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Doña Josefa Ramirez : romance en que se da cuenta de los arrojos y valientes arrestos de esta dama natural de Valencia y la felicidad con que salió de todos ellos ; Primera parte

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•¥ Núm. 53 DOÑA JOSEFA RAMIREZ. ROMANCÉ, EN QUE SE DA CUENTA DÉ L03 ARRÓj[0?« yvalieates arresto's de ésta Daiña qatural de Valeacia> f la felicidad ‘coa qüe salió de todos ellos. primera parte. ALa que es Madre del Verbo, María Señora nuestra, le pido humilde ypostrado me dé gracia -, con que pueda referirle ámi auditorio la mas infausta tra|;edia yel aforiOnado caso, que sucedió -á una Doncella; atención que ya comienzo. En la Ciudad de Valencia Da,c¡ó de muy nobles padres la hermosa Doña Josefa; con muy buenos documentos crióse aquestd Minerva, que Palas la tuvo embidla por lo sabia ylo discreta’; yenus se quedó afrentada solo al mirar su belleita'. Apenas cumplió esta niña diez y.ocho primavera^t, fnuchos Sedofés la róndatí sus celosías ypuertas, yentre tantos pretendientes la adoraba muy de veraS 'tin principal Caballero iDjn Pedio de ValenZuélav Al ha ie escribió un Villete 'con muy rendidas oferta'^, le dió parte de su amor! la Dama corno discreta con otro le cerrespondé ásu pretensión atenta, diciendo ;Señor Don Pedroi| yo estimo Vuestras finezas, ya sabéis como en mi casa Soy la única heredera, bailo imposible señor, de que mis padres consiéñtáo, que yo con usted ¿de case; mas esu noche ón lá rexa de mi jarditl os aguardo 6eso de las once ymedia.' Dios os guarde ,Gavallero. Quien m,^s te estima y Doña Josefa Ramírez, una humilde esclava vuestra, Con esto ^erró el villete, yáun Hage con diligencia íe muidó que le llevase, el qual fue con gran presteza, yation Pedro se lo dió en propia m<íoo, yle besa, Rompió la nema yleyó lo que ya expresado queda, deveaiido que la aurora Ui'iiiese ej mai't,o de.estrellas, 'L igó la ciiiida hoiá, ' ypiorsio se halló’ en la reía, hizo una seña, ysalió aqutlia Diosa ML.ei va, ^ aquella estieUa de Venus, * tan bizarra como hi n^siaí», ^muiíionse’ corteses, - yentre ^os, dr>,s hacen cueo|% que utia noche bsapásí ; quundd, tstas difei eticíaa le acoinecen dps traidores' áD^i'o Pedro con, vküenci^, Des ’esiocudis ie dieron ” por fíi fcsp<ílda ,tan i€chs, que laj^ 'benúas crueles el pteúo le penetra05^ ycomo uq león herido óla espada ycon til® álos dos aeoínetió, ^ ^ea> poco ie aprovecha, ^ue ellovS se escapan huyendo^ yel triste jóvea dio ea tierra^' éickaúo; difunto soy^ l^rdoname amada prenda. ' íisíH voz qun: Ovót la iCi4|u úiíAuÁieciua cu '*' volviendo en sí del letargo, decía de esta maneraí 'qué es esPó que me sucede ! cielo ,qué desgracia es esta ! qué he de hacer, ay, de mi triste! ófortuna tan adversa ! ádonde hallaré yo alivio átanto tropél de penas, ? Ya no tendré yo sosiegoj hasta que de cierto sepa, quien fueron los alevosos, , que con tan grande inclemencia ÓDon Pedro dieron muerte. •Toda en lágrrma,s deshecha jura que se ha de vengar ápesar de las estrellas, Se retiró ásu aposento, como una leona fiera, se despoja de su ropa, , tomatrdo capa ymontera, yun rico coleto de ante calzón de la misma pieza, >zapatos álo moruno, í yrica media de seda, úna charpa de pistolas, también su espada yrodela, yun trabuco que pendiente ,de su efutura le lleva. Luego partió áun contador, ' ysacó de una gavtta hasta doscientos doblones, yse ausentó de Valencia, Lqtre unos montes se ocultife ’ yde noche daba vuelta, ibá álas casas de juego, donde todo se conversa. Jugando estaba una no^he yotros Señores con eRa, sin saber con quieti habbbaB del caso le diefbn cuentd. ^ Qicen coo que Don Leonardo yDomGaspar Coutreias sa* salieron con grao sigilo de la Ciudad de Yaleacia^ pona Josefa responde: pues, qué ocaaiou' les naolesta aesos uobies Caballeros, para salir de su tierra ?. quizas irati áalgua pleyto, . de algunas de sus haciendasL^^ que quieu tiene noayora^os, nunca le faltan quirneras. Noes mal pley to el que les siguen (ellos dieron por respuesía) pues soQ los que. dieron muettqr áDon, Pedro Yaleozuela. Disimulando su enojo, responuió qon gran reservan, mucha fuer^ se me hace,, mus no es posilde que crea* que esos nobles Caballeros, hiciesen acción comp ella,, que fue upa acción. rouj[ yi.llana, yie resisten sus, venas, sangre noble ,, y. esto basia,. saber que ay quien lo defiendan yeso. óose puédejiablar,, sino es por cosa, muy cierta,^. ., §abed, que es, mucha verdad lo que os digo ,, ysj no fuera,, nauc ine importa el decirlo. Mas ella con gran cautelít' íe.spündió :Dius los. asista;- yáüoude el viage llevan? \ellos mismos le infurmaron,, que iban acia. Caí t/igeaa,, Salió dei Juego diciendo!; buena suerte ha esiado e^ta», ya tenoiá mi; pena alivio,, sí se me logia la iuéa, \moautidu eu un caballo^; ,, que al i^^éfaio puso rienda, dCartagena maichaba. doa muy proütg diiígeucis. ,Llegó und larde feli¿ .¡, áeso de las dos y, niet^ia, yen un mesón se acogtói, ydlxo ála tneso/ierat , cuídeme de ese cabaUo, que yo prestp doy la búgiÉail >ysin desat^tnqrsd , ála playa ,, por si encuentríis a)guno§.;de sus. paisanos, que e| verlos lanto.desea^ ^,o los pudo descubrir, yácia el mesón dió la vuelta,, yíla patrona le dixo, ., le previniese la cena, yque le hiciese la camai en una quadra que tenga las yeotauas ála calle,- fin darleáentender su ídój* Apetras atipcheció,^ pronta¡ se puso á, la rexa. de la ventana ,, éscueband®. quanto en Iq qaJJe conversa^' Oyó decir áunos hombíes aquestas palabras, rnesrnas: para mañana ála noche, teugo’una fancioñ muy regia, en casa Don Juan MaaciUa, porque en su casa se hospc*da®> dos famosos Caballeros • naturales de Valencia, yquiete regocijarlos, y.ha de hacer una Comedí^ yotros muchos. Entremeset; tna-s no, quiere que se sepa, porque en Valencia m.itaron áun hombre de grandes prendé, Xente b.P.mbre',. no prosigas, calle ya tu ipfe me lengua, que DO Sjjbe.s quien i.e escucha, porque si. bien lo supieras, no dieras cuenta átu 'mlgfv ' <í>. quaulü ijuds ops, yaiiera r-,.. 4•* I i'íi mücbasvecés dcatíárf que el ^ue oq.habla ,no yérirá Séneca miiy bien lo explica, que es una de sus 'sentencias. Ya satisfecha deí cá^ó 'sé qí '1^ i'' yapetias amaneció, hizo vivas dlli^enciás por 'descubrirlos ,yal tió en Ta qlaya los encuentra, guando los tubo 'preSenSteiS, 'les'dice’de "esta tñanera: me conocéis , 'Caballeros ? gabed soy Doña Josefa, , Bquella ^quien agraviasteis 'en ía Ciudad de Valencia-; vengo ’toínar la venganzá por ’Don Pedro Valenzuela, para lleyaFséla J Mas ella con árrbgancia ‘dixo :sepa Voexcelencia, 'que mí espádá átiadíe tédfté. aunque un e'kIrctfO Venga; dixo-, ychocando tfon áuno toma yáotro Tres' Ministros le mató, yen medio de esta refriega se le ha quejara do la espadá 'bcbÓ manó 'Cola pVeste^á al trábuCb -qtre tenia, y"ú barrer la calle etftpié^lu Tan buena traza se daba yadisparar ,'que se lleVá dos 6-tres de cada tiro. .•> yla cálle le franquean, 'con que llegó árenlgiirsé que habiendo muerto átni amlte, dentro de la misma Iglesia •>.^^—A poco importa que yo muera. Sacfn los tres las espadas, yála batalla se aprestan, yádos idas yvenidas Je alcanzó Doña Josefa ál valiente Don Leonardo una estocada tan recia, qne lo pasó por el pechó, 'dando con él en la tierra, listo que vió Don Gaspar, cerró cera Doña Josefa; mas poco le aprovechó, porque ella con gran destreza le quitó de la cintura una almarada ,ycon ella Jo pasó por él costado, •yambos difuntos lós dexa. be alborotó la Ciudad, yacudió con gran presteza »cl btñor Gobernador, del Seráfico Francisco adonde ácurarse queda 'dos bdazos ,pües llevaba ; muy mal herida üná plerná. Buena ya de su aceidente, pidió álos Padres Hcendia - para salir del Convento, ymandó que lé tra'xerati 'el caballo qüe tenía éó utj nwson de allí cercá. Fue un díjnado yse lo tráifd, yagradeció la fineza; sin ser de nadie sentida se salió de Cartagena. Vahora Pedro de Puentes Áaquesta plana primera da fiii ,que en la otra següñda dará noticias enteras en lo que vino áparar la hermosa Doña Josefa» i ton licencia ;En Córdoba en la Imprenta de Oon Juáñ García Kodriguez de la Torre ,Callé de la Librería»