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Educación para la resiliencia en los procesos de reinserción laboral. Estudio de las expectativas para la búsqueda de empleo en mujeres rurales de la comarca del Bajo Guadalquivir

Ordóñez Jiménez, María Auxiliadora

Abstract

En la actualidad, la dificultad de acceso al mercado de trabajo para determinados colectivos como los desempleados de larga duración con escasa cualificación, se traduce en una situación adversa, que provoca en quiénes la viven sentimientos de indefensión, inseguridad e incluso desmotivación frente a la búsqueda de empleo. El presente estudio pretende conocer cómo influye la capacidad de recuperación a situaciones adversas - como es la dificultad de acceso al mercado de trabajo-, en las expectativas hacia la reinserción laboral de mujeres rurales adultas, generalmente con baja cualificación. Para ello, se sigue un modelo de investigación que combina la metodología cuantitativa y cualitativa con el fin de lograr una adecuada triangulación de los datos obtenidos. La vertiente cuantitativa se basa en la aplicación de dos escalas, en primer lugar, la escala de resiliencia Connor-Davidson (CD-RISC) que mide la capacidad de resiliencia del sujeto y, en segundo lugar, la escala de expectativa de control percibido de búsqueda de empleo (ECPBE) cuya medición son las expectativas (motivaciones) de las personas en el proceso de reinserción laboral. La vertiente cualitativa toma la entrevista como técnica principal, para analizar con mayor profundidad las características psicológicas de la resiliencia, así como las expectativas de búsqueda de empleo, valiéndose de la técnica del Fotolenguaje, para suscitar la expresión emocional de los sujetos. Siguiendo criterios de representatividad, idoneidad y accesibilidad, la selección de la muestra se centra en la comarca sevillana del Bajo Guadalquivir, conformada por las poblaciones de Utrera, Los Molares, El Coronil, Los Palacios y Villafranca, Las Cabezas de San Juan, Lebrija y El Cuervo de Sevilla. Posteriormente, para poder dar respuesta a los objetivos de estudio, seguimos en primer lugar, un análisis descriptivo por variables con los datos extraídos de ambas escalas, seguido de un análisis exploratorio teniendo en cuenta una variable como factor, siendo concretamente dichas variables, el nivel de estudios, así como el tiempo en desempleo; por último, realizamos un estudio correlacional entre las variables analizadas gracias a la escala CD-RISC y ECPBE. En segundo lugar, gracias a los datos cualitativos extraídos de las entrevistas, elaboramos un análisis de frecuencias por categorías y por palabras clave, seguido de un análisis de fragmentos por codificación para contextualizar las declaraciones aportadas por las participantes, finalizando con un análisis correlacional entre categorías. A su vez, analizamos las imágenes personales aportadas mediante la técnica del Fotolenguaje, identificando los principales acontecimientos de sus vidas. Tras el análisis de resultados de este trabajo de investigación podemos concluir que, teniendo en cuenta la resiliencia del sujeto, así como sus expectativas de control percibido de búsqueda de empleo, la mayoría de la muestra manifiesta poseer cualidades que les permiten enfrentar la adversidad. A pesar de las circunstancias adversas a las que están sometidas, las mujeres participantes se muestran tolerantes a las dificultades, tomando la iniciativa para superarlas, aunque no se muestren plenamente optimistas. La cambiante realidad laboral las lleva a pronosticar un éxito de reinserción laboral casi inexistente, destacando la escasez de oportunidades laborales disponible para un colectivo con sus características formativas y profesionales. Teniendo presente la situación pandémica mundial que vivimos, es importante afrontar los desafíos propios de un mercado de trabajo azotado por la crisis del Covid-19 desde una actitud resiliente, que no merme las expectativas de reinserción laboral de los colectivos más vulnerables. Todo ello, debe ser fomentado a nivel pedagógico desde la orientación laboral, facilitando el desarrollo de competencias transversales (búsqueda de sentido; aptitudes personales, sociales; habilidades para la vida; etc.) implicadas en los procesos de reinserción laboral del sujeto.

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FACULTAD DE CIENCIAS DE LA EDUCACIÓN EDUCACIÓN PARA LA RESILIENCIA EN LOS PROCESOS DE REINSERCIÓN LABORAL Estudio de las expectativas para la búsqueda de empleo en mujeres rurales de la comarca del Bajo Guadalquivir TESIS DOCTORAL Dª MARÍA AUXILIADORA ORDÓÑEZ JIMÉNEZ Sevilla, 2021 FACULTAD DE CIENCIAS DE LA EDUCACIÓN DEPARTAMENTO DE TEORÍA E HISTORIA DE LA EDUCACIÓN Y PEDAGOGÍA SOCIAL TESIS DOCTORAL Sevilla, 2021 EDUCACIÓN PARA LA RESILIENCIA EN LOS PROCESOS DE REINSERCIÓN LABORAL Estudio de las expectativas para la búsqueda de empleo en mujeres rurales de la comarca del Bajo Guadalquivir Dª MARÍA AUXILIADORA ORDÓÑEZ JIMÉNEZ 2 3 TESIS DOCTORAL EDUCACIÓN PARA LA RESILIENCIA EN LOS PROCESOS DE REINSERCIÓN LABORAL Estudio de las expectativas para la búsqueda de empleo en mujeres rurales de la comarca del Bajo Guadalquivir Dª MARÍA AUXILIADORA ORDÓÑEZ JIMÉNEZ 4 5 FACULTAD DE CIENCIAS DE LA EDUCACIÓN DEPARTAMENTO DE TEORÍA E HISTORIA DE LA EDUCACIÓN Y PEDAGOGÍA SOCIAL TESIS DOCTORAL EDUCACIÓN PARA LA RESILIENCIA EN LOS PROCESOS DE REINSERCIÓN LABORAL Estudio de las expectativas para la búsqueda de empleo en mujeres rurales de la comarca del Bajo Guadalquivir Sevilla, 2021 Dirigida por: Dr. D. Miguel Ángel Ballesteros Moscosio Dra. Dª. Cristina Yanes Cabrera Presentada por: Dª. M.ª Auxiliadora Ordóñez Jiménez 6 7 En tres palabras puedo resumir todo lo que he aprendido acerca de la vida: continúa hacia adelante Robert Frost 8 15 Página RESUMEN 29 ABSTRACT 33 SECCIÓN I – PLANTEAMIENTO DE LA INVESTIGACIÓN Introducción 39 Problema y Objetivos de Investigación 45 SECCIÓN II – ESTADO DE LA CUESTIÓN CAPÍTULO 1 SITUACIÓN DEL MERCADO DE TRABAJO ESPAÑOL 1.1.Una radiografía al Mercado de Trabajo español: Detectando debilidades y situaciones de vulnerabilidad 53 1.1.1. La empleabilidad en un contexto de inseguridad laboral 59 1.1.2. Irregularidad laboral femenina 66 1.1.3. Efectos del desempleo prolongado 72 CAPÍTULO 2 DESARROLLO EMOCIONAL ADULTO 2.1.Competencia Emocional: características 83 2.2.Conceptualización de la emoción, rasgos y componentes 87 2.3.La Competencia Emocional en la etapa adulta 88 2.4.Variables psicoemocionales del desempleo 89 CAPÍTULO 3 RESILIENCIA FRENTE A LA VULNERABILIDAD 3.1. Origen y conceptualización del término Resiliencia 95 3.2. Resiliencia frente a la vulnerabilidad 97 3.3. Capital psicológico en el desempleo 100 3.4. Factores de riesgo y factores de protección 102 CAPÍTULO 4 RESILIENCIA Y EDUCACIÓN 4.1. Educación para la Resiliencia en el Desarrollo Emocional adulto 109 4.2. Modelos de la promoción de la Resiliencia en Educación 114 4.2.1. Fuentes de la Resiliencia de Grotberg 114 4.2.2. La rueda de la Resiliencia de Milstein y Henderson 115 4.2.3. La casita de la Resiliencia de Vanistendael y Lecomte 117 16 Página SECCIÓN III – METODOLOGÍA Y DISEÑO DE INVESTIGACIÓN CAPÍTULO 5 METODOLOGÍA Y DISEÑO DE INVESTIGACIÓN 5.1. Origen y justificación de la investigación 123 5.2. Perspectiva de investigación 124 5.3. Formulación del problema específico de investigación 127 5.4. Objetivos de investigación 128 5.5. Variables de estudio 130 5.6. Fases de la investigación 134 5.7. Universo y muestra 135 5.7.1. Contexto de investigación 135 5.7.2. Muestra 137 5.8. Negociación de la participación 140 5.9. Técnicas e instrumentos de recogida de datos 141 5.9.1. Investigación cuantitativa 142 5.9.1.1. Análisis documental (fuentes secundarias) 142 5.9.1.2. Técnicas de encuesta (survey): cuestionarios 143 5.9.2. Investigación cualitativa 145 5.9.2.1 Entrevista 146 5.9.2.2 Fotolenguaje 147 5.9.2.3 Registro de incidentes críticos 148 5.10. Análisis de datos de investigación 149 5.10.1. Investigación cuantitativa 149 5.10.2. Investigación cualitativa 150 SECCIÓN IV – RESULTADOS DE INVESTIGACIÓN CAPÍTULO 6 CONTEXTO DE INVESTIGACIÓN 6.1. Principales hallazgos relativos al contexto de investigación 159 6.1.1. Utrera 159 6.1.2. Los Palacios y Villafranca 162 6.1.3. Los Molares 164 6.1.4. El Coronil 167 6.1.5. Las Cabezas de San Juan 169 6.1.6. El Cuervo de Sevilla 172 6.1.7. Lebrija 174 6.2. Balance del contexto de estudio 177 17 Página CAPÍTULO 7 RESULTADOS CUANTITATIVOS 7.1. Análisis descriptivo por variables 183 7.1.1 Escala de Resiliencia Connor & Davidson (CD-RISC) 183 7.1.2. Escala de Control Percibido de Búsqueda de Empleo (ECPBE) 189 7.2. Análisis exploratorios 194 7.2.1. Variables CD-RISC y ECPBE por nivel de estudios 194 7.2.2. Variables CD-RISC y ECPBE por tiempo en desempleo 196 7.2.3. Escala CR-RISC por nivel de estudios 198 7.2.4. Escala CD-RISC por tiempo en desempleo 199 7.2.5. Escala ECPBE por nivel de estudios 200 7.2.6. Escala ECPBE por tiempo en desempleo 201 7.3. Análisis de supuestos de normalidad 203 7.4. Resultados correlacionales 207 7.5. Resultados inferenciales 211 7.6. Conclusiones de los resultados cuantitativos 215 CAPÍTULO 8 RESULTADOS CUALITATIVOS 8.1. Análisis de frecuencias por categorías 219 8.2. Análisis de frecuencias por palabras clave 223 8.3. Análisis de fragmentos por codificación 233 8.4. Incidentes críticos y Fotolenguaje 238 8.5. Análisis de correlaciones entre categorías 243 8.6. Principales hallazgos 246 SECCIÓN V – CONCLUSIONES DE INVESTIGACIÓN CAPÍTULO 9 CONCLUSIONES, PROSPECTIVA Y LIMITACIONES 9.1. Revisión de objetivos de investigación 254 9.1.1. Objetivo general 255 9.1.2. Objetivos específicos 257 9.2. Limitaciones y prospectiva 265 SECCIÓN VI – BIBLIOGRAFÍA Y ANEXOS Referencias Bibliográficas 271 Anexos 291 18 19 INDICE DE TABLAS 20 21 Página SECCIÓN II – ESTADO DE LA CUESTIÓN Tabla 1. Distribución de afiliados medios por edad y género (Noviembre 2020) 54 Tabla 2. Distribución de afiliados medios por edad y género – Cuidadores NO profesionales (Noviembre 2020) 55 Tabla 3. Evolución del término “Resiliencia” 96 Tabla 4. Factores de riesgo 103 Tabla 5. Factores protectores 104 SECCIÓN III – METODOLOGÍA Y DISEÑO DE INVESTIGACIÓN Tabla 6. Paro registrado por edad y sexo– Comarca del Bajo Guadalquivir 136 Tabla 7. Paro por tiempo de duración– Comarca del Bajo Guadalquivir 136 Tabla 8. Paro por nivel de estudios– Comarca del Bajo Guadalquivir 137 Tabla 9. Sistema de categorías – Dimensión Resiliencia 152 Tabla 10. Sistema de categorías – Dimensión Expectativas de búsqueda de empleo 153 SECCIÓN IV – RESULTADOS DE INVESTIGACIÓN Tabla 11. Personas demandantes no ocupadas en Utrera 160 Tabla 12. Paro por sexo y edad – Utrera 160 Tabla 13. Paro por nivel formativo y sexo – Utrera 161 Tabla 14. Contratación por nivel formativo y sexo– Utrera 161 Tabla 15. Personas demandantes no ocupadas en Los Palacios y Villafranca 162 Tabla 16. Paro por sexo y edad – Los Palacios y Villafranca 163 Tabla 17. Paro por nivel formativo y sexo – Los Palacios y Villafranca 163 Tabla 18. Contratación por nivel formativo y sexo – Los Palacios y Villafranca 164 Tabla 19. Personas demandantes no ocupadas - Los Molares 165 Tabla 20. Paro por sexo y edad - Los Molares 165 Tabla 21. Paro por nivel formativo y sexo – Los Molares 166 Tabla 22. Contratación por nivel formativo y sexo – Los Molares 166 Tabla 23. Personas demandantes no ocupadas - El Coronil 167 Tabla 24. Paro por sexo y edad – El Coronil 168 Tabla 25. Paro por nivel formativo y sexo – El Coronil 168 Tabla 26. Contratación por nivel formativo y sexo – El Coronil 169 Tabla 27. Personas demandantes no ocupadas - Las Cabezas de San Juan 170 Tabla 28. Paro por sexo y edad – Las Cabezas de San Juan 170 Tabla 29. Paro por nivel formativo y sexo – Las Cabezas de San Juan 171 Tabla 30. Contratación por nivel formativo y sexo – Las Cabezas de San Juan 171 Tabla 31. Personas demandantes no ocupadas - El Cuervo de Sevilla 172 Tabla 32. Paro por sexo y edad – El Cuervo de Sevilla 173 Tabla 33. Paro por nivel formativo y sexo – El Cuervo de Sevilla 173 Tabla 34. Contratación por nivel formativo y sexo – El Cuervo de Sevilla 174 Tabla 35. Personas demandantes no ocupadas – Lebrija 175 22 Página Tabla 36. Paro por sexo y edad – Lebrija 175 Tabla 37. Paro por nivel formativo y sexo – Lebrija 176 Tabla 38. Contratación por nivel formativo y sexo – Lebrija 176 Tabla 39. Muestra participante por edad y localidad 178 Tabla 40. Porcentajes ítems de la variable competencia personal 184 Tabla 41. Porcentajes ítems de la variable Tolerancia a los efectos negativos y a la adversidad 186 Tabla 42. Porcentajes ítems de la variable Aceptación positiva al cambio y seguridad en las relaciones 187 Tabla 43. Porcentajes ítems de la variable Control 188 Tabla 44. Porcentajes ítems de la variable Espiritualidad 189 Tabla 45. Porcentajes ítems de la variable Locus de control interno 190 Tabla 46. Porcentajes ítems de la variable Locus de control externo 191 Tabla 47. Porcentajes ítems de la variable Autoeficacia en la búsqueda de empleo 192 Tabla 48. Porcentajes ítems de la variable Éxito en la búsqueda de empleo 193 Tabla 49. Medias por nivel de estudios de las variables CD.RISC y ECPBE 195 Tabla 50. Medias por tiempo en desempleo de las variables CD.RISC y ECPBE 197 Tabla 51. Medias por nivel de estudios de la escala CD.RISC 198 Tabla 52. Medias por tiempo en desempleo de la escala CD.RISC 199 Tabla 53. Medias por nivel de estudios de la escala ECPBE 200 Tabla 54. Medias por tiempo en desempleo de la escala ECPBE 201 Tabla 55. Prueba de normalidad, variable edad 203 Tabla 56. Prueba de normalidad, variable personas a cargo 204 Tabla 57. Prueba de normalidad, variable personas desempleadas en el núcleo familiar 205 Tabla 58. Prueba de normalidad CD.RISC 206 Tabla 59. Prueba de normalidad ECPBE 207 Tabla 60. Rho de Spearman para CD.RISC y ECPBE 210 Tabla 61. Kruskal Wallis, CD.RIS y ECPBE por nivel de estudios 211 Tabla 62. Kruskal Wallis, CD.RIS y ECPBE por tiempo en desempleo 212 Tabla 63. Prueba Kruskal Wallis, CD.RISC por nivel de estudios y tiempo en desempleo 213 Tabla 64. Prueba Kruskal Wallis, ECPBE por nivel de estudios y tiempo en desempleo 214 Tabla 65. Frecuencias y porcentajes por categorías 220 Tabla 66. Análisis de contenido de la categoría Competencia Personal 221 Tabla 67. Análisis de contenido de la categoría Reinserción Laboral 222 Tabla 68. Frecuencias y porcentaje por palabra clave 224 Tabla 69. Análisis de contenido por palabras clave 224 Tabla 70. Frecuencias y porcentaje por palabra clave – Dimensión Personal 228 Tabla 71. Análisis de contenido por palabras clave – Dimensión Personal 228 Tabla 72. Frecuencias y porcentaje por palabra clave – Reinserción Laboral 231 23 Página Tabla 73. Análisis de contenido por palabras clave – Reinserción Laboral 231 Tabla 74. Correlación positiva entre categorías 244 Tabla 75. Correlación negativa entre categorías 244 24 En la actualidad, la dificultad de acceso al mercado de trabajo para determinados colectivos como los desempleados de larga duración con escasa cualificación, se traduce en una situación adversa, que provoca en quiénes la viven sentimientos de indefensión, inseguridad e incluso desmotivación frente a la búsqueda de empleo. El presente estudio parte de una investigación previa centrada en un colectivo vulnerable y en desventaja ante los procesos de reinserción laboral, es decir, en mujeres mayores de 45 años desempleadas y con baja cualificación. Los principales resultados destacaban una desmotivación generalizada hacia el acceso al empleo, concibiéndolo como imposible. Sus actitudes estaban marcadas por una serie de vivencias caracterizadas por unas condiciones laborales inadecuadas, que afectaban a su calidad de vida y atentaban contra sus derechos laborales. Tras conocer dichos resultados, se pretende conocer cómo influye la capacidad de recuperación a situaciones adversas - como es la dificultad de acceso al mercado de trabajo-, en las expectativas hacia la reinserción laboral de mujeres rurales adultas, generalmente con baja cualificación. Para ello, se sigue un modelo de investigación que combina la metodología cuantitativa y cualitativa con el fin de lograr una adecuada triangulación de los datos obtenidos. La vertiente cuantitativa se basa en la aplicación de dos escalas, en primer lugar, la escala de resiliencia Connor-Davidson (CD-RISC) que mide la capacidad de resiliencia del sujeto y, en segundo lugar, la escala de expectativa de control percibido de búsqueda de empleo (ECPBE) cuya medición son las expectativas (motivaciones) de las personas en el proceso de reinserción laboral. La vertiente cualitativa toma la entrevista como técnica principal, para analizar con mayor profundidad las características psicológicas de la resiliencia, así como las expectativas de búsqueda de empleo, valiéndose de la técnica del Fotolenguaje, para suscitar la expresión emocional de los sujetos. Siguiendo criterios de representatividad, idoneidad y accesibilidad, la selección de la muestra se centra en la comarca sevillana del Bajo Guadalquivir, conformada por las poblaciones de Utrera, Los Molares, El Coronil, Los Palacios y Villafranca, Las Cabezas de San Juan, Lebrija y El Cuervo de Sevilla. Posteriormente, para poder dar respuesta a los objetivos de estudio, seguimos en primer lugar, un análisis descriptivo por variables con los datos extraídos de ambas escalas, seguido de un análisis exploratorio teniendo en cuenta una variable como factor, 32 siendo concretamente dichas variables, el nivel de estudios, así como el tiempo en desempleo; por último, realizamos un estudio correlacional entre las variables analizadas gracias a la escala CD-RISC y ECPBE. En segundo lugar, gracias a los datos cualitativos extraídos de las entrevistas, elaboramos un análisis de frecuencias por categorías y por palabras clave, seguido de un análisis de fragmentos por codificación para contextualizar las declaraciones aportadas por las participantes, finalizando con un análisis correlacional entre categorías. A su vez, analizamos las imágenes personales aportadas mediante la técnica del Fotolenguaje, identificando los principales acontecimientos de sus vidas. Tras el análisis de resultados de este trabajo de investigación podemos concluir que, teniendo en cuenta la resiliencia del sujeto, así como sus expectativas de control percibido de búsqueda de empleo, la mayoría de la muestra manifiesta poseer cualidades que les permiten enfrentar la adversidad. A pesar de las circunstancias adversas a las que están sometidas, las mujeres participantes se muestran tolerantes a las dificultades, tomando la iniciativa para superarlas, aunque no se muestren plenamente optimistas. La cambiante realidad laboral las lleva a pronosticar un éxito de reinserción laboral casi inexistente, destacando la escasez de oportunidades laborales disponible para un colectivo con sus características formativas y profesionales. Teniendo presente la situación pandémica mundial que vivimos, es importante afrontar los desafíos propios de un mercado de trabajo azotado por la crisis del Covid-19 desde una actitud resiliente, que no merme las expectativas de reinserción laboral de los colectivos más vulnerables. Todo ello, debe ser fomentado a nivel pedagógico desde la orientación laboral, facilitando el desarrollo de competencias transversales (búsqueda de sentido; aptitudes personales, sociales; habilidades para la vida; etc.) implicadas en los procesos de reinserción laboral del sujeto. Palabras Clave Resiliencia, Expectativa, Población Rural, Trabajo de las Mujeres, Mercado Laboral, Búsqueda de Empleo 33 ABSTRACT 34 35 At present, the difficulty of access to the labor market for certain groups such as the long-term unemployed with low qualifications, translates into an adverse situation, which causes in those who live it feelings of helplessness, insecurity and even demotivation in the face of the search of employment. The present study is based on a previous research focused on a vulnerable and disadvantaged group in the face of labor reintegration processes, that is, in unemployed and low-qualified women over 45 years of age. The main results highlighted a general demotivation towards access to employment, conceiving it as impossible. Their attitudes were marked by a series of experiences characterized by inadequate working conditions, which affected their quality of life and violated their labor rights. After knowing these results, it is intended to know how the ability to recover to adverse situations - such as the difficulty of access to the job market - influences the expectations towards the labor reintegration of adult rural women, generally with low qualifications. To do this, a research model is followed that combines quantitative and qualitative methodology in order to achieve an adequate triangulation of the data obtained. The quantitative aspect is based on the application of two scales, firstly, the Connor-Davidson resilience scale (CD-RISC) that measures the resilience capacity of the subject and, secondly, the scale of expectation of perceived control of job search (ECPBE) whose measurement is the expectations (motivations) of people in the process of labor reintegration. The qualitative aspect takes the interview as the main technique, to analyze in greater depth the psychological characteristics of resilience, as well as the job search expectations, using the Photolanguage technique to elicit the emotional expression of the subjects. Following criteria of representativeness, suitability and accessibility, the selection of the sample focuses on the Sevillian region of Bajo Guadalquivir, made up of the towns of Utrera, Los Molares, El Coronil, Los Palacios and Villafranca, Las Cabezas de San Juan, Lebrija and The Raven of Seville. Subsequently, in order to respond to the study objectives, we first follow a descriptive analysis by variables with the data extracted from both scales, followed by an exploratory analysis taking into account a variable as a factor, these variables being specifically the level of studies, as well as the time in unemployment; Finally, we carried out a correlational study between the variables analyzed thanks to the CD-RISC and ECPBE scale. 36 Second, thanks to the qualitative data extracted from the interviews, we elaborated an analysis of frequencies by categories and by keywords, followed by an analysis of fragments by coding to contextualize the statements made by the participants, ending with a correlational analysis between categories. In turn, we analyze the personal images provided through the Photolanguage technique, identifying the main events in their lives. After analyzing the results of this research work, we can conclude that, taking into account the resilience of the subject, as well as their expectations of perceived control of job search, the majority of the sample manifests possessing qualities that allow them to face adversity. Despite the adverse circumstances to which they are subjected, the participating women are tolerant of difficulties, taking the initiative to overcome them, even if they are not fully optimistic. The changing labor reality leads them to predict almost non-existent job reinsertion success, highlighting the scarcity of job opportunities available for a group with its training and professional characteristics. Bearing in mind the global pandemic situation we are experiencing, it is important to face the challenges of a job market hit by the Covid-19 crisis from a resilient attitude, which does not diminish the expectations of labor reintegration of the most vulnerable groups. All of this must be promoted at a pedagogical level from the labor orientation, facilitating the development of transversal competences (search for meaning; personal and social skills; life skills; etc.) involved in the subject's labor reintegration processes. Key Words Resilience, Expectancy, Rural Population, Women's Work, Labour Market, Job Search. 37 SECCIÓN I PLANTEAMIENTO DE LA INVESTIGACIÓN 38 39 INTRODUCCIÓN 40 47 La pregunta de investigación de la que partimos es la siguiente: Los objetivos de investigación planteados para responder esta cuestión son los siguientes: Objetivo General • Conocer cómo influye la resiliencia del sujeto, en las expectativas de búsqueda de empleo de la mujer rural, que se enfrenta a procesos de reinserción laboral. Objetivos Específicos • Obtener información sobre las características psicológicas de la resiliencia, examinando la competencia personal, la tolerancia a la adversidad, la aceptación positiva del cambio, el control y la espiritualidad del sujeto; siguiendo la escala de resiliencia de Connor y Davidson (Connor y Davidson, 2003). • Estudiar las expectativas y actitudes de las mujeres ante los procesos de búsqueda de empleo (reinserción laboral), teniendo en cuenta su formación y experiencias previas. • Identificar las principales situaciones adversas a lo largo de la trayectoria vital y profesional. • Analizar los recursos y estrategias empleadas por las participantes para enfrentarse a estímulos adversos o circunstancias desafiantes. ¿Influye la capacidad resiliente de la mujer rural, en sus expectativas hacia los procesos de reinserción laboral? 48 49 SECCIÓN II ESTADO DE LA CUESTIÓN 50 51 CAPÍTULO 1 SITUACIÓN DEL MERCADO DE TRABAJO ESPAÑOL 1.1. Una radiografía al Mercado de Trabajo español: Detectando debilidades y situaciones de vulnerabilidad 1.1.1. La empleabilidad en un contexto de inseguridad laboral 1.1.2. Irregularidad laboral femenina 1.1.3. Efectos del desempleo prolongado 52 53 1.1. UNA RADIOGRAFÍA AL MERCADO DE TRABAJO ESPAÑOL: DETECTANDO DEBILIDADES Y SITUACIONES DE VULNERABILIDAD El mercado de trabajo ha sufrido una serie de transformaciones caracterizadas principalmente por una disminución del trabajo estable, así como una precarización de las condiciones laborales (Rentería, 2009). De acuerdo con Andrade (2014), el mercado de trabajo ha tendido principalmente a los siguientes aspectos: • La precarización del trabajo, otorgando una importancia mayor a los resultados para las empresas sobre el bienestar de los/as empleados/as, empobreciendo las condiciones laborales. • Cambios en las modalidades de trabajo, apoyándose en el desarrollo tecnológico ofreciendo la posibilidad del teletrabajo. • El desplazamiento de la persona respecto al trabajo, tendiendo a sustituir la importancia del trabajo desarrollado por el ser humano, por el desempeñado por la tecnología. • Cambios de inclusión y exclusión, así como mantenimiento en el mercado de trabajo, exigiendo mayor cualificación en competencias para acceder a un puesto de trabajo, reduciendo el rango de edad para considerarse empleable, situando el fin de éste cada vez más pronto en la vida de las personas. • Cambios en la construcción de la carrera, la identidad y el establecimiento del contrato psicológico, asumiendo que la persona empleada debe alimentar constantemente el compromiso con la empresa, teniendo siempre presente que esa relación contractual puede finalizar en cualquier momento, afectando todo ello a la construcción de la propia carrera. • Cambios en la forma de gestionar los recursos humanos dentro de las organizaciones, estableciendo una relación con los/as trabajadores/as difícil en la que no se tiene en cuenta su bienestar laboral. 54 Dentro de este marco, debemos tener presentes que la evolución económica y laboral a inicios de 2020 está fuertemente afectada por la crisis del Covid-19, generando mayor inestabilidad e incertidumbre a nivel mundial. La alerta sanitaria en la que estamos inmersos, ha provocado un escenario protagonizado por la suspensión de la actividad económica, conllevando a una mayor destrucción de puestos de trabajo, así como, a un aumento de la inestabilidad económica y social. Si tenemos en cuenta las consecuencias provocadas por esta situación en el contexto autonómico en el que se desarrolla el presente estudio, encontramos que Andalucía va encabezando la lista de comunidades con mayor tasa de paro en relación con la media nacional. Tal y como analizaremos más adelante, la contratación ha descendido dándose una disminución de las tasas de empleo y, por ende, ha aumentado el paro sobre todo en colectivos vulnerables, caracterizados por mujeres, en franjas de edad de entre 25 y 44 años, así como mayores de 55. Como podemos apreciar en la tabla 1 sobre el número de afiliados a la seguridad social en noviembre de 2020, el número de varones es superior en 1.292.130,26 sujetos más que en afiliadas, encontrando un total de 10.157.026,5 hombres y 8.864.896,24 mujeres. Esto se traduce en un mayor índice de contratación en hombres, que en mujeres. Tabla 1 Distribución de afiliados medios por edad y género (Noviembre 2020) Edad / género Varones Mujeres Total 16 - 19 años 61.609,52 36.966,42 98.575,95 20 - 24 años 466.298,38 368.040,66 834.339,04 25 - 29 años 843.434,90 778.463.90 1.621.898,81 30 - 34 años 1.028.066,80 935.362,52 1.963.429,34 35 - 39 años 1.261.024,04 1.122.010,47 2.383.034,53 40 - 44 años 1.567.719,61 1.367.829,00 2.935.548,61 45 - 49 años 1.558.711,85 1.354.214,38 2.912.926,24 50 - 54 años 1.373.788,04 1.190.871,80 2.564.659,85 55 - 59 años 1.133.723,85 968.042,80 2.101.766,66 60 - 64 años 726.033,61 629.626,85 1.355.660,47 > 64 años 136.615,85 113.467,38 250.083,23 Total 10.157.026,5 8.864.896,24 19.021.937,8 Fuente: Adaptado de Seguridad Social (2020) 55 Si consideramos aquellas personas afiliadas que son cuidadoras no profesionales (tabla 2), bajo el amparo del sistema de la Seguridad Social (Ley de Dependencia), es decir, que están al cuidado de algún familiar dependiente, hallamos una importante diferencia entre sexos, concretamente 46.768,47 personas más en el grupo de mujeres que en hombres, siendo el total de 6.505,95 hombres frente a 53.274,42 mujeres. Destaca, por tanto, el rol de cuidadoras que desempeñan principalmente las mujeres, y que como veremos, afecta al desarrollo de su carrera profesional. Tabla 2 Distribución de afiliados medios por edad y género – Cuidadores NO profesionales (Noviembre 2020) Edad / género Varones Mujeres Total 16 - 19 años 10,66 13,76 24,42 20 - 24 años 109,71 190,71 300,42 25 - 29 años 124,47 492,85 617,33 30 - 34 años 168,71 1.374,57 1.543,28 35 - 39 años 274,90 3.090,61 3.365,52 40 - 44 años 586,00 5.835,80 6.421,80 45 - 49 años 969,38 8.029,42 8.998,80 50 - 54 años 1.575,23 10.417,42 11.992,66 55 - 59 años 1.587,00 11.499,23 13.086,23 60 - 64 años 932,47 8.862,00 9.794,47 > 64 años 167,38 3.468,00 3.635,38 Total 6.505,95 53.274,42 59.780,38 Fuente: Adaptado de Seguridad Social (2020) La crisis económica que afecta al mercado laboral se traduce en inestabilidad laboral y destrucción del empleo, lo que genera a su vez inseguridad laboral entre los individuos (Sora et al., 2014). Esta incertidumbre laboral debilita la seguridad dentro de la propia familia, ya que aquellos hogares con todos sus miembros sin empleo no encuentran el sostén económico deseado para salir adelante. En aquellos hogares en las que al menos uno de sus miembros encuentre empleo, la ansiedad por esta inestabilidad disminuye (Anderson y Pontusson, 2007). Teniendo en cuenta este contexto, encontramos dentro del 56 indicador AROPE 1 analizado por el Instituto Nacional de Estadística 2 , sobre el riesgo de pobreza y/o exclusión social, el 25.1% de las mujeres y el 27% de los hombres se encuentran en situación de pobreza o exclusión social. Concretamente, por grupos de edad, el porcentaje de pobreza más alto se da en mujeres (30.5%) y hombres (37.2%) jóvenes de entre 16 y 29 años (INE, 2020). Tomando como referencia la edad y sexo de los sujetos, podemos ver que el grupo de mujeres (gráfico 1), presenta un mayor riesgo de pobreza y/o exclusión social entre aquellas cuyas edades están entre 16 y 29 años (23%), seguido por el grupo conformado por menores de 16 años (18%) que por edad aún se encuentran dentro del sistema educativo sin empleo, mujeres de 45 a 65 años (17%) encontrando a partir de los 45 años mayor dificultad de acceso al empleo, de 30 a 44 años (15%) y finalmente, del formado por mujeres de 65 o más años (11%) (INE, 2020). Gráfico 1 Tasa de riesgo de pobreza y/o exclusión social (Estrategia Europa 2020) en mujeres por grupos de edad Fuente: Elaboración propia (datos INE, 2020) Siguiendo esta misma clasificación, observamos en el grupo de hombres (gráfico 2), un mayor porcentaje de riesgo de pobreza y/o exclusión social en sujetos de 16 a 29 años (20%), seguido de sujetos menores de 16 años (18%), sujetos de 45 a 65 años (18%), sujetos de 30 a 44 años (16%) y finalmente, sujetos de 65 o más años (11%) (INE, 2020). 1 AROPE: Indicador del riesgo de pobreza y/o exclusión 2 En adelante, INE 16% 18% 23% 15% 17% 11% Total Menos de 16 años De 16 a 29 años De 30 a 44 años De 45 a 64 años 65 y más años 63 En orden decreciente, como podemos observar en el gráfico 10 presentamos las distintas, tasas de paro por comunidad autónoma, siendo: Melilla la que presenta un mayor porcentaje de paro (23.37) y la menor, la encontramos a en la región del País Vasco (9.13). Por Comunidades Autónomas encontramos nuestro contexto de investigación (Andalucía) como la cuarta comunidad con mayor tasa de paro (21.32), superior a la media nacional (España, 15.33). Gráfico 10 Tasa de Paro por Comunidad Autónoma (Población de 16 años o más, T2/2020) Fuente: INE (2020) Por sexo, el aumento del paro se concentra principalmente en mujeres, aumentando en 63.000 personas (Ministerio de Trabajo y Economía Social, 2020). Como apreciamos en el gráfico 11, tanto a nivel nacional como a nivel autonómico la puntuación de paro es mayor en mujeres que en hombres. Así, encontramos que mientras en España el paro afecta al 16.72% de las mujeres y al 14.3% de los hombres, en Andalucía los datos son aún peores: (25.01% mujeres y 18.4 de los hombres). País Vasco Navarra La Rioja Aragón Galicia Castilla León Madrid Cataluña Cantabria Asturias ESPAÑA Murcia Islas Baleares Comunidad Valenciana Castilla La Mancha Ceuta Andalucía Extremadura Canarias Melilla 9,13 10,08 10,11 11,78 11,95 12,35 12,61 12,78 13,76 14,45 15,33 15,62 15,93 16,74 16,84 20,3 21,32 21,39 21,55 23,37 64 Gráfico 11 Tasa de Paro por Sexo (Población de 16 años o más, T2/2020) Fuente: INE (2020) Las tasas de paro teniendo en cuenta el País, la Comunidad Autónoma y la Provincia presentadas en el gráfico 12, vuelven a reflejar un nivel de paro mayor en mujeres que en hombres, encontrando el nivel de paro de la provincia (Sevilla, 23.99) muy cercano al nivel autonómico (Andalucía, 25.01), al igual que ocurre con la población masculina (Andalucía, 18.04; Sevilla, 17.55). Gráfico 12 Tasa de desempleo por sexo, país, comunidad autónoma y provincia Fuente: INE (2020) 0 5 10 15 20 25 30 ESPAÑA ANDALUCÍA 15.33 21.32 16.72 25.01 14.13 18.4 Total Mujeres Hombres 0 5 10 15 20 25 30 ESPAÑA ANDALUCÍA SEVILLA 15.33 21.32 20.5 16.72 25.01 23.99 14.13 18.4 17.55 Total Mujeres Hombres 65 Por grupos de edad (gráfico 13), detectamos un nivel de paro mayor en sujetos menores de 25 años (España, 39.61; Andalucía, 49.94) posiblemente por ser recién egresados y con falta de experiencia laboral, seguido de grupos centrales de edad es decir, en sujetos de 25 a 54 años tanto en España (14.37) como en Andalucía (20.28), seguidos de sujetos de 55 o más años (España, 11.56; Andalucía, 16.06) soliendo encontrar estos últimos colectivos, mayor dificultad de acceso al empleo a partir de los 45 años. Gráfico 13 Tasa de Paro por Edad (Población de 16 años o más, T2/2020) Fuente: INE (2020) Debemos tener en cuenta que, en el colectivo de desempleados de larga duración, la gran mayoría han perdido su empleo involuntariamente, y cuanto más tiempo permanecen desempleados más puede bajar su autoestima. La pérdida de empleo resulta traumática para las personas afectadas, causando una mayor desmotivación para aquellos que se encuentran en situación de desempleo con más edad, nos referimos a aquellos mayores de 40 años. La dificultad para obtener un empleo digno provoca un gran coste humano en el que muchas familias se ven obligadas a prescindir de proyectos personales vitales (Rubio, 2013). De acuerdo con Rubio (2013), “a partir de los 45 años la dificultad de acceso al empleo se incrementa, considerándose en este punto la frontera crítica. Las personas que tienen más de 50 años tienen discursos más pesimistas” (p.10). 0 10 20 30 40 50 ESPAÑA ANDALUCÍA 39.61 49.94 14.37 20.28 11.56 16.06 Menores de 25 años De 25 a 54 años De 55 o más años 66 Las mujeres desempleadas mayores de 45 años tienen sensaciones de exclusión y aislamiento propias de su situación. Además, nos encontramos con una falta de confianza en sí mismas generalizada, provocando que su autoestima baje, sintiendo miedo y frustración frente a la reinserción laboral. En definitiva, las mujeres están expuestas a unas condiciones laborales irregulares que afectan a su desarrollo profesional tal y como analizaremos a continuación. 1.1.2. IRREGULARIDAD LABORAL FEMENINA Nuestra sociedad no está completamente preparada para embarcarse en el camino de la reconciliación entre el trabajo de la mujer y sus obligaciones familiares, ni ha empezado a engranar un sentido de responsabilidad compartida entre géneros. Teniendo en cuenta el análisis realizado por el Ministerio de Trabajo y Economía Social (2019) vamos a examinar a continuación los aspectos más relevantes de la situación de la mujer en el mercado de trabajo español: Teniendo en cuenta la participación laboral femenina, encontramos una subida de la tasa de actividad al 70.1%, reduciendo en cierta medida la brecha de empleo de la mujer a 9.8 puntos en trece años reduciendo la inactividad laboral por responsabilidades familiares. A pesar de ello, la participación laboral femenina continúa siendo más baja que la masculina, tanto en la Unión Europea como en España (Consejo Económico y Social, 2016). Las mujeres viven una realidad cotidiana basada en una doble jornada de trabajo (personal y laboral), afectada por la ausencia de conciliación familiar, que absorbe su tiempo libre, sus posibilidades de formación, de participación en la vida pública, y que continua con los estereotipos de género en el ámbito rural, para legitimar un reparto desigual de tareas (Cruz et al., 2009). Como hemos analizado anteriormente, la tasa de desempleo femenina continúa siendo un 16.1% superior a la del hombre, teniendo mayor incidencia como paradas de larga duración (40.4%). A su vez, “el impacto de la maternidad en el empleo femenino es negativo, aunque se ha reducido” (Ministerio de Trabajo y Economía Social, 2019, p. 3). 67 El hecho de tener descendencia conlleva una disminución de las posibilidades de empleabilidad de las mujeres, sin embargo, para los hombres supone todo lo contrario, encontrando una tasa de ocupación mayor. En lo referente a la jornada laboral, las condiciones laborales de empleo a tiempo parcial siguen teniendo como protagonistas a la población femenina, representando el 74.2% de este tipo de contratos. La división sexual del trabajo y el compromiso requerido por la casa limita las oportunidades de las mujeres, coartando por consiguiente sus perspectivas para el desarrollo profesional y social. Todo ello influye negativamente en su independencia y libertad de elección. La privación económica de las mujeres se ve reforzada por la naturaleza del trabajo doméstico no remunerado, que es necesario para la reproducción de la vida familiar y la economía, pero no pagado (Novo-Corti et al., 2014). Centrándonos en las mujeres del ámbito rural, se observa como los estereotipos de género están internalizados, sin embargo, la educación comienza a dar un giro a esos estereotipos cambiando su autoconcepto, superando las barreras de género y construyendo nuevas identidades femeninas rurales (Porto et al., 2015). A pesar de que las mujeres rurales intentan transformar la realidad con su trabajo, habilidades e ideas, las normas sociales para la conciliación familiar continúan avanzando lentamente (Unay- Gailhard, 2016). En cuanto al nivel formativo, encontramos un aumento de mujeres con estudios superiores (46.1%) frente a un 29.5% con un nivel de estudios bajo. Los principales sectores de actividad en los que continúan siendo empleadas, giran en torno al sector servicios, con el 88.5% de trabajadoras, en comercio, sanidad, hostelería y educación. Su presencia continúa siendo muy limitada en puestos superiores, como puestos directivos, estando ocupados en su mayoría por hombres (Ministerio de Trabajo y Economía Social, 2019). En relación con la presencia de éstas en torno al uso de las nuevas tecnologías, destaca la desinformación, desconfianza y falta de alfabetización digital que muestran a menudo sobre esta herramienta (Vega y Buzón, 2016), pudiendo ser un elemento esencial para la búsqueda activa de empleo y promoción laboral. 68 El aumento de la participación de las mujeres rurales en el mundo laboral ha facilitado que se mantenga cierta estabilidad en los niveles de desempleo. No obstante, la precarización de las condiciones laborales de las mujeres ha seguido centradas en el empleo temporal y en las rentas reducidas (Rodríguez y Muñoz, 2015). A pesar de que en el medio rural las relaciones de género están cambiando fruto de la evolución de la sociedad misma, aún se sitúan a las mujeres de este contexto a menudo en una situación de desventaja respecto a la población rural masculina, de un modo más evidente que en las grandes urbes. Como apreciábamos inicialmente sobre la afiliación de cuidadores no profesionales, se continúa perpetuando el estereotipo atribuido sobre la responsabilidad del cuidado de otros, sobre todo en lo referente a las personas mayores dependientes, ejerciéndose sobre la mujer una presión social y una sobrecarga laboral que terminan menoscabando el desarrollo profesional de ésta. Aunque la inserción de las mujeres en trabajos remunerados es muy inferior a la tasa de empleo masculina, la transformación económica ha coincidido con la incorporación de las mujeres al mercado laboral, suponiendo el trabajo remunerado para buena parte de ellas, una vía de autonomía, y realización personal (Ministerio de Medio Ambiente, 2011). Las mujeres jóvenes, sienten la disyuntiva de tomar la decisión de permanecer o no en el municipio, decisión que definirá en gran medida su futuro a pesar de encontrar conflictos generacionales, en los que la mujer convive con valores tradicionales que no se ajustan a sus expectativas actuales. En gran medida, la población rural femenina declara trabajar fuera del municipio de residencia, sin embargo, en su contexto inmediato representan figuras de trabajo más precarias, estando empleadas con contratos temporales, y/o estacionales (Díaz, 2005). De acuerdo con el informe emitido por el Ministerio de Medio Ambiente (2011), otro elemento diferencial en las mujeres rurales “es la elevada cualificación profesional de buena parte de las trabajadoras, donde el 20.7% tiene estudios universitarios; esto hay que interpretarlo en el sentido de que el empleo terciario cualificado está siendo ocupado por mujeres” (p. 249) Cuando nos encontramos con problemas de acceso al mercado de trabajo en las mujeres rurales, debemos poner nuestra atención en las dificultades de conciliación 69 familiar que sufren, conviviendo con una atribución exclusiva de las tareas domésticas y de cuidado, suponiendo todo ello, una sobrecarga laboral y emocional que afectan al proyecto vital y profesional. Además, encontramos que las mujeres muestran una mayor preocupación por las perspectivas laborales alternativas que los hombres (Anderson y Pontusson, 2007). En relación con el estudio de Afiouni y Karam (2019) sobre la relación entre las dificultades contextuales y la vocación profesional de las mujeres desempleadas, encontramos relevante mencionar como las propias experiencias adversas o dificultades propias de la búsqueda de empleo pueden fomentar la motivación hacia la propia carrera profesional. La autopercepción de las propias capacidades laborales (Keijzer et al., 2019) también contribuye a que el desempleado aumente su motivación, así como su compromiso con el proceso de búsqueda de empleo, reduciendo su ansiedad a través de la propia gestión emocional (Aymans et al., 2019). La irregularidad laboral femenina afecta a todas las ramas de actividad en las que la presencia de la mujer parece generalizada. Sin embargo, podemos encontrar la presencia de ésta en sectores de actividad más específicos como son el Servicio doméstico, Atención y cuidado de personas, Confección, Agricultura y Comercio al por menor. El límite de irregularidad laboral en el que la mujer se encuentra desarrollando una actividad retribuida pero no declarada a las autoridades públicas o no regularizada adecuadamente en relación a la Seguridad Social, lo haya en situaciones propias de mujeres que trabajan en el negocio o la explotación agraria familiar (MESS, 2016). En este sentido, encontramos ramas de actividad en las que el empleo femenino es puramente irregular, como es el servicio doméstico y la atención y cuidado a las personas ya sean niños/as, mayores o dependientes. Dicha rama de actividad es considerada como imposible a la hora de intentar ejercer control por parte de la Inspección de trabajo. Las coberturas sociales son muy limitadas, ya que no se reconocen los accidentes de trabajo, no se cobra durante los primeros 28 días de baja, no da derecho a desempleo, incluso las pensiones son las más bajas del sistema de Seguridad Social (Junta de Andalucía, 2013). Esto es un claro ejemplo de la falta de valoración social de las labores de cuidado, trabajo realizado en su mayoría por la mujer, restándole valor económico y 70 reconocimiento a sus derechos como empleada, a pesar de constituir un soporte fundamental en la economía social, de la comunidad y de la familia. En relación con los continuos cambios en la estructura social, política y económica, debemos tener presente las condiciones en las que las mujeres desarrollan sus empleos. De acuerdo con Suárez (2004), las mujeres ocupan los empleos más precarios los cuales suelen ir acompañados de menores ingresos económicos, lo que le dificulta el acceso al mercado laboral en condiciones dignas de seguridad social, y calidad de vida. Las mujeres acceden al mercado laboral dedicando esfuerzos considerables para mantener sus empleos, compaginándolos con sus interminables jornadas en el hogar (Dieckhoff et al., 2020). Incluso si analizamos las diferencias de carrera profesionales de hombres y mujeres que aún no son padres, encontramos mayor incertidumbre en el mantenimiento del puesto de trabajo en mujeres sin hijos que en sus contrapartes, es decir, hombres sin hijos (Gloor et al., 2018). El rol de cuidadora y las responsabilidades que conlleva desempeña un papel influyente en las opciones de carrera femenina (O´neill y Jepsen, 2019), ya que el cuidado de los hijos o padres ancianos son factores que afectan a las mujeres, ya que a menudo optan por renunciar a puestos de trabajo u organizaciones por motivos familiares. Al igual que ocurre con la crianza de los hijos, las mujeres soportan una carga desproporcionada en el cuidado de ancianos, siendo mujeres el 71% de las personas que dedican 40 horas o más a la semana para atender a los familiares (Cabrera, 2007). Si tenemos en cuenta las diferencias entre hombres y mujeres frente a roles sociales tradicionales, destaca el hecho de que las mujeres con más edad y un mayor número de hijos se encuentran en condiciones aún más negativas (Matud et al., 2007). Las mujeres adultas se enfrentan a problemas de salud y responsabilidades de cuidado, llevándolas a vivir transiciones laborales en su desarrollo profesional, concibiendo así la adaptabilidad del individuo como una herramienta fundamental para afrontar estos cambios (McMahon, Watson y Bimrose, 2012). Incluso entre aquellas que logran reinsertarse en el mercado laboral, puede darse el caso de que se sientan incómodas con la cultura de la empresa en la que trabajen, debido a choques entre sus estándares éticos y los empleados en el mundo de los negocios. De 71 acuerdo con Cabrera (2007), existen una serie de parámetros que influyen en las decisiones de carrera: ▪ Autenticidad, entendida como ser fiel a uno mismo. Hay quienes buscan un trabajo que sea compatible con sus valores. ▪ Equilibrio, referido al éxito de integrar el trabajo en la vida, basándose en la idea de que es mejor trabajar para vivir que vivir para trabajar. ▪ Desafío o cambio, supone la necesidad que tienen todos los individuos para experimentar la promoción profesional, contribuyendo así a los sentimientos de autoestima. Teniendo en cuenta la clasificación realizada por Padilla (2002); las mujeres se encuentran frente a barreras de diversa índole en función del momento en el que se desarrollan, encontramos, por tanto: • Barreras anteriores a la (re)-inserción laboral Cuando encontramos mayor presencia de mujeres en un campo profesional, las encontramos en puestos de menor prestigio, así como reconocimiento socioeconómico. Además, suelen posponer sus carreras para que sus cónyuges o parejas lleven a cabo su desarrollo profesional. Encontramos, por tanto, desigualdad de ingresos, así como de acceso a la vida laboral que va en aumento (Dieckhoff et al., 2020). Mujeres y hombres se encuentran asignados dentro del mercado de trabajo en función de cuestiones sexuales, y no en función de sus propias competencias y aptitudes para el puesto Buedo (2015). • Barreras tras lograr la (re)-inserción laboral A la hora de la contratación, las empresas tienen prejuicios sobre la estabilidad de la mujer en el trabajo, asumiendo que éstas tienen el peso del cuidado de los/as hijos/as o el proyecto de tener descendencia. Otra importante barrera en este momento de (re)- inserción laboral, se enfoca en la escasez de oportunidades de promoción laboral, no encontrando oportunidades de acceder a puestos de mayor responsabilidad (techo de cristal). En este momento, la mujer siente además la sobrecarga de roles, en la que ésta asume sus responsabilidades profesionales, además de encargarse del cuidado de los/as hijos/as y del hogar. Actualmente, la brecha de la cantidad de tiempo que hombres y 72 mujeres emplean en el cuidado de los/as niños/as todavía existe, parece que va disminuyendo, aunque lentamente (Barnett y Hyde, 2001). • Barreras “más allá” de después de la (re)-inserción laboral Las mujeres adultas implicadas en las tareas del hogar y su rol de madre, cuando quieren dar el paso de lograr volver al mundo laboral, pasan por un proceso de transición más prolongado y difuso, que los hombres que han perdido previamente su empleo o las mujeres jóvenes sin sobrecarga de tareas relacionadas con el hogar y la descendencia. Hemos podido comenzar a hacernos una idea de la situación laboral de la mujer marcada principalmente por condiciones irregulares. Para entender en mayor profundidad la realidad de este colectivo, debemos analizar cómo afecta la falta de oportunidades laborales y por ende, la situación de desempleo prolongado. 1.1.3. EFECTOS DEL DESEMPLEO PROLONGADO Debido a que el desempleo de larga duración puede tener graves consecuencias para los individuos y sus familias, y para la sociedad en general, hacerse una idea de los procesos de búsqueda de empleo por los que pasa el desempleado puede ser de gran importancia. La situación de desempleo prolongado tiende a reducir el grado en que las personas se consideran a sí mismos como trabajador eficaz, entendida como la identidad de la carrera, mermando a su vez la capacidad de adaptación de los individuos frente a las posibles opciones laborales. En este sentido, la empleabilidad juega un importante papel en la intensidad de la búsqueda de empleo entre los parados de larga duración, por encima y más allá de sus barreras, es decir, las personas con más posibilidad de reinserción laboral son aquellas que llevan a cabo más actividades de búsqueda de empleo (Koen et al., 2013). Para comprender los cambios producidos entre empleo y desempleo debemos centrar nuestro foco de atención en la empleabilidad del sujeto (Hogan et al., 2013). El término empleabilidad en sus primeras apariciones hacía referencia a “la provisión y mantenimiento de las personas en el mercado de trabajo, tomándose en cuenta sus capacidades, productividad y desempeño” (Rentería-Pérez y Malvezzi, 2008, p. 320) 79 elemento esencial para llevar a cabo conductas implicadas en la búsqueda activa de empleo. En este sentido, como medidor del efecto del esfuerzo dedicado a la búsqueda de empleo, estaría el locus de control, es decir, las expectativas de los individuos sobre los resultados de sus esfuerzos durante la búsqueda activa de empleo dependerán del grado de dominio de locus de control interno vs externo. Así, aquellos individuos que tiendan a creer que todo lo que ocurre durante su búsqueda de empleo va más allá de su control, se centrará en el locus de control externo. Y en contraste, aquellos que creen que sus propios comportamientos y actitudes desembocarán en resultados para su propia reinserción laboral, se enfocarán en su locus de control interno (Caliendo et al., 2015). Como parte de dichos esfuerzos destaca la importancia de la capacitación continua orientada al desarrollo de competencias profesionales, ya que como indica Aguilar et al. (2012) aumenta la empleabilidad, e incluso mejora la autoestima personal, profesional y social. Se alienta a los individuos empleables a apostar por el aprendizaje a lo largo de la vida, adoptando nuevas actitudes y prácticas, que sitúen el aprendizaje en el centro de la vida de éstos. 80 81 CAPÍTULO 2 DESARROLLO EMOCIONAL ADULTO 2.1. Competencia Emocional: características a) Conciencia emocional b) Regulación emocional c) Competencia social d) Competencias para la vida y el bienestar e) Autonomía emocional 2.2. Conceptualización de la emoción, rasgos y componentes 2.3. La Competencia Emocional en la etapa adulta 2.4. Variables psicoemocionales del desempleo 82 83 2.1. COMPETENCIA EMOCIONAL: CARACTERÍSTICAS Tradicionalmente en las acciones de formación para el empleo, se otorgaba un mayor valor al desarrollo de competencias técnico-profesionales que, a otras posibles competencias, es decir, lo más importante era la adquisición de conocimientos, capacidades, habilidades y actitudes para el desarrollo de actividades laborales con eficacia. Estas competencias se traducían en capacidades para la organización, la resolución de conflictos, para el trabajo en equipo, para la capacidad de adaptación, etc. (; Bisquerra y Pérez, 2007; Alberici y Serreri, 2005; Le Bofert, 2001). Debido a los cambios en el mundo laboral, existe una demanda de formación en el desarrollo de competencias participativas, personales, relacionales, interpersonales y socioemocionales (Pérez y Ribera, 2009). De manera que, actualmente, las competencias emocionales se consideran fundamentales para el desarrollo eficaz del trabajo, conformando así una habilidad esencial para la empleabilidad (Goleman, Boyatzis y Mckee, 2002). Estas competencias son definidas por Bisquerra (2003) como “el conjunto de conocimientos, capacidades, habilidades y actitudes necesarias para comprender, expresar y regular de forma apropiada los fenómenos emocionales” (p.22). Gracias al dominio de la competencia emocional, se potencia una mejor adaptación del individuo al contexto, favoreciendo una mayor probabilidad de éxito en las circunstancias de la vida, como por ejemplo las relaciones interpersonales o la obtención y mantenimiento de un puesto de trabajo (Bisquerra y Pérez, 2007). En consecuencia, un correcto desarrollo emocional, potencia nuestra capacidad para asumir la vida desenvolviéndonos socialmente, traduciendo todo ello en un impacto beneficioso para la salud mental y física; y, por ende, para un óptimo ajuste emocional. En este sentido, podemos distinguir dos tipos de emociones: positivas y negativas. Son relativamente independientes, mientras que, durante los encuentros estresantes, las emociones negativas suelen aumentar bruscamente sobre las positivas (Fredrickson y Branigan, 2011; Ong, et al., 2006). 84 Las emociones positivas, como la gratitud, el interés y el amor, proporcionan experiencias subjetivas más agradables que las emociones negativas como la ira, la tristeza, el miedo y la ansiedad (Fredrickson et al., 2003). Así mismo, amplían los modos de pensamiento, convirtiéndolos en recursos personales y sociales duraderos. Estas emociones mejoran las formas para hacer frente a la adversidad, promoviendo futuras experiencias positivas (Fredrickson y Joiner, 2002). En la adversidad pueden contribuir a la resistencia al estrés, desempeñando un importante papel en los procesos de recuperación (Ong et al., 2006). Ong et al. (2006), en un estudio sobre la resiliencia psicológica y las emociones positivas, establece las siguientes conclusiones: • Las ventajas adaptativas de las emociones positivas son mayores cuando las personas están bajo estrés. • Las emociones positivas son más comunes entre los individuos altamente resistentes. • Los de baja resistencia psicológica tienden a tener dificultad para regular las emociones negativas y exhiben una reactividad elevada a los eventos estresantes de la vida diaria. Cabe destacar la importancia de la competencia emocional en relación con la autoestima de la persona, ya que son dos elementos fundamentales en la configuración de la personalidad. Con la autoestima podemos reflejar la aceptación hacia nosotros mismos, mientras que la competencia emocional nos dota de las habilidades necesarias para afrontar y solucionar situaciones que pondrían en peligro dicha aceptación personal (Ayala y Justo, 2010). En la competencia emocional podemos diferenciar entre inteligencia intrapersonal, referida a la capacidad de autorreflexión, de conocerse a sí mismo, de comprender y acceder a los propios sentimientos y emociones, controlándolas para dirigir la propia conducta; e inteligencia interpersonal, entendida como la habilidad de reconocer las emociones de los demás (empatía), aprendiendo de los demás y cooperando con ellos (Buey, 2002). 85 Goleman, destacaba cinco elementos determinantes para el desarrollo emocional, distribuidos en función de la dependencia de la propia persona, como son la conciencia emocional, el autocontrol, y la motivación; o dependientes de la relación con los otros; donde nos encontramos con la empatía y la habilidad social (Buey, 2002). Para Bisquerra y Pérez (2007), la competencia emocional (figura 3) está compuesta por la conciencia emocional, la regulación emocional, la competencia social, las competencias para la vida y el bienestar, y la autonomía emocional. Figura 3 Componentes de la competencia emocional Fuente: Elaboración propia. a) Conciencia emocional Es entendida como la toma de conciencia de las propias emociones, dando nombre a éstas y comprendiendo las emociones de los demás. Posibilita el desarrollo de la capacidad para ejercer control sobre los estados emocionales (Ayala y Justo, 2010). Permite percibir e identificar las emociones propias y de los demás, adaptando el clima emocional al contexto pertinente (Pérez y Ribera, 2009). AUTONOMÍA EMOCIONAL 86 b) Regulación emocional Es la capacidad para manejar las propias emociones. Tiene en cuenta la toma de conciencia de la interacción entre emoción, cognición y comportamiento, la expresión emocional, la regulación emocional, las habilidades de afrontamiento y la competencia para autogenerar emociones positivas (Bisquerra y Pérez, 2007). Respecto al desarrollo emocional de los adultos, Mather y Carstensen (2005) sugieren que tanto las habilidades cognitivas como la motivación, contribuyen a la mejora de la regulación emocional de los adultos mayores. En comparación con los adultos más jóvenes, los mayores se centran más en el autocontrol de sus emociones poniendo mayor énfasis en la regulación de las emociones. c) Competencia social Representa la capacidad para mantener buenas relaciones con otras personas. El desarrollo de la competencia social se lleva a cabo mediante la dominación de las habilidades sociales básicas, respetando a los demás, practicando la comunicación receptiva, la comunicación expresiva, compartiendo emociones, cooperando, siendo asertivos, previniendo y solucionando los conflictos y sabiendo gestionar las situaciones emocionales (Bisquerra y Pérez, 2007). d) Competencia para la vida y el bienestar Es la capacidad para adoptar comportamientos responsables para afrontar los desafíos de la vida, ya sean privados, profesionales o sociales. Se logra fijando objetivos adaptativos, tomando decisiones, buscando ayuda y recursos, desarrollando una ciudadanía activa, cívica, responsable, crítica y comprometida, sin obviar el bienestar subjetivo, así como la capacidad de generar experiencias óptimas en la vida (Bisquerra y Pérez, 2007). e) Autonomía emocional Comprendida como el conjunto de características y elementos de autogestión personal, encontrando en ella la autoestima, la actitud positiva ante la vida, la responsabilidad, la capacidad para analizar críticamente las normas sociales, la capacidad para buscar ayuda 87 y recursos, la autoeficacia emocional, la actitud positiva, la automotivación y la resiliencia (Pérez y Ribera, 2009). Considerando todo lo anteriormente expuesto, la formación en competencia emocional puede conducir no solo a mejoras en el funcionamiento emocional, también propicia implicaciones positivas en la vida de las personas tales como la mejora del bienestar propio, la salud, la calidad de las relaciones sociales, así como el éxito laboral, siendo por todo ello, el desarrollo emocional un elemento clave para encontrar trabajo (Nelis et al., 2011). 2.2. CONCEPTUALIZACIÓN DE LA EMOCIÓN, RASGOS Y COMPONENTES Para poder abordar el complejo proceso del desarrollo emocional en la etapa adulta, será necesario comprender la raíz de dicho estado, es decir, la emoción. Las emociones constituyen nuestra respuesta ante ciertos estímulos provocados por acontecimientos externos o internos. Fisiológicamente, la emoción es producida al recibir informaciones sensoriales en los centros emocionales del cerebro, produciendo una repuesta neurofisiológica, tras interpretar la información por el neocórtex. Podemos considerar la emoción como un estado propio del organismo cargado de complejidad, que se caracteriza por una excitación o perturbación que nos predispone a dar una respuesta organizada (Bisquerra, 2003), que posee tres componentes principales: neurofisiológicos, conductuales y cognitivos. De acuerdo con Bisquerra (2003), el componente neurofisiológico se manifiesta en respuestas como taquicardia, sudoración, vasoconstricción, hipertensión, tono muscular, rubor, sequedad en la boca, cambios en los neurotransmisores, etc. Todas conforman respuestas involuntarias. El componente conductual permite inferir qué tipo de emociones está experimentando. Las expresiones faciales, el tono de voz, los movimientos del cuerpo, entre otros, son señales del propio estado emocional. 88 Por último, nos encontramos con el componente cognitivo, que es lo que conocemos como sentimiento. Estos pueden ser muy diversos, como miedo, angustia, rabia, etc. Una vez definido el concepto de emoción, así como sus rasgos principales, vamos a analizar la competencia emocional en la etapa adulta. 2.3. LA COMPETENCIA EMOCIONAL EN LA ETAPA ADULTA La educación emocional, representa un proceso continuo que debe tener presencia en el desarrollo de la persona a lo largo de todo el ciclo vital. En este sentido, la competencia emocional supone un conjunto de competencias básicas para la vida, así como el desarrollo integral de la personalidad. La educación en este sentido optimiza el desarrollo humano, concretamente, el desarrollo integral de la persona (desarrollo físico, intelectual, moral, etc.) (Bisquerra y Pérez, 2012). La educación emocional se define como un modo de prevención ante situaciones que entrañan sentimientos de indefensión (Bisquerra y Pérez, 2012) como, por ejemplo, la pérdida de empleo prolongada, otorgando herramientas para afrontar la adversidad minimizando la vulnerabilidad sentida. Por tanto, una correcta educación emocional permitirá a las personas identificar y gestionar sus emociones, así como hacerlas más tolerantes a la frustración o prevenir los efectos de las emociones negativas sentidas, entre otros beneficios. De acuerdo con Bisquerra y Pérez (2012) “hay evidencias de que la principal causa de baja laboral es de carácter psicosocial, relacionado con los estados emocionales” (p.4). Estas situaciones pueden ser gestionadas correctamente si tenemos un óptimo desarrollo emocional. En este sentido, es evidente la importancia de la satisfacción con la vida que uno vive, como elemento moderador del sentimiento de bienestar o felicidad de las personas. Los individuos que están predispuestos a sentirse más satisfechos con sus vidas son aquellos que tienen la capacidad de entender sus emociones, interpretando más favorablemente sus experiencias laborales y/o sociales, gozando de bienestar emocional. Así, como señalan Pérez y Alegre (2014), en su estudio sobre los predictores y moderadores de la 95 3.1. ORIGEN Y CONCEPTUALIZACIÓN DEL TÉRMINO RESILIENCIA Es difícil encontrar un consenso para definir el concepto de resiliencia, ya que son muchos los autores que lo incorporan en sus estudios. El término en su origen proviene del latín “resilio” que representa la capacidad física de los cuerpos para volver a sus características iniciales tras someterse a fuerzas externas. Si nos centramos en las ciencias sociales, su aparición es relativamente reciente aproximadamente en torno a la década de los 80, refiriéndose a la capacidad de superación de las personas (Artuch, 2014) ante situaciones adversas. Como señala Artuch (2014), se ha relacionado el término resiliencia con el concepto de crecimiento postraumático el cual está asociado a la capacidad de salir airoso de una experiencia traumática, y utilizarla para aprender de la experiencia. En esta línea, encontramos el concepto ligado a las características de la Psicología Positiva, cuyo fin es favorecer el bienestar de los individuos enfocándose en sus propias fortalezas. Para poder tener una visión global de la evolución del término, debemos tener en cuenta cada una de las diferentes etapas por las que ha ido evolucionando, apoyándonos en la tabla 3. Encontramos una primera etapa entorno a los años 70-80, centrada en el estudio de las características de las personas que sufrieron situaciones traumáticas. Destacan estudios como los de Werner y Smith (1982) centrado en el estudio de niños de una comunidad multirracial considerados de alto riesgo por sus factores ambientales (estrés, pobreza, inestabilidad, problemas de salud) durante 30 años, para categorizar las cualidades que ayudan a los niños a sobreponerse; el estudio de Garmezy, Masten y Tellegen (1984), con supervivientes del Holocausto -inspiradores de la logoterapia de Frankl (2015), o Rutter (1985) favorecieron la evolución del concepto de resiliencia como característica innata hacia una capacidad con posibilidad de ser aprendida, en función de factores externos. 96 Tabla 3 Evolución del término “Resiliencia” ETAPAS DESCRIPCIÓN AUTORES/AS Primera Etapa (Años 70-80) Centrado en factores de protección o valores personales para superar adversidades (Autoeficacia, autoestima, red de apoyo, etc.) Werner y Smith (1982) Garmezy, Masten y Tellegen (1984) Rutter (1985) Segunda Etapa (Años 90) Centrado en los procesos implicados en la regulación de los factores protectores, teniendo en cuenta su influencia del contexto. Bonnano (1990) Masten (1990) Grotberg (1995) Kaplan (1999) Luthar y Cushing (1999) Connor- Davidson (1999) Tercera Etapa (Años 2000) Centrado en promover la resiliencia como medio preventivo. Cyrulnik (2002) Lecomte (2009) Cuarta Etapa (2000 en adelante) Centrada en variables conductuales o psicológicas Curtis y Nelson (2003) Cicchetti y Blender (2006) Fuente: Elaboración propia En la segunda etapa (años 90), investigadores como Grotberg (1995), Bernard (1991), Luthar y Cushing (1999), Bonnano (1990), Masten (1990), Kaplan (1999) modificaron la concepción del término como un rasgo y se consideró como proceso. Se pretendió conocer cómo se adquieren las cualidades resilientes, así como los procesos asociados a éstas (Villalba, 2004). De acuerdo con Artuch (2014), “el individuo deja de ser considerado invulnerable y resistente a toda adversidad para ser considerado como flexible ante ella” (p.91). En esta etapa surgen los primeros estudios de Davidson sobre 97 la influencia de las emociones negativas en los individuos, dando lugar a la creación de la escala Connor-Davidson (CD-RISC). La tercera etapa (año 2000), se inicia con el trabajo de algunos autores (Cyrulnik 2002, Lecomte 2009), cuyo foco de atención radicaba en la promoción de la resiliencia como herramienta de prevención ante circunstancias adversas. De acuerdo con Villalba (2004) esta etapa se centra en la idea de que “la fuente para actualizar la resiliencia proviene del propio ecosistema de uno y la resiliencia es una capacidad que está en cada ser humano” (p.291). Por último, comienza a surgir una cuarta etapa con autores como Curtis y Nelson (2003), Cicchetti y Blender (2006), centrada en la resiliencia como una herramienta que surge a partir de ciertos aspectos genéticos o neurológicos que influirían en la disposición de las personas a ser resilientes. La mayoría de las definiciones de resiliencia incluyen la habilidad de recuperarse del estrés y sobreponerse, teniendo en cuenta que la capacidad de recuperación es un recurso personal de importancia única (Smith et al., 2010). Por tanto, podemos definirla como “la capacidad de las personas para adaptarse, afrontar y sobreponerse a situaciones de dolor emocional, tragedias o situaciones vitales adversas” (Benito Ruíz et al., 2010, p.376). 3.2. RESILIENCIA FRENTE A LA VULNERABILIDAD Como consecuencia de la crisis económica de gran magnitud en la que estamos inmersos, afectando tanto a nivel social como laboral a la mayoría de la población, los individuos están sumidos en estados emocionales caracterizados por el miedo al futuro, la inseguridad, la frustración o impotencia ante una realidad difícil. Teniendo en cuenta el impacto psicosocial del Covid-19, encontramos un incremento de problemas psicológicos y emocionales, debido a la gravedad de la situación que estamos viviendo, aumentando la vulnerabilidad del sujeto (Campos-Vera et al., 2020; Ribot et al., 2020). Estos sentimientos que viven los individuos encuentran relación con aquellos recursos que disponen para enfrentar estas circunstancias de cambio continuo y adaptación, 98 determinando el modo de sobreponerse, así como abriendo la posibilidad de emplearlos para afrontar nuevas circunstancias futuras (Armas et al., 2010). La vulnerabilidad protagonizada por los individuos puede ser de diversa índole, pero normalmente suele estar asociadas a factores socioculturales, personales o, como venimos comentando, de tipo laboral y económico. En este sentido, la posibilidad de disfrutar de un empleo supone la posibilidad de salir de la vulnerabilidad, incrementando así, en cierta medida, los ingresos de los grupos de medios y bajos ingresos de áreas urbanas y rurales. Este esfuerzo por mantener unas condiciones óptimas de vida, provoca un continuo desgaste en la calidad de vida de aquellas personas que no pueden satisfacer sus necesidades tanto a nivel físico, emocional, social, mental y espiritual (Saavedra y Varas, 2013). En este sentido, aquellos que posean un nivel de resiliencia bajo tendrán una limitación de recursos personales que les permita dar una respuesta, paliando así el impacto de la adversidad. De acuerdo con Palomar-Lever et al. (2012), los individuos sean o no resilientes, dependerán de sus recursos para afrontar determinados momentos vitales, empleando estrategias que variarán dependiendo de la situación. Cada persona procesa la información y la emplea, para hacer frente a las adversidades vividas de un modo diferente, sobre todo para aquellos en los que el desarrollo emocional juega un papel significativo en sus vidas, siendo individuos más resilientes (Tugade y Fredrickson, 2004). Para la superación de las difíciles situaciones en las que muchas personas viven, encontramos el papel de la resiliencia. La capacidad resiliente suele darse cuando las condiciones contextuales son más severas y suponen un reto para la persona (López et al., 2008). Por tanto, la generación de respuestas resilientes estará condicionada por la interacción entre las personas y su ambiente. Existen investigaciones que analizan la extraordinaria capacidad de superación de algunas personas y su lucha contra la adversidad o la miseria. De todos los artículos publicados sobre la capacidad de recuperación, cuatro quintas partes aparecieron durante los últimos 10 años en 2005 (Friborg et al., 2005). 99 Una de las contribuciones más importantes de los primeros investigadores sobre la resiliencia en ciencias de la conducta era la atención a los criterios para juzgar la adaptación positiva. En este sentido, la resiliencia era definida en términos de adaptación exitosa al medio ambiente, en lugar de centrarse en la felicidad o el bienestar interno (Masten y Obradovic, 2006). Masten (2001) señala que “la resiliencia parece ser un fenómeno común que resulta en la mayoría de los casos a partir de la operación de los sistemas adaptativos humanos básicos” (p.228). Existen pocos estudios relacionados con la resiliencia de las personas adultas. Campbell-Sills et al. (2006), establecen que la resiliencia en adultos debe ser conceptualizada como la capacidad de mantener niveles relativamente saludables y estables de funcionamiento físico y psicológico a raíz de experiencias traumáticas. La resiliencia podría ser la clave para explicar la resistencia al riesgo durante la vida y cómo las personas se recuperan y hacen frente a los diversos desafíos que se presentan desde la infancia hasta la vejez (Windle et al., 2011). La resiliencia es entendida como aquella realidad en la trayectoria vital de cada ser humano, que, tras atravesar la adversidad, logra sobreponerse saliendo fortalecido, favoreciendo su desarrollo personal y maduración. De acuerdo con Muñoz y De Pedro (2005), está caracterizada por procesos intrapsíquicos y sociales que favorecen una buena calidad de vida y bienestar, a pesar de en ocasiones, crecer en un medio insano. Ante los eventos adversos que pueden generarse en la vida de todo individuo, éste se encuentra inicialmente desprotegido y vulnerable, pero gracias a la capacidad resiliente, se puede evitar que esas situaciones incidan gravemente sobre las personas. A este respecto, Wu et al. (2013) establecen que las características psicológicas de la resiliencia en una persona adulta responden a un optimismo realista, un afrontamiento activo y alta autoeficacia a la adversidad, un alto funcionamiento cognitivo y autonomía, la motivación, la asunción de riesgo positivo, una fuerte reevaluación cognitiva y la regulación de las emociones, el apego, la confianza, fuertes habilidades y redes sociales, confianza en sí mismo, identidad positiva, una creencia religiosa que da sentido a la vida, el humor, el pensamiento positivo, el altruismo, y por último, la generosidad. 100 3.3. CAPITAL PSICOLÓGICO EN EL DESEMPLEO Si centramos nuestro foco de análisis, en la situación que viven las personas que sufrieron la pérdida del empleo y se encuentran buscando oportunidades de reinserción laboral, encontramos que la resiliencia está englobada dentro del término psicología capital. Chen y Lim (2012), centraron su estudio en la influencia que tenía la psicología capital sobre los procesos de búsqueda de empleo. Definió la psicología capital como una manifestación de bienestar psicológico, que juega un importante papel junto con el capital humano y social, para facilitar los procesos de reinserción laboral del sujeto. Debemos destacar la importancia que tienen los recursos psicológicos positivos en el proceso de búsqueda de empleo, motivando a las personas a buscar activamente oportunidades laborales, sin obviar que no sólo dependerá de la proactividad e implicación del individuo con la propia reinserción laboral, sino también de factores externos (oportunidades, situación del mercado de trabajo) (Nikolaou y Georgiou, 2018). Fleig-Palmer et al. (2009), señalaba que la psicología capital está compuesta por la autoeficacia, la esperanza, el optimismo y la resiliencia, ya que constituyen fuerzas esenciales para sostenerse durante tiempos de dificultad. A este respecto, la actitud de orientación a los objetivos de aprendizaje favorece el empoderamiento psicológico a través del crecimiento personal (Matsuo, 2019). El capital psicológico se presenta, por tanto, como el conjunto de percepciones, actitudes hacia el trabajo y en general, la perspectiva que tiene el individuo de su vida El desempleo genera una serie de pérdidas que afectan al bienestar personal (Fernández-Valera et al., 2019). Aquellas personas en situación de desempleo, con alto índice de capital psicológico serán más propensas a percibirse a sí mismas como personas con posibilidades de un nuevo empleo, sin sentirse abatidas por las dificultades. Es decir, son personas con gran tenacidad psicológica y fortaleza mental para enfrentar los procesos de reinserción laboral. Las experiencias de búsqueda de empleo pueden o no relacionarse con emociones negativas, no obstante, la autocompasión se presenta además como un enfoque alternativo sobre la regulación emocional, dando la oportunidad al individuo de adaptar su 101 mentalidad, orientando su capacidad resiliente hacia nuevos objetivos de aprendizaje (Kreemers et al., 2018). Moreno-Jiménez et al. (2012) subrayan en relación con el capital psicológico, la importancia que tiene la personalidad en los procesos de bienestar ocupacional, destacando el concepto de personalidad resistente. Son pocos los estudios que han examinado la resiliencia como una variable que puede proporcionar una mayor comprensión al proceso de reinserción laboral. Aquellas personas que cambian de empleo frecuentemente o que están en situación de desempleo, encuentran mayor rechazo durante la búsqueda de empleo. Sin embargo, la resiliencia supone un constructo clave que ayuda a estos adultos para hacer frente a los reveses potenciales que encuentran durante una búsqueda de empleo, como son las diversas formas de discriminación intencional que pueden experimentar en el proceso de reinserción laboral, hasta que se asegure que el empleo sea significativo para ellos (Fleig- Palmer et al., 2009). La resiliencia enfatiza la fuerza psicológica de los individuos para persistir a pesar de los reveses de carrera y rebotar hacia donde se encontraban, donde inicialmente estaba antes de que ocurra la pérdida del empleo. Los desempleados con altos niveles de capital psicológico tienen confianza en sus capacidades y habilidades para llevar a cabo nuevos puestos de trabajo, ofrecen nuevos puntos de vista optimistas sobre sus posibilidades de reinserción laboral, son capaces de encontrar vías para alcanzar sus objetivos de reinserción y son resistentes a los reveses (Chen y Lim, 2012). Jaramillo-Vélez et al. (2005), en la investigación sobre resiliencia, espiritualidad, aflicción, y táctica de resolución de conflictos en mujeres maltratadas, encontraron que aquellas mujeres sin empleo, con bajo nivel de escolaridad y bajos ingresos, muestran baja resiliencia. En cambio, aquellas con mayores niveles educativos, y mejores condiciones de vida, presentaban mayores niveles de resiliencia. La resiliencia contribuye a la reducción de vulnerabilidad del sujeto. Desde una perspectiva de género, las mujeres en la mediana edad parecen ser más vulnerables al estrés debido a las diversas funciones sociales y sus respectivas demandas que compiten por sus recursos personales (Heckhausen, 2001; Rusch et al., 2015). 102 De acuerdo con Friborg et al. (2005), el perfil de personalidad resiliente se caracteriza por una alta puntuación en cinco factores como son: la estabilidad emocional (entendida como ausencia de neuroticismo), la extroversión, la apertura, la conciencia o estado consciente, y la amabilidad. Campbell-Sills et al. (2006) identifican una fuerte relación entre la capacidad de resistencia y la extroversión, la cual refleja beneficios positivos en la capacidad de cercanía interpersonal y en los altos niveles de interacción social del individuo. Tener un pensamiento más flexible y ser más sociables como consecuencia del afecto positivo, puede aumentar los recursos personales de los individuos extrovertidos en tiempos de adversidad. Las características de personalidad asociadas a la capacidad de recuperación o resiliencia, puede facilitar u obstaculizar las respuestas adaptativas a la adversidad en la etapa adulta, así como en el envejecimiento (Resnick e Inguito, 2011). 3.4. FACTORES DE RIESGO Y PROTECCIÓN La resiliencia supone el resultado del equilibrio entre factores de riesgo, factores protectores y la propia personalidad del ser humano. Centrándonos en la capacidad resiliente del individuo, podemos trabajar no sólo sobre los factores de riesgo que pueden poner en peligro a los individuos, sino también sobre la capacidad de las personas para afrontar las dificultades, poniendo en juego sus aptitudes (Muñoz y De Pedro, 2005). Será conveniente para analizar la resiliencia del individuo tener en cuenta aquellas circunstancias de riesgo que amenazan un desarrollo saludable y positivo; así como los factores que permiten regular el afrontamiento del sujeto frente a estímulos adversos. Si pretendemos analizar aquellos factores de riesgo y factores protectores implicados en la resiliencia del individuo, puede entrañar cierta dificultad, ya que variará en función de la circunstancia desafiante, la personalidad del sujeto, así como las características del momento (Artuch, 2014). Bisquerra (2003) establece que los factores de riesgo del ser humano se pueden agrupar en cinco categorías: individuo, familia, grupo de iguales, escuela y comunidad. Los relacionados con el individuo incluyen características individuales como posibles discapacidades constitucionales (físicas o genéticas), retrasos del desarrollo, dificultades emocionales y comportamientos problemáticos. Los familiares pueden deberse a una desorganización de la estructura familiar, el estatus 103 socioeconómico bajo, pertenecer a una familia numerosa, lazos inseguros entre los miembros, severidad, etc. Como podemos ver en la tabla 4, y de acuerdo con Artuch (2014), encontraremos entre los factores de riesgo, los referidos al individuo, a su familia, así como a su entorno o comunidad. Tabla 4 Factores de riesgo Personales -baja capacidad de resolución de problemas y de decisión -actitud pasiva ante la adversidad - fracaso escolar o bajo rendimiento - baja autoestima -dificultad para relacionarse Familiares -lazos familiares débiles -pobreza -problemas de salud o laborales de los padres -analfabetismo -falta de límites Sociales / ambientales -falta de habilidades sociales -pertenencia a una cultura minoritaria -clima escolar negativo -conflictos armados -conducta antisocial Fuente: Adaptado de Artuch (2014) Los factores protectores, son los referidos a las competencias sociales y emocionales del individuo, así como a los factores familiares y a los ambientales. Como competencias sociales y emocionales podemos encontrar las habilidades sociales, las habilidades para la resolución de conflictos, autoeficacia, la autoestima, las habilidades de comunicación, etc. 104 Benito et al. (2010) en su estudio sobre los factores de resiliencia tras los atentados del 11 de marzo en España, destacan como factor de resiliencia más mencionado el entorno sociofamiliar, recalcando la importancia de la red sociofamiliar ante situaciones traumáticas. Los factores ambientales se vinculan con todas aquellas implicaciones en organizaciones constructivas, actividades sociales, el favorecimiento del desarrollo social y emocional del individuo, etc. Artuch (2014), considera como factores protectores aspectos personales, familiares y sociales/ambientales tales como los recogidos en la tabla 5. Tabla 5 Factores protectores Personales -Habilidades sociales -Empatía -Confianza -Humor /Optimismo -Autoestima -Resolución problemas -Autorregulación -Locus de control interno -Autoeficacia Familiares -Establecer límites -Vínculos -Relaciones positivas -Ambiente de confianza -Estilos educativos Sociales / ambientales -Comunidad con oportunidades -Modelos sociales positivos Fuente: Adaptado de Artuch (2014) La mala adaptación no es explicada únicamente por la presencia de factores de riesgo, sino también por la ausencia de factores de protección. A este respecto, Greve y Staudinger (2006) señalan que los factores de riesgo y protección se definen independientemente. Zhang et al. (2013), en su estudio sobre los factores de protección señalan que las relaciones de afecto, las relaciones en el hogar, el cuidado y la autoconciencia, sirven de 111 • Capacidad de relacionarse, estableciendo conexión con otras personas mostrando una actitud empática y sociable. • Humor, como herramienta para superar las dificultades desde un punto de vista más optimista. • Creatividad, siendo la capacidad de crear nuevas ideas que aporten soluciones originales a la adversidad. • Moralidad, referida a la capacidad de regirse a través de unos valores que permitan discriminar entre lo bueno y lo malo (Mateu et al., 2019). Gracias a la resiliencia, el ser humano posee un mayor abanico de opciones y oportunidades, ya que pueden aplicar sus propias capacidades y recursos internos para hacer frente a situaciones adversas, mejorando su calidad de vida y un mejor afrontamiento de nuevos proyectos. Para favorecer el desarrollo de esta capacidad, han de tenerse en cuenta una serie de aspectos, como nos recuerdan Muñoz y De Pedro (2005): • Ambiente social facilitador: Es decir, la generación de redes de apoyo que representen modelos positivos, personas que muestren amor, confianza, modelos de conducta e incluso que establezcan límites. • Recursos personales: Constituyen la fuerza interior de cada persona. Se fundamenta en la autoestima, autonomía, control de impulsos, empatía, optimismo, sentido del humor, y fe o creencia. Todo ello se genera cuando las personas sienten el aprecio y amor de otros, tiene buenas actitudes con los demás, es respetuosa consigo misma y con los demás, se responsabiliza de sus actos e incluso siente seguridad basada en el optimismo de que todo irá bien, eliminando por tanto incertidumbres. • Habilidades sociales: Supone ser capaz de manejar situaciones de conflicto, o problemas personales. Se ve favorecida por la búsqueda de alternativas para la resolución de problemas, por el control de los impulsos y por la confianza en los demás. 112 En este mismo sentido, Del Rincón (2016) propone una síntesis de los apoyos propios de una personalidad resiliente, es decir, de una persona que hace frente a la adversidad e incluso sabe sacar provecho de ella: • Sentirnos vinculados a otras personas, desarrollando nuestra capacidad de relación y comunicación afectiva, sentirnos queridos y querer a otros. • Favorecer una autoestima saludable, sintiendo el reconocimiento y valoración del individuo desde que nace hasta que envejece, en los distintos contextos en los que se desenvuelve, ya sea la familia, los amigos, el ámbito educativo o laboral. • Desarrollar las habilidades sociales, logrando una adecuada gestión emocional, analizando las situaciones para resolver los conflictos. • Experimentar que somos competentes, capaces de lograr aquello que nos proponemos, y ser eficaces. Sentir que, ante las circunstancias extraordinarias, disponemos de recursos para salir airosos. • Reducir los pensamientos negativos, destacando lo positivo para activar nuestra mente hacia nuevas alternativas y oportunidades. • Encontrar el sentido de la vida, tener motivos para seguir adelante día a día. Para lograr todas las condiciones necesarias que permitan el desarrollo de la capacidad resiliente y, por ende, la adquisición de competencias emocionales que ayuden al individuo a enfrentarse a aquellas circunstancias adversas surgidas durante los procesos de reinserción laboral, podemos apoyarnos en la orientación profesional como medio para ello. Existen antecedentes de aplicación de módulos de competencias emocionales como ayuda durante el proceso de orientación y formación profesional de los individuos, con el objetivo de incorporar mujeres cualificadas al mercado laboral, sumando a la metodología de orientación profesional, el desarrollo de competencias emocionales, partiendo del nivel de desarrollo de cada persona, para aplicar así un programa de educación emocional (Ribera y Pérez-Escoda, 2009). 113 En este sentido, y de acuerdo con Pérez et al. (2018) “la Educación Emocional se convierte en una herramienta que actúa de forma preventiva a las posibles situaciones de riesgo o conflicto que pueden suceder” (p.421). Como hemos podido ir analizando desde el inicio de esta revisión teórica, las competencias emocionales y las competencias laborales deben ir a la par y preferiblemente indivisibles, ya que cuando las personas que se enfrentan al mercado laboral, disfrutan de una adecuada gestión emocional que les permite identificar aquellas emociones, ya sean de índole positiva o negativa surgidas durante los procesos de reinserción, se muestran más persistentes en la consecución de sus objetivos profesionales (García, 2005). A su vez, aquellas personas que desarrollan las competencias emocionales, tienen un valor añadido como profesionales dentro de las organizaciones o empresas ya que tenderán a desempeñar mejor sus funciones. De acuerdo con Ceballos et al. (2017): Las personas que se encuentran en la capacidad de autogestionar sus emociones, de percibir y comprender las emociones de las demás personas y generar espacios de mutuo beneficio y desarrollo, son aquellas que pueden desarrollar con mayor facilidad ciertas competencias laborales como el trabajo en equipo, liderazgo, productividad, comunicación asertiva, compromiso, responsabilidad (p.259). En definitiva, la Educación Emocional desarrollada a través de la orientación profesional ayudará a las personas no sólo en el desempeño de su actividad profesional, sino que también optimizará el tránsito hacia la búsqueda de un puesto de trabajo, llevando a cabo un proceso en el que se toma consciencia de sus estados emocionales, de las propias posibilidades, así como aquellos puntos débiles que deben mejorar para adaptarse a las cambiantes demandas del mercado laboral. 114 4.2. MODELOS DE PROMOCIÓN DE LA RESILIENCIA EN EDUCACIÓN Para concluir, vamos a revisar algunos modelos de promoción de la resiliencia desde la educación, teniendo como eje central el desarrollo emocional del sujeto durante los procesos de orientación laboral. 4.2.1. FUENTES DE LA RESILIENCIA DE GROTBERG Las fuentes de la resiliencia propuestas por Grotberg (1995), además de indicarnos en qué dimensiones debemos centrarnos para promocionar la resiliencia, nos permiten usarla como medida a través del propio chequeo de los factores que la componen, como señala Novella (2014). Este autor considera que para hacer frente a las adversidades y salir fortalecidos de ellas, debemos apoyarnos en cuatro fuentes principales (figura 7). Figura 7 Fuentes de la resiliencia de Grotberg (1995) Fuente: Elaboración propia (adaptado de Grotberg, 1995) Siendo éstas las fuentes vinculadas descritas por Grotberg (1995): a) Recursos externos y apoyos (Yo Tengo) a. Personas en quiénes confío y me quieren incondicionalmente b. Personas que me ponen límites para que aprenda a evitar peligros c. Personas que quieren que me desenvuelva solo/a •Apoyo Social Yo Tengo •Fortaleza Interna Yo Soy •Fortaleza Interna Yo Estoy •Habilidades Yo Puedo 115 d. Personas que me ayudan cuando me encuentro mal o en peligro, o necesito aprender. b) Fortalezas internas (Yo Soy y Yo Estoy) a. Alguien por quien los demás sienten aprecio y cariño b. Feliz cuando hago algo bueno por los demás y demuestro afecto c. Respetuoso/a conmigo mismo/a y con los demás c) Capacidades interpersonales (Yo Puedo). a. Hablar sobre lo que me inquieta b. Buscar el modo de resolver los problemas que me surjan c. Controlarme cuando quiero hacer algo indebido d. Buscar el momento para hablar con alguien o actuar e. Encontrar a alguien que me ayude cuando lo necesito Gracias a este modelo, podemos desarrollar factores protectores en el sujeto enfocados principalmente en el descubrimiento de fortalezas internas así como recursos externos que les permita enfrentar la adversidad. 4.2.2. LA RUEDA DE LA RESILIENCIA DE MILSTEIN Y HENDERSON La rueda de la resiliencia elaborada por Milstein y Henderson (2005) a pesar de ser usada para la promoción de la resiliencia en contextos escolares, también podemos encontrar beneficios en su uso en el contexto familiar o de comunidad. Está conformada por una estrategia de seis pasos para el desarrollo de la capacidad resiliente (figura 8), encontrando que la mitad de los factores encuentran su utilidad para mitigar los factores de riesgo en el contexto donde se desarrolla la persona; y la otra mitad están centrados en construir la resiliencia en el ambiente (Novella, 2014). 116 Figura 8 Rueda de la Resiliencia de Milstein y Henderson (2003) Fuente: Adaptado de Milstein y Henderson (2003) Como podemos apreciar en la figura 8, los factores que mitigan los riesgos son los referidos a: a) Enriquecer los vínculos prosociales b) Fijar límites claros c) Enseñar habilidades para la vida Y, aquellos factores que permiten construir la resiliencia son aquellos que se encargan de: a) Brindar apoyo y afecto b) Establecer expectativas elevadas c) Brindar oportunidades de participación significativas Con este modelo educativo de promoción de la capacidad resiliente, se fomenta el fortalecimiento de la red social de las personas, y el establecimiento de un sentido de vida teniendo en cuenta expectativas, habilidades y límites propios. Vínculos Prosociales Límites Claros Habilidades para la vida Afecto y apoyo Expectativas elevadas Oportunidad de participación 117 4.2.3. LA CASITA DE LA RESILIENCIA DE VANISTENDAEL Y LECOMTE El modelo de “la casita” desarrollado por Vanistendael y Lecomte (2002) (figura 9) constituye una estrategia educativa exitosa no sólo para la promoción de la resiliencia sino también para explicar y comprenderla mejor a través de la representación de una casa. Figura 9 La “casita” de la resiliencia de Vanistendael y Lecomte (2002) Fuente: Adaptado de Vanistendael y Lecomte (2002) De acuerdo con Mateu, Escobedo y Flores (2019) en las distintas plantas de la casa encontramos (Figura 9): a) El suelo, donde encontramos las necesidades físicas de las personas, tales como el alimento, el descanso, etc. b) Los cimientos, que sería el espacio en el que hallamos el reconocimiento o aceptación de los otros, las relaciones sociales, así como la visión positiva del otro. Apertura a nuevas experiencias Necesidades materiales básicas Aceptación de la persona (Escuela, Familia, Barrio) Búsqueda de sentido Autoestima, Aptitudes personales y sociales, Sentido del humor 118 c) En la planta baja, está la búsqueda de sentido, es decir, puede estar formada por la combinación del planteamiento del sentido de la vida, la definición de un proyecto futuro, la responsabilidad del individuo, la esperanza de un futuro mejor, etc. d) En el primer piso, encontramos la autoestima, las competencias sociales, profesionales, el sentido del humor. e) En el desván, están todas aquellas nuevas experiencias por descubrir. Todos estos modelos sirven de recursos para el correcto desarrollo de la resiliencia, siendo muy beneficioso para aquellos sujetos que se encuentran en una situación de desempleo prolongado, y se ven afectados por estas dificultades tales como las protagonistas de este estudio. Llegados a este punto, hemos pretendido realizar una revisión de la situación del mercado de trabajo actual en el contexto español, teniendo en cuenta la caracterización de la situación laboral de la mujer, resaltar la importancia que tiene el desarrollo de la competencia emocional y por ende los beneficios que aporta al sujeto el desarrollo de la capacidad resiliente, para enfrentar las vulnerabilidades propias de la realidad sociolaboral actual, a través de la Educación. En el siguiente capítulo comenzaremos a describir en profundidad las características del presente estudio, para posteriormente dar respuesta a los interrogantes y objetivos planteados en él. 119 SECCIÓN III METODOLOGÍA Y DISEÑO DE LA INVESTIGACIÓN 120 127 una praxis social, integrando el conocimiento popular y científico para lograr conocimiento preciso y relevante de los hechos concretos” (Rosado, 2006, p.33). 5.3. FORMULACIÓN DEL PROBLEMA ESPECÍFICO DE INVESTIGACIÓN Para poder dar significado a la influencia que tiene la capacidad de sobreponerse ante situaciones adversas - como lo es el hecho de encontrarse en una situación de desempleo durante un periodo de tiempo considerable - sobre las expectativas que guían a las mujeres hacia la reinserción laboral, reconocemos como importante estudiar las vivencias y perspectivas de las propias personas que lo viven. Todo ello centrado en mujeres pertenecientes al contexto rural, y que desean reinsertarse laboralmente. Por tanto, nuestro propósito general queda expresado en el siguiente problema de investigación: Siguiendo dicha línea, nos surgen varios interrogantes a los que encontrar respuesta: • ¿Qué factores intervienen en el desarrollo de la resiliencia del sujeto? • ¿Qué factores relacionados con la resiliencia del sujeto encuentran mayor puntuación en relación con el tiempo en desempleo de las participantes? • ¿Qué factores relacionados con la resiliencia del sujeto encuentran mayor puntuación en relación con el nivel de estudios de las participantes? • ¿Qué factores intervienen en el desarrollo de las expectativas de búsqueda de empleo del sujeto? Conocer cómo influye la resiliencia del sujeto, en las expectativas de búsqueda de empleo de la mujer rural, que se enfrenta a procesos de reinserción laboral. 128 • ¿Qué factores relacionados con las expectativas de búsqueda de empleo del sujeto encuentran mayor puntuación en relación con el tiempo en desempleo de las participantes? • ¿Qué factores relacionados con las expectativas de búsqueda de empleo del sujeto encuentran mayor puntuación en relación con el nivel de estudios de las participantes? • ¿Qué valoración hace el propio sujeto de su trayectoria vital y profesional? • ¿Qué valoración tiene la formación y las experiencias previas en las expectativas de reinserción laboral de las entrevistadas? • ¿Qué hitos suponen un cambio en el desarrollo de la capacidad resiliente del sujeto? • ¿Qué recursos emplea el sujeto para sobreponerse a circunstancias personales desafiantes? 5.4. OBJETIVOS DE INVESTIGACIÓN En este apartado, debemos definir los objetivos de nuestra investigación, teniéndolos en cuenta como la guía del estudio que debemos tener presentes durante todo su desarrollo (Colás et al., 2012). Los objetivos que la presente investigación persigue giran en torno a los siguientes: Objetivo I Obtener información sobre las características psicológicas de la resiliencia, examinando la competencia personal, la tolerancia a la adversidad, la aceptación positiva del cambio, el control y la espiritualidad del sujeto 129 Centrándonos en la capacidad de resiliencia, analizaremos las características asociadas a dicha capacidad, concretamente nos enfocaremos en conocer la competencia personal de los sujetos, la tolerancia a la adversidad, la aceptación positiva del cambio, el autocontrol, así como su espiritualidad. Todo ello valiéndonos de la escala de Resiliencia de Connor y Davidson (Connor y Davidson, 2003). Otro de nuestros propósitos se basa en examinar aquellos elementos que motivan a una persona a buscar empleo, enfocándonos en sus expectativas y actitudes en la búsqueda activa de empleo, de cara a su reinserción laboral; todo ello teniendo presente su nivel formativo y sus experiencias a lo largo de su ciclo vital y profesional. Como penúltimo objetivo nos planteamos no solo conocer cuantitativamente si una persona se ha enfrentado o no a una situación adversa, sino también nos interesa entender qué caracterizan a dichas situaciones y cómo describen lo vivido. Finalmente, el último objetivo de esta investigación pretende analizar qué recursos han ayudado a las participantes a enfrentar dichas situaciones adversas promoviendo a su vez la reflexión sobre sus logros ante los desafíos vividos. Objetivo II Estudiar las expectativas y actitudes de las mujeres ante los procesos de búsqueda de empleo (reinserción laboral), teniendo en cuenta su formación y experiencias previas. +9 Objetivo III Identificar las principales situaciones adversas a lo largo de la trayectoria vital y profesional. Objetivo IV Analizar los recursos y estrategias empleadas por las participantes para enfrentarse a estímulos adversos o circunstancias desafiantes. 130 5.5. VARIABLES DE ESTUDIO Las variables de estudio son consideradas todas aquellas propiedades o rasgos principales del objeto de estudio, que pueden adquirir distintos valores, ya sean cuantitativos o cualitativos. El conjunto de variables analizadas en el presente estudio gira en torno a las competencias que conforman la resiliencia, que hemos establecido a raíz del análisis de una serie de investigaciones (Ong et al., 2013; Tugade y Fredrickson, 2011; Masten, 2001), así como aquellas que influyen directamente en las expectativas de reinserción laboral del sujeto. Las variables por analizar son las siguientes (Figura 10): Figura 10 Variables de estudio Fuente: Elaboración propia RESILIENCIA EXPECTATIVAS ✓ Competencia personal ✓ Tolerancia a la adversidad ✓ Aceptación positiva al cambio ✓ Red de apoyo ✓ Control ✓ Espiritualidad ✓Formación ✓Experiencia ✓ Autoeficacia de búsqueda de empleo ✓Éxito en la búsqueda de empleo ✓Locus de control 131 Competencia personal En el análisis de la competencia personal, debemos tener en cuenta características psicológicas como la confianza en sí mismo, el autoconcepto y la autoestima. El autoconcepto desempeña un papel fundamental en la adaptación del sujeto a sus circunstancias ambientales, proporcionando identidad al sujeto (Flores-Alarcón et. al., 2014). De acuerdo con Buey (2002) “la autoestima hace referencia a la valoración que la persona hace de sí misma” (p.88). Cuando las personas reconocen sus cualidades y defectos sintiéndose a gusto consigo mismas, logran un sentimiento de seguridad personal que potencia su crecimiento como persona y les permite abrirse más a los demás. Existe una estrecha relación entre el estado de ánimo de una persona y su autoestima. Las personas que se sienten bien consigo mismas, mostrando una alta autoestima, tienden a experimentar estados de ánimo positivos. De acuerdo con Lagarde (2000) “la autoestima es el conjunto de experiencias subjetivas y de prácticas de vida que cada persona experimenta y realiza sobre sí misma” (p.28). La clave para la mejora de la autoestima de las mujeres es el empoderamiento. El empoderamiento otorga a cada mujer fortaleza para poder defenderse, enfrentar la opresión, y dejar de estar sujeta a dominio (violencia, explotación, pobreza, etc.) Tolerancia a la adversidad La tolerancia a la adversidad, la reconocemos en el sujeto como la capacidad de tolerar la frustración ante un acontecimiento adverso, tal y como puede ser el hecho de estar desempleado. Tener tolerancia a la adversidad supone abordar estos hitos adversos, aceptándolos y siendo proactivos para sobreponerse, empleando herramientas/recursos personales. Aceptación positiva al cambio La aceptación positiva al cambio es fuente de optimismo, es la expectativa generalizada de resultados positivos en el futuro. Moreno (2014) define el optimismo como “una experiencia y una actividad compleja en el que incide aspectos cognitivos, 132 emocionales, conductuales, fisiológicos, y sociales” (p.235). Supone un proceso social primario, ya que se genera tanto individualmente como dentro de un contexto social, durante el transcurso de las relaciones con los demás. Red de apoyo La red de apoyo o sociabilidad entendida como la capacidad para establecer relaciones sociales, y para facilitar la convivencia social, recoge aquellas habilidades sociales que posee el individuo y les permite construir su red social. La empatía está integrada en la sociabilidad de la persona, siendo la capacidad de comprender y aceptar al otro con sus sentimientos e ideas, construyendo así las relaciones sociales. Gracias a la competencia social, las personas pueden realizar un análisis de las normas sociales, empleando para ello el pensamiento crítico (Buey, 2002). Control El control encuentra relación con la autonomía de la persona, incluye el conjunto de características relacionadas con la autogestión personal, la responsabilidad, la autoeficacia emocional, y la capacidad para buscar ayuda y recursos (Bisquerra y Pérez, 2007). Espiritualidad La espiritualidad o moralidad se erige como el pilar principal de la religiosidad de las personas. Un acontecimiento adverso, de diversa índole, provoca en quiénes lo viven o lo han vivido, un cuestionamiento existencial sobre la vida, la muerte, e incluso el objeto mismo de su existencia. Estas preguntas requieren de respuestas filosóficas, ideológicas y/o religiosas. Delage (2010) señala la necesidad del hombre de creer en la idea de que existe un más allá, y confrontar la irracionalidad para desarrollar sistemas de comprensión filosóficos o religiosos. Creer, supone una voluntad que confiere a las personas de fuerza o potencia vital, para afrontar las adversidades vitales. Manciaux (2010) establece que “en los sujetos muy mayores hay una clara relación entre religiosidad y la salud física, de modo que la adaptación religiosa puede ser una estrategia eficaz” (p.109). 133 Formación Con la variable formación, pretendemos ahondar en el nivel formativo del sujeto, así como, conocer las razones por las que continúan o no con su educación. Es importante saber qué importancia otorgan a esta variable y ver qué influencia tiene sobre su trayectoria profesional. Experiencia La variable experiencia, está dirigida a destacar aquellas experiencias vitales y profesionales que tienen especial relevancia en la trayectoria del sujeto, y que pueden influir en la capacidad de resiliencia y en las expectativas hacia su reinserción laboral. Autoeficacia de búsqueda de empleo La autoeficacia de búsqueda de empleo se centra en la seguridad que muestra el sujeto a la hora de llevar a cabo los pasos implicados en la búsqueda activa de empleo, creyendo en sus propias capacidades. De acuerdo con Piqueras et al. (2016) “un desempleado con baja autoeficacia considerará que no sabe confeccionar un buen curriculum o hacer una buena entrevista de trabajo” (p.155). Éxito en la búsqueda de empleo El éxito de búsqueda de empleo pretende reconocer la percepción subjetiva que el sujeto muestra sobre las posibilidades reales que tiene para conseguir un determinado puesto de trabajo. Interesándonos a su vez por la percepción que tienen sobre el éxito y las condiciones sine qua non para alcanzarlo. Locus de control Según Piqueras et al. (2016) el locus de control “son aquellas creencias que apoyan que los resultados son contingentes a la propia conducta” (p.155). Por tanto, desde un locus de control interno, una persona creerá que encontrar empleo es consecuencia de la propia conducta; y desde un locus de control externo, una persona creerá que encontrar empleo estará condicionado a influencias externas ajenas a su control. 134 5.6. FASES DE LA INVESTIGACIÓN Las fases que se sigue en esta investigación son las siguientes (figura 11): Figura 11 Fases de la investigación Fuente: Elaboración propia 1. La primera fase tiene un carácter exploratorio (Suárez, 2004). En esta fase nos acercamos a la realidad objeto de estudio, para tener un primer contacto. En este punto comienzan a surgir posibles preguntas de investigación, así como posibles objetivos de partida. 2. La segunda fase es la dedicada al análisis documental, es decir, comenzamos a revisar otros trabajos realizados en relación con nuestro objeto de estudio, y elaboramos el marco teórico que fundamenta nuestra investigación. 135 3. La tercera fase la centramos en comenzar a perfilar aspectos relacionados con el tamaño muestral, el tipo de muestreo, la metodología de investigación, así como las técnicas e instrumentos de recogida de datos. 4. Una vez definidos los aspectos principales de la investigación, desarrollados en la fase anterior, llegamos a la cuarta fase. En la que se procede a aplicar los instrumentos diseñados, siguiendo un orden. Es decir, primero aplicamos el cuestionario para medir las expectativas de reinserción laboral de las participantes, seguido de la escala CDRISC, y continuamos desarrollando la fase cualitativa mediante entrevistas, apoyadas en el Fotolenguaje. 5. En la fase quinta, procedemos a realizar el análisis e interpretación de los datos obtenidos tras pasar los instrumentos anteriores. Realizamos por tanto un análisis cuantitativo de los datos procedentes de los dos cuestionarios con el paquete estadístico SPSS, y un análisis cualitativo de las entrevistas con el programa Nvivo 12. 6. En la última fase, elaboramos las conclusiones y limitaciones halladas en relación con la pregunta y objetivos de investigación planteados inicialmente. 5.7. UNIVERSO Y MUESTRA 5.7.1. CONTEXTO DE INVESTIGACIÓN Para realizar la presente investigación, se ha tomado como referente geográfico la comarca del Bajo Guadalquivir. La comarca limita al oeste con el río Guadalquivir, ocupando parte de la provincia de Sevilla (Andalucía, España). Está formada por los pueblos de Utrera, El Cuervo de Sevilla, Lebrija, Las Cabezas de San Juan, Los Palacios y Villafranca, El Coronil y Los Molares. La caracterización de las personas desempleadas de la zona del Bajo Guadalquivir asciende a 37.804 personas demandantes de empleo durante el mes de noviembre de 2020, según los datos del observatorio Argos de la Junta de Andalucía (2020a). 136 Por grupo de edad y sexo (tabla 6), encontramos un mayor número de personas paradas en el grupo de mujeres entre 25 y 44 años, con 5.664 personas; seguido del grupo de mujeres de 45 años o más, siendo éstas 4.480 personas. Tabla 6 Paro registrado por edad y sexo – Comarca del Bajo Guadalquivir Edad Hombres Mujeres Total Menor de 25 años 1.229 1.235 2.464 Entre 25 y 44 años 3.571 5.664 9.235 45 o más años 3.688 4.480 8.168 Total 8.488 11.379 19.867 Fuente: adaptado de Junta de Andalucía, 2020a Si atendemos al tiempo que llevan demandando empleo (tabla 7), observamos que existe un mayor porcentaje de parados de larga duración (39.96%), siendo 7.938 personas las que llevan demandando empleo más de 12 meses. Tabla 7 Paro por tiempo de duración – Comarca del Bajo Guadalquivir Duración Paro Registrado Porcentaje Menos o igual a 3 meses 4.792 24.12% De 3 a 6 meses 2.271 11.43% De 6 a 9 meses 2.506 12.61% De 9 a 12 meses 2.360 11.88% Más de 12 meses 7.938 39.96% Fuente: adaptado de Junta de Andalucía, 2020a En cuanto al nivel de estudios, encontramos un mayor nivel de desempleo en el grupo de desempleados con estudios secundarios (13.355 personas), seguido del grupo de personas con estudios primarios incompletos (3.316 personas). 143 5.9.1.2. TÉCNICAS DE ENCUESTA (SURVEY): CUESTIONARIOS 2 Para que podemos obtener datos de calidad, debemos seleccionar instrumentos que estén estructurados adecuadamente (Martínez, 2002). Los cuestionarios suponen instrumentos de recopilación de información que reúne una serie de cuestiones o afirmaciones, mediante las cuales el sujeto proporciona información de sí mismo o de su entorno (Bisquerra, 2009). Para ello nos basaremos en dos cuestionarios, uno de ellos medirá el nivel de resiliencia que posee las participantes; y el otro medirá las expectativas del sujeto hacia la búsqueda de empleo. a) Escala de resiliencia de Connor-Davidson (CD-RISC) Esta medida ha sido diseñada con el objetivo de establecer normas para la capacidad de recuperación en muestras normales y clínicas, evaluando el grado de resiliencia del individuo (Campbell-Sills et al., 2006). Está compuesto por 25 ítems acompañados de una escala tipo Likert, con cinco puntos, que van desde 0 (nada de acuerdo) hasta 4 (totalmente de acuerdo). Mayores puntuaciones serán indicativas de mayores niveles de resiliencia, contando la presente escala con una elevada consistencia interna (alpha de Cronbach= .89) (Crespo y Fernández-Lansac, 2015; Connor y Davidson, 2003). La versión original consta de cinco factores: • Competencia personal. Representa aquellas características psicológicas relativas a la confianza en sí mismo, el autoconcepto y la autoestima. Ej: No me doy por vencido/a, a pesar de que las cosas parezcan no tener solución. • Tolerancia a los efectos negativos y a la adversidad. Reconocida como la capacidad de tolerar los acontecimientos adversos. Ej: Enfrentarme a las dificultades puede hacerme más fuerte. 2 Escalas en anexo 5 144 • Aceptación positiva al cambio y seguridad en las relaciones. Es aquella expectativa hacia resultados positivos, así como la capacidad de tejer redes sociales. Ej: Puedo enfrentarme a cualquier cosa. • Control. Aquellas características de la persona relacionadas con su autonomía. Ej: Siento que controlo mi vida. • Espiritualidad. Constituyen todas aquellas respuestas fisiológicas, ideológicas y/o religiosas dadas ante un acontecimiento adverso. Ej: Creo que la mayoría de las cosas ocurren por alguna razón. b) Escala de expectativas de control percibido de búsqueda de empleo (ECPBE) Partiendo de la premisa de que las expectativas del sujeto pueden analizarse con distintos grados teniendo en cuenta las creencias de control percibido de búsqueda de empleo, nace la escala ECPBE. Esta escala considera la importancia que hay en la relación entre las expectativas de control interno de la persona desempleada junto con su autoeficacia y éxito para la búsqueda de empleo. Se compone de 12 ítems medidos en una escala tipo Likert, con cinco puntos, que van desde 0 (nada de acuerdo) hasta 4 (totalmente de acuerdo). De acuerdo con Piqueras et al. (2016), la escala presenta un adecuado nivel de homogeneidad y consistencia interna (alpha de Cronbach= .797). Los factores recogidos en la escala son los siguientes: • Autoeficacia de búsqueda de empleo. Representa la medida en que la persona se siente competente para una óptima búsqueda activa de empleo. Ej: Soy capaz de soportar los inconvenientes que conlleva la búsqueda de empleo. • Éxito de búsqueda de empleo. Supone la evaluación subjetiva sobre las posibilidades que tiene el sujeto de encontrar un empleo. Ej: Tengo muchas esperanzas de que me den trabajo. 145 • Locus de control de búsqueda de empleo. Se define como la creencia del sujeto de que encontrar un empleo dependerá de su propia conducta (locus de control interno) o de condicionantes externos (locus de control externo). o Locus de control interno. Ej: Encontrar trabajo dependerá del tiempo que dedique a buscarlo. o Locus de control externo. Ej: Sin recomendaciones es muy difícil conseguir trabajo. 5.9.2. INVESTIGACIÓN CUALITATIVA La investigación cualitativa tiene como objetivo primordial, la búsqueda de significado, siendo éste construido por los individuos en interacción con su medio. La metodología cualitativa percibe numerosas interpretaciones de una realidad cambiante en el tiempo. Este tipo de investigación supone la utilización de una serie de materiales empíricos que definan el significado de cada momento vivido por las personas. Es un proceso de investigación sobre el significado, que explora los problemas sociales (Úriz et al., 2006). Esta línea de investigación cualitativa encuentra su anclaje en la etnometodología y el constructivismo, interesándose por la creación de la realidad social, describiendo los procesos en la producción de las situaciones, los entornos y el orden social existente (Flick, 2015). Los métodos cualitativos más importantes para recoger y analizar los datos responden a grupos de discusión, etnografía u observación participante, registrando las interacciones. Los métodos de investigación cualitativa empleados en este trabajo son los siguientes: a) Fenomenología, centrándonos en la importancia que tiene la descripción de la experiencia vital de los participantes y los significados vividos dentro de su cotidianeidad (Flick, 2007). 146 b) Etnografía, centrándonos en recoger datos de la experiencia humana vivida, para distinguir patrones propios de un grupo humano, atendiendo a sus comportamientos interpersonales y a sus creencias, entre otros aspectos (Angrosino, 2012). c) Teoría fundamentada o interaccionismo simbólico, identificando la definición que cada sujeto hace de su propia situación, reconociendo su papel en ella (Sarabia, 2013). Los objetivos de investigación cubiertos por esta metodología son los siguientes: • Identificar las principales situaciones adversas a lo largo de la trayectoria vital y profesional. • Estudiar las expectativas y actitudes de las mujeres ante los procesos de búsqueda de empleo (reinserción laboral), teniendo en cuenta su formación y experiencias previas. • Analizar los recursos y estrategias empleadas por las participantes para enfrentarse a estímulos adversos o circunstancias desafiantes. 5.9.2.1. ENTREVISTA La entrevista podemos considerarla como una conversación estructurada y con un propósito dirigida por el entrevistador. De acuerdo con Flick (2015) Es una interacción profesional que va más allá del intercambio espontáneo de ideas como en la conversación cotidiana y se convierte en un acercamiento basado en el interrogatorio cuidadoso y la escucha con el propósito de obtener conocimiento meticulosamente comprobado (p.30). Respecto a la tipología de entrevista, hemos seleccionado la entrevista semiestructurada ya que nos resulta interesante que las entrevistadas expresen su sentir desde un guion relativamente abierto. El guion 3 inicial de nuestra entrevista gira en torno a 74 preguntas, con el fin de obtener información sobre la resiliencia del sujeto, así como 3 En anexo 2 147 de sus expectativas de búsqueda de empleo. Las etapas (figura 12) que seguiremos para llevar a cabo esta fase de entrevistas son los siguientes: Figura 12 Etapas de la investigación con entrevistas Fuente: adaptado de Flick (2015) A pesar de examinar el nivel de resiliencia del sujeto y sus expectativas hacia la búsqueda de empleo gracias a la metodología cuantitativa, es preferible analizar con una mayor profundidad dichos aspectos para poder obtener más información y comprender mejor los datos cuantitativos obtenidos en una primera fase de investigación. Por tanto, se llevarán a cabo varias sesiones de entrevista con el fin de estudiar las variables que nos permitirán trabajar sobre la resiliencia del sujeto, tal y como presentábamos en puntos anteriores. Para realizar dichas sesiones, nos apoyaremos en el uso del Fotolenguaje como herramienta para examinar crítica y subjetivamente cada variable, por parte de las participantes. 5.9.2.2. FOTOLENGUAJE Esta técnica consiste en seleccionar como instrumentos una serie de fotografías apoyadas en una serie de rasgos que se identifican con las características psicológicas de la resiliencia, que como hemos visto constituyen nuestras variables de estudio. A raíz de las fotografías, los participantes son capaces de basarse en su intersubjetividad para apropiarse de su discurso en función de la imagen seleccionada. I. Organización temática Formular el propósito de la investigación y del tema a investigar. II. Diseño Planear la estructura a seguir durante esta investigación III. Entrevista Establecer un guion de entrevista y lo seguimos IV. Transcripción Preparar el material obtenido durante la entrevista V. Verificación Estudiar la coherencia de los resultados obtenidos VI. Informe Comunicar los hallazgos del estudio 148 Con las imágenes se pretende promover comentarios, recuerdos y debate en el transcurso de cada sesión. Consideramos las imágenes como omnipresentes en la sociedad y, debido a ello incluyen algunas consideraciones en el estudio de la sociedad, pudiendo revelar alguna comprensión sociológica que no fuera accesible por ningún otro medio (Banks, 2010). Utilizar material visual es un modo de percibir a través de los ojos de los participantes (Flick, 2015). Las imágenes empleadas en esta investigación son representativas para que cada mujer se sienta identificada principalmente con su estado emocional y psicológico, destacando rasgos de su trayectoria vital y profesional. 5.9.2.3. REGISTRO DE INCIDENTES CRÍTICOS Durante la realización de la entrevista, será interesante emplear un registro de incidentes críticos. Mediante esta herramienta, las participantes podrán manifestar aquellos eventos en la vida individual, seleccionados en función de que marcaron sus vidas. De acuerdo con Bolívar (2001) en el desarrollo vital de una persona, se suelen identificar una serie de acontecimientos que provocan un “trauma” en el proceso de socialización profesional. Gracias a la delimitación de ciertos acontecimientos adversos, podremos comprender cómo influyeron éstos en las características psicológicas de la resiliencia, que se estudian en esta investigación. Esta técnica será empleada durante la entrevista, como modo de reflexión personal sobre su trayectoria, y como posible vía para comenzar a tejer redes de confianza, dando a conocer un poco más de sí mismas. 149 5.10. ANÁLISIS DE DATOS DE INVESTIGACIÓN 5.10.1. INVESTIGACIÓN CUANTITATIVA En este punto, queremos dar sentido a la información obtenida durante la recogida de datos, con el fin de organizarla y analizarla para poder describir e interpretar el fenómeno objeto de estudio, dando respuesta al problema de investigación planteado (Bisquerra, 2009). Veamos dichos análisis por vertiente de investigación. De acuerdo con (Bisquerra, 2009) en la etapa del análisis cuantitativo de datos se pueden distinguir varias etapas: a) Una fase de análisis exploratorio inicial de los datos recogidos, para contribuir a la depuración de la matriz de datos para continuar con el análisis descriptivo de los mismos. b) Una segunda fase de análisis bivariable a través de estudios inferenciales c) Una tercera fase basada en análisis multivariantes. Desde el enfoque cuantitativo, aplicaremos métodos estadísticos para analizar los datos numéricos extraídos de estos cuestionarios para llegar a una generalización de los resultados. En este sentido, hemos realizado un análisis descriptivo de datos, seguido de un análisis exploratorio teniendo el nivel de estudios y tiempo en desempleo como factor, para concluir con un análisis correlacional de las variables analizadas gracias a las escalas CD-RISC y ECPBE. El análisis de datos conlleva diversas actividades (Colás y Rebollo, 1999): a) Vaciado y organización de la información obtenida. b) Introducir los datos en el ordenador, empleando un programa adecuado. c) Selección de la prueba estadística a emplear. d) Aplicación del programa estadístico. e) Análisis de los resultados. Para realizar el análisis de los datos obtenidos en los cuestionarios (figura 13), se llevará a cabo un estudio mediante el paquete estadístico SPSS (Statistical Package for 150 Social Sciences) versión 25. La aplicación de este programa nos permite evitar el proceso mecánico del cálculo y aplicar análisis de datos de gran complejidad. Figura 13 Análisis de datos cuantitativos Fuente: Elaboración propia. 5.10.2. INVESTIGACIÓN CUALITATIVA El análisis de las narraciones extraídas de la entrevista se centra no sólo en lo que se dice sino en cómo se describe, teniendo en cuenta los sentimientos y expresiones que lo acompañan. De acuerdo con Flick (2015) “las narraciones nos permiten compartir el significado que la experiencia de los respondientes tiene para ellos y darles voz para que podemos llegar a entender cómo experimentan la vida” (p. 100). En este análisis debemos realizar una lectura detallada de las historias narradas, sin obviar la estructura y momentos decisivos que la caracterizan. Para ello, emplearemos un sistema de categorías en el que se recojan las variables analizadas (figura 14) dentro de este estudio. Técnicas de Encuesta •CD-RISC •ECPBE Muestra (100 sujetos) Datos Cuantitativos SPSS 151 Figura 14 Variables analizadas en el estudio DIMENSIÓN PERSONAL Influencia familiar Identidad positiva Incidentes críticos Tolerancia a la adversidad Red de apoyo Espiritualidad REINSERCIÓN LABORAL Formación Experiencia Autoeficacia Éxito Locus de control Fuente: Elaboración propia. Para la interpretación de los datos extraídos de las técnicas cualitativas (figura 15), se empleará el programa de análisis cualitativo Nvivo 12 y procederemos al análisis de contenido, concretamente realizaremos un análisis de frecuencias por categorías y palabras clave, continuando con un análisis correlacional de dichas categorías. Para el análisis de la información recogida en las entrevistas, emplearemos el sistema de categorías expuesto a continuación en la tabla 9 y 10. Figura 15 Análisis de datos cualitativos Fuente: elaboración propia. Nvivo 12 Sistema de categorías Entrevistas 152 Tabla 9 Sistema de categorías – Dimensión Resiliencia Categoría Indicador Código Descripción Dimensión Resiliencia Competencia personal Principales hitos CPH Acontecimientos más significativos en el trayecto vital y profesional del sujeto. Influencia familiar CIF Representa la definición del entorno familiar cercano, así como las influencias que ejercen sobre el sujeto. Identidad positiva CIP Valoración que el sujeto hace de sí mismo, ahondando introspectivamente en sus cualidades, capacidades y defectos. Tolerancia a la adversidad Superación (Incidentes críticos) TAS Identifica el modo en que ha superado el sujeto los principales hitos adversos valorando lo vivido. Aceptación positiva al cambio Humor - optimismo APH Supone el afrontamiento positivo a los cambios vividos, así como aquellas expectativas generalizadas de resultados positivos en el futuro. Seguridad en las relaciones Sociabilidad – red de apoyo SRS Se centra en la capacidad del sujeto para establecer relaciones sociales, así como en la posible red de apoyo a la que recurre ante las dificultades. Control Asunción de riesgos - afrontamiento CAR Tiene en cuenta la autoeficacia del sujeto, es decir, aquellas conductas empleadas con el fin de alcanzar un objetivo concreto. Espiritualidad Moralidad – religiosidad ESM Señala aquellas creencias filosóficas/religiosas que confiere al sujeto fuerzas o voluntad para superar un acontecimiento adverso. Fuente: Elaboración propia 255 Figura 24 Objetivo general y específicos de investigación Fuente: Elaboración propia. En este apartado, daremos respuesta a los objetivos desarrollados en el transcurso de nuestro trabajo de investigación. Para ello, comenzaremos con un análisis preliminar del objetivo general, para continuar con el análisis del cumplimiento de todos los objetivos específicos. Posteriormente, daremos respuesta a los interrogantes planteados ante el problema objeto de estudio, facilitando así su comprensión. 9.1.1. OBJETIVO GENERAL El objetivo general planteado en este estudio fue: Conocer cómo influye la resiliencia del sujeto, en las expectativas de búsqueda de empleo de la mujer rural, que se enfrenta a procesos de reinserción laboral. Conocer cómo influye la resiliencia del sujeto, en las expectativas de búsqueda de empleo de la mujer rural, que se enfrenta a procesos de reinserción laboral. Identificar las principales situaciones adversas a lo largo de la trayectoria vital y profesional Analizar los recursos y estrategias empleadas por las participantes para enfrentarse a estímulos adversos o circunstancias desafiantes Estudiar las expectativas y actitudes de las mujeres ante los procesos de búsqueda de empleo (reinserción laboral), teniendo en cuenta su formación y experiencias previas Obtener información sobre las características psicológicas de la resiliencia siguiendo la escala de resiliencia de Connor y Davidson (Connor y Davidson, 2003) 256 Para ello hemos realizado un análisis exhaustivo de todas aquellas características que conforman la resiliencia del sujeto, seguido de un estudio de las expectativas de control percibido de búsqueda de empleo de la muestra. Una vez extraídos dichos datos, hemos procedido a un análisis correlacional para comprobar si influye la capacidad resiliente del sujeto en sus expectativas a la hora de buscar activamente empleo, examinando cada una de las variables que lo componen. Teniendo en cuenta los resultados obtenidos, podemos afirmar que existe una correlación positiva y significativa entre la resiliencia del sujeto y sus expectativas de búsqueda de empleo. Así, tomando como referencia el nivel de resiliencia de las participantes encontramos que existe una influencia sobre su autoeficacia de búsqueda de empleo, es decir, sobre la seguridad que muestra el sujeto a la hora de buscar activamente empleo teniendo en cuenta sus propias capacidades, así como sobre su locus de control interno influyendo sobre la creencia del sujeto de que encontrar empleo es consecuencia de su propia conducta. Si nos centramos en las expectativas de búsqueda de empleo, hallamos una correlación significativa con todos los factores de resiliencia, concretamente con la competencia personal, la tolerancia a la adversidad, el control, la aceptación positiva al cambio, así como la espiritualidad del mismo. Estos resultados encuentran relación con varios estudios como los de Chen y Lim, (2012), Nikolaou y Georgiou (2018) o Fernández-Valera et al. (2019) sobre la influencia de la resiliencia del sujeto en los procesos de búsqueda de empleo, destacando el bienestar psicológico derivado de la resiliencia del sujeto de gran importancia para la reinserción laboral, ya que motiva a las personas a buscar activamente oportunidades laborales, siendo más propensas a percibirse a sí mismas como personas con posibilidades en el mercado laboral. 257 9.1.2. OBJETIVOS ESPECÍFICOS El primer objetivo específico planteado fue el siguiente: Obtener información sobre las características psicológicas de la resiliencia, examinando la competencia personal, la tolerancia a la adversidad, la aceptación positiva del cambio, el control y la espiritualidad del sujeto; siguiendo la escala de resiliencia de Connor y Davidson (Connor y Davidson, 2003). Gracias a la aplicación de la escala de resiliencia (CD. RISC) de Connor y Davidson (2003) en la muestra participante, hemos podido analizar las características psicológicas de la resiliencia teniendo en cuenta: La competencia personal La tolerancia a la adversidad La aceptación positiva al cambio El control La espiritualidad De este modo, hemos podido analizar la resiliencia del sujeto facilitando su comprensión e ir avanzando en próximos objetivos del estudio. Este objetivo, surge para dar respuesta a la siguiente pregunta de investigación: ¿Qué factores intervienen en el desarrollo de la resiliencia del sujeto? Gracias a los resultados obtenidos a raíz de la escala de Resiliencia de Connor y Davidson (CD.RISC), hemos podido comprobar la importancia que tiene para el desarrollo de la resiliencia de los sujetos, factores tales como la competencia personal, la tolerancia a los efectos negativos y a la adversidad, la aceptación positiva al cambio y la seguridad en las relaciones, el control y la espiritualidad. En referencia a la competencia personal, destacamos que las participantes en el estudio sienten seguridad sobre su propia capacidad de enfrentar con éxito las dificultades, buscando soluciones para superarlas. A pesar de que la mitad de la muestra afronta estas situaciones con optimismo y las reconoce como una oportunidad para salir fortalecidas, no todas son tolerantes a los efectos negativos y a la adversidad, admitiendo sentirse 258 abrumadas por el estrés propio de las circunstancias. Respecto a la aceptación positiva al cambio y la seguridad en las relaciones, nuestras investigadas encuentran fuerzas para enfrentar los cambios en los éxitos pasados y en su propia red de apoyo. Si nos referimos a la percepción de control, no todas muestran la capacidad de decisión sobre sus vidas. Por último, si nos centramos en la variable referida a la espiritualidad, encontramos una amplia horquilla de situaciones, desde quiénes no otorgan valor a este factor hasta quiénes necesitan de una fuerza mística que les guíe. Teniendo en cuenta estos resultados desde una visión educativa, cabe destacar que a través de la educación emocional las participantes pueden potenciar sus cualidades emocionales, trabajando sobre sus sentimientos y modos de afrontamiento ante situaciones estresantes, generando fortalezas, así como recursos para hacer frente a la adversidad. Así, a través de la educación emocional las personas pueden generar fortalezas, recursos y aprendizajes ante vivencias o situaciones traumáticas (Mateu et al., 2019). Ya que como indica Fleig-Palmer et al. (2019) la resiliencia supone un constructo clave para los adultos en desempleo para hacer frente a los reveses potenciales que encuentran durante la búsqueda de empleo. ¿Qué factores relacionados con la resiliencia del sujeto encuentran mayor puntuación en relación con el tiempo en desempleo de las participantes? Teniendo en cuenta la variable del tiempo en desempleo, encontramos que aquellas personas desempleadas de larga duración, concretamente aquellas que llevan buscando empleo más de tres años en situación de desempleo, presentan mayores puntuaciones en factores como son la competencia personal, la tolerancia a la adversidad, la espiritualidad, así como la aceptación positiva al cambio y seguridad en las relaciones. A pesar de llevar más tiempo en desempleo, estos sujetos muestran seguridad en sus propias capacidades, se muestran tolerantes, confían en su red de apoyo para adaptarse a los cambios y enfrentar la adversidad. Este resultado es muy positivo ya que como señala Koen et al. (2013) tras su análisis de la empleabilidad del desempleado de larga duración, una adecuada actitud centrada en la capacidad de adaptación del sujeto durante la búsqueda de empleo, puede ayudar a persistir en dicho proceso. 259 ¿Qué factores relacionados con la resiliencia del sujeto encuentran mayor puntuación en relación con el nivel de estudios de las participantes? Al contrario de lo expuesto por Jaramillo-Vélez et al. (2015) en su investigación sobre resiliencia, de la que se destacaba que aquellas mujeres sin empleo, con bajo nivel de escolaridad mostraban baja resiliencia, encontramos en nuestra investigación que, centrándonos en el nivel de estudios de las participantes, hallamos mayores puntuaciones de resiliencia en sujetos con estudios secundarios, completos o incompletos. Concretamente, en aquellos factores centrados en la tolerancia a la adversidad, la aceptación positiva al cambio, seguridad en las relaciones, así como en espiritualidad. No obstante, cabe resaltar que, en relación con la competencia personal del sujeto, así como el control, quienes obtienen un nivel de resiliencia mayor son aquellas con estudios postsecundarios. Estudiar las expectativas y actitudes de las mujeres ante los procesos de búsqueda de empleo (reinserción laboral), teniendo en cuenta su formación y experiencias previas. Para lograr conocer las expectativas de las participantes frente a la búsqueda activa de empleo, hemos aplicado la escala de expectativas de control percibido de búsqueda de empleo (ECPBE) elaborada y validada por Piqueras et al. (2016). Concretamente, hemos extraído información acerca de: Locus de control interno Locus de control externo Autoeficacia en la búsqueda de empleo Éxito en la búsqueda de empleo Este objetivo, surge para dar respuesta a las siguientes preguntas de investigación: ¿Qué factores intervienen en el desarrollo de las expectativas de búsqueda de empleo del sujeto? 260 Tomando la escala de Expectativas de control percibido de búsqueda de empleo (ECPBE) como instrumento principal para acercarnos a las perspectivas que tiene la muestra participante en el estudio, a la hora de buscar empleo, encontramos como factores implicados en la misma, el locus de control interno y el locus de control externo del sujeto, es decir, la creencia de que encontrar empleo es causa o no de la propia conducta, la autoeficacia de búsqueda de empleo, teniendo en cuenta la seguridad del sujeto sobre sus capacidades a la hora de llevar a cabo dicha búsqueda, así como el éxito en la búsqueda de empleo, referida a la percepción subjetiva sobre las posibilidades reales de lograr la reinserción laboral. El 51% de la muestra considera que encontrar trabajo depende de su propia conducta, lo que alude a un locus de control interno, aumentando su esfuerzo y tiempo de búsqueda de empleo. En contraposición, hay quienes señalan el hecho de que encontrar nuevas oportunidades laborales está asociado a influencias externas que no pueden controlar (locus de control externo), concretamente un 42% de la muestra consideró que encontrar un empleo dependerá de contar con parientes y conocidos, esto es una red de contactos adecuada. Más de la mitad de las participantes (65%) en nuestro estudio se siente segura a la hora de llevar a cabo una búsqueda activa de empleo, creyendo en el potencial de sus capacidades para ello. Por último, destacar que, pese a que la situación de desempleo pueda prolongarse, hay quienes mantienen la esperanza de éxito en dicha búsqueda. Todo ello, destaca por ser unos resultados muy positivos ya que como indicaba Piqueras et al. (2008) en su estudio sobre la perspectiva psicosocial del desempleado, encontrar trabajo depende no sólo de variables formativo-profesionales, si no que se debe tener en cuenta variables relacionadas con la personalidad, tales como la motivación de búsqueda de empleo. ¿Qué factores relacionados con las expectativas de búsqueda de empleo del sujeto encuentran mayor puntuación en relación con el tiempo en desempleo de las participantes? En relación con el tiempo en desempleo de la muestra participante, hallamos mayores puntuaciones de expectativas de búsqueda de empleo en factores como la autoeficacia y éxito de búsqueda de empleo, y el locus de control interno, en sujetos desempleados de 261 larga duración, que llevan buscando empleo más de tres años. Este hecho es muy positivo ya que a pesar de que la situación de desempleo prolongado tiende a reducir el grado en que las personas se consideran a sí mismas como trabajadoras, tal y como indica Koen et al. (2013) aquellos sujetos con más posibilidad de reinserción laboral serán aquellos que muestran mayores expectativas de búsqueda de empleo. ¿Qué factores relacionados con las expectativas de búsqueda de empleo del sujeto encuentran mayor puntuación en relación con el nivel de estudios de las participantes? Entre aquellos sujetos con un nivel de estudios secundarios, completos o incompletos, destaca una mayor autoeficacia de búsqueda de empleo, así como éxito, es decir, se reconocen como sujetos con posibilidades reales de obtener un puesto de trabajo, sintiéndose con mayor seguridad a la hora de llevar a cabo la búsqueda activa de empleo, teniendo en cuenta sus propias capacidades. ¿Qué valoración hace el propio sujeto de su trayectoria vital y profesional? Analizando las declaraciones aportadas por las entrevistadas en el estudio, destaca la importancia que tiene para ellas la oportunidad de desarrollar diferentes ocupaciones a lo largo de sus vidas, ya que éstas les aportan más competencias profesionales y experiencia, encontrando en ello el impulso para lograr la reinserción laboral. A su vez, señalan cómo el hecho de ser mujer les ha dificultado en ocasiones para la consecución de un empleo. Se han sentido víctimas de la desigualdad de oportunidades en su acceso a la formación o al empleo, en relación con sus iguales varones, al enfrentarse al mercado de trabajo. En este sentido, recalcan la importancia de la formación como recurso para adquirir los conocimientos necesarios, unido al hecho de que ven mermadas sus oportunidades laborales debido a su bajo nivel educativo. Por último, el tiempo dedicado al cuidado del hogar y/o seres queridos (hijos, mayores, etc.), es considerado negativamente a la hora de apostar por avances en sus trayectorias profesionales, ante la ausencia de una conciliación real en el núcleo familiar. Estos resultados destacan una realidad laboral femenina afectada por responsabilidad familiares que absorben el tiempo libre, las posibilidades de formación, así como de participación en la vida pública de la mujer (Cruz et al. 2009). En este sentido, la cuestión de género, ligada a cuestiones tales 262 como la gestión del tiempo, la conciliación o las oportunidades formativas, así como el escaso nivel educativo son vistos como elementos limitantes en el desarrollo de su carrera profesional de las participantes en nuestro estudio. ¿Qué valoración tiene la formación y las experiencias previas en las expectativas de reinserción laboral de las entrevistadas? Dentro de los factores que tienen relación con las expectativas de reinserción laboral de los sujetos, encontramos la formación y las experiencias previas. Concretamente, a raíz del análisis cualitativo realizado a las aportaciones de las entrevistadas, podemos mencionar que éstas atribuyen un valor importante a la formación de cara a su reinserción laboral, seguido de las experiencias vividas. Ambas son consideradas fuentes válidas de oportunidades y competencias profesionales en el desarrollo de un posible puesto de trabajo aumentándose así sus posibilidades de inserción laboral. En cuanto al factor formativo, la mayoría de las participantes admite sentirse arrepentidas por no haber continuado sus estudios o lamentan no haber tenido suficientes oportunidades para ello, identificándolo como una herramienta esencial para lograr mayores oportunidades de reinserción laboral. La Educación es vista así por nuestras participantes en el estudio como un elemento crucial en la futura inserción en el mercado de trabajo, dado que la capacitación orientada al desarrollo de competencias profesionales aumenta la empleabilidad del sujeto, mejorando su autoestima personal, profesional y social (Aguilar et al. 2012). Destacamos la importancia de la formación para la mejora del perfil laboral y la influencia de ésta en los procesos de reinserción. Hemos comprobado como la falta de formación marca continuamente a las participantes, sintiéndose en desventaja frente a otros colectivos con mayor nivel formativo, y mejor capacitados para la empleabilidad. Se hace necesario ofrecer herramientas que les permitan realizar una óptima búsqueda de empleo. La experiencia también cobra especial relevancia, ya que gracias a ésta pueden emplear los aprendizajes adquiridos durante su trayectoria profesional, para adaptarse a posibles nuevas oportunidades laborales, aumentando así su versatilidad, adaptabilidad y flexibilidad a las demandas de los puestos de trabajo para los que se postulan. 263 Identificar las principales situaciones adversas a lo largo de la trayectoria vital y profesional. Durante el desarrollo de la entrevista, nos apoyamos en el Fotolenguaje para suscitar las emociones y vivencias de las participantes, identificando a su vez, todos aquellos principales incidentes críticos que han formado parte de sus vidas, tanto a nivel personal como profesional. Este objetivo, surge para dar respuesta a la siguiente pregunta de investigación: ¿Qué hitos suponen un cambio en el desarrollo de la capacidad resiliente del sujeto? Durante el desarrollo de entrevistas a la muestra participante, pudimos identificar una serie de hitos de diversa índole, que han marcado sus vidas, influyendo en el desarrollo de su capacidad resiliente. Podemos observar como todos estos hechos tienen relación con la vida personal de las participantes. Los principales acontecimientos definidos giran en torno a la pérdida de seres queridos siendo muy duro para ellas la muerte de hijos, maridos, abuelos, padres; las rupturas sentimentales, en especial las relacionadas con la pareja y/o amistades, así como las dificultades familiares concernientes principalmente con la crianza de los menores. Podemos observar como el elemento emocional se revela como un factor de desarrollo o condicionante del desarrollo de la persona más allá del ámbito de lo privado, adentrándonos en su rol como profesional. La superación de dichos acontecimientos, les puede aportar herramientas para enfrentar la adversidad, es decir, factores protectores. Analizar los recursos y estrategias empleadas por las participantes para enfrentarse a estímulos adversos o circunstancias desafiantes. En este último objetivo específico, hemos analizado aquellas herramientas empleadas por la muestra participante para enfrentar los diferentes estímulos adversos vividos, gracias a la aplicación de la entrevista. 264 Concretamente, hemos analizado en profundidad las características psicológicas de la resiliencia, así como las expectativas de control percibido de búsqueda de empleo para lograr una mayor comprensión del objeto de estudio. Este objetivo, surge para dar respuesta a la siguiente pregunta de investigación: ¿Qué recursos emplea el sujeto para sobreponerse a circunstancias personales desafiantes? El 66% de las participantes emplean el optimismo como herramienta para superar las dificultades. Por tanto, el humor constituye uno de los principales factores protectores personales que les ayuda a enfrentar desafíos, ya que como indicaba Wu et al. (2013), las características psicológicas de la resiliencia de las personas adultas están basadas en un optimismo realista enfocado en el pensamiento positivo, entre otros factores. Teniendo en cuenta el estudio correlacional entre los factores propios de la resiliencia y las expectativas de búsqueda de empleo del sujeto, encontramos una fuerte relación entre la espiritualidad del sujeto y la actitud mostrada por las entrevistadas ante la adversidad, es decir, de acuerdo con Delage (2010) la fe, en ocasiones, supone una voluntad que confiere a las personas de fuerza o potencia vital para afrontar las adversidades. La espiritualidad marca especialmente en la actitud de las entrevistadas ante la adversidad, jugando un papel importante junto con la principal red de apoyo del sujeto enfocada en su círculo familiar cercano. 271 Afiouni, F., y Karam, C. M. (2019). The formative role of contextual hardships in women's career calling. 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Observatorio Argos Junta de Andalucía (2020f). Caracterización de las personas desempleadas - Los Molares. Observatorio Argos Junta de Andalucía (2020g). Evolución de la contratación- Los Molares. Observatorio Argos Junta de Andalucía (2020h). Caracterización de las personas desempleadas - El Coronil. Observatorio Argos Junta de Andalucía (2020i). Evolución de la contratación - El Coronil. Observatorio Argos Junta de Andalucía (2020j). Caracterización de las personas desempleadas - Las Cabezas de San Juan. Observatorio Argos Junta de Andalucía (2020k). Evolución de la contratación - Las Cabezas de San Juan. Observatorio Argos Junta de Andalucía (2020l). Caracterización de las personas desempleadas - El Cuervo de Sevilla. Observatorio Argos Junta de Andalucía (2020m). Evolución de la contratación - El Cuervo de Sevilla. Observatorio Argos 287 Rodríguez, C., y Muñoz, J. (2015). Participación laboral de las mujeres rurales chilenas : tendencias, perfiles y factores predictores. 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