scieee AI-readable full text Open interactive document viewer

El Sexenio Democrático en Las Palmas (1868-1874): continuidad y cambio de las estructuras de poder político

González Rodríguez, Candelaria

Abstract

Programa de doctorado: Historiografía y metodología de la investigación: su aplicación a la historia de Canarias. La fecha de publicación es la fecha de lectura

Full text

DEPARTAMENTO DE CIENCIAS HISTÓRICAS TESIS DOCTORAL EL SEXENIO DEMOCRÁTICO EN LAS PALMAS (1868-1874): CONTINUIDAD Y CAMBIO DE LAS ESTRUCTURAS DE PODER POLÍTICO Candelaria González Rodríguez Las Palmas de Gran Canaria 2015 DEPARTAMENTO DE CIENCIAS HISTÓRICAS Programa de Doctorado Historiografía y metodología de la investigación: su aplicación a la Historia de Canarias TESIS DOCTORAL EL SEXENIO DEMOCRÁTICO EN LAS PALMAS (1868-1874): CONTINUIDAD Y CAMBIO DE LAS ESTRUCTURAS DE PODER POLÍTICO Candelaria González Rodríguez Las Palmas de Gran Canaria 2015 ÍNDICE 1 PRESENTACIÓN…………………………………………………………………………………………………..1 1.1 FUENTES Y METODOLOGÍA……………………………………………………………..………………….6 1.2 ESTADO DE LA CUESTIÓN………………………………………………………………..………………..10 2 LOS PROLEGÓMENOS A LA REVOLUCIÓN DE SEPTIEMBRE DE 1868 …….25 2.1 APROXIMACIÓN AL PANORAMA POLÍTICO DE LAS CANARIAS DURANTE LA ETAPA ISABELINA……………………………………………………………………………………………………..................25 2.2 GESTACIÓN Y CARACTERIZACIÓN DEL PRONUNCIAMIENTO EN LA REGIÓN………32 2.2.1 Nueva Savia política: el relevo generacional. Desde Madrid a las islas……………..32 2.2.1.1 La participación en sociedades culturales y recreativas madrileñas………………….37 2.2.1.2 El debate liberal desde las asociaciones canarias……………………………………………..44 2.2.2 La preparación del terreno político: Trabajos conspirativos y posicionamientos previos a la Gloriosa…………………………………………..……………………………………………………..….50 2.2.3 Exilio y deportación política durante el régimen isabelino: Canarias punto de referencia…………………………………………………………………………………………………………………….64 2.2.4 Los generales unionistas en Canarias………………………………………………………………. 69 2.2.4.1 La enfermedad de Domingo Dulce y la conspiración en Gran Canaria.………..…..78 2.2.5 Últimos preparativos para el alzamiento……………………………………………………….....82 2.2.5.1 El viaje del Buenaventura y la fuga de los generales…………………………………………88 3 FÓRMULA DE RECAMBIO: EL TIEMPO DE LAS JUNTAS Y SUS POSTERIORES EFECTOS……………………………………………………………………………………………………………….……...97 3.1 CONSTITUCIÓN Y COMPOSICIÓN DE LAS JUNTA DE LAS PALMAS……………………..98 3.1.1 Las Proclamas: base para la actuación de la Junta………………………………………..…105 3.2 LA PROCLAMACIÓN DE LA JUNTA COMO “SUPERIOR DE GRAN CANARIA” Y LA CONTROVERSIA EN TORNO A LA DIVISIÓN PROVINCIAL MÁS ALLÁ DE 1868….……108 3.3 ACTIVIDAD DE LA JUNTA DE LAS PALMAS Y SU PROLONGACIÓN MÁS ALLÁ DE NOVIEMBRE DE 1868…………………………………………………………………………………………..125 3.3.1 Medidas de carácter anticlerical y su efecto sobre las relaciones entre las instituciones civiles y las eclesiásticas…………………………………………………………………………125 3.3.2 Medidas para garantizar el ejercicio de la libertad y el orden público: Los Voluntarios de La Libertad………………………………………………………………………………………... 135 3.3.3 Medidas de carácter económico……………………………………………………………….…...141 3.3.4 En otro orden de cosas……………………………………………………………………………….…..142 3.4 LA DISOLUCIÓN DE LA JUNTA Y LOS PREPARATIVOS ELECTORALES…………….…..144 3.4.1 La renovación de las administraciones públicas.……………………………………….…….148 3.4.2 El gobernador civil y su papel en el triunfo de la opción ministerial.………….…...150 4 REORGANIZACIÓN DE LAS DIFERENTES FUERZAS POLÍTICAS Y PREEMINENCIA DE LA COALICIÓN MONÁRQUICA HASTA LA LLEGADA DE LA I REPÚBLICA……………………..155 4.1 LAS ORGANIZACIONES POLÍTICAS GRANANARIAS EN EL INICIO DE 1869.………..156 4.1.1 Los Moderados: Partido Alfonsino ………………………………………………………………….156 4.1.2 Los Republicanos.……………………………………………………………………………………………158 4.1.3 Los Progresistas.………………………………………………………………………………………….... 166 4.1.4 El partido Monárquico-Democrático de Las Palmas (Bombero).………………….... 170 4.1.4.1 Aspectos organizativos..………………………………………………………………………………….170 4.2. DINÁMICA POLÍTICA ENTRE 1870 Y 1873..……………………………………………………….184 4.2.1. El predominio monárquico en la representación nacional.………………………………184 4.2.2. El deslinde de los campos: radicales y constitucionales. De López Botas a Fernando León y Castillo……………………………………………………………………………….…………….….188 4.3. LA LLEGADA DE LA REPÚBLICA Y LA REPRESENTACIÓN GRANCANARIA EN LAS CORTES.……………………………………………………………………………………………………………..200 4.3.1. Del compromiso a la “traición”……………………………………………………………….………203 5. LOS INTERESES LOCALES: EXPECTATIVAS Y LOGROS EN SU GESTIÓN.……….…..209 5.1. EXPECTATIVAS ECONÓMICAS DEL SEXENIO…….……………………………..……………….211 5.1.1. Suspensión de la línea directa de vapores correos trasatlánticos entre Canarias y las Antillas: el desarrollo de las comunicaciones como elemento de poder………………………………………………………………………………………………………………213 5.1.2. El restablecimiento del cobro de los derechos de fondeadero, carga y descarga en los puertos canarios: el camino hacia la ley de puertos francos de 1870….……………………………………………………………………………………………………………222 5.1.3. Necesidad de inversión estatal en infraestructuras para mejorar actividad económica de las islas: Puertos y carreteras…………………..………………………………230 5.1.3.1. La inversión en infraestructuras portuarias.………………………………………..233 5.1.3.2. Las mejoras en las comunicaciones interiores en Gran Canaria…….……236 5.1.3.2.1. La inversión en carreteras y el establecimiento de un servicio regular de correos..…………….…………………………………………………………….………………………………….237 5.2. ANOTACIONES EN TORNO A LA GESTIÓN……………….……………………………………...245 6. CONCLUSIONES………………………………………………………………………………………………251 7. FUENTES Y BIBLIOGRAFÍA.………………………………………………………………................259 El Sexenio Democrático en Las Palmas (1868-1874): continuidad y cambio de las estructuras de poder político 1 1. PRESENTACIÓN Con la presente investigación, nos proponemos analizar, la trayectoria seguida por el bloque de poder político y económico de Las Palmas1 durante el Sexenio Democrático. Este bloque, dominante desde el periodo isabelino, se adapta estratégicamente a la nueva situación creada a partir del alzamiento revolucionario de septiembre de 1868 lo que les permitirá mantener el control de las instituciones políticas hasta la llegada de la Restauración. Por qué “democrático?, hemos considerado más acertada la utilización de este término que la otra forma como se conoce al periodo comprendido entre 1868 y 1874 “Sexenio revolucionario”, pues esta forma, hace alusión exclusivamente al proceso de inicio del Sexenio, es decir, el alzamiento y derrocamiento de Isabel II, entre septiembre y octubre de 1868.2 El calificativo “democrático”, utilizado por vez primera por José Mª Jover Zamora,3 y que encabeza el título del presente trabajo, quiere referirse a todo el periodo así como a la singularidad de la propia revolución de 1868 que difundirá un programa democrático , que se justificará formalmente en la instauración de un régimen liberal-democrático. Para abordar nuestro estudio, partimos de una serie de cuestiones o hipótesis previas, como que el Sexenio no supuso en las islas orientales el desmantelamiento de las estructuras de poder anteriores sino que no solo continuarán gracias a la adopción de una serie practicas más o menos novedosas y que posteriormente se generalizarán 1 Justificamos el uso de la denominación genérica de Las Palmas y no las Palmas de Gran Canaria, en dos cuestiones. La primera en los espacios geográficos en el que se centra el estudio, la actual provincia de Las Palmas, inexistente en esos momentos y la capital de la isla de Gran Canaria lo que nos lleva a la segunda justificación puesto que este núcleo urbano entonces no tenía añadido al nombre, la especificación “de Gran Canaria”, que sería oficialmente agregada en 1940. Se añade además la que coincide con el nombre del partido judicial, utilizado como espacio de división y representación en procesos electorales. 2 Esta denominación tiene su origen en la definición que hacían los propios protagonistas y cronistas de la época (Gutiérrez yl Zurita, 1999: 31-33). 33 Zamora, J. (1981) “La era isabelina y el Sexenio Democrático (1834-1874)”, Tomo XXXIV, Historia de España de Ramón Menéndez Pidal, Madrid: Espasa-Calpe. El Sexenio Democrático en Las Palmas (1868-1874): continuidad y cambio de las estructuras de poder político 2 durante la Restauración. Así, la adaptación a la nueva realidad política, imprimió de pequeños cambios al modo de proceder, no así a la concepción que del poder tenían estas oligarquías. Así pues las organizaciones políticas que surgen se adaptarán nuevos parámetros que llegaban con la propia revolución: la implantación del sufragio universal, la entrada del Partido Republicano en la escena política o la promulgación de la Constitución de 1869 como símbolo del triunfo de la ideología liberal de consenso. Estos elementos, favorecerán la ampliación en la composición de las oligarquías establecidas en el poder, al quedar abiertas a nuevos elementos ideológicos que hasta entonces quedaban al margen del juego político, pero sin que ello suponga perder su carácter oligárquico. Los nuevos partidos políticos, incluso el republicano, reproducirán los esquemas sobre los que las fuerzas dinásticas de la etapa isabelina habían basado su funcionamiento, de modo que el personalismo político seguirá marcando la organización de las formaciones políticas. De esta forma, la identificación entre la gestión política y las concesiones administrativas, del dirigente que ocupe la representación en las diferentes instituciones de poder, principalmente en las Cortes, se presentarían como éxitos políticos del partido. Era ésta la forma de entender la política, al igual que en el periodo anterior y será uno argumentos esgrimidos en la “propaganda” electoral que se introducirá como novedad en este momento. El estudio de las estructuras políticas, como reflejo de las relaciones de poder, nos conducirá al análisis de los mecanismos que permiten el acceso a las instituciones del poder. En esta línea, la representación en la Asamblea nacional se presenta como el máximo escalafón y por tanto, será fiel reflejo de la correlación de fuerzas locales y de la preeminencia de intereses sectoriales que serán los que se prioricen en la labor del legislador. La necesidad de contar con interlocutores válidos en Madrid, que actuaran como avales de los éxitos políticos, es decir de las concesiones administrativas, será imprescindible. Así, al igual que en la etapa anterior, las buenas relaciones con personajes de la vida pública madrileña será un elemento importante en la tramitación El Sexenio Democrático en Las Palmas (1868-1874): continuidad y cambio de las estructuras de poder político 3 de las gestiones. Otro elemento que adquirirá relevancia para fomentar estas relaciones de influencia, vendrá de la mano de los vínculos que se crean durante la etapa estudiantil de la generación de canarios que protagonizarán la vida política del Sexenio. A diferencia de la generación de políticos anteriores, formada mayoritariamente en la Universidad de San Fernando (La Laguna), esta joven generación ha ocupado las aulas de la Universidad Central (Madrid) compartiendo como compañeros o alumnos de quienes serán ilustres figuras de la vida política española. El cambio generacional y las nuevas relaciones de influencia dejarán su impronta en las formaciones políticas de las islas y se hará evidente en la sustitución de dirigentes de partidos, asociada a esta nueva forma de concebir la dirección del partido con la necesidad de una relación directa y continuada con el centro de poder. En estos elementos, consideramos se localiza buena parte del inicio de la carrera política de Fernando León y Castillo, quien residiendo en Madrid, sustituirá como máximo representante de los monárquicos constitucionales grancanarios, a Antonio López Botas. La confianza que López Botas había depositado en la relación establecida con los protagonistas del alzamiento de septiembre de 1868 para obtener concesiones para las islas, en general, y Gran Canaria, en particular, quedaría diluida en numerosas promesas, y esta falta de éxitos servirá de excusa para su sustitución como representante en las Cortes. Resultado de la adaptación a los cambios que traía el Sexenio, será la organización del Partido Monárquico-Democrático de Las Palmas, en línea con los partidos de la coalición que formaba el Gobierno provisional. Surgirá pues como una formación de consenso de distintas fuerzas políticas, lo que le proporcionará importantes apoyos durante más de dos años, al adaptarse a los cambios producidos a nivel estatal en la composición de los grupos de gobierno. El análisis de estos aspectos lo hemos centrado en el estudio del Partido MonárquicoDemocrático (Bombero) creado por Antonio López Botas, como solución de continuidad para un importante sector de la burguesía grancanaria que veían en él una El Sexenio Democrático en Las Palmas (1868-1874): continuidad y cambio de las estructuras de poder político 4 alternativa de orden al exaltado y joven partido republicano. Justificamos nuestra elección en la consideración de este partido como el mejor representante, en esta coyuntura, de una buena parte del grupo de poder que anteriormente integraba las filas del Partido Canario durante la etapa isabelina y donde se encontrará el origen del leonismo, predominante durante la Restauración. Por otra parte, pretendemos con este estudio llenar de alguna manera el vacío historiográfico que existe para el grupo de las Canarias orientales, desde el enfoque del estudio de partido, de todo el periodo del Sexenio, frente a la existencia de unos pocos estudios para las islas occidentales y numerosas monografías para otras regiones o provincias de España. Este trabajo intenta inscribirse en una de las líneas de investigación que abriera Antonio Bethecourt Massieu en 1967, desde su a cátedra de Historia Moderna Universal y de España en la el Departamento de Historia Moderna y Contemporánea de la Universidad de La Laguna. Esta línea, centrada en los estudios del poder en la Canarias contemporánea, han tenido como resultado los trabajos que sobre la Restauración han realizado Mª Teresa Noreña Salto y Agustín Millares Cantero para las Canarias orientales; Los de José Miguel Pérez centrados en la etapa isabelina, también en las Canarias orientales; Los del Alberto Sánchez Enciso sobre el Sexenio en la isla de Tenerife; de Oswaldo Brito sobre el Movimiento Obrero en Canarias; Julio Hernández , referentes a la emigración canaria o Manuel de Paz, en torno a la masonería. La investigaciones en torno a esta línea tuvieron continuidad tanto en la Universidad de La Laguna como en la de Las Palmas donde, las investigaciones de José Alcaráz Avellán o Manuel Ramírez Muñoz, nos han acercado a una institución tan significativa como el Cabildo Insular de Gran Canaria y la de Eduardo Galván Rodríguez, desde la disciplina jurídica, en torno a la Diputación Provincial; las realizadas por Miguel Suárez Bosa sobre las clases obreras durante el periodo de entreguerras, las de Mª Luisa Monteiro sobre la organización de la derecha durante la II República en Las Palmas o las de Encarna Galván González sobre el municipio de Las Palmas de Gran Canaria y las de su Ayuntamiento en la etapa isabelina, cerrarían hasta el momento las investigaciones que en formato de tesis doctorales se han elaborado en los últimos El Sexenio Democrático en Las Palmas (1868-1874): continuidad y cambio de las estructuras de poder político 11 donde escribieron Miguel Martínez Cuadrado, Nicolás Sánchez Albornoz, Antoni Jutglar, José Luis Comellas o Juan Ferrando Badía, así como un balance historiográfico, elaborado por José Mª Jover en la Revista Cuadernos para el Diálogo. 13 A partir de la puesta en valor de este periodo, se iniciaron nuevas vías de investigación que tenían al Sexenio con objeto de estudio. Este impulso llevó a la elaboración de los primeros balances historiográficos como el elaborado por Lean-Louis Guereña, para el decenio entre 1868 y 1978, presentado en el entorno de los coloquios que Manuel Tuñón de Lara organizaba en el Centro de Investigaciones Hispánicas de Pau.14 A este balance inicial siguieron otros como el realizado por Mikel Urquijo en 1993,15 donde se puso en valor las investigaciones de ámbito regional y local peninsular que el autor consideraba, no se había tenido muy en cuenta en los trabajos historiográfico que sobre el Sexenio se habían realizado hasta entonces. Con este trabajo, se conseguía mostrar la variedad de comportamientos que se dieron en las diferentes zonas peninsulares y que respondían a la propia realidad plural de España. Los trabajos referenciado en dicho balance indicaban que los centros de atención preferentes habían estado en el estudio de momentos concretos del periodo como el de la Revolución o la República y sobre los partidos políticos, las asociaciones de trabajadores o los procesos electorales, siendo escasos todavía los referidos al problema cubano, a la prensa o al carlismo. Numerosos los campos cubiertos por los estudios locales y generales que sobre el Sexenio se han realizado. 13 Revista de Occidente (1968), nº67-octubre y Revista Atlántida (1968), nº36-noviembre-diciembre de 1968; Jover Zamora, J. (1968)”1868: Balance de una revolución”, Cuadernos para el Diálogo. A partir de estos trabajos se quedaría perfiladas distintas líneas historiográficas sobre las que se desarrollaría las investigaciones posteriores, desde la Marxista de Manuel Tuñón de Lara y Antoni Jutglar, pasando por la liberal-democrática de José M° Jover, Miguel Artola, Miguel Martínez Cuadrado, Carlos Seco y Antonio Eiras Roel y por último, la conservadora de Nazario González y José Luis Comellas. 14 Guereña, J. (1980) “El «Sexenio Revolucionario» en la historiografía (1968-1978)”, Historiografía española contemporánea. X Coloquio del Centro de Investigaciones Hispánicas de la Universidad de Pau, Madrid: Siglo XXI, pp.147-174. 15 Urquijo, M (1993)”El Sexenio democrático, un balance historiográfico”, Anales de Historia Contemporánea, nº9 Murcia: Universidad de Murcia. Departamento de Historia Moderna, Contemporánea y de América, pp.33-51. El Sexenio Democrático en Las Palmas (1868-1874): continuidad y cambio de las estructuras de poder político 12 En 1993 tuvo lugar en Murcia las Jornadas de Historia sobre el Sexenio y el Cantón murciano, organizadas por la Universidad, e impulsadas por Juan Bautista Vilar. En ellas, Mikel Urquijo Goitia presentó un interesantísimo trabajo que plasmaría las líneas que estaban siguiendo los trabajos sobre el Sexenio en esos momentos en España. La revisión regional realizada por Mikel Urquijo, consiguió mostrar ese amplio abanico que comenzó a desarrollarse desde los años setenta en España y que nos ha servido de base para iniciar este recorrido. Los aspectos económico-sociales, relacionados con la gestión hacendística, estatal y local,16 el Movimiento Obrero,17 sobre las condiciones de vida de las clases trabajadoras urbanas y rurales,18 quedarán en muchas ocasiones incluidos en trabajos más amplios. Hemos considerado adecuado centrarnos en los que se acercan más a los aspectos referidos en la presente investigación, sin que ello suponga minimizar la importancia de los numerosos trabajos que abordan el periodo desde otras áreas. Entre los trabajos de investigación que desde la óptica regional ofrecieron un enfoque generalista al dedicar un espacio importante al tratamiento de aspectos sociales y económicos para luego centrarse en abordar las cuestiones de carácter político y análisis de partidos están los realizados inicialmente por Rafael Serrano García, para Castilla y León, el de Pere Aguera, para la comarca del Baix Camp, en Barcelona,19 16 Martín Niño, J. (1972) La Hacienda española y la Revolución de 1868, Madrid: Estudios de Hacienda Pública. 17 Álvarez Junco, J. (1971) La Comuna en España, Madrid: Siglo XXI. Serrano García señala que los estudios sobre el movimiento obrero, además de haber ido perdiendo fuerza, los resultados de las investigaciones locales han puesto en duda la viabilidad de profundizar en este tema para los años del Sexenio. (Serrano, 2006:17). 18 Bernal, A. (1974)”Burguesía agraria y proletariado campesino en Andalucía durante la crisis de 1868”, La propiedad de la tierra y las luchas agrarias andaluzas, Barcelona: Ariel; Sánchez Marroyo, F. (1992) Movimientos populares y Reforma Agraria. Tensiones sociales en el Campo Extremeño durante el Sexenio Democrático (1868-1873), Badajoz: Diputación Provincial; Basas Fernández, Manuel (1974) Economía y sociedad bilbaínas en torno al Sitio de 1874, Bilbao: Junta de Cultura de Vizcaya; Vilar, J. (1973) Bases sociales y económicas del Cantón murciano, Madrid: Ed. Castellote. 19 Serrano García, R. (1992) La Revolución de 1868 en Castilla y León, Valladolid: Secretariado de Publicaciones de la Universidad y Anguera, P. (1981) Ideología i societat al Baix Camp de 1868 a 1874.- Universidad de Barcelona. Como nos aclara Urquijo, publicada en cuatro libros: (1982) Economía i societat al Baix Camp a mitjan del s.XIX, Tarragona: Collegi d'Aparelladors i Arquitectes Técnics de Tarragona; (1980)La burgesia reformista. Reus en els fets de l'any 1868, Reus: Associació d'Estudis El Sexenio Democrático en Las Palmas (1868-1874): continuidad y cambio de las estructuras de poder político 13 siendo una estructura seguida en numerosos trabajos de investigación que se realizaron a partir de entonces en formato de tesis doctorales.20 • El Sexenio a partir de los estudios de partidos e ideologías políticas. Los enfoques historiográficos del tema han ido cambiando a los largo del tiempo, desde los primeros estudios que planteaban el Sexenio como un paréntesis entre dos etapas liberales de marcado carácter conservador y oligárquico – la época Moderada y la Restauración-lo que resaltaba su carácter democrático. Esto se produce, sobre todo, cuando, a partir 1968 y con motivo del centenario de la Gloriosa, comienza a abordarse análisis histórico del Sexenio. En los últimos tiempo, las nuevas investigaciones han ahondado en aspectos que cuestionaban el carácter democrático del periodo, fundamentándolo en la continuidad de los políticos desde la etapa moderada y su prolongación posterior en la Restauración, en el carácter elitista de los nuevos poderes e instituciones revolucionarias, en la pervivencia del clientelismo y del patronazgo político y la creación de nuevas redes clientelares, en la excesiva injerencia gubernamental en las instituciones locales y, por último, las altas tasas de abstención en las elecciones y el fraude electoral. Este enfoque ha conformado uno de los bloques temáticos más importantes de los realizados para este periodo. Los aspectos políticos se centraron inicialmente en dos momentos clave del Sexenio. Por un lado, el proceso revolucionario y, por otro, la República. Desde estos marcos cronológicos específicos se desarrollaron numerosos trabajos de ámbito regional. Reusencs; (1985)Propaganda política i processos electorals al Baix Camp 1869-1873, Reus: Associació d'Estudis Reusencs y (1983)Comportament polític I actiluds ideologiques al Baix Camp 1808-1868, Reus: Associació d'Estudis Reusencs. 20 Algunos ejemplos los tenemos en los trabajos de Iglesias González, M.S. (1989) Soria en el Sexenio democrático: 1868-1874, Madrid: Universidad Complutense; Urquijo Goitia, M. (1993)El Sexenio Democrático en el País Vasco (1868-1876,) [tesis doctoral dirigida por Luis Castells Arteche], Universidad del País Vasco; Villena Espinosa, R. (1997) op. cit., para Ciudad Real; el de Heras Caballero, P. (1994) el Sexenio Democrático en la ciudad de Tarragona (1868-1874) dirigida por Josep Termes o el más reciente de González Lorente, E. (2005) El Sexenio Democrático en Pamplona"(1868-1876) [Tesis Doctoral dirigida por Ángel García Sanz Marcotegui] Universidad Pública de Navarra. El Sexenio Democrático en Las Palmas (1868-1874): continuidad y cambio de las estructuras de poder político 14 - Para la etapa de revolucionaria, el centro de atención ha estado en la presencia o no de cambios notables respecto al momento anterior, las reacciones de las clases populares y los grupos de poder en este momento, así como la formación, composición y actuación de las Juntas.21 Los estudios regionales sobre este momento inicial han dado como resultado más generalizado la superficialidad de los cambios , que en muchas ocasiones eran meramente formales, dentro de un proceso de adaptación de las oligarquías locales a los cambios que se producían en el todo el país. Además, salvo algunas excepciones de demostraciones de explosión popular contra los impuestos de consumo, las estructuras caciquiles, sobre todo en el campo, impedirán la alteración de la vida local o, a lo sumo, reformas más o menos moderadas. Se ha demostrado como en la mayoría de las localidades españolas la Revolución Llegaba sin mayores muestras de entusiasmo revolucionario, conservando el peso dentro de las juntas, la oligarquía regional que seguiría los dictámenes de Madrid. Honrosas excepciones son las formas más radicales que parece que se dieron en Aragón o las más conservadoras del País Vasco (Urquijo, 1993: 38-41). Desde 2006, como señalara Serrano, el Sexenio, estaría considerado dentro del proceso más amplio de la revolución burguesa, que busca su origen en los conflictos “derivados de los residuos del modo de producción feudal y los que dimanaron del naciente sistema capitalista” (Serrano, 2006:15). 22 Centrados en el sujeto, el creciente interés por la prosopografía como método de análisis, ha llevado a determinar el protagonismo de las clases medias en el cambio, los sectores mayoritarios a los que pertenecían así como su vinculación con determinados partidos. 23 21 En Cataluña, Fontana, J. (1979) “Catalunya i la revolució de 1868”, L'Avenç, nºI7, pp. 48-61; Bozal Fernández, V. (1968) Juntas Revolucionarias. Manifiestos y proclamas de 1868, Madrid: EDICUSA. 22 Baldó Lacomba, M. (1995) “Las raíces sociales de la revolución gloriosa. Relfexiones para una debate”, Antiguo Régimen y Liberalismo. Homenaje a Miguel Artola, vol.2, Madrid, Alianza pp.399-412. 23 Esta línea también se ha aplicado al estudio de los sectores populares, que participan de la Revolución: Voluntarios de la Libertad o miembros de las instituciones de poder locales. El Sexenio Democrático en Las Palmas (1868-1874): continuidad y cambio de las estructuras de poder político 15 Las tendencias actuales están reconduciendo las explicaciones sobre las causas del sexenio al terreno político. Según indica Serrano, las tesis que veían en la crisis financiera de 1866 el elemento de movilización de la burguesía contra el trono de Isabel II, no han sido ratificadas a través de monografías locales realizadas.24 Tampoco ha podido demostrarse que la crisis de subsistencias haya sido un factor determinante para la participación popular en la lucha contra el trono. En esta línea, se ha visto confirmada la idea de la continuidad.25 Algunos trabajos llegan a la conclusión de que no se produjo un desplazamiento real de una clase social a otra en el poder, ya que tanto los revolucionarios como los isabelinos tenían los mismos intereses y orígenes, es decir, hubo continuidad en los grupos que ocupan el poder.26 Serrano anota la dificultad que supone asumir esta línea, teniendo en cuenta el marco historiográfico que sobre el siglo XIX español se ha creado en torno a al concepto central de revolución burguesa, lo que es igual a, conflictos de clases enfrentadas. Consideramos, sin embargo que sí que es compatible con esa estructura general, puesto que la revolución burguesa en España, según han demostrado los estudios de Juan Sisinio Pérez Garzón, en incluso, el marco genérico que en su momento planteó Fontana en torno al concepto y tipologías de la revolución, que se consolida en torno a pactos y “confluencia de intereses” desde 1837. En definitiva, que la revolución burguesa en España si se caracteriza por algo, no es por el enfrentamiento entre diferentes clases. Los enfrentamientos serán entre sectores con intereses diferenciados pero pertenecientes a la misma clase social y política. Otro enfoque que compagina con los anteriores, en el análisis sobre las causas de la Revolución, es el que aborda el surgimiento de una incipiente cultura política, que se 24 Indica Serrano que en Santander, Valencia o Castilla-león la burguesía se mantuvo al margen según los demuestran los trabajos de Hoyo Aparicio, A. (1988) Ferrocarriles y banca (la crisis de la década de 1860 en Santander), Santander: Cámara de Comercio, Industria y Navegación de Cantabria; Monlleó Peris, R. (1996) La burguesía valenciana en el Sexenio Democrático, Castelló de la Plana: Universidad Jaume I; Serrano García, R. (1992) op.cit., sin embargo en Barcelona, sí que habría una importante participación, como ha quedado reflejado en los estudios de Jauné y Miret, M. (1996) “Los representantes políticos de Barcelona durante el Sexenio revolucionario: elementos de cambio y continuidades”, Historia Contemporánea, 13-14, pp. 251-266. 25 Dentro de esta línea interpretativa es en la que queda enmarcada la presente investigación. 26 En los trabajos de Fuente Monge, G. (1987) op.cit. o Jauné i Miret, M. (1996) art.cit. El Sexenio Democrático en Las Palmas (1868-1874): continuidad y cambio de las estructuras de poder político 16 desarrolla y difunde en la prensa y en los espacios de sociabilidad y que será causa del incremento de la beligerancia contra el trono.27 Por tanto, la prensa política, que convertida en portavoz de los partidos y por tanto de interesantes debates ideológicos del momento, se ha convertido en otro objeto de estudio.28 - Los estudios que centrados en el periodo de la República, han analizado los problemas que estuvieron presentes en el periodo de la República como, la división del republicanismo, las diferencias en torno a la elaboración de la Constitución, o los problemas con las quintas y el ejército.29 Los estudios sobre los partidos políticos han tenido en cuenta, aspectos organizativos, las bases sociales que los sustentan, la difusión de las ideas y el debate político a través de la prensa, así como los procesos electorales. . Las bases sociales, de los partidos, como el carlismo en Cataluña y País Vasco30 más profusamente del republicanismo, de mayor desarrollo en Cataluña, Alicante o Murcia, han sido analizadas, en relación a las estructuras socio-económicas, los centros de sociabilidad: casinos y centros republicanos y las divisiones internas que se producen, entre ellas, como consecuencia del debate en torno a la forma de estado. Se une aquí la cuestión del cantonalismo: los motivos de la revuelta cantonal, sus contradicciones, 27 Serrano en relación con este enfoque hace referencia al trabajo de Morales Muñoz, M. (1999) El republicanismo malagueño en el siglo XIX. Propaganda doctrinal, prácticas políticas y formas de sociabilidad, Málaga: Memoria del Presente 28 Pedreira Souto, E. (2002)”La prensa política en el Sexenio Democrático”, Aportes: Revista de historia contemporánea, nº48, pp.14-28; Arias Castañón, E. (1995) “La prensa política de Sevilla en el Sexenio Democrático (1868/1874)”, Información y ciencia, pp. 39-58; Pallardó Pardo, E. (2014)”Prensa, política y sociedad: publicaciones republicanas en Castellón durante el Sexenio Democrático (1868-1873)”, Historia y comunicación social (Ejemplar dedicado a: La comunicación en la profesión y en la universidad de hoy), vol.19, nº Extra 1, (Enero), pp. 475-489. 29 Nieto de Sangelis, M. (1974) La I República española en Barcelona, Barcelona: Universidad de Barcelona; Berdiebueno, I. (1991) Aragón durante la primera República (1873), Zaragoza: Mira; Ruiz Saenz, A. (1977) Aspectos de la Primera República en Logroño, Logroño: Diputación Provincial. 30 Toledano González, L. (1991) “La contrarevolució carlista a Espanya, 1868-1876”, L’Avenç, nº 154, pp. 28-33; Aróstegui Sánchez, J. (1970) El Carlismo alavés y la Guerra Civil de 1870-1876, Vitoria: Diputación de Álava; Urquijo también señala, fuera de estos espacios tradicionales, y para el periodo del Sexenio, el trabajo de Diez Cano, L. “Carlismo en Salamanca en el sexenio. Notas sobre un movimiento «marginal»”, Studia Histórica. Historia Contemporánea, IV nº 4, pp. 33-50; Pérez Roldán, Mª Carmen (1999) Bases sociales del republicanismo madrileño (1868-1874), [Tesis Doctoral dirigida por Ángel Bahamonde Magro], Universidad Complutense de Madrid. El Sexenio Democrático en Las Palmas (1868-1874): continuidad y cambio de las estructuras de poder político 17 sus relaciones con el internacionalismo y los efectos de su fracaso, en menor medida han recibido este tratamiento los partidos dinásticos como el progresista o unionista, asociado al escaso número de trabajos que sobre ellos existen.31 El balance regional presentado por Mikel Urquijo, (1993) mostraba que sólo en las zonas donde la movilización política fue mayor y hubo un claro apoyo a los cambios políticos, fue en aquellas donde existía una implantación mayoritaria del partido demócrata y del republicanismo. . El estudio de los procesos electorales, como elemento de plasmación de las disputas políticas, de las peculiaridades e la base de cada distrito, las diferencias en la formación de las candidaturas o los métodos de control electoral que comienzan a desarrollarse. Los trabajos realizados hasta 1993 hacían saltar el dato de que la participación electoral fue descendiendo paulatinamente como efecto del desencanto o cansancio del electorado y las posiciones de retraimiento adoptadas por algunas fuerzas políticas y ponían en evidencia los métodos de control electoral que, a modo de ensayo, serán utilizados en la Restauración, especialmente en los distritos rurales. Por último, cómo, a pesar del descenso de la edad electoral, durante la República, no creció el apoyo que esperaban los republicanos32 (Urquijo 1993:46-47). 31 Termes, J. (1972) “El federalisme cátala en el periode revolucionari de 1868-1873”, Recerques, nº 2, pp.33-69; Gutiérrez Lloret, R. (1985) Republicanos y liberales. La Revolución de 1868 y la 1ªRepública en Alicante, Alicante: Instituto Juan Gil-Albert; Menéndez Pérez, J. (1975) “Un club revolucionario en Granada. Vilches, J. (2001) Progreso y Libertad. El Partido Progresista en la Revolución liberal española, Madrid: Alanza Editorial. problemas sociales y políticos en la década de los 70”, Actas de las I Jomadas de metodología aplicada de las Ciencias históricas, Santiago de Compostela: Universidad de Santiago, T.IV, Historia contemporánea, pp. 315-318; Vilar, J. (1993)”El Federalismo en los orígenes del Cantón de Cartagena. (El Partido Republicano Federal en Murcia y su región, 1868-1873)”, Anales de Historia Contemporánea, nº 9, pp. 113-166. Urquijo, aclara que Vilar será el primero en presentar el hecho cantonalista murciano con dimensión regional y no como mera dicotomía Murcia-Cartagena (Urquijo, 1993:46) y a raíz de sus indagaciones sobre el moviento cantonalista, abriría una nueva línea como fue la de las migraciones y los exilios, donde se enmarca uno de sus primeros trabajos, Vilar, J. (1975) “Los Cantonalistas en el exilio”, Emigración española a Argelia (1830-1900) Madrid: CSIC.; En Andalucía iniciaba las publicaciones sobre el movimiento cantonalista Martínez Shaw, C. (1972) “El Cantón sevillano”, Archivo Hispalense. LV, nº 170, pp.1-82. 32 Bahamonde Magro, A. (1976) “Contribución al estudio del fraude electoral en un distrito urbano: las elecciones de 1869 en Madrid”, Hispania, nº134, pp.639-658; Bahamonde, A. y Toro, J. (1978) “La juventud madrileña y el partido republicano. La polémica de la edad electoral y su reflejo en las elecciones de 1873”, Anales del Instituto de Estudios Madrileños, XV; Del Olmo, M C. (1985) “Las elecciones legislativas de 1869 en la provincia de Valladolid”, Investigaciones históricas, nº5 pp. 215252; Urquijo Goitia, M. (1992) “Las elecciones a Cortes Constituyentes de 1869 en Bizkaia, Cuadernos de El Sexenio Democrático en Las Palmas (1868-1874): continuidad y cambio de las estructuras de poder político 18 . Sobre la actividad parlamentaria y los Diputados, han aparecido en los últimos años unas obras que superan el marco del Sexenio pero que se han convertido en referentes para el estudio de la participación parlamentaria de los diputados. Son los diccionarios biográficos que sobre parlamentarios se han elaborado en Andalucía, País Vasco, Castilla-La Mancha, Cantabria y el inacabado para todo el territorio español.33 Otro tema, en relación directa con el cambio político y las repercusiones de la legislación de los gobiernos del Sexenio será el que aborde las Relaciones IglesiaEstado. Este ha sido un tema que ha recibido importante atención por su trascendencia en la vida española de la época. Lo que se conoce como la cuestión religiosa, se ha abordado desde la oposición a la Gloriosa, en la actitud de incomprensión hacia las reformas emprendidas (Serrano, 2006). Los aspectos abordados han sido, el matrimonio civil, las demostraciones de anticlercalismo o las asociaciones político-religiosas, han centrado algunos de los trabajos sobre estas relaciones. En general, el objetivo ha sido el análisis de las reacciones de la Iglesia y de sus representantes institucionales, entiéndase los obispos, ante la nueva legislación revolucionaria y las actitudes políticas que adoptó.34 Por último, la política colonial y la influencia de las agrupaciones hispano-cubanas, así como sus relaciones con la política de la metrópoli, hasta 1993 sólo contaba con dos artículos elaborados en el País Vasco ambos referidos a la actuación de las sección. Historia y Geografía, nº 19, pp. 237-256; Jeréz Colino, J. (2008) El Sexenio Democrático en Albacete: Juntas y procesos electorales (1868-1873) [Tesis Doctoral dirigida por Juan Sisinio Pérez Garzón], Universidad de Castilla La Mancha. 33 Diccionario biográfico de parlamentarios españoles: Cortes de Cádiz, 1810-1814 Madrid: Cortes Generales, 2010; Diccionario biográfico de parlamentarios españoles 1820-1854 (formato-DVD), 2013. 34 Vilar, J. (1973) El Obispado de Cartagena durante el Sexenio revolucionario, Murcia: Universidad. Puigbert Busquets, J. (1975) Actituds religioses davant la revolado de 1868 a Girona.- Barcelona, (trabajo publicado en el año 2000, bajo el título, El sexenni democràtic a Girona: actituds religioses i moviment obrer (1868-1874), Universidad de Gerona; Anguera, P. (1986)”Anticlericalisme e irreligió a Reus (I)”Quaderns d'Historia Contemporánia, nº9, pp. 53-62; Ruiz Sánchez, J. (1989) “Las asociaciones político-religiosas sevillanas durante el Sexenio Revolucionario, Archivo Hispalense, 220 pp. 21-32; Sesemerp Cutanda, E. (1988) “La Asociación Católica de Bilbao (1870-1871): Religión, Revolución y Carlismo”, Emaroa nº 5.- pp. 193-239.; Rodríguez de Coro, F. (1976) El Obispado de Vitoria durante el sexenio revolucionario. Vitoria: Caja de Ahorros Municipal de Vitoria ( C.A.M.V).; del mismo autor (1978) País Vasco, Iglesia y Revolución LiberalVitoria: C.A.M.V.; Mira Abad, A. (2002) Secularización y mentalidades en el Sexenio Democrático en Alicante (1868-1875), [Tesis doctoral dirigida por Emilio La Parra] Universidad de Alicante; Orozco Guerrero, A. (2013) Cádiz durante el Sexenio Democrático. El conflicto Iglesia secularización. [Tesis Doctoral dirigida por Feliciano Montero García], Universidad de Educación a Distancia. El Sexenio Democrático en Las Palmas (1868-1874): continuidad y cambio de las estructuras de poder político 19 diputaciones, bien en el proceso de represión del nacionalismo cubano o en su relación con la élite político-económica de la isla.35 Pero esta carencia pronto quedaría resuelta con el trabajo de José Antonio Piqueras Arenas en su amplio trabajo donde aborda la problemática colonial.36 En el año 2001, la Asociación de Historia Contemporánea, dedica su revista, Ayer, al Sexenio Democrático.37 En este número, Rafael Serrano García dedicaba un profuso artículo a la actualidad historiográfica, introduciendo aspectos sobre los enfoques metodológicos y proponiendo líneas de investigación.38 Uno de los aspectos que abordaba, hacía referencia a la escasa renovación que se había producido en las líneas de investigación que se habían impuesto desde la década de 1980 y que al mismo tiempo, seguían las iniciadas desde la celebración de los centenarios en 1968 y 1973. Los estudios, entonces, de forma mayoritaria se inclinaban hacia el análisis comparativo con objeto de “contrastar en el plano local las visiones generales formuladas en años anteriores” sin introducir revisiones en los problemas a estudiar o en la metodología seguida.39 Pese a lo anteriormente indicado, Serrano agregaba que la tendencia en el momento de publicar el artículo, volvía a estar centrada en las visiones generalistas sobre el Sexenio, desde el prisma de la política. Sin embargo no aclaraba, aunque aportaba las reseñas bibliográficas, la introducción de algunos parámetros novedosos, como que algunos de estos estudios que abarcaban todo el periodo, partían de una figura 35 Agirreazkuenaga Zigorraga, J. (1989) “Los vascos y la insurrección de Cuba en 1868”, Historia Contemporánea, nº2 pp. 139-164. 36 Piqueras Arenas, J. (1992) La revolución democrática (1868-1874). Cuestión social, colonialismo y grupos de presión, Madrid: Ministerio de Trabajo y Seguridad Social 37 Ayer, nº44 (2001), Madrid: Asociación de Historia Contemporánea y Marcial Pons. 38 Serrano García, R. (2001) “La historiografía en torno al Sexenio (1868-1874: entre el fulgor del centenario y el despliegue sobre lo local”, Ayer. Revista de Historia Contemporánea, nº 44, Madrid: Asociación de Historia Contemporánea-Marcial Pons, pp.11-32. 39 Indica los trabajos de Piqueras Arenas, J. (1992) op. cit. y Fuente Monge, G. de la (1993) Revolución liberal y élites revolucionarias en España (1868-1869), 2 tomos, Madrid: Universidad Complutense, como excepciones, al introducir visiones diferentes al partir del análisis de instrumentos de acción colectiva como fueron las juntas. El Sexenio Democrático en Las Palmas (1868-1874): continuidad y cambio de las estructuras de poder político 20 destacada de la vida pública española que actuaba como eje sobre el que desarrollaba el análisis del contexto, superando los que pudiera parecer una mera biografía.40 Sobre el recorrido que realiza de los estudios referentes a las distintas fases del Sexenio. Confirma que la tendencia a profundizar sobre el momento de cambio, ha continuado y que la fase que cuenta con mayor número de estudios ha sido la que va desde el pronunciamiento gaditano en septiembre de 1868 hasta la elección de Amadeo de Saboya como rey y la posterior muerte de Prim, su valedor.41 La fase de la Monarquía democrática aunque menos tratada que la anterior, está siendo objeto de nuevos estudios. Desde que Serrano publicara un balance historiográfico, se han realizado trabajos sobre este periodo, incluyendo monografías sobre los protagonistas de dicha etapa: Sagasta y Ruiz Zorrilla, entre otros, o sobre el partido que respaldaba esta monarquía (Vilches y otros).42 A pesar de ello se han tratado, aspectos como: abolición de las quintas, creación del matrimonio civil, abolición de la esclavitud. Faltaría profundizar en: la actividad de los grupos de presión cubanos, en relación con las reformas de Ultramar; los problemas de la hacienda; los procesos electorales y las prácticas caciquiles que llevaron a manipulaciones de 40 Milán García, J. (2001) Sagasta o el arte de hacer política, Madrid: Biblioteca Nueva; Vilches García, J. (2001) Emilio Castelar, la patria y la República, Madrid: Biblioteca Nueva; Ortúzar Castañer, T. (2000) El General Serrano, Duque de la Torre, el hombre y el político, Madrid: Ministerio de Defensa. 41 Señalamos en este punto una tesis que desde la disciplina jurídica a abordado la cuestión sobre la forma de gobierno durante el Sexenio: González Rodríguez Hortensia, (2003) La forma de gobierno durante el Sexenio Democrático, Universidad San Pablo-CEU [Tesis dirigida por el profesor del Departamento de Derecho Público, José Peña González. Se han cubierto temáticas tan variadas como: Pronunciamientos; Juntas; crecimiento del partido republicano federal; elecciones municipales y las elecciones constituyentes de enero de 1869; repercusión internacional de la Revolución; formación y medidas del Gobierno Provisional; represiones sobre los republicanos; elaboración de la Constitución de 1869 y sus discusiones en las Cortes; relaciones con la Iglesia; sobre los debates en torno a la forma de gobierno; búsqueda del rey y su repercusión negativa en la consolidación del régimen democrático; insurrecciones carlistas y republicanas; sobre la figura de Juan Prim como impulsor de la revolución; obra legislativa (política económica de Figuerola, Código Penal de 1870, legislación educativa o la ley municipal y provincial); los problemas en diputaciones y ayuntamientos por la inviable puesta en marcha de la reforma de Figuerola y la abolición de las quintas. 42 Vilches, J. (2001) op. cit.; Ollero Vallés, J. (2004) Práxedes Mateo-Sagasta y el Estado liberal burgués: progreso, política y negocios [Tesis doctoral dirigida por José Miguel Delgado Idarreta], Universidad de Zaragoza; Álvarez Balbuena, F. (2008) El General Prim y la Gloriosa Revolución de 1868 [Tesis doctoral dirigida por Ana Martínez Arancón], Universidad Nacional de Educación a Distancia; Bolaños Mejías, C. (1999) El reinado de Amadeo de Saboya y la monarquía constitucional, Universidad Nacional de Educación a Distancia y (2003) “La casa real de Amadeo I de Saboya: rasgos organizativos”, Corte y monarquía en España, pp.. 259-300; (2000) Sagasta y el liberalismo español, fundación BBVA. El Sexenio Democrático en Las Palmas (1868-1874): continuidad y cambio de las estructuras de poder político 27 jerarquizada y donde la acumulación de beneficios quedará en manos de la minoría privilegiada. A esta estructura productiva hay que añadir una serie de elementos que, en estos momentos, permitirán el crecimiento de la oligarquía y que se conformarán en las bases económicas sobre las que se articule la propia organización política. Estos elementos serán: los procesos de desamortización y desvinculación de la propiedad, las concesión de los puertos francos y el régimen de franquicias en 1852, así como la coyuntura económica favorable que se generó a en torno al cultivo y exportación de la cochinilla desde la década de los cuarenta. 4 Dentro del bloque de poder se producirá una jerarquización, en función del poder económico, establecido por la propiedad que se proyecta sobre la capacidad de influencia social y política. Atendiendo a este elemento diferenciador, en Gran Canaria, el mayor poder económico y social, se concentra en torno a unas pocas familias: Massieu y Falcón, Bravo y Joven, del Castillo Westerling y Manrique de Lara quienes, por un lado evitan 4 Para el desarrollo del nuevo modelo económico a partir de la implantación de los puertos francos: Bernal, A. y Macías, A. (2007) “Canarias, 1400-1936. El modelo de crecimiento en perspectiva histórica”, Economía e insularidad (siglos XIV-XX), La Laguna: Universidad de La Laguna o Macías, A. (2003) “Economía y política en el librecambio isleño”, Revisiones y provocaciones, Santa Cruz de Tenerife; Las Palmas de Gran Canaria: Ediciones Idea, pp.397-413. El tema dela los puertos francos y su implantación en Canarias en el siglo XIX, ha sido abordado de forma monográfica por: Bourgon, L. (1982) Los puertos francos y el régimen especial de Canarias, Madrid: Instituto de Estudios de Administración Local o en Luxán, S. (coord.) (2004) Los puertos francos de Canarias: ciento cincuenta años de historia. Seminario (XV Coloquio de Historia Canario-Americana, 2002), Las Palmas de Gran Canaria: Cabildo Insular de Gran Canaria. Sobre la cochinilla: Macías, A. (1990) “Canarias, 1830-1890: El papel de la grana en la economía isleña”, en Áreas Revista de Ciencias Sociales, nº12 pp.239-252; Hernández, J. (1977) “Historia social, económica, política de Canarias: La cochinilla en las Islas Canarias: Introducción, expansión-auge y decadencia”, Aguayro: boletín informativo de la Caja Insular de Ahorros de Gran Canaria, nº. 93 y nº 94 Las Palmas de Gran Canaria, pp. 31-36, y pp. 31-33 (respectivamente) o Suárez, M. y Sánchez, C. (2006) “Evolución de la producción y el comercio mundial de la grana cochinilla, siglos XVI-XIX”, Revista de Indias, vol.66, nº 237, pp. 473-490. Para un análisis sobre el proceso de desamortización y desvinculación, Ojeda, J. (1977) La desamortización en Canarias: 1836 y 1855, Madrid: confederación española de Cajas de Ahorro y Suárez Grimón, V. (1987) La propiedad pública, vinculada y eclesiástica en Gran Canaria, en la crisis del Antiguo Régimen. 2 vol., Las Palmas de Gran Canaria: Cabildo Insular de Gran Canaria. El Sexenio Democrático en Las Palmas (1868-1874): continuidad y cambio de las estructuras de poder político 28 la dispersión de las herencias gracias a prácticas endogámicas y, por otro, crean las bases de un complejo mapa de relaciones personales y políticas en las islas, a partir de sus intereses particulares (Pérez, 1989:44). Y es que en estos años centrales del siglo XIX, marcados por los cambios en los modelos políticos y económicos, y las incertidumbres que todo ello produce, existirá una necesidad de tejer vínculos y crear toda una red de relaciones sociales, como apoyo ante posibles dificultades, a la vez que permitiese ejercer influencia sobre las instituciones de poder.5 Acorde con la idea anterior, se comprueba como poco a poco se van mezclando con ellos, individuos que se han enriquecido gracias a las actividades comerciales y financieras, donde se incluyen ciudadanos británicos o franceses que quedarán también integrados en este grupo oligárquico, en ocasiones gracias a vinculaciones familiares.6 Este grupo de comerciantes extranjeros, favorecido por la concesión de las franquicias, estará al frente de establecimientos que gestionan las transacciones realizadas desde mediados del siglo, en este caso, en Las Palmas, con sus países de origen. Además, al estar conectados con los mercados extranjeros, así como con algunas casas peninsulares, irán adquiriendo relevancia, puesto que disponen de importantes medios de financiación y crédito en las islas, llegando a ocupar cargos en la administración local.7 5 Para los aspectos relacionados con la importancia de establecimiento de vínculos a través de creación de una red de relaciones sociales, dentro del marco del liberalismo decimonónico, puede consultarse el trabajo de Juan Pro, (1995) “Las élites de la España liberal: clases y redes en la definición del espacio social (1808-1931)”, Historia Social, nº. 21, Fundación Instituto de Historia Social, pp. 47-69. 6 Swanston, Wood, Trillas, Samper, Miller, Cumella, Ripoche, Yeoward, Gourié o Escofert, son apellidos pertenecientes a este grupo de individuos. Entre ello, algunos, realizarán inversiones en el sector inmobiliario, aunque esta ocupa un lugar secundario respecto a otras inversiones (Nuez y Carnero, 2002:436). 7 Sobre la actividad empresarial y financiera de los británicos en Canarias, así como la importancia de la inversión canaria en el fomento de la economía del archipiélago, en particular en el sector de las exportaciones, puede consultarse: Carnero, F. (2007) Economía y Banca en Canarias. El sistema financiero en el primer capitalismo, c.1850-1936, Santa Cruz de Tenerife; Las Palmas de Gran Canaria: Ediciones Idea. Y Carnero, F. y Nuez, J. (2006)”Deshaciendo mitos: la inversión extranjera en canarias, c. 1850-1936”, Anales de Economía Aplicada 2006 (nº XX), Asociación Internacional de Hidrogeólogos, Madrid: Delta Publicaciones, pp. 2068-2092 (Formato CD-ROM). El Sexenio Democrático en Las Palmas (1868-1874): continuidad y cambio de las estructuras de poder político 29 A continuación, encontramos a un grupo que, aprovechando su posición profesional, ascienden gracias al patronazgo de los terratenientes locales o a las posibilidades que se le abren con las ventas de propiedades desamortizadas, tanto en zonas rurales como urbanas. Se conforma, de este modo, una familia de propietarios “de segundo orden”, que pasarán a formar parte de los cargos de la Administración pública, donde desempeñarán un destacado papel, especialmente a nivel municipal y quedarán integrados en el reducido grupo de la élite dirigente que con un cierto espíritu dinamizador realizarán inversiones de las que obtener beneficios particulares, al tiempo que persiguen el fomento de general. Los ejemplos más notables los tendremos en Antonio López Botas, alcalde de la ciudad de Las Palmas en varios momentos del reinado de Isabel II, y en el propio Fernando León y Castillo, que destacará en el ámbito nacional (Pérez, 1989:47). Como hemos indicado, la estructura productiva marcará la existencia de unas relaciones sociales, donde la mayoría de la población, con una baja cualificación y un elevado índice de analfabetismo, se mantendrá en una situación de dependencia socio-laboral, debido al carácter eminentemente inestable de relaciones de producción.8 De esta forma, este sector de la población se ve obligado a simultanear trabajos o a integrar al mayor número de miembros de la familia para obtener ingresos suficientes para la subsistencia común.9 Si bien la mayoría de la población trabaja en el sector agrícola, a partir de este periodo, y al socaire de la ampliación del grupo dominante, eminentemente urbano, aumenta el número de personas que trabajarán en este espacio (artesanos, marineros, pequeños 8 Los estudios demográficos de Francisco Martín Ruiz han puesto de relieve que los índices de alfabetización en Canarias, en el siglo XIX y primera mitad del XX, eran, salvo excepciones, los más bajos del occidente europeo. Así hacia 1860, de cada 10 personas sólo 1 sabía leer y escribir. El 82% de la población adulta era analfabeta, mientras que la media europea estaba en torno al 45-50%. (MartínRuíz, 1977: 219). 9 Un estudio que profundiza en la estructura demográfica de la ciudad de Las Palmas, y que aporta datos hasta la década de 1860, es el elaborado por Martín, J. et all. (1980) “La estructura demográfica de una ciudad preindustrial: Las Palmas en la primera mitad del siglo XIX”, III coloquio de Historia CanarioAmericana (1978), vol. 2, pp. 514-547. El Sexenio Democrático en Las Palmas (1868-1874): continuidad y cambio de las estructuras de poder político 30 comerciantes, servicio doméstico). 10 Esta nueva situación no significará un cambio en los comportamientos socio-políticos, entre otras cosas, porque continuará predominando una “mentalidad cercana a la servil” (Pérez, 1989:52) que retrasará la aparición de movimientos de concienciación social así como de la organización obrera, respecto a otras zonas del territorio español, tal como ha estudiado el profesor Oswaldo Brito.11 De este modo, este importante sector de población se mantendrá al margen de los centros e instituciones del poder, durante todo el siglo XIX, incluso durante el Sexenio cuando tendrá la posibilidad de participar en los procesos electorales gracias al sufragio universal y un reducido número de artesanos pase a integrar las filas republicanas. Lo que demuestra, según José Miguel Pérez, “la clara manipulación a la que se encuentran sometidos por los privilegiados tradicionales” (Pérez-García, 1989:52). A los elementos señalados hasta ahora, debemos sumar la existencia de una pugna que enfrenta a las oligarquías de las dos islas centrales, con intereses diferenciados (no de clase) y que a partir del periodo isabelino, se definirán por la petición desde Gran Canaria, de la división provincial. Este enfrentamiento, se convierte en una clave más para entender “el proceso de desarrollo moderno y determina, hasta nuestros días, 10 A mediados del siglo XIX el 70% de la población activa de Canarias trabajaba en el sector primario, fundamentalmente por la agricultura y seguido de la pesca. Y las dos terceras partes de este grupo de población, lo integraban jornaleros del campo, las excepciones estaban en algunas zonas urbanas como la ciudad de Las Palmas, en Gran Canaria, donde las actividades “marginales” (criados o pequeños comerciantes), hacían crecer al sector terciario. Mientras, el sector secundario, integrado por los artesanos, suponía tan solo el 10% de esta población, síntoma de un escaso proceso industrializador. (Martín-Ruíz, 1977: 220). 11 Brito, O. (1980) Historia del movimiento obrero canario, Madrid: Popular. También aborda el tema, aunque centrado en las isla de Gran Canaria, Andrés-Gallego, J. (1981) “Los Comienzos del Asociacionismo Obrero en Gran Canaria (1871-1890)”, Anuario de Estudios Atlánticos, nº. 27, pp. 261308; y desde una óptica más general sobre las nuevas relaciones de producción que se desarrollan a partir del siglo XIX, Galván, F. (1986) Burgueses y obreros en Canarias: (del S. XIX al XX), Santa Cruz de Tenerife: Universidad de La Laguna. El Sexenio Democrático en Las Palmas (1868-1874): continuidad y cambio de las estructuras de poder político 31 todos los encauzamientos políticos seguidos en el archipiélago” (Pérez-García, 1989:20).12 Como señala José Miguel Pérez: “se empieza a tener conciencia por parte de la burguesía grancanaria de que su desarrollo futuro depende, en buena medida, de presentar un frente unido capaz de evitar fisuras […] y mantener firme su oposición a una unidad provincial que iba en contra de sus propios intereses.” (Pérez-García, 1989:24). Estas ideas primarán a la hora de crear organizaciones políticas, como lo fue el Partido Canario, cuya fuerza hegemónica en Gran Canaria llegará hasta el Sexenio. Posteriormente, otras formaciones, de idearios diferenciados también integrarán esta petición, pero será a partir de la Restauración, cuando encontremos al mayor abanderado de la división, el Partido Liberal Canario y Fernando León y Castillo a la cabeza del mismo. Y es que durante la etapa isabelina, en el plano político, marcado por la organización del Estado Liberal aparecen en las islas las primeras formaciones políticas a modo de partidos, asociaciones o iniciativas, “que si bien guardan estrecha relación con lo acontecido en el conjunto del Estado, en el ámbito local responden a las necesidades que experimenta la burguesía” (Pérez-García, 1989:34). En este sentido, en el caso de Gran Canaria, la burguesía necesitará asociarse con aquellos sectores de la clase dominante con los que comparte un fin: acumular recursos y tener un alto grado de control sobre los mismos. Es este objetivo el que explica la unión dentro de una misma formación política de moderados y progresistas (El Partido Canario) que se mantendrá sin fricciones hasta 1857, con la vuelta de los moderados y unionistas al gobierno, cuando se evidenciarán las divisiones existentes entre las clientelas políticas y aparecen tensiones, relacionadas con la fragmentación que experimenta el sistema político a nivel estatal y con pugnas personales. 12 El conflicto centrado entre los grupos hegemónicos de Tenerife y Gran Canaria, ha sido abordado de forma monográfica por Marcos Guimerá Peraza en varias monografías de las que resaltamos (1976) El Pleito insular: (1808-1936), Santa Cruz de Tenerife: Confederación Española de Cajas de Ahorros y en la el trabajo de Millares, A. (2007) Santa Cruz dominadora: el centralismo interno y la provincia imposible en el XIX canario, Santa Cruz de Tenerife; Las Palmas de Gran Canaria: Ediciones Idea. El Sexenio Democrático en Las Palmas (1868-1874): continuidad y cambio de las estructuras de poder político 32 La llegada del Sexenio supondrá el relevo de algunos de los componentes del grupo que venía detentando el poder local, por otros, que también formaban parte de esta élite. Es decir, un sencillo relevo generacional, que deja a estos recién llegados la tarea de construir en Canarias el sistema que la Restauración implantó, pero apoyándose en los soportes políticos forjados en las décadas de la etapa isabelina (Pérez-García, 1989:27-28). 2.2. GESTACIÓN Y CARACTERIZACIÓN DEL PRONUNCIAMIENTO EN LA REGIÓN. La preparación del derrocamiento de Isabel II, tendrá unas características diferenciadas con respecto a conspiraciones anteriores. Si bien en principio los conspiradores piensan en utilizar la fórmula clásica del pronunciamiento militar acompañado de un apoyo civil limitado, el entramado de conspiración civil parece más amplio numéricamente, más extendido con respecto a los núcleos geográficos y más maduro y dilatado en el tiempo (Gutiérrez y Zurita, 1999:33-34).13 En este sentido, tenían un papel destacado las conexiones extranjeras y, en el interior del país, los clubes y sociedades que, a pesar de las limitaciones represivas, continuaron funcionando y dando cobijo legal a organizaciones y actividades de otra índole, más restringidas y clandestinas. 2.2.1. Nueva savia política: el relevo generacional. Desde Madrid a las islas. A lo largo de la década de los sesenta, resalta el papel jugado por algunos liberales canarios, cercanos la mayoría de ellos al progresismo y algunos pocos al unionismo, como parte de las acciones contra la política de los gobiernos moderados de Narváez y González Bravo, fundamentalmente desde Madrid. Y es este uno de los elementos que consideramos clave para entender la proyección posterior de algunos de los políticos 13 Gutiérrez y Zurita indican que están documentados los trabajos de conspiración en ciudades como Alicante, Granada, Málaga, Jerez de la Frontera o Cádiz, ciudades que se sumaron al levantamiento antes de Alcolea, entre los días 18 y 21 de septiembre, lo que muestra su complicidad en la conjura (Gutiérrez y Zurita, 1999:31-54). El Sexenio Democrático en Las Palmas (1868-1874): continuidad y cambio de las estructuras de poder político 33 canarios más representativos del panorama político nacional, así como de otros que, a pesar de jugar un papel importante en esos años, han quedado relegados a un segundo plano, a la sombra de figuras tan significadas como Fernando León y Castillo. Los canarios residentes en Madrid tendrán contacto directo con los sectores liberales más activos, bien desde las aulas de la Universidad Central donde se encuentran, si no todos, la gran mayoría de ellos, o desde los diferentes clubs, ateneos o tertulias “del Madrid librecambista en lo económico, demócrata en lo político y reformista en lo social, como fueron las del Ateneo Científico y Cultural” (Morales, 1998:47), donde comparten debates de alto contenido intelectual y político, con hombres tan reconocidos como Moret o Ríos Rosas e incluso desde las redacciones de algunos periódicos en los que comienzan a colaborar.14 En definitiva, esta actividad, les permitirá acercarse a las ideas más afines al progresismo, así como conocer y entablar relaciones muy cercanas con personajes que jugarán un importante papel en la vida política del país y que darán sus frutos a partir del derrocamiento de Isabel II. Algunos de los canarios más significativos que se encuentran en Madrid, en la década de los sesenta y que tendrán una notable participación en la vida política o cultural del momento serán, entre otros: Luis Francisco Benítez de Lugo (VIII marqués de La Florida), diputado en las Cortes de la I República que se distinguiría por “su ardiente liberalismo [y] por su espíritu reformista” (Villalba, 1883:110), entonces un activo estudiante de derecho en la Universidad Central;15 Francisco de Paula Monteverde y León-Huerta, militar y progresista muy cercano a Prim, con quien participó en las 14 Sobre este periodo y la actividad realizada por algunos canarios en Madrid, puede consultarse: León, F. (2006) Mis tiempos, Las Palmas de Gran Canaria: Cabildo Insular de Gran Canaria; Guimerá, M. (1982) El radical marqués de la Florida, Santa Cruz de Tenerife: Aula de cultura de Tenerife, Instituto de Estudios Canarios y Pérez, J. (1973) “Canarias en Galdós”, Anuario de Estudios Atlánticos nº19, pp.42151. 15 La figura de Luis Francisco Benítez de Lugo y su actividad durante la década de los sesenta en Madrid, ha sido tratada por, Villalba, M. (1883) “Don Luis F. Benítez de Lugo”, La Ilustración de Canarias, 31 de enero, nº 14, Santa Cruz de Tenerife, pp.109-111 [Hemeroteca del Museo Canario, en adelante, HMC]; Guimerá, M. (1982) op. cit.; Pérez, J. (1935) “Los canarios y <<la Noche de San Daniel>>” El Museo Canario, nº7, pp.6-23.; Ruiz, R. (1901) “Canarios Notables. El Marqués de la Florida” El Museo Canario, nº 108, pp.31-33 y Ruiz, R. (1907) “Datos biográficos de El Marqués de la Florida” en, Benítez de Lugo, L., Estela de un muerto, por el Marqués de la Florida, Col. Biblioteca Canaria nº6, Madrid, pp. 7-15. El Sexenio Democrático en Las Palmas (1868-1874): continuidad y cambio de las estructuras de poder político 34 expediciones militares de África y México entre 1859 y 1862, así como el destierro tras el fracaso del alzamiento de enero de 1866 en Villlarejo de Salvanés (Monte, 1869:3233); Fernando León y Castillo, el futuro ministro y embajador en Francia durante la Restauración, quien compartía entonces con el marqués de La Florida estudios en las disciplinas jurídicas al igual Benito Pérez Galdós,16 aunque éste abandonaría y se dedicaría de lleno a la actividad periodística y al mundo de las letras; el poeta tinerfeño José Plácido Sansón, miembro del Comité Progresista de Madrid;17 Valeriano Fernández Ferraz,18 reconocido krausista, discípulo de Sanz del Río, obtuvo entre otras, la plaza de catedrático de latín, griego y árabe en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Central en 1866; Benigno Carballo Wangüemert,19catedrático de Economía política de la Escuela de Comercio y presidente de la Sociedad Libre de Economía Política de Madrid en 1860, o Juan Moreno Benítez de Lugo, uno de los progresistas civiles más activos de esa década y aunque madrileño de nacimiento es descendiente directo de canarios, y mantiene el contacto con los familiares, tanto los residentes en el Archipiélago, como los que llegan a Madrid, como es el caso de Luis Francisco Benítez de Lugo (VIII marqués de La Florida). Es bastante conocida la actividad “tertuliana” del grupo de canarios en la capital del reino, gracias a los escritos y caricaturas de Benito Pérez Galdós quien la describe como una de las tertulias más amenas de Madrid “en aquella parte interior del [Café] Universal [...], departamento en que se reunían los canarios, […], compuesta de 16 Para la relación existente entre estos tres personajes en Madrid, puede consultarse los trabajos de Pérez Vidal, J. (1957) “Madrileñización de Galdós. Ensayo a manera de prólogo”, Pérez, B. Madrid, Madrid: Afrodisio Aguado S.A.- Editores Libreros, pp. 9-51 y (1971) “Ante el 128 aniversario del nacimiento del gran escritor canario. Fiadores de Galdós: El Marqués de La Florida”, La Provincia, 9 de mayo, p.6. 17 Aparece entre los firmantes de dos escritos que desde Madrid van dirigidos a Prim en Bruselas, uno del 26 y otro del 30 de septiembre de 1867, en los cuales se muestra el apoyo a los progresistas desterrados. En, Álvarez, V. y Llopis, R. (1929) Cartas de conspiradores. La Revolución de septiembre. De la emigración al poder, Madrid, Barcelona: Espasa-Calpe, S.A., pp.438-439. 18 Una reproducción de los nombramientos y plazas obtenidas por Fernández Ferraz este periodo, puede encontrarse en Pérez García, J. (1935) op. cit. 19 Para profundizar sobre la figura de Benigno Carballo Wangüemert, puede consultarse Pérez, J. (1979) “Benigno Carballo Wangüemert. Economista y educador (1826-1864)”, Anuario de Estudios Atlánticos, nº25, Las Palmas: Cabildo Insular de Gran Canaria, pp. 15-80. El Sexenio Democrático en Las Palmas (1868-1874): continuidad y cambio de las estructuras de poder político 35 estudiantes de Derecho, de Medicina y de Caminos, y reforzada por personas mayores curtidas de marrullería y experiencia” (Pérez-Galdós, 2004:112). Y es que las tertulias en los cafés madrileños se habían generalizado desde finales de los 50, con la llegada de los gobiernos de la Unión liberal y serían lugares de fructíferos debates ideológicos hasta 1865, pero sobre todo 1866, con el endurecimiento de la política coercitiva de los gobiernos moderados de Narváez. Hasta entonces, A los nuevos cafés se acudía tranquilamente sin que nadie temiese ser tomado por revolucionario. […] La mayor holgura económica y la menor tensión política que caracterizan el tercio central del siglo favorecen, por otra parte, estos y otros muchos cambios en las costumbres. La política sigue constituyendo, sin embargo, el tema favorito de las tertulias. […] Y los rumores de revueltas y agitaciones políticas llegan a ser tan frecuentes y a hacerse tan familiares que apenas logran intranquilizar normalmente a nadie (Pérez-Vidal, 1973:50). De hecho, la tertulia de los canarios en el Café Universal, tenía como único aglutinante la comunidad de origen de sus componentes, pues de resto era muy heterogénea, tanto por las distintas profesiones de sus participantes como por las diferencias ideológicas de los mismos, de ahí los amplios debates que tan bien reflejara Benito Pérez Galdós a través de los dibujos realizados in situ y entablados entre los unionistas, Fernando León y Castillo y Benigno Carballo Wangüemert, con Luis Francisco Benítez de Lugo (marqués de la Florida), Valeriano Fernández Ferraz, José Plácido Sansón y otros progresistas (Pérez-Vidal, 1973:51-52). Entre algunos de los componentes de este grupo surge la idea de crear una publicación que desde Madrid, al mismo tiempo que ofrecería a los estudiantes canarios la oportunidad de iniciarse en el periodismo, tendría como objetivo principal el tratar de mejorar el conocimiento que de las islas se tenía en la Península, sobre sus manifestaciones literarias así como su realidad histórica y material. Por tanto, la idea también era la de proponer y defender reformas y mejoras materiales a nivel agrícola, industrial o comercial. El Sexenio Democrático en Las Palmas (1868-1874): continuidad y cambio de las estructuras de poder político 36 De esta forma se inicia la publicación de la revista Las Canarias20 que estará dirigida por Benigno Carballo Wangüemert y donde ocuparán cargo de redactor, por un lado Fernando de León y Castillo y por otro, Luis Francisco Benítez de Lugo. León y Castillo y Benítez de Lugo eran originarios de Gran Canaria y Tenerife, respectivamente, islas con disputas hegemónicas desde hacía décadas, mientras que el director, era de la de La Palma, isla que generalmente se había mantenido neutral en los pleitos y rivalidades regionales entre las oligarquías de las otras dos islas. Por tanto, “La distribución de cargos parecía, pues, políticamente acertada” (Pérez-Vidal, 1979:56). Pero las desavenencias que existían en el ámbito político nacional y provincial entre unionistas y progresistas, incrementadas a lo largo de 1863 tras la caída del gobierno de O'Donnell y la posición de retraimiento de progresistas y demócratas, pusieron a Las Canarias, y más concretamente a su director, en el punto de mira del conflicto entre la comunidad canaria, motivado por las apetencias políticas de Carballo Wangüemert, para ser elegido diputado a Cortes por el distrito de La Palma. Las consecuencias de esta disputa, sostenida por intereses puramente políticos, fueron en primer lugar, la separación voluntaria de Luis Francisco Benítez de Lugo de la redacción de la revista, apoyada por un amplio grupo de progresistas canarios residentes en Madrid y aplaudida por los progresistas y demócratas de Tenerife y La Palma, y en segundo lugar, una amplia y agresiva campaña en la prensa progresista de Canarias contra el director de la revista, “que en pocos casos habrá sido igualada en crudeza, amplitud y duración, en toda la historia de la prensa canaria” (Pérez-Vidal, 1979:59) y que se convirtió en una auténtica persecución que terminó con el cese de la publicación en noviembre de 1863.21 De esta forma, los intereses locales trascendían 20 Las Canarias: órgano hispano-canario se publicó en Madrid entre el 4 de abril y el 4 de noviembre de 1863, con una periodicidad quincenal. 21 Tras el cese de la publicación León y Castillo pasa a formar parte de la redacción del periódico político madrileño, El Eco del País, dirigido por Eduardo Gasset y Artime y desde 1865, de La Razón Española. Carballo Wangüemert pasará a dirigir la revista Gaceta Economista, también publicada en Madrid. El periódico El Omnibus del 25 de noviembre de 1863, p.3 [HMC], se hacía eco de la desaparición de Las Canarias. Un amplio desarrollo de los avatares sufridos por esta publicación lo encontramos en Pérez, J. (1979) op. cit. El Sexenio Democrático en Las Palmas (1868-1874): continuidad y cambio de las estructuras de poder político 43 creó con sus actividades y sus esfuerzos uno de los períodos más fecundos, y al mismo tiempo más brillantes, de la vida española [La Restauración]” (León y Castillo, 2006:97). Fuera del entorno madrileño, se desarrollan, a lo largo de la geografía urbana española una red de sociedades, que a semejanza del Ateneo o del Casino, aglutinarán a lo largo de un siglo lo más granado de la élite política y cultural de sus respectivos ámbitos (Villacorta, 2003:415-416) Francisco Villacorta (2003), afirma que muchos de estos centros culturales conforme a las especificidades del ámbito local, terminarían por convertirse en una posición activa en torno a la cultura local en incluso, a la larga, se implicarían en el debate regionalista o nacionalista. En este sentido algunas apreciaciones realizadas por Francisca Soria, para el caso del Ateneo de Zaragoza, resultan pertinentes, Las instituciones culturales locales del siglo XIX eran el centro de la vida ciudadana: información, lectura, cultura política, celebraciones culturales y lúdicas, exposiciones, representaciones teatrales, conciertos. En el centralista Estado del siglo, estas asociaciones culturales permitían además afirmar la personalidad regional y las señas de identidad cultural diferenciadas, por lo que el debate nacionalista-regionalista se hizo presente en buena parte de ellas. 32 Y es que si bien hasta la Ley de asociaciones de 1887, la discusión política estaba expresamente prohibida en los estatutos de estas entidades, sin embargo, como se hará evidente que, “tanto antes como después de dicha ley, la política pasaba necesariamente por sus salas, a veces mezclada con los intereses económicos” (Villena y López, 2003:458).33 32 Francisca Soria Andreu (1993) El Ateneo de Zaragoza (1864-1908), Zaragoza, Institución Fernando el Católico, citada en (Villacorta, 2003:435). 33 Villena, R. y López, A., señalan que “lo habitual en las pequeñas localidades hasta bien avanzado el siglo XIX era que un mismo casino contara con socios de diferentes filiaciones políticas, […]. [De este modo], la libertad de asociación permitió el refuerzo de la vertiente política entre los casinos y afloraron los que añadieron su ideología a su denominación. El Sexenio Democrático en Las Palmas (1868-1874): continuidad y cambio de las estructuras de poder político 44 En efecto, para el caso canario, podemos confirmar que este tipo de instituciones se convirtieron, en ejes de la opinión de la élite local, que tendría su reflejo en la prensa local. Pero en el archipiélago canario, el debate tendrá una dimensión política particular: unidad o división provincial que se hará evidente en los primeros decenios del siglo XX.34 2.2.1.2. El debate liberal desde las asociaciones canarias. En Canarias, como reflejo de la conciencia que se desarrollará entre las élites locales, sobre las mejores líneas de actuación a seguir, se crearán sociedades de recreo, bajo las denominaciones al uso, Liceo, Casino, Gabinete, Ateneo, Círculo, etc. A través de ellas, y bajo los objetivos de procurar el recreo y fomentar la cultura, realizarán actividades y se debatirán proyectos tendentes a la mejora del interés público y social de la localidad al tiempo que el de los propios miembros de la asociación.35 De las asociaciones que se forman en Canarias durante la etapa isabelina destaca de forma clara el Gabinete Literario de Las Palmas de Gran Canaria, que reunirá las características de Casino y Ateneo cultural en una misma institución.36 Esta sociedad tendrá desde su creación y hasta el primer tercio del siglo XX, un peso a nivel social y político muy notorio, por su abierta implicación en el desarrollo cultural y material de la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria, que quedaba enmarcada dentro Se trataba, sin duda, de un síntoma de diversidad partidista y de la extensión, lenta pero progresiva, de la socialización política, así como —según ha señalado Germán Rueda— a un mayor grado de complejidad social” (Villena y López, 2003:459-460). 34 Ejemplo será la subvención que realiza el Casino de Tenerife para el viaje de los comisionados que se envían desde la isla de Tenerife a Madrid, en busca de una solución de carácter unitario, ante la propuesta de división provincial que parte desde la isla de Gran Canaria, en 1911 (Weyler, 1964:47). 35 Para los aspectos relacionados con las diferencias terminológicas en el ámbito de las sociedades de recreo, así como un balance historiográfico sobre trabajos que han abordado esta temática, puede consultarse, Villena R. y López, A.(2003) “Espacio privado, dimensión pública: hacia una caracterización del casino en la España contemporánea”, Hispania, LXIII/2, nº. 214 Madrid: CSIC, pp. 443-466. 36 El Gabinete nace en 1844, bajo la denominación de Gabinete Literario de Fomento y Recreo, después del Casino de Tenerife, que se había instituido en 1840 bajo la denominación de Gabinete Literario y de Recreo. El resto de asociaciones que se formarán en esta época en las islas y que son conocidas por el nombre genérico de Casinos o Liceos, incluirán en su denominación, el calificativo de “Sociedad de Recreo e instrucción” o “…de Recreo y Fomento”, mostrando claramente su doble vertiente. El Sexenio Democrático en Las Palmas (1868-1874): continuidad y cambio de las estructuras de poder político 45 de una estrategia política que tenía como objetivo, convertir la ciudad en capital de una nueva provincia.37 El impulso que supuso la creación del Gabinete para la reactivación de los intereses de la élite grancanaria, quedan muy bien expresados en las palabras de Néstor Álamo: […] Nuestro Ayuntamiento, por lógica, se veía mediatizado en cuanto significara defensa auténtica del país y teniendo en cuenta esto, así como el apagado discurrir de la Real Sociedad Económica, siempre venerable, la nueva Sociedad salvaría inhibiciones, marcaría líneas políticas y rutas nuevas convirtiéndose en la bandera que todo buen canario tendría que defender, respetar y seguir.38 En este sentido, el Gabinete se convirtió en el patrocinador de la mayor parte de las iniciativas emprendidas por la élite local de la época: planes de actuación urbana, exposiciones, creación de un teatro, fundación de un colegio, proyectos para sociedades de seguros, obras de beneficencia, creación de una Caja de Ahorros y Monte de Piedad, etc., constituyéndose, a vez, fue un centro, informal, de reunión política donde se tomarían decisiones que luego eran trasladadas a las instituciones públicas para su aprobación (Pérez-García, 1989:25-26). Y es que si bien en los reglamentos de este tipo de sociedades no aparecía como objetivo el constituirse en centro de debate político,39 no obstante sirvieron como 37 Para conocer el proceso de transformación urbanístico que experimenta la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria a partir de la formación del Gabinete hasta finales de los años sesenta, puede consultarse la tesis doctoral de Encarna Galván González (2012) El Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria durante el reinado de Isabel II (1843-1868). Una visión de la ciudad desde la perspectiva municipal. Las Palmas de Gran Canaria: Universidad de Las Palmas de Gran Canaria; Fernando Martín Galán (1984) La formación de Las Palmas, ciudad y puerto: cinco siglos de evolución, Las Palmas de Gran Canaria: Junta del Puerto de la Luz y Las Palmas y Alfredo Herrera Piqué (1978) La ciudad de las Palmas: noticia histórica de su urbanización, Las Palmas de Gran Canaria: Ayuntamiento. 38 Álamo, N. (1957) “El Gabinete Literario: crónica de un siglo (1844-1944)”, Diario de Las Palmas, 6 de abril, p.5 [HMC]. 39 Valeriano Weyler, a la hora de abordar la historia del Casino de Santa Cruz de Tenerife, utiliza este argumento para justifica de los silencios en la documentación de esta institución sobre la presencia de los generales deportados en 1868 en la isla: “una buena parte del éxito del Casino se ha debido siempre a permanecer ajeno y sordo a cualquier clase de intrigas, solamente atento al cumplimiento de su genuina misión social. Por eso no debe extrañarnos que para el Casino pasase prácticamente inadvertida la presencia en Tenerife de los generales Don Francisco Serrano y Domínguez, Duque de la Torre, su sobrino Don José El Sexenio Democrático en Las Palmas (1868-1874): continuidad y cambio de las estructuras de poder político 46 puntos de encuentro donde la élite local se coordinará y organizará, bien por intereses de clase, bien por afinidades políticas (Galván, 2012), lo que conllevaba un evidente compromiso, que en ocasiones se manifestará en la defensa o crítica de determinadas situaciones políticas. Un ejemplo lo encontramos a partir de 1856, con la vuelta de los moderados al poder y el alejamiento de los progresistas de las instituciones de poder. Este cambio a nivel nacional tendrá su reflejo en Canarias y más concretamente en la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria, donde el ayuntamiento pasará a estar controlado por el Partido Canario, con una clara mayoría moderada, al igual que la directiva del Gabinete Literario. De esta forma, los progresistas, al sentirse expulsados, no sólo de las instituciones de la administración pública, sino también de los espacios de relación social, organizarán su propia sociedad de recreo: La Unión, que, como Encarna Galván indica: “lejos del fin que teóricamente animaba el nacimiento de las sociedades de recreo en aquella época era una sociedad con un fuerte componente político […]” (Galván, 2012:92).40 Esta era la situación hasta 1863 en que coincidiendo con la reunificación de las facciones progresistas a nivel estatal, los progresistas canarios se organizarán internamente y pasarán a tener un mayor peso en las instituciones públicas, con representación en el ayuntamiento y en las Juntas directivas de las sociedades de recreo que antes les daban la espalda. El mejor ejemplo lo tenemos en el Gabinete Literario, donde la directiva elegida para el año 1864 tendrá color netamente progresista.41 López Domínguez y Don Francisco Serrano Bedoya, que cumplían destierro por razones políticas.” (Weyler, 1964:38). 40 La Unión se organiza en 1859, momento en que el sector más cercano al unionismo, dentro del Partido Canario, asume la dirección del Gabinete y la alcaldía de la ciudad. 41 Presidente: Antonio Matos Moreno; Vice-presidentes: Miguel Rosa y Fernando Cambreleng y Vázquez; Vocales: Juan de León y Castillo, presidente de la sección científica; Manuel González Castellano, de la sección de fomento; Prudencio Morales, de la sección artística; Juan de León y Joven de la sección de recreo; Hermenegildo Hurtado, Tesorero; Francisco J. de Aguilar, contador; Tomás de Lara y Francisco Navarro, secretarios. De todos modos conviene aclarar que los progresistas que forman El Sexenio Democrático en Las Palmas (1868-1874): continuidad y cambio de las estructuras de poder político 47 El Gabinete se constituirá, pues, en una de las vías de actuación y reafirmación del poder de un importante sector de la élite grancanaria, creando una red de influencias que traspasará los límites de la geografía insular, a través de la representación política en Madrid. Otras entidades de carácter asociativo y similares características a las anteriores se formarán en pequeñas poblaciones de las islas, promovidas por los grupos de notables de esas localidades rurales, donde las inquietudes culturales y de fomento de instrucción se entremezclarán con los intereses particulares de sus miembros, reproduciendo, por tanto, conflictos locales en detrimento de los objetivo con los que se promocionan y del propio desarrollo de la localidad. Este aspecto será comentado, para el caso de Gran Canaria, por la prensa del momento: Tanto en esta villa [Arucas], como en Guia, Galdar, Telde, y otros pueblos donde existen casinos, debiera darse mas vida a unos establecimientos que tanta utilidad pudieran producir, si en vez de consumir sus fuerzas en una indiferencia culpable ó en cosas perjudiciales ó agenas á su reglamento, convirtieran todos sus esfuerzos en proponer y llevar á efecto mejoras útiles al pueblo, tanto en el orden material, como en el campo mas vasto de los intereses morales. […] Para ello basta solo voluntad y unión; con estas dos poderosas palancas, nada hay imposible á un pueblo.42 De esta forma, los grupos de notables de las entidades de población “secundarias”, quedaban integrados en el tejido asociativo que fomentará las relaciones y vínculos con las élites de la de la capital Gran Canaria, conformándose, de este modo, en uno esta nueva Junta, no son los del sector denominado demócrata y que entre sus miembros hay individuos que llegaron tras una escisión en el Partido Canario, como Juan de León y Joven y Juan de León y Catillo. El País, 5 de enero de 1864 p.2 [HMC]. 42 El Ómnibus, 6 de marzo de 1861, p.1 [HMC]. El Sexenio Democrático en Las Palmas (1868-1874): continuidad y cambio de las estructuras de poder político 48 de los engranajes del sistema caciquil que durante años funcionó sin sobresaltos en las Canarias orientales. 43 Respecto a las actuaciones de estas asociaciones, consideramos de interés indicar, que más allá de la dimensión elitista de estas sociedades, existían dos ámbitos de actuación que revertían al exterior de las mismas y que tendrá su correspondiente contraprestación. El primero hace referencia al componente festivo que tienen estas sociedades, que lleva a estas asociaciones privadas a convertirse en muchas ocasiones en el elementos dinamizadores de la vida lúdica de local, y “que les llevaba incluso a hacerse cargo de la organización de las fiestas mayores del pueblo” lo que supone su reforzamiento como agente social” (Villena y López, 2003:456-457), cuestión que observamos perfectamente en el caso del Gabinete Literario, con los bailes de carnaval o la implicación en otras celebraciones de carácter local. El segundo aspecto está relacionado con las iniciativas de carácter social que promueven, de manera que cubren con la iniciativa privada, el vacío que dejaba el Estado, hasta bien entrado el siglo XX (Villena y López, 2003:462).44 Ejemplo de ello fue la creación, a instancia de los socios del Gabinete Literario, del primer centro de enseñanza secundaria de la isla en 1845, el Colegio de San Agustín y del Instituto Local de Segunda Enseñanza en 1868. Otro ejemplo fue la asignación de una cuota mensual a la Asociación Católica de beneficencia, a partir de 1873. 43 Hay constancia de sociedades que están en funcionamiento en Gran Canaria a comienzos de la década de 1860 en poblaciones como Arucas, Telde, Guía y Gáldar. Hasta ahora, sólo La obra de Monzón Suárez, S. (2002) El Casino de Gáldar (1847-1934), Gáldar: Cabildo Insular de Gran Canaria y el Excmo. Ayuntamiento de Gáldar, realiza un recorrido de carácter monográfico sobre la historia de una de estas sociedades de “segundo orden”. De las demás hay referencias indirectas en trabajos de historia local, como la de Pérez Hidalgo, H. (2012) Silencios rotos: el desflorillado de la historia aruquense, Arucas: Ayuntamiento de Arucas, para la Sociedad de Instrucción y Recreo (Casino) de Arucas y las noticias que aparecen en la prensa de la época. 44 Cada casino destinaba un porcentaje de su presupuesto a beneficencia. Un casino como el de Tenerife tenía así comprometidos una serie de donativos a distintas instituciones en el primer tercio del siglo XX, como el hospital de niños, la Cruz Roja, el asilo Victoria, etc., y colaboraba en momentos excepcionales como las catástrofes de La Gomera en 1911, así como en las llamadas «cocinas económicas» durante la I Guerra Mundial. Estas atenciones las hacía extensivas a su propio personal.” Guimerá, A. y Darias, A. (1992), El casino de Tenerife, (1840-1990), Santa Cruz de Tenerife: Casino de Tenerife, p.100 y ss., citado en (Villena y López, 2003: 462-463). El Sexenio Democrático en Las Palmas (1868-1874): continuidad y cambio de las estructuras de poder político 49 Consideran los autores, que estas actuaciones no respondieron a una actitud filantrópica absoluta y que existió cierto grado de hipocresía en algunas iniciativas, por cuanto no se sobrepasó el umbral de la mera «caridad» y tendió a durar poco, debido al coste económico que suponía (Villena y López.2003:463). Para el caso del Gabinete Literario de las Palmas de Gran Canaria, podríamos considerar que hasta cierto punto se corroboran las afirmaciones de Villena y López, puesto que es cierto que este tipo de actuaciones, van unidas a los nombres y apellidos de aquellos que las proponen y éstos, gracias a sus actuaciones, recibirán el respaldo necesario para conseguir reconocimiento social y promocionarse políticamente, como fue el caso de Antonio López Botas. Pero en el aspecto relacionado con la cuantía de la inversión económica, se plantean divergencias, pues muchas de las iniciativas se afrontaban con dinero particular, ante la carencia en Canarias, hasta comienzos del siglo XX, del respaldo de un sistema financiero y crediticio adecuado. Tal es así, que algunos de los proyectos sociales promocionados por el Gabinete, llevaron a la ruina a alguno de sus miembros y, en este punto, vuelve a servirnos de ejemplo Antonio López Botas. Lo que faltaría mencionar, en este punto donde se cuestiona el altruismo, es la relación de los socios que están al frente de las instituciones beneficiarias de las subvenciones, o que ocupan cargos en la administración pública, creando un círculo cuasi cerrado donde los que subvencionan y los que administran la subvención, como beneficiarios, formarán parte de la Sociedad. Un ejemplo lo tenemos en Diego Mesa de León y Joven, quien durante un tiempo ocuparía la presidencia del Gabinete, sería director del Hospital de San Martín y Centros de Beneficencia de la isla, así como Rector del Colegio de San Agustín, creado y subvencionado también por la misma Sociedad. Todo este intrincando mundo de relaciones que se establece dentro de las instituciones de recreo y sociabilidad así como entre los miembros de diferentes asociaciones, merece una profundización y sistematización, para el espacio de las El Sexenio Democrático en Las Palmas (1868-1874): continuidad y cambio de las estructuras de poder político 50 actual provincia de Las Palmas, pero que dejamos aquí planteado para futuros trabajos, puesto que no es el objeto del presente estudio. 2.2.2. La preparación del terreno político: Trabajos conspirativos y posicionamientos previos a la Gloriosa. Para entender los vínculos directos que se establecen entre el movimiento conspiratorio y el archipiélago canario, así como la cobertura ofrecida por los progresistas y unionistas canarios, especialmente a partir de los últimos proceso de deportación política de los gobiernos isabelinos, creemos necesario conocer: por una parte, el importante papel que juegan personajes muy cercanos a Prim y al grupo de los progresistas madrileños como Juan Moreno Benítez de Lugo o Francisco Monteverde y, por otra, referirnos a los trabajos que se venían realizando a un lado y otro de los Pirineos, hasta el momento de la deportación. Juan Moreno Benítez de Lugo Grimaldi fue un progresista afín a Prim y, tras su muerte, a Sagasta, con quienes mantendrá una estrecha relación de amistad. 45 Su relación con Canarias proviene de lazos familiares, ya que era hijo de Antonio Moreno Zaldarriaga, quien ocupó la plaza de comandante General de Canarias en 1840 y de Magdalena Benítez de Lugo y Grimaldi, perteneciente a una de las familias nobles más antiguas de la zona norte de Tenerife, donde mantendrá propiedades procedentes del mayorazgo de su madre que le permitirán influir en esa parte de la isla a pesar de vivir en Madrid.46 45 Referencias biográficas sobre Juan Moreno Benítez en: Barrios, Mª. (2006) Diccionario biográfico de diputados canarios, Madrid: Congreso de los Diputados, pp. 705-707 y 772-773 y Labajos, R. (1869) Los Diputados pintados por sus hechos: Colección de estudios biográficos sobre los elegidos por el sufragio universal en las Constituyentes de 1869. Recopilado por distinguidos literatos y seguido de un resumen histórico de las causas y efectos de la revolución española hasta el día en que las Cortes decidan la definitiva forma de Gobierno que ha de regir la Nación. Ilustrada con retratos en litografía, por Santiago Llanta, vol.2, Madrid: Roque Labajos y Compañía, Editores, pp. 165-169. 46 Propietariorentista de una finca en La Orotava de más de 37 hectáreas, dedicada en parte al cultivo de la cochinilla) que tiene arrendada a través de apoderado (Juan Salazar y Molina) para sus propiedades en las islas [Certificación del Juez de Primera Instancia de La Orotava (1877-03-23), Expediente personal. [Archivo del Senado, en adelante, AS]. El Sexenio Democrático en Las Palmas (1868-1874): continuidad y cambio de las estructuras de poder político 51 En relación con lo anteriormente indicado, y dado lo oportuno que resultaba su lugar de residencia (Madrid), será elegido diputado por el distrito de La Orotava, como candidato del partido progresista en 1850 y 1851, lo que supone su entrada en la vida política activa, retirándose luego por un breve lapso de tiempo durante el cual utilizó su influencia en los comicios electorales, como los de 1854 en que apoyó la candidatura progresista por La Orotava.47 Aunque en sus primeros momentos de actividad política se mantiene como un progresista independiente, fuera de los compromisos que suponían pertenecer a un partido, la vida política en Madrid, así como su apoyo a los progresistas en 1854,48 ejercieron de acicate para que se integrase en la Tertulia Progresista “condicion, según se cree, indispensable á los progresistas de la córte, lo cual parece imprime un nuevo carácter de partidario político, especie de prueba por la que no necesitan pasar los aguerridos progresistas de provincia para cumplir fielmente con las máximas que le dictan sus sentimientos liberales” (Labajos, 1869:167). Presentado en la Tertulia por el general Prim, pasará a formar parte de la activa militancia del progresismo madrileño interviniendo en acciones de protesta y revueltas de importancia como el levantamiento de julio de 1856 y mantendrá estrechas relaciones con los líderes del partido con quienes compartirá un puesto dentro del Comité Central del partido.49 http://www.senado.es/web/conocersenado/senadohistoria/senado18341923/senadores/fichasenador/ index.html?id1=1958 (consulta, 05/04/2015). 47 Sus trabajos estuvieron dirigidos a promover la candidatura de Feliciano Pérez Zamora, quien entonces integraba las filas progresistas, “aunque por poco tiempo” y se presentaba por primera vez a unas elecciones como diputado a Cortes y en las que saldría elegido (Guimerá, 1990:106). 48 Una de las referencias a su participación en este acontecimiento, así como en la revuelta de julio de 1856 la encontramos en “Del Pasado. Moreno Benítez”, Heraldo de Alcoy, 29 de agosto de 1910, p.2 [Biblioteca Valenciana Digital. Hemeroteca]. http://bv2.gva.es/en/catalogo_imagenes/grupo.cmd?path=1008884 49 Como miembro del Comité Central, se le pedirá y aceptará la representación del Comité Progresista de Las Palmas, en el órgano de representación central del partido, en 1865. En, Santana, J. (1975) “Actas del Partido Progresista de la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria (1808-1872)”, Anuario del Centro Regional de la UNED de Las Palmas, nº 1, p.130. El Sexenio Democrático en Las Palmas (1868-1874): continuidad y cambio de las estructuras de poder político 52 Desde su puesto en el Comité Central de Madrid, desarrollará los contactos y estrechará relaciones con los progresistas grancanarios, coincidiendo con el impulso que a nivel nacional se da a la organización para derribar a los gobiernos isabelinos y por ende, a la monarquía borbónica. Será entonces cuando los progresistas canarios y en particular, los grancanarios, pasen a jugar un papel singular en la trama conspiratoria, sobre todo a partir de junio de 1866 tras el exilio progresista y demócrata hacia Francia, Bélgica o Suiza. Por otro lado, el también progresista tinerfeño Francisco de Paula Monteverde y LeónHuerta50 se instala en Madrid en 1854, cuando contaba con 34 años, movido por sus ideas y vocación política. En Madrid entra en contacto con los miembros del partido progresista, entre ellos Prim, al cual quedará unido a través de una íntima relación de amistad y con quien compartiría expediciones militares en Marruecos y México ente 1859 y 1862, así como insurrecciones como fue el fallido levantamiento de Villarejo de Salvanés en enero de 1866 y la posterior huida y exilio del territorio español. Y a pesar de ser “condenado en rebeldía, por un consejo de guerra que se formó en España, á cadena perpetua. [...] en unión con el general Prim, y otros buenos liberales, ¡todo expatriados! hizo cuanto pudo por salvar la España del régimen opresor que la embargaba”. (Monte, 1869:32-33) Sobre los trabajos que se venían realizándose para la organización de la sublevación, cabe resaltar la red de comunicaciones creada para poner en contacto a los líderes emigrados con los que permanecieron en el país. A través de esta red, se establecería una vía de recaudación de los fondos necesarios para llevarla a cabo y es que, los problemas de financiación para afrontar la insurrección, serán una constante a lo largo de los años de emigración. 50 Reseñas biográficas podemos encontrar en: Barrios, Mª. (2006) op. cit., pp. 771-772 y Monte, A., (1869) “Monteverde y León” en, Alfaro, M. (dir.) Fisonomía de las Constituyentes, Madrid: Imprenta de Santos Larxé, vol.3, pp.23-34. El Sexenio Democrático en Las Palmas (1868-1874): continuidad y cambio de las estructuras de poder político 59 En Canarias, retomando el tema de la creación de opinión a través de la prensa, hemos de indicar que comienza la publicación de nuevos títulos afines a la coalición conspiratoria como El Progreso de Canarias, en Santa Cruz de Tenerife, bajo la dirección del progresista, marqués de La Florida o El Eco de Gran Canaria, en Las Palmas de Gran Canaria, a cargo del presidente de los progresistas grancanarios, Eufemiano Jurado Domínguez. Ambos actuarán como órganos de prensa de sus respectivas organizaciones políticas y se propondrán como objetivo principal, la preparación del camino al cambio político.65 Al mismo tiempo de ver la luz estos periódicos, salen a la calle otras cabeceras de tendencia moderada, como contrapeso crítico a las anteriores publicaciones liberales. Es el caso de El Imparcial, en Las Palmas, auspiciado por el líder moderado del hegemónico Partido Canario, Cristóbal del Castillo, y que parece publicarse sólo con la intención de atacar a los unionista, sector escindido del Partido Canario y formado por los familiares de Fernando León y Castillo, a raíz de su alianza con los liberales grancanarios.66 Los periódicos peninsulares con las noticias del artículo “La última palabra” llegarán a las islas, después del apresamiento de los generales unionistas y cuando éstos ya habían iniciado el viaje hacia ellas. Inmediatamente, la prensa liberal canaria, como El Progreso de Canarias, y El Eco de Gran Canaria, se adhirieron a las ideas contenidas en 65 El Progreso de Canarias, comenzará a publicarse el 2 de mayo de 1868 y El Eco de Gran Canaria, lo hará el día 6 de mayo de 1868. 66 El Imparcial saldrá a la calle el día 7 de mayo de 1868, indicando en la primera página de su primer número que es un periódico de intereses materiales, por lo tanto, no se define explícitamente como moderado, pero una carta privada dirigida por uno de los redactores de El Eco de Gran Canaria, Miguel de Rosa, a Fernando León y Castillo se aclara el objetivo de esta publicación: “[…] sabido es que solo por atacar á los leones ha venido á la palestra el Imparcial[…]” [Archivo Histórico Provincial de Las Palmas,( en adelante AHPLP), Fondo; Fernando León y Castillo, Legajo 10, Fol. 1026-1180; Además, El Eco de Gran Canaria le descubrirá públicamente como órgano del Partido Canario, en el editorial del 5 de agosto de 1868, p.1 [HMC]. El Sexenio Democrático en Las Palmas (1868-1874): continuidad y cambio de las estructuras de poder político 60 el artículo publicado por La Nueva Iberia, mostrando su respaldo “moral” a los acontecimientos que se avecinaban.67 Este posicionamiento lo justificaba Miguel Villalba Hervás, indicando que se debía a “nuestra especial situacion [geográfica]”, por lo que “solo nos es dado prestar nuestro apoyo moral á los acontecimientos de que es teatro la Península: pero ese apoyo, valga poco ó mucho, es nuestro deber no rehusarlo” (Villalba, 1870:19). Se olvidaba entonces, de las actuaciones de canarios en Madrid y de los progresistas canarios que ayudaron, desde el archipiélago, a financiar la conspiración.68 De hecho, El Imparcial ponía en duda que no se pudiera influir desde las islas, sobre todo, observando el panorama de agitación política que parecía vivirse en el archipiélago: “[…] si nada podemos influir en los sucesos de la madre patria ¿á qué agitar las islas con estériles contiendas”69 y, en breve, quedaría demostrado que desde las islas también se podía jugar un papel de primera línea en el cambio político. Lo cierto es que el espacio que se dedica al debate de este artículo no es amplio y quedará superado rápidamente por la noticia de la llegada de los generales desterrados. La falta de debate, se deberá a los silencios de la prensa de tendencia cercana al unionismo y será objeto de crítica por parte de El Progreso de Canarias. Ese silencio muy probablemente respondió a estrategias de posicionamientos políticos, tal como especulará el periódico y como podremos observar en el caso de Gran Canaria, donde el alcalde de la ciudad de Las Palmas, Antonio López Botas, tendrá una singular 67 Periódicos que reproducen el artículo y se adhieren al mismo: El Insular, 13 de julio de 1868, p.1 [HMC] o El Progreso de Canarias, 13 de julio de 1868, p.1 [HMC]. 68 José Miguel Pérez, en línea con la afirmación de Villalba Hervás, señala que la escasa incidencia de la participación canaria en acontecimientos nacionales, se debe a la posición geográfica del archipiélago respecto a la península, aunque añade que sí que la tiene en los preparativos de determinados golpes o pronunciamientos, como fue el de septiembre de 1868, debido a la presencia de jefes opositores “exiliados”, que durante su estancia culminan los preparativos de su alzamiento (Pérez-García, 1995:285-286). En el presente capítulo intentaremos demostrar como la participación canaria, desde el archipiélago y fuera de él, tuvo una importancia notable para el éxito del alzamiento en territorio peninsular. 69 El Imparcial 25 de junio de 1868, p.2 [HMC]. El Sexenio Democrático en Las Palmas (1868-1874): continuidad y cambio de las estructuras de poder político 61 actuación durante la estancia de los deportados hasta el mes de septiembre, tendente a conservar su influencia política en la localidad. Por nuestra parte, nos hemos adherido, sin reserva alguna mental, á lo manifestado por nuestros correligionarios. Pero hasta ahora (y hemos de decirlo sin ambages, pues creemos que la franqueza es un deber ineludible en estos momentos) ignoramos quiénes son nuestros naturales aliados en la provincia de Canarias. Ni en la prensa ni de ninguna otra manera se ha formulado manifestación alguna: solo han hablado, ciertamente de un modo muy explícito, los periódicos progresistas. ¿Es que no existe entre nosotros agrupación alguna perteneciente á la unión liberal? ¿Es que, en otro caso, esa agrupación piensa encerrarse, al menos por ahora, en un misterioso silencio?. [….] […] Ocultarse en el dia de la lucha y reaparecer en el del triunfo es cosa tan poco digna, que estamos muy lejos de sospecharla siquiera de ninguna agrupación política en este pais […].70 Donde sí se mantendrá una pugna dialéctica, a raíz del alineamiento y posicionamiento de los periódicos progresistas frente a los moderados, será entre El Eco de Gran Canaria y El Imparcial, que representaba y defendía los intereses del grupo político hegemónico en Gran Canaria, el Partido Canario. En este enfrentamiento, que tiene un carácter local, se cuestionan aspectos relacionados con el pasado político de ambas formaciones y sobre todo, la trayectoria algunos de sus miembros, que formaron parte del Partido Canario y que ahora se encuentran en la coalición enfrentada al gobierno moderado. En esta pugna, incluso participará, postulándose en favor de la publicación liberal, el periódico La Atlántida que, desde Madrid, comenzaron a editar los canarios residentes 70 El Progreso de Canarias, 20 de julio de 1868, p.1. El Sexenio Democrático en Las Palmas (1868-1874): continuidad y cambio de las estructuras de poder político 62 en la Villa, ese mismo año.71 En concreto, un artículo escrito por Fernando León y Castillo, titulado “Aclaraciones”, en respuesta a uno de El Imparcial, parece que tiene una repercusión mediática importante, en sentido positivo para el sector de los coligados grancanarios y negativo para los moderados del Partido Canario. Sobre el mismo escribirá Miguel de Rosa: “tu filípica que ha herido de muerte á los neos, no queda quien no la hay leído […] ya en sus semblantes se traducen los síntomas de una muerte cercana […]”.72 Y es así, que se observará como a partir de este artículo, los coaligados grancanarios se crecen y arrecian sus críticas hacia los moderados a través de sus órganos de prensa. Todo ello, coincidiendo con el fin de los preparativos para el alzamiento y lo incierto del futuro político del país, llevará a El Imparcial, a retirarse de la calle y a Cristóbal del Castillo, a entrar en posición de retraimiento político. El Imparcial, en su último número anunciaba la retirada de la vida pública del líder moderado y justificaba el fin de la publicación de la siguiente forma: […]; á nosotros nos basta la conciencia de haber cumplido con un deber de patriotismo defendiendo el partido canario atacado, insultado, escarnecido por los mismos que de él formaron parte en otro tiempo, y que hoy niegan y maldicen sus glorias y tradiciones, y tienen el atrevimiento de llamar aduladores á los que en él continúan afiliados y aconsejan que se pliegue su bandera para que no la manchen la pasión, la instransigencia y la mala fé de los partidos.73 Pero el contexto en el que se desarrollaba la labor de estas publicaciones, no era muy favorable, sobre todo para la prensa progresista y demócrata. Tal es así, que al igual que en la península, hubo periódicos en Canarias sometidos a una fuerte vigilancia, que suponía retirada 71 El primer número de La Atlántida saldrá a la calle el 20 de abril de 1868 y termina de publicarse el 15 de septiembre de ese mismo año, lo que muestra claramente su finalidad política y de fomento de opinión pública favorable al cambio. 72 AHPLP, Fondo; Fernando León y Castillo, Legajo 10, Fol. 1026-1180. 73 El Imparcial, 17 de septiembre de 1868, p.3 [HMC]. El Sexenio Democrático en Las Palmas (1868-1874): continuidad y cambio de las estructuras de poder político 63 de ejemplares de la calle y censura de artículos, e incluso fueron procesados por supuestos delitos de imprenta como El Eco del Comercio, El Guanche o El Progreso de Canarias (Villalba, 1870). Pese a lo anteriormente indicado, el estado en el que vivían las islas no parece tener parangón con el que se vivía en algunos puntos de la península, como Madrid, y del que estaban al corriente a través de sus corresponsales, como fue el caso de Eufemiano Jurado que durante una estancia de algunos meses en la capital de España, envió información lo más detallada que pudo sobre el estado por el que se estaba pasando y que la prensa progresista de Canarias reprodujo en sus páginas: […], la política ha parecido entregarse á un sueño, en vez de apacible, angustioso; pero, al fin sueño. […] Angustia, sí, verdadera angustia es lo que aparece donde quiera que se dirija la vista. Lo presente inquieta; lo porvenir infunde al mismo tiempo temor y asombro. […] La situación pude definirse con una sola palabra: ansiedad. […] De algún tiempo á esta parte abundan las hojas clandestinas: síntoma muy significativo. […] Si no temiese que el lápiz del fiscal se entretuviese en causar á la empresa de ese periódico perjuicios no despreciables, me extendería á otros pormenores sobre la misma materia, interesantes y que esplicarian sucesos que aparecen misteriosos, sin serlo.74 Esta era sólo una muestra del estado en que se encontraba el país bajo el gobierno de González Bravo, sobremanera, entre los meses de julio y agosto de 1868. 74 El Progreso de Canarias, 12 de agosto de 1868, p.1. El Sexenio Democrático en Las Palmas (1868-1874): continuidad y cambio de las estructuras de poder político 64 2.2.3. Exilio y deportación política durante el régimen isabelino: Canarias punto de referencia. Los años de 1854 a 1868, fueron la “edad de oro” de la deportación.75 Desde 1865 en adelante, un importante número de deportados del estamento militar, en sus diferentes rangos, así como civiles activos políticamente, llegan a las islas como consecuencia de la turbulenta situación que se vive en el país y de la agonía del régimen isabelino.76 Canarias, como territorio suficientemente alejado de la Península, será lugar de deportación política o formará parte de la ruta hacia el confinamiento en Fernando Poo.77 Si bien el archipiélago no fue siempre “sinónimo de cárcel para la inmensa mayoría de los disidentes españoles y el destierro a las islas puede considerarse en todas las épocas como un hecho claramente ocasional” (Márquez, 1998:107), sin embargo, será uno de los destinos preferentes del gobierno central para alojar a “Altos empleados a quienes ha querido alejar de su lado” (León, 1966:333), como es el caso de Lorenzo Miláns del Bosch, a quien se nombra en 1864 gobernador militar de Gran Canaria, pero 75 Entre los deportados que llegan a las islas antes de 1865, destacan: Martínez de la Concha, marqués del Duero, quien llega a Tenerife en 1854 y Enrique de Borbón, que residió en la misma isla desde noviembre de 1864 a enero de 1865 y fue tratado conforme a su rango, llegando a formar una pequeña corte en la casa donde se alojaba en Santa Cruz de Tenerife, siendo sufragados sus gastos por el ayuntamiento de la localidad (Cioranescu, 1978: III, 217). 76 Una interesante crítica sobre la práctica indiscriminada de la deportación, destierro y confinamiento por parte de los gobiernos isabelinos es la realizada por Victoriano Ameller y Viladomunt, coronel de infantería que estuvo confinado en Ibiza, señalando que “españoles que no han delinquido las sufren [penas] mayores por orden arbitraria de un gobernador, de un capitán general o de un ministro”, que las de condenados por un tribunal. Esta crítica está recogida en una exposición que Ameller dirige al Senado en julio de 1867 y reproducida en la obra de Alfaro, M., (1871-1872) op. cit., vol.2, pp. 229-234. 77 Sobre Canarias como lugar de paso en el tránsito de deportados hacia Fernando Poo, puede consultarse González, C. (1993) “Insurrectos cubanos deportados hacia Canarias y Fernando Poo (1869): un ejemplo de deportación política”, III Colóquio Internacional de História da Madeira, Funchal: Secretaria Regional do Turismo, Cultura e Emigraçao, pp. 703-719; Márquez, J. (1998) “Convictos cubanos deportados a Canarias y África durante la represión del independentismo, 1868-1900”, Boletín Millares Carlo, nº. 17, Las Palmas de Gran Canaria: Centro Asociado UNED, pp. 103-120 y Aranzadi, I. (2014) “Presencia de la sociedad abakuá en Fernando Poo a finales del siglo XIX. Deportados ñáñigos cubanos en la prensa española”, XX Coloquio de Historia Canario-Americana, Las Palmas: Cabildo Insular de Gran Canaria, pp. 1427-1437 (Edición digital). http://coloquioscanariasamerica.casadecolon.com/index.php/CHCA/article/view/9263 El Sexenio Democrático en Las Palmas (1868-1874): continuidad y cambio de las estructuras de poder político 65 como él mismo indicará, a modo de castigo: “Fui desterrado, so pretesto de gobernador militar, que era otra de las muchas triquiñuelas que armaban los Gobiernos pasados, cuando cediendo á influencias personales, no teniendo bastante razon para dar de golpe con la maza, daban indirectamente con el punzon.”78 El propio Ríos Rosas será uno de estos personajes trasladados forzosamente a Canarias por el gobierno de Narváez-González Bravo en enero de 1867, concretamente a Santa Cruz de Tenerife.79 Y también en 1866 había llegado desterrado el general Ramón Nouvilas Rafols, por su participación en el alzamiento de Villarejo de Salvanés80 y 148 artilleros de los sublevados en el mes de junio en el Cuartel de San Gil y que permanecerán en las islas hasta octubre de 1868,81 así como Antonio Caballero de Rodas vinculado estrechamente a O’Donnell y sometido a la política represiva de 78 Diario de Sesiones de las Cortes, legislatura 1869-1871, 24 de marzo de 1869, nº35 p. 694 (en adelante DSC.) Biblioteca del Congreso de los Diputados (en adelante, BCD); Miláns del Bosch llegó a Gran Canaria a finales de agosto de 1864, permaneciendo en la isla hasta diciembre de ese mismo año en que, tras varios intentos, se admitió su dimisión y se concedió el traslado en condición de “cuartel” al lugar que él eligiese. Le sustituirá Nicolás Boulanger, quien se mostrará colaborador con los progresistas palmenses. En, El País, 23 de agosto de 1864, p.2 y 18 de noviembre de 1864, p.2 [HMC]; El Eco del Comercio, 31 de agosto de 1864, p.2 [HMC]; El Fénix, 23 de diciembre de 1864, p.1 [HMC] y El Omnibus, 24 de diciembre de 1864, p.3 [HMC]. 79 La deportación estuvo motivada cuando, junto a Serrano, desde sus cargos como presidentes de las Cortes y el Senado, y otros 119 diputados, firman un documento como protesta por la tardanza en la apertura de las Cortes: La “Petición de los 121”. Mientras Serrano es enviado a Alicante, Ríos Rosas vendrá deportado a Canarias junto a los diputados Cristóbal Martín de Herrera (a La Laguna) y Mauricio López Roberts (a La Orotava), recogido en, El País, 22 de enero de 1867, p.1 [HMC].Dos días antes había llegado a Santa Cruz, el también diputado y militar José López Domínguez como deportado, previa estancia en Melilla. En, El Mensajero de Canarias, 22 de febrero de 1867, p.2 [HMC] y Caro Candela, D. (dir.) (2010) Diccionario biográfico de parlamentarios de Andalucía, 1810-1869, vol.2, Sevilla: Fundación Pública andaluza Centro de Estudios Andaluces, Consejería de Presidencia, Junta de Andalucía, p.139. 80 Nouvilas llega en el mes de agosto a Canarias desde anteriores emplazamientos de destierro, en una operación de alejamiento, ante la posibilidad de nuevos alzamientos, tras los sucesos del cuartel de San Gil en Madrid. Posiblemente por la naturaleza de su destierro, sea por lo que Nouvilas permanecerá retenido en las islas largo tiempo (dos años), pues no será hasta septiembre de 1868, cuando junto a Serrano y los otros generales, regrese a la península. Referencias sobre su llegada a Canarias y estancia en las islas tenemos en El Insular, 30 de junio de 1866, p.1 [HMC]; El Mensajero de Canarias, 7 de agosto de 1866, p.4 [HMC]; La Libertad, 3 de diciembre de 1868, p.3 [HMC] y, tras su muerte, La Unión, 1 de junio de 1880, p. 2 [HDBN]. http://hemerotecadigital.bne.es/issue.vm?id=0003906286&page=2 y Diari catalá 8 junio 1880, pp.3-4 [Arxiu de Revistes Catalanes Antigues (ARCA)]. http://mdc2.cbuc.cat/cdm/compoundobject/collection/diaricat/id/747/rec/5 81 Estos artilleros serán reembarcados para la Península por acuerdo de la Junta Superior de Gobierno de Canarias (Tenerife). Decreto de 13 de octubre de 1868, publicado en el Boletín Oficial de la provincia de Canarias, 16 de octubre de 1868, p.1 [HMC]. El Sexenio Democrático en Las Palmas (1868-1874): continuidad y cambio de las estructuras de poder político 66 Narváez a partir del verano de 1866. Por último destacamos entre los deportados de este periodo, a Emigdio Santamaría Martínez, republicano alicantino quien por su actitud potencialmente peligrosa, es trasladado a varios emplazamientos dentro del archipiélago, siendo el último Gran Canaria, donde contactará con el reducido sector demócrata de la capital de la isla.82 Muestra de esta situación, que se vive en el archipiélago en esos años son las afirmaciones que el Capitán General de Canarias, Pascual del Real y Reina, vierte en las misivas que dirige a Narváez: […] atendiendo a las circunstancias en que nos hallamos y con la aglomeración de deportados, sería muy conveniente el tener en este archipiélago tan extenso algún barco de guerra de poco porte para poder acudir con prontitud adonde fuere necesario, así se lo manifiesto con esta fecha también en este correo al señor ministro de Marina […] No tan solo para cualquier comisión del momento, como ya se ha experimentado, sino porque es el coco para los deportados y para los que no lo son, pues con el temor de que los envían a Fernando Póo como ellos creen, están metidos en cintura.83 De esta forma, en el año 1867, el número de desterrados y exiliados por mostrar su oposición al gobierno moderado era muy significativo.84 Se estaba llegando a un punto 82 El día 21 de Enero de 1867 salió de Cádiz “con el grillete del criminal” hacia Santa Cruz de Tenerife. Allí estaría inicialmente en el presidio y después en el castillo de Paso Alto. Tres meses más tarde, por denuncias de conspiración, Pascual del Real y Reina, dispuso que Santamaría y otro amigo suyo fuesen trasladados á la isla del Hierro, pero finalmente la residencia de éste se fijó en las Palmas de Gran Canaria, donde permaneció hasta el 27 de Noviembre del mismo año (Labajos, 1869: I, 409). 83 Cartas de 29 de agosto de 1866 y 9 de mayo de 1867. En, Contreras, R. (1978) “Situación política, económica y social de Canarias en la correspondencia de Capitán General de las Islas Pascual del Real y Reina (1866-1867) con el General Narváez”, III Coloquio de Historia Canario-Americana vol.1, Las Palmas: Cabildo Insular de Gran Canaria, pp.350-351. 84 Francisco Mª de león apunta que, en esta época, estuvieron “deportados” en las Islas, en calidad de reemplazo, 2 mariscales de campo, 7 brigadieres, 5 coroneles, 3 tenientes coroneles, 12 comandantes, 16 capitanes, 22 tenientes, 6 alféreces y 13 sargentos. De éstos, muchos conseguirían licencia para El Sexenio Democrático en Las Palmas (1868-1874): continuidad y cambio de las estructuras de poder político 67 en que el ambiente político parecía favorecer la revolución porque “casi todos los españoles que quedaron en España, pertenecian, ó al partido de la union, ó al partido progresista, ó al democrático; […] [mientras] los tres elementos diseminados conspiraban con insistencia, [y] avanzaban en sus conspiraciones; […]” (Alfaro, 18711872: I, 151). Este ambiente de descontento, conspiración permanente y represión que vive el país quedará perfectamente reflejado en una carta enviada a Prim a finales de mayo de 1867, desde Cataluña: Y al mismo tiempo que la idea de libertad está comprimida, en las regiones oficiales aumentan los impuestos, y el descontento crece. A pesar de esto, el país está tranquilo; está, pudiera decirse resignado con su suerte, no sabiendo qué es mejor si el sufrimiento actual o la incertidumbre del porvenir. […]En todas partes se conspira, en todas partes se desea sacudir el yugo; pero veo en todos mucho ardimiento, mucho deseo, aunque veo también la resolución en todas partes de que lo haga el vecino. […] […] Todos quieren que otro inicie, prometiendo secundar. Esta es la contestación favorita, y pasan los días y las semanas y los meses, y hoy cae un paisano y mañana otro y las cárceles se llenan y el castillo de Santa Catalina guarda quince días los que han de embarcar para Canarias y Fernando Poo y alguno que saldrá para Filipinas, […] ¿Y qué pasa entre los militares? Que hoy se destierran a este brigadier, que mañana separan a un coronel, que cada día quitan una docena de capitanes y así se espurga al Ejército del elemento liberal. Y siguiendo así las cosas, […] no estarán en su casa, de seguro, ningún amigo personal de usted. […] sin un sacudimiento importante de fuerza, ni el ejército ni el pueblo se mueven, preciso será esperar arma al brazo y preparar los acontecimientos con sangre fría y cálculo meditado (Álvarez y Llopis, 1929:314-315). regresar a sus cuerpos, o a sus casas, antes de septiembre de 1868. También llegaron a las islas 457 civiles, procedentes muchos de ellos, de las partidas levantadas en Cataluña y Aragón en el verano de 1867, así como unos pocos desterrados por delitos comunes (León, 1966: 346-347). El Sexenio Democrático en Las Palmas (1868-1874): continuidad y cambio de las estructuras de poder político 68 En la ciudad de Las Palmas, en los últimos meses de 1867, el alcalde y entonces presidente de la sociedad El Gabinete literario, Antonio López Botas, adoptará como tal una última medida para paliar la situación del importante número de deportados políticos que deambulaban por la ciudad, concediendo una subvención para facilitar su viaje de regreso a la península.85 La política de destierros hacia el archipiélago canario, realizada por los gobiernos de Narváez y González Bravo, no sólo supuso la presencia en las islas de un importante número de opositores al régimen isabelino, sino que permitió establecer estrechas relaciones entre los grupos dirigentes canarios y los principales líderes de la futura insurrección. Esta situación, por tanto, propiciará la acomodación a los cambios políticos que se avecinaban y todo ello, a pesar de las órdenes de estrecha vigilancia que se dieron, para evitar contagios ideológicos y de oposición al gobierno.86 En este punto cabe resaltar que incluso los progresistas canarios, estuvieron vigilados estrechamente por el Capitán General y se sintieron amenazados en algún momento con la posibilidad de deportación a Fernando Poo, si bien en Tenerife parece que, a juicio del propio capitán, no había gran peligro, simplemente por los calificativos que utilizaba a la hora de hablar de personas que tenían contacto con desterrados y eran reconocidos como demócratas, como el caso del marqués de la Florida, a quien titulará “Marquesito” y tildará de “botarate”.87 Para la isla de Gran Canaria, el Capitán General se ayudaba de las labores de vigilancia de un delegado que en estos años era el brigadier Nicolás Boulanger88 quien no sólo no ayudaría en su cometido oficial, sino que además, prestaría un gran servicio a los 85 Diario de Las Palmas, 4 de junio 1957, p.5 [HMC]. 86 Ejemplos de órdenes recibidas por los gobernadores civiles para vigilar a los deportados durante su estancia en las islas y personas con las que tratan, podemos encontrar en, Contreras, R. (1978) op.cit., pp.354-355. 87 Carta del Capitán General de las Islas Pascual del Real y Reina a Narváez, del 14 de febrero de 1867, reproducida por Contreras, R. (1978) op.cit., p.355. 88 En 1868, tras la disolución de la Junta revolucionaria, el Gobierno provisional de alguna forma castiga el comportamiento afín al progresismo y de colaboración con la Junta del brigadier “dejándole de cuartel” (Santana, 1975:137). El Sexenio Democrático en Las Palmas (1868-1874): continuidad y cambio de las estructuras de poder político 75 Tenerife, siempre acompañado de su sobrino y de elementos progresistas vinculados al movimiento conspirativo como era el marqués de la Florida, Luis Francisco Benítez de Lugo, junto al que realizará la ascensión al Teide.103 La atención que reciben los deportados en las islas provendrá tanto de sectores progresistas como unionistas, incluso algunos más cercanos al moderantismo como Tomás Fidel Cólogan, que ejercerá como anfitrión de Francisco Serrano y su sobrino, en La Orotava.104 Pero quien destaca en Gran Canaria, más que como anfitrión, como colaborador en los trabajos de conspiración, será el alcalde de la ciudad de Las Palmas, Antonio López Botas, quien no sólo mostró una actitud permisiva con la celebración de tertulias con los deportados, en las instalaciones de la sociedad El Gabinete Literario, sino que incluso, participó en ellas y tuvo alguna reunión privada con Serrano y López Domínguez en su residencia veraniega del Monte Lentiscal.105 103 El Progreso de Canarias, 17 de agosto de 1868, p.3, [HMC;] La Tarde, 3 de octubre de 1968, p.3 [HMC]. El ascenso hasta la cima del Teide era una excursión con la que se obsequiaba a notables visitantes de la isla de Tenerife, de hecho, en el mes de junio el progresista Antonio Pérez de la Riva, durante su corta estancia como deportado político, realizó junto al marqués de la Florida dicho ascenso. Pocos días más tarde escaparía rumbo a Lisboa, aprovechando la entrada en el puerto de Santa Cruz del vapor-paquete inglés, Athenian procedente de África y con destino a Inglaterra. El Guanche, 7 de julio de 1868, p.2 [Jable]. http://jable.ulpgc.es/jable/el.guanche/1868/07/11/0002.htm y El Progreso de Canarias, 17 de agosto de 1868, p.3 [HMC]. Sobre la causa de la deportación de Pérez de la Riva, puede consultarse Domingo, P. (1868) Historia de la Gloriosa Revolución española en septiembre de 1868, con las biografías y retratos de los libertadores de la patria. Obra dedicada al ejército, al pueblo y a la marina, Madrid: Elizalde y compañía, Editores, p.280. 104 Tomás Fidel Cólogan y Bobadilla pertenecía a una importante familia de origen irlandés del Puerto de la Cruz, municipio del que fue alcalde en más de una ocasión, durante el reinado de Isabel II; Algunos de los nombres de personas que formaron parte de ese abanico ideológico y que ejercerán en algún momento de anfitriones de los deportados son: Gregorio Suárez Morales, unionista, abogado y gran propietario de Santa Cruz de Tenerife; Pedro Vergara, progresista, médico y gran propietario de La Laguna, para Serrano Bedoya y José de La Rocha, progresista y gran propietario grancanario, para Caballero de Rodas. 105 Antonio López Botas, formaba parte del sector progresista del Partido Canario. Por lo que su actitud al igual que la del subgobernador Fariñas, serán criticada por el sector moderado del partido. Como Gregorio Chil y Naranjo apuntará en sus escritos, “Los generales eran felicitados, principalmente Dulce quien por la noche de su llegada fue obsequiado con una serenata […] esta serenata produjo gran efecto en el país pues la gente de la situación miraba con disgusto semejantes demostraciones y el Subgobernador D. Manuel Lopez Fariñas, á casusa de su precaria posición y particular doblez dudaba sobre el partido que debía tomar […]”. Chil y Naranjo, G. [AMC], Fondo Gregorio Chil y Naranjo, Manuscritos, Capítulo XVIII, “Sucesos de precedieron a la revolución de Septiembre”, p.2332. El Sexenio Democrático en Las Palmas (1868-1874): continuidad y cambio de las estructuras de poder político 76 Como señala Prudencio Morales “[…] comprendió que la revolución tenía ambiente, que el trono de Doña Isabel tambaleaba, que aquellos hombres habían de ser figuras poderosas en el porvenir, y sobre hacerles llevadero el destierro,] […] se puso á su servicio, se interesó en su empresa, […]” (Morales, 1908: 124-125). Su activa participación en el proceso inicial de la revolución se hará patente al facilitar los medios para la salida de la isla de Caballero de Rodas y Vallín, acordando el traslado de los mismos, desde el puerto de Las Palmas hasta el Buenaventura, con el patrón y propietario de una lancha, amigo e incondicional suyo.106 Según señala José Mesa y López, nieto y depositario del archivo documental de Antonio López Botas hasta su muerte, no se conservó documentación escrita sobre estos trabajos conspiratorios por “la propia confidencialidad que requerían” (Mesa, 1944:18). A pesar de ello, contamos con testimonios indirectos que constatan la actitud y trato ofrecido por López Botas hacia los deportados, tal es el caso de la advertencia recibida a comienzos de agosto por parte de su amigo y entonces gobernador militar interino de Sevilla, Miguel Bethencourt Sortino, para que mantuviera cierta discreción ya que se conocían sus actividades de apoyo a los desterrados.107 Sin embargo, sus conocimientos sobre el desarrollo de las actuaciones subversivas en la península, le hicieron optar por continuar con la adhesión a los “revolucionarios” (Pérez, 1990:199). Muestra de su buen hacer con los revolucionarios es la carta de agradecimiento que le remite el duque de la Torre, por las atenciones ofrecidas hacia Domingo Dulce.108 106 El patrón de la lancha era Juan Sánchez Machín a quien encontraremos en las filas del partido que liderará Antonio López Botas, el Bombero (Monárquico-Democrático). 107 “[…] Para los que conocemos ese país [Canarias], eso no importa nada, pero en Madrid lo que no lo conocen, podrán darle al negocio otra importancia. Esté V. a la mira, no para que a esos Señores no se les atienda y considere cual es debido, sino para evitar cualquier disgusto y una mala interpretación en Madrid a lo que ahí se haga”. Carta de Bethencourt Sortino a López Botas, del 4 de agosto de 1868, reproducida en Pérez, J. (1989) op. cit., p.245. 108 Carta fechada en La Orotava el 26 de agosto, a su regreso de Gran Canaria tras visitar a Dulce, ante el agravamiento de su enfermedad y reproducida íntegramente en Mesa, J. (1944) Antonio López Botas. Conferencia pronunciada en El Gabinete Literario con motivo del centenario de su fundación. Las Palmas, Imprenta Minerva. pp. 18-19. El Sexenio Democrático en Las Palmas (1868-1874): continuidad y cambio de las estructuras de poder político 77 También lo serán las palabras de agradecimiento que, durante una sesión del Congreso de los Diputados, le dirigirán: Miláns del Bosch, Martín Herrera, López Domínguez y Francisco Serrano, tanto a él como a la población canaria en general, por el trato recibido durante su estancia como deportados en el archipiélago.109 Y es que su actuación sería recompensada con los apoyos necesarios para alcanzar el puesto de diputado en el Congreso en febrero de 1869 (Navarro, 1933: 136-137). Desde esta tribuna intentará obtener réditos de su actitud colaboracionista, que pasará a formar parte de los argumentos esgrimidos, en peticiones para las islas. Ejemplo de este uso interesado, lo encontramos en la intervención realizada por Antonio López Botas el 24 de marzo de 1869 en pro de conseguir una mejora en las comunicaciones del archipiélago con la península, así como entre las propias islas: […] supuesto que la importancia de ellas [Canarias], su posicion y circunstancias así lo exigen, y supuesto también que lo recomiendan muy grandemente la cordial hospitalidad, la leal distincion, las generosas atenciones que tributaron á todas las víctimas de la dominacion pasada que fueron deportados á aquellas islas, como creo que pueden testificarlo algunos de los Sres. Diputados que se sientan en todos los bancos de esta Asamblea.110 Otros personajes, aunque con un papel no tan relevante como López Botas en la vida pública grancanaria, sin embargo tendrán una actuación significativa para los preparativos de la conspiración desde Canarias. Este es el caso del progresista y diputado a Cortes en 1869, Antonio Matos y Moreno quien, gracias a su actividad 109 La nota discordante la pondrá el diputado de la minoría republicana, Emigdio Santamaría Martínez quien no sólo tacha de reaccionario a Antonio López Botas por ocupar la alcaldía durante los gobiernos moderados, sino que alude a los demócratas grancanarios a quienes reconoce como partícipes de las atenciones para con los deportados, en cualquier época y a los cuáles no les será reconocida políticamente esta colaboración. DSC., legislatura 1869-1871, 24 de marzo de 1869, nº 35, pp.693695[BCD]. 110 Pregunta de Antonio López Botas al Ministerio de la gobernación, en representación de los diputados de Canarias, para saber si tendría en consideración el aumento de correos o comunicaciones oficiales entre las islas y la península, así como la creación de una línea de vapores-correo entre las islas. DSC., legislatura 1869-1871, 24 de marzo de 1869, nº35, p.693 [BCD]. Esta será una petición recurrente de los diputados canario en la cortes, ante la mala situación de las comunicaciones en las islas. En 1907 será cuando se consiga contar con un buque semanal entre Cádiz y el Archipiélago. El Sexenio Democrático en Las Palmas (1868-1874): continuidad y cambio de las estructuras de poder político 78 como hombre de negocios y a su relación de parentesco directo con uno de los exiliados en Bruselas, Juan Moreno Benítez, tuvo ocasión de viajar a Europa, conocer a Prim y, posteriormente, recaudar fondos para su causa en Gran Canaria.111 El joven Antonio Matos, formaba parte de un sector de la burguesía adinerada de Gran Canaria, que desarrollará actividades especulativas, sin el respaldo de instituciones financieras y sólo apoyándose en el capital familiar. Esta iniciativa empresarial se sustentaba gracias a la posesión de un importante número de propiedades en la isla, que se mantenían con los arriendos y la comercialización de la producción obtenida en ella, como la cochinilla.112 Por tanto, el apoyo a los comprometidos con el pacto de Ostende entre un importante sector de dirigentes canarios será evidente, tanto en Gran Canaria como en Tenerife, donde se establecieron la mayor parte de los deportados. A ello, se suma la complicidad de algunas autoridades civiles y militares, al menos en el caso de Gran Canaria, que no obstaculizaron la organización final de la insurrección ni la huida desde el archipiélago Canario hacia Cádiz. 2.2.4.1. La enfermedad de Domingo Dulce y la conspiración en Gran Canaria. Uno de los acontecimientos más significativos que tuvo lugar durante el periodo de deportación fue el agravamiento de la salud del general Domingo Dulce quien, desde su llegada a Gran Canaria se encontraba enfermo. A pesar de que el empeoramiento se 111 Estos personajes se encuentran entre el grupo de canarios o descendientes de canarios, que apoyan la conspiración, o están implicados en ella directamente, por lo que serán recompensados con diferentes prebendas a partir de octubre de 1868. 112 La familia Matos era poseedora de una mayorazgo Teror y otras tantas propiedades en el resto de la isla, con un patrimonio valorado entre 4 y 5 millones de reales, lo que la convertía en una de las tres fortunas más importantes de la isla (SUÁREZ, 1987). Antonio Matos invirtió, importantes sumas de dinero proveniente de los beneficios de la tierra, en empresas que resultarían poco rentables y costosas como las contratas de obras públicas para la construcción de infraestructuras de viarias en la isla y que consiguió, en parte, gracias a las recomendaciones de Juan de León y Castillo (quien ocupaba entonces el puesto de ingeniero jefe de 2ª clase de Obras Públicas), al que le unía una relación de parentesco y amistad, al igual que con su hermano Fernando. Esta actividad, mal gestionada y sin respaldo financiero, tras suspenderse las subvenciones para obras nuevas desde 1868 y mantenida, además, en los años en que la cochinilla iniciaba su proceso de depreciación en los mercados internacionales, llevaría a la ruina a la familia Matos. El Sexenio Democrático en Las Palmas (1868-1874): continuidad y cambio de las estructuras de poder político 79 produce a los pocos días de su llegada, no será hasta mucho más tarde cuando la prensa publique, a modo de justificación sobre la veracidad de la noticia, los síntomas y evolución de la enfermedad, con minucioso detalle. Se indicaba además que un importante número de personas le visitaban, interesadas por su estado de salud. La excusa utilizada por Serrano para acercarse hasta su residencia en Gran Canaria.113 Esta situación servirá a Antonio Caballero de Rodas para quedarse en Gran Canaria, con la excusa de permanecer al cuidado de Dulce y también para tratar de forma más adecuada la afección gástrica con la que había llegado a la isla. De hecho, a finales de agosto, se le fija la residencia de forma oficial de Las Palmas, con lo que nunca llegará a pisar la isla de Lanzarote. La publicación de la noticia sobre el empeoramiento del estado de salud de Domingo Dulce, llevará a Francisco Serrano y su sobrino a embarcarse rumbo a Gran Canaria. El viaje tendrá como objetivo, no sólo realizar una visita al enfermo, sino también obtener de Dulce las autorizaciones necesarias para retirar y hacer uso de caudales o firmar letras, pues Dulce era el encargado de las cuestiones financieras relacionadas con la revolución, antes de ser deportado. Durante la estancia de Serrano y López Domínguez en Gran Canaria no sólo tendrán oportunidad de verse todos los generales y de seguir ultimando detalles para el regreso a la península. Además, podrán disfrutar de las atenciones que personas relevantes de la sociedad palmense les dispensarán, organizándoles actividades como la usual excursión a Tafira y el Monte Lentiscal, con la que se agasajaba a ilustres invitados y donde eran recibidos en las haciendas que poseían algunos grandes propietarios burgueses, entre ellos José de la Rocha y el propio Antonio López Botas. 113 El eco de Gran Canaria será el primero que publique los detalles de la enfermedad el día 19 de agosto, casi un mes después de iniciado el proceso de empeoramiento. La noticia es reproducida literalmente por otros periódicos isleños como El País, el 21 de agosto de 1868, pp.1-2 [HMC]; El Guanche, el 23 de agosto, p.2 [Jable:http://jable.ulpgc.es/jable/el.guanche/1868/08/23/0002.htm] (consulta, 22/05/2015), o El Eco del Comercio, el 26 de agosto de 1868, p.2, [HMC]. El Sexenio Democrático en Las Palmas (1868-1874): continuidad y cambio de las estructuras de poder político 80 Será en la finca de López Botas en el Monte Lentiscal, en las cercanías de la Caldera de Bandama, a donde Serrano y López Domínguez acudan en visita privada y de la que, a pesar de no conocerse su contenido, sólo que fue una entrevista larga y que todo transcurrió en un ambiente de confianza y cordialidad mutuas, algunos autores afirman que en ella se acordaron acciones subversivas, lo que tiene un alto porcentaje de probabilidades.114 Lo que es evidente es que compartirían ideas, analizarían la situación política del país y realizarían propuestas de futuro, al igual que hicieran en las tertulias organizadas en los salones de El Gabinete Literario, propiciadas ahora por la directiva progresista que desde enero de 1868 conducía la institución.115 En ellas, un selecto grupo de intelectuales, políticos, hombres de negocios y de profesiones liberales de la ciudad de Las Palmas, se interesaban por el cambio de la situación política del país y en obtener de ello, los mayores réditos posibles.116 Y es que la estancia en la ciudad de Las Palmas de notables figuras de la vida pública nacional era aprovechada siempre que se podía para analizar la repercusión que sobre Canarias y más concretamente, sobre los intereses de esta oligarquía grancanaria, podría tener cualquier cambio en la situación política del país. 114 Álamo, N. (1957) art. cit. Diario de Las Palmas, 5 de junio , p.5 [HMC]; Pérez García, J. (1989) op.cit., p.231; Guimerá, M. (1989) “Antonio López Botas (1818-1888)”, Anuario de Estudios Atlánticos, nº35 Las Palmas de Gran Canaria: Cabildo Insular de Gran Canaria, p.329 y Hoy: diario de información, Las Palmas de Gran Canaria, 29 de septiembre de 1933, p.10 [HMC] 115 Al frente del Gabinete está, desde enero de 1868, una directiva de marcado carácter progresista, encabezada por el presidente de los progresistas grancanarios, Eufemiano Jurado Domínguez. Este es un síntoma significativo del giro que estaban tomando los acontecimientos políticos y los posicionamientos que iban adoptando los diferentes grupos de poder. En este caso, con la primera cesión de la directiva al grupo de socios afines al progresismo-demócrata. 116 En la tertulia participarán, aunque no siempre el mismo día, Serrano, López Domínguez, Caballero de Rodas, Domingo Dulce y Fernández Vallín. Anteriormente, Antonio Ríos Rosas participaría, durante una corta estancia en Las Palmas en el mes de mayo de 1867, tras serle levantada la deportación en Tenerife y quedar en espera del vapor inglés Sydney Hall, que le trasladaría desde Gran Canaria hasta Lisboa. En, El Eco del Comercio, 11 de mayo de 1857, p.2, [HMC] y El Omnibus, 22 de mayo de 1867, p.3, [HMC].Entre los socios de El Gabinete que asisten a dichas tertulias estará Antonio López Botas y Antonio Matos y Moreno. El Sexenio Democrático en Las Palmas (1868-1874): continuidad y cambio de las estructuras de poder político 81 Siendo de público conocimiento la existencia de dicha tertulia, que además contaba con el beneplácito del propio alcalde (Pérez García, 1991: 779) no fue denunciada ante la autoridad civil provincial y es que, en 1868 las esperanzas de progreso y por qué no, de división provincial, parecían puestas en la coalición liberal, de ahí que estas reuniones sean una muestra más, del apoyo que recibirá la conspiración desde Canarias. La descripción que de estas reuniones realiza Carlos Navarro Ruiz resulta muy clarificadora de la intensidad con que se vivía entre este sector de la población de Las Palmas, la presencia de los dirigentes nacionales. La tertulia por ellos formada en una de las ventanas que dan a la Alameda, resultaba concurrida y animada por los comentarios que en ella se hacían respecto a la situación política y económica de España, las censuras dirigidas al despotismo del Gobierno y a la carencia de libertad para juzgar la conducta de los Ministros y de sus representantes. Relatábanse anécdotas que entretenían a los contertulios, afirmándose soluciones próximas que el bienestar nacional exigía. Era natural que todo ésto se hablase en una reunión constituida por las personalidades alejadas como cabezas de movimientos revolucionarios, constituyendo aquí un centro unionista, que estaba de acuerdo con el progresista de Londres representado por el general Prim (Navarro, 1936:67). El regreso de Serrano y López Domínguez a Tenerife el 24 de agosto, será desde el puerto de Sardina de Gáldar, al norte de la isla de Gran Canaria, con la excusa de conocer aquella parte de la isla, pero donde realmente se contaba con un importante bastión unionista (afín al grupo familiar de León y Castillo). Hasta el puerto de embarque les acompañará Fernando León y Castillo, quien ha ejercido de anfitrión, conduciéndoles desde la ciudad de las Palmas hasta este municipio norteño, donde les pondrá en contacto con miembros de la élite local, quienes permanecerán junto a ellos hasta el momento en el barco zarpe. Entre ellos, el alcalde, el párroco de la El Sexenio Democrático en Las Palmas (1868-1874): continuidad y cambio de las estructuras de poder político 82 localidad y el comerciante y futuro alcalde durante la Restauración, e incondicional de Fernando León y Castillo, José Batllori y Parera.117 En definitiva, toda esta serie de elementos nos llevan a pensar en que lo ocurrido respondió a una estrategia tendente a favorecer el acercamiento y encuentro de los elementos deportados, a raíz de las informaciones que se cruzaban entre Madrid, Londres y Canarias sobre la evolución de los trabajos revolucionarios, ya que la noticia de la enfermedad era bien conocida, más aún en una ciudad pequeña como era entonces la de Las Palmas, donde la enfermedad del general era “origen y motivo de todas las conversaciones, aunque los periódicos no dijeran una palabra”.118 De hecho, según relata el propio Francisco Serrano, su viaje junto a López Domínguez a Gran Canaria, levantará sospechas de una probable fuga entre las autoridades de la isla de Tenerife, donde se interpretará la enfermedad de Dulce como una mentira (Mesa, 1944:18). 2.2.5. Últimos preparativos para el alzamiento. Estaba previsto que el 9 de agosto se llevara a cabo la sublevación, a pesar de la situación de destierro de los generales unionistas, incluso Topete estuvo resuelto a iniciarla por su cuenta, sin los progresistas, pero se echará atrás, entre otras cosas, al no tener claros los apoyos de los cuerpos y guarniciones del ejército que eran necesarios para asegurar el triunfo de la misma.119 Topete considerará, entonces, la 117 El buque que les traslada, Silbador, llega a Tenerife en el mismo día. En, El Eco del Comercio del 19 de agosto de 1868, p.2 [HMC]; El Progreso de Canarias, 20 de agosto de 1868, p.3 [HMC]; El País, el 21 de agosto de 1868, p.2 y 25 de agosto de 1868, p.2, [HMC] y El Guanche, 27 de agosto de 1868, p.2 [Jable]. http://jable.ulpgc.es/jable/el. El guanche/1868/08/27/0002.htm Los nombres de las personas que acompañaron a Serrano, López Domínguez y Fernando León y Castillo el 24 de agosto en Gáldar, en Diario de Las Palmas, 22 de marzo de 1918, p.3 [HMC]. 118 Hoy: diario de información, Las Palmas de Gran Canaria, 29 de septiembre de 1933, p.10 [HMC]. 119 Sobre las causas del fracasado intento de sublevación del día 9, existen diversas versiones. José Paúl y Angulo implicado en los preparativos para el alzamiento del 9 de agosto, explica en sus memorias la causa del fallido intento “los Srs. Topete y Primo de Rivera no se ponían de acuerdo porque uno no creía deber desembarcar primero la marina, y porque el otro no creía deber empezar sólo con los paisanos y con el regimiento de Cantabria de Cádiz,[…] cuando era demasiado tarde para retroceder, esos señores cometieron la gravísima falta de prescindir de todo y de todos, […]”. En Paúl y Angulo, J. (1869) El Sexenio Democrático en Las Palmas (1868-1874): continuidad y cambio de las estructuras de poder político 83 necesidad de la presencia Prim y de los generales desterrados para el éxito de la insurrección así como establecer para la primera quincena de septiembre la fecha del alzamiento, antes del regreso a Madrid de la Reina.120 Prim, que se encontraba en esos momentos en Francia, en el Balneario de Vichy, al recibir las noticias sobre las intenciones de acción que se fraguaban en Cádiz, donde no se contaba con su participación, decidió volver rápidamente a Londres.121 En el camino de regreso pasará por París donde tiene una breve entrevista con el marqués de La Valette, que actuaba como embajador de Napoleón III, y recordará a Prim el compromiso adquirido con el emperador, de no apoyar la candidatura de Montpensier, como aval de la neutralidad francesa en el conflicto interno español (López y Gutiérrez, 1990-91:225). Así que éste, que preveía un tiempo superior a nueve días para la finalización de la campaña revolucionaria y necesitaba contar con la neutralidad de la frontera como garantía para el éxito, se comprometió a cumplir su promesa (Muñiz, 1884:223-224). Memorias íntimas de un pronunciamiento, Madrid: Imprenta de F. Escámez, pp. 34 a 38, citado por Rincón (2006) Opinión pública y partidos políticos en víspera de una revolución (1865-1868), Madrid: Universidad Complutense, p.81; Ricardo Muñiz añade que el fracaso también estuvo motivado por la oposición de José Malcampo a desembarcar a 200 hombres de la escuadra, con objeto de sacar de su cuartel al regimiento de Cantabria, en, Muñiz, R. (1884) op. cit., p.224. Sobre la actuación de las autoridades de Cádiz puede consultarse, Domingo, P. (1868) Historia de la Gloriosa Revolución española en septiembre de 1868, con las biografías y retratos de los libertadores de la patria. Obra dedicada al ejército, al pueblo y a la marina, Madrid: Elizalde y compañía, Editores, p.283. 120 En Alfaro, M. (1871-1872) op. cit., vol.1 y Álvarez, V. y Llopis, R. (1929) op. cit., encontramos un detallado relato del proceso, así como de la participación de los duques de Montpensier en la financiación de la revolución. También sobre este aspecto, señalará Ramón Lagier, capitán del barco que llevaría a los generales unionistas desde Canarias hasta Cádiz, “[…] Sin esta condicion no hubiera yo ido á Canarias, pues le dije al señor Topete que aquel asunto no era de unionistas, progresistas ni demócratas, sino puramente nacional, y debíamos estar todos representados en partes iguales” (Rubio, 1869:11). 121 Una documentación interesante sobre los movimientos que se estaban desarrollando fuera de la frontera española, justo antes del fracasado intento del 9 de agosto, nos lo ofrece el trabajo de Vilar, Mª J. (2014) “El exilio español en vísperas del destronamiento de Isabel II, visto por el dramaturgo y periodista Ceferino Suárez, cónsul de España en Bayona”, Migraciones y Exilios nº 14, pp. 127-146. Se barajan los nombres de los progresistas Luis Alcalá Zamora Caracuel y Antonio Pérez de la Riva Pereda, como los informadores en Vichy, de los trabajos que se estaban organizando en Cádiz. También se señala a Paúl y Angulo, como la persona que advertirá a Prim sobre la intención de prescindir de él en la sublevación preparada para el día 9 de agosto. En, Pérez Galdós, B. (1995), La de los tristes destinos, p.180; Valle-Inclán, R. (1971), El Ruedo Ibérico. Baza de espadas. Fin de un revolucionario, pp.191, 199-200; Álvarez, V. y Llopis, R. (1929) op. cit., p. 481 y Muñiz, R. (1884) op. cit., pp.222-223. El Sexenio Democrático en Las Palmas (1868-1874): continuidad y cambio de las estructuras de poder político 84 Ya en Londres y, tras conocer las noticias sobre la cancelación del levantamiento del día 9 en Cádiz, se reunirá con Ricardo Muñiz que ha llegado desde Madrid, enviado por el Comité de los Conjurados para informar de los trabajos que se estaban realizando en España, con Joaquín Pastor, comisionado por Topete y con Antonio Pérez de La Riva, que en Londres representaba a los progresistas y demócratas andaluces. En la reunión Prim aclarará que no regresará a España de forma inmediata pues si bien el resto de los emigrados podría salir a comienzos de septiembre, consideraba que no era conveniente acompañarles, “por el tiempo escesivo que debia permanecer con estrañeza de todos fuera de Lóndres” (Domingo, 1868:284) ya que lo vigilaban de cerca. En esta reunión también se acordó que, ante la situación planteada por los compromisos con Napoleón III, no presentar candidatura alguna para sustituir a Isabel II y que sería a través de unas Cortes Constituyentes como se decidiría el futuro político de España, acatando el resultado que fuere (Muñiz, 1884:225). 122 Por tanto será en esta última reunión cuando Prim aclare definitivamente la postura de los progresistas, quienes asumen el compromiso de la coalición como única forma para conseguir el levantamiento de todos los liberales. La formación de un gobierno provisional y la convocatoria de cortes constituyentes, serían las que decidirían la forma de gobierno y la designación de un nuevo rey, en caso de que se optase por la monarquía (Aguera, 2003:517). 122 Ricardo Muñiz explica cómo, una vez finalizada la reunión celebrada el día 23, se queda a solas con Prim y éste le indica que, con toda certeza, partiría hacia España en el vapor correo del día 12 de septiembre, teniendo prevista la llegada a Gibraltar el 16 (Muñiz, 1884:226). Según Ramón Lagier, ante la situación vivida en Cádiz con el fracaso del 9 de agosto, y aprovechando un viaje de Paúl y Angulo a Londres, enviaría una carta a Prim en la que le indicaba la necesidad de su regreso en una fecha determinada, en coordinación con el de los generales unionistas desde Canarias: “Mi estimado general: a la hora en que usted recibirá esta carta, estaré yo navegando hacia las Islas Canarias. […]. Hago esto sin esperar órdenes de usted, porque urge hacerlo. Es preciso que tome usted el vapor correo de Southamton, que sale tal día, y llegará a Gibraltar justamente un día antes de mi regreso. […]” (Ibarra, 1901:66-67). Se adelantaba de este modo a la notificación de los acuerdos que desde España llevaban Muñiz y Pastor y aclara el contenido de la conversación mantenida en privado, entre Ricardo Muñiz y Prim. Ambos testimonios, complementan la afirmación del marqués de VillaUrrutia cuando señala, que Prim se embarcó tras recibir el aviso de Topete, de que la escuadra fondeada en Cádiz estaba dispuesta a secundar el movimiento revolucionario (Villa-Urrutia, 1929:143). El Sexenio Democrático en Las Palmas (1868-1874): continuidad y cambio de las estructuras de poder político 91 Vergara, a La Laguna. De modo que había que avisar nuevamente a Serrano Bedoya, pero no inmediatamente por la vigilancia a la que estaban sometidos por parte de la autoridad de la isla. De este modo, ante la imposibilidad de recoger a los generales, el Buenaventura se dirigirá hacia el puerto de San Sebastián de la Gomera donde, con la excusa de tener una avería y después de identificar al buque y el capitán, permanecerá el tiempo suficiente para abastecerse de víveres.140 El día señalado y después de asistir a un baile que en su honor se había organizado en la Villa de La Orotava,141 Serrano y López Domínguez, acompañados de algunos de sus colaboradores en la isla,142 se dirigieron hacia la zona de la costa donde les esperaba Serrano Bedoya y Nouvilas143 para embarcarse en el Buenaventura que, “a gran distancia, sin hacer camino: al anochecer se acercó á las playas de la Matanza y ya con la oscuridad de la noche fué imposible ver las operaciones del misterioso buque”.144 140 Según un relato del propio Lagier, “se compró una ternera y tres carneros vivos, pan, aceite, frutas y demás” La Época, 2 de octubre de 1868, p.4 [HDBN]. http://hemerotecadigital.bne.es/details.vm?a=21&d=creation&d=1868&d=10&d=02&d=1868&d=10&d =02&t=%2Bcreation&l=600&l=700&lang=es&s=4 Registrado en un documento sobre el “Efectivo salido de Caja desde el día 7 de Septiembre que principie el viaje a Canarias,[…]”, sólo aparecen pipas de agua, aceite y frutas adquiridas el día 13 (Ibarra, 1901:75). 141 En gratitud por los apoyos, Serrano, otorgó a su anfitrión, José García de Lugo, la Gran Cruz de Isabel la Católica (18 octubre de 1869), publicado en, Guía de forasteros en Madrid, 1870, p.193 [HDBN]. http://hemerotecadigital.bne.es/details.vm?o=&w=%22jos%C3%A9+garc%C3%ADa+lugo%22&f=text&d =creation&d=1868&d=10&d=01&d=1872&d=12&d=31&t=%2Bcreation&l=600&l=700&lang=es&s=1] Esta insignia también sería otorgada a Antonio López Botas, en correspondencia a las atenciones recibidas por los Generales durante su destierro, pero “rehusa el galardón solamente si se considera la merced a todos los habitantes de Las Palmasafirmapodría el aceptarla, ya que si algo hizo por los señores deportados fue en su calidad de Alcalde y representante de la Ciudad”. Diario de Las Palmas, 8 de junio de 1957, p.6 [HMC]. 142 Un nombre que se conoce es el de José Mª Pinto de la Vega, catedrático y director del Instituto de Canarias, progresista cercano al marqués de la Florida, con quien colaboraría en el periódico El Progreso de Canarias. En 1869 liderará el partido demócrata-radical que se constituirá en La Laguna. 143 Nouvilas había podido desplazarse desde la Palma al habérsele concedido un permiso para estar en La Laguna por un periodo de dos meses. El Time, 15 de septiembre de 1868, p.3 [HMC]; La Tarde, 3 de octubre de 1968, p.3 [HMC]. 144 Según relata Néstor Álamo, la huida fue tan precipitada que el equipaje que llevaban se quedó en la fonda inglesa, donde se alojaban. [Posiblemente una de las existentes en el Puerto de la Cruz]. Agregando que todo esto era lo que contaba el propio José García de Lugo, años más tarde en la El Sexenio Democrático en Las Palmas (1868-1874): continuidad y cambio de las estructuras de poder político 92 De lo acontecido aquella noche tenemos referencias a través de relatos del capitán Lagier: “Efectivamente, a la hora convenida, protegidos por las tinieblas, pues la noche estaba muy oscura, nos aproximamos a la farola, y poco después oíamos el acompasado rumor de los remos de varias embarcaciones. Eran las que conducían a los generales y demás deportados […]” (Ibarra, 1901:69).145 Tras recoger a los generales de Tenerife, el Buenaventura pone rumbo a la isla de Gran Canaria, donde se podrá organizar la huida, con cierto tiempo, puesto que sabían de la presencia del barco en sus costas al dejarse ver a lo largo del día 15, de todos modos, aguardaron la llegada de la noche para realizar, con la tranquilidad que proporciona la oscuridad, las operaciones de rescate de algunos de los deportados que estaban en esta isla. De hecho, y según sigue relatando el propio Lagier, no hubo ningún inconveniente para este embarque, puesto que recibía instrucciones desde la costa a través de señales con faroles.146 Según relata Carlos Navarro Ruiz “López Botas y Matos Moreno, […] fueron los que valiéndose del patrón Don Juan Sánchez, conocido por Machín, prepararon su fuga en una noche oscura, […]” (Navarro, 1933:67). Junto al alcalde de la ciudad y al progresista Antonio Matos, estará en el lugar del embarque Fernando León y Castillo (León, 2006:101) quien acompañará a Vallín y a madrileña tertulia del Café Universal. Álamo, N. (1957) art. cit., 5 de junio, p.6. [HMC]. La noticia sobre el avistamiento del barco, fue publicada en El Guanche el 19 de septiembre de 1868, y reproducida en El Progreso de Canarias, 21 de septiembre de 1868, p.3 [HMC], y El Eco del Comercio, 23 de septiembre de 1868, p.2 [HMC]. Pérez Galdós añade algunos detalles como que, para no ser visto desde la costa pero sí identificado por los deportados, el barco llevaba encendida la luz del tope, y apagadas las de situación (Pérez-Galdós, 1995:221) 145 Otro relato del propio Lagier, más cercano cronológicamente a los acontecimientos detalla con mayor precisión y detalles el momento de la fuga: “Me aproximé, pues, á tierra hasta el estremo dé oir y ver los rompientes del mar, sin poder hallar las barquillas que debían conducir á los importantes personajes qué esperaba. Grande fué mi agitación cuando sonó la una y media sin ver nada […].Por fin allá, confundida entre el oscuro horizonte, vi una lucecita que la vista marinera me dijo era una embarcación. Di máquina hacia ella, y al poco rato oí las voces de los que venían en la lancha. La alegría que esperimenté no se puede describir.” La Época, 2 de octubre de 1868, p.4 [HDBN]. http://hemerotecadigital.bne.es/details.vm?a=21&d=creation&d=1868&d=10&d=02&d=1868&d=10&d =02&t=%2Bcreation&l=600&l=700&lang=es&s=4 146 Ibídem. El Sexenio Democrático en Las Palmas (1868-1874): continuidad y cambio de las estructuras de poder político 93 Caballero de Rodas hasta el muelle de Las Palmas donde subirían en la barca que les llevaría a bordo del Buenaventura.147 Los tres grancanarios que de forma casi inmediata al éxito de la revolución, serán compensados políticamente. El mismo día 15, mientras el Buenaventura esperaba la llegada de la noche frente a la costa de la ciudad de Las Palmas, llegaba al puerto de La Orotava el vapor inglés Clipton, procedente de Sunderland (noreste de Inglaterra), con los exiliados españoles procedentes de Inglaterra, entre los que estaba Manuel Pavía, Lorenzo Miláns del Bosch y Eugenio Gaminde (Pérez, 1995:201), con la intención de recoger a los generales unionistas. La llegada tardía de este buque, a las costas canarias se debió a la avería sufrida en sus aparejos como consecuencia de un temporal. De hecho, la prensa resalta las condiciones en que llegó el barco “con el palo mayor desarbolado y avería en la máquina”, aunque esta última es cuestionable dada la forma en la que partiría el buque al día siguiente de su llegada. 148 El capitán Roberts se identificó al igual que hizo con el barco, indicó que su destino era Río de Janeiro, a donde se dirigía con un cargamento de carbón de piedra procedente de Inglaterra y pidió fondear en puerto seguro, alegando no poder navegar hasta el de Santa Cruz, donde era preceptivo para los buques extranjeros, por las condiciones en que había llegado y que necesitaba “desalojar el vapor” y reparar sus averías. Al día siguiente de su llegada, muy probablemente, al tener noticias de la huida de los generales de la isla y después de haber tomado algunos víveres y permanecer en todo momento incomunicado de la costa, lo que permitió mantener el anonimato de sus pasajeros, zarpó. A raíz de este extraño comportamiento, se generaron comentarios en 147 Algunas de las cabeceras que recogen la noticia del paso del Buenaventura por las islas son: El Eco del Comercio, 19 de septiembre de 1868, pp.2-3 [HMC]; El Progreso de Canarias, 21 de septiembre de 1868, p.3 [HMC] El País, el 25 de septiembre de 1868, p.2 [HMC] La Correspondencia de España, 3 de octubre de 1868, p.3 [BVPH]. http://prensahistorica.mcu.es/es/consulta/resultados_ocr.cmd?posicion=1&formato_fechapublicacion= dd%2FMM%2Fyyyy&tipoResultados=NUM&forma=ficha&id=6808] (consulta, 13/06/2015). 148 la información sobre la presencia del buque inglés, de su estado y extraño comportamiento, en, El Eco del Comercio, 19 de septiembre de 1868, pp.2-3 [HMC]; El Progreso de Canarias, 21 de septiembre de 1868, p.3 [HMC]; El País, 25 de septiembre de 1868, p.2 [HMC]. El Sexenio Democrático en Las Palmas (1868-1874): continuidad y cambio de las estructuras de poder político 94 la prensa como el publicado en El Eco del Comercio que señalaba: “Lo que si llamó la atención fué que el capitán del Clipton remontase al noroeste hasta perderse de vista, indudablemente para tomar la altura y dirigirse al Brasil. También la llamó la prontitud con que reparó sus averías, pues que salió con una velocidad nunca vista.”149 Al respecto, El Progreso de Canarias, del 21 de septiembre de 1868 publicaba la siguiente noticia: El Guanche del 19 del actual, en su segundo artículo, se ocupa largamente de una noticia que titula «Vapores en el Puerto de la Cruz»; dá detalles precisos y circunstanciados de las evoluciones de los dos vapores que han estado en dicho punto, porque cree que este es hoy el tema sobre que versan las diferentes apreciaciones que preocupan la atención del público, y añade nuestro cofrade: que no es para menos si se estudia la manera al parecen caprichosa con que principalmente uno de dichos vapores ha estado cruzando por las aguas de la costa del norte de la isla.150 Era evidente que, en momentos de máxima expectación a nivel nacional y en un territorio donde cualquier situación anómala se convertía en un gran acontecimiento que estaba en boca de todos, el comportamiento de ambos buques consiguiera a posteriori el efecto contrario al deseado, es decir, que llamaron notablemente la atención, lo que probablemente pondría sobre aviso a las autoridades insulares de que algo importante se avecinada. Más aún cuando fueron conocedoras de la fuga de los generales, noticia que la prensa silenciará. Desde esos momentos desaparece todo rastro sobre el Clipton y su pasaje, las fuentes consultadas no aclaran en que forma y momento llegaron a las costas de la península, pero lo que es indudable es que allí estuvieron, junto al resto de los alzados en Cádiz. 149 El Progreso de Canarias, 21 de septiembre de 1868, p.3 [HMC] 150 El Progreso de Canarias, 21 de septiembre de 1868, p.3 [HMC], también en El Eco del Comercio, 23 de septiembre de 1868, pp.2-3 [HMC] y El País, 25 de septiembre de 1868, p.2 [HMC]. [La letra cursiva es del original]. El Sexenio Democrático en Las Palmas (1868-1874): continuidad y cambio de las estructuras de poder político 95 Los generales arribaron a la bahía de Cádiz el 19, con dos días de retraso sobre la fecha prevista, tiempo suficiente para que Prim y Topete decidieran no esperar más e iniciar la sublevación armada puesto que las autoridades de Cádiz, estaban adoptando medidas contra lo que veían como inevitable y podrían poder en peligro los planes subversivos. [El Buenaventura] llegó á la vista de Cádiz el dia 19 á las diez de la mañana; pero como estaba convenido que no entraria en Cádiz sino de noche y los que venian en él ignoraban que la escuadra y la plaza se hallaban ya pronunciadas, el buque pasó todo el dia dando bordadas frente á Cádiz, hasta que, reconocido por el vigía, salió á su encuentro el Vulcano, […] [en el muelle]los esperaban el general Prim, el brigadier Topete, las nuevas autoridades de la plaza, muchas personas notables reunidas ya en Cádiz y una numerosa muchedumbre del pueblo que confundia en sus aclamaciones y en sus vítores á los generales y jefes libertadores (Domingo, 1868:300). Domingo Dulce, será el único de los líderes unionistas que permanezca en las islas, puesto que su estado de salud, si bien había experimentado una notable mejoría, no estaba en condiciones de iniciar el viaje hasta Cádiz, junto al resto de los generales.151 Pese a ello, y ante la incertidumbre sobre el desarrollo de los acontecimientos revolucionarios, adelantará su regreso al día 23 del mismo mes, con la excusa de amortizar la autorización que el gobierno le había concedido para instalarse en el extranjero y que antes de la fuga del resto de los generales no había querido utilizar.152 151 La prensa nacional trata sobre la mejoría experimentada por Dulce, aunque se indica que a pesar de ello continúa muy débil al sólo poder alimentarse con caldos. La Nueva Iberia, 15 de septiembre de 1868, p. 2, [HDBN]. http://hemerotecadigital.bne.es/details.vm?a=5515341&d=creation&d=1868&d=09&d=15&d=1868&d= 09&d=15&t=%2Bcreation&l=600&l=700&lang=es&s=2 152 La licencia para dirigirse al lugar del extranjero que mejor le conviniese por razones de su estado de salud, había sido acordada en Consejo de Ministros el 21 de agosto y la noticia se publica ese mismo día en la prensa madrileña, La Correspondencia de España, de 21 de agosto de 1868, p.3 [HDBN]. http://hemerotecadigital.bne.es/details.vm?a=0&d=creation&d=1868&d=08&d=21&d=1868&d=08&d= 21&t=%2Bcreation&l=600&l=700&lang=es&s=3 El Sexenio Democrático en Las Palmas (1868-1874): continuidad y cambio de las estructuras de poder político 96 Le acompañará en el viaje de regreso, y a petición suya, Fernando León y Castillo, embarcando en el vapor correo rumbo a Cádiz, a donde llegará el día 28 de septiembre, en pleno fragor del conflicto armado, el mismo día de la decisiva batalla del puente de Alcolea.153 Antes de la marcha de Fernando León y Castillo, es bastante probable que se produjera un encuentro entre su hermano Juan y Antonio López Botas con la idea de trazar, a grandes rasgos, la línea política a seguir en caso de triunfar el alzamiento, teniendo en cuenta que López Botas, al haber formado parte de las instituciones moderadas, debía plantear una estrategia basada en el retraimiento. La idea, expresada por Néstor Álamo, en los términos “[…] Aguardar; después, reorganizar las fuerzas ahora deshechas; y ofrecer unánimes la cohesión de un frente”,154 resumiría el comportamiento político que sostendrán López Botas y los hermanos León y Castillo tras el resultado exitoso del levantamiento de septiembre. Posteriormente en otros titulares nacionales y en la prensa local, como El Progreso de Canarias, 14 de septiembre de 1868, p.2 [HMC]; Dulce no quiso hacer uso de la licencia anteriormente, si ésta no se hacía extensiva a los demás generales. En, La Correspondencia de España, de 8 de septiembre de 1868, p.3 [HDBN]. http://hemerotecadigital.bne.es/details.vm?a=0&d=creation&d=1868&d=09&d=08&d=1868&d=09&d= 08&t=%2Bcreation&l=600&l=700&lang=es&s=3 153 Sobre la partida desde Gran Canaria El Progreso de Canarias, 21 de septiembre de 1868, p.2 y 26 de septiembre de 1868, p.2 [HMC]; El País, 25 de septiembre de 1868, p.2 [HMC] y El Eco del Comercio, 26 de septiembre de 1868, p.2 [HMC] y León, F. (2006) op. cit., p.101.; Del día de la llegada y el hospedaje en Cádiz, informa El País, 6 de octubre de 1868, p.3 [HMC]. 154 , Álamo, N. (1957) art. cit., 6 de junio, p.5. El Sexenio Democrático en Las Palmas (1868-1874): continuidad y cambio de las estructuras de poder político 97 3. LA FÓRMULA DE RECAMBIO: EL TIEMPO DE LAS JUNTAS Y SUS POSTERIORES EFECTOS. En Canarias, las noticias del triunfo del alzamiento y de la caída de la monarquía borbónica, llegan el 5 de octubre siendo recibidas con cierta incredulidad entre un importante sector de la población del archipiélago, a pesar de que en las islas se respiraba un ambiente proclive al cambio y que había sido fomentado por la prensa progresista y como efecto de la presencia de los desterrados en las islas. El Manifiesto suscrito en septiembre por los generales alzados en Cádiz, instituía la conciliación de los partidos como el instrumento político indispensable, para la construcción del nuevo régimen y ofrecía la alternativa de un Gobierno Provisional. Por ello, la necesidad práctica de legitimar el pronunciamiento, suponía tener que contar con todas las formaciones conspiradoras, incluidos los demócratas pues, como señala Jorge Vilches, “[…] No contar con el partido Demócrata en septiembre de 1868 hubiera sido postergar el enfrentamiento con ellos, y esperar una nueva revolución, quizá republicana, o socialista, o al menos democrática” (Vilches, 2001:79-80). De este modo, y hasta el momento que se pudiese formar ese Gobierno Provisional, había que tener presente a las juntas de gobierno que surgieron a lo largo de la geografía española, como un modelo de transferencia pacífica del poder, lo que suponía conformar “un único grupo revolucionario y no de varios rivales” (Fuente, 2000:82). Por ello, la mayoría de las Juntas que se constituyen a partir de septiembre, si bien estarán formadas, sobre todo, por progresistas, contarán con elementos de los otros socios revolucionarios como unionistas y demócratas. Desde que llega a las islas la noticia sobre la caída de la monarquía, se inicia el proceso de formación de las juntas de gobierno, siendo una de las primeras en constituirse la de la capital de la provincia, bajo la denominación de Junta Superior de Gobierno de Canarias y que, inmediatamente enviaría escritos al resto del archipiélago, solicitando su reconocimiento como Junta Superior de la provincia. De las juntas que van instalándose en las distintas localidades de las islas, algunas reconocieron a la de Santa Cruz como Superior, como las juntas locales de la isla de El Sexenio Democrático en Las Palmas (1868-1874): continuidad y cambio de las estructuras de poder político 98 Tenerife, salvo la de La Orotava, que se declaró independiente de la de Santa Cruz, ante el temor de que se creara, como en ocasiones anteriores, un poder político unitario de corte radical (Sánchez, 1984:31).1 También fue reconocida por juntas de otras islas como la Junta Soberana de La Palma, constituida en la capital de la isla y reconocida por las autoridades militares, las corporaciones administrativas, así como por la mayoría de las juntas de gobierno que se instalaron en dicha isla.2 Sin embargo, la Junta que se formará en la ciudad de Las Palmas no sólo, no reconocerá a la de Santa Cruz como Superior sino que añadirá este calificativo a su propia denominación, pues unido al proceso de su constitución, presentará la declaración de división provincial y por tanto, esta junta se configurará como la única institución representante de la nueva provincia. 3.1. CONSTITUCIÓN Y COMPOSICIÓN DE LA JUNTA DE LAS PALMAS. En Las Palmas, la noticia del triunfo del alzamiento, al igual que en otras localidades insulares, se recogió con cierto escepticismo, incluso entre los mismos progresistas que habían ayudado a los generales deportados y se habían reorganizado con objeto de prepararse para el triunfo de la revolución.3 Es posible, que ni ellos mismos creyesen realmente en la posibilidad del triunfo, pues incluso, tras conocer que en Tenerife ya se estaban movilizando,4 sólo un reducido grupo 1 Esta Junta estaba integrada de forma mayoritaria por grandes y medianos propietarios rurales, como José García Lugo, quien había sido uno de los anfitriones de Serrano, durante su destierro en esa localidad tinerfeña. 2 Esta Junta, se formó con objeto de mantener el orden en la isa. Sobre esta Junta puede consultarse: Paz Sánchez, M. (1979) “La Junta Soberana de la Palma de 1868”, Aguayro, nº109, Las Palmas de Gran Canaria, Caja Insular de Ahorros de Gran Canaria y Pérez Díaz, P. (1993) El Sexenio en la Palma (1868-1874), La Laguna: Editorial Benchomo. 3 Chil y Naranjo señala que a pesar de organizarse y nombrar comisiones con el fin de trabajar para recabar apoyos, no se había hecho mucho desde la partida de los deportados de las islas, hasta la llegada de las noticias del triunfo de la revolución. “[…] excepto D. Gregorio Gutiérrez y D. Andrés Rodríguez y Guzmán, los demás poco se movían con la frecuencia que debían para estar prevenidos pues de un día á otro se esperaba la revolución”, Chil y Naranjo, G. [AMC], Fondo Gregorio Chil y Naranjo, Manuscritos, Capítulo XVIII, “Sucesos de precedieron a la revolución de Septiembre”, p. 2358. 4 Sobre la organización de la Junta de Santa Cruz de Tenerife y su relación con otras que se forman en las islas, como la de la Orotava o la propia de Las Palmas, se puede consultas la obra de Sánchez Enciso, Alberto (1984), Las Juntas Revolucionarias Canarias de octubre de 1868, La Laguna: Universidad de La Laguna. El Sexenio Democrático en Las Palmas (1868-1874): continuidad y cambio de las estructuras de poder político 99 de republicanos fueron los que dieron muestras de entusiasmo:5 “[…] algunos, á nuestros vivas nos contestaban con un: no sean bobos. Solo unos cuantos jóvenes amigos que engrosaron nuestra partida, por el camino, manifestaron el mismo entusiasmo que nosotros […]” (Moreno, 1899:15). La incredulidad inicial se traduce en una cierta pasividad o inacción, entre el reducido grupo de progresistas palmenses. ¿A qué responde esta actitud? Creemos probable que inicialmente, al menos por parte del sector progresista más templado, se pensase en delegar o compartir la responsabilidad del movimiento en el alcalde de la ciudad, siendo conocedores, como lo eran, de su implicación en la conspiración. Esta idea justificaría las propuestas que sobre Antonio López Botas y Juan de León y Castillo se realizarán, en el momento de sugerir nombres para formar la Junta, y que luego serán desestimadas.6 Serán los mismos progresista, encabezados por el médico Manuel González González, los que impedirán la entrada en la Junta de López Botas, aunque, al mismo tiempo, evitarán su linchamiento, tal como relata Gregorio Chil y Naranjo.7 Esta actuación del presidente de la Junta es un ejemplo del carácter ambivalente, que tendrán las juntas: por un lado son acicate y por otro, freno a la movilización (Gutiérrez y Zurita, 1999:36). Un aspecto que parece responder a ese dualismo que está presente en la revolución y que se refleja en las juntas que, si bien por un lado, se identifican con el radicalismo 5 La noticia del triunfo de la revolución y constitución de Juntas revolucionarias en la península llegó a Tenerife con el vapor correo, en la mañana del 5 de octubre y a Gran Canaria, la noche del mismo día. La prensa liberal (más tarde republicana), magnificará las muestras de entusiasmo en el momento de conocerse el triunfo de la Revolución: “[…] el numeroso concurso que en el muelle esperaba la entrada del buque, […] no tardó en reponerse de ello, invadiendo las calles de la población, y prorrumpiendo en los mas entusiastas vítores, disparando infinidad de cohetes, todo acompañado de repiques de campanas […]” El Eco de Gran Canaria, 7 de octubre de 1868, p.1 [HMC]. 6 López Botas, será rechazado como miembro de Junta por el propio presidente, un convencido progresista que no considera a Botas afín al ideario liberal [Archivo del Museo Canario, en adelante, AMC, colección documental: Gregorio Chil y Naranjo: Manuscritos, p.2381-2382]. Por similar razón, no será admitido Juan de León y Castillo como miembro de la Junta, “por unionista” [AHPLP, Fondo León y Castillo, Legajo 5, 11]. La aparente animadversión hacia Antonio López Botas, se muestra en escritos cuando al referirse a él, simplemente dicen “el tirano”, por ejemplo en Moreno, J. (1899) Cuadros históricos de la revolución de septiembre en Las Palmas, Las Palmas de Gran Canaria: Imprenta de J. Martínez. Esta actitud contrasta con lo ocurrido en la Junta de Santa Cruz, donde algunos unionistas, a pesar de ser elegidos por sufragio como miembros de la Junta, decidirán no tomar asiento en la institución, ni tampoco en el ayuntamiento, donde fueron invitados para formar parte del mismo (Villalba, 1870: 31-34). 7 Chil y Naranjo, [AMC], Fondo: Gregorio Chil y Naranjo, Manuscritos, Capítulo XXVIII pp. 2381-82. El Sexenio Democrático en Las Palmas (1868-1874): continuidad y cambio de las estructuras de poder político 100 político y el impulso del movimiento popular, por otro, resalta en ellas su conservadurismo social y su práctica como freno de la revolución. De las afirmaciones anteriores se puede deducir que la no admisión de Botas como miembro de la Junta, responde a una argucia que tendría como objeto, entre otras cuestiones, la protección de su persona, dando inicio, de este modo, al retraimiento de López Botas y confirmando las afirmaciones de José Miguel Pérez, cuando señala “[…] la retirada del líder grancanario, Antonio López Botas, se plantea como una táctica eficaz que permite a las familias que controlan en los decenios anteriores el poder, reorganizar a la élite insular y acomodarla a los nuevos parámetros del sufragio universal. […]” (Pérez, 1995:287). El modo de constituirse la Junta reafirma la idea de la falta de improvisación y la más que probada existencia de acuerdos previos entre los individuos que la integrarán,8 siendo, los elementos más exaltados de la formación progresista, los que iniciarán el movimiento más o menos apresurado para la constitución de la Junta la misma noche del 5 de octubre, ante la noticia que circulaba sobre la intencionalidad del ayuntamiento y las autoridades del poder borbónico: subgobernador y gobernador militar, de adelantarse y formarla ellos mismos, tal como hicieran en anteriores momentos de interinidad gubernamental.9 Pero, en 1868 el nivel de complejidad de la insurrección superaba a los pronunciamientos anteriores, de modo que, a pesar de la escasa espontaneidad del movimiento juntista y la ausencia de participación popular en el mismo, la estrategia 8 Trabajos que hacen referencia a la conexión evidente entre el tiempo de constitución de las juntas, la participación conspiratoria y la existencia de acuerdos previos para formarlas, en algunas localidades española son los de González Castañeda, T. (1984), “La Revolución de 1868 en 110 municipios españoles (Proceso de formación y obra de las Juntas Revolucionarias, desde 19 de septiembre hasta el 31 de octubre), Revista de Historia Contemporánea nº3, pp.55-85.; Herrán Prieto, J. (1990), “Juntas Revolucionarias de 1868 en la provincia de Cádiz”, Gades nº19, pp. 169-186; Arias Castañón, E. (1990), “Huelva en la revolución de septiembre de 1868”, Huelva en su historia, Huelva, vol. 3, pp.421-447; Bozal, V. (1968), Juntas revolucionarias. Manifiestos y proclamas de 1868, Madrid: Edicusa (Citado en, Gutiérrez y Zurita 1999: 34) Para el caso de Canarias, Pérez, J. (1989) op. cit. y (1991) “La revolución de 1868 en Las Palmas”, VIII Coloquio de Historia Canario-Americana, vol. 1, Las Palmas de Gran Canaria: Cabildo Insular de Gran Canaria, pp. 775-790. 9 En las juntas formadas en 1843 y 1854, la urgencia de sintonizar con las nuevas autoridades, llevan a la integración y participación en las mismas de los representantes de la autoridad política en la situación precedente. Es otra muestra de la adaptación y control de la situación por parte de la élite política tradicional (Pérez, 1995:287). El Sexenio Democrático en Las Palmas (1868-1874): continuidad y cambio de las estructuras de poder político 107 organizaba una Milicia civil que actuaría como garante del orden público. Se evitaba de este modo, el desarrollo de una situación de caos social, integrando a los elementos más exaltados dentro de la milicia y, al mismo tiempo, favoreciendo el respaldo de un sector de población con mayor capacidad de influencia social. El papel que asumía la Junta parecía claro. Así después, de atender algunas de las reivindicaciones más controvertidas, provenientes del sector demócrata y al calor de los momentos iniciales que trajo el triunfo de la revolución, su función se centraría en mantener en las mejores condiciones de orden la localidad, en tanto se instalase el Gobierno Provisional y se iniciase la reorganización política del país. Esta actitud, hasta cierto punto moderada y, en contraste con el tono más radical del discurso inserto en los manifiestos, se explicaría por la primacía del elemento burgués en su composición y actuaría como freno, antes de poner en peligro sus presupuestos de clase, por encima de la adscripción partidista.17 En este marco, hemos de entender como todas las medias adoptadas y las acciones llevadas a cabo eran debatidas previamente a la sesión pública, en reuniones a puerta cerrada.18 En estas reuniones, los miembros progresistas de la Junta, en una actitud de aparente indolencia, dejaban en manos de los demócratas la iniciativa sobre las actuaciones que pudieran resultar más comprometedoras, o censurables en un futuro inmediato. Ejemplo de este tipo de comportamientos de los progresistas, se observaría en la decisión de eliminar los símbolos asociados a la monarquía borbónica como, quitar las coronas de los escudos nacionales o cambiar los nombre de algunas calles y espacios públicos. Animados por esta idea, un reducido grupo de jóvenes exaltados, protagonizarán algunos de los escasos episodios de disturbios que se dieron en la localidad en esos momentos: entrar en el ayuntamiento y destroza un cuadro de Isabel 17 Rosa Gutiérrez y Rafael Zurita, rebaten el discurso historiográfico que unía las actuaciones de las juntas con las afinidades políticas e inciden en la preeminencia de los intereses de clase sobre los partidistas, para explicar las actitudes aparentemente contradictorias de numerosas juntas (Gutiérrez y Zurita, 1999:40-41). 18 En los primeros momentos, las reuniones eran diarias: de día, tenían lugar las sesiones públicas y de noche, las “secretas” (Moreno, 1899) y (Navarro, 1933). El Sexenio Democrático en Las Palmas (1868-1874): continuidad y cambio de las estructuras de poder político 108 II al arrojarlo a la calle;19 romper la corona del escudo que decoraba la puerta principal del edificio de la Audiencia y quitar los letreros de La plazuela del príncipe Alfonso y de la Plaza de Santa Ana, por “representar la tiranía derrocada y el neísmo”.20 Pese a estas escasas muestras, que suponían la concesión de cierto protagonismo a los republicanos, de los cuales no se podía prescindir debido a los pactos establecidos a nivel nacional, lo cierto es que, la mayoría de los esfuerzos de la Junta se dirigirán a la consecución de la división provincial. 3.2. LA PROCLAMACIÓN DE LA JUNTA COMO “SUPERIOR DE GRAN CANARIA” Y LA CONTROVERSIA EN TORNO A LA DIVISIÓN PROVINCIAL MÁS ALLÁ DE 1868. 21 La creación de las juntas de gobierno en 1868, traerá a la palestra la pugna que a lo largo del siglo XIX mantenían las oligarquías de Tenerife y Gran Canaria, por el control del poder político administrativo sobre el archipiélago. Inicialmente la lucha se centró en la problemática sobre la ubicación de la capital provincial, para luego derivar en la consecución de la división provincial. Esta fórmula permitiría a la oligarquía grancanaria mantener la hegemonía, al menos sobre algunas islas, al tiempo que desligarse de la subordinación a Santa Cruz de Tenerife. 19 Esta tipo de acción antimonárquica se repite en otros municipios como fue, en Canarias, el de Santa Cruz de Tenerife (Cioranescu, 1979: III, 194). 20 Estos actos “vandálicos”, de carácter antiborbónico, los recrea con bastante detalle la obra de Julián Cirilo Moreno (1899) op. cit. Finalmente, los cambios en los nombres de plazas públicas y calles no se realizarán durante el tiempo de vida de la Junta. Será, el Ayuntamiento elegido en enero de 1869 quien se ocupe de ellos y que sería los siguientes: - Plaza de Santa Ana = Plaza de la Libertad o de La Constitución - Plazuela del Príncipe Alfonso= Plaza de la Democracia - Calle de la carnicería = Mendizábal - Calle de los Reyes = Riego Comportamientos semejantes en otros lugares de la geografía española, quedan recogidos en la obra de Fuente, G. (2000), Los revolucionarios de 1868: Élites y poder en la España liberal, Madrid: Marcial Pons, pp.99-107. 21 A pesar de autodenominarse Junta Superior de Gobierno de Gran Canaria, al referirnos, para diferenciarla de otras juntas locales hemos optado por utilizar de forma genérica la denominación “Junta de Las Palmas”, ya que es en esta ciudad, capital de la isla, donde se organiza. El Sexenio Democrático en Las Palmas (1868-1874): continuidad y cambio de las estructuras de poder político 109 En esta dialéctica de poder, se planteará la cuestión sobre la unidad, defendida por la oligarquía santacrucera, o la división provincial, lo que conducía a la búsqueda de solidaridades entre las islas de su hinterland más cercano. Como indica Agustín Millares: El movimiento juntero, […], pasó en Canarias ante todo por la competición entre unitarismo y divisionismo. Las Juntas establecidas en Las Palmas en 1836, 1840, 1843, 1854 y 1868 tuvieron como finalidad primordial la erección de una provincia independiente con las tres islas orientales, haciéndose con la tácita o expresa solidaridad […] de sus teóricos aliados de Lanzarote y Fuerteventura. Por el contrario, las inquietudes de las Juntas montadas en Santa Cruz de Tenerife descansaron en sostener el statu quo y por lo mismo su exclusividad capitalina, recabando el apoyo de los occidentales y muy señaladamente el de los palmeros. […] (Millares, 2011:134). Desde que en 1812 se iniciase el proceso de reconfiguración del mapa político administrativo español, se tropezó con importantes resistencias en el archipiélago canario. Un primer elemento que generó cierto malestar fue la implantación de los ayuntamientos, pues en Canarias suponía la liquidación de instituciones como los Cabildos, con competencias insulares.22 Pero el elemento de mayor calado, en cuanto a su prolongación a lo largo del tiempo, más allá del siglo XIX, no es otro que la ubicación de la capital provincial en Santa Cruz de Tenerife. Esta decisión agudizaría las contradicciones interinsulares existentes desde el Antiguo Régimen, al concentrar los órganos de la administración periférica del Estado en un único centro, lo que provocaría 22 Sobre los avatares de la organización político administrativa del archipiélago puede consultarse: De la Rosa, L. (1946) Evolución del régimen local en las Islas Canarias, Madrid: Instituto de Estudios de la Administración Local; Guimerá, M. (1971) “La región y Canarias”, Revista de Estudios Políticos, nº 179, pp.103-112; Noreña, T. (1989) “Isla y región, una perspectiva histórica”, Aproximación a la Historia de Canarias: Función internacional de Canarias en el desarrollo histórico de las relaciones atlántica, La Laguna: Universidad. Instituto de Estudios Hispánicos de Canarias, pp.129-138; Para el origen y evolución del ayuntamiento de Las Palmas, Platero, C. (1996) “La alcaldía y los alcaldes de Las Palmas (1484-1996)”, Boletín Millares Carlo, nº15, Las Palmas de Gran Canaria: Centro Asociado UNED. pp. 141-157; Sobre la creación de los Cabildos y la definitiva división provincial: Pérez, J. (1997) Canarias: de los Cabildos a la división provincial (La organización político-administrativa de Canarias en el primer tercio del siglo XX), col. Cuadernos canarios de ciencias sociales, Las Palmas de Gran Canaria: La Caja de Canarias: Centro de Investigación Económica y Social de Canarias (CIES) y Fundación Universitaria de Las Palmas; Ramírez, M. (1995) Historia del Cabildo Insular de Gran Canaria : 1913-1936, Las Palmas de Gran Canaria : Cabildo Insular de Gran Canaria. El Sexenio Democrático en Las Palmas (1868-1874): continuidad y cambio de las estructuras de poder político 110 el rechazo, de plano, de la oligarquía política grancanaria que intentará, siempre que pueda, cambiar esta situación.23 Los argumentos utilizados se fundamentaban en la configuración insular del territorio, así como en condiciones político-administrativas venidas a menos tras las reformas planteadas, primero por el Real Decreto de 27 de enero de 1822 sobre la división provincial de España, «con carácter provisional»: 52 provincias, entre ellas, Canarias, con capital Santa Cruz de Tenerife. Posteriormente, con el Real Decreto de 30 de noviembre de 1833, que aprobaba la división en 49 provincias, donde Canarias permanecería en la misma situación que la planteada en 1822. 24 Desde Gran Canaria, se aprovecharán todos los momentos de incertidumbre política que se presentarán tras los pronunciamientos y la consecuente creación de juntas de gobierno, para declarar la independencia administrativa de las tres islas orientales y la capitalidad de lo que sería la provincia de las Canarias orientales (o de Gran Canaria, como en alguna ocasión se la llega a denominar). Y es que por encima de los principios doctrinales o posicionamientos de partidos, se situará la defensa de los intereses locales. Lo que importaba a estas minorías dirigentes no era otra cosa que establecer una relación directa con los gobiernos centrales, tener sus propios representantes en Madrid para negociar concesiones y obtener autonomía para gestionar sus recursos. No querían verse obligados a enviar dinero o rendir cuentas a las autoridades y organismos instalados en Santa Cruz de Tenerife, como capital provincial, o depender de las negociaciones que sobre los intereses locales, realizasen representantes poco favorecedores a sus aspiraciones. Ejemplo de estos intereses, y que forman parte del conflicto, lo encontraremos en lo que se ha venido en denominar guerras portuarias, consistentes en la lucha por 23 Para ahondar en los aspectos relacionados con el conflicto de intereses entre las oligarquías de Santa Cruz de Tenerife y Las Palmas, puede consultarse Guimerá, M.(1987) El Pleito Insular (1808-1936), Madrid: Instituto de Estudios de Administración Local, que recoge en un solo volumen los trabajos publicados de forma parcial en el Anuario de Estudios Atlántico; Millares, A. (2004) Santa Cruz dominadora : el centralismo interno y la provincia imposible en el XIX canario, Las Palmas de Gran Canaria : Real Sociedad Económica de Amigos del País de Gran Canaria. 24 Otro Real Decreto del mismo día, declaró a Santa Cruz capital del 13º distrito militar, que se componía de todas las Islas, también con carácter provisional, de los 31 distritos en que se dividió la nación (Guimerá, 1987:16). El Sexenio Democrático en Las Palmas (1868-1874): continuidad y cambio de las estructuras de poder político 111 conseguir del Estado inversiones en las infraestructuras portuarias y, de forma consecuente, la revalorización en cuanto a la categoría del puerto. Las mejoras se hacían necesarias en el contexto de una economía proyectada hacia la comercialización internacional, como reclamo para la atracción de capitales foráneos. Pero también, el ascenso en la calificación portuaria suponía conseguir la preferencia sobre otros puertos a la hora del arribo de buques para el avituallamiento en la ruta tricontinental. 25 Es por ello que, de forma casi continua las peticiones de los diputados canarios al Gobierno central, se centrarán en aspectos relacionados con las infraestructuras, las comunicaciones entre las islas y las del archipiélago con la península. Así, pues, en los momentos en que se formaban juntas, el apoyo o rechazo de la élite a dichas juntas se plateará en relación a “las expectativas ante las variaciones que pudiesen producirse en la organización administrativa” (Pérez, 1995:288). De ahí que una de las primeras medidas adoptadas por la Junta Superior de Gobierno de Gran Canaria, en 1868 fuera la declaración de la división provincial, buscando no sólo el refrendo popular, sino el respaldo de los grupos de poder económico de la isla aunque, en esta ocasión, la respuesta de una parte del sector con mayor poder económico, se ceñirá al retraimiento. En la primera reunión que tiene la Junta de Las Palmas tras su proclamación, se asigna facultades como soberana de modo que, ante la petición recibida por parte de la Junta de Santa Cruz, en la que le solicitaba su reconocimiento como Superior, se acuerda no reconocer otro poder superior sino el del Gobierno que organice la Nación y poner en vigor el proyecto de división administrativa, creando la provincia de Gran Canaria mientras el Gobierno no dispusiera otra cosa, con una comandancia de marina también independiente.26 25 A lo largo del siglo XIX, la mayoría de las inversiones se realizarán en la isla de Tenerife. Agustín Millares Cantero, aporta datos porcentuales de las inversiones realizadas desde 1849 hasta 1881, que muestran con claridad el evidente desfase de las inversiones en infraestructuras, entre las islas de Tenerife y Gran Canaria (Millares, 2011:142). 26 Se retoma el proyecto elaborado por Patricio de la Escosura, siendo ministro de Gobernación, durante el gobierno de EsparteroO’Donnell en 1856. Se incluyen las islas de Fuerteventura y Lanzarote. El Sexenio Democrático en Las Palmas (1868-1874): continuidad y cambio de las estructuras de poder político 112 De esta forma, la Junta se presentará, ante la autoridad central como la mejor baza para gestionar la administración pública: recaudación fiscal, tramitación de expedientes de obras públicas, mejora de las comunicaciones, etc. Por ello, de la mano de la declaración de nueva provincia, vendrá la destitución de cargos como el subgobernador y el nombramiento de autoridades gubernamentales propias, es decir, del gobernador civil, así como el corte del envío de caudales a Tenerife.27 La Junta nombra de entre sus miembros, como gobernador civil de la nueva provincia, al progresista Juan Pestana y Llarena, pero éste renuncia, siguiendo lo que parece ser un acuerdo entre los miembros del partido, inacción en espera de los acontecimientos nacionales. Se designa entonces al demócrata Eufemiano Jurado y Domínguez, con lo que el cariz político propicio al protagonismo republicano iría remarcándose. Junto al nombramiento de las autoridades civiles de la nueva provincia, encontramos los cambios que se producen en el terreno militar. En este ámbito, cabe resaltar la actitud de los mandos, pues tanto el gobernador militar, como los comandantes de artillería y marina, en el momento de la proclamación de la Junta, se adhirieron a la misma. De hecho, tal y como hemos indicado con anterioridad, el gobernador militar de la isla, que había encubierto a los progresistas durante el periodo Isabelino, no va a ceder a las peticiones de los moderados para que disolviese la Junta y así poder integrar en ella a miembros afines a esta ideas.28 Como consecuencia de la división provincial, los únicos conflictos que se producirán, se centrarán en los desacuerdos de la autoridad militar ubicada en Tenerife ante la propuesta de creación de una nueva Comandancia “General de Las Palmas, 27 La representación de la autoridad nacional, ubicada en Tenerife, quedó anulada, puesto que el gobernador civil Alonso del Hoyo dimitió inmediatamente tras constituirse la Junta de Gobierno de Santa Cruz y el capitán general (Vicente Talledo), a pesar de continuar en sus funciones, no obedecía los mandatos de la Junta, por ejemplo, negándose a imponer dicha Junta a las demás de la provincia. La Junta de Santa Cruz nombrará gobernador civil a Juan Valls, administrador de hacienda pública, quien se mantendrá en este puesto hasta la llegada el 21 de octubre del gobernador civil designado por el Gobierno Provisional, Camilo Benítez de Lugo y Medranda y el 3 de noviembre el nuevo capitán general, Luis Serrano del Castillo, junto al gobernador militar de Santa Cruz: Ignacio Chacón. 28 Como se indica en las Actas del Partido Progresista, a pesar de las muestras de adhesión a las ideas y formas de la revolución, al brigadier Boulanger “se le premió dejándole de cuartel”, tras el decreto de disolución de las juntas. Además, “se repusieron muchos de los empleados adictos, al régimen caído”, consecuencia de la rápida recuperación de la influencia de López Botas en la vida política local (Santana, 1975:138). El Sexenio Democrático en Las Palmas (1868-1874): continuidad y cambio de las estructuras de poder político 113 Fuerteventura y Lanzarote”, no subordinada a la existente en la vecina isla y en sustitución del Gobierno militar. Pero la situación no llegó a más dada la hábil posición que adoptaron los militares establecidos en Las Palmas, al preferir esperar, antes de aceptar cualquier cargo, a la decisión del Gobierno Provisional, lo que nunca llegaría (Noreña, Pérez y Mendoza, 1978:84) A la declaración de la división y creación de la nueva provincia, se vincula la necesidad del reconocimiento por parte del resto de los municipios de las tres islas orientales de la Junta de Las Palmas como institución superior de gobierno, de esta forma, se solicitará dicho reconocimientos obteniéndolo, salvo en casos excepcionales, por la mayoría de los municipalidades de las tres islas orientales.29 Algunas de estas excepciones fueron las que se dieron en el municipio de Antigua (Fuerteventura), donde el presidente de la Junta local, que había reconocido a la de Las Palmas, decide disolverla, ante los miedos infundidos por elementos reaccionarios, acerca de los riesgos que supondría desobedecer a la Junta de Santa Cruz de Tenerife.30 Un caso singular que merece un pequeño detenimiento, es el de Agaete (Gran Canaria) donde el alcalde, Antonio de Armas, y otros conocidos moderados del municipio, habían constituido una junta adhiriéndose, inicialmente a la de Las Palmas. La Junta de Las Palmas, sin embargo, acuerda la disolución de la de Agaete, por las ideas “reaccionarias” de sus miembros, a quienes acusará de querer “perpetuarse en el mando” y mantener en sus manos el control del municipio, bajo cualquier circunstancia, tal como había ocurrido durante muchos años al ocupar de forma caciquil el Ayuntamiento.31 Ante la 29 La necesidad de una subordinación sin fisuras, en las relaciones con otras juntas de las islas orientales así como con los ayuntamientos, vinculada a la creación de la provincia de las Canarias orientales, marca, según Alberto Sánchez, la diferencia de comportamientos con las juntas locales de la isla tinerfeña, respecto a la de la Junta santacrucera. En Tenerife, se reconoce a la Junta capitalina, por voluntad propia no por obligación, mientras que en los municipios grancanarios, los ayuntamientos se formarán conforme a la designación de concejales realizada por la Junta de Las Palmas (Sánchez, 1984). 30 En Lanzarote y Fuerteventura, reconocieron a la Junta de Las Palmas como Superior, además de la de Antigua, la de Puerto Cabras, en Fuerteventura, y la de Haría, en Lanzarote. La junta de Teguise (Lanzarote) se declarará independiente respecto de todas las de la provincia. Libro de Actas de la Junta Superior de Gobierno de Gran Canaria, nº31 [AMALPGC]. 31 El Eco de Gran Canaria publicaba la noticia de la creación de la Junta de Agaete, añadiendo el siguiente comentario, “[…] se formó después de algunos días del alzamiento, con objeto de resistir la posesión del nuevo Ayuntamiento de aquel pueblo nombrado por esta Junta [Las Palmas]”, El Eco de Gran Canaria, 21 de noviembre de 1868, p.3 [HMC]. El Sexenio Democrático en Las Palmas (1868-1874): continuidad y cambio de las estructuras de poder político 114 orden de dimisión de sus cargos, y de entregar el mando del ayuntamiento a personas nombradas por la Junta de Las Palmas, Antonio Armas se niega obedecer.32 En este contexto, el alcalde, cambia sus apoyos iniciales y pasa a reconocer a la Junta de Santa Cruz de Tenerife, como Superior. En esta actuación se mezclarían, los aspectos políticos y los intereses económicos de la minoría dirigente, representada por el alcalde, y que relacionados con la producción y comercialización de la cochinilla local. Como señala Julián Cirilo Moreno, lo hizo “[…] no porque acudiera primero, sino porque así lo creía de más conveniencia para sus intereses comerciales. […], le interesaba colocar sin estorbo sus pseudo granillas fabricadas con grava volcánica33[…]” (Moreno, 1899:45). La respuesta de la Junta Superior de Gran Canaria fue la de enviar efectivos militares y eliminar políticamente al alcalde,34 obteniendo, de este modo la adhesión de un número importante de vecinos de Agaete (Noreña, Pérez y Mendoza, 1978:86). Otro ejemplo de composición de juntas que mantendrán entre sus miembros componentes del régimen anterior, lo tenemos en Lanzarote. En esta isla, y en su capital, Arrecife, la Junta estará integrada por el reducido sector de su oligarquía, cuyo objetivo al parecer respondía a intereses de camarilla, no reconociendo como superior a la Junta de Las Palmas. Francisco Chiesa-Nova, ayudante de marina y capitán del puerto del distrito de Lanzarote, relegado de su cargo por la Junta, en un escrito cargado de animosidad hacia la Junta, señala que la formación de la Junta estaba relacionada con la necesidad de “satisfacer resentimientos injustos y ruines venganzas personales” sobre todo al 32 Reunión del 9 de octubre de 1868, Libro de Actas de la Junta Superior de Gobierno de Gran Canaria, nº31, pp.31-32 [AMALPGC]. El relato y explicación de los hechos ocurridos en Agaete, lo encontramos también en El Eco de Gran Canaria, 31 de octubre de 1868, pp.1-2 [HMC]. En el mismo relato se señala que se han producido una serie de manifestaciones contra la Junta de Las Palmas, protagonizadas por una minoría afín al Alcalde (familiares y empleados) y, por tanto, promovidas por el propio alcalde. 33 Esta afirmación de Cirilo Moreno, alude de esta forma, al fraude que en ocasiones se realizaba para aumentar el peso de la cochinilla al mezclarla con arena muy fina, de modo que, al secarse el insecto y doblarse sobre sí mismo, quedaban unos granos en su interior. 34 Moreno, J. (1899) op.cit., desarrolla lo acontecido en Agaete ante la presencia del efectivo militar desplazado en esa localidad. El Sexenio Democrático en Las Palmas (1868-1874): continuidad y cambio de las estructuras de poder político 115 comprobar que la mayoría de los componentes de la Junta eran miembros de una misma familia.35 Cuadro. II JUNTA DE GOBIERNO DE ARRECIFE DE LANZAROTE (1868) Serapio del Castillo (S. C.) Teniente coronel, con grado de coronel (por nombramiento de Junta subordinada) Guillermo Tophan (G.T.) Presidente del Círculo de Recreo Sobrino político de S.C. Elías Martinón Militar Sobrino político de S.C., y primo de G.T. Germán Martínez Hermano político de G. T. Rafael Pineda Vicepresidente Amigo íntimo de L. L. Luis Cabrera del Castillo Administrador de correos Padre de C.C. Lorenzo Cabrera Cabrera (C.C.) Médico titular Leandro Lara (L.L.) Sacerdote Blas Curbelo Presidente Gerónimo Cruz Manuel Coll y Carrillo Basilio Cabrera Torres Renuncia Fuente: [BMC], col. Folletos, Tomo.30 [c] y González, C (1993). Elaboración propia Y sigue: “[…] unos reaccionarios de ayer, otros traficantes políticos y todos liberales improvisados, sin méritos ni servicio alguno prestado á la causa de la libertad, con el doble objeto de prevalerse de las circunstancias anormales que trae consigo, por desgracia, todo levantamiento, y con cualquier pretesto obtener los fines particulares que se habían propuesto, haciendo caso omiso de los salvadores principios proclamados por ellos mismos al constituirse en Soberana Junta […]”.36 El talante prepotente de la Junta de Arrecife se puede observar en los escritos que la Junta se Las Palmas recibe, procedentes de la que a su vez se había formado en Teguise 35 Folleto: “El Ayudante de Marina y Capitán del Puerto del Distrito de Lanzarote, al pueblo de Arrecife y a toda la provincia” ,2 de enero de 1869.Biblioteca del Museo Canario, Colección de Folletos. Tomo 30c, p.10-11 36 Ibídem. Parte de los miembros de esta Junta, se encuentran entre los mayores contribuyentes de la población de Arrecife y su presencia en la vida pública del municipio durante estos años será significativa, formando parte del Ayuntamiento en numerosas ocasiones y controlando los procesos electorales. Para profundizar en el papel jugado por esta minoría en los procesos electorales, a escala local, puede consultarse, González, C. y Sosa, J, (1993) “Elecciones municipales en Arrecife durante el Sexenio Revolucionario (18681874)”, V Jornadas de Estudio sobre Fuerteventura y Lanzarote, vol.1, Puerto del Rosario-Arrecife: Cabildo de Fuerteventura y Cabildo de Lanzarote, pp. 109-134. . El Sexenio Democrático en Las Palmas (1868-1874): continuidad y cambio de las estructuras de poder político 116 (Lanzarote), en los que denunciaban a la Junta de Arrecife por pretender erigirse en Superior de la isla y por tanto, solicitar el reconocimiento de la Junta de Teguise, que con anterioridad se había declarado autónoma. A este incidente con la Junta de Arrecife se añade otro, protagonizado, en esta ocasión por de la Junta local establecida en Puerto Cabras (Fuerteventura). Puerto Cabras quedaba dentro del partido judicial, que encabezaba Arrecife y, por ello, la Junta lanzaroteña solicita el reconocimiento como superior a la de Puerto Cabras. Esta Junta se niega a esta petición al igual que al reconocimiento de la Junta de Santa Cruz de Tenerife, alegando que sólo reconocía como superior a la de Las Palmas, “por las relaciones mercantiles y sociales que unen a ambos pueblos” (Millares, 1982:107). Los casos anteriores, responden a la tipología de juntas que según Miguel Villalba se instalaron, de forma minoritaria en el archipiélago (Villalba, 38-39). Así, al margen de la excepcionalidad, tras la declaración de la Junta de Las Palmas como Superior de la nueva provincia y, bajo el principio de aceptación de los municipios integrados en ella, se procedería al nombramiento de las nuevas corporaciones locales. Cuadro. III AYUNTAMIENTOS DESIGNADOS POR LA JUNTA DE LAS PALMAS (octubre – 1868) Municipio Día de designación o aceptación Las Palmas 6 Arucas 7 Telde 7 Guía 7 Agaete 8 San Mateo 8 Teror 8 Agüimes 9 Gáldar 9 Santa Brígida 9 Ingenio 10 Moya 10 San Lorenzo 10 Santa Lucía 13 Tejeda 13 Firgas 14 San Nicolás de Tolentino 27 Valsequillo 2 (noviembre) Valleseco - Tejeda - San Bartolomé - Mogán - Artenara - Fuente: Actas de la Junta de Gobierno de Gran Canarias [AMALPGC]. Elaboración propia. El Sexenio Democrático en Las Palmas (1868-1874): continuidad y cambio de las estructuras de poder político 123 La creación del estado de las Canarias orientales será el punto central del programa que presente el sector más radicalizado del partido a las elecciones a Cortes de enero de 1869.48 La polémica volverá a saltar a las páginas de la prensa entremezclándose, cuestiones de intereses materiales e inversiones, con la problemática de la organización administrativa del archipiélago. Esta situación seria objeto de un interesante artículo publicado en el periódico tinerfeño El Insular, redactado por Joaquín Velázquez Arenas, un oficial militar liberal que había estado destinado en las islas hasta 1868. En el trabajo publicado, Velázquez plantearía la superación del conflicto a través de una organización autonómica de carácter insular, la misma idea que a principios del siglo XX quedará plasmada en la Ley de Cabildos de 1912. […]Las aspiraciones de Las Palmas son plausibles, progresivas, lógicas; pero muy difíciles de realizar […] una independencia absoluta que garantice la completa autonomía de cada Isla, y un comisario del gobierno que protegiese con acierto y desinterés a cada una de las localidades, sería el medio de acabar con la centralización, que crea celos y fomenta la enemistad de los pueblos.49 La idea anterior no será desarrollada por ninguno de los partidos del momento, desde los republicanos a los monárquicos. A pesar de intentos conciliadores de instituciones como el Ayuntamiento de Las Palmas para evitar la polémica y centrarse el objetivo común de todas las islas, el desarrollo material y el fomento económico, la posición en pro de la división se mantendrá desde las filas republicanas, como parte integrante de del programa republicano-federal.50 En agosto de 1869, dos meses después de que fuese proclamada la Constitución monárquica aprobada por las Cortes, los republicanos grancanarios, insistían en la 48 Proclama del Partido Democrático-Republicano-Federal de Las Palmas, 20 de enero de 1869, [antigua fracción republicana liberal] [BMC] Hojas Sueltas. El candidato propuesto por el sector demócrata, Miguel de la Rosa, planteará la defensa de la República federal, sin aludir específicamente a la creación del estado independiente de las Canarias orientales. Su propuesta tiene un tono más conciliador. 7 de enero de 1869 [BMC] Hojas Sueltas. 49 Joaquín Velázquez Arenas, fue un oficial destinado en la Capitanía de Canarias hasta diciembre de 1868. Durante ese tiempo colaboraría con el periódico liberal El Insular. El artículo lo envía desde su nuevo destino en Madrid al mencionado periódico y será reproducido por El Federal de Las Palmas, que se muestra acorde con las ideas planteadas en dicho artículo. El Federal 14 de enero de 1869, pp.2-3 [HMC]. 50 Libro de Actas del Ayuntamiento de Las Palmas, nº32, 7 junio de 1869, p.272 [AMALPGC]. El Sexenio Democrático en Las Palmas (1868-1874): continuidad y cambio de las estructuras de poder político 124 forma federativa del Estado como solución a los males del archipiélago para lograr el crecimiento económico. Esgrimirán ahora, como se había hecho en épocas anteriores y como se hará posteriormente, argumentos referidos a la localización geográfica del archipiélago y su lejanía respecto al territorio continental español, como un obstáculo en el flujo de relaciones y la administración eficaz de los territorios insulares. Y haciendo aplicación de esta teoría al privilegiado país canario ¿no se comprende fácilmente de cuanta conveniencia, de cuanta utilidad, de cuanta prosperidad y adelanto sería bajo todos los conceptos que se quiera examinar? Situadas estas islas á mas de cuatrocientas leguas del gobierno central de la Nación ¿qué conocimiento puede tener éste de las verdaderas necesidades é intereses públicos de aquellas? Y aunque tuviera ese conocimiento ¿de qué le podría servir, por mas que quiera ejercer una acción administrativa pronta y eficaz, si la inmensa distancia que le separa de nuestro país, tiene que dar por resultado el que las disposiciones del gobierno central mismo lleguen tarde, mal ó nunca? […] La distancia que constituye una gran dificultad para esperar de allá los adelantos de todos géneros á que tanto se presta este Archipiélago, de los que, si carecemos hoy, culpa es del estado funesto y tiránico de los gobiernos monárquicos y centralizadores.51 La conexión de la precaria situación económica del archipiélago, en incluso la del país en general, con la forma de organización del Estado persiste en las ideas de los republicanos grancanarios que ven en la organización federal un ahorro en los gastos del Estado, al proponer, el proyecto una disminución en el número de provincias y una compensación a la falta de inversión estatal en las islas. […] el gobierno no ha atendido á que somos acreedores á poseer algo mas, á que se compense nuestro asilamiento, nuestra carencia de telégrafos y ferrocarriles, con otras medidas útiles; á que se nos concedan ciertos beneficios, […] Las islas Canarias reclaman una división en dos distritos completamente independientes entre sí, ya 51 El Eco de Gran Canaria, 4 de agosto de 1869, p. 1 [HMC]. El Sexenio Democrático en Las Palmas (1868-1874): continuidad y cambio de las estructuras de poder político 125 que va á alterarse el número de provincias existente, disminuyendo, en vez de aumentar, los gastos que causa la organizacion actual.52 A partir del mes de octubre de 1869, con la puesta en práctica de la política represiva del Ministerio de la Gobernación, ante el crecimiento de la oposición republicana, en el país, y la posterior división interna dentro de las filas el republicanismo local, la cuestión de la organización federal del archipiélago, y por tanto de la división en dos provincias o cantones, quedará acallada hasta la llegada de la I República. 3.3. ACTIVIDAD (ACTUACIONES) DE LA JUNTA DE LAS PALMAS Y SU PROLONGACIÓN MÁS ALLÁ DE NOVIEMBRE DE 1868. Las actuaciones que desarrollará la Junta durante su escaso mes de existencia, se ajustarán a los planteamientos recogidos por las proclamas iniciales. 3.3.1. Medidas de carácter anticlerical y su efecto sobre las relaciones entre las instituciones civiles y las eclesiásticas. La Junta de Las Palmas, a diferencia de la de Santa Cruz de Tenerife, destaca por la adopción de algunas medidas más radicalizadas, como fue la anteriormente analizada declaración de división provincial, así como una serie de actuaciones de carácter anticlerical que no se repitieron, en la junta santacrucera.53 Teniendo en cuenta que el componente mayoritario de los individuos de la junta forma parte del grupo de la burguesía de media-alta que, en Gran Canaria, se muestra abierta a las ideas del liberalismo más avanzado, entenderemos que las actuaciones concernientes al ámbito eclesiástico, se justificaran con el discurso liberal de la propia revolución, relacionándolo con las supuestas mejoras que traerían al municipio y, por 52 Es la propuesta de la división cantonal. El Eco de Gran Canaria, 4 de septiembre de 1869, p.1 [HMC] 53 La Junta instalada en La Orotava sí que tuvo una actitud más semejante a la de la Junta de Las Palmas. Aprobó la expropiación del convento de las clarisas, utilizando como argumento, entre otros, “la inutilidad social de esta clase de instituciones, una vez perdida su misión educadora”. Realmente se quería el espacio para la construcción del ayuntamiento, del Juzgado y un colegio de educación primaria. Es decir, que su actitud anticlerical, como en el caso de Las Palmas, responderá más a criterios de practicidad, que ideológicos, en este caso, a la necesidad de contar con infraestructuras para servicios administrativos (Sánchez, 1984: 28-31). El Sexenio Democrático en Las Palmas (1868-1874): continuidad y cambio de las estructuras de poder político 126 ende, a su población. En este sentido, coincidimos con Teresa Noreña, José Miguel Pérez y Juan José Mendoza, cuando señalan que “estas medidas tienen importancia por varias razones, unas de tipo económico, como es el valor de las propiedades de estos religiosos, y otras de tipo cultural” (Noreña, Pérez y Mendoza, 1978:81). Acorde con la afirmación anterior, la primera de estas actuaciones: la expulsión de los jesuitas, repetirá el esquema de numerosas juntas peninsulares.54 Se les acusará, siguiendo el “credo” progresista, de difundir el ideario político reaccionario a través de la enseñanza que impartían. Por lo tanto, esta será una medida que adquiera relevancia en el ámbito de la cultura, y más concretamente, de la enseñanza,55 y es que, a nivel general, en España existía mucha sensibilidad sobre la cuestión de los seminarios pues, como señala Vicente Cárcel: “la formación recibida por los futuros sacerdotes está completamente al margen de la problemática general profundamente sentida en los ambientes intelectuales y estudiantiles de la nueva sociedad española”, por tanto, se perseguirá “la liberación de la ciencia del yugo de la Iglesia” y la adaptación de la escuela a las nuevas ideas, sobre todo ante “los temores de los liberales que tratan de impedir que la Iglesia se aproveche del nuevo régimen de libertad” (Cárcel, 1979:31). Pero en Las Palmas, si bien es cierto que se perseguirá acabar con el dominio de la Iglesia sobre la educación, por la forma de llevar a cabo la expulsión, se muestra el escaso desafecto de la población hacia la propia congregación. […] allá fue una comisión-luego de avisar con tiempoa darles la noticia. Se inventarió todo lo que no era de sus particulares pertenencias y transcurrió el acto en tan campechana atmósfera que el propio señor comisionado para darles la poco grata noticia les regaló unas botellas de un “vino viejo de la Guirra”, para 54 Para profundizar sobre los comportamientos anticlericales de juntas peninsulares, puede consultarse: Moliner, A. (1994) “Algunos aspectos del anticlericalismo español en la Revolución de 1868”, Investigaciones históricas: Época moderna y contemporánea, nº 14, 1994, pp. 137-158 y (1998) “Anticlericalismo y revolución liberal (1833-1874)”, en La Parra, E. y Suárez, M. (eds.), El anticlericalismo español contemporáneo, Madrid: Biblioteca Nueva, pp.69-125. 55 Se indicaba que la Compañía fomentaba y difundía ideas contrarias a la libertad y al progreso, sirviendo, de este modo, a los intereses del absolutismo y de la teocracia. Reunión de 6 de octubre de 1868, Libro de Actas de la Junta Superior de Gobierno de Gran Canaria, nº31 [AMALPGC]. El Sexenio Democrático en Las Palmas (1868-1874): continuidad y cambio de las estructuras de poder político 127 entonarse en el viaje. Y rumbo a la Península se embarcaron a primera hora del día 8 de octubre […].56 Del relato de Néstor Álamo, quizá algo dramatizado, sobre esta actuación, se desprende la escasa o nula animadversión que parece haber existido en la localidad hacia esta orden religiosa, tanto por el nivel de religiosidad de la población, incluidos los dirigentes de todas las agrupaciones políticas, como por la labor docente que realizaban y que “llegaba a los más desfavorecidos”. Esta idea es refrendada por otros autores, como Cirilo Moreno que califica la actuación como una “anomalía progresista”, a lo que añade: “[…]; el pueblo, el verdadero pueblo, que no lo componen cuatro gritones, quería á los padres, de quienes recibía educación y trabajo […]” (Moreno, 1899:58 y 62).57 Por tanto, ésta y otras actuaciones relacionadas con instituciones eclesiásticas en la ciudad de Las Palmas, estarán marcada por un anticlericalismo de fachada y, como si de exigencias de guion se tratara, se ajustarán como tantas juntas, a las directrices del Gobierno Provisional en materia religiosa.58 Se repetían comportamientos de épocas anteriores, como en 1854, cuando se adoptaron similares medidas, con objeto, de “ofrecer una imagen en sintonía con las nuevas autoridades de Madrid” (Pérez, 1989:143-144). Como consecuencia de la expulsión, la Junta se incautó de la mitad del edifico en el que impartían docencia: el Seminario Conciliar, con idea de establecer en este espacio, el tan ansiado Instituto de Segunda Enseñanza con el que no contaba la población, pese a las gestiones que con este objetivo habían realizado los políticos grancanarios.59 56 Diario de Las Palmas, 6 de junio de 1957, p. 6 [HMC]. 57 Las referencias al papel de los jesuitas como favorecedores de las clases menos pudientes, debe entenderse en el contexto de la labor docente asociada al Seminario, destinada a la formación de futuros sacerdotes. 58 Una Decreto del Ministerio de Gracia y Justicia del 12 de octubre, suprimía la compañía de Jesús, ordenaba la incautación de sus bienes. Además se prohibió a los jesuitas reunirse en comunidad, “en contra del mismo principio de libertad de reunión y de asociación pacífica proclamado por los revolucionarios y por el Gobierno Provisional” (Moliner, 1994:144). 59 El trabajo de Santiago de Luxán (1990) “Cultura y enseñanza pública en Las Palmas de López Botas. La creación de un instituto local de segunda enseñanza”, Anuario de Estudios Atlánticos, nº36 Las Palmas de Gran Canaria: Cabildo Insular de Gran Canaria, pp. 79-101, profundiza en la situación de los centros educativos de Las Palmas hasta 1868, así como en los intentos para conseguir un centro público donde se impartiese la enseñanza secundaria en Las Palmas. Concluye el trabajo, abordando el momento inicial de El Sexenio Democrático en Las Palmas (1868-1874): continuidad y cambio de las estructuras de poder político 128 El centro, pudo finalmente iniciar su singladura a comienzos de noviembre de 1868, apoyado en la nueva normativa puesta en vigor con la llegada de la revolución y que derogaba la legislación moderada en materia de instrucción.60 Pero la ocupación de la mitad del edificio creó malestar en la autoridad eclesiástica, que veía en esta actuación una ocupación indebida y una merma de la capacidad para impartir docencia a los seminaristas, ya que ahora sólo contaba con en la mitad del espacio físico para llevar a cabo su labor docente y, a la vez, alojar a los alumnos internos. Evidentemente todo estaba relacionado con la pérdida de ingresos, que iba unida a la expropiación y a la orden del Gobierno de dejar en suspenso el concordato de 1851, lo que suponía dejar de percibir los 90.000 reales anuales para el mantenimiento y demás gastos asociados a la actividad del Seminario.61 La creación del Instituto requerirá de informes favorables de los servicios municipales y de la declaración como oficial por parte del Gobierno central, cuestión ésta que se consigue en mayo de 1870, gracias a la gestión de Antonio López Botas y que pasaba por la instalación del instituto en el edificio del Seminario, con el nombramiento del republicano-demócrata, Miguel de la Rosa, como director del centro, el 6 de noviembre. 60 Acorde al objetivo del Gobierno Provisional de eliminar la influencia de la Iglesia en el ámbito educativo se promulgó el 14 de octubre un decreto ley por el que quedaba derogada la Ley Moyano de 1857 y la ley de instrucción primaria de 2 de junio de 1868, en lo concerniente a esta restricción. Se establecía la libertad de enseñanza y creación de centros y se declaraba: “[…] el poder derrocado por nuestra gloriosa revolución limitó la libertad de enseñar, ninguna ha producido en el país una impresión tan desconsoladora como la promulgada en 2 de Junio de este año. […]Entregar la instrucción primaria al clero era aprisionarla en un círculo de hierro, […]” Gaceta de Madrid, 15 de octubre de 1868, pp. 4-5, [AEBOE] https://www.boe.es/datos/pdfs/BOE//1868/289/A00005-00005.pdf El 21 de octubre de 1868, se completaba con otro decreto sobre la libertad de cátedra, que extendía la libertad de enseñanza a todos los grados. La ley de 1857, recogía algunos de los acuerdos del concordato de 1851 como el derecho de la Iglesia católica a fiscalizar la enseñanza, tanto en colegios religiosos como en las escuelas públicas. Otra ley, la instrucción primaria de 2 de junio de 1868 reforzaba la intervención de la Iglesia en la instrucción pública y el control de los maestros. El 25 de octubre, el decreto sobre reorganización de la enseñanza secundaria y facultades, deja de considerar los estudios secundarios como preparatorios para la universidad, planteándolos como un complemento o ampliación de los estudios de instrucción primaria. Gaceta de Madrid, 26 de octubre de1868, pp.3-7, [AEBOE] http://www.boe.es/datos/pdfs/BOE//1868/300/A00003-00007.pdf 61 La cuantía percibida por el Seminario Conciliar de Las Palmas, era la mínima establecida en el artículo 35 del mencionado concordato. Ante la pérdida de este dinero se adoptaron medidas con objeto de paliar los efectos de la carencia de ingresos e intentar mantener abierto el Seminario. Un escrito del obispo Urquinaona, de 1 de octubre de 1869 lo plantea en los siguientes términos: “[…] viéndonos en la tristísima necesidad de cerrar el Seminario, […], concebimos el pensamiento de subir las pensiones de los seminaristas, […], suprimir todas las becas de gracia y suplicar á los eclesiásticos […] que prestaran graciosamente su servicio”. Todo ello además de mostrar su postura de evidente rechazo sobre la actuación de la Junta. Boletín Eclesiástico de la Diócesis de Canarias y de Tenerife, 7 octubre de 1869, pp.203-206. [HMC] El Sexenio Democrático en Las Palmas (1868-1874): continuidad y cambio de las estructuras de poder político 129 el compromiso previo de la asunción de los gastos que generase su puesta en marcha, mantenimiento y pago al profesorado, por parte de todos los municipios de las isla.62 Y si bien el Seminario sobrevivió a duras penas el periodo del Sexenio, el Instituto, se mantuvo malamente hasta 1876, pues dependía de los escasos recursos que aportaban, cuando podían, los ayuntamientos de la isla y de las aportaciones de particulares, que comenzaron a menguar a consecuencia de la ya evidente crisis, de la cochinilla.63 Las referencias al estado de penuria económica del centro comenzarán al poco tiempo de su puesta en funcionamiento, hasta el momento en que será el propio Claustro del Instituto, a través de un escrito al Ayuntamiento de Las Palmas, quien en 1874 expondrá el estado de apuro económico en que se encontraba el profesorado y solicitará el cierre del establecimiento como solución a las carencias del mismo.64 Pero todavía se seguirán buscando soluciones como la reducción del sueldo de los profesores de tres a dos mil pesetas anuales, como una forma de contribuir al mantenimiento del Instituto.65 Así se prolongará la agónica existencia del Instituto hasta que la Real Orden de 24 de octubre de 1876, donde se fijaba la fecha de devolución de la parte del edificio del Seminario a la Iglesia para el 24 de noviembre del mismo año y, pese a la solicitud de algunos padres con alumnos en el centro, para que continuase abierto por lo que restaba del curso que ya se había iniciado, el Instituto cerrará sus puertas y los libros del centro que habían sido adquiridos por donación del Ministerio de Fomento, se trasladaron al Instituto Provincial de Canarias, en la isla de Tenerife.66 Por último, y en relación con la preocupación por la formación académica, hemos de señalar que ésta aparece como una constante entre las clases medias-altas de la isla, no tanto por el coste que suponían los estudios de secundaria, en centros privados de la 62 Libro de Actas del Ayuntamiento de Las Palmas, nº32, 7 de junio de 1869, pp.267-270 y nº 33, 7 de mayo de 1870, pp. 157-158 [AMALPGC]. 63 Los ingresos insuficientes dificultaron el mantenimiento del instituto, de modo que será el propio claustro el que pida la supresión del establecimiento, no sólo por las mensualidades que se les adeudaba sino por la presión que se comenzó a ejercer sobre un sector del profesorado de ideas más avanzadas, como consecuencia de la derogación en 1875 de la libertad de enseñanza (Ramírez, 1995:15). 64 Libro de Actas del Ayuntamiento de Las Palmas, nº 35, 30 de junio de 1872, p.65r y nº 37, sesiones del 16 y 23 de noviembre de 1874, [AMALPGC]. 65 Libro de Actas del Ayuntamiento de Las Palmas, nº 37, 14 de diciembre de 1874, pp.226v-228r [AMALPGC]. 66 Libro de Actas del Ayuntamiento de Las Palmas, nº 39 27 de noviembre de 1876, 150v-152r y 11 de diciembre de 1876, 154v [AMALPGC]. El Sexenio Democrático en Las Palmas (1868-1874): continuidad y cambio de las estructuras de poder político 130 isla o fuera de ella, como por la propia rivalidad entre las oligarquías de Gran Canaria y Tenerife, pues en esta última isla sí funcionaba el Instituto Provincial de Segunda Enseñanza desde 1845. Así, en 1868, mientras en Las Palmas se centran en establecer el centro de educación secundaria, en Tenerife la estrategia seguirá otra vía. El interés tinerfeño se dirigió a recuperar Los estudios universitarios de derecho, que la reestructuración de 1845 había eliminado de las islas. Por ello, el Ayuntamiento de La Laguna, con el respaldo de la Diputación Provincial, autorizarán a José Mª Pinto Vega, miembro del Ayuntamiento y profesor del Instituto Provincial, y a Fernando Final, director del mismo instituto, a acudir a Madrid para negociar con el Gobierno Provisional la creación de una Escuela de Derecho, teniendo el respaldo de Juan Moreno Benítez y de otros tinerfeños residentes en Madrid. Finalmente, el Gobierno accedió a la creación de la Escuela de Derecho por Decreto de 15 de diciembre 1868.67 La segunda de estas actuaciones en materia religiosa y que sería muy comentada y criticada por sectores conservadores, fue el desalojo y derribo del convento de San Ildefonso, en pleno centro de la ciudad. Se justificó la intervención, en el estado ruinoso que decían se encontraba el edificio, pero un escrito publicado por el obispo de la diócesis años más tarde, desmentía este argumento en los siguientes términos: Resultando que este edificio estaba recientemente reparado, habiéndose invertido en su reparación poco antes de la constitución de la Junta sumas considerables, y que después de terminadas las obras costosísimas de reedificacion, había quedado tan firme y tan sólido que de ninguna manera ni por ningun concepto podía temerse ruina de ninguna clase […].68 67 Los tinerfeños que apoyaron la propuesta fueron: Francisco Monteverde, ministro togado del Tribunal Supremo, José Plácido Sansón, director del periódico Las Novedades y oficial del Ministerio de la Gobernación, así como el palmero, Valeriano Fernández Ferraz, catedrático de la Universidad Central. Sobre José Mª Pinto y Vega, así como la creación de la Escuela Libre de Derecho, puede consultarse, Negrín Fajardo, Olegario (1983) “Dos ensayos de historia de la educación tinerfeña”, Revista de historia canaria, Tomo 37, Nº 173, La Laguna: Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de La Laguna, pp. 163-185; Núñez Muñoz, María F. (1985) “La Universidad de La Laguna: una reflexión sobre su evolución histórica”, Boletín Millares Carlo, nº7-8, Las Palmas de Gran Canaria: Centro Regional UNED, pp.163-197 y González Pérez, Pedro (1999) “Escuela Libre de Derecho”, Boletín Millares Carlo, nº 18, Las Palmas de Gran Canaria: Centro Regional de la UNED, pp.229-246. 68 “Decreto de S. Sra. Ilma. y Rvma. El Obispo de esta Diócesis recaido en un escrito presentado por el Excmo. Sr. Doctor D. Domingo José Navarro”, Boletín Oficial Eclesiástico de la Diócesis de Canarias, 27 de febrero de 1884, pp.19-36 [BMC: col. Roja de Millares, Tomo VII (g)]. El Sexenio Democrático en Las Palmas (1868-1874): continuidad y cambio de las estructuras de poder político 131 Realmente, la actuación se ajustaba, a lo que hemos denominado el “credo” progresista, ya que los revolucionarios consideraban a las comunidades religiosas, instituciones contrarias a la libertad y parte del régimen anterior. Por este motivo, debían desaparecer lo antes posible. En este sentido, como señala Antonio Moliner, “La urgencia de estas y otras medidas anticlericales hay que situarla en el conflicto IglesiaEstado que se había suscitado entre el nuevo régimen de septiembre y el isabelino, una de cuyas piezas clave era la Iglesia (Moliner, 1997:333).69 En el solar del convento, entregado al Ayuntamiento para su demolición, se pensó instalar un Jardín Botánico y de Aclimatación y una Escuela Práctica de Agricultura, a propuesta de la Sociedad Económica, atendiendo a las necesidades de formación y adaptación de nuevos productos potencialmente rentables para el modelo agrocomercial, más aún en estos momentos de inicio de la devaluación de la cochinilla. A semejanza del Jardín Botánico y de aclimatación que existía (y existe) en la vecina isla de Tenerife, en el Puerto de la Cruz, desde finales del siglo XVIII. El derribo comenzó el 9 de octubre, pero la idea propuesta para su ocupación no llegó a buen puerto, a pesar de haberse encargado el proyecto al maestro de obras Francisco de la Torre y Sarmiento70 y de tener autorización del Gobierno para destinar el solar a tal fin.71 Se realizaron algunos trabajos de limpieza de escombros y se elaboró un estudio del terreno, dando como resultado la escasa idoneidad del terreno para la construcción del jardín de aclimatación.72 Ante dicho contratiempo y ante la imposibilidad de destinar 69 Algunas de las medidas adoptadas por el Gobierno y que validaban la actuación de las Juntas, en materia de comunidades religiosas, fueron: la derogación, el 15 de octubre, del decreto de 25 de junio que autorizaba a las comunidades religiosas a poseer y adquirir bienes; El decreto de 18 de octubre sobre la extinción de todos los monasterios, conventos, colegios, congregaciones y demás casas de religiosos de ambos sexos fundados desde 1837. Entre las comunidades exceptuadas estaban las Hermanas de la Caridad, que, en el caso de Las Palma, prestaban sus servicios en el Hospital de San Martín, centro de beneficencia de la ciudad, desde 1829. 70 Francisco de la Torre fue quien, a pesar de haber cursado estudios en la Escuela Superior de Arquitectura de Madrid, pero no poseer el título de arquitecto, ocupó el cargo de Arquitecto Municipal en el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria (Galante, 1989:51). 71 Un comunicado de Antonio López Botas al Ayuntamiento de Las Palmas el 30 de noviembre de 1870, adjuntaba la copia de la Orden de 25 de noviembre por la que se concedía al Ayuntamiento la autorización para la construcción del Jardín de Aclimatación y escuela práctica de agricultura, con la condición que en seis meses comenzaran los trabajos y que se prorrogaría posteriormente. Libro de Actas del Ayuntamiento de Las Palmas, nº 33, 12 de diciembre de 1870, p.387 [AMALPGC]. 72 Libro de Actas del Ayuntamiento de Las Palmas, nº 37, 27 de febrero de 1874, p.51v [AMALPGC]. El Sexenio Democrático en Las Palmas (1868-1874): continuidad y cambio de las estructuras de poder político 132 el solar a otro fin diferente para el que tenía concedida la autorización, el solar tuvo de que ser devuelto a la Iglesia quien se encargaría de venderlo, a través de subasta pública en 1876.73 Solar del convento de San Ildefonso. Vista desde la Catedral. Fuente: Fedac. 73 Los últimos intentos para evitar que el solar volviera a manos de la Iglesia, estarán en la idea de crear una comisión mixta formada por individuos de la Sociedad Económica de Amigos del País de Las Palmas de Gran Canaria, representantes del vecindario y una representación del Ayuntamiento, para negociar con el obispo, pero que no daría resultados. Libro de Actas del Ayuntamiento de Las Palmas, nº 38, 15 de mayo de 1875, p.87r-v [AMALPGC]. Al volver a manos de la Iglesia, inicialmente se pensó volver a levantar el convento en la ubicación anterior, pero al decidir el traslado de las monjas “Bernardas Descalzas”, a Teror, el solar fue vendido en parcelas y el dinero obtenido sirvió para levantar el edificio a donde se trasladaron. Diario de Las Palmas, 7 de junio de 1957, p.5 [HMC]. La venta realizada por medio de subasta pública dividió el solar en 8 lotes cuyos precios de salida oscilaron entre las 1.738,18 pts., del más pequeño y las 3.782 pts., o lo que suponía, un valor de 10 pts. el m2. Toda la información sobre los lotes y las condiciones de la venta se publicaron en el Boletín Oficial Eclesiástico de la Diócesis de Canarias, nº 492, 21 de octubre de 1876, pp.375-377 [HMC]. El Sexenio Democrático en Las Palmas (1868-1874): continuidad y cambio de las estructuras de poder político 139 oficiales es el punto mas esencial, porque son los que están llamados á dirigir una fuerza popular que debe obrar siempre con cordura y equidad. El que tiene el honor de mandar la fuerza ciudadana debe ser un liberal á toda prueba.81 Antiguo convento de San Francisco, (1864) posteriormente cuartel. En lo alto, el Castillo del Rey. Fuente: Fedac. Un último aspecto en relación con la organización de la milicia se centra en el deficiente armamento del que disponían. Según indica Alejandro Cioranescu, para el caso de la milicia de Santa Cruz de Tenerife, y válida para Las Palmas, parecería deberse a la insuficiencia de material, incluso para las compañías de regulares, pero también, a la falta de confianza de los administradores 81 “Credo Democrático: Milicia nacional voluntaria”, La Libertad, 30 de octubre de 1868, p.1 [jable]. http://jable.ulpgc.es.bibproxy.ulpgc.es/jable/la.libertad/1868/10/30/0001.htm El Sexenio Democrático en Las Palmas (1868-1874): continuidad y cambio de las estructuras de poder político 140 militares, qué no veían clara cuál sería la misión de estas milicias, así como su fidelidad a las instituciones (Cioranescu, 1979:195). Esta desconfianza se entiende, si se tiene en cuenta que la milicia había quedado prácticamente bajo control republicano, mientras el Gobierno Provisional se declaraba abiertamente monárquico. La desconfianza quedó patente a partir del mes de diciembre cuando, tras la disolución de las Juntas y la reorganización de la milicia a manos de los ayuntamientos, se ordenó el desarme de la milicia civil.82 De hecho, hubo algunas manifestaciones violentas como las protagonizadas por los Voluntarios republicanos en Andalucía, a raíz de la orden de desarme de la milicia y relacionada con la fractura cada vez mayor de los republicanos frente a los progresistas y unionistas (Moliner, 1997). Pero mientras estos sucesos se desarrollaban en la península, en Canarias, y más concretamente en la ciudad de Las Palmas, se iniciaba, sin incidentes, aunque con protestas por parte de los republicanos, la devolución de los fusiles de “museo de anticuallas” y los cañones “de bolsillo”, a la compañía de regulares instalada en el cuartel de San Francisco.83 Se procedía, además, a la rectificación del alistamiento, conforme a lo establecido por decreto de 24 de noviembre.84 De esta forma se quería dar la imagen de la mayor neutralidad gubernamental, al tiempo que evitar posibles disturbios o presiones de los republicanos en las inminentes convocatorias electorales. Esta es la idea que se desprende de la circular del 13 de diciembre enviada por Sagasta a los gobernadores civiles: […] no permitir que los voluntarios de la libertad usen sus armas ni se reúnan en los dias en que se verifiquen las elecciones de Cortes, Diputaciones provinciales ó Ayuntamientos. Pudiera creerse que ejercían presión en el ánimo de los electores, y es necesario precaver semejante sospecha, por mas infundada que fuere, puesto que las 82 La reorganización quedaba establecida por un decreto del Ministerio de la Gobernación de 17 de noviembre, como paso previo al desarme y posterior disolución de la milicia. Boletín Oficial de la Provincia de Canarias, 11 de diciembre de 1868, pp.2-3 [HMC]. 83 Adjetivación de Julián Cirilo Moreno (1899) op. cit. pp.267 y 287. 84 Decreto establecía como fecha límite para los trabajos relacionados con el alistamiento hasta el 30 de diciembre. El Eco de Gran Canaria, 23 de diciembre de 1868, p.1 [HMC]. El Sexenio Democrático en Las Palmas (1868-1874): continuidad y cambio de las estructuras de poder político 141 armas confiadas á los ciudadanos no tienen otro objeto que el de protejer la libertad. […]85 3.3.3. Medidas de carácter económico. Aunque la coyuntura, generó ideas de cambio político, los planteamientos económicos básicos de los miembros de la Junta no experimentaron las modificaciones suficientes con objeto de mejorar las condiciones de básicas de la mayoría de la población. Esta afirmación se puede observar en la ineficacia de medidas como la supresión de los consumos, que no consiguieron reducir los precios de algunos alimentos, como la carne. La Junta, defensora del liberalismo económico, no intervino como mecanismo regulador del mercado, sino que dejó a expensas de la ley de la oferta y la demanda, (la competencia) la disminución los precios de los alimentos. El resultado no fue otro, que el mantenimientos de los altos precios en productos como la carne, establecido por los tratantes, mientras éstos, como intermediarios, se beneficiaban de no tener que pagar el gravamen ahora eliminado. Esta situación nos muestra “la escasa receptibilidad de las juntas en torno a las necesidades de las capas populares” ya que “al margen de la coyuntura política y de la coyuntura social (paro) estaban los principios absolutos, válidos por encima de cualquier coyuntura, del Libre Mercado” (Sánchez, 1984:86 y 111). A estas afirmaciones de Alberto Sánchez, sirven para mostrar, una vez más, el escaso carácter “revolucionario” de los acontecimientos iniciados en septiembre, donde los intereses de clase priman sobre el ideario político, al menos en el sector más cercano a la izquierda: los demócratas-republicanos, que en Canarias tendrán que esperar a finales de la centuria para conformarse en una auténtica fuerza alternativa al resto de formaciones políticas liberales.86 85 El Progreso de Canarias, 24 de diciembre de 1868, p.2 [Jable]. http://jable.ulpgc.es/jable/el.progreso.de.canarias.periodico.republicano/1868/12/24/0002.htm 86 Sobre el republicanismo en Canarias durante el Sexenio, tenemos el trabajos de Alberto Sánchez Enciso (1991) Republicanismo y republicanos durante el Sexenio revolucionario: El caso tinerfeño, Las Palmas de Gran Canaria: Cabildo Insular de Gran Canaria; Agustín Millares Cantero, ha profundizado en el tema del republicanismo en Canarias, destacando los trabajos realizados sobre el ideario y la formación política El Sexenio Democrático en Las Palmas (1868-1874): continuidad y cambio de las estructuras de poder político 142 Estas medidas se centraron en declarar la Libertad de industria y comercio así como la abolición de los derechos de Puertos Francos, sobre determinados artículos. Los argumentos se centraron en resaltar la anomalía que suponía la existencia de estos impuestos dentro del régimen de franquicias, que incitaban, según ellos, al contrabando de tabaco y cereales y “Por ello se suprimen los derechos que pesan sobre los artículos de importación y se establece la completa libertad de comercio sin trabas de ninguna clase”.87 Pero la disolución de las juntas supuso el fin de estas iniciativas y el tema pasó a ser objeto de debate en la Diputación Provincial, no consiguiéndose como veremos en el capítulo 5, una nueva ley de Puertos Francos hasta 1870. 3.3.4. En otro orden de cosas… Dentro de un conjunto variopinto de medidas de menor relevancia, reseñamos, por las connotaciones que tuvo, el debate planteado en el seno de la corporación municipal en el mes de octubre, centrado en los gastos para la celebración del día de San Pedro Mártir, o lo que era lo mismo, la celebración del triunfo castellano en el proceso de conquista de la isla, por tanto no se correspondía con un manifestación de anticlericalismo específicamente. Esta era la primera vez, que tengamos constancia, que en una institución oficial se cuestionaba esta celebración tradicional en la ciudad de Las Palmas, realizándose duras críticas. Si bien no se discutirá la posibilidad de su eliminación, se planteará la no obligatoriedad de su financiación, por tanto, reducir o hacer desaparecer de los presupuestos la partida de gastos correspondiente. Considerando que la celebración del aniversario de la conquista de esta isla, es una manifestación antihumanitaria, indigna de un pueblo civilizado, contraria a los verdaderos principios de libertad en el concepto de que la conquista, que se ha venido celebrando en proclamar el pretendido bárbaro derechos de desde finales del siglo XIX hasta la II República, como (1997) Franchy Roca y los federales en el "Bienio azañista”, Las Palmas de Gran Canaria: Cabildo Insular de Gran Canaria. 87 Libro de Actas de la Junta Superior de Gobierno de Gran Canaria, nº31, [AMALPGC]. El Sexenio Democrático en Las Palmas (1868-1874): continuidad y cambio de las estructuras de poder político 143 conquista, llevándose por medio del exterminio y de la esclavitud sobre un pueblo generosos y valiente, que no cometió otro crimen que defender su independencia, por más que se haya procurado cubrir el atentado de los conquistadores con disfraz de gloria, con el fin de tener un motivo plausible a conmemorar un ominoso hecho de armas y que fundándose en ello, creo que este Municipio debe condenar y desterrar el Aniversario de la conquista de Canarias, no tomando por lo mismo intervención directa o individualmente en ningún acto civil o religioso que tienda a solemnizar dicho aniversario.88 Aunque en estos momentos, no se llegará a ningún acuerdo, este será un tema que saltará a la palestra de forma recurrente en estos años del Sexenio, con una doble vertiente: en relación con la diferenciación que se hará entre las celebraciones civiles y los actos religiosos y la disyuntiva de la obligatoriedad o no de financiación de los mismos y, en los momentos donde los republicanos ocupen la Alcaldía o sean la fuerza mayoritaria en el Ayuntamiento de Las Palmas, asociado al planteamiento expuesto 1868.89 Por tanto, los festejos o conmemoraciones cívicas, como la proclamación de la Constitución de 1869, del Rey Amadeo I y de República,90 no contará con la participación de la institución eclesiástica, mientras que a la celebración del Corpus y Semana Santa no asistirá la corporación local y en las fiestas de San Pedro Mártir, se diferenciará el acto religioso del acto cívico que quedará suprimido durante algunos años.91 De esta forma, las actuaciones de la Junta sobre los bienes de la iglesia, unido a la política estatal de separación de la Iglesia y el Estado y reducción de las subvenciones destinadas 88 Propuesta realizada por el concejal republicano-liberal Pablo Romero, el 16 de octubre de 1868, Libro de Actas del Ayuntamiento de Las Palmas nº30. [AMALPGC] 89 La procesión cívico-religiosa con el Pendón de la Conquista, que formaba parte de la celebración, dejó de realizarse tras las últimas manifestaciones de protesta en contra la misma de 1984, por instrucción del ministerio del Interior, publicada en El País, el 14 de abril de 1985. http://elpais.com/diario/1985/04/14/espana/482277623_850215.html 90 La forma en que se realizan estos acontecimientos tan significados del Sexenio serán referenciado por la prensa y en alusión a la actitud de la Iglesia, encontramos artículos en, El Eco de Gran Canaria, 30 de junio de 1869, p.3 y El Federal, 1 de julio de 1869, p.1 y 15 de julio, de 1869, pp.1-2 [HMC]. 91 Sobre la celebración de San Pedro Mártir el 29 de abril, Libro de Actas del Ayuntamiento de Las Palmas, nº 32, 19 de abril de 1869, p.198; nº33, 11 de abril de 1870, pp. 121-122; nº 36, 28 de abril de 1873, p.119r [AMALPGC]. La prensa recoge los efectos de estas decisiones: no celebración, falta de solemnidad en los actos, no decoración y colgaduras en los balcones de las casas, etc… El Sexenio Democrático en Las Palmas (1868-1874): continuidad y cambio de las estructuras de poder político 144 al mantenimiento de la institución eclesiástica y la llegada a la Diócesis de Canarias e José Mª Urquinaona y Bidot, como obispo, llevó a la reproducción de situaciones de desencuentros entre el obispo y las instituciones civiles, en particular el Ayuntamiento de Las Palmas que se harán evidentes en la participación de estos actos públicos. La repuesta del obispo a la invitación recibida del Subgobernador para participar en el acto de proclamación de la Constitución de 1869, resume la tendencia que marcará las relaciones entre la institución eclesiástica y la civil hasta 1874. […] Se va a promulgar una Constitucion que lastima el sentimiento profundamente religioso del pueblo español. Que echa abajo la unidad católica, […], de una Constitucion en fin que permite que en nuestro suelo patrio se dé con toda solemnidad culto al demonio y que en público se profieran y enseñen aun las heregías y blasfemias más horribles. […] el Obispo de Canarias: se resignará en acomodarse á la desgraciada situación de los tiempos en que le ha tocado vivir; respetará a quienes mande, se someterá como súbdito español á la constitución del Estado en todo lo que no sea contrario á la ley de Dios […] pero de ninguna manera compilará á la Iglesia de Jesucristo en lo que ella rechaza solemnemente como contrario á su fé, intereses y derechos sacrantísimos […]92 3.4. LA DISOLUCIÓN DE LA JUNTA Y LOS PREPARATIVOS ELECTORALES. El 8 de octubre, se establece el Gobierno Provisional cuya tarea principal será, como afirma Raymond Carr, “La sustitución de un sistema dualista, en el que los asuntos locales estaban en manos de las juntas ‘revolucionarias’, por el poder de un gobierno central regular” (Carr, 1990: 301). Para llevar a cabo este proceso de sustitución y unificación del sistema de administración y gobierno, entre el 12 y el 25 de octubre el Gobierno decreta una serie de normas, por lo que en este tiempo coexistirán juntas y Gobierno Provisional, hasta que el decreto del 21 de octubre las disuelva. En ese momento se iniciaba “la transformación de los organismos revolucionarios soberanos, 92 Archivo Histórico Diocesano de La Palmas de Gran Canaria, Expedientes S. XIX, Carpeta: Cartas del Rey, 10 de julio de 1869. El Sexenio Democrático en Las Palmas (1868-1874): continuidad y cambio de las estructuras de poder político 145 en órganos ordinarios, sujetos al gobierno de Madrid: de autoridades independientes a autoridades sometidas, pero sin abandonar el poder” (Andrés, 1981: XVI-2, 15). Y en Canarias, como de costumbre, el retraso en la llegada de noticias desde la península, en este caso, el 5 de noviembre, provocó que la situación se prolongase un tiempo más que en el resto del territorio nacional. En la prensa republicana local, comienzan a publicase artículos en favor de la permanencia de estas instituciones, alegando que son necesarias a nivel provincial, para mantener la labor y los principios de la revolución, porque saben “mucho mejor de lo que en Madrid se sabe, cuáles son los deseos, cuales las necesidades, cuales las aspiraciones del país [...]” y porque “En las Juntas de provincias es donde la idea revolucionaria se manifiesta en toda su pureza; […]”.93 Era una declaración contra el centralismo y el gobierno de la coalición monárquica, que comenzaba a extender sus redes para controlar los procesos electorales que se desarrollarían a nivel nacional. En este sentido continuaban: “Madrid no es la nación; […], con sus pretensiones de saberlo, de absorberlo todo, de dirigirlo todo, […]”.94 Y como razón última, y justificación de la necesidad de permanencia de las juntas, se cuestiona que la fase revolucionaria de “demolición” de todo lo anterior, haya finalizado: ¿Estamos ya preparados para empezar el periodo de edificación? […] […] Pedimos dos meses mas de acción y de poder en las Juntas para que la revolución se consolide. Pedimos que las Juntas no se disuelvan hasta que se reunan las Córtes Constituyente. Pedimos que se deje tiempo a las Juntas para que realicen su misión fecunda. […] Sigan las Juntas demoliendo lo antiguo. Cuanto mas destruyan las Juntas, más fácil le será al poder central llevar á cabo la obra revolucionaria.95 93 Artículo publicado en La Discusión y reproducido en, El Eco de Gran Canaria, 7 de noviembre de 1868, p.1 [HMC]. 94 Ibídem. 95 Ibídem. El Sexenio Democrático en Las Palmas (1868-1874): continuidad y cambio de las estructuras de poder político 146 A pesar de estas pocas muestras de resistencia por parte del sector republicano, la Junta se disuelve ante las posibles consecuencias pecuniarias que podría reportar sobre sus miembros, si incurrían en desobediencia, en caso de insistir en mantenerla. Un comportamiento que muestra una vez más el dualismo patente en las actuaciones de la junta. De todos modos, la Junta estaba muy desgastada a nivel interno por la fractura existente entre los republicanos , y, como bien ilustra Cirilo Moreno, “La Junta olía ya á muerto, y las muchedumbre, republicanas ya, apenas si sentían por ella un ligero movimiento de compasión” (Moreno, 1899:92). Tal es así, que la misma noche en que se disuelve la Junta, se organiza, de forma autónoma el Comité (Republicano) Democrático y, al día siguiente, El Comité (Republicano) Liberal. La Junta hace pública su disolución a través de una hoja volante, en los siguientes términos: […][La Junta] cree haber cumplido noble y fielmente el deber de patriotismo que se impuso al aceptar su elevado encargo. […] Nuestra conciencia, pues, está tranquila: hemos ido hasta donde alanzaron nuestras fuerzas. […] Canarios […] El periodo revolucionario aun no ha concluido, la tarea de la revolución no ha terminado. En lo adelante, muy pronto tal vez, os veréis llamados á tomar parte en la reconstrucción del edificio que el alzamiento nacional ha derrocado. Que ese momento os halle dignos y tranquilos; pero al mismo tiempo ansiosos de contribuir poderosamente á fundar en nuestra Nacion el reinado de la Libertad y del Derecho.96 La tranquila disolución de la Junta, mostró, como en tantos otros lugares de España, que la revolución se entendió como un movimiento coyuntural y ahora, en una estrategia de rentabilidad inmediata, correspondía la disolución, pues el Gobierno Provisional, ofrecía más garantías de eficacia en cuestiones como el orden público, además, “reconocía la continuidad de las directrices políticas de las juntas y de sus miembros a los 96 Cese de funciones de la Junta Superior de Gobierno de Gran Canaria. “CANARIOS”, 8 de noviembre de 1868, [BMC: Hojas Sueltas]. El Sexenio Democrático en Las Palmas (1868-1874): continuidad y cambio de las estructuras de poder político 147 ayuntamientos y diputaciones que ellas mismas [las juntas] habían designado y que se mantuvieron hasta los comicios municipales de 1868” (Gutiérrez y Zurita, 1999:43). Pese a toda la oratoria vertida en favor de mantener la Junta y lo que ello suponía de institución independiente y asociada a la declaración de la división provincial, lo cierto es que a lo largo del mes de noviembre, con la llegada de las notificaciones oficiales sobre la formación del Gobierno Provisional, la obligatoriedad de disolución de las Juntas y el decreto sobre el ejercicio del sufragio universal, a través de las ley municipal y orgánica provincial, se fueron consolidando las instituciones locales, al margen de la Junta y, por tanto, dejaron de reconocerla como superior, quedando bajo la tutela del Gobierno Provisional. Los meses de octubre a diciembre, marcados primero por la falta de una línea clara de actuación en la Junta y luego, del ayuntamiento de Las Palmas, como consecuencia de la división interna entre sus miembros, y por la presencia en las calles de una población eufórica de protagonismo, llevó a que se percibiese un ambiente de desbarajuste o “anarquía mansa”.97 Este deterioro de imagen, es el que esperaban los sectores que se habían mantenido en la retaguardia de la vida pública para presentarse, a finales de año, como la alternativa que sacaría a Las Palmas y al conjunto de Gran Canaria, del marasmo político en el que se había caído tras el triunfo de la revolución. Era la oportunidad, perfecta para contar con los apoyos de aquellos sectores de población más conservadores, presentando un proyecto alternativo, dentro del nuevo marco político nacional. Es entonces cuando nace el Partido Bombero, o monárquico-democrático, donde quedará integrada una amalgama de elementos provenientes del antiguo Partido Canario, unionistas e incluso progresistas monárquicos que habían quedado descolgados tras la división del Partido Liberal en el mes de noviembre. Y junto a ellos, un sector de artesanos y pequeños comerciantes que “volvieron los ojos á López Botas, al jefe, al hombre que […] lejos de haberse gastado y ser impopular, era la garantía, la salvación, […]” (Morales, 1908:146). 97 Descripción del contexto y adjetivaciones en Moreno, J. (1899) op.cit. El Sexenio Democrático en Las Palmas (1868-1874): continuidad y cambio de las estructuras de poder político 148 Prudencio Morales, agrega como causa del surgimiento del Partido Bombero, la falta de un líder entre los progresistas y republicanos, con capacidad para encauzar a los elementos más exaltados, que con sus actuaciones incrementaban la sensación de incertidumbre entre los grupos con intereses económicos en juego. […] Aquí campeaban progresistas y republicanos, sin orden, sin concierto, divididos en bandos, los bandos en fracciones. Hombres respetables y dignos, buenos patriotas, Don Manuel González, Don Rafael Lorenzo, Don Miguel de Rosa, Don Eufemiano Jurado, carecían del ascendiente necesario para meter en cintura á los exaltados y para infundir confianza entre las clases conservadoras… Si hubiera surgido un solo […] capaz de haber encauzado las aguas locas de aquel diluvio, no adviene á la vida el partido bombero (Morales, 1908:145). La disolución de la Junta, volverá a poner de manifiesto lo que Antoni Moliner a denominado como el “vicio hispano del amiguismo” al concebir la política como “un servicio en favor de los círculos familiares, de los intereses particulares y de los distintos grupos de presión […]” (Moliner, 2000:352). Nada ajeno a la forma de conducirse en política en las islas, antes, durante y después del Sexenio. 3.4.1. La renovación de las administraciones públicas Desde que se forma el Gobierno Provisional el 8 de octubre, se avanza hacia un segundo paso en la revolución. El establecimiento del armazón político-administrativo sobre la que se erigiría el nuevo sistema político que habría de ser legitimado con posterioridad, suponía la necesidad de crear las condiciones adecuadas y favorecedoras para dicho proceso. Por ello, y acorde a los planteamientos de los partidos que forman parte el Gobierno Provisional (Unionistas y Progresistas), se hacía imprescindible mantener una situación política y social estable, evitando posibles revueltas de los sectores opositores: republicanos y carlistas y, por tanto, donde mantener el orden fuera la tónica dominante. De este modo, junto a medidas como la disolución de las Juntas, se adoptan otras que tienen como objetivo fundamental garantizar que todo el proceso se realizase acorde a los preceptos del Gobierno y se mantuviera el orden necesario que facilitase la El Sexenio Democrático en Las Palmas (1868-1874): continuidad y cambio de las estructuras de poder político 253 Del análisis de este apartado hemos llegado a la conclusión (,) de que, sin la implicación del grupo de canarios en la trama de la conspiración, facilitando en las islas la coordinación y comunicación entre los generales deportados y trabajando para que la huida se hiciese realidad, la revolución de septiembre se habría reconducido por otros cauces. Por otro lado, las motivaciones económicas a la hora de respaldar a los alzados, quedaron en evidencia, tras el análisis de las situación económica de las islas, y más concretamente de la burguesía agrocomercial dedicada a la comercialización de la cochinilla, desde que a comienzos de 1868 una serie de medidas adoptadas por el Gobierno central, repercutan negativamente en las comunicaciones marítimas y en el tratamiento fiscal del archipiélago y, por tanto, sobre la actividad económica de este grupo. Se buscará en el cambio, por tanto, la solución a esta situación y así, ante las promesas y el compromiso de los principales dirigentes de la revolución en el tiempo de deportación en las islas, de conseguir mejorar la deteriorada situación del archipiélago, no será difícil ofrecer el apoyo a la sublevación. La necesidad que tiene un amplio sector de la oligarquía canaria de formar parte activa en los acontecimientos de la vida política nacional justificaría, en parte, el empeño de la oligarquía canaria a la hora de reclamar la mejora en las comunicaciones con la península. Conscientes del poder de la información, de la que se sentían desplazados, planteará la posibilidad del tendido del cable telegráfico, aunque realmente el grueso de las reclamaciones se centrarán en el aumento del número de vapores correo con la península. Por tanto, los intereses económicos y políticos verán en la inversión en obras públicas: red viaria y puertos, y el aumento de las comunicaciones dentro y fuera de las islas, los elementos de desarrollo y control necesarios para modernizarse, crecer económicamente en un contexto internacional competitivo y, todo ello, sin perder el control político, social y económico que continuará en manos de la élite agrocomercial canaria. De las muestras de apoyo que presentarían al Gobierno Provisional una representación de canarios residentes en Madrid, y las promesas que obtendrían de resolver las El Sexenio Democrático en Las Palmas (1868-1874): continuidad y cambio de las estructuras de poder político 254 peticiones que presentasen ante el mismo, poco se conseguiría. Las gestiones de los representantes en las Cortes algo hicieron, pero tampoco obtendrían grandes beneficios. La coyuntura económica general, el cierre de la financiación a obras públicas, las cuestiones políticas de alto alcance, como la búsqueda de un rey, relegarían a un segundo o tercer plano, los aspectos relacionados con el fomento material en general. De esta forma, los escasos logros conseguidos por las gestiones en Madrid, salvo contadas excepciones, como la concesión de la ley de puertos francos de 1870, serían vistos desde las islas como el fracaso e incapacidad de negociar los intereses locales en Madrid. En el ámbito estrictamente político, el protagonismo de la Junta de Gobierno de Las Palmas de 1868, será incuestionable. En este apartado hemos ratificado las afirmaciones realizadas por José Miguel Pérez (1995) o Antoni Moliner (1997) cuando la señalan como el instrumento de una parte de las élites locales, para controlar el movimiento revolucionario, tal como ocurriría en otros lugares del territorio español. Pero además de ello, hemos querido completar el panorama elaborado en su momento por Mª Teresa Noreña et all. (1978) sobre la actividad realizada por la Junta, observando la continuidad de iniciativas en los años posteriores a su disolución, mostrando, que las iniciativas de la Junta, desarrolladas a posteriori, no tendrán el respaldo suficiente para desarrollarse de forma exitosa. De este modo, la cuestión planteada con la división provincial tendrá continuidad en la propuesta defendida por los republicanos grancanarios. Estos abogaban por la organización federal del Estado y en ella se perfilaba la creación del Estado independiente de las Canarias orientales. Esta idea se mantendrá latente hasta que en 1873 se consiga un acuerdo de todos los diputados canarios para intentar plasmarla en el proyecto de Constitución federal del Estado, que se debatiría en las Cortes de la I República. Otras iniciativas como la creación de un Jardín de aclimatación y la creación de una escuela agrícola en el solar del derruido convento de San Ildefonso o la consolidación del Instituto de Segunda Enseñanza oficial, que se ubicó en la mitad del edificio del Seminario Conciliar, complicarían las relaciones con la máxima autoridad eclesiástica de El Sexenio Democrático en Las Palmas (1868-1874): continuidad y cambio de las estructuras de poder político 255 la isla, el obispo José Mª Urquinaona y Bidot. Las tensas relaciones entre la cúpula eclesiástica y las instituciones civiles, sobre todo el Ayuntamiento de Las Palmas, estará presente durante todos estos años. El análisis de las nuevas estrategias adoptadas por la oligarquía, ante la implantación del sufragio universal y que supuso su agrupamiento en partidos con una base amplia, nos ha permitido demostrar el uso de mecanismos que permitirán la continuidad en el grupo de poder durante el Sexenio y que serán los que durante la Restauración se empleen de forma asidua. En este punto, manipulaciones de actas electorales y las coacciones serán objeto de numerosas denuncias, que aparecen reflejadas en las fuentes consultadas. El mejor ejemplo de la existencia de estas manipulaciones la encontramos en el baile de cifras en los resultados electorales, donde la suma de resultados parciales no coincide con los resultados oficiales. En la escena política aparece ya organizado el partido republicano, que teniendo sus bases en el ámbito urbano, podrán acceder con cierta facilidad al Ayuntamiento de Las Palmas, pero no será así en la representación en las Cortes, donde no llegarán hasta 1872 y no sin cierta dificultad. Esta representación la conseguirán gracias al apoyo del Partido Alfonsino (benevolentes), quienes respaldarán la candidatura republicana en parte, como consigna de partido a nivel general del territorio español, pero también por las rencillas personales que existían entre las grandes casas aristocráticas grancanarias: La Vega-Grande y la casa Manrique, cada una respaldando a uno de los dos partidos monárquicos que se habían formado en Gran Canaria, los monárquico-democráticos y los alfonsinos. Una de las razones que explica la escasa fortaleza de los republicanos en Las Palmas, para logar resultados electorales favorables, la encontramos en el seno mismo del partido, donde la división entre sus miembros será una constante desde el mismo momento de su aparición en la escena pública grancanaria y será una constante a lo largo de todo el Sexenio. A lo anterior se suma la política del Gobierno central para impedir su crecimiento y que tendrá su reflejo en las medidas del Ministerio de Gobernación y el exceso de celo de los gobernadores civiles como fue el caso de Eduardo Garrido Estrada en 1869 en las islas. El Sexenio Democrático en Las Palmas (1868-1874): continuidad y cambio de las estructuras de poder político 256 Una singularidad dentro de este contexto político grancanario será la desmembración del partido progresista prácticamente desde octubre de 1868. Si bien nunca fue una formación muy numerosa y caracterizada por la heterogeneidad de sus componentes: progresistas tradicionales, demócratas y republicanos, por lo que habían decidido denominarse, Partido Liberal, lo cierto es que a partir de la formación de la Junta, y las condiciones de mayor libertad para la organización independiente de partidos, experimentará múltiples escisiones. De ella saldrán los republicanos y a partir de entonces, menguados más aún el número de sus componentes, se irán tomando caminos diversos. Unos se asociarán con los republicanos, donde será un elemento de moderación, mientras otros harán lo propio con los monárquicos, donde añadirán cierta dosis de modernidad. En la estrategia de continuidad, los grupos monárquicos de la isla, conforme a la idea de conciliación planteada por el Gobierno Provisional, se unirán y formarán un partido, que se conducirá en función de las coaliciones del Gobierno nacional. Surge así la formación monárquica-democrática grancanaria (Partido Bombero), que en coalición con un sector del progresismo, más conservador, iniciará su andadura política y conseguirá la representación en las Cortes sin mayor problema hasta las convocatorias electorales de 1872. Las figuras que encabezarán esta representación son la muestra palpable de la continuidad y el cambio dentro de los grupos de poder. Nos referimos a Antonio López Botas a quien relevará Fernando León y Castillo. Ambos acompañados siempre de Antonio Matos y Moreno, que actuará desde un segundo plano, como intermediario o interlocutor de los anteriores en determinados momentos de sus carreras políticas en Madrid. Será en este momento, cuando se inicie la formación del tejido que permitirá la defensa de los intereses de la oligarquía grancanaria en el entorno de la política nacional, a través de la instalación permanente en Madrid de gestores eficaces que lleven a cabo esta labor. Este será el engranaje que se consolidará posteriormente durante la Restauración, con Fernando León y Castillo, quien se rodeará de otros grancanarios de confianza, como el propio Antonio Matos y Moreno que se instalará definitivamente en Madrid, apartándose de la primera fila de las lides políticas para integrarse plenamente en los espacios de sociabilidad (Casino de Madrid) donde se El Sexenio Democrático en Las Palmas (1868-1874): continuidad y cambio de las estructuras de poder político 257 gestaban numerosas decisiones políticas y se establecían relaciones con los sectores con mayor capacidad de poder y control político y económico de Madrid, entiéndase pues, de España. Este papel jugado por Antonio Matos, se consolidará posteriormente con el realizado por su hijo Leopoldo, también desde Madrid. Los años del Sexenio, no serán buenos en cuanto a resultados relevantes en la gestión de mejoras materiales para las islas y si bien es cierto que algo se consiguió, la impresión final que queda es que todo quedó a medias. La crisis financiera que sufría el Estado tuvo su reflejo en las carencias de las administraciones locales y provinciales, en la situación de estancamiento y en la falta de dinero para la realización de importantes obras para el fomento de la economía y el comercio. Todo ello en un contexto de creciente competitividad internacional. El Sexenio Democrático en Las Palmas (1868-1874): continuidad y cambio de las estructuras de poder político 258 El Sexenio Democrático en Las Palmas (1868-1874): continuidad y cambio de las estructuras de poder político 259 FUENTES Y BIBLIOGRAFÍA: FUENTES BIBLIOGRÁFICAS: AGUERA, Pere (2003) El general Prim. Biografía de un conspirador, Barcelona: Edhasa ALBA SALCEDO, Leopoldo (1869) La revolución española en el siglo XIX. Dedicada á los generales Serrano, Prim y Topete. Con un prólogo de D. Narciso Campillo, Madrid: Imprenta de la Biblioteca Universal Económica ALFARO LAFUENTE, Manuel Ibo (1869) Fisonomía de las Constituyentes, 3 vol., Madrid: Larxé - (1871-1872) Historia de la interinidad española: escrita en presencia de documentos fidedignos, 2 vol., Madrid: Imprenta de la viuda e hijos de M. Álvarez ÁLVAREZ RODRÍGUEZ DE VILLAMIL, Vicente y LLOPIS FERNÁNDEZ, Rodolfo (1929) Cartas de conspiradores. La Revolución de septiembre. De la emigración al poder, Madrid, Barcelona: Espasa-Calpe, S.A. ANDRÉS-GALLEGO, José (coord.) (1981) Historia general de España y América, Tomo XVI, vol.2, Madrid: Ediciones Rialp. ARÓSTEGUI SÁNCHEZ, Julio (1995) La investigación histórica: Teoría y Método, Barcelona: Crítica. ARTOLA GALLEGO, Miguel (1991) Partidos y programas políticos, 1808-1936, Madrid: Alanza. BAHAMONDE MAGRO, Ángel (dir.) (1993) Las comunicaciones en la construcción del Estado contemporáneo en España (1700-1936). Madrid: Ministerio de Obras Públicas, Transporte y Medio Ambiente. - (1996) España en Democracia. El Sexenio, 1868-1874, Madrid: Historia 16. BAUTISTA, Marcelino (1869) “Antonio Caballero de Rodas. Diputado por Zamora”, Biografías de los Diputados a Cortes de la Asamblea Constituyente de 1869 con los retratos de los mismos perfectamente litografiados por los principales artistas de esta capital redactadas por una Sociedad de Literatos, Madrid: Imprenta a cargo de Tomás Alonso, vol 1, pp.467-511 El Sexenio Democrático en Las Palmas (1868-1874): continuidad y cambio de las estructuras de poder político 260 BUXÓ DE ABAIGAR, Joaquín (1962) Domingo Dulce, general isabelino, Barcelona: Editorial Planeta. CÁRCEL ORTÍ, Vicente, (1979) Iglesia y revolución en España (1868-1974), Universidad de Navarra (EUNSA). CARO CANCELA, Diego (dir.) (2010) Diccionario biográfico de parlamentarios de Andalucía, 1810-1869, 2 vol., Sevilla: Fundación Pública andaluza Centro de Estudios Andaluces, Consejería de Presidencia, Junta de Andalucía. CARR, Raymond (1990) España 1808-1975, Barcelona: Ariel. CERVERA PERY, José (1990) La marina mercante española, historia y circunstancias, Madrid: San Martín. - (1996) Juan Bautista Topete: un almirante para una revolución, Madrid: Ministerio de Defensa CUENCA TORIBIO, José Manuel (2006) “Sexenio y restauración”, Cuadernos hispanoamericanos, nº 677 Madrid: Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo, pp.138-141. DOMINGO MONTES, Pedro (1868) Historia de la Gloriosa Revolución española en septiembre de 1868, con las biografías y retratos de los libertadores de la patria. Obra dedicada al ejército, al pueblo y a la marina, Madrid: Elizalde y compañía, Editores FERNÁNDEZ DE LOS RÍOS, Ángel (dir.) (1869) La Asamblea Constituyente de 1869: biografías de todos los representantes de la nación, 3 vol., Madrid: Imprenta de Tomás Rey y Compañía FERRERA, Carlos (2002) La frontera democrática del liberalismo: Segismundo Moret (18381913), Madrid: Biblioteca Nueva: Ediciones de la Universidad Autónoma de Madrid. FUENTE MONGE, Gregorio de la (2000) Los revolucionarios de 1868: Élites y poder en la España liberal, Madrid: Marcial Pons. GUTIÉRREZ LLORET, Rosa A. y ZURITA ALDEGUER, Rafael (1999) “Canvi polític i mobilització electoral en la revolució del 1868” en, Recerques: Història, economia i cultura, 39, Barcelona: Curial Ediciones Catalanas, pp.31-54. El Sexenio Democrático en Las Palmas (1868-1874): continuidad y cambio de las estructuras de poder político 261 IBARRA RUÍZ, Pedro (1901) Ramón Lagier. Apuntes para ilustrar la biografía del bravo capitán del Buenaventura, Elche: Francisco Ferrandiz LABAJOS, Roque (1869-1870) Los Diputados pintados por sus hechos: Colección de estudios biográficos sobre los elegidos por el sufragio universal en las Constituyentes de 1869. Recopilado por distinguidos literatos y seguido de un resumen histórico de las causas y efectos de la revolución española hasta el día en que las Cortes decidan la definitiva forma de Gobierno que ha de regir la Nación. Ilustrada con retratos en litografía por Santiago Llanta, 3 vol., Madrid: Roque Labajos y Compañía, Editores Lista de los sres. Socios del ateneo científico literario y artístico de esta corte. Dados de alta en 22 de mayo de 1861, Madrid: Imprenta de Tejado a cargo de Rafael Ludeña [Biblioteca del Ateneo de Madrid, Colección digital, Libros y Folletos, Listas de Socios]. https://www.ateneodemadrid.com/index.php/esl/Biblioteca/Coleccion-digital/Libros-yFolletos/Listado-de-obras-por-autor/Listas-de-socios LÓPEZ CRUCES, Antonio y GUTIÉRREZ LATORRE, Francisco (1990-1991) “Un colaborador del general Prim: Salvador Damato y Philips. Epistolario inédito”, Boletín del Instituto de Estudios Almerienses. Letras, nº 9-10, Almería, pp. 219-244. LÓPEZ-CORDÓN, Mª V. (1980) La Revolución de 18868 y la I República, Madrid: Siglo XXI. LÓPEZ NIETO, Lourdes (1977) “Polémica sobre la geografía electoral”, Historia 16, Extra II. Abril, pp. 11-21. MOLINER Y PRADA, Antonio (1994) “Algunos aspectos del anticlericalismo español en la revolución de 1868”, Investigaciones históricas: Época moderna y contemporánea, nº14, pp. 137-158. - (1997) Revolución burguesa y movimiento juntero en España (La acción de las juntas a través de la correspondencia diplomática y consular francesa, 1808-1868), Lleida: Milenio. MUÑIZ, Ricardo (1884) Apuntes históricos sobre la revolución de 1868, vol.1, Madrid: Imprenta de Fortanet. - (1885) Apuntes históricos sobre la revolución de 1868, vol.2, Madrid: Imprenta de M. Minuesa de los Ríos. El Sexenio Democrático en Las Palmas (1868-1874): continuidad y cambio de las estructuras de poder político 262 OLLIVIER, Emile (1906) “La révolution d’Espagne (1868). Prim, Napoléon III, Bismarck”, Revue des Deux Mondes, nº 33, pp.721-758. PÉREZ GALDÓS, Benito, (1995), La de los tristes destinos, col. Episodios nacionales, 40, Madrid: Historia 16 - (2004) España trágica, Argentina: El Cid Editor (ProQuest ebrary. Web. 14 May 2015) PRO RUIZ, Juan (1995) “Las élites de la España liberal: clases y redes en la definición del espacio social (1808-1931)”, Historia Social, nº. 21, Fundación Instituto de Historia Social, pp. 47-69 [http://www.jstor.org/stable/40340396] (consulta, 02/08/2015). ORELLANA, Francisco José (1871-1872) Historia del general Prim, 2 vol., Barcelona: La Ilustración. RINCÓN MUÑOZ DE MORALES, Abraham (2006) Opinión pública y partidos políticos en víspera de una revolución (1865-1868), Madrid: Universidad Complutense (ProQuest ebrary. Web. 14 June 2015). RUBIO, Carlos (1869) Historia filosófica de la revolución española de 1868, vol. 2, Madrid: Imprenta y librería de M. Guijarro, Editor. SERRANO GARCÍA, Rafael (2001) “La historiografía en torno al Sexenio (1868-1874: entre el fulgor del centenario y el despliegue sobre lo local”, Ayer. Revista de Historia Contemporánea, nº 44, Madrid: Asociación de Historia Contemporánea-Marcial Pons, pp.11-32. TUÑÓN DE LARA, Manuel (1976) “El problema del poder en el Sexenio 1868-1874” en, Estudios sobre el siglo XIX español, Madrid: Siglo XXI, (pp.83-154). - (1984) Metodología de la historia social de España, Madrid: Siglo XXI. URQUIJO GOITIA, Mikel (1993)”El Sexenio democrático, un balance historiográfico”, Anales de Historia Contemporánea, nº9 Murcia: Universidad de Murcia. Departamento de Historia Moderna, Contemporánea y de América, pp.33-51. VALLE-INCLÁN DEL, Ramón Mª (1971) El Ruedo Ibérico. Baza de espadas. Fin de un revolucionario, Madrid: Espasa-Calpe. VILAR, Juan Bautista (2006) La España del exilio: las emigraciones políticas españolas en los El Sexenio Democrático en Las Palmas (1868-1874): continuidad y cambio de las estructuras de poder político 269 - (1979) “Benigno Carballo Wangüemert. Economista y educador (1826-1864)”, Anuario de Estudios Atlánticos, nº25, Las Palmas: Cabildo Insular de Gran Canaria, pp. 15-80. PLATERO FERNÁNDEZ, Carlos (1996) “La alcaldía y los alcaldes de Las Palmas (1484-1996)”, Boletín Millares Carlo, nº15, Las Palmas de Gran Canaria: Centro Asociado UNED. pp. 141157. RAMÍREZ MUÑÓZ, Manuel (1995) “Solución para la Segunda Enseñanza en Gran Canaria en 1914: El Colegio Alemán”, Aguayro, nº214, pp.15-18. RUIZ BENÍTEZ DE LUGO, Ricardo (1901) “Canarios Notables. El Marqués de la Florida” El Museo Canario, nº 108, pp.31-33. - (1907) “Datos biográficos de El Marqués de la Florida” en, Benítez de Lugo, L.F., Estela de un muerto, por el Marqués de la Florida, Col. Biblioteca Canaria nº6, Madrid, pp. 715. SÁNCHEZ DE ENCISO y VALERO, Alberto (1984) Las Juntas revolucionarias canarias de octubre de 1868, Santa Cruz de Tenerife: Secretariado de Publicaciones, Universidad de La Laguna - (1991) Repubicanismo y republicanos durante el Sexenio Revolucionario. El caso tinerfeño, Las Palmas: Cabildo Insular de Gran Canaria. SANTANA GODOY, José Ramón (1975) “Actas del Partido Progresista de la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria (1808-1872)”, Anuario del Centro Regional de la UNED de Las Palmas, nº 1, pp. 96-200. SUÁREZ GRIMÓN, Vicente (1987) La propiedad pública, vinculada y eclesiástica en Gran Canaria, en la crisis del Antiguo Régimen, 2 vol., Las Palmas de Gran Canaria: Cabildo Insular de Gran Canaria. SUÁREZ MORENO, Francisco (1990) El pleito de la Aldea: 300 años de lucha por la propiedad de la tierra, Las Palmas: Gráficas Tenerife, S.A. VILLALBA HERVÁS, Miguel (1870) Una página de la historia política de las Islas Canarias, Santa Cruz de Tenerife: Imprenta Isleña y encuadernación de libros. - (1883) “Don Luis F. Benítez de Lugo”, La Ilustración de Canarias, nº 14, Santa Cruz de Tenerife, pp.109-111. El Sexenio Democrático en Las Palmas (1868-1874): continuidad y cambio de las estructuras de poder político 270 WEYLER, Valeriano (1964) La pequeña historia de un gran casino (el Casino de Santa Cruz de Tenerife), Santa cruz de Tenerife: Ediciones Isis. YÁNEZ MESA, Julio Antonio (1996) “El periodismo republicano en Tenerife (1868-1936): alborada, plenitud y ocaso de una prensa política”, Tebeto: anuario del Archivo Histórico Insular de Fuerteventura, nº 9, Fuerteventura: Cabildo Insular de Fuerteventura, pp. 25-50. FUENTES HEMEROGRÁFICAS: Boletín Oficial de Madrid, Biblioteca Nacional, Hemeroteca Digital. La Correspondencia de España: diario universal de noticias, Madrid, Biblioteca Nacional, Hemeroteca Digital y Biblioteca Virtual de Prensa Histórica. Diari Catalá: politic y literari, Barcelona, ARCA, Arxiu de Revistes Catalanes Antigues. El Diario de Mahón: periódico de literatura e intereses locales, Biblioteca Virtual de Prensa Histórica. La Época, Madrid, Biblioteca Nacional. Hemeroteca Digital. La Gaceta de Madrid, Madrid, Hemeroteca del Museo Canario y Agencia estatal Boletín Oficial del Estado. Guía de forasteros en Madrid, 1870. Biblioteca Nacional. Hemeroteca Digital. El Guadalete: periódico literario y de interés general, Cádiz, Biblioteca Virtual de Andalucía. Hemeroteca Digital. El Heraldo de Alcoy: diario de avisos, noticias e intereses generales, Alcoy, Alicante, Biblioteca Valenciana Digital. Hemeroteca. El Imparcial, Madrid, Biblioteca Nacional. Hemeroteca Digital. El Lloyd Español: diario político independiente, marítimo, comercial, Industrial, Literario y de avisos, Biblioteca Nacional. Hemeroteca Digital. La Nueva Iberia, Diario Liberal, Biblioteca Nacional. Hemeroteca digital Le Socialiste, París, Archivo Fundación Pablo Iglesias: Hemeroteca La Unión: diario democrático de la mañana, Biblioteca Nacional. Hemeroteca digital. El Sexenio Democrático en Las Palmas (1868-1874): continuidad y cambio de las estructuras de poder político 271 Canarias Boletín Oficial de la Provincia de Canarias, Santa Cruz de Tenerife, Hemeroteca del Museo Canario. Boletín Oficial Eclesiástico de la Diócesis de Canarias y de Tenerife, Hemeroteca y Biblioteca del Museo Canario. El Bombero: Unión, Patria, Libertad, Las Palmas de Gran Canaria, Hemeroteca del Museo Canario. Las Canarias, órgano hispano-canario, Madrid, Jable. Archivo de prensa digital de Canarias. La Correspondencia Isleña, periódico liberal de literatura, intereses materiales y noticias, Santa Cruz de Tenerife, Hemeroteca del Museo Canario. La Defensa, periódico monárquico democrático, Hemeroteca del Museo Canario. Diario de Las Palmas, Las Palmas de Gran Canaria, Hemeroteca del Museo Canario. El Eco de Gran Canaria, Las Palmas de Gran Canaria, Hemeroteca del Museo Canario. El Eco del Comercio. Santa Cruz de Tenerife, Hemeroteca del Museo Canario. La Federación: Órgano del Partido Republicano de esta ciudad, Santa Cruz de Tenerife, Hemeroteca del Museo Canario. El Federal: periódico democrático, Las Palmas de Gran Canaria, Hemeroteca del Museo Canario. El Guanche: periódico literario, científico, industrial, comercial y de intereses materiales, Santa Cruz de Tenerife, Jable. Archivo de prensa digital de Canarias. Hoy: diario de información, Las Palmas de Gran Canaria, Hemeroteca del Museo Canario. La Ilustración de Canarias: revista quincenal, Santa Cruz de Tenerife, Hemeroteca del Museo Canario. El Imparcial, periódico de noticias e intereses materiales, Las Palmas de Gran Canaria, Hemeroteca del Museo Canario. El Insular: periódico político Liberal, Santa Cruz de Tenerife, Hemeroteca del Museo El Sexenio Democrático en Las Palmas (1868-1874): continuidad y cambio de las estructuras de poder político 272 Canario. La Libertad, Santa Cruz de Tenerife, Hemeroteca del Museo Canario. El Mensajero de Canarias: periódico de anuncios comerciales, agrícolas e industriales, Santa Cruz de Tenerife, Hemeroteca del Museo Canario. El Omnibus: periódico de noticias e intereses materiales, Las Palmas de Gran Canaria, Hemeroteca del Museo Canario. La Opinión, Las Palmas de Gran Canaria, Hemeroteca del Museo Canario. El País: Periódico político liberal, de intereses materiales, noticias, instrucción pública, literatura y comercio, Las Palmas de Gran Canaria, Hemeroteca del Museo Canario. El Progreso de Canarias: periódico político liberal, Santa Cruz de Tenerife, Hemeroteca del Museo Canario. La Propaganda: periódico radical, Santa Cruz de Tenerife, Hemeroteca del Museo Canario. La Provincia: diario de la mañana, Las Palmas de Gran Canaria, Hemeroteca del Museo Canario. La Tarde: diario de información general, Santa Cruz de Tenerife, Hemeroteca del Museo Canario El Time, Santa Cruz de La Palma, Hemeroteca del Museo Canario. ARCHIVOS Y BIBLIOTECAS: Nacionales: AGENCIA ESTATAL BOLETÍN OFICIAL DEL ESTADO - Colecciones históricas: Gazeta (1661-1959) (AEBOE) - Gaceta de Madrid (1697-8/11/1936) ARCHIVO DE LA FUNDACIÓN PABLO IGLESIAS: - Hemeroteca - ARXIU DE REVISTES CATALANES ANTIGUES (Arca) (Portal en línea). Biblioteca de Cataluña. El Sexenio Democrático en Las Palmas (1868-1874): continuidad y cambio de las estructuras de poder político 273 ATENEO DE MADRID - Biblioteca: Colección digital BIBLIOTECA DIGITAL DE LA COMUNIDAD DE MADRID BIBLIOTECA NACIONAL: - Biblioteca Digital Hispánica - Hemeroteca Digital IBLIOTECA SAAVEDRA FAJARDO DE PENSAMIENTO POLÍTICO HISPÁNICO (Portal en línea). Universidad complutense de Madrid BIBLIOTECA VALENCIANA DIGITAL: - Hemeroteca BIBLIOTECA VIRTUAL DE ANDALUCÍA. Junta de Andalucía. Consejería de Educación, Cultura y Deportes - Hemeroteca Digital BIBLIOTECA VIRTUAL DE PRENSA HISTÓRICA. Ministerio de Educación, Cultura y Deportes CONGRESO DE LOS DIPUTADOS - Biblioteca: - Diarios de Sesiones de las Cortes: Legislaturas: 1867-1874 - Archivo Histórico de Diputados (1810 - 1977) [http://www.congreso.es/portal/page/portal/Congreso/Congreso/SDocum/ArchCon/SDH istoDipu] SENADO - Biblioteca: - Diarios de Sesiones del Senado: - Legislaturas: 1871-1873 - Archivo: El Senado entre 1834-1923. Senadores [http://www.senado.es/web/conocersenado/senadohistoria/senado18341923/senadore s/index.html] El Sexenio Democrático en Las Palmas (1868-1874): continuidad y cambio de las estructuras de poder político 274 Canarias: ARCHIVO DEL AYUNTAMIENTO DE LAS PALMAS DE GRAN CANARIA - Actas del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria - Actas de la Junta Superior de Gobierno de Gran Canaria ARCHIVO DIOCESANO: - Fondo Sacramental: Bautismo - Fondo: De Statu Dioecesis - Fondo silgo XIX ARCHIVO HISTÓRICO PROVINCIAL: - Fondo Fernando León y Castillo - Fondo Juan León y Castillo - Fondo Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria - Sección: Elecciones ARCHIVO DE LA MANCOMUNIDAD INTERPROVINCIAL DE CANARIAS - Actas de la Diputación Provincial BIBLIOTECA UNIVERSIDAD DE LAS PALMAS DE GRAN CANARIA: - Archivo de prensa digital de Canarias: Jable - Memoria Digital de Canarias MUSEO CANARIO: - Archivo: Colección documental: Gregorio Chil y Naranjo. Manuscritos - Biblioteca: Colección Roja, Agustín Millares Torres Colección de Folletos y Hojas Sueltas. - Hemeroteca