Bajo el sol del pensamiento. Literatura árabe de ideas
Abstract
Analizando los contenidos de la literatura árabe de ideas –desde sus orígenes hasta sus inquietudes actuales–, no se percibe la división del mundo en culturas asociadas a determinadas identidades religiosas. Las presentes páginas abordan el asunto desde un punto de vista historiológico para comprender la literatura árabe y el mundo que le solemos asociar. Y lo hacen de un modo alegórico, tratando de aplicar la técnica del vaciado: ideas y ejemplos externos que acaben dando la forma resultante.
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ESTUDIOS DE LITERATURA GENERAL Y COMPARADA LITERATURA Y ALIANZA DE CIVILIZACIONES PRÓLOGO Y PARATEXTO BOHEMIOS, RAROS Y OLVIDADOS, II Prólogo Dario Villanueva Antonio Cruz Casado Margit Raders (eds.) Lucena SELGYC / Excmo. Ayuntamiento (Delegación de Cultura) 2009
Publicube S.L. C/San Francisco 29, 2º Lucena (Córdoba) Tlf: 902999184 - Fax: 957513028 www.publicube.es © 2009. Los autores de cada texto. © De esta edición: SELGYC/Excmo. Ayuntamiento de Lucena. I.S.B.N: 978-84-96661-17-2 Deposito Legal: Editores: Antonio Cruz Casado y Margit Raders Portada: Rafael Aguilera Baena Contraportada: Isabel Jurado Cabañes
Prólogo Darío VILLANUEVA .............................................................................................. 15 I. LITERATURA Y ALIANZA DE CIVILIZACIONES Bajo el sol del pensamiento. Literatura árabe de ideas Emilio GONZÁLEZ FERRÍN ................................................................................... 21 Introducción teórica East/West Studies, retórica comparada y teoría literaria vraiement générale César DOMÍNGUEZ .............................................................................................. 33 2. El otro en la literatura Europea: en encuentro y el conicto Antigüedad greco-romana El otro griego en la Roma avia: Estacio y Juvenal Gabriel LAGUNA MARISCAL ................................................................................ 45 Cambios en la imagen del otro en la literatura y cultura europea desde la Edad Media hasta la actualidad Simbolización e ideologización de los discursos sobre el otro: de la Chanson de Roland a Sadam Hussein José Manuel QUEROL SANZ ................................................................................ 63 Literatura española en relación con otras literaturas El otro en los libros de viajes de la Baja Edad media española Ana Belén CHIMENO DEL CAMPO ......................................................................... 79
BAJO EL SOL DEL PENSAMIENTO: LITERATURA ÁRABE DE IDEAS Emilio GONZÁLEZ FERRÍN Universidad de Sevilla [email protected] Resumen Analizando los contenidos de la literatura árabe de ideas –desde sus orígenes hasta sus inquietudes actuales–, no se percibe la división del mundo en culturas asociadas a determinadas identidades religiosas. Las presentes páginas abordan el asunto desde un punto de vista historiológico para comprender la literatura árabe y el mundo que le solemos asociar. Y lo hacen de un modo alegórico, tratando de aplicar la técnica del vaciado: ideas y ejemplos externos que acaben dando la forma resultante. Palabras clave: Continuismo, historiología, identidad cultural, ensayismo. Abstract After considering what we may collect from the arabic literature of ideas – from the very beginnings up to date –, we cannot take into account the current division of cultures as religious identities. This article offers a necessary historiological view of the arabic literature and the world that use to represent. Throught an allegoric and moulding technique, the central idea will finally appear standing out from a comparative background. Key words: Evolutionism, historiology, cultural identities, literature of ideas.
BAJO EL SOL DEL PENSAMIENTO 22 1. COMPLICACIONES PREVIAS La lengua de los mares ya no sirve de nada porque un silencio frío bordeará los labios de quien, sabiendo el tiempo, lo esconde y se lo calla. José Ramón Ripoll El humo de los barcos A veces –sólo a veces–, conviene complicar las cosas hasta el punto en que la espesura del bosque confunda a quienes pretenden talar los árboles buscando avenidas. A veces es bueno no comprender del todo, es sano dudar, y se impone enmarañar aspectos de la vida en común planetaria, so pena de vernos todos algún día convertidos en leños inertes destinados al altar animista de una verdad absoluta que –lamento ser agorero– ni existe ni debe existir. A veces, hay que canonizar alguna sinrazón, algún desconcierto, dado que no todo tiene fundamento explícito y/o raíz localizable. A veces, hay tal afluencia de explicación pretendidamente aclaratoria, que un concepto pasa a convertirse en categoría mental inamovible, en estereotipo, y sólo cuando contemplamos la compleja imagen real de la cosa comenzamos a respetarla. A veces se habla tanto de algo, sin siquiera mirarlo y mucho menos escucharlo, que nos sentimos amenazados –sentimos que dudamos, que no comprendemos– si descubrimos que tiene voz propia. A veces el mundo piensa que hay barra libre de análisis: como un traumatólogo puede hablar de tácticas de ataque en fútbol, ¿por qué no va a poder un futbolista proponer líneas de acción directa ante una fractura cervical?. Retomaremos esta comparación en breve cuando tratemos la barra libre analítica sobre lo árabe. Otras veces, tomamos normas propias –voluntariamente aceptadas–, como imposiciones a lo ajeno. Recuerdo haber leído que, según el derecho internacional, todo cuerpo abandonado y hallado indocumentado en el espacio exterior, varado u orbitante, pertenece a la humanidad en su conjunto. Es interesante alcanzar la perspectiva suficiente que nos permita entrever, detrás de esa norma tan ecuánime, que al decir pertenece a la humanidad ya estamos preparando un conflicto futuro con posibles formas de vida inteligente y organizada ajenas a la nuestra. Es como aquello que comentaban sobre el certamen de miss universo: ¿no es algo pretencioso asumir un ideal de belleza universal cuando lo cierto es que no hemos hecho más que dar un par de vueltas a nuestro entorno espacial, desdeñando la inmensidad de lo desconocido?. A escala menor, podemos plantear también otra complicación previa más cercana y siempre politizada –aspavientos postmodernos–: si mi Constitución especifica que yo hablo castellano –aunque lo cierto es que, hablante andaluz, elimino ciertas eses finales propias del castellano, así como relajo varias consonantes–, ¿qué hablan el argentino, el peruano o el colombiano?, ¿los tuvo en
EMILIO GONZALEZ FERRÍN 23 cuenta mi Constitución, o partía ésta de la clásica onfaloscopia occidental al uso?. No se tome lo anterior por ruido previo que oculte escasez de nueces. En adelante, pretendemos fluctuar en torno a las dos ideas centrales esbozadas en los párrafos previos y así tramar el cañamazo de estas reflexiones sobre el modo de acercarnos a la literatura árabe y el mundo del que viene siendo reflejo. Como primera idea, destacaremos la celeridad con que suele afirmarse que tenemos quorum; que lo que decide mi parte del mundo obliga –causa, explica o justifica– al resto. La segunda idea es que hemos asumido la juridización de nuestro entorno y pretendemos proyectarla. Aquello que gritaba la muchedumbre en las Cartas persas de Montesquieu –¿Cómo es posible ser persa? – tiene una traducción contemporánea: ¿a dónde va el resto del mundo sin nuestras leyes, sin nuestros logros indiscutibles?. Ambas ideas confluyen en esta aseveración, en la que deberíamos abundar: una parte del mundo que ha convertido su carcasa en valores –por la bonanza de los tiempos– se escandaliza porque otra parte del mundo ha transformado sus valores en carcasa –por las tormentas que lo azotan–. Y la literatura es siempre notaria de los tiempos. Como debemos tratar las letras árabes, pongamos por caso ahora el concepto de lo árabe retomando una de nuestras ideas previas. Existe una creencia occidental generalmente admitida: se pueden emitir juicios de valor y resultados de análisis –tan epidérmicos como estrambóticos– sobre cualquier aspecto de lo árabe. Dado que lo árabe y el fútbol –antes citado– parecen ser ramificaciones de la misma matriz mediática, y como el primer mandamiento es que todas las opiniones son respetables, la barra libre de análisis equipara a ambas distracciones televisivas. Es algo tan popular emitir juicios sobre lo árabe e islámico, como extraño el hecho de prestar oído a cualquier mensaje documentado emitido desde el propio espacio árabe. Lo que faltaba es tener que escuchar a los propios árabes, después de tener que seguir a tanta cancillería, grupo mediático y líder de opinión. Después de tanto adusto guiño silencioso por parte de una clase política comprometida –maniatada–, que pretende aducir poderosas razones de estado para cuya revelación no están preparados los mansos tímpanos de masas tomadas por indolentes, en las que se incluyen los molestos analistas sin carnet político. Después de tantas portadas, tanto titular, tanto tertuliano en tantas horas de máxima audiencia, la cosa se presenta en su perfecta simpleza: los árabes son un mundo primitivamente homogéneo, gregario y atemporal, con una inveterada proclividad al conflicto derivada de su monoproducción literaria: el Corán, alfa y omega de masas que no piensan en comer tres veces al día sino en rezar cinco. Con el enfermo en la mesa de operaciones, ¿a quién le interesan sus dolencias, o su carencia de ellas?. Por no hablar ya de sus opiniones o afanes. La costumbre ya consolidada viene adquiriendo rango de ley: desde los más
BAJO EL SOL DEL PENSAMIENTO 24 ilustres pensadores especializados en disciplinas ajenas –eruditos a la violeta en cuanto salen de sus corrales– hasta cualquier usuario ocasional de foro audio o visual, todos vienen analizando no ya acciones concretas acaecidas en o desde el espacio árabe, sino sus características psico-sociales, su homogénea percepción de lo absoluto y lo relativo, sus fuentes civilizadoras o no, así como las posibles terapias de rehabilitación. Porque, en todo momento, cualquier análisis de lo árabe parte del reconocimiento de alguna deficiencia o desajuste. Por descontado, esos análisis parten de una homogeneización previa de todo cuanto pueda ser comprendido dentro de lo árabe, sin posible huida a la diversidad. Sería una labor investigadora tan ardua como interesante lograr dar vida frankensteiniana a la criatura social árabe compuesta por los elementos arrojados tras ese concienzudo y pormenorizado análisis ajeno sin haber tratado de escuchar las voces provenientes de ese mundo-espacio-ente. El monstruo resultante participaría de ideas como agnatismo visceral, desconocimiento del concepto de libertad, los citados gregarismo y desajuste cronológico secular, determinismo religioso siempre fatalista y alienante, o amenazante caja de resonancia con imborrable memoria colectiva de acontecimientos históricos que se pierden en la noche de los tiempos. Capturado ya el engendro y catalogado, no osaremos decorar aún más el ya saturado estereotipo explicado hasta la saciedad en colosales torres de simpleza. No; estas páginas nacen precisamente de un deseo de complicación compensatoria. Porque andamos comprometidos en hacer tan enrevesado el mapa de las letras árabes –no en esta ocasión, líbrenos la amable hospitalidad de 1616– que sea imposible su inclusión en cualquier equipaje intelectual de mano, de esos en los que sólo caben logotipos y amuletos; etiquetas y reliquias. Así, no es éste ni siquiera un album de fotos, sino una introductoria interpretación de conjunto que debería servir de prólogo a un título como ¿en qué vienen pensando los árabes?, con el objetivo último de desestimar cualquier resultado sintético monocromático. Dicho de otro modo: pretendemos señalar que lo que piensan los árabes es tan resumible como lo que piensan los seres humanos. Porque no existe el homo arabicus aislable y superado en la escala evolutiva, por más que aparezcan restos bajo los cascotes de ciudades bombardeadas, viejas como la propia Historia. Sólo existen seres humanos que tienen el árabe como idioma de sueños y pensamiento; de Literatura. Con sus naturales inteligencias y estupideces, como corresponde a cualquier otro colectivo racional. Y en esas estamos: hoy día, los acercamientos al pensamiento expresado literariamente en árabe deben mostrar exuberancia. Porque en esta materia se niega siempre la diversidad y se opta por categorías a brochazos, nunca a pinceladas. Porque la simpleza no es buena consejera, y sabe disfrazarse de simplificación, esa
EMILIO GONZALEZ FERRÍN 25 prima lejana de la verdad desnuda. Porque, con frecuencia, tendemos a tomar por verdades mentiras tan admitidas que se han acuñado como moneda de cambio en aras de una claridad que normalmente no va a presentarse. Y porque a veces, a la verdad no le apetece desnudarse aunque lo exija el guión de los tiempos. En una secuencia frenética de imaginería metafórica, diríamos que hay materias en las que no caben posturas ni elecciones, porque no son opinables sino describibles. Diríamos, por ejemplo, que es absurdo reconocer categóricamente un único sustrato civilizador previo dependiendo de logros económicos contemporáneos. Que, en materia cultural, no existe la parcelación entre lo oriental y lo occidental; que no hay una fisiología árabe distinta de la occidental; que los saberes alcanzados no se invalidan en las crisis, por más que aquellos se expropien y enajenen desde el presente. Que si aplicamos esa parcelación para separar lo occidental frente a lo árabe, la navaja de Okham se parece demasiado a la garrucha maniquea. Que, puestos a interpretar y/o decidir sobre lo árabe, cualquier sargento de instrucción se cree César cruzando el Rubicón en loor de una creciente droite divine que se abre paso. Por último, que si todos los nudos se desatasen como el gordiano, las cosas no podrían volver a unirse nunca. Y llegue también el frenesí metafórico a los modos cognoscibles: a veces, cuando no se entiende algo, la alternativa no es el dolor de cabeza, sino el reconocimiento de su complejidad. Por supuesto, el Discurso del método estableció una cesura entre los modos del pensamiento hasta entonces y después, pero el fundamentalismo cartesiano es la hipertrofia de la razón. Demasiado a menudo, insistimos, los efectos no responden a nuestro supuesto elenco previo de causas. Y valga un ejemplo: ¿por qué es el islam la causa del retraso de alguna nación árabe, y nunca se señala al cristianismo como responsable de determinadas situaciones iberoamericanas?. Los dobles raseros son a la pseudo-ciencia como el humo al fuego. Por otra parte, la categoría occidental no surge por generación espontánea. Emanó de algo previo analógico y fue engendrado a escote. Dicho de otro modo: por muy afilada que sea la espada inducida del desajuste entre civilizaciones, difícilmente va a poderse entrar a saco en las estancias culturales para separar el vino y el agua –verdad identitaria y superchería politizada–, o el agua y la sal –oriente y occidente–. En fin: que si un día quisiéramos ver el lado oculto de la pantalla, descubriríamos que lo árabe abarca un paradigma de civilización con toda la compleja y crítica normalidad que ello implica. Y también asumiríamos –como logro cultural enriquecedor– que nadie va a poder decir en un par de líneas lo que piensan y escriben los árabes. Así que partamos siguiendo el rastro de los verdaderos expertos en la materia –ni futbolistas ni traumatólogos–, y tracemos la premisa: también los árabes piensan,
BAJO EL SOL DEL PENSAMIENTO 26 y escriben lo que piensan1. En ocasiones, creamos monstruos y los soltamos para poder ver de lejos lo que no soportaríamos mirar en el espejo. Abríamos con unos versos del poeta gaditano del mar, la música y los arcángeles, José Ramón Ripoll. Versos que a la vanguardia de estas páginas evocan el verdadero sentido del compromiso intelectual: romper el silencio frío y traidor de quien sabe y calla. En otros lugares hemos relacionado tal idea compromisaria con, precisamente, el mundo de la traducción: no es traidor el traductor –volteando aquello del traduttore, traditore–; es traidor quien, sabiendo y comprendiendo, no traduce. El ejemplo recurrente es el nombre de Dios en árabe –transcrito Allah–. Traiciona quien traduce del árabe frases como en el nombre de Allah, sabiendo que significa en el nombre de Dios. Porque Allah es el modo en que aparece Dios en los textos tomados por sagrados en árabe, incluido evidentemente los Evangelios y el Corán. Es también evidente que los cristianos árabes –que son legión– rezan en árabe a Dios diciendo Allah. Por lo que tal término no designa al dios de los musulmanes sino a Dios en árabe –¿tienen los angloparlantes un dios específico llamado God?–. Al traidor que aquí no traduce y simplemente transcribe Allah no le mueve el despiste, sino que se erige en ariete de una colosal maniobra colectiva de alejamiento inducido de mundos pretendidamente distintos. La cosa tiene sus interesantes connotaciones ramificantes si añadimos que también Allah es Dios en una de las lenguas oficiales de la Unión Europea. De hecho, el maltés, lengua semítica hablada en uno de los puntales más comprometidos con el sentido identitario de lo cristiano. Unas islas de absoluto contraste evitando la fusión de mundos a que apuntaría su ubicación. No en balde, fue en Malta donde Michelangelo Merisi –llamado el Caravaggio– sorteó a persecutores y deudores promocionando la técnica del claroscuro. Pero debemos ahora volver a Ripoll para recuperar el célebre relato oriental de Nasrudín incluido en uno de sus poemarios. Dice así: Nasrudín está rastreando el suelo debajo de un farol frente a su casa. Alguien que pasa junto a él, le pregunta: “¿Qué haces, Nasrudín?”. “Estoy buscando la llave de mi casa” –le responde–. “Pero, ¿estás seguro de que se te cayó aquí fuera?” –insiste la voz–. “No, la perdí allí dentro –dijo señalando su oscura habitación–, pero aquí hay más luz”. A veces, la claridad no nos resuelve el problema. Desde luego. A veces, el exceso de luz –información, tratamiento del tema– no produce iluminación, sino deslumbramiento. ¿Será correcto situarnos bajo el sol del pensamiento?. 1 Juan Antonio Pacheco Paniagua, Pensamiento árabe contemporáneo: rupturas, dilemas, esperanzas. Sevilla: Mergablum 1999, 10.
EAST/WEST STUDIES, RETÓRICA COMPARADA Y TEORÍA LITERARIA VRAIEMENT GÉNÉRALE1 César DOMÍNGUEZ Universidade de Santiago de Compostela [email protected] RESUMEN En el marco de las relaciones literarias en Oriente y Occidente, el presente trabajo pretende examinar qué aportaciones al desarrollo de una poética comparada han realizado hasta el momento los East/West Studies, cuya presencia en el panorama comparatista español es sintomáticamente escasa o, incluso, testimonial. Dicho examen incluirá una propuesta específica de ámbito de investigación vinculada a la retórica comparada, todo ello con el objetivo de aproximarse a una teoría literaria vraiement générale, es decir, de base comparatista, fundamentada en los siguientes principios: (1) no hay por qué estimar que en los diversos paradigmas culturales de la teoría literaria no se haya alcanzado ya algún nivel de interculturalidad y, por tanto, de universalidad literaria y (2) la comparación mundial de las teorías literarias no debe tener como objetivo único lo verdaderamente universal, sino que debe contribuir también a la determinación de lo verdaderamente específico en cada teoría literaria. Palabras clave: East/West Studies, interculturalidad, poética comparada, retórica comparada, universales literarios. ABSTRACT The aim of this paper is to analyse the contributions made by East/ West Studies to the development of comparative poetics within the frame of literary relationships between East and West. The importance of this in Spanish comparative studies is limited or even marginal. This survey includes a specific research proposal aimed at an approach to a vraiement générale 1 El presente trabajo está vinculado al proyecto de investigación «Historia comparada de las literaturas: aplicaciones al dominio ibérico», financiado por el Ministerio de Educación (HUM2004-0314), la Xunta de Galicia (PGIDIT05PXIC20405PN) y el Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER).