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Los perros del paraíso, la otra mirada al Descubrimiento

Ceballos, René

Abstract

Este trabajo analiza la otra mirada que con el transcurso del tiempo se vuelve necesaria frente a los acontecimientos históricos. El análisis de la novela Los perros del paraíso aquí propuesto se basa principalmente en el cambio de pensamiento producido en el mundo occidental a partir de la postmodernidad, según el cual las fronteras discursivas se van desvaneciendo.

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Comunicación nº 5, 2007 (pp. 93 - 113) LOS PERROS DEL PARAíSO, LA OTRA MIRADA AL DESCUBRIMIENTO René CEBALLOS Universität Leipzig (Alemania) “El mundo en que creemos vivir es una escritura que hay que leer de revés, frente a un espejo.” (Posse, 41991: 165) Resumen: Este trabajo analiza la otra mirada que con el transcurso del tiempo se vuelve necesaria frente a los acontecimientos históricos. El análisis de la novela Los perros del paraíso aquí propuesto se basa principalmente en el cambio de pensamiento producido en el mundo occidental a partir de la postmodernidad, según el cual las fronteras discursivas se van desvaneciendo. Palabras claves: Historia, ficción, novela transversalhistórica, postmodernidad, nueva novela histórica, Abel Posse. Abstract: This work analyses the relation between fiction and history in post-modern context in the so called Latin-American new history novel. The perspective of analysis stays within the post-modern thinking which assumes that the frontiers between the different discourses are abolished. Keywords: History, fiction, Latin-American historical novel, Post-Modernism, Abel Posse. In-Versión de la Historia El rompimiento de la palabra in-versión pretende seguir la línea del modelo de estructuración que la novela Los perros del paraíso (LPP) le propone a sus lectores. Es decir, la escritura propuesta al lector se caracteriza sobre todo por la fragmentación, tanto en el nivel de la historia como en el nivel tipográfico. Asimismo, la división del vocablo insinúa una transposición y alteración en el entendimiento de lo que se ha venido llamando el Descubrimiento de América de Cristóbal Colón. Este rompimiento se corresponde directamente con la modificación que en los campos de la cultura y la ciencia se han llevado a cabo a partir de los años sesenta del siglo XX y que, en forma general, se pueden caracterizar 94 Comunicación nº 5, 2007 (pp. 93 - 113) re n é ceballOS por su tendencia a cuestionar y a abolir oposiciones que hasta entonces se creían definitivas, estáticas e inamovibles o a redefinir y aún disolver los límites que antes definían al objeto y sujeto, la literatura y la historiografía, la realidad y la ficción. Así, los campos de conocimiento que hasta entonces se entendían como disciplinas independientes (por ejemplo, la historia y la filosofía) comienzan a permeabilizar sus fronteras definitorias, permitiendo la aparición de fenómenos culturales de construcción híbrida como es el caso de las por mí llamadas novelas transversalhistóricas (cfr. Ceballos, 2005)1. La in-versión de la Historia en LPP significa entonces que la historia de los Reyes Católicos no se mostrará en primera instancia desde afuera sino que más bien el interior de las figuras (sus sentimientos, deseos, temores, obsesiones, ansias, anhelos, pasiones y sexualidad) será lo que ocupe el centro de la narración. Asimismo, el tiempo y acción en la novela también se ven sometidos a un proceso de in-versión: la perspectiva del Descubrimiento se presenta desde el lado opuesto, desde la visión de los incas y aztecas. El tenor de la representación histórica es sobre todo irónico, por ejemplo cuando se dice que los incas –cien años antes del Descubrimiento de América– ya habían estado en Europa. Estando en las Canarias conversando con Cristóbal Colón, Beatriz Peraza de Bobadilla le cuenta a éste que “uno de ellos” (incas) descubrió Europa en el año 1392: “[...] [E]llos se acercaron varias veces con sus raras naves. [...] Uno de ellos [...] contó que habían descubierto Europa en el 1392. Se acercaron por tres puntos […]. [...] Seguro es que tocaron Porto, las Azores y Canarias” (Posse 41991: 151. Itálicas en el original.). Este pasaje se encuentra en el tercer capítulo de la novela, sin embargo, ya en el primero podemos leer la siguiente conversación entre Huamán (líder inca) y el tecuhtli de Tlatelolco (líder azteca): 1. Basándome en la idea de la razón transversal (Welsch 1996) decidí llamar transversalhistóricas a las novelas hasta entonces conocidas como nuevas novelas históricas ya que la forma de pensamiento expuesto en ellas corresponde al rompimiento de jerarquías racionales que exponen precisamente los filósofos postmodernos (entre otros Derrida, Deleuze, Foucault, Baudrillard, Lyotard) y el historiador norteamericano Hayden White (1978) quien, por su parte, propone grosso modo que el discurso histórico es una construcción (subjetiva) cuya estructura narrativa no se diferencia en nada de aquélla de las novelas. En la novela transversalhistórica el mundo objetivo (texto-externo) no funge más como referencia del texto literario porque la literatura se ha apropiado de su lugar. La metadiscursividad y una referencialidad fluctuante cuestionan en la novela transversalhistórica la relación entre conceptos como ficción, verdad, lo fáctico, imaginación, etc., que antes se creían estables y desenmascaran al mismo tiempo la Historia como una construcción en tanto que muestran cuáles son las dificultades a las que tanto historiadores y novelistas se enfrentan cuando intentan representar acontecimientos históricos. La novela transversalhistórica concibe nuevas realidades y nuevos mundos posibles con la intención de contribuir así a crear una nueva conciencia histórica. 95 Comunicación nº 5, 2007 (pp. 93 - 113) Los perros del paraíso, la otra mirada al Descubrimiento ¿Vale la pena invadir la tierra de los pálidos? — preguntó Huamán, escéptico, al tecuhtli de Tlatelolco. [...] — Conquistémoslos. Liberémoslos. Desembarquemos en sus costas –insistió el azteca–. [Huamán] Con modestia informó al tecuhtli que habían sobrevolado las Islas Humeantes (Canarias) y el extremo de la Trompa del Jaguar (Iberia). […] Huamán refirió: — Uno de nuestros globos llegó a Düsseldorf. Son hombres pálidos, aparentemente desdichados [...]. (Posse, 41991: 33; 34-35) Partiendo de esta temprana conversación ficticia, se puede constatar cómo se invierte la Historia en la novela. No sólo se habla de un incipiente descubrimiento de Europa sino que también se contradice la imagen heroica que de los europeos se suele tener. Éstos no son los valientes guerreros que descubren terras ignotas, más bien son hombres desdichados carentes de la obsesión por el poder con la que generalmente se caracterizan. Por esta razón, LPP se puede considerar también como una respuesta postcolonial a la tradicional idea que los libros de historia transmiten de los amerindios representados como individuos inocentes, crédulos y amistosos distantes de todo tipo de desarrollo tecnológico-científico. Ya que esta novela no transmite la gran Historia (grand récit) sino que construye pequeñas historias, se puede afirmar que de esta forma deconstruye el entendimiento tradicional que tenemos de la Historia: la representación histórica en LPP se acerca más a lo que podríamos llamar una historia global y se aparta de la tradicional historia mundial. La historia global que en esta novela leemos no se construye con detalles absolutos e infinitesimales de los personajes que la vivieron, tampoco pretende ser totalizadora en el nivel de la reproducción de eventos decisivos para la escritura de la Historia. Lo que sí logra es configurar el tiempo de tal modo que los posibles paralelismos (por ejemplo en el pensamiento o comportamiento) pasados y presentes –existentes en ambos continentes– se puedan mostrar simultáneamente. La otra mirada a la historia se adopta cuando decidimos liberarnos de los ídolos tradicionales de la Historia (la política, el individuo y la cronología)2 y cuando transformamos los hechos estáticos en eventos nómadas (es decir, en eventos que se encuentran en un perenne proceso de construcción y deconstrucción) como ocurre en las novelas transversalhistóricas en las que los acontecimientos históricos no se niegan pero sí se discuten y cuestionan. La emancipación de los ídolos históricos tradicionales no significa que estas novelas no permitan una lectura política o social. La diferencia radica en que la lectura crítica que se hace cuestiona particularmente la construcción tradicional de la Historia y de hecho, 2. Cfr. al respecto Le Goff (1988). 96 Comunicación nº 5, 2007 (pp. 93 - 113) re n é ceballOS en el caso específico de LPP, se podría decir que también se trata de una alegoría de la vida política de Latinoamérica en el siglo XX. Además de Cristóbal Colón, en este viaje temporal y espacial de LPP participan otras personalidades de la vida, pensamiento e Historia de Occidente3 que le presentan al lector la ficción como Historia y viceversa. Al incluir estos personajes en un viaje anacrónico en el que el continente americano se va a redescubrir se hace hincapié en el hecho de que la cultura del nuevo continente está directa e inevitablemente entrelazada a la Historia y pensamientos europeos. Por eso, en la in-versión de la Historia se deben incluir necesariamente las personalidades de todo tipo y de todos los niveles, como comenta el narrador de LPP: “El muelle estaba desbordado. Un frenético trajín. Los indeseables se filtraban. ¿Si se enrolaban rameras y asesinos, por qué no filósofos?” (Posse 41991: 137. Itálicas son mías). Con el rompimiento del tercer ídolo (la cronología), se logra una simultaneidad temporal en la representación de hechos históricos que formas narrativas tradicionales como la historiografía no alcanzan ni toleran. Los arriba mencionados eventos nómadas son exactamente el producto del rompimiento de la linealidad cronológica. Debido a que su representación no se condiciona a ningún tipo de telos, dejan de ser esencialistas, su significación comienza a fluctuar y su concretización depende del tipo de referente circunstancial al que se adhiera transitoriamente. Por medio de este movimiento, los eventos históricos se (auto)cuestionan automáticamente: el pasado no se asume como un estado superado y finito sino que se concibe, admite y actualiza en la simultaneidad contemporánea del lector, es decir, en el momento de la lectura. In summa, LPP puede leerse como la deconstrucción de la mitologización que ha sufrido el así llamado Descubrimiento de América (véase por ejemplo la hagiografía que existe de Colón). El Descubrimiento se multiplica como consecuencia de las yuxtaposiciones temporales y de los anacronismos, permitiendo así que otra historia político-cultural se inscriba en la Historia de Latinoamérica 3. Los viajantes anacrónicos de Colón son, entre otros, Dante, Heidegger, Hitler, Lévi-Strauss, María Felix, Rilke, Thomas Mann, Torquemada, Sartre, y se mencionan con sus nombres verdaderos o con variaciones o insinuaciones de los mismos (por ejemplo, en forma de anagramas). Como lansquenetes de Colón fungen Karl Marx (llamado Mordecai), Nietzsche (llamado Ulrico Nietz), Borges (el “[...] lansquenete ciego Osberg de Ocam po”; Posse, 41991: 205), Swedenborg y Todorov. Gracias a las sutiles alusiones, el lector puede identificar a otros personajes. Así, aparecen por ejemplo Evita (“[...] como una verdadera evita”, ibíd.: 228); Pascal y Kafka (“[...] nada de pascaleos y kafkerias”, ibíd.: 217); Carlos Fuentes o Alfonso Reyes (“[...] había llegado una brisa desde Teotihuacán, la región más transparente”, ibíd.: 121, itálicas son mías) o Cervantes y Descartes: “Por ahí anda el ex soldado manco […] y el loco francés […] diciendo que la inteligencia es la cosa mejor repartida del mundo pero lo que falta es el método” (ibíd.: 137). 97 Comunicación nº 5, 2007 (pp. 93 - 113) Los perros del paraíso, la otra mirada al Descubrimiento en la que elementos políticos, económicos, filosóficos pero también imaginarios o fantásticos se presentan paralelamente sin concurrir entre sí. De esta forma, la novela intenta representar una realidad contemporánea que tampoco distingue estrictamente entre realidad y simulación4. El espacio que la novela crea al escribir y reescribir el Descubrimiento con la ayuda de diferentes discurso cognitivos se convierte en un lugar que permite simultáneamente la interpretación literaria, histórica, filosófica, psicológica y política de Latinoamérica y demuestra que la Historia es una construcción iterativa, es decir, una trans-formación. Temporalización de la Historia A pesar de que como ya se dijo, la anacronología es una de las principales características de la novela, a primera vista, ésta última da la impresión de seguir una totalidad lógicamente organizada. Tenemos cuatro capítulos numerados subsecuentemente que además llevan como título el nombre de uno de los elementos de la antigüedad: (Uno) El Aire, (Dos) El Fuego, (Tres) El Agua y (Cuatro) La Tierra. Esta organización, acompañada de una tabla cronológica inmediata a cada uno de los títulos (como se hace en algunos libros de historia) pretende ofrecer al lector orientación y estabilidad en el nivel narrativo-temporal, ya que una formación de este tipo alude a formas estables tradicionales harto conocidas, por ejemplo, formas geométricas invariables (cuadrado, rectángulo), cuatro estaciones del año, cuatro puntos cardinales, etc. Al parecer, se trata de una organización tradicional, sin embargo, analizándola más detenidamente nos percatamos de que no se trata simplemente de un orden cronológico común. La temporalización que se hace es aún más amplia ya que también considera otras formas de concebir el tiempo, por ejemplo, la azteca. Así, en el primer capítulo, después del año cristiano 1468 sigue el período “2-Casa” y en el segundo capítulo, al intervalo temporal “4-Calli” le siguen los intervalos anuales 1485-1492 (cfr. Posse, 41991: 10, 62). De esta manera, en el nivel del tiempo, se introduce la forma temporal que podría ser la adecuada a una historia global5. Es decir, paralelamente al cálculo temporal de Occidente se incluye el cálculo azteca. Si nos acercamos aún más al significado de este conteo temporal (2-Casa, 4-Calli), nos daremos cuenta de que esta clasificación conlleva una relación directa con el contenido de la acción en el capítulo correspondiente. El paralelismo semántico entre la representación de la acción en la novela y el cálculo temporal se evidencia al considerar que la palabra 4. Véanse al respecto los múltiples escritos del filósofo francés Jean Baudrillard. 5. Claro que para que ésta fuese realmente global habría que introducir de igual modo una forma temporal correspondiente al lejano Oriente, sin embargo, dos formas distintas de contar el tiempo son ya un buen inicio. 98 Comunicación nº 5, 2007 (pp. 93 - 113) re n é ceballOS calli, el tercer signo (llamado glifo) del calendario azteca, significa “casa” y, en forma general, puede significar “casa de la noche y de la transformación”, como lo indica el conocido investigador Werner Wolff: El tercer glifo del calendario azteca es calli; representa una casa. Los conceptos mitológicos que se relacionan con el glifo destacan características simbólicas de la casa, la cual es llamada casa de la noche y la transformación. Dicho concepto unifica diversas ideas de la Luna como casa cósmica de la noche, y de acuerdo con sus fases, como lugar cósmico de la transformación; las asociaciones con el útero, como casa de la vida y la transformación del embrión; las ideas y asociaciones con la tumba como casa subterránea de transformaciones: de la vida a la muerte y de la muerte a la vida. (Wolff, 1963: 93. Itálicas en el original.) El amplio campo semántico de calli (muerte, tumba, oscuridad, transformación) en relación con el contenido de la novela se manifiesta claramente al considerar las primeras páginas de la misma en las que se describe una atmósfera de represión generalizada en Europa, un continente agonizante que necesitaría una enérgica regeneración: Entonces jadeaba el mundo, sin aire de vida. Abuso de agonía, hartura de muerte. Todos los péndulos recordaban el ser-para-la-muerte. [...] Jadeaba la vida sin espacio. [...] El jadeo de Occidente se transformaba en estertor. Los poderes, alarmados, se consultaban. Se requerían prontas decisiones. [...] Occidente, jadeaba, ansiaba su sol muerto, su perdido nervio de vida [...]. Tanteaba en la oscuridad [...]. Occidente, vieja Ave Fénix, juntaba leña de cinamono para la hoguera de su último renacimiento. (Posse, 41991: 11; 12; 13. Itálicas son mías.) La metáfora sobre un Occidente (la casa de los descubridores) que “ansía su sol muerto” recuerda o alude al final de un ciclo temporal del que la leyenda de los cinco soles aztecas ya hablaba. Esta leyenda, incluida en el calendario azteca, cuenta que el mundo mesoamericano se ha construido varias veces, como Carlos Fuentes comenta en El espejo enterrado: [...] Mesoamérica […] cultivó mentalmente un conjunto de creencias en cuyo centro se encontraba la idea de que el mundo había sido creado no una, sino diversas veces. Esta creencia, desarrollada por los aztecas en la leyenda de los Cinco Soles, nos es relatada en el calendario solar […]. El primer sol fue destruido por un jaguar; el segundo, por vientos feroces; el tercero, por la lluvia incesante; el cuarto por las aguas del gran diluvio. Actualmente vivimos bajo el quinto sol, nacido del sacrificio de los dioses y que sólo continuará brillando mediante el sacrificio de las criaturas de los dioses, los hombres y las mujeres. 99 Comunicación nº 5, 2007 (pp. 93 - 113) Los perros del paraíso, la otra mirada al Descubrimiento Sólo el sacrificio podía mantener este mundo, el sol y en consecuencia la vida: del sacrificio dependía la continuidad de las cosas [...]. (Fuentes, 1992/21994: 101-102) Werner Wolff (1963: 32) nos enseña que lo cíclico es una singularidad en la concepción temporal de los aztecas6. Paralelamente a ésta podemos colocar el pensamiento nietzscheano del “eterno retorno” de lo mismo, en el que las categorías de nacimiento y muerte no significan inicio y fin de la vida, sino que “representan dos momentos de un ciclo hermético indestructible que se yuxtaponen y oponen a una ejecución subjetiva” (Ries, 51995: 12)7. Hacia el fin de la novela, parece cerrarse un ciclo repetitivo tanto en Europa como en América, ya que la profecía americana del retorno divino aparentemente se cumplirá: “Los recién venidos tenían todos los signos de las profecías, eran los anunciados por Quetzalcoatl” (Posse, 41991: 203) y la siguiente destrucción de su mundo se aproxima. Los extraños pierden rápidamente su aura divina y se convierten en verdaderos demonios; un retorno ya no será posible porque el renacimiento cultural europeo y del Nuevo Mundo ya se está llevando a cabo8. El narrador de la novela comenta irónicamente que los nativos ya se comportan según los principios católicos: 6. A pesar de que existen diferencias en las cronologías mayas y aztecas, como lo indica Wolff (1963: 29), Abel Posse parece no hacer ninguna distinción entre ellas, ya que usa el nombre maya Ahau (Posse, 41991: 194) después de haber estado utilizando únicamente nombres aztecas para la marcación temporal de lo ocurrido en América. El nombre Ahau –que entre otros tiene el significado de poder– se corresponde con el vigésimo glifo del calendario azteca: El vigésimo glifo del calendario [azteca] es xóchitl, flor […]. El correspondiente nombre maya, ahau, significa amo, señor, maestro. […] El glifo [ahau] aparece también como símbolo de poder y de maestría. [...] El vigésimo glifo maya, ahau, maestría, representa la culminación del desarrollo en la imagen de la flor y en la cara del Sol. Es el símbolo de la maestría ganada al final de la vida. (Wolff, 1963: 144; 176. Itálicas en original.) El nombre ahau se utiliza en el cuarto capítulo de la novela: 11 Ahau__ Informe de Tenochtitlán: ‘Llegaron los grandes amontonadores de piedras para construir.’ Sus mastines bravos. El fin de un ciclo solar. (Posse, 41991: 194) El significado de ahau debe entenderse aquí en forma irónica ya que en este último capítulo se relata la destrucción total y la apropiación económica que los otros hacen del Nuevo Mundo: nuevamente una forma maestra de expropiación. 7. Todas las traducciones del alemán al español son mías. La idea del eterno retorno de Nietzsche (1994) se encuentra en forma explícita en su Gaya ciencia (Die fröhliche wissenschaft). 8. El Descubrimiento provoca también una crisis en España y la transforma profundamente ya que el equilibrio teológico del país se pierde con la aparición de un paraíso terrenal que al mismo tiempo no puede ser explotado con fines lucrativos. Al contrario de la crisis que el rey español siente, la reina Isabel ficcional interpreta en la novela este acontecimiento correctamente como un cambio copernicano en el orden mundial: “Pero si es cierto lo que nos comunica [Colón], todo el orden del mundo cambiará [...]” (Posse, 41991: 196). 100 Comunicación nº 5, 2007 (pp. 93 - 113) re n é ceballOS [...] [S]e afirmó la convicción de que habían incurrido en un deplorable error teológico al evaluar la naturaleza de los barbados transmarinos. No les cabían ya dudas sobre la naturaleza genocida de la invasión. Eran los nuevos caníbales, capaces de comerse al caníbal. [...] Aceptaron con resignación la esclavitud, puesto que el Cuarto Sol había muerto […]. Cumplían, de su parte, estrictamente con la palabra cristiana. Después de la tortura [...], recogían sus ropitas, se inclinaban y agradecían. Expresaban con ortodoxia evangélica: — Te perdono señor lo que me has hecho. ¿Quisiéredes pegarme aun más? (Posse, 41991: 236) Esta forma de temporalización –perspectiva temporal múltiple– crea un efecto de simultaneidad en la representación de diferentes hechos históricos. Las diferencias entre los mismos no se desvanecen ni se ordenan en forma taxonómica sino que se presentan en una contigüidad ajerárquica que permite asumirlos como un conjunto híbrido en el que el pasado se asume con su pluralidad cultural inherente y se inscribe en un presente cultural igualmente múltiple. Así, los eventos históricos presentados en LPP se convierten en portadores culturales nómadas y deben entenderse como fases sucesivas no teleológicas de un proceso de culturalización perenne cuyo producto será siempre transitorio. La temporalización en esta novela no es la creación de un tiempo nuevo sino la hibridación de las diferentes formas que tenemos para calcularlo. Se trata de la presentación simultánea de lo no-simultáneo, como ya lo había hecho Jorge Luis Borges con su famoso Aleph. La superposición espacio-temporal experimentada en esta novela tiene como efecto secundario la exposición de la alteridad del Nuevo Mundo cuya identidad se encuentra sobre todo en las paradójicas diferencias de lo análogo. Las supuestas diferencias culturales se inscriben en la construcción del Nuevo Mundo (Latinoamérica) de tal forma que ya no es posible determinar claramente el origen de las mismas. Planteándolo de otra forma, la novela nos presenta en forma literaria el concepto de la différance (diferencia), acuñado por Derrida (1994), que se manifiesta en la perlaboración discursiva y en la escritura doble (escritura y ficcionalización simultánea de acontecimientos históricos europeos y latinoamericanos) que irá a constituir una identidad latinoamericana nómada, no teleológica y sin origen monolítico. Es precisamente en este punto en el que el carácter postcolonial de la novela se revela con mayor claridad, en tanto que ésta no se entiende como una descolonización, ni como una categoría histórica sino más bien como una recodificación de la herencia cultural cuyo resultado inmediato es la deconstrucción de la propia historia. La novela parece centrarse en el descubrimiento de lo ajeno en lo propio y de lo propio en lo extraño, de tal forma que dependiendo del lector, la historia que se lee vendrá 101 Comunicación nº 5, 2007 (pp. 93 - 113) Los perros del paraíso, la otra mirada al Descubrimiento a ser o bien más española o más latinoamericana9. No obstante, la historia que resultará del proceso decodificador de la lectura será de cualquier modo una historia global. La repetición de la Historia La repetición en LPP constituye simultáneamente el evento de la historia y debe entenderse como una infracción o violación de fronteras, como un caosmos10, en el que el humor y la ironía juegan un papel importante. La novela insinúa en repetidas ocasiones un paralelismo entre el reino católico de Isabel y Fernando y el fascismo europeo del siglo XX. Unos días antes de su matrimonio y después de una “lujuria febril” (Posse, 41991: 55), Isabel y Fernando –no sin cierto sarcasmo– deciden que España debe ser liberada de la “pecaminosa felicidad de los moros en sus territorios” (ibíd.: 56) y, de pasada, podrían conquistar Francia, Portugal, Italia y Flandes pues el dinero necesario ya lo proporcionarían los judíos. Si la insinuada relación con el fascismo no está aún muy clara, el siguiente comentario en labios de uno de los dos personajes la fortifica indudablemente: “¡Un Imperio, un pueblo, un conductor!” (Posse, 41991: 56), que viene a ser una traducción especular de la famosa frase “Ein Reich, ein Volk, ein Führer”, y por si no fuese poco, en una nota al pie de página se escribe: “[...] Hitler expresó a Goering […] su incondicional admiración por Isabel de Castilla” (ibíd.: 52). Con esta comparación implícita se alude innegablemente a la persecución de los judíos ibéricos en el siglo XVI y se equipara a su exterminación en el siglo XX durante la dictadura nazi. De tal forma, la ficcionalización de los Reyes Católicos en esta novela los convierte en precursores de los nazis. Algunas páginas más adelante leemos que la clase española menos privilegiada –“[...] alabarderos independientes, prostitutas, tramposos de baraja y cubilete, predicadores sin sotana, ambiciosos sin libreto” (Posse, 41991: 63)– se reúne regularmente en la taberna con el sugestivo título A la Nueva Falange de Macedonia. Buscando a Cristóbal Colón aparece un día en este local la Hermandad –una especie de policía del Reino español y de la Inquisición–. Todos los clientes masculinos deben comprobar su cristiandad desvistiéndose. Colón, 9. Como Donald L. Shaw indica, ésta es una de las peculiaridades que caracterizaron a la literatura del boom: “En términos más generales se puede hablar de una sublevación contra todo intento de presentación unívoca de la realidad, [...] y de la creación de obras abiertas que ofrecen la posibilidad de múltiples lecturas” (Shaw, 1999: 250-251. Itálicas en original.). Esta descripción se corresponde también con la representación de la Historia en LPP. 10. Respecto de los conceptos de repetición y caosmos aquí usados, véase Deleuze (1989). 108 Comunicación nº 5, 2007 (pp. 93 - 113) re n é ceballOS Si bien Colón se considera un digno descendiente de Abraham, David y Moisés, la forma en la que consigue la información sobre el Nuevo Mundo es profana y muy terrenal. Estando en Portugal (donde se nombraba Christovao) se casa a los veintiocho años con Felipa Moñiz Perestrello y durante una inusual práctica sexual20 con su esposa descubre en una gaveta el mapa del famoso Paolo Toscanelli dirigida al que entonces era su suegro. La siguiente cita esclarece este pasaje y presenta el cuerpo también como un territorio por descubrir: [Colón] Ató una polea y preparó un nudo corredizo. Izó a Felipa que quedó suspendida de un tobillo [...]. [Felipa] quedó desarticulada, desvencijada, con los cabellos caídos hasta casi tocar el piso. Entonces Christovao pudo enfrentarse a la evidencia de la carne, estudiarla, olerla, abrazar sus miembros, observar sus regiones más adorables y secretas. [...] Mordisqueó sus partes pulposas. Estudió el surgimiento y naturaleza de sus humedades. Recorrió con la lengua amplios territorios de aquella piel de buena familia. Gustó, maravillado el sabor lejanamente salino que le confirmaba [...] su teoría de la esencia anfibia del humano, incluida la hembra. [...] restos de una vida oceánica. [...] [Colón] encontró la famosa carta secreta del geógrafo y cosmólogo florentino Paolo Toscanelli [...]. [...] Se trataba de un hecho decisivo en su destino: ignaro de aquella erótica geografía, que le pareció fantástica, creyó haber descubierto el mapa del Paraíso terrenal. (Posse, 41991: 76-78) Habiendo abandonado Portugal y llegando a España, Colón obtiene el apoyo de los Reyes Católicos para emprender su viaje a las Indias. En el camino hacia lo que después será el paraíso, hace una parada en la Islas Canarias, la antesala del infierno: — ¿Huelen? ¿No huelen el olor a azufre que sale del fondo de la tierra? Hay unas cavernas en los montes del sur: son las puertas del Infierno… […] [...] Se demorarían un mes en esos parajes de peligro. En ese lugar que olía a azufre, donde la espuma del mar parecía más bien hervor de la tierra, donde las manzanas tenían gusto a ferroníquel. (Posse, 41991: 145-146) Por otro lado, los pies parecen ser una parte corpórea importante para Posse, ya que ellos también se utilizan para caracterizar a la pareja real y sobre todo para demostrar la superioridad humana, social, política y erótica de Isabela la Católica: [Fernando] era retacón, robusto, abaturrado y negado a l’imaginaire. Isabel tenía tobillos delgados y éste es un dato esencial, en su empeine se podía observar una delicada nervadura de venillas azuladas y tendones tensos como de potra normanda. [...] En cambio los pies de Fernando eran simplemente asociales, con escamas y cutículas de lagartos desafortunados. [...] Estas [son] diferencias sexisociales [...]. (Posse, 41991: 91) 20. Al parecer las diferentes prácticas sexuales del Colón de Posse son un buen método para conseguir información, véase al respecto la siguiente cita: Largos años juntando datos. Buscando signos entre las medias palabras. Robando mapas apolillados en los cajones de la cómoda cuando las seducidas viudas de infaustos navegantes se dormían fatigadas de saciamiento y culpa. (Posse, 41991: 73) 109 Comunicación nº 5, 2007 (pp. 93 - 113) Los perros del paraíso, la otra mirada al Descubrimiento En esta isla, al confrontarse Colón con Beatriz de Bobadilla en una lucha sexual, él demuestra que es el elegido porque es la primera vez que un hombre sobrevive la contienda con Beatriz: Su demonismo erótico tenía fama. [...] La mayoría de sus amantes, pescadores, marinos desorientados, jefes guanches captura dos, monaguillos con precoz pasión pastoral, terminaban la noche despeñados al mar desde la ventana de la Torre. (Posse, 41991: 144-145) Beatriz es literalmente una déspota come-hombres: [...] Decíase que, vulvidentada (con molares y dos poderosos incisivos que surgían de las puertas de su intimidad), solía devorar con horrible parsimonia el sexo de sus amantes [...]. (Posse, 41991: 153-154) Pendían de las almenas los pellejos de los ejecutados. Se veía que la Bobadilla aplicaba la ley con sentido enérgicamente didáctico, ejemplificador. (Posse, 41991: 147) El camino hacia el paraíso terrenal atraviesa invitablemente el infierno. El narrador expone cuál es su visión de la historia cuando dice que “[e]l mundo en que creemos vivir es una escritura que hay que leer de revés, frente a un espejo" (Posse, 41991: 165). Fiel a esta fórmula, el Colón ficcional escribe en su diario: “El retorno de Tierra a Cielo deberá efectuarse por el mismo sendero que recorrió Adán en su ignominiosa y merecida expulsión” (Posse, 41991: 165). Asumiéndose Colón como un descendiente directo del Adán bíblico, su destino lo obliga a sufrir el mismo castigo (expulsión del paraíso) por haber cedido a su deseo sexual de tal forma que él (Colón) deberá pecar como parte del proceso purificador invertido para poder acceder de regreso al paraíso. Sólo desplazando el logos y la represiva moral occidentales logrará Colón convertir al acto sexual y la confrontación con Beatriz de Bobadilla en placer puro: “Fue lujuria, pura sensualidad sin mácula de amor. Los cuerpos iban encontrando su propia ley de violencia-ternura sin pesadas invasiones de la metafísica (¡esa vieja beata del Occidente explicando, logorreica, el color de los pájaros!)” (Posse, 41991: 155). Para que el cuerpo consiga regresar al paraíso deberá seguir el camino exactamente en la dirección opuesta a la que lo expulsó del mismo, es decir, para llegar al cielo el cuerpo debe despersonalizarse. Este proceso lo logra Colón durante su relación con Beatriz gracias a que ésta desiste de tomar el rol dominante que siempre la caracterizó21. En el momento culminante de su relación se desvanecen todo tipo de fronteras y demarcaciones 21. La renuncia de Beatriz a sus prácticas sádicas y la explicación que de ella se hace en el pie de página convierten a este pasaje de la novela en una crítica metaficcional a la escritura tradicional de la Historia transformando a la novela en una contra-escritura de aquélla: Beatriz de Bobadilla se sintió impulsada a abandonar su sangrienta costumbre de sadismo, inclinándose más bien a gozar dominada.1 [...] 110 Comunicación nº 5, 2007 (pp. 93 - 113) re n é ceballOS de tal forma que las oposiciones desaparecen y por un momento la diferenciación entre objeto y sujeto, mujer y hombre se invalidan: Hacia el amanecer el lingam era un puente totalmente coparticipado. Se había producido ese fenómeno que los sexólogos alemanes llamarán Verfremdung, el extrañamiento u objetivización del sexo, su despersonalización hasta transformarse en puro instrumento de cópula que se introduce en ambos cuerpos y sobre el que ya no existe conciencia de propiedad y dominio. (Posse, 41991: 154) Como ya se mencionó, Colón obtiene el mayor éxito en sus empresas cuando sus negociaciones se desarrollan en un nivel sexualizado. Es así como sella con Isabel la Católica su contrato de viaje a las Indias: Cristóbal sintió miedo, curiosidad y deseo. […] […] Sintió algo novedoso: su sexo se retraía como el caracol que descubrió el peligro. […] Sintió que un deseo salvaje lo acometía pero –curiosamente– sin genitalizarse. […] No podía saber que estaba ingresando en esa rara expresión erótica que culmina en lo que ciertos científicos llaman polución extragenital o intraorgasmo. (Posse, 41991: 118). La confrontación sexual con Isabel la Católica no se experimenta únicamente en el nivel corporal sino que alcanza también “un aura de dimensión celestial” (Posse, 41991: 119). En la relación carnal entre ambos, las diferencias corpóreas determinadas por las diferentes clases sociales no desaparecen, sin embargo, Colón alcanza un “panorgasmo” en un nivel metafísico: “La intimidación del plebeyo fue total en el aspecto físico. Total, en cambio, fue su descaro metafísico y así alcanzó la liberación del panorgasmo” (Posse, 41991: 119-120)22. 1. N. del A.: Los hechos de aquella larga jornada amatoria niegan las arriesgadas tesis de Jean-Louis Cesbron en su publicado estudio Coulomb. Aimait-il la Discipline? París, 1966. (Posse, 41991: 154) 22. La historia de Occidente se representa en LPP abiertamente como una lucha dialéctica entre ambos sexos, principalmente entre los Reyes Católicos, Fernando e Isabel. En esta contienda, Isabel es una personalidad independiente que asume un papel dominante y no permite que nadie intervenga en sus decisiones, como su madre la había ya aconsejado cuando era niña: “Tú mantente atenta a lo real. No oigas a los teólogos. Adora tu cuerpo. Rodéate de animales y soldados. [...] ¡Odia la paz!” (Posse, 41991: 17. Itálicas son mías.). Isabel, en la novela, es una princesa autoritaria (la llaman “la mandona”) que no acepta ni una eventual superioridad masculina ni los símbolos fálicos de la misma (por ejemplo, una espada): — ¡Yo seré la Reina, yo, yo! [...] — Lo habéis comprobado. Ella [la Beltraneja] no puede ser hija de él. ¡Yo seré la Reina! (Posse, 41991: 19) Isabel no le concedió [a Fernando] la primacía del sexo. [...] 111 Comunicación nº 5, 2007 (pp. 93 - 113) Los perros del paraíso, la otra mirada al Descubrimiento El proceso de liberación del cuerpo de su dependencia terrenal se consigue cuando Colón llega al Nuevo Mundo, sobre todo cuando el navegante se asegura de haber llegado al paraíso. Arribando a este lugar, Colón traspasa la última frontera que lo separa de los mortales y comienza a vivir manifiestamente su situación de ser el elegido. El Nuevo Mundo se convierte para él y su tripulación en el lugar del cuerpo liberado del yugo religioso, moral, social, cultural, etc. Colón se siente preparado para terminar la tarea que Jesús no acometió hasta el fin, es decir, la salvación total del cuerpo: Cristo fue apenas un demiurgo. Pudo haber hecho mucho más. Salvar los cuerpos, por ejemplo. Salvar en la Tierra. En el dolor de la Tierra. [...] Pero se comprende por su naturaleza celeste: su cuerpo era pro-forma, virgen nacido de virgen. Su carne sosa. (Posse, 41991: 165) El camino hacia el paraíso resulta ser difícil para su tripulación ya que ellos aún están subordinados a la sumisión de la “sexualidad católica”: “La sexualidad de la marinería ibera es como la de perros encerrados y en celo. Estalla inesperadamente [...]: estupro, abuso deshonesto, sodomía, violación; en síntesis [...] una sexualidad católica” (Posse, 41991: 182). Para ayudar a su tripulación a consumar la salvación de sus cuerpos, Colón decreta dos “ordenanzas” (la Ordenanza de la Desnudez y la Ordenanza de Estar). Todos deberán desnudarse y no deberán trabajar ya que estas ataduras pierden su significado en el paraíso: — ¡Ponerse desnudos! ¡Todos desnudos! No mancillemos el Jardín de Jehová con vesti mentas que sólo recuerdan la miseria de la caída y el castigo de la vergüenza. [...] Cesó el pecado. Que cese la ropa. (Posse, 41991: 211) El Almirante aseguraba que estaban en Lo Abierto y que todo hacer humano carecía de significación. [...] El Almirante condenaba el trabajo, pura y simplemente. […] […] [E]l Almirante les recomendaba entregarse a la armonía. El ocio apacible y conversado. (Posse, 41991: 217) Iba detrás de la espada de la justicia castellana. Nunca hembra alguna había osado hacer propio ese instrumento que unía y decidía la vida y la muerte. (Posse, 41991: 66; 67. Itálicas son mías.) Entre los Reyes Católicos domina una pugna que metonímicamente se puede entender como el verdadero fundamento de Occidente: Lo cierto es que entre Fernando e Isabel había un combate de inmensa trascendencia. Una guerra de cuerpos y de sexos que era la base verdadera del actual Occidente y sus consiguientes horrores. (Posse, 41991: 66. Itálicas son mías.) 112 Comunicación nº 5, 2007 (pp. 93 - 113) re n é ceballOS Paradójicamente, según el Colón ficcional, la liberación/salvación del cuerpo se alcanzará a través de la despersonalización del mismo, por medio de la transvaloración o inversión de todos los valores (“Umwertung aller Werte”, Nietzsche) y en la entrega al nihilismo. Contrariamente a sus expectativas, su tripulación no logra dar este paso porque no está dispuesta o preparada a no pensar en oposiciones o dicotomías. La situación de su tripulación es parecida a la suya cuando llega al Nuevo Mundo y no puede nombrar la fauna y flora que ve porque la desconoce. Su tripulación, a diferencia de él, no está dispuesta a aceptar lo nuevo. La consecuencia de esta actitud es que pronto todo volverá a su normalidad y los valores del Viejo Mundo se reestablecerán: Los iberos enfrentaron algunos problemas concretos: ¿Cómo poner en valor esos maravillosos cuerpos desnudos que se ofrecían con una sonrisa? ¿Cómo transformar en deliciosa violación la sosa entrega, tan natural? Después de unos días la nostalgia del pecado y del Mal hizo que todo resultase aburrido. Era una mecánica intrascendente. (Posse, 41991: 222) Aparte de la ropa, la otra violencia a la que empezaron a recurrir fue la de los golpes. En el grito lograban un reencuentro con un machismo que había quedado suspendido por falta de objeto dominado. (Posse, 41991: 223) Según el narrador, en los libros de historia no se encuentra ningún dato sobre las relaciones que Colón estableció con las diferentes mujeres porque esos libros sólo narran lo superficial y no los afectos: “Todo esto que escapa a la superficialidad de toda crónica, tiene que ver con esa química profunda, inescrutable, donde nacen los deseos y los odios” (Posse 41991: 152). La novela Los perros del paraíso, a diferencia de los libros de Historia, puede construir otra historia de la Conquista del Nuevo Mundo, una historia de la conquista erótica del mismo en la que lo que se descubre es el cuerpo como territorio del deseo, como proyección de un espacio sin fronteras que desestabiliza las concepciones tradicionales de identidad y ayuda así a recodificar nuestro sistema cultural. En el territorio-cuerpo no existen las fronteras temporales ni geográficas, por eso, la historia inscrita en él, será siempre una historia subversiva en la que lo carnal se transforma en escritura y la sensación en oración. Es, simplemente, otra mirada al Descubrimiento. 113 Comunicación nº 5, 2007 (pp. 93 - 113) Los perros del paraíso, la otra mirada al Descubrimiento REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS POSSE, Abel (41991): Los perros del paraíso. Buenos Aires, Emecé. CEBALLOS René (2005): Der tranversalhistorische Roamn in Lateinamerika am Beispiel von Augusto Roa Bastos, Gabriel García Márquez und Abel Posse. Madrid/ Frankfurt, Iberoamericana/Vervuert. COLÓN, Cristóbal (21995): Textos y documentos completos. Edición de Consuelo Varela y Juan Gil. Madrid, Alianza Universidad. COLÓN, Hernando (31985): Historia del Almirante. Madrid, Historia 16. DELEUZE, Gilles (1989): Différence et répétition. Paris, Presses Universitaires de France. DERRIDA, Jacques (1994): Márgenes de la filosofía. 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