido en Macha, provincia de Chayanta en el departamento de Potosí en 1906, se consideran auténticos indios de raíz social y racial, diseminando sus doctrinas desde fi nales de la década de los años cincuenta. El eje de sus posiciones ideológicas se concentra en el prejuicio racial al cual son sometidos todos aquellos ciudadanos provenientes de familias indígenas o que tengan un color de piel oscura. Esto defi ne un indianismo inclinado hacia la denuncia y hacia una profunda desconfi anza respecto a la democracia liberal, planteando más bien un tono fuertemente extremista con el objetivo de romper con la sociedad boliviana de carácter urbano. El indianismo en Bolivia está signado justamente por la segregación a que eran sometidos los migrantes aymaras y quechuas cuando llegaban a las grandes metrópolis de La Paz, Cochabamba y Santa Cruz, el eje urbano más importante del país donde se concentran las mejores ventajas económicas y laborales. La migración interna, así como la pugna por benefi cios económicos convirtieron al indianismo en una ideología de enfrentamiento constante, en una crítica profunda de la dominación pero sin consideraciones sobre los aportes de la democracia moderna ni tampoco sobre visiones alternativas de largo plazo para una reconciliación e integración social en toda Bolivia. El principal problema del indianismo, no superado incluso hoy con un presidente indígena 7 El katarismo es una ideología que reivindica las sublevaciones indígenas desde 1781 durante la colonia española, donde Tomás Katari y Tupaj Katari fueron los líderes indiscutidos del mundo andino. Katari signifi ca también serpiente y símbolo de tenacidad contra los dominadores. Consultar especialmente: Hurtado, Javier. El katarismo, La Paz: HISBOL, 1986. Rivera Cusicanqui, Silvia. “Luchas campesinas contemporáneas en Bolivia: el movimiento katarista, 1970-1980”; en: Zavaleta Mercado, René (comp.). Bolivia hoy, México: Siglo XXI, 1983. pp. 129-168. 8 Reinaga, Fausto. El pensamiento indio, La Paz: Ediciones Comunidad Amáutica Mundial, 1991, p. 19 y ss. Araucaria22-CP-.indd 130Araucaria22-CP-.indd 130 07/09/2009 9:39:0307/09/2009 9:39:03 131 Bolivia y una preocupación constante: El indianismo... como Evo Morales, es comprender la estructura social, política e internacional, solamente desde el punto de vista étnico y racial9. El indianismo busca consolidar sus explicaciones históricas criticando las condiciones ambiguas que dieron lugar al sindicalismo campesino subordinado a una élite de intelectuales de clase media del Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR). Esta élite lideró la Revolución Nacional de 1952, ejecutó la nacionalización de la industria minera pero mantuvo intacta la discriminación racial, expandiendo además una cultura política autoritaria con campos de concentración y negándose a reconocer un sistema pluripartidista con tolerancia ideológica. Sin embargo, las posiciones críticas del indianismo no pueden explicar por qué la casta blanca y mestiza fue exitosa en hacer una revolución con legitimidad ante las masas, llegando a materializar una reforma agraria en 1953 y promoviendo importantes reformas políticas como el voto universal. La hegemonía del MNR fue lograda justamente con el respaldo de los nuevos ciudadanos indígenas que empezaron a ejercer el voto universal; empero, a pesar de la abolición del pongüeaje (servidumbre en las tierras) se reprodujo nuevamente la discriminación debido a la ausencia de una distribución efectiva de la riqueza y mayores políticas de inclusión social. El indianismo prefi ere siempre rechazar la posibilidad de que los indios escojan una revolución mestiza, marxista u obrera pues únicamente imaginan la revolución indianista. Desde 1952, el caudillismo, caciquismo e instrumentalización de las masas indígenas ha sido una característica fundamental del sindicalismo campesino que se diferencia del indianismo por sus dudas ideológicas respecto a reconocer una fuerte identidad aymara, quechua o andina asentada en posturas étnico-raciales. La fatalidad del indianismo es no saber si aceptar al sindicalismo campesino como opción política que vaya más allá de lo étnico-cultural o imponer una lógica racial de lucha permanente convirtiendo al sindicalismo en un escenario de guerra intercultural10. El indianismo va conformando sus demandas políticas en el Primer Congreso Boliviano de Sociología celebrado en 1953. Era la época del triunfo de la revolución nacional de 1952 y los momentos candentes de la discusión en torno a la reforma agraria. Por esta razón, los indianistas expresaban que la verdadera liberación del indio en Bolivia radicaba en dos ejes fundamentales: primero, la libertad de la servidumbre gamonal, lo cual exigía una ruptura de la subordinación terrateniente que convertía al indio en una cosa; sin embargo, la derrota de las relaciones de servidumbre no constituía nada sin otorgar al 9 Cf. Albó, Xavier y Barnadas, Josep M. La cara campesina de nuestra historia, La Paz: UNITAS, 1985. 10 Cf. Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia (CSUTCB). Informes y documentos, VIII Congreso ordinario nacional CSUTCB, Trinidad, junio-julio 1998, CEDOIN, Serie Memoria Popular: La Paz, 1999. Araucaria22-CP-.indd 131Araucaria22-CP-.indd 131 07/09/2009 9:39:0307/09/2009 9:39:03 132 Franco Gamboa Rocabado indio la otra mitad de su razón de existencia: el acceso a la tierra. El segundo eje era, por lo tanto, la reforma agraria aunque con un sello racial, es decir, distribuir tierras al indio de una cultura totalmente emancipada y diferente de la sociedad blanca segregacionista de los años 30 y 4011. El indianismo radical de Fausto Reinaga empezó con las tesis para vincular la reforma agraria a los abordajes étnico-nacionalistas. De hecho durante los años cincuenta, Reinaga fue claro contendor de los ex presidentes bolivianos Víctor Paz y Walter Guevara Arze sobre el problema de la fundación del Ministerio de Asuntos Campesinos porque Reinaga proponía la creación de un Ministerio de Asuntos Indios pues consideraba que no se podía crear una institución gubernamental sobre la problemática indígena en Bolivia con enfoques solamente políticos o burocráticos. “El indio – expresaba Reinaga – es una Nación y una cultura que lucha por su plena autodeterminación; el indio es tierra que piensa”12. De la crítica mordaz al nacionalismo boliviano, poco a poco fue pasando al desarrollo de un pensamiento propiamente indio con una orientación de enfrentamiento en contra de la sociedad mestiza y con una visión de largo plazo donde destaque la superioridad racial del indio como la única solución para la liberación boliviana de todo tipo de humillaciones. Sus ideas fueron clarifi cándose en obras como “Belzu” (1953), la misma que ganó el primer premio municipal en La Paz; “Franz Tamayo y la Revolución Boliviana” (1957); “Revolución, cultura y crítica” (1957); “Alcides Arguedas” (1960) y “España” (1960)13. Es a partir de 1964 que se puede encontrar a un radical escritor indio con una temática precisa y por demás relevante debido a la cantidad de ideas dogmáticas camino hacia la conformación de un Partido Indio. Ese mismo año escribió “El indio y el cholaje boliviano: proceso a Fernando Diez de Medina”, libro en el cual, a través de la simulación de un proceso judicial, puso en la palestra de la crítica toda la obra falsamente indianista del cholo Diez de Me- 11 Sobre las posiciones racistas y la defensa de un “blanqueamiento de sangre” a fi nales del siglo XIX y principios del XX en Bolivia destacan Nicómedes Antelo y Gabriel René Moreno. Para un análisis más detallado, revisar: Vázquez-Machicado, Humberto. “La sociología de Gabriel René Moreno”; en: Los precursores de la sociología boliviana, La Paz: Editorial Don Bosco, 1991, pp. 377-387. Ver asimismo: Otero, Gustavo Adolfo. Figura y carácter del indio (los ando-bolivianos), La Paz: Editorial Juventud, 1954. 12 Reinaga, Fausto. Tierra y libertad, La Paz: Premio de Ensayo, Primer Congreso Boliviano de Sociología, 1953, p. 15. 13 La obra de Reinaga es vasta pues llega a 32 libros; sin embargo, las principales tesis políticas se encuentran en: Reinaga, Fausto. El indio y el cholaje boliviano. Proceso a Fernando Diez de Medina, La Paz: Ediciones del Partido de Indios Aymaras y Kheshuas del Kollasuyu, 1964; La revolución india, La Paz: Ediciones del Partido Indio de Bolivia, 1970; Tesis India, La Paz: Ediciones del Partido Indio de Bolivia, 1971; El pensamiento amáutico, La Paz: Ediciones del Partido Indio de Bolivia, 1978; y El pensamiento indio, La Paz: Ediciones Comunidad Amáutica Mundial, 1991. Araucaria22-CP-.indd 132Araucaria22-CP-.indd 132 07/09/2009 9:39:0307/09/2009 9:39:03 133 Bolivia y una preocupación constante: El indianismo... dina quien se autodefi nía como un defensor de los indios. Reinaga consideraba necesario desenmascarar las poses “indigenistas” de aquellos intelectuales de clase media como Diez de Medina cuyo objetivo habría sido tratar al indio como una raza en extinción, plagada de vicios y defectos, pero mostrando una actitud solidaria y nacionalista que permita confi ar en la modernización como la alternativa donde el problema del indio fi nalmente tienda a disolverse. Reinaga es la raíz ideológica del indianismo en Bolivia con una desembocadura revolucionaria para promover una lucha étnica violenta ya que veía al problema indígena como un puente para transitar hacia una necesaria “purifi cación” por medio de la condena de la modernización económica, política y cultural de carácter occidental. El indianismo con Reinaga siempre transmitió la lógica del enfrentamiento y resistencia, antes que la conciliación y la integración inter-racial en Bolivia. El cholaje y “lo indio” Para Reinaga era vital hacer una diferenciación radical entre el cholaje, el indigenismo y el indianismo. Por esto, consideraba que “lo cholo y el cholaje” no eran otra cosa que la expresión del mestizaje perverso que se veía confl ictuado por la búsqueda de una identidad perdida y espuria. En las concepciones de Reinaga, el cholaje estaba partido en dos: con una parte atascada en la cultura opresora occidental y otra parte localizada en Bolivia que desprecia sus raíces indias, heredando la vocación traidora y esclavizadora de los colonizadores españoles. Cuando Reinaga miraba hacia Europa o Estados Unidos, los acusaba de ser los continentes de la fi eras rubias donde el cholaje intentaba solucionar su crisis de identidad por medio de la copia y la falaz simulación, una especie triste de bovarysmo en palabras del escritor boliviano Franz Tamayo. Es decir, el cholaje asumía como su norma de conducta al “vicio de la inteligencia y del carácter”14 mediante un remedo enfermizo de la modernización y el capitalismo europeos. En el momento de mirarse a sí mismo y a su entorno, el cholaje desplegaba su furia opresora en contra del indio al cual se negaba comprender, tratando más bien de destruirlo o, en su caso, norteamericanizarlo, arrancándole su cultura y su cerebro. La educación y la mal llamada alfabetización no eran más que intentos de colonizar la cultura india por intermedio de la captura del cerebro de los niños indios. La educación y alfabetización no representaba ninguna liberación sino la forma más cruel de dominación. 14 Tamayo, Franz. Creación de la pedagogía nacional, La Paz: Editorial Puerta del Sol, 1981, p. 25 Araucaria22-CP-.indd 133Araucaria22-CP-.indd 133 07/09/2009 9:39:0307/09/2009 9:39:03 140 Franco Gamboa Rocabado podrían ser las instituciones que más convenían al país. La principal orientación ideológica era preponderantemente indianista, pues el enjuiciamiento consistía en convocar a declarar a los principales responsables del apartheid o segregación racial, inclusive mediante una orden judicial. El documento de trabajo escrito por Cárdenas podía, asimismo, convertirse en un detonante de revanchismo que ahondaría las divisiones étnicas y fracturas sociales. Él mismo estaba consciente de los potenciales confl ictos destructivos que erupcionarían si se aplicaba en su integridad el peso del juicio político. “El Movimiento Al Socialismo de Evo Morales (MAS) se asustó cuando evaluó los alcances profundos del proceso, explicó Cárdenas; sin embargo, la visión de un nuevo país debía prepararse desde esta refl exión histórica, política e ideológica porque sencillamente el juicio que los indios íbamos a hacer era inevitable”28. Durante los primeros análisis, uno de los ejes de discusión fueron las raíces del momento constitutivo neoliberal en 1985, distinguiendo las intencionalidades y agresiones del Decreto Supremo 21060 que determinó un tipo de Estado cuyas consecuencias políticas no respondieron a las necesidades de la sociedad boliviana, ni solucionaron los problemas estructurales como la pobreza, desigualdad, exclusión, violencia estatal y autoritarismo. Para Cárdenas no se podía construir un nuevo país como si nada hubiese pasado y por lo tanto era esencial poner el dedo en la llaga de las cargas históricas. El Estado neocolonial había tenido una especie de mutación con su traspaso hacia el republicanismo de principios del siglo XX, el nacionalismo revolucionario de la década de los años cincuenta, la dictadura militar de los años sesenta y setenta, para fracasar nuevamente con las medidas de economía de mercado del Estado neoliberal contenidas específi camente en el Decreto 21060 aprobado en 1985 y cuestionado con la caída del ex presidente Gonzalo Sánchez de Lozada en octubre de 2003. En esta trayectoria histórica, los indios habían pagado la mayor parte de los costos simplemente por el hecho de ser pobres y haber sido excluidos del poder. El propósito judicial de la comisión Visión País era iniciar una detallada refl exión sobre el contenido del Estado y su desenvolvimiento histórico. El análisis comenzaría con las incoherencias heredadas de la colonia española, los problemas nacidos en la vida republicana hasta llegar a la contemporaneidad para defi nir la democracia, modernización y sistema político en sus contradicciones, limitaciones y reproducción de las desigualdades. El resultado apuntaba a visualizar un nuevo Estado o por lo menos, las semillas de una nueva etapa histórica cuyo despliegue multicultural vendría con los años futuros. La liberación esta vez podía ir de la mano de un liderazgo verdaderamente indio que 28 Entrevista personal con Félix Cárdenas, Sucre, febrero de 2007. Araucaria22-CP-.indd 140Araucaria22-CP-.indd 140 07/09/2009 9:39:0507/09/2009 9:39:05 141 Bolivia y una preocupación constante: El indianismo... sancionara una nueva Constitución pero sin concertar con las élites mestizas ni blancas porque esto implicaba repetir la historia neocolonial. Los documentos de discusión política planteados por la comisión Visión País, convergían en el enjuiciamiento de las siguientes instituciones: El Estado español colonial.• La Iglesia ibero-católica.• El Estado republicano reproductor de la discriminación racial hacia las • comunidades indígenas en Bolivia. El Estado moderno de orientación occidental subordinado a los intereses • de los Estados Unidos. Los efectos y resultados negativos para el Estado provocados por aque-• llos organismos fi nancieros multilaterales como el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial. Las acciones y distorsiones políticas ocasionadas por las empresas mul-• tinacionales, especialmente por las empresas petroleras que llegaron con la privatización a partir de 1994. El deterioro y corrupción dentro del Poder Judicial.• La inefi ciencia y deslegitimación profunda del Congreso de la república.• El Poder Ejecutivo y otros órganos autárquicos como las Superinten-• dencias de regulación sectorial, cuya inefi ciencia había distorsionado sus mandatos originales, perjudicando los intereses del Estado en desmedro de las políticas de mercado y las aspiraciones de modernización institucional en Bolivia. El Ministerio Público, la policía nacional y el ejército.• Las escuelas, como estructuras reproductoras de visiones ideológicas • dominantes que nunca desterraron la mentalidad colonial para seguir sojuzgando a los pueblos originarios. La Asamblea Constituyente funcionaría como un tribunal político. Según las propuestas de Félix Cárdenas, la primera fase de su trabajo fue declarar la Asamblea originaria, lo cual se cumplió con la aprobación del primer artículo del reglamento de debates; es decir, convertir a la Asamblea en el órgano supremo por encima del Estado democrático y todos sus poderes para derrotar al republicanismo mestizo-criollo. El carácter originario serviría como pilar para tener el sufi ciente poder de notifi car a los testigos y pedir compensaciones, de tal manera que el juicio político pueda promover una especie de “reparaciones históricas” para los excluidos y los pueblos indígenas entendidos como las principales víctimas de la violencia estatal en Bolivia29. De aquí que la inten- 29 Albó, Xavier y Barrios, Raúl (coord.). Violencias encubiertas en Bolivia, Vol. I, La Paz: CIPCA- Aruwiyiri, 1993. Araucaria22-CP-.indd 141Araucaria22-CP-.indd 141 07/09/2009 9:39:0507/09/2009 9:39:05 142 Franco Gamboa Rocabado ción también era consultar a penalistas para evaluar los alcances del juicio en el largo plazo, promoviendo sentencias y penas de contenido simbólico, ideológico y cultural. En el caso del ex presidente Gonzalo Sánchez de Lozada se tenía la intención de crear una comisión para juzgarlo, esté ausente o presente. “La idea –pensaba Cárdenas– era que la condena pueda llegar a Sánchez de Lozada en vida a pesar de estar refugiado en los Estados Unidos y no como al ex dictador chileno Augusto Pinochet, después de su muerte”. Si bien la ejecución de diferentes condenas podía ser simplemente simbólica, el objetivo político debía detallar las compensaciones esperadas del Estado y aquellas instituciones enjuiciadas, asentadas esta vez en una nueva visión indianista de la sociedad boliviana. Es por esto que para Félix Cárdenas, el trabajo podía servir inclusive como ejemplo en otros países y procesos constituyentes porque en el ámbito latinoamericano todavía no se había realizado ningún juicio al Estado moderno republicano. La cultura política que difunde el indianismo es un conjunto de patrones de acción donde se identifi quen claramente los ciclos históricos para ejecutar un juicio al Estado, como el preludio a una guerra intercultural donde prevalezcan triunfantes las culturas indígenas. Para implementar el juicio se utilizaron algunos aportes de investigadores, antropólogos e historiadores. En opinión de Cárdenas, el MAS se equivocaba al ejercer un culto a la personalidad de Evo Morales, ya que lo dicho por el jefe era considerado sagrado y de ahí que su discurso sobre descolonización carecía de auténticas transformaciones que se adapten a la práctica del discurso. En consecuencia, el juicio político también serviría para refl exionar sobre la reproducción consciente o inconsciente de los errores y crímenes de las élites históricas en el país. “Hablamos de descolonizar pero reproducimos lo mismo en la vida cotidiana. Somos como la vieja izquierda que hablaba de revolución y después estaba muy cómoda en su casa”, reprochaba Cárdenas. Los resultados del juicio, además, debían conectarse con cambios en la educación y otros aspectos abordados por el gobierno del MAS en el terreno cultural, pero pensando en un horizonte paulatino y con procesos de largo plazo. El trabajo de la comisión Visión País sería el primer peldaño dentro del proceso de transformaciones. Cárdenas creía que era un error de parte del Ministerio de Educación en el año 2006, pensar que el terreno político del Estado y la educación, históricamente podían cambiar por medio de decretos; Cárdenas tomó contacto con varios intelectuales indianistas porque pensaba que la Asamblea era, ante todo, un evento entre indios y cuyas consecuencias también debían ser indias, para lo cual la alianza con todo tipo de líderes indígenas requería una voluntad homogénea. Araucaria22-CP-.indd 142Araucaria22-CP-.indd 142 07/09/2009 9:39:0507/09/2009 9:39:05 143 Bolivia y una preocupación constante: El indianismo... Para Cárdenas, otro desacierto signifi caba no escuchar a los indios porque las exigencias prácticas del juicio constituían un momento para reeducarse y sacar del horizonte de visibilidad ideológico, todos aquellos preconceptos y desprecios que grandes sectores de la sociedad boliviana todavía reproducían. La crítica también debía extenderse a la izquierda boliviana y sus interpretaciones marxistas que habían regresado al terreno político con algunos dirigentes tradicionales incrustados en el gobierno de Evo Morales aunque sin capacidad para iluminar el proceso indianista de la Asamblea Constituyente. En criterio de Cárdenas, la referencia cubana no necesariamente debía orientar los impulsos revolucionarios de los movimientos indígenas. “En Bolivia, nada es único, todo es diferente. Las posibilidades de una revolución no están en la lucha armada como en los años sesenta y setenta. La revolución en el momento actual se llama descolonización que debe anidar en el espíritu y en todo nuestro ser indio. Lo más probable es que Evo Morales no vaya a terminar esta tarea descolonizadora que apenas se ha iniciado”, opinaba Cárdenas. El trabajo de la comisión contemplaba discusiones en las plenarias de la Asamblea durante una semana, realizando posteriormente audiencias públicas y encuentros territoriales para escuchar a los testigos y alegatos de los ciudadanos, etnias, organizaciones y líderes políticos. Al fi nalizar las audiencias, podía emitirse algún tipo de fallo para caracterizar fi nalmente al nuevo Estado plurinacional. Simultáneamente, se trataría de viajar a los departamentos de Bolivia para explicar los alcances del juicio, así como lanzar una masiva campaña de educación en los medios de comunicación. Los argumentos de las dieciséis organizaciones políticas presentes en la Asamblea debían quedar explicitados en las plenarias, de tal manera que todos los constituyentes presentaran sus visiones de país, tomando una posición sobre el juicio político, la comprensión del Estado y la profundidad de los cambios constitucionales. De todos modos, la hegemonía indígena debía ser la nueva señal de refundación estatal pues escuchar a los representantes mestizo-criollos era una suerte de formalismo; se asumía de antemano que sus intervenciones iban a defender el Estado republicano, motivo por el cual jamás se podía pensar en pactar o reconciliarse. Aún así, el desarrollo del juicio por fortuna no se cumplió según los alcances y objetivos previstos. Los encuentros territoriales – un conjunto de viajes por todo el país que realizó la Asamblea para recoger demandas sociales – con una agenda sumamente apretada y agotadora, cruzaron el cronograma de un juicio político que fue apagándose como aquel magno evento en el que buscaban convertirlo el indianista Félix Cárdenas y su organización Patria Insurgente. Los medios de comunicación trataron de asumir la idea del juicio como un simple exotismo sin impacto inmediato para las raíces del Estado moderno. Inclusive aquellos partidos considerados artífi ces y protagonistas de atropellos, Araucaria22-CP-.indd 143Araucaria22-CP-.indd 143 07/09/2009 9:39:0507/09/2009 9:39:05 144 Franco Gamboa Rocabado discriminación y abusos desde el poder cuando les tocó ejercer el gobierno entre 1985 y 2002, como el Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR), el Movimiento de Izquierda Revolucionario (MIR) y Poder Democrático y Social (Podemos), presentaron sus propios alegatos y explicaciones históricas sobre el impacto de un juicio político durante sus presentaciones de visión país en las plenarias, aunque nunca creyeron en el valor y consecuencias prácticas del juicio indianista30. Estas concepciones, junto con las posiciones radicales indianistas, dieron lugar a documentos políticos de la comisión Visión País que efectivamente fueron un intento para reescribir la historia en Bolivia, entendida como un ciclo de memorias largas que también trataban de adaptarse a un mundo globalizado, complejo y difícil como el escenario de las revoluciones tecnológicas, la crisis ecológica a escala mundial y la dramática competitividad de la economía de mercado que todavía defi ne profundamente el carácter del siglo XXI. En el fondo, la fi nalidad era explicar el porqué del subdesarrollo en Bolivia, así como el tiempo y recursos perdidos para reorientar las posibilidades democráticas de una transformación juzgada como vital, en función de reimpulsar al país con progreso material y resarcimientos políticos; sin embargo, la cultura política del indianismo permanecía impasible frente a sus rasgos de confrontación sin poder superar sus postulados raciales para mirar otras realidades y necesidades. El indianismo no comprende que la colonización simplemente terminó; por esta razón, debe abandonar cuanto antes la lógica de víctimas y victimarios con la que acostumbra delimitar sus fronteras ideológicas, de otro modo se arriesga siempre a dislocar la posibilidad de abrirse al reconocimiento ético y humano de las otras clases y grupos sociales que integran Bolivia, eternizando el estereotipo de una indianidad como estado de amargura donde se refuerza el sentido de inferioridad31. En la comisión Visión País se organizaron dos sub-comisiones: a) interpelación al Estado colonial, republicano y neoliberal, y b) caracterización del nuevo Estado. Toda la comisión cayó en un profundo confl icto irreconciliable entre mayo y agosto de 2007 porque los indianistas excluyeron de su informe fi nal los aportes de Podemos, un partido juzgado como la continuidad del 30 Cf. Asamblea Constituyente, Comisión Visión País, Sub-comisión de Interpelación al Estado. “Alegatos para la interpelación al Estado colonial, republicano y neoliberal: partidos políticos y agrupaciones ciudadanas de Bolivia”, Sucre, mayo de 2007, fotocopias, 28 p. Asamblea Constituyente, Comisión Visión País. “Juicio al Estado colonial, republicano y neoliberal. Recuperar la memoria histórica para escribir la Nueva Constitución”, Sucre, 30 de marzo de 2007, fotocopias, 124 p. “Caracterización del Estado colonial, republicano y neoliberal, encuentros territoriales departamentales: La Paz, Oruro, Potosí, Cochabamba, Tarija, Sucre, Beni, Pando y Santa Cruz”, Sucre, mayo de 2007, fotocopias, 34 p. 31 Para una discusión más ampliada sobre el problema del indio en toda América Latina, consultar. Mires, Fernando. El discurso de la indianidad: la cuestión indígena en América Latina, San José: DEI, 1991. Araucaria22-CP-.indd 144Araucaria22-CP-.indd 144 07/09/2009 9:39:0607/09/2009 9:39:06 145 Bolivia y una preocupación constante: El indianismo... modelo neoliberal. El núcleo de las divergencias y debates políticos radicaba en la aprobación de un tipo de Estado Plurinacional Multiétnico a ser insertado en el texto constitucional, que apunte sobre todo hacia el reconocimiento de autonomías étnico-originarias. En opinión de la mayor parte de los asambleístas, estas orientaciones solamente provocaban la perpetuación de resentimientos y enfrentamientos latentes, sin fomentar una democracia e instituciones modernas. Lo que hizo el presidente de la comisión Visión País, Félix Cárdenas, fue aprobar con 6 votos el informe de mayoría del partido de gobierno, MAS, “Por un Estado unitario plurinacional comunitario y la autodeterminación de naciones originarias, pueblos indígenas y campesinos”; esta votación no cumplía con lo establecido en el reglamento de debates: “el informe fi nal de las comisiones de la Asamblea Constituyente será aprobado por mayoría absoluta”, lo cual demandaba 8 votos de los 15 miembros de la comisión. El informe de minoría “Bolivia una comunidad de naciones” estaba fi rmado por Patria Insurgente, el partido de Cárdenas que fue admitido con 5 votos. El tercer informe también de minoría presentado por Podemos obtuvo cuatro votos y fue considerado como un documento subsidiario que nunca ingresó a las discusiones de la plenaria. La estrategia era aprobar sin vacilaciones el carácter de un Estado plenamente indígena y descolonizado, propósito frente al cual no se podía arriesgar ninguna concesión, según los indianistas. Esta decisión tajante cortó las posibilidades políticas de Cárdenas y los asambleístas del MAS en la comisión porque al ir hasta tal extremo, si no lograban apoyo posterior, una nueva negociación se tornaba difícil ya que los posturas radicales de Visión País se encontrarían solas y ante la necesidad de reconocer como un error su propio fundamentalismo. Esto perduró incluso a pesar de una notifi cación de la directiva de la Asamblea Constituyente que obligaba a Cárdenas a revisar la votación y responder al amparo constitucional presentado por uno de los miembros de Visión País. Cárdenas se negó hasta el fi nal afi rmando que el informe de Podemos reproducía la Constitución de 2004 y era la prueba sufi ciente de una resistencia a la refundación estatal. “Sabemos que la derecha colonial no cambiará nunca, entonces no vale la pena insistir en la reconsideración de sus documentos”, sentenció Cárdenas. El documento del MAS presentó también una posición indianista señalando de manera textual: “Bolivia es un Estado Unitario Plurinacional Comunitario, libre, independiente, soberano, democrático, social, descentralizado y con autonomías territoriales, se funda en la pluralidad y el pluralismo político, económico, jurídico, cultural y lingüístico. Está sustentada en los valores de unidad, solidaridad, reciprocidad, complementariedad, armonía, equilibrio, equidad social y de género en la participación, distribución y redistribución de Araucaria22-CP-.indd 145Araucaria22-CP-.indd 145 07/09/2009 9:39:0607/09/2009 9:39:06 146 Franco Gamboa Rocabado los productos y bienes sociales para vivir bien. Dada la existencia pre-colonial de las naciones y pueblos indígenas originarios y su dominio ancestral sobre sus territorios, esta Constitución garantiza su libre determinación que se expresa en la voluntad de conformar y ser parte del Estado Unitario Plurinacional Comunitario, y en el derecho al auto-gobierno, su cultura y reconstitución de sus entidades territoriales en el marco de la constitución”32. En total, el informe tiene 11 artículos que pueden ser catalogados como programáticos, es decir, deseos políticos cuya conversión real en políticas públicas es demasiado compleja. Por ejemplo, se exige que “el Estado tenga como fi nes y funciones esenciales constituir una sociedad justa y armoniosa cimentada en la descolonización, con plena justicia social, sin explotados ni explotadores consolidando las identidades plurinacionales”. Asimismo, se establece que la forma de gobierno descansa en la democracia participativa, representativa y comunitaria y la soberanía se ejercería mediante mecanismos como la participación en asambleas y cabildos, consulta previa, referéndum, plebiscito, iniciativa legislativa ciudadana y revocatoria de mandato. La representación será mediante la elección de representantes por voto universal y secreto, garantizando la paridad y alternancia entre hombres y mujeres. Se incorpora la representación comunitaria (indígena) mediante la elección, designación o nominación de representantes por normas propias: usos y costumbres. El Estado es asumido como laico que respeta y garantiza el pluralismo religioso. Los idiomas ofi ciales son el español, así como todas las lenguas de los pueblos indígenas. El informe de Félix Cárdenas y su agrupación Patria Insurgente, planteaba: “El pueblo es soberano, con voluntad mayoritaria, es indivisible e imprescriptible. Ni los poderes constituidos ni nadie pueden desconocer este principio. La verdadera primacía en la constitución no está en que este texto ‘es la ley de leyes’, sino que en ella se patentiza con absoluta claridad el carácter soberano del pueblo, verdadero actor de la patria, tanto de su defensa como de su desarrollo. Bolivia se constituye en una Comunidad de Naciones, organizada por todos y para bien de todos. La Comunidad Multinacional expresa una confederación propia que no es copia ni calco de los modelos federales ni de otro que se pueda desarrollar en otros países. Resume nuestra voluntad por insertarnos en el contexto internacional como un país diferente, diverso y con una personalidad propia. Expresa nuestros vínculos históricos y la férrea voluntad de unirnos para fundar un Estado de todos. El Estado democrático se sustenta en la descolonización y la libre determinación como modelos políticos y económicos de emancipación nacional, de hermandad 32 Movimiento Al Socialismo. “Por un Estado unitario plurinacional comunitario y la autodeterminación de naciones originarias, pueblos indígenas y campesinos”, Sucre, documento inédito, junio de 2007. Araucaria22-CP-.indd 146Araucaria22-CP-.indd 146 07/09/2009 9:39:0607/09/2009 9:39:06 147 Bolivia y una preocupación constante: El indianismo... y construcción de una sociedad de iguales. La descolonización signifi ca la superación de toda forma de discriminación”33. Este informe también tiene 11 artículos y puede ser considerado como el hermano gemelo del informe del MAS; es fuertemente programático con prescripciones difíciles de poner en práctica. Se afi rma por ejemplo que “el fundamento y fi n supremo del Estado Democrático es servir al pueblo soberano. Promueve y estimula el desarrollo integral de la Comunidad de Naciones. La relación sociedad-Estado es jerarquizada y asimétrica: el Estado se constituye en institución democrática porque es el refl ejo de una sociedad diversa y autogestionaria. El servicio al pueblo es su más alta función, es integral, efectiva y permanente”. El informe buscaba modifi car la actual división político administrativa del Estado porque la Comunidad de Naciones se expresaría mediante una combinación entre las naciones originarias y la nación boliviana, lo que exigiría crear otra división política y administrativa del país realista, justa y creativa. El informe excluido y nunca concertado hasta el cierre de las plenarias de la Asamblea Constituyente por la erupción de la violencia el 15 de agosto de 2007, fue de Podemos que afi rmaba: “Bolivia es una Nación diversa étnica, lingüista, regional y culturalmente. Es única e indivisible, conformada por las bolivianas y bolivianos que comparten una historia, símbolos, valores, fi nes y destino comunes. Bolivia es un Estado Constitucional de derecho, democrático y social que sostiene como valores supremos de su ordenamiento jurídico y de la dignidad humana, la libertad, la igualdad, la justicia, la interculturalidad, la equidad, la solidaridad, la inclusión, la transparencia, el pluralismo y como fi n supremo el bienestar general de su población y de los miembros que la componen. Bolivia es una república libre, independiente y soberana, organizada bajo la forma de Estado unitario nacional intercultural descentralizado administrativa y políticamente en departamentos y municipios autónomos orientados a fortalecer la integridad territorial, la unión nacional, la inclusión social y la solidaridad de todas las bolivianas y bolivianos”34. El informe posee 13 artículos y su estructura es similar a las Constituciones bolivianas de 1967, 1994 y 2004. La soberanía es entendida como un valor político que reside en el pueblo pero cuyo ejercicio está delegado en los órganos legislativo, ejecutivo, judicial e instituciones reconocidas en la Constitución. Mantiene la división político-administrativa en 9 departamentos y la forma de gobierno sigue siendo la democracia representativa. Las formas participativas admiten lo existente en el texto constitucional de 2004 como la 33 Patria Insurgente. “Bolivia una comunidad de naciones”, Sucre, documento inédito, junio de 2007. 34 Poder Democrático y Social. “Informe de minoría”, documento inédito, Sucre, junio de 2007. Araucaria22-CP-.indd 147Araucaria22-CP-.indd 147 07/09/2009 9:39:0607/09/2009 9:39:06 148 Franco Gamboa Rocabado Asamblea Constituyente, el referéndum y la iniciativa legislativa ciudadana, introduciendo como novedad solamente la revocatoria de mandato del presidente de la república. El choque entre las tres visiones de país fue inevitable si se analizan los proyectos políticos de larga proyección que se encontraban por detrás de cada concepción, así como las intransigentes proclamaciones ideológicas. En el caso del MAS, los grupos indianistas radicales y aquellas organizaciones campesinas leales a Evo Morales veían que la idea de un Estado Plurinacional abría el paso para destruir la hegemonía de la clase y etnia “mestizas” que habían dominado el Estado de derecho y democrático representativo de raíz liberal occidental. Además, del concepto de Estado plurinacional se desprendían inmediatamente las autonomías indígenas, cuyo objetivo fi nal era doblegar las pretensiones descentralizadoras de las regiones que no respondían al gobierno como Pando, Beni, Santa Cruz, Tarija y Chuquisaca. El vector indianista que confi aba en el juicio o interpelación política al Estado se convertía, asimismo, en las raíces para que los pueblos indígenas promuevan gradualmente una insubordinación hacia la legitimidad estatal como instancia de articulación nacional. El propósito de largo plazo era que Bolivia avanzara hacia un tipo de Estado denominado “unitario plurinacional comunitario, descentralizado y con autonomías indígenas” que reconozca la existencia pre-colonial de los pueblos indios, lo cual reconstituía las entidades territoriales indígenas que se transformaban en el combustible para la rebeldía en contra del Estado republicano vigente en Bolivia desde 1825. Para Félix Cárdenas, la visión de Estado debía expresarse en una comunidad multinacional cuya legitimidad propia apunte hacia una confederación y emancipación de las múltiples naciones indígenas bolivianas. Esto implicaba la atomización y progresivo desmoronamiento del Estado existente hasta el momento en Bolivia. La Constitución promulgada el 7 de febrero de 2009 incorporó en su modelo de Estado, la “existencia precolonial de las naciones y pueblos indígena originario campesinos y su dominio ancestral sobre sus territorios (…)”35, garantizándose su libre determinación, su derecho a la autonomía y autogobierno. Asimismo, la nueva Constitución reconoce que el sistema de gobierno adopta la “forma democrática, participativa, representativa y comunitaria”, entendiendo a la democracia comunitaria como “(…) la elección, designación o nominación de autoridades y representantes por normas y procedimientos propios de las naciones y pueblos indígenas originario campesinos (…)”36. La utopía radical arcaica de Fausto Reinaga 35 República de Bolivia, Asamblea Constituyente. Nueva Constitución Política del Estado, La Paz: Vicepresidencia de la República, REPAC, (artículos 1 al 11), versión ofi cial de octubre de 2008, p. 8, passim. 36 Ídem., artículo 11, p. 9. Araucaria22-CP-.indd 148Araucaria22-CP-.indd 148 07/09/2009 9:39:0607/09/2009 9:39:06 149 Bolivia y una preocupación constante: El indianismo... se plasmaba en el texto constitucional luego de, por lo menos, una pugna de cuarenta años, aunque está por verse si la sociedad boliviana en su conjunto decidió reconciliarse con sus orígenes indígenas para luego dar paso a vientos más democráticos donde el indianismo termine por desvanecerse al no cumplir con los ideales de una democracia incluyente que la gran mayoría parece anhelar en Bolivia37. Conclusiones Los procesos de gobernabilidad del sistema democrático representativo realmente ingresaron en una crisis impresionante, mostrando al mismo tiempo los rasgos de una conducta intolerante manifestada por los partidos políticos entre 1985 y 2005, en términos de la no aceptación de “lo otro representativo”, surgiendo así el carácter de una discriminación sistemática hacia los movimientos sindicales y otras organizaciones pertenecientes a los pueblos indígenas. Esto se convirtió en el caldo de cultivo ideal para el reingreso con ímpetu del indianismo. La poderosa infl uencia de los medios masivos de comunicación social pretendía internalizar en la conciencia cotidiana un modelo de democracia que mostrara a los partidos políticos como los únicos sujetos protagónicos del desarrollo democrático porque en sus manos estaba la responsabilidad de la modernización y consolidación de dicho sistema; sin embargo, en la mayor parte de los medios de comunicación simultáneamente se criticaba a los partidos por no asumir una actitud más responsable con la democracia, resaltando sus inclinaciones a la corrupción, el tráfi co de infl uencias y una serie de afi rmaciones desiderativas acerca de lo que “deben ser” las funciones del sistema de partidos. Esto dio lugar a la posibilidad de imaginar otras formas de representación donde los pueblos indígenas tengan un sitial novedoso pero el indianismo siempre cerró las puertas a una reconciliación nacional y sus consecuencias prácticas pueden tranquilamente provocar desastres violentos similares a lo sucedido en las guerras étnicas de la ex Yugoslavia entre 1992 y 1999. El indianismo, la doctrina del colonialismo interno y el katarismo en Bolivia poseen muchas contradicciones y limitaciones en el siglo XXI, estimulando una lógica dual que siempre ha caracterizado a la sociología latinoamericana, en la cual se determina a unos actores y se excluye a otros en función de un objetivo 37 Para una crítica del indigenismo en el Perú, consultar: Vargas Llosa, Mario. La utopía arcaica. José María Arguedas y las fi cciones del indigenismo, México D. F.: Fondo de Cultura Económica y Tierra Firme Editores, 1996. Asimismo, José María Arguedas planteó ideas indigenistas en el Perú, aunque mucho más tolerantes hacia la posibilidad de conciliar una síntesis original con el mestizaje, de este autor ver: Arguedas, José María. Formación de una cultura nacional indoamericana, México D. F.: Siglo XXI Editores, 1975. Araucaria22-CP-.indd 149Araucaria22-CP-.indd 149 07/09/2009 9:39:0607/09/2009 9:39:06